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domingo, 10 de junio de 2012

En Grecia se rompió el contrato social


Marcelo Justo
Página 12


Según la mayoría de los medios europeos, una victoria de Syriza significaría la salida de Grecia del euro, pero Finalis señala que hay espacio para negociar con la burocracia de Bruselas y agradece el apoyo que le llega desde América latina.


El tembladeral de la Eurozona es la segunda fase de una crisis que comenzó con el estallido financiero de 2008 y tiene en vilo al orden mundial surgido con la caída del Muro. Uno de los más inesperados rostros de este conflicto entre lo viejo y lo nuevo que lucha por nacer es la coalición de izquierda griega Syriza. Partido marginal antes de la crisis financiera, Syriza dio el gran salto con el desgaste de los dos partidos tradicionales griegos (socialdemocracia de Pasok y la derecha conservadora de Nueva Democracia) ante los drásticos programas de ajuste exigidos por la Troika (el FMI, el Banco Central Europeo, la Unión Europea) a cambio de un rescate que evitase el default.

En las elecciones del 6 de mayo esta coalición de comunistas variopintos –maoístas, trotskistas, independientes– y verdes obtuvo un 17 por ciento de los votos, cuatro veces más de lo que habían cosechado en los comicios previos. De cara a las elecciones del 17 de junio cuentan con alrededor de un 28 por ciento de la intención de voto y están cabeza a cabeza con los conservadores, la mejor carta que tiene hoy la Troika para imponer el ajuste. Según la mayoría de los medios europeos, una victoria de Syriza significaría la salida de Grecia del euro y la más seria amenaza a la supervivencia de la moneda única europea desde su lanzamiento a fines de los ’90. Página/12 sostuvo un largo diálogo telefónico con Errikos Finalis, miembro del Secretariado Ejecutivo de Syriza, quien se manifestó conmovido por el apoyo que les ha llegado de Argentina, Brasil y el resto de América latina.

–¿Cómo define a Syriza?

–Syriza está en un proceso de transformación. Somos una coalición de izquierda, pero estamos formando un amplio frente popular para incorporar el apoyo de nuevos sectores sociales desde las elecciones de mayo. Campesinos, obreros, pequeños empresarios, la clase media empobrecida, los jóvenes, muchos de ellos desempleados, forman hoy parte de esta nueva base de Syriza. En Grecia se ha roto el contrato social. Nosotros queremos restaurarlo sobre nuevos cimientos. En las últimas semanas hemos realizado más de 300 asambleas populares para escuchar lo que dice la gente y elaborar juntos una solución a sus problemas.

–¿Cuál es su plataforma económica?

–Nuestra primera medida será romper el memorando que el gobierno firmó con la Troika para recibir el segundo rescate. Grecia ha sufrido años de recesión con estos programas de austeridad que sólo han servido para destruir nuestra economía y nuestro tejido social. Vamos a congelar de inmediato los recortes a las pensiones y los salarios. Vamos a frenar las privatizaciones y revertir algunas que ya fueron hechas. Los bancos que han recibido ayuda estatal de unos 200 mil millones de euros y que, por tanto, pertenecen al Estado, quedarán bajo control público. Necesitamos reformar el sistema impositivo que ha permitido que las grandes fortunas griegas no paguen impuestos. En cuanto a la deuda, suspenderemos de inmediato el pago de intereses. Queremos que haya un período de tres años de moratoria para poder dialogar con todos los bancos e instituciones para ver qué parte de la deuda ha sido ya pagada hasta dos o tres veces y qué parte realmente se adeuda. Queremos que haya una auditoría independiente, un poco al estilo de la de Rafael Correa en Ecuador, para decidir qué deuda es legítima y cuál no.

–Su agenda requiere tiempo y Grecia no parece tenerlo. Alemania ha advertido que el memorando no es negociable. El mensaje es que, si Grecia decide desconocerlo, quedará fuera del euro. Teniendo en cuenta que Grecia importa casi todo el petróleo y los medicamentos, además de un 40% de sus alimentos, ¿no se expone a un descalabro total sin el euro detrás?

–En primer lugar tenemos elementos muy importantes para negociar y evitar una salida del euro que nosotros no deseamos. En segundo lugar, la política que se siguió desde el ingreso de Grecia a la Eurozona desmanteló el aparato productivo griego. Nosotros éramos autosuficientes a nivel alimentario. Ya no lo somos. Teníamos una industria manufacturera débil, pero existente, que también fue duramente golpeada. Este modelo económico fracasó. Pero no fue obra de la naturaleza. Fracasó por razones humanas que tienen que ver con el modelo que impuso la Unión Europea para transformarnos en un país de servicios que importa todo. Es necesario comenzar a recrear un modelo viable. Esta es la principal tarea. Alemania está chantajeando al resto de Europa. No tiene ningún derecho a decidir si Grecia sigue o no en el euro. Si usa un mecanismo ilegal para sacarnos del euro, será un problema para el resto de la Eurozona, y no me refiero únicamente a los países del sur: Francia también está muy expuesto. La solución no puede ser unilateral, no puede ser el exterminio de los griegos. Para nosotros el dilema no es el euro o el dragma. El dilema es sobrevivir o no.

–El discurso dominante en muchas capitales europeas es que Grecia tiene que pagar por su propia incompetencia y corrupción. La directora general del FMI, Christine Lagarde, lo dijo en una reciente entrevista con The Guardian. No parece haber mucho margen para la negociación.

–Están usando a Grecia de conejillo de Indias de un experimento que si sale se aplicará en el resto de Europa. Los argumentos que usan se sostienen gracias a un bombardeo mediático que no tiene empacho en difundir mentiras. La idea de que los griegos trabajan mucho menos que los alemanes, o que los jubilados germanos están pagando por la jubilación anticipada de los griegos, es uno de los tantos mitos difundidos por los medios. Según las estadísticas de Eurostat, es decir la oficina de estadísticas de Europa, los griegos son los segundos en horas de trabajo de toda la Unión Europea. Lo mismo pasa con la jubilación. En Grecia, la edad oficial de jubilación de los hombres es de 67 años, de las mujeres de 65. Es un régimen más estricto que en otros países de Europa y las jubilaciones que se cobran después de 30 o 40 años de trabajo son mucho peores. Pero además hay un segundo factor que debería liquidar estos mitos mediáticos de una vez para siempre. Los préstamos de la Troika apenas pasan por Grecia. Se quedan literalmente dos días antes de que ese mismo dinero vaya a los bancos y al FMI. Lo que está haciendo la Troika es salvar a los bancos, no a los griegos, mucho menos a sus jubilados que han visto un recorte brutal de sus pensiones.

–Uno de los peligros de una situación tan difícil es la violencia. Grecia tuvo en el siglo XX una guerra civil y un golpe de Estado. Y en las elecciones de mayo los neonazis tuvieron un considerable apoyo que les permitió tener representación parlamentaria.

–Los neonazis aprovecharon la desorientación y el miedo de un sector de la población, pero no tienen una base social real. Con el paso de los días, su impacto electoral ha disminuido, algo que se va a notar en las próximas elecciones. No cabe duda de que hay aventureros de todo tipo que quieren desestabilizar para influir en el resultado de las elecciones, pero los griegos no quieren pelear entre ellos. Quieren una solución para sus problemas. Lo que pasa es que las campañas existen y se echan a rodar amenazas y rumores como la idea de un golpe de Estado. No tienen ningún fundamento. El ejército no va a repetir los errores del pasado.

–¿Tienen entonces confianza en la victoria?

–No. Desde ya que estamos trabajando para ganar las elecciones, pero las fuerzas internacionales que tenemos que enfrentar son muy poderosas y están intentando aterrorizar al pueblo griego. Si logran imponer su agenda, solo será de modo temporario. Con esta política no podrán mantenerse en el gobierno más que unos meses.

–Muchas cosas que usted ha contado recuerdan la situación de Argentina en 2001. ¿Ustedes han percibido también ese paralelo?

–Lo tenemos muy presente. En estos momentos Grecia se encuentra en una situación muy similar a la que vivió Argentina en los meses previos al default, con programas de austeridad con el sello del FMI que generaban de-sempleo y recesión. Sabemos lo que ocurrió entre diciembre de 2001 y los primeros meses de 2002. Queremos evitar un default que es siempre traumático. Pero lo sucedido en Argentina es una inspiración también porque muestra que es posible salir de esa situación si se abandona la política de austeridad. Mucha gente de Argentina, Brasil y otros países de América latina nos ha enviado mensajes de solidaridad. Yo quiero agradecérselos. Es muy alentador saber que tan lejos mucha gente se da cuenta de que somos parte de la misma lucha.

martes, 24 de abril de 2012

Dimite el Gobierno de Holanda tras no poder pactar nuevos recortes contra el déficit

Mark Rutte, cuando anunció que dimitiría.| Efe/Phil Nijhuis


  • Sus 'socios' de extrema derecha no quieren 'seguir los dictados de Bruselas'



El primer ministro holandés, Mark Rutte, ha presentado su dimisión y la de todo el Ejecutivo a la reina Beatriz. Rutte mantuvo una reunión de dos horas con la monarca, que le pidió "seguir haciendo todo lo que consideren necesario para el interés del reino".

El Gobierno había entrado en crisis tras perder la mayoría parlamentaria que le daba el apoyo de los antimusulmanes de Geert Wilders (PVV), que el pasado fin de semana se retiraron de las negociaciones sobre los nuevos ajustes económicos para corregir el déficit.

La caída del Ejecutivo llevará a la convocatoria de elecciones anticipadas, que según medios locales se celebrarán probablemente entre septiembre y octubre.

"El primer ministro, M. Rutte, ha presentado ante la reina Beatriz la dimisión de todos los ministros y secretarios de estado, con efecto inmediato", indica un comunicado difundido por el gobierno holandés.

Este martes habrá un debate en el parlamento holandés en el que los diputados escucharán las palabras del primer ministro. A continuación, se irán marcando los pasos a seguir para crear un nuevo Gobierno.

Un paquete de ajustes rechazado

Los medios de comunicación holandeses publican que, tras siete semanas de negociaciones, los liberales y democristianos habían pactado un paquete de ajustes por valor de 15.000 millones de euros, que Wilders rechazó el fin de semana.

Los ajustes se consideran necesarios para rebajar el déficit público hasta el 3% del Producto Interior Bruto (PIB) que exige Bruselas en 2013. Los últimos pronósticos indicaban que el déficit sería de un 4,6% el próximo año si no se aprobaba un nuevo paquete de medidas, que Holanda tiene que presentar a la UE el próximo 30 de abril.

Según Wilders, la retirada de su apoyo responde a que su partido no está dispuesto a "seguir los dictados de Bruselas" si eso significa que personas como los jubilados pierden poder adquisitivo.

lunes, 28 de marzo de 2011

La OTAN se hizo cargo de las bombas

LA ALIANZA MILITAR DEL ATLANTICO NORTE SE PUSO AL FRENTE DE LA COALICION QUE ATACO A LIBIA
En Bruselas, los 28 embajadores de los países miembros de la OTAN aceptaron, por unanimidad, tomar el control de las acciones militares en el país árabe que está en estado de guerra civil desde hace un mes y medio.
Tras más de una semana de dudas y desacuerdos, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) decidió ayer asumir el mando de las operaciones militares que la alianza entre Estados Unidos, Francia y el Reino Unido comenzaron hace poco menos de diez días en Libia. “Hemos solicitado al alto mando operacional de la OTAN que implemente la ejecución de esta operación inmediatamente”, afirmó el secretario general de la Alianza Atlántica, Anders Fogh Rasmussen.
Los rebeldes que desde mediados de febrero pugnan por el fin del régimen de Muammar Khadafi avanzaron sobre el este del país y planean tomar el control de Sirtre, bastión del veterano gobernante, durante el transcurso de la jornada. Mientras tanto, quienes lideraron la intervención militar se reunirán mañana para debatir soluciones políticas y diplomáticas al conflicto.
La reunión definitoria en la que los 28 embajadores de los países miembros de la OTAN aceptaron, por unanimidad, tomar el control de las acciones militares en el país árabe que está en conflicto desde hace un mes y medio tuvo lugar ayer en Bruselas.
Allí, aparentemente, salvaron las diferencias e inquietudes mostradas, por motivos diferentes, por Francia y Turquía, acerca del papel que debía llevar a cabo el organismo y si tal rol debía incluir o no la capacidad de realizar ataques contra personas en el territorio en cuestión.
Turquía, el único miembro de la OTAN de población mayoritariamente musulmana, había mostrado su oposición al operativo de la coalición al temer que los ataques aéreos pudiesen causar víctimas civiles.
“Nuestro objetivo es la protección de los civiles y de las zonas habitadas que estén bajo amenaza de ataques del régimen de Khadafi”, agregó Rasmussen al respecto.
Además, el secretario general explicó que el organismo regional sólo se dedicará a intentar frenar el conflicto: “La OTAN implementará todos los aspectos de la resolución (1973) de la ONU. Nada más, nada menos”, insistió el secretario general, en referencia al documento a partir del que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas avaló el establecimiento de una zona de exclusión aérea. La Alianza Atlántica ya se había hecho cargo de imponer el embargo de armas en el Mediterráneo y de la zona de exclusión en cielo libio, pero a partir de esta decisión reemplazará a Estados Unidos en la dirección de esa intervención militar realizada por la coalición internacional, bautizada Odisea del Amanecer, en el país árabe desde el 19 de marzo.
Rasmussen precisó que el general canadiense Charles Bouchard fue designado comandante de todas las operaciones de la Alianza en Libia. Sin embargo, el traspaso del mando será efectivo en 48 horas, por lo que en los próximos días las operaciones estarán codirigidas por la coalición y la OTAN.
En cuanto a la naturaleza específica del accionar que tendrá el organismo en Libia, representantes del organismo especificaron a agencias internacionales de noticias que el plan elaborado no prevé una intervención con miras a sostener a los insurgentes que combaten a las fuerzas de Muammar Khadafi.
“La OTAN permanecerá siempre imparcial, no escoge un bando. El objetivo es detener todo eventual peligro para la población, de conformidad con la resolución de la ONU”, explicó a medios de comunicación internacionales un diplomático que pidió no ser identificado.
No obstante, los tres países que llevan a cabo la operación intervencionista Odisea del Amanecer no perderán protagonismo.
Ellos y el resto de los doce estados que participan en la operación –incluyendo Emiratos Arabes Unidos, el único estado árabe activasmente involucrado en el operativo– conformaron un colectivo de países cuyo fin apunta a definir acciones políticas y diplomáticas en el conflicto libio.
El grupo, llamado improvisadamente “grupo de contacto”, se reunirá por primera vez mañana en Londres, bajo el liderazgo del secretario de Relaciones Exteriores británico, William Hague.
“Habrá mucho por hablar”, dijo un funcionario británico. “Debemos empezar a pensar ahora en organizar la paz”, sostuvo su par francés, el canciller Alain Juppe.
Además de figuras claves en la intervención en Libia, como la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, confirmaron su participación en el encuentro los ministros de Relaciones Exteriores de más de 35 países. En el marco de esa reunión, Italia anunció que presentará un plan propio que incluye un exilio para el coronel Khadafi.
“Incluso dentro del régimen, hay gente que trabaja en favor de esta solución”, explicó el ministro de Relaciones Exteriores italiano, Franco Frattini,en referencia las negociaciones que Italia viene manteniendo con Alemania.

viernes, 11 de marzo de 2011

Francia reconoció a los opositores a Khadafi

LA UNION EUROPEA SE MOSTRO SORPRENDIDA POR LA POSTURA DE PARIS DE CONSIDERAR INTERLOCUTOR AL CONSEJO NACIONAL LIBIO
Sarkozy propondrá en Bruselas una serie de “ataques aéreos contra blancos precisos” en Libia, según trascendió. El dictador lo amenazó con develar un secreto que tiene que ver con su campaña electoral. La UE, dividida sobre cómo actuar.
 Por Eduardo Febbro
Desde París
Nicolas Sarkozy avanzó en solitario en el terreno minado de la revolución libia e hizo de Francia el primer país en el mundo que reconoce al Consejo Nacional Libio de Transición, CNLT, la estructura que reúne a la dispar oposición a Muammar Khadafi. Contrariamente a sus colegas de la Unión Europea, que apenas se asoman a la puerta, Sarkozy anunció que reconocía al Consejo Nacional Libio “como el único representante del pueblo libio”. Al mismo tiempo, el presidente decidió enviar un representante diplomático de Francia a la localidad de Benghazi donde los rebeldes instalaron su sede. En respuesta a ese gesto, Muammar Khadafi reaccionó como un felino incontinente y amenazó con revelar “un secreto grave que acarreará la caída de Sarkozy” y que concierne “al financiamiento de su campaña electoral”.
Sarkozy tomó la decisión de hacer de la oposición libia el interlocutor legítimo y exclusivo luego de entrevistarse en París con dos representantes del Consejo Nacional Libio de Transición, Ali Essaoui, el ex ministro de Economía de Khadafi y renunciante embajador del régimen en la India, y Mahmud Jebril, responsable de la célula de crisis del Consejo. Según los dos hombres, Sarkozy les adelantó que hoy, durante la cumbre especial sobre Libia que se celebra en Bruselas, el presidente presentará un “plan global” sobre el país a sus socios de la Unión Europea. Responsables cercanos al dossier dejaron filtrar a la prensa una información de peso: según estas fuentes, Sarkozy propondrá en Bruselas una serie de “ataques aéreos contra blancos precisos” y “extremadamente limitados”, así como la “intercepción” de los sistemas de transmisión de Khadafi. Esta información, sin embargo, no fue confirmada por la presidencia francesa. Hay que tomar todas estas especulaciones y decisiones con una distancia casi budista. Occidente nos ha acostumbrado a las grandes palabras y a los hechos de corto alcance.
Las divisiones en el seno de la Unión Europea con respecto a la forma de impedir que Khadafi aplaste la revuelta libia son además consistentes. La UE dijo estar “sorprendida” por los anuncios de Sarkozy. De hecho, la Unión Europea vive de sorpresa en sorpresa y con cada una de ellas –Revolución de los Jazmines en Túnez, caída de Mubarak en Egipto, etc., etc.– se descascara un poco más su máscara de falsedades y la oprobiosa colusión de intereses entre los valores que defiende –democracia, derechos Humanos, derechos cívicos– y los negocios que hace a espaldas de esos valores.
Por lo pronto, las opciones que maneja el jefe del Estado francés incluyen la instauración de una zona de exclusión aérea, aunque bajo condiciones. París antepone una resolución de las Naciones Unidas y la intervención en los operativos de los países árabes. Sarkozy no se suma a la idea de una intervención militar en Libia orquestada por Washington o la OTAN. Según revelaron diputados de la mayoría gobernante que participaron en una reunión con Sarkozy, el presidente les dijo: “No vamos a enfrascarnos en otro Afganistán”. Los europeos sí están enfrascados en sus antagonismos. Mustafá Gheriani, portavoz del Consejo Nacional Libio de Transición, saludó la decisión de París de reconocer a esa entidad: “Es el primer clavo en el ataúd de Khadafi. Esperamos que toda Europa lo siga”. Nada es, sin embargo, más improbable. Catherine Ashton, la estratosférica representante de la UE para la política exterior, dijo que no había que precipitarse “de manera unilateral en el reconocimiento de algunos grupos. Según nuestro punto de vista, todo reconocimiento debería ser defendido por la Liga Arabe y discutido en la ONU. No debe ser una decisión unilateral”. Cabe advertir que la señora Ashton no es un ejemplo ni de audacia ni de acierto diplomático. Sarkozy le salió al paso junto al primer ministro británico, David Cameron. Ambos hicieron pública una carta remitida al Consejo Europeo que se reúne hoy en la cual escriben “Khadafi y su camarilla deben partir”. Cameron y Sarkozy instan a sus socios europeos a “enviar una señal política clara” diciendo que “nosotros consideramos” al CNLT “como un interlocutor político válido y una voz importante para en pueblo libio en esta fase”.
Entre apurones diplomáticos, divergencias y contradicciones los cañones emergen de la bruma. Ayer, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, declaró que la Alianza Atlántica estaba “unida y lista para actuar”. Acto seguido, Rasmussen aludió a una serie de “medidas adicionales” para hacer tangible la zona de exclusión aérea si la ONU lo decide y luego anunció el envío de barcos adicionales al Mediterráneo con el fin de supervisar el embargo sobre las armas aprobado por Naciones Unidas. Los analistas europeos ponen de relieve una paradoja sustancial: aunque Khadafi gane la guerra contra la oposición está políticamente muerto. Hace unas tres semanas su situación era exactamente contraria.
El semanario satírico francés Le Canard Enchaïné, especialista de las revelaciones turbias, citó en su edición del miércoles un elogioso informe del FMI sobre Libia publicado en la página Internet del Fondo el pasado 15 de febrero. El semanario escribe que en ese informe el FMI “no cesa de felicitar al coronel Khadafi y su gobierno por la calidad de la gestión presupuestaria y por las reformas emprendidas”. El único reproche que se le hace a Khadafi es “no privatizar lo bastante rápido los bancos y el mercado local de capitales”. El FMI incurrió en las mismas felicitaciones con respecto a Túnez y Egipto. Las revueltas democráticas enterraron a esos buenos gestores como ahora lo están haciendo con Khadafi.

Y no se va, la OTAN no se va

LA GUERRA PREVENTIVA CONTINUA
El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Anders Fogh Rasmussen, aseguró que las tropas internacionales permanecerán más allá de 2014 en Afganistán, pese a la transición que se iniciará en diez días. En octubre de 2001, la OTAN, con Estados Unidos a la cabeza, invadió Afganistán para derrocar al gobierno talibán que, según Washington, había colaborado con la red terrorista Al Qaeda en los atentados a las Torres Gemelas y el Pentágono, en septiembre de ese año.
"La transición no significa que abandonaremos Afganistán. Al contrario, nuestra fuerzas se quedarán en el país para apoyar a los afganos y formar a nuevos reclutas", dijo Rasmussen en la reunión de los ministros de Defensa de la OTAN en Bruselas.
En su discurso de apertura, el ex primer ministro danés también aseguró que la "estrategia (en el país asiático) está funcionado" y que la alianza logró garantizar "más seguridad en partes", a pesar de que ayer el organismo anunció que el año pasado fue el peor en cuanto muertes desde el incio de la campaña en 2001.
Desde la invasión, las milicias de los extremistas se refugiaron en la montañosa frontera con Pakistán y desde allí comandaron la resistencia. En la cumbre de la OTAN de fines del año pasado, los mandatarios de la alianza acordaron el comienzo de la transición a partir del próximo 21 de marzo.
"El Nuevo Año afgano marca el inicio de una nueva era para la seguridad en Afganistán y una transición", dijo Rasmussen, según indicó la agencia de noticias española Europa Press.

Un avance de los leales y una ofensiva de los europeos

LIBIA
Un día después de la retirada de la mayor parte de los insurrectos en Ras Lanuf, fuerzas libias leales a Muammar Kadhafi lanzaron un asalto por mar y con tanques contra quienes resisten en esa estratégica ciudad portuaria del noreste. Por su parte, los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea (UE) se encuentran ya en Bruselas para participar de la reunión extraordinaria sobre Libia, en la que, se espera, pedirán que el líder libio deje el poder de manera inmediata, según se anticipó ayer en el encuentro previo de los ministros de Asuntos Exteriores.
La desordenada huida de los rebeldes de Ras Lanuf tras cinco días de ataques de artillería y aviones significó un duro revés en su fallido intento por avanzar hacia el oeste en dirección a Trípoli, la capital y bastión de Kadhafi, y ahora amenaza sus posiciones en el Este, la parte del país que controlan los insurrectos.
Un vocero de los rebeldes dijo que cuatro lanchas militares con 40 o 50 combatientes leales al líder libio atracaron cerca de un hotel en la zona residencial de Ras Lanuf en horas de la noche y se enfrentaron con los sublevados, según informó la cadena BBC.
Horas más tarde, el vicedirector del hospital de la cercana ciudad de Ajdabiya dijo que las fuerzas del gobierno tomaron el control de la zona residencial de Ras Lanuf tras los combates. El doctor Ibrahim Said dijo que cuatro personas muertas y más de 40 heridos en esos combates en Ras Lanuf fueron llevados a esa dependencia sanitaria.
Con la revuelta opositora a Kadhafi cada vez más debilitada, las potencias extranjeras se muestran divididas sobre cómo forzar la renuncia del líder, cuya legitimidad ya fue desconocida por Estados Unidos y la Unión Europea y otros países.
De hecho, los líderes europeos reunidos en Bruselas elaboran una declaración conjunta para pedir que el libio deje el poder de manera inmediata. "El coronel Kadhafi debe dejar el poder inmediatamente", dice el borrador de conclusiones preparado para la cumbre de hoy y conocido en la víspera, informó la agencia de noticias Europa Press.
Sin embargo, los representantes del bloque de 27 países mostraron divisiones sobre si reconocer el movimiento opositor al líder libio, tal como hizo ayer el gobierno francés. Tampoco la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) alcanzó un consenso sobre ese punto, aunque sí acordó reforzar el despliegue naval de buques de guerra de la alianza ante las costas de Libia para hacer respetar el embargo internacional de armas con destino al país norafricano.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, anticipó otra jugada de riesgo que pondrá sobre la mesa en la cumbre: aseguró que su país está dispuesto a realizar ataques selectivos contra posiciones en Libia, como último recurso para proteger a la población civil, lo que equivaldría a una declaración de guerra para el régimen de Kadhafi.
Por su parte, el Gobierno español consideró que en las actuales circunstancias, el aval de la ONU para intervenir militarmente en Libia resulta "imprescindible", aunque reconoció que la situación podría cambiar y, por lo tanto, advirtió sobre las sospechas de que el régimen libio pueda utilizar armas químicas.
Según la agencia EFE, representantes del Ejecutivo español señalaron que "hay fuentes que hay que tener en cuenta" que apuntan a esa posibilidad, pero rechazaron todo paralelismo con lo ocurrido en Irak y sus nunca encontradas armas de destrucción masiva.

jueves, 10 de marzo de 2011

Una insurrección dispar y tangible

EL MUNDO › LA AUSENCIA DE OPOSICION ESTRUCTURADA EN LIBIA ES UN EFECTO DE LAS TRIBUS, LA HISTORIA Y EL PERSONALISMO
Mientras el Parlamento Europeo pedía que fuera reconocido el opositor Consejo Nacional de Transición, Khadafi enviaba a sus representantes a Egipto, Portugal y Bruselas frente a una posible intervención de Europa y la OTAN.
 Por Eduardo Febbro
Desde París
El Parlamento Europeo interpeló ayer a la Unión Europea para que reconozca a la oposición libia agrupada en el Consejo Nacional de Transición (CNT). Esta galaxia de insurrectos fue constituida apenas diez días después de que estallara la revuelta contra Muammar Khadafi –entre el 15 y el 17 de febrero–. Sus dirigentes actuales provienen de sectores a veces tan diversos como antagónicos. Omar el Hariri, uno de los primeros aliados de Khadafi en los años ‘60, es jefe del Consejo Militar mientras que el presidente de esta instancia no es otro que el ex ministro de Justicia del líder Libio, Mustafá Abdel Jalil. El Consejo también nombró al renunciante embajador de Khadafi en la India y ex ministro de Economía, Ali Abdelaziz Al Issaoui, en el puesto de canciller. La zawra –revolución– lanzada por los jóvenes contra la monolítica dictadura de Khadafi unificó y trazó un perfil a la vez dispar y tangible de la oposición.
La pareja compuesta por Mustafá Abdel Jalil y Omar el Hariri es por demás contrastante. Omar el Hariri fue uno de los oficiales que estuvieron al lado de Khadafi durante el golpe de Estado que en 1969 derrocó a la monarquía del rey Idris. Luego cayó en desgracia y pasó 17 años en la cárcel bajo el cargo de “conspiración”. Según explicó Hariri en sus raros encuentros con la prensa, su oposición a Khadafi, sus críticas a la deriva “personalista” del régimen le valieron la sanción. Entre todas las figuras posibles, Omar el Hariri era la más coherente dentro de un movimiento opositor que se fue plasmando con el correr de los días y en plena agitación. De hecho, el foco de la revuelta se propagó el pasado 17 de febrero desde la ciudad de Benghazi.
Una manifestación en memoria de diez manifestantes asesinados en 2006 sirvió de punto de partida a una aventura que ninguna cancillería occidental tenía en sus previsiones. La manifestación había sido organizada por opositores en el exilio, movimientos locales de defensa de los derechos humanos y activistas en la red. La represión del 17 de febrero dejó decenas de muertos.
Mustafá Abdel Jalil, hoy dirigente del CNT, fue el primer miembro del gobierno que renunció a su cargo en protesta por “el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes desarmados”. Apenas nombrado, en una entrevista del canal árabe Al Jazeera Jalil dijo: “Nuestro gobierno nacional y militar tiene personalidades civiles y militares. Llevará adelante al país durante no más de tres meses y luego habrá elecciones libres y la gente elegirá a su líder”. El CNT se ha convertido hoy en la instancia en torno de la cual se articulan los focos opositores, desde los comités de resistencia locales creados en las ciudades en manos de los insurrectos hasta la Coalición Revolucionaria del 17 de febrero, que se integró a él. Sin embargo, los roces entre el Consejo Nacional de Transición y la Coalición Revolucionaria del 17 de febrero aparecieron en seguida. El Consejo se postuló como una suerte de “gobierno” mientras que la Coalición no se fijó esa ruta. Abdelhafiz Ghoqa, uno de los portavoces de la Coalición y hoy vicepresidente del Consejo, aseguraba que el Consejo es “el rostro político de la revolución” y no un gobierno provisorio.
En un sistema político sin Constitución, ni partidos políticos opositores, ni sindicatos, ni Parlamento, ni ONG y en donde la lealtad a la tribu a la que se pertenece pasa antes que la nación, hablar de oposición identificada es una hazaña. Los partidos opositores libios están todos en el exterior. En 2005, ciento cincuenta personalidades crearon en Londres la Conferencia Nacional de la oposición libia. Ese grupo se fijó tres objetivos: el fin de la era Khadafi, la implantación de un gobierno transitorio y, luego, la elección de un gobierno democrático surgido de elecciones libres. Barah Mikail, especialista de Medio Oriente en el Instituto de Relaciones Internacionales estratégicas, constata la paradoja de la situación libia, donde Khadafi parece acorralado al tiempo que la oposición, que ya sufrió reveses militares, carece de una identidad coherente. “Se alcanzó un camino sin retorno, pero las alternativas para la situación que se está viviendo son inexistentes. Se podría pensar en un período de transición a cargo del ejército libio. Sin embargo, hay un problema: el ejército no está tan bien preparado como en Túnez o Egipto”. La ausencia de oposición estructurada es una consecuencia de la dictadura personalista de Khadafi, de la cultura tribal y también de la historia, que ha complotado contra toda forma de estructura institucional y destruido los embriones que hubiesen permitido la existencia de una clase dirigente nacional. Libia es un país casi sin Estado, una República de voluntarios entusiastas que trata de forjar un nuevo país sobre las llamas del presente. El azar ha jugado con las fechas. La Revolución de los Jazmines que estalló en Túnez prendió en Libia el mismo año en que se cumplen cien años de la llegada de las tropas coloniales italianas a Tripolitania. En un siglo, Libia saltó de un trauma a otro: de despreciada provincia del Imperio Otomano pasó al yugo del colonialismo italiano (1911-1943), que tuvo dos caras, igualmente salvajes: la del liberalismo occidental primero y la de la Italia fascista de Benito Mussolini después. Italia unificó un territorio (1934) que estaba divido en tres regiones que no formaban un país: Tripolitania (Oeste), Cirenaica (Este) y Fezzan (Sur). Luego vino un período monárquico de corta duración interrumpido por el golpe de Estado de Muammar Khadafi en 1969. Entre la monarquía y el golpe, Libia conoció un período británico, 1943-1951.
Mustafá Abdel Jalil quiere ser el rostro de un país en plena guerra civil. “Probablemente pediremos ayuda en el exterior, tal vez ataques aéreos contra instalaciones estratégicas que pongan el último clavo en el ataúd de Khadafi”, explicó Abdelhafiz Ghoqa. La oposición tiene un problema cuando se trata de dejar una posición límpida sobre la cuestión de la intervención extranjera. Algunos sectores la reclaman; otros, más realistas, la desechan. El Consejo está en una cuerda floja: “En ninguna circunstancia aterrizarían fuerzas terrestres”, asegura Mustafá Gheriani, portavoz del Consejo. Los temores de una partición del país también alteraron las primeras semanas de la revolución, hasta que el CNT marcó su lugar: “el Consejo representa a toda Libia”, dijo Jalil. Nombrado en febrero de 2007, Mustafá Abdel Jalil no encarna, para la población, el manto del diablo. Incluso Amnistía Internacional elogió en su momento su disposición a dar información sobre los prisioneros políticos.
Pero todo va muy rápido y Khadafi juega con muchas cartas en la mano, a la vez militares, diplomáticas y financieras. Hace unos días, emisarios norteamericanos se entrevistaron en El Cairo con representantes del Consejo Nacional de Transición. El Parlamento europeo pidió ayer que el CNT fuese reconocido. El mismo día Khadafi envió a sus representantes a Egipto, Portugal y Bruselas en momentos en que la Unión Europea y la OTAN entablan las primeras discusiones serias sobre Libia con el telón de fondo de una posible intervención en el conflicto libio bajo una u otra forma. Tributaria de la historia política del país y de la urgencia de la situación, la naciente oposición libia es un mosaico de identidades opuestas. Nada la identifica mejor como las trayectorias de sus dos principales líderes, el político y el militar. El primero, Mustafá Abdel Jalil, es un reciente ex ministro de Khadafi. El segundo, Omar el Hariri, es un compañero de armas del “Guía Supremo” caído en desgracia y recuperado por la velocidad de la historia para saltar al primer plano de donde Khadafi lo había apartado.