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lunes, 3 de abril de 2017

Malvinas: 35 años / 35 Canciones

Discepolín Vive – Música

Más de 40 mil personas asistieron a la Vigilia del 35º Aniversario del Día de los Veteranos y de los Caídos de la guerra de Malvinas, que contó con la participación de 35 artistas en escena.

Por Andy Belguich

PH: Eliana Pacheco

A 35 años del inicio de la Guerra de Malvinas, familias, chicos, parejas, jóvenes, adultos, se encontraron el sábado desde las 21 hs frente al Monumento para homenajear a nuestros ex combatientes y reforzar el reclamo de soberanía.

Entre los artistas presentes estuvieron Bersuit Vergarabat, Peteco Carabajal, Rubén Patagonia, Fabián Gallardo, Popono, Mario Gómez, Pablo Pino, Rubén Goldín, Adrián Abonizio, Jorge Fandermole, Coki Debernardi, Ike Parodi, Claudia Puyó, Flor Croci, Eugenia Craviotto, Cristian Amado, Franz Funes, Diego Casanova, Luciano Jazmin, Charo Bogarín, Monchito Merlo y otros. Interpretaron una canción cada uno y al final se juntaron para cantar “Todavía Cantamos”.

El Presidente del Centro de Ex Combatientes de Rosario, Rubén Rada, expresó: “Me dijeron de izquierda. Me dijeron golpista. Me dijeron de derecha. Soy un soldado latinoamericano”. 

A las 00:00 hs, entonaron el Himno Nacional Argentino como broche de oro para una noche especial, no sólo por el homenaje a los veteranos de guerra sino también por la gran cantidad de gente que concurrió y los artistas de gran trayectoria.



¿Que dijeron los músicos sobre el reclamo de soberanía por las Islas Malvinas?


Peteco Carabajal: Expreso mi tristeza como argentino porque se está entregando no sólo Malvinas sino también muchas cosas que son de nuestro patrimonio. Son cosas que le pertenecen al país y al pueblo y se está entregando desde hace mucho tiempo con políticas que están hechas para eso.


Pablo Pino (Cielo Razzo): Creo que hay que seguir por lo que veníamos, no por lo que se está haciendo ahora. Me parece que es un poco el “bancamos la mecha” y todo eso. Hay que seguir apoyando como se estaba apoyando antes.


Diego “Popono” Romero (Los Vándalos): (Inglaterra y Argentina) se tienen que sentar a hablar. Nosotros sabemos que son nuestras. Lo dice la geografía. Lo dice la historia. Son nuestras, no cabe duda.


Carlos "Cóndor" Sbarbati (Bersuit Vergarabat): Lo que está pasando hoy acá es nuestra semillita, nuestro grano de arena para que todas estas cosas que están sucediendo tome otro curso. Latinoamérica está siendo castigada de una manera increíble por la extrema derecha y lo único que nos queda es la memoria porque eso es lo que nos construye como ciudadanos.


Cristian Amado: La verdad que, como músico, como ciudadano, como argentino, me da un orgullo bárbaro que después de 35 años nos encontremos y llenemos todo este Parque a la Bandera con gente que está muy comprometida, que vino a escuchar canciones y de qué hablan esas canciones. En este país a veces estamos muy divididos, encontrar una razón común es muy difícil y estoy seguro que ésta es una causa muy importante. Por eso estamos todos juntos. Por eso hay 35 artistas que vinieron a cantar y a apoyar esto. Y creo que la música es una de esas cosas que nos une, que tenemos todos en común y hoy se respira un sentimiento hermoso. Cuando subimos al escenario, ver a la gente ahí, con ese silencio, con ese respeto y con ese aplauso cuando correspondió, fue maravilloso. Estamos acá poniendo un granito de arena.


Jorge Fandermole: Yo tengo la siguiente idea: Me parece que si todo el mundo consistiera en una sola nación y hubiese una especie de nación que abarcara el orden, dónde se establecieran determinadas normas de justicia para todas las regiones del planeta, uno podría pensar que la idea de soberanía estaría superada. Pero mientras sigan existiendo la división de naciones, siga existiendo la división norte-sur, naciones muy poderosas, naciones muy débiles, naciones con mucho poderío bélico, naciones con una tradición colonialista, naciones con una tradición colonizada, el concepto de soberanía pensado como la voluntad de una nación de definir su propio proyecto político, su propio destino como nación y como sociedad, fuera de las presiones externas, es el único concepto que puede llegar a sostener la independencia y la libertad de naciones históricamente débiles. Entonces el hecho de que existan gobernantes que depongan ese reclamo, a mí me parece una falta de respeto a toda la historia. Porque en definitiva, los derechos sobre Malvinas están ejercidos en este momento por Gran Bretaña, meramente a partir de un poderío económico militar, sabiendo que no hay manera de oponerse de otra forma. Jamás deberían haberse terminado los reclamos por la vía diplomática, jamás debería disminuirse la presión de los reclamos por vía diplomática porque me parece que sostener esta idea de soberanía es lo único que te libera como nación del peligro de que te transformes en una colonia. Independientemente de que se considere una causa perdida la devolución de Malvinas (cosa que no puede ser pensada de antemano), uno no puede renunciar al concepto de soberanía. 
Hay una porción del Estado, del Gobierno, para el cuál el tema Malvinas sigue siendo un territorio de negocios igual que toda la política. Pero si la mayoría de la ciudadanía no tiene idea de lo que significa Malvinas desde el punto de vista geopolítico, desde el punto de vista económico, la única forma en que Malvinas como recurso (idea que no comparto) no quede diezmado y no quede transformado finalmente en un basurero del sur es sostener esa idea de soberanía, es sostener los reclamos. Entonces cuando los ex combatientes sostienen esa idea de Memoria, mucha gente piensa que son una periferia, que son unos marginales, ese discurso degradante que circula por ahí, son discursos que están arraigados desde lugares de poder. 
A mí me parece muy valiosa la idea de que hace 35 años los tipos sigan sosteniendo esa memoria y ese reclamo y esa idea de soberanía porque, en definitiva, quiénes más sostienen esa idea de soberanía son ellos como institución, porque los gobiernos depende de quién sea. 
Yo como ciudadano, humildemente, pienso eso. Todo reclamo que no se sostenga es una falta de respeto a la Nación. Es una traición.


Rubén Patagonia: Hay algo muy importante que creo que, más allá de los políticos, estamos nosotros, la gente que va a laburar, los músicos, los artistas que tienen consciencia de que lamentablemente hoy más que nunca estamos viendo que se vuelve a políticas anteriores dónde realmente veíamos que se dejaba de lado eso, pero vino un tiempo en dónde nos esperanzamos. Ahora de nuevo. Hoy con mucha más fuerza y con estos 35 años de un hecho doloroso, vamos a seguir bregando por un futuro mejor y una Argentina no sólo para los que tienen plata sino para todos. 


Claudia Puyó: Yo creo que la discusión sobre Malvinas viene desde antes de la guerra. No hay mucho para pensar. Si vos tenés dos islas que están en tu territorio marítimo deberían ser tuyas. ¿Por qué son inglesas? Es una discusión muy difícil de entrar. Uno dice: “Las Malvinas son de los ingleses porque nos ganaron la guerra”, pero ¿no podemos reclamar nuestra soberanía por unas islas que están en nuestra tierra? Si son nuestras.


Flor Croci: La lucha continúa y es así como lo tenemos que hacer, a través de la música que es un medio de expresión muy importante para que la gente se concientice un poco y se una. Fundamentalmente por la situación que estamos pasando en este país, en este momento y con este gobierno que parece que nadie lo votó. Hay que sumar a través del arte, que la música es salud.


Eugenia Craviotto (Mamita Peyote): Siento un avance en lo colectivo. La cantidad de gente que vino, lo que se vivió esta noche, como se palpitó todo. Veo un gran avance que está dando la sociedad de a poco. Creo que estos temas antes eran tabú o no estaba bien charlar de política y hace un par de años se trajo la cuestión de la política como una herramienta importantísima de construcción y de formación cívica y social básica para todo ser humano más allá de la Argentina y el mundo en general.

Fotografía: Eliana Pacheco

jueves, 1 de noviembre de 2012

Abuelas: 35 años en busca de sus nietos, 35 años en busca de la identidad robada


Mariana Menzulio



En 1977, a seis meses de que un grupo de madres comenzara a dar vueltas todos los jueves alrededor de la Pirámide de Mayo, doce mujeres decidieron, un 22 de octubre, buscar a los hijos robados a sus hijos secuestrados por la dictadura cívico-militar.

Originalmente se identificaron como "Abuelas Argentinas con Nietitos Desaparecidos", pero la historia y el pueblo las bautizaron "Abuelas de Plaza de Mayo".



Raquel Radío de Marizcurrena, Clara Jurado, María Eugenia Cassinelli de García Iruretagoyena, Celia Giovanola de Califano, Haydée Vallino de Lemos, Alicia "Licha" Zubasnabar de De la Cuadra, Leontina Puebla de Pérez, Beatriz Aicardi de Neuhaus, Eva Márquez de Castillo Barrios, María Isabel "Chicha" Chorobik de Mariani, Vilma Delinda Sesarego de Gutiérrez y Mirta Acuña de Baravelle fueron las doce madres-abuelas que iniciaron la tarea que hasta hoy permitió recuperar 107 nietos.



El Estado argentino tardó 28 años en reconocer el trabajo de las Abuelas. En 2005 promulgó la ley 26.001 sancionada por el Congreso Nacional en diciembre de 2004, que establece el 22 de octubre como el Día Nacional del Derecho a la Identidad.



La Justicia tardó 35 años en reconocer formalmente la existencia de un Plan Sistemático de Robo de Bebés a mujeres secuestradas durante la última dictadura. El 5 de julio de este año se condenó a 50 años de reclusión, la máxima sanción prevista en la legislación nacional, al ex dictador Jorge Rafael Videla, y aplicar severas penas de hasta 40 años a otros represores.



El Tribunal Oral Federal 6 de esta Capital condenó además en la misma causa a 30 años de prisión al ex marino Jorge "Tigre" Acosta, responsable operativo del centro clandestino de detenciones que funcionó en la ESMA durante la dictadura, y a 15 años al ex dictador Reynaldo Bignone, último presidente de facto.



La causa la habían iniciado las Abuelas hace dieciséis años y al leer el fallo, la jueza María del Carmen Roqueta dejó expresamente sentado que para el tribunal cada uno de los 36 casos que se ventilaron en ese juicio constituyen “parte integrante de un Plan sistemático de robo de bebés” desarrollado durante el período del terrorismo de Estado.



Abuelas de Plaza de Mayo fue nominada en tres ocasiones al Premio Nobel de la Paz: en 2008, 2011 y este año. En tanto, el 14 de septiembre de 2011 recibieron el premio Félix Houphouët-Boigny, otorgado por la Unesco, por su trabajo en materia de derechos humanos.



Por otra parte, el trabajo de las Abuelas de Plaza de Mayo está muy vinculado con el de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONaDI), creada en 1992, y del Banco Nacional de Datos Genéticos que permite obtener la información genética para establecer la filiación familiar.



Si bien la CONaDI está asociada a la búsqueda y localización de niños desaparecidos, su función abarca también la tarea de recibir denuncias sobre robo y tráfico de menores, despojos a madres y adultos con identidad vulnerada, según los principios enunciados por el organismo.



Las primeras pericias para determinar la abuelidad y poder identificar a los menores secuestrados se realizaron en 1984 a pedido de Abuelas y en 1987 el Congreso Nacional sancionó la ley 23.511 que creó el Banco Nacional de Datos Genéticos, que funciona en el Hospital Durand.



El último logro en materia legislativa de las Abuelas fue en 2009 cuando se sancionaron las leyes que habilitan al juez a ordenar la extracción de ADN para identificar a hijos de desaparecidos y la que reconvierte el Banco Nacional de Datos Genéticos en un ente autárquico dentro de la órbita del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

martes, 1 de mayo de 2012

Hebe: "Este es el mejor momento de las Madres, porque parimos otros hijos"

"Estamos orgullosas de haber decidido este camino. Queremos este proyecto nacional y popular: es nuestro, lo tenemos en nuestras manos, lo tenemos que seguir haciendo”, dijo Hebe durante su discurso.


Por Alejandra Dandan

A 35 años de la primera caminata de las “locas de la Plaza de Mayo”, sobre un escenario marcado por la imagen de un pañuelo blanco y el logo de YPF y la consigna “Vuelve a ser nuestra”, Hebe de Bonafini advirtió que "las madres somos desordenadas", aclaró que sus hijos fueron quienes las parieron a ellas y exhortó a los jóvenes que las acompañaron a continuar el camino emprendido en 1977: “Las madres estamos afuera de todos los libros, casi hasta de los libros de historia porque la estamos recorriendo juntos, ustedes y nosotros... Esta historia que nos pusieron en las manos primero nuestros hijos y después Nestor, quien hizo que estallaran los corazones, los cuerpos, las manos y las cabezas de miles y miles de pibes que se sintieron incluidos en esta patria para hacer política".

Poco después del homenaje de Madres Linea Fundadora sobre la misma Plaza, mientras las banderas de las agrupaciones políticas se desplazaban de uno a otro encuentro para enlazar en ese gesto los dos escenarios, músicos llegados de todo el país se subieron al escenario en el que Hebe recorrió la historia de las Madres. “Una lucha que no sabe de descansos, que nunca tuvo tregua, que enfrentó los peores momentos”, reivindicó: "Eramos poquitas pero nos sentíamos grandes, porque siempre nos sentimos acompañadas por nuestros hijos”. En busca de sus orígenes recordó a Azucena Villaflor: “Tal vez el click lo hizo Azucena en la parroquia Stella Maris donde nos atendía un obispo, monseñor (Emilio) Graselli, que era más milico que los milicos, más hijo de puta que los milicos. Él sabia todo: habíamos ido muchas veces, nos hacían dejar la cartera, nos revisaban... Y Azucena dijo: '¡Basta! No vengamos más acá, estos son unos hijos de puta. Hagamos una carta para Videla'. Yo creo que esa fue la creación, ahí en ese momento: fuimos a la plaza, estuvimos ahí abajo del árbol, nos pusimos a firmar la carta... Ya conocen la historia: esta plaza siempre nos contuvo, siempre nos sostuvo”.

En ese mismo lugar, 35 años más tarde, la presidenta de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo le entregó un pañuelo a Gabriel Mariotto, vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, como reconocimiento a su trabajo por la Ley de medios. Con ese gesto, convirtió a la ley en uno de los ejes del acto. Habló de los “piratas que ahora no llegan en barcos sino que salen del campo y salen de algunos diarios”. Y exhortó a la Corte Suprema de Justicia a que "terminen con las cautelares: no le tengan miedo a Clarín y a la Nación, el pueblo entero los va a aplaudir, porque necesita tener más medios para poder comunicarse y aprender”.

Entre los cantos a los desaparecidos y "soy soldado del Pingüino", una mujer le contaba a su hija, en brazos, "ohh, yo soy argentina, soy soldada... de Cristina", rodeada de de las banderas de La Cámpora, de Nuevo Encuentro, del Peronismo Militante. Había pibes con las remeras del Néstor Eternauta y pibas con las remeras de Juicio y Castigo a los culpables, entre las que se destacaba otra mujer con la bandera de la Asociación de las Madres con la consigna "Ni un paso atrás": "Es la primera vez que vengo a la plaza porque soy de la época de las cabezas lavadas: ustedes los jóvenes nacieron en democracia, pero yo crecí con dictaduras. Después de Perón las democracias siempre fueron muy débiles. Clarín tapaba todo, era todo un engaño, y nos decían por algo será: ¿Sabés lo que cuesta cambiar cuando te lavaron la estructura del cerebro? Yo lo voté a Aramburu, imaginate, lo adorábamos. Y después me puse a leer. Un día escuché a Hebe en la radio y dije: ¡y esta loca qué dice! Ahora que está muy viejita, me dije no puede ser que se vaya y que yo no le pueda dar un abrazo, por eso estoy acá”.

Mientras Margarita se aferraba a la bandera como quien busca cobijo, en el escenario, uno de los integrantes del Trio Humahuaca dedicó una canción a la “memoria de mi tío Lucho y de su compañera Lili López, que también murieron en el ´76”. La banda acercó saludos del Perro Santillán y de las Madres de Plaza de Mayo de Jujuy que “están tan silenciadas en una provincia –dijeron-- en la que nos quieren hacer creer todavía que los desaparecidos se fueron de viaje, donde toda la oligarquía intenta tapar estas cosas”.

Entre las primeras filas, Sebastián Padró, de 22 años, sostenía una de las banderas de Peronismo Militante: “Estamos acá para seguir aprendido de la lucha de las madres y reivindicando un día histórico”, dijo. “Hoy, afortunadamente, formo parte de un proyecto, pero es raro porque venimos a homenajear a los compañeros dentro de un proceso que avanza porque hay muchos milicos presos. Yo iba de chico con mis viejos y era otro tipo de actos: esto no era lo mismo, en los ´90 eran jornadas de lucha, de protesta, hoy es distinto, hay que seguir, faltan los responsables civiles, pero se respira otro aire”. Y ahí, antes de que Hebe dijera nada, él anticipaba que "nos resulta fundamental como juventud estar acá y calculo que a las Madres les pasa lo mismo: su lucha histórica es un legado. Todos somos un poco hijos de ellas. Esta fue la lucha que se plantearon y que hoy estemos acá es directamente por responsabilidad de ellas. Tenemos que estar agradecidos como militantes de un proyecto democrático y popular”.

Mientras tanto, Hebe, quien recordó que todavía está pendiente la sanción del derecho de las mujeres a interrumpir el embarazo, convocó al escenario a Pepe Cibrián, a quien le agradeció su militancia en favor de la Ley de Matrimonio Igualitario, cuya aprobación asimiló a las luchas de las Madres. Luego de que Cibrián repitiera el homenaje a Federico García Lorca con el cual defendió la sanción de la ley en el Congreso, Bonafini reconoció que "sabemos que faltan muchas cosas por hacer, porque al país lo destruyeron no sólo los militares sino los que vinieron después que terminaron de barrer, de regalar y tirar todo por la borda. (...) Estamos orgullosas de haber decidido este camino. Queremos este proyecto nacional y popular: es nuestro, lo tenemos en nuestras manos, lo tenemos que seguir haciendo”, concluyó.

Guillermo Vaccarini, de la Martín Fierro, sintetizó el sentimientoo de muchos de los presentes: “Nos sentimos parte de esa resistencia que empezaron las Madres. Fueron una columna moral”.

Madres de Plaza de Mayo, 35 años luchando por justicia

El 30 de abril de 1977, en momentos de mayor represión en Argentina, catorce mujeres se juntaron frente a la Casa de Gobierno en Buenos Aires.




Buenos Aires. - El 30 de abril de 1977, en plena dictadura militar y en momentos de mayor represión en Argentina, catorce mujeres se juntaron frente a la Casa de Gobierno en Buenos Aires para exigir información sobre el paradero de sus hijos desaparecidos. Pasaron 35 años, y las Madres de Plaza de Mayo aún siguen su lucha por la justicia.

No importó la ideología, religión o condición social. Desde el primer encuentro las madres se propusieron hacer pública la “desaparición forzada” de sus hijos. Un año antes, un golpe de Estado había instaurado una Junta Militar (1976-1983), que institucionalizó como método de represión el secuestro, la tortura, el asesinato y la desaparición sistemática de personas por motivos políticos.

La idea de reunirse en la plaza surgió a instancias de Azucena Villaflor de De Vincenti después de que a las mujeres se les negara una audiencia con el presidente de facto, teniente general Jorge Rafael Videla. “Individualmente no vamos a conseguir nada. ¿Por qué no vamos todas a la Plaza de Mayo? Cuando vea que somos muchas, Videla tendrá que recibirnos”, dijo Villaflor.

A partir de ese día, una vez por semana, las Madres, con un pañuelo blanco en su cabeza y fotos de sus hijos desaparecidos, comenzaron a marchar alrededor de la pirámide central de la Plaza de Mayo. Debían “circular” en filas de a dos ya que el estado de sitio imperante prohibía grupos de tres o más personas.

A pesar de sufrir amenazas, golpes y arrestos, las Madres volvieron cada semana a la plaza. Y cada vez fueron más. Las marchas de los jueves, en las que habitualmente se juntaban entre 300 y 400 madres, y a las que se fueron incorporando padres, hermanos, esposos, hijos y nietos, se transformaron en un símbolo de la resistencia contra la dictadura militar. “¡Los desaparecidos, que digan donde están!”, exigían en sus recorridas.

Azucena Villaflor, junto con otras dos madres, dos monjas francesas y siete activistas de derechos humanos fueron secuestrados por la Armada en la Parroquia Santa Cruz de Buenos Aires en diciembre de 1977. Tras sufrir torturas, fueron arrojados vivos al mar en los “llamados vuelos de la muerte”.

A partir del Mundial de Fútbol de 1978 en Argentina las Madres pudieron mostrarse al mundo e informar sobre la situación que se estaba viviendo entonces en el país. “Holanda pasó la marcha de las Madres en vez del Mundial, porque era jueves, y ahí nos conoció el mundo”, dijo Hebe de Bonafini, actual presidenta de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo.

Comenzaron a recibir ayuda financiera del exterior con lo que pudieron comprarse la primera casa. Hasta ese momento, las mujeres del pañuelo blanco se reunían en casas, iglesias o confiterías. “Pero nos teníamos que ir temprano porque si no nos llevaban presas”, agregó Bonafini, cuyos dos hijos y una nuera integran la lista de los 30.000 desaparecidos, según cifras de organizaciones de derechos humanos.

En los años 80 se consolidó la idea entre las Madres de que aún cuando los desaparecidos ya estuviesen muertos se debía seguir exigiendo el esclarecimiento de los hechos como si sus hijos siguieran vivos, hasta que aparecieran sus cuerpos.

En 1986, el movimiento sufrió una división por diferencias de criterio. Por un lado, las Madres de Playa de Mayo Línea Fundadora criticaban a la conducción de Bonafini por personalismo y falta de democracia interna. Por otro, la Asociación Madres de Plaza de Mayo, criticó que las primeras aceptaran las reparaciones económicas por sus familiares desaparecidos otorgadas por el primer presidente electo democráticamente tras la dictadura Raúl Alfonsín (1983-1989).

A pesar de sus diferencias, ambos grupos siguieron participando en actividades conjuntas.

El juicio a las Juntas en 1986 inició un proceso de revisión y esclarecimiento de los crímenes perpetrados por los militares. Pero con las leyes de “Obediencia Debida” (1986) y “Punto final” (1987)- impulsadas por Alfonsín, y los indultos decretados luego por el presidente Carlos Menem (1989-1999) para los militares condenados por terrorismo de Estado, este proceso se interrumpió. Entre los militares indultados se encontraban Videla y el almirante Emilio Massera, condenados a cadena perpetua.

Pero con la llegada de Néstor Kirchner al gobierno (2003-2007), el Congreso anuló las leyes antes mencionadas y la Suprema Corte de Justicia las declaró inconstitucionales. Al mismo tiempo, se abrieron decenas de causas que implicaban a militares de toda graduación. Entre otros represores, en diciembre de 2010, Videla recibió su segunda condena de por vida.

“Es un día histórico, es hacer justicia”, dijo la representante de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora Tati Almeyda tras la sentencia.

Las Madres están históricamente relacionadas con las Abuelas de Plaza de Mayo, cuyo objetivo es descubrir el paradero y recuperar la identidad de cientos de niños secuestrados durante la dictadura, y con la agrupación Hijos, integrada por los hijos de los desaparecidos que desean continuar la lucha de sus padres y abuelas.

Desde hace algunos meses, la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, que lleva adelante un café literario, una librería y una Universidad Popular se ha visto envuelta en un escándalo que involucra a su ahora ex apoderado Sergio Schoklender, acusado de fraude en el manejo de un plan de viviendas para gente humilde, que también gestiona la fundación de las Madres.

Las opiniones sobre la responsabilidad de Bonafini están divididas. Algunos creen que no podía ignorar las actividades del abogado, mientras otros aseguran su inocencia. “Yo considero que las Madres de Plaza de Mayo ya han entrado en la historia. Su acción ha sido épica durante la dictadura. Han corrido todos los peligros”, señala el escritor Osvaldo Bayer.

“Las conozco muy bien, son incapaces de hacer un negociado. Fueron engañadas. Así que realmente yo creo que la Justicia tiene que actuar en ese sentido y debe dejar absolutamente limpias a las Madres de Plaza de Mayo. Como digo yo, han quedado como un gran episodio de la historia argentina”, afirma.

Este lunes, bajo el lema “35 años de vida, pasión y lucha de las Madres de Plaza de Mayo” se convoca una vez más a la histórica plaza a recordar la lucha de estas mujeres, muchas de las cuales ya no están, que osaron enfrentar a una dictadura cruel y aún siguen batallando por la justicia.