Mostrando entradas con la etiqueta Perón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Perón. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de julio de 2016

Perón, Favio, y los agentes del desquicio

Discepolín Vive – Teatro

Pablo Fossa y Juan Pablo Giordano, una dupla artística que recrea momentos de nuestra historia a través de la ficción mechados con tintes paródicos en la que se abren puertas a muchas contradicciones y situaciones confusas. Así nace Agentes del Desquicio. Una reflexión poética sobre la Masacre de Ezeiza; escrita por Pablo Fossa y Juan Pablo Giordano, y dirigida por Pablo Fossa. Con las actuaciones de Gustavo Di Pinto (Almirón), Jorge Ferrucci (Almada), Ariel Hamoui (Aguirre) y Romi Tamburello (Gutiérrez).
A tres años del estreno, Agentes del Desquicio sigue realizando funciones a sala llena todos los sábados a las 22 hs en Teatro La Morada (San Martín 771. P. A.).


La obra se desarrolla el 20 de junio de 1973, en el hotel de Ezeiza. Perón vuelve, luego de 18 años de exilio y en las inmediaciones del palco de bienvenida se organiza  un dispositivo de seguridad que tiene como finalidad detectar infiltrados comunistas en el movimiento peronista para sacarlos de juego. Las habitaciones del hotel Internacional de Ezeiza, (lugar en el que se desarrolla la obra), se transforman en lugares de detención y tortura y en una de ellas Leonardo Favio irrumpe y salva la vida de ocho jóvenes detenidos. En el trascurso de la obra estallan las contradicciones entre los personajes provocando la permanente sensación de que cualquiera puede ser un infiltrado.
Son cuatro personajes, tres de ellos son parte de lo que fue la seguridad del fallido acto de bienvenida: Almada, un policía retirado; Almirón, un militar separado del ejército y Aguirre un chofer de sindicato. El cuarto personaje es Gutiérrez, una joven militante universitaria que se encuentra secuestrada, junto a otros militantes en el hotel, sospechada de ser una infiltrada comunista en el movimiento peronista.

La violencia no está ajena en nuestra historia política como país en un movimiento con próceres, desaparecidos y muertos a lo largo de todas las épocas. Un movimiento popular con una carga histórica llena de romance y tragedia.
A 43 años de la Masacre de Ezeiza, el coautor Juan Pablo Giordano cuenta como surgió Agentes del Desquicio.

Juan Pablo Giordano: - Con Pablo Fossa que es el otro autor de la obra, además de ser el director, hace tiempo que venimos pensando en el peronismo. Hicimos una saga que se llama Argentina Arde que data desde el ´55 en adelante. Perón vuelve el 20 de junio de 1973 bajo la presidencia de Héctor Cámpora. ¿Qué pasa? En el acto de Ezeiza, la derecha peronista tenía la orden de sacar a tiros a toda la facción izquierda peronista. Lo que sucede es que no contaban con que el acto iba a ser tan masivo. Dicen que hubo más de dos millones de personas. La Argentina tenía 25 millones de personas en 1973, por lo que estuvo el 10 por ciento de la población. Esa fue la génesis de la Triple A. Lo más triste es que era supuestamente la época en dónde no iba a haber mas violencia. Ni se nos hubiera ocurrido pensar que faltaba lo peor. Entonces elegimos ese periodo para ver como se fue pudriendo lo que podría haber sido mejor, y tomamos una anécdota de Leonardo Favio que ni bien terminado el acto, la derecha peronista secuestró a una veintena de militantes Montoneros que fueron llevados hacia el Hotel Internacional de Ezeiza para torturarlos y matarlos. Favio se entera de esto y va al hotel. Cuando los ve torturándolos, amenaza con matarse si no liberan a los detenidos. Entonces pactan liberarlos a todos a cambio de que no cuente nada. Montoneros lo había acusado de haber pactado con los torturadores y Favio, en el año ´75, contó que también lo iban a matar a él. Lo que sucede es que el tipo era conocido, lo habían visto llegar, no se podían atrever  a matarlo. Entonces desde esa anécdota construimos la obra, porque podemos hablar de la militancia peronista de izquierda y de los tres elementos que formaban la derecha peronista que después fue la Triple A. Los militares retirados, los policías retirados y la juventud sindical. Esa Triple A que formó el comisario Villar con José López Rega pasó a ser grupo de tareas del gobierno militar. Había policías que habían sido retirados en el año ´70 y López Rega los reincorpora para ser parte de esa cruzada contra los zurdos. Estaba el componente esotérico y las invocaciones para que volviera el General. Hoy en día vemos que son tres tipos absurdos, son un mamarracho, pero leyendo cosas de la época no podemos creer que eso haya existido.

En la logosfera del universo setentista fluoresce no solo la presencia inmanente de los bigotes como insignia distintiva de la derecha del peronismo y los famosos peinados y vestidos de la época, sino también la portación de armas como herramientas de una política militarizada.

Juan Pablo Giordano: - También lo que nos llamaba la atención era el grado de confusión porque en realidad no había tanta diferencia entre un sector y el otro. Había peronistas de izquierda y peronistas de derecha que habían hecho el colegio secundario juntos y que haban militado en Tacuara. Entonces, ¿que es lo que los separa? Nos reíamos un poco de eso, nos reíamos tristemente, porque ellos decían: “¿Quienes son ellos?” “¿Somos nosotros?” “¿Somos ellos?” “¿Como nos reconocemos?”.

Giordano menciona el material fílmico La Batalla de Argelia como método de aprendizaje sobre cómo reconocer al enemigo. Almirón le dice a su compañero Almada: “Para los franceses era más fácil. Al que no hablaba francés ¡PUM! Un tiro y listo ¿Cómo los reconocemos si hablamos todos el mismo idioma?


Juan Pablo Giordano: - Hubo una película que acá fue muy vista: La Batalla de Argelia. La vieron tanto los ejércitos de izquierda como el ejército argentino. Incluso aprendieron métodos de tortura. Acá no actuó acto tanto la escuela de la Américas sino mas la escuela francesa, sobre como reconocer al enemigo. Hay una famosa foto en Ezeiza, del tipo que lo están agarrando de los pelos, que lo están subiendo y le gritan “¡Montonero!”, hasta que uno lo reconoce y dice: “No le peguen que este es de la UOM de Quilmes”. “Perdoná, no te reconocimos. Había un grado de confusión muy grande. Se dice que hubo cerca de “sesenta o setenta muertos” pero hubo más de doscientos. Y lo más triste es que los crímenes de la Triple A no fueron catalogados como crímenes de lesa humanidad. Nosotros reflexionamos sobre esto, es muy difícil pensar en lo anterior con la brutalidad del golpe del ´76, que fue tan brutal que nos escapa el pensamiento. Es demasiado grande, demasiado oscuro. Como que se chupa todo alrededor, entonces la Triple A queda ahí. El mismo 24 de marzo del ´76 se dice que hubo casi 3 mil desaparecidos, y la triple A solamente mató a 500 personas. No se puede comparar. Por eso es como que queda alivianado algo que no debería ser liviano, porque mataron a 500 personas, sin contar los que mataron en Ezeiza. Es una forma de pensar lo que fue luego el golpe. Esa parte del ejército y esa parte de la policía que después fueron los grupos de tarea que querían deshacerse de todo tipo de zurdos, con colaboración de algunos dirigentes peronistas.

En la etapa de un peronismo dividido, Fossa y Giordano resaltan los delirios de ambición y la creciente desconfianza interna de tres locos incoherentes e incongruentes, adoctrinando de acuerdo al método de la Escuela Francesa a una joven montonera en el Hotel Internacional de Ezeiza y el temor de que el contagio marxista afecte a la cúpula del movimiento peronista.

Juan Pablo Giordano: - Tenemos un personaje más o menos realista que es el de la chica y tres disparates que no se pueden clasificar. Un militar retirado, un policía retirado y un joven de la juventud sindical. Almada, Almirón y Aguirre, para parodiar a la triple A. Si lo ponemos en tono realista, el mismo tono que le damos a la chica no vamos a hacer nunca una comedia porque son tipos que hacen cosas que no nos podemos reír. Son tan brutales que no nos podemos reír. Los tenemos que volver paródicos. Nos tenemos que burlar de ellos porque sino no nos permite ningún tipo de reflexión. Entonces ponemos un anclaje realista que es la chica y tres locos chiflados que no tienen ni pies ni cabeza, totalmente estallados, en los cuales podemos a partir de eso narrar un montón de cosas. El tipo que es fanático del pichón de López Rega, un tipo mesiánico que aprende de poesías en contra de los zurdos, que tiene visiones y quiere hacer docencia con los jóvenes. De eso se trataba la Escuela Francesa, de tomar al subversivo y explicarle por medio de torturas que está mal lo que esta haciendo. Que si no cumple van a matar a los familiares. Un montón de cosas para que se adoctrine.
Ese rol de la juventud sindical fue muy triste porque ellos mismos después en el ´76 fueron presos y torturados. Ni hablar de que estaban buchoneando a compañeros de fábrica que no eran ni militantes ni montoneros ni del ERP pero que estaban a favor de la lucha obrera. Terminaron siendo victimas de la triple A y después victimas de la dictadura. Aguirre es un pobre pibe, un pibe que le prometen cualquier cosa y el piensa que va a crecer, el negrito que lo tienen ahí obedeciendo y nunca le van a dar nada. Esa es un poco la metáfora de los tres personajes.

PH: Nico Vives

jueves, 5 de marzo de 2015

Juan Domingo Perón - Del poder al exilio (Capítulo 1)



Presentación 

Mientras Perón esperaba la publicación de La fuerza es el derecho de las bestias en Panamá, comenzó a escribir una serie de artículos que fueron publicados en Italia, en la revista Tempo; en Elite, de Venezuela, y más adelante en el diario Pueblo de Madrid. Desde febrero en un caso, marzo en otro y por último mayo de 1956, estos artículos con la firma de Juan Domingo Perón empezaron a circular en los medios internacionales por la difusión y el prestigio que estas publicaciones tenían, lo que le permitió aclarar tanta fabulación sobre su persona y sobre su gobierno, que la dictadura militar llevaba a cabo. Conspiraciones, rumores y calumnias llegaban a oídos del General en su exilio panameño y su pluma narrando los hechos sucedidos, desde los bombardeos, su salida de la patria en la Cañonera Paraguay, el asilo, el tema del petróleo, su anuncio de no renunciar a la lucha y un apartado especial dedicado a Evita, de tono intimista, en el que mostraba su amor y su agradecimiento a esa gran compañera y la preocupación por el destino incierto del cuerpo secuestrado, eran su posibilidad de desmentir tantas injurias. Del poder al exilio. Cómo y quiénes me derrocaron es un compilado de algunos de esos artículos que llegaron a nuestras manos en diferentes ediciones, sin lugar ni fecha, ya que la mayoría eran realizadas en la clandestinidad por la vigencia del Decreto Ley Nº 4161, que prohibía nombrar a Juan Domingo Perón, a Evita, usar sus iniciales, decir las palabras “peronismo”, “tercera posición”, “justicialismo”, reproducir signos, símbolos, escudos, obras artísticas, fotografías de Perón y de Evita, bajo amenaza de ser penado con prisión de hasta seis años. Nos dice el historiador, profesor Fermín Chávez, que la recuperación de la serie de artículos se la debemos al escritor Luis Soler Cañas quien se la entregó en 1957. 

Lorenzo A. Pepe Diputado de la Nación (m.c.) Secretario General INSTITUTO NACIONAL JUAN DOMINGO PERÓN de Estudios e Investigaciones Históricas, Sociales y Políticas

Primera Parte del 16 de junio al 2 de octubre 

Capítulo I 

INTERESES FORÁNEOS
El golpe de Estado que ha derribado a mi Gobierno, elegido con una mayoría de votos aplastante, después de elecciones claras y libres, no ha estado inspirado en sentimientos nacionales, pero sí financiado por fuerzas que se agitan dentro y fuera de la Argentina. Se trata de una verdadera traición consumada en perjuicio del pueblo y, como todas las traiciones, también ésta ha sido comprada con dinero. No existen cien acciones de ese género sostenidas o motivadas por ideales. La conclusión de esos sucesos es que hemos sido objeto de un verdadero ataque armado, no muy distinto de aquel que hizo posible la caída de Mossadegh; como el premier persa, también nosotros fuimos víctimas de la sorda lucha por el petróleo. El consejero comercial inglés en Buenos Aires declaró un día, con desusada franqueza, que cualquier esfuerzo realizado por quienquiera para asegurarse la producción petrolífera argentina sería considerado en Londres como un atentado a los intereses británicos. La Armada Argentina, que presume de haber sido la protagonista número uno de esta “victoria”, no parece querer darse cuenta de haber jugado, en cambio, el simple y absurdo rol de “caballo de Troya”. El objetivo era impedir que los recursos petrolíferos argentinos fuesen explotados, de manera de concurrir al desarrollo industrial del país y la lucha era principalmente contra los Estados Unidos que, según nuestros adversarios, habían tenido la “culpa” de proporcionarnos una operación sobre bases sólidas y concretas.
No es necesario retroceder mucho en el tiempo para hallar la prueba de lo que digo. Basta con leer el contenido de un documento que en estos días y bajo la forma de publicación clandestina circula por Buenos Aires. 

Instrucciones de la masonería 
La importancia de las publicaciones clandestinas es enorme en mi país. Son ellas las que preparan a la opinión pública y forman los grandes movimientos de opinión de los que nacen después las insurrecciones. Con esas mismas armas fui combatido yo, y muchos que en un tiempo lucharon en mi contra hoy están de nuevo en contra de mis adversarios que fueron sus aliados de ayer. Apenas una situación de emergencia frena la libertad de prensa, aparecen los panfletos para inundar las calles. Dice uno: “Masones y traidores”. Gracias a las revelaciones de un masón que ocupa un alto cargo, y cuyo testimonio es de una seriedad indudable, ha sido posible tomar conocimiento de una ceremonia secreta realizada tiempo atrás con la participación de los miembros del Gran Oriente Argentino. La información está dirigida a todos, sean o no católicos. El Gran Maestro, abriendo la sesión, dio lectura a un mensaje recibido de la Real y Soberana Logia de Londres, con la firma del Gran Maestro Hermano 33. Tal Hermano 33 es un conocido príncipe inglés. Así prosigue el manifiesto clandestino: La Real y Soberana Logia de Londres, por medio de su Gran Maestro, ordena a los hermanos argentinos del Gran Oriente de Buenos Aires adoptar una línea de conducta particular en el debate de la ley sobre la enseñanza religiosa y de la no menos importante sobre el divorcio. Es indispensable insistir en la campaña contra la Iglesia Católica y sus prelados, con el fin de llegar cuanto antes a la total separación entre el organismo religioso y el Estado. Es necesario, por otra parte, evitar que las fuerzas trabajadoras se alíen con los católicos y es necesario, asimismo, que aparezcan instituciones religiosas de carácter privado. Toda tendencia nacionalista debe ser combatida y sofocada y también en el seno del Ejército es indispensable que se formen corrientes de opinión similares a las que existen en la Marina. Se señala luego que, en la cuestión del petróleo, la fuerza masónica debe actuar de manera de sustraer la administración de los yacimientos al Estado; que debe ser rechazada toda participación en el desarrollo de nuestra industria y que, contra la radicación de capitales americanos, conviene facilitar la intervención de los capitales europeos. 
No es difícil comprender que en materia de petróleo, los capitales definidos como “europeos” son esencialmente británicos. 

Ascensos “patriotas” 
Prosigue el manifiesto: Por su actividad personal y por los grandes servicios prestados al Gran Oriente, los hermanos son informados de la siguiente disposición: el capitán de navío Arturo Rial es nombrado Gran Inquisidor y Supremo Maestro del Gran Oriente de Buenos Aires. El contralmirante Rojas es honrado Gran Arquitecto; el capitán de navío Mario Robbio, Gran Inspector; el capitán Alberto Patrón Laplacette, el capitán de fragata Aldo Molinari, el general Emilio de Vedia y Mitre y el general Osorio Aranalson investidos del título de Guardianes del Gran Secreto. El capitán de navío José Dellepiane es designado Gran Custodio de la Libertad y de la Fraternidad. 

Antecedentes de algunos “Hermanos” 
Es oportuno ahora echar un vistazo a esta lista de nombres. Muchos lectores se preguntarán por qué Arturo Rial en la jerarquía masónica es más importante que el contralmirante Rojas. Es simplísimo. El verdadero inspirador y jefe de la Revolución, conducida desde la Marina, fue Rial y no Rojas. Se debe a Rial la organización de las células de los opositores y es él, hoy, quien dirige la política del Gobierno, quien impone las depuraciones y quien firma secretamente los decretos en base a los cuales tanta gente es enviada a poblar las provincias del sur argentino. Desde hace seis meses, por si alguien no lo sabía, la Argentina tiene también su Siberia, y la Siberia argentina es la Patagonia, una tierra desolada, batida por los vientos polares. El almirante Rojas habla por boca de Rial, y Rial es aconsejado en lo referente a cuestiones políticas por dos hombres que se han instalado en el Ministerio de Marina, en calidad de miembros civiles del grupo militar que controla la vida del país. Son dos radicales unionistas: Santander y Zavala Ortiz, los cuales tienen un solo programa: combatir a los peronistas, por un lado, y a los católicos, por el otro. En el momento de la Revolución, el almirante Rojas era el jefe de la flota fluvial, y sólo posteriormente unió sus buques a las unidades de la flota de mar. De Rojas diré algo más. Mal puede adoptar la pose de depurador del país desde el momento en que él, como tantos otros oficiales, resultó beneficiado con los famosos permisos de importación, con los que se podrá adquirir un automóvil a precio de costo. Rojas, como tantos otros, importó su automóvil y lo revendió de inmediato obteniendo una ganancia de algunos centenares de miles de pesos. Pero sigamos adelante en la lectura de los nombres. Se habla del capitán Alberto Patrón Laplacette. Constituye, en la actualidad, el interventor o comisario del Gobierno en la CGT. Segundo en el orden que se menciona en el folleto clandestino, Patrón Laplacette ha desmantelado la central obrera, desplazando a sus dirigentes, muchos de los cuales han estado y están encarcelados. Luego viene el general Osorio Arana, uno de los pocos que queda en servicio. Osorio Arana es el ministro de Ejército, sucesor de Bengoa, que presentara su dimisión pocos días después de la Revolución. Antes aun de la caída de Lonardi, Bengoa se dio cuenta del verdadero programa de la Revolución, y para no sumar su nombre al de numerosos revanchistas que están actuando en la Argentina, saludó a sus compañeros de Revolución y antes de retirarse advirtió, en su propia casa, a Lonardi del peligro que lo acechaba.

martes, 6 de noviembre de 2012

Sinfonía del Sentimiento


SINFONIA DEL SENTIMIENTO



La medida fue tomada por el gobierno nacional a través de un decreto publicado en el Boletín Oficial, en el que se destaca al artista fallecido a los 74 años como "un verdadero representante de la cultura nacional, tanto por sus dotes como cineasta, actor, autor, guionista e intérprete, como por su compromiso social". Miles de personas desfilaron por el Congreso para darle el último adiós. Sus restos serán sepultados esta tarde en el panteón de Sadaic, en el cementerio del barrio porteño de Chacarita.


Favio "consagró su vida a las expresiones artísticas populares, siendo considerado un verdadero representante de la cultura nacional tanto por sus dotes como cineasta, actor, autor, guionista e intérprete, como por su compromiso social", señaló el decreto firmado por la presidenta Cristina Kirchner, quien anoche asistió al velatorio del director de "Crónica de un niño solo".

Cientos de actores, cantantes y seguidores desfilaron hasta la medianoche en el Congreso, desde donde será llevado en caravana por las calles porteñas hasta Chacarita.

Favio dirigió once películas, entre ellas "Crónica de un niño solo" (1964) considerada en 2000 la mejor película argentina de todos los tiempos, según una encuesta del Museo del Cine Argentino. El filme "El Romance del Aniceto y la Francisca" (1966) obtuvo la misma distinción en 1998 en una encuesta de la revista Tres Puntos a 100 personalidades del séptimo arte.

Actor en una decena de películas, además editó como cantante 19 discos, entre ellos el exitoso "Fuiste mía un verano" (1968), y en el año 2010 fue declarado Embajador de la Cultura de Argentina por Kirchner.

http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-207242-2012-11-06.html




Por Luciano Monteagudo


Hacía tiempo que su salud lo tenía frágil, muy guardado, cada vez más reacio a los reconocimientos y los homenajes, que por otra parte nunca le gustaron (“Los valoro mucho, son como caricias, pero ya no quiero más”, dijo hace poco). Y aunque estaba internado en terapia intensiva desde varias semanas atrás, por una afección pulmonar, la noticia de su muerte –ayer, a los 74 años, en el Sanatorio Anchorena, de Capital; sus restos son velados en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Senadores– no fue menos dolorosa. Leonardo Favio fue, qué duda cabe, un cineasta enorme, único, de un talento y un vuelo lírico sin parangones en el cine argentino, al que le entregó algunas de sus películas más bellas, desde Crónica de un niño solo (1964) hasta Aniceto (2008).

Pero Favio fue, también, mucho más que eso: una figura singularísima, incomparable, de la cultura popular del último medio siglo, a la que marcó no sólo con sus canciones –incorporadas al inconsciente colectivo de varias generaciones– sino también con su perenne, incondicional adhesión al peronismo, del que se convirtió en una suerte de encarnación de su imaginario. Hay algo básico, esencial, de la identidad argentina que siempre se expresó en Favio, en su vida y en su obra.

Aun en sus facetas más disímiles, que podían parecer antagónicas, Favio logró ser siempre él mismo, un hombre de una sola pieza, de una integridad y una coherencia que provenían de su humildad y de su franqueza a toda prueba. “Cuando canto no hago cine y cuando hago cine no canto. Pero las dos cosas me apasionan, me gustan... Y son cosas de Favio”, le dijo al autor de estas líneas en un reportaje publicado en Página/12 en agosto de 2006. “Yo no me separo. Y como yo digo, cada uno vuela hasta donde le dan sus alas, ¿no? A mí me gustaría haber tenido el vuelo poético del Serrat de los primeros discos. Bueno, llegué nada más que a Favio, pero estoy contento. Yo sé que estoy en el corazón de casi todo el mundo de habla hispana con mis canciones. Son simples, muy simples. Hasta hay un libro que escribió el chileno Luis Sepúlveda que está basado en una canción mía. A mí me gusta todo lo que hago. Pueden parecer cosas distintas, pero yo lo vivo con la misma pasión.”

Esa pasión se remonta a un callejón de tierra de Luján de Cuyo, en Mendoza, donde Leonardo Favio nació, el 28 de mayo de 1938, como Fuad Jorge Jury. Desde que tuvo memoria, su padre siempre estuvo ausente, pero ese abandono lo compensaron el amor de sus abuelos –que habían formado una compañía de teatro en el pueblo– y el de su madre y su tía, Laura Favio y Elcira Olivera Garcés, actrices que lo iniciaron en la magia del radioteatro, donde Leonardo también hizo sus primeras incursiones como actor. Esa vida lenta de provincia, en la que había tiempo para contemplar la luna y las estrellas, y en la que las mujeres de su familia rezaban a la luz de las velas, unida a la revelación de un mundo hecho de ficciones tan ingenuas como desbocadas, contribuyó –según el propio Favio– a su cosmogonía artística. Su paso triste por el Hogar El Alba, un correccional de menores, también, como lo probaría su primer largometraje, Crónica de un niño solo, al que llegó de la mano de su querido maestro y mentor, Leopoldo Torre Nilsson.

El descubrimiento del cine

Babsy, como le decía cariñosamente Favio, lo había descubierto en papeles menores en la televisión, mientras buscaba desesperadamente al protagonista de El secuestrador. Corría el año 1958 y Torre Nilsson ya era –después de su película inmediatamente anterior, La casa del ángel (1957), premiada en Cannes– el director más importante del cine argentino. “Fue la primera vez que yo identifiqué el nombre de un director”, le contó Favio a Adriana Schettini en Pasen y vean – La vida de Favio (1995), un libro esencial para conocer su biografía y su obra. “Yo nunca me había fijado en que las películas tenían director. No sabía lo que era un director. Para mí en las películas sólo existían los actores y las hacían los actores.”

A partir de allí, Favio y Torre Nilsson se hicieron grandes amigos, y no parece arriesgado afirmar que Leonardo tomó a Babsy como una figura paterna. Fue Torre Nilsson quien le dio vuelo a Favio, que de pronto pasó a convertirse en una estrella del cine argentino de esos años, como coprotagonista de El jefe (1958), de Fernando Ayala, junto a Alberto de Mendoza; En la ardiente oscuridad (1958), de Daniel Tinayre, con Mirtha Legrand; y Dar la cara (1961), de José Antonio Martínez Suárez, con Lautaro Murúa. El propio Torre Nilsson también lo volvió a convocar para Fin de fiesta (1960), La mano en la trampa (1961) y La terraza (1963), pero Favio nunca se sintió verdaderamente un actor de cine, donde, a diferencia del radioteatro, se sentía incómodo.

“No me gusta mucho acordarme de eso, porque pasó por mi vida como quien lee un diario rápido. No quedó en mis sentimientos. Quedó El jefe, de Ayala, porque en la época en que trabajaba en esa película descubrí mi cuerpo, pero eso es algo que está más relacionado con lo hermoso de ser joven que con la película en sí. Las películas con Babsy quedaron, por el hecho de que me permitían estar con un amigo. Pero la única película que para mí fue trascendente es Cuando en el cielo pasen lista, en la que participé cuando estaba internado en el Hogar El Alba. Esa película la recordé toda mi vida porque ese día –yo tendría ocho años– nos dieron chocolate.”

El cine, sin embargo, le permitió conocer a María Vaner, el primer gran amor de su vida y a la que se propuso conquistar dándose aires como director, primero con un corto, El amigo (1960), sobre sus recuerdos de adolescencia en el Parque Japonés, y luego con la seminal Crónica de un niño solo (1964), también de origen confesional, inspirada en su paso por el instituto de menores.

La revelación como director

Relato de iniciación, la ópera prima de Favio sigue sorprendiendo hoy por la clásica modernidad de su puesta en escena, que ha logrado atravesar indemne la prueba del tiempo. A casi medio siglo de su realización, Crónica de un niño solo parece hecha casi ayer, al punto de que no es casual que buena parte del llamado Nuevo Cine Argentino –desde los pibes chorros de Pizza, birra, faso hasta el Rulo de Mundo Grúa– pueda reconocer su origen en esta película. En un momento en que el cine nacional solamente parecía confiar en los diálogos (y a cual más impostado), el debut de Favio vino a demostrar cómo era posible hacer del sonido un elemento dramático: el silbato del celador del correccional es tan elocuente como el silencio que impone la disciplina o los gritos de furia que de pronto estallan en una forzada pelea en el baño.

Como en Los olvidados, de Buñuel, Favio no embellece la pobreza. Simplemente la expone en todos sus sentimientos, por complejos y crueles que sean. “Por Crónica... pasa la vida, no es ni triste ni alegre, es la vida contada con ternura. No tengo rencor con los personajes”, dijo. La materia de su película está viva, respira, se reconoce como una parte intransferible de la realidad argentina y, al mismo tiempo, la trasciende, con una belleza auténtica, completamente ajena a la sensiblería y la complacencia. Hay aquí un lirismo, una poesía que no teme trabajar con los elementos más oscuros, que en manos del director se vuelven extrañamente luminosos.

A este film primordial le siguió otro no menos fundante: Este es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más... (1967). Basado en un estupendo cuento, “El cenizo”, escrito por su hermano y permanente colaborador, Jorge Zuhair Jury, Favio depuró aún más el ascético estilo que había desarrollado en su película anterior y –en el que muchos consideran el mejor film de toda su obra y, por consiguiente, de todo el cine argentino– narró la tragedia de un triángulo amoroso condenado por el destino con un laconismo y una hondura mítica casi borgeanas (de hecho, Borges, a pesar de su antiperonismo, siempre fue uno de los pocos autores que Favio reconocía como de lectura permanente, además de la Biblia y el Corán).

En el papel protagónico, el de ese galán de pueblo dueño de un gallo de riña, descubrió a un joven actor llamado Federico Luppi, un Aniceto inmejorable, a quien acompañaron a la perfección Elsa Daniel como la Francisca y María Vaner como Lucía, la otra, “la intrusa”, desencadenante de la tragedia. Multipremiada por la Asociación de Cronistas de la Argentina y por el Instituto Nacional de Cinematografía, El romance... también fue reconocida en el exterior, pero Favio siempre descreyó del circuito de festivales internacionales, a los que siempre les dio la espalda, por lo cual su obra nunca fue bien conocida fuera del país.

Otro tanto sucedió con El dependiente (1969), su tercer largo y el último de su obra filmado en blanco y negro, basado también en un cuento de su hermano Zuhair Jury. De un minimalismo extremo, la anécdota volvía a girar alrededor de la pequeña vida de pueblo, en este caso el amor tácito del dependiente de un almacén (Walter Vidarte) por la señorita Plasini (Graciela Borges). Pero a diferencia de El romance..., se percibe en El dependiente una mirada menos sensible y más crítica a la mezquina, sórdida vida de pueblo. La cámara y las actuaciones también se vuelven más expresivas, anticipando el giro copernicano que dará su obra.

El cantante

Para entonces, ninguna de sus películas había sido un éxito de público, pero Favio conoció de pronto el fervor popular gracias a sus canciones. En 1968 grabó el single “Fuiste mía un verano”, que se convirtió en un hit de ventas no sólo en Argentina sino en toda América latina. Por primera vez se hablaba de “vos” y no de “tú” en una balada, se incorporaba la palabra “piba” y con ella el lenguaje argentino. Le siguieron otros éxitos, como “Ella ya me olvidó”, “O quizás simplemente le regale una rosa” y “Quiero aprender de memoria”, donde en una época de rígida censura –eran los años de la dictadura militar de Juan Carlos Onganía– asombraba el erotismo de la letra, que decía: “Quiero aprender de memoria, con mi boca tu cuerpo, muchacha de abril”. Y para las orquestaciones, Favio –que nunca estudió música de manera académica, como tampoco cine– pedía oboes y cellos, por su pasión por la música barroca, que ya había utilizado de manera magistral en sus tres primeras películas.

Utilizando una comparación de orden musical, se podría pensar que si en sus comienzos Favio hizo un cine íntimo, equivalente a la música de cámara, luego sintió la necesidad –una necesidad expresiva, pero también ideológica, que se correspondía con su naturaleza popular y con su fervor por el peronismo– de cambiar el curso de su obra hacia un cine de masas, de dimensiones primero operísticas y luego sinfónicas. A su vez, con la llegada del color, su cine reveló una naturaleza desmesurada, orgiástica, dionisíaca: de los susurros de Crónica de un niño solo pasó a los gritos de Nazareno Cruz y el lobo; de la soledad que habitaba en el alma gris de El dependiente saltó a las multitudes embanderadas de Gatica; del ascetismo monocromático del Aniceto y la Francisca viró al rojo sangre de Juan Moreira.

El sonido y la furia

En mayo de 1973 (un mes antes de la masacre de Ezeiza, donde salvó de la muerte a una docena de militantes, amenazando a los torturadores con su suicidio público), Favio entregó uno de los mayores éxitos de público de la historia del cine argentino, Juan Moreira, protagonizada por Rodolfo Bebán. En retrospectiva, es imposible no ver a ese gaucho renegado, que se resiste a ser sometido por la “milicada”, como una sintonía absoluta con el espíritu de la época: la primavera democrática y el regreso del peronismo al poder.

Los recursos formales ya no son los del rigor y la austeridad bressonianos sino los del folletín, del spaghetti western y de las telenovelas. Ese desborde lo llevó inmediatamente después al exceso verdiano de Nazareno Cruz y el lobo (1975), basado en un radioteatro de Juan Carlos Chiappe, un film lleno de sonido, de amor y de furia, que con sus tres millones y medio de espectadores sigue siendo el film más popular de toda la historia del cine argentino. Pero que por su uso de los estereotipos despertó las suspicacias de la crítica de izquierda, que antes lo había celebrado, como sucedió con Enrique Raab y un memorable y polémico artículo publicado en el diario La Opinión.

El golpe militar del 24 de marzo de 1976 sorprendió a Favio en pleno rodaje de Soñar, soñar, una fantasía de ambiente circense protagonizada por Carlos Monzón y Gianfranco Pagliaro como dos grotescos artistas trashumantes. Y una vez más, Favio pareció sintonizar intuitivamente con su época. El que en su momento fue un auténtico film maldito, ignorado por el público y vilipendiado por la crítica, hoy puede ser leído como el reflejo de esa época violenta y oscura, con esos dos tristes personajes como los restos heridos del pueblo peronista después del brutal asalto al poder de Videla.

La sangre derramada llegaría con Gatica, el Mono (1993), un proyecto largamente acariciado por Favio y que hizo del célebre boxeador una parábola cristiana y peronista, el mártir del pueblo envuelto en una bandera argentina teñida de rojo.

Con Perón, sinfonía del sentimiento (1994-1999), Favio se permitió contar la historia del peronismo a su manera. En las seis horas de duración de este documental en muchos sentidos fuera de serie –por su extensión desmesurada; por su estética entre anacrónica y naïve; por su insólita producción, asumida tanto por Eduardo Duhalde como por Héctor Ricardo García–, Favio se sumergió en la mitología antes que en la política, como si hubiera querido encontrar el paraíso perdido de su infancia.

La síntesis

Finalmente, Aniceto (2008), su versión-ballet de la película original, con el bailarín Hernán Piquín en el papel protagónico, vino a expresar un momento de síntesis en la obra de Favio; de síntesis en el sentido de summa, donde conviven por fin esos dos grandes bloques en que hasta entonces parecía dividirse de manera irreconciliable su filmografía. Es, al mismo tiempo, volver al principio –al principio de su cine, pero también al pueblo y a las historias de su infancia– pero con el bagaje expresivo y la paleta multicolor adquirida en sus años de madurez. Este Aniceto tiene mucho de paradoja: es la intimidad, pero a gran escala.

La voz en off del propio Favio –dulce, temblorosa– que introduce la tragedia confirma también el carácter casi confesional de un proyecto como Aniceto: Favio habla de esta historia como una que nunca ha dejado de “poblar mis noches de insomnio”. Se trata de ingresar en su mundo más personal, el de sus sueños y sus desvelos, esa frontera del alba que alimentó obsesivamente su imaginación. Por eso es coherente que Aniceto haya sido filmada íntegramente en el interior de un estudio: allí Favio pudo reproducir su idea de ese pequeño pueblo de provincia, simbolizarlo con unos pocos elementos escenográficos, casi como si fuera teatro kabuki, pero con una identidad inexorablemente argentina. Como la de toda su obra.

martes, 5 de junio de 2012

¿Adentro o Afuera? (Por Andrés Belguich)




En 1959, el renombrado político de la izquierda peronista, John Cooke, en un diálogo con el ex Sindicalista y miembro de PCR en Córdoba, René Salamanca, Cooke dijo una frase sorprendente: “Me cago en Perón”. Salamanca, quién estaba en contra de Perón, le respondió: “Nosotros también nos cagamos en Perón”. En síntesis, Cooke le contestó: “No estoy de acuerdo. Para ustedes, compañero, cagarse en Perón es quedarse afuera. Afuera de Perón y de la identidad política del proletariado. Mientras que para nosotros, cagarnos en Perón es rechazar la obsecuencia y la adulonería de los burócratas del peronismo. Para nosotros, Salamanca, para mí y para los peronistas como yo, para los peronistas revolucionarios, cagarnos en Perón es creer y saber que el peronismo es más que Perón”.

¿Desde que lugar hablamos cada uno de nosotros? ¿Afuera o adentro?
 Me surge esta pregunta al resaltar el concepto del “quedarse adentro” y “quedarse afuera”. “Que se vayan todos” o “meternos todos”
¿Qué lugar ocupamos nosotros, ya sea como opositor o como simpatizante, en este debate? ¿El que está “adentro”, sabe realmente lo que pasa “afuera”? ¿El que está “afuera” sabe realmente lo que pasa “adentro”?

La sensatez política está en criticar las cosas que desde el Poder Ejecutivo se hacen mal como reivindicar las que se hacen bien.
Ningún Gobierno hace todas las cosas mal ni todas las cosas bien. Como ciudadano común, no compro el paquete entero.

Aclaro que NO soy funcionario del Gobierno sino alguien más, que como vos, expresa libremente su forma de ver el mundo actual.
Es de publico conocimiento, reflejado en un 54%, que el Gobierno, legitimado por el voto popular, ha sostenido con demanda agregada el mercado interno y mediante su gestión, se produjo una importante distribución del ingreso.
Cristina, en un discurso, dijo: “La desocupación es el mayor disciplinador social”.
Vamos a los hechos:

Las inversiones del Proy. Del Bicentenario en materia de luz, agua, energía a los servicios públicos.
La recuperación de 5 millones de puestos de trabajo.
La mayor construcción de viviendas en toda la historia argentina.
Las políticas de DD.HH.
La ruptura de las relaciones con el FMI.
La UNASUR.
Los Bienes de Capital convertidos en Insumos.
La política de Desendeudamiento.
La estatización de las AFJP.
La estatización de ANSES.
La estatización de Aerolíneas Argentinas.
La Ley de Movilidad Jubilatoria.
El Proyecto de Netbooks en las escuelas: “Conectar Igualdad”.
La Asignación Universal por Hijo y por Embarazo.
La expropiación del 51% de las acciones de YPF.
La creación de TV Digital Abierta.
El fomento de la Ciencia y la Tecnología
La Desmonopolización del Fútbol.
La Ley de Medios.
La Ley contra el Lavado de Dinero.
Las retenciones a la soja.
La Ley del Matrimonio Igualitario.
La Ley del Divorcio Simplificado.
La Ley de Identidad de Género.
La ley de Muerte Digna.
El reclamo de soberanía por nuestras Islas Malvinas


No me alcanzan las líneas para seguir enumerando. Puedo afirmar que estas medidas representan los intereses populares, porque se trata de políticas de Estado.
 A pesar de que algunos, con cierta amnesia retrógrada, se “quejan de llenos” y especulan sobre un "aislamiento mundial".
Sin mencionar a la extrema derecha reaccionaria que  estaría contenta si el Gobierno Nacional volviera a colocar el cuadro de Videla en su lugar. Son los que quieren que nada cambie. Los que quieren que todo siga igual.

A Salvador Allende por nacionalizar el cobre le costó un levantamiento militar en su contra, financiado por los Estados Unidos. A nuestro país le costó mucho sacrificio conseguir esta Democracia. Por lo tanto, creo que debe respetarse la libertad de expresión…
 O ¿No tenía razón Voltaire cuando señaló: "No pienso como tu, opino de forma opuesta, pero daría mi vida por defender tu derecho a pensar diferente"? Es por ello que convoco al criterio y a la sensatez. ¿Te imaginás a Duhalde anunciando una nueva Ley de Medios? ¿A la Carrió estatizando empresas? ¿A Macri bajando el cuadro de algún genocida???

En un país en donde tuvimos golpes de estado, procesos económicos neoliberales, fuga de capitales, dos hiperinflaciones, cinco presidentes en una semana.
 ¿Cuánto hacía que el país no crecía como ahora?... Casi con un proceso de industrialización y crecimiento en materia de producción nacional que no sucedía desde la segunda presidencia de Juan Perón.

Hoy Argentina es un país competitivo a nivel mundial, en un mundo en donde las grandes potencias que dominan la economía mundial, gracias a sus viejas recetas de ajuste, ahora tienen una crisis enorme con más del 25% de desocupación. En donde se recorta el gasto público, se reducen los salarios, se despiden trabajadores. En donde los estudiantes salen a la calle a reclamar por una educación pública y gratuita, y la guita se la quedan las empresas privadas.

De ahí surge la necesidad de entender el cambio de época: ¿Puede lo público estar separado de lo privado? ¿Lo privado necesita tanto de lo público como lo público de lo privado? ¿Cuánto puedo aportar desde afuera? ¿Cuánto puedo aportar desde adentro?
No hay duda de que falta mucho por hacer, es importante generar más inclusión social todavía.
No nos engañemos más. Es necesario asumir nuestra responsabilidad social: La pregunta es: ¿Debatimos adentro o afuera?... ¿“Que se vayan todos” o “nos metemos todos”? Yo prefiero debatir adentro. Porque, como decía el filósofo Henry Siqueiros: “Cuando una opinión se respalda con compromiso se convierte en convicción”.

Citando una frase de la película “Tango Feroz, la leyenda de Tanguito”, de Marcelo Piñeyro, a modo de despedida, los que la vieron sabrán que en la última escena el personaje protagonizado por Fernán Mirás dice estas palabras:

Quiero decirme algo a mí mismo cuando sea viejo...
A mí en general me gustan los viejos, los que tienen memoria y si vos sos de los que se olvidan,  yo te recuerdo algunas cosas que ahora tengo claras:
Todo no se compra, todo no se vende.
Conozco una lista interminable de cosas que son más importantes que la seguridad”.


Andrés Belguich

domingo, 11 de marzo de 2012

John William Cooke: "Yo me cago en Perón" (1959)


«Cooke y René Salamanca están en la calle 27 de Abril, en la casa de los mecánicos (en algún momento de 1959), y ahí tienen un diálogo trascendente. Salamanca dice a Cooke:

–Mirá, Gordo, el problema es éste: los obreros son peronistas, pero el peronismo no es obrero. Cooke responde:

–Si el peronismo fuera obrero como los obreros son peronistas, la revolución la haríamos mañana mismo.

–Y sí, claro –dice Salamanca–. Tenemos que conducir a la clase obrera al encuentro con su propia ideología. Que no es el peronismo.

–Estás equivocado –dice Cooke–. Eso es ponerse afuera de los obreros. Eso es hacer vanguardismo ideológico, Salamanca. Recordá el brillante consejo de Lenin: hay que partir del estado de conciencia de las masas. ¿Está claro, no? La identidad política de los obreros argentinos es el peronismo. No estar ahí, es estar afuera, es quedarse afuera.

Salamanca, muy firme, dice: –Bueno, compañero. Entonces nosotros estamos afuera. Afuera del peronismo y sobre todo afuera de la conducción de Perón.

Cooke, irónico, sonríe. Tiene algo sorpresivo para decirle a Salamanca. Antes, lo agrede un poco. Siempre con estima, con respeto, pero no deja de decirle lo que duele de los tipos como Salamanca, de la izquierda obrera argentina. A los cordobeses combativos.

–No hay caso entre ustedes y Perón, ¿eh? Cómo les jode, che. “Bonapartista.” “Nacionalista burgués.” A veces, “fascista”. Pero todo lo que le dicen, también “populista” y algo más que seguramente olvido, son distintas formas de decir lo mismo, Salamanca. Que Perón no representa los verdaderos intereses de la clase obrera. Que la clase obrera argentina tiene un líder y una ideología burgueses. Bueno, mirá, escúchame bien. –Y aquí dijo su frase sorpresiva. La frase más inesperada de la noche. Ahí, en la calle 27 de Abril, la calle de los mecánicos.

Dijo Cooke: -Yo me cago en Perón.

Salamanca responde: –Nosotros también nos cagamos en Perón. Parece que estamos más de acuerdo de lo que creíamos.

–No –dice Cooke–, no estamos de acuerdo. Porque ustedes se cagan en Perón de una manera y yo y los peronistas como yo de otra. Porque, para ustedes, compañero, cagarse en Perón es quedarse afuera. Afuera de Perón y de la identidad política del proletariado. Mientras que para nosotros, cagarnos en Perón es rechazar la obsecuencia y la adulonería de los burócratas del peronismo. Para nosotros, Salamanca, para mí y para los peronistas como yo, para los peronistas revolucionarios, cagarnos en Perón es creer y saber que el peronismo es más que Perón. Que Perón es el líder de los trabajadores argentinos, pero que nosotros, los militantes de la izquierda peronista, tenemos que hacer del peronismo un movimiento revolucionario. De extrema izquierda. Y tenemos que hacerlo le guste o no a Perón. Porque si lo hacemos, compañero, a Perón le va a gustar. Porque Perón es un estratega y un estratega trabaja con la realidad. Una realidad que, más allá de sus convicciones que son muy difíciles de conocer, Perón va a tener que aceptar. Porque Perón, Salamanca, ya no se pertenece. Quiero decir: lo que no le pertenece es el sentido político último que tiene en nuestra historia. Porque Perón va a tener que aceptar lo que realmente es, lo que el pueblo hizo de él: el líder de la revolución nacional y social en la Argentina. Esa es, entonces, compañero, en suma, mi manera de cagarme en Perón»...

Fuente: JOSE PABLO FEINMANN: Peronismo. Filosofía política de una obstinación argentina

Entrevista a Martín Balza. Embajador argentino en Colombia.

Año 5. Edición número 196. Domingo 19 de febrero de 2012
Por Eduardo Anguita y Walter Goobar



(TELAM)


“Videla fue un jefe pusilánime”

General Balza, usted acaba de publicar Mi historia argentina, cuya escritura quizá le haya servido para hilvanar más de un concepto sobre nuestra historia y sus protagonistas. Allí, usted escribe: “Videla en su vida familiar fue un falto de carácter y un pusilánime, carente de firmeza en el ejercicio del mando, irresoluto, dubitativo y timorato. Transmitió un falso e inconducente formalismo siempre distante del subordinado y con inclinación a recibir prebendas honoríficas y eludir situaciones difíciles”. El tono de su libro, en general, es un tono referencial y acá utiliza palabras más pasionales.
–Videla nunca fue mi jefe directo, es mucho más antiguo que yo. Cuando hablamos de antigüedad quiero decir no sólo más viejo, sino muchas promociones anteriores. Él, quizás por esas características, contribuyó directa o indirectamente a que se cometieran todas las atrocidades que no hace falta repetir: asesinatos, desaparición forzada de personas, tortura, reducción a la servidumbre, privación ilegitima de la libertad, robo de propiedades. Por su falta de carácter permitió que cada uno de sus subordinados hiciera cualquier cosa. Se feudalizó el accionar y cada uno hacía lo que quería porque Videla no mandaba. Videla llegó a decir, palabras más palabras menos, una frase que todos conocemos se refería al desaparecido. En una oportunidad, en una visita que hice a Alemania en los años ’90, alguien me dijo que allí llamaban a la desaparición forzosa de personas en nuestro país “la muerte argentina”. La tortura es algo despreciable, yo creo que el torturador tendría que sentirse más agredido en su concepción que el propio torturado; pero la tortura llevaba implícita la desaparición del torturado porque era una amenaza como testigo para el futuro. Entonces, el proceso, en extrema síntesis, recurrió a lo extrajudicial y a una criminal metodología, marginándose de toda la fuerza que tenía y tiene el orden jurídico vigente para responder a una determinada situación dentro de la ley. Pero también se marginó de condicionamientos éticos, morales y hasta religiosos.
–Usted acaba de decir algo que hace mucho tiempo no escuchaba y que en mis tiempos de juventud había leído en una obra de Franz Fanon sobre Argelia. Allí decía que él había sido psiquiatra de muchísimos torturadores de las fuerzas especiales francesas y que la tortura daña tanto al torturador como al torturado. Me llama la atención que justamente usted retome esto porque es un concepto no menor a la hora de formar cuadros que piensen en la defensa nacional. 
–Totalmente de acuerdo, pero permítame que recuerde que cuando Videla se refería a la figura del desaparecido, a eso terrible, decía que el desaparecido era una incógnita, que el desaparecido no está, el desaparecido no tiene identidad, no existe, los desaparecidos no están ni vivos, ni muertos, no están, están desaparecidos. Así más o menos definía Videla, con un cinismo total, la figura del asesinado y posterior desaparecido. Si no estaban muertos, como dice Videla, ¿dónde estaban?, si no estaban vivos, seguramente estaban muertos. Estos hombres que condujeron y mancharon el uniforme de las Fuerzas Armadas no eran criminales natos en la teoría, no eran monstruos que si uno si los ve se asusta, aparentemente eran normales, cumplían con los preceptos confesionales, de acuerdo con su religión, los domingos; parecían ejemplares padres de familia; sin embargo, permitieron todo eso.
–Su libro tiene, podríamos decir, tres subtítulos: Violencia, Impunidad y Justicia. ¿Por qué?
–Porque trato de analizar cómo nos marcó la violencia y cómo nos marcó la impunidad. Una cosa es la violencia en el siglo XIX, donde hubo hidalguía y respeto del adversario en las campañas libertadoras, donde se aplicó la ética sanmartiniana, o en el período que sigue, que fue el de la organización nacional de 1853 hasta fines del siglo XIX. Pero en el siglo XX vemos cómo la violencia se va instaurando de a poco de otra manera. Yo trato de crear una visión más, no la única visión sino mi visión, de por qué pasó lo que pasó en los años ’70. Para mí hay una fecha emblemática que fue el 16 de junio de 1955. Quiero aclarar que a partir de 1952 yo fui testiguito, un testigo muy joven, de algunos acontecimientos. Siendo cadete de primer año, en 1952 hice dos guardias en el velatorio de Eva Perón, lo que era entonces el Concejo Deliberante. Pude apreciar la congoja del pueblo, congoja que valoré muchos años después, en ese entonces acababa de cumplir 18 años.
–¿Usted en ese momento estaba influenciado por ideas antiperonistas, por ideas peronistas o en realidad usted quería ser un militar aséptico?
–No sé hasta dónde se puede ser en la vida aséptico desde el punto de vista ideológico, pero acababa de cumplir 18 años, había estudiado la primaria y la secundaria en mi pueblo, y había ingresado al colegio militar en febrero del año ’52, de manera que no estaba imbuido de ningún sentimiento antiperonista, en absoluto. Pero sí me marcó la congoja del pueblo, expresiones como ésta me quedaron grabadas: uno de los hombres que pasó frente al féretro gritaba por qué te fuiste Evita, sólo Perón nos queda ahora. Eso me quedó grabado, pero mucho más grabado me quedó, y esto responde a las palabras violencia e impunidad, lo que pasó tres años después, en 1955. Yo estaba en la estación Retiro del Ferrocarril San Martín regresando al Colegio Militar, era un día gris, no llovía, y cuando estoy por subir al tren alguien dijo “qué truenos”, un ruido que se escuchó en dirección a Plaza de Mayo. Cuando llegué a El Palomar me enteré de que no eran truenos, que se estaba bombardeando la ciudad de Buenos Aires. Triste bautismo de fuego de la aviación naval y de la Fuerza Aérea Argentina. Esos pilotos que bombardearon al pueblo no tienen nada que ver con la valentía, el heroísmo, la profesionalidad y el reconocimiento que merecieron nuestros hombres de la aviación naval y de la Fuerza Aérea Argentina en Malvinas.
–Para usted, ese bombardeo a civiles indefensos fue un hecho central…
–A partir de ese momento se instaló una violencia de características especiales, es decir, se atacaron blancos civiles, la propia población. Al día siguiente pude apreciar el daño que se había hecho. Los muertos no los pude ver porque los habían levantado, pero los daños materiales sí, una ciudad bombardeada. Pero por qué digo violencia relacionada con impunidad, porque tres meses después quienes habían bombardeado la ciudad de Buenos Aires, quienes habían matado más de 300 compatriotas y un número quizá dos o tres veces superior de heridos, fueron recibidos como libertadores, se los vivaba y algunos de ellos, o, mejor dicho, varios de ellos ocuparon cargos importantes en la vida política del país. Y uno de ellos, lo digo en el libro por eso lo repito, fue, durante el gobierno constitucional del doctor Alfonsín, subjefe del Estado Mayor General de la Armada, uno de los que bombardearon la ciudad de Buenos Aires en pleno gobierno constitucional. Por supuesto que es muy probable que en los años ’80 este antecedente se desconociera, me refiero al vicealmirante Rivero Kelly. Esa impunidad siguió y terminó definitivamente recién con el presidente Kirchner. Han atentado contra gobiernos constitucionales, en ese crimen de los años ’55, el golpe de Estado cuando se sacó el gobierno del doctor Frondizi, del doctor Illia, el golpe de Estado del año ’76. No tenía ningún costo atentar contra la Constitución Nacional, matar compatriotas; la “obra cumbre” de eso, lo digo con tristeza y entre comillas, fue el proceso. Por eso yo creo que pasó lo que pasó porque la violencia se transformó en impunidad y entonces nos lamentamos de los años ’70; hoy eso ha terminado, por eso los tres subtítulos son Violencia, Impunidad y Justicia. Con la justicia se está terminado definitivamente la impunidad.
–Usted fue un combatiente en Malvinas, disparó hasta la última munición. ¿Cómo vive usted el debate, tanto la escalada internacional, como la discusión local sobre el tema, sumado a esto el reflotamiento del Informe Rattenbach?. 
-Yo vivo Malvinas con la pasión con que la vive cualquier argentino de bien. Creo que Malvinas es una causa nacional, es una razón de Estado, y en esto tenemos que estar todos alineados, sin distinción de ideologías o partidismo de ningún tipo. Es mi opinión que no tiene otro valor que ser mi opinión. Y pido que sea respetada como yo respeto otras. Pero si los argentinos coincidimos en que las Malvinas son incuestionablemente argentinas, desde el punto de vista histórico, geográfico, jurídico, que fueron usurpadas por la fuerza en 1833, y continúan aún hoy ilegítimamente, por el Reino Unido, si todos coincidimos en esto vamos a poder seguir avanzando.
–Para discutir la soberanía de Malvinas es imposible soslayar la historia…
–No soy un especialista en Derecho Internacional Público, pero en Malvinas no rige el derecho de autodeterminación de los pueblos, concretamente el derecho de autodeterminación de los isleños. Porque en 1833 la población argentina fue expulsada por Inglaterra. La autodeterminación de los pueblos rige en el caso de las minorías, pero Naciones Unidas dice específicamente que en Malvinas este derecho de autodeterminación no tiene vigencia, porque la población inicial fue expulsada y hay una población trasplantada. Hay un instrumento muy importante en Naciones Unidas que es la Resolución 2065 del año 1965 que también confirma todo esto. Volviendo al conflicto de Malvinas, como en toda guerra hay actos opuestos, hay acciones de gran valentía y acciones de cobardía. Creo que la decisión de la Presidenta de hacer público el Informe Rattenbach va a permitir a los jóvenes, de 30 años o 35 años colocar blanco sobre negro, qué cosas estuvieron muy bien en Malvinas, y cuáles estuvieron muy mal.

jueves, 23 de junio de 2011

Discurso de Cristina en la inauguración del edificio anexo Instituto Leloir

22 de Junio de 2011, Buenos Aires. La presidenta Cristina Fernández inauguró el edificio anexo del Instituto Leloir "Parque Centenario II" y distinguió a científicos argentinos con los premios Houssay y Rebeca Gerschman 2010. También fue premiado Alberto Kornblihtt como el "Investigador de la Nación Argentina 2010".




http://www.youtube.com/watch?v=GSgUZ1NOMOg&feature=channel_video_title



Palabras de nuestra Sra. Presidenta:
Gracias, muchas gracias, muy buenas tardes a todos y a todas, al titular de la Fundación Leloir y a todos los científicos, a los premiados, a los que no han sido premiados, a todos los que nos acompañan. ¡Qué cantidad de jóvenes científicos, cómo me gusta eso!

La verdad que es la segunda vez que vengo a la Fundación Leloir y me siento tan contenta de poder haber contribuido desde el Estado nacional, como representante de todos los argentinos, a las cosas que estamos logrando desde la ciencia, desde la tecnología, desde la repatriación de nuestros científicos y científicas, ya estamos en las 824 personas, ¡qué lindo! (APLAUSOS)

Hoy el CONICET tiene más de 6 mil investigadores, hemos revalorizado con recursos, porque no se revaloriza únicamente con palabras y reconocimiento, el Estado tiene que asignar recursos que es la verdadera medida de la importancia que el Estado, el Gobierno le asigna, precisamente, a un sector que para nosotros es fundamental para el desarrollo y para el crecimiento del país.

Creo que ustedes me han escuchado decir en otras oportunidades que la ciencia siempre se veía como algo lejano, como algo que no tuviera que ver con la vida cotidiana de las personas y que solamente por allí estaba vinculada a la enfermedad o al descubrimiento vinculado a la salud. Era, digamos, la idea que en el imaginario colectivo se tenía de la ciencia.
Yo creo que nosotros también estamos cambiando el paradigma de eso y me parece que es muy importante. Porque hemos comenzado a vincular en los hechos, en la práctica, con recursos, con resultados, a la ciencia con el crecimiento económico y con el desarrollo de la industrialización de nuestro país.

Rabinovich, tiene 8 patentes. Yo leí sus antecedentes y la verdad que tenemos que generar muchos científicos que generen muchas patentes porque eso es valor agregado para nuestro país, que ayuden a los procesos productivos a tornarnos más competitivos o que recién, cuando me mostraban la experiencia de células madres, que realmente estamos desarrollando muy bien aquí en el país y lo que esto puede significar para curar enfermedades que hasta hace unos años eran prácticamente tabú porque, obviamente, moría una neurona y no había posibilidades de regeneración.

Creo que no había que ser médico ni nada para saber que las únicas células que no podían regenerarse eran las neuronas, pero ahora, a partir de la experiencia de las células madre...

Pensar que hubo gente que intentó prohibir este tema de las células madre. Me hace acordar a la época de Galileo Galilei, pero yo creo que todas esas cosas se van superando y la verdad que vamos a seguir apostando muy, pero muy fuerte, desde el Estado a que el sector de nuestra ciencia y tecnología se multiplique y cada vez crezca más.

Yo estoy esperando el mes de septiembre, no porque llega la primavera, ya estoy demasiando grande para esas cosas, sino porque vamos a inaugurar el Polo Científico y Tecnológico en las ex bodegas Giol que me parece realmente un símbolo y un emblema muy fuerte. (APLAUSOS) Porque en un lugar donde estaban viejas fábricas abandonadas, que era casi como un símbolo de la Argentina que no había podido ser, de la Argentina que había fracasado, vamos a colocar y precisamente estamos construyendo, creo que el Polo Científico más importante de Argentina, seguro, y tal vez, también, de Latinoamérica y con la primera delegación de la Fundación Max Planck en toda América latina que nos ha elegido a nosotros, los argentinos, precisamente para tener una delegación de su fundación, la primera en Latinoamérica.

El otro día, cuando veíamos lanzar el Aquarius, unos días anteriores con la vaca Rosita ISA en la central del INTA, de Balcarce, en fin, con todo...

Me vas a explicar "medalla de oro" qué es lo que vos hacés, porque yo lo leí y no entendía nada, pero nada. Splay sin alternativa, me sonó como una cosa muy importante, porque además, si Lino dice que este tiene que tener la medalla de oro porque es muy importante, pero la verdad que después me va a explicar de qué se trata realmente, porque de eso sí que no sé.

Células madre sí y de células porque yo me acordaba de mis clases de Bilogía en la escuela secundaria, es legendario eso.

Así que, bueno, y la cantidad de jóvenes además. Porque, claro, con la falta de incentivo los jóvenes no se acercaban directamente a la ciencia y a la tecnología y, entonces, se iba produciendo el envejecimiento de nuestra planta de científicos y nosotros necesitamos renovar e interesar cada vez más a mayor cantidad de jóvenes para que ingresen a nuestros institutos de Ciencia y Tecnología, a nuestras escuelas técnicas, que también, digamos, es el primer paso en el que alguien puede sentirse acercado a ciencias que no son las sociales, pero vieron que también dimos premios a las sociales para que después no nos critiquen.

Yo soy del sector de la ciencias sociales, así que, pero sé, sinceramente, que necesitamos imperiosamente generar mayor cantidad de técnicos, de científicos vinculados a las exactas porque la demanda es muy fuerte, muy intensa y no cubrimos, con la oferta que tenemos, esa tremenda demanda.

Me hablaban de que aquel joven de 36 años, ¿recibido en la UBA, no es cierto?, es también él inventor de la computadora y es experto en super cómputos.

La verdad que esa es otra de las cosas que hemos desarrollado y tenemos que seguir desarrollando software, tenemos que pasar también al hard, ahora estamos trabajando en el desarrollo industrial del hard, por eso también impulsamos leyes para que toda la industria del hard pueda desarrollarse en nuestro país y además, creo que si nosotros vinculamos todo lo del software, por ejemplo, a la industria autopartista, que es mi gran sueño poder agregar mucho valor a un sector en el cual tenemos mucho expertiz y desarrollo y así podría seguir, laboratorios, farmacéuticos, que también han alcanzado un desarrollo muy pero muy importante en nuestro país.

La verdad que yo me enorgullezco siempre porque digo, cuando nos vienen a visitar, que somos el único país latinoamericano que tiene tres Premios Nobel en ciencias exactas, en las ciencias duras, y eso no es casualidad. Eso, creo que también tiene que ver con una genética como la de la doctora Lustig, que es la hermana del Premio Nobel. Hay cosas que son genéticas, sin lugar a dudas.

Quiero decirles que además me siento muy orgullosa, porque cuando estaba entrando me entregaron un volantito que decía "Ciencia con Cristina" y atrás había, no el escudo de un partido, que no me hubiera interesado, por ciento, sino que está como aumentó el presupuesto del Estado dedicado al sector de Ciencia y Tecnología desde el año 2003 a la fecha y, realmente, el crecimiento es geométrico, es exponencial. ¿Y saben qué? Yo me siento muy orgullosa de formar parte de un proyecto... No saben el orgullo que me da, el orgullo de que chicos jóvenes...(APLAUSOS)

Recién cuando recorríamos y los científicos estaban en sus laboratorios, en sus "cuevitas", como digo yo, porque parecen como una cuevitas, me encantan, cada uno tiene su cueva. Yo cuando me encierro en mis cuevas de biblioteca así de libros, bueno, es mi "cuevita" también, y querían sacarse fotos conmigo, la verdad que a mí me hace sentir muy orgullosa como argentina. Pero hace redoblar, además, el compromiso que siento, un compromiso muy fuerte.

El otro día –puede parecer una cosa muy distante esto, pero yo digo que es exactamente lo mismo, porque es creación, ustedes hacen arte también- cuando estaba logrando un lugar para la Argentina por primera vez en la Bienal de Venecia, en la muestra de arte más importante del mundo, yo me acordaba de los científicos también y los comparaba a los artistas con los científicos. Cada uno pone su inteligencia, su creatividad, su libido también, en eso que es el arte o en eso que es la ciencia.

Así que, quiero decirles que sepan que van a contar siempre con mi apoyo y quiero que sepan también que para nosotros y para los argentinos, estamos todos muy orgullosos de todos ustedes y queremos que sigan trabajando, queremos seguir agregando premios.

Quiero decirle, señor Director de la Fundación, porque aproveché a preguntarle a Lino en el ascensor, como sé que en la parte nueva del edificio les falta el equipamiento científico, cómo tienen que hacer, me dice "bueno, nosotros hacemos los concursos, así que, ingresa a los concursos para poder tener el equipamiento científico y cubrir...", me entendés Lino, y darles la oportunidad de que ingresen a los concursos para poder tener el equipamiento científico. (APLAUSOS) Porque, la verdad, que es muy importante, esta es una Fundación de carácter privado y entonces hemos apoyado también nosotros con recursos, pero queremos seguir apoyando a todos aquellos sectores, a todas aquellas ONGs, a todas aquellas personas que en términos individuales contribuyen a generar conocimiento, conocimiento argentino, conocimiento que será, no tengan dudas, lo distintivo en el siglo XXI.

Yo vengo recién de Olivos donde recibí a los titulares de la empresa Noble Argentina, que es una empresa global dedicada a la producción de alimentos, de biodiesel, y me traían las fotos de sus instalaciones en Timbúes. Me trajeron varias fotos: una primera foto del año 2006, donde allí en Timbúes, provincia de Santa Fe, había un inmenso campo sin nada. Fue cuando se entrevistaron con el presidente Kirchner para decirle que venían a hacer la inversión, que había comprometido el titular de la empresa en la primera visita que él hizo como presidente de los argentinos a la República Popular de China. En ese momento, fue una inversión de 25 millones de dólares y llegaron a 32 empleados en esa primera etapa.

Hoy me vinieron a mostrar lo que hicieron desde el 2006 a la fecha, donde ya son 450, donde han clavado casi 300 millones de dólares y me venían a comunicar una nueva inversión de 50 millones de dólares en una planta de biodiesel.
Y yo les decía que por esas raras paradojas de este mundo, complejo, difícil, nuevo que se avecina en este siglo XXI, hay dos cosas que, a mi criterio, no van a tener techo y que es precisamente todo el sector vinculado a tecnologías de comunicación, de salud y, por el otro lado, la alimentación, que también está hoy fuertemente vinculada, por primera vez, a todo el sector científico que va a ser el encargado de multiplicar los peces y los panes, por favor no se me vea como una blasfema de la iglesia a favor de la ciencia, ¡por Dios! Simplemente, porque todos sabemos...Sí, ya veo que mañana me inician un juicio a la inquisición.

Lo cierto es que, como todos ustedes lo saben, aún cuando se ocupen todas las superficies cultivables de la Tierra, en el año 2050 no va a alcanzar la producción normal y regular de alimentos para cubrir lo que va a ser esa demanda alimentaria. Esa demanda alimentaria la van a tener que multiplicar ustedes, no tengan dudas, como ya lo vienen haciendo en muchos campos.

Así que, saber que no solamente es mero interés científico; es un interés económico, es vincular...Porque también siempre estuvo desvinculada la ciencia de la economía, como si fuera pecaminoso para un científico el tema del dinero o de los recursos y no es así.
Esto también lo tienen que comprender nuestras universidades, que tienen que implicarse en el proceso productivo, porque es necesario saber que desde la ciencia y desde el conocimiento, es como hoy vamos a poder crecer y multiplicar los recursos económicos.

Ya comprobaron en el siglo XX, con la caída en el año 2008, que el dinero no se reproduce a sí mismo, que no genera riqueza el sector financiero con sus derivados. Los que van a generar la riqueza son ustedes desde la ciencia y la tecnología, no tengan dudas. Esa va a ser la gran fuente de generación de riqueza en el siglo XXI. (APLAUSOS)
Por eso, a prepararse, a seguir investigando y, además, a incentivar cada vez más a nuestros chicos a, precisamente, dedicarse a las ciencias duras. Y se los dice alguien a quien no le gustaba para nada en el colegio secundario física ni química.

Pero bueno, ese es el futuro y la verdad que no me gustaba, me encantaba geografía –por ahí hay una profesora que también recibió una distinción-, historia, instrucción cívica, economía política, eran mis preferidas.
Pero la verdad que tenemos un compromiso muy fuerte y por eso las becas del Bicentenario con orientación; por eso, las escuelas técnicas; por eso las netbooks para todos los chicos de las escuelas secundarias públicas. Porque hay que estimular.

Esto como un chico que nace: si a un chico que nace nadie lo estimula, posiblemente no aprenda a hablar, no pueda tener una motricidad adecuada. Todos necesitamos estímulos para poder crecer y desarrollarnos.
Nosotros vamos a seguir dando todos los estímulos para que el sector científico y tecnológico de Argentina siga creciendo y desarrollándose.

Muchas gracias por esto de la "Ciencia con Cristina".
Gracias. (APLAUSOS)


http://www.facebook.com/notes/cfkargentina/acto-de-inauguraci%C3%B3n-del-edificio-anexo-del-instituto-leloir/238011432893397

http://www.facebook.com/CFKArgentina