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miércoles, 4 de mayo de 2011

La Corte Penal pedirá el arresto de Khadafi

LIBIA
El fiscal jefe de la CPI, Luis Moreno Ocampo, anticipó que en los próximos días emitirá cinco órdenes de arresto por crímenes contra la humanidad, entre las cuales se incluirá la del líder libio, uno de sus hijos y su ex canciller. Según el penalista argentino, ese tipo de delitos "continúan siendo cometidos" en Libia "incluyendo muertes y persecuciones".
A principios del mes pasado, el abogado argentino había anticipado que se iniciaría una investigación por crímenes contra la humanidad en Libia por la utilización de bombas de racimo contra poblaciones civiles y la represión desatada por el régimen en febrero pasado.
La información fue publicada por el diario británico The Sun, que reveló que Moreno Ocampo pedirá este mismo miércoles al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en Nueva York la emisión de una orden de detención con el objetivo último de que Khadafi, y su hijo Saif al Islam, para que comparezcan en La Haya para responder por esos crímenes.
La CPI investiga a Khadafi y a su entorno por su presunta responsabilidad directa en la muerte de, según una estimación de la fiscalía de la Corte de La Haya, "miles" de miembros de las fuerzas de oposición, desde el inicio del movimiento rebelde, en febrero pasado.
En ese sentido, el fiscal argentino informará ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, según fuentes del alto tribunal, de los próximos pasos a dar en la investigación. "La protección de los civiles solamente se producirá cuando se arreste a los mayores responsables de los crímenes más importantes", recuerda Moreno Ocampo en un comunicado.

miércoles, 20 de abril de 2011

Khadafi propuso elecciones en seis meses, a condición de que cesen los bombardeos

El canciller libio, Abdul Ati al Obeidi, afirmó que si la OTAN detiene el fuego sobre ese país, el gobierno podría convocar a comicios supervisados por la Organización de Naciones Unidas. Según señaló, en esa convocatoria estaría “incluido el futuro de Khadafi”, aunque no precisó si participando o no de ellos.

En una entrevista con BBC radio, el ministro de Exteriores Abdul Ati al Obeidi admitió que de producirse un alto el fuego, en seis meses "podría haber elecciones supervisadas por la ONU". E insistió con que “si hubiera un verdadero alto el fuego, podríamos mantener un diálogo entre todos los libios sobre lo que quieren: democracia, reformas políticas, Constitución Y elecciones".
Al consultársele puntualmente sobre qué será del futuro del líder libio, Al Obeidi aseguró que esos comicios cubrirían cualquier cuestión, "incluído el futuro de Khadafi".
La salida del líder en el poder desde hace más de 40 años es el reclamo primario de los insurgentes para acordar una tregua. Las principales potencias de la OTAN -Estados Unidos, Francia y Reino Unido- también confesaron que van por él, aunque no sea ésta una maniobra contemplada por la resolución de la ONU, que sólo permitió la intervención militar.
Asimismo, Al Obeidi señaló que el Gobierno libio es "serio en cuanto a un alto el fuego verificable supervisado por observadores extranjeros", y aseguró que el régimen está haciendo todo lo posible para que las organizaciones humanitarias puedan hacer llegar ayuda a la ciudad asediada de Misrata, en el oeste.

martes, 29 de marzo de 2011

La coalición ya planea el futuro de Libia sin Khadafi

CUMBRE EN LONDRES
Unos 40 países y organizaciones se reúnen para debatir el destino político de Libia y buscar una salida al conflicto, que podría incluir un exilio de Khadafi. Es el primer encuentro convocado por el llamado grupo de contacto, formado por la docena de países de la coalición para asumir la "dirección política" de las operaciones, cuyo mando militar quedó en manos de la OTAN.
"La razón por la que estamos aquí es porque el pueblo libio no puede alcanzar ese futuro por sí solo. Estamos todos aquí unidos en un mismo propósito, que es ayudar al pueblo libio en esta hora de necesidad", dijo el primer ministro David Cameron a los presentes en la conferencia.
El premier agregó que su gobierno recibió informes de que fuerzas de Khadafi bombardearon hoy Misurata con incesantes ataques contra civiles desde tierra y mar. "Khadafi está usando francotiradores para dispararles (a los residentes de Misurata) y dejarlos desangrase en las calles hasta la muerte. Cortó los alimentos, el agua y la electricidad para obligarlos a la sumisión a través del hambre", agregó Cameron.
A su turno, Hillary Clinton llamó al mundo a hablar con una sola voz y exigir a Khadafi que renuncie para que Libia "pertenezca no a un dictador, sino a su pueblo", según las palabras de la jefa de la diplomacia norteamericana. Clinton agregó ante la conferencia que sólo con medios militares no se logrará sacar del poder a Kaddafi, que gobierna hace 41 años, y que será necesario aplicar más sanciones y mayor presión diplomática para conseguir este objetivo.
El Reino Unido, organizador de la reunión en Londres, afirmó que no quiere determinar el futuro político de Libia y que eso será tarea del pueblo libio. De la conferencia no participarán representantes de la oposición libia, aunque un enviado de los rebeldes está en Londres y tenía previsto reunirse con Hillary Clinton y su par británico, William Hague, informaron funcionarios norteamericanos y británicos.
Participarán del cónclave seis países árabes: Qatar, Irak, Jordania, Emiratos Arabes Unidos, Túnez y Líbano, y un país musulmán no árabe, Turquía. También asistirán el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen y representantes de la Liga Árabe y la Unión Africana.
El canciller italiano, Franco Frattini, dijo que varios países prevén presentar un plan para poner rápido fin al conflicto que incluye una propuesta para un autoexilio de Khadafi, un cese del fuego y conversaciones entre los rebeldes y jefes tribales libios.
Los gobernantes de Francia y el Reino Unido, dos de los países que más impulsaron los ataques en Libia, exigieron ayer la renuncia inmediata de Kaddafi y dijeron que la conferencia tendrá por fin "respaldar la transición" en el país árabe africano.
El encuentro es el primero del grupo de naciones que, integrado por Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y el resto de los países de la "coalición", asumirá el liderazgo político de la operación en Libia, cuyo mando militar pasó a la OTAN.
A última hora de ayer, el presidente estadounidense, Barack Obama; su par francés, Nicolas Sarkozy; el primer ministro británico, David Cameron; y la jefa de gobierno alemana, la canciller Angela Merkel, compartieron una videoconferencia para discutir la situación en Libia, informó la Presidencia francesa.
Un poco antes, Sarkozy y Cameron emitieron una declaración conjunta en la que dijeron que la conferencia en la Lancaster House de Londres tendrá como objetivo apoyar un proceso político post-Khadafi en Libia. "La comunidad internacional podrá respaldar la transición en Libia tras una dictadura violenta y crear las condiciones propicias para que el pueblo libio pueda decidir su propio futuro", afirmó el texto.
El Reino Unido, Francia y Estados Unidos fueron los impulsores de la resolución del Consejo de Seguridad que autorizó la imposición de una zona de exclusión aérea sobre Libia y el uso de la fuerza contra fuerzas de Khadafi "para proteger a los civiles". Esa resolución, aprobada hace 10 días, dio lugar a intensos bombardeos aliados contra fuerzas leales al líder libio, que, iniciados el 19 de marzo, permitieron a los rebeldes evitar una derrota inminente y recuperar todo el terreno que habían perdido este mes.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Khadafi: “Son horas gloriosas”

DIO UN DISCURSO EN SU SEDE DE TRIPOLI
Libia está "preparada para la batalla, sea ésta larga o corta", aseguró Muammar Khadafi durante su primera aparición pública desde el comienzo de la ofensiva de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, que examinan los próximos pasos de los ataques que lanzaron hace cinco días con aval de la ONU. Desde su residencia de Trípoli, el líder de ese país arengó a quienes se habían reunido a escucharlo: "Vamos a ganar esta batalla". Mientras tanto, los integrantes de la coalición internacional actúan de forma coordinada pero sin comando unificado. Estados Unidos y Francia aseguraron haber alcanzado un acuerdo, aunque lo presentaron de manera diferente, pues la Casa Blanca dijo que la OTAN asumirá en adelante un "papel esencial" y París se abstuvo de utilizar esa expresión.
Durante un encendido discurso, el líder aseguró que “son horas gloriosas” las que se están viviendo en ese país frente aun ataque al que dijo “no tener miedo”. “Estoy aquí, estoy aquí”, enfatizó el gobernante.
Con las fuerzas internacionales sin un comando unificado en territorio libio, los rebeldes que se habían replegado ante el avance las tropas del régimen indicaron que Misrata, a unos 200 km al este de Trípoli, hubo fuertes combates en los que cayeron víctimas civiles.
Las tropas leales atacaron la pasada noche nuevamente Misurata, causando 14 muertos y 23 heridos, informó la emisora árabe Al Jazeera. Las tropas de Khadafi están controlando el hospital estatal de Misurata con tanques frente a la entrada y francotiradores apostados en el tejado.
Los rebeldes pidieron a la alianza occidental el envío de un barco hospital a Misurata, ya que los habitantes de la ciudad ya no saben a dónde llevar a los heridos.
Los apoyos a la avanzada de las potencias militares se suman. Kuwait y Jordania anunciaron su contribución con apoyo logístico a las operaciones, según anunció el primer ministro británico David Cameron en el parlamento.
Por su parte, Turquía ofreció cinco buques y un submarino para ayudar a imponer el embargo marítimo de armas a Libia, informó la agencia píblica turca Anadolu. No obstante, el primer ministro de ese país, Recep Tayyip Erdogan, manifestó reservas a la operación de la coalición en Libia, y reiteró en los días pasados que no se plantea que los aviones turcos "bombardeen a los libios".
El presidente Barack Obama declaró que Estados Unidos redujo de manera "significativa" el número de sobrevuelos de Libia por parte de sus aviones, y que la zona de exclusión aérea estará organizada próximamente. Pero advirtió que Khadafi "puede intentar agachar la cabeza y esperar que pase la tormenta, incluso ante una zona de exclusión aérea". Obama agregó que Estados Unidos tiene otras herramientas además de las militares.
Los aviones de la coalición internacional realizaron, hasta ahora, 336 operaciones y 108 bombardeos desde el sábado, según el Pentágono. Los aliados buscaban apretar el cerco de Khadafi por todos los medios. La Unión Europea (UE) alcanzó un acuerdo para imponer sanciones al principal grupo estatal de petróleo de Libia. La decisión -el cuarto paquete de sanciones contra Libia impulsado por la UE desde el inicio de la rebelión- se adoptará formalmente en las próximas horas y entrará en vigor mañana con su publicación en el Diario Oficial de la Unión.
La coalición, liderada por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, incluye a otros países europeos de la OTAN y a un país árabe, Qatar, y opera en aplicación de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU que autoriza recurrir a "todos los medios necesarios" para proteger a los civiles expuestos al avance de las tropas de Gadafi en las zonas rebeldes.

martes, 22 de marzo de 2011

Khadafi contraataca y apunta a bastiones rebeldes

TRAS NUEVOS BOMBARDEOS DE LA COALICION
Fuerzas leales al líder libio bombardearon Misurata, la última gran ciudad en manos rebeldes en el oeste del país, y dispersaron a un grupo de sublevados que intentan reagruparse en torno a Ajdabiya, una estratégica ciudad del este. Anoche los aviones de la coalición lanzaron una tercera ola de bombardeos a defensas aéreas y tropas. Un avión estadounidense se estrelló, pero, según el ejército norteamericano, no fue derribado por fuego enemigo, sino que habría sufrido un desperfecto mecánico.
La ciudad de Misurata, la tercera del país, a 210 kilómetros de Trípoli, fue objeto hoy de intensos bombardeos de tanques y artillería de Muammar Khadafi, aseguró Sadon el Mehmeraty, uno de los portavoces rebeldes en la localidad, a la cadena qatarí Al Yazira. Un doctor de Misrata dijo que tanques de Khadafi recorrieron las calles y abrieron fuego contra distintos objetivos de la ciudad.
El doctor de Misrata, que pidió no ser identificado por temor a represalias si la ciudad cae en manos de las fuerzas del gobierno, dijo que al menos 9 personas murieron en los ataques de hoy, entre ellos un colega médico con sus cuatro hijos, todos alcanzados por disparos de francotiradores de Khadafi, informó la cadena CNN.
En la mitad este, en tanto, un grupo de combatientes rebeldes que intenta avanzar sobre Ajdabiya debió dispersarse y replegarse hoy luego de ser atacado con artillería por las fuerzas de Khadafi, que desde hace días sitian esa ciudad de 140.000 habitantes, informaron voceros de los insurrectos.
La primera ola de bombardeos de Estados Unidos y sus aliados sobre Libia destruyó una columna de tanques y blindados del gobierno que avanzaban hacia Bengazi, la "capital" de los rebeldes alzados en armas contra Kaddafi desde el mes pasado, en el Este. Los ataques aéreos detuvieron el avance de las fuerzas libias y permitieron a los rebeldes, peor armados y al borde de la derrota apenas la semana pasada, iniciar una marcha desde Bengazi hacia el oeste para tratar de romper el sitio a Ajdabiya.
Los cientos de combatientes rebeldes que llegaron a la periferia de Ajdabiya fueron forzada a huir hoy en jeeps y camionetas al ser atacados por la artillería de las fuerzas de Khadafi, pero horas después volvieron y se desperdigaron en la misma área, informó CNN.
También hoy, fuerzas del líder libio atacaron la ciudad de Zintan, en el oeste libio, 160 kilómetros al este de Trípoli, donde intentaron ingresar cubiertos por fuego de artillería, dijo un vocero rebelde a la cadena de noticias árabe Al Jazira.
En coincidencia con nuevos ataques de Khadafi a ciudades sublevadas, el gobierno libio dijo que los ataques de anoche realizados por la coalición, que comenzaron en Trípoli, causaron numerosas víctimas, mientras que los medios estatales afirmaron que los bombardeos profundizan la lealtad y solidaridad de los ciudadanos hacia el líder libio.
Según un vocero libio, los ataques de anoche de la coalición alcanzaron aeropuertos militares y bases navales en las ciudades de Trípoli, Al Zawiya, Misrata, Sirte y Zebha. Los bombardeos dejaron un número especialmente elevado de víctimas en la base aérea Al Kardabiya, en Sirte, 600 kilómetros al este de la capital, añadió el portavoz, citado por la agencia de noticias DPA.
En tanto, la página web del diario británico Daily Telegraph informó hoy que un avión estadounidense cayó a tierra en un descampado en Libia por una falla mecánica y que su piloto fue rescatado por rebeldes, pero la información no fue confirmada oficialmente.
Los bombardeos de Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y un puñado de países más de Europa comenzaron el sábado en virtud de una resolución de la ONU que autorizó "todas las medidas necesarias" para proteger a civiles de ataques de Khadafi, que enfrenta una rebelión iniciada el 15 de febrero pasado. Pero mientras que los bombardeos aliados pueden evitar que Khadafi ataque ciudades rebeldes, Estados Unidos se muestra reacio a ir más allá que ese mandato del Consejo de Seguridad de la ONU y ayudar activamente a los sublevados a derrocar al líder libio.
El presidente estadounidense, Barack Obama, dijo ayer que "es necesario que Khadafi se vaya" pero también prometió que el rol militar de su país se limitará a hacer cumplir con el mandato de la ONU, que se centra específicamente en la amenaza humanitaria que constituye el coronel Kaddafi para su propio pueblo", señaló.

lunes, 21 de marzo de 2011

Sigue el bombardeo de la coalición en Libia

ESTADOS UNIDOS, FRANCIA Y GRAN BRETAÑA SE CONGRATULARON POR EL EXITO DE LOS OPERATIVOS
Aunque el Pentágono aseguró que el líder libio está cada vez más aislado, las tropas khadafistas volvieron a la ofensiva y ayer por la tarde ocuparon la zona central de una ciudad que estaba en manos de los rebeldes, Misrata.
 Por Eduardo Febbro
Desde París
La encogida coalición internacional que el sábado lanzó sus primeros ataques contra las fuerzas del coronel Khadafi volvió a pasar a la acción este domingo con una nueva ofensiva, esta vez contra la capital libia, Trípoli. La arremetida de anoche comenzó a las 19 horas GMT y pocos minutos después un portavoz del ejército libio anunció que había dado la orden a todas las unidades militares de acatar un alto el fuego inmediato. Contrariamente al anterior alto fuego, no respetado, éste no fue comunicado por Muammar Khadafi. El portavoz militar libio explicó anoche que la decisión de decretar un alto el fuego responde a “la muerte de civiles” y a los daños causados en edificios civiles y militares.
Las imágenes transmitidas por dos canales árabes, Al Jazeera y Al Arabiya, muestran a la defensa antiaérea de Trípoli en acción cuando uno de los aviones de la coalición sobrevolaba el sector donde se encuentra el cuartel en que reside Khadafi, Bab al Aziziyah, al sur de la capital. Fuentes francesas confirmaron por otra parte que ninguno de los aparatos de la coalición fueron alcanzados por los disparos. Poco después, el canal Al Arabiya aseguró que una densa columna de humo salía del complejo militar de Al Aziziyah.
Los aliados, en realidad, hasta ahora, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, se congratularon por el éxito de los operativos. William Gortney, un responsable del Pentágono, dijo que las fuerzas leales a Khadafi están cada vez más aisladas y que los operativos llevados a cabo hasta ahora “disminuyeron significativamente” tanto las capacidades aéreas como el alcance de los radares.
Sin embargo, las tropas khadafistas volvieron a la ofensiva y ayer por la tarde ocuparon la zona central de una ciudad que estaba en manos de los rebeldes, Misrata. Esta localidad fue uno de los blancos de la coalición en los ataques que inauguraron el operativo Odisea del amanecer. Entre tanto, Khadafi salió una vez más a escena y anunció que entregaría armas a todos los libios a fin de defender el país, prometió que la guerra “será larga” y reiteró que la derrota de Occidente era “inevitable”.
Los partes optimistas de los aliados no ocultaron lo que es una evidencia desde el principio, es decir, las profundas desavenencias en el seno de la coalición. Se anunció con reiterada insistencia que los países árabes estaban plenamente dentro de la coalición, pero la afirmación dista de ser exacta. Sólo uno de ellos proporcionó aviones, Qatar. La Liga Arabe, que había pedido de manera oficial que la ONU definiera una zona de exclusión aérea, salió el domingo a poner en tela de juicio con virulencia el inicio de la ofensiva. El secretario general de Liga Arabe, Amr Musa, estuvo en París en la cumbre organizada el sábado por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y a la cual asistieron tres organismos, la ONU, la UA, Unión Africana, la misma Liga Arabe y 17 países. La cumbre precedió la intervención de la aviación francesa, que inauguró el operativo. Ayer, Amr Musa se desmarcó de las acciones militares. El responsable del organismo panárabe declaró que lo que estaba ocurriendo en Libia “difiere del objetivo que consistió en imponer una zona de exclusión aérea. Nosotros queremos la protección de los civiles y no que se bombardee a más civiles”. Amr Musa adelantó que convocaría con carácter de urgencia una reunión de la Liga. Los aliados le respondieron a través del portavoz de Barack Obama, quien hizo una interpretación amplia de la resolución de la ONU que autorizó la implementación de una zona de exclusión aérea. “La resolución aprobada por los árabes y el Consejo de Seguridad de la ONU incluye ‘todas las medidas necesarias’ para proteger a los civiles. Y ello, como ya lo hemos dicho, incluye una zona de exclusión aérea y también lo que va más allá”.
Este domingo trascendieron algunas informaciones importantes sobre la forma en que está configurada la coalición. Ello, con todo, no despega las dudas sobre qué ocurrirá en el futuro ni cuál es el verdadero propósito de la intervención occidental. En primer lugar, la misión Odisea del Amanecer no está actualmente bajo mando europeo sino norteamericano. El operativo está a cargo del general Carter F. Ham, jefe del US Africa Command (Africom) basado en Stuttgart, Alemania. Las fuerzas navales que intervienen en Odisea del amanecer, la Task Force Odyssey Dawn, también responden a los manos de Washington.
La Task está a cargo del almirante Samuel J Locklear, quien dirige el estado mayor a bordo del USS Mount Whitney. Nada parece realmente claro en este operativo. Londres declaró ayer que esperaba que en los próximos días la OTAN tome el control del operativo. “Espero que pasemos bajo el comando y control de la OTAN, aunque no sea una misión de la OTAN”, dijo el ministro británico de Defensa, Liam Fox. La OTAN todavía no tomó ninguna decisión, pero esta propuesta contrasta con la aberración manifestada por París ante la idea de ver acercarse la sombra de la Alianza Atlántica, una eventualidad que tornaría aún más compleja y tensa la relación y las reacciones de los países árabes. Menos la eficacia de las armas, todo parece montado con papel picado y pegado con broches sobre un hilo agitado por el viento.
Mientras tanto, en Libia, la guerra ha aglutinado a una dispar alianza que se ha dado en llamar “los rebeldes libios”, Los rebeldes, a quienes se los identifica con los “buenos” en oposición a los partidarios de Khadafi, son un cóctel de defensores de los derechos humanos; de jóvenes hartados de la dictadura de Khadafi que lanzaron la coalición Revolucionaria del 17 de febrero; de ministros de Khadafi que renunciaron a su cargo a raíz de los primeros bombardeos contra los civiles, como el ex titular de Justicia Mustafá Abdel Jalil; de ex aliados de los primeros tiempos de Khadafi caídos luego en desgracia, como el responsable del comité militar del gobierno de transición Omar el Jariri; de desertores del ejército, de voluntarios sin experiencia y, también, una curiosa cofradía de grupos por demás paradójicos.
Aunque resulte asombroso, entre quienes se llaman “los rebeldes” y que hoy están siendo ayudados por Occidente a derrocar a Khadafi, hay fervientes militantes del antiimperialismo. Uno de ellos es el Islamic Libyan Fighting Group. Se trata de un grupo fundado a mediados de los años ’90 por combatientes que habían ido a pelear a Afganistán junto a los talibán contra las tropas ocupantes de la desaparecida Unión Soviética. El Islamic Li-byan Fighting Group se implantó y prosperó en el este de Libia, la región “rebelde” por excelencia, y está considerado por el Departamento de Estado norteamericano como una “organización terrorista”. Esos combatientes que viajaron a Afganistán a desalojar al ejército rojo fueron, en esos años de la Guerra Fría, financiados y llevados por Washington a través de Osama bin Laden. Todos esos grupos, al igual que el jefe de Al Qaida, se convirtieron luego a un fervoroso antiimperialismo.

viernes, 18 de marzo de 2011

Khadafi volvió a ser el enemigo

LIBIA SE SUMA A IRAK Y AFGANISTAN COMO BLANCO DE BOMBARDEOS
Francia y Gran Bretaña llevaron hasta un final tardío su idea de instaurar una zona de exclusión aérea. Estados Unidos les transfirió la responsabilidad de la acción principal a los europeos y los árabes.
 Por Eduardo Febbro
Desde París
Muammar Khadafi bajó definitivamente del altar al que la gula occidental, los petronegocios y la desfachatez del sistema financiero internacional lo habían izado. El tirano, que durante casi dos décadas fue el “enemigo número uno” de Occidente para luego convertirse en el vistoso aliado de sus enemigos de antaño, volvió a su estatuto primigenio. La resolución adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU no deja ningún intersticio para la ambigüedad: el dispositivo militar ya está preparado y sólo faltaba la famosa “base jurídica” reclamada por la OTAN. París y Londres llevaron hasta un final tardío su idea de instaurar una zona de exclusión aérea para neutralizar la aviación de Khadafi.
Las provocaciones mutuas tornaron inevitable la participación árabe-occidental en una nueva cruzada militar contra un país árabe. Libia se suma así a Irak y Afganistán a la lista de países que pasarán una temporada bajo las bombas de una coalición donde el poderío militar de Occidente marcará las orientaciones. Era necesario el voto a favor de 9 de los 15 miembros del Consejo de Seguridad y también que ninguno de los integrantes permanentes del Consejo vetara la resolución. China y Rusia se abstuvieron y con ello abrieron paso al operativo militar. La comunidad internacional, fragmentada, salvará al filo de la navaja a la ya asfixiada oposición libia. Cercada en su feudo de Benghazi por las fuerzas leales al régimen, la participación directa de Occidente era la única carta que podía sacarla del despeñadero. “Prepárense, esta noche llegamos”, había dicho Khadafi a los habitantes de Benghazi. Tal vez, las primeras en llegar sean las bombas occidentales ayudadas por algunos países árabes, como Emiratos Arabes Unidos, Qatar y Egipto. Washington logró su propósito: transferirles la responsabilidad de la acción principal a los países vecinos, es decir, los europeos con costas mediterráneas y los árabes. Francia y Gran Bretaña, promotores de la resolución, asumirán la mayor parte de la responsabilidad de Occidente, pese a que Estados Unidos es la fuerza dominante en el seno de la OTAN.
No es seguro que la guerra total sea la apuesta definitiva. El Guía Supremo de la desgastada revolución libia supo dar marcha atrás al borde del abismo. A partir de 2003, Khadafi ya demostró su sentido del realismo cuando, impresionado por la invasión de Irak y la captura de Saddam Hussein, retrocedió en su principal proyecto, la acumulación de armas de destrucción masiva, y reconoció su responsabilidad en dos atentados: contra el avión de PanAm que explotó sobre la localidad escocesa de Lockerbie (1988, 270 muertos) y contra el avión francés de la compañía UTA (1989, 170 muertos). Ese fue el inicio del idilio público entre el coronel y sus jueces de años anteriores. Inversiones y visitas de Khadafi a las grandes capitales del mundo y viajes de los demócratas a Trípoli consagraron el retorno del coronel al “eje del bien”. O sea, los negocios seguros aunque las manos que firmaban los contratos estuviesen manchadas de sangre.
Puede que hoy haga lo mismo. La resolución de la ONU es amplia y explícita. La OTAN y la Liga Arabe apoyaron la instauración de una zona de exclusión y ello los convierte en aliados directos de la intervención. Presionado desde el interior por los rebeldes, ahorcado por el cielo y cercado desde el mar, Khadafi tiene las horas contadas. Khadafi le ha ofrecido la represión salvaje a su pueblo y una fuente de agua bendita para que Occidente lave su mala conciencia. No cabe ni la más remota duda de que los armas ya están preparadas. Anoche, tanto el primer ministro francés, François Fillon, como el jefe de la diplomacia, Alain Juppé, adelantaron que la fuerza se emplearía en cuanto la resolución estuviese aprobada. Alain Juppé precisó incluso el modo operativo: “Está excluido que se haga algo en tierra. Está claro. La alternativa se desprende sola: es la utilización de la fuerza aérea”. Tal vez Khadafi calculó mal la convicción de sus socios del Oeste. Pensó que sus divisiones profundas y sus debilidades morales y energéticas le permitirían aplastar la revuelta con un costo mínimo. Occidente también se equivocó con él y con las capacidades reales de la oposición. Las demoras y ese doble error desembocaron en centenas y centenas de muertos, destrucción y el éxodo de centenas de miles de personas hacia las fronteras.
El movimiento democrático libio terminó condicionado a la peor opción para triunfar: sacar a Khadafi con el respaldo de fuerzas extranjeras. Los movimientos de unos y otros condenaron a la contrarrevolución libia a una asistencia extranjera: Khadafi no dejaría el poder sin matar y sin mofarse de la OTAN y la ONU. A su vez, Occidente no podía dejarlo ganar sin quedar en ridículo. Khadafi ha sido un socio perfecto, en la paz y en la guerra. Su previsible derrota se forjó según sus condiciones. Mató a su pueblo sin concesiones y provocó a Occidente para que vinieran a buscarlo. La historia se vuelve a repetir con una puntualidad sangrienta, como en Panamá, Irak o Afganistán: otra vez hay que armar una coalición y arrojar bombas para extirpar un mal que se fue arraigando con la complicidad y hasta la ayuda directa de quienes hoy se alistan para suprimirlo. Noriega fue un aliado de las potencias, lo mismo que Saddam Hussein en Irak y los talibán en Afganistán.Apartarlos del poder costó miles de vidas humanas inocentes. Khadafi y sus socios tardíos hicieron pesar sobre el pueblo libio el mismo y repetitivo destino.

jueves, 17 de marzo de 2011

“Todo habrá terminado dentro de 48 horas”

EL HIJO DE KHADAFI PRONOSTICO QUE SUS FUERZAS LOGRARIAN HACERSE CON EL CONTROL DE BENGHAZI, BASTION OPOSITOR
Después de feroces enfrentamientos y a un mes de iniciada la rebelión en Libia, crece el temor de que el régimen acabe con todo atisbo de levantamiento. El Consejo de Seguridad retomó el debate acerca de la zona de exclusión aérea.
 Por Kim Sengupta *
Desde Benghazi
Integrantes de las fuerzas rebeldes en las proximidades de la ciudad de Ajdabiya, que pasó a control del Ejército.
Imagen: EFE.
Se pudieron arrancar las ataduras después de cuatro décadas de dictadura, dando señales de un nuevo comienzo, brillante y valiente. Pero un mes después, con feroces enfrentamientos, la revolución libia parece encaminarse hacia un final trágico y sangriento. Todo anuncia lo peor: los bombardeos habrían llegado a Benghazi, la segunda ciudad libia.
Todavía hay una parpadeante esperanza de que la derrota, al menos en esta última hora, pueda ser evitada. Que Occidente actúe para ponerle fin a la brutal ofensiva militar de Muammar Khadafi, que –como se viene pronosticando– se amotinen sus fuerzas. Pero, en lo que queda de la Libia Libre, cada vez crece más la resignación: el futuro tan esperado no llegará. En la oscuridad, también se siente crecer el temor a la posible reprimenda que vendrá cuando regresen las fuerzas del régimen. Las familias se separan porque los que están en peligro empiezan a escaparse. Otros se quedan y dicen que prefieren morir luchando que ser víctimas de una ejecución o de años de cárcel y torturas.
Mientras tanto, ya se ejecuta el final del juego. El combate continuó ayer en Ajdabiya, la ciudad más cercana a Benghazi. Benghazi es la capital de la Libia libre, donde el movimiento de protesta dispuso su gobierno provisional y sigue en manos de los rebeldes. Al final de la tarde de ayer, las tropas gubernamentales se estaban moviendo por el desierto hacia el sur: a través de esa ruta podrán acceder hasta la frontera egipcia y rodear a las partes del este del país que todavía no están bajo su control.
Mientras se acumulan las pérdidas para los rebeldes, también se propaga la amargura por lo que perciben como la cruel indiferencia del Occidente, que genera continuos interrogantes acerca de por qué fracasó la propuesta de imponer una zona de exclusión aérea. Ayer, Saif el Islam, el hijo del coronel Khadafi, que se volvió una de las más prominentes figuras del régimen, declaró que cualquier movida internacional resultaría irrelevante ya que Benghazi está condenada. “Todo habrá terminado dentro de 48 horas”, pronosticó en una entrevista televisiva.
La amenaza fue repetida, una y otra vez, en el canal de televisión controlado por el Estado. Quienes la escucharon en un café de Beghazi estallaron y desafiaron al régimen a los gritos. “Vamos a colgarte en Trípoli por todos los crímenes que cometiste contra el pueblo libio”, gritó Yusuf Istarzi, un maestro de escuela que se convirtió en combatiente. “Los hijos del monstruo son peores que él mismo”, disparó. Su compañero, Jawad Abdulahi, movió la cabeza. “Sí, pero él va a colgar a muchos de nosotros si logra llegar hasta acá. Y tiene razón, es muy tarde para imponer una zona de exclusión aérea. Necesitamos ataques aéreos contra Khadafi pero, ¿Estados Unidos y Europa harán lo que pedimos o, al contrario, firmarán un acuerdo con Khadafi por el petróleo? Ahora tenemos que concentrarnos en nuestra propia defensa”, dijo.
Las fuerzas rebeldes establecieron su línea de defensa en Zuwaytina, diez kilómetros al este de Ajdabiya. Desde allá intentarán ayudar a los grupos de combatientes que están atrapadados. Las fuerzas del régimen usaron tácticas que resultaron exitosas la semana pasada: bombardear desde el aire, tierra y mar así como enviar tanques y vehículos blindados.
Desde Benghazi, los líderes rebeldes manifestaron que echarán a las tropas de Khadafi de Ajdabiya a través de las luchas callejeras, a las que se sumarán los residentes que tomaron las armas para defender la causa rebelde. Como muchas de las declaraciones formuladas por ambas partes, ésta también resultó ser una ilusión y el régimen se las ingenió para rodear la ciudad. De hecho, la prensa informó que los bombardeos llegaron hasta el aeropuerto de la propia Benghazi, pero no se precisó si hubo bajas.
Hubo violencia severa en Ajdabiya. Las fuerzas del régimen respondieron desde los tanques a las emboscadas de los rebeldes en las zonas residenciales. Las ambulancias no lograban llegar hasta la línea de fuego así que muchos de los heridos no pudieron ser trasladados para recibir atención médica. Cuando lograron acceder, la cantidad de heridos era tal que los hospitales no pudieron responder a la demanda. Los pacientes fueron atendidos en el piso de los pasillos o en la misma entrada. Los que estaban graves fueron trasladados a Benghazi.
Rahim Ali Ajdah, uno de los trasladados hacia el bastión rebelde, había manejado desde Zuwaytina hasta Ajdabiya para confirmar que su familia estuviera a salvo, pero los disparos de un rifle automático alcanzaron el auto en el que iba. “Había hombres de Khadafi en un control y abrieron fuego. No sé por qué. Estoy muy preocupado por mi familia. Vivimos en un barrio que fue bombardeado y en donde mucha gente murió.” Desde la cama contigua, Mohamad Shawar contó cómo se incendiaron dos autos que llevaban a siete combatientes. “Chocaron también nuestro auto, me balearon en la pierna, pero pude escapar. Me escondí en una casa y un hombre me sacó de la ciudad”, recordó. Frente a este panorama, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) volvió a reclamar un alto el fuego mientras el Consejo de Seguridad retomó el debate acerca de la zona de exclusión aérea.
En los primeros días de libertad, el arte jugó un rol fundamental a la hora de expresar la protesta. Los juzgados de Benghazi, donde están los cuarteles del movimiento rebelde, se llenaron de dibujos políticos. Un poco después, la escena bohemia se mudó a un centro de medios cercano, donde los jóvenes mantenían debates y se reunían con la prensa internacional. La mayoría de los periodistas se fueron a encontrar con las fuerzas de Khadafi, por lo que el centro quedó prácticamente vacío. Había una nueva acuarela en las paredes: un hombre despidiéndose de su mujer y sus hijos. Se llamaba El exilio.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

viernes, 11 de marzo de 2011

Repliegue rebelde en Ras Lanuf

TRAS LOS ATAQUES AEREOS Y DE ARTILLERIA DE LAS FUERZAS DEL REGIMEN
Khadafi y sus tropas demostraron en los últimos días que no van a rendirse fácilmente y avanzaron en territorio opositor. Su hijo Saif el Islam dijo que no temían la intervención de las potencias extranjeras.
 Por Donald Macintyre *
Desde Trípoli
Los rebeldes fueron forzados a retirarse de la estratégica ciudad de Ras Lanuf después de un sostenido ataque aéreo y de artillería. Muammar Khadafi y sus tropas demostraron en los últimos días que no van a rendirse fácilmente. El hijo del líder libio dijo que no temían la intervención de las potencias extranjeras.
Mientras se acercaban los tanques y las tropas del régimen hacia Ras Lanuf, las fuerzas rebeldes escaparon junto con los pocos residentes que quedaban. Al volante de una pick-up Toyota, el voluntario Rahim Mastri, de 22 años, reconoció: “No se ganaba nada quedándose allí. Nos habrían matado. Tienen armas más potentes que nosotros. No nos podemos comparar”.
Las fuerzas opositoras se replegaron hasta Benghazi, la capital de la Libia libre. Pero junto con ellos fueron las preocupaciones. Los rebeldes temen que las fuerzas de Khadafi puedan acabar con lo que lograron conquistar después de semanas de combate y arrinconarlos en su bastión.
Los oficiales dijeron que la derrota se debe a una falta de comunicación y de organización. “No hubo planificación, no se establecieron las defensas, y por eso pudieron pasar los hombres de Khadafi”, explicó el capitán Ahmed Ibadullah, un ex oficial del ejército libio que se pasó a las filas de la revolución. “Ahora nos tenemos que reagrupar y ver cómo seguimos”, añadió.
En Trípoli, Saif el Islam Khadafi dio un discurso ante unos jóvenes excitados y bulliciosos. El hijo del líder libio terminó su exposición, que duró cerca de una hora, con una advertencia a las “bandas” armadas: “Estamos yendo por ustedes”. Khadafi hijo enumeró una serie de atrocidades que supuestamente cometieron los rebeldes en el este de Libia y ridiculizó la presencia de un barco de guerra inglés en aguas cercanas. “Quienes quieran apoyar a la milicia, que lo hagan; pero les advierto desde este momento que van a perder. Nosotros vamos a ganar. No tenemos miedo ni a la flota estadounidense, ni a la OTAN, ni a Francia”, dijo Saif. “Nunca nos rendiremos. Este es nuestro país. Luchamos aquí, en Libia. El pueblo libio nunca les dará la bienvenida a los estadounidenses. Libia no es un juego de niños, no somos Mickey Mouse”, les advirtió.
Hay miles de razones para que la ofensiva de Khadafi pueda prolongarse en el tiempo. Según publicó The New York Times, el dirigente libio tendría decenas de miles de millones de dólares escondidos en Trípoli, lo que le permitiría seguir haciendo frente a los gastos bélicos, a pesar de los embargos impuestos por Occidente. También les daría efectivo para subvencionar a los mercenarios africanos que reemplazan a los militares que desertaron de las filas gubernamentales.
Parece también que el régimen controla Zawiya, la ciudad más occidental de las que estuvieron al alcance de las fuerzas contrarias a Khadafi. Pero la victoria gubernamental, al menos por ahora, trajo consigo docenas de bajas y la destrucción de los edificios que están en el centro. “Los libios están sufriendo un genocidio, la aniquilación de una población completa a través de ataques aéreos y terrestres”, denunció Hafiz Ghoga, el vocero de los líderes rebeldes. “Esto no sólo amenaza la seguridad de Libia sino la de toda la región”, agregó.
El optimismo inicial, que indicaba que era factible el fin de la dictadura de 42 años, fue reemplazado por una conciencia de que era necesaria la colaboración exterior para reemplazar al arraigado régimen. Por eso, los rebeldes pidieron que se establezca una zona de exclusión aérea y que se realicen ataques aéreos contra las posiciones de Khadafi.
Sin embargo, la respuesta europea derivó anoche en agrias discusiones y emergieron claras divisiones entre los socios por los planes de impedir los vuelos. El secretario británico de Asuntos Exteriores, William Hague, manifestó que un espacio de exclusión aérea podría establecerse “muy rápido”, después de que Francia y Gran Bretaña hayan realizado su trabajo en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y mientras la OTAN analiza los últimos detalles prácticos. Pero Alemania se niega a una zona de exclusión aérea. “No queremos ser arrastrados a una guerra en el norte de Africa”, dijo el canciller germano Guido Westerwelle. Los Estados Unidos, que jugarán un rol fundamental a la hora de imponer una zona de exclusión, se mostraron tibios en las negociaciones.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Francia reconoció a los opositores a Khadafi

LA UNION EUROPEA SE MOSTRO SORPRENDIDA POR LA POSTURA DE PARIS DE CONSIDERAR INTERLOCUTOR AL CONSEJO NACIONAL LIBIO
Sarkozy propondrá en Bruselas una serie de “ataques aéreos contra blancos precisos” en Libia, según trascendió. El dictador lo amenazó con develar un secreto que tiene que ver con su campaña electoral. La UE, dividida sobre cómo actuar.
 Por Eduardo Febbro
Desde París
Nicolas Sarkozy avanzó en solitario en el terreno minado de la revolución libia e hizo de Francia el primer país en el mundo que reconoce al Consejo Nacional Libio de Transición, CNLT, la estructura que reúne a la dispar oposición a Muammar Khadafi. Contrariamente a sus colegas de la Unión Europea, que apenas se asoman a la puerta, Sarkozy anunció que reconocía al Consejo Nacional Libio “como el único representante del pueblo libio”. Al mismo tiempo, el presidente decidió enviar un representante diplomático de Francia a la localidad de Benghazi donde los rebeldes instalaron su sede. En respuesta a ese gesto, Muammar Khadafi reaccionó como un felino incontinente y amenazó con revelar “un secreto grave que acarreará la caída de Sarkozy” y que concierne “al financiamiento de su campaña electoral”.
Sarkozy tomó la decisión de hacer de la oposición libia el interlocutor legítimo y exclusivo luego de entrevistarse en París con dos representantes del Consejo Nacional Libio de Transición, Ali Essaoui, el ex ministro de Economía de Khadafi y renunciante embajador del régimen en la India, y Mahmud Jebril, responsable de la célula de crisis del Consejo. Según los dos hombres, Sarkozy les adelantó que hoy, durante la cumbre especial sobre Libia que se celebra en Bruselas, el presidente presentará un “plan global” sobre el país a sus socios de la Unión Europea. Responsables cercanos al dossier dejaron filtrar a la prensa una información de peso: según estas fuentes, Sarkozy propondrá en Bruselas una serie de “ataques aéreos contra blancos precisos” y “extremadamente limitados”, así como la “intercepción” de los sistemas de transmisión de Khadafi. Esta información, sin embargo, no fue confirmada por la presidencia francesa. Hay que tomar todas estas especulaciones y decisiones con una distancia casi budista. Occidente nos ha acostumbrado a las grandes palabras y a los hechos de corto alcance.
Las divisiones en el seno de la Unión Europea con respecto a la forma de impedir que Khadafi aplaste la revuelta libia son además consistentes. La UE dijo estar “sorprendida” por los anuncios de Sarkozy. De hecho, la Unión Europea vive de sorpresa en sorpresa y con cada una de ellas –Revolución de los Jazmines en Túnez, caída de Mubarak en Egipto, etc., etc.– se descascara un poco más su máscara de falsedades y la oprobiosa colusión de intereses entre los valores que defiende –democracia, derechos Humanos, derechos cívicos– y los negocios que hace a espaldas de esos valores.
Por lo pronto, las opciones que maneja el jefe del Estado francés incluyen la instauración de una zona de exclusión aérea, aunque bajo condiciones. París antepone una resolución de las Naciones Unidas y la intervención en los operativos de los países árabes. Sarkozy no se suma a la idea de una intervención militar en Libia orquestada por Washington o la OTAN. Según revelaron diputados de la mayoría gobernante que participaron en una reunión con Sarkozy, el presidente les dijo: “No vamos a enfrascarnos en otro Afganistán”. Los europeos sí están enfrascados en sus antagonismos. Mustafá Gheriani, portavoz del Consejo Nacional Libio de Transición, saludó la decisión de París de reconocer a esa entidad: “Es el primer clavo en el ataúd de Khadafi. Esperamos que toda Europa lo siga”. Nada es, sin embargo, más improbable. Catherine Ashton, la estratosférica representante de la UE para la política exterior, dijo que no había que precipitarse “de manera unilateral en el reconocimiento de algunos grupos. Según nuestro punto de vista, todo reconocimiento debería ser defendido por la Liga Arabe y discutido en la ONU. No debe ser una decisión unilateral”. Cabe advertir que la señora Ashton no es un ejemplo ni de audacia ni de acierto diplomático. Sarkozy le salió al paso junto al primer ministro británico, David Cameron. Ambos hicieron pública una carta remitida al Consejo Europeo que se reúne hoy en la cual escriben “Khadafi y su camarilla deben partir”. Cameron y Sarkozy instan a sus socios europeos a “enviar una señal política clara” diciendo que “nosotros consideramos” al CNLT “como un interlocutor político válido y una voz importante para en pueblo libio en esta fase”.
Entre apurones diplomáticos, divergencias y contradicciones los cañones emergen de la bruma. Ayer, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, declaró que la Alianza Atlántica estaba “unida y lista para actuar”. Acto seguido, Rasmussen aludió a una serie de “medidas adicionales” para hacer tangible la zona de exclusión aérea si la ONU lo decide y luego anunció el envío de barcos adicionales al Mediterráneo con el fin de supervisar el embargo sobre las armas aprobado por Naciones Unidas. Los analistas europeos ponen de relieve una paradoja sustancial: aunque Khadafi gane la guerra contra la oposición está políticamente muerto. Hace unas tres semanas su situación era exactamente contraria.
El semanario satírico francés Le Canard Enchaïné, especialista de las revelaciones turbias, citó en su edición del miércoles un elogioso informe del FMI sobre Libia publicado en la página Internet del Fondo el pasado 15 de febrero. El semanario escribe que en ese informe el FMI “no cesa de felicitar al coronel Khadafi y su gobierno por la calidad de la gestión presupuestaria y por las reformas emprendidas”. El único reproche que se le hace a Khadafi es “no privatizar lo bastante rápido los bancos y el mercado local de capitales”. El FMI incurrió en las mismas felicitaciones con respecto a Túnez y Egipto. Las revueltas democráticas enterraron a esos buenos gestores como ahora lo están haciendo con Khadafi.

jueves, 10 de marzo de 2011

Khadafi sigue recuperando terreno, mientras avanza la vía diplomática

Las tropas de Muammar Khadafi retomaron los ataques contra las ciudades del este del país controladas por los rebeldes, ayer los oficiales del régimen aseguraron que habían recuperado Zawiya. Las fuerzas del líder libio abrieron fuego desde barcos de guerra y aviones de combate contra las localidades de Al Sidra y Ras Lanuf, de donde las opositores comenzaron a retirarse después de resistir desde el domingo. Mientras tanto, el Consejo Nacional de Transición, que representa la oposición en Benghazi, continúa negociando el reconocimiento de la Unión Europea, que mañana solicitaría la renuncia del líder libio. España reconoció que mantiene relaciones con los rebeldes. El régimen de Khadafi envió un representante a Grecia y a otros países europeos.

Después de los ataques realizados hoy por las tropas de Khadafi, fuentes médicas indicaron que uno de los ataques aéreos en Ras Lanuf alcanzó el estacionamiento del hospital local y un edificio de viviendas cercano. Al menos 17 personas resultaron heridas. En los alrededores de la ciudad petrolera se desarrollaron fuertes combates desde hace días entre los insurgentes y las tropas de Khadafi por lo que muchas familias abandonaron la ciudad.
Los rebeldes huyeron hacia el Este en autos y camionetas tras horas de ataques de artillería y al menos un ataque de la aviación de Khadafi y dijeron que era inminente la reconquista de la ciudad petrolera por parte del líder libio.
En Misrata, la tercera ciudad más grande del país después de Trípoli y Benghazi, la situación era calma. Un portavoz de los insurgentes indicó que faltan medicamentos. El canal de noticias árabe Al Arabiya informó que en Zawiya, al oeste de la ciudad, prosiguen los enfrentamientos.
El diario "Al Bayan", que se edita en Dubai, informaba en base a fuentes cercanas a Khadafi que el líder libio podría estar dispuesto a marcharse al exilio, supuestamente consternado porque tras el inicio de la revuelta, varios de sus hombres de confianza le han dado la espalda.
Khadafi teme ahora, según la información, un ataque aéreo de algún "traidor" de entre los militares de la Fuerza Aérea contra su residencia en Trípoli y por ello está considerando abandonar la capital libia. En concreto estaría pensando en exiliarse en Chad o Níger.
Mientras tanto, un representante del líder libio se entrevistó en Atenas con el viceministro de Asuntos Exteriores griego, Dimitris Dollis. El encuentro entre Mohamed Tahir Siala y Dollis se llevó a cabo de acuerdo con la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, quien esta semana ya se reunió con el titular de la cartera de Exteriores. La reunión duró una hora y media y el representante libio reiteró las posiciones de Khadafi.
El martes por la noche, el dictador había hablado por teléfono con el primer ministro de Grecia, Giorgos Papandreu, para advertirle que respondería a una intervención en su país. Además de este encuentro en Grecia, otros representantes libios están realizando reuniones similares en otros países europeos.
Paralelamente, un emisario del gobierno español se reunió recientemente en la ciudad de Benghazi. El encargado de mantener ese primer contacto fue Pablo Yuste, jefe de la Oficina Humanitaria de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), un organismo adscrito al Ministerio de Asuntos Exteriores.
Su misión fue "tomar la temperatura" de la zona rebelde, indicaron fuentes de la cartera. La confirmación de este viaje coincidió con la decisión del gobierno de Francia de reconocer oficialmente el Consejo Nacional de< Transición (CNT) como el único "representante legítimo del pueblo libio".
En cuanto a la posibilidad de que España siga este ejemplo, fuentes gubernamentales apelaron a la prudencia y señalaron que este debe ser un paso consensuado por los 27 países de la Unión Europea (UE).
La principal petición que los rebeldes hicieron a Yuste fue precisamente que Madrid reconozca al CNT como gobierno legítimo de Libia, informó el diario "El País". El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, dio instrucciones la semana pasada, durante una gira por el golfo Pérsico, de que se estableciera contacto directo con los dirigentes de la insurgencia que se enfrentan al líder libio.
España no es el único país que ha mantenido contactos con el nuevo poder revolucionario libio, pero probablemente sí es el primero en haberlo hecho en territorio del propio país norteafricano.
El avance de esas negociaciones permitió que el canciller francés, Alain Juppé, adelante que el documento de la UE que se aprobaría mañana exigirá a Khadafi que abandone "sin más dilación" el poder. Mientras que su homólogo germano, Guido Westerwelle, aseguró que "un hombre que lanza una guerra civil contra su propia población es alguien acabado".
En el borrador del texto de la UE al que tuvo acceso la agencia DPA, se afirma que "el coronel Kaddafi debe renunciar de inmediato (...) Libia debe emprender (una vez que se marche) una transición ordenada a la democracia".
Sin embargo, fuentes diplomáticas indicaron que esperan que en el encuentro se produzca un acalorado debate en torno a esta demanda directa. Es muy raro que los 27 mandatarios de la UE insten a un gobernante a que deje el poder. Durante las recientes protestas en Túnez y Egipto, por ejemplo, el bloque no demandó la salida del presidente, sino que exigió una solución democrática.

Una insurrección dispar y tangible

EL MUNDO › LA AUSENCIA DE OPOSICION ESTRUCTURADA EN LIBIA ES UN EFECTO DE LAS TRIBUS, LA HISTORIA Y EL PERSONALISMO
Mientras el Parlamento Europeo pedía que fuera reconocido el opositor Consejo Nacional de Transición, Khadafi enviaba a sus representantes a Egipto, Portugal y Bruselas frente a una posible intervención de Europa y la OTAN.
 Por Eduardo Febbro
Desde París
El Parlamento Europeo interpeló ayer a la Unión Europea para que reconozca a la oposición libia agrupada en el Consejo Nacional de Transición (CNT). Esta galaxia de insurrectos fue constituida apenas diez días después de que estallara la revuelta contra Muammar Khadafi –entre el 15 y el 17 de febrero–. Sus dirigentes actuales provienen de sectores a veces tan diversos como antagónicos. Omar el Hariri, uno de los primeros aliados de Khadafi en los años ‘60, es jefe del Consejo Militar mientras que el presidente de esta instancia no es otro que el ex ministro de Justicia del líder Libio, Mustafá Abdel Jalil. El Consejo también nombró al renunciante embajador de Khadafi en la India y ex ministro de Economía, Ali Abdelaziz Al Issaoui, en el puesto de canciller. La zawra –revolución– lanzada por los jóvenes contra la monolítica dictadura de Khadafi unificó y trazó un perfil a la vez dispar y tangible de la oposición.
La pareja compuesta por Mustafá Abdel Jalil y Omar el Hariri es por demás contrastante. Omar el Hariri fue uno de los oficiales que estuvieron al lado de Khadafi durante el golpe de Estado que en 1969 derrocó a la monarquía del rey Idris. Luego cayó en desgracia y pasó 17 años en la cárcel bajo el cargo de “conspiración”. Según explicó Hariri en sus raros encuentros con la prensa, su oposición a Khadafi, sus críticas a la deriva “personalista” del régimen le valieron la sanción. Entre todas las figuras posibles, Omar el Hariri era la más coherente dentro de un movimiento opositor que se fue plasmando con el correr de los días y en plena agitación. De hecho, el foco de la revuelta se propagó el pasado 17 de febrero desde la ciudad de Benghazi.
Una manifestación en memoria de diez manifestantes asesinados en 2006 sirvió de punto de partida a una aventura que ninguna cancillería occidental tenía en sus previsiones. La manifestación había sido organizada por opositores en el exilio, movimientos locales de defensa de los derechos humanos y activistas en la red. La represión del 17 de febrero dejó decenas de muertos.
Mustafá Abdel Jalil, hoy dirigente del CNT, fue el primer miembro del gobierno que renunció a su cargo en protesta por “el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes desarmados”. Apenas nombrado, en una entrevista del canal árabe Al Jazeera Jalil dijo: “Nuestro gobierno nacional y militar tiene personalidades civiles y militares. Llevará adelante al país durante no más de tres meses y luego habrá elecciones libres y la gente elegirá a su líder”. El CNT se ha convertido hoy en la instancia en torno de la cual se articulan los focos opositores, desde los comités de resistencia locales creados en las ciudades en manos de los insurrectos hasta la Coalición Revolucionaria del 17 de febrero, que se integró a él. Sin embargo, los roces entre el Consejo Nacional de Transición y la Coalición Revolucionaria del 17 de febrero aparecieron en seguida. El Consejo se postuló como una suerte de “gobierno” mientras que la Coalición no se fijó esa ruta. Abdelhafiz Ghoqa, uno de los portavoces de la Coalición y hoy vicepresidente del Consejo, aseguraba que el Consejo es “el rostro político de la revolución” y no un gobierno provisorio.
En un sistema político sin Constitución, ni partidos políticos opositores, ni sindicatos, ni Parlamento, ni ONG y en donde la lealtad a la tribu a la que se pertenece pasa antes que la nación, hablar de oposición identificada es una hazaña. Los partidos opositores libios están todos en el exterior. En 2005, ciento cincuenta personalidades crearon en Londres la Conferencia Nacional de la oposición libia. Ese grupo se fijó tres objetivos: el fin de la era Khadafi, la implantación de un gobierno transitorio y, luego, la elección de un gobierno democrático surgido de elecciones libres. Barah Mikail, especialista de Medio Oriente en el Instituto de Relaciones Internacionales estratégicas, constata la paradoja de la situación libia, donde Khadafi parece acorralado al tiempo que la oposición, que ya sufrió reveses militares, carece de una identidad coherente. “Se alcanzó un camino sin retorno, pero las alternativas para la situación que se está viviendo son inexistentes. Se podría pensar en un período de transición a cargo del ejército libio. Sin embargo, hay un problema: el ejército no está tan bien preparado como en Túnez o Egipto”. La ausencia de oposición estructurada es una consecuencia de la dictadura personalista de Khadafi, de la cultura tribal y también de la historia, que ha complotado contra toda forma de estructura institucional y destruido los embriones que hubiesen permitido la existencia de una clase dirigente nacional. Libia es un país casi sin Estado, una República de voluntarios entusiastas que trata de forjar un nuevo país sobre las llamas del presente. El azar ha jugado con las fechas. La Revolución de los Jazmines que estalló en Túnez prendió en Libia el mismo año en que se cumplen cien años de la llegada de las tropas coloniales italianas a Tripolitania. En un siglo, Libia saltó de un trauma a otro: de despreciada provincia del Imperio Otomano pasó al yugo del colonialismo italiano (1911-1943), que tuvo dos caras, igualmente salvajes: la del liberalismo occidental primero y la de la Italia fascista de Benito Mussolini después. Italia unificó un territorio (1934) que estaba divido en tres regiones que no formaban un país: Tripolitania (Oeste), Cirenaica (Este) y Fezzan (Sur). Luego vino un período monárquico de corta duración interrumpido por el golpe de Estado de Muammar Khadafi en 1969. Entre la monarquía y el golpe, Libia conoció un período británico, 1943-1951.
Mustafá Abdel Jalil quiere ser el rostro de un país en plena guerra civil. “Probablemente pediremos ayuda en el exterior, tal vez ataques aéreos contra instalaciones estratégicas que pongan el último clavo en el ataúd de Khadafi”, explicó Abdelhafiz Ghoqa. La oposición tiene un problema cuando se trata de dejar una posición límpida sobre la cuestión de la intervención extranjera. Algunos sectores la reclaman; otros, más realistas, la desechan. El Consejo está en una cuerda floja: “En ninguna circunstancia aterrizarían fuerzas terrestres”, asegura Mustafá Gheriani, portavoz del Consejo. Los temores de una partición del país también alteraron las primeras semanas de la revolución, hasta que el CNT marcó su lugar: “el Consejo representa a toda Libia”, dijo Jalil. Nombrado en febrero de 2007, Mustafá Abdel Jalil no encarna, para la población, el manto del diablo. Incluso Amnistía Internacional elogió en su momento su disposición a dar información sobre los prisioneros políticos.
Pero todo va muy rápido y Khadafi juega con muchas cartas en la mano, a la vez militares, diplomáticas y financieras. Hace unos días, emisarios norteamericanos se entrevistaron en El Cairo con representantes del Consejo Nacional de Transición. El Parlamento europeo pidió ayer que el CNT fuese reconocido. El mismo día Khadafi envió a sus representantes a Egipto, Portugal y Bruselas en momentos en que la Unión Europea y la OTAN entablan las primeras discusiones serias sobre Libia con el telón de fondo de una posible intervención en el conflicto libio bajo una u otra forma. Tributaria de la historia política del país y de la urgencia de la situación, la naciente oposición libia es un mosaico de identidades opuestas. Nada la identifica mejor como las trayectorias de sus dos principales líderes, el político y el militar. El primero, Mustafá Abdel Jalil, es un reciente ex ministro de Khadafi. El segundo, Omar el Hariri, es un compañero de armas del “Guía Supremo” caído en desgracia y recuperado por la velocidad de la historia para saltar al primer plano de donde Khadafi lo había apartado.

Los Cascos Blancos a Libia

EL MUNDO › ENVIARAN EXPERTOS ARGENTINOS A LA FRONTERA CON TUNEZ A PEDIDO DE LA ACNUR

Serán ocho especialistas que quedarán destinados a la localidad de Ras el Jedir, donde miles de personas pugnan por huir de Libia. Desde las Naciones Unidas requirieron expertos en emergencias en aeropuertos.

La Comisión Cascos Blancos de la Cancillería argentina enviará una delegación de expertos a la localidad de Ras el Jedir, en la frontera entre Túnez y Libia, donde los combates entre los insurgentes y las tropas leales a Muammar Khadafi provocaron el deplazamiento de cientos de miles de personas, generando una grave situación de crisis humanitaria. El canciller Héctor Timerman informó que la intervención de los Cascos Blancos responde a un pedido realizado por el Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas (Acnur). “Esto significa que los organismos multilaterales tienen en cuenta nuestra capacidad operativa, tanto la de los Cascos Blancos como la de Argentina”, sostuvo Gabriel Fuks, el titular del organismo.
La delegación de Cascos Blancos estará integrada por ocho personas expertas en logística, manejo de campamentos de desplazados, situaciones de emergencia en aeropuertos y demás especialistas que puedan colaborar con el trabajo que han desplegado las Naciones Unidas en la zona de frontera. Muy especialmente fueron requeridos los especialistas en emergencias en aeropuertos, porque allí es donde se vive la peor situación. Se calcula que trabajarán, como mínimo, durante 15 días.
Desde un par de semanas atrás el gobierno argentino venía negociando con las Naciones Unidas el envío de especialistas locales. La cuestión era que de ninguna manera querían quedar avalando el despliegue de tropas extranjeras en territorio libio, ni que la crisis humanitaria fuera atendida por fuerzas militares, lo que también podía ser entendido como una solapada intervención. Por eso, el comunicado de Cancillería que ayer difundió la noticia se preocupó en destacar que la colaboración había surgido a partir de una solicitud de un organismo multilateral.
“El Acnur pidió que trabajemos en el tema de los refugiados libios, así que Cascos Blancos va a empezar a trabajar ahora”, dijo el canciller Timerman y precisó: “Vamos a mandar un equipo a la frontera con Túnez”. Desde que arrancó el conflicto, miles de refugiados que quieren salir de Libia se han dirigido hacia las fronteras con Túnez y Egipto –a razón de unos 15 mil por día– generando una situación humanitaria de consideración, donde se volvió necesaria la instalación de tiendas de campaña y el reparto de alimentos. Días atrás, la Acnur denunció que las tropas leales a Khadafi no permitían a los civiles libios salir de su país.
Se calcula que unos 215.000 trabajadores emigrantes de diversas nacionalidades abandonaron ya Libia desde el comienzo de la crisis, el 20 de febrero, de acuerdo con los datos de la ONU. Esperan que otros 400.000 salgan del país para huir de los combates.
Según pudo constatar in situ el máximo representante de la Acnur, Antonio Guterres, la avalancha de refugiados al paso fronterizo no se detiene. “Desde que existen controles en ambos lados, el número disminuyó, pero el final de la oleada de refugiados dista mucho de haber llegado”, sostuvo Guterres en Ras el Jedir, en Túnez, el lugar al que ahora estarán destinados los especialistas de los Cascos Blancos.
La Cancillería comunicó que ya no quedan argentinos en Libia porque los que estaban al inicio del conflicto fueron evacuados. Por otro lado, la semana pasada también se evacuó la embajada, en la que sólo quedaban los empleados que trabajaban fijos allí con sus familias. El gobierno argentino aclaró que, si bien quedaba vacía y con sus puertas cerradas, eso no significaba que la embajada había cerrado sino que solo suspendía sus tareas hasta que las circunstancias posibilitaran que los funcionarios argentinos pudieran retomar sus funciones.

Bajo el duro ataque de las fuerzas de Khadafi

EL MUNDO › EL LIDERAZGO REBELDE PIERDE TERRENO EN LIBIA Y PIDE QUE OCCIDENTE INTERVENGA Y APRUEBE UNA ZONA DE EXCLUSION AEREA


La ciudad de Zawiya, en el oeste, que se había convertido en un símbolo de resistencia, fue recapturada, según fuentes del régimen libio. El estratégico puerto petrolero de Ras Lanuf, en el este, fue bombardeado.
 Por Kim Sengupta *
Desde Ras Lanuf
Las dos ciudades en la primera línea en poder de los rebeldes estuvieron bajo ataque sostenido y se incendió una instalación petrolera durante los feroces combates que dejaron docenas de muertos mientras las fuerzas de Muammar Khadafi achicaban las conquistas militares de la oposición. Crecía el sentimiento en las filas de los insurgentes de que el liderazgo militar y político desorganizado y desunido del movimiento de protesta no podría resistir por mucho tiempo las presión persistente aplicada por las fuerzas del coronel Khadafi.
El liderazgo rebelde con base en Benghazi pidió una zona de exclusión aérea y ataques aéreos contra el régimen. El ex ministro de Justicia Abdel Jalil, uno de sus principales miembros, a cuya cabeza el régimen le puso precio, dijo que Occidente debe “ayudar a proteger al pueblo de Libia de los ataques de Khadafi y ayudar a ponerle un fin a esta guerra”. Las esperanzas libias de ponerles fin a cuatro décadas de dictadura estaban siendo reemplazadas por el temor a una vuelta al régimen que se esforzaba por aplastar a sus opositores con armas de fuego y amenazas de castigos.
El estratégico puerto petrolero de Ras Lanuf, en el este del país, fue bombardeado por artillería intercalada con ataques aéreos. La ciudad de Zawiya, en el oeste, que se había convertido en un símbolo de resistencia, había sido, según los oficiales del régimen, recapturada en gran medida. Un médico en la ciudad dijo que había contado unos 50 muertos de los combates al final de la tarde. Un capitán del ejército libio declaró: “La seguridad está controlada en un 95 por ciento. Hay algunas ratas en los callejones, escondidas en los departamentos. Estamos capturando un grupo tras otro”.
Ambos lados se culpaban entre sí por incendiar un gasoducto y depósitos en el puerto de Sidra, afuera de Ras Lanuf, la segunda mayor salida de petróleo para el país. Una pelota de fuego color naranja se elevó al cielo justo después de que un avión de combate pasara por encima. Sin embargo, hubo intercambio de granadas propulsadas por cohetes y fuego de mortero un rato antes en el mismo lugar.
Los combatientes rebeldes, el Shabab, habían intentado avanzar hacia Bin Jawad y dijeron en un momento haber alcanzado las afueras de la ciudad. Pero se vieron obligados a retroceder y anoche las tropas leales al régimen estaban avanzando hacia Ras Lanuf con una serie de tanques y camiones transportando tropas.
Cuatro hombres resultaron muertos y 18 heridos en Ras Lanuf, en el bombardeo, y la ciudad quedó casi vacía, ya que la mayor parte de los residentes había huido y se estaba preparando para la llegada del enemigo. Más de 400 personas murieron en el este desde que comenzaron los disturbios, el 17 de febrero, dijo el doctor Gebril Hewadi, del Centro Médico de Benghazi, con muchos cadáveres todavía enterrados bajos los escombros de los bombardeos.
“Necesitamos ayuda, necesitamos ayuda urgentemente o estamos perdidos”, dijo Yunus Astarsi, un médico del hospital general de la cercana ciudad de Ajdabiya ayer. “Necesitamos medicinas, provisiones de comida y necesitamos que las potencias internacionales detengan estos bombardeos para no tener que enfrentarnos a esto cada día”, añadió mientras señalaba las camas llenas con la última tanda de heridos llegados desde el frente.
Pedir la participación de Occidente no fue la primera alternativa del movimiento de protesta. Días después del levantamiento, se colocaron carteles en las ciudades liberadas que decían: “No a la intervención extranjera. Los libios lo podemos hacer solos”.
La desalentadora situación en tierra cambió esta postura de los miembros del gobierno provisional en Benghazi, que pidieron primero la imposición de una “zona de exclusión aérea” y luego ataques aéreos contra el régimen.
Pero hay una sensación entre el público así como entre los oficiales de que debe haber un límite al grado de protección occidental. “No podemos tener tropas extranjeras en tierra, no queremos ser otro Irak”, dijo Abu Bakr Ibadullah, un ingeniero de 44 años de la ciudad de Ras Lanuf, mientras proyectiles de artillería aterrizaban a cien metros. El se iba de la ciudad con su mujer y sus tres hijos para buscar seguridad con su hermano en Tobruk. “No somos soldados, somos gente común que se está defendiendo –añadió Ibadullah–. Khadafi está usando sus aviones para bombardearnos. Si Estados Unidos y Europa pueden detener eso, al detener a los aviones, tendremos una oportunidad.”
Pero la revolución puede necesitar más que una “zona de exclusión” para sobrevivir. Sobrepasados por las fuerzas del régimen, los rebeldes se vuelven cada vez más contra ellos mismos mientras ven que sus primeros éxitos se invierten. Un intento anterior de tomar Bin Jawad fracasó dejando a muchos de los rebeldes muertos o heridos.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.