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jueves, 7 de abril de 2011

Los rebeldes libios comienzan a exportar petróleo para financiarse

CAMBIOS EN EL MUNDO ÁRABE


Publicado el 7 de Abril de 2011
Los insurgentes vendieron el crudo extraído de los pozos que controlan, pero Khadafi bombardeó los yacimientos e interrumpió la producción. Continúa la polémica entre la OTAN y los sublevados por la efectividad de los ataques. 
 
El petróleo se convirtió ayer en el principal protagonista del conflicto armado que se desarrolla en Libia, cuando un buque cisterna zarpó del puerto de Tobruk, controlado por los rebeldes, con el primer cargamento de crudo para la exportación procedente de los pozos en poder de los sublevados. Pero la mejor fuente de financiamiento de los opositores quedó rápidamente interrumpida: tras tres días de ataques, las fuerzas de Muammar Khadafi detuvieron la extracción en los yacimientos petroleros del este del país.
Antes de que comenzara el conflicto, Libia era el tercer país productor de crudo de África. Su exportación ascendía a los 1,6 millones de barriles diarios.
El destino del petrolero es todavía una incógnita ya que los rebeldes no precisaron a qué país fue destinada su primera exportación. Algunos países reconocieron al Consejo Nacional Transitorio (CNT) como el gobierno legítimo de la zona oriental de Libia, entre ellos Francia, Qatar e Italia. En principio, solamente alguno de los países que reconoce al CNT podría comprar su crudo sin miedo a verse envuelto en un conflicto legal o de otro tipo. Sin embargo, los rebeldes pueden también vender su petróleo a cualquiera que esté dispuesto a comprarlo, como ocurre con el comercio de armas o cualquier otra mercancía.
Los rebeldes tienen dificultades para financiar la compra de armas, así como las necesidades logísticas y de organización de una administración incipiente, y la exportación del petróleo representa una fuente de ingresos fundamental.
Pero la producción quedó trunca a raíz de un ataque de las fuerzas de Khadafi. Según testigos de la oposición, bombardearon un campo de petróleo en la región de Awjilah que pertenecía a la compañía que está de parte de los rebeldes.
En tanto, la OTAN respondió a las críticas manifestadas el martes por los grupos armados adversos al gobierno de Khadafi, quienes acusaron a la Alianza Atlántica de “dejar morir a los habitantes de Misurata”. Por eso, la OTAN ratificó que las operaciones militares están orientadas a la “protección de civiles”, con “prioridad” en Misurata, donde aclaró que la tarea es más difícil por el supuesto uso de “escudos humanos” atribuidos a los seguidores de Khadafi.
“La OTAN no ha hecho hasta ahora más que pedir excusas porque dice que no puede atacar a las tropas de Khadafi ya que estas se encuentran en la ciudad y hay riesgo para los civiles”, afirmó el principal portavoz rebelde, Mustafá Geriani. “Pero nuestra pregunta es por qué no atacan la línea de suministro a las tropas, allí no hay civiles y no hay riesgos para la alianza en este sentido”, añadió.
En tanto, en el frente oriental los rebeldes aseguraron haber recuperado posiciones en torno al enclave petrolífero de Brega, donde el martes las fuerzas de Khadafi habían avanzado considerablemente hasta llegar a pocos kilómetros de la estratégica ciudad de Ajdabiya. Testigos en las posiciones de combate indicaron, sin embargo, que la línea del frente continúa situada entre 15 y 20 kilómetros al oeste de Ajdabiya, un nudo de comunicaciones clave cuya conquista permitiría de nuevo a los khadafistas volver a aislar Benghazi. <

miércoles, 6 de abril de 2011

Khadafi intentó contactarse con Washington

LUEGO DEL CESE DEL FUEGO AEREO ESTADOUNIDENSE
Según la agencia oficial Jana, el líder libio envió un mensaje a Barack Obama, y aunque no se brindaron más detalles al respecto, la información da cuenta que la declaración surgió a raíz de “la retirada de América de la alianza enemiga colonialista", es decir de la suspensión de las operaciones militares aéreas estadounidenses en territorio norafricano.
El intento de comunicación oficial con Estados Unidos es el primero que hace Khadafi desde que comenzó la intervención militar de países de la OTAN. Y tiene relación con el cese de operaciones de la aviación norteamericana, una medida que el Pentágono señaló que podría si la OTAN lo solicitara, según consignó la agencia EFE.
No es la primera vez que el gobernante se comunica a través de medio estatal. En su último mensaje, el 30 de marzo último, había advertido a los miembros de la alianza internacional que la situación en su país podría quedar "fuera de control" y los acusó de haber lanzado "una segunda guerra de los Cruzados" en el Mediterráneo. Y les exigió parar su "agresión salvaje" contra Libia y acusó de proceder a "un exterminio" del pueblo.
Antes de que se conociera el contacto con Washington -difundido por varias agencias internacionales-, el canciller francés, Alain Juppé, admitió que las acciones de la OTAN “son más difíciles” por las condiciones de lucha en que se encuentran los rebeldes, tras la avanzada de las tropas del líder libio que recuperó totalmente la zona petrolera de Brega.
"Sobre el terreno, la situación militar es confusa e indecisa", figuró el diplomático, aunque ratificó que su país y los aliados "apoyamos con todas nuestras fuerzas al Consejo Nacional de Transición de Libia (CNT)".
No obstante, si bien pidió al gobierno de los rebeldes que “se organicen”, le aclaró que "nosotros no estamos allí para la reconquista del territorio".
Juppé informó que en horas se reunirá con el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, para analizar las denuncias sobre muertes de civiles a mano de esa fuerza y trazar un panorama de situación sobre lo que vendrá. En este sentido, las agencias internacionales consignaron que los rebeldes están recibiendo aprovisionamiento de armas y municiones, por lo que se espera una nueva avanzada con el apoyo de las tropas internacionales.

jueves, 31 de marzo de 2011

La oposición libia puede estar perdiendo todo

LA RETIRADA DE LOS REBELDES ES CATASTROFICA Y SOLO SE DETUVO EN AJDABIYA, ULTIMA CIUDAD ANTES DE BENGHAZI
Las recriminaciones ya son abiertas y queda en claro que las fuerzas que se alzaron en armas no tienen la capacidad de pelear en serio. La cobertura aérea extranjera no alcanza para detener lo que ya parece un desastre.
 Por Kim Sengupta *
Los rebeldes de Libia entraron ayer en una retirada aterrada, envueltos en recriminaciones contra su propio liderazgo y acusando a los funcionarios que tratan con la comunidad internacional de tergiversar la realidad en el terreno. Después de doce noches de intervención militar occidental, que se considera que cambió irreversiblemente el curso de ese conflicto, las fuerzas revolucionarias retrocedieron ayer a la última ciudad antes de Benghazi, la capital del gobierno provisional de la oposición, aparentemente con la confianza agotada y mostrando poca voluntad para continuar la lucha.
El colapso de las fuerzas revolucionarias en 48 horas fue espectacular. El lunes habían estado a 65 kilómetros de Sirte, la ciudad natal de Muammar Khadafi, celebrando ya la captura del baluarte leal y el puesto clave hacia la capital, Trípoli. Ahora retrocedieron unos 160 kilómetros por la costa y están en Ajdabiya, uno de los dos más importantes puertos petroleros en el área. El otro, Brega, fue dejado indefenso cuando los rebeldes huyeron atravesándolo sin detenerse.
Mientras las frustraciones y la amargura crecían, muchos de los combatientes arremetieron contra su jerarquía militar y política. “¿Dónde está el califa Heftar? ¿Donde está Fathar Yunis? –preguntó el capitán Ahmed Abdul-Karem–. Estuve en el frente durante los dos últimos meses, nunca los vi. ¿Dónde están las armas y los hombres entrenados que nos prometieron?”
Se dice que los generales Yunis y Heftar están de regreso en Ben-ghazi, a cargo de la gran estrategia para la campaña militar. La crítica también iba dirigida a otros en la conferencia de esta semana en Londres sobre Libia. “Vi por televisión a la gente que había ido a Londres en sus elegantes trajes, hablando de cómo llevaban a cabo la guerra exitosamente –dijo Alí Slimani, haciendo un displicente ademán con la mano–. Nunca estuvieron aquí. Los gobiernos extranjeros deberían venir y ver por ellos mismos lo que sucede aquí.”
Como un mal presagio para los rebeldes y sus patrocinadores occidentales, las fuerzas de Khadafi continuaban avanzando en el frente oriental, en un patrón organizado y deliberado, a pesar de dos semanas de ataques por las fuerzas aéreas más poderosas del mundo. Una ilustración de esta resistencia pudo verse ayer a la tarde afuera de la ciudad de Al Aghayla, donde las tropas del régimen que perseguían a los rebeldes eran bombardeadas por aviones de guerra de la coalición internacional. Hubo un total de por lo menos ocho ataques de misiles.
Las fuerzas revolucionarias, conocidas como Shabaab, respondieron con gritos de “Alá hu Akhbar”, algunos regresaron al camino en sus autos y camiones. Pero pronto estaban huyendo nuevamente, mientras los leales, en lugar de dispersarse, continuaron con el ataque abriéndose en abanico a través del desierto para flanquear a sus enemigos. La conducta de aquellos que debieran ser aliados en esos poblados también está causando problemas a los rebeldes. En algunas ciudades y pueblos, los residentes se volvieron en su contra y lucharon junto a las tropas leales.
Awas Abu Tawib recibió un tiro en la pierna en Bin Jawad ayer a la mañana. “Provino de alguna de las casas. Sabemos que el grupo de Khadafi no estaba ahí y fue alguien que vive ahí –dijo–. Las casas fueron registradas y algunas personas han sido arrestadas. Quizás uno de ellos me disparó.” La oposición sostiene que estos hombres han sido pagados por el régimen para tomar las armas. Pero también es verdad que las lealtades varían, especialmente en el cinturón tribal más al oeste del centro de la oposición.
Parte del resentimiento ha sido alimentado por la búsqueda de los rebeldes de “quinta columnas” supuestamente pactando con las fuerzas de Khadafi. En Bin Jawad, The Independent vio alrededor de 220 hombres, miembros del clan Hosseini o gente asociada con ellos, cuando eran arrancados de sus hogares, golpeados y llevados a otro lado. Los “arrestos” tenían lugar mientras los rebeldes intercambiaban fuego en las puertas de la ciudad con tropas del régimen. Los residentes, ya asustados, vieron cómo los combatientes del Shabaab tiraban abajo a patadas puertas y también disparaban por las ventanas donde afirmaban haber visto francotiradores.
En Ajdabiya, otros temían verse envueltos en el amargo conflicto. Los cinco miembros de la familia de Qadir Fikri se contaban entre los cientos que dejaban la ciudad cuando llegó la noche. “Esta es la segunda vez que estamos haciendo esto –dijo–. Fuimos a quedarnos con parientes en Al Bayda cuando llegaron los hombres de Khadafi la última vez y estamos de vuelta sólo hace dos días. Pensábamos que nos podíamos establecer, pero ahora nos tenemos que ir nuevamente.”
Las fuerzas de la coalición han continuado con sus ataques aéreos, pero se entiende que los rebeldes no son un enemigo serio para el régimen en un nivel básico. Se dice que no tienen ninguna habilidad para atacar y no han mostrado señales de los rudimentos de la defensa para mantener el terreno.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

La OTAN no armará a los rebeldes

A CARGO DEL CONTROL UNICO DE LAS OPERACIONES
Cuando desde Estados Unidos ya hablaban abiertamente de entregar armas a los rebeldes libios que continúan perdiendo terreno frente a las tropas de Muammar Khadafi, la OTAN que quedó al mando de la Odisea al amanecer lanzó: "Estamos para proteger a la población civil, no para armarla". La frase pertenece al secretario general de la alianza militar, Anders Fogh Rasmussen, quien agregó que se concentrarán en "en garantizar la aplicación del embargo de armas", según lo ordena la resolución de la ONU que impulsaron los países occidentales para intervenir en el país norafricano.
Fogh Rasmussen subrayó que en el marco de la resolución 1973 de Naciones Unidas, que habilitó la Odisea del amanecer impulsada por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, "el punto clave del embargo es frenar el suministro de armas a Libia".
El secretario general insistió ante la prensa en que la OTAN "se centrará en proteger a los civiles y las zonas de población civil bajo la amenaza de ataques. Nada más, nada menos", señaló.
Previamente, el danés, que brindó una conferencia en Estocolmo, confirmó que la OTAN asumió hoy el "pleno control" de las operaciones internacionales en el país africano, incluidos los ataques contra posiciones de los leales a Khadafi.
Según explicó la portavoz de la Alianza Atlántica, Oana Lungescu, los países que toman parte en el operativo internacional para "proteger a la población civil" comenzaron desde el miércoles a iniciar el proceso paulatino de traslado de comando.
Los veintiocho aliados acordaron el domingo pasado las reglas de enfrentamiento y los planes militares para que la OTAN asuma el mando único de todas las operaciones.
Países como Turquía y Países Bajos ya dejaron claro que no participarán en los ataques selectivos en tierra. El comandante de la operación de la OTAN en Libia, el canadiense Charles Bouchard, dará una conferencia hoy desde el Cuartel General del Mando Conjunto de la Alianza en Nápoles para explicar el traspaso de mando.
Bélgica, por ejemplo, según confirmó el ministro belga de Defensa, Pieter de Crem, ya trasladó este miércoles el comando de sus siete aviones de combate F-16 y de su dragaminas al control de la OTAN.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Las fuerzas de Khadafi reconquistaron Ras Lanuf

LIBIA
Luego del avance de las tropas rebeldes con el apoyo de fuerzas militares de países miembros de la OTAN, el ejército del líder libio Muamar Khadafi reconquistó la terminal petrolera de Ras Lanuf, al este del país. La avanzada obligó a los opositores a replegarse hacia Brega, al oeste, bajo disparos de tanques y fuego de artillería.
Ras Lanuf había sido tomada por los rebeldes el 27 de marzo. Allí funciona una refinería, está situada a 370 kilómetros al oeste de Benghazi, el bastión de los sublevados. Pero el gobierno logró frenar la ofensiva cuando los insurgentes, mal equipados para enfrentar el poder de fuego de un ejército regular, se hallaban a unos 100 kilómetros de Sirte, la ciudad natal de Khadafi, y desde entonces no paró de recuperar terreno.
"Estamos en un gran problema, nos replegamos", dijo a la AFP uno de los combatientes, Salama Dadida, a bordo de uno de los centenares de automóviles y camionetas que cruzaban Al Uqaila, a unos 20 kilómetros al oeste de Ras Lanuf, en dirección de Brega.
"Las tropas de Khadafi nos disparan con cohetes y obuses", agregó. "Queremos que los franceses bombardeen a los soldados" del líder libio, afirmó otro rebelde en fuga, Alia Ati al Faturi. "Las tropas de Gadafi nos disparan con cañones y obuses de mortero. No podemos con ellos. Nuestras armas son insuficientes", lamentó otro combatiente.
El apoyo aéreo de la coalición liderada por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña hizo sentir su falta en los últimos dos días en la ruta hacia Sirte. Portavoces rebeldes denunciaron además que las tropas de Khadafi estaban bombardeando con artillería pesada el enclave insurgente de Misrata, a 200 kilómetros al este de Trípoli.
El presidente de China, Hu Jintao, advirtió a su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, en Pekín que los bombardeos aéreos podrían violar la resolución de Naciones Unidas que hace dos semanas declaró una zona de exclusión aérea y abrió la puerta la intervención militar internaconal.
El primer ministro británico, David Cameron, indicó que su gobierno no descarta proporcionar armas a los rebeldes libios, aunque todavía no ha tomado ninguna decisión al respecto. Por su parte, El canciller francés, Alain Juppé, había declarado el martes en Londres en una reunión de países occidentales y árabes (Grupo de Contacto) que estaba dispuesto a discutir una ayuda militar a los rebeldes, aunque admitió que eso no estaba previsto en la resolución de la ONU que autorizó intervenir en Libia para proteger a los civiles de la represión.
El presidente estadounidense, Barack Obama, tampoco excluyó armar a la oposición si la operación se revelase insuficiente para debilitar militarmente a Khadafi: "No lo excluyo, pero tampoco digo que eso ocurrirá", comentó Obama.

lunes, 28 de marzo de 2011

La OTAN se hizo cargo de las bombas

LA ALIANZA MILITAR DEL ATLANTICO NORTE SE PUSO AL FRENTE DE LA COALICION QUE ATACO A LIBIA
En Bruselas, los 28 embajadores de los países miembros de la OTAN aceptaron, por unanimidad, tomar el control de las acciones militares en el país árabe que está en estado de guerra civil desde hace un mes y medio.
Tras más de una semana de dudas y desacuerdos, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) decidió ayer asumir el mando de las operaciones militares que la alianza entre Estados Unidos, Francia y el Reino Unido comenzaron hace poco menos de diez días en Libia. “Hemos solicitado al alto mando operacional de la OTAN que implemente la ejecución de esta operación inmediatamente”, afirmó el secretario general de la Alianza Atlántica, Anders Fogh Rasmussen.
Los rebeldes que desde mediados de febrero pugnan por el fin del régimen de Muammar Khadafi avanzaron sobre el este del país y planean tomar el control de Sirtre, bastión del veterano gobernante, durante el transcurso de la jornada. Mientras tanto, quienes lideraron la intervención militar se reunirán mañana para debatir soluciones políticas y diplomáticas al conflicto.
La reunión definitoria en la que los 28 embajadores de los países miembros de la OTAN aceptaron, por unanimidad, tomar el control de las acciones militares en el país árabe que está en conflicto desde hace un mes y medio tuvo lugar ayer en Bruselas.
Allí, aparentemente, salvaron las diferencias e inquietudes mostradas, por motivos diferentes, por Francia y Turquía, acerca del papel que debía llevar a cabo el organismo y si tal rol debía incluir o no la capacidad de realizar ataques contra personas en el territorio en cuestión.
Turquía, el único miembro de la OTAN de población mayoritariamente musulmana, había mostrado su oposición al operativo de la coalición al temer que los ataques aéreos pudiesen causar víctimas civiles.
“Nuestro objetivo es la protección de los civiles y de las zonas habitadas que estén bajo amenaza de ataques del régimen de Khadafi”, agregó Rasmussen al respecto.
Además, el secretario general explicó que el organismo regional sólo se dedicará a intentar frenar el conflicto: “La OTAN implementará todos los aspectos de la resolución (1973) de la ONU. Nada más, nada menos”, insistió el secretario general, en referencia al documento a partir del que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas avaló el establecimiento de una zona de exclusión aérea. La Alianza Atlántica ya se había hecho cargo de imponer el embargo de armas en el Mediterráneo y de la zona de exclusión en cielo libio, pero a partir de esta decisión reemplazará a Estados Unidos en la dirección de esa intervención militar realizada por la coalición internacional, bautizada Odisea del Amanecer, en el país árabe desde el 19 de marzo.
Rasmussen precisó que el general canadiense Charles Bouchard fue designado comandante de todas las operaciones de la Alianza en Libia. Sin embargo, el traspaso del mando será efectivo en 48 horas, por lo que en los próximos días las operaciones estarán codirigidas por la coalición y la OTAN.
En cuanto a la naturaleza específica del accionar que tendrá el organismo en Libia, representantes del organismo especificaron a agencias internacionales de noticias que el plan elaborado no prevé una intervención con miras a sostener a los insurgentes que combaten a las fuerzas de Muammar Khadafi.
“La OTAN permanecerá siempre imparcial, no escoge un bando. El objetivo es detener todo eventual peligro para la población, de conformidad con la resolución de la ONU”, explicó a medios de comunicación internacionales un diplomático que pidió no ser identificado.
No obstante, los tres países que llevan a cabo la operación intervencionista Odisea del Amanecer no perderán protagonismo.
Ellos y el resto de los doce estados que participan en la operación –incluyendo Emiratos Arabes Unidos, el único estado árabe activasmente involucrado en el operativo– conformaron un colectivo de países cuyo fin apunta a definir acciones políticas y diplomáticas en el conflicto libio.
El grupo, llamado improvisadamente “grupo de contacto”, se reunirá por primera vez mañana en Londres, bajo el liderazgo del secretario de Relaciones Exteriores británico, William Hague.
“Habrá mucho por hablar”, dijo un funcionario británico. “Debemos empezar a pensar ahora en organizar la paz”, sostuvo su par francés, el canciller Alain Juppe.
Además de figuras claves en la intervención en Libia, como la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, confirmaron su participación en el encuentro los ministros de Relaciones Exteriores de más de 35 países. En el marco de esa reunión, Italia anunció que presentará un plan propio que incluye un exilio para el coronel Khadafi.
“Incluso dentro del régimen, hay gente que trabaja en favor de esta solución”, explicó el ministro de Relaciones Exteriores italiano, Franco Frattini,en referencia las negociaciones que Italia viene manteniendo con Alemania.

Con apoyo de la coalición, los rebeldes van por Sirte

CONTINUA EL AVANCE HACIA EL OESTE EN LIBIA
Tras reconquistar ayer estratégicos enclaves petroleros, los rebeldes libios arrebataron hoy la ciudad de Nawfaliya. Ahora buscan apoderarse de Sirte, el lugar de origen de Muammar Khadafi, donde la coalición internacionalrealizó nuevos bombardeos. Por ahora las tropas leales al líder libio lograron repeler a los insurgentes a 140 kilómetros de la ciudad.
Fuentes en Trípoli negaron hoy que los rebeldes hayan tomado Sirte, como habían sostenido antes los opositores. Las fuerzas insurgentes, señalaron, están a unos 120 kilómetros de la ciudad, considerada un bastión de Khadafi.
Los aviones de la coalición internacional volvieron en tanto a atacar esta mañana posiciones de las fuerzas gubernamentales en Sirte. Medios estatales reportaron un total de nueve explosiones en la ciudad a orillas del Mediterráneo. En la noche, agregaron, se realizaron también ataques aéreos contra Trípoli.
Se considera que Sirte, de alto valor simbólico por ser la ciudad natal de Khadafi, no podrá ser tomada por los rebeldes sin apoyo aéreo de los países occidentales. La ciudad está ubicada 460 kilómetros al este de Trípoli y 560 kilómetros al oeste de Bengasi, el bastión opositor.
Ayer los embajadores de los 28 Estados de la OTAN acordaron que la alianza asumirá el comando conjunto de las operaciones militares internacionales. "Nuestro objetivo es proteger a civiles y zonas habitadas por civiles amenazadas por un ataque del régimen de Khadafi", recalcó el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.
Alemania es hasta ahora el único país de la alianza transatlántica que ha descartado participar en las operaciones militares. El Ministerio de Exteriores de Berlín desmintió hoy además rumores de que se esté planeando una estrategia germano-italiana para encontrar una salida al conflicto en Libia, según declaraciones del ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, difundidas el domingo.
Las tropas de Khadafi, por su parte, bombardearon con lanzacohetes del tipo Grad la ciudad de Al Zintan, al suroeste de la capital, citó la cadena árabe Al Yazira a un portavoz de la oposición. Mientras, unos 200 soldados del líder libio se entregaron a los rebeldes en la ciudad petrolera de Jalu, unos 400 kilómetros al sur de Bengasi, en el interior del país. Los efectivos habían perdido antes el contacto con las tropas del gobierno que se retiran a lo largo de la costa mediterránea.

martes, 22 de marzo de 2011

Duros combates por el control de Ajdabiya

DESPUES DEL ATAQUE AEREO ALIADO, LAS FUERZAS DE KHADAFI FRENARON EL AVANCE DE LOS REBELDES LIBIOS
A pesar de la retirada aterrorizada de las tropas del gobierno por los ataques aéreos de Occidente, los rebeldes no aprovecharon su ventaja y huyeron en pánico a la primera señal de contraataque. Se pelea casa por casa.
 Por Kim Sengupta *
Una ciudad asediada y golpeada, gente viviendo en ella sin comida, ni agua ni electricidad durante días y enfrentando ataques diarios: esto era Ajdabiya ayer mientras las fuerzas de Muammar Khadafi luchaban por mantenerse en esta estratégica puerta al este de Libia. A pesar de la destrucción de los tanques y la artillería del régimen y la retirada aterrorizada de las tropas del gobierno por los ataques aéreos de Occidente, los rebeldes, no por primera vez en esta guerra, no aprovecharon su ventaja. En cambio, huyeron en pánico a la primera señal de contraataque.
Hoy la resistencia rebelde es fuerte dentro de Ajdabiya, y sus miembros me guiaron a través de los caminos desiertos a las áreas que habían recuperado batallando con el enemigo día tras día. ¿Por qué, se preguntaban estos combatientes, había fallado el liderazgo del movimiento de protesta en Benghazi en aprovechar el conocimiento local y usar estas rutas para ir en su ayuda y aventajar a los tropas del régimen?
Los caminos del desierto también había sido usados por los residentes de la ciudad desesperados por escapar. Sólo queda en la ciudad un cuarto de la población de 135.000 habitantes. Las calles vacías retumban con el sonido de explosiones, y cada negocio está con las persianas cerradas; el hospital todavía está tratando a los heridos pero sus reducidas provisiones médicas no pueden hacer frente a ningún caso serio de los que llegan en ambulancias a menudo corriendo el riesgo de encontrarse en un fuego cruzado.
Aunque los combatientes revolucionarios han luchado para controlar el centro y algunos de los suburbios, todavía hay una amenaza constante de los soldados de Khadafi. Mi intérprete libio y yo tuvimos que movernos repetidamente a través de los caminos laterales y callejones mientras nuevas salvas de granadas a propulsión y fuego de Kalashnikov llegaba de diferentes direcciones.
Gran parte de los disparos se hacía con un descuidado desprecio por quién los estaba recibiendo en la otra punta. “Mire lo que han hecho –dijo Hamza Zwas, un militante de 26 años, señalando un gran agujero a un costado de una casa que acababa de ser impactada por un mortero–. Así es la forma en que disparan. Tenemos gente muerte, herida, porque no les importa. La gente está asustada y es por eso que se fue.”
La casa impactada estaba vacía. Los propietarios se habían ido la semana anterior. El vecino de 18 años de la casa de al lado, Selim Ansabi, murió hace tres días, cuando el auto en que viajaba fue impactado por un proyectil de artillería. “El era un pasajero. Su amigo, que manejaba, perdió un brazo –dijo el padre de Selim, Abdullah, sacudiendo la cabeza–. Ninguno de los muchachos era Shabaab, no estaban luchando. ¿Por qué usaron algo tan malo en la mitad de la ciudad? Tienen que haber sabido que la gente resultaría muerta o herida.”
Algunas de las muertes habían sido objetivos fijados de listas provistas por informantes locales, afirmaba la gente. Shawas Mohammed recibió un disparo en el frente de su casa; Jadullah Bakhti fue llevado, y su cuerpo tirado sobre un baldío dos días más tarde. Naji Yunis Ali no esperó a que la policía secreta que acompañaba a los soldados viniera por él y huyó con su familia.
“De manera que dañaron el lugar, estaban enojados, vinieron con un gran auto blindado y tiraron abajo la paredes, luego entraron y destrozaron todo –dijo el primo de Ali, Mukhtar Issa–. Tenían una foto de Naji, Dijeron que aun si había escapado a Benghazi, lo agarrarían y lo ahorcarían. Esto pudo pasarnos a muchos de nosotros, tenemos miedo.”
Sin embargo, no es sólo la población local la que tiene motivos para estar profundamente asustada. En el cuarto de atrás de una casa de una planta cerca de ahí, hay tres prisioneros tomados por los rebeldes. Dos de ellos, de Chad, son supuestamente mercenarios, de un grupo que Khadafi es acusado de reclutar en el Africa subsahariana. El tercero en su hombre de unos 60 años que afirma ser libanés, pero sus captores dicen que están convencidos de que es tunecino.
Los detenidos son traídos desde detrás de una puerta pesada, cerrada desde afuera con una barra metálica. Todos parecen asustados. El mayor se larga a llorar. El hombre, que dice que su nombre es Milud Miukhtar, afirma entre sollozos que es pobre y que ha estado durmiendo mal desde que llegó a la ciudad, hace un tiempo. “Me arrestaron porque soy extranjero, son muy sospechosos los de afuera. Me hicieron esto en las manos –dijo levantando las muñecas y los dedos hinchados–. ¿Cómo pueden pensar que estoy en el ejército? Soy demasiado viejo para luchar. ¿Qué me sucederá, me matarán? Señor, ¿usted lo cree?”
El comandante local, el capitán Adil Zwei, abraza a Mukhtar y le asegura que nadie lo lastimará. “Sus manos fueron dañadas cuando primero lo detuvieron, mis hombres no son responsables. Protegeremos a todos ellos, pero es un problema –dijo el capitán–. La gente por aquí está muy enojada, no podemos decirles por qué estamos deteniendo a estos hombres.”
Los dos hombres de Chad, Asil Hussein Baqua y Hussein Abdulrahab al Hussein, dicen que estaban trabajando en Trípoli cuando unos oficiales les dijeron que tenían que ir a pelear contra los “terroristas”. A cambio de sus servicios se les ofreció dinero, un departamento a cada uno y la ciudadanía libia. Baqua, de 38 años, que aseguró que había estado en Libia durante ocho años y trabajado en una fábrica de cerámica, dijo: “¿Qué opción teníamos? La policía nos habría arrestado si nos negábamos. Nos dijeron que sólo seríamos usados en tareas en puestos de control, eso es todo”. Al Hussein, de 27 años y desempleado, añadió: “Viví en Libia durante tres años, no tengo nada contra la revolución, Realmente siento haberme visto involucrado en esto”.
Ambos hombres estaban vendados como resultado de las heridas que habían recibido, dijeron, cuando un camión en el que iban fue impactado por un ataque aéreo, el domingo. El capitán Zwei estaba ansioso por entregar a los prisioneros a las autoridades rebeldes. “Esto sucederá cuando los oficiales de Benghazi lleguen aquí –dijo–. Pero no sé cuándo será eso. Creíamos que iba a ser hoy, después de las bombas de las potencias extranjeras.”
Las fuerzas del coronel Khadafi estaban en control de las entrados del este y del oeste de Ajdabiya cuando nos fuimos, disparando proyectiles a la ciudad, a la gente que había repetidamente enfatizado que lo querían y a quienes él quería. “No hubo grandes bombardeos hoy, estamos preocupados por que los extranjeros no los mantengan”, dijo el combatiente Hamza Zwas, frotando su hombro debajo de una remera Abercrombie & Fitch. Había recibido una bala en los primeros días del levantamiento, pero volvió a la lucha después de pasar por cirugía en Egipto. “Pero hemos estado luchando durante un tiempo ahora, y seguiremos”, dijo.
A la salida nos encontramos con Abu-Gadi Mohammed, de 37 años. Su familia estaba en el campo para evitar la violencia. Su mujer, Zahiya, se vio obligada a dar a luz ahí. “Estoy muy preocupado y disgustado por el hecho de que tuviera que pasar por esta experiencia dura –dijo–. Pero ella está bien y ahora tengo una hijita que es sana. La llamaré Amal (esperanza).”
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

lunes, 21 de marzo de 2011

Las bombas siguen cayendo en Libia

NUEVOS ATAQUES DE LA COALICION
Las fuerzas aéreas de la coalición encabezada por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña continuaron su asedio sobre las tropas leales a Muammar Khadafi, con varios ataques en los alrededores de Ajdabiya, una estratégica ciudad del este del país, ubicada a sólo 160 kilómetros del bastión rebelde, Benghazi. En tanto, el canal de noticias árabe Al Arabiya informó que soldados de Khadafi atacaron posiciones de los insurgentes en la ciudad de Al Zintan, a pesar de haber decretado el alto fuego.
"Hubo ataques aéreos a primeras horas de la mañana", declaró desde Zueitina, a unos quince kilómetros de Ajdabiya, el combatiente rebelde Ahmed al Tir, quien agregó que los rebeldes "atacaron hacia las tres de la mañana y las fuerzas de Kaddafi contraatacaron, y continúan aún en el acceso este de Ajdabiya".
Por su parte, el ministerio británico de Defensa aseguró a la cadena BBC que los aviones Tornado de la Fuerza Aérea Real (RAF) decidieron abortar hoy un bombardeo porque había civiles en el objetivo, según informó la agencia de noticias Europa Press.
En tanto, el portavoz del gobierno francés, Francois Baroin, señaló hoy que los ataques aéreos a objetivos militares en Libia, que comenzaron el pasado fin de semana, "ya están surtiendo efecto y nos permiten constatar en este momento que hemos parado a Khadafi". En declaraciones a la emisora televisiva Canal+, el portavoz francés insistió en que el objetivo de la operación internacional en Libia sigue siendo "la protección de la población civil por medio de la vigilancia del espacio aéreo libio".
Mientras, las acciones de los aviones de combate franceses para imponer la zona de exclusión de vuelo prosiguieron hoy, dijo un portavoz castrense en París. En tanto, Londres no descartó un ataque directo contra el propio Gadafi.
Según las informaciones de los opositores y de los medios árabes, Jamies al Khadafi, un hijo del líder libio, falleció víctima de un piloto kamikaze. Habría muerto en un hospital en Trípoli como consecuencia de las graves quemaduras sufridas cuando hace unos días un piloto desertor hizo estrellar su casa contra una base en Bab al Aziziya, en Trípoli, donde vive Khadafi con su familia.
El ministro de Defensa británico, Liam Fox, dijo a la emisora BBC que un ataque contra Khadafi sería "eventualmente una posibilidad" y depende de si los civiles quedarían fuera de peligro. El domingo el vicealmirante William Gortney dijo en Washington que los ataques no se dirigen contra el líder libio en persona: "Khadafi -dijo- no está en nuestra lista de objetivos".
La base de la intervención internacional es la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que da luz verde a la implantación de una zona de prohibición de vuelo sobre Libia y el uso de medios militares para impedir los ataques de Khadafi contra la población insurgente. El texto sin embargo no ampara el envío de tropas terrestres.

viernes, 18 de marzo de 2011

Alto el fuego

TRAS EL PERMISO DE LA ONU PARA LA INTERVENCION EXTRANJERA
El gobierno libio decidió suspender todas las operaciones militares tras la resolución votada por el Consejo de Seguridad de la ONU que autorizó ataques aéreos contra el régimen de Muammar khadafi. La decisión fue dada a conocer por el ministro de Relaciones Exteriores de ese país, Musa Kusa, quien durante una conferencia de prensa informó que se “decidió aplicar de inmediato un alto el fuego y dar por terminadas todas las operaciones militares".
El diplomático argumentó que su país, al ser miembro de Naciones Unidas, está "obligado a aceptar la resolución del Consejo de Seguridad" de la ONU, cuyo Consejo de Seguridad votara ayer a favor de la apertura de una zona de exclusión aérea para que fuerzas de Occidente intervengan en el conflicto que afronta ese país desde que sectores opositores a Khadafi desataran una rebelión que durante las ultimas horas había sido puesta en jaque.
Antes de que se diera a conocer esta información que intenta poner freno a la ofensiva del fuego extranjero sobre Libia, la OTAN, que no había decidido si intervenir o no, había acelerado sus planes de una posible acción. Según la agencia EFE, los países miembros de esa organización, incluso los más reticentes como Alemania y Turquía, convinieron completar una estrategia militar "lo antes posible".
El envío de tropas o bien el apoyo logístico para poner freno a las tropas de Khadafi fueron justificadas bajo el argumento de apoyar la asistencia humanitaria a la población, garantizar la aplicación del embargo de armas que pesa sobre Libia y contribuir al establecimiento de una zona de exclusión aérea.
Sin embargo, hay indicios de que el cese de los combates son más bien un repliegue para repensar el tablero y sus fichas. El Ministro de Defensa libio advirtió que tras la decisión de la ONU, el Mediterráneo "va a dejar de ser un lugar seguro", según publicó DPA.
Asimismo, las reacciones internacionales no se hicieron esperar. El primer ministro británico, David Cameron, anunció que “en las próximas horas” su país enviará aviones de guerra a Libia. La decisión ratifica la urgencia de los países europeos que fogonearon la decisión del Consejo de Seguridad en poner en vigencia la zona de exclusión aérea que, según prevén los analistas, servirá no sólo para la ayuda humanitaria sino también para un ataque con aviones sobre las fuerzas “leales” al líder libio.
Durante una reunión con miembros del Parlamento del Reino Unido, Cámeron ratificó que se sumará a una operación autorizada por la ONU para evitar que Khadafi lance "un brutal ataque usando fuerzas de aire, tierra y mar" sobre Benghazi, la "capital" de los rebeldes.
Por su parte, España anunció que cederá a la OTAN dos de sus bases militares en el sur del país, así como barcos y aviones. La decisión fue comunicada por la ministra de Defensa, Carmen Chacón, quien tomó el argumento de la intervención por cuestiones humanitarias: "Nuestra responsabilidad está con el pueblo de Libia", manifestó la funcionaria durante un acto en una base aérea madrileña presidido por el rey Juan Carlos.

La ONU aprobó la intervención extranjera en Libia

EL CONSEJO DE SEGURIDAD DIO LUZ VERDE A ESTABLECER UNA ZONA DE EXCLUSION AEREA
La resolución señala que se “tomarán todas las medidas necesarias”, incluyendo posibles bombardeos contra el régimen de Khadafi para proteger a los civiles. Sucede cuando el ejército avanzaba hacia el último bastión rebelde.
Que se tomen todas las medidas necesarias, incluyendo el uso de la fuerza. Eso decidió ayer el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para poner freno a los ataques del régimen de Muammar Khadafi contra la población civil que pide el fin de su gobierno. Las banderas tricolores volvieron a agitarse ayer en Benghazi más allá del terror. Los rebeldes se entusiasmaron con que la decisión de la ONU pueda traerles una victoria que en los últimos días se les escapó de las manos. Al cierre de esta edición, aún no se sabía si la zona de exclusión aérea iba a imponerse antes de que se cumpliera la última amenaza del autoproclamado “guía de la revolución”: atacar Benghazi, el último bastión rebelde.
No todos los países que integran ese órgano dieron el aval para la intervención internacional en el conflicto, pero ninguno dijo que “no” a la propuesta del Reino Unido, Francia, Estados Unidos y Líbano. Washington desconfiaba al principio de una solución militar en Libia, pero rápidamente se convenció, tal como publicó The New York Times. Dos de las potencias con poder de veto, Rusia y China, se abstuvieron. Lo mismo hicieron Brasil, India y Alemania, cuyo canciller venía anunciando que Berlín no quería meterse en una guerra en el norte de Africa.
En la parte preambular, la resolución hace referencia a la escalada de violencia que se vive en territorio libio y a la violación sistemática de los derechos humanos en que incurren las autoridades. Por eso, los países miembros del Consejo de Seguridad le reclamaron al régimen que hace 42 años se perpetúa en el poder que termine con los ataques y los abusos contra civiles. En otras palabras, la ONU demandó un alto el fuego.
“El Consejo de Seguridad autoriza a los Estados miembros que hayan notificado al secretario, que actúen en forma individual o a través de organizaciones regionales, a tomar todas las medidas necesarias para proteger a los civiles y las áreas pobladas por civiles que estén bajo amenaza de ataque, incluida Benghazi, pero excluye una fuerza de ocupación extranjera de cualquier tipo y forma”, dice claramente la resolución. Los bombardeos estarían contemplados dentro de esa difusa frase de “todas las medidas”.
Los países también decidieron imponer una prohibición para todos los vuelos sobre el espacio aéreo libio para evitar que las fuerzas leales a Khadafi bombardeen a la población civil. Pero no estarán prohibidos los vuelos con fines asistenciales, por ejemplo, los que llevan medicamentos, comida o que transportan a trabajadores humanitarios. Tampoco habrá una veda sobre los aviones que intenten repatriar a ciudadanos que están bajo peligro en el país norafricano.
Por otra parte, la resolución prevé congelar todos los activos con los que cuentan las autoridades libias a fin de que no sigan disponiendo de financiación para contratar mercenarios o para continuar con la cruenta ofensiva que, en los últimos días, incluyó ataques por tierra, agua y aire. También se decidió reforzar el embargo de armas, que ya había sido impuesto semanas atrás por el Consejo de Seguridad. En esa oportunidad, los países no se habían expedido acerca de una zona de exclusión aérea, pero sí habían consensuado enviar el caso libio a la Corte Penal Internacional (CPI). Allí, el fiscal argentino Luis Moreno Ocampo decidió abrir una investigación porque, según las pruebas con las que contaba, en Libia se estarían perpetrando crímenes de lesa humanidad.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió anoche que haya una acción inmediata para implementar las medidas aprobadas. Según Ban, la decisión de ayer tiene un carácter histórico. “La resolución afirma de manera clara e inequívoca la determinación de la comunidad internacional de cumplir su responsabilidad sobre la protección de civiles ante la violencia perpetrada sobre ellos por su propio gobierno”, apuntó en un comunicado, en el que también resaltó el apoyo de la Liga Arabe a la zona de exclusión aérea.
Con cuánta celeridad actuará la comunidad internacional no se sabe. “Puede ser cuestión de horas”, respondió el canciller francés, Alain Juppé. El premier británico, David Cameron, se reunirá hoy de urgencia con su gobierno y comparecerá ante la Cámara de los Comunes para tratar la intervención en Libia. La jefa del Departamento de Estado norteamericano, Hillary Clinton, hizo una proclama clara en ese sentido desde Túnez, donde está de gira. “Queremos apoyar a la oposición que se levantó contra el dictador”, remarcó la ex primera dama.
Como era de esperarse, la diplomacia libia no tomó gratamente la resolución de la ONU. El viceministro de Relaciones Exteriores, Khaled Kaaim, dijo que la decisión de la ONU “amenaza la unidad de Libia” y constituye una “llamada para que los libios se maten entre ellos”. Pero hizo una concesión. “Estamos dispuestos a tomar la decisión del alto el fuego pero necesitamos un interlocutor bien preciso para discutir su aplicación”, reconoció. Según Kaaim, fue una “gran sorpresa” que Alemania no haya dado el visto bueno a la intervención.
Fue un notable cambio de tono. Horas antes, Khadafi había lanzado una amenaza tras otra, si llegaba a concretarse una intervención internacional. “Cualquier acto militar extranjero en contra de Libia pondrá en peligro a todo el tráfico aéreo y marítimo en el mar Mediterráneo. Las instalaciones militares y civiles se volverán blanco del contraataque libio”, prometió. También había dicho a la prensa portuguesa que el Consejo de Seguridad no tenía mandato sobre el país y que Trípoli no reconocería sus resoluciones.
Las amenazas no sólo traspasaron las fronteras, fueron directo hacia Benghazi, la que los rebeldes llaman “capital de la Libia libre”. El dirigente libio dijo que los combatientes opositores sólo eran “gángsters armados” y les advirtió que sus tropas no tendrán piedad con ellos. “La decisión ya está tomada: Estamos yendo hacia allá”, dijo en una declaración radial. Los rebeldes no creen todo lo que escuchan y piensan que hoy no despertarán con el régimen tomando por asalto el bastión opositor. Por eso, el opositor Consejo Nacional de Transición prometió que resistirá. Tampoco los pobladores de Ben-ghazi hicieron caso a las amenazas del régimen y esperaron la resolución del Consejo de Seguridad en las calles. Agitaron sus banderas tricolores y dispararon al aire para celebrar.

jueves, 17 de marzo de 2011

Una catástrofe con cuatro cabezas

 Por Eduardo Febbro
Desde París
Muammar Khadafi ejecutó las dos amenazas que había proferido en los últimos días: aplastar la rebelión que nació a mediados de febrero y revelar informaciones comprometedoras para el presidente francés, Nicolas Sarkozy. En un puñado de días las tropas leales al régimen recuperaron las ciudades en manos de los rebeldes y en menos de una hora se hicieron con el control de Ajdabiya, el eje estratégico que determina el acceso final a la capital de los sublevados, Benghazi. Allí está la sede del CNLT, el Consejo Nacional Libio de transición al que Francia reconoció como “el único interlocutor legítimo” del pueblo libio. A ese reconocimiento se sumaron luego los otros 26 países de la Unión Europea. Los cañones de Khadafi resuenan ahora en las contradicciones de las capitales occidentales, cuyo torpe y vacío apoyo a la insurrección contra su ex aliado y enemigo alentó a los sublevados a llevar adelante una aventura militar para la cual no estaban preparados.
Khadafi conoce bien las debilidades de Occidente y resulta incongruente que las capitales del Norte no hayan tomado en cuenta las particularidades del coronel: no son un par de resoluciones de las Naciones Unidas, a las que Khadafi desprecia, las que van a acorralarlo, como tampoco el bloqueo de sus haberes y las demás decisiones tomadas por la comunidad internacional en uno de sus peores momentos históricos: desigualdad bochornosa entre las naciones, justicia internacional a escala variable, permanencia de un Consejo de Seguridad obsoleto, compuesto por cinco miembros permanentes que no representan más los equilibrios del mundo actual, condenas a unos y perdones alucinantes a otros, etc., etcétera.
Cuando sintió cerca su victoria, Khadafi sacó los trapos sucios ante las cámaras. El martes le dijo a una televisión alemana: “Mi amigo Sarkozy se volvió loco”. Ayer, su hijo, Saif el Islam, el supuesto reformista que terminó amenazando con “eliminar” a los opositores, completó la venganza. En una entrevista con el canal europeo Euronews, Saif aseguró que Libia había financiado la campaña electoral de Nicolas Sarkozy, presidencial de 2007: “Fuimos nosotros quienes financiamos su campaña y tenemos las pruebas. Estamos dispuestos a revelarlo todo. La primera cosa que pedimos a este payaso es que reintegre el dinero al pueblo libio. Le dimos esa ayuda para que trabajara a favor del pueblo libio, pero nos ha decepcionado”. Saif el Islam adelantó que tenía todos los detalles, “las cuentas bancarias, los documentos y las operaciones de transferencia. Vamos a revelar todo próximamente”. Estas indecencias no son ajenas a la postura de París, primer país en reconocer a los opositores libios del CNLT y también el más activo a la hora de promover acciones militares “contra blancos puntuales” y, junto con Londres, una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que permita la instauración de una discutible zona de exclusión aérea. Para una gran mayoría de analistas, Sarkozy se apresuró demasiado en sus decisiones unilaterales. Consciente de su superioridad, Saif el Islam dijo en la misma entrevista: “Nuestras fuerzas están casi en Benghazi. Cualquiera sea la decisión (de la ONU) será demasiado tarde”.
Más allá de estas gesticulaciones, la postura de la comunidad internacional impone una pregunta: ¿se trató y se trata de una estrategia torcida o de un error tan fundamental como monumental? Khadafi está hoy a las puertas de la sede rebelde. Su avance estuvo precedido por un flujo constante de amenazas nunca concretadas: la más repetida fue la instauración de una zona de exclusión aérea para impedir que el régimen usara los aviones con los cuales hoy ha prácticamente hemos derrotado a la oposición. El martes, al cabo de una reunión de dos días celebrada en París entre los cancilleres del G-8 (el grupo de las potencias más industrializadas), el canciller francés, Alain Juppé, enterró esa idea por falta de acuerdo. Habrá, si es que las hay, una nueva tanda de sanciones contra Khadafi en las Naciones Unidas, sanciones que el Guía Supremo ignorará como todas las anteriores, entiéndase, tanto las que se adoptaron cuando Khadafi empezó a reprimir a sangre y fuego la revuelta como las que estuvieron vigentes durante los largos años en que el Coronel era el “enemigo del mundo libre” y el mejor respaldo del “terrorismo internacional”. Esas épocas de aislamiento internacional terminaron una vez que el coronel y Occidente se dieron un prolongado abrazo reconciliador con el telón de fondo de fructíferos contratos petroleros, venta de armas, instalación de empresas occidentales en Trípoli e irrigación de los capitales libios manejados por la familia del Guía en el sistema financiero internacional.
Nadie faltó a la cita: democracias ejemplares, multinacionales, bancos, jefes de Estado y de gobierno, grupos regionales de peso como la Unión Europea y, desde luego, Washington. Nadie lo intimó a abrir un poco el juego político a cambio de tantos privilegios. Hasta un inesperado protagonista se sumó al banquete khadafista: los artistas. Por un millón de dólares de cachet, Maríah Carey, Nelly Furtado, Beyoncé, 50 cents y Usher entonaron su música ante el clan Khadafi. Al parecer, al igual que quienes, a la izquierda, vieron en el coronel el abanderado del anti imperialismo, no sabían nada de la existencia de las mazorcas khadafistas. Hace unos días, Nelly Furtado reconoció que “en 2007 recibí un millón de dólares del clan de Khadafi por actuar durante 45 minutos en un espectáculo para unos invitados de un hotel en Italia. Voy a donar el dinero”.
El astuto líder del socialismo con rejas le sacó el antifaz a medio mundo y, con ello, ensombreció un poco más el ya triste, injusto y desesperanzado sistema internacional. Lo peor radica en que los éxitos de las revueltas democráticas en Túnez y Egipto impulsaron los sueños de la oposición libia mientras que los regateos intervencionistas de Occidente condujeron a esa oposición del sueño a la peor pesadilla: regalarle a Khadafi la victoria en una bandeja llena de muertos y de sangre. ¿Cómo justificar una intervención extranjera en la revuelta interna de un país? ¿Y en ese caso, cómo administrar un tercer frente de intervención con los dos ejemplos vivos y fracasados que son Irak y Afganistán?
No había modo de que el tiempo de las negociaciones coincidiera con la agenda de la guerra, es decir, no ya con los intereses egoístas de cada país sino con la muerte que corre detrás de los insurrectos. Alemania, Italia, Rusia y China se opusieron frontalmente a una intervención exterior. Washington disimuló su opción en un lacónico “análisis de la situación”. El resultado es una catástrofe con cuatro cabezas: la catástrofe del drama de los cientos de miles de extranjeros continentales que tuvieron que dejar Libia a través de Túnez o Egipto en condiciones infrahumanas: la catástrofe de la represión y la muerte interna que cada día siembra el régimen: la catástrofe de la credibilidad de esa metáfora que es la comunidad internacional, todas esas democracias occidentales que se apuraron en promesas y amenazas para no hacer al final estrictamente nada: y la catástrofe que significaría ver a Khadafi coronarse otra vez rey luego de haber decapitado a bombazos al movimiento democrático.
De las cinco revueltas serias que estallaron al sur del Mediterráneo y en los países del Golfo, una, la de Yemen, sigue en pie, otra, la de Bahrein, está siendo aplastada, las de Túnez y Egipto triunfaron y la de Libia corre hacia un desastre político y humanitario. Cualquiera sea la opción que se aplique, la guerra interna será larga y la represión, feroz. Una intervención internacional tomará tiempo y nada garantiza su legitimidad. ¿Cómo justificar la inclusión armada de quienes hace unas semanas tomaban el té en la carpa de Khadafi? Igual de extensa será la elección de armar a los opositores. El Guía Supremo ha devorado a todo el mundo en su trampa. A su manera salvaje y descarada, Saif el Islam dijo ayer: “Los colonizadores serán vencidos, Francia será vencida, Estados Unidos será vencido, Gran Bretaña será vencida”. Si el régimen gana la batalla final de Benghazi, aunque sea por unos meses, Saif tendrá razón. Con la ayuda incomprensible de europeos, norteamericanos, China y Rusia, Khadafi ha creado una escena sin escapatoria, similar a la que el ex presidente serbio Slobodan Milosevic creó en la ex Yugoslavia.
Los intereses opuestos de las potencias mundiales demoraron la concertación final de una estrategia adecuada. El resultado fue una repetida serie de barbaries y de crímenes contra la humanidad a apenas mil kilómetros de París. Es lógico que la intervención en una guerra civil en un país de Africa del Norte suscite reticencias. Pero las incoherencias de los mensajes emitidos tornaron la situación aún más crítica para los rebeldes. En una carta remitida al Consejo de Seguridad de la ONU, Nicolas Sarkozy interpeló solemnemente a esa instancia para que “apoye” el llamado de la Liga Arabe a favor de una zona de exclusión aérea. Hillary Clinton, en El Cairo, dijo que era “urgente” actuar. La progresión militar de Khadafi parece apurar una reacción árabe occidental cuya legitimidad no tiene ni contornos claros ni tiempos coherentes.

lunes, 14 de marzo de 2011

Las fuerzas de Khadafi avanzan sobre el este

HABRIAN RECUPERADO BREGA Y SIGUEN CAMINO A BENGHAZI, LA CIUDAD DONDE NACIO EL LEVANTAMIENTO CONTRA EL REGIMEN LIBIO
Los rebeldes pierden terreno día a día dejando en evidencia que el Consejo Nacional de Transición es incapaz de unificar a los voluntarios en una fuerza militar efectiva. Mientras, la comunidad internacional continúa discutiendo qué medida tomar.
Las fuerzas leales a Muammar Khadafi progresaron en dirección a Benghazi, la segunda ciudad de Libia, donde nació el levantamiento opositor en febrero. Mientras, la comunidad internacional seguía debatiendo la creación de una zona de exclusión aérea, luego de que la Liga Arabe aprobara esa medida el sábado.
El ejército avanza haca el este tras reconquistar varias ciudades. La televisión estatal libia informó, citando una fuente militar, que ayer la ciudad de Brega fue “limpiada de bandas armadas”. Según la agencia France Presse, decenas de rebeldes se habían retirado de Brega, sitio petrolero estratégico que se encuentra a 240 kilómetros de Benghazi, y la mayoría se fue a la vecina Ajdabiya tras los intensos bombardeos.
Otras fuentes citadas por la agencia EFE aseguraban que todavía los opositores conservaban Brega. Pero de lo que no hay duda es de que los rebeldes van perdiendo terreno día a día, que se revirtió su avance hacia la capital Trípoli y que tratan de aguantar en Brega, a 80 kilómetros de Ajdabiya, principal fuente de comunicación del este de Libia.
El comandante de los insurgentes, general Abdul Fatah Yunis, aseguró que defenderán Ajdabiya, una ciudad “estratégica” para proteger Benghazi. “Ajdabiya es una ciudad vital y será defendida”, aseguró el general Yunis, admitiendo implícitamente que Brega había caído en manos de las fuerzas del régimen. Ajdabiya es una urbe mucho más poblada y es allí en donde podría darse una gran batalla.
En Benghazi, cuartel general de la insurrección, la euforia inicial de un triunfo rápido se fue transformando en temor y la población se preparaba para lo peor. Todas las líneas de teléfonos móviles estaban suspendidas y la atención dirigida hacia una eventual ayuda del extranjero.
“Los occidentales van a salvarnos. Con la ayuda de Dios y la prohibición de sobrevolar el país, vamos a recuperar la iniciativa”, comentó Abdul Salam Elamari, un empleado de oficina.
Un bisnieto del ex rey Idriss I, Ahmed al Zubair el Senusi, que pasó 31 años en las cárceles del régimen por complot contra el dirigente libio, lanzó un llamado en este sentido. “Llamo al mundo a que nos ayude, que nos dé todo el apoyo posible, lo antes posible (...) Necesitamos armas y toda la ayuda posible”, declaró Senusi.
En el oeste del país, las tropas de Khadafi se hicieron con la ciudad de Zawiya, la avanzada rebelde más cercana a la capital. El régimen celebró “su triunfo” después de dos semanas de combates. Tras la reconquista de Zawiya, comenzaron el asalto a Misurata, 150 kilómetros al este de Trípoli. Pero los insurgentes seguían controlando esta última ciudad, según informaron agencias internacionales.
Los éxitos militares del régimen dan crédito a la tesis de que el liderazgo rebelde, agrupado supuestamente en el Consejo Nacional de Transición, se mantuvo fragmentado e incapaz de unificar a los inexpertos y eufóricos voluntarios en una efectiva fuerza militar. La pérdida de Zawiya, al oeste de Trípoli, y los puertos petroleros Ras Lanuf y Brega –supuestamente– muestran que la milicia enfrenta una derrota cuando es atacada con vehículos blindados y artillería.
Las fuerzas armadas de Khadafi seguirán disfrutando, al menos a corto plazo, de esa ventaja. Cuentan con abundantes tanques, vehículos blindados, piezas de artillería pesada y unas brigadas mucho mejor entrenadas que los rebeldes, que no tienen tácticas de guerra ni mandos.
A todo esto, la compañía petrolera nacional libia anunció que los puertos petroleros ahora estaban seguros y operacionales, pidiendo a los empleados del sector petrolero reintegrarse al trabajo y a las sociedades extranjeras que reanuden las exportaciones de crudo.

viernes, 11 de marzo de 2011

Un avance de los leales y una ofensiva de los europeos

LIBIA
Un día después de la retirada de la mayor parte de los insurrectos en Ras Lanuf, fuerzas libias leales a Muammar Kadhafi lanzaron un asalto por mar y con tanques contra quienes resisten en esa estratégica ciudad portuaria del noreste. Por su parte, los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea (UE) se encuentran ya en Bruselas para participar de la reunión extraordinaria sobre Libia, en la que, se espera, pedirán que el líder libio deje el poder de manera inmediata, según se anticipó ayer en el encuentro previo de los ministros de Asuntos Exteriores.
La desordenada huida de los rebeldes de Ras Lanuf tras cinco días de ataques de artillería y aviones significó un duro revés en su fallido intento por avanzar hacia el oeste en dirección a Trípoli, la capital y bastión de Kadhafi, y ahora amenaza sus posiciones en el Este, la parte del país que controlan los insurrectos.
Un vocero de los rebeldes dijo que cuatro lanchas militares con 40 o 50 combatientes leales al líder libio atracaron cerca de un hotel en la zona residencial de Ras Lanuf en horas de la noche y se enfrentaron con los sublevados, según informó la cadena BBC.
Horas más tarde, el vicedirector del hospital de la cercana ciudad de Ajdabiya dijo que las fuerzas del gobierno tomaron el control de la zona residencial de Ras Lanuf tras los combates. El doctor Ibrahim Said dijo que cuatro personas muertas y más de 40 heridos en esos combates en Ras Lanuf fueron llevados a esa dependencia sanitaria.
Con la revuelta opositora a Kadhafi cada vez más debilitada, las potencias extranjeras se muestran divididas sobre cómo forzar la renuncia del líder, cuya legitimidad ya fue desconocida por Estados Unidos y la Unión Europea y otros países.
De hecho, los líderes europeos reunidos en Bruselas elaboran una declaración conjunta para pedir que el libio deje el poder de manera inmediata. "El coronel Kadhafi debe dejar el poder inmediatamente", dice el borrador de conclusiones preparado para la cumbre de hoy y conocido en la víspera, informó la agencia de noticias Europa Press.
Sin embargo, los representantes del bloque de 27 países mostraron divisiones sobre si reconocer el movimiento opositor al líder libio, tal como hizo ayer el gobierno francés. Tampoco la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) alcanzó un consenso sobre ese punto, aunque sí acordó reforzar el despliegue naval de buques de guerra de la alianza ante las costas de Libia para hacer respetar el embargo internacional de armas con destino al país norafricano.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, anticipó otra jugada de riesgo que pondrá sobre la mesa en la cumbre: aseguró que su país está dispuesto a realizar ataques selectivos contra posiciones en Libia, como último recurso para proteger a la población civil, lo que equivaldría a una declaración de guerra para el régimen de Kadhafi.
Por su parte, el Gobierno español consideró que en las actuales circunstancias, el aval de la ONU para intervenir militarmente en Libia resulta "imprescindible", aunque reconoció que la situación podría cambiar y, por lo tanto, advirtió sobre las sospechas de que el régimen libio pueda utilizar armas químicas.
Según la agencia EFE, representantes del Ejecutivo español señalaron que "hay fuentes que hay que tener en cuenta" que apuntan a esa posibilidad, pero rechazaron todo paralelismo con lo ocurrido en Irak y sus nunca encontradas armas de destrucción masiva.