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sábado, 5 de mayo de 2012

Siria: 5 muertos en una explosión en la ciudad de Alepo

En un atentado ocurrido hoy en el norte de Aleppo, al menos cinco personas perdieron la vida. Por otra parte, las fuerzas del Ejército atacaron zonas cercanas a la frontera con Turquía causando heridas a 20 personas. Además, se produjeron otras dos explosiones en la capital, Damasco.

Experto forence examina evidencia de las explosiones.

Al menos cinco personas murieron y varias resultaron heridas hoy en Siria cuando una bomba estalló en la norteña ciudad de Alepo, informaron activistas de la oposición.



Otras fuentes indicaron, también que las fuerzas del Ejército atacaron zonas cercanas a la frontera con Turquía causando heridas a 20 personas y que se produjeron otras dos explosiones en la capital, Damasco.

"Hubo un fuerte bombardeo en el área de Salame en antes de que las tropas atacaran y empezaran a aterrorizar a la gente", afirmó el activista Firas Idlibi.

La zona está en la norteña provincia de Idlib, un bastión del rebelde del Ejército Sirio Libre.

Por su parte, el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, con sede en Londres, informó de dos explosiones en la capital frente a un complejo militar que destruyeron nueve vehículos, algunos militares, reportó la agencia DPA.

El Comité de Coordinación Local, que hace un recuento de las víctimas en todo el país, aseguró que el número de muertos ayer fue de 48 personas.

El Observatorio señaló que más de 600 personas murieron en hechos de violencia desde el 12 de abril, cuando en teoría entró en vigor una tregua.

Desde el inicio de las revueltas, en marzo de 2011, el organismo estimó que unas 11.000 personas murieron.

Ahmed Fawzi, portavoz del mediador de la ONU y la Liga Arabe, Kofi Annan, aseguró que el plan de paz para Siria está "encaminado" pese a la lentitud con la que avanza el cese del fuego.

Fawzi explicó que ya hay 50 observadores internacionales en este país árabe.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Osama,el hombre que resiste aun desarmado

LA HISTORIA OFICIAL TIENE POCOS DETALLES Y DEJA ABIERTOS MUCHOS INTERROGANTES SOBRE LO QUE PASO
El vocero presidencial Jay Carney justificó la escasez de datos publicados con la excusa de que oficiales del gobierno y de la CIA siguen chequeando la información disponible, pero admitió que Bin Laden no estaba armado cuando lo asesinaron.
La Casa Blanca ofreció ayer su versión de los hechos ocurridos el lunes a la madrugada en la ciudad pakistaní de Abbottabad que acabaron con la vida del líder de Al Qaida, Osama bin Laden. La intención de la narración, acotada y con pocos detalles, es fijar una historia oficial del ataque que cerró un capítulo de la lucha estadounidense contra el terrorismo internacional. “Bin Laden no estaba armado cuando la unidad especial entró en la habitación en la que se escondía y lo abatió. Pero la resistencia ante un ataque no requiere de un arma”, reveló uno de los voceros de la Casa Blanca, Jay Carney, encargado de difundir la cronología elaborada por el gobierno de Estados Unidos.
El funcionario justificó la escasez de datos publicados con la excusa de que oficiales del gobierno y de la CIA siguen chequeando la información disponible y los documentos que secuestraron tras el asesinato. La falta de imágenes que certifiquen la veracidad de lo ocurrido, por su parte, se debería a que algunas de ellas son demasiado fuertes: “Hay sensibilidades en torno de lo apropiado de publicar las fotos tras el tiroteo (...), son truculentas”, señaló Carney. De acuerdo con la descripción que ofreció Carney a los medios nacionales e internacionales, el fin de Bin Laden comenzó a última hora del domingo, cuando, a bordo de helicópteros, dos equipos de soldados de Estados Unidos, integrantes de las tropas Seal Team Six especializadas en antiterrorismo, llegaron a la residencia de Abbottabad en que vivía parte de la familia de Bin Laden junto con otras dos familias. Allí se separaron en los dos edificios principales del complejo habitacional.
El equipo que se encargó del edificio donde finalmente se localizó al líder de Al Qaida encontró en la primera planta del edificio a dos mensajeros y a una mujer. Los mató a los tres. “La mujer perdió la vida porque se interpuso en el cruce de fuego”, apuntó Carney, que luego informó que los efectivos especiales encontraron a Bin Laden y a su familia en el segundo y tercer piso. El texto no ofreció precisiones sobre la ubicación exacta del hombre más peligroso del mundo ni la cantidad específica de personas que habitaban esos sitios.
El funcionario sólo aclaró que junto a él había una mujer, una de sus esposas, que no murió, tal como lo afirmaba la versión de los hechos que circuló hasta ayer, sino que resultó herida tras recibir un tiro en una pierna cuando se abalanzó sobre uno de los soldados estadounidenses.
“Estaba la preocupación de que Bin Laden se opusiera a su captura. De hecho se resistió”, remarcó Carney, aunque no proporcionó detalles respecto de si el líder del grupo islámico más temido por Occidente utilizó elemento alguno para defenderse o la manera en que lo hizo.
No obstante, despejó dudas: Bin Laden no emitió disparo de arma de fuego porque no contaba con una. Hasta la conferencia del Ejecutivo estadounidense, la versión de los hechos en Pakistán aseguraba que Bin Laden había respondido con disparos al ataque de las fuerzas especiales que lo mataron. El consejero de la Casa Blanca para la lucha antiterrorista, John Brennan, lo había certificado al narrar ante los medios la asombrosa experiencia de ver a través de la televisión el asesinato del líder islámico. Error.
“Resistirse no requiere de un arma”, se limitó a indicar el vocero de la Casa Blanca, antes de asegurar que conforme el gobierno para el que trabaja revise los documentos, llegarán más detalles sobre el ataque.
El asesinato del árabe más buscado llegó después del intento de resistencia de su esposa: “Se disparó contra Bin Laden y éste murió”, señaló la narración.
El informe oficial insiste una vez más en que el cuerpo recibió sepultura en el mar: “Se siguieron los preceptos y prácticas islámicos. Una vez que el portaaviones USS Carl Vinson, que trasportaba el cuerpo, estuvo sobre el mar Arábigo, los efectivos lavaron el cadáver y lo colocaron en una sábana blanca. Luego fue introducido en una bolsa con lastre. Un oficial militar leyó unos pasajes religiosos preparados que fueron traducidos al árabe por un nativo. Tras ello, el cuerpo fue colocado sobre una plancha desde la que se deslizó al mar”.
El vocero aseguró que la ceremonia fue documentada en video y que también existen fotografías del cuerpo de Bin Laden. Pero también explicó que Washington está evaluando si la publicación de las imágenes es conveniente para Estados Unidos o no. “Altos funcionarios están analizando el objetivo de la difusión de las fotos y si ese hecho dañaría en algún modo los intereses (estadounidenses) no sólo doméstica sino globalmente”, apuntó Carney. “Hay sensibilidades en torno de lo apropiado de publicar las fotos tras el tiroteo (...), son truculentas y podrían provocar reacciones incendiarias”, señaló.
En tanto, Estados Unidos aseguró que un grupo de analistas expertos se encuentra analizando elementos y documentación hallada en la mansión donde se escondía Osama bin Laden. “Vamos a analizarlo detenidamente para informar sobre probables amenazas, posibles planes que pueden estar en marcha, informaciones que puedan llevarnos a otros líderes de Al Qaida y sobre qué tipo de sistema de apoyo pudo haber tenido él en Pakistán”, explicó Brennan, que reapareció en escena un día después de haber difundido información sobre el asesinato que ayer fue desmentida por la propia Casa Blanca. “Claramente, hay algún tipo de red de apoyo que le proporcionaba asistencia y ayudaba a facilitar el contacto entre Bin Laden y sus operativos”, detalló Brennan.

martes, 3 de mayo de 2011

Pakistán niega haber escondido a Bin Laden

ZARDARI RECHAZO LAS ACUSACIONES
El presidente Asif Ali Zardari descartó que fuerzas de seguridad de su país hayan ocultado a Osama Bin Laden antes de que fuera asesinado por tropas de elite de Estados Unidos. El primer ministro británico, David Cameron, y varios legisladores estadounidenses expresaron sus dudas acerca de que el líder de Al Qaeda, y una de las personas más buscadas del mundo, pudiese estar en una casa de la ciudad de Abbottabad sin que las autoridades paquistaníes tuvieran conocimiento.
Los comentarios del presidente paquistaní llegaron luego de que el jefe de gobierno británico y legisladores estadounidenses dijeran que Pakistán debería dar respuestas sobre cómo fue posible que el líder de Al Qaeda y una de las personas más buscadas del mundo pudiese vivir en tal lugar sin que las autoridades supieran.
Los comentarios de Zardari en una columna publicada en el diario The Washington Post fueron la primera respuesta formal de Pakistán a las sospechas expresadas en Estados Unidos y Europa, algo que podría agriar aún más las relaciones entre Islamabad y Occidente en un punto álgido de la guerra en Afganistán.
Bin Laden fue muerto cerca de una academia militar en la nororiental ciudad de Abbottabad, no en la recóndita región montañosa cercana a la frontera afgana donde se presumía que se ocultaba, ayudado por líderes tribales. Esto reavivó sospechas de posible complicidad entre el poderoso aparato de seguridad del país, sobre el cual funcionarios occidentales manifiestan desde hace años su desconfianza pese a varios arrestos de miembros de Al Qaeda desde 2001.
"Algunos en Estados Unidos insinuaron que Pakistán carece de vitalidad en su persecución del terrorismo o, peor aún, que éramos insinceros y que en realidad protegíamos a los terroristas que afirmábamos estar persiguiendo", escribió Zardari. "Tales especulaciones sin fundamento pueden ser noticias emocionantes, pero no reflejan la realidad", agregó el presidente.
Los lazos entre ambos aliados nominales en la lucha al extremismo islámico ya vivían momentos de tirantez por acusaciones estadounidenses de que autoridades paquistaníes apoyaban a grupos extremistas en Afganistán y su propio país y malestar de Islamabad por ataques de aviones sin piloto norteamericanos en Pakistán.
El presidente de la Comisión de Defensa del Senado de Estados Unidos, Carl Levin, dijo que la inteligencia paquistaní "tiene muchas explicaciones que dar" por el lugar donde vivía Bin Laden y otros temas que deberían haber generado sospechas, como que los ocupantes de la casa quemaban la basura y evitaban su recolección. "Es difícil imaginar que el Ejército o la policía no tuvieran idea de lo que pasaba allí adentro", agregó Levin.
El premier británico David Cameron, quien hizo del respaldo a Pakistán uno de los puntos centrales de su política exterior, se hizo eco de esas preocupaciones. "Esas son preguntas que debemos hacer, esas son preguntas que querremos que sean contestadas y haremos esa pregunta a todos en Pakistán y en el gobierno paquistaní", dijo Cameron a la cadena BBC, al tiempo que también admitió las limitaciones de la influencia de los gobiernos occidentales sobre Islamabad.
"Podríamos elegir el camino de tener un enorme polémica, enorme riña con Pakistán, pero valoro nuestra relación con Pakistán y tengo la visión muy clara de que está en nuestro interés trabajar con el gobierno y el pueblo paquistaní para combatir el terrorismo y ayudar al desarrollo del país", agregó Cameron.

martes, 22 de marzo de 2011

Duros combates por el control de Ajdabiya

DESPUES DEL ATAQUE AEREO ALIADO, LAS FUERZAS DE KHADAFI FRENARON EL AVANCE DE LOS REBELDES LIBIOS
A pesar de la retirada aterrorizada de las tropas del gobierno por los ataques aéreos de Occidente, los rebeldes no aprovecharon su ventaja y huyeron en pánico a la primera señal de contraataque. Se pelea casa por casa.
 Por Kim Sengupta *
Una ciudad asediada y golpeada, gente viviendo en ella sin comida, ni agua ni electricidad durante días y enfrentando ataques diarios: esto era Ajdabiya ayer mientras las fuerzas de Muammar Khadafi luchaban por mantenerse en esta estratégica puerta al este de Libia. A pesar de la destrucción de los tanques y la artillería del régimen y la retirada aterrorizada de las tropas del gobierno por los ataques aéreos de Occidente, los rebeldes, no por primera vez en esta guerra, no aprovecharon su ventaja. En cambio, huyeron en pánico a la primera señal de contraataque.
Hoy la resistencia rebelde es fuerte dentro de Ajdabiya, y sus miembros me guiaron a través de los caminos desiertos a las áreas que habían recuperado batallando con el enemigo día tras día. ¿Por qué, se preguntaban estos combatientes, había fallado el liderazgo del movimiento de protesta en Benghazi en aprovechar el conocimiento local y usar estas rutas para ir en su ayuda y aventajar a los tropas del régimen?
Los caminos del desierto también había sido usados por los residentes de la ciudad desesperados por escapar. Sólo queda en la ciudad un cuarto de la población de 135.000 habitantes. Las calles vacías retumban con el sonido de explosiones, y cada negocio está con las persianas cerradas; el hospital todavía está tratando a los heridos pero sus reducidas provisiones médicas no pueden hacer frente a ningún caso serio de los que llegan en ambulancias a menudo corriendo el riesgo de encontrarse en un fuego cruzado.
Aunque los combatientes revolucionarios han luchado para controlar el centro y algunos de los suburbios, todavía hay una amenaza constante de los soldados de Khadafi. Mi intérprete libio y yo tuvimos que movernos repetidamente a través de los caminos laterales y callejones mientras nuevas salvas de granadas a propulsión y fuego de Kalashnikov llegaba de diferentes direcciones.
Gran parte de los disparos se hacía con un descuidado desprecio por quién los estaba recibiendo en la otra punta. “Mire lo que han hecho –dijo Hamza Zwas, un militante de 26 años, señalando un gran agujero a un costado de una casa que acababa de ser impactada por un mortero–. Así es la forma en que disparan. Tenemos gente muerte, herida, porque no les importa. La gente está asustada y es por eso que se fue.”
La casa impactada estaba vacía. Los propietarios se habían ido la semana anterior. El vecino de 18 años de la casa de al lado, Selim Ansabi, murió hace tres días, cuando el auto en que viajaba fue impactado por un proyectil de artillería. “El era un pasajero. Su amigo, que manejaba, perdió un brazo –dijo el padre de Selim, Abdullah, sacudiendo la cabeza–. Ninguno de los muchachos era Shabaab, no estaban luchando. ¿Por qué usaron algo tan malo en la mitad de la ciudad? Tienen que haber sabido que la gente resultaría muerta o herida.”
Algunas de las muertes habían sido objetivos fijados de listas provistas por informantes locales, afirmaba la gente. Shawas Mohammed recibió un disparo en el frente de su casa; Jadullah Bakhti fue llevado, y su cuerpo tirado sobre un baldío dos días más tarde. Naji Yunis Ali no esperó a que la policía secreta que acompañaba a los soldados viniera por él y huyó con su familia.
“De manera que dañaron el lugar, estaban enojados, vinieron con un gran auto blindado y tiraron abajo la paredes, luego entraron y destrozaron todo –dijo el primo de Ali, Mukhtar Issa–. Tenían una foto de Naji, Dijeron que aun si había escapado a Benghazi, lo agarrarían y lo ahorcarían. Esto pudo pasarnos a muchos de nosotros, tenemos miedo.”
Sin embargo, no es sólo la población local la que tiene motivos para estar profundamente asustada. En el cuarto de atrás de una casa de una planta cerca de ahí, hay tres prisioneros tomados por los rebeldes. Dos de ellos, de Chad, son supuestamente mercenarios, de un grupo que Khadafi es acusado de reclutar en el Africa subsahariana. El tercero en su hombre de unos 60 años que afirma ser libanés, pero sus captores dicen que están convencidos de que es tunecino.
Los detenidos son traídos desde detrás de una puerta pesada, cerrada desde afuera con una barra metálica. Todos parecen asustados. El mayor se larga a llorar. El hombre, que dice que su nombre es Milud Miukhtar, afirma entre sollozos que es pobre y que ha estado durmiendo mal desde que llegó a la ciudad, hace un tiempo. “Me arrestaron porque soy extranjero, son muy sospechosos los de afuera. Me hicieron esto en las manos –dijo levantando las muñecas y los dedos hinchados–. ¿Cómo pueden pensar que estoy en el ejército? Soy demasiado viejo para luchar. ¿Qué me sucederá, me matarán? Señor, ¿usted lo cree?”
El comandante local, el capitán Adil Zwei, abraza a Mukhtar y le asegura que nadie lo lastimará. “Sus manos fueron dañadas cuando primero lo detuvieron, mis hombres no son responsables. Protegeremos a todos ellos, pero es un problema –dijo el capitán–. La gente por aquí está muy enojada, no podemos decirles por qué estamos deteniendo a estos hombres.”
Los dos hombres de Chad, Asil Hussein Baqua y Hussein Abdulrahab al Hussein, dicen que estaban trabajando en Trípoli cuando unos oficiales les dijeron que tenían que ir a pelear contra los “terroristas”. A cambio de sus servicios se les ofreció dinero, un departamento a cada uno y la ciudadanía libia. Baqua, de 38 años, que aseguró que había estado en Libia durante ocho años y trabajado en una fábrica de cerámica, dijo: “¿Qué opción teníamos? La policía nos habría arrestado si nos negábamos. Nos dijeron que sólo seríamos usados en tareas en puestos de control, eso es todo”. Al Hussein, de 27 años y desempleado, añadió: “Viví en Libia durante tres años, no tengo nada contra la revolución, Realmente siento haberme visto involucrado en esto”.
Ambos hombres estaban vendados como resultado de las heridas que habían recibido, dijeron, cuando un camión en el que iban fue impactado por un ataque aéreo, el domingo. El capitán Zwei estaba ansioso por entregar a los prisioneros a las autoridades rebeldes. “Esto sucederá cuando los oficiales de Benghazi lleguen aquí –dijo–. Pero no sé cuándo será eso. Creíamos que iba a ser hoy, después de las bombas de las potencias extranjeras.”
Las fuerzas del coronel Khadafi estaban en control de las entrados del este y del oeste de Ajdabiya cuando nos fuimos, disparando proyectiles a la ciudad, a la gente que había repetidamente enfatizado que lo querían y a quienes él quería. “No hubo grandes bombardeos hoy, estamos preocupados por que los extranjeros no los mantengan”, dijo el combatiente Hamza Zwas, frotando su hombro debajo de una remera Abercrombie & Fitch. Había recibido una bala en los primeros días del levantamiento, pero volvió a la lucha después de pasar por cirugía en Egipto. “Pero hemos estado luchando durante un tiempo ahora, y seguiremos”, dijo.
A la salida nos encontramos con Abu-Gadi Mohammed, de 37 años. Su familia estaba en el campo para evitar la violencia. Su mujer, Zahiya, se vio obligada a dar a luz ahí. “Estoy muy preocupado y disgustado por el hecho de que tuviera que pasar por esta experiencia dura –dijo–. Pero ella está bien y ahora tengo una hijita que es sana. La llamaré Amal (esperanza).”
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

lunes, 21 de marzo de 2011

Las bombas siguen cayendo en Libia

NUEVOS ATAQUES DE LA COALICION
Las fuerzas aéreas de la coalición encabezada por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña continuaron su asedio sobre las tropas leales a Muammar Khadafi, con varios ataques en los alrededores de Ajdabiya, una estratégica ciudad del este del país, ubicada a sólo 160 kilómetros del bastión rebelde, Benghazi. En tanto, el canal de noticias árabe Al Arabiya informó que soldados de Khadafi atacaron posiciones de los insurgentes en la ciudad de Al Zintan, a pesar de haber decretado el alto fuego.
"Hubo ataques aéreos a primeras horas de la mañana", declaró desde Zueitina, a unos quince kilómetros de Ajdabiya, el combatiente rebelde Ahmed al Tir, quien agregó que los rebeldes "atacaron hacia las tres de la mañana y las fuerzas de Kaddafi contraatacaron, y continúan aún en el acceso este de Ajdabiya".
Por su parte, el ministerio británico de Defensa aseguró a la cadena BBC que los aviones Tornado de la Fuerza Aérea Real (RAF) decidieron abortar hoy un bombardeo porque había civiles en el objetivo, según informó la agencia de noticias Europa Press.
En tanto, el portavoz del gobierno francés, Francois Baroin, señaló hoy que los ataques aéreos a objetivos militares en Libia, que comenzaron el pasado fin de semana, "ya están surtiendo efecto y nos permiten constatar en este momento que hemos parado a Khadafi". En declaraciones a la emisora televisiva Canal+, el portavoz francés insistió en que el objetivo de la operación internacional en Libia sigue siendo "la protección de la población civil por medio de la vigilancia del espacio aéreo libio".
Mientras, las acciones de los aviones de combate franceses para imponer la zona de exclusión de vuelo prosiguieron hoy, dijo un portavoz castrense en París. En tanto, Londres no descartó un ataque directo contra el propio Gadafi.
Según las informaciones de los opositores y de los medios árabes, Jamies al Khadafi, un hijo del líder libio, falleció víctima de un piloto kamikaze. Habría muerto en un hospital en Trípoli como consecuencia de las graves quemaduras sufridas cuando hace unos días un piloto desertor hizo estrellar su casa contra una base en Bab al Aziziya, en Trípoli, donde vive Khadafi con su familia.
El ministro de Defensa británico, Liam Fox, dijo a la emisora BBC que un ataque contra Khadafi sería "eventualmente una posibilidad" y depende de si los civiles quedarían fuera de peligro. El domingo el vicealmirante William Gortney dijo en Washington que los ataques no se dirigen contra el líder libio en persona: "Khadafi -dijo- no está en nuestra lista de objetivos".
La base de la intervención internacional es la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que da luz verde a la implantación de una zona de prohibición de vuelo sobre Libia y el uso de medios militares para impedir los ataques de Khadafi contra la población insurgente. El texto sin embargo no ampara el envío de tropas terrestres.

viernes, 11 de marzo de 2011

Repliegue rebelde en Ras Lanuf

TRAS LOS ATAQUES AEREOS Y DE ARTILLERIA DE LAS FUERZAS DEL REGIMEN
Khadafi y sus tropas demostraron en los últimos días que no van a rendirse fácilmente y avanzaron en territorio opositor. Su hijo Saif el Islam dijo que no temían la intervención de las potencias extranjeras.
 Por Donald Macintyre *
Desde Trípoli
Los rebeldes fueron forzados a retirarse de la estratégica ciudad de Ras Lanuf después de un sostenido ataque aéreo y de artillería. Muammar Khadafi y sus tropas demostraron en los últimos días que no van a rendirse fácilmente. El hijo del líder libio dijo que no temían la intervención de las potencias extranjeras.
Mientras se acercaban los tanques y las tropas del régimen hacia Ras Lanuf, las fuerzas rebeldes escaparon junto con los pocos residentes que quedaban. Al volante de una pick-up Toyota, el voluntario Rahim Mastri, de 22 años, reconoció: “No se ganaba nada quedándose allí. Nos habrían matado. Tienen armas más potentes que nosotros. No nos podemos comparar”.
Las fuerzas opositoras se replegaron hasta Benghazi, la capital de la Libia libre. Pero junto con ellos fueron las preocupaciones. Los rebeldes temen que las fuerzas de Khadafi puedan acabar con lo que lograron conquistar después de semanas de combate y arrinconarlos en su bastión.
Los oficiales dijeron que la derrota se debe a una falta de comunicación y de organización. “No hubo planificación, no se establecieron las defensas, y por eso pudieron pasar los hombres de Khadafi”, explicó el capitán Ahmed Ibadullah, un ex oficial del ejército libio que se pasó a las filas de la revolución. “Ahora nos tenemos que reagrupar y ver cómo seguimos”, añadió.
En Trípoli, Saif el Islam Khadafi dio un discurso ante unos jóvenes excitados y bulliciosos. El hijo del líder libio terminó su exposición, que duró cerca de una hora, con una advertencia a las “bandas” armadas: “Estamos yendo por ustedes”. Khadafi hijo enumeró una serie de atrocidades que supuestamente cometieron los rebeldes en el este de Libia y ridiculizó la presencia de un barco de guerra inglés en aguas cercanas. “Quienes quieran apoyar a la milicia, que lo hagan; pero les advierto desde este momento que van a perder. Nosotros vamos a ganar. No tenemos miedo ni a la flota estadounidense, ni a la OTAN, ni a Francia”, dijo Saif. “Nunca nos rendiremos. Este es nuestro país. Luchamos aquí, en Libia. El pueblo libio nunca les dará la bienvenida a los estadounidenses. Libia no es un juego de niños, no somos Mickey Mouse”, les advirtió.
Hay miles de razones para que la ofensiva de Khadafi pueda prolongarse en el tiempo. Según publicó The New York Times, el dirigente libio tendría decenas de miles de millones de dólares escondidos en Trípoli, lo que le permitiría seguir haciendo frente a los gastos bélicos, a pesar de los embargos impuestos por Occidente. También les daría efectivo para subvencionar a los mercenarios africanos que reemplazan a los militares que desertaron de las filas gubernamentales.
Parece también que el régimen controla Zawiya, la ciudad más occidental de las que estuvieron al alcance de las fuerzas contrarias a Khadafi. Pero la victoria gubernamental, al menos por ahora, trajo consigo docenas de bajas y la destrucción de los edificios que están en el centro. “Los libios están sufriendo un genocidio, la aniquilación de una población completa a través de ataques aéreos y terrestres”, denunció Hafiz Ghoga, el vocero de los líderes rebeldes. “Esto no sólo amenaza la seguridad de Libia sino la de toda la región”, agregó.
El optimismo inicial, que indicaba que era factible el fin de la dictadura de 42 años, fue reemplazado por una conciencia de que era necesaria la colaboración exterior para reemplazar al arraigado régimen. Por eso, los rebeldes pidieron que se establezca una zona de exclusión aérea y que se realicen ataques aéreos contra las posiciones de Khadafi.
Sin embargo, la respuesta europea derivó anoche en agrias discusiones y emergieron claras divisiones entre los socios por los planes de impedir los vuelos. El secretario británico de Asuntos Exteriores, William Hague, manifestó que un espacio de exclusión aérea podría establecerse “muy rápido”, después de que Francia y Gran Bretaña hayan realizado su trabajo en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y mientras la OTAN analiza los últimos detalles prácticos. Pero Alemania se niega a una zona de exclusión aérea. “No queremos ser arrastrados a una guerra en el norte de Africa”, dijo el canciller germano Guido Westerwelle. Los Estados Unidos, que jugarán un rol fundamental a la hora de imponer una zona de exclusión, se mostraron tibios en las negociaciones.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.