Mostrando entradas con la etiqueta derechos humanos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta derechos humanos. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de diciembre de 2013

GRACIAS MANDELA

18:50 › 1918-2013

Murió Nelson Mandela



El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, confirmó la muerte del primer presidente negro de la nación africana, quien falleció en su casa de Johannesburgo a los 95 años. El Premio Nobel de la Paz, símbolo de la lucha contra el apartheid, había sido internado en el hospital de Pretoria el 8 de junio con una grave pulmonía. Desde principios de septiembre fue trasladado a su hogar. "Esta nación ha perdido un gran hijo", dijo el actual mandatario. Con 67 años de activismo político, 27 en prisión y cinco como primer mandatario, la tenacidad y su compromiso con la justicia, su defensa de la democracia, la igualdad racial y su mensaje de reconciliación convirtieron a Mandela en un admirado y respetado ícono global.

Fue la voz de uno de los mayores movimientos sociales del mundo en favor de los derechos humanos y logró atraer la mirada internacional hacia la Sudáfrica del apartheid, ejercido por los boers, los colonos originarios de Holanda, Flandes, Francia y Alemania. Muchos de sus compatriotas no olvidan que sus palabras, tras su liberación el 11 de febrero de 1990, devolvieron la esperanza a una sociedad desangrada por las luchas étnicas y la violencia de grupos paramilitares opuestos a un cambio de régimen: "Los saludo a todos en nombre de la paz, la democracia y la justicia universal", afirmó entonces Mandela, desde el balcón del Ayuntamiento de Ciudad del Cabo.

El carismático ex mandatario mantuvo viva hasta hoy su propia leyenda: la historia de un hombre que dedicó su vida a exigir respeto a los derechos humanos en un país castigado por un régimen de segregación racial impuesto por la minoría blanca en detrimento de negros, mestizos y originarios de la India.

Nelson Rolihlahla Mandela nació el 18 de julio de 1918 en Mvezo, una pequeña aldea de Cabo Oriental, sudeste de Sudáfrica, y estaba destinado a ser un consejero del regente del reino Thembu, perteneciente a la tribu Xhosa. Sin embargo, Mandela tuvo que trasladarse luego a Qunu, a 20 kilómetros de Mvezo, cuando su padre, un jefe tribal, fue expulsado por la autoridad colonial, y más tarde a la localidad de Mqhekezweni tras la muerte de su progenitor.

De educación occidental, aprendió a rebelarse contra las leyes tribales antes que contra el Imperio Británico. Motivado por su conciencia nacionalista, ingresó en el Congreso Nacional Africano (CNA), partido con el que alcanzó la presidencia de Sudáfrica décadas más tarde, convirtiéndose en el primer presidente negro de ese país.

En Johannesburgo abrió el primer despacho de abogados negros y apoyó la estrategia de resistencia pacífica del líder indio Mahatma Gandhi contra las leyes cada vez más opresivas del apartheid. La matanza de manifestantes en la ciudad sudafricana de Shaperville en 1960 fue el detonanate para que Mandela abrazara la lucha armada.

"Madiba" -nombre del clan de Mandela en lengua xhosa y con el que se le conoce popularmente en Sudáfrica-, viajó por Africa para recaudar fondos para el brazo militar del CNA, que él mismo dirigió. Fue detenido en 1962 y procesado en el Juicio de Rivonia, en el que fue condenado a cadena perpetua en 1964, hasta su puesta en libertad en 1990. Tras su discurso en Ciudad del Cabo, Mandela definió las pautas que hicieron posible la transición de la excolonia británica en un país libre y la reconciliación con el entonces presidente Frederik De Klerk, lo que les valió a ambos el premio Nobel de la Paz en 1993.

Cuatro años después de su liberación Mandela se convirtió, en las primeras elecciones multirraciales de Sudáfrica, en el primer presidente negro del país, cargo que ejerció hasta 1999. Ese mismo año abandonó la función pública, aunque a través de su Fundación -ahora el Centro de la Memoria Nelson Mandela-, el Fondo para la Infancia y el Fondo de la Lucha contra el Sida continuó desempeñando un rol político decisivo en el concierto internacional.

Los sudafricanos, tanto negros como blancos, lo veneran y celebran con orgullo cada año el día de su cumpleaños -18 de julio-, que coincide con el Día Internacional de Mandela, instaurado por la ONU en 2009. El carismático dirigente se retiró de la vida pública en 2004, y entonces hizo una advertencia a todo aquel que quisiera invitarle a algún acto político: "No me llamen, ya los llamo yo".

Mandela, quien estuvo bajo vigilancia médica desde 2011, había sido operado en diciembre pasado de cálculos en la vesícula y asistido por complicaciones respiratorias durante las más de dos semanas en las que estuvo internado.

Vivió sus últimos días entre Johannesburgo y Qunu, la localidad del este del país donde pasó su infancia. Su última aparición fue durante la ceremonia de clausura del Mundial de Fútbol de 2010 celebrado en su país.

Padre de seis hijos fruto de dos matrimonios, vivió hasta su muerte con su tercera esposa, Graca Machel, viuda del expresidente mozambiqueño Samora Machel.











miércoles, 1 de mayo de 2013

Madres de Plaza de Mayo cumple 36 años


Durante un homenaje que tuvo lugar en la exEsma, el ministro de Educación, Alberto Sileoni, afirmó que la organización de derechos humanos es un ejemplo de que "pelear por lo que uno ama es la mejor manera de vivir" y consideró que su creación el 30 de abril de 1977 "constituyó la fecha de parto de la democracia moderna de nuestro país". A través de una carta, la agrupación HIJOS les agradeció "habernos enseñado que lo imposible sólo tarda un poco más" y "seguir firmes y llenas de amor".

"Junto a estas mujeres queremos ratificar la importancia de que la escuela hable de valores, que pueda reflexionar sobre el pasado reciente, porque este es uno de los caminos educativos", indicó Sileoni durante el encuentro "Vida Siempre", que se realizó en el ECuNHi.

Durante esa misma ceremonia, Evel de Petrini, en representación de las Madres manifestó que "estamos muy felices aunque decir esto parezca contradictorio por haber logrado este lugar (por la exEsma), que es el sitio donde la vida le ganó a la muerte, donde nuestros hijos están presentes".

"Estos 36 años de lucha son el recuerdo más hermoso que tenemos las Madres porque pelear por lo que uno ama es la mejor manera de vivir", concluyó.

Por su parte, la agrupación HIJOS-Capital publicó un texto en el que manifestaron que "queremos abrazarlas una vez más con mucho amor. Queremos aplaudirlas una vez más. Gracias Madres por haber elegido la lucha. Gracias por ser valientes. Gracias por habernos enseñado que lo imposible sólo tarda un poco más. Gracias por haberse puesto los pañuelos y seguir firmes y llenas de amor".

Agregaron que "las Madres hicieron que la valentía se rebalse como palabra. Son unas valientes más que valientes. Hablar de las Madres es hablar de una palabra nueva: lasMadresdePlazadeMayo. Así: todo junto, porque ellas mismas rompieron las palabras. Quebraron el silencio".

"Son las Madres de los pibes reprimidos y asesinados en diciembre del 2001, de las víctimas del gatillo fácil y las redes de trata de personas, de los docentes en lucha, de los desocupados desesperados pero esperanzados y luchadores, de Kosteki y Santillán, de Cabezas, de Fuentealba, de Mariano Ferreyra, de cada compañeros o compañera que lucha por una causa justa", sostuvo la agrupación.

domingo, 17 de marzo de 2013

Murió José Alfredo Martínez de Hoz, ex ministro de la dictadura

A LOS 87 AÑOS

El ex ministro de Economía de la última dictadura cívico-militar falleció en la ciudad de Buenos Aires, a los 87 años. Estaba procesado y con arresto domiciliario.


Martínez de Hoz estaba procesado y con arresto domiciliario en la causa que investiga el secuestro extorsivo de Federico y Miguel Gutheim en 1976, quienes resistían la venta de activos propios.

lunes, 25 de febrero de 2013

Garré cuestionó a Santa Fe por no firmar protocolos policiales para manifestaciones y trata de personas

Lunes, 25 de febrero de 201312:11 | Política

La ministra de Seguridad, Nilda Garre, dijo que “en las policías provinciales sigue habiendo mucho autoritarismo" y que "se han visto por ejemplo hechos de torturas casi intolerables”.


La ministra de Seguridad Nacional cuestionó el "autoritarismo" de ciertas jurisdicciones policiales.

La ministra de Seguridad, Nilda Garré, sostuvo hoy que en las policías provinciales “sigue habiendo mucho autoritarismo, sin respetar a veces los derechos humanos” y cuestionó que Santa Fe, Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires no hayan firmado “protocolos importantes” referidos “manifestaciones públicas y trata de personas”.

La ministra insistió en que “es muy importante cambiarle las doctrina a la policía en la regulación del uso de la fuerza en protesta sociales”, por lo que reclamó “que el uso de la fuerza sea el mínimo posible”.

“En las policías provinciales sigue habiendo mucho autoritarismo y sin respetar a veces los derechos humanos. Se han visto por ejemplo hechos de torturas casi intolerables”, manifestó en declaraciones a Radio Nacional reproducidas por el portal oficial de Presidencia.

La ministra precisó que este tipo de situaciones se van “corrigiendo a través de protocolos que se van discutiendo y acordando”. Y explicó: “Se han firmado en casi todas las provincias las iniciativas impulsadas por el Ministerio de Seguridad de la Nación. Lamentablemente Capital Federal, Santa Fe y Córdoba no han firmado los protocolos más importantes, como el de manifestaciones públicas y trata de personas”, cuestionó. (NA)

lunes, 10 de diciembre de 2012

“Quiero una Democracia plena y sin privilegios”

CFK PIDIO QUE SE RESPETARAN LAS LEYES Y QUE LA JUSTICIA FUERA INDEPENDIENTE DEL PODER POLITICO Y TAMBIEN DEL ECONOMICO

La Presidenta habló en los masivos festejos por el 29º aniversario de la democracia. “Demandamos mayor democratización en los tres poderes del Estado”, dijo, y reclamó “una Justicia que sirva al pueblo” y que “sea menos corporativa”.

Por Julián Bruschtein y Nicolás Lantos


”Si no se respetan las leyes, ¿de qué democracia estamos hablando?” La presidenta Cristina Fernández de Kirchner se puso al frente de una multitud que desbordó largamente la Plaza de Mayo para dar uno de los discursos más encendidos de su segundo mandato, en el que volvió a argumentar sobre la necesidad de que tome plena validez la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y pidió: “Es necesario que la independencia (de la Justicia) no sea sólo del poder político, sino también del poder económico de las corporaciones. Quiero una democracia plena y profunda, comprometida y sin privilegios”. Su discurso fue el acto central de los festejos oficiales por el Día de la Democracia y los Derechos Humanos, una jornada que incluyó espectáculos y recitales, y que se replicó a lo largo del país.

“Demandamos mayor democratización en los tres poderes del Estado”, reclamó la Presidenta en un poco habitual tono imperativo. En un giro de su discurso, no sólo apuntó a los magistrados que desde hace tres años vienen demorando la plena aplicación de la ley de medios sino también a los que “dejan en libertad a personas que vuelven a delinquir y matar”, recuperando un tópico, la inseguridad, que estuvo presente en las protestas opositoras de los últimos meses. “La gente está cansada –agregó–. Por eso necesitamos una Justicia que sirva al pueblo, que sea menos corporativa.”

Cristina tampoco se privó de mencionar con todas las letras a la Corte Suprema de Justicia (un actor central en los sucesos de estos días) cuando recordó que tras el golpe que derrocó a Hipólito Yrigoyen en 1930 fue ese órgano el que convalidó el gobierno de facto de José Uriburu. Luego remarcó la decisión de Néstor Kirchner de renovar la Corte, origen de la actual composición del tribunal, porque “quería dar testimonio de una justicia independiente”. CFK se refirió a los poderes concentrados que se sirven de diversas esas herramientas para mantener el poder y pidió “que las Fuerzas Armadas tengan conciencia de cómo fueron utilizadas por grupos minoritarios para luego lavarse las manos”. En un guiño a los partidos de la oposición, recordó que esos mismos poderes han operado en su momento contra el radicalismo y que “cuando hubo intentos de golpe a Alfonsín el peronismo estuvo a su lado, como corresponde”.

La asistencia masiva a la Fiesta Patria Popular convocada por el Gobierno en vísperas del 29º aniversario de la recuperación de la democracia en la Argentina ya había excedido los pronósticos y parecía un pulpo gigante estirado sobre la Plaza de Mayo, mientras desplegaba sus tentáculos por las avenidas y calles circundantes. Según sus organizadores, la jornada convocó a unas 400 mil personas en los alrededores de la plaza, y a otras 400 mil en las diferentes actividades realizadas a lo largo del país.

A las columnas de organizaciones políticas (desde La Cámpora y el Movimiento Evita hasta pequeños grupos de no más de una decena de militantes, cada cual con sus propias banderas y colores), sindicatos y trabajadores de sectores del Estado se sumaban familias completas con chicos en brazos y grupos de adolescentes con termo y mate reglamentarios.

Para la hora en que la Presidenta subió al escenario, habían aflojado las idas y vueltas entre la Plaza y la Avenida 9 de Julio, por Avenida de Mayo y las diagonales Roca y Sáenz Peña, donde se instalaron stands y tarimas secundarias con shows musicales: la llegada de la mandataria ordenó al público que se acomodó para poder ver bien en las pantallas gigantes instaladas en distintos puntos. El arribo de las columnas del PJ desplazó a algunos de los manifestantes “sueltos”, que presionados entre las banderas y la pared salían algo sofocados, con ayuda de voluntarios de la organización.

Luego de una particular pero pegadiza versión del himno nacional, interpretada en son cumbianchero por la Fanfarria Alto Perú del Regimiento de Granaderos a Caballo y el grupo de percusión el Choque Urbano, CFK entregó los premios Azucena Villaflor a figuras destacadas por su rol en la lucha por los derechos humanos. Dos de los premiados, el músico Daniel Baremboin y el poeta Juan Gelman, enviaron por video un mensaje de apoyo a las políticas de derechos humanos.

Sobre el escenario, la Presidenta estuvo acompañada por figuras culturales y artísticas, y diversas figuras políticas de estricto sport, miembros del Gabinete y legisladores. A una decena de metros, un palco especial reunía a muchos otros funcionarios, diputados y senadores, entre otros. En el escenario también había, como siempre, lugar para la Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, sentadas en primera fila y con botellitas de agua mineral siempre a mano para combatir el calor. A ellas se refirió Fernández de Kirchner en un pasaje de su discurso, cuando habló de forma velada sobre la extensión de la medida cautelar que protege al Grupo Clarín de tener que adecuarse a las nuevas cuotas de mercado establecidas por la ley de medios, decidida el jueves pasado por la Cámara Civil y Comercial cuestionada por el Gobierno.

“Las convicciones nos hicieron fuertes, nos hicieron que estas mujeres tuvieran justicia –manifestó la jefa de Estado, señalando a las mujeres que la miraban de cerca–. ¿Cómo no vamos a esperar nosotros unos días o unos meses si ellas esperaron tantos años para tener justicia y saber la verdad? Ellas son el ejemplo.”

Cristina, que se definió a sí misma como “una militante política”, interactuó con los militantes que cantaban cerca del escenario: arrancaron con el clásico “Patria sí / Colonia no” y luego la emocionaron con un “Néstor querido / Siempre serás mi amigo”. La Presidenta los comparó con quienes se manifestaron contra el gobierno nacional en los últimos meses al señalar: “Nosotros no insultamos, no agraviamos, no descalificamos”, y comparó al kirchnerismo con la cigarra de la canción de María Elena Walsh, porque “la mataron mil veces y mil veces sobrevivió”, “apoyado en las convicciones y en las realizaciones”.

Hubo un momento de recuerdo de Dilma Rousseff, la presidenta de Brasil, anfitriona hace dos días de la Cumbre de Mercosur, y visitante una semana antes en Buenos Aires, síntoma de que la relación entre ambas mandatarias es tan buena como siempre. “Apláudanla”, le pidió a la multitud que respondió dócil. A continuación, también, pidió por la salud del presidente venezolano Hugo Chávez, “un querido amigo que ayudó a la Argentina cuando nadie la ayudaba”, que sufrió en estos días una recaída en su lucha contra un tumor.

Por último, volvió a dirigirse a los cientos de miles que la veían desde la Plaza y las calles circundantes, y también a quienes seguían el mensaje por cadena nacional: “Lo que es imprescindible para tener no 29 años de democracia sino 200 o 300 es la unidad popular –propuso–. Sepan que no es que vengan por este gobierno ni por esta presidenta: vienen por las conquistas sociales”. En ese momento, alguien le gritó “Fuerza, Presidenta”, y ella retrucó: “Yo tengo toda la fuerza que me dan ustedes. Yo no aflojo si ustedes no aflojan”.


Según los organizadores, unas 400 mil personas disfrutaron de las actividades en los alrededores de Plaza de Mayo. foto: Joaquín Salguero

domingo, 22 de julio de 2012

Videla: "La iglesia nos asesoro sobre como manejar el tema de los desaparecidos"




Videla habló con una revista de Córdoba sobre la complicidad de la Iglesia Católica con la dictadura militar. El rol de Laghi y Primatesta y el testimonio de un ex sacerdote. No sólo asesoraron a la Junta sobre cómo manejar la cuestión de los detenidos-desaparecidos. También le ofrecieron sus “buenos oficios” para informar a algunas familias del asesinato de sus hijos garantizando que no lo hicieran público.

Se comprende por qué hasta hoy la Iglesia no ha excomulgado a Videla.

Por Horacio Verbitsky

El ex dictador Jorge Videla dijo que el ex nuncio apostólico Pío Laghi, el ex presidente de la Iglesia Católica de la Argentina Raúl Primatesta, y otros obispos de la Conferencia Episcopal asesoraron a su gobierno sobre la forma de manejar la situación de las personas detenidas-desaparecidas. Según Videla la Iglesia “ofreció sus buenos oficios” para que el gobierno de facto informara de la muerte de sus hijos a familias que no lo hicieran público, de modo que cesaran la búsqueda. Esto confirma el conocimiento de primera mano que esa institución tenía sobre los crímenes de la dictadura militar, como consta en los documentos secretos cuya autenticidad el Episcopado reconoció ante la justicia hace dos meses. Pero además muestra un involucramiento episcopal activo para que esa información no trascendiera tampoco por comentarios de los familiares de las víctimas, de cuyo silencio la Iglesia era garante.
Diálogos en la cárcel

El reportaje con la revista cordobesa El Sur, que edita en Río Cuarto Hernán Vaca Narvaja, se realizó antes de los concedidos al periodista español Ricardo Angoso y al argentino Ceferino Reato, pero sólo se divulgó esta semana. Fue realizado en tres partes por el periodista Adolfo Ruiz, en la cárcel de alta seguridad de Bouwer, donde el ex jefe de la Junta Militar estuvo detenido entre el 26 de junio y el 23 de diciembre de 2010, mientras se extendieron las audiencias del juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la cárcel de Córdoba conocida como UP1. Videla fue condenado en ese proceso a prisión perpetua por los asesinatos de 31 prisioneros dentro de la cárcel o mediante fraguados intentos de rescate en ocasión de traslados. Videla recibió a Ruiz el 6 y el 13 de agosto y el 18 de octubre de 2010 en el locutorio de la cárcel de Bouwer, cuyos dos mil internos superan el número de pobladores de esa pequeña ciudad, que hasta hace dos años fue el depósito de los residuos domiciliarios de Córdoba. Antes de comenzar puso como condición que sus palabras recién se difundieran cuando dejara la provincia, como consta en la carta manuscrita que se reproduce aquí.

Como en aquellas otras entrevistas y en sus alegatos judiciales, Videla justificó el plan que aplicó la Junta Militar por los “decretos de aniquilación” firmados por el ex presidente interino Italo Luder, que constituyeron “una licencia para matar concedida por un gobierno democrático”. Cuando el periodista le inquirió si esa licencia incluía las torturas, el robo de bebés y el saqueo de los bienes de las víctimas, dijo que esas “bajezas humanas” se debieron al gran “poder y libertad de acción otorgados al Ejército”, situación en la cual “es inevitable que muchos utilicen esas libertades en beneficio propio”. Agregó que con los juicios él y sus camaradas pagan el costo de “no haber blanqueado” los métodos dispuestos entonces. Videla sostiene que “hacia el final de mi mandato, entre el ’80 y el ’81, se llegó a evaluar la posibilidad de publicar la lista, blanquear los desaparecidos”. Explica que “no era tan fácil, porque además íbamos a estar expuestos a la contra pregunta. Si a una madre le decíamos que su hijo estaba en la lista, nadie le impediría que preguntara ¿dónde está enterrado, para llevarle una flor? ¿quiénes lo mataron? ¿por qué? ¿cómo lo mataron? No había respuestas para cada una de esas preguntas, y creímos que era embochinchar más esa realidad, y que sólo lograríamos afectar la credibilidad. Entonces en ese momento no se quiso correr ese riesgo”. El razonamiento es idéntico al que Videla suministró a la Comisión Ejecutiva del Episcopado, cuando los obispos le transmitieron que el método de la desaparición de personas produciría a la larga “malos efectos”, dada “la amargura que deja en muchas familias”. Pero la fecha es muy anterior a la que menciona el dictador. Ese diálogo tuvo lugar el 10 de abril de 1978 durante un almuerzo de Videla con la Comisión Ejecutiva del Episcopado, que presidía el arzobispo de Córdoba Primatesta y que también integraban los arzobispos de Santa Fe y de la Capital Federal, Vicente Zazpe y Juan Aramburu, como vicepresidentes.

Primatesta hizo referencia a las desapariciones producidas durante la Pascua de 1978, “en un procedimiento muy similar al utilizado cuando secuestraron a las dos religiosas francesas”. Videla respondió que “sería lo más obvio decir que éstos ya están muertos, se trataría de pasar una línea divisoria y éstos han desaparecido y no están. Pero aunque eso parezca lo más claro sin embargo da pie a una serie de preguntas sobre dónde están sepultados: ¿en una fosa común? En ese caso, ¿quién los puso en esa fosa? Una serie de preguntas que la autoridad del gobierno no puede responder sinceramente por las consecuencias sobre personas”, es decir para proteger a los secuestradores y asesinos. El detalle de este diálogo consta en una minuta que los tres arzobispos redactaron en la sede del Episcopado en cuanto concluyó el almuerzo para enviarla al Vaticano. La autenticidad de ese texto fue reconocida por la Conferencia Episcopal, que hoy preside el arzobispo de Santa Fe, José Arancedo, ante una consulta de la jueza federal de San Martín, Martina Forns, luego de su publicación aquí. Pero en el reportaje con El Sur, Videla describe un grado de complicidad de la Iglesia Católica con los crímenes de su gobierno superior a lo que se conocía y con un carácter institucional que comprende tanto al Episcopado local como a la sede central en Roma. No se trata sólo de callar lo que sabían para no “hacer daño al gobierno”, como dijo Primatesta aquel día de 1978, sino incluso de asesorar a la Junta Militar y garantizar que tampoco los familiares de las víctimas contaran lo que había ocurrido con sus hijos. Lo que sigue es la transcripción textual del tramo de la entrevista sobre el tema:

–No deja de llamar la atención la forma en que se refiere a la situación de los desaparecidos. Hace sentir que para usted es un tema pendiente.

–La desaparición de personas fue una cosa lamentable en esta guerra. Hasta el día de hoy la seguimos discutiendo. En mi vida lo he hablado con muchas personas. Con Primatesta, muchas veces. Con la Conferencia Episcopal Argentina, no a pleno, sino con algunos obispos. Con ellos hemos tenido muchas charlas. Con el nuncio apostólico Pío Laghi. Se lo planteó como una situación muy dolorosa y nos asesoraron sobre la forma de manejarla. En algunos casos, la Iglesia ofreció sus buenos oficios, y frente a familiares que se tenía la certeza de que no harían un uso político de la información, se les dijo que no busquen más a su hijo porque estaba muerto.

–No parece suficiente.

–Es que la repregunta es un derecho que todas las familias tienen. Eso lo comprendió bien la Iglesia y también asumió los riesgos.

Hasta la expresión impersonal escogida por Videla (“se lo planteó”, “se les dijo”) trasluce la identidad entre Iglesia y Dictadura.
El rol de Laghi

La minuta para el Vaticano también muestra el conocimiento de la Iglesia sobre el secuestro de las religiosas francesas Alice Domon y Léonie Duquet. Sin embargo, cuando la superiora de las monjas en la Argentina, Evelyn Lamartine, y la religiosa Montserrat Bertrán recurrieron a Laghi, el nuncio las miró “como si fuéramos bichos asquerosos, y nos dijo: ‘Nosotros no sabemos nada, por algo habrá sido’. Montse se arrodilló y le rogó que hiciera algo. El se la sacó de encima, instintivamente, describe Evelyn, que entonces pensó: ‘Dios no se olvida de lo que dijiste’”. Su testimonio fue recogido por María Arce, Andrea Basconi y Florencia Bianco, cuya investigación fue publicada por Clarín en 2007. Un obispo y una madre superiora llegaron desde Francia para interesarse por Alice y Léonie, pero Primatesta ordenó desmentirlo y explicar que sólo venían a pasar Navidad. En 1995, bajo la conmoción de las revelaciones del ex capitán Adolfo Scilingo sobre el asesinato de prisioneros arrojados al mar, la esposa del secuestrado periodista Julián Delgado, María Ignacia Cercós, contó que el Comandante en Jefe de la Armada Armando Lambruschini consultó con Laghi acerca del destino de 40 detenidos-desaparecidos en la ESMA, que su antecesor, Emilio Massera, le había entregado al retirarse. Lambruschini no quería matarlos pero temía que si los dejaba en libertad contaran lo padecido en la ESMA, tal como ocurrió, y le preguntó a Laghi qué hacer. Según Cercós, el concimiento de Laghi sobre lo que sucedía en aquel campo de concentración llegaba hasta la nómina de los prisioneros que aún quedaban con vida. Ante el pedido de María Ignacia, Laghi consultó esa lista y “me dijo que Julián no estaba entre ellos. Quiere decir que tenía pleno acceso a la información”. En aquel momento, el propio Massera defendió a Laghi de tales “noticias calumniosas” y dijo que se preocupó en forma permanente por la suerte de “los llamados desaparecidos”. El problema es que Laghi había elegido la estrategia opuesta: negar que hubiera conocido la índole y la extensión de las violaciones a los derechos humanos. Dijo que “no tenía ni micrófonos ni espías que fuesen a los cuarteles a ver lo que los militares hacían”. Sus amigos Oscar Justo Laguna (quien al morir este año estaba procesado por la justicia federal de San Nicolás, por haber mentido en su testimonio sobre el asesinato de su colega Carlos Horacio Ponce de León), Alcides Jorge Pedro Casaretto, Carlos Galán, Domingo Castagna y Emilio Bianchi di Carcano sostuvieron que declaraciones como la de María Ignacia Cercós podrían “reinstalar entre nosotros no ya la violencia de las armas sino la de la venganza”. La esposa de Julián Delgado dijo entonces que durante años estuvo agradecida a Laghi por sus gestiones. “Pero ahora sé que no puedo perdonarle su silencio cómplice. Me siento un monstruo por haber escuchado esas cosas sin reaccionar.” El propio jefe máximo de aquella Junta Militar, sin el menor asomo de crítica, confirma tres décadas después el asesoramiento de Laghi sobre el secreto más horrendo y peor guardado de la dictadura.
La Eucaristía

Recuerdos coincidentes tienen muchos sacerdotes que en aquellos años frecuentaron a Laghi. Uno de ellos, Hugo Collosa, de Rafaela, le narró al periodista Carlos del Frade que Laghi visitó esa ciudad santafesina luego de la muerte de su obispo, Antonio Alfredo Brasca, incendiado por un cáncer en 1976. La enfermedad se adelantó a las Fuerzas Armadas, que lo tenían en su lista corta de aversiones. En el Obispado se reunían las agrupaciones laicas que militaban en los barrios más humildes y las del peronismo revolucionario, que tenían algunos miembros en común, entre ellos un sacerdote. Brasca se había manifestado en apoyo del movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo junto con los obispos Enrique Angelelli, Ponce de León y Alberto Devoto. “Laghi vino a maltratarnos”, dice Collosa, quien ya no es sacerdote. “No tenía ninguna intención de discutir el perfil del nuevo obispo ni mucho menos que se siguiera la línea de Brasca. Lo llevamos a almorzar en un comedor para chicos de la ciudad y allí, a varios sacerdotes, nos contó de los vuelos de la muerte, de los secuestros, las desapariciones y las torturas. Es decir que ellos ya sabían lo que estaba pasando con lujo de detalles desde mucho antes que 1978. Y hablaba con fundamento de lo que hacía cada una de las tres armas. Nosotros ya habíamos sufrido el secuestro del padre Raúl Troncoso que militaba en barrio Fátima, y estábamos muy preocupados. Después lo mandaron a Cassaretto que hizo una pastoral totalmente distinta a la de Brasca y bien cercana a los sectores dominantes de la ciudad”. La primera entrevista de Videla con el periodista cordobés se interrumpió cuando lo trasladaron al Hospital Militar para tratarse de una incipiente bronquitis. Formaba parte de la comitiva que buscó a Videla “un hombre canoso que venía, cáliz y alba en mano, a darle la Eucaristía”. Es decir que pese a las sucesivas condenas por los más graves delitos, la Iglesia Católica no consideró necesario excomulgarlo, pena eclesiástica que impide la recepción de los sacramentos y se aplica a los pecados graves. El no considerar como tales los delitos de Videla certifica la prolongación en el tiempo de la complicidad eclesiástica con ellos.

Pagina 12

domingo, 15 de julio de 2012

El Genocidio Armenio (Por José Pablo Feinmann)




Durante estos días fue condenado el jefe del genocidio argentino, Videla. Las cifras –en la definición de un genocidio– no son lo esencial, sino que son otras las características que se imponen. De este modo, se habla también de un Holocausto Armenio en relación al Holocausto Judío. Escribe –buscando definir el genocidio– Rita C. Kuyumciyan: “El genocidio es la instrumentación masiva del terror (...) Genocidio significa la aniquilación coordinada y planeada de un grupo nacional, religioso o racial” (Rita C. Kuyumciyan, El primer genocidio del siglo XX, Planeta, Buenos Aires, 2009, p. 53). Luego de la Declaración de los Derechos Humanos realizada por las Naciones Unidas en 1948 se irán agregando los grupos sociales, políticos, ideológicos. Si bien es justo admitir que en la frase “grupo nacional” estaban incluidos.

Una de las características de primer orden, fundantes de un genocidio, la hemos trabajado (por haberlas padecido hasta el extremo) los argentinos. El genocidio implica la desaparición de los cuerpos de las víctimas. La masacre argentina intentó cobijarse bajo esa metodología: sin cuerpos no habría matanza. ¿Dónde estaba la prueba? De aquí la célebre frase de Videla: “Un desaparecido es alguien que no está. Se evaporó”. Para erradicar toda teoría del “empate” o de “los dos demonios” este punto es central. La derecha procesista se obstina en resaltar algunos casos de “muertos por la guerrilla” que son repudiables, pero aún así de nada sirven para empatar nada. No hay empate y hay un solo demonio: el que no entregó los cuerpos. Es distinto tener el cuerpo del ser querido, velarlo, enterrarlo según sus valores religiosos y tener una tumba donde ir a recordarlo, a rezarle o lo que sea: hasta hablarle en un susurro que expresa el lento devenir del dolor, su intimidad. Es distinto esto que no tenerlo. Cuando una madre o un padre esperan eternamente el regreso del hijo “evaporado” (según la aberrante terminología del condenado Videla), el dolor de esa ausencia es un dolor que no cesa, no puede cesar. Sólo cesaría con el retorno del hijo perdido o de su cuerpo. Si los que esperan por los desaparecidos (es imposible dejar de esperar: durante las noches se lo presiente en cada ruido, en cada ventana que –agitada por el viento– golpea, en cada crujido de la escalera, en cada rumor sordo, lejano, que llega desde fuera de la casa y se confunde con los pasos de alguien, los pasos anhelados, los que siempre se esperará oír, los del desaparecido) tuvieran su cuerpo o lo que de él quede podrían darle sepultura, tendrían un lugar donde ponerle una flor. De modo que esa búsqueda de “culpables” en el “otro” bando no tiene sentido y hasta es una afrenta a quienes carecerán para siempre del cuerpo del “desaparecido”. La ausencia es un hueco que nada puede llenar. La ausencia es un dolor y una angustia que siempre esperan. La esperanza del que espera al hijo que le han “desaparecido” jamás “desaparece”. Para su dolor, para su interminable angustia, es, aquí, la esperanza la que los alimenta. ¿Cómo podrían dejar de tenerla? Dejar de esperar al desaparecido sería matarlo del todo. O por segunda y definitiva vez. ¿De qué empate se habla? Acaso –alguna vez– lleguen a juzgar a dos o tres jefes de la guerrilla. Supongamos. ¿Qué se lograría con eso? ¿Con eso quieren empatar el dolor de los que esperan en vano día tras día?

En 2005 se cumplieron noventa años del Genocidio Armenio. Si bien transcurrió entre 1915 y 1920 hubo etapas anteriores de matanzas de armenios que lo precedieron. La más importante fue perpetrada por el sultán Abdul Hamid II, a quien se llamó el “sultán sanguinario”. Lo fue: bajo su reinado murieron 200.000 armenios. La aparición en la escena política de un grupo fervoroso que se dio el nombre de Jóvenes Turcos entusiasmó a los armenios. Los Jóvenes impusieron una nueva Constitución y levantaron las banderas de la Revolución Francesa: Libertad, Igualdad. Fraternidad. Pero –dentro del estruendo cambiante, caótico de la Primera Guerra– el nuevo grupo hegemónico se inclinó hacia Alemania, cuya complicidad en el genocidio de los armenios aparece cada vez con mayor claridad. No es casual que –durante la Segunda Guerra– Hitler haya recurrido a su memoria –o mejor dicho: a su no-memoria– para justificar el de los judíos. Escribe Vahakn N. Dadrian: “En los años ’20 y ’30, Hitler hizo numerosas declaraciones donde dejó entrever que tenía un conocimiento general sobre el caso de los armenios y los turcos, sobre los antecedentes históricos de persecución de los armenios y su ‘aniquilación’ en Turquía. En uno de los documentos escritos más antiguos que se conservan, que contiene declaraciones o discursos hechos por Hitler hacia 1924, el futuro líder nazi aludió a los armenios como víctimas de su falta de espíritu de combate” (Vahakn Dadrian, Historia del Genocidio Armenio, Imago Mundi, Buenos Aires, 2008, p. 372). Ese “espíritu de combate” era el que el pueblo alemán debía tener en su lucha contra los judíos, parásitos del cuerpo de la nación, a los que si no se exterminaba terminarían por dominar. Hitler, que admiraba a Gengis Khan, decidió emprender las grandiosas matanzas del mítico guerrero. “Claramente, Gengis y sus hazañas de conquista impresionaron no sólo a los turcos sino a otros muchos líderes nacionalistas que aspiraban a ser conquistadores. Sobrecogidos por el tamaño de su enorme éxito, tales líderes buscaban la influencia de los sanguinarios y feroces métodos que llevaron a Gengis a asegurar tales victorias” (Ibid., p. 375). Tanto los Jóvenes Turcos como Hitler se vieron impulsados por el ejemplo del Khan: las grandes matanzas aseguraban éxitos perdurables. Parece que Hitler se topó con un libro sobre Gengis cuando estaba preso en Landsberg (entre febrero y diciembre de 1924) junto a su fiel Rudolf Hess, quien habría de escuchar y anotar el dictado de Mi lucha. Ahí se enteró adecuadamente del Genocidio Armenio. De las masacres que el Imperio Turco Otomano (en busca de la “turquificación” total de la nación) descargó sobre ese grupo étnico. Más tarde, buscando convencer a su Estado Mayor de la solución final acerca del problema judío, habría de decir su frase fatídica: “¿Alguien recuerda el Genocidio Armenio?”

Tenía razón. Nadie lo recordaba. Se le llamó “el genocidio olvidado”. Tuvo tres etapas. La primera fue la aniquilación de los intelectuales. Consideraron, los Jóvenes Turcos, que debían empezar por la cabeza. “El Genocidio Armenio comenzó su plan de exterminio cuando en una sola noche, del 23 de abril al 24 de abril de 1915, en todo el territorio de la actual Turquía, millares de armenios (...) como pensadores, eclesiásticos, escritores, políticos, artistas, docentes, médicos, etc. fueron arrestados y posteriormente deportados” (Kuyumciyan, ob. cit., p. 50). Luego mataron a los hombres y luego a las mujeres, a los niños y a los ancianos. La descripción de los horrores que estos hechos implicaron ha sido hecha. Lo que no se ha producido es el reconocimiento por parte de los turcos. Este “negacionismo” es una herida infranqueable entre la relación de ambos pueblos. Mientras el negacionismo continúe, mientras un periodista sea asesinado, como lo fue en 2008 el turco Hrant Vink que denunciaba el genocidio y el negacionismo, mientras el mundo permanezca dentro de una indiferencia sólo atenuada por gestores diplomáticos, las heridas no cerrarán. Aquí, el juez de La Plata Carlos Rozansky incluyó, en su acusación contra el genocida argentino Etchecolatz, el Genocidio Armenio como antecedente del nuestro. Las Naciones Unidas, incluso, han reconocido el genocidio contra los armenios. (Ver: El Derrumbe del Negacionismo, AAVV, Planeta). Pero no sus perpetradores, no los turcos. Esto impide una realización adecuada del duelo. Como lo impide la figura del desaparecido, siempre. De aquí que sea una tarea permanente para los que luchan a favor de los DD.HH., como fundamento de una vida menos tanática entre los hombres, como un avance constante del Eros sobre la pulsión de muerte, el recordarlo.

lunes, 18 de junio de 2012

15 represores procesados, con nombre y apellido

La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), filial San Luis, dio a conocer los nombres de los represores procesados por crímenes de lesa humanidad y detalló el rol que cumplía cada uno de ellos durante la última dictadura militar. Además, la APDH informó que "aún se espera la resolución de prisión efectiva de 16 represores también procesados en la causa que acumula todos los hechos de violaciones a los derechos humanos ocurridos en San Luis".

Según informó el organismo, se trata de Ricardo Alfredo Rossi (teniente del Ejército) procesado por su participación en torturas a, por lo menos, 5 exdetenidos políticos; y Pedro Armando Gil Puebla (oficial principal de la Policía de la Provincia, departamental La Toma), procesado por su participación en el asesinato de Graciela Fiochetti y las torturas a Víctor Fernández.

También están procesados Luis Mario Calderón (oficial ayudante de la Policía provincial), procesado por las torturas cometidas a, por lo menos, 8 expresos políticos; el asesinato de Graciela Fiochetti y la desaparición de Santana Alcaraz; y Rafael Enrique Leyes (oficial principal de la Policía de San Luis) por torturas en contra de, por lo menos, 5 expresos políticos.

Vicente Ernesto Moreno Recalde (médico anatomopatólogo, se desempeñó en la División Criminalística) está procesado por su participación en torturas a, por lo menos, 5 ex presos políticos y en el asesinato de Fiochetti, en tanto Omar Lucero (sub oficial, Policía de San Luis) lo está por a, por lo menos, 5 ex detenidos políticos.

También fueron procesados Juan Amador Garro (cabo de la Policía provincial) por su participación en torturas a, por lo menos, 11 exdetenidos políticos; involucrado en las desapariciones de Rafael Roberto García, Pedro Valentín Ledesma, Santana Alcaráz y el asesinato de Fiochetti; y Jorge Félix Natel (agente de la Policía provincial) por las torturas en perjuicio de, al menos, 7 ex presos políticos.

Enrique Manuel Ortuvia Salinas (oficial de la Policía provincial) fue procesado por su participación en el asesinato de Raúl Sebastián Cobos, la desaparición de Pedro Valentín Ledesma y torturas a, por lo menos, dos expresos políticos; e Higinio Rafael Robles (perteneciente a la V Brigada Aérea) por el asesinato de Dante Bodo en Villa Mercedes.

En tanto, Marcelo Eduardo González Moure (teniente de Ejército) fue procesado por tormentos infligidos en perjuicio de al menos 2 expresos políticos, y Armando Nicolás Martínez (subteniente del GADA 141) por su participación en la desaparición de Pedro Valentín Ledesma, el asesinato de Raúl Sebastián Cobos y las torturas a Juan Cruz Sarmiento.

Además fueron procesados Oscar Guillermo Rossello (oficial principal, Policía Federal) por las torturas a, por lo menos, 5 exdetenidos políticos; Celso Juan Angel Borzalino (oficial de la Policía Federal) por las torturas en perjuicio de a, al menos, 7 expresos políticos, y Horacio Angel Dana (teniente primero de Ejército)por las torturas en perjuicio de Víctor Fernández y el asesinato de Fiochetti.

lunes, 21 de mayo de 2012

Videla negó sus dichos

0000141910.jpg

El dictador Jorge Rafael Videla negó, en una carta dirigida a LA NACION, haber reconocido que "los militares debían matar a 7000 u 8000 terroristas para ganar la guerra", como le atribuye el periodista Ceferino Reato en su libro "Disposición final".

Al reivindicar lo actuado durante la lucha contra la guerrilla, dijo que esa aseveración, como otras, es "falaz", lo que fue rebatido por el periodista y escritor, quien ratificó" todo el contenido del libro", al ser consultado por este diario.

La polémica gira en torno de las declaraciones formuladas por Videla, que concedió nueve entrevistas a Reato, entre octubre de 2011 y marzo de 2012, en la prisión federal de Campo de Mayo, donde el dictador cumple las condenas a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad.

Videla relativizó el número de 7000 u 8000 desaparecidos mencionados en el libro y lo atribuyó a "una interpretación personal" del autor, originada, quizás, en "alguna ambigüedad producida por el entrevistado".

Reato aclaró que las entrevistas no fueron grabadas, porque "está prohibido ingresar con grabadores" al penal. Pero explicó que "tomaba nota de cada respuesta y luego las pasaba en limpio" y que el ex jefe militar pudo revisar todas sus respuestas, como consta en originales que conserva.

"Es una técnica que utilizo con todos mis entrevistados cuando no puedo grabar las entrevistas", explicó el periodista, al insistir en que le interesaba brindar a los lectores "las respuestas que efectivamente Videla quería dar, evitando errores e imprecisiones".

Reato dijo que el ex dictador fijó la cantidad entre 7000 y 8000 personas, en una entrevista realizada el 26 de octubre de 2011, lo que luego reiteró el 16 de noviembre siguiente.

Videla dio a entender que no le consta esa precisión. "Yo dije: «Según estadísticas confiables, murieron entre 7000 y 8000 personas del oponente en la guerra contra el terrorismo, incluyendo muertos en combate y desaparecidos». En su oportunidad, la señora de Meijide reconoce 8960 bajas, ambas cifras muy lejanas a los 30.000 instalados por el relato en el imaginario público y extranjero", explicó el dictador.

El autor de Disposición final expresó que no toma esas cifras como definitivas porque son imprecisas. Y agregó: "Dada la voluntad de Videla de clarificarlas, haría muy bien a la verdad histórica que él intentara precisarlas con la información que debe tener y la que puede reunir en los contactos que todavía mantiene con sus subordinados de aquellos tiempos".

El arrepentimiento

Otra crítica de Videla apunta al contexto en el que está incluida su frase "no estoy arrepentido de nada".

Dijo que esa expresión "fue referida en el marco del comandante responsable de ganar la guerra, en un año y medio, según las órdenes, con las mínimas bajas propias y de la población civil". Y añadió: "No obstante ello, sólo deseo reiterar el dolor y el pesar que soporto en mi fuero íntimo toda vez que reflexiono acerca de este drama que me tuvo por principal protagonista".

Reato, en cambio, reveló que Videla fue preciso en sus afirmaciones sobre su actitud interior frente a la guerra contra la subversión. Dijo que en la entrevista del 26 de octubre sus palabras fueron: "Ojo, no estoy arrepentido de nada, duermo muy tranquilo todas las noches; tengo sí un peso en el alma, pero no estoy arrepentido ni ese peso me saca el sueño".

El ex jefe militar objetó, también, que se le atribuyera haber aceptado "que todos los desaparecidos eran detenidos y que fueran todos muertos durante la dictadura". Y dijo que no aceptó "el ocultamiento del cuerpo arrojándolo al mar, al río o a un dique, quemándolo en un horno o dentro de neumáticos de automóviles o enterrándolos en una fosa común".

Reato afirmó que en el libro no se le atribuyen a Videla dichos sobre cómo fueron ocultados o destruidos los cuerpos de las personas ejecutadas en forma sumaria.

"Nunca le atribuí ninguna respuesta sobre esos temas por la sencilla razón de que la forma de ocultar el cuerpo de cada una de esas personas quedaba a criterio del jefe de zona", explicó el periodista. Y recuerda que en la página 62 del libro, cita al propio Videla, cuando dice: "La responsabilidad de cada caso recayó en el comandante de la zona, que utilizó el método que creyó más apropiado".

El texto completo de la respuesta de Ceferino Reato

Ratifico todo el contenido de "Disposición Final" 

Videla no puede decir que no le avisé: el 23 de diciembre del año pasado, le aclaré, por si hubiera hecho falta, que él no iba a quedar satisfecho con mi libro debido, en especial, a las preguntas y repreguntas sobre el tema crucial de los detenidos desaparecidos durante su gobierno.

Las entrevistas no fueron grabadas porque está prohibido ingresar con grabadores a la prisión federal de Campo de Mayo. Yo tomaba nota de cada una de sus respuestas y luego las pasaba en limpio; Videla pudo revisar todas sus respuestas y, de hecho, realizó diversas sugerencias de puño y letra, como consta en originales que todavía conservo.

Esto fue así porque me interesaba brindar a mis lectores las respuestas que efectivamente Videla quería dar, evitando errores e imprecisiones de mi parte. Es una técnica que utilizo con todos mis entrevistados cuando no puedo grabar las entrevistas.

He revisado esos originales y, frente a las críticas de Videla y de los impulsores de su carta, ratifico todo el contenido de mi libro dado que las declaraciones ahora cuestionadas fueron efectivamente dadas por el entrevistado. Y a que, cuando le mostré esas respuestas, no las objetó.

Con respecto a las cifras de Videla, él dijo el 26 de octubre de 2011, y lo reiteró el 16 de noviembre de 2011: "Pongamos que eran siete mil u ocho mil las personas que debían morir para ganar la guerra; no podíamos fusilarlas (.)" Luego, explicó que tampoco podían llevarlas ante la Justicia, que "estaba inerte". Si podían ser fusiladas o llevadas ante la Justicia, algo que finalmente no ocurrió, queda claro que esas personas estaban detenidas.

De todos modos, yo no tomo esas cifras como definitivas porque son evidentemente imprecisas. Dada la voluntad de Videla de clarificarlas, me parece que haría muy bien a la verdad histórica que él intentara precisarlas con la información que debe tener y la que puede reunir en los contactos que todavía mantiene con sus subordinados de aquellos tiempos.

En cuando a su actitud interior con relación a "la guerra contra la subversión" y sus resultados, Videla dijo el 26 de octubre de 2011: "Ojo, no estoy arrepentido de nada, duermo muy tranquilo todas las noches; tengo sí un peso en el alma, pero no estoy arrepentido ni ese peso me saca el sueño, aunque me gustaría hacer una contribución para asumir mi responsabilidad de una manera tal que sirva para que la sociedad entienda lo que pasó y para aliviar la situación de militares que tenían menos graduación que yo".

Con relación a otras objeciones, como por ejemplo, los presuntos dichos de Videla sobre cómo fueron ocultados o destruidos los cuerpos de los ejecutados en forma sumaria, nunca le atribuí ninguna respuesta sobre esos temas por la sencilla razón de que, como escribí entre las páginas 64 y 65, "la forma de ocultar el cuerpo de cada una de esas personas quedaba a criterio del jefe de Zona, que decidía si habría un ´vuelo de la muerte´; si sería arrojado a un dique o a un arroyo; si lo enterrarían en un lugar secreto, o si lo quemarían en un horno o rodeado de gomas de automóviles". Incluso, en la página 62, cito a Videla diciendo: "La responsabilidad de cada caso recayó en el comandante de la zona, que utilizó el método que creyó más apropiado. Cada comandante tuvo autonomía para encontrar el método más rápido y menos riesgoso".

miércoles, 2 de mayo de 2012

Falleció una de las fundadoras de las Abuelas de Plaza de Mayo


Falleció la Abuela de Plaza de Mayo Nélida Gómez de Navajas, "una más de nosotras que se va sin conocer a su nieto", expresaron las Abuelas en un comunicado.
"Aún en sus últimos días, a pesar del delicado estado de salud en que se encontraba, siguió manteniendo su compromiso con la Asociación", dijeron las Abuelas.
En ese marco, señalaron que "la recordaremos con alegría por los momentos compartidos. Hoy la despedimos con tristeza porque es una más de nosotras que se va sin recuperar a su nieto".
En tanto, la Secretaría de Derechos Humanos expresó, en un comunicado, "su profundo pesar por el fallecimiento de Nélida Navajas, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo".
Cristina, la hija de Nélida, fue secuestrada el 13 de julio de 1976. Tenía dos hijos, Camilo y Miguel. Ella y su compañero Julio Santucho, quien se encontraba en Italia en el momento del secuestro, pertenecían al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).
La noche del secuestro, Nélida recibió un llamado de los vecinos de su hija para que fuera a buscar a sus dos nietos y a un primo de ellos, hijo de Manuela Santucho –también secuestrada con Cristina– y de Alberto Genoud, que estaba detenido.
En el departamento, Nélida encontró una carta, que su hija aún no había podido mandar a Julio: “Llevé a los nenes al médico porque están con bronquitis, con mucha tos, e íbamos a llevar con mamá a Camilo a un traumatólogo porque le dolía la piernita. Cuando termine con los nenes voy a ir al médico porque tengo ya dos faltas”, decía la carta.
Nélida supo entonces que su hija estaba embarazada. Más tarde, por testimonios de sobrevivientes, pudo confirmar que tuvo a su bebé.

Alicia Castro reiteró su "apuesta al diálogo"

Tras plantearle en un acto público al canciller inglés William Hague si estaba "listo para el diálogo" con la Argentina acerca de la soberanía de las islas Malvinas, la embajadora argentina ante Gran Bretaña, Alicia Castro, aclaró que su intervención "fue una oportunidad en un lugar solemne donde había diplomáticos y muchas organizaciones de Derechos Humanos" y sostuvo que "de ningún modo interrumpí al canciller, sino que mi participación fue pertinente en el momento en que Hague abrió la sesión a preguntas".

Castro, también, aseguró que apuesta "al diálogo porque es de sentido común" en relación al reclamo argentino por la soberanía de las islas Malvinas y agregó que "además, hay una agenda de temas muy importantes para trabajar entre los dos países".

"En el reporte, del que dan una copia escrita, hay un capítulo que promociona los derechos humanos en territorios de ultramar y ahí mencionan las Falkland Islands, en la versión del gobierno británico, de modo que era una pregunta totalmente pertinente que hice en el momento que el canciller abrió la sesión a preguntas", explicó Castro.

Ayer, la embajadora argentina ante Gran Bretaña sorprendió al canciller inglés al plantearle: "Viendo que Naciones Unidas y la comunidad internacional y un amplio grupo de ganadores del Premio Nobel de la Paz urgieron a ambos países a negociaciones para encontrar una resolución pacífica y permanente, mi pregunta es si '¿está usted listo para el diálogo? ¿Daremos una oportunidad a la paz?'".

Hague dijo entonces: "La autodeterminación de los pueblos es un derecho básico de la población de Falkland Islands (Islas Malvinas)". Sin embargo, Castro insistió: "No puedes decir que eres bueno en derechos humanos y democracia si no estás abierto al diálogo. La autodeterminación no es aplicable a los isleños", advirtió. "La autodeterminación no es un derecho que cada país o cada población tiene. Una provincia en mi país no puede decidir si quiere pertenecer a China", agregó la embajadora, quien asumió en marzo sus funciones.

martes, 1 de mayo de 2012

Madres de Plaza de Mayo, 35 años luchando por justicia

El 30 de abril de 1977, en momentos de mayor represión en Argentina, catorce mujeres se juntaron frente a la Casa de Gobierno en Buenos Aires.




Buenos Aires. - El 30 de abril de 1977, en plena dictadura militar y en momentos de mayor represión en Argentina, catorce mujeres se juntaron frente a la Casa de Gobierno en Buenos Aires para exigir información sobre el paradero de sus hijos desaparecidos. Pasaron 35 años, y las Madres de Plaza de Mayo aún siguen su lucha por la justicia.

No importó la ideología, religión o condición social. Desde el primer encuentro las madres se propusieron hacer pública la “desaparición forzada” de sus hijos. Un año antes, un golpe de Estado había instaurado una Junta Militar (1976-1983), que institucionalizó como método de represión el secuestro, la tortura, el asesinato y la desaparición sistemática de personas por motivos políticos.

La idea de reunirse en la plaza surgió a instancias de Azucena Villaflor de De Vincenti después de que a las mujeres se les negara una audiencia con el presidente de facto, teniente general Jorge Rafael Videla. “Individualmente no vamos a conseguir nada. ¿Por qué no vamos todas a la Plaza de Mayo? Cuando vea que somos muchas, Videla tendrá que recibirnos”, dijo Villaflor.

A partir de ese día, una vez por semana, las Madres, con un pañuelo blanco en su cabeza y fotos de sus hijos desaparecidos, comenzaron a marchar alrededor de la pirámide central de la Plaza de Mayo. Debían “circular” en filas de a dos ya que el estado de sitio imperante prohibía grupos de tres o más personas.

A pesar de sufrir amenazas, golpes y arrestos, las Madres volvieron cada semana a la plaza. Y cada vez fueron más. Las marchas de los jueves, en las que habitualmente se juntaban entre 300 y 400 madres, y a las que se fueron incorporando padres, hermanos, esposos, hijos y nietos, se transformaron en un símbolo de la resistencia contra la dictadura militar. “¡Los desaparecidos, que digan donde están!”, exigían en sus recorridas.

Azucena Villaflor, junto con otras dos madres, dos monjas francesas y siete activistas de derechos humanos fueron secuestrados por la Armada en la Parroquia Santa Cruz de Buenos Aires en diciembre de 1977. Tras sufrir torturas, fueron arrojados vivos al mar en los “llamados vuelos de la muerte”.

A partir del Mundial de Fútbol de 1978 en Argentina las Madres pudieron mostrarse al mundo e informar sobre la situación que se estaba viviendo entonces en el país. “Holanda pasó la marcha de las Madres en vez del Mundial, porque era jueves, y ahí nos conoció el mundo”, dijo Hebe de Bonafini, actual presidenta de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo.

Comenzaron a recibir ayuda financiera del exterior con lo que pudieron comprarse la primera casa. Hasta ese momento, las mujeres del pañuelo blanco se reunían en casas, iglesias o confiterías. “Pero nos teníamos que ir temprano porque si no nos llevaban presas”, agregó Bonafini, cuyos dos hijos y una nuera integran la lista de los 30.000 desaparecidos, según cifras de organizaciones de derechos humanos.

En los años 80 se consolidó la idea entre las Madres de que aún cuando los desaparecidos ya estuviesen muertos se debía seguir exigiendo el esclarecimiento de los hechos como si sus hijos siguieran vivos, hasta que aparecieran sus cuerpos.

En 1986, el movimiento sufrió una división por diferencias de criterio. Por un lado, las Madres de Playa de Mayo Línea Fundadora criticaban a la conducción de Bonafini por personalismo y falta de democracia interna. Por otro, la Asociación Madres de Plaza de Mayo, criticó que las primeras aceptaran las reparaciones económicas por sus familiares desaparecidos otorgadas por el primer presidente electo democráticamente tras la dictadura Raúl Alfonsín (1983-1989).

A pesar de sus diferencias, ambos grupos siguieron participando en actividades conjuntas.

El juicio a las Juntas en 1986 inició un proceso de revisión y esclarecimiento de los crímenes perpetrados por los militares. Pero con las leyes de “Obediencia Debida” (1986) y “Punto final” (1987)- impulsadas por Alfonsín, y los indultos decretados luego por el presidente Carlos Menem (1989-1999) para los militares condenados por terrorismo de Estado, este proceso se interrumpió. Entre los militares indultados se encontraban Videla y el almirante Emilio Massera, condenados a cadena perpetua.

Pero con la llegada de Néstor Kirchner al gobierno (2003-2007), el Congreso anuló las leyes antes mencionadas y la Suprema Corte de Justicia las declaró inconstitucionales. Al mismo tiempo, se abrieron decenas de causas que implicaban a militares de toda graduación. Entre otros represores, en diciembre de 2010, Videla recibió su segunda condena de por vida.

“Es un día histórico, es hacer justicia”, dijo la representante de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora Tati Almeyda tras la sentencia.

Las Madres están históricamente relacionadas con las Abuelas de Plaza de Mayo, cuyo objetivo es descubrir el paradero y recuperar la identidad de cientos de niños secuestrados durante la dictadura, y con la agrupación Hijos, integrada por los hijos de los desaparecidos que desean continuar la lucha de sus padres y abuelas.

Desde hace algunos meses, la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, que lleva adelante un café literario, una librería y una Universidad Popular se ha visto envuelta en un escándalo que involucra a su ahora ex apoderado Sergio Schoklender, acusado de fraude en el manejo de un plan de viviendas para gente humilde, que también gestiona la fundación de las Madres.

Las opiniones sobre la responsabilidad de Bonafini están divididas. Algunos creen que no podía ignorar las actividades del abogado, mientras otros aseguran su inocencia. “Yo considero que las Madres de Plaza de Mayo ya han entrado en la historia. Su acción ha sido épica durante la dictadura. Han corrido todos los peligros”, señala el escritor Osvaldo Bayer.

“Las conozco muy bien, son incapaces de hacer un negociado. Fueron engañadas. Así que realmente yo creo que la Justicia tiene que actuar en ese sentido y debe dejar absolutamente limpias a las Madres de Plaza de Mayo. Como digo yo, han quedado como un gran episodio de la historia argentina”, afirma.

Este lunes, bajo el lema “35 años de vida, pasión y lucha de las Madres de Plaza de Mayo” se convoca una vez más a la histórica plaza a recordar la lucha de estas mujeres, muchas de las cuales ya no están, que osaron enfrentar a una dictadura cruel y aún siguen batallando por la justicia.

lunes, 23 de abril de 2012

Comenzó el primer juicio contra represores en Catamarca


Cámara Oral Federal 


El primer juicio en Catamarca por delitos de lesa humanidad durante la dictadura militar comenzó a las 9.40 en la Cámara Oral Federal, ante una fuerte custodia policial, con la presencia de familiares de las víctimas y organizaciones de derechos humanos.


En este juicio, serán juzgados el ex-Jefe del Regimiento de Infantería 17, Carlos Alberto Lucena; y el ex Jefe General de Policía, Juan Daniel Rauzzino, acusados como presuntos autores por la desaparición y muerte de los catamarqueños Francisco Gregorio Ponce, su hermano Julio Genaro Burgos, Griselda del Huerto Ponce, y Nelly Yolanda Borda, en hechos ocurridos entre abril de 1976 y enero de 1977.

martes, 3 de abril de 2012

Murió Eduardo Luis Duhalde

El funcionario también fue periodista, abogado, historiador y, junto con Rodolfo Ortega Peña, fue uno de los abogados de las víctimas de los fusilamientos de Trelew.



El secretario de Derechos Humanos de la Nación tenía 72 años y una larga trayectoria como abogado defensor de víctimas de la represión de Estado antes, durante y después de la última dictadura militar. Su compromiso y militancia lo llevó a ocupar el cargo desde 2003, durante la presidencia de Néstor Kirchner, y desde allí fue uno de los impulsores de los procesos abiertos contra centenares de represores y genocidas, además de promotor de una enorme cantidad de actividades por la memoria, la verdad y la justicia. Falleció esa mañana después de haber estado internado durante varios días tras una operación de un aneurisma en la aorta abdominal.Desde su larga trayectoria en la defensa de presos políticos, permaneció vinculado desde hace varias décadas al movimiento de derechos humanos. En 1976, la dictadura militar lo privó de sus derechos civiles y políticos y dispuso la incautación de sus bienes y su captura, por lo cual se exilió en España, país desde donde fue uno de los organizadores de la denuncia internacional contra el terrorismo de Estado en la Argentina.


Luego se desempeñó como Juez de Cámara de los Tribunales Orales en lo Criminal de la Capital Federal, consultor de Derechos Humanos de la ONU y profesor Consulto de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Fue profesor titular de materias de derecho, historia y política en diversas universidades argentinas y extranjeras, y miembro de instituciones académicas argentinas y de América Latina y Europa, como de organismos de derechos humanos del país e internacionales.

Escribió 24 libros y más de 200 trabajos y comunicaciones, siendo el más notorio de sus libros, "El Estado terrorista argentino". En el plano internacional integró diversas misiones de paz al África, y en América Latina a El Salvador, Chiapas (México), Nicaragua, Perú y Colombia, en sus zonas de conflicto. Sumó diversas distinciones, entre ellas el Premio Internacional al Periodismo otorgado por la Asociación Pro-Derechos Humanos de España en 1990, por su lucha en defensa de los derechos fundamentales del ser humano.

lunes, 5 de marzo de 2012

HEBE DE BONAFINI SERÁ DISTINGUIDA EN VENEZUELA POR SU LUCHA EN DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS




La presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, arribará mañana, martes 6 de marzo, a Caracas, República Bolivariana de Venezuela, donde será distinguida con la Orden Heroínas Venezolanas "por su destacada defensa de los derechos humanos" en el marco de las actividades por el Día Internacional de la Mujer.


Hebe fue invitada por el Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género y será reconocida como "mujer luchadora e incansable defensora de los derechos humanos de la Patria Grande".


De esta forma, la Presidenta de la Asociación será agasajada por los casi 35 años de lucha inclaudicable junto a sus compañeras del pañuelo blanco.


Dentro de las actividades que realizará en Venezuela, Hebe participará, el miércoles 7 de marzo, en el "Foro sobre los Derechos Humanos y los Derechos de la Mujer", en el que será la única exponente internacional en la temática sobre DD.HH, derechos de la mujer y la lucha de los pueblos.


En ese foro participarán, además, la ministra del Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género, Nancy Pérez Sierra; y las viceministras Darwin Pérez y Flor García. Además, expondrán integrantes del Gabinete Social, de la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía General de la República, la Asamblea Nacional, entre otras instituciones destacadas.


En tanto, al día siguiente, Día Internacional de la Mujer, Hebe de Bonafini recibirá la Orden Heroínas Venezolanas "por su lucha incansable en Argentina y América Latina", según consigna la misiva con la invitación. En ese acto participarán las máximas autoridades del ministerio, además de mujeres de diversas organizaciones, entre ellas la Misión Madres del Barrio.


El viaje de la Presidenta de la Asociación a la República Bolivariana de Venezuela permitirá fortalecer el estrecho vínculo que une a las Madres con ese pueblo revolucionario y antiimperialista, liderado por el Presidente Hugo Chávez Frías.

“Hoy hay que ganar la guerra política”


EL DICTADOR JORGE RAFAEL VIDELA SE EXPLAYO EN SUS APRECIACIONES CONTRA EL GOBIERNO KIRCHNERISTA

La revista española Cambio 16 publicó la segunda parte de la entrevista al represor preso en Campo de Mayo, en la que se lo consulta como si fuera un dirigente opositor. “Si el país cambia hacia otro rumbo, seguramente no estaríamos presos”. dijo.

El dictador Jorge Rafael Videla está seguro de que si los tiempos políticos cambian podría salir en libertad: “La suerte nuestra, la de los militares detenidos, está en que el país se encamine por otra dirección. Si el país cambia hacia otro rumbo, seguramente no estaríamos presos”. La revista española Cambio 16 publicó ayer la segunda parte de la amistosa entrevista al ex jefe del gobierno de facto. El sociólogo y periodista Ricardo Angoso, vinculado con organismos que defienden como presos políticos a los detenidos por crímenes de lesa humanidad, nuevamente lo muestra interpelado como a un dirigente político. Distinto de aquella primera vez, en la que el dictador explicó con toda claridad la “excelente” relación que los militares mantuvieron con la Iglesia católica o la “colaboración” que dieron los sectores empresarios, ahora abunda en las críticas sobre el presente. Habla del espacio de la oposición y convoca a la necesidad de generar “un cambio” en el que deja asomar cierta idea de un golpe de Estado: “Hablo de un cambio –dijo–, claro, por la vía democrática, ya no es el tiempo de los golpes de Estado, aunque tampoco habría Fuerzas Armadas para darlo ni vocación para hacerlo”.

La primera parte de la entrevista salió publicada a mediados de febrero en la revista española. Videla se mostró entonces como ahora: hace su reconstrucción histórica, va del gobierno de Héctor Cámpora al de Isabel Perón; se mete en las internas de la Junta Militar y reconoce que aquello que en la primera parte mencionó como “licencia para matar” se hizo a base de órdenes que “fueron precisas” y “existieron”.

“¿Por qué la Junta no dio instrucciones más precisas, incluso por escrito, de lo que estaba haciendo y de las órdenes que impartía?”, preguntó Angoso. “Creo que órdenes existieron y fueron precisas, no puedo entrar en detalle ahora en todas ellas. Las órdenes estaban y los que las impartieron, que fueron asumidas por cada uno de los miembros de la cadena de mando que las dieron.”

La nueva parte de la entrevista está dividida en dos. La primera histórica. La segunda, más abundante en la revisión sobre el presente. A lo largo del texto, el periodista le otorga el status de un dirigente político. “¿Cómo ve la Argentina de hoy, tiene esperanzas de que haya algún cambio?”, le pregunta. O: “¿En qué ha fallado este gobierno, qué les diría a los argentinos sobre el mismo?”.

Ya la primera vez, el tono del reportaje recibió críticas de los organismos de derechos humanos, entre otros sectores. Se dijo que era complaciente y muchos se sorprendieron por las preguntas que no estaban, como el robo de bebés. El contenido del reportaje, en cambio, siguió distintas derivas. Se pidió que algunos de sus dichos fueran introducidos como prueba en los juicios de lesa humanidad, entre otras cosas por el reconocimiento explícito que Videla hizo, por ejemplo, de la alianza con la Iglesia. Las agrupaciónes Hijos y Abuelas de Plaza de Mayo criticaron el lugar en el que aún se instala el dictador, como parte del espacio de los perseguidos políticos y de la venganza. Hijos respondió: “Venganza, por definición, sería robarles sus hijos, secuestrarlos, torturarlos, violarlos, tenerlos en cautiverio, tirarlos vivos al mar, robarles sus bienes, fusilarlos. Nunca hicimos nada de eso ni lo haremos”.

También la presidenta Cristina Kirchner se hizo eco de ese reportaje. Aquella vez, Videla reconoció que el “peor momento” de los represores les llegó con los Kirchner. La semana pasada, en el discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, la Presidenta contó lo que le pasó cuando leyó esa frase sobre los Kirchner que Página/12 reprodujo en su tapa. En esa ocasión recordó a Néstor Kirchner y el acto de recuperación del edificio de la Escuela Mecánica de la Armada: “La gran pena es que él no haya podido leer eso porque yo fui con él, lo peleé mucho el 24 de marzo de 2004 cuando en la ESMA tuvo un discurso muy fuerte. Yo le había dicho que lo escribiera porque se iba a poner nervioso y después lo peleé por algunas cosas. Y la verdad que cuando leí el reportaje lo único que lamenté es no tenerlo cerca para pedirle perdón”. Entonces, dijo, “llevé el diario allá a Río Gallegos y se lo metí debajo de la bandera porque ese diario era de él”.

Angoso consiguió la entrevista después de entre “siete y ocho meses” de gestiones, según explicó semanas atrás a un diario argentino. Llegó a Videla, según dijo, a través de unos “contactos en el Ejército argentino. Una fuente militar, digamos, me facilitó el acceso a Campo de Mayo”. La entrevista duró tres horas, sobre una guía de veinticinco preguntas que el dictador respondió sentado en su habitación de la prisión de Campo de Mayo, acompañado de su mujer y sus hijos. El bruto de la entrevista tenía veinticinco páginas de desgrabación.

“La República está desaparecida”, dice Videla en el texto. Y cuando Angoso le pregunta si tiene esperanzas de que en el futuro haya algún cambio, advierte aquello de que con otro gobierno ellos no estarían presos. “Yo digo que estamos en una situación hoy muy negativa, totalmente negativa, hemos perdido una gran oportunidad en las últimas elecciones de sentar puntos de apoyo a una oposición sólida y que actuara responsablemente para cambiar este estado de cosas al que me refería antes. Hablo de un cambio, claro, por la vía democrática, ya no es el tiempo de los golpes de Estado, aunque tampoco habría Fuerzas Armadas para darlo ni vocación para hacerlo. Esta situación de inmediato no va a cambiar, lamentablemente, porque no veo el actor, el líder, y no creo en los iluminados.”

Luego se queja de “la pretensión permanente de seguir escarbando en el pasado”, y como si no recordara su intervención en el asunto, sugiere que los desaparecidos son un invento. “Por ejemplo, hay que encontrar una solución para resolver el famoso problema de los desaparecidos y ofrecérsela a la sociedad argentina. ¿Son una realidad, son un invento, son una especulación política o económica? ¿Qué son realmente los desaparecidos?”

Más tarde, el periodista vuelve a intervenir como si actuara ante el líder de la oposición. En forma más supina, Videla aquí también advierte que la “única vía es sacarlos del gobierno”, aunque ¿aclara? que “no a través de un golpe”. “¿En qué ha fallado este gobierno, qué les diría a los argentinos sobre el mismo?”, le pregunta. “Este gobierno ha asociado el campo con la oligarquía y como enemigo de ese socialismo que ellos pregonan, no podemos esperar de esta gente una solución, la única vía es sacarlos del gobierno y no a través de un golpe de Estado, sino a través de los cauces democráticos. Yo, en las últimas elecciones habidas en el país, esperaba que apareciera un líder o un movimiento para hacer frente a lo que vivimos, que todos los dirigentes de la oposición se unieran para combatir esta lacra y salir hacia adelante, pero bueno, no apareció y no fue así. Quisiera ser optimista, pero no puedo, aunque siga peleando desde la cárcel, desde aquí. Quiero dar a conocer al mundo lo que pasa. La consigna del prisionero de guerra es la evasión, mientras que para el preso político la lucha es otra, que es el campo de la política y que es antipático quizá para los militares. Hoy hay que ganar la guerra política a través de los mensajes y los medios de comunicación, y ésa es nuestra función: no quedarnos de brazos cruzados.”