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lunes, 18 de marzo de 2013

Difunden video en el que militares españoles torturan a iraquí

El Ministerio de Defensa español va a investigar la veracidad de un video que muestra cómo unos soldados españoles patean a un prisionero iraquí en la base de Diwaniya hace diez años, un suceso que, de ser cierto, supondría el primer caso de maltrato del Ejército español en una misión internacional.

Fuentes del citado Ministerio consultadas por Efe señalaron que lo primero es determinar si las imágenes que publicó el diario "El País" en su página web "son reales" y, si lo fueran, "por supuesto que se adoptarán las medidas oportunas".

En el video, este grupo de militares aparece dando brutales patadas al prisionero hasta el punto de que a uno se le escucha exclamar: "¡A este se lo han cargado ya!".

Las mismas fuentes señalaron que los militares están muy afectados por estos hechos que muestra el video y porque su imagen "se vea afectada" por ello.

Desde la oposición socialista, la ex ministra de Asuntos Exteriores Trinidad Jiménez exigió que se depuren responsabilidades, "si se puede", en el caso de los cinco soldados españoles que aparecen golpeando a detenidos en Diwaniya, aunque consideró el suceso como un "hecho aislado".

Jiménez dijo que se trata de un caso "lamentable" y "muy trágico" para la imagen de las Fuerzas Armadas Españolas, aunque matizó que es "un hecho aislado", que afecta únicamente a quienes se ve en el vídeo.

"Siempre hemos tenido la imagen de las Fuerzas Armadas de que nunca se habían visto implicadas en este tipo de sucesos, como sí había ocurrido con otros países", señaló Jiménez, quien recordó que la acción tuvo lugar antes de la llegada al Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

A su juicio, las fuerzas armadas siempre han sido respetuosas con los derechos humanos y jamás se han visto implicadas en ningún tipo de suceso de estas características, por lo que lamentó "fuertemente" lo ocurrido.

Por su parte, la coalición Izquierda Unida anunció que pedirá la comparecencia urgente del ministro de Defensa, Pedro Morenés, en sede parlamentaria para que explique el supuesto maltrato que soldados españoles infligieron a un prisionero iraquí hace diez años, según el video.

jueves, 14 de febrero de 2013

El caso Luciano Arruga

El caso Luciano Arruga

Luciano Arruga permanece desparecido desde el 31 de Enero de 2009 (ya cumplió 17 años). Luciano vivía con su madre y sus dos hermanos menores. Vanesa Orieta, hermana mayor de Luciano e hija de diferente padre, es la más grande, tiene 26, cursa segundo año de la carrera de Sociología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y trabaja en una empresa en Morón. Luciano estaba por empezar la secundaria, trabajaba en una fábrica de fundición, es de River y le gusta Charly García, cumbia y reggaeton. Cada tanto cartoneaba para tener algo más, aunque su hermana le decía que no lo hiciera. “Buscamos a Luciano con la esperanza de que esté con vida, pero somos conscientes de que quizá ya no se apunte a eso”, sostiene Orieta. El abogado de la familia (Pablo Pimentel) asegura que “ya está probado que los policías del destacamento de Lomas del Mirador lo levantaron de la calle”, y un peritaje determinó que estuvo en ese centro policial. 


A la madre no le quisieron dar copia de su supuesta declaración (de Luciano Arruga) y cuando la fue a reclamarla, vio cómo limpiaban la delegación con gran energía y lavandina.

Un chico del barrio “se habría quebrado” y contó a la familia lo que sabía: un compañero de secundaria les dijo que había estado detenido junto a Luciano, y que ambos habían sido “reventados a palos”. Este chico lo vio a Luciano aparentemente muerto en la delegación, y por eso está muy asustado. “Nos golpearon mucho, a Luciano lo vi mal, lo mataron a golpes”, fueron sus palabras. 

De ser así, se habría cumplido la amenaza que supuestamente recibió en Septiembre, cuando lo detuvieron y lo llenaron de moretones mientras le decían “negrito de mierda, terminás con un tiro en el pecho”.

El Sábado 31 de Enero Mónica Alegre (la madre) se levantó temprano y ya no encontró a Luciano. Había estado con sus amigos en la esquina. En un momento fue hasta su casa (Luciano Arruga), que quedaba a pocos metros, y mientras volvía lo pararon policías del destacamento de Lomas del Mirador, creado luego de sucesivas movilizaciones por mayor seguridad, o mayor “mano dura” como acusan los vecinos de Arruga. 

“En la causa hay testigos que declararon que la policía lo levantó de la calle, ahora están ampliando sus dichos con la nueva fiscal del caso”, explicó el abogado Pablo Pimentel, de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). Es que ante la inacción de la UFI 7, a cargo de Roxana Castelli, acudieron a la Fiscalía General que pasó el caso a la fiscal Cecilia Cejas (UFI 1).

Aquel día comenzó la búsqueda por comisarías y hospitales, y presentaron un hábeas corpus, que fue rechazado. 

Dice la familia que la policía lo paraba acusándolo de robo, iban a buscarlo y les decían a los policías: “¿Dónde está el móvil para robar, el carrito de cartoneo?. Eran excusas para hostigar a chicos como él”. 

Hubo dos semanas de incertidumbre, y por un llamado extorsivo, la DDI de San Justo intervino teléfonos y apretó a amigos de mi hermano en la brigada. Era una pantomima, no lo estaban buscando” (dijo Vanesa).

Como antecedente, el 21 de Septiembre Luciano fue llevado al destacamento creado a instancias del vecino Gabriel Lombardo. Ubicado en Indart 106, de Lomas del Mirador, parece un chalet de familia más que una unidad policial. 

Cuenta Vanesa: “¡me están pegando!”, gritó Luciano mientras esperaba que lo liberaran. Cuando salió, señaló uno a uno a los golpeadores. Todos se negaron a dar sus nombres. Acá no te hicimos nada. Negrito de mierda, te vamos a llevar a Quintana para que te violen, o terminás en un zanjón”, lo amenazaron. 

En el policlínico de San Justo verificaron los golpes, y, según su hermana, lo volvieron a parar cada vez que andaba por la calle.

El barrio 12 de Octubre es muy humilde y Gabriel Lombardo, Presidente de Vecinos Alerta por Lomas del Mirador (Valomi) cree que toda la inseguridad está depositada en esas cuadras. Por eso logró la creación del destacamento.

Por la detención del 21 de Septiembre no hicieron la denuncia. “Se iban a poner más violentos, no les podés tocar un pelo. Sufrimos inseguridad de parte de los que tienen que dártela. Y en este caso se les fue la mano, lamentablemente a una le toca sufrirlo. Mientras tanto, los que reclaman seguridad te miran y te señalan con el dedo”, explicó la hermana de Luciano. 

A pesar de los logros de Valomi, en la zona ocurrieron casos resonantes: los asesinatos del florista de Susana Giménez y del entrenador de Guillermo Coppola. Valomi organizó una marcha contra la inseguridad, con Constanza Guglielmi, hija de un general acusado en Conadep. Al mismo tiempo, familiares y amigos de Luciano, con el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) y de la FUBA, hicieron su marcha con pancartas del chico desaparecido, que pasó mediáticamente desapercibida. 

En ocasión de encontrarse Francisco De Narváez en campaña electoral, se coordinó una reunión de Valomi con el candidato, en la propia casa de Gabriel Lombardo, para hablar sobre el problema de la inseguridad y el plan de De Narváez. Finalizada la reunión, y habiéndose retirado el candidato junto a la comitiva y sus guardaespaldas, irrumpió en la vereda de la vivienda la hermana de Luciano gritando: “mi hermano está desaparecido y vos no haces nada por eso. Lo único que haces es traer más policías”, además de variados insultos.

El caso de la desaparición de Luciano, cobró cierta notoriedad en los medios a partir de la irrupción ante cámaras y ante la mirada atónita de los conductores, en el programa CQC del pasado Lunes 3 de Agosto, de dos jóvenes portando banderas por el esclarecimiento del caso. Fueron retirados por personal de seguridad al aire. El pasado Viernes 7 de Agosto desde DDT, Jorge Lanata también abordó el tema. El caso de Luciano Arruga comenzó a ser tratado por los medios como el de un “desaparecido en democracia” en la provincia de Buenos Aires.

Vanesa Orieta y su mamá Mónica Alegre se contactaron con Rosa Bru, madre del estudiante de periodismo que permanece desaparecido desde 1993, luego de haber sido torturado y asesinado en una comisaría de La Plata. No es el único caso. Iván Torres desapareció en Octubre de 2004 de la comisaría de Comodoro Rivadavia. A pesar de que la abogada Verónica Heredia logró el reconocimiento del caso como “desaparición forzada de persona” no hubo jamás una pista sobre Iván.

Aquellos días de campaña política, Valomi vivió sus últimas horas, por lo menos, en su composición original. En apariencia, el paso de De Narvaez resultó fatal para la organización vecinal. En horas posteriores, sus miembros comunicaron su apartamiento.

Pero los vecinos de dicha localidad “Matancera”, cuentan también otra historia distinta a lo relatado. Hablan de un pibe (Luciano) de condición económicamente humilde, al que tenían visto en el barrio, pero que no individualizaban como “peligroso” ni nada que se asemeje. 

La versión que relatan sostiene que Luciano, apremiado por dinero, se metió en un lío y en un ambiente que no conocía (no lo señalan como “adicto”), como es el de la droga, y habría sido convencido por los “narcos” del barrio para que a cambio de unos pesos, fuese a buscar “merca”, a un lugar determinado en la villa de Retiro, en nombre de ellos. Su trabajo o “changa” era esa, y según afirmaron, a tal punto no tenía nada que ver Luciano con el mundo de las drogas, que era la primera vez que lo hacía.

La misma versión relata que Luciano salió de Lomas del Mirador con el dinero en el bolsillo para la compra y la dirección donde debía realizarla, que llegó a dicho lugar, y que “desapareció” en algún punto desde que contactó a los “narcos” de Retiro, en adelante.

viernes, 13 de abril de 2012

Videla: la dictadura mató a "siete u ocho mil personas" e hizo desaparecer los restos


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El ex dictador hizo la confesión en la serie de entrevistas que le concedió al periodista Ceferino Reato para el libro "Disposición Final". "No hay listas con el destino final de los desaparecidos", reveló Videla, quien afirmó que el objetivo de la Junta Militar era "disciplinar a una sociedad anarquizada".




Jorge Rafael Videla admitió que la dictadura militar mató a "siete u ocho mil personas" detenidas o secuestradas y que hizo desaparecer sus restos "para no provocar protestas dentro y fuera del país". El ex dictador hizo la revelación en declaraciones al periodista Ceferino Reato, quien las volcó en el libro "Disposición Final". 

"Cada desaparición puede ser entendida ciertamente como el enmascaramiento, el disimulo, de una muerte", aseguró Videla, quien en la entrevista concedida Reato dio precisiones sobre el "método" de represión ilegal de la dictadura, justificó el uso de la tortura y reconoció que se inspiró en la Doctrina Francesa para la lucha contra guerrillas.

"No había otra solución; (en la cúpula militar) estábamos de acuerdo en que era el precio a pagar para ganar la guerra contra la subversión y necesitábamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta. Había que eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la justicia ni tampoco fusiladas", señaló Videla.

"Pongamos que eran siete mil u ocho mil las personas que debían morir para ganar la guerra contra la subversión", detalló Videla en el libro. "Por su preparación militar e ideológica, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) era más enemigo que Montoneros; era algo ajeno, otra cosa. Montoneros guardaba algo del nacionalismo, del catolicismo, del peronismo con el que había nacido", indicó el dictador.

Asimismo, expresó: "No hay listas con el destino final de los desaparecidos. Podría haber listas parciales, pero desprolijas. Nuestro objetivo era disciplinar a una sociedad anarquizada. Con respecto al peronismo, salir de una visión populista, demagógica; con relación a la economía, ir a una economía de mercado, liberal. Queríamos también disciplinar al sindicalismo y al capitalismo prebendario".

"Dios sabe lo que hace, por qué lo hace y para qué lo hace. Yo acepto la voluntad de Dios. Creo que Dios nunca me soltó la mano", dijo Videla, en las confesiones que publica Reato en el libro "Disposición Final". El autor del libro es editor de la revista Fortuna y autor del best seller "Operación Traviata". Mantuvo veinte horas de entrevistas con Videla entre octubre de 2011 y marzo de 2012 en Campo de Mayo.

domingo, 11 de marzo de 2012

Entrevista a Martín Balza. Embajador argentino en Colombia.

Año 5. Edición número 196. Domingo 19 de febrero de 2012
Por Eduardo Anguita y Walter Goobar



(TELAM)


“Videla fue un jefe pusilánime”

General Balza, usted acaba de publicar Mi historia argentina, cuya escritura quizá le haya servido para hilvanar más de un concepto sobre nuestra historia y sus protagonistas. Allí, usted escribe: “Videla en su vida familiar fue un falto de carácter y un pusilánime, carente de firmeza en el ejercicio del mando, irresoluto, dubitativo y timorato. Transmitió un falso e inconducente formalismo siempre distante del subordinado y con inclinación a recibir prebendas honoríficas y eludir situaciones difíciles”. El tono de su libro, en general, es un tono referencial y acá utiliza palabras más pasionales.
–Videla nunca fue mi jefe directo, es mucho más antiguo que yo. Cuando hablamos de antigüedad quiero decir no sólo más viejo, sino muchas promociones anteriores. Él, quizás por esas características, contribuyó directa o indirectamente a que se cometieran todas las atrocidades que no hace falta repetir: asesinatos, desaparición forzada de personas, tortura, reducción a la servidumbre, privación ilegitima de la libertad, robo de propiedades. Por su falta de carácter permitió que cada uno de sus subordinados hiciera cualquier cosa. Se feudalizó el accionar y cada uno hacía lo que quería porque Videla no mandaba. Videla llegó a decir, palabras más palabras menos, una frase que todos conocemos se refería al desaparecido. En una oportunidad, en una visita que hice a Alemania en los años ’90, alguien me dijo que allí llamaban a la desaparición forzosa de personas en nuestro país “la muerte argentina”. La tortura es algo despreciable, yo creo que el torturador tendría que sentirse más agredido en su concepción que el propio torturado; pero la tortura llevaba implícita la desaparición del torturado porque era una amenaza como testigo para el futuro. Entonces, el proceso, en extrema síntesis, recurrió a lo extrajudicial y a una criminal metodología, marginándose de toda la fuerza que tenía y tiene el orden jurídico vigente para responder a una determinada situación dentro de la ley. Pero también se marginó de condicionamientos éticos, morales y hasta religiosos.
–Usted acaba de decir algo que hace mucho tiempo no escuchaba y que en mis tiempos de juventud había leído en una obra de Franz Fanon sobre Argelia. Allí decía que él había sido psiquiatra de muchísimos torturadores de las fuerzas especiales francesas y que la tortura daña tanto al torturador como al torturado. Me llama la atención que justamente usted retome esto porque es un concepto no menor a la hora de formar cuadros que piensen en la defensa nacional. 
–Totalmente de acuerdo, pero permítame que recuerde que cuando Videla se refería a la figura del desaparecido, a eso terrible, decía que el desaparecido era una incógnita, que el desaparecido no está, el desaparecido no tiene identidad, no existe, los desaparecidos no están ni vivos, ni muertos, no están, están desaparecidos. Así más o menos definía Videla, con un cinismo total, la figura del asesinado y posterior desaparecido. Si no estaban muertos, como dice Videla, ¿dónde estaban?, si no estaban vivos, seguramente estaban muertos. Estos hombres que condujeron y mancharon el uniforme de las Fuerzas Armadas no eran criminales natos en la teoría, no eran monstruos que si uno si los ve se asusta, aparentemente eran normales, cumplían con los preceptos confesionales, de acuerdo con su religión, los domingos; parecían ejemplares padres de familia; sin embargo, permitieron todo eso.
–Su libro tiene, podríamos decir, tres subtítulos: Violencia, Impunidad y Justicia. ¿Por qué?
–Porque trato de analizar cómo nos marcó la violencia y cómo nos marcó la impunidad. Una cosa es la violencia en el siglo XIX, donde hubo hidalguía y respeto del adversario en las campañas libertadoras, donde se aplicó la ética sanmartiniana, o en el período que sigue, que fue el de la organización nacional de 1853 hasta fines del siglo XIX. Pero en el siglo XX vemos cómo la violencia se va instaurando de a poco de otra manera. Yo trato de crear una visión más, no la única visión sino mi visión, de por qué pasó lo que pasó en los años ’70. Para mí hay una fecha emblemática que fue el 16 de junio de 1955. Quiero aclarar que a partir de 1952 yo fui testiguito, un testigo muy joven, de algunos acontecimientos. Siendo cadete de primer año, en 1952 hice dos guardias en el velatorio de Eva Perón, lo que era entonces el Concejo Deliberante. Pude apreciar la congoja del pueblo, congoja que valoré muchos años después, en ese entonces acababa de cumplir 18 años.
–¿Usted en ese momento estaba influenciado por ideas antiperonistas, por ideas peronistas o en realidad usted quería ser un militar aséptico?
–No sé hasta dónde se puede ser en la vida aséptico desde el punto de vista ideológico, pero acababa de cumplir 18 años, había estudiado la primaria y la secundaria en mi pueblo, y había ingresado al colegio militar en febrero del año ’52, de manera que no estaba imbuido de ningún sentimiento antiperonista, en absoluto. Pero sí me marcó la congoja del pueblo, expresiones como ésta me quedaron grabadas: uno de los hombres que pasó frente al féretro gritaba por qué te fuiste Evita, sólo Perón nos queda ahora. Eso me quedó grabado, pero mucho más grabado me quedó, y esto responde a las palabras violencia e impunidad, lo que pasó tres años después, en 1955. Yo estaba en la estación Retiro del Ferrocarril San Martín regresando al Colegio Militar, era un día gris, no llovía, y cuando estoy por subir al tren alguien dijo “qué truenos”, un ruido que se escuchó en dirección a Plaza de Mayo. Cuando llegué a El Palomar me enteré de que no eran truenos, que se estaba bombardeando la ciudad de Buenos Aires. Triste bautismo de fuego de la aviación naval y de la Fuerza Aérea Argentina. Esos pilotos que bombardearon al pueblo no tienen nada que ver con la valentía, el heroísmo, la profesionalidad y el reconocimiento que merecieron nuestros hombres de la aviación naval y de la Fuerza Aérea Argentina en Malvinas.
–Para usted, ese bombardeo a civiles indefensos fue un hecho central…
–A partir de ese momento se instaló una violencia de características especiales, es decir, se atacaron blancos civiles, la propia población. Al día siguiente pude apreciar el daño que se había hecho. Los muertos no los pude ver porque los habían levantado, pero los daños materiales sí, una ciudad bombardeada. Pero por qué digo violencia relacionada con impunidad, porque tres meses después quienes habían bombardeado la ciudad de Buenos Aires, quienes habían matado más de 300 compatriotas y un número quizá dos o tres veces superior de heridos, fueron recibidos como libertadores, se los vivaba y algunos de ellos, o, mejor dicho, varios de ellos ocuparon cargos importantes en la vida política del país. Y uno de ellos, lo digo en el libro por eso lo repito, fue, durante el gobierno constitucional del doctor Alfonsín, subjefe del Estado Mayor General de la Armada, uno de los que bombardearon la ciudad de Buenos Aires en pleno gobierno constitucional. Por supuesto que es muy probable que en los años ’80 este antecedente se desconociera, me refiero al vicealmirante Rivero Kelly. Esa impunidad siguió y terminó definitivamente recién con el presidente Kirchner. Han atentado contra gobiernos constitucionales, en ese crimen de los años ’55, el golpe de Estado cuando se sacó el gobierno del doctor Frondizi, del doctor Illia, el golpe de Estado del año ’76. No tenía ningún costo atentar contra la Constitución Nacional, matar compatriotas; la “obra cumbre” de eso, lo digo con tristeza y entre comillas, fue el proceso. Por eso yo creo que pasó lo que pasó porque la violencia se transformó en impunidad y entonces nos lamentamos de los años ’70; hoy eso ha terminado, por eso los tres subtítulos son Violencia, Impunidad y Justicia. Con la justicia se está terminado definitivamente la impunidad.
–Usted fue un combatiente en Malvinas, disparó hasta la última munición. ¿Cómo vive usted el debate, tanto la escalada internacional, como la discusión local sobre el tema, sumado a esto el reflotamiento del Informe Rattenbach?. 
-Yo vivo Malvinas con la pasión con que la vive cualquier argentino de bien. Creo que Malvinas es una causa nacional, es una razón de Estado, y en esto tenemos que estar todos alineados, sin distinción de ideologías o partidismo de ningún tipo. Es mi opinión que no tiene otro valor que ser mi opinión. Y pido que sea respetada como yo respeto otras. Pero si los argentinos coincidimos en que las Malvinas son incuestionablemente argentinas, desde el punto de vista histórico, geográfico, jurídico, que fueron usurpadas por la fuerza en 1833, y continúan aún hoy ilegítimamente, por el Reino Unido, si todos coincidimos en esto vamos a poder seguir avanzando.
–Para discutir la soberanía de Malvinas es imposible soslayar la historia…
–No soy un especialista en Derecho Internacional Público, pero en Malvinas no rige el derecho de autodeterminación de los pueblos, concretamente el derecho de autodeterminación de los isleños. Porque en 1833 la población argentina fue expulsada por Inglaterra. La autodeterminación de los pueblos rige en el caso de las minorías, pero Naciones Unidas dice específicamente que en Malvinas este derecho de autodeterminación no tiene vigencia, porque la población inicial fue expulsada y hay una población trasplantada. Hay un instrumento muy importante en Naciones Unidas que es la Resolución 2065 del año 1965 que también confirma todo esto. Volviendo al conflicto de Malvinas, como en toda guerra hay actos opuestos, hay acciones de gran valentía y acciones de cobardía. Creo que la decisión de la Presidenta de hacer público el Informe Rattenbach va a permitir a los jóvenes, de 30 años o 35 años colocar blanco sobre negro, qué cosas estuvieron muy bien en Malvinas, y cuáles estuvieron muy mal.

viernes, 20 de enero de 2012

"El juicio servirá para conocer la complicidad civil que existió en ese proceso nefasto”


El 9 de febrero en el Aula Magna de la Universidad comenzará el juicio por el asesinato de Carlos Alberto Moreno ocurrido en nuestra ciudad durante la última dictadura. Su hijo, destacó que no solo serán enjuiciados tres militares, sino también dos civiles que son los dueños de la quinta en donde habrían asesinado a su padre.


El 9 de febrero en el Aula Magna de la Universidad comenzará el juicio por el asesinato de Carlos Alberto Moreno, ocurrido en nuestra ciudad durante la última dictadura. Martín Moreno, su hijo, destacó la importancia que tendrá el hecho ya que “servirá para destapar muchas cosas y que la gente conozca el rol que tuvieron algunos civiles en Tandil y la región”. 

El hecho es de real importancia para nuestra ciudad ya que es la primera vez que se lleva a cabo en Tandil un juicio por delitos de lesa humanidad relacionado con la última dictadura militar. Para eso se montará un Tribunal Federal en el edificio del Rectorado de la Unicen para que sean juzgados por el delito de “privación ilegal de la libertad agravada, imposición de tormentos agravados y homicidio calificado” los militares Julio Alberto Tomassi, Roque Italo Pappalardo, José Luis Ojeda; y los civiles Emilio Felipe Méndez y Julio Manuel Méndez. 

Como se ha informado, el 29 de marzo de 1977 en la ciudad de Olavarría, Carlos Alberto Moreno, abogado laboralista de Aoma, salió de su casa hacia la escuela donde trabajaba su mujer a dar aviso de su ausencia, y no volvió. Testigos manifestaron que esa noche dos sujetos de civil y con armas de guerra lo detuvieron en la estación de servicio “San Ignacio”, a una cuadra de la casa. 

Según testimonios, Moreno estuvo secuestrado en el centro clandestino de detención conocido como “La chacra “ propiedad de Emilio Méndez (entonces gerente del Banco Comercial de Tandil, según consta en la causa) y Julio Manuel Méndez, considerados partícipes secundarios por ser dueños de la chacra en la que el joven olavarriense estuvo ilegalmente detenido y sometido a tormentos. 

El 3 de mayo, Carlos Alberto Moreno logró escapar por la zona de quintas. Diversas personas del Paraje Los Laureles, lo ven corriendo siendo perseguido. Moreno es herido y vuelto a detener por orden del entonces Mayor Papalardo. 

Por este caso, los militares Tommasi, Pappalardo y Ojeda, están imputados como coautores y se encuentran privados de su libertad; los dos primeros en arresto domiciliario y el tercero en una unidad penal. En cambio los civiles, que llegan a juicio como partícipes secundarios, están libres durante el transcurso de la instrucción e inclusive se los puede ver circulando por nuestra ciudad. 

El tribunal, integrado por los jueces Néstor Rubén Parra, Roberto Atilio Falcone y Mario Alberto Portela se trasladará a nuestra ciudad para llevar adelante el juicio que será ventilado en la zona en donde transcurrieron los hechos. Está previsto que las audiencias sean los jueves y viernes y se calcula que el juicio podría tener entre dos y tres meses de duración. 


Movilización 

En diálogo con LA VOZ, Martín Moreno, hijo de Carlos y quien no llegó a conocer a su padre ya que cuando desapareció su madre estaba embarazada, sostuvo que “sin duda es una gran movilización lo que estamos sintiendo y además una gran alegría. Por fin, después de tanto tiempo, se logra llevar a juicio a loa asesinos y cómplices directo del secuestro, tortura y asesinato de mi viejo”. 

Respecto a la causa en si, el entrevistado destacó que lo “interesante” será que “se va a destapar la olla y conocer la complicidad civil que existió en ese proceso nefasto”. 

Martín Moreno, quien tiene familiares en nuestra ciudad, señaló que si bien él está radicado en La Plata a partir de los próximos días estará más tiempo por Tandil ya que la idea es realizar de manera paralela con el juicio distintas actividades que sirvan para informar todo lo que sucedió en esa época. 

“Gratamente nos hemos dado cuenta que nos somos los únicos los que estamos luchando por esta causa, por eso es importante el acompañamiento que estamos teniendo de muchas instituciones de Derechos Humanos de Tandil y la zona. Ya que no sólo en Tandil sucedieron estas cosas, sino también en localidades vecinas y será bueno que el resto de la comunidad sepa lo que pasó”, agregó el Moreno. 

Por último, al ser consultado sobre que sensación le causaba que los hermanos Méndez puedan circular por la ciudad como cualquier vecino, el entrevistado sostuvo que “obviamente produce mucha indignación, no sólo desde lo particular sino también desde lo general porque aún falta mucho por juzgar. De todas formas, nosotros como familiares preferimos reparar en la alegría que genera el inicio del proceso en donde se juzgará”.