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domingo, 15 de julio de 2012

LA TRAMA DEL PODER ALREDEDOR DE LEDESMA

 Por Martín Granovsky 

En Jujuy, el azúcar amarga



El comienzo del juicio por la represión de la dictadura y el llamado a indagatoria de Carlos Pedro Blaquier desnudan los vínculos con la Justicia, la jerarquía de la Iglesia y el Poder Ejecutivo jujeño.

Mientras la Justicia procesa, al fin, a los responsables del terrorismo de Estado en Jujuy y se propone indagar al propietario del Ingenio Ledesma, Carlos Pedro Blaquier, el gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, parece resuelto a que el juicio no se mezcle con un dato de la realidad: cuenta como uno de sus funcionarios más importantes al socio de un estudio que patrocinó a Ledesma. Se trata de Jorge Noceti, secretario de Turismo y Cultura, que perteneció al estudio Noceti-Frías.

Noceti ya ocupó ese cargo con Walter Barrionuevo, el gobernador del período 2007-2011. Fellner lo mantuvo al asumir en diciembre pasado luego de su paso por la presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación.

El secretario es hijo de Raúl Octavio Noceti, un abogado rosarino que se radicó en Jujuy, fue cofundador del estudio y se convirtió en el hombre fuerte del peronismo jujeño en la Justicia provincial. Llegó a ser miembro de la Corte Suprema. El 9 de febrero de 1999 sufrió un misterioso atentado. A las 21.30 le dispararon tres balazos en la puerta de su casa, en la calle España 594, de San Salvador de Jujuy. Fue trasladado a Buenos Aires de urgencia en un avión privado. Una bala entró por la sien y le destrozó el globo ocular, pero la afección cerebral fue mínima, según informó en aquel momento el neurocirujano Amelio Castellani, del sanatorio Lavalle, de Jujuy. La información reproducida por Clarín el 11 de febrero del ’99 consignando fuentes policiales señala que, “según el testimonio de los vecinos, en el momento exacto en que se produjo el atentado hubo un corte de luz que dejó esa zona de la ciudad completamente a oscuras. Y no se descarta que los agresores lo hayan provocado”. Noceti falleció el 1º de junio de 2004. Cuando murió, Noceti-Frías Estudio Jurídico pasó al control de su hijo Jorge.

Antes de que la Quebrada de Humahuaca fuera declarada Patrimonio de la Humanidad, en 2003, grupos de pobladores fueron despojados de sus tierras por abogados que aprovecharon la obvia debilidad de su documentación.

Los chiriguanos, descendientes de guerreros guaraníes que combatieron con los incas y terminaron instalándose en zonas como el oriente boliviano, emigraron a Jujuy durante el siglo XX para trabajar en los ingenios azucareros.

En Jujuy el poder político no hace nada sin consultar a Ledesma”, dijo a este diario Ricardo Arédez, hijo del intendente de Libertador General San Martín Luis Arédez, secuestrado en 1977 y desaparecido desde entonces. Médico, Luis se había interesado en la salud de los obreros del azúcar en Tucumán. En 1973 fue elegido intendente del pueblo cercano al ingenio Ledesma. El primer punto de su programa era un plan de entrega de tierras de la empresa a los jujeños. La historia no se repite salvo cuando no se resuelve. En julio de 2011, una ocupación en reclamo de tierras derivó en la represión de la policía jujeña, que dejó cuatro muertos.

Adriana Arédez, hija de Luis y hermana de Ricardo, señaló la responsabilidad de Ledesma en lo que definió como “tres genocidios”. El primero, “el robo de tierras a los pueblos chiriguanos”. El segundo, “la participación en el terrorismo de Estado”. El tercero, “la contaminación ambiental”. También incluyó en la trama del poder jujeño a Guillermo Jenefes, actual vicegobernador, ex senador nacional y dueño de medios que, según la hija del intendente secuestrado, “no se preocupan mucho por difundir el juicio sobre la represión”. Y recordó que el obispo a cargo de la diócesis de Jujuy entre 1965 y 1982, José Medina, “presenciaba los interrogatorios de los torturadores”. Medina fue nombrado después vicario castrense. Es el mismo a quien el 2 de abril de 1987 el entonces presidente Raúl Alfonsín tuvo que replicar desde el púlpito porque en su homilía había presentado a la Argentina como un paraíso de drogas y negociados.

Ricardo Arédez dijo que también Fellner trabajó con Frías y Noceti. El gobernador no desmintió sus relaciones con el estudio, aunque la empresa Ledesma a través de Ignacio Duelo, ejecutivo de relaciones institucionales, deslindó por escrito que Fellner haya sido abogado de la firma.

–Cuando Ledesma contrató al estudio de Noceti-Frías, ¿el doctor Eduardo Fellner fue también uno de los abogados?

–No, el doctor Fellner nunca fue abogado de Ledesma.

–¿Cuál era la razón social del estudio mientras estuvo vinculado a la empresa Ledesma?

–Noceti-Frías, que se refiere a Marcelo Horacio Frías, quien nunca fue socio del doctor Eduardo Fellner.

–¿En algún momento se llamó Fellner-Frías?

–El Estudio Noceti-Frías nunca se llamó de otra forma. El estudio que trabajaba con Ledesma era el de Marcelo Horacio Frías y Jorge Noceti. Cuando Jorge Noceti entró al gobierno provincial como secretario de Turismo, dejó de ejercer su profesión de abogado, y por supuesto dejó de ser abogado de Ledesma.

La historia del ataque a Noceti padre no es el único hecho sin esclarecer que hasta hoy ronda en el poder jujeño. Frías, que además es criador de perros, también protagonizó una historia con olor a vendetta o advertencia. Un día todos sus perros aparecieron degollados. La escena de El Padrino en la que Vito Corleone ordena poner en la cama de un productor de Hollywood la cabeza degollada del caballo preferido de éste, es ficción. La historia de los perros de Frías, no.

Como presidente de Ledesma, Blaquier emitió un comunicado el 7 de julio último. “Respecto de las acusaciones que figuran en la causa sobre una posible participación en detenciones ilegales de personas durante el último gobierno militar, quiero manifestar que somos totalmente inocentes y que las evidencias y otros elementos prueban que las imputaciones son falsas y carecen de todo sustento”, dice el texto. Y en alusión a uno de los temas que está bajo pesquisa judicial agrega: “Se nos acusa de haber prestado camionetas de Ledesma S.A.A.I. a las fuerzas de seguridad para la detención ilegal de personas”.

Ricardo Arédez dijo a este diario que recuerda haber visto las camionetas “con mis propios ojos”. Añadió que la suya no es una deducción. “No es que me pareció que los móviles eran de la empresa sino que llevaban una inscripción con la marca.

lunes, 18 de junio de 2012

15 represores procesados, con nombre y apellido

La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), filial San Luis, dio a conocer los nombres de los represores procesados por crímenes de lesa humanidad y detalló el rol que cumplía cada uno de ellos durante la última dictadura militar. Además, la APDH informó que "aún se espera la resolución de prisión efectiva de 16 represores también procesados en la causa que acumula todos los hechos de violaciones a los derechos humanos ocurridos en San Luis".

Según informó el organismo, se trata de Ricardo Alfredo Rossi (teniente del Ejército) procesado por su participación en torturas a, por lo menos, 5 exdetenidos políticos; y Pedro Armando Gil Puebla (oficial principal de la Policía de la Provincia, departamental La Toma), procesado por su participación en el asesinato de Graciela Fiochetti y las torturas a Víctor Fernández.

También están procesados Luis Mario Calderón (oficial ayudante de la Policía provincial), procesado por las torturas cometidas a, por lo menos, 8 expresos políticos; el asesinato de Graciela Fiochetti y la desaparición de Santana Alcaraz; y Rafael Enrique Leyes (oficial principal de la Policía de San Luis) por torturas en contra de, por lo menos, 5 expresos políticos.

Vicente Ernesto Moreno Recalde (médico anatomopatólogo, se desempeñó en la División Criminalística) está procesado por su participación en torturas a, por lo menos, 5 ex presos políticos y en el asesinato de Fiochetti, en tanto Omar Lucero (sub oficial, Policía de San Luis) lo está por a, por lo menos, 5 ex detenidos políticos.

También fueron procesados Juan Amador Garro (cabo de la Policía provincial) por su participación en torturas a, por lo menos, 11 exdetenidos políticos; involucrado en las desapariciones de Rafael Roberto García, Pedro Valentín Ledesma, Santana Alcaráz y el asesinato de Fiochetti; y Jorge Félix Natel (agente de la Policía provincial) por las torturas en perjuicio de, al menos, 7 ex presos políticos.

Enrique Manuel Ortuvia Salinas (oficial de la Policía provincial) fue procesado por su participación en el asesinato de Raúl Sebastián Cobos, la desaparición de Pedro Valentín Ledesma y torturas a, por lo menos, dos expresos políticos; e Higinio Rafael Robles (perteneciente a la V Brigada Aérea) por el asesinato de Dante Bodo en Villa Mercedes.

En tanto, Marcelo Eduardo González Moure (teniente de Ejército) fue procesado por tormentos infligidos en perjuicio de al menos 2 expresos políticos, y Armando Nicolás Martínez (subteniente del GADA 141) por su participación en la desaparición de Pedro Valentín Ledesma, el asesinato de Raúl Sebastián Cobos y las torturas a Juan Cruz Sarmiento.

Además fueron procesados Oscar Guillermo Rossello (oficial principal, Policía Federal) por las torturas a, por lo menos, 5 exdetenidos políticos; Celso Juan Angel Borzalino (oficial de la Policía Federal) por las torturas en perjuicio de a, al menos, 7 expresos políticos, y Horacio Angel Dana (teniente primero de Ejército)por las torturas en perjuicio de Víctor Fernández y el asesinato de Fiochetti.

lunes, 21 de mayo de 2012

Videla negó sus dichos

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El dictador Jorge Rafael Videla negó, en una carta dirigida a LA NACION, haber reconocido que "los militares debían matar a 7000 u 8000 terroristas para ganar la guerra", como le atribuye el periodista Ceferino Reato en su libro "Disposición final".

Al reivindicar lo actuado durante la lucha contra la guerrilla, dijo que esa aseveración, como otras, es "falaz", lo que fue rebatido por el periodista y escritor, quien ratificó" todo el contenido del libro", al ser consultado por este diario.

La polémica gira en torno de las declaraciones formuladas por Videla, que concedió nueve entrevistas a Reato, entre octubre de 2011 y marzo de 2012, en la prisión federal de Campo de Mayo, donde el dictador cumple las condenas a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad.

Videla relativizó el número de 7000 u 8000 desaparecidos mencionados en el libro y lo atribuyó a "una interpretación personal" del autor, originada, quizás, en "alguna ambigüedad producida por el entrevistado".

Reato aclaró que las entrevistas no fueron grabadas, porque "está prohibido ingresar con grabadores" al penal. Pero explicó que "tomaba nota de cada respuesta y luego las pasaba en limpio" y que el ex jefe militar pudo revisar todas sus respuestas, como consta en originales que conserva.

"Es una técnica que utilizo con todos mis entrevistados cuando no puedo grabar las entrevistas", explicó el periodista, al insistir en que le interesaba brindar a los lectores "las respuestas que efectivamente Videla quería dar, evitando errores e imprecisiones".

Reato dijo que el ex dictador fijó la cantidad entre 7000 y 8000 personas, en una entrevista realizada el 26 de octubre de 2011, lo que luego reiteró el 16 de noviembre siguiente.

Videla dio a entender que no le consta esa precisión. "Yo dije: «Según estadísticas confiables, murieron entre 7000 y 8000 personas del oponente en la guerra contra el terrorismo, incluyendo muertos en combate y desaparecidos». En su oportunidad, la señora de Meijide reconoce 8960 bajas, ambas cifras muy lejanas a los 30.000 instalados por el relato en el imaginario público y extranjero", explicó el dictador.

El autor de Disposición final expresó que no toma esas cifras como definitivas porque son imprecisas. Y agregó: "Dada la voluntad de Videla de clarificarlas, haría muy bien a la verdad histórica que él intentara precisarlas con la información que debe tener y la que puede reunir en los contactos que todavía mantiene con sus subordinados de aquellos tiempos".

El arrepentimiento

Otra crítica de Videla apunta al contexto en el que está incluida su frase "no estoy arrepentido de nada".

Dijo que esa expresión "fue referida en el marco del comandante responsable de ganar la guerra, en un año y medio, según las órdenes, con las mínimas bajas propias y de la población civil". Y añadió: "No obstante ello, sólo deseo reiterar el dolor y el pesar que soporto en mi fuero íntimo toda vez que reflexiono acerca de este drama que me tuvo por principal protagonista".

Reato, en cambio, reveló que Videla fue preciso en sus afirmaciones sobre su actitud interior frente a la guerra contra la subversión. Dijo que en la entrevista del 26 de octubre sus palabras fueron: "Ojo, no estoy arrepentido de nada, duermo muy tranquilo todas las noches; tengo sí un peso en el alma, pero no estoy arrepentido ni ese peso me saca el sueño".

El ex jefe militar objetó, también, que se le atribuyera haber aceptado "que todos los desaparecidos eran detenidos y que fueran todos muertos durante la dictadura". Y dijo que no aceptó "el ocultamiento del cuerpo arrojándolo al mar, al río o a un dique, quemándolo en un horno o dentro de neumáticos de automóviles o enterrándolos en una fosa común".

Reato afirmó que en el libro no se le atribuyen a Videla dichos sobre cómo fueron ocultados o destruidos los cuerpos de las personas ejecutadas en forma sumaria.

"Nunca le atribuí ninguna respuesta sobre esos temas por la sencilla razón de que la forma de ocultar el cuerpo de cada una de esas personas quedaba a criterio del jefe de zona", explicó el periodista. Y recuerda que en la página 62 del libro, cita al propio Videla, cuando dice: "La responsabilidad de cada caso recayó en el comandante de la zona, que utilizó el método que creyó más apropiado".

El texto completo de la respuesta de Ceferino Reato

Ratifico todo el contenido de "Disposición Final" 

Videla no puede decir que no le avisé: el 23 de diciembre del año pasado, le aclaré, por si hubiera hecho falta, que él no iba a quedar satisfecho con mi libro debido, en especial, a las preguntas y repreguntas sobre el tema crucial de los detenidos desaparecidos durante su gobierno.

Las entrevistas no fueron grabadas porque está prohibido ingresar con grabadores a la prisión federal de Campo de Mayo. Yo tomaba nota de cada una de sus respuestas y luego las pasaba en limpio; Videla pudo revisar todas sus respuestas y, de hecho, realizó diversas sugerencias de puño y letra, como consta en originales que todavía conservo.

Esto fue así porque me interesaba brindar a mis lectores las respuestas que efectivamente Videla quería dar, evitando errores e imprecisiones de mi parte. Es una técnica que utilizo con todos mis entrevistados cuando no puedo grabar las entrevistas.

He revisado esos originales y, frente a las críticas de Videla y de los impulsores de su carta, ratifico todo el contenido de mi libro dado que las declaraciones ahora cuestionadas fueron efectivamente dadas por el entrevistado. Y a que, cuando le mostré esas respuestas, no las objetó.

Con respecto a las cifras de Videla, él dijo el 26 de octubre de 2011, y lo reiteró el 16 de noviembre de 2011: "Pongamos que eran siete mil u ocho mil las personas que debían morir para ganar la guerra; no podíamos fusilarlas (.)" Luego, explicó que tampoco podían llevarlas ante la Justicia, que "estaba inerte". Si podían ser fusiladas o llevadas ante la Justicia, algo que finalmente no ocurrió, queda claro que esas personas estaban detenidas.

De todos modos, yo no tomo esas cifras como definitivas porque son evidentemente imprecisas. Dada la voluntad de Videla de clarificarlas, me parece que haría muy bien a la verdad histórica que él intentara precisarlas con la información que debe tener y la que puede reunir en los contactos que todavía mantiene con sus subordinados de aquellos tiempos.

En cuando a su actitud interior con relación a "la guerra contra la subversión" y sus resultados, Videla dijo el 26 de octubre de 2011: "Ojo, no estoy arrepentido de nada, duermo muy tranquilo todas las noches; tengo sí un peso en el alma, pero no estoy arrepentido ni ese peso me saca el sueño, aunque me gustaría hacer una contribución para asumir mi responsabilidad de una manera tal que sirva para que la sociedad entienda lo que pasó y para aliviar la situación de militares que tenían menos graduación que yo".

Con relación a otras objeciones, como por ejemplo, los presuntos dichos de Videla sobre cómo fueron ocultados o destruidos los cuerpos de los ejecutados en forma sumaria, nunca le atribuí ninguna respuesta sobre esos temas por la sencilla razón de que, como escribí entre las páginas 64 y 65, "la forma de ocultar el cuerpo de cada una de esas personas quedaba a criterio del jefe de Zona, que decidía si habría un ´vuelo de la muerte´; si sería arrojado a un dique o a un arroyo; si lo enterrarían en un lugar secreto, o si lo quemarían en un horno o rodeado de gomas de automóviles". Incluso, en la página 62, cito a Videla diciendo: "La responsabilidad de cada caso recayó en el comandante de la zona, que utilizó el método que creyó más apropiado. Cada comandante tuvo autonomía para encontrar el método más rápido y menos riesgoso".

sábado, 5 de mayo de 2012

Perú revela documentos de 1833 y 1982 sobre las Malvinas

Entres los documentos hay conversaciones grabadas entre Fernando Belaúnde Terry, presidente de Perú en ese momento y  Galtieri.


Entres los documentos hay conversaciones grabadas entre Fernando Belaúnde Terry, presidente de Perú en ese momento y Galtieri. Los documentos fueron exhibidos días atrás en la sede de la Cancillería argentina por el congresista peruano Víctor García Belaúnde, quien era secretario del Consejo de Ministros en 1982, durante la presidencia de su tío Fernando Belaúnde Terry.



García Belaúnde presentó fragmentos de desgrabaciones de siete conversaciones telefónicas que Belaúnde Terry y su canciller, Javier Arias Stella, mantuvieron con diversos interlocutores entre el 1 y el 3 de mayo de 1982.

Por esos días, el gobierno de Estados Unidos aún intentaba mediar para evitar el conflicto armado entre la Argentina -cuyas tropas habían desembarcado el 2 de abril en las Malvinas y desde entonces controlaban el archipiélago- y Gran Bretaña, y había recurrido a los buenos oficios de Belaúnde Terry debido a la histórica amistad entre la Argentina y Perú.

En la primera de esas comunicaciones, ocurrida el 1 de mayo por la mañana, el entonces secretario de Estado de Estados Unidos, Alexander Haig, advierte a Belaúnde que “los ingleses vencerán” porque “tienen un armamento muy sofisticado que los defensores de las islas, por valiente que sea su resistencia, no podrán contrarrestar”.

Esa noche, el canciller peruano, Javier Arias Stella, tomó contacto con su colega argentino, Nicanor Costa Méndez, para “auscultar los ánimos de predisposición ante un eventual ofrecimiento” de un plan de paz y “tuvo que esforzarse mucho” para que el presidente argentino, Leopoldo Galtieri, accediera a conversar con Belaúnde.

El intercambio telefónico entre los dos mandatarios se produjo finalmente en la madrugada del 2 de mayo. “Es mi deber decirle que he creído ver en el secretario de Estado (Haig) una honda preocupación por una cierta intransigencia del otro lado (Gran Bretaña)”, le advierte Belaúnde a Galtieri.

El presidente de facto argentino, que llamaba a Belaúnde “doctor” pese a que era arquitecto, le responde: “Nosotros no vamos a cambiar la soberanía por nada, doctor, eh... Mire, doctor, en la Argentina, después de 150 años (de usurpación de las Malvinas por Gran Bretaña), uno año o dos no me preocupa.

Lo que me preocupa es que no sea un año sino 150 años más.”
En la mañana del 2, Belaúnde Terry conversó con Costa Méndez acerca de aspectos formales del texto de la propuesta de mediación que llevaba adelante el gobierno peruano.

Al mediodía volvieron a conectarse Belaúnde Terry y Galtieri. “Sí, por supuesto, lo que habló Costa Méndez vale, pero no me obligue a darle una respuesta porque no puedo; comprenda, yo también tengo mi senado y debo consultarlo”, dijo el mandatario argentino.

Según García Belaúnde, el presidente peruano nunca supo si la metáfora del senado se refería a la opinión pública o al resto de la cúpula militar, dado que durante la dictadura argentina no funcionó ninguna forma de parlamento.

Como es sabido, el llamado “Plan de paz” de Belaúnde Terry proponía la “cesación inmediata de las hostilidades”, el “retiro simultáneo y mutuo de las fuerzas” y la “presencia de representantes ajenos a las dos partes involucradas en el conflicto para administrar temporalmente las islas”, entre otros aspectos, con el objeto de entablar negociaciones para que “antes del 30 de abril de 1983” pudiera suscribirse un “acuerdo definitivo”.

Galtieri y Belaúnde conversaron una vez más en los primeros minutos del 3, cuando ya era público que las tropas británicas habían torpedeado al crucero argentino General Belgrano fuera de la zona de exclusión.

“Habíamos quedado en seguir profundizando (la propuesta peruana con la cúpula militar argentina), dado que el tema es la paz y la soberanía argentina, pero todo esto, señor presidente, se ha visto tremendamente afectado y trastocado por la actitud británica al torpedear al crucero General Belgrano”, señala el mandatario argentino.

“El gobierno argentino no está dispuesto ante esta presión militar a aceptar ninguna negociación; preferimos morir de pie que vivir arrodillados”, agrega Galtieri, quien por entonces creía que el buque no había sido hundido sino que estaba “al garete”.

Las comunicaciones desclasificadas se completan con un diálogo entre Arias Stella y Costa Méndez, en la mañana del 3, en el que el canciller argentino confirma que la cúpula militar se había enterado del ataque al Belgrano mientras analizaba el plan de paz de Belaúnde.
“Eso en la Marina suscitó una indignación muy grande, a mi juicio muy justa, porque ellos dicen que esto no pudo haber sido determinado sino por el satélite, de tal manera que ellos ven la mano de Estados Unidos atrás”, dice Costa Méndez.

Por otra parte, García Belaúnde exhibió copias facsimilares de notas guardadas en el archivo de la Cancillería de Perú, muy probablemente inéditas en la Argentina, que fueron intercambiadas por las autoridades de ambos países en 1833, a partir de la invasión de las Malvinas por parte de Gran Bretaña.

Ese intercambio se produjo a partir de la solicitud de antecedentes por parte del ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores de la provincia de Buenos Aires, Manuel Vicente Maza (entonces las Provincias Unidas del Río de la Plata carecían de gobierno nacional y las relaciones exteriores estaban a cargo de las autoridades bonaerenses) y del cónsul general argentino en Perú, José de Riglos.

La inquietud los funcionarios argentinos, respondida tiempo después por el canciller peruano, Manuel del Río, se debía a que antes de la creación del Virreinato del Río de la Plata, en 1776, las Provincias Unidas, y por lo tanto las Malvinas, formaban parte del Virreinato del Perú.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Falleció una de las fundadoras de las Abuelas de Plaza de Mayo


Falleció la Abuela de Plaza de Mayo Nélida Gómez de Navajas, "una más de nosotras que se va sin conocer a su nieto", expresaron las Abuelas en un comunicado.
"Aún en sus últimos días, a pesar del delicado estado de salud en que se encontraba, siguió manteniendo su compromiso con la Asociación", dijeron las Abuelas.
En ese marco, señalaron que "la recordaremos con alegría por los momentos compartidos. Hoy la despedimos con tristeza porque es una más de nosotras que se va sin recuperar a su nieto".
En tanto, la Secretaría de Derechos Humanos expresó, en un comunicado, "su profundo pesar por el fallecimiento de Nélida Navajas, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo".
Cristina, la hija de Nélida, fue secuestrada el 13 de julio de 1976. Tenía dos hijos, Camilo y Miguel. Ella y su compañero Julio Santucho, quien se encontraba en Italia en el momento del secuestro, pertenecían al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).
La noche del secuestro, Nélida recibió un llamado de los vecinos de su hija para que fuera a buscar a sus dos nietos y a un primo de ellos, hijo de Manuela Santucho –también secuestrada con Cristina– y de Alberto Genoud, que estaba detenido.
En el departamento, Nélida encontró una carta, que su hija aún no había podido mandar a Julio: “Llevé a los nenes al médico porque están con bronquitis, con mucha tos, e íbamos a llevar con mamá a Camilo a un traumatólogo porque le dolía la piernita. Cuando termine con los nenes voy a ir al médico porque tengo ya dos faltas”, decía la carta.
Nélida supo entonces que su hija estaba embarazada. Más tarde, por testimonios de sobrevivientes, pudo confirmar que tuvo a su bebé.

martes, 1 de mayo de 2012

Hebe: "Este es el mejor momento de las Madres, porque parimos otros hijos"

"Estamos orgullosas de haber decidido este camino. Queremos este proyecto nacional y popular: es nuestro, lo tenemos en nuestras manos, lo tenemos que seguir haciendo”, dijo Hebe durante su discurso.


Por Alejandra Dandan

A 35 años de la primera caminata de las “locas de la Plaza de Mayo”, sobre un escenario marcado por la imagen de un pañuelo blanco y el logo de YPF y la consigna “Vuelve a ser nuestra”, Hebe de Bonafini advirtió que "las madres somos desordenadas", aclaró que sus hijos fueron quienes las parieron a ellas y exhortó a los jóvenes que las acompañaron a continuar el camino emprendido en 1977: “Las madres estamos afuera de todos los libros, casi hasta de los libros de historia porque la estamos recorriendo juntos, ustedes y nosotros... Esta historia que nos pusieron en las manos primero nuestros hijos y después Nestor, quien hizo que estallaran los corazones, los cuerpos, las manos y las cabezas de miles y miles de pibes que se sintieron incluidos en esta patria para hacer política".

Poco después del homenaje de Madres Linea Fundadora sobre la misma Plaza, mientras las banderas de las agrupaciones políticas se desplazaban de uno a otro encuentro para enlazar en ese gesto los dos escenarios, músicos llegados de todo el país se subieron al escenario en el que Hebe recorrió la historia de las Madres. “Una lucha que no sabe de descansos, que nunca tuvo tregua, que enfrentó los peores momentos”, reivindicó: "Eramos poquitas pero nos sentíamos grandes, porque siempre nos sentimos acompañadas por nuestros hijos”. En busca de sus orígenes recordó a Azucena Villaflor: “Tal vez el click lo hizo Azucena en la parroquia Stella Maris donde nos atendía un obispo, monseñor (Emilio) Graselli, que era más milico que los milicos, más hijo de puta que los milicos. Él sabia todo: habíamos ido muchas veces, nos hacían dejar la cartera, nos revisaban... Y Azucena dijo: '¡Basta! No vengamos más acá, estos son unos hijos de puta. Hagamos una carta para Videla'. Yo creo que esa fue la creación, ahí en ese momento: fuimos a la plaza, estuvimos ahí abajo del árbol, nos pusimos a firmar la carta... Ya conocen la historia: esta plaza siempre nos contuvo, siempre nos sostuvo”.

En ese mismo lugar, 35 años más tarde, la presidenta de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo le entregó un pañuelo a Gabriel Mariotto, vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, como reconocimiento a su trabajo por la Ley de medios. Con ese gesto, convirtió a la ley en uno de los ejes del acto. Habló de los “piratas que ahora no llegan en barcos sino que salen del campo y salen de algunos diarios”. Y exhortó a la Corte Suprema de Justicia a que "terminen con las cautelares: no le tengan miedo a Clarín y a la Nación, el pueblo entero los va a aplaudir, porque necesita tener más medios para poder comunicarse y aprender”.

Entre los cantos a los desaparecidos y "soy soldado del Pingüino", una mujer le contaba a su hija, en brazos, "ohh, yo soy argentina, soy soldada... de Cristina", rodeada de de las banderas de La Cámpora, de Nuevo Encuentro, del Peronismo Militante. Había pibes con las remeras del Néstor Eternauta y pibas con las remeras de Juicio y Castigo a los culpables, entre las que se destacaba otra mujer con la bandera de la Asociación de las Madres con la consigna "Ni un paso atrás": "Es la primera vez que vengo a la plaza porque soy de la época de las cabezas lavadas: ustedes los jóvenes nacieron en democracia, pero yo crecí con dictaduras. Después de Perón las democracias siempre fueron muy débiles. Clarín tapaba todo, era todo un engaño, y nos decían por algo será: ¿Sabés lo que cuesta cambiar cuando te lavaron la estructura del cerebro? Yo lo voté a Aramburu, imaginate, lo adorábamos. Y después me puse a leer. Un día escuché a Hebe en la radio y dije: ¡y esta loca qué dice! Ahora que está muy viejita, me dije no puede ser que se vaya y que yo no le pueda dar un abrazo, por eso estoy acá”.

Mientras Margarita se aferraba a la bandera como quien busca cobijo, en el escenario, uno de los integrantes del Trio Humahuaca dedicó una canción a la “memoria de mi tío Lucho y de su compañera Lili López, que también murieron en el ´76”. La banda acercó saludos del Perro Santillán y de las Madres de Plaza de Mayo de Jujuy que “están tan silenciadas en una provincia –dijeron-- en la que nos quieren hacer creer todavía que los desaparecidos se fueron de viaje, donde toda la oligarquía intenta tapar estas cosas”.

Entre las primeras filas, Sebastián Padró, de 22 años, sostenía una de las banderas de Peronismo Militante: “Estamos acá para seguir aprendido de la lucha de las madres y reivindicando un día histórico”, dijo. “Hoy, afortunadamente, formo parte de un proyecto, pero es raro porque venimos a homenajear a los compañeros dentro de un proceso que avanza porque hay muchos milicos presos. Yo iba de chico con mis viejos y era otro tipo de actos: esto no era lo mismo, en los ´90 eran jornadas de lucha, de protesta, hoy es distinto, hay que seguir, faltan los responsables civiles, pero se respira otro aire”. Y ahí, antes de que Hebe dijera nada, él anticipaba que "nos resulta fundamental como juventud estar acá y calculo que a las Madres les pasa lo mismo: su lucha histórica es un legado. Todos somos un poco hijos de ellas. Esta fue la lucha que se plantearon y que hoy estemos acá es directamente por responsabilidad de ellas. Tenemos que estar agradecidos como militantes de un proyecto democrático y popular”.

Mientras tanto, Hebe, quien recordó que todavía está pendiente la sanción del derecho de las mujeres a interrumpir el embarazo, convocó al escenario a Pepe Cibrián, a quien le agradeció su militancia en favor de la Ley de Matrimonio Igualitario, cuya aprobación asimiló a las luchas de las Madres. Luego de que Cibrián repitiera el homenaje a Federico García Lorca con el cual defendió la sanción de la ley en el Congreso, Bonafini reconoció que "sabemos que faltan muchas cosas por hacer, porque al país lo destruyeron no sólo los militares sino los que vinieron después que terminaron de barrer, de regalar y tirar todo por la borda. (...) Estamos orgullosas de haber decidido este camino. Queremos este proyecto nacional y popular: es nuestro, lo tenemos en nuestras manos, lo tenemos que seguir haciendo”, concluyó.

Guillermo Vaccarini, de la Martín Fierro, sintetizó el sentimientoo de muchos de los presentes: “Nos sentimos parte de esa resistencia que empezaron las Madres. Fueron una columna moral”.

Madres de Plaza de Mayo, 35 años luchando por justicia

El 30 de abril de 1977, en momentos de mayor represión en Argentina, catorce mujeres se juntaron frente a la Casa de Gobierno en Buenos Aires.




Buenos Aires. - El 30 de abril de 1977, en plena dictadura militar y en momentos de mayor represión en Argentina, catorce mujeres se juntaron frente a la Casa de Gobierno en Buenos Aires para exigir información sobre el paradero de sus hijos desaparecidos. Pasaron 35 años, y las Madres de Plaza de Mayo aún siguen su lucha por la justicia.

No importó la ideología, religión o condición social. Desde el primer encuentro las madres se propusieron hacer pública la “desaparición forzada” de sus hijos. Un año antes, un golpe de Estado había instaurado una Junta Militar (1976-1983), que institucionalizó como método de represión el secuestro, la tortura, el asesinato y la desaparición sistemática de personas por motivos políticos.

La idea de reunirse en la plaza surgió a instancias de Azucena Villaflor de De Vincenti después de que a las mujeres se les negara una audiencia con el presidente de facto, teniente general Jorge Rafael Videla. “Individualmente no vamos a conseguir nada. ¿Por qué no vamos todas a la Plaza de Mayo? Cuando vea que somos muchas, Videla tendrá que recibirnos”, dijo Villaflor.

A partir de ese día, una vez por semana, las Madres, con un pañuelo blanco en su cabeza y fotos de sus hijos desaparecidos, comenzaron a marchar alrededor de la pirámide central de la Plaza de Mayo. Debían “circular” en filas de a dos ya que el estado de sitio imperante prohibía grupos de tres o más personas.

A pesar de sufrir amenazas, golpes y arrestos, las Madres volvieron cada semana a la plaza. Y cada vez fueron más. Las marchas de los jueves, en las que habitualmente se juntaban entre 300 y 400 madres, y a las que se fueron incorporando padres, hermanos, esposos, hijos y nietos, se transformaron en un símbolo de la resistencia contra la dictadura militar. “¡Los desaparecidos, que digan donde están!”, exigían en sus recorridas.

Azucena Villaflor, junto con otras dos madres, dos monjas francesas y siete activistas de derechos humanos fueron secuestrados por la Armada en la Parroquia Santa Cruz de Buenos Aires en diciembre de 1977. Tras sufrir torturas, fueron arrojados vivos al mar en los “llamados vuelos de la muerte”.

A partir del Mundial de Fútbol de 1978 en Argentina las Madres pudieron mostrarse al mundo e informar sobre la situación que se estaba viviendo entonces en el país. “Holanda pasó la marcha de las Madres en vez del Mundial, porque era jueves, y ahí nos conoció el mundo”, dijo Hebe de Bonafini, actual presidenta de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo.

Comenzaron a recibir ayuda financiera del exterior con lo que pudieron comprarse la primera casa. Hasta ese momento, las mujeres del pañuelo blanco se reunían en casas, iglesias o confiterías. “Pero nos teníamos que ir temprano porque si no nos llevaban presas”, agregó Bonafini, cuyos dos hijos y una nuera integran la lista de los 30.000 desaparecidos, según cifras de organizaciones de derechos humanos.

En los años 80 se consolidó la idea entre las Madres de que aún cuando los desaparecidos ya estuviesen muertos se debía seguir exigiendo el esclarecimiento de los hechos como si sus hijos siguieran vivos, hasta que aparecieran sus cuerpos.

En 1986, el movimiento sufrió una división por diferencias de criterio. Por un lado, las Madres de Playa de Mayo Línea Fundadora criticaban a la conducción de Bonafini por personalismo y falta de democracia interna. Por otro, la Asociación Madres de Plaza de Mayo, criticó que las primeras aceptaran las reparaciones económicas por sus familiares desaparecidos otorgadas por el primer presidente electo democráticamente tras la dictadura Raúl Alfonsín (1983-1989).

A pesar de sus diferencias, ambos grupos siguieron participando en actividades conjuntas.

El juicio a las Juntas en 1986 inició un proceso de revisión y esclarecimiento de los crímenes perpetrados por los militares. Pero con las leyes de “Obediencia Debida” (1986) y “Punto final” (1987)- impulsadas por Alfonsín, y los indultos decretados luego por el presidente Carlos Menem (1989-1999) para los militares condenados por terrorismo de Estado, este proceso se interrumpió. Entre los militares indultados se encontraban Videla y el almirante Emilio Massera, condenados a cadena perpetua.

Pero con la llegada de Néstor Kirchner al gobierno (2003-2007), el Congreso anuló las leyes antes mencionadas y la Suprema Corte de Justicia las declaró inconstitucionales. Al mismo tiempo, se abrieron decenas de causas que implicaban a militares de toda graduación. Entre otros represores, en diciembre de 2010, Videla recibió su segunda condena de por vida.

“Es un día histórico, es hacer justicia”, dijo la representante de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora Tati Almeyda tras la sentencia.

Las Madres están históricamente relacionadas con las Abuelas de Plaza de Mayo, cuyo objetivo es descubrir el paradero y recuperar la identidad de cientos de niños secuestrados durante la dictadura, y con la agrupación Hijos, integrada por los hijos de los desaparecidos que desean continuar la lucha de sus padres y abuelas.

Desde hace algunos meses, la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, que lleva adelante un café literario, una librería y una Universidad Popular se ha visto envuelta en un escándalo que involucra a su ahora ex apoderado Sergio Schoklender, acusado de fraude en el manejo de un plan de viviendas para gente humilde, que también gestiona la fundación de las Madres.

Las opiniones sobre la responsabilidad de Bonafini están divididas. Algunos creen que no podía ignorar las actividades del abogado, mientras otros aseguran su inocencia. “Yo considero que las Madres de Plaza de Mayo ya han entrado en la historia. Su acción ha sido épica durante la dictadura. Han corrido todos los peligros”, señala el escritor Osvaldo Bayer.

“Las conozco muy bien, son incapaces de hacer un negociado. Fueron engañadas. Así que realmente yo creo que la Justicia tiene que actuar en ese sentido y debe dejar absolutamente limpias a las Madres de Plaza de Mayo. Como digo yo, han quedado como un gran episodio de la historia argentina”, afirma.

Este lunes, bajo el lema “35 años de vida, pasión y lucha de las Madres de Plaza de Mayo” se convoca una vez más a la histórica plaza a recordar la lucha de estas mujeres, muchas de las cuales ya no están, que osaron enfrentar a una dictadura cruel y aún siguen batallando por la justicia.

miércoles, 25 de abril de 2012

Un represor niega y otro calla

En la segunda jornada del juicio por crímenes de lesa humanidad en Catamarca, el ex policía Juan Daniel Rauzzino decidió finalmente declarar para rechazar los cargos en su contra y asegurar que la policía provincial tenía la orden de "no tomar ningún tipo de intervención contra la subversión". Por su parte, el militar retirado Carlos Alberto Lucena se llamó a silencio. Ambos enfrentan al Tribunal Federal 1º por la desaparición y muerte de Francisco Gregorio Ponce, su hermano Julio Genaro Burgos, Griselda del Huerto Ponce y Nelly Yolanda Borda, secuestrados entre abril de 1976 y enero de 1977.

Rauzzino, quien desde el 13 de mayo de 1975 hasta el 15 de diciembre de 1976 se desempeñaba en la fuerza policial, sostuvo que "el automóvil en la que se secuestró a la joven Griselda Ponce no pertenecía a la fuerza" y descartó que "la policía tenga que ver con el hecho".

El ex policía presentó al Tribunal pruebas documentales y periodísticas de su desempeño como jefe de la Policía en ese entonces. Y argumentó: "Juro por Dios, la Patria y mis cuatro nietos que no torturé ni secuestré a nadie, ya que no soy un delincuente".

Las cuatro desapariciones seguidas de muerte son parte de las casi 30 denunciadas que se realizaron en la provincia. Los jueces Juan Carlos Reynaga, Eduardo Gabriel Casas y José Camilo Quiroga Uriburu llevan adelante el juicio, en el que se prevé la declaración de unos 51 testigos a lo largo de todo el juicio.

martes, 24 de abril de 2012

Responsables del robo de bebés

El dictador Jorge Rafael Videla cabeceó varias veces mientras el fiscal completaba su alegato.



LAS PRUEBAS CONTRA JORGE RAFAEL VIDELA Y REYNALDO BIGNONE


Después de casi dos semanas de fundamentar su alegato, la fiscalía pedirá a partir de hoy las penas para los dictadores que están siendo juzgados por treinta y cuatro apropiaciones de bebés. Videla sigue negando que haya sido un plan sistemático.

Por Alejandra Dandan


A días de las declaraciones públicas leídas como “confesión”, el dictador Jorge Rafael Videla volvió a sentarse entre los acusados del juicio por el plan sistemático de robo de bebés para escuchar el alegato de la fiscalía. Con la cara levantada y entre cabeceos que cada tanto parecían capturarlo para el lado de los sueños, oyó al fiscal Martín Niklison referirse a esas declaraciones públicas que por haber sido transmitidas en televisión o difundidas en los diarios parecen haber adquirido, de hecho, el carácter de prueba para la trama del juicio. En esa línea, Niklison le recordó que pese a que todavía lo niega, Videla fue el único dictador latinoamericano que aceptó el robo sistemático de niños.

“No tengo dudas de que en este juicio se ha podido demostrar la responsabilidad de Videla en tan aberrantes hechos –dijo el fiscal–. En esas declaraciones (públicas) se refiere a la cuestión de la apropiación de niños, pero las redujo a actos individuales de militares y policías que por caridad entregaron niños abandonados, buscando de ese modo (Videla) despegarse de estos hechos y no pasar a la historia como el único dictador latinoamericano de esa época que organizó la apropiación de los hijos de sus víctimas.” En este juicio, agregó, “no hemos visto esos supuestos actos de caridad, sino el horror que implica arrancarles los niños a sus padres y madres y la organización dispuesta para los partos y el posterior reparto de los bebés”.

A horas del pedido de condenas que se escuchará durante la mañana de hoy, la fiscalía federal leyó las acusaciones de los trece imputados del debate. Entre ellos, Videla quedó situado como el “organizador” y principal responsable, pero también acusó a Santiago Omar Riveros, por entonces jefe del Instituto Militar de Campo de Mayo, y a Reynaldo Bignone y Oscar Francos, integrantes de la última junta de comandantes.

Lo que el juicio debe probar, y es lo que intentan demostrar en estos días los alegatos de los acusadores, es que el robo de bebés fue un plan sistemático organizado desde la cúpula militar y ejercido por intermediarios que actuaron en cada uno de los centros clandestinos o en la distribución de los niños. Videla viene negando la lógica del plan con el argumento de que no hubo una orden escrita que lo haya avalado, como si ése fuera el único modo de probar una práctica sistemática. Los acusadores intentan demostrar, en cambio, que sin aquella orden el plan puede probarse por los efectos, es decir por lo que sucedió con los niños robados. O por la organización, por ejemplo, de las maternidades clandestinas, que estructuraron el alojamiento de las embarazadas, los nacimientos y la distribución de los niños. Pero además, intentan probar que es necesario recordar que cuando se probaron las desapariciones, los desaparecedores también decían que no existían porque no había órdenes escritas. Videla terminó de admitir las desapariciones más de 35 años después, en esas declaraciones públicas en las que reconoce el “pongamos que fueron siete u ocho mil”, recordó en un pasillo el fiscal federal.

En este caso, Videla está acusado por la mayor parte de los 34 expedientes de apropiación de menores que llegaron a juicio. “Si hubo centros clandestinos, fue su voluntad; si hubo desaparecidos, fue su voluntad; si hubo torturas, fue su voluntad y si hubo apropiación de menores, fue su voluntad”, dijo el fiscal.

Las acusaciones avanzaron sobre el resto de los imputados. Entre ellos, Bignone y Franco. Pese a que hicieron la carrera de ascenso militar durante la dictadura e intervinieron en lugares de decisión e incluso llevaron adelante personalmente gestiones donde hubo casos de robos de niños, están en el juicio acusados sólo “por un tramo puntual”: la orden que impartieron mientras formaban parte del último gobierno de las Juntas y que disponía la destrucción de documentos y por la ley que intentó garantizar la impunidad de quienes intervinieron en la dictadura. En palabras del equipo de fiscales, integrado además por Nuria Piñol y Viviana Sánchez, “se les atribuye los últimos actos realizados por el aparato represivo estatal para lograr que las apropiaciones se puedan seguir cometiendo y gozando de impunidad, permitiendo que quienes se habían apoderado de los menores no vieran perturbado el dominio que bajo una apariencia legal ellos ejercían”.

En ese sentido, la acusación hacia ellos desde el primer momento fue un desafío, porque se debía equiparar la sanción de una ley y una orden con las acciones de los crímenes. Para demostrar, entonces, la dimensión y el peso que puede tener una ley o una orden, la fiscalía habló de cómo normas similares pueden decretar una guerra o decidir una masacre. Compararon el acta de la Junta con una “tapa” que buscó cerrar entre otras cosas el tema de los niños y dijeron: “Un acta de la junta era un acto de voluntad de sus integrantes por el cual se podía hacer cualquier cosa mientras tuvieran el respaldo militar para hacerlo. Un acta de la junta tenía el sentido que sus integrantes quisieran darle y en este caso era poner una tapa sobre el tema desaparecidos y asegurarse de que nadie pudiera abrirla. Respecto de los niños, el objetivo era que nadie pudiera perturbar a lo que ellos llamaban familias adoptivas”.

Sólo por mencionar un ejemplo más, el llamado “Documento Final” afirma que los desaparecidos “a los efectos jurídicos y administrativos se consideran muertos”. Una “muerte” que por otra parte intentó alcanzar la figura de los niños desaparecidos.

Entre las pruebas de cada uno fueron revisados nuevamente los casos de las víctimas. El de Macarena Gelman y la decisión adjudicada a Videla del traslado de su madre a Uruguay. Aquello que Juan Gelman mencionó en su declaración de que a su nuera Claudia Iruretagoyena se la llevaron como parte de un “robo de vientres”. Las dudas que todavía quedan sobre las razones por las que se hizo el traslado. Pero la certeza a la vez de que eso también se hizo porque hubo una decisión del comandante. En esa línea, mientras se enumeraban las pruebas contra Videla apareció en primer plano la responsabilidad de Bignone en un caso por el que no está imputado: es sobre la intervención que tuvo sobre lo que sucedió con Claudia, la hija de Estela de Carlotto. La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo lo visitó a través de algunas relaciones para pedirle por su hija y para decirle que si iban a asesinarla al menos le devolvieran su cuerpo. El cuerpo efectivamente apareció, luego de que Claudia diera a luz en el Hospital Militar central y le robaran a su hijo. En el juicio se indicó que la intervención de Bignone permitió que reapareciera el cuerpo de Claudia, un dato sobre el que Niklison reparó: “De los 34 casos en que acusa la Fiscalía, es el único cuerpo de una madre asesinada que fue entregado”.

Eso, por otro lado, era una respuesta al propio Bignone, que en su última intervención durante el juicio dijo que no sabía de la existencia del robo de bebés.

lunes, 23 de abril de 2012

Comenzó el primer juicio contra represores en Catamarca


Cámara Oral Federal 


El primer juicio en Catamarca por delitos de lesa humanidad durante la dictadura militar comenzó a las 9.40 en la Cámara Oral Federal, ante una fuerte custodia policial, con la presencia de familiares de las víctimas y organizaciones de derechos humanos.


En este juicio, serán juzgados el ex-Jefe del Regimiento de Infantería 17, Carlos Alberto Lucena; y el ex Jefe General de Policía, Juan Daniel Rauzzino, acusados como presuntos autores por la desaparición y muerte de los catamarqueños Francisco Gregorio Ponce, su hermano Julio Genaro Burgos, Griselda del Huerto Ponce, y Nelly Yolanda Borda, en hechos ocurridos entre abril de 1976 y enero de 1977.

lunes, 26 de marzo de 2012

Carlotto: "No se puede convivir con quienes nos robaron más de 500 nietitos"

 

"Hay innumerables pruebas de la sistematicidad de los robos de niños que luego fueron criados en la mentira”, manifestó uno de los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo.




En la etapa final del juicio por el robo sistemático de bebés, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, se mostró confiada en la resolución de la justicia. Además calificó como "histórico" el alegato de los abogados de la organización, quienes ofrecerán las evidencias recolectadas durante años de investigación contra los represores Jorge Rafael Videla, Reinaldo Benito Bignone, Santiago Omar Riveros, Jorge Acosta, Antonio Vañek, Jorge Azic, Rubén Franco y el médico Jorge Luis Magnacco.


En la sala de audiencias de los tribunales de Comodoro Py 2002, la titular de Abuelas expresó que fueron "larguísimos 15 años" para la recolección de pruebas que permitirán condenar a los "genocidas y depredadores de la dictadura feroz que usurpó el poder" en 1976, y recordó que los represores son "peor que animales porque aún reivindican sus crímenes". Además, anticipó que sus abogados "pedirán penas de hasta 50 años".

viernes, 20 de enero de 2012

"El juicio servirá para conocer la complicidad civil que existió en ese proceso nefasto”


El 9 de febrero en el Aula Magna de la Universidad comenzará el juicio por el asesinato de Carlos Alberto Moreno ocurrido en nuestra ciudad durante la última dictadura. Su hijo, destacó que no solo serán enjuiciados tres militares, sino también dos civiles que son los dueños de la quinta en donde habrían asesinado a su padre.


El 9 de febrero en el Aula Magna de la Universidad comenzará el juicio por el asesinato de Carlos Alberto Moreno, ocurrido en nuestra ciudad durante la última dictadura. Martín Moreno, su hijo, destacó la importancia que tendrá el hecho ya que “servirá para destapar muchas cosas y que la gente conozca el rol que tuvieron algunos civiles en Tandil y la región”. 

El hecho es de real importancia para nuestra ciudad ya que es la primera vez que se lleva a cabo en Tandil un juicio por delitos de lesa humanidad relacionado con la última dictadura militar. Para eso se montará un Tribunal Federal en el edificio del Rectorado de la Unicen para que sean juzgados por el delito de “privación ilegal de la libertad agravada, imposición de tormentos agravados y homicidio calificado” los militares Julio Alberto Tomassi, Roque Italo Pappalardo, José Luis Ojeda; y los civiles Emilio Felipe Méndez y Julio Manuel Méndez. 

Como se ha informado, el 29 de marzo de 1977 en la ciudad de Olavarría, Carlos Alberto Moreno, abogado laboralista de Aoma, salió de su casa hacia la escuela donde trabajaba su mujer a dar aviso de su ausencia, y no volvió. Testigos manifestaron que esa noche dos sujetos de civil y con armas de guerra lo detuvieron en la estación de servicio “San Ignacio”, a una cuadra de la casa. 

Según testimonios, Moreno estuvo secuestrado en el centro clandestino de detención conocido como “La chacra “ propiedad de Emilio Méndez (entonces gerente del Banco Comercial de Tandil, según consta en la causa) y Julio Manuel Méndez, considerados partícipes secundarios por ser dueños de la chacra en la que el joven olavarriense estuvo ilegalmente detenido y sometido a tormentos. 

El 3 de mayo, Carlos Alberto Moreno logró escapar por la zona de quintas. Diversas personas del Paraje Los Laureles, lo ven corriendo siendo perseguido. Moreno es herido y vuelto a detener por orden del entonces Mayor Papalardo. 

Por este caso, los militares Tommasi, Pappalardo y Ojeda, están imputados como coautores y se encuentran privados de su libertad; los dos primeros en arresto domiciliario y el tercero en una unidad penal. En cambio los civiles, que llegan a juicio como partícipes secundarios, están libres durante el transcurso de la instrucción e inclusive se los puede ver circulando por nuestra ciudad. 

El tribunal, integrado por los jueces Néstor Rubén Parra, Roberto Atilio Falcone y Mario Alberto Portela se trasladará a nuestra ciudad para llevar adelante el juicio que será ventilado en la zona en donde transcurrieron los hechos. Está previsto que las audiencias sean los jueves y viernes y se calcula que el juicio podría tener entre dos y tres meses de duración. 


Movilización 

En diálogo con LA VOZ, Martín Moreno, hijo de Carlos y quien no llegó a conocer a su padre ya que cuando desapareció su madre estaba embarazada, sostuvo que “sin duda es una gran movilización lo que estamos sintiendo y además una gran alegría. Por fin, después de tanto tiempo, se logra llevar a juicio a loa asesinos y cómplices directo del secuestro, tortura y asesinato de mi viejo”. 

Respecto a la causa en si, el entrevistado destacó que lo “interesante” será que “se va a destapar la olla y conocer la complicidad civil que existió en ese proceso nefasto”. 

Martín Moreno, quien tiene familiares en nuestra ciudad, señaló que si bien él está radicado en La Plata a partir de los próximos días estará más tiempo por Tandil ya que la idea es realizar de manera paralela con el juicio distintas actividades que sirvan para informar todo lo que sucedió en esa época. 

“Gratamente nos hemos dado cuenta que nos somos los únicos los que estamos luchando por esta causa, por eso es importante el acompañamiento que estamos teniendo de muchas instituciones de Derechos Humanos de Tandil y la zona. Ya que no sólo en Tandil sucedieron estas cosas, sino también en localidades vecinas y será bueno que el resto de la comunidad sepa lo que pasó”, agregó el Moreno. 

Por último, al ser consultado sobre que sensación le causaba que los hermanos Méndez puedan circular por la ciudad como cualquier vecino, el entrevistado sostuvo que “obviamente produce mucha indignación, no sólo desde lo particular sino también desde lo general porque aún falta mucho por juzgar. De todas formas, nosotros como familiares preferimos reparar en la alegría que genera el inicio del proceso en donde se juzgará”. 

jueves, 14 de abril de 2011

Nunca más, nunca menos

EL PAIS › LA MUESTRA DE DD.HH. LLEGO AL D.F.
 Por Nora Veiras
Cada visitante entra a un salón oscuro. La voz de una madre cuenta “la desesperación porque no sabemos a dónde recurrir”. Otra voz inconfundible repite: “No están vivos ni muertos, están de-sa-pa-re-ci-dos”. Cada visitante ilumina con una linterna las fotos de esos años de horror. La Plaza de Mayo desierta, las torturas, los rostros de Videla, Bussi, el Mundial ’78, la Guerra de Malvinas. La oscuridad cede en otra sala donde las pancartas artesanales de las Madres y Abuelas se convierten en collage de su lucha. Una réplica de la Pirámide de Mayo y los pañuelos de las Madres abrazados por las fotos que Adelina de Alaye atesoró durante años como registro de las rondas. De inmediato se abre paso a la luz.
Ignacio Vázquez, curador de la muestra Nunca más, nunca menos que se inauguró ayer en el Museo Memoria y Tolerancia explicó que “la luz empieza con ‘el cuadro del cuadro’”. El nuevo cuadro es el del general Roberto Bendini descolgando los retratos de Videla y Bignone por orden de Néstor Kirchner. Flavio Florencio, cineasta y asesor de la exposición, señaló que “la muestra termina en la Justicia. Un cuadrado de barrotes simula una celda en la que el piso proyecta las imágenes de los represores que están siendo juzgados”. Una inmensa foto de la Plaza de Mayo desbordante de gente el 24 de marzo de 2011, a 35 años del golpe, corona la muestra.