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jueves, 25 de febrero de 2016

Modelos de Estado en Argentina y América Latina

Discepolín Vive - Historia


AMÉRICA LATINA

En América Latina la evolución fue lenta. Son muchos todavía los que ven en el Subcomandante Marcos a un nuevo Che Guevara, cuando en realidad éste fue un héroe revolucionario mientras que Marcos quiere reafirmar la democracia y defender la identidad de los pueblos mayas. El mundo intelectual se resistió durante mucho tiempo a la idea democrática, a veces por buenas razones, cuando el tema democrático se utilizaba efectivamente para defender los intereses dominantes




La independencia
de América Latina
en el Siglo XIX

La caída de la monarquía española en 1808 provoca, a partir de 1810, una primera oleada revolucionaria. En México, los sacerdotes Hidalgo y Morelos conducen la insurrección. En América del Sur estallan movimientos separatistas, animados por Miranda y Bolívar en Venezuela, Belgrano en el Virreinato del Río de la Plata, O`Higgins en Chile. Pero las disensiones internas y la restauración borbónica en España permiten restablecer, en todas partes, salvo en los países del Plata, la soberanía española. En 1817 se reinician las rebeliones: San Martín libera Chile y Perú; Bolívar toma los tres países del norte, federándolos en una “Gran Colombia”; Iturbide proclama la independencia en México en 1821. Entre 1821 y 1824, los países de América Central crean una república federal. En Brasil, Pedro, heredero del trono portugués, evita la revolución aceptando la corona imperial.
La afirmación de las tendencias centrífugas en América Latina hace fracasar los sueños federalistas de Bolívar (congreso de Panamá, junio-julio de 1826): la Gran Colombia se ve privada de Venezuela y, luego, de Ecuador. En 1839, las Provincias Unidas de América se fragmentan en cinco repúblicas a las que, en 1903, se suma Panamá.

Formación de los Estados
de América Latina
(Siglo XIX- Mediados del XX)

La independencia en América latina ha reforzado el poder de los caciques (señores locales) sobre los nativos. Desde entonces, se manifiesta una permanente tendencia a la disolución de los Estados, evitada sólo gracias a la instauración de dictaduras militares. El creciente papel del ejército en la vida política exacerba los nacionalismos. Las guerras se multiplican, favoreciendo las modificaciones de fronteras en detrimento, especialmente, de los Estados interiores (Paraguay, Bolivia) y en beneficio de los Estados relativamente sólidos (Chile, Perú y, sobre todo, Brasil).
La debilidad de los Estados facilita el imperialismo de las grandes potencias: dominio económico de Gran Bretaña sobre el “triángulo blanco” (Argentina, Uruguay, Chile); intervención militar, en 1862, de los franceses en México, donde crean el efímero Imperio de Maximiliano (1864-1867); dominio de los Estados Unidos. Tras haberse anexionado las provincias septentrionales de México por el tratado de Guadalupe Hidalgo, 1848, éstos extienden su influencia, primero, a la región del Caribe; tras la primera guerra mundial y la decadencia británica, esta influencia se ejerce sobre toda América latina. La verdadera emancipación, iniciada en México con la Revolución de 1911, queda pendiente.



La crisis financiera de los años 1930 repercutió no solo económicamente sino que alcanzó las áreas sociales y políticas haciendo protagonista la figura del golpe de estado, las fuerzas armadas y los ejércitos.

En el período 1930-1945 América Latina pasó por un período populista con el que trató de resolver sus problemas económicos, aunque en el fondo se notaba un fuerte autoritarismo conservador, los cambios sociales fueron presionados por innumerables huelgas que exigían más democracia.

Las clases sociales fueron cambiando progresivamente afianzando a las clases medias y denotando fuertes migraciones internas que desarrollaban las ciudades más importantes destacando la capital de cada nación.

Los movimientos ideológicos se impregnaban de ideas nacionalistas influidos por el socialismo y el fascismo con un marcado acento antiimperialista, destacan en esa época.

Líderes populares tales como: Getúlio Vargas en Brasil, Juan Domingo Perón en Argentina y movimientos populares como el APRA, el Febrerismo paraguayo, el Integralismo Brasileño y el sinarquismo Mexicano, destaca también este periodo con la guerra fronteriza del Chaco entre Bolivia y Paraguay.

El periodo 1945-1975 se caracterizó por dos proyectos nacionalistas: el neoconservador y el neopopulista. El primero de tendencia hacia el crecimiento económico, modernización de la sociedad y la participación del capital extranjero, benefició a las clases medias y altas (burguesía industrial y latifundistas), el segundo pretendió mayor control estatal y mayor atención a las clases populares.

En 1948 se establece la Organización de Estados Americanos (OEA). El fin de la guerra mundial sembró más ideas de democracia y de desarrollo, destacando en este grupo de desarrollistas y nacionalistas: el populismo democrático chileno, la Acción Democrática de Rómulo Betancourt, la COPEI de Venezuela y el Nacional-populismo del Perú.

En 1958 triunfó la Revolución cubana destacando Camilo Cienfuegos (1932-1959). Ernesto Che Guevara (1928-1967). En 1961 se originó la crisis de los misiles soviéticos en Cuba, USA inicia el bloqueo económico y Fidel Castro (1927) proclama a Cuba como estado socialista.

La revolución cubana tuvo grandes influencias políticas en América Latina a partir de 1960, para muchos intelectuales Cuba era el camino a seguir, y Cuba estaba abierta a exportar su revolución. La isla sirvió de retaguardia y centro de formación e instrucción para los revolucionarios y las guerrillas latinoamericanas.

En 1973 Augusto Pinochet derrocó al gobierno marxista de Salvador Allende, quien había sido electo democráticamente.

Argentina, Brasil, Uruguay y Chile estuvieron desde mediados de 1960 bajo la influencia política de los gobiernos militares.

En 1975 trece países de América Latina eran gobernados por regímenes militares: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.

En 1989 las tropas estadounidenses invadieron Panamá para derrocar al dictador Manuel Noriega.

Destaca en este periodo de movimientos revolucionarios la tendencia de un ala de la iglesia católica inclinada hacia el socialismo, llamada la Teología de la Liberación, destacando personajes como Hélder Cámara (1909-1999), Leonardo Boff (1938), Gustavo Gutiérrez (1928) y los movimientos indigenistas donde resalta Rigoberta Menchú (1959).

Las guerrillas rurales se han vivido en países como Venezuela, Guatemala, Perú, Nicaragua, Colombia y las Guerrillas Urbanas como las de Uruguay, Brasil y Argentina.



MODELOS DE ESTADO EN ARGENTINA

Por Lic. Alicia Iriarte

Los especialistas en la problemática del estado sostienen que el estado, además de ser un instrumento de dominación política, es un ordenador de la sociedad; un articulador social, un estructurante de la sociedad que impone determinado tipo de orden. Si bien el estado surge con el orden político del capitalismo adopta distintas formas que se vinculan con determinados contextos históricos.
Teniendo en cuenta que el estado no es algo inmutable, es un producto histórico, se repasarán diversas formas que ha adquirido el estado en la historia reciente de Latinoamérica, más específicamente de la Argentina, fruto de distintos tipos de articulación Estado-sociedad.
Si bien se podrían reconocer tres grandes modelos: el constituido a mediados del siglo XIX con el estado liberal oligárquico; el que se conforma a partir de los ´40 con el Estado social, nacional-popular, y el que comienza a conformarse a fines de los años `70, y la crisis del estado de bienestar, el estado neoliberal podrían distinguirse, además, otras formas intermedias lo que nos permitiría identificar los siguientes tipos de estados:

1 – el modelo constituido a mediados del siglo XIX, que sería identificado como el liberal oligárquico.
2 – el que comienza a conformarse a partir de la década del `40, nacional-popular o social
3 – el Estado desarrollista, en la década del `60.
4 – el tipo de Estado burocrático-autoritario que se ubican en la década del `70.
5 – el modelo que comienza a delinearse a fines de la década del `70 a partir de la crisis del Estado de bienestar, y queda configurado a fines de los `80 y comienzos de los `90 con las políticas de ajuste y la nueva integración al mercado mundial, el estado neoliberal.

El Estado emergente de las luchas por la emancipación

A partir de las luchas por la independencia se produce la desestructuración del estado colonial. Recién a partir del período de la Organización Nacional comenzó a vislumbrarse la posibilidad de articular y compatibilizar los diferentes intereses regionales con un sustento material, político y de valores compartidos. Recién entonces podríamos hablar de un estado nacional en la Argentina.
La etapa que comienza en 1852 es la de la construcción de un nuevo estado-nación y en 1880 puede considerarse que esta etapa está cerrada en la medida en que ha culminado con éxito la instauración del estado nacional.

1 – El Estado liberal-oligárquico

Una de las características del estado que se configuró a partir de la segunda mitad del siglo XIX es que se constituyó con la fuerza de un gobierno central, que se impuso ganando el control del espacio social y territorial. Esa centralización del poder político no hubiera sido posible sin el concurso de una fuerza militar. Por otra parte a este dominio del territorio contribuyó la formación de un mercado nacional, que unificó el espacio interior para integrarlo en la economía internacional. El ingreso de capitales extranjeros, además, se llevó a cabo a través del modelo agroexportador. El modelo agroexportador imperante en nuestro país en el siglo XIX se apoyaba en una clara división internacional del trabajo por la cual Gran Bretaña era la proveedora de materias primas. La conformación del estado nación en la Argentina tuvo, además, características particulares en tanto coincidió con la incorporación de una gran masa inmigratoria proveniente de Europa occidental.
El proceso de organización nacional terminó a partir de los `60 con las autonomías provinciales a través del ejército nacional, llevando a cabo obras de infraestructura y comunicaciones y extendiendo las relaciones capitalistas a todo el territorio nacional. El elemento productivo central de este modelo de acumulación agroexportador fue la estancia, que terminará simbolizando el sistema de autoridad económico y político cultural de la clase dominante.
El gobierno y los asuntos nacionales se estructuraban de tal forma que servían y satisfacían a un círculo restringido de intereses y de individuos privilegiados por la oligarquía.
El Estado adoptó un rol modernizador y portador de un progreso identificado con el mundo cultural europeo occidental. Se promovió la integración social mediante el amplio acceso al sistema educativo. La constitución de la identidad nacional fue desarrollada a través de la educación pública.
El período que corresponde a este modelo de relaciones estado – sociedad fue destacado, desde una perspectiva modernizadora, como una etapa de crecimiento y ascenso en el contexto mundial y, desde una perspectiva democrática, ha sido criticado por su carácter elitista y autoritario.
Este estado liberal oligárquico cambia de régimen político en 1916 donde se produciría el pasaje del estado liberal oligárquico al democrático liberal, momento en el cual de la democracia restringida se pasaría a la ampliada, lo que beneficia a la democracia y las libertades políticas a partir de la irrupción del radicalismo irigoyenista y la incorporación de los sectores medios con su exigencia de participación en el sistema.
Luego, el impacto de la crisis del `30, el golpe militar de ese mismo año, y la misma conflictividad presente en el partido gobernante, la declinación del comercio internacional y la reducción nacional de la capacidad de compra contribuirán a la declinación del estado liberal y el surgimiento de una mayor intervención del estado en la economía.
2 – El Estado nacional-popular o social

Este modelo de estado es producto de la crisis del capitalismo del `30 y la sustitución de importaciones en los países periféricos. El estado comienza a adquirir nuevas características al tiempo que pierde hegemonía el sector oligárquico; la sociedad civil ha sufrido transformaciones con el advenimiento de nuevos actores, el empresariado industrial y el proletariado urbano.
La incorporación de los trabajadores y la desarticulación de relaciones que se arrastraban del tipo de dominación oligárquica se realizaron a través de líneas nacional-populares. El estado deja de concebirse como gendarme y exclusivo protector de los derechos individuales para convertirse en garante de los derechos sociales. Surge la imperiosa necesidad política de atender las demandas de los nuevos sectores sociales constituidos en actores de la escena política.
El modelo de acumulación característico de este tipo de relación Estado-sociedad en la Argentina se basó en un modelo de industrialismo sustitutivo que reemplazó al agroexportador. Este modelo está asociado a las demandas populares, en el distribucionismo y el liderazgo carismático como articulador de la movilización popular.
En lo económico el estado pasó a tener un papel activo en la producción de insumos básicos y en la aplicación de instrumentos de políticas, cuotas de importación, crédito industrial, promoción sectorial, etc. El estado adquirió así un rol protagónico en la promoción del crecimiento económico.

3 – El Estado desarrollista

Luego de la Revolución Libertadora cambia el régimen político, pero la intervención del estado en el desarrollo continúa con un nuevo subtipo del estado social: el estado desarrollista. Este tipo de estado, impulsado como idea fuerza por la CEPAL, dominó la escena latinoamericana hasta la segunda mitad de los años sesenta. El estado desarrollista era intervencionista más que estatista y, aunque preconizaba un fuerte sector público el orden económico seguía basado en el mercado, pero en un mercado regulado por la planificación. Ello implicaba la postergación del estado benefactor. En Argentina se desarrolla en el marco de una democracia con proscripción, con una estrategia económica que amplía las estructuras tecnoburocráticas, distinguiéndose de la estrategia nacional popular en cuestiones de énfasis: mientras la última consideraba al estado en función de la distribución y la autonomía nacional, la desarrollista lo hizo a favor del aumento de la inversión y la integración a este proceso del capital extranjero. Este modelo otorgaba un rol mayor al empresariado, a la racionalidad del sector público y menor para los sindicatos y la movilización popular.

4 – El Estado burocrático autoritario

Posteriormente en 1966 (y en la década del `70) se inicia la fase burocrático-autoritaria del estado. Ésta se caracterizó por la exclusión política y la presencia de corporaciones industriales al poder. Este régimen autoritario estaba fundado en la hipótesis de una guerra interna de carácter ideológico, articulada en torno al conflicto entre capitalismo y comunismo, y asentada en la retórica de la modernización y la inserción en la civilización occidental y cristiana. Adopta la forma inédita de un estado militar que no dependía de un caudillo sino que es producto de operaciones planificadas por los estados mayores de las Fuerzas Armadas.
Este era un sistema de exclusión política y económica, despolitizante, que se corresponde con la etapa de profundización del capitalismo periférico y dependiente pero también dotado de una extensa industrialización.
Estos regímenes militares eran partidarios del libre juego del mercado, al que concebían como el ámbito por excelencia de la libertad individual.

5 – El Estado neoliberal

Desde fines de la década del `70 comienza a dejarse atrás un modelo basado en la industrialización sustitutiva, la política de masas y el desarrollo industrial; se asiste a la crisis  de ese modelo de industrialización sustitutiva basado en la demanda interna. El impacto del endeudamiento y de la necesidad de políticas de ajuste se imponen junto a la necesidad de lograr una nueva inserción a nivel internacional. Desde las posturas neoconservadoras se diagnosticó la crisis del estado de bienestar señalando el excesivo tamaño adquirido por el sector público, la necesidad de reducir los costos del Estado y fomentando el desarrollo de un amplio sector privado de servicios. Este modelo se inserta en un contexto internacional impactado por la globalización de la economía y por la difusión a nivel mundial de las pautas de la economía de libre mercado.
Desde fines de los `80 predomina, entonces, el enfoque neoliberal del estado que se expresa en términos económicos como lucha contra la inflación y a favor de una separación estado - sociedad civil para alcanzar la estabilidad económica.
En los `90 se encara un proceso de redimensionamiento del estado y del papel prestado por el sector privado, delineándose un nuevo modelo de acumulación. El eje del proceso económico deja de ser el trabajador y su organización pasa a ser el mercado, el consumidor y el management. En muchos casos se apeló a la privatización de empresas públicas prestadoras de servicios, a la descentralización y a la reducción del papel del estado en aspectos vinculados con la función social del estado. Este modelo impulsa demás, la flexibilización laboral y da lugar a la precarización de las relaciones laborales. Se asiste al pasaje de un modelo cultural vinculado a lo público-estatal, de solidaridades nacionales hacia otro vinculado al mercado, a la sociedad civil y a la competencia.
En este contexto se verifica el pasaje de la centralidad que adquiría la figura del “trabajador” a la del “consumidor”. La relación Estado-sociedad se modifica y el estado se reestructura tanto en relación con los factores internos como con los externos, emergiendo un nuevo modelo: el estado neoliberal.


 Los orígenes (1516-1535)

En febrero de 1516, el navegante español Juan Díaz de Solís, que a la sazón buscaba un paso por el suroeste hacia las Indias Orientales, introdujo su nave en el gran estuario del actual Río de la Plata, y reclamó la región circundante en nombre de España.
Sebastián Caboto, un navegante italiano al servicio de España, visitó el estuario en 1526. En busca de comida y suministros, Caboto y sus hombres remontaron el río que posteriormente se llamará Paraná, hasta llegar a un lugar cercano a la actual Rosario; allí construyeron un fuerte y siguieron remontando el río hasta la región hoy ocupada por Paraguay. Caboto, que no abandonó la región durante casi cuatro años, obtuvo de los nativos varias cantidades de plata, un nombre que pronto se aplicó a la cuenca de estos ríos y a la mayor parte de las regiones circundantes.



La colonización (1535-1776)

En 1537, uno de los lugartenientes de Mendoza, Juan de Salazar de Espinosa, fundó Asunción (hoy capital de Paraguay), que fue el primer asentamiento permanente en la cuenca del Río de la Plata. Desde su base en Asunción, los españoles fueron gradualmente controlando todo el territorio situado entre los ríos Paraná y Paraguay. Entretanto, las favorables condiciones naturales hicieron que los pequeños rebaños de ganado traídos desde España se multiplicaran y extendieran por la Pampa, creando una situación apta para una economía agrícola estable.
Santiago del Estero, el primer asentamiento permanente de lo que hoy es territorio argentino, fue fundado en 1553 por colonizadores españoles provenientes de Perú. En 1573 fueron fundadas Córdoba y Santa Fé, y en 1580 Juan de Garay realizó una segunda fundación de Buenos Aires. Juan de Garay permaneció varios años organizando nuevamente las instituciones de la vida urbana. Viajando a Santa Fé sufrió una emboscada de los indios guaraníes, y falleció en 1583. En 1620, toda la región del Río de la Plata quedó bajo el control administrativo del Virreinato del Perú. Debido a la restrictiva política comercial del gobierno español, la colonización de la región fue lenta durante el siglo siguiente. Buenos Aires, centro de un floreciente tráfico de productos importados, creció constantemente y a mediados del siglo XVIII su población se acercaba a los 20.000 habitantes.



El Virreinato del Río de la Plata (1776-1810)

En 1776, el territorio ocupado por las actuales Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay fue separado de Perú, creándose el Virreinato del Río de la Plata.
En 1794, el auge mercantil de Buenos Aires decidió a la Corona a instalar un Consulado de Comercio en esta ciudad. La principal figura fue su secretario, Manuel Belgrano. Entre otros funcionarios del Consulado se encontraban muchos de los miembros de la futura Primera Junta de mayo de 1810 y de otros gobiernos revolucionarios.
En 1806, Buenos Aires fue atacada por una flota británica al mando del almirante Home Riggs Popham, sin autorización del gobierno británico, ante la que el virrey no opuso resistencia alguna; los invasores ocuparon la ciudad, pero fueron expulsados por una milicia popular en agosto siguiente. La nueva fuerza expedicionaria que el gobierno británico envió a Buenos Aires fue forzada a rendirse en 1807. La expulsión de los ingleses fue posible por el entusiasmo del pueblo guiado por Santiago Liniers, quien fue nombrado virrey por Buenos Aires, después de deponer al virrey Sobremonte.




La revolución de Mayo (1810)

El sentimiento revolucionario en la región alcanzó su apogeo en el periodo siguiente al destronamiento del rey español Fernando VII por Napoleón Bonaparte en 1808. Al ser Liniers de nacionalidad francesa, la Junta de Sevilla (creada para mantener la resistencia contra los franceses) decidió en 1809 que éste debía entregar el poder a un nuevo virrey, Baltasar Hildago de Cisneros.
La incapacidad de la corona Española para defender el Virreinato cuatro años antes ante los ingleses y las diferencias entre los funcionarios españoles y los criollos desembocó en la Revolución de Mayo.
El Cabildo Abierto del 25 de mayo de 1810 destituye al Virrey Cisneros y nombra una Junta Provisional Gubernativa conformada por: Cornelio de Saavedra, Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu, Juan de Larrea, Juan José Paso y Mariano Moreno.
En 1812 llegaron José de San Martín y Carlos de Alvear para ponerse al frente del ejército rebelde, proporcionándole un carácter más profesional.



Las luchas por la independencia (1810-1819)

La Revolución de Mayo trajo como consecuencia luchas armadas por todo el continente americano. Cuando José de San Martín regresó al Río de la Plata, creó la Logia Lautaro junto a Carlos de Alvear. La Logia privilegiaba la lucha por la independencia, y llegó al poder en 1812 otorgando una orientación más radical a la Revolución. Pero a sus ejércitos les costaba avanzar hacia el Alto Perú. San Martín elaboró una nueva estrategia: el Cruce de los Andes, para lo cual debía preparar un ejército más profesional.
En 1814 Fernando VII recuperó el trono de España, jurando guerra a muerte a los patriotas criollos. La intervención de San Martín y Belgrano fue decisiva, promoviendo la convocatoria a un nuevo Congreso Constituyente que declarase la independencia.
Los representantes de las distintas provincias se reunieron en Tucumán en marzo de 1816. El 9 de julio de ese año, los delegados proclamaron la independencia en España y declararon la constitución de las Provincias Unidas de América del Sur (más tarde Provincias Unidas del Río de la Plata).
En abril de 1818 las tropas americanas, al mando de San Martín, vencieron a los ejércitos realistas en la batalla de Maipú (en territorio chileno). Se formaron las 13 provincias, que en 1833 serán 14 al separarse Jujuy de Salta. El problema a resolver era la formación de un gobierno estable, luego de la caída del Directorio.




Las autonomías provinciales (1820-1829)

En 1820 se restableció la paz, pero el problema principal (la formación de un gobierno estable) quedó sin resolver. Durante la mayor parte de la década siguiente reinó la anarquía en las Provincias Unidas, situación que hubiera continuado de no ser por la guerra con Brasil, ya que ésta exigía una forma de organización constitucional.
Buenos Aires convocó a una reunión a las provincias en 1824. El Congreso estuvo dominado por los unitarios, se eligió a Bernardino Rivadavia como presidente y fue entonces Buenos Aires la dueña del poder en la República Argentina (denominación que comenzó a usarse desde ese momento). Argentina le declaró la guerra a Brasil por la ocupación de la Banda Oriental; Brasil fue derrotado y la Banda Oriental se declaró independiente, al igual que Bolivia (Paraguay se mantenía neutral).

  • Presidencias:
  • 1826-1827: Bernardino Rivadavia
  • 1827-1827: Vicente López y Planes

El gobernador de Buenos Aires, Manuel Dorrego (en quién confiaban el resto de los gobernadores por ser federal) fue derrotado por el unitario Juan Lavalle, lo que dio lugar una guerra civil. En Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas fue el encargado de resistir a los golpistas del gobierno de Dorrego. En 1829 se acordó que Rosas fuera el gobernador de Buenos Aires y se restituyó la cámara legislativa.



Color de Rosas (1829-1852)

En el interior se creó una liga unitaria que no actuaba como tal. Se enfrentó con la provincia de Buenos Aires; este enfrentamiento desembocó en el Pacto Federal de 1831 (Buenos Aires, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fé), por el que se acordó que, cuando estuvieran dadas las condiciones, se erigiría un gobierno federal. Además, se estableció un compromiso militar por el que si alguien atacaba a una de las tres provincias, las tres se considerarían agredidas. El enfrentamiento entre la liga unitaria y los federales llevó a una guerra civil en la que vencieron estos últimos. Entre 1829 y 1831, Rosas había logrado poner orden en la provincia de Buenos Aires y logró la pacificación, negándose a seguir como gobernador si no se le otorgaban facultades extraordinarias. Se sucedieron algunos gobernadores hasta que en 1834 se produjo una guerra entre las provincias de Tucumán y Salta; Rosas ordenó a Facundo Quiroga que, como delegado de la provincia, fuera a pacificar la situación.
El pensamiento de rosas quedó plasmado en la Carta de Hacienda de Figueroa; en ella se estipulaba que las condiciones no eran las adecuadas para establecer un régimen federal, pues las provincias no tenían dinero, se acababa de salir de una guerra civil y todavía seguían luchando los unitarios. Rosas proclamó una constitución nacional y entre 1835 y 18525 fue gobernador de Buenos Aires.



La Organización Nacional (1852-1880)

Luego de la batalla de Caseros, Justo José de Urquiza, vencedor de Rosas crea un gobierno provisional y proclama una constitución en San Nicolás que es aprobada por todos menos por Buenos Aires. En 1862 Buenos Aires acepta la constitución y a partir de ahí se suceden tres presidencias que fomentan la educación, la inmigración y el comercio.
Se genera una guerra contra el Paraguay y se inicia la conquista de los territorios ocupados por los indios en la llamada “Campaña del Desierto”, encabezada por Julio Argentino Roca.

  • Presidencias:
  • 1854-1860: Justo José de Urquiza
  • 1860-1861: Santiago Derqui
  • 1862-1868: Bartolomé Mitre
  • 1868-1874: Domingo Faustino Sarmiento
  • 1874-1880: Nicolás Avellaneda



La Generación del Ochenta (1880-1916)

Luego de la “Campaña del Desierto”, Julio Argentino Roca se transforma en presidente de la nación. Este hombre ocupará el centro de la escena política durante los siguientes 36 años, hasta las primeras elecciones presidenciales luego de la Ley Sáenz Peña en 1916. Esta época se caracteriza por grandes inmigraciones europeas y cuantiosas inversiones británicas. Se incrementa la exportación de materias primas agropecuaria y ganadera. A esta época se la llamó la “Generación del Ochenta”.

  • Presidencias:
  • 1880-1886: Julio Argentino Roca
  • 1886-1890: Miguel Juárez Celman
  • 1890-1892: Carlos Pellegrini
  • 1892-1895: Luís Sáenz Peña
  • 1895-1898: José Evaristo Uriburu
  • 1898-1904: Julio Argentino Roca
  • 1904-1906: Manuel Quintana
  • 1906-1910: José Figueroa Alcorta
  • 1910-1914: Roque Sáenz Peña
  • 1914-1916: Victorino de la Plaza



Las Presidencias Radicales (1916-1930)

Luego de la Ley Sáenz Peña en 1912, que proclama el voto secreto, los radicales llegan por primera vez al poder. Durante sus presidencias tuvieron diferentes problemas: la primera guerra mundial, posguerra, el crecimiento del autoritarismo en Europa y la caída de la bolsa norteamericana en 1929, lo que produjo una gran recesión en el país y mostró su dependencia exterior, esto facilitó el primer golpe de estado de 1930.

  • Presidencias:
  • 1916-1922: Hipólito Yrigoyen
  • 1922-1928: Marcelo T. de Alvear
  • 1928-1930: Hipólito Yrigoyen



La Década Infame (1940-1943)

Apoyado por las ideas autoritarias europeas y por la crisis económica, José Félix Uriburu produce en septiembre de 1930 el primer golpe de Estado al ser derrocado Hipólito Yrigoyen. En 1936, Argentina adoptó una política independiente y disputó a Estados Unidos el liderazgo en América. Se propuso y logró terminar una guerra particularmente sangrienta entre Bolivia y Paraguay. De esa manera, la Cancillería argentina neutraliza el avance de los Estados Unidos tendiente a lograr el panamericanismo mediante un nuevo pacto que estipulaba la no intervención y declaraba fuera de la ley toda intervención diplomática excesiva.
Esta década es caracterizada por fraudes electorales reiterados, esta situación se repite hasta la revolución de junio de 1943, que acercaría al poder al coronel Perón el cual cambiaría la forma de hacer política en el país.

  • Presidencias:
  • 1930-1932: José Félix Uriburu (de facto)
  • 1932-1938: Agustín P. Justo
  • 1938-1942: Roberto M. Ortiz
  • 1942-1943: Ramón S. Castillo



El Peronismo (1943-1955)

La revolución de 1943 tenía entre sus mandos al Coronel Perón, que en un principio desde la secretaría de Trabajo y gracias a sus leyes sociales, fue ganando más poder hasta llegar al puesto de vicepresidente en 1945 y a la presidencia en 1946. Realizó durante sus dos primeras presidencias grandes cambios tanto sociales como políticos y nacionalizó los servicios.
El 1º de mayo de 1949 se promulga la reforma constitucional, apoyada en una nueva realidad ausente en el momento en que se había redactado la Constitución de 1853.
Eva Duarte de Perón impulsó el sufragio de las mujeres, organizó el Partido Peronista Femenino (también conocido como Rama Femenina) y se dedicó a tareas de asistencia social. Eva Perón murió en julio de 1952, desde entonces, la figura de “Evita” adquirió ribetes míticos entre los sectores sociales más humildes y simbolizó al peronismo irredento posterior a 1955.

  • Presidencias:
  • 1943-1944: Pedro Pablo Ramírez (de facto)
  • 1944-1946: Edelmiro J. Farell (de facto)
  • 1946-1951: Juan Domingo Perón
  • 1951-1955: Juan Domingo Perón



Civiles y Militares (1955-1973)

Se abre en 1955 una época pendular con gobiernos civiles que se alternan con militares, hasta el regreso de Perón en 1973.
En las elecciones de 1958, con el apoyo peronista acordado con Perón, Arturo Frondizi asume la Presidencia de la Nación, después de tres años de régimen antiperonista. Frondizi intentó acabar con las proscripciones gremiales y políticas, pero los militares “vigilaron” la marcha del gobierno y, periódicamente, realizaron “planteos”, exigiendo constantes cambios. También fue criticada su política exterior, por ser considerada poco firme ante el comunismo. Las filas de los militares “gorilas”, que lo acosaron a lo largo de cuatro años con crisis y planteos, concluyeron destituyéndolo en marzo de 1962 y José María Guido, titular del Senado, asume la Presidencia de la Nación.
Con el peronismo proscripto, en julio de 1963 se realizaron comicios para elegir presidente y vicepresidente. El candidato de la Unión Cívica Radical del Pueblo, Arturo Humberto Illia, fue elegido con el 25% de los votos, porque contó con el apoyo de otras fuerzas en el Colegio Electoral. El nuevo presidente debió enfrentar dos problemas cruciales: la proscripción del peronismo y el estado deliberativo en que se encontraban las Fuerzas Armadas.
La honestidad fue uno de los rasgos sobresalientes del presidente Illia, aunque ese mérito tardó en ser valorado plenamente.
El comandante en jefe del Ejército, General Juan Carlos Onganía, que fue pasado a retiro, comenzó a preparar el golpe. Tuvo el apoyo de algunos políticos, empresarios y periodistas, que difundieron la imagen de un gobierno lento.

  • Presidencias:
  • 1955-1955: Eduardo Lonardi (de facto)
  • 1955-1958: Pedro E. Aramburu (de facto)
  • 1958-1962: Arturo Frondizi
  • 1962-1963: José María Guido
  • 1963-1966: Arturo Humberto Illia
  • 1966-1970: Juan Carlos Onganía (de facto)
  • 1970-1971: Roberto Levingston (de facto)
  • 1971-1973: Alejandro Lanusse (de facto)



El regreso de Perón (1973-1983)

En 1973 se produce el regreso de Perón, pensando que se podría estabilizar el sistema; pero, con la muerte de Perón en junio de 1974, se agrava la crisis política existente. Asume su esposa Isabel Perón y el contexto de desgobierno alienta el último golpe de Estado del país.
El 24 de marzo de 1976 se consumó dicho golpe de Estado, el más trágico de nuestra historia. La Junta Militar decidió acabar con la “subversión”. Este término englobaba a las organizaciones guerrilleras (prácticamente ya extinguidas en marzo de 1976) pero también a los activistas o simpatizantes de cualquier movimiento de protesta o crítica social. El terrorismo de Estado cubrió el país como la noche más oscura de nuestra historia.
El 2 de abril de 1982 se produce el desembarco de tropas argentinas en las Islas Malvinas. La contienda se cobró 648 vidas argentinas. El fracaso diplomático coronó la derrota militar y las tropas argentinas se rindieron. Luego de la derrota en la guerra de Malvinas, los militares intentaron negociar con los sectores políticos y convocaron a elecciones.

  • Presidencias:
  • 1973-1973: Héctor José Cámpora
  • 1973-1973: Raúl Alberto Lastiri
  • 1973-1974: Juan Domingo Perón
  • 1974-1976: María Estela Martínez de Perón
  • 1976-1981: Jorge Rafael Videla (de facto)
  • 1981-1981: Roberto E. Viola (de facto)
  • 1981-1982: Leopoldo F. Galtieri (de facto)
  • 1982-1983: Reynaldo B. Bignone (de facto)



La Vuelta a la Democracia (1983-1999)

Luego del fracaso de Malvinas, el país vuelve a tener una democracia estable después de más de 50 años de interrupciones militares, se suceden varias presidencias en forma continua, radicales y peronistas conviven en forma armónica, cada una tiene rasgos distintivos de gestión. Raúl R. Alfonsín juzgará y encarcelará a los miembros de la junta militar de la última dictadura.
A mediados de 1989, la situación del gobierno de Alfonsín se volvió insostenible y se temió por la continuidad institucional. La crisis Terminal en que estaba sumido el gobierno de Alfonsín apresuró el acceso a la Presidencia de Carlos Saúl Menem, quien inició una profunda transformación de la Argentina.
La convertibilidad monetaria, montada sobre una ola de privatizaciones en gran escala, suministró un marco de certidumbre macroeconómica.
En 1994 se procedió a reformar la Constitución Nacional, y muchas de las estructuras organizativas del país sufrirán cambios, los que se producirán a partir de julio de 1995. Tal el caso de las nuevas instituciones, como Jefe de Gabinete de Ministros y la autonomía de la ciudad de Buenos Aires.
La política exterior de Menem, en contraposición con la de la gestión de Alfonsín que era una política universalista, se basa en el concepto de interés nacional, buscándose una relación privilegiada con un solo país: los Estados Unidos.

  • Presidencias:
  • 1983-1989: Raúl Ricardo Alfonsín
  • 1989-1995: Carlos Saúl Menem
  • 1995-1999: Carlos Saúl Menem



Ante el Nuevo Milenio (1999-actual)

En 1999, la “Alianza” que expresaba la necesidad de un cambio político (el menemismo, hasta entonces exitoso, ya no pudo seguir ofreciendo una cierta imagen de prosperidad) proclama la fórmula Fernando De la Rúa – Carlos “Chacho” Álvarez que gana las elecciones y asume el gobierno del país. Pronto se vio que no es lo mismo acordar para una elección que constituir una alianza de gobierno.
La noche en que “las cacerolas” coparon la Plaza de Mayo: la noche del 19 de diciembre de 2001, Fernando De la Rúa renunció empujado por saqueos y muertes en el conurbano y ante una multitudinaria manifestación de vecinos con cacerolas, sin una sola bandera política, gritando la consigna: “Que se vayan todos”. El sistema político atravesó por su peor crisis desde el regreso de la democracia. Después, el país tuvo cuatro presidentes en once días.
El resto es historia reciente, el 25 de mayo de 2003, Néstor Kirchner asume como presidente de la Nación.

  • Presidencias:
  • 1999-2001: Fernando De la Rúa
  • 2001-2001: Ramón Puerta
  • 2001-2001: Adolfo Rodríguez Saá
  • 2001-2001: Eduardo Camaño
  • 2002-2003: Eduardo Duhalde
  • 2003-2007: Néstor Carlos Kirchner
  • 2007-2011: Cristina Fernández de Kirchner
  • 2011-2015: Cristina Fernández de Kirchner
  • 2015: Actual Mauricio Macri


Bibliografía consultada:


  • García Delgado Daniel, Estado y sociedad. La nueva relación a partir del cambio estructural, Editorial Norma, Bs. As., 1994
  • Graciarena Jorge, El Estado latinoamericano en perspectiva. Figuras, Crisis, Prospectiva, EN: Revista de Economía Política, 1984
  • O´Donnell Guillermo, El Estado burocrático Autoritario, Ed. Belgrano, Bs. As., 1982
  • Strasser Carlos, Teoría del Estado, Abeledo Perrot, Bs. As.

jueves, 5 de marzo de 2015

Indígenas de América



Los indígenas americanos, también llamados indios, amerindios, nativos americanos o indoamericanos, son los pobladores originarios de América y sus descendientes que mantienen su cultura y se reconocen como tales. Algunos autores excluyen de entre los amerindios a los esquimales y a veces también a los pueblos de lenguas na-dené, ya que de acuerdo con la hipótesis amerindia su origen etnolingüístico y llegada a América fue posterior.



Origen del nombre



Los viajes de Cristóbal Colón en 1492 buscaban alcanzar una ruta hacia el Asia que permitiese evitar el paso por el Mediterráneo Oriental, bloqueado entonces por los turcos. Los cálculos de Colón, en exceso optimistas, le llevaron a pensar que la ruta occidental era más corta de lo que es en realidad. Al llegar a América aproximadamente en el plazo que sus cálculos indicaban que llegaría a las costas de Cipango —el actual Japón—, no reconoció el territorio como lo que era, y creyó por el contrario haber llegado a «las Indias», el nombre genérico para el extremo Oriente asiático


El «descubrimiento de América» no se reconoció como tal en un primer momento, y no sería hasta años más tarde cuando Américo Vespucio descubriría el error. A los nativos de las tierras descubiertas se les llamó, en virtud de la confusión, «indios».

Aunque el descubrimiento de Vespucio permitió corregir la cartografía, en el uso lingüístico la confusión se perpetuó en el nombre dado a los nativos. En la mayoría de las lenguas europeas, la palabra indio es la misma para los nativos de la India y para los pueblos autóctonos americanos. En algunas, no obstante, existen dos palabras diferentes; por ejemplo, los nativos de la India en alemán se denominan Inder, en polaco Hindus y los pueblos americanos respectivamente Indianer e Indianerin.

En el siglo XX, el error de llamar a los nativos originales del “Nuevo Mundo” indios, o su equivalente en inglés, indian, se volvió políticamente incorrecto y surgieron una serie de nombres alternos aceptados tanto en castellano como en inglés. Indoamericano, indígena, indígena americano, amerindio y originario han tenido vigencia en idioma español y American Indian,Native American y First Nations fueron algunos de los nuevos apelativos utilizados en inglés.

Si bien la gran mayoría de países de América tienen poblaciones indígenas, estas son mayoría únicamente en Guatemala y Bolivia, mientras que en México, Perú y Ecuador dichas poblaciones son proporcionalmente menores que en los dos países anteriores, ya que estos países contienen mayor cantidad de mestizos, a diferencia de los dos primeros, que sufrieron poco o casi nada de mestizaje. En Estados Unidos, las reservas indígenas tienen estatus de “soberanas”, y sus leyes y gobiernos tribales están por encima de las normativas municipales y leyes estatales, y solo por debajo de las leyes federales y la Constitución, estableciendo una relación de “gobierno a gobierno”.


Historia

Según la teoría más conocida y aceptada sobre la llegada del hombre a América, los indígenas americanos descienden de grupos de cazadores recolectores de origen siberiano que migraron a América por el estrecho de Bering durante la última glaciación Würm. Pero ciertos descubrimientos controvertidos recientes, como Pedra Furada, en Brasil, y Monte Verde, en Chile, parecen contradecir esta teoría, indicando una posible colonización anterior a la siberiana. Como en el resto del mundo, excepto África, la colonización humana de estas tierras vino acompañada de la práctica extinción de toda la megafauna local, exceptuando algunos bóvidos, como el bisonte.



Hacia el 2500 a. C. había ya importantes comunidades agrícolas, aunque la civilización más antigua fue la de Caral, en el Perú, cuyos indicios más antiguos se remontan al 3000 a. C.



Las altas culturas precolombinas surgieron en Mesoamérica y Sudamérica. De norte a sur podemos nombrar a los mexicas, mixtecas, toltecas, mayas, chibchas e incas. En cambio, en Norteamérica los asentamientos humanos no alcanzaron un nivel cultural tan complejo como en las civilizaciones antes señaladas, en parte por su menor densidad de población y, sobre todo, por sus actividades seminómadas.

Se cree que, en el siglo XI de nuestra era, vikingos de origen noruego establecieron las primeras colonias europeas en América, concretamente en lo que hoy se llama Nueva Escocia, aunque su estancia debió de ser muy breve y su repercusión sobre los indígenas americanos no muy importante.

A partir de 1492, se inicia la colonización europea de América. El Imperio español se expandió en los territorios de América bajo la bandera de la evangelización. La invasión española trajo la eliminación de los sistemas locales de gobierno y la imposición de administraciones sujetas a la corona de España. Junto con las acciones militares, la sujeción de los nativos a sistemas de trabajo forzado —mitas, encomiendas y otros regímenes— y la introducción de enfermedades para las cuales carecían de anticuerpos ocasionaron una abrupta reducción en la población indígena americana. En las regiones de colonización portuguesa, inglesa y francesa, la continuidad cultural indígena americana ha sido menor, como se acaba de señalar.

Tres de las lenguas indígenas americanas, quechua (Bolivia, Ecuador y Perú), aimara (Bolivia y Perú) y guaraní (en Paraguay, y desde el 2004 en la provincia de Corrientes, Argentina) han alcanzado rango de co oficialidad. Además, tanto en México como en Venezuela las lenguas indígenas han alcanzado el reconocimiento de lenguas nacionales.

Los países de América solo han tenido tres presidentes indígenas desde la colonización: Benito Juárez en México, Evo Morales en Bolivia y Alejandro Toledo en Perú.

Aspectos culturales


La cultura de los indígenas de América varía enormemente. La lengua, la vestimenta y las costumbres varían bastante de una cultura a otra. Esto se debe a la extensa distribución de los americanos y a las adaptaciones a las diferentes regiones de América. Por ejemplo, debido a la región semi-desértica, los chichimecas de Aridoamérica nunca llegaron a formar una civilización como las de Mesoamérica, sus vecinos al sur. Como consecuencia de esto, los chichimecas formaron una cultura basada en la práctica de nomadismo. Aunque los aztecas e incas formaron civilizaciones extensas y ricas, la vestidura de ambos dependía mucho del clima de sus tierras. En Mesoamérica, donde el clima es más caliente, solían usar menos vestimenta que los habitantes de los Andes. Aun así, hay algunas características culturales que la mayoría de los indígenas americanos practicaban.

Música


Los alientos y las percusiones fueron los instrumentos mayormente usados por las culturas indígenas de América. En casi todo Estados Unidos y Canadá, la música fue acompañada de percusiones monofónicas. Se cree que en el centro de México y Centroamérica la música fue hecha a partir de escalas pentafónicas. Se suele considerar que antes de la llegada de los españoles, la música era inseparable de las festividades religiosas, festividades que incluían una gran variedad de instrumentos de viento y percusión como tambores, flautas, conchas de caracol (usados como trompeta) y tubos de lluvia. En cuanto a los instrumentos de cuerda, algunos grupos llegaron a emplearlos utilizando elementos naturales (frutos y troncos ahuecados) e incluso la cavidad bucal como caja de resonancia; usualmente no se emplearon sino dos o tres cuerdas tensadas sobre algún arco, mismas que eran punteadas, con o sin plectro, sin formar lo que en Occidente se conoce como armonía. En general se puede decir que no se tiene una idea precisa de cómo pudo haber sido aquella música, puesto que no se preservan documentos con notación musical; sin embargo algunos cronistas españoles, los misioneros, señalan que las percusiones servían como medios de comunicación y narran que fue tal su sonoridad al llegar que los espantaba.



Después de la entrada de los españoles, el proceso de conquista espiritual se vio favorecido, entre otras cosas, por el servicio musical litúrgico al que se integró a los indígenas cuyas dotes musicales llegaron a sorprender a los misioneros. Fueron de tal magnitud las dotes musicales de los indígenas que pronto aprendieron las reglas del contrapunto y la polifonía e incluso el manejo virtuoso de los instrumentos, ello ayudó a que no fuesen solicitados más músicos traídos de España, lo cual molestaba significativamente al clero. La solución que se planteó fue no emplear sino a cierto número de indios en el servicio musical, no enseñarles contrapunto, no permitirles tocar ciertos instrumentos (alientos metales, por ejemplo, en Oaxaca, México) y, por último, no importar más instrumentos para que los indios no tuviesen acceso a ellos. Esto último no fue óbice para el goce musical de los indígenas, quienes experimentaron la construcción de instrumentos, particularmente de cuerdas frotadas (violines y contrabajos) o punteadas (tercerolas), es allí donde podemos encontrar el origen de la ahora llamada música tradicional cuyos instrumentos poseen una afinación propia y una estructura típica occidental.


Agricultura



En el curso de mil años, una gran cantidad de especies de plantas fueron domesticadas, creadas y cultivadas en el continente americano. Se calcula que más de la mitad de la producción de cultivos del mundo procede de plantas inicialmente desarrolladas por los indígenas de América. En muchos casos, la gente indígena creó especies totalmente nuevas de algunas salvajes que ya existían, como es el caso del maíz creado del teosinte silvestre de los valles del sur de México. Un gran número de estos productos agrícolas aún mantienen sus nombres adaptados de la palabra en náhuatl. Una lista parcial de los cultivos de origen americano incluye:
Principales cultivos en Norteamérica (también conocidos como «las cuatro hermanas»):
  • Maíz
  • Zapallo o calabaza
  • Poroto o frijol
  • Tomate
Otros cultivos conocidos mundialmente:
  • Papa o patata
  • Camote o batata
  • Palta o aguacate
  • Maní o cacahuete
  • Cacao
  • Vainilla
  • Ananá o piña
  • Yuca o mandioca
  • Chile o ají
  • Pimienta de Jamaica
Cultivados regionalmente:
  • Oca
  • Olluco
  • Nopal o tuna
  • Jícama
  • Papaya o mamón
  • Guayaba
  • Amaranto
  • Quinoa
  • Chirimoya
  • Kiwicha
  • Zapote
  • Mamey
  • Pitaya
  • Yerbabuena
  • Orégano mexicano
  • Verbena
  • Tupinambo o topinambur
  • Stevia
  • Yerba mate
Fuentes proteínicas amerindias:
  • Girasol (cultivado en México y Estados Unidos por miles de años)
  • Pecana
  • Piñón de araucaria
  • Quinua
Usos ceremoniales:
  • Tabaco
  • Peyote
  • Ayahuasca
  • Coca
  • Yerba mate
Otros cultivos:
  • Caucho
  • Chicle
  • Algodón (el cultivo de diferentes especies empezó independientemente en América e India)
  • Quina
  • Achiote

Tecnología

La limitada distribución de animales de carga disponibles para la domesticación sin duda es uno de los factores que dificultó el transporte en la América prehispánica. Además la configuración del continente orientado según el eje norte-sur dificultaba la difusión de ciertos cultivos al variar el clima mucho con la latitud. Nótese que Eurasia tiene una orientación predominante este-oeste lo que permitió la difusión de ciertas tecnologías y cultivos a lo largo de franjas en que la latitud variaba poco.

A la llegada de los europeos a América la metalurgia era de uso limitado y contaba con poca difusión. Prácticamente todas las sociedades americanas de la época precolombina se valían de herramientas de piedra.

En algunos aspectos particulares las civilizaciones americanas lograron importantes éxitos. En Mesoamérica el conocimiento del calendario y la astronomía había alcanzado niveles de desarrollo notables. En cuanto a la agricultura los aztecas usaron sistemas de agricultura intensiva basados en chinampas con producciones totales de alimento por hectárea probablemente muy superiores a la de otros lugares del planeta. Incluso algunos de los cultivos americanos eran especialmente productivos, el maíz cuando fue llevado a China por ejemplo resolvió en gran parte problemas de hambre y fue un cofactor responsable de la explosión demográfica de esa área geográfica hacia el siglo XVIII.


Lengua

Entre las clasificaciones de largo alcance, probablemente la más polémica y también, una de las más influyentes es la hipótesis amerindia debida a Joseph Greenberg (1987) que sugiere que en última instancia las lenguas indígenas americanas se pueden agrupar en tres unidades filogenéticas: El continente americano es una de las zonas más diversas desde un punto del origen etnolingüístico de sus poblaciones. La clasificación de filogenética de las lenguas indígenas de América las agrupa en unas 80 unidades filogenéticas bien asentadas, además de más de un centenar de lenguas no-clasificadas más. Las comparaciones de más largo alcance que pretenden probar el parentesco ancestral entre estas familias lingüísticas, es controvertido ya que frecuentemente recurre a técnicas no tan exigentes como el método comparativo estricto.
Las lenguas amerindias propiamente dichas, que englobaría la gran mayoría de lenguas americanas.
Las lenguas esquimo-aleutianas, que formarían parte de una supuesta macrofamilia euroasiática.
Las lenguas na-dené, que formarían parte de la hipotética macrofamilia dené-caucásica.

Greenberg además propone una división en grupos de las lenguas amerindias sobre una evidencia lingüística. Sin embargo, la mayoría de americanistas consideran insuficiente la evidencia en la que se basa Greenberg como para que su resultado sea fiable y de hecho, otros especialistas como Campbell consideran que la propuesta de Greenberg no sólo es inconcluyente, sino además altamente especulativa.


Aspectos antropológicos y genéticos

Los amerindios en conjunto representan una de las poblaciones humanas donde más frecuente es el grupo sanguíneo O dentro del sistema ABO. En ningún otro continente la población nativa tiene un porcentaje tan alto de ese grupo sanguíneo.

El análisis de ADN en sus tres diferentes campos (genética autosomal, mitocondrial y del cromosoma) demuestra que hay una cercanía evidente entre todos los pueblos nativos de América. Así, encontramos alta uniformidad genética a lo largo del continente, mayor que en cualquier otro. Al mismo tiempo, estos análisis confirman las teorías del poblamiento de América a partir de la región de Siberia hacia el final de la Edad de hielo.


Los pueblos indígenas en Argentina; un poco de historia






Los pueblos originarios fueron incorporados en masa al Estado argentino como pueblos sometidos y ocupantes precarios en sus propios territorios. Fueron obligados a adoptar una religión y un estilo de vida que no les era propio. Fueron convertidos en productores de subsistencia y/o proletarios rurales. Por efecto de procesos regionales de migraciones forzosas un importante porcentaje de sus miembros vive en áreas urbanas y suburbanas donde es usual que deban ocultar su identidad para evitar el maltrato y la discriminación.



Hace relativamente poco ha comenzado una acción más decidida y, a la vez, sostenida, en favor de los pueblos indígenas. Esto ha sido esencial en la afirmación del indigenismo y la consecuente aparición en la vida pública en nuestras sociedades americanas. Podríamos señalar que en nuestro país es a partir de 1990, cuando el indigenismo comenzó a tener impulso. La reforma de la Constitución del año 1994; la suscripción y ratificación del Convenio 169; y el depósito de los instrumentos de su ratificación en Naciones Unidas así lo demuestran.

La agenda internacional en el tema indígena también se ha visto poblada de acontecimientos. En Naciones Unidas se constituyó el Foro Permanente para los Pueblos Indígenas del Mundo, habiendo sucedido su primera reunión en el mes de mayo de 2002. Otras de las actividades que se realizaron en nuestro país fueron: el Programa de Participación Indígena, el Foro Patagónico, y el Primer Seminario de Políticas Sociales para Pueblos Indígenas. Esta acción positiva y constante, más la tarea de divulgación de los derechos que han realizado los funcionarios del INAI y los dirigentes indígenas, ha ido animando a los grupos a manifestarse y asumir posiciones.


Cuáles son, cuántos son y dónde están





En este punto el objetivo fue confeccionar una lista de los pueblos indígenas argentinos que actualmente existen y donde se encuentran ubicados. Sin embargo es necesario previamente explicar algunas referencias aclaratorias sobre las clasificaciones



Todas responden a algún criterio que elige quien las realiza y que, normalmente, se basan en principios de consideración lingüística, política, histórica o antropológica (cultural).

En este caso el propósito es dar a conocer cuáles son las distintas etnias que existen en nuestro país, desde lo institucional. La fuente es el registro del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, que es el organismo nacional que tiene a su cargo otorgar personerías jurídicas a las comunidades indígenas. En la tramitación consigna los pueblos a los que pertenecen.

Suelen publicarse listas de las etnias que existen en la Argentina con resultados pocos felices, ya que no suelen ser exhaustivas ni actualizadas. Podemos dar como ejemplo las que omiten a los Huarpes, que en varias partes figuran como pueblo extinguido y, sin embargo, actualmente hay 11 comunidades registradas. Otro caso es de la comunidad Tonocoté de Santiago del Estero, que era una etnia que no figuraba prácticamente en ningún lado. Pero a raíz de la designación de un santiagueño al frente del INAI a fines de 1999, el Dr. Figueroa que desde esa función se interesó por las comunidades de su provincia, se produjo el surgimiento de los Tonocoté (también llamados "Surita") y el otorgamiento de la correspondiente personería jurídica.

Frente al vacío censal oficial algunas ONG's y organizaciones indígenas han estimado que el número de personas indígenas podría estar entre 800.000 y 2.000.000.

Se cree que un porcentaje bastante elevado vive en asentamientos rurales y en forma comunitaria representando aproximadamente entre un 3% y un 5% de la población total del país. Algunas provincias cuentan con un 17 a 25% de indígenas en su población. Según las fuentes mencionadas, existirían más de 800 comunidades en todo el país mientras que por efectos de la migración urbana en algunas capitales de provincias habría una altísima concentración de familias y personas indígenas

Según esta información su composición y distribución sería aproximadamente la siguiente:

Región Noreste (provincias de Chaco, Formosa, Misiones y Santa Fe): Pueblos Mbya-Guarany, Mocoví, Pilagá, Toba, Vilela y Wichí.

Región Noroeste (provincias de Catamarca, Jujuy, La Rioja, Salta, San Juan, Santiago del Estero y Tucumán): Pueblos Atacama, Avá-Guarany, Chané, Chorote, Chulupí, Diaguita- Calchaquí, Kolla, Omaguaca, Tapiete, Toba, Tupí-Guarany y Wichí.

Región Sur (provincias de Chubut, Neuquén, Santa Cruz y Tierra del Fuego): Pueblos Mapuche, Ona, Tehuelche y Yamana.

Región Central (provincias de Buenos Aires, La Pampa y Mendoza): Pueblos Atacama, Avá Guarany, Diaguita-Calchaquí, Huarpe, Kolla, Mapuche, Rankulche, Toba y Tupí Guarany.

Identificar a los indígenas siempre ha sido algo problemático y obedece a múltiples razones En algunos casos fue el desinterés; en otros, porque había sociedades que negaban la existencia de indígenas por razones políticas o por considerar que mancillaban su pureza o restaba mérito y distinción a su sociedad. Posteriormente fueron las distintas disciplinas (como la sociología o la etnología) que se interesaron por el tema e introdujeron sus particulares puntos de vista.

Distintos han sido los criterios utilizados para la identificación y posterior categorización de los pueblos indígenas, a saber:

a) Los criterios raciales o biológicos:

Imperaron hasta hace unos 60 años o más, y tenía que ver con la apariencia de las personas, con los rasgos hereditarios y todos aquellos rasgos que servían para diferenciarlos de los europeos. Centrar en el aspecto biológico el fundamento de una distinción y en el concepto de "raza". Actualmente han sido dejados de lado; hoy la ciencia rechaza toda pretensión de definir las "razas" a partir de datos genéticos determinantes. Es verdad que hay diferencias biológicas y culturales que están a la vista. Pero los estudios indican que las diferencias entre los hombres son tantas y de tal magnitud que no es posible identificar a un grupo racial determinado con un exclusivo y único tipo biológico

b) Criterios legales o administrativos:

Empleados para identificar y clasificar con fines de política alimentaria o educacional o por razones estadísticas. Según estos criterios son indígenas quienes han sido identificados o definidos por alguna autoridad.

c) Criterios socioculturales:

Se basan en el idioma que hablan. Se calcula que hay más de 400 lenguas indígenas en América. Sin embargo, se debe aceptar a los grupos que se identifican como indígenas y que han perdido su lengua vernácula Otros criterios socioculturales incluyen elementos de la cultura material como el vestido, la alimentación, las tecnologías agrarias, parafernalia ceremonial y religiosa, etc. Estos sistemas de identificación aparecen en las monografías de principios de siglos que producía la antropología. Sin embargo actualmente pocos de esos elementos materiales siguen teniendo el mismo significado.

d) Criterios culturales propios:

No son de los individuos sino de las colectividades y se manifiestan por sus prácticas religiosas y ceremoniales, formas de organización social, estructuras de la propiedad agraria, modos de producción y distribución de bienes económicos y otros elementos intangibles

f) La autodefinición indígena:

Todos los criterios anteriores son externos: producidos y utilizados por autoridades, técnicos y académicos, generalmente no indígenas. Son criterios impuestos desde fuera. Actualmente ha prosperado y se está imponiendo en las normativas que se van diseñado para el mundo indígena, los criterios subjetivos de autoidentificación. Las organizaciones indígenas sostienen que son ellos quienes tiene la potestad de autoidentificación y autodefinición. El Consejo Mundial de Pueblos Indígenas ha reclamado ese derecho y actualmente se considera por ellos dentro de la categoría de los derechos humanos.

Los pueblos indígenas registrados en el INAI:

BUENOS AIRES: Tupi guaraní (emigrado), toba, mapuche

CATAMARCA: Diaguita, Calchaquí,

CHACO: Toba. Mocovi. Wichi

CHUBUT: Tehuelche, Mapuche, Tehuelche - mapuche (mestizaje)

FORMOSA: Pilaga, Wichi, Toba

JUJUY: Kolla, Atacama, Pulmamarca, Guarany. Kolla - Humahuaca, Chiriguano, Yalas (según registro proveniente de la oficina indígena de Jujuy), Chiriguano-Chané (caso igual que el anterior), Guarany

LA PAMPA: Ranqueles

MENDOZA: Huarpes, Pehuenches (mapuche)

MISIONES: MByA (guaraní)

NEUQUEN: Mapuche

RIO NEGRO: Mapuche

SALTA: Kolla, Wichi. Diaguita, Calchaquí. Lule. Chane-Guarany, Guarany, Corotes, Oclollas, Aba-Guarany, Tupi-Guarany Kollas-Huamauaca, Tobas, Guarany, Chiriguano, Chiriguano-Tapiapé

SAN JUAN: Huarpes

SANTA FE: Tobas, Mocovi

SANTIAGO DEL ESTERO: Tonocote (Suritas)

TIERRA DEL FUEGO: Onas o Selknan

TUCUMAN: Diaguita-Calcaquí
Algunas comunidades, a modo de ejemplo

Chiriguanos Chané:

Existen unos 21.000 chiriguanos y 1400 Chanés en la Argentina, aproximadamente. Ambos son de origen amazónico. Los primeros Guaraníes y los segundos, Arawak.

Tierra:

Las que habitan sin fiscales o de las misiones franciscanas. Viven en las provincias de Salta y Jujuy. También habitan en Bolivia y Paraguay.

Organización:

En una época lejana los chiriguanos sometieron a los Chané. Actualmente se toman a ambos grupos como una comunidad cultural, aunque se distinguen entre sí por la lengua y ocupan aldeas distintas.

Algunos viven dispersos en los cinturones de las ciudades, otros en comunidades. En Salta cuentan con la Ley Provincial del Aborigen sancionada en el año 1987.

Economía:

Tradicionalmente son agricultores de maíz, zapallo y porotos, pocos pueden vivir actualmente de la tierra, porque no la tienen. Subsisten de sus trabajos en los ingenios azucareros, obrajes, aserraderos, YPF, municipios. Son cosecheros golondrinas: desde la Zafra del norte van a la vendimia cuyana, llegándose a Río Negro y Neuquén para la cosecha de la manzana.

Cultura:

Mantienen su identidad y parte del patrimonio cultural. Aún algunos efectúan convites con Kanwi (chicha) o el ritual del arete, cultan a su I`payé (curandero) y siguen siendo alegres y hospitalarios.

Hablan su lengua y realizan artesanías tradicionales, máscaras y cerámicas (chané) y cestería (chiriguana).

Diaguita-Calchaquí

Los diaguita – calchaquí son aproximadamente 6000 personas. Hay numerosos mestizos descendientes.

Tierra:

Viven en los valles Calchaquíes de Tucumán y Catamarca. Generalmente ocupan la tierra por arriendo. Lucharon valerosamente por ella en la época de la conquista. Lucharon con heroísmo, hasta la muerte.

Organización:

Algunos viven dispersos y otros en comunidades organizadas como la de Quilmes, Amaicha del Valle y el pequeño grupo Los Llampas. Hoy se organizan para luchar por sus por sus derechos y la tierra.

Economía:

De supervivencia. En los valles viven de la crianza de animales, cultivos, tejidos artesanales, cerámicas. Son la mano de obra barata de la zafra, minas, etc.

Cultura:

Siendo un pueblo que sufrió persecución, muerte y destierro (fueron trasladados los quilmeños a la provincia de Buenos Aires, en época de la colonia, para que pierdan su identidad como pueblo y así dominarlos y arrebatarles la tierra), conservan elementos de su rica y milenaria cultura. Practican rituales a la Pachamama, formas de cooperación y el canto con percusión que tiene una enorme fuerza cósmica.

Kollas:

Se ha generalizado con el nombre de kollas a los puneños y sus descendientes, algunos quebradeños y toda otra población de orígen quechua-aymara. Se estima una población de 170.000 personas.

Tierra:

Viven en Jujuy y Salta. Sus ocupaciones son antiquísimas y no cuentan con los títulos de propiedad. Perseguidos y amenazados por terratenientes, algunas comunidades sufren severas represiones policiales o son "persuadidos" de abandonar sus tierras con cierre del paso hacia los centros poblados donde venden sus productos. Algunos ocupan tierras fiscales sin títulos o como arrendatarios y cuidadores de ganado ajeno. Otros viven en las villas periféricas de las ciudades.

Organización:

Algunos viven en comunidades y practican trabajos en cooperación como la minga (entre todos cosechan lo de cada uno).

Economía:

Pequeños agricultores y criadores de animales. Cosecheros golondrinas y mineros marginados y explotados. La mujer se emplea en servicios domésticos en la ciudad. Realizan tejidos en telares. Apenas sobreviven.

Cultura:

A pesar de la aculturación sufrida debido a la acción colonizadora, aún practican algunos de sus rituales y mantienen otras formas culturales como la minga, antigua forma de cooperación; el serviñakuy o prueba de pareja y rituales vinculados al culto de la tierra: la Pachamama, señalada o marcación de animales, apachetas o descanso de viajeros, entierro y desentierro de pucllay o kacharpaya (carnaval), chaya y chayar (beber) y corpachada (dar de comer a la tierra); Tinkunakuy, topamientos o encuentros de compadrados, musiqueros, parcialidades o comunidades.

Sus instrumentos musicales tradicionales como quena, anata, siku, erke y erkencho, que han ingresado a la música popular o folklórica de nuestro país. Hablan su lengua. Después del guaraní es la segunda lengua indígena de mayor uso en el país.

Muchos de sus rituales se han desvirtuado para satisfacer curiosidades turísticas.

Mapuches:

Los mapuches son alrededor de 90.000 personas en Argentina y más de un millón en Chile. Hay puros y mezclados con Tehuelches. Mapuche quiere decir "gente de la tierra"

Tierra:

Viven en las provincias de La Pampa, Buenos Aires, Río Negro, Neuquén, Chubut y Santa Cruz. Sus territorios les fueron arrebatados durante la Conquista del desierto. Hoy, la mayoría no tienen tierra propia. Viven en zonas marginales, montañosas y áridas, sin títulos de propiedad o en las periferias de las ciudades.

Organización:

Conforman comunidades o agrupaciones bajo la autoridad de un líder, en las zonas rurales. En las urbanas viven dispersos o conforman barrios con comisiones vecinales. En las distintas provincias se organizan para la obtención de leyes que garanticen sus derechos o la aplicación de las mismas para la recuperación de la tierra y sus derechos.

En la provincia de Río Negro, existe una poderosa organización indígena, el CAI, de gran protagonismo en la sanción y discusión de la Ley Aborígen, y en la reivindicación de sus derechos.

Economía:

De subsistencia. Viven de la cría de ovejas y chivos, tejidos artesanales y ocupaciones estacionales en la esquila y en la cosecha de frutas. Algunas comunidades han organizado cooperativas de producción y consumo.

Cultura:

Hay un fuerte movimiento de recuperación de su cultura muy amenazada por la penetración de sectas religiosas, el alcohol y la sobreexplotación económica.

Mantienen el uso de la lengua, sus cantos a la naturaleza y se reúnen una vez al año para hacer rogativas y cantar al son del cultrum.

Mbya-Guaraní:

Los Mbya Guaraníes son aproximadamente unas 3.000 personas que viven en Argentina. Están asentados en unas 40 aldeas en todo el territorio de Misiones. La pérdida de espacio ecológico y las enfermedades los llevan a enfrentar situaciones de supervivencia.

Tierra:

Viven en la provincia de Misiones. También en Paraguay y Brasil. No reconocen fronteras y esto se manifiesta en las continuas migraciones entre estos tres países. No tienen tierras con títulos. Están asentados en tierras privadas. Su hábitat natural es la selva que la van perdiendo por el sistema de propiedad de la cultura impuesta y las plantaciones madereras.

Organización:

Viven en pequeñas comunidades: el liderazgo del grupo lo ejerce el paí. Los jefes familia reunidos en consejo tratan de resolver los problemas comunes.

En el año 1987, el gobierno de Misiones sanciona la Ley Provincial nº 2.435 con la participación de indígenas y los propios aborígenes. La ley más progresista que existió en el país. Sin embargo, en la actualidad fue derogada y sustituida por la Nº 2.727.

Economía:

De subsistencia. Los que viven en aldeas cultivan la tierra, hacen changas en aserraderos y obrajes o trabajan en los yerbatales y teales sin ninguna protección legal y laboral. Los grupos nómades siguen la vida tradicional: cazan, pescan, recogen miel y frutos silvestres. También hacen artesanías que comercializan.

Cultura:

En la medida que se acercan al mundo blanco, van perdiendo su cultura. Hablan en su idioma y en la intimidad mantienen concepciones religiosas y míticas propias. La mayoría son trilingües: el mbya, el guaraní y el castellano. En la zona fronteriza también agregan otro idioma: el portugués.

Mocovíes:

Los Mocovíes pertenecen al grupo Guaycurú junto con los Tobas y los Pilagá. Son aproximadamente 7.300 personas. En estos últimos años, sobre todo en la provincia de Santa Fe, han comenzado un camino de reconocimiento y afirmación como pueblo.

Tierra:

No la tienen. Viven en caminos abandonados, en campos trabajando como peones, y en los barrios periféricos de las ciudades. Viven en la provincia de Santa Fe y sur de Chaco.

Organización:

La pérdida de la tierra trajo aparejado la destrucción de su antigua organización. Muchos viven dispersos y otros conforman comunidades con identidad propia en la periferia de las ciudades o en las zonas rurales.

Actualmente se están organizando en ambas provincias junto con otras etnias. En Santa Fe, a través de la Organización de Comunidades Aborígenes de Santa Fe, la OCASTAFE, buscan la sanción de una ley provincial que reconozca sus derechos.

Economía:

De subsistencia. Trabajan de peones rurales, hacheros, cosecheros, empleados en aserraderos o municipios. Los que cuentan con un pedacito de tierra realizan mimicultivos de algodón, hortalizas, maíz, etc. Algunos hacen artesanías que malvenden o cambian por ropa usada. Carecen de protección laboral y social.

Cultura:

A pesar de la aculturación se identifican como mocovíes con sus formas de ser, pensar y hacer. Muchos hablan su idioma aún, y actualmente hay un fuerte movimiento de recuperación cultural

Pilagá:

Los Pilagá pertenecen al grupo lingüístico Guaycurú, y son alrededor de 5.000 personas. Viven en las provincias de Chaco y Formosa. En estos últimos años junto a las otras dos etnias de la provincia de Formosa, han comenzado un proceso de organización para la recuperación de tierras.

Tierra:

En estos momentos varias comunidades tienen el título de propiedad de sus tierras, animando así a que todas las comunidades la obtengan.

Algunas comunidades están alambrando para delimitar el terreno y hacer respetar sus derechos.

Organización:

Forman comunidades, sobre todo en zonas rurales, con sus líderes tradicionales y el reconocimiento de la comunidad. Las organizaciones son reconocidas jurídicamente como asociaciones civiles o comunitarias, lo que les permite gestionar los títulos de propiedad de la tierra en forma comunitaria, según lo manifestado en la Ley Provincial Integral Nº 426 de la provincia de Formosa.

Las organizaciones se van consolidando y formaron, a nivel intercomunitario, la Intercomisión Pilagá. Esta organización sirve como espacio de reflexión conjunta, intercambio y capacitación donde se discuten los problemas comunes como zona, etnia y sus posibles soluciones. Además funciona como canal de acción entre las diferentes comunidades y de experiencias conjuntas. Un ejemplo de acción de la Intercomisión fue la elaboración y presentación de propuestas de artículos específicos en la modificación de la Constitución de Formosa.

Economía:

De subsistencia. Viven de sus trabajos como hacheros, cosecheros y del trueque o venta de sus artesanías. Las comunidades que ya tienen la seguridad de la tierra han comenzado un proceso un proceso de ocupación efectiva de las mismas a través del desarrollo de diferentes alternativas económico-productivas: agricultura y ganadería mayor y menor, aprovechamiento de los frutos del monte, etc.

Cultura:

Han sufrido como todas las etnias el proceso de aculturación impuesto por la sociedad dominante. Realizan tejidos de fibra de chaguar, tallas de madera, palo santo y canastos de carandillo (tipo de palmera).

Hablan su lengua, y en algunas escuelas se están instrumentando experiencias de educación bilingüe y bicultural. En la actualidad hay un fuerte resurgir de los valores culturales.

Tehuelches:

Los Tehuelches son aproximadamente 1.500 Aóniken, tehuelches meridionales y unos 700 Gününa Fune, Tehuelches septentrionales. Existen desde hace 1500 años. Sus nombres quieren decir "paisano" o "gente del país"

Tierra:

No tienen. Viven en Santa Cruz y Chubut. Los tehuelches, altos, fuertes y robustos fueron casi exterminados por gobiernos y estancieros que llegaron a pagar a quien matara un tehuelche.

Organización:

Salvo algunos que viven en comunidades, como la de El Chalia o la de Camusu Aike, situadas en tierras pobres reservadas para ellos, la mayoría viven dispersos.

Economía:

Son pequeños criadores de ovejas y chivos o peones de estancia. Las mujeres realizan tejidos artesanales. Así sobreviven en la pobreza y la marginación.

Cultura:

Están muy acriollados, han perdido casi toda su cultura. El idioma tehuelche septentrional se perdió por completo y el meridional a punto de desaparecer. Se está intentando recuperar.

Tobas:

Los Tobas pertenecen al grupo lingüistico Guaycurú, y son alrededor de 60.000 personas. Viven en la provincia del Chaco, Formosa, norte de Santa Fe y Salta, en Argentina. También hay comunidades en Paraguay. Existen asentamientos por migración en Rosario y Buenos Aires.

Tierra:

La mayoría vive en el monte sin ser propietarios de las tierras que ocupan, salvo por unos pocos que tienen títulos, pero ya no es el monte rico y sin límites de la antigüedad. Otros viven en barrios suburbanos de Saenz Peña, Resistencia y Formosa.

En los últimos años han recuperado, en la provincia del Chaco, unas 29.000 hectáreas de tierra con títulos de propiedad definitivos o provisorios. En reserva existen aproximadamente unas 365.000 hectáreas con el reconocimiento por parte de las autoridades de los derechos indígenas sobre las mismas.

Organización:

Constituyen comunidades rurales o urbanas con sus líderes tradicionales o comisiones vecinales, asociaciones comunitarias, cuyos miembros son elegidos por la comunidad.

En la provincia del Chaco participan, junto a los campesinos, en la Unión de Pequeños Productores Chaqueños, y mediante ésta también se tiene presencia en una organización a nivel regional.

Economía:

De pobreza y marginación. Cultivan pequeñas parcelas, son peones temporarios en los algodonales, obrajes, aserraderos, hornos de ladrillos y carbón o empleados municipales en los pueblos. Ocasionalmente cazan, pescan y recolectan frutos y miel silvestre si las condiciones lo permiten.

Cultura:

En la década de los años 20, ya en pleno siglo XX, sufrieron una definitiva derrota militar en Napalpi, Chaco. A partir de este instante, los tobas viven en dependencia política y económica de la sociedad dominante. A pesar de su sometimiento militar, con el tiempo han logrado recobrar el sentido de ser "indio" y con ello, la fuerza necesaria para luchar por sus derechos.

Hablan su lengua, hacen artesanías de barro, de palo santo, tejidos de fibras vegetales, conservan algunos bailes y cantos y suelen acudir al pio'oxonaq para ser curados.

Wichi:

Los Wichi son aproximadamente unas 80.000 personas. Junto con los chulupíes (unas 1.200 personas) y los chorotes (unos 900) forman la familia Mataco – Mataguayo.

Tierra:

Viven en Salta, Formosa y Chaco, en Argentina. También en Bolivia y Paraguay. Es pueblo del monte aunque ocupan las periferias de los pueblos como Ingeniero Juárez y Las Lomitas en Formosa, o Los Blancos y Embarcación, en Salta.

Hoy ocupan tierras marginales, montes deteriorados debido a la tala indiscriminada de árboles, la instalación de petroleras que ocasionan la pérdida de la fauna autóctona. En Formosa, las comunidades del oeste recuperaron, en gran parte, el reconocimiento legal de las tierras que ocupan.

Organización:

Viven en comunidades situadas en las cercanías de poblados blancos, en medio del monte o sobre la ribera del Pilcomayo y Bermejo, con líderes tradicionales y elegidos por la comunidad. Comparten con otras etnias el resurgimiento de la organización de la lucha por al tierra. Participan con sus representantes en el espacio reconocido por las leyes del aborigen.

Economía:

Muchos aún practican la recolección de frutos y miel del monte, cazan y pescan. Otros trabajan en obrajes madereros, en desmontes o son cosecheros temporarios en campos ajenos. Tallan la madera del palo santo, tejen con fibras de chaguar y hacen una utilitaria alfarería que venden también. Algunos fueron víctimas del cólera.

Cultura:

Debido a la acción del blanco, de sectas religiosas, de la escuela común y de otros, han ido perdiendo la cultura propia de los pueblos cazadores y recolectores, aunque la mayoría tiene arraigadas costumbres de vida con dependencia plena de la naturaleza y aún conservan elementos de su rica cosmovisión, su lengua y curaciones naturales, entre otras cosas.

En este mapa se representa la ubicación de la gran mayoría de las Comunidades Aborígenes de la República Argentina.

Monografias.com

Marco legal vigente





En 1994 se reformó la Constitución Nacional, incorporando en su artículo 75 el siguiente mandato: "Corresponde al Congreso: 17. "Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincias podrán ejercer concurrentemente estas atribuciones".



En el orden nacional, entre 1984 y 1993 se promulgaron una serie de leyes "integrales" que tienen a los indígenas como destinatarios: la ley nacional 23.302 sancionada en 1985 y reglamentada en 1989, y las provinciales N° 426/84 de Formosa, N° 6.373/86 de Salta reformada en el 2000, N° 3.258/87 de Chaco, N° 2.727/89 de Misiones, N° 2.287/88 de Río Negro, N° 3.657/91 de Chubut y N° 11.078/93 de Santa Fe.

La ley nacional 23.302 creó el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), entidad descentralizada que actuará como organismo de aplicación de la política indigenista del Estado. Las leyes provinciales, por su parte, crearon organismos semejantes. Todas introducen una serie de medidas positivas tendientes a la "preservación, mejoramiento, promoción, respeto, desarrollo, y participación" de los ciudadanos indígenas.

En el orden internacional, en 1992, a través de la ley 24.071, Argentina adoptó el Convenio 169 de Organización Internacional del Trabajo (OIT). En el 2000, se ratificó el Convenio, que entró en vigencia el 3 de julio del 2001.

En 1995 se aprobó, por ley 24.544, la Constitución del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (ONU). En 1997, la ley 24.874 adoptó el Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo (ONU).

Consideradas en su conjunto, las leyes "indigenistas" parecen incorporar el reconocimiento de la diversidad cultural. Sin embargo no todas se aplican plenamente y, en ciertos casos, ni siquiera en forma parcial; incluso diversos acontecimientos ocurridos en el transcurso de los últimos años evidencian que el acceso de los indígenas a sus derechos depende muchas veces de un trámite administrativo o judicial previo

Mientras los demás ciudadanos disponen de varias dependencias estatales donde presentar sus reclamos, se supone que los indígenas deben hacerlo sólo en el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI).

La ley 23.302 establece la necesaria participación indígena en el INAI a través de representantes designados por sus comunidades. Sin embargo, esto nunca se implementó.

La situación actual del INAI sigue siendo ambigua; formalmente no tiene estructura ni autoridades y carece por completo de participación indígena, a pesar de lo cual en la práctica funciona como un organismo con capacidad para resolver todos y cualquier asunto relativo a los pueblos indígenas. Así, ejerce su representatividad en eventos y foros internacionales, media en conflictos entre aquellos y los Estados provinciales.

Finalmente, se espera que implemente, en coordinación con los demás organismos oficiales, todas las políticas estatales que tienen como destinatarios a los indígenas. Uno de los mayores obstáculos que impide el desarrollo coherente del INAI, aun en la irregularidad en que se encuentra, es el reducido presupuesto con que cuenta.

Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001

Para entender estos fenómenos de resurgimiento hay que tener en cuenta varias situaciones, una de ellas es la inexistencia de un censo nacional indígena. En el año 1965 se dispuso la realización de un censo que tuvo efectos relativos ya que no se completó. Son de destacar algunas particularidades:

a) Se establecieron únicamente cuatro regiones: Noroeste, Norte Central, Noreste y Sur. No figuraban mencionados: Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero, San Luis, San Juan, Mendoza, La Rioja, Entre Ríos y Tucumán.

b) Se dispuso que comprendería a los grupos que se encuentran en territorio nacional y nombraba a los siguientes pueblos: tobas, pilagá, mocovíes, matacos, chulupíes, chorotis, chiriguanos, guaraníes, caingaes, aymaraes, quechuas, tehuelches, araucanos, guenakén, yamanás y onas. Esta mención nos da una idea de lo que se consideraba existente hace unos cuarenta años atrás.

c) Se contemplaba registrar los nombres con los que los aborígenes y los no aborígenes designaban a los grupos indígenas.

d) Se establecía que se anotaría como indígena a quienes reunieran las características básicas para considerarlos miembros de un grupo determinado o se consideren a si mismos como pertenecientes a algunos de los pueblos clasificados.

e) Indicaba pautas respecto de lo "indígena" y eran: estructura económica en un nivel de subsistencia; constituir una comunidad o grupo; el lenguaje, festividades, vestimenta, artesanías y otros; que expresen una conciencia de pertenencia a un grupo étnico o sea notoria su descendencia de éstos. El censo no se terminó y el trabajo de varios años, con la intervención de estudiantes en sociología y antropología y profesionales en varias disciplinas.

El Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001 se realizó entre los días 17 y 19 de noviembre de 2001. De toda la planilla censal, solo una pregunta se refería a si algún miembro de la casa pertenecía a alguna comunidad indígena y a cual.

El INDEC encaró una serie de reuniones con representantes de organizaciones y comunidades indígenas, ONG's indigenistas, estudiosos, académicos, comisiones de Población de las dos Cámaras del Congreso de la Nación, además de los funcionarios del INAI. El objetivo de estas reuniones era discutir propuestas de preguntas a efectuar en el Censo 2001 y otras cuestiones relativas a su implementación. Como resultado de las mismas se consensuó el texto de la pregunta 2 de la cédula censal que se aplicó en todo el país. Las pruebas previas se llevaron a cabo en 1999 y 2000, con participación de miembros de las comunidades indígenas locales y observadores indígenas de otras zonas. Durante el 2001 se buscó ampliar la participación indígena a través de cuatro reuniones regionales entre el INDEC, el INAI y representantes de organizaciones y comunidades. Se realizó, además, una reunión nacional. El objetivo de estos encuentros era alcanzar acuerdos para la participación directa de los indígenas en la capacitación de los censistas y en la difusión del censo, y crear instancias de articulación con el INDEC a fin de diseñar el contenido de la encuesta complementaria 2002 y proponer la metodología a aplicar.

Pero estos objetivos no pudieron alcanzarse plenamente por diversas razones. A pesar de las intenciones de los técnicos del INDEC, en todas las reuniones regionales la queja persistente de los pueblos indígenas fue que ellos no habían tenido participación en el diseño de la ley y su implementación. Esta queja fue más allá, y en la reunión nacional los participantes indígenas elaboraron un documento muy fuerte en contra del Censo. Además, la Comisión de Juristas Indígenas en Argentina (CJIA) presentó un recurso de amparo en el que solicitó la postergación del mismo, alegando que no habían tenido participación en las condiciones establecidas por el Convenio 169 de OIT y la Constitución Nacional (art. 75, inciso 17) Finalmente la situación desencadenó en una toma de las instalaciones del INAI por parte de distintos representantes de las comunidades indígenas; respecto al tema que nos interesa se efectuaban los siguientes reclamos:

"Los Pueblos Originarios estamos tomando las instalaciones del INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) [dirigido por Alejandro Raúl Isla], después de haber agotado todas las instancias [de reclamación] a nivel institucional.

Con esta acción estamos exigiendo la presencia en el lugar del ministro de Desarrollo y Acción Social, Daniel Sartor, para la rápida y efectiva resolución de los siguientes puntos. Exigimos:

Postergación del censo solicitado a los Pueblos Originarios. Rediagramación del mismo con la participación de nuestras comunidades (Hace ya 22 días que se entregó un manifiesto al Estado Argentino, en el cual se le instaba a expedirse sobre el contenido de la demanda).

Inmediato cumplimiento de los acuerdos que contiene el Convenio 169 de la OIT, en su totalidad.

Mejorar los mecanismos de participación y consulta en toda política que nos involucre, cumpliendo de esta manera con la legislación nacional internacional que así lo dispone.

Es de destacar que también se efectuaron reclamos tendientes a mejorar la calidad de la salud y la educación entre otras.

Finalmente, el Censo se llevó a cabo y en algunas provincias contó con la participación directa de censistas y capacitadores indígenas. Sin embargo, muchos indígenas niegan su validez.

En la actualidad se desconoce si se habrá de llevar a cabo la encuesta complementaria debido a la falta de presupuesto. De acuerdo a la última información suministrada por el INDEC, el tema se estaría tratando de manera prioritaria, esperándose una respuesta favorable en los próximos meses.

Conclusión:

Después de haber analizado todo el material, creemos que todavía queda mucho por hacer. Si bien los intentos que se han hecho, son válidos, no han sido suficientes para obtener un conocimiento acabado de la actual situación poblacional de las comunidades indígenas.

Creemos que la ley 23.302 es impecable en su redacción, sin embargo no creemos que sea operativa en este momento, por todo lo expuesto. Será necesaria la implementación de otros mecanismos o mejor aún, de un mayor aprovechamiento de los ya existentes para lograr objetivos fecundos.

El cambio debe producirse de raíz y no solo los gobernantes y legisladores son los encargados de realizarlos.

Nosotros, desde nuestro lugar de estudiantes, de hijos, de padres, debemos comenzar una nueva era. Comprender que la diferencia necesaria es el punto de partida del trabajo que hay que hacer. La discriminación no debe ser entendida solo en sentido negativo.

Los intentos de conformación del Consejo de Pueblos Indígenas del INAI están así viciados de representación legítima. La selección arbitraria y la capacitación limitada a determinadas personas que concentran la facultad de representación de los intereses de los pueblos indígenas en su conjunto parecen ser, por el momento, los mecanismos habituales.

Por el otro, es necesario que los funcionarios estatales acepten que el tipo de participación que se reconoce a los pueblos indígenas y que el Estado está obligado a proteger es la que se basa en la capacidad que los mismos tienen de decidir libremente qué hacer con sus vidas y establecer de acuerdo con ello las prioridades y metodologías que mejor convengan a sus intereses.

Indígenas en América

Todavía existen muchos grupos indígenas en casi la totalidad de América del Sur, siendo en Bolivia y en Perú hoy en día alrededor del 30%, donde representan un mayor porcentaje de la población y conservan mejor sus tradiciones e idioma, y en Guatemala el 45% de población es maya siendo este país uno de los que tiene una población indígena bastante numerosa. Los indígenas también representan una parte importante de la población de Paraguay y Ecuador; en otros países como Chile, Colombia, Venezuela y Argentina son poblaciones minoritarias (rondan el 2% o menos de la población de cada país).

En México, la población indígena está distribuida por toda la nación pero se concentra especialmente en la sierra Madre del Sur, la Península de Yucatán y en las zonas más remotas y de difícil acceso, tales como la Sierra Madre Oriental, la Sierra Madre Occidental y áreas vecinas a éstas, no es numerosa la población indígena en México debido al mestizaje, pero la presencia de los nativos mexicanos dentro de la identidad nacional está muy presente por el alto desarrollo de las culturas mesoamericanas; al igual que sucede en el Perú, Bolivia y Guatemala. El estado con mayor población indígena es Oaxaca y el que tiene mayor población indígena dentro de su propio territorio es Yucatán, grupos étnicos como los zapotecos, mayas, nahuas, purépechas, mixtecos, yaquis, kikapúes y otomíes han logrado mejorar sus condiciones de vida y se han adaptado fácilmente a la cultura del comercio y la globalización; a pesar de los esfuerzos realizados por diferentes organismos gubernamentales y no-gubernamentales en pro del reconocimiento legal de la cultura y de la calidad de vida de los pueblos originarios de México, existe aún en otros grupos indígenas con un alto grado de marginación, discriminación, desnutrición y pobreza extrema que los está llevando a la extinción de su cultura.

El caso argentino es representativo del último estadio de asimilación de los indígenas a la cultura mayoritaria, en ese país las poblaciones indígenas son poco numerosas y marginales, que habitan las regiones de Santiago del Estero, Formosa, Chaco, Salta y Jujuy. En esos lugares los indígenas subsisten en la marginalidad, careciendo de hospitales, escuelas y frecuentemente con problemas de malnutrición. Esto debido a que a los indígenas no obtienen trabajo en la economía formal y son discriminados.

Leer más: http://www.monografias.com/trabajos85/pueblos-indigenas-argentina/pueblos-indigenas-argentina.shtml#ixzz3TZYaRtwS



Pueblos originarios. Programa cero.


INDIGENAS DE LA ARGENTINA. Parte 1. 

Un viaje por el arte y la cultura de los pueblos originarios




Capitulo V: Aónikenk - Tehuelches. Los dueños del viento