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viernes, 20 de enero de 2012

"El juicio servirá para conocer la complicidad civil que existió en ese proceso nefasto”


El 9 de febrero en el Aula Magna de la Universidad comenzará el juicio por el asesinato de Carlos Alberto Moreno ocurrido en nuestra ciudad durante la última dictadura. Su hijo, destacó que no solo serán enjuiciados tres militares, sino también dos civiles que son los dueños de la quinta en donde habrían asesinado a su padre.


El 9 de febrero en el Aula Magna de la Universidad comenzará el juicio por el asesinato de Carlos Alberto Moreno, ocurrido en nuestra ciudad durante la última dictadura. Martín Moreno, su hijo, destacó la importancia que tendrá el hecho ya que “servirá para destapar muchas cosas y que la gente conozca el rol que tuvieron algunos civiles en Tandil y la región”. 

El hecho es de real importancia para nuestra ciudad ya que es la primera vez que se lleva a cabo en Tandil un juicio por delitos de lesa humanidad relacionado con la última dictadura militar. Para eso se montará un Tribunal Federal en el edificio del Rectorado de la Unicen para que sean juzgados por el delito de “privación ilegal de la libertad agravada, imposición de tormentos agravados y homicidio calificado” los militares Julio Alberto Tomassi, Roque Italo Pappalardo, José Luis Ojeda; y los civiles Emilio Felipe Méndez y Julio Manuel Méndez. 

Como se ha informado, el 29 de marzo de 1977 en la ciudad de Olavarría, Carlos Alberto Moreno, abogado laboralista de Aoma, salió de su casa hacia la escuela donde trabajaba su mujer a dar aviso de su ausencia, y no volvió. Testigos manifestaron que esa noche dos sujetos de civil y con armas de guerra lo detuvieron en la estación de servicio “San Ignacio”, a una cuadra de la casa. 

Según testimonios, Moreno estuvo secuestrado en el centro clandestino de detención conocido como “La chacra “ propiedad de Emilio Méndez (entonces gerente del Banco Comercial de Tandil, según consta en la causa) y Julio Manuel Méndez, considerados partícipes secundarios por ser dueños de la chacra en la que el joven olavarriense estuvo ilegalmente detenido y sometido a tormentos. 

El 3 de mayo, Carlos Alberto Moreno logró escapar por la zona de quintas. Diversas personas del Paraje Los Laureles, lo ven corriendo siendo perseguido. Moreno es herido y vuelto a detener por orden del entonces Mayor Papalardo. 

Por este caso, los militares Tommasi, Pappalardo y Ojeda, están imputados como coautores y se encuentran privados de su libertad; los dos primeros en arresto domiciliario y el tercero en una unidad penal. En cambio los civiles, que llegan a juicio como partícipes secundarios, están libres durante el transcurso de la instrucción e inclusive se los puede ver circulando por nuestra ciudad. 

El tribunal, integrado por los jueces Néstor Rubén Parra, Roberto Atilio Falcone y Mario Alberto Portela se trasladará a nuestra ciudad para llevar adelante el juicio que será ventilado en la zona en donde transcurrieron los hechos. Está previsto que las audiencias sean los jueves y viernes y se calcula que el juicio podría tener entre dos y tres meses de duración. 


Movilización 

En diálogo con LA VOZ, Martín Moreno, hijo de Carlos y quien no llegó a conocer a su padre ya que cuando desapareció su madre estaba embarazada, sostuvo que “sin duda es una gran movilización lo que estamos sintiendo y además una gran alegría. Por fin, después de tanto tiempo, se logra llevar a juicio a loa asesinos y cómplices directo del secuestro, tortura y asesinato de mi viejo”. 

Respecto a la causa en si, el entrevistado destacó que lo “interesante” será que “se va a destapar la olla y conocer la complicidad civil que existió en ese proceso nefasto”. 

Martín Moreno, quien tiene familiares en nuestra ciudad, señaló que si bien él está radicado en La Plata a partir de los próximos días estará más tiempo por Tandil ya que la idea es realizar de manera paralela con el juicio distintas actividades que sirvan para informar todo lo que sucedió en esa época. 

“Gratamente nos hemos dado cuenta que nos somos los únicos los que estamos luchando por esta causa, por eso es importante el acompañamiento que estamos teniendo de muchas instituciones de Derechos Humanos de Tandil y la zona. Ya que no sólo en Tandil sucedieron estas cosas, sino también en localidades vecinas y será bueno que el resto de la comunidad sepa lo que pasó”, agregó el Moreno. 

Por último, al ser consultado sobre que sensación le causaba que los hermanos Méndez puedan circular por la ciudad como cualquier vecino, el entrevistado sostuvo que “obviamente produce mucha indignación, no sólo desde lo particular sino también desde lo general porque aún falta mucho por juzgar. De todas formas, nosotros como familiares preferimos reparar en la alegría que genera el inicio del proceso en donde se juzgará”. 

jueves, 31 de marzo de 2011

La OTAN no armará a los rebeldes

A CARGO DEL CONTROL UNICO DE LAS OPERACIONES
Cuando desde Estados Unidos ya hablaban abiertamente de entregar armas a los rebeldes libios que continúan perdiendo terreno frente a las tropas de Muammar Khadafi, la OTAN que quedó al mando de la Odisea al amanecer lanzó: "Estamos para proteger a la población civil, no para armarla". La frase pertenece al secretario general de la alianza militar, Anders Fogh Rasmussen, quien agregó que se concentrarán en "en garantizar la aplicación del embargo de armas", según lo ordena la resolución de la ONU que impulsaron los países occidentales para intervenir en el país norafricano.
Fogh Rasmussen subrayó que en el marco de la resolución 1973 de Naciones Unidas, que habilitó la Odisea del amanecer impulsada por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, "el punto clave del embargo es frenar el suministro de armas a Libia".
El secretario general insistió ante la prensa en que la OTAN "se centrará en proteger a los civiles y las zonas de población civil bajo la amenaza de ataques. Nada más, nada menos", señaló.
Previamente, el danés, que brindó una conferencia en Estocolmo, confirmó que la OTAN asumió hoy el "pleno control" de las operaciones internacionales en el país africano, incluidos los ataques contra posiciones de los leales a Khadafi.
Según explicó la portavoz de la Alianza Atlántica, Oana Lungescu, los países que toman parte en el operativo internacional para "proteger a la población civil" comenzaron desde el miércoles a iniciar el proceso paulatino de traslado de comando.
Los veintiocho aliados acordaron el domingo pasado las reglas de enfrentamiento y los planes militares para que la OTAN asuma el mando único de todas las operaciones.
Países como Turquía y Países Bajos ya dejaron claro que no participarán en los ataques selectivos en tierra. El comandante de la operación de la OTAN en Libia, el canadiense Charles Bouchard, dará una conferencia hoy desde el Cuartel General del Mando Conjunto de la Alianza en Nápoles para explicar el traspaso de mando.
Bélgica, por ejemplo, según confirmó el ministro belga de Defensa, Pieter de Crem, ya trasladó este miércoles el comando de sus siete aviones de combate F-16 y de su dragaminas al control de la OTAN.

martes, 22 de marzo de 2011

Khadafi contraataca y apunta a bastiones rebeldes

TRAS NUEVOS BOMBARDEOS DE LA COALICION
Fuerzas leales al líder libio bombardearon Misurata, la última gran ciudad en manos rebeldes en el oeste del país, y dispersaron a un grupo de sublevados que intentan reagruparse en torno a Ajdabiya, una estratégica ciudad del este. Anoche los aviones de la coalición lanzaron una tercera ola de bombardeos a defensas aéreas y tropas. Un avión estadounidense se estrelló, pero, según el ejército norteamericano, no fue derribado por fuego enemigo, sino que habría sufrido un desperfecto mecánico.
La ciudad de Misurata, la tercera del país, a 210 kilómetros de Trípoli, fue objeto hoy de intensos bombardeos de tanques y artillería de Muammar Khadafi, aseguró Sadon el Mehmeraty, uno de los portavoces rebeldes en la localidad, a la cadena qatarí Al Yazira. Un doctor de Misrata dijo que tanques de Khadafi recorrieron las calles y abrieron fuego contra distintos objetivos de la ciudad.
El doctor de Misrata, que pidió no ser identificado por temor a represalias si la ciudad cae en manos de las fuerzas del gobierno, dijo que al menos 9 personas murieron en los ataques de hoy, entre ellos un colega médico con sus cuatro hijos, todos alcanzados por disparos de francotiradores de Khadafi, informó la cadena CNN.
En la mitad este, en tanto, un grupo de combatientes rebeldes que intenta avanzar sobre Ajdabiya debió dispersarse y replegarse hoy luego de ser atacado con artillería por las fuerzas de Khadafi, que desde hace días sitian esa ciudad de 140.000 habitantes, informaron voceros de los insurrectos.
La primera ola de bombardeos de Estados Unidos y sus aliados sobre Libia destruyó una columna de tanques y blindados del gobierno que avanzaban hacia Bengazi, la "capital" de los rebeldes alzados en armas contra Kaddafi desde el mes pasado, en el Este. Los ataques aéreos detuvieron el avance de las fuerzas libias y permitieron a los rebeldes, peor armados y al borde de la derrota apenas la semana pasada, iniciar una marcha desde Bengazi hacia el oeste para tratar de romper el sitio a Ajdabiya.
Los cientos de combatientes rebeldes que llegaron a la periferia de Ajdabiya fueron forzada a huir hoy en jeeps y camionetas al ser atacados por la artillería de las fuerzas de Khadafi, pero horas después volvieron y se desperdigaron en la misma área, informó CNN.
También hoy, fuerzas del líder libio atacaron la ciudad de Zintan, en el oeste libio, 160 kilómetros al este de Trípoli, donde intentaron ingresar cubiertos por fuego de artillería, dijo un vocero rebelde a la cadena de noticias árabe Al Jazira.
En coincidencia con nuevos ataques de Khadafi a ciudades sublevadas, el gobierno libio dijo que los ataques de anoche realizados por la coalición, que comenzaron en Trípoli, causaron numerosas víctimas, mientras que los medios estatales afirmaron que los bombardeos profundizan la lealtad y solidaridad de los ciudadanos hacia el líder libio.
Según un vocero libio, los ataques de anoche de la coalición alcanzaron aeropuertos militares y bases navales en las ciudades de Trípoli, Al Zawiya, Misrata, Sirte y Zebha. Los bombardeos dejaron un número especialmente elevado de víctimas en la base aérea Al Kardabiya, en Sirte, 600 kilómetros al este de la capital, añadió el portavoz, citado por la agencia de noticias DPA.
En tanto, la página web del diario británico Daily Telegraph informó hoy que un avión estadounidense cayó a tierra en un descampado en Libia por una falla mecánica y que su piloto fue rescatado por rebeldes, pero la información no fue confirmada oficialmente.
Los bombardeos de Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y un puñado de países más de Europa comenzaron el sábado en virtud de una resolución de la ONU que autorizó "todas las medidas necesarias" para proteger a civiles de ataques de Khadafi, que enfrenta una rebelión iniciada el 15 de febrero pasado. Pero mientras que los bombardeos aliados pueden evitar que Khadafi ataque ciudades rebeldes, Estados Unidos se muestra reacio a ir más allá que ese mandato del Consejo de Seguridad de la ONU y ayudar activamente a los sublevados a derrocar al líder libio.
El presidente estadounidense, Barack Obama, dijo ayer que "es necesario que Khadafi se vaya" pero también prometió que el rol militar de su país se limitará a hacer cumplir con el mandato de la ONU, que se centra específicamente en la amenaza humanitaria que constituye el coronel Kaddafi para su propio pueblo", señaló.

lunes, 21 de marzo de 2011

Sigue el bombardeo de la coalición en Libia

ESTADOS UNIDOS, FRANCIA Y GRAN BRETAÑA SE CONGRATULARON POR EL EXITO DE LOS OPERATIVOS
Aunque el Pentágono aseguró que el líder libio está cada vez más aislado, las tropas khadafistas volvieron a la ofensiva y ayer por la tarde ocuparon la zona central de una ciudad que estaba en manos de los rebeldes, Misrata.
 Por Eduardo Febbro
Desde París
La encogida coalición internacional que el sábado lanzó sus primeros ataques contra las fuerzas del coronel Khadafi volvió a pasar a la acción este domingo con una nueva ofensiva, esta vez contra la capital libia, Trípoli. La arremetida de anoche comenzó a las 19 horas GMT y pocos minutos después un portavoz del ejército libio anunció que había dado la orden a todas las unidades militares de acatar un alto el fuego inmediato. Contrariamente al anterior alto fuego, no respetado, éste no fue comunicado por Muammar Khadafi. El portavoz militar libio explicó anoche que la decisión de decretar un alto el fuego responde a “la muerte de civiles” y a los daños causados en edificios civiles y militares.
Las imágenes transmitidas por dos canales árabes, Al Jazeera y Al Arabiya, muestran a la defensa antiaérea de Trípoli en acción cuando uno de los aviones de la coalición sobrevolaba el sector donde se encuentra el cuartel en que reside Khadafi, Bab al Aziziyah, al sur de la capital. Fuentes francesas confirmaron por otra parte que ninguno de los aparatos de la coalición fueron alcanzados por los disparos. Poco después, el canal Al Arabiya aseguró que una densa columna de humo salía del complejo militar de Al Aziziyah.
Los aliados, en realidad, hasta ahora, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, se congratularon por el éxito de los operativos. William Gortney, un responsable del Pentágono, dijo que las fuerzas leales a Khadafi están cada vez más aisladas y que los operativos llevados a cabo hasta ahora “disminuyeron significativamente” tanto las capacidades aéreas como el alcance de los radares.
Sin embargo, las tropas khadafistas volvieron a la ofensiva y ayer por la tarde ocuparon la zona central de una ciudad que estaba en manos de los rebeldes, Misrata. Esta localidad fue uno de los blancos de la coalición en los ataques que inauguraron el operativo Odisea del amanecer. Entre tanto, Khadafi salió una vez más a escena y anunció que entregaría armas a todos los libios a fin de defender el país, prometió que la guerra “será larga” y reiteró que la derrota de Occidente era “inevitable”.
Los partes optimistas de los aliados no ocultaron lo que es una evidencia desde el principio, es decir, las profundas desavenencias en el seno de la coalición. Se anunció con reiterada insistencia que los países árabes estaban plenamente dentro de la coalición, pero la afirmación dista de ser exacta. Sólo uno de ellos proporcionó aviones, Qatar. La Liga Arabe, que había pedido de manera oficial que la ONU definiera una zona de exclusión aérea, salió el domingo a poner en tela de juicio con virulencia el inicio de la ofensiva. El secretario general de Liga Arabe, Amr Musa, estuvo en París en la cumbre organizada el sábado por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y a la cual asistieron tres organismos, la ONU, la UA, Unión Africana, la misma Liga Arabe y 17 países. La cumbre precedió la intervención de la aviación francesa, que inauguró el operativo. Ayer, Amr Musa se desmarcó de las acciones militares. El responsable del organismo panárabe declaró que lo que estaba ocurriendo en Libia “difiere del objetivo que consistió en imponer una zona de exclusión aérea. Nosotros queremos la protección de los civiles y no que se bombardee a más civiles”. Amr Musa adelantó que convocaría con carácter de urgencia una reunión de la Liga. Los aliados le respondieron a través del portavoz de Barack Obama, quien hizo una interpretación amplia de la resolución de la ONU que autorizó la implementación de una zona de exclusión aérea. “La resolución aprobada por los árabes y el Consejo de Seguridad de la ONU incluye ‘todas las medidas necesarias’ para proteger a los civiles. Y ello, como ya lo hemos dicho, incluye una zona de exclusión aérea y también lo que va más allá”.
Este domingo trascendieron algunas informaciones importantes sobre la forma en que está configurada la coalición. Ello, con todo, no despega las dudas sobre qué ocurrirá en el futuro ni cuál es el verdadero propósito de la intervención occidental. En primer lugar, la misión Odisea del Amanecer no está actualmente bajo mando europeo sino norteamericano. El operativo está a cargo del general Carter F. Ham, jefe del US Africa Command (Africom) basado en Stuttgart, Alemania. Las fuerzas navales que intervienen en Odisea del amanecer, la Task Force Odyssey Dawn, también responden a los manos de Washington.
La Task está a cargo del almirante Samuel J Locklear, quien dirige el estado mayor a bordo del USS Mount Whitney. Nada parece realmente claro en este operativo. Londres declaró ayer que esperaba que en los próximos días la OTAN tome el control del operativo. “Espero que pasemos bajo el comando y control de la OTAN, aunque no sea una misión de la OTAN”, dijo el ministro británico de Defensa, Liam Fox. La OTAN todavía no tomó ninguna decisión, pero esta propuesta contrasta con la aberración manifestada por París ante la idea de ver acercarse la sombra de la Alianza Atlántica, una eventualidad que tornaría aún más compleja y tensa la relación y las reacciones de los países árabes. Menos la eficacia de las armas, todo parece montado con papel picado y pegado con broches sobre un hilo agitado por el viento.
Mientras tanto, en Libia, la guerra ha aglutinado a una dispar alianza que se ha dado en llamar “los rebeldes libios”, Los rebeldes, a quienes se los identifica con los “buenos” en oposición a los partidarios de Khadafi, son un cóctel de defensores de los derechos humanos; de jóvenes hartados de la dictadura de Khadafi que lanzaron la coalición Revolucionaria del 17 de febrero; de ministros de Khadafi que renunciaron a su cargo a raíz de los primeros bombardeos contra los civiles, como el ex titular de Justicia Mustafá Abdel Jalil; de ex aliados de los primeros tiempos de Khadafi caídos luego en desgracia, como el responsable del comité militar del gobierno de transición Omar el Jariri; de desertores del ejército, de voluntarios sin experiencia y, también, una curiosa cofradía de grupos por demás paradójicos.
Aunque resulte asombroso, entre quienes se llaman “los rebeldes” y que hoy están siendo ayudados por Occidente a derrocar a Khadafi, hay fervientes militantes del antiimperialismo. Uno de ellos es el Islamic Libyan Fighting Group. Se trata de un grupo fundado a mediados de los años ’90 por combatientes que habían ido a pelear a Afganistán junto a los talibán contra las tropas ocupantes de la desaparecida Unión Soviética. El Islamic Li-byan Fighting Group se implantó y prosperó en el este de Libia, la región “rebelde” por excelencia, y está considerado por el Departamento de Estado norteamericano como una “organización terrorista”. Esos combatientes que viajaron a Afganistán a desalojar al ejército rojo fueron, en esos años de la Guerra Fría, financiados y llevados por Washington a través de Osama bin Laden. Todos esos grupos, al igual que el jefe de Al Qaida, se convirtieron luego a un fervoroso antiimperialismo.

viernes, 18 de marzo de 2011

La ONU aprobó la intervención extranjera en Libia

EL CONSEJO DE SEGURIDAD DIO LUZ VERDE A ESTABLECER UNA ZONA DE EXCLUSION AEREA
La resolución señala que se “tomarán todas las medidas necesarias”, incluyendo posibles bombardeos contra el régimen de Khadafi para proteger a los civiles. Sucede cuando el ejército avanzaba hacia el último bastión rebelde.
Que se tomen todas las medidas necesarias, incluyendo el uso de la fuerza. Eso decidió ayer el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para poner freno a los ataques del régimen de Muammar Khadafi contra la población civil que pide el fin de su gobierno. Las banderas tricolores volvieron a agitarse ayer en Benghazi más allá del terror. Los rebeldes se entusiasmaron con que la decisión de la ONU pueda traerles una victoria que en los últimos días se les escapó de las manos. Al cierre de esta edición, aún no se sabía si la zona de exclusión aérea iba a imponerse antes de que se cumpliera la última amenaza del autoproclamado “guía de la revolución”: atacar Benghazi, el último bastión rebelde.
No todos los países que integran ese órgano dieron el aval para la intervención internacional en el conflicto, pero ninguno dijo que “no” a la propuesta del Reino Unido, Francia, Estados Unidos y Líbano. Washington desconfiaba al principio de una solución militar en Libia, pero rápidamente se convenció, tal como publicó The New York Times. Dos de las potencias con poder de veto, Rusia y China, se abstuvieron. Lo mismo hicieron Brasil, India y Alemania, cuyo canciller venía anunciando que Berlín no quería meterse en una guerra en el norte de Africa.
En la parte preambular, la resolución hace referencia a la escalada de violencia que se vive en territorio libio y a la violación sistemática de los derechos humanos en que incurren las autoridades. Por eso, los países miembros del Consejo de Seguridad le reclamaron al régimen que hace 42 años se perpetúa en el poder que termine con los ataques y los abusos contra civiles. En otras palabras, la ONU demandó un alto el fuego.
“El Consejo de Seguridad autoriza a los Estados miembros que hayan notificado al secretario, que actúen en forma individual o a través de organizaciones regionales, a tomar todas las medidas necesarias para proteger a los civiles y las áreas pobladas por civiles que estén bajo amenaza de ataque, incluida Benghazi, pero excluye una fuerza de ocupación extranjera de cualquier tipo y forma”, dice claramente la resolución. Los bombardeos estarían contemplados dentro de esa difusa frase de “todas las medidas”.
Los países también decidieron imponer una prohibición para todos los vuelos sobre el espacio aéreo libio para evitar que las fuerzas leales a Khadafi bombardeen a la población civil. Pero no estarán prohibidos los vuelos con fines asistenciales, por ejemplo, los que llevan medicamentos, comida o que transportan a trabajadores humanitarios. Tampoco habrá una veda sobre los aviones que intenten repatriar a ciudadanos que están bajo peligro en el país norafricano.
Por otra parte, la resolución prevé congelar todos los activos con los que cuentan las autoridades libias a fin de que no sigan disponiendo de financiación para contratar mercenarios o para continuar con la cruenta ofensiva que, en los últimos días, incluyó ataques por tierra, agua y aire. También se decidió reforzar el embargo de armas, que ya había sido impuesto semanas atrás por el Consejo de Seguridad. En esa oportunidad, los países no se habían expedido acerca de una zona de exclusión aérea, pero sí habían consensuado enviar el caso libio a la Corte Penal Internacional (CPI). Allí, el fiscal argentino Luis Moreno Ocampo decidió abrir una investigación porque, según las pruebas con las que contaba, en Libia se estarían perpetrando crímenes de lesa humanidad.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió anoche que haya una acción inmediata para implementar las medidas aprobadas. Según Ban, la decisión de ayer tiene un carácter histórico. “La resolución afirma de manera clara e inequívoca la determinación de la comunidad internacional de cumplir su responsabilidad sobre la protección de civiles ante la violencia perpetrada sobre ellos por su propio gobierno”, apuntó en un comunicado, en el que también resaltó el apoyo de la Liga Arabe a la zona de exclusión aérea.
Con cuánta celeridad actuará la comunidad internacional no se sabe. “Puede ser cuestión de horas”, respondió el canciller francés, Alain Juppé. El premier británico, David Cameron, se reunirá hoy de urgencia con su gobierno y comparecerá ante la Cámara de los Comunes para tratar la intervención en Libia. La jefa del Departamento de Estado norteamericano, Hillary Clinton, hizo una proclama clara en ese sentido desde Túnez, donde está de gira. “Queremos apoyar a la oposición que se levantó contra el dictador”, remarcó la ex primera dama.
Como era de esperarse, la diplomacia libia no tomó gratamente la resolución de la ONU. El viceministro de Relaciones Exteriores, Khaled Kaaim, dijo que la decisión de la ONU “amenaza la unidad de Libia” y constituye una “llamada para que los libios se maten entre ellos”. Pero hizo una concesión. “Estamos dispuestos a tomar la decisión del alto el fuego pero necesitamos un interlocutor bien preciso para discutir su aplicación”, reconoció. Según Kaaim, fue una “gran sorpresa” que Alemania no haya dado el visto bueno a la intervención.
Fue un notable cambio de tono. Horas antes, Khadafi había lanzado una amenaza tras otra, si llegaba a concretarse una intervención internacional. “Cualquier acto militar extranjero en contra de Libia pondrá en peligro a todo el tráfico aéreo y marítimo en el mar Mediterráneo. Las instalaciones militares y civiles se volverán blanco del contraataque libio”, prometió. También había dicho a la prensa portuguesa que el Consejo de Seguridad no tenía mandato sobre el país y que Trípoli no reconocería sus resoluciones.
Las amenazas no sólo traspasaron las fronteras, fueron directo hacia Benghazi, la que los rebeldes llaman “capital de la Libia libre”. El dirigente libio dijo que los combatientes opositores sólo eran “gángsters armados” y les advirtió que sus tropas no tendrán piedad con ellos. “La decisión ya está tomada: Estamos yendo hacia allá”, dijo en una declaración radial. Los rebeldes no creen todo lo que escuchan y piensan que hoy no despertarán con el régimen tomando por asalto el bastión opositor. Por eso, el opositor Consejo Nacional de Transición prometió que resistirá. Tampoco los pobladores de Ben-ghazi hicieron caso a las amenazas del régimen y esperaron la resolución del Consejo de Seguridad en las calles. Agitaron sus banderas tricolores y dispararon al aire para celebrar.