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lunes, 25 de febrero de 2013

Sin tregua para la violencia de género


EN 2012 HUBO, EN PROMEDIO, CINCO FEMICIDIOS POR SEMANA


Un informe del Observatorio de Femicidios registró 255 mujeres muertas. La cifra es 10 por ciento menor a 2011, pero en lo que va de 2013 el promedio de casos aumentó.



Por Mariana Carbajal


El drama de la violencia de género no se detiene en el país. A lo largo de 2012, se registraron en promedio cinco femicidios por semana. En total fueron ejecutadas 255 mujeres por el hecho de ser mujeres. El 63 por ciento fue ultimada por su esposo, amante, novio o ex pareja, de acuerdo con el informe del Observatorio de Femicidios en Argentina, que dirige La Casa del Encuentro, y cuyos resultados adelanta Página/12 en forma exclusiva. El impacto social de la violencia machista es enorme: dejó en el último año 357 hijos e hijas huérfanos, 248 de ellos menores de edad.

“Es necesario considerar a la violencia sexista como una cuestión política, social, cultural y de derechos humanos. De esta forma se podrá ver la grave situación que viven las mujeres, niñas y niños en la Argentina como una realidad colectiva por la que se debe actuar de manera inmediata”, exhortó Fabiana Tuñez, coordinadora ejecutiva del Observatorio y cofundadora de la ONG.

El Observatorio lleva adelante el registro de los casos publicados en las agencias informativas y en 120 diarios del país. Contabiliza los homicidios de mujeres por razón de género, es decir, casos que no tienen que ver con robos, secuestros u otras situaciones de la llamada “inseguridad” urbana, recordó a este diario Ada Beatriz Rico, su directora. El informe de 2012 será presentado mañana a las 18 en la Legislatura porteña, donde Tuñez y Rico harán un balance de los cinco años que vienen realizando el trabajo de registro de los femicidios, ante la ausencia de estadísticas oficiales que permitan visibilizar la magnitud de la sangría por violencia machista en la Argentina.

Si se comparan los datos del año pasado, surge que en 2012 se cometieron casi un 10 por ciento menos de femicidios que en 2011, según la misma fuente. De 282 se pasó a 255. Sin embargo, Rico advirtió que no puede tomarse como una tendencia todavía, dado que en el primer mes de 2013 la cifra de asesinatos de mujeres como consecuencia de la violencia de género fue enorme: casi uno por día; en total fueron 26 a lo largo de enero, una cantidad que no se registró en ningún mes de 2012. Y en febrero, en los primeros 19 días ya se contaban 14 hechos. En 2011 la cifra había crecido un 8 por ciento en relación con el año anterior. En 2010 el Observatorio registró 260 femicidios y en 2009, 231 (pero en ese año los medios relevados eran menos, solo 43). En la mayoría de los casos, el principal sospechoso o imputado por el crimen siempre resulta el marido, novio o ex pareja de la víctima, puntualizó Rico.

Desde el año pasado, en el número total de femicidios, el Observatorio incluye aquellos denominados “femicidios vinculados” de mujeres y niñas, que son personas asesinadas por el femicida para castigar o destruir psíquicamente a la mujer sobre la cual ejerce dominación (muchas veces ultiman a los hijos de su ex, algunas veces son además sus propios hijos) o al intentar impedir el femicidio, o quedaron en la “línea de fuego” del atacante. De los 255 hechos, 17 fueron “femicidios vinculados”: diez fueron mujeres adultas familiares de la víctima y en siete casos se trató de la hija de la mujer de la que se quería vengar el presunto femicida. Como ocurrió el 27 de agosto último, cuando Juan Carlos Cardozo, de 24 años, asesinó a la abuela, la hermana y la primera hija de su ex pareja Romina Martínez, de 26 años, en la localidad bonaerense de Benavídez. El caso se conoció como el triple femicidio de Benavídez. Cardozo confesó los homicidios. Según trascendió, dijo que las mató porque Romina lo había abandonado y supuestamente no la dejaba ver a la hija de ambos, de tres años. El joven tenía en su contra denuncias previas realizadas por Romina por violencia.

Además se contabilizaron 24 casos de “femicidios vinculados” de varones o niños, en 2012. Algunos de los chicos, hijos de una mujer también asesinada en el mismo hecho o de la que el autor del ataque se quería vengar eliminando lo que ella más quería.

Otros datos que aporta el análisis del Observatorio:

- 5 de las víctimas estaban embarazadas.

- 26 presentaban indicios de abuso sexual.

- 25 casos tenían denuncias iniciales, realizadas por familiares, de desaparición.

- 7 mujeres que tenían antecedentes de sufrir violencia de género en el marco de sus parejas permanecen desaparecidas desde 2004, entre ellas, tal vez el caso con más resonancia mediática es el de Erica Soriano.

En relación con el vínculo entre el presunto femicida y la víctima, el Observatorio señala que en 95 casos se trataría del esposo, pareja, novio o amante; en 65, una ex pareja; en 11, el padre; en 21, otros familiares; en 18 hechos, vecinos o conocidos; en 5 de los asesinatos, un hijo; y en 40 no habría relación aparente. Es decir, la mayoría de los femicidios fueron perpetrados, según los datos publicados, por la pareja o ex pareja de la mujer.

Otro dato interesante que brinda el estudio es que no es el espacio público el lugar más riesgoso para la mujer que sufre violencia de género: la vivienda en la que vivía o la que compartía con el acusado de matarla son los escenarios más frecuentes donde ocurren los femicidios: en 138 casos las mujeres encontraron en su propio hogar la muerte. En 2012, hubo un hecho emblemático: una de las mujeres fue asesinada en una Comisaría de la Mujer cuando fue a denunciar al agresor, que era personal policial, y la ejecutó en ese momento.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

La seguridad jurídica y la recuperación del predio de Palermo

Por Norma Giarracca y Enrique Viale


De las entidades corporativas del agro, la Sociedad Rural Argentina (SRA) es la que se ha ganado el peor prestigio por las conductas económicas y políticas que desarrolló a lo largo de su historia. Sin embargo, pocos saben que sus fundadores tuvieron objetivos de tecnificación del ganado ovino, que se sentían productores de “punta” y que el primer socio honorario fue Domingo Faustino Sarmiento, quien profesaba una gran admiración por el espíritu “tecnológico emprendedor” de este grupo de ganaderos.

Por esta admiración que sentían los gobiernos liberales de la época, entre las presidencias de Sarmiento y Avellaneda se le entregó temporariamente el predio de Palermo –que era parte del Parque 3 de Febrero– para “celebrar exposiciones y ferias”, según enuncia el contrato de cesión temporaria. Las sucesivas prórrogas de esta cesión fueron llevadas a cabo por el Congreso de la Nación o por los gobiernos dictatoriales dando cumplimiento a la medida donde se subrayaba un lugar “situado en el parque de Palermo”.

El poder económico y político que fueron capaces de generar estas pocas miles de familias ganaderas, que obtuvieron fundacionalmente sus territorios de manera espuria en el saqueo iniciado por Julio A. Roca, se enfrentó con los gobiernos democráticos y terminaron culpando de su propia decadencia relativa a la intervención del Estado a partir de las primeras décadas del siglo XX. La agricultura había encontrado su lugar tanto en el mercado internacional como en el interno a medida que se lograba la industrialización sustitutiva de importaciones. Los ganaderos se comportaron siempre como una elite que podían marcar las políticas públicas mientras que los agricultores –inmigrantes y criollos– reclamaban por la tierra que les arrendaban.

La SRA mantuvo una conducta antidemocrática durante toda su existencia y eso queda registrado en su intervención en los grupos golpistas que derrocaron el gobierno del tercer peronismo, por ejemplo. Se habían sentido amenazados por las políticas del presidente Perón y el secretario de Agricultura ingeniero Giberti y prepararon la política para mantener sus privilegios con uno de sus mayores representantes, José Martínez de Hoz, como ministro de Economía en los primeros años de la ominosa dictadura militar de 1976-1983.

No regresaron a la democracia en 1983 con el fervor y alegría de casi todo el país. La relación con el presidente Alfonsín fue tensa, con momentos de mucha gravedad. Pero con Carlos Menem y el “ex procesista” Domingo Cavallo, sus problemas se fueron solucionando poco a poco. El gobierno de Menem, desconociendo todos los antecedentes, procedió a efectuar una “venta” por decreto; es decir un parque público de 12 hectáreas lo vendió como un “inmueble de dominio privado del Estado Nacional innecesario para su gestión”. Fue el 20 de diciembre de 1991 –poco tiempo después del decreto nacional de desregulación económica que tanto complicó a los agricultores argentinos– cuando “vendió” ese predio a un precio ridículo de 30 millones de dólares y en cuotas, gran parte de las cuales siguen impagas. La resistencia a este acto de corrupción vino de la mano de la Asociación Amigos del Lago de Palermo, que denunció penalmente esta acción que derivó en un proceso penal, que aún subsiste, contra directivos de la SRA y decenas de funcionario públicos, incluyendo al ex presidente de la década de los ‘90 y su ministro de Economía Domingo Cavallo. El fiscal de la causa consideró que la operación era un “vergonzoso fraude”.

Mientras tanto, la SRA se apuró en sus negocios violando el Código de Planeamiento Urbano que zonifica al predio en Urbanización Parque (UP); es decir, “destinada a espacios verdes y parquización de uso público”. En 1997/1998 el GCBA autorizó obras prohibidas y en el año 2004 se firmó un convenio con la SRA mediante el cual se pretendía autorizar nuevas obras también en franca contradicción del Código de Planeamiento Urbano. Como señala el abogado Pedro Kesselman, pionero en esta lucha, los sucesivos gobiernos porteños convirtieron al predio de La Rural en una suerte de territorio extranjero que manejaba sus propias normas, sin respetar ninguna de las normativas de uso del suelo. Allí se hicieron recitales, carreras de autos, fiestas, casamientos, en suma toda clase de eventos, ninguno de ellos permitidos por la zonificación que el predio posee.

Seguridad jurídica no es sólo para las grandes empresas o para los que detentan el poder, también lo es para la ciudadanía en general de no ver consolidado en el tiempo una situación jurídica irregular, con un grave perjuicio colectivo al patrimonio público y al interés general. Su recuperación es una reivindicación histórica del país digno, trabajador, agricultor, campesino, de pueblos indígenas, estudiantes, etcétera. Por ello es que, sin perjuicio de la conservación de sus pabellones históricos, deben eliminarse las construcciones y actividades ilegales, integrando este predio al Parque 3 de Febrero –como nunca debió dejar de serlo– con una real, activa y amplia participación de quienes lucharon durante estos más de veinte años por la defensa del patrimonio público.

* Titular de Sociología Rural de UBA.

** Abogado ambientalista.

lunes, 12 de noviembre de 2012

El Pibe Carlitos

¿Que opinás?

UNA INVESTIGACION CRIMINALISTICA DIO POR PRIMERA VEZ CON EL PRONTUARIO DE CARLOS GARDEL


El Pibe Carlitos




El prontuario lo sindica como “estafador por medio del cuento del tío”. Una comparación de huellas certifica que el documento es real. Los investigadores concluyen que los cambios de identidad y de lugar de nacimiento intentaban eludir los antecedentes policiales.


Por Raúl Kollmann


Una investigación criminalística revela por primera vez el prontuario real de Carlos Gardel, en el que aparece con el alias del “El pibe Carlitos” y con antecedentes de “estafador por medio del cuento del tío”. El facsímil al que accedió este diario (nadie sabe quién tiene el original) es del 18 de agosto de 1915 y se trata de un magnífico descubrimiento: Gardel había logrado, por orden del presidente Marcelo T. de Alvear, la destrucción de sus prontuarios, pero en la provincia de Buenos Aires alguien logró conservar dos: el que se conoce ahora y uno de 1904, cuando Gardel era chico y se fugó del hogar. Los forenses Raúl Torre y Juan José Fenoglio compararon las huellas digitales de 1904, las de 1915 y las de un posterior expediente de 1923, con la utilización de la tecnología más moderna que existe en el mundo, el AFIS. Se determinó así que se trata siempre de la misma persona. Y lo significativo es que en 1904, cuando lo busca su madre y no había razón para mentir, los datos filiatorios son Carlos Gardez, nacido en 1990 en Tolosa (Toulouse), Francia.

El cuento del tío



La modalidad del cuento del tío era una variante de estafa bastante habitual en aquella época. Consistía en que una persona, que ingresaba a un bar varias veces a lo largo de un par de semanas, exhibía documentación de que justo recibió una enorme herencia de un tío, por ejemplo, en Salta. Sin embargo, el problema era –según el cuentista– que no tenía dinero para viajar a esa provincia y pagarse el alojamiento. También se lo llamaba el cuento del chacarero, porque solían ser víctimas personas del interior, recién llegadas a Capital. Lo que se hacía era firmar una especie de acuerdo por el cual el cuentista cedía parte de su herencia y la víctima aportaba el dinero para el viaje, un hotel y, a veces, los gastos de abogado. Algo así como entre 1500 y 5000 pesos de la actualidad. En algunas ocasiones, el cuentista tenía un cómplice que fingía competir con la víctima por quedarse con el “negocio”. Como es obvio, al final de la historia el cuentista y su cómplice desaparecían. Desde el punto de vista legal, el delito era de estafa, como figura en el prontuario de Gardel.

El prontuario



Torre explica que para una figura estelar como Gardel, el prontuario de estafador era fuego puro. Más en aquella época. Tal vez por eso, la identidad del cantante es una mentira permanente.

- En 1904 es Carlos Gardez, nacido en Toulouse, hijo únicamente de Berta Gardez. Es muy probable que el policía que hizo el expediente se haya equivocado poniendo una zeta en lugar de la ese, que era el verdadero apellido de Berta.

- En 1915 es Carlos Gardel, hijo de Carlos Gardel (una persona inexistente) y Berta Gardel (también inexistente, es Gardés), nacido en La Plata, una clara mentira.

- El 8 de octubre de 1923 necesitó sacar pasaporte para su gira al exterior. El coleccionista Hamlet Peluso aportó el original, incluyendo la huella digital. Para conseguir ese pasaporte, Gardel se presentó en el consulado uruguayo y dijo que era nacido en Tacuarembó en 1887, hijo de Carlos y Berta Gardel.

- En 1933, Gardel redacta su testamento, donde dice textualmente “soy francés, nacido en Toulouse el 11 de diciembre de 1890 y soy hijo de Berthe Gardés. Hago constar expresamente que mi verdadero nombre y apellido son Carlos Romualdo Gardel”.

“Tanto cambio de identidad –dice Torre– me hace pensar en lo mucho que pesó aquel prontuario de estafador.”

Rompiendo papeles



Por lo que se sabe, Gardel cantaba de muy joven en los comités conservadores de Avellaneda, uno de los centros productivos más importantes de la Argentina. “Tenía afinidad –cuenta Torre– con Juan Ruggiero, Ruggerito, matón al servicio de los conservadores. Y quien dominaba la escena era el caudillo conservador Alberto Barceló. Se cuenta que en 1922 Barceló le pide al presidente Alvear que solucione el problema del prontuario de Gardel. Y, a pedido del presidente, se rompe el prontuario que el cantante tenía en la Policía Federal. Esta fuerza le pidió igualmente el prontuario a la Bonaerense, también para romperlo, pero se ve que quedó una copia. La poetisa de tangos e investigadora Martina Iñíguez encontró hace pocos días una copia del prontuario de 1915, constituido para que Gardel sacara la cédula de identidad. Todo rastro de ese prontuario estaba perdido y ahora apareció. La Bonaerense le preguntó a la Federal si Gardel tenía antecedentes y el 18 de agosto de ese año la Policía de Buenos Aires (así se llamaba entonces) contesta en la última página que Gardel “es conocido con el apodo del Pibe Carlitos y sindicado como estafador por medio del cuento del tío”.

¿Socio?



Un dato curioso surge de buena parte de las primeras composiciones cantadas por Gardel. Su autor era Andrés Cepeda, al que le decían “el poeta de la prisión”. Es que Cepeda pasó muchísimos años de su vida preso y terminó muriendo en una pelea de guapos en el bajo porteño. Compuso numerosas letras luego cantadas por el dúo Gardel-Razzano. En los prontuarios revisados por Torre, también Cepeda figura como estafador en la modalidad de cuento del tío. Todo hace pensar que ambos compartieron correrías.

Una hipótesis es que haya compartido cárcel o detenciones en comisarías. Torre sostiene que en aquel entonces se separaba nítidamente a los delincuentes en las prisiones. Estaban los de la “pesada”, que se refería a los que cometían delitos con armas, y se los llamaba así porque portaban calibre 45, un arma muy pesada en la época. Los de la “liviana” eran los estafadores. Eso hace pensar que Cepeda y Gardel o andaban juntos en el cuento del tío o compartieron lugares de detención.

El mismo



Torre y Fenoglio compararon las huellas dactilares de la fuga del hogar de 1904; el prontuario de 1915 y el pasaporte de 1923, en los que aparece un hombre de distinta edad, distintos padres y nacido en distintos lugares. El trabajo se hizo en la Dirección General de Policía Científica y se procesó en el AFIS, Automated Fingerprints Identification System, en castellano Sistema Automático de Identificación de Huellas Digitales. Se trata de un software que convierte la huella en una figura tridimensional y hace la comparación. Es imposible encontrar dos personas con las mismas huellas digitales. La computadora sentenció que las huellas arrojaban correspondencia absoluta.

Para asegurar aún más lo investigado, Torre y Fenoglio hicieron un proceso de cotejo manual, en el cual constataron la existencia de 18 puntos característicos en todas las huellas digitales. Jurisprudencialmente sólo hacen falta 12 coincidencias para que un resultado de identidad de persona sea incuestionable.

Redondeando toda la pesquisa, los criminalistas compararon también las firmas de los prontuarios con la del testamento de 1933 y determinaron que también existe coincidencia total.

Toulouse



Más allá de otros elementos existentes, hay detalles que surgen de la gestión de los propios documentos que dejan rastros sobre el nacimiento de Gardel.

- En 1904 es la madre quien lo identifica porque se trataba de una fuga del hogar.

- En 1915, cuando dice que nació en La Plata, el jefe de la Policía de la capital bonaerense era Cristino Benavides y es quien le sale de testigo para sacar la cédula. Pero, además, da como domicilio Calle 2 número 20-13, justito frente a la Jefatura de la Policía. Todo es obviamente falso.

- En 1923, cuando saca el pasaporte, el único elemento que le aporta al consulado oriental para decir que nació en Tacuarembó son dos testigos uruguayos.

- En 1933, en su testamento ratifica que nació en Toulouse, Francia.

Se ha dicho que la falsedad en la identificación de Gardel se origina en que, al haber nacido en Francia, era desertor, porque debió combatir en la Primera Guerra Mundial. Quienes investigaron el tema sostienen que los países europeos convocaban a incorporarse a las filas a todos sus ciudadanos, pero que no hubo persecución de quienes estaban fuera de sus países. “No tenga dudas de que los cambios de identidad de Gardel tienen que ver con sus antecedentes en el delito –insiste Torres–. Cambiaba una letra, lugar de nacimiento, para que no surgiera que era el mismo que figuraba como El Pibe Carlitos, estafador por medio del cuento del tío.”


Facsímil del prontuario de la Policía Bonaerense de 1915. En la carátula figura el alias de “El Pibe Carlitos”. En la última página consta el informe de la Policía Federal sobre sus antecedentes.


Ficha del legajo instruido tras la fuga de su hogar, en 1904. Tenía 13 años y seis meses. Figura como Carlos Gardez.




Arriba, las huellas del prontuario policial de 1904 y el documento expedido por la Policía Federal en 1923. Abajo, el estudio comparativo entre ellas.


Recortes de diarios de la época con información sobre las actividades delictivas de Cepeda y su muerte en una pelea.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-207654-2012-11-12.html

martes, 6 de noviembre de 2012

Sinfonía del Sentimiento


SINFONIA DEL SENTIMIENTO



La medida fue tomada por el gobierno nacional a través de un decreto publicado en el Boletín Oficial, en el que se destaca al artista fallecido a los 74 años como "un verdadero representante de la cultura nacional, tanto por sus dotes como cineasta, actor, autor, guionista e intérprete, como por su compromiso social". Miles de personas desfilaron por el Congreso para darle el último adiós. Sus restos serán sepultados esta tarde en el panteón de Sadaic, en el cementerio del barrio porteño de Chacarita.


Favio "consagró su vida a las expresiones artísticas populares, siendo considerado un verdadero representante de la cultura nacional tanto por sus dotes como cineasta, actor, autor, guionista e intérprete, como por su compromiso social", señaló el decreto firmado por la presidenta Cristina Kirchner, quien anoche asistió al velatorio del director de "Crónica de un niño solo".

Cientos de actores, cantantes y seguidores desfilaron hasta la medianoche en el Congreso, desde donde será llevado en caravana por las calles porteñas hasta Chacarita.

Favio dirigió once películas, entre ellas "Crónica de un niño solo" (1964) considerada en 2000 la mejor película argentina de todos los tiempos, según una encuesta del Museo del Cine Argentino. El filme "El Romance del Aniceto y la Francisca" (1966) obtuvo la misma distinción en 1998 en una encuesta de la revista Tres Puntos a 100 personalidades del séptimo arte.

Actor en una decena de películas, además editó como cantante 19 discos, entre ellos el exitoso "Fuiste mía un verano" (1968), y en el año 2010 fue declarado Embajador de la Cultura de Argentina por Kirchner.

http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-207242-2012-11-06.html




Por Luciano Monteagudo


Hacía tiempo que su salud lo tenía frágil, muy guardado, cada vez más reacio a los reconocimientos y los homenajes, que por otra parte nunca le gustaron (“Los valoro mucho, son como caricias, pero ya no quiero más”, dijo hace poco). Y aunque estaba internado en terapia intensiva desde varias semanas atrás, por una afección pulmonar, la noticia de su muerte –ayer, a los 74 años, en el Sanatorio Anchorena, de Capital; sus restos son velados en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Senadores– no fue menos dolorosa. Leonardo Favio fue, qué duda cabe, un cineasta enorme, único, de un talento y un vuelo lírico sin parangones en el cine argentino, al que le entregó algunas de sus películas más bellas, desde Crónica de un niño solo (1964) hasta Aniceto (2008).

Pero Favio fue, también, mucho más que eso: una figura singularísima, incomparable, de la cultura popular del último medio siglo, a la que marcó no sólo con sus canciones –incorporadas al inconsciente colectivo de varias generaciones– sino también con su perenne, incondicional adhesión al peronismo, del que se convirtió en una suerte de encarnación de su imaginario. Hay algo básico, esencial, de la identidad argentina que siempre se expresó en Favio, en su vida y en su obra.

Aun en sus facetas más disímiles, que podían parecer antagónicas, Favio logró ser siempre él mismo, un hombre de una sola pieza, de una integridad y una coherencia que provenían de su humildad y de su franqueza a toda prueba. “Cuando canto no hago cine y cuando hago cine no canto. Pero las dos cosas me apasionan, me gustan... Y son cosas de Favio”, le dijo al autor de estas líneas en un reportaje publicado en Página/12 en agosto de 2006. “Yo no me separo. Y como yo digo, cada uno vuela hasta donde le dan sus alas, ¿no? A mí me gustaría haber tenido el vuelo poético del Serrat de los primeros discos. Bueno, llegué nada más que a Favio, pero estoy contento. Yo sé que estoy en el corazón de casi todo el mundo de habla hispana con mis canciones. Son simples, muy simples. Hasta hay un libro que escribió el chileno Luis Sepúlveda que está basado en una canción mía. A mí me gusta todo lo que hago. Pueden parecer cosas distintas, pero yo lo vivo con la misma pasión.”

Esa pasión se remonta a un callejón de tierra de Luján de Cuyo, en Mendoza, donde Leonardo Favio nació, el 28 de mayo de 1938, como Fuad Jorge Jury. Desde que tuvo memoria, su padre siempre estuvo ausente, pero ese abandono lo compensaron el amor de sus abuelos –que habían formado una compañía de teatro en el pueblo– y el de su madre y su tía, Laura Favio y Elcira Olivera Garcés, actrices que lo iniciaron en la magia del radioteatro, donde Leonardo también hizo sus primeras incursiones como actor. Esa vida lenta de provincia, en la que había tiempo para contemplar la luna y las estrellas, y en la que las mujeres de su familia rezaban a la luz de las velas, unida a la revelación de un mundo hecho de ficciones tan ingenuas como desbocadas, contribuyó –según el propio Favio– a su cosmogonía artística. Su paso triste por el Hogar El Alba, un correccional de menores, también, como lo probaría su primer largometraje, Crónica de un niño solo, al que llegó de la mano de su querido maestro y mentor, Leopoldo Torre Nilsson.

El descubrimiento del cine

Babsy, como le decía cariñosamente Favio, lo había descubierto en papeles menores en la televisión, mientras buscaba desesperadamente al protagonista de El secuestrador. Corría el año 1958 y Torre Nilsson ya era –después de su película inmediatamente anterior, La casa del ángel (1957), premiada en Cannes– el director más importante del cine argentino. “Fue la primera vez que yo identifiqué el nombre de un director”, le contó Favio a Adriana Schettini en Pasen y vean – La vida de Favio (1995), un libro esencial para conocer su biografía y su obra. “Yo nunca me había fijado en que las películas tenían director. No sabía lo que era un director. Para mí en las películas sólo existían los actores y las hacían los actores.”

A partir de allí, Favio y Torre Nilsson se hicieron grandes amigos, y no parece arriesgado afirmar que Leonardo tomó a Babsy como una figura paterna. Fue Torre Nilsson quien le dio vuelo a Favio, que de pronto pasó a convertirse en una estrella del cine argentino de esos años, como coprotagonista de El jefe (1958), de Fernando Ayala, junto a Alberto de Mendoza; En la ardiente oscuridad (1958), de Daniel Tinayre, con Mirtha Legrand; y Dar la cara (1961), de José Antonio Martínez Suárez, con Lautaro Murúa. El propio Torre Nilsson también lo volvió a convocar para Fin de fiesta (1960), La mano en la trampa (1961) y La terraza (1963), pero Favio nunca se sintió verdaderamente un actor de cine, donde, a diferencia del radioteatro, se sentía incómodo.

“No me gusta mucho acordarme de eso, porque pasó por mi vida como quien lee un diario rápido. No quedó en mis sentimientos. Quedó El jefe, de Ayala, porque en la época en que trabajaba en esa película descubrí mi cuerpo, pero eso es algo que está más relacionado con lo hermoso de ser joven que con la película en sí. Las películas con Babsy quedaron, por el hecho de que me permitían estar con un amigo. Pero la única película que para mí fue trascendente es Cuando en el cielo pasen lista, en la que participé cuando estaba internado en el Hogar El Alba. Esa película la recordé toda mi vida porque ese día –yo tendría ocho años– nos dieron chocolate.”

El cine, sin embargo, le permitió conocer a María Vaner, el primer gran amor de su vida y a la que se propuso conquistar dándose aires como director, primero con un corto, El amigo (1960), sobre sus recuerdos de adolescencia en el Parque Japonés, y luego con la seminal Crónica de un niño solo (1964), también de origen confesional, inspirada en su paso por el instituto de menores.

La revelación como director

Relato de iniciación, la ópera prima de Favio sigue sorprendiendo hoy por la clásica modernidad de su puesta en escena, que ha logrado atravesar indemne la prueba del tiempo. A casi medio siglo de su realización, Crónica de un niño solo parece hecha casi ayer, al punto de que no es casual que buena parte del llamado Nuevo Cine Argentino –desde los pibes chorros de Pizza, birra, faso hasta el Rulo de Mundo Grúa– pueda reconocer su origen en esta película. En un momento en que el cine nacional solamente parecía confiar en los diálogos (y a cual más impostado), el debut de Favio vino a demostrar cómo era posible hacer del sonido un elemento dramático: el silbato del celador del correccional es tan elocuente como el silencio que impone la disciplina o los gritos de furia que de pronto estallan en una forzada pelea en el baño.

Como en Los olvidados, de Buñuel, Favio no embellece la pobreza. Simplemente la expone en todos sus sentimientos, por complejos y crueles que sean. “Por Crónica... pasa la vida, no es ni triste ni alegre, es la vida contada con ternura. No tengo rencor con los personajes”, dijo. La materia de su película está viva, respira, se reconoce como una parte intransferible de la realidad argentina y, al mismo tiempo, la trasciende, con una belleza auténtica, completamente ajena a la sensiblería y la complacencia. Hay aquí un lirismo, una poesía que no teme trabajar con los elementos más oscuros, que en manos del director se vuelven extrañamente luminosos.

A este film primordial le siguió otro no menos fundante: Este es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más... (1967). Basado en un estupendo cuento, “El cenizo”, escrito por su hermano y permanente colaborador, Jorge Zuhair Jury, Favio depuró aún más el ascético estilo que había desarrollado en su película anterior y –en el que muchos consideran el mejor film de toda su obra y, por consiguiente, de todo el cine argentino– narró la tragedia de un triángulo amoroso condenado por el destino con un laconismo y una hondura mítica casi borgeanas (de hecho, Borges, a pesar de su antiperonismo, siempre fue uno de los pocos autores que Favio reconocía como de lectura permanente, además de la Biblia y el Corán).

En el papel protagónico, el de ese galán de pueblo dueño de un gallo de riña, descubrió a un joven actor llamado Federico Luppi, un Aniceto inmejorable, a quien acompañaron a la perfección Elsa Daniel como la Francisca y María Vaner como Lucía, la otra, “la intrusa”, desencadenante de la tragedia. Multipremiada por la Asociación de Cronistas de la Argentina y por el Instituto Nacional de Cinematografía, El romance... también fue reconocida en el exterior, pero Favio siempre descreyó del circuito de festivales internacionales, a los que siempre les dio la espalda, por lo cual su obra nunca fue bien conocida fuera del país.

Otro tanto sucedió con El dependiente (1969), su tercer largo y el último de su obra filmado en blanco y negro, basado también en un cuento de su hermano Zuhair Jury. De un minimalismo extremo, la anécdota volvía a girar alrededor de la pequeña vida de pueblo, en este caso el amor tácito del dependiente de un almacén (Walter Vidarte) por la señorita Plasini (Graciela Borges). Pero a diferencia de El romance..., se percibe en El dependiente una mirada menos sensible y más crítica a la mezquina, sórdida vida de pueblo. La cámara y las actuaciones también se vuelven más expresivas, anticipando el giro copernicano que dará su obra.

El cantante

Para entonces, ninguna de sus películas había sido un éxito de público, pero Favio conoció de pronto el fervor popular gracias a sus canciones. En 1968 grabó el single “Fuiste mía un verano”, que se convirtió en un hit de ventas no sólo en Argentina sino en toda América latina. Por primera vez se hablaba de “vos” y no de “tú” en una balada, se incorporaba la palabra “piba” y con ella el lenguaje argentino. Le siguieron otros éxitos, como “Ella ya me olvidó”, “O quizás simplemente le regale una rosa” y “Quiero aprender de memoria”, donde en una época de rígida censura –eran los años de la dictadura militar de Juan Carlos Onganía– asombraba el erotismo de la letra, que decía: “Quiero aprender de memoria, con mi boca tu cuerpo, muchacha de abril”. Y para las orquestaciones, Favio –que nunca estudió música de manera académica, como tampoco cine– pedía oboes y cellos, por su pasión por la música barroca, que ya había utilizado de manera magistral en sus tres primeras películas.

Utilizando una comparación de orden musical, se podría pensar que si en sus comienzos Favio hizo un cine íntimo, equivalente a la música de cámara, luego sintió la necesidad –una necesidad expresiva, pero también ideológica, que se correspondía con su naturaleza popular y con su fervor por el peronismo– de cambiar el curso de su obra hacia un cine de masas, de dimensiones primero operísticas y luego sinfónicas. A su vez, con la llegada del color, su cine reveló una naturaleza desmesurada, orgiástica, dionisíaca: de los susurros de Crónica de un niño solo pasó a los gritos de Nazareno Cruz y el lobo; de la soledad que habitaba en el alma gris de El dependiente saltó a las multitudes embanderadas de Gatica; del ascetismo monocromático del Aniceto y la Francisca viró al rojo sangre de Juan Moreira.

El sonido y la furia

En mayo de 1973 (un mes antes de la masacre de Ezeiza, donde salvó de la muerte a una docena de militantes, amenazando a los torturadores con su suicidio público), Favio entregó uno de los mayores éxitos de público de la historia del cine argentino, Juan Moreira, protagonizada por Rodolfo Bebán. En retrospectiva, es imposible no ver a ese gaucho renegado, que se resiste a ser sometido por la “milicada”, como una sintonía absoluta con el espíritu de la época: la primavera democrática y el regreso del peronismo al poder.

Los recursos formales ya no son los del rigor y la austeridad bressonianos sino los del folletín, del spaghetti western y de las telenovelas. Ese desborde lo llevó inmediatamente después al exceso verdiano de Nazareno Cruz y el lobo (1975), basado en un radioteatro de Juan Carlos Chiappe, un film lleno de sonido, de amor y de furia, que con sus tres millones y medio de espectadores sigue siendo el film más popular de toda la historia del cine argentino. Pero que por su uso de los estereotipos despertó las suspicacias de la crítica de izquierda, que antes lo había celebrado, como sucedió con Enrique Raab y un memorable y polémico artículo publicado en el diario La Opinión.

El golpe militar del 24 de marzo de 1976 sorprendió a Favio en pleno rodaje de Soñar, soñar, una fantasía de ambiente circense protagonizada por Carlos Monzón y Gianfranco Pagliaro como dos grotescos artistas trashumantes. Y una vez más, Favio pareció sintonizar intuitivamente con su época. El que en su momento fue un auténtico film maldito, ignorado por el público y vilipendiado por la crítica, hoy puede ser leído como el reflejo de esa época violenta y oscura, con esos dos tristes personajes como los restos heridos del pueblo peronista después del brutal asalto al poder de Videla.

La sangre derramada llegaría con Gatica, el Mono (1993), un proyecto largamente acariciado por Favio y que hizo del célebre boxeador una parábola cristiana y peronista, el mártir del pueblo envuelto en una bandera argentina teñida de rojo.

Con Perón, sinfonía del sentimiento (1994-1999), Favio se permitió contar la historia del peronismo a su manera. En las seis horas de duración de este documental en muchos sentidos fuera de serie –por su extensión desmesurada; por su estética entre anacrónica y naïve; por su insólita producción, asumida tanto por Eduardo Duhalde como por Héctor Ricardo García–, Favio se sumergió en la mitología antes que en la política, como si hubiera querido encontrar el paraíso perdido de su infancia.

La síntesis

Finalmente, Aniceto (2008), su versión-ballet de la película original, con el bailarín Hernán Piquín en el papel protagónico, vino a expresar un momento de síntesis en la obra de Favio; de síntesis en el sentido de summa, donde conviven por fin esos dos grandes bloques en que hasta entonces parecía dividirse de manera irreconciliable su filmografía. Es, al mismo tiempo, volver al principio –al principio de su cine, pero también al pueblo y a las historias de su infancia– pero con el bagaje expresivo y la paleta multicolor adquirida en sus años de madurez. Este Aniceto tiene mucho de paradoja: es la intimidad, pero a gran escala.

La voz en off del propio Favio –dulce, temblorosa– que introduce la tragedia confirma también el carácter casi confesional de un proyecto como Aniceto: Favio habla de esta historia como una que nunca ha dejado de “poblar mis noches de insomnio”. Se trata de ingresar en su mundo más personal, el de sus sueños y sus desvelos, esa frontera del alba que alimentó obsesivamente su imaginación. Por eso es coherente que Aniceto haya sido filmada íntegramente en el interior de un estudio: allí Favio pudo reproducir su idea de ese pequeño pueblo de provincia, simbolizarlo con unos pocos elementos escenográficos, casi como si fuera teatro kabuki, pero con una identidad inexorablemente argentina. Como la de toda su obra.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Diputados aprobó el voto a los 16

La Cámara baja convirtió en ley, por 131 votos a favor, 2 en contra y una abstención, el proyecto que habilita el voto para los jóvenes de entre 16 y 18 años, que ya tenía media sanción del Senado. La diputada oficialista Diana Conti aseguró que la iniciativa "no es ni oportunista ni demagógica" y subrayó que su propósito es "ampliar la base electoral de nuestra democracia". El Frente Amplio Progresista y la UCR, que habían anticipado que presentarían dictámenes de minoría, finalmente se retiraron del recinto, junto con el resto de la oposición, a la hora de la votación.

Al abrir el debate, la titular de la comisión de Asuntos Constitucionales agregó que "dar el voto a los jóvenes significa reivindicar las banderas de los desaparecidos y saber que serán los jóvenes que se preparan para seguir llevando las banderas hasta la victoria siempre".

El titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, opinó que "hay un cambio en la cultura de la información y una revolución en los procesos de comunicación, donde los jóvenes saben lo que está pasando y quieren participar en la construcción de su presente y su futuro". El Frente Amplio Progresista (FAP) y la UCR presentaron dos dictámenes de minoría, en los que proponen la "obligatoriedad" del voto entre los 16 y los 18 años; en tanto, el PRO, el peronismo disidente y la Coalición Cívica habían adelantado su rechazo a la iniciativa oficial.

El titular del interbloque FAP, Juan Carlos Zabalza, se manifestó a favor de la participación de la juventud en política pero rechazó el carácter "optativo" de la propuesta kirchnerista, por lo cual la bancada se abstuvo en la votación en general. El radical Mario Negri afirmó estar de acuerdo con la ampliación de derechos, pero consideró que "debe ser obligatorio", y el titular del bloque, Ricardo Gil Lavedra, anticipó que su partido dejaría en libertad de acción a sus legisladores en la votación en general.

El diputado Juan Pedro Tunessi cuestionó el sufragio optativo por ser "demasiado liberal para nuestra democracia" y ratificó que el radicalismo no se oponía "a la idea de que los jóvenes voten porque sería contrariar los principios y desconocer la lucha de nuestro partido".

El discurso del diputado del Frente para la Victoria, el socialista Jorge Rivas, quien quedó tetraplégico tras un asalto en 2007, fue celebrado con un largo aplauso por todos los presentes. "Los jóvenes comparten y piensan un modelo de Nación, de Estado, de economía y muestran un fuerte interés por cambiar las cosas más inmediatas que los afectan", se escuchó la computadora de Rivas, especialmente preparada para comunicarse.

El Senado había aprobado la inciativa oficialista con una abrumadora mayoría, por el acompañamiento de varios bloques de la oposición. Solo tres senadores votaron en contra. El proyecto modifica siete leyes nacionales, entre ellas el Código Nacional Electoral (CNE), el Registro Nacional de Electores, la Ley de Ciudadanía y Naturalización y la ley que establece las primarias abiertas simultáneas y obligatorias.

Tras varias deliberaciones, la Cámara alta resolvió que el voto será obligatorio, como fija la Constitución Nacional en su artículo 37, pero mediante la modificación del artículo 25 del CNE se excluirá de multas a los jóvenes menores de 18 años y los mayores de 70 años. En el artículo 18 se excluirá a esos dos grupos del registro de infractores. Una de las modificaciones más cuestionadas fue el cambio del término “ciudadanos” por el de “electores” que, según senadores de la oposición, acotaba el reconocimiento de los derechos individuales al marco de los derechos políticos.

jueves, 6 de septiembre de 2012

El "Choclo" Alasino defendió a De la Rúa



El ex senador justicialista sostuvo que la denuncia acerca del presunto pago de sobornos en 2000 para aprobar la Reforma laboral de la Alianza "fue para demoler" al gobierno de Fernando de la Rúa, quien fue "víctima de una desestabilización por parte del peronismo (...) y del radicalismo". "Más culpa que nosotros tuvo la Alianza", advirtió Augusto Alasino, y concluyó que del exmandatario "se podía decir que era distraído u otras cosas así, pero que era deshonesto, imposible".

Luego de las declaraciones del ex secretario parlamentario Mario Pontaquarto, de De la Rúa y de su exjefe de Inteligencia del Estado, Fernando De Santibañes, Alasino encabezó la fila de los cuatro legisladores imputados en la causa: "No precisábamos cobrarlos porque ganábamos muy bien, un sueldo alto, pasajes por desarraigo que podíamos canjear por plata, gastos reservados y gastos extraordinarios".

En su opinión, todo ocurrió porque "había una desestabilización a De la Rúa. No sólo por el peronismo, que en la oposición siempre conspira, somos como el escorpión, si no estamos ahí, conspiramos; creo que fue el radicalismo. Más culpa que nosotros tuvo la Alianza".

Además, arremetió contra Pontaquarto y lo acusó de "mentir" en sus relatos acerca de cómo habría sido el trámite parlamentario de la ley, y hasta sostuvo que "es mentira lo que dice que no tiene nada que ver con el anónimo". "Pontaquarto hizo el guión de esta película", disparó antes de que el tribunal abriera un cuarto intermedio.

El "Choclo" Alasino y sus compañeros de bancada Alberto Tell, Remo Constanzo y Ricardo Branda están sospechados de haber cobrado 4.300.000 pesos para aprobar el 26 de abril de 2000 la ley de Reforma laboral del gobierno de Fernando De la Rúa, quien junto con Pontaquarto, Santibáñes y el exministro de Trabajo, Alberto Flamarique, están acusados de "cohecho activo", de haber pagado los sobornos.

lunes, 25 de junio de 2012

Lugo: “Empezamos la resistencia pacífica”



En diálogo con Página/12, el presidente constitucional destituido el viernes se despega del abrazo de oso que le tiende su sucesor, Federico Franco, quien dijo que Lugo es la clave para destrabar el conflicto externo de Paraguay.

Por Martín Granovsky


Sus colaboradores ya le encontraron el título. “Es el presidente de los paraguayos”, lo llaman, para diferenciarlo del cargo de presidente del Paraguay que Fernando Lugo perdió con la destitución del viernes a manos del Congreso. Anoche, en diálogo con Página/12, Lugo resumió su plan de este modo: “Resistencia pacífica y no reconocimiento de la presidencia que se instaló después del golpe de Estado”.

Lugo parece más entonado que el viernes, cuando su entonces vice Federico Franco lo reemplazó en la Presidencia. Parte de su estrategia es interna y parte parece consistir en su instalación internacional para fortalecerse, también, entre los paraguayos.

Franco también se para en esos dos planos, a tal punto que ayer dijo que Lugo es la única persona que puede evitar el conflicto internacional. Es una forma de aludir a los problemas que experimenta el gobierno por las crecientes medidas de castigo, comenzando por la suspensión ya decidida por el Mercosur.

Te escupen y al mismo tiempo te dicen que sos lindo –dijo Lugo a Página/12 tras la consulta por la posición de Franco.

–¿Usted percibe que Franco lo hace responsable de cualquier represalia que reciba Paraguay?

Es que no son castigos a Paraguay. Estamos frente a un gran movimiento de solidaridad internacional en el que participa tu país. Argentina es un país hermano, vecino y muy cercano que conoce muy bien la realidad paraguaya.

–Retiró a Rafael Romá, el embajador.

Hizo lo que dentro de su soberanía consideró que sería útil para la libertad y la soberanía de un país que quiere la democracia como Paraguay.

–Y si la solidaridad se convierte en problemas cotidianos, ¿cómo reaccionará usted?

Lastimosamente podría haber muchos inocentes que sufran las consecuencias. Yo quiero lo mejor para el Paraguay. Y por eso rechazamos el régimen.

–En la madrugada del domingo, frente al edificio de la televisión pública, habló de resistencia pacífica. ¿Esa será la táctica?

Sí. Ya empezamos la resistencia pacífica y un no reconocimiento de la presidencia que se ha instalado después del golpe de Estado parlamentario. Y ya se ven las manifestaciones de ciudadanas y ciudadanos. Las hay. Crecen. Son pacíficas. Se expresan en contra de lo que el Parlamento ha resuelto en el viernes negro. También vamos a hacer reunión de gabinete.

–¿Cuándo?

A las seis de la mañana. Van a participar todos mis colaboradores que participaban del gabinete cuando estábamos en el palacio de gobierno.

–Al despedirse de los cancilleres de Unasur les dijo que volvería a su trabajo político en las bases. Así lo relató el canciller Héctor Timerman a Página/12.

Y ya lo empezamos a hacer. Vamos a unir fuerzas con movimientos sociales y sindicales.

–¿Siempre dentro de la no violencia?

Sí. Siempre.

–¿Por eso el viernes, cuando lo destituyeron, tuvo una actitud apacible?

Efectivamente. Nos hemos sometido al juicio político parlamentario y hemos aceptado el veredicto para evitar derramamiento de sangre. Estamos contra todo tipo de violencia y ese día se presagiaba violencia y represión. Hoy, ya con el espíritu sereno, las manifestaciones ciudadanas son ejemplares, lo que puede verse en las calles o en las transmisiones del Canal 13 de Paraguay y como lo hace la televisión pública.

–¿Es una forma de acción política que repetirá la experiencia en el interior de Paraguay?

Asimismo es. Y estamos serenos para esa tarea. Ese es el motivo por el cual nuestra actitud de viernes fue ponderada por mucha gente. En Paraguay hay mucha violencia. El viernes los mercaderes de la muerte estaban rondando. El juicio era injusto, descabellado y sin argumento, pero había que reaccionar como lo hicimos. Era lo mejor.

–¿El dinamismo de su actividad aumentará?

Estamos saliendo y comunicándonos con la ciudadanía. Hoy mantuvimos una serie de reuniones con líderes sociales y políticos. El rechazo irá creciendo. Estoy seguro. Habrá una consolidación del rechazo a la presidencia que surgió de la destitución.

–Franco insiste en que el Congreso sólo aplicó un artículo de la Constitución, que habla de procedimientos y no de tiempos para el juicio político al presidente.

Me interesa subrayar lo que dijo el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. La herramienta del juicio político es válida desde el punto de vista jurídico y constitucional, pero los congresistas exageraron en la forma.

–Los congresistas le podrían decir que votaron con mayorías calificadas.

Es un simple acuerdo de cúpulas. Lo hicieron los dirigentes de los partidos tradicionales.

–En su primera aparición pública después de haber sido destituido, usted dijo que había sectores políticos vinculados con el narcotráfico. ¿A quiénes se refirió?

Hay muchos parlamentarios sindicados de tener una gran participación en negocios ilícitos. El narcotráfico está dentro de algunos sectores de la política. Hay investigaciones que fueron publicadas, denuncias...
Cómo sigue

“Nuestro proyecto es reforzar la presencia política de Fernando Lugo”, dijo a este diario luego de la entrevista un colaborador que pidió reserva de su identidad.

El análisis optimista de los partidarios de Lugo indica que Franco no conseguirá imponer la idea de que el responsable del eventual aislamiento de Paraguay es el presidente derrocado. “La gente lo tiene muy claro, no vemos un peligro en ese tema”, fue la opinión recogida.

Otro de los puntos que sopesan los dirigentes cercanos al ex presidente es que, como dijo uno de ellos, “vendrán tiempos difíciles para el sector importador y también para el sector exportador”.

Los sectores fácticos se la verán mal, cada vez peor”, dijo. En Paraguay, igual que cuando en España alguien habla de los poderes fácticos, la expresión se utiliza en el mismo sentido usado en la Argentina con “establishment”.

El nuncio apostólico fue el primer representante diplomático extranjero que se entrevistó con Franco.

Dentro de la Iglesia Católica, pero en otro sector, monseñor Melanio Medina, que lleva la investidura de obispo de Misiones y Ñeembucú, ironizó ayer en su homilía sobre el nuevo presidente: “Pobre Franco, en qué lío está metido, porque la estructura parlamentaria y capitalista no le va a permitir hacer nada”.

Dijo que la destitución había sido “un golpe del Parlamento” y que Lugo fue echado por “querer luchar a favor de los pobres”.

También Medina incursionó en el análisis diplomático. “A lo mejor más adelante se arregla la relación bilateral, pero se cortarán gas y combustibles que el país compra de la Argentina”, dijo, y atribuyó el asesinato de once campesinos y seis policías en Curuguaty a la “angurria” de propietarios de tierras. Nombró a Blas Riquelme, con más de 40 mil hectáreas.

La frontera de la soja se expande a menudo, en Paraguay, como en Santa Fe o Santiago del Estero, con disparos para amedrentar o atacar directamente a los pequeños propietarios de tierras.

Según Medina, tanto en Paraguay como en América latina entera hay dos modelos: “El que busca la igualdad social y el capitalismo, que solo quiere amasar fortuna y al que no le interesa absolutamente nada de la situación de los pobres”.

Tanto las declaraciones de Lugo a Página/12 como los comentarios de sus colaboradores y el testimonio de Medina parecen marcar la búsqueda, por parte de Lugo, de la popularidad que tuvo en su primer año de gobierno, en el 2008, y que fue perdiendo incluso a pesar de las políticas sociales y el aumento del gasto en salud.

Desde que comenzó la serie de discursos, la mayoría de militantes de base, frente al edificio de la televisión pública, la cuestión de la salud fue una de las más repetidas entre los argumentos en defensa de Lugo. En ese mismo lugar se presentó, en la madrugada de ayer, el propio Lugo, y allí mismo hubo un indicio de la política que quiere desplegar Franco. También en la madrugada se presentó una persona de unos 35 años, de gesto sonriente, que dijo querer participar en las sesiones de micrófono abierto. Afirmó llamarse Cristian Saguier y comunicó que era el jefe de despacho de la nueva dirección de la televisión pública. Anunció que el gobierno no suprimiría el programa Micrófono Abierto y que él estaba allí “para celebrar la discusión pública”.

Ese lugar puede ser uno de los puntos de observación de la política paraguaya. Por un lado, y más allá del nivel de audiencia, más bajo que el de los canales privados, Franco quiere preservar la imagen de un Paraguay democrático, de un país que no incurrió en una ruptura del orden constitucional. Por otro, está embretado por la misma realidad: aun con audiencia menor, el micrófono es una referencia. El resto es lo que Lugo y los sectores que lo apoyan logren hacer de aquí a las elecciones de 2013.

lunes, 18 de junio de 2012

Malvinas: literatura y política



Por Horacio González *


La presentación del libro Les Iles Malouines, de Paul Groussac, en París y Londres durante la última semana, editado en común por la Casa Argentina en París, la editorial francesa L’Harmattan y la Biblioteca Nacional de nuestro país, fue un acontecimiento político-literario que tiene innumerables dimensiones que vale la pena considerar. En primer lugar, es un libro que sostiene con una fortísima documentación los derechos argentinos sobre las Malvinas. Fue publicado en 1910 por Groussac, como un homenaje de un ciudadano francés a su país adoptivo, y escrito en su idioma natal, lo que le parecía más efectivo para la diseminación de su empeñosa investigación histórica en el mundo diplomático. ¿Qué importancia tiene un libro tan documentado sobre los derechos argentinos en Malvinas pero escrito un poco antes de comenzada la era del petróleo, muy anterior los misiles aire-tierra, los submarinos nucleares y la disputa por los recursos naturales en contextos de escasez?

A juzgar por la compacta presencia de numerosos interesados en las conferencias, y no sólo argentinos, tanto en la Casa Argentina de París como en la residencia de la embajadora Alicia Castro en Londres, hay una avidez por encontrar en Malvinas una de las claves de la historia contemporánea, una bien contada historia del expansionismo colonial, sin estereotipos, sin ingenuidad, sin lamentos y sin bullicio, pero con un valor pedagógico que puede ser ahora una base para la reflexión profunda de los pueblos. El Informe a la Corona del célebre doctor Johnson es una pieza antibelicista única, que debería enorgullecer la vida intelectual británica. El mayor especialista en Shakespeare de su tiempo, autor de un formidable diccionario de la lengua inglesa, polemista sagaz, escribe un ingenioso alegato contra la guerra a propósito de la cuestión Malvinas y deja implícitos los derechos de España. Groussac no es ajeno a este estilo de Samuel Johnson –al que cita–, un tanto inflado pero repleto de gloriosas ironías. Además de su insustituible documentación tanto española como británica, arroja Groussac su fino ojo de filólogo sobre las conocidas descripciones y relatos de los marinos europeos que cruzan el Atlántico. Descubre allí los síntomas de una voluntad mítica de poderío que subordina la exactitud de la memoria en nombre de un empeño de apropiación. La letra fina de la ciencia sucumbe frente a la letra gruesa de las grandes monarquías mercantiles. Nada muy diferente a como proceden hoy las argumentaciones complacientes, sin interés en la autocrítica ni en la crítica de los grandes emporios bélico-empresariales del mundo, cuya filosofía es sólo una esgrima de autojustificación.

Narra entonces Groussac los actos de una voluntad de poder antes que el interés por las ciencias naturales, de las que muchos de esos marinos son también ávidos pero no desinteresados cultores. Las predisposiciones míticas y referencias literarias que al pasar aporta Groussac, como si lo hiciera distraídamente, hacen también de su libro sobre Malvinas un tenue reflejo en una historia literaria del siglo XVIII y XIX. Como si no importara, anota que el abuelo de Lord Byron es uno de los tantos marinos ingleses que ronda las islas, y que alguna vez naufraga cerca de ellas. Es evidente la relación, para Groussac como para los críticos literarios ingleses, entre el naufragio del comodoro Byron, el abuelo, con los poemas de Don Juan de su nieto, donde el canto segundo se centra en un impresionante naufragio.

Pero quizá más interesante es la mención que hace Groussac del nombre de Malvinas. Lo considera superior en alcances geopolíticos y literarios al nombre Falkland. El primero lo juzga, como es obvio, proveniente de los marinos de Saint Malo, los primeros pobladores de Malvinas, con el gran naturalista Bouganville a la cabeza. Pero la conversión de Malouines en Malvinas la cree ligada a la enorme difusión mundial que desde finales del siglo XVIII tienen los poemas escoceses de Ossian, cuya heroína se llama Malvina y fueron leídos, como en todos lados, por los pobladores de aquella Buenos Aires colonial. Esta conjetura de Groussac es improbable, pero tiene gran interés la discusión sobre el origen de esos poemas, recogidos por el escocés Macpherson, originando una célebre polémica a fines del siglo XVIII sobre la autoría de leyendas y relatos épicos en idiomas que no tienen forma escrita. Samuel Johnson participa enteramente en esa polémica, pero también lo hace Groussac, con ojos latinoamericanos. Vemos así la compatibilidad lejana, no tan secreta, entre estos dos grandes publicistas y críticos. Ambos se preocupan por los orígenes de sus lenguas, de la inglesa Johnson; de la francesa, española y argentina el polifacético Groussac. En cuanto al nombre de Falkland, Groussac lo desmerece; no le atribuye pertinencia a su origen ligado a los lords Falklands, a quienes tributaría el marino del Imperio que avista por primera vez las Malvinas, y cree nuestro francés que, en cambio, es el nombre del condado del que ese capitán de barcos corsarios proviene. De todas maneras, en la Londres actual se recoge, hablando aquí y allá del tema, que hay un descendiente de Lord Falkland, con ese nombre mismo, circulando por los salones elegantes de esa ciudad. Acentuando bromas en el límite de las cosas, sus contertulios lo llamarían “Lord Malvinas”.

Como cuestión de lenguaje, la opción por el idioma francés por parte de Groussac, le recordó a Eduardo Rinesi –rector de la Universidad de General Sarmiento, partícipe de la presentación de Les Iles Malouines en la Casa Argentina de París– el mismo acento de independencia idiomática que profiere Descartes cuando exclama “¡voy a escribir en francés!”. En el primer caso, era para formular en lengua franca la diseminación de los derechos argentinos, en el segundo para producir un acceso revolucionario a la lectura filosófica a partir de abandonar el dominio de latín. Por otro lado, la argumentación precisa de Groussac recuerda al modo cartesiano, con aparición de “genios malignos” y todo, cual sería la propensión mitológica que constituye a la imaginación imperial, bien estudiada hoy por los llamados “estudios poscoloniales”. Otra observación puede hacerse, tomando aquí algunas ideas de Patrice Vermeren –decano del departamento de Filosofía de la Universidad París VIII, al que se le debe en gran medida la iniciativa de la republicación de Groussac en aquella capital europea–, pues se trata de ver que la “lengua emigrada” de Groussac consigue inventar un castellano más preciso pero un francés más “pampeano”. Por mi parte, agrego el ejemplo del gran Joseph Conrad, el capitán Joseph Korseniosvsky, que con su originario idioma polaco inventó otra narrativa inglesa, con personajes oscuros, de moralidad espesa y enigmática, cuyo lúgubre carácter está prensado por los grandes poderes imperiales y mercantiles en expansión. Groussac, hombre conservador al extremo, no deja sin embargo de percibir estos mismos escorzos del alma en las épocas donde conviven grandes aventuras humanas y diminutas criaturas despojadas, grandes inventos que afirman poderíos, y pequeños personajes de espíritu conspirativo, que son sus crasos operadores.

Podrá preguntarse: ¿y ustedes, con este texto del siglo pasado, que apenas había llamado la atención del diputado socialista Alfredo Palacios en los años ’30, fueron a convocar a embajadores y decanos sin las necesarias exigencias de actualidad? Respuesta: tanto los participantes ya mencionados, además de Diego Tatián –decano de Humanidades de la Universidad de Córdoba, y Alejandra Birgin, directora de la Casa Argentina en París–, somos conscientes de que la presencia de Aldo Ferrer y Miguel Angel Estrella –embajadores en Francia y la Unesco respectivamente– en la presentación ocurrida en París era suscitada y a la vez contribuía a crear un aire de profunda actualidad en esta presentación de un viejo libro documentado y sagaz. Argentinos con largos años de residencia en esa ciudad –José Eduardo Weisfreid, Sophie Thonon, Carlos Schmerkin y Lucrecia Escudero– fueron también empeñosos constructores de la posibilidad de editar el libro.

La actualidad de Les Iles Malouines nada tiene que envidiarle a Los Pichicyegos de Fogwill, pues surge también la evidencia de la compatibilidad entre ambos libros, al parecer tan diferentes. Tanto uno como otro tratan de guerras, navegaciones y lenguaje, de la imbricación en el ser recóndito de la conciencia de todas estas dimensiones. El plano de los derechos argentinos visto con el ojo del filólogo e ironista que era Groussac, y el plano del derrumbe de la lengua en tiempos de guerra visto por el también filólogo y autor de una magnífica picaresca nacional como lo fue Fogwill, son el anverso y el reverso del mismo tema. Malvinas –su causa– precisa de un pensamiento universal. A la vez fundado en la honra de la paz y un horizonte democrático nuevo, tanto como en una autorreflexión profunda sobre la condición histórico-social argentina, lo que es lo mismo que llamarse a comprender la naturaleza compleja del orbe político-cultural, tal como se forjó desde el siglo XVII en adelante. Adecuadamente tratado, es una clave superior del futuro de la democracia argentina.

La embajadora Alicia Castro, con su fina comprensión de estas circunstancias, su expresión precisa del idioma inglés y su estudio sutil de esa cultura británica que nos es tan familiar como refractaria a los justos reclamos, nos hace ver que es imprescindible poner a los pueblos en acto de reflexión inmanente sobre su propia historia. Para articular el habla de los acuerdos a la que la otra parte se niega, es preciso despertar el corazón intrincado de la historia, lo que precisamente Conrad llamó “el corazón de las tinieblas”. La presidenta Cristina Fernández no lo dijo de manera diferente en uno de sus mejores discursos, el que pronunció en el Comité de Descolonización. Desde el argumentum ornitologicum respecto de los pájaros migrantes que salen de Malvinas y llegan hasta Ecuador, hasta la rápida pero impecable respuesta respecto del artificioso plebiscito que ahora se intenta, se trata de interrogar con fuerza renovada a la conciencia universal y democrática. Ese formidable utensilio de los pueblos, el plebiscito, es fruto de la existencia de una alteridad en la razón profunda que mantiene ese débil hilo entre disenso y unidad de las poblaciones. Al hacerlo artificial, tautológico, tan decidido de antemano como anulatorio de la trama historiográfica subyacente, se convierte a este instrumental básico de las democracia en una pobre bagatela. Entonces, estos libros viejos pero no superados que aquí comentamos sirven también para mostrar que, habiendo otros caminos posibles, no se puede hacer caer a una comunidad entera al abismo de un sofisma que está falto de raíz historiográfica, política y hasta ornitológica.

* Sociólogo, director de la Biblioteca Nacional.

lunes, 11 de junio de 2012

Un paso más hacia la extradición

LA JUSTICIA BRASILEÑA INICIO EL PROCESO PARA ENVIAR AL PAIS A UN REPRESOR DE LA ESMA




 Por Darío Pignotti 

El Supremo Tribunal Federal de Brasil comenzó con las gestiones para posiblemente extraditar a Claudio Vallejos, quien admitió haber intervenido en el secuestro del pianista brasileño Francisco Tenorio Cerqueira Junior, desaparecido.

Desde Brasilia

Uno de los capítulos menos investigados del Plan Cóndor, el que vinculó a las dictaduras de Brasil y Argentina, entre otras del Cono sur, comienza a salir de las sombras. El Supremo Tribunal Federal brasileño inició las gestiones para la posible extradición del represor argentino Claudio Vallejos, ex ESMA, quien declaró haber participado en el secuestro del pianista brasileño Francisco Tenorio Cerqueira Junior, desaparecido desde 1976, cuando realizaba una serie de presentaciones en Buenos Aires junto a Vinicius de Moraes.

Está probado con harta documentación –que incluye cartas del sindicato de músicos al dictador Ernesto Geisel (1974-1979)– que la Cancillería brasileña y la Embajada en Buenos Aires tomaron conocimiento prácticamente de inmediato del secuestro de Cerqueira Junior el 18 de marzo del ’76, y hay indicios firmes sobre la participación de agentes brasileños en los interrogatorios y torturas. Lo que hace de la desaparición de “Tenorinho” un caso emblemático del Cóndor orquestado por brasileños y argentinos.

Después de años de indiferencia judicial, el juez Gilmar Méndes, del Supremo Tribunal Federal, dio un paso firme hacia la extradición del presunto secuestrador Vallejos al ordenar la semana pasada que éste quede bajo jurisdicción de la Policía Federal, por su carácter de extraditable.

El proceso de deportación está caratulado en el Supremo como oficio 478/2012 y fue solicitado, tres meses atrás, por el fiscal federal argentino Miguel Angel Osorio, a cargo de la causa ESMA, quien en su fundamentación se refirió al Plan Cóndor y citó informaciones publicadas por Página/12.

Elisa Cerqueira era una niña de 8 años cuando su padre Francisco Tenorio, de 35, fue secuestrado. Desde entonces ha esperado en vano una respuesta de las autoridades brasileñas. “Si Vallejos es deportado allá (Argentina) va a ser juzgado y probablemente condenado, como sucedió con todos (los miembros de ESMA). Alfredo Astiz está preso y condenado. Yo creo que él tiene que ser deportado, porque acá no va a pasar nada, Brasil todavía no abrió los archivos, no reconoce su participación en este caso, amnistió a los torturadores, entonces creo que debe irse porque allá se hace justicia.” “Aquí Vallejos puede ser liberado en cualquier momento con cualquier excusa boba, por eso el gobierno argentino pidió que lo extraditen, allá va a responder por los grandes crímenes que cometió”, dijo Elisa Cerqueira al diario electrónico Carta Maior.

El Gordo Vallejos fue miembro de la Marina, actuó en la ESMA desde el comienzo de la dictadura y, según él mismo confesó, participó en el grupo de tareas que secuestró al pianista Francisco Tenorio Cerqueira Junior, que horas antes había participado de uno de los memorables recitales del poeta y ex diplomático Vinicius de Moraes junto al guitarrista Toquinho.

En la década del ’80, Vallejos desembarcó en Brasil donde repartía su tiempo entre estafas varias –por lo que fue preso más de una vez, la última en enero pasado– y vender entrevistas sobre su participación en el rapto del pianista Cerqueira Junior –un músico exquisito, poco volcado a la política—, y relatar los secuestros de varios militantes brasileños como Sidney Fix Marques dos Santos y Maria Regina Marcondes Pinto de Espinosa, quienes continúan desaparecidos desde 1976. Casos que posiblemente serán materia de indagaciones por parte del fiscal Osorio, si se lleva a cabo la deportación.

Maté por lo menos a 30 personas y perdí la cuenta de aquellos que torturé, perdí la cuenta de aquellos que yo había torturado y acabaron muertos”, declaró hace tiempo Vallejos a la revista Fatos, acaso envalentonado por las inminentes leyes de Obediencia Debida y Punto Final. También soltó la lengua para la televisión francesa, donde se despachó sobre Alfredo Astiz, y realizó declaraciones en la extinta revista argentina La Semana, a la que dijo: “Yo participé con (Rubén) Chamorro en el secuestro de (el embajador) Hidalgo Solá”, otra de las víctimas de los grupos de tareas de la ESMA, por orden del almirante Emilio Massera.

La vocación histriónica del represor y su prontuario como estafador hacen que sus afirmaciones sean tomadas con reserva, “no sabemos si todo lo que dice es verdad, pero es muy importante que esté detenido y que sea deportado” para ser interrogado por la Justicia argentina, plantea Jair Krischke, titular del Movimiento de Justicia y Derechos Humanos de Brasil, consultado por este diario.

Y luego avanza: “Esto también será importante” para la Comisión de la Verdad, creada el mes pasado por la presidenta Dilma Rousseff, porque es probable que se progrese en la reconstrucción de uno de los casos paradigmáticos del Plan Cóndor. Krischke dijo que no se puede prever cuándo habrá una definición sobre el caso, porque éste debe ser tratado por el plenario de los once miembros del Supremo Tribunal Federal, pero estima que hay “elementos” para esperar un fallo favorable dado que ya fueron concedidas otras extradiciones de represores que actuaron en Argentina, como el coronel uruguayo Manuel Cordero Piacentini, en enero de 2010, y el teniente argentino Norberto Raúl Trozzo, el año pasado.

domingo, 10 de junio de 2012

En Grecia se rompió el contrato social


Marcelo Justo
Página 12


Según la mayoría de los medios europeos, una victoria de Syriza significaría la salida de Grecia del euro, pero Finalis señala que hay espacio para negociar con la burocracia de Bruselas y agradece el apoyo que le llega desde América latina.


El tembladeral de la Eurozona es la segunda fase de una crisis que comenzó con el estallido financiero de 2008 y tiene en vilo al orden mundial surgido con la caída del Muro. Uno de los más inesperados rostros de este conflicto entre lo viejo y lo nuevo que lucha por nacer es la coalición de izquierda griega Syriza. Partido marginal antes de la crisis financiera, Syriza dio el gran salto con el desgaste de los dos partidos tradicionales griegos (socialdemocracia de Pasok y la derecha conservadora de Nueva Democracia) ante los drásticos programas de ajuste exigidos por la Troika (el FMI, el Banco Central Europeo, la Unión Europea) a cambio de un rescate que evitase el default.

En las elecciones del 6 de mayo esta coalición de comunistas variopintos –maoístas, trotskistas, independientes– y verdes obtuvo un 17 por ciento de los votos, cuatro veces más de lo que habían cosechado en los comicios previos. De cara a las elecciones del 17 de junio cuentan con alrededor de un 28 por ciento de la intención de voto y están cabeza a cabeza con los conservadores, la mejor carta que tiene hoy la Troika para imponer el ajuste. Según la mayoría de los medios europeos, una victoria de Syriza significaría la salida de Grecia del euro y la más seria amenaza a la supervivencia de la moneda única europea desde su lanzamiento a fines de los ’90. Página/12 sostuvo un largo diálogo telefónico con Errikos Finalis, miembro del Secretariado Ejecutivo de Syriza, quien se manifestó conmovido por el apoyo que les ha llegado de Argentina, Brasil y el resto de América latina.

–¿Cómo define a Syriza?

–Syriza está en un proceso de transformación. Somos una coalición de izquierda, pero estamos formando un amplio frente popular para incorporar el apoyo de nuevos sectores sociales desde las elecciones de mayo. Campesinos, obreros, pequeños empresarios, la clase media empobrecida, los jóvenes, muchos de ellos desempleados, forman hoy parte de esta nueva base de Syriza. En Grecia se ha roto el contrato social. Nosotros queremos restaurarlo sobre nuevos cimientos. En las últimas semanas hemos realizado más de 300 asambleas populares para escuchar lo que dice la gente y elaborar juntos una solución a sus problemas.

–¿Cuál es su plataforma económica?

–Nuestra primera medida será romper el memorando que el gobierno firmó con la Troika para recibir el segundo rescate. Grecia ha sufrido años de recesión con estos programas de austeridad que sólo han servido para destruir nuestra economía y nuestro tejido social. Vamos a congelar de inmediato los recortes a las pensiones y los salarios. Vamos a frenar las privatizaciones y revertir algunas que ya fueron hechas. Los bancos que han recibido ayuda estatal de unos 200 mil millones de euros y que, por tanto, pertenecen al Estado, quedarán bajo control público. Necesitamos reformar el sistema impositivo que ha permitido que las grandes fortunas griegas no paguen impuestos. En cuanto a la deuda, suspenderemos de inmediato el pago de intereses. Queremos que haya un período de tres años de moratoria para poder dialogar con todos los bancos e instituciones para ver qué parte de la deuda ha sido ya pagada hasta dos o tres veces y qué parte realmente se adeuda. Queremos que haya una auditoría independiente, un poco al estilo de la de Rafael Correa en Ecuador, para decidir qué deuda es legítima y cuál no.

–Su agenda requiere tiempo y Grecia no parece tenerlo. Alemania ha advertido que el memorando no es negociable. El mensaje es que, si Grecia decide desconocerlo, quedará fuera del euro. Teniendo en cuenta que Grecia importa casi todo el petróleo y los medicamentos, además de un 40% de sus alimentos, ¿no se expone a un descalabro total sin el euro detrás?

–En primer lugar tenemos elementos muy importantes para negociar y evitar una salida del euro que nosotros no deseamos. En segundo lugar, la política que se siguió desde el ingreso de Grecia a la Eurozona desmanteló el aparato productivo griego. Nosotros éramos autosuficientes a nivel alimentario. Ya no lo somos. Teníamos una industria manufacturera débil, pero existente, que también fue duramente golpeada. Este modelo económico fracasó. Pero no fue obra de la naturaleza. Fracasó por razones humanas que tienen que ver con el modelo que impuso la Unión Europea para transformarnos en un país de servicios que importa todo. Es necesario comenzar a recrear un modelo viable. Esta es la principal tarea. Alemania está chantajeando al resto de Europa. No tiene ningún derecho a decidir si Grecia sigue o no en el euro. Si usa un mecanismo ilegal para sacarnos del euro, será un problema para el resto de la Eurozona, y no me refiero únicamente a los países del sur: Francia también está muy expuesto. La solución no puede ser unilateral, no puede ser el exterminio de los griegos. Para nosotros el dilema no es el euro o el dragma. El dilema es sobrevivir o no.

–El discurso dominante en muchas capitales europeas es que Grecia tiene que pagar por su propia incompetencia y corrupción. La directora general del FMI, Christine Lagarde, lo dijo en una reciente entrevista con The Guardian. No parece haber mucho margen para la negociación.

–Están usando a Grecia de conejillo de Indias de un experimento que si sale se aplicará en el resto de Europa. Los argumentos que usan se sostienen gracias a un bombardeo mediático que no tiene empacho en difundir mentiras. La idea de que los griegos trabajan mucho menos que los alemanes, o que los jubilados germanos están pagando por la jubilación anticipada de los griegos, es uno de los tantos mitos difundidos por los medios. Según las estadísticas de Eurostat, es decir la oficina de estadísticas de Europa, los griegos son los segundos en horas de trabajo de toda la Unión Europea. Lo mismo pasa con la jubilación. En Grecia, la edad oficial de jubilación de los hombres es de 67 años, de las mujeres de 65. Es un régimen más estricto que en otros países de Europa y las jubilaciones que se cobran después de 30 o 40 años de trabajo son mucho peores. Pero además hay un segundo factor que debería liquidar estos mitos mediáticos de una vez para siempre. Los préstamos de la Troika apenas pasan por Grecia. Se quedan literalmente dos días antes de que ese mismo dinero vaya a los bancos y al FMI. Lo que está haciendo la Troika es salvar a los bancos, no a los griegos, mucho menos a sus jubilados que han visto un recorte brutal de sus pensiones.

–Uno de los peligros de una situación tan difícil es la violencia. Grecia tuvo en el siglo XX una guerra civil y un golpe de Estado. Y en las elecciones de mayo los neonazis tuvieron un considerable apoyo que les permitió tener representación parlamentaria.

–Los neonazis aprovecharon la desorientación y el miedo de un sector de la población, pero no tienen una base social real. Con el paso de los días, su impacto electoral ha disminuido, algo que se va a notar en las próximas elecciones. No cabe duda de que hay aventureros de todo tipo que quieren desestabilizar para influir en el resultado de las elecciones, pero los griegos no quieren pelear entre ellos. Quieren una solución para sus problemas. Lo que pasa es que las campañas existen y se echan a rodar amenazas y rumores como la idea de un golpe de Estado. No tienen ningún fundamento. El ejército no va a repetir los errores del pasado.

–¿Tienen entonces confianza en la victoria?

–No. Desde ya que estamos trabajando para ganar las elecciones, pero las fuerzas internacionales que tenemos que enfrentar son muy poderosas y están intentando aterrorizar al pueblo griego. Si logran imponer su agenda, solo será de modo temporario. Con esta política no podrán mantenerse en el gobierno más que unos meses.

–Muchas cosas que usted ha contado recuerdan la situación de Argentina en 2001. ¿Ustedes han percibido también ese paralelo?

–Lo tenemos muy presente. En estos momentos Grecia se encuentra en una situación muy similar a la que vivió Argentina en los meses previos al default, con programas de austeridad con el sello del FMI que generaban de-sempleo y recesión. Sabemos lo que ocurrió entre diciembre de 2001 y los primeros meses de 2002. Queremos evitar un default que es siempre traumático. Pero lo sucedido en Argentina es una inspiración también porque muestra que es posible salir de esa situación si se abandona la política de austeridad. Mucha gente de Argentina, Brasil y otros países de América latina nos ha enviado mensajes de solidaridad. Yo quiero agradecérselos. Es muy alentador saber que tan lejos mucha gente se da cuenta de que somos parte de la misma lucha.