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sábado, 5 de mayo de 2012

Promulgación de la Ley de Recuperación de YPF


Viernes 04 de Mayo de 2012, Buenos Aires: La presidenta Cristina Fernández de Kirchner promulgó la ley de expropiación del 51% de YPF y designó como gerente a Miguel Galluccio. La reunión de directorio para designar sus nuevos miembros se realizará el 4 de junio. Los interventores darán un informe de la situación actual de la compañía.
La Presidenta firmó el decreto 660 de promulgación de la ley de expropiación del 51% de las acciones de YPF S.A. y de declaración de "interés publico" el logro del "autoabastecimiento de hidrocarburos", que ayer aprobó por "amplísima mayoría, como corresponde en el marco de las instituciones, el Parlamento argentino"
Desde el Salón de las Mujeres Argentinas del Bicentenario y por cadena nacional, Cristina Fernández de Kirchner anunció que el gerente general de YPF será el especialista entrerriano Miguel Galluccio, de 44 años.


“No es incompatible la eficiencia con la patria”




Ante la algarabía que inundaba la Casa Rosada repleta de gobernadores, legisladores e invitados especiales, Cristina Fernández de Kirchner anunció que el ingeniero Miguel Galluccio será el gerente general de YPF.


Por Nicolás Lantos


La Presidenta firmó, en el acto, el decreto de promulgación de la expropiación de YPF.
Imagen: DyN.

Con un llamado a empresarios y trabajadores para que colaboren con el Estado para sacar adelante a YPF en su nueva etapa, Cristina Fernández de Kirchner promulgó ayer la ley que prevé la expropiación del 51 por ciento de las acciones de la petrolera, además de declarar de interés público la exploración, extracción, industrialización y comercialización de hidrocarburos, menos de 24 horas después de que el Congreso le diera sanción por amplia mayoría. En su salsa, la Presidenta alternó bromas con duras críticas, tanto al capital como a los sindicatos, y anunció que la gerencia general de la empresa quedará en manos de Miguel Galluccio, un ingeniero repatriado que había formado parte de YPF durante la década del ’90. “La idea es esencialmente una YPF absolutamente moderna y competitiva, con gente profesional y con dirección política, con la meta de tener autoabastecimiento y superávit carburífero que sostenga el crecimiento de la actividad y el empleo. No es incompatible la eficiencia con la patria”, marcó la cancha la mandataria ante un Salón de las Mujeres abarrotado de figuras de primera línea del Gobierno y por cadena nacional.

“Yo les dije en este mismo lugar, el 16 de abril, cuando envié el proyecto de ley al Parlamento, que íbamos a tener una YPF con un perfil absolutamente profesionalizado, lo cual no quiere decir que no tenga dirección política. Cuando el mundo andaba bien, las empresas estaban alineadas con los intereses de sus países. Cuando las empresas se desprendieron de los intereses de sus países fue finalmente cuando implosionaron esos países. Por eso yo creo que no hay que confundir política partidaria con política de un país en materia de recursos naturales y estratégicos”, recordó.

A su derecha se encontraban los gobernadores y buena parte de su gabinete; a la izquierda, el vicepresidente, Amado Boudou; el ministro de Planificación, Julio De Vido; la presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkés, y los jefes de bloque del Frente para la Victoria en ambas Cámaras, que recibieron una mención especial por el rol que jugaron en la sanción de esta ley. “Quiero, una vez más, agradecer a los distintos partidos de la oposición que acompañaron este proyecto, más allá de las lógicas diferencias que tiene que plantear un partido político de la oposición. Lo cierto es que por primera vez tenemos una ley votada con una mayoría como no se había obtenido otra desde el año 2003 a la fecha –señaló–. Y también a nuestra propia fuerza política, porque –como decía ayer nuestro presidente de bloque, el diputado Agustín Rossi– ‘somos un movimiento político que sostiene sus convicciones ya sea con aplausos o con huevazos’.”

En el salón no cabía un alfiler: la primera fila la compartían referentes de La Cámpora como Andrés “Cuervo” Larroque, José Ottavis y Wado De Pedro, con algunos aliados del Gobierno, como el diputado Martín Sabbatella. Junto a ellos, algo nervioso, estaba Galluccio, el flamante CEO de YPF. Sorprendió la presencia de Facundo Moyano y del dirigente de taxistas, Omar Viviani, a pocos asientos de distancia del titular de la CTA, Hugo Yasky. Más atrás completaban la platea la concurrencia habitual: dirigentes, referentes de asociaciones de derechos humanos, empresarios y figuras de la cultura afines al Gobierno.


“No se puede criticar la emoción, si eso es lo que nos convierte en humanos. Dios nos libre de gobernantes que no sean capaces de tener emociones y sentir emociones”, destacó la mandataria, recordando un pasaje de la sesión legislativa del día anterior, en el que la diputada Anabel Fernández Sagasti destacó que “así como los ferrocarriles definieron la vida de tantísimos otros pueblos, YPF moldeó la historia de casi toda la Patagonia: Caleta Olivia, Pico Truncado, Las Heras, Cañadón Seco, que eran campamentos petroleros que terminaron convirtiéndose en ciudades”.

La Presidenta volvió a destacar “la conformación de un equipo de gente joven” y tomó al caso de Galluccio como un doble ejemplo: no sólo como uno de las nuevas generaciones, sino como un técnico que dejó el país a causa de la crisis y ahora es repatriado. “Es la generación que nos sigue a la nuestra y que tiene el desafío histórico de hacerse cargo de la posta y de demostrar que podemos –desde el Estado– ser eficientes, que no puede haber contradicción, como tantas veces se quiso poner en la cabeza de los argentinos, que los intereses de una empresa pueden ser contradictorios con los intereses del país.” Además, destacó, es necesario “decir cuál fue el fracaso y por qué se vio bien que YPF fuera privatizada en algún momento: porque era una empresa petrolera que daba pérdida”, motivo por el cual ahora es necesario ser “muy eficientes en el manejo de la misma, para demostrar que el Estado puede administrar correctamente”.


Para asegurar la correcta administración de la empresa, CFK apuntó a empresarios y trabajadores y les pidió colaboración para sacar adelante la petrolera. Los hidrocarburos, recordó, no son “un commodity”, sino “un insumo básico que genera competitividad a toda la producción argentina, primaria, de valor agregado, de ciencia y tecnología, hasta el científico que toma su auto o su colectivo para llegar hasta su laboratorio... atraviesa transversalmente a todos los sectores sociales y económicos”, por lo que destacó la necesidad de “articular muy fuertemente lo privado y lo público”. Al respecto, aseguró que YPF servirá para potenciar la industria nacional, dando trabajo a empresas que funcionarán como proveedoras de la petrolera, pero advirtió que los empresarios argentinos “deberán saber que también tendrán que ajustar muy bien sus costos, porque tampoco se van a pagar precios ridículos, que pueden ser mucho más baratos en otra parte, por el solo hecho de que sean industria nacional”, y pidió “eficiencia” y “cálculo de costos”. También resaltó que no la asusta una buena rentabilidad empresaria, con la que colaboran los subsidios oficiales, siempre y cuando esté acompañada con la correspondiente reinversión en el país. Si alguien no había entendido el mensaje, lo dejó aún más claro: “En estos últimos nueve años se la llevaron con pala”.

Por último, se dirigió a los trabajadores, en el tono que mantiene desde la apertura de sesiones del 2011, cuando pidió por primera vez racionalidad en las protestas. “Seguir cubriéndose la cara, prender fuego o hacer incendios es solamente de patrullas perdidas, pero no de argentinos que comprenden que necesitan ponerle el hombro al país y trabajar. Lo que menos necesita el país son patrullas perdidas que solamente son funcionales a los intereses que siempre atentaron desde las sombras contra el conjunto de la sociedad argentina”, señaló, y dirigiéndose puntualmente a “los trabajadores del petróleo” que, advirtió, “son de los mejor remunerados del país” les pidió “que pongan también un gran esfuerzo porque no puede la provincia de Santa Cruz ni la de Chubut ni la de Mendoza ni la de Neuquén ni ninguna provincia perder un solo segundo de extracción del petróleo por conflictos laborales, es absolutamente injusto para el resto de los argentinos y para millones de argentinos que todavía no tienen trabajo”.



viernes, 20 de enero de 2012

"El juicio servirá para conocer la complicidad civil que existió en ese proceso nefasto”


El 9 de febrero en el Aula Magna de la Universidad comenzará el juicio por el asesinato de Carlos Alberto Moreno ocurrido en nuestra ciudad durante la última dictadura. Su hijo, destacó que no solo serán enjuiciados tres militares, sino también dos civiles que son los dueños de la quinta en donde habrían asesinado a su padre.


El 9 de febrero en el Aula Magna de la Universidad comenzará el juicio por el asesinato de Carlos Alberto Moreno, ocurrido en nuestra ciudad durante la última dictadura. Martín Moreno, su hijo, destacó la importancia que tendrá el hecho ya que “servirá para destapar muchas cosas y que la gente conozca el rol que tuvieron algunos civiles en Tandil y la región”. 

El hecho es de real importancia para nuestra ciudad ya que es la primera vez que se lleva a cabo en Tandil un juicio por delitos de lesa humanidad relacionado con la última dictadura militar. Para eso se montará un Tribunal Federal en el edificio del Rectorado de la Unicen para que sean juzgados por el delito de “privación ilegal de la libertad agravada, imposición de tormentos agravados y homicidio calificado” los militares Julio Alberto Tomassi, Roque Italo Pappalardo, José Luis Ojeda; y los civiles Emilio Felipe Méndez y Julio Manuel Méndez. 

Como se ha informado, el 29 de marzo de 1977 en la ciudad de Olavarría, Carlos Alberto Moreno, abogado laboralista de Aoma, salió de su casa hacia la escuela donde trabajaba su mujer a dar aviso de su ausencia, y no volvió. Testigos manifestaron que esa noche dos sujetos de civil y con armas de guerra lo detuvieron en la estación de servicio “San Ignacio”, a una cuadra de la casa. 

Según testimonios, Moreno estuvo secuestrado en el centro clandestino de detención conocido como “La chacra “ propiedad de Emilio Méndez (entonces gerente del Banco Comercial de Tandil, según consta en la causa) y Julio Manuel Méndez, considerados partícipes secundarios por ser dueños de la chacra en la que el joven olavarriense estuvo ilegalmente detenido y sometido a tormentos. 

El 3 de mayo, Carlos Alberto Moreno logró escapar por la zona de quintas. Diversas personas del Paraje Los Laureles, lo ven corriendo siendo perseguido. Moreno es herido y vuelto a detener por orden del entonces Mayor Papalardo. 

Por este caso, los militares Tommasi, Pappalardo y Ojeda, están imputados como coautores y se encuentran privados de su libertad; los dos primeros en arresto domiciliario y el tercero en una unidad penal. En cambio los civiles, que llegan a juicio como partícipes secundarios, están libres durante el transcurso de la instrucción e inclusive se los puede ver circulando por nuestra ciudad. 

El tribunal, integrado por los jueces Néstor Rubén Parra, Roberto Atilio Falcone y Mario Alberto Portela se trasladará a nuestra ciudad para llevar adelante el juicio que será ventilado en la zona en donde transcurrieron los hechos. Está previsto que las audiencias sean los jueves y viernes y se calcula que el juicio podría tener entre dos y tres meses de duración. 


Movilización 

En diálogo con LA VOZ, Martín Moreno, hijo de Carlos y quien no llegó a conocer a su padre ya que cuando desapareció su madre estaba embarazada, sostuvo que “sin duda es una gran movilización lo que estamos sintiendo y además una gran alegría. Por fin, después de tanto tiempo, se logra llevar a juicio a loa asesinos y cómplices directo del secuestro, tortura y asesinato de mi viejo”. 

Respecto a la causa en si, el entrevistado destacó que lo “interesante” será que “se va a destapar la olla y conocer la complicidad civil que existió en ese proceso nefasto”. 

Martín Moreno, quien tiene familiares en nuestra ciudad, señaló que si bien él está radicado en La Plata a partir de los próximos días estará más tiempo por Tandil ya que la idea es realizar de manera paralela con el juicio distintas actividades que sirvan para informar todo lo que sucedió en esa época. 

“Gratamente nos hemos dado cuenta que nos somos los únicos los que estamos luchando por esta causa, por eso es importante el acompañamiento que estamos teniendo de muchas instituciones de Derechos Humanos de Tandil y la zona. Ya que no sólo en Tandil sucedieron estas cosas, sino también en localidades vecinas y será bueno que el resto de la comunidad sepa lo que pasó”, agregó el Moreno. 

Por último, al ser consultado sobre que sensación le causaba que los hermanos Méndez puedan circular por la ciudad como cualquier vecino, el entrevistado sostuvo que “obviamente produce mucha indignación, no sólo desde lo particular sino también desde lo general porque aún falta mucho por juzgar. De todas formas, nosotros como familiares preferimos reparar en la alegría que genera el inicio del proceso en donde se juzgará”. 

martes, 3 de mayo de 2011

Un raro accidente y sus secuelas piromaníacas

DESPUES DE DESCARRILAR UN TREN DEL EX SARMIENTO, INCENDIARON CATORCE VAGONES EN HAEDO, RAMOS MEJIA Y CIUDADELA
Cuatro bulones quitados provocaron el descarrilamiento de un tren que se dirigía de Once a Moreno. Dos horas después, y casi en simultáneo, grupos de personas quemaron catorce vagones de cinco formaciones. Una de ellas, vacía y fuera de la estación. Denuncian sabotaje.
 Por Horacio Cecchi
Primera versión: el descarrilamiento de una formación de TBA (ex ferrocarril Sarmiento) que se dirigía desde Once a Moreno pasadas las 6.30 provocó el corte del servicio de trenes entre Liniers y Once. A partir de las 8.40 de la mañana, tres estaciones (Ciudadela, Ramos Mejía y Haedo) fueron saboteadas y catorce coches de cinco formaciones terminaron como pasto de las llamas por la furia desatada de los pasajeros, lo que derivó en la interrupción del servicio. Algunos datos de la segunda versión, que plantea el sabotaje y cuyas fuentes son la propia TBA y el gobierno nacional, no fueron mencionados en la primera versión. TBA y el Gobierno explicaron por qué: cuatro bulones quitados descartan lo accidental del descarrilamiento; la previa rotura de las cámaras de seguridad en las tres estaciones mencionadas descartan el típico estado de emoción violenta; y la simultaneidad de los incendios. También sostuvieron que los usuarios, ante un corte del servicio, suelen mostrarse más preocupados en no llegar tarde a sus trabajos que en emprender una secuencia incendiaria a lo largo de cinco kilómetros y a primera hora de la mañana que, en definitiva, les deparará la pérdida de un día de trabajo o, con suerte, un demorado viaje en el estribo del colectivo.
A las 6.37 de la mañana, el coche eléctrico 2317, primero de la formación con chapa 6, integrada por nueve coches y que se dirigía de Once hacia Moreno, pasó sobre una eclisa (una estructura de hierro que une los dos extremos de dos tramos de riel y los sujeta al durmiente) ubicada a la altura del cruce peatonal de la calle Terrada, en Flores. El peso del coche, con la falta de sujeción (luego se sabría), levantó un extremo de la vía, la partió, y descarriló una rueda, lo que motivó su detención. Y la posterior interrupción del servicio entre Liniers y Once. La empresa anunció entonces, por los parlantes, que el servicio de trenes se realizaría sólo entre Liniers y Moreno, hasta tanto se solucionaran los desperfectos ocasionados por el descarrilamiento.
Desde antes de las 9 de la mañana, la información que rebotaba desde las agencias y la televisión señalaba que un accidente (el descarrilamiento) desató el furor del pasaje. En C5N el gremialista Roberto Micheletti, del sindicato de ferroviarios La Fraternidad, señalaba que “un grupo de personas provocaba destrozos en la estación Haedo”. La agencia DyN especificó que los incidentes comenzaron luego de retrasos en el servicio a raíz de que una formación había quedado demorada entre las estaciones de los barrios porteños de Caballito y Flores por descarrilamiento. “Están destrozando todo y no hay ningún efectivo de la policía”, denunciaba Micheletti a la agencia DyN.
–¿Se retiró la guardia? –preguntó Página/12 al vocero de TBA, Gustavo Gago.
–No se retiró. Pero son dos guardias por estación. No están para contener incidentes y desmanes de ese tipo –respondió Gago.
Los incidentes se desataron en Haedo, donde un grupo de personas arrojó una máquina expendedora de boletos a las vías, entró en la boletería, destrozó la instalación e intentó robar parte de la recaudación. Y fueron quemados cuatro vagones de la formación detenida en la estación en dirección a Once.
Otros cuatro coches en Ramos Mejía, que también se dirigían a Once, fueron incendiados. En Ciudadela, tres vagones que aguardaban junto al andén en dirección a Once, y un cuarto sobre el andén de la otra dirección, también pasaron su experiencia flamígera. Y dos vagones de una formación sin pasajeros que se dirigía desde Once a Haedo fueron quemados debajo del puente de la General Paz.
Los incidentes continuaban alrededor de las 10 de la mañana, y las personas que los protagonizaban arrojaban piedras a los bomberos para impedir o retrasar el control del incendio. En Haedo, la intervención policial terminó con la detención de cuatro de las personas que intentaron robar la boletería.
El secretario de Transportes, Juan Pablo Schiavi, denunció que el incendio de los vagones “fue premeditado” y subrayó que tanto desmadre “no es espontáneo, no tiene nada que ver con usuarios y vecinos”. Sostuvo que los trabajadores del ferrocarril están “consternados” por lo que sucedió y vinculó los incendios con “una agresión de afuera”, producto de “un sabotaje”, porque “la gente no comete espontáneamente esta locura”. Schiavi agregó que “suena ilógico que un usuario antes de hacer el reclamo rompa la cámara de televisión. Esto es una situación absolutamente premeditada y con algún grado de organización que la Justicia determinará cuál es. En Ciudadela, además, entraron cortando el alambre, cosa que también está verificando la Justicia. Hasta ahora podemos hablar de que esto no es espontáneo, que no tiene nada que ver con los usuarios ni con los vecinos”.
Schiavi se refería a la denuncia presentada por TBA al Juzgado Federal 2 de Morón, subrogado por el juez Carlos Silva, en la que denunció sabotaje e interrupción del servicio.
Cuatro bulones o su ausencia es la distancia que separa las dos versiones, la de la furia desatada de los usuarios y la hipótesis de TBA y el Gobierno, que sostienen que todo tuvo una preparación previa. Un bidón con lubricante junto a la eclisa a la que le faltan los bulones aparece en una foto que fue entregada al juez Silva. El lubricante sugiere que los desajustadores no eran improvisados y que, al menos, tenían el dato de una fuente que conoce la dureza de los ajustes. El retiro se realizó a la altura del pasaje peatonal de la calle Terrada, en un horario de cierta penumbra, alrededor de las 6.30, pero a la vista. La hora en que fueron retirados los bulones no se conoce, pero se estima en un plazo exiguo de no más de 8 minutos, entre que pasó el tren de las 6.29 y el siguiente, que descarriló, a las 6.37. De confirmarse el dato, dará un perfil más claro sobre la capacidad expresiva y organizativa de los usuarios molestos. Pero más aún: “La línea tiene cuatro vías en casi toda su extensión, lo que permite que ante un tren detenido por un imprevisto, se utilice una vía paralela para no interrumpir el servicio –describió Gago–-. Los bulones se quitaron en el único sector, entre Caballito y Floresta, donde sólo hay dos vías. Al descarrilar el tren obligó a interrumpir el servicio”.
Más datos que separan ambas versiones. Una casilla de señales desde donde se controlan las cámaras de seguridad de parte de las estaciones fue rota a golpes en Haedo. Las cámaras de seguridad también fueron apaleadas, inutilizándolas. El horario en que se produjeron las roturas, según la Secretaría de Transportes, fue alrededor de las 7, más de una hora y media antes de que se desataran los desmanes.
La simultaneidad de los incendios también conmueve la versión accidental del asunto. Aunque toda la línea estuvo perjudicada por el descarrilamiento, los únicos pasajeros irascibles se encontraban en las estaciones de Haedo, Ramos Mejía y Ciudadela y gozaban de una pasmosa simultaneidad de carácter: a las 8.40 quemaron cuatro coches estacionados en Haedo, vía hacia Once. Dos a cinco minutos después, otros cuatro del tren detenido en Ramos Mejía, en la misma dirección. Entre 9 y 9.05 prendieron fuego a tres vagones de la formación detenida en Ciudadela en dirección a Once y uno de la que esperaba en el andén contrario. Y a las 9.20, dos vagones del tren que quedó detenido bajo la General Paz en dirección a Haedo. Este último tren ofrece alguna dificultad para explicar la ira de los pasajeros: estaba vacío, con lo que los usuarios deberían haber bajado del andén de Liniers y haberse dirigido a atacar la formación expresamente.
Tampoco resultó creíble para la empresa que la furia de los pasajeros llegara a levantar un pesado expendedor de boletos para arrojarlo a las vías ni pretender robar la recaudación de la boletería.
“Si todo hubiera pasado a las siete de la tarde un viernes, lo podría creer –confió a este diario un funcionario del gobierno nacional–. La gente está cansada, ya no quiere saber nada y pretende ya estar en la casa. Pero, ¿un lunes a primera hora, después del fin de semana, que quieran quemar una estación en lugar de querer llegar lo más rápido posible al trabajo?”