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lunes, 14 de marzo de 2011

Climas, mensajes, lecciones


 Por Mario Wainfeld
En la ronda previa de elecciones de gobernadores realizada casi totalmente en 2007, 17 oficialismos provinciales revalidaron sus títulos y sólo 7 cedieron el poder. La condición de local acoraza a los mandatarios, lo que se corrobora desde 2003 en municipios y provincias. Con esa tendencia, un éxito de la oposición cotiza doble.
En Catamarca, desde 1983, jamás un gobernador fue vencido por su oposición en las urnas. La deslegitimación y caída de la dinastía justicialista de los Saadi fue un deseable cambio de régimen motorizado por una activa movilización social, pero fueron relevados por una intervención. El Frente Cívico y Social (FCyS) venía ganando en forma ininterrumpida desde 1991. Ayer, pues, la ciudadanía motivó el primer caso de alternancia por pronunciamiento electoral.
El resultado logrado por la gobernadora electa, Lucía Corpacci, es un batacazo porque contradice la tendencia nacional, la hegemonía local y también porque se fue construyendo “a lo Leguisamo”: corriendo desde atrás toda la carrera. Hace uno o dos meses, el desenlace parecía ser muy otro.
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El sistema de vuelta única, en el que gana la primera minoría, incentiva la polarización. Claro que en política nada es automático o mecánico, pero ayer la regla se cumplió: las dos listas que competían por el primer puesto concentraron casi todos los sufragios. Se achicó hasta la consunción el Peronismo Federal, encarnado en Liliana Barrionuevo, hermana de “Luisito”, el inefable dirigente multipropósito.
El peronismo catamarqueño recupera, con un rostro bien diferente, una provincia perdida desde hace dos décadas. Buena nueva para los oficialismos provincial y nacional, mala para el radicalismo.
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Por una vez, en una etapa de marcada suspicacia sobre sus desempeños, los encuestadores estuvieron afinados. Fueron registrando cómo el Frente para la Victoria (FpV) acortaba diferencias. En su columna de ayer en este diario, el cronista consignó también que decían registrar desplazamientos significativos a favor del FpV en San Fernando del Valle de Catamarca, la capital, que era un usual bastión del radicalismo y su Frente. Según los cómputos disponibles al cierre de esta nota, el kirchnerismo se alzaba con la intendencia capitalina, lo que sería un sorpresaza adicional.
Un consultor catamarqueño, Antonio Di Tomaso, aguantó los trapos de su profesión con una boca de urna anunciada minutos después del cierre de la votación, bastante afinada. En el canal del cable del multimedios, una cronista se apresuró a descalificar el sondeo como “anticientífico”.
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Es prudente no exagerar la correlación entre la compulsa provincial (en la que participó menos del uno por ciento del padrón nacional) y la futura presidencial, para la faltan de más de siete meses. Pero es clavado que a Corpacci la potenció su relación con Cristina Fernández de Kirchner, cuya imagen llevó como estandarte. Y, por decirlo con un bruto eufemismo, que no hubo ayer un veredicto de rechazo a la Presidenta.
El gobernador saliente, Eduardo Brizuela del Moral, bueno es advertirlo, algo intuyó: trató de confinar la campaña, provincializándola. Varios dirigentes radicales, en cambio, corrieron algo atolondradamente a nacionalizar el virtual éxito del catamarqueño, vendieron la piel del oso sin haberlo cazado. Volaron a San Fernando del Valle engalanados para festejar, para colar en la consabida foto al gobernador derrotado. El vicepresidente Julio Cobos seguramente fantaseó con las tapas de los diarios de hoy, atraviesa un síndrome de abstinencia de protagonismo. Le faltó timing, un síntoma preocupante para sus chances, máxime porque lo viene aquejando desde hace más de un año.
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El padrón catamarqueño no alcanza a ser el uno por ciento del nacional. Y es el de una provincia, tan peculiar como todas. Los dos datos deberían vacunar contra extrapolaciones desmesuradas o de triunfalismos prematuros. Esto dicho, el ambiente político nacional es receptivo a lo que vaya sucediendo, sobre todo si se producen cambios y el kirchnerismo acumula más consenso y poder.
Muchos partidos locales se mirarán en el espejo del Frente Cívico y Social. En especial, muchos dirigentes peronistas filofederales, críticos o “en tránsito” pondrán las barbas en remojo leyendo la patética cosecha de la escudería Barrionuevo. Los ciudadanos de cada distrito no imitan a los de otros (aunque quizá son sensibles a los mismos climas de opinión) pero los dirigentes acomodan sus tácticas a partir de la experiencia ajena.
El tono general de la elección fue prolijo y sin desbordes. El tono del veredicto popular concuerda con la sensación térmica imperante a nivel nacional.
Todo lo demás, incluida la elección de Chubut del domingo que viene (que quizá polarice entre “dos peronismos”), está por verse y jugarse.

Batacazo K en la primera elección del año

LUEGO DE 20 AÑOS, EL FRENTE CIVICO PERDIO EN CATAMARCA EN MANOS DEL FRENTE PARA LA VICTORIA

La kirchnerista Lucía Corpacci obtuvo el 48,2 por ciento de los votos y derrotó por 4 puntos al radical Eduardo Brizuela del Moral, quien buscaba su tercer mandato como gobernador. El FpV también ganó la intendencia de la capital.

 Por Sebastian Abrevaya
Desde Catamarca
Los dueños del batacazo: el nuevo intendente, Raúl Jalil, junto a la gobernadora electa y su vice, Lucía Corpacci y Dalmacio Mera.
Imagen: Télam.
En una jornada histórica, el Frente para la Victoria rompió anoche con 20 años de hegemonía del Frente Cívico y Social en Catamarca. Respaldándose en la imagen de la presidenta Cristina Kirchner, la senadora nacional Lucía Corpacci se convirtió en la primera gobernadora mujer de Catamarca, derrotando al radical Eduardo Brizuela del Moral, que aspiraba a su re–reelección. El vicepresidente Julio Cobos había viajado a la provincia, avisó, a acompañar a su amigo “en la victoria o en la derrota”. Mientras en el bunker del FpV cantaban eufóricos la Marcha peronista, en el Comité provincial militantes de la UCR lloraban su derrota. Al cierre de esta edición, el peronista Raúl Jalil también ganaba la intendencia de la capital provincial, tradicionalmente un bastión del Frente Cívico.
“Le dedico el triunfo a la Presidenta. Con esta victoria ganamos todos, gana Cristina, gana Lucía y gana Catamarca”, aseguró Corpacci en conferencia de prensa, luego de considerar “irreversible” la diferencia de cuatro puntos que obtenía alrededor de las 23. La senadora ratificó además su respaldo a la candidatura presidencial de Cristina. “Independientemente de nuestro triunfo, la Presidenta tiene todo para ser la candidata. La gente le reconoce sus políticas sociales de inclusión”, agregó.
Al referirse a los ocho meses que deberá esperar el kirchnerismo para asumir formalmente el poder, Corpacci sostuvo que van a “colaborar” con el mandatario saliente. “Nosotros somos democráticos”, insistió. En un discurso centrado y tranquilo, la senadora evitó cuestionar a Cobos y consideró “lógico” que viniera a acompañarlo a Brizuela del Moral. “Sentimos una enorme responsabilidad, una enorme alegría y un orgullo inmenso”, concluyó Corpacci, quien dijo que no debería ser distinto que el gobierno esté en manos de una mujer o de un hombre.
En 1991, cuando el gobierno de Ramón Saadi fue intervenido por el caso del asesinato de María Soledad Morales, el peronismo quedó relegado del poder por dos décadas. A las 23.30, con el 96,6 por ciento de las mesas escrutadas, la fórmula Corpacci-Dalmacio Mera obtenía el 48,24 por ciento de los votos, mientras que Brizuela del Moral-Ricardo Guzmán alcanzaban el 44,16 por ciento. La hermana del sindicalista gastronómico Luis Barrionuevo, Liliana Barrionuevo, quedó en un muy lejano tercer puesto y ni siquiera alcanzó a entrar como diputada provincial, lista que también encabezaba. “Sabíamos que ganábamos”, dijo Corpacci al ingresar a una alborotada conferencia de prensa poblada de bombos y banderas.
Para alcanzar la victoria, fue clave la buena elección del FpV en la capital, que concentra casi el 50 por ciento de la población provincial. Por un margen estrecho, el peronista Raúl Jalil le ganó a Luis Fadel, el candidato del FCyS. Otro distrito clave fue Valle Viejo, donde se consagró intendenta la dirigente social Natalia Soria.
Desde la quinta de Olivos, la Presidenta se comunicó con Corpacci y con Dalmacio Mera para felicitarlos por la victoria, y se espera que en los próximos días la gobernadora viaje a Buenos Aires para reunirse con ella. Corpacci y CFK mantienen además un vínculo familiar, ya que el esposo de la catamarqueña, Angel Mercado, es el sobrino del dirigente local Armando “Bombón” Mercado, ex esposo de Alicia Kirchner y ex cuñado de Néstor Kirchner. “Borom bom bom, borom bom bom, para Cristina la reelección”, cantaron interminablemente en el Hotel Ancasti, donde el FpV tenía su bunker de campaña. No faltaron, además, cánticos para el vicepresidente: “Un minuto de silencio, para Cobos que está muerto”.
En medio de la fiesta kirchnerista, reapareció Ramón Saadi para reclamar su cuotaparte en la victoria. “Yo participé como militante y como dirigente de un sector importante”, remarcó. A la euforia que se vivía en la plaza principal y en el bunker se sumaron varios dirigentes nacionales: el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey; el de Entre Ríos, Sergio Urribarri; y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, que cerca de las 10 de la noche se subió al Tango 01 para llegar, aunque sea tarde, a celebrar.
Recién a las 23.30, el gobernador habló para reconocer la derrota. “La tendencia es irreversible”, dijo Brizuela del Moral visiblemente amargado. Ya se había comunicado con Corpacci para felicitarla y hablar de una “transición ordenada”. El recientemente renovado Comité provincia era la contracara del kirchnerismo. Cuando todavía no se conocía una tendencia firme, ya se podía percibir el clima de tristeza en los pocos dirigentes que se encontraban allí. A medida que fueron llegando los cómputos oficiales, la tristeza se fue profundizando hasta llegar a las lágrimas.
Además de Cobos, el presidente del Comité Nacional, el alfonsinista Angel Rozas, y el precandidato presidencial Ernesto Sanz viajaron a Catamarca. Tanto Rozas como Sanz prefirieron el bajo perfil y no hicieron declaraciones tras la derrota.
Por la tarde, cuando apenas cerraron los comicios, había comenzado la guerra de boca de urna, como una repetición de lo que habían sido los últimos días de la campaña, en los que tanto desde el Frente Cívico y Social como del Frente para la Victoria se adjudicaban una estrecha ventaja. Un encuestador del FpV dio una ventaja de 2,5 puntos según sus cómputos. Inmediatamente, el ministro de Gobierno provincial, Javier Silva, salió a responder por medio de una importante radio local: “Ganamos por 5 puntos”, aseguró, sin dar demasiadas precisiones. Lo mismo señalaban voceros de la gobernación: “No menos de cuatro puntos a favor nuestro”.
La única vez que se lo escuchó al gastronómico Luis Barrionuevo fue bien temprano, cuando fue a votar. Fiel a su estilo provocador, dijo que se iba a sentir “muy feliz” si perdía el kirchnerismo. Además cargó contra el acuerdo electoral alcanzado entre el PJ local y el kirchnerismo. El líder de la CGT Azul y Blanca vaticinó que “se va a ver una visión diferente del PJ”, una vez que gane el Frente Cívico. “El lunes tenemos que comenzar con una reestructuración del peronismo”, anticipó. Barrionuevo, triste, no volvió a hacer declaraciones.