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jueves, 5 de marzo de 2015

Juan Domingo Perón - Del poder al exilio (Capítulo 1)



Presentación 

Mientras Perón esperaba la publicación de La fuerza es el derecho de las bestias en Panamá, comenzó a escribir una serie de artículos que fueron publicados en Italia, en la revista Tempo; en Elite, de Venezuela, y más adelante en el diario Pueblo de Madrid. Desde febrero en un caso, marzo en otro y por último mayo de 1956, estos artículos con la firma de Juan Domingo Perón empezaron a circular en los medios internacionales por la difusión y el prestigio que estas publicaciones tenían, lo que le permitió aclarar tanta fabulación sobre su persona y sobre su gobierno, que la dictadura militar llevaba a cabo. Conspiraciones, rumores y calumnias llegaban a oídos del General en su exilio panameño y su pluma narrando los hechos sucedidos, desde los bombardeos, su salida de la patria en la Cañonera Paraguay, el asilo, el tema del petróleo, su anuncio de no renunciar a la lucha y un apartado especial dedicado a Evita, de tono intimista, en el que mostraba su amor y su agradecimiento a esa gran compañera y la preocupación por el destino incierto del cuerpo secuestrado, eran su posibilidad de desmentir tantas injurias. Del poder al exilio. Cómo y quiénes me derrocaron es un compilado de algunos de esos artículos que llegaron a nuestras manos en diferentes ediciones, sin lugar ni fecha, ya que la mayoría eran realizadas en la clandestinidad por la vigencia del Decreto Ley Nº 4161, que prohibía nombrar a Juan Domingo Perón, a Evita, usar sus iniciales, decir las palabras “peronismo”, “tercera posición”, “justicialismo”, reproducir signos, símbolos, escudos, obras artísticas, fotografías de Perón y de Evita, bajo amenaza de ser penado con prisión de hasta seis años. Nos dice el historiador, profesor Fermín Chávez, que la recuperación de la serie de artículos se la debemos al escritor Luis Soler Cañas quien se la entregó en 1957. 

Lorenzo A. Pepe Diputado de la Nación (m.c.) Secretario General INSTITUTO NACIONAL JUAN DOMINGO PERÓN de Estudios e Investigaciones Históricas, Sociales y Políticas

Primera Parte del 16 de junio al 2 de octubre 

Capítulo I 

INTERESES FORÁNEOS
El golpe de Estado que ha derribado a mi Gobierno, elegido con una mayoría de votos aplastante, después de elecciones claras y libres, no ha estado inspirado en sentimientos nacionales, pero sí financiado por fuerzas que se agitan dentro y fuera de la Argentina. Se trata de una verdadera traición consumada en perjuicio del pueblo y, como todas las traiciones, también ésta ha sido comprada con dinero. No existen cien acciones de ese género sostenidas o motivadas por ideales. La conclusión de esos sucesos es que hemos sido objeto de un verdadero ataque armado, no muy distinto de aquel que hizo posible la caída de Mossadegh; como el premier persa, también nosotros fuimos víctimas de la sorda lucha por el petróleo. El consejero comercial inglés en Buenos Aires declaró un día, con desusada franqueza, que cualquier esfuerzo realizado por quienquiera para asegurarse la producción petrolífera argentina sería considerado en Londres como un atentado a los intereses británicos. La Armada Argentina, que presume de haber sido la protagonista número uno de esta “victoria”, no parece querer darse cuenta de haber jugado, en cambio, el simple y absurdo rol de “caballo de Troya”. El objetivo era impedir que los recursos petrolíferos argentinos fuesen explotados, de manera de concurrir al desarrollo industrial del país y la lucha era principalmente contra los Estados Unidos que, según nuestros adversarios, habían tenido la “culpa” de proporcionarnos una operación sobre bases sólidas y concretas.
No es necesario retroceder mucho en el tiempo para hallar la prueba de lo que digo. Basta con leer el contenido de un documento que en estos días y bajo la forma de publicación clandestina circula por Buenos Aires. 

Instrucciones de la masonería 
La importancia de las publicaciones clandestinas es enorme en mi país. Son ellas las que preparan a la opinión pública y forman los grandes movimientos de opinión de los que nacen después las insurrecciones. Con esas mismas armas fui combatido yo, y muchos que en un tiempo lucharon en mi contra hoy están de nuevo en contra de mis adversarios que fueron sus aliados de ayer. Apenas una situación de emergencia frena la libertad de prensa, aparecen los panfletos para inundar las calles. Dice uno: “Masones y traidores”. Gracias a las revelaciones de un masón que ocupa un alto cargo, y cuyo testimonio es de una seriedad indudable, ha sido posible tomar conocimiento de una ceremonia secreta realizada tiempo atrás con la participación de los miembros del Gran Oriente Argentino. La información está dirigida a todos, sean o no católicos. El Gran Maestro, abriendo la sesión, dio lectura a un mensaje recibido de la Real y Soberana Logia de Londres, con la firma del Gran Maestro Hermano 33. Tal Hermano 33 es un conocido príncipe inglés. Así prosigue el manifiesto clandestino: La Real y Soberana Logia de Londres, por medio de su Gran Maestro, ordena a los hermanos argentinos del Gran Oriente de Buenos Aires adoptar una línea de conducta particular en el debate de la ley sobre la enseñanza religiosa y de la no menos importante sobre el divorcio. Es indispensable insistir en la campaña contra la Iglesia Católica y sus prelados, con el fin de llegar cuanto antes a la total separación entre el organismo religioso y el Estado. Es necesario, por otra parte, evitar que las fuerzas trabajadoras se alíen con los católicos y es necesario, asimismo, que aparezcan instituciones religiosas de carácter privado. Toda tendencia nacionalista debe ser combatida y sofocada y también en el seno del Ejército es indispensable que se formen corrientes de opinión similares a las que existen en la Marina. Se señala luego que, en la cuestión del petróleo, la fuerza masónica debe actuar de manera de sustraer la administración de los yacimientos al Estado; que debe ser rechazada toda participación en el desarrollo de nuestra industria y que, contra la radicación de capitales americanos, conviene facilitar la intervención de los capitales europeos. 
No es difícil comprender que en materia de petróleo, los capitales definidos como “europeos” son esencialmente británicos. 

Ascensos “patriotas” 
Prosigue el manifiesto: Por su actividad personal y por los grandes servicios prestados al Gran Oriente, los hermanos son informados de la siguiente disposición: el capitán de navío Arturo Rial es nombrado Gran Inquisidor y Supremo Maestro del Gran Oriente de Buenos Aires. El contralmirante Rojas es honrado Gran Arquitecto; el capitán de navío Mario Robbio, Gran Inspector; el capitán Alberto Patrón Laplacette, el capitán de fragata Aldo Molinari, el general Emilio de Vedia y Mitre y el general Osorio Aranalson investidos del título de Guardianes del Gran Secreto. El capitán de navío José Dellepiane es designado Gran Custodio de la Libertad y de la Fraternidad. 

Antecedentes de algunos “Hermanos” 
Es oportuno ahora echar un vistazo a esta lista de nombres. Muchos lectores se preguntarán por qué Arturo Rial en la jerarquía masónica es más importante que el contralmirante Rojas. Es simplísimo. El verdadero inspirador y jefe de la Revolución, conducida desde la Marina, fue Rial y no Rojas. Se debe a Rial la organización de las células de los opositores y es él, hoy, quien dirige la política del Gobierno, quien impone las depuraciones y quien firma secretamente los decretos en base a los cuales tanta gente es enviada a poblar las provincias del sur argentino. Desde hace seis meses, por si alguien no lo sabía, la Argentina tiene también su Siberia, y la Siberia argentina es la Patagonia, una tierra desolada, batida por los vientos polares. El almirante Rojas habla por boca de Rial, y Rial es aconsejado en lo referente a cuestiones políticas por dos hombres que se han instalado en el Ministerio de Marina, en calidad de miembros civiles del grupo militar que controla la vida del país. Son dos radicales unionistas: Santander y Zavala Ortiz, los cuales tienen un solo programa: combatir a los peronistas, por un lado, y a los católicos, por el otro. En el momento de la Revolución, el almirante Rojas era el jefe de la flota fluvial, y sólo posteriormente unió sus buques a las unidades de la flota de mar. De Rojas diré algo más. Mal puede adoptar la pose de depurador del país desde el momento en que él, como tantos otros oficiales, resultó beneficiado con los famosos permisos de importación, con los que se podrá adquirir un automóvil a precio de costo. Rojas, como tantos otros, importó su automóvil y lo revendió de inmediato obteniendo una ganancia de algunos centenares de miles de pesos. Pero sigamos adelante en la lectura de los nombres. Se habla del capitán Alberto Patrón Laplacette. Constituye, en la actualidad, el interventor o comisario del Gobierno en la CGT. Segundo en el orden que se menciona en el folleto clandestino, Patrón Laplacette ha desmantelado la central obrera, desplazando a sus dirigentes, muchos de los cuales han estado y están encarcelados. Luego viene el general Osorio Arana, uno de los pocos que queda en servicio. Osorio Arana es el ministro de Ejército, sucesor de Bengoa, que presentara su dimisión pocos días después de la Revolución. Antes aun de la caída de Lonardi, Bengoa se dio cuenta del verdadero programa de la Revolución, y para no sumar su nombre al de numerosos revanchistas que están actuando en la Argentina, saludó a sus compañeros de Revolución y antes de retirarse advirtió, en su propia casa, a Lonardi del peligro que lo acechaba.

viernes, 29 de marzo de 2013

Un video animado recrea la llegada de Hugo Chávez al cielo

Jueves, 28 de marzo de 201313:22 | El mundo

El presidente de Venezuela arriba a un prado verde donde es recibido por su abiela Rosa Inés, además lo esperan Bolívar, Evita y el Che Guevara. Es parte de la campaña de Maduro.



El fallecido presidente venezolano Hugo Chávez es protagonista de un video de animación que transcurre en el cielo donde es recibido por su querida abuela Rosa Inés, además de varios personajes de la historia mundial entre los que aparecen Eva Perón, Ernesto "Che" Guevara, Simón Bolívar y Salvador Allende, ente otros.

El spot animado -que forma parte de la campaña electoral de Nicolás Maduro- muestra el momento en el que Chávez hace pie en una pradera verde y allí lo esperan personajes emblemáticos de la historia del mundo.
La que le extiende la mano es su abuela, Rosa María, nombrada permanentemente por Chávez en sus discursos y a su alrededor se destaca la figura del libertador Simón Bolívar que recibe un primer plano en el que muestra una sonrisa de bienvenida.

Además, aparece Alí Primera, cantautor y activista político venezolano, cuya música fue reconocida en 2005 como Patrimonio Nacional, y Pedro Camejo, un esclavo que fue designado para luchar junto al ejército realista pero luego se pasó al ejército patriota durante la guerra de independencia de Venezuela.

El video fue producido por Vive TV, una cadena que es parte del Sistema Nacional de Medios Públicos de Venezuela.

martes, 6 de noviembre de 2012

Sinfonía del Sentimiento


SINFONIA DEL SENTIMIENTO



La medida fue tomada por el gobierno nacional a través de un decreto publicado en el Boletín Oficial, en el que se destaca al artista fallecido a los 74 años como "un verdadero representante de la cultura nacional, tanto por sus dotes como cineasta, actor, autor, guionista e intérprete, como por su compromiso social". Miles de personas desfilaron por el Congreso para darle el último adiós. Sus restos serán sepultados esta tarde en el panteón de Sadaic, en el cementerio del barrio porteño de Chacarita.


Favio "consagró su vida a las expresiones artísticas populares, siendo considerado un verdadero representante de la cultura nacional tanto por sus dotes como cineasta, actor, autor, guionista e intérprete, como por su compromiso social", señaló el decreto firmado por la presidenta Cristina Kirchner, quien anoche asistió al velatorio del director de "Crónica de un niño solo".

Cientos de actores, cantantes y seguidores desfilaron hasta la medianoche en el Congreso, desde donde será llevado en caravana por las calles porteñas hasta Chacarita.

Favio dirigió once películas, entre ellas "Crónica de un niño solo" (1964) considerada en 2000 la mejor película argentina de todos los tiempos, según una encuesta del Museo del Cine Argentino. El filme "El Romance del Aniceto y la Francisca" (1966) obtuvo la misma distinción en 1998 en una encuesta de la revista Tres Puntos a 100 personalidades del séptimo arte.

Actor en una decena de películas, además editó como cantante 19 discos, entre ellos el exitoso "Fuiste mía un verano" (1968), y en el año 2010 fue declarado Embajador de la Cultura de Argentina por Kirchner.

http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-207242-2012-11-06.html




Por Luciano Monteagudo


Hacía tiempo que su salud lo tenía frágil, muy guardado, cada vez más reacio a los reconocimientos y los homenajes, que por otra parte nunca le gustaron (“Los valoro mucho, son como caricias, pero ya no quiero más”, dijo hace poco). Y aunque estaba internado en terapia intensiva desde varias semanas atrás, por una afección pulmonar, la noticia de su muerte –ayer, a los 74 años, en el Sanatorio Anchorena, de Capital; sus restos son velados en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Senadores– no fue menos dolorosa. Leonardo Favio fue, qué duda cabe, un cineasta enorme, único, de un talento y un vuelo lírico sin parangones en el cine argentino, al que le entregó algunas de sus películas más bellas, desde Crónica de un niño solo (1964) hasta Aniceto (2008).

Pero Favio fue, también, mucho más que eso: una figura singularísima, incomparable, de la cultura popular del último medio siglo, a la que marcó no sólo con sus canciones –incorporadas al inconsciente colectivo de varias generaciones– sino también con su perenne, incondicional adhesión al peronismo, del que se convirtió en una suerte de encarnación de su imaginario. Hay algo básico, esencial, de la identidad argentina que siempre se expresó en Favio, en su vida y en su obra.

Aun en sus facetas más disímiles, que podían parecer antagónicas, Favio logró ser siempre él mismo, un hombre de una sola pieza, de una integridad y una coherencia que provenían de su humildad y de su franqueza a toda prueba. “Cuando canto no hago cine y cuando hago cine no canto. Pero las dos cosas me apasionan, me gustan... Y son cosas de Favio”, le dijo al autor de estas líneas en un reportaje publicado en Página/12 en agosto de 2006. “Yo no me separo. Y como yo digo, cada uno vuela hasta donde le dan sus alas, ¿no? A mí me gustaría haber tenido el vuelo poético del Serrat de los primeros discos. Bueno, llegué nada más que a Favio, pero estoy contento. Yo sé que estoy en el corazón de casi todo el mundo de habla hispana con mis canciones. Son simples, muy simples. Hasta hay un libro que escribió el chileno Luis Sepúlveda que está basado en una canción mía. A mí me gusta todo lo que hago. Pueden parecer cosas distintas, pero yo lo vivo con la misma pasión.”

Esa pasión se remonta a un callejón de tierra de Luján de Cuyo, en Mendoza, donde Leonardo Favio nació, el 28 de mayo de 1938, como Fuad Jorge Jury. Desde que tuvo memoria, su padre siempre estuvo ausente, pero ese abandono lo compensaron el amor de sus abuelos –que habían formado una compañía de teatro en el pueblo– y el de su madre y su tía, Laura Favio y Elcira Olivera Garcés, actrices que lo iniciaron en la magia del radioteatro, donde Leonardo también hizo sus primeras incursiones como actor. Esa vida lenta de provincia, en la que había tiempo para contemplar la luna y las estrellas, y en la que las mujeres de su familia rezaban a la luz de las velas, unida a la revelación de un mundo hecho de ficciones tan ingenuas como desbocadas, contribuyó –según el propio Favio– a su cosmogonía artística. Su paso triste por el Hogar El Alba, un correccional de menores, también, como lo probaría su primer largometraje, Crónica de un niño solo, al que llegó de la mano de su querido maestro y mentor, Leopoldo Torre Nilsson.

El descubrimiento del cine

Babsy, como le decía cariñosamente Favio, lo había descubierto en papeles menores en la televisión, mientras buscaba desesperadamente al protagonista de El secuestrador. Corría el año 1958 y Torre Nilsson ya era –después de su película inmediatamente anterior, La casa del ángel (1957), premiada en Cannes– el director más importante del cine argentino. “Fue la primera vez que yo identifiqué el nombre de un director”, le contó Favio a Adriana Schettini en Pasen y vean – La vida de Favio (1995), un libro esencial para conocer su biografía y su obra. “Yo nunca me había fijado en que las películas tenían director. No sabía lo que era un director. Para mí en las películas sólo existían los actores y las hacían los actores.”

A partir de allí, Favio y Torre Nilsson se hicieron grandes amigos, y no parece arriesgado afirmar que Leonardo tomó a Babsy como una figura paterna. Fue Torre Nilsson quien le dio vuelo a Favio, que de pronto pasó a convertirse en una estrella del cine argentino de esos años, como coprotagonista de El jefe (1958), de Fernando Ayala, junto a Alberto de Mendoza; En la ardiente oscuridad (1958), de Daniel Tinayre, con Mirtha Legrand; y Dar la cara (1961), de José Antonio Martínez Suárez, con Lautaro Murúa. El propio Torre Nilsson también lo volvió a convocar para Fin de fiesta (1960), La mano en la trampa (1961) y La terraza (1963), pero Favio nunca se sintió verdaderamente un actor de cine, donde, a diferencia del radioteatro, se sentía incómodo.

“No me gusta mucho acordarme de eso, porque pasó por mi vida como quien lee un diario rápido. No quedó en mis sentimientos. Quedó El jefe, de Ayala, porque en la época en que trabajaba en esa película descubrí mi cuerpo, pero eso es algo que está más relacionado con lo hermoso de ser joven que con la película en sí. Las películas con Babsy quedaron, por el hecho de que me permitían estar con un amigo. Pero la única película que para mí fue trascendente es Cuando en el cielo pasen lista, en la que participé cuando estaba internado en el Hogar El Alba. Esa película la recordé toda mi vida porque ese día –yo tendría ocho años– nos dieron chocolate.”

El cine, sin embargo, le permitió conocer a María Vaner, el primer gran amor de su vida y a la que se propuso conquistar dándose aires como director, primero con un corto, El amigo (1960), sobre sus recuerdos de adolescencia en el Parque Japonés, y luego con la seminal Crónica de un niño solo (1964), también de origen confesional, inspirada en su paso por el instituto de menores.

La revelación como director

Relato de iniciación, la ópera prima de Favio sigue sorprendiendo hoy por la clásica modernidad de su puesta en escena, que ha logrado atravesar indemne la prueba del tiempo. A casi medio siglo de su realización, Crónica de un niño solo parece hecha casi ayer, al punto de que no es casual que buena parte del llamado Nuevo Cine Argentino –desde los pibes chorros de Pizza, birra, faso hasta el Rulo de Mundo Grúa– pueda reconocer su origen en esta película. En un momento en que el cine nacional solamente parecía confiar en los diálogos (y a cual más impostado), el debut de Favio vino a demostrar cómo era posible hacer del sonido un elemento dramático: el silbato del celador del correccional es tan elocuente como el silencio que impone la disciplina o los gritos de furia que de pronto estallan en una forzada pelea en el baño.

Como en Los olvidados, de Buñuel, Favio no embellece la pobreza. Simplemente la expone en todos sus sentimientos, por complejos y crueles que sean. “Por Crónica... pasa la vida, no es ni triste ni alegre, es la vida contada con ternura. No tengo rencor con los personajes”, dijo. La materia de su película está viva, respira, se reconoce como una parte intransferible de la realidad argentina y, al mismo tiempo, la trasciende, con una belleza auténtica, completamente ajena a la sensiblería y la complacencia. Hay aquí un lirismo, una poesía que no teme trabajar con los elementos más oscuros, que en manos del director se vuelven extrañamente luminosos.

A este film primordial le siguió otro no menos fundante: Este es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más... (1967). Basado en un estupendo cuento, “El cenizo”, escrito por su hermano y permanente colaborador, Jorge Zuhair Jury, Favio depuró aún más el ascético estilo que había desarrollado en su película anterior y –en el que muchos consideran el mejor film de toda su obra y, por consiguiente, de todo el cine argentino– narró la tragedia de un triángulo amoroso condenado por el destino con un laconismo y una hondura mítica casi borgeanas (de hecho, Borges, a pesar de su antiperonismo, siempre fue uno de los pocos autores que Favio reconocía como de lectura permanente, además de la Biblia y el Corán).

En el papel protagónico, el de ese galán de pueblo dueño de un gallo de riña, descubrió a un joven actor llamado Federico Luppi, un Aniceto inmejorable, a quien acompañaron a la perfección Elsa Daniel como la Francisca y María Vaner como Lucía, la otra, “la intrusa”, desencadenante de la tragedia. Multipremiada por la Asociación de Cronistas de la Argentina y por el Instituto Nacional de Cinematografía, El romance... también fue reconocida en el exterior, pero Favio siempre descreyó del circuito de festivales internacionales, a los que siempre les dio la espalda, por lo cual su obra nunca fue bien conocida fuera del país.

Otro tanto sucedió con El dependiente (1969), su tercer largo y el último de su obra filmado en blanco y negro, basado también en un cuento de su hermano Zuhair Jury. De un minimalismo extremo, la anécdota volvía a girar alrededor de la pequeña vida de pueblo, en este caso el amor tácito del dependiente de un almacén (Walter Vidarte) por la señorita Plasini (Graciela Borges). Pero a diferencia de El romance..., se percibe en El dependiente una mirada menos sensible y más crítica a la mezquina, sórdida vida de pueblo. La cámara y las actuaciones también se vuelven más expresivas, anticipando el giro copernicano que dará su obra.

El cantante

Para entonces, ninguna de sus películas había sido un éxito de público, pero Favio conoció de pronto el fervor popular gracias a sus canciones. En 1968 grabó el single “Fuiste mía un verano”, que se convirtió en un hit de ventas no sólo en Argentina sino en toda América latina. Por primera vez se hablaba de “vos” y no de “tú” en una balada, se incorporaba la palabra “piba” y con ella el lenguaje argentino. Le siguieron otros éxitos, como “Ella ya me olvidó”, “O quizás simplemente le regale una rosa” y “Quiero aprender de memoria”, donde en una época de rígida censura –eran los años de la dictadura militar de Juan Carlos Onganía– asombraba el erotismo de la letra, que decía: “Quiero aprender de memoria, con mi boca tu cuerpo, muchacha de abril”. Y para las orquestaciones, Favio –que nunca estudió música de manera académica, como tampoco cine– pedía oboes y cellos, por su pasión por la música barroca, que ya había utilizado de manera magistral en sus tres primeras películas.

Utilizando una comparación de orden musical, se podría pensar que si en sus comienzos Favio hizo un cine íntimo, equivalente a la música de cámara, luego sintió la necesidad –una necesidad expresiva, pero también ideológica, que se correspondía con su naturaleza popular y con su fervor por el peronismo– de cambiar el curso de su obra hacia un cine de masas, de dimensiones primero operísticas y luego sinfónicas. A su vez, con la llegada del color, su cine reveló una naturaleza desmesurada, orgiástica, dionisíaca: de los susurros de Crónica de un niño solo pasó a los gritos de Nazareno Cruz y el lobo; de la soledad que habitaba en el alma gris de El dependiente saltó a las multitudes embanderadas de Gatica; del ascetismo monocromático del Aniceto y la Francisca viró al rojo sangre de Juan Moreira.

El sonido y la furia

En mayo de 1973 (un mes antes de la masacre de Ezeiza, donde salvó de la muerte a una docena de militantes, amenazando a los torturadores con su suicidio público), Favio entregó uno de los mayores éxitos de público de la historia del cine argentino, Juan Moreira, protagonizada por Rodolfo Bebán. En retrospectiva, es imposible no ver a ese gaucho renegado, que se resiste a ser sometido por la “milicada”, como una sintonía absoluta con el espíritu de la época: la primavera democrática y el regreso del peronismo al poder.

Los recursos formales ya no son los del rigor y la austeridad bressonianos sino los del folletín, del spaghetti western y de las telenovelas. Ese desborde lo llevó inmediatamente después al exceso verdiano de Nazareno Cruz y el lobo (1975), basado en un radioteatro de Juan Carlos Chiappe, un film lleno de sonido, de amor y de furia, que con sus tres millones y medio de espectadores sigue siendo el film más popular de toda la historia del cine argentino. Pero que por su uso de los estereotipos despertó las suspicacias de la crítica de izquierda, que antes lo había celebrado, como sucedió con Enrique Raab y un memorable y polémico artículo publicado en el diario La Opinión.

El golpe militar del 24 de marzo de 1976 sorprendió a Favio en pleno rodaje de Soñar, soñar, una fantasía de ambiente circense protagonizada por Carlos Monzón y Gianfranco Pagliaro como dos grotescos artistas trashumantes. Y una vez más, Favio pareció sintonizar intuitivamente con su época. El que en su momento fue un auténtico film maldito, ignorado por el público y vilipendiado por la crítica, hoy puede ser leído como el reflejo de esa época violenta y oscura, con esos dos tristes personajes como los restos heridos del pueblo peronista después del brutal asalto al poder de Videla.

La sangre derramada llegaría con Gatica, el Mono (1993), un proyecto largamente acariciado por Favio y que hizo del célebre boxeador una parábola cristiana y peronista, el mártir del pueblo envuelto en una bandera argentina teñida de rojo.

Con Perón, sinfonía del sentimiento (1994-1999), Favio se permitió contar la historia del peronismo a su manera. En las seis horas de duración de este documental en muchos sentidos fuera de serie –por su extensión desmesurada; por su estética entre anacrónica y naïve; por su insólita producción, asumida tanto por Eduardo Duhalde como por Héctor Ricardo García–, Favio se sumergió en la mitología antes que en la política, como si hubiera querido encontrar el paraíso perdido de su infancia.

La síntesis

Finalmente, Aniceto (2008), su versión-ballet de la película original, con el bailarín Hernán Piquín en el papel protagónico, vino a expresar un momento de síntesis en la obra de Favio; de síntesis en el sentido de summa, donde conviven por fin esos dos grandes bloques en que hasta entonces parecía dividirse de manera irreconciliable su filmografía. Es, al mismo tiempo, volver al principio –al principio de su cine, pero también al pueblo y a las historias de su infancia– pero con el bagaje expresivo y la paleta multicolor adquirida en sus años de madurez. Este Aniceto tiene mucho de paradoja: es la intimidad, pero a gran escala.

La voz en off del propio Favio –dulce, temblorosa– que introduce la tragedia confirma también el carácter casi confesional de un proyecto como Aniceto: Favio habla de esta historia como una que nunca ha dejado de “poblar mis noches de insomnio”. Se trata de ingresar en su mundo más personal, el de sus sueños y sus desvelos, esa frontera del alba que alimentó obsesivamente su imaginación. Por eso es coherente que Aniceto haya sido filmada íntegramente en el interior de un estudio: allí Favio pudo reproducir su idea de ese pequeño pueblo de provincia, simbolizarlo con unos pocos elementos escenográficos, casi como si fuera teatro kabuki, pero con una identidad inexorablemente argentina. Como la de toda su obra.

domingo, 11 de marzo de 2012

Entrevista a Martín Balza. Embajador argentino en Colombia.

Año 5. Edición número 196. Domingo 19 de febrero de 2012
Por Eduardo Anguita y Walter Goobar



(TELAM)


“Videla fue un jefe pusilánime”

General Balza, usted acaba de publicar Mi historia argentina, cuya escritura quizá le haya servido para hilvanar más de un concepto sobre nuestra historia y sus protagonistas. Allí, usted escribe: “Videla en su vida familiar fue un falto de carácter y un pusilánime, carente de firmeza en el ejercicio del mando, irresoluto, dubitativo y timorato. Transmitió un falso e inconducente formalismo siempre distante del subordinado y con inclinación a recibir prebendas honoríficas y eludir situaciones difíciles”. El tono de su libro, en general, es un tono referencial y acá utiliza palabras más pasionales.
–Videla nunca fue mi jefe directo, es mucho más antiguo que yo. Cuando hablamos de antigüedad quiero decir no sólo más viejo, sino muchas promociones anteriores. Él, quizás por esas características, contribuyó directa o indirectamente a que se cometieran todas las atrocidades que no hace falta repetir: asesinatos, desaparición forzada de personas, tortura, reducción a la servidumbre, privación ilegitima de la libertad, robo de propiedades. Por su falta de carácter permitió que cada uno de sus subordinados hiciera cualquier cosa. Se feudalizó el accionar y cada uno hacía lo que quería porque Videla no mandaba. Videla llegó a decir, palabras más palabras menos, una frase que todos conocemos se refería al desaparecido. En una oportunidad, en una visita que hice a Alemania en los años ’90, alguien me dijo que allí llamaban a la desaparición forzosa de personas en nuestro país “la muerte argentina”. La tortura es algo despreciable, yo creo que el torturador tendría que sentirse más agredido en su concepción que el propio torturado; pero la tortura llevaba implícita la desaparición del torturado porque era una amenaza como testigo para el futuro. Entonces, el proceso, en extrema síntesis, recurrió a lo extrajudicial y a una criminal metodología, marginándose de toda la fuerza que tenía y tiene el orden jurídico vigente para responder a una determinada situación dentro de la ley. Pero también se marginó de condicionamientos éticos, morales y hasta religiosos.
–Usted acaba de decir algo que hace mucho tiempo no escuchaba y que en mis tiempos de juventud había leído en una obra de Franz Fanon sobre Argelia. Allí decía que él había sido psiquiatra de muchísimos torturadores de las fuerzas especiales francesas y que la tortura daña tanto al torturador como al torturado. Me llama la atención que justamente usted retome esto porque es un concepto no menor a la hora de formar cuadros que piensen en la defensa nacional. 
–Totalmente de acuerdo, pero permítame que recuerde que cuando Videla se refería a la figura del desaparecido, a eso terrible, decía que el desaparecido era una incógnita, que el desaparecido no está, el desaparecido no tiene identidad, no existe, los desaparecidos no están ni vivos, ni muertos, no están, están desaparecidos. Así más o menos definía Videla, con un cinismo total, la figura del asesinado y posterior desaparecido. Si no estaban muertos, como dice Videla, ¿dónde estaban?, si no estaban vivos, seguramente estaban muertos. Estos hombres que condujeron y mancharon el uniforme de las Fuerzas Armadas no eran criminales natos en la teoría, no eran monstruos que si uno si los ve se asusta, aparentemente eran normales, cumplían con los preceptos confesionales, de acuerdo con su religión, los domingos; parecían ejemplares padres de familia; sin embargo, permitieron todo eso.
–Su libro tiene, podríamos decir, tres subtítulos: Violencia, Impunidad y Justicia. ¿Por qué?
–Porque trato de analizar cómo nos marcó la violencia y cómo nos marcó la impunidad. Una cosa es la violencia en el siglo XIX, donde hubo hidalguía y respeto del adversario en las campañas libertadoras, donde se aplicó la ética sanmartiniana, o en el período que sigue, que fue el de la organización nacional de 1853 hasta fines del siglo XIX. Pero en el siglo XX vemos cómo la violencia se va instaurando de a poco de otra manera. Yo trato de crear una visión más, no la única visión sino mi visión, de por qué pasó lo que pasó en los años ’70. Para mí hay una fecha emblemática que fue el 16 de junio de 1955. Quiero aclarar que a partir de 1952 yo fui testiguito, un testigo muy joven, de algunos acontecimientos. Siendo cadete de primer año, en 1952 hice dos guardias en el velatorio de Eva Perón, lo que era entonces el Concejo Deliberante. Pude apreciar la congoja del pueblo, congoja que valoré muchos años después, en ese entonces acababa de cumplir 18 años.
–¿Usted en ese momento estaba influenciado por ideas antiperonistas, por ideas peronistas o en realidad usted quería ser un militar aséptico?
–No sé hasta dónde se puede ser en la vida aséptico desde el punto de vista ideológico, pero acababa de cumplir 18 años, había estudiado la primaria y la secundaria en mi pueblo, y había ingresado al colegio militar en febrero del año ’52, de manera que no estaba imbuido de ningún sentimiento antiperonista, en absoluto. Pero sí me marcó la congoja del pueblo, expresiones como ésta me quedaron grabadas: uno de los hombres que pasó frente al féretro gritaba por qué te fuiste Evita, sólo Perón nos queda ahora. Eso me quedó grabado, pero mucho más grabado me quedó, y esto responde a las palabras violencia e impunidad, lo que pasó tres años después, en 1955. Yo estaba en la estación Retiro del Ferrocarril San Martín regresando al Colegio Militar, era un día gris, no llovía, y cuando estoy por subir al tren alguien dijo “qué truenos”, un ruido que se escuchó en dirección a Plaza de Mayo. Cuando llegué a El Palomar me enteré de que no eran truenos, que se estaba bombardeando la ciudad de Buenos Aires. Triste bautismo de fuego de la aviación naval y de la Fuerza Aérea Argentina. Esos pilotos que bombardearon al pueblo no tienen nada que ver con la valentía, el heroísmo, la profesionalidad y el reconocimiento que merecieron nuestros hombres de la aviación naval y de la Fuerza Aérea Argentina en Malvinas.
–Para usted, ese bombardeo a civiles indefensos fue un hecho central…
–A partir de ese momento se instaló una violencia de características especiales, es decir, se atacaron blancos civiles, la propia población. Al día siguiente pude apreciar el daño que se había hecho. Los muertos no los pude ver porque los habían levantado, pero los daños materiales sí, una ciudad bombardeada. Pero por qué digo violencia relacionada con impunidad, porque tres meses después quienes habían bombardeado la ciudad de Buenos Aires, quienes habían matado más de 300 compatriotas y un número quizá dos o tres veces superior de heridos, fueron recibidos como libertadores, se los vivaba y algunos de ellos, o, mejor dicho, varios de ellos ocuparon cargos importantes en la vida política del país. Y uno de ellos, lo digo en el libro por eso lo repito, fue, durante el gobierno constitucional del doctor Alfonsín, subjefe del Estado Mayor General de la Armada, uno de los que bombardearon la ciudad de Buenos Aires en pleno gobierno constitucional. Por supuesto que es muy probable que en los años ’80 este antecedente se desconociera, me refiero al vicealmirante Rivero Kelly. Esa impunidad siguió y terminó definitivamente recién con el presidente Kirchner. Han atentado contra gobiernos constitucionales, en ese crimen de los años ’55, el golpe de Estado cuando se sacó el gobierno del doctor Frondizi, del doctor Illia, el golpe de Estado del año ’76. No tenía ningún costo atentar contra la Constitución Nacional, matar compatriotas; la “obra cumbre” de eso, lo digo con tristeza y entre comillas, fue el proceso. Por eso yo creo que pasó lo que pasó porque la violencia se transformó en impunidad y entonces nos lamentamos de los años ’70; hoy eso ha terminado, por eso los tres subtítulos son Violencia, Impunidad y Justicia. Con la justicia se está terminado definitivamente la impunidad.
–Usted fue un combatiente en Malvinas, disparó hasta la última munición. ¿Cómo vive usted el debate, tanto la escalada internacional, como la discusión local sobre el tema, sumado a esto el reflotamiento del Informe Rattenbach?. 
-Yo vivo Malvinas con la pasión con que la vive cualquier argentino de bien. Creo que Malvinas es una causa nacional, es una razón de Estado, y en esto tenemos que estar todos alineados, sin distinción de ideologías o partidismo de ningún tipo. Es mi opinión que no tiene otro valor que ser mi opinión. Y pido que sea respetada como yo respeto otras. Pero si los argentinos coincidimos en que las Malvinas son incuestionablemente argentinas, desde el punto de vista histórico, geográfico, jurídico, que fueron usurpadas por la fuerza en 1833, y continúan aún hoy ilegítimamente, por el Reino Unido, si todos coincidimos en esto vamos a poder seguir avanzando.
–Para discutir la soberanía de Malvinas es imposible soslayar la historia…
–No soy un especialista en Derecho Internacional Público, pero en Malvinas no rige el derecho de autodeterminación de los pueblos, concretamente el derecho de autodeterminación de los isleños. Porque en 1833 la población argentina fue expulsada por Inglaterra. La autodeterminación de los pueblos rige en el caso de las minorías, pero Naciones Unidas dice específicamente que en Malvinas este derecho de autodeterminación no tiene vigencia, porque la población inicial fue expulsada y hay una población trasplantada. Hay un instrumento muy importante en Naciones Unidas que es la Resolución 2065 del año 1965 que también confirma todo esto. Volviendo al conflicto de Malvinas, como en toda guerra hay actos opuestos, hay acciones de gran valentía y acciones de cobardía. Creo que la decisión de la Presidenta de hacer público el Informe Rattenbach va a permitir a los jóvenes, de 30 años o 35 años colocar blanco sobre negro, qué cosas estuvieron muy bien en Malvinas, y cuáles estuvieron muy mal.

jueves, 20 de octubre de 2011

Celebracion 60º Aniversario primera transmisión de la TV Argentina

17 de Octubre de 2011, Buenos Aires: La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner encabezóla celebración del 60º aniversario de la primera transmisión de la TV argentina. Sostuvo que la primera transmisión televisiva, con el discurso de Eva Perón, fue un punto de inflexión "para construir el movimiento más importante de la historia y un proyecto político que excede a nuestro partido e involucra al conjunto de la sociedad".
Por lo que afirmó que el 17 de octubre de 1951 significó "el ingreso de los trabajadores y de la mujer a la política argentina".








Participamos de la celebración de los 60 años de la TV en la sede de la TV Pública, y recorrimos el nuevo móvil de exteriores de alta definición.












jueves, 25 de agosto de 2011

"Los dogmas solo sirven para la Religión, no para la Política"

La Presidenta de la Nación dio la a los ministros de Relaciones Exteriores que participan del Foro de Cooperación de América Latina y Asia del Este en un acto en la Casa Rosada. La jefa de Estado exhortó a los participantes a "tratar de encontrar nuevos paradigmas, dar nuevos debates, para encontrar el equilibrio" frente a la crisis mundial. Además, a través de una videoconferencia, dejó inaugurado oficialmente el mural de Evita de la cara Norte del edificio donde funcionan las carteras de Desarrollo Social y Salud.



PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ EN EL ACTO DE INAUGURACIÓN DEL SEGUNDO MURAL DE EVITA, EN LA GALERIA DE LOS PATRIOTAS LATINOAMERICANOS.

Muchas gracias, los están mirando todos los cancilleres; muy buenas tardes a todos y a todas; señores y señoras cancilleres de la América latina, Asia del Este y también Oceanía en esta 5ta Reunión de FOCALAE y a los Jefas y Jefes de delegación de todos estos países, a numerosas figuras que hoy nos acompañan de organismos de derechos humanos y también históricos militantes del peronismos: recibimos hoy a todos ustedes y les damos la bienvenida, en nuestro país, precisamente en este lugar emblemático de la Casa de Gobierno, que es la Galería de Patriotas Latinoamericanos, que inauguráramos, el año pasado, cumpliendo en Bicentenario, donde muchos de los países de Latinoamérica precisamente conquistaron su libertad. Y queremos recibirlos, aquí también, con el homenaje a una mujer, en un lugar también emblemático, de la Ciudad de Buenos Aires, que es el Ministerio de Obras Públicas y la imagen de Eva Perón, lugar donde Evita tuvo su 17 de octubre; su Cabildo Abierto, del 22 de agosto, donde la Confederación General del Trabajo le ofreciera precisamente su candidatura a Presidenta y ella renunciara, en forma indeclinable, un 31 de agosto, del mismo año, por la cadena de radiodifusión.
Creo que es muy importante que hagamos un breve raconto de lo que han sido estos 200 años de historia, en América latina y en el mundo, y fundamentalmente, las luchas por las libertad que duraron buena parte del siglo XIX y las del siglo XX, que fueron tal vez también tan duras como las del XIX y que tuvieron lugar en su gran mayoría una pelea muy fuerte por lograr la independencia y el desarrollo de nuestras sociedades. Crecimiento y desarrollo que tuvo lugar precisamente- por ejemplo – en nuestro país durante la primera presidencia y segunda presidencia del General Juan Domingo Perón, y del cual Eva fue una revolución dentro de la misma revolución, y es el homenaje que hoy queremos también brindarle desde aquí a pocos días, el 9 de septiembre, de cumplirse la sanción de la Ley 13010, sanción que permitió que las mujeres pudiéramos votar en la República Argentina. (APLAUSOS). Ha recorrido un largo camino muchacha y acá no solamente votamos, sino también que se nos ocurren cosas como ser Presidente del país también y Presidentas. Así que en buena hora y recibir a todas las delegaciones en un momento también muy especial del mundo y de la región; de la región que ha tenido un fuerte crecimiento durante los últimos años, que ha permitido también que millones de compatriotas latinoamericanos pudieran incorporarse a la producción, al trabajo, al consumo en definitiva.
Un crecimiento que hoy vemos en cierta medida con luces y sombras, a partir de una crisis que nos viene desde afuera, desde los países desarrollados donde han fracasado los paradigmas, que intentaron instalarse como pensamiento y verdades únicas y que realmente comprobaron, una vez más, que los dogmas sólo sirven para la religión, pero nunca para la política y mucho menos para la economía y las sociedad. (APLAUSOS).
Hoy aquí estamos representados el 30 por ciento de la economía mundial; el 40 por ciento de la población mundial y el 40 por ciento del intercambio comercial del mundo. También 8 de los países integrantes formamos parte del G-20, el foro ampliado – a partir de la crisis del 2008 – que seguramente nos encontrará este año en Cannes con nuevas discusiones y nuevos debates ante una crisis que viene reciclándose así misma, pero que evidentemente las medidas que se han aplicado - tal cual algunos lo habíamos manifestado oportunamente en las reuniones – no han dado resultados.
Por eso queríamos darles a todos ustedes la bienvenida, sé que van a discutir – porque así me lo adelantó nuestro canciller – las propuestas de reformas al Fondo Monetario Internacional, algo que viene discutiéndose ya y que es hora de pasar también de las propuestas a los hechos concretos. (APLAUSOS). También discutirse la reforma de la Carta de San Francisco, concretamente de Naciones Unidas, y también específicamente de un Consejo de Seguridad que no ha dado los resultados esperados, sobre todo cuando han cambiado fundamentalmente la condiciones que generaron, en 1945, en la post-guerra, ese Consejo de Seguridad en un equilibrio en un mundo bipolar y siempre al borde, en ese entonces, del holocausto nuclear, con lo cual había una razón de ser de ese Consejo de Seguridad.
Y aquí estamos humildemente, desde la Argentina, haciendo las cosas de acuerdo… me están torciendo el cuadro de Don Víctor Haya de la Torre, se me va a enojar el canciller de Perú, por favor, enderezarlo, los fotógrafos ahí, gracias. (APLAUSOS). No queremos tener acá un problema con el canciller peruano. Pero realmente creo que es hora de discutir y también ver a nuestra propia historia. Miren yo recién mencionaba a Haya de la Torre, un movimiento también absolutamente regional, latinoamericanista, el Aprismo; el peronismo, encarnado en la figura de Perón y de Eva.
El otro día me acuerdo y quiero contarlo como anécdota acerca de estás discusiones de paradigmas y de qué es, estábamos recibiendo la visita del Presidente Juan Manuel Santos, de Colombia, y en el almuerzo que le ofrecimos, en el Museo del Bicentenario, en un momento dado de la charla, realmente muy amena, comenzamos a hablar del peronismo y el Presidente Santos nos preguntó qué era el peronismo. Ahí se ríe Kunkel, estás ahí de veterano también, con ponchito de veterano Kunkel, realmente hacés muy bien, los chicos crecen. Y Santos nos preguntaba acerca de qué era el peronismo. Y le decía necesitaríamos una hora, un día, un año, no sé y yo intenté explicarle históricamente el surgimiento del peronismo. El peronismo había surgido no solamente por condiciones locales propias, regionales sino también como todos los movimientos que se generan no solamente por la interacción de factores locales, sino también por la interacción de estos factores con el mundo que circunda a un país. Y el peronismo, precisamente, había surgido - le explicaba al presidente Santos - cuando en Yalta, los vencedores en la Segunda Guerra Mundial, se reparten el mundo y el peronismo surge como una tercera posición que no adhiere ni al estatismo socializante que pide que el Estado sea el propietario de todo ni mucho menos tampoco al liberalismo que era lo que reinaba, digamos, en el bloque de los aliados que habían salido a vencer.
Así que, surge como una tercera posición que dice que no puede ser todo mercado ni tampoco puede ser todo Estado y que el 50 por ciento, por lo menos del PBI, tiene que ir para los trabajadores y el otro 50 por ciento para el capital.
Entonces, me mira muy sorprendido el presidente Santos y me dice: “Ah, pero yo puedo ser peronista entonces, yo adhiero a eso” dice. Y me dice –esto es cierto, estábamos acá con Ángela- y me comenta una frase que fue el eslogan de su campaña, más que el eslogan, el contenido de su campaña que me impactó mucho, me gustó y me dijo: “Sí, eso se parece mucho a lo que yo dije durante la campaña: el mercado hasta donde se pueda y el Estado hasta donde se necesite”.
Y debo reconocer que a mí también me gustó lo que dijo y la síntesis que hizo y tiene que ver, entonces, con una visión, una nueva visión que conoce también raíces históricas como todo lo nuevo, siempre viene impregnado de las raíces, nada es absolutamente nuevo, si no, es una burbuja que nació de ninguna parte. Lo nuevo siempre reconoce raíces y yo creo que está, precisamente, en nuestras raíces, en nuestras propias idiosincrasias, generar nuevos paradigmas y nuevos modelos que no son transportables ni de una región ni de un país a otro, sino, simplemente, son eso, reconocernos cada uno en nuestra propia historia.
Debemos decir que esta región, Latinoamérica y el Asia del Este, son regiones muy equilibradas; nos importamos y nos exportamos mutuamente algo así como 12.400 millones de dólares en el intercambio comercial, tenemos mucho equilibrio. Y yo creo que, tal vez, una de los paradigmas que debemos volver a levantar en el mundo, es el equilibrio precisamente. Porque cada vez que se ha roto el equilibrio en una sociedad, en un país, en una región, en el mundo, toda vez que uno ha querido elevarse e imponerse sobre el resto para sojuzgarlo, para poner mejores condiciones para él y peores condiciones para los demás, siempre, indefectiblemente, en la historia de la humanidad han sobrevenido crisis. Y esta crisis, precisamente, reconoce, entre otras, una causa fundamental que es la ruptura del equilibrio, del equilibrio que debe existir, no solamente en las sociedades, sino también en el mundo. En las sociedades porque es necesario que la mayor cantidad de ciudadanos, de ser posible la totalidad de sus ciudadanos, participen del bienestar y de una mejor calidad de vida. Y esto también es aplicable a todos los países en el mundo. Y por eso, roto el equilibrio, cuando alguien se impuso sobre el resto y un modelo y una idea se impuso sobre el resto y rompió ese equilibrio, finalmente pasó lo que pasó.
Por eso, creo que uno de los desafíos más importantes que vamos a tener y que van a tener ustedes en la discusión, será, precisamente, tratar de encontrar nuevos paradigmas, dar nuevos debates que nos permitan restablecer el equilibrio: el equilibrio entre el Estado y el mercado, el equilibrio fundamentalmente dentro de las propias sociedades y también entre los propios países.
Yo estaba viendo los números y seguramente ustedes los van a ver en sus discusiones y debates y pensaba en ese 50 y 50 que proponía Perón allá en el 45 y uno ve, por ejemplo, las crisis en los países desarrollados, la formidable concentración del ingreso en Estados Unidos: el 1 por ciento de la población controla el 40 por ciento de la economía y se queda con el 25 por ciento del PBI. Díganme si eso no es una ruptura, casi un quiebre formidable de los equilibrios.
Por eso creo que hay que encontrar y cuando uno logra el equilibrio a que las propias personas…el yin y el yang le dicen algunos, ¿no?, no sé, por allí escuché que eso es el equilibrio, estamos medios onda zen, ¿no? Creo que es bueno para todos lograr el equilibrio.
Y bueno, nada, decirles que estamos muy contentos de que se realice en nuestro país, la República Argentina, esta quinta reunión y que esta es su casa y que, seguramente, de los debates y de las discusiones, van a poder obtener conclusiones nuestros cancilleres que luego alcanzarán a los jefes y jefas de Estado para, precisamente, en todos los foros y también en todos nuestros países  volver a restablecer el equilibrio.
Aquí en la región, hemos dado muestras de que podemos ser equilibrados; hemos tenido situaciones de conflictividad, me refiero a la América del Sur, hemos tenido situaciones difíciles de tensión regional y las hemos resuelto nosotros a través de nuestros propios organismos, canalizando nuestras propias instituciones supranacionales y muchas veces, ni siquiera consagradas con demasiada institucionalidad en términos de aprobación de instrumentos o documentos, pero sí ratificados y legitimados políticamente por todos y cada uno de los países que conformamos parte, que aceptamos también que se canalizaran a través de esos espacios, los conflictos y los problemas que teníamos, sin pretender erigirnos en ejemplo de nada.
Creo que hemos dado, no solamente la América del Sur, un salto cuantitativo en lo económico, sino un salto cualitativo en lo político, en lo institucional y en lo regional.
Invitamos a todos los países del mundo también, a hacer un esfuerzo entre todos para que este salto cualitativo, este salto cuantitativo también pueda verse en otras regiones. Hay millones y millones en nuestro planeta que esperan que sus dirigentes, que sus gobernantes ejerzan representaciones y liderazgos que los saquen de la miseria y de la pobreza.
Creo que ese es el compromiso que debe movilizarnos a todos, hombres y mujeres, desde los más encumbrados puestos que podemos tener merced al voto popular, hasta todos aquellos que ocupan lugares en instituciones sociales, sectoriales, corporativas para lograr el objetivo que tenemos que tener todos en política y en la vida y en general, que es asegurar que nuestro prójimo viva también un poco mejor todos los días, porque es también asegurarnos nuestra propia calidad de vida.
Muchísimas gracias, bienvenidos a la República Argentina y gracias por acompañarnos en la inauguración de esta obra y en este homenaje a Eva Perón.
Muchas gracias a todos. (APLAUSOS)     



Télam Buenos Aires, 24/08/11 - La presidenta Cristina Fernández de Kirchner recibió hoy a los cancilleres de la Unasur y de Asia del Este en la Casa Rosada y llamó a "encontrar nuevos paradigmas que permitan restablecer el equilibrio entre Estado y mercado, y entre los países del mundo". Foto: Raul Ferrari/Télam/cl


CFK: Recibimos en Casa de Gobierno a los cancilleres de América Latina y Asia del Este, e inauguramos el segundo mural de Evita en la cara Norte del edificio donde funcionan las carteras de Desarrollo Social y Salud.










miércoles, 24 de agosto de 2011

La Presidenta recibe a cancilleres e inaugura segundo mural de Evita



La presidenta Cristina Kirchner recibirá hoy en la Casa de Gobierno a los cancilleres de América Latina y Asia que participan del Foro de Cooperación entre ambas regiones, y los invitará a asistir a la videoconferencia para la inauguración del segundo mural de Evita.
La primera mandataria saludará a los ministros de relaciones exteriores a partir de las 17.30 en el Salón de las Mujeres de la Casa Rosada, y luego los convocará a trasladarse a la Galería de los Patriotas, en la sede gubernamental, para que presencien la videoconferencia en la que se inaugurará oficialmente el mural de Evita de la cara Norte del edificio donde funcionan las carteras de Desarrollo Social y Salud.

El mural, en hierro, realizado por los artistas Daniel Santoro y Alejandro Marmo, está colocado en la fachada que da a la avenida 9 de Julio y la calle Mariano Moreno.

Esta es la segunda obra artística de ese tipo, dedicada a Eva Perón, que se habilita en el edificio ex sede del Ministerio de Obras y Servicios Públicos, ya que el primero se descubrió en la cara Sur, en 9 de Julio y Belgrano, el 26 de julio pasado, en un acto encabezado por la Presidenta.

Cristina Kirchner saludará en primer término a los cancilleres que están participando desde el martes de una serie de reuniones en el Palacio San Martín para tratar temas de cooperación en materia de ciencia y tecnología, política, cultura, educación, deportes y turismo, entre otras áreas.

Los ministros concluirán hoy sus deliberaciones y luego concurrirán a la Casa Rosada, desde donde, tras la reunión con la primera mandataria, se dirigirán al hotel Alvear para participar de una cena ofrecida por el canciller Héctor Timerman.

Mañana jueves se iniciará la V reunión de Ministros de Relaciones Exteriores en el Palacio San Martín, a las 9, y por la tarde, alrededor de las 16.30, los coordinadores regionales salientes y entrantes ofrecerán una conferencia de prensa con lo que concluirá el encuentro.


miércoles, 27 de julio de 2011

Homenaje a Eva Perón a 59 años de su fallecimiento

26 de julio de 2011, Buenos Aires: La presidenta Cristina Fernández inauguró un retrato gigante de Eva Perón sobre la fachada sur del ministerio de Desarrollo Social, ex Ministerio de Obras Públicas. La jefa de Estado sostuvo que Evita fue "la más odiada, pero la más amada; la más insultada, pero la más venerada; la más vejada, pero hoy eternamente victoriosa, mirando a la historia definitivamente, con el amor de su pueblo y el reconocimiento de todos los argentinos".



CFK: Inauguramos un mural con el rostro de Evita en la pared sur del Ministerio de Desarrollo Social. "Queremos rendirle homenaje en nombre de todas las mujeres, porque ella nos abrió las puertas; en nombre de los jóvenes, que levantan su nombre como bandera y la llevan a la victoria; en nombre de los trabajadores que han recuperado sus puestos de trabajo; en nombre de todos los argentinos que confían que una Argentina merece y puede ser construida con el aporte de todos los argentinos."













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