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martes, 10 de mayo de 2011

De Nobel a Nobel: carta abierta de Pérez Esquivel a Obama


El premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, escribió una carta para el presidente de Estados Unidos. Un escrito de Nobel a Nobel que vale la pena leer.

Estimado Barack:

Al dirigirte esta carta lo hago fraternalmente y a la vez para expresarte la preocupación e indignación de ver cómo la destrucción y muerte sembradas en varios países, en nombre de la “libertad y la democracia”, dos palabras prostituidas y vaciadas de contenido, terminan justificando el asesinato y es festejado como si se tratase de un acontecimiento deportivo.

Indignación por la actitud de sectores de la población de los EE.UU., de jefes de Estado europeos y de otros países que salieron a apoyar el asesinato de Bin Laden, ordenado por tu gobierno y tu complacencia en nombre de una supuesta justicia.

No buscaron detenerlo y juzgarlo por los crímenes supuestamente cometidos, lo que genera mayor duda; el objetivo fue asesinarlo.

Los muertos no hablan, y ante el miedo a que el ajusticiado pudiera decir cosas no convenientes para los EE.UU., la salida fue el asesinato y asegurar que “muerto el perro se terminó la rabia”, sin tener en cuenta que no hacen otra cosa que incrementarla.

Cuando te otorgaron el Premio Nobel de la Paz, del cual somos depositarios, te envié una carta que decía: “Barack, me sorprendió mucho que te hayan otorgado el Nobel de la Paz, pero ahora que lo tienes debes ponerlo al servicio de la paz entre los pueblos; tienes toda la posibilidad de hacerlo, de terminar las guerras y comenzar a revertir la grave situación que vive tu país y el mundo”.

Sin embargo has incrementado el odio y traicionado los principios asumidos en la campaña electoral ante tu pueblo, como poner fin a las guerras en Afganistán e Irak y cerrar las cárceles en Guantánamo y Abu Graib en Irak. Nada de eso has logrado hacer; por el contrario, decides comenzar otra guerra contra Libia, apoyada por la OTAN y la vergonzosa resolución de las Naciones Unidas de apoyarla; cuando ese alto organismo, empequeñecido y sin pensamiento propio, ha perdido el rumbo y está sometido a las veleidades e intereses de las potencias dominantes.

La base fundacional de la ONU es la defensa y promoción de la paz y dignidad entre los pueblos. Su preámbulo dice: “Nosotros los pueblos del mundo…”, hoy ausentes de ese alto organismo.

Quiero recordar a un místico y maestro que tiene en mi vida una gran influencia, el monje trapense de la Abadía de Getsemaní en Kentucky, Tomás Merton, quien dice: “La mayor necesidad de nuestro tiempo es limpiar la enorme masa de basura mental y emocional que atasca nuestras mentes y convierte toda vida política y social en una enfermedad de masas. Sin esa limpieza doméstica no podemos comenzar a ver. Si no vemos no podemos pensar”.

Eras muy joven Barack durante la Guerra de Vietnam; tal vez no recuerdes la lucha del pueblo norteamericano por oponerse a la guerra.

Los muertos, heridos y mutilados en Vietnam hasta el día de hoy sufren sus consecuencias.

Tomás Merton decía –frente a un matasellos del correo que acababa de llegar, The U.S. Army, key to peace, “El ejército estadounidense, clave de la paz”–: ningún ejército es clave de la paz. Ninguna nación tiene la clave de nada que no sea la guerra. El poder no tiene nada que ver con la paz. Cuando más aumentan los hombres el poder militar, más violan la paz y la destruyen.

He compartido y acompañado a los veteranos de guerra de Vietnam, en particular a Brian Wilson y sus compañeros, quienes fueron víctimas de esa guerra y de todas las guerras.

La vida tiene ese no sé qué de lo imprevisto y sorprendente, de la fragancia y belleza que Dios nos dio para toda la humanidad y que debemos proteger para dejar a las generaciones futuras una vida más justa y fraterna; restablecer el equilibrio con la Madre Tierra.

Si no reaccionamos para cambiar la situación actual de la soberbia suicida, arrastrando a los pueblos a recovecos profundos donde muere la esperanza, será difícil salir y ver la luz. La humanidad merece un destino mejor.

Sabes que la esperanza es como el loto que crece en el fango y florece en todo su esplendor mostrando su belleza. Leopoldo Marechal, ese gran escritor argentino, decía que “del laberinto se sale por arriba”.

Y creo, Barack, que después de seguir tu ruta equivocando caminos, te encuentras en un laberinto sin poder encontrar la salida y te entierras más y más en la violencia, en la incertidumbre, devorado por el poder de dominación, arrastrado por las grandes corporaciones, el complejo industrial militar, y crees tener el poder que todo lo puede y que el mundo está a los pies de los EE.UU. porque impone la fuerza de las armas, e invades países con total impunidad. Es una realidad dolorosa, pero también existe la resistencia de los pueblos que no claudican frente a los poderosos.

Son tan largas las atrocidades cometidas por tu país en el mundo que daría tema para largo, es un desafío para los historiadores que tendrán que investigar y saber de los comportamientos, política, grandeza y pequeñeces que han llevado a EE.UU. al monocultivo de las mentes que no le permite ver otras realidades.

A Bin Laden, supuesto autor ideológico del ataque a las Torres Gemelas, lo identifican como el Satán encarnado que aterrorizaba al mundo y la propaganda de tu gobierno lo señalaba como el “eje del mal”, y eso le ha servido para declarar las guerras deseadas que el complejo industrial militar necesita para colocar sus productos de muerte.

Sabes que investigadores del trágico 11 de septiembre señalan que el atentado tiene mucho de “autogolpe”, como el avión contra el Pentágono y el vaciamiento anterior de las oficinas de las Torres; atentado que dio motivo para desatar la guerra contra Irak y Afganistán y ahora contra Libia; argumentando en la mentira y la soberbia del poder que todo lo hacen para salvar al pueblo, en nombre de “la libertad y defensa de la democracia”, con el cinismo de decir que la muerte de mujeres y niños son “daños colaterales”. Eso lo viví en Irak, en Bagdad con los bombardeos a la ciudad y el hospital pediátrico, y en el refugio de niños que fueron víctimas de esos “daños colaterales”.

La palabra vaciada de valores y contenido, por lo que al asesinato lo llamas muerte y dices que por fin EE.UU. ha “muerto” a Bin Laden. No trato de justificarlo bajo ningún concepto, estoy en contra de todo terrorismo, tanto de esos grupos armados, como del terrorismo de Estado que tu país ejerce en diversas partes del mundo apoyando a dictadores, imponiendo bases militares e intervenciones armadas, ejerciendo la violencia para mantenerse por el terror en el eje del poder mundial. ¿Hay un solo “eje del mal”? ¿Cómo lo llamarías?

¿Será por ese motivo que el pueblo de los EE.UU. vive con tanto miedo a las represalias de quienes llaman el “eje del mal”? El simplismo e hipocresía de justificar lo injustificable.

La paz es una dinámica de vida en las relaciones entre las personas y los pueblos; es un desafío a la conciencia de la humanidad; su camino es trabajoso, cotidiano y esperanzador, donde los pueblos son constructores de su propia vida y de su propia historia. La paz no se regala, se construye, y eso es lo que te falta, muchacho: coraje para asumir la responsabilidad histórica con tu pueblo y la humanidad.

No puedes vivir en el laberinto del miedo y la dominación de quienes gobiernan los EE.UU., desconociendo los tratados internacionales, los pactos y protocolos, de gobiernos que firman pero no ratifican nada y no cumplen ninguno de los acuerdos, pero hablan en nombre de la libertad y el derecho.

¿Cómo puedes hablar de la paz si no quieres cumplir con nada, salvo los intereses de tu país?

¿Cómo puedes hablar de la libertad cuando tienes en las cárceles a prisioneros inocentes, en Guantánamo, en los EE.UU., en las cárceles de Irak, como la de Abu Graib, y en Afganistán?

¿Cómo puedes hablar de los derechos humanos y la dignidad de los pueblos cuando los violas permanentemente y bloqueas a quienes no comparten tu ideología y deben soportar tus abusos?

¿Cómo puedes enviar fuerzas militares a Haití después del devastador terremoto y no ayuda humanitaria a ese sufrido pueblo?

¿Cómo puedes hablar de libertad cuando masacras a los pueblos del Medio Oriente y propagas guerras y torturas, en conflictos interminables que desangran a los palestinos e israelíes?

Barack: mira para arriba de tu laberinto, puedes encontrar la estrella que te guíe, aunque sepas que nunca podrás alcanzarla, como bien lo dice Eduardo Galeano.

Busca ser coherente entre lo que dices y haces, es la única forma de no perder el rumbo. Es un desafío de la vida.

El Nobel de la Paz es un instrumento al servicio de los pueblos, nunca para la vanidad personal.

Te deseo mucha fuerza y esperanza, y esperamos que tengas el coraje de corregir el camino y encontrar la sabiduría de la paz.

Buenos Aires, 5 de mayo de 2011

Un día como hoy, hace 34 años, volví a la vida; tuve un vuelo de la muerte durante la dictadura militar argentina apoyada por los EE.UU., y gracias a Dios sobreviví y tuve que salir por arriba del laberinto de la desesperación, y descubrir en las estrellas el camino para poder decir, como el profeta: “La hora más oscura es cuando comienza el amanecer”.

Fuente: Perfil

viernes, 6 de mayo de 2011

Al Qaida reconoció la muerte de Bin Laden

 "SU SANGRE NO SE DERRAMARA EN VANO"


La organización islamita confirmó el asesinato de su líder a manos de una tropa estadounidense en Pakistán y advirtió que continuará sus ataques contra Washington y sus aliados. "Su alegría se tornará tristeza" y "su sangre se mezclará con sus lágrimas", avisó la red a través de un comunicado en el que, además, sostiene: "Si los norteamericanos pudieron matar a Osama, no hay que tener vergüenza (...), pero ¿acaso podrán con sus medios, sus agentes, sus equipos, sus militares, sus servicios de inteligencia y sus servicios matar la causa a la cual el jeque consagró su vida?".
"Viviste agradecido y moriste como un mártir", afirmó el escrito difundido en foros yihadistas de Internet a través del que, además, llamó al pueblo de Pakistán, "donde fue muerto el jeque Osama", a levantarse contra su gobierno, y agregó que pronto divulgará un mensaje de audio de Bin Laden grabado poco antes de su muerte.
"Su sangre no se derramará en vano", publicó la red en lo que es su primera declaración a cinco días del asesinato del líder terrorista. "El jeque combatiente (...) Abu Abdalá, Osama ben Mohamed bin Laden fue asesinado (...) por las balas de la traición y la apostasía", afirmó el comunicado firmado por el comando general de Al Qaida.
El texto está fechado el martes, dos días después de la muerte del fundador de esa organización, según un comunicado citado el viernes por el centro estadounidense de vigilancia de sitios islamistas SITE.
"Nosotros confirmamos que la sangre del jeque combatiente Osama bin Laden (...) no ha sido derramada en vano y que será una maldición para los estadounidenses y sus agentes que los perseguirá dentro y fuera de su país", amenaza el comando general de Al Qaida.
Por otra parte, la organización anunció en un comunicado publicado este viernes en varios sitios islamistas que "en breve" difundirá una grabación sonora de Osama bin Laden realizada una semana antes de su muerte.
Estados Unidos aseguró que un comando especial mató con dos tiros a Bin Laden en la mansión donde vivía escondido, en la ciudad de Abbottabad, unos 60 kilómetros al norte de Islamabad.
El presidente Barack Obama decidió no publicar fotos del cadáver de Bin Laden por temor a que tales imágenes pudieran desatar actos de violencia o represalia contra soldados y ciudadanos estadounidenses que viven en el exterior.

jueves, 5 de mayo de 2011

Andy Belguich: "Me parece que la impunidad de Estados Unidos con la supuesta muerte de "Bin Laden", merece una manifestación de repudio a nivel nacional y mundial, por haber procedido de manera ilegítima e ilegal, y por no esclarecer la información".

Están actuando de manera clandestina y arrojando gente al mar. La misma metodología que aplicaron los militares represores del ´76 acá. El imperialismo viola, mata y destruye con total impunidad. Para deshumanizar a un pueblo, primero tienen que deshumanizarse ellos. Es una auto destrucción también.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Osama,el hombre que resiste aun desarmado

LA HISTORIA OFICIAL TIENE POCOS DETALLES Y DEJA ABIERTOS MUCHOS INTERROGANTES SOBRE LO QUE PASO
El vocero presidencial Jay Carney justificó la escasez de datos publicados con la excusa de que oficiales del gobierno y de la CIA siguen chequeando la información disponible, pero admitió que Bin Laden no estaba armado cuando lo asesinaron.
La Casa Blanca ofreció ayer su versión de los hechos ocurridos el lunes a la madrugada en la ciudad pakistaní de Abbottabad que acabaron con la vida del líder de Al Qaida, Osama bin Laden. La intención de la narración, acotada y con pocos detalles, es fijar una historia oficial del ataque que cerró un capítulo de la lucha estadounidense contra el terrorismo internacional. “Bin Laden no estaba armado cuando la unidad especial entró en la habitación en la que se escondía y lo abatió. Pero la resistencia ante un ataque no requiere de un arma”, reveló uno de los voceros de la Casa Blanca, Jay Carney, encargado de difundir la cronología elaborada por el gobierno de Estados Unidos.
El funcionario justificó la escasez de datos publicados con la excusa de que oficiales del gobierno y de la CIA siguen chequeando la información disponible y los documentos que secuestraron tras el asesinato. La falta de imágenes que certifiquen la veracidad de lo ocurrido, por su parte, se debería a que algunas de ellas son demasiado fuertes: “Hay sensibilidades en torno de lo apropiado de publicar las fotos tras el tiroteo (...), son truculentas”, señaló Carney. De acuerdo con la descripción que ofreció Carney a los medios nacionales e internacionales, el fin de Bin Laden comenzó a última hora del domingo, cuando, a bordo de helicópteros, dos equipos de soldados de Estados Unidos, integrantes de las tropas Seal Team Six especializadas en antiterrorismo, llegaron a la residencia de Abbottabad en que vivía parte de la familia de Bin Laden junto con otras dos familias. Allí se separaron en los dos edificios principales del complejo habitacional.
El equipo que se encargó del edificio donde finalmente se localizó al líder de Al Qaida encontró en la primera planta del edificio a dos mensajeros y a una mujer. Los mató a los tres. “La mujer perdió la vida porque se interpuso en el cruce de fuego”, apuntó Carney, que luego informó que los efectivos especiales encontraron a Bin Laden y a su familia en el segundo y tercer piso. El texto no ofreció precisiones sobre la ubicación exacta del hombre más peligroso del mundo ni la cantidad específica de personas que habitaban esos sitios.
El funcionario sólo aclaró que junto a él había una mujer, una de sus esposas, que no murió, tal como lo afirmaba la versión de los hechos que circuló hasta ayer, sino que resultó herida tras recibir un tiro en una pierna cuando se abalanzó sobre uno de los soldados estadounidenses.
“Estaba la preocupación de que Bin Laden se opusiera a su captura. De hecho se resistió”, remarcó Carney, aunque no proporcionó detalles respecto de si el líder del grupo islámico más temido por Occidente utilizó elemento alguno para defenderse o la manera en que lo hizo.
No obstante, despejó dudas: Bin Laden no emitió disparo de arma de fuego porque no contaba con una. Hasta la conferencia del Ejecutivo estadounidense, la versión de los hechos en Pakistán aseguraba que Bin Laden había respondido con disparos al ataque de las fuerzas especiales que lo mataron. El consejero de la Casa Blanca para la lucha antiterrorista, John Brennan, lo había certificado al narrar ante los medios la asombrosa experiencia de ver a través de la televisión el asesinato del líder islámico. Error.
“Resistirse no requiere de un arma”, se limitó a indicar el vocero de la Casa Blanca, antes de asegurar que conforme el gobierno para el que trabaja revise los documentos, llegarán más detalles sobre el ataque.
El asesinato del árabe más buscado llegó después del intento de resistencia de su esposa: “Se disparó contra Bin Laden y éste murió”, señaló la narración.
El informe oficial insiste una vez más en que el cuerpo recibió sepultura en el mar: “Se siguieron los preceptos y prácticas islámicos. Una vez que el portaaviones USS Carl Vinson, que trasportaba el cuerpo, estuvo sobre el mar Arábigo, los efectivos lavaron el cadáver y lo colocaron en una sábana blanca. Luego fue introducido en una bolsa con lastre. Un oficial militar leyó unos pasajes religiosos preparados que fueron traducidos al árabe por un nativo. Tras ello, el cuerpo fue colocado sobre una plancha desde la que se deslizó al mar”.
El vocero aseguró que la ceremonia fue documentada en video y que también existen fotografías del cuerpo de Bin Laden. Pero también explicó que Washington está evaluando si la publicación de las imágenes es conveniente para Estados Unidos o no. “Altos funcionarios están analizando el objetivo de la difusión de las fotos y si ese hecho dañaría en algún modo los intereses (estadounidenses) no sólo doméstica sino globalmente”, apuntó Carney. “Hay sensibilidades en torno de lo apropiado de publicar las fotos tras el tiroteo (...), son truculentas y podrían provocar reacciones incendiarias”, señaló.
En tanto, Estados Unidos aseguró que un grupo de analistas expertos se encuentra analizando elementos y documentación hallada en la mansión donde se escondía Osama bin Laden. “Vamos a analizarlo detenidamente para informar sobre probables amenazas, posibles planes que pueden estar en marcha, informaciones que puedan llevarnos a otros líderes de Al Qaida y sobre qué tipo de sistema de apoyo pudo haber tenido él en Pakistán”, explicó Brennan, que reapareció en escena un día después de haber difundido información sobre el asesinato que ayer fue desmentida por la propia Casa Blanca. “Claramente, hay algún tipo de red de apoyo que le proporcionaba asistencia y ayudaba a facilitar el contacto entre Bin Laden y sus operativos”, detalló Brennan.

martes, 3 de mayo de 2011

Un soldado de la causa de EE.UU. y de su propia venganza

EL RETRATO DE BIN LADEN DESDE SUS AÑOS EN PAKISTAN
El jefe de la red terrorista fue un adversario de Washington, pero también se enroló bajo su bandera. Fue crítico de la monarquía saudita, pero la sirvió. En la ciudad de Peshawar, fronteriza con Afganistán, formó su militancia.
 Por Eduardo Febbro
Desde París
En aquellos años de pesquisa inicial –septiembre/octubre 2001–, Bin Laden era un emblema en las calles de Peshawar. Esta ciudad paquistaní fronteriza con Afganistán había visto surgir de sus callejuelas mugrientas el mito y la realidad. Bin Laden se había instalado allí para tejer su imperio de terror con la inagotable ayuda que, en esos tiempos de Guerra Fría y con Afganistán invadido por las tropas de la ex Unión Soviética, le proporcionó Estados Unidos. En la casi totalidad de las escuelas coránicas de Peshawar y sus alrededores el retrato de Bin Laden era omnipresente. Desde lo alto de un muro su barba tupida presidía todos los encuentros con los líderes islamistas radicales de Pakistán. Las celebraciones por su muerte contrastan con los años en que Washington le entregaba armas, millones de dólares y apoyo logístico. Bin Laden supo ser un disciplinado soldado doble: el de la causa norteamericana primero, el de su propia venganza después.
El millonario saudita comenzó su verdadera carrera en Peshawar. Esta ciudad colorida, de casas bajas y habitada por una legión de enigmáticos emisarios, agentes secretos y traficantes de todo tipo fue el ojo virulento donde se gestó la versión más eficaz del islamismo radical como pieza de una estrategia que tenía un solo objetivo: decapitar a los ejércitos de la ex Unión Soviética que ocupaban la vecina Afganistán. En 2001, sus discípulos perpetuaban su leyenda y reivindicaban su legado. En la escuela coránica de Al-Haqqania la foto de Bin Laden ocupaba un lugar destacado en el escritorio del director, Sami Ul-Haq, el jefe del partido islamista Jamiat Ulema-e-Islam, con quien Laden aparece en la imagen. “Osama es un sabio, un hombre simple, lleno de bondad. Lo único que ha hecho es defender los intereses y los derechos de los musulmanes”, decía Hamid Ul-Haq, el hijo del director. Los 2500 alumnos de esta madraza fundada a mediados de los años ’40 por el padre de Sami Ul-Haq para luchar contra el colonialismo británico profesaban la misma convicción. “Es el más grande entre todos, el más inteligente, el único”, decía Nassim, un muchacho de apenas 11 años embrujado por el relato de Bin Laden. Cuando llegó a Peshawar en los años ’80, Bin Laden se mezcló con la gente, como uno más. Vivió y durmió en la calle junto a los demás pobres, fue devoto, solidario y atento a sus semejantes. Lo habían apodado “el constructor”, porque dedicó parte de su fortuna y de los fondos provenientes de Estados Unidos, Arabia Saudita y de las monarquías del Golfo Pérsico a construir rutas, hospitales, túneles, campos de entrenamiento y madrazas.
Osama siempre actuó con un doble
Fue un crítico de la monarquía saudita, pero la sirvió; fue un adversario de Estados Unidos, pero también se enroló bajo su bandera. Laden realizó varios viajes a Peshawar y se instaló en 1982. Venía con una misión estructurada. A finales de los años ’70, Bin Laden se puso al servicio del príncipe Turki Ibn Al Facyçal Ibn Abdelaziz, el jefe de los servicios secretos de Arabia Saudita. Abdelaziz le encargó la creación de una organización capaz de implantarse en Afganistán y expandir el Islam combatiente para desalojar a los rojos. Así nació la “Legión Islámica”. Laden se encontró en Peshawar con Abdullah Azzam, su guía espiritual, su modelo, su mentor. Azzan era un palestino de Cisjordania, ex miembro de la OLP, Organización para la Liberación de Palestina de Yaser Arafat. Azzan defendía con posturas radicales su mirada sobre el Islam y era también un crítico acérrimo de la dirigencia palestina. Indignado por la corrupción en el seno del movimiento, Azzam había dejado la OLP. Abdullah Azzam dirigió en Londres la editorial Azzam Publication y había editado una biografía de Bin Laden y varios libros donde promovía la lucha armada. En Peshawar, Azzam se encargaba de unir a los combatientes árabes que iban a combatir a los soviéticos en Afganistán. El palestino estaba al frente de una estructura, la llamada “oficina afgana”, la Makhtab al-Klidamet, MAK, que centralizaba a los combatientes árabes. Su principio motor siempre fue intratable: “La Guerra Santa y los fusiles exclusivamente. No a la negociación, no a las conferencias, no al dialogo”. Azzan influenció profundamente a Osama bin Laden. El hombre era de una estatura fuera de lo común. “Un guerrero sin igual, un hombre profundamente impregnado en el Islam, convencido en lo más profundo de su corazón de que el credo de la guerra santa y el martirio eran los únicos caminos para liberar las tierras musulmanas”, contaba Tahmin, un afgano fundamentalista que lo frecuentó con asiduidad en los años ’80. Para Azzam sólo había un opción: sacar a los soviéticos de Afganistán mediante la guerra santa. “La Jihad debe continuar hasta que todos los pueblos oprimidos sean liberados, la Jihad debe continuar para proteger nuestra dignidad y recuperar nuestras tierras ocupadas. La Jihad es la forma de obtener la gloria eterna”, decía en sus sermones. Abdullah Azzan no era un mero predicador sino un hombre de acción que peleó en Afganistán y federó parte de la resistencia contra el ocupante soviético.
Bin Laden copió su modelo. Osama creó en Peshawar su propia organización, Bayt al Ansar, “La Casa de los Partidarios”, y rápidamente se convirtió en el financista de las dos organizaciones gracias a los fondos suministrados por Arabia Saudita, las monarquías petroleras del Golfo Pérsico, Pakistán y la CIA. El apoyo de Occidente fue tan pleno que Bayt al Ansar y Makhtab Al Klidamet abrieron oficinas en Estados Unidos, Londres, en los países del Golfo y en Egipto. Con ese dinero Bin Laden puso en pie un edificio poderoso. Azzam y Bin Laden gestionaban desde Peshawar el primer circuito internacional de combatientes. Bayt al Ansar y Makhtab al Klidamet llegaron a contar con más de 50.000 voluntarios que fueron enviados a Afganistán. Azzam y Osama constituían una pareja perfecta. Tenían dinero, influencia, prestigio, eran auténticos jihadistas, habían sabido captar la humillación profunda del mundo musulmán. Ambos extrajeron de la palabra de Alá lo que les convenía para su guerra de liberación. Durante ese período Bin Laden conoció al Molá Omar, el dirigente afgano que algunos años más tarde se convertiría en el jefe de los talibán. El nombre de Al Qaida también lleva el sello de Peshawar. A fin de supervisar las idas y venidas de los voluntarios árabes que dependían de Bayt al Ansar, Bin Laden creó un registro. Ese documento era la espina dorsal de la estructura administrativa con la cual se hacía el repertorio de los combatientes. Bin Laden le puso el nombre: “Registro de la Base”, es decir, Al Qaida, la Base.
El Corán, las tierras ocupadas, las invasiones, Bin Laden, la manipulación de la religión, los intereses geopolíticos de Estados, el conflicto entre Washington y Moscú, el petróleo y el clérigo saudita montaron una mecánica siniestra que arrastró a muchas vidas. Hamid UlHaq, el hijo del director de la escuela coránica de Al Haqqania, recordaba con ironía que si Bin Laden pasó a ser el enemigo número 1, hubo un tiempo en que no tuvo ese estatuto: “La CIA apoyó a Bin Laden porque era una pieza clave en la guerra contra los soviéticos. Después bombardearon un país para buscarlo, pero Osama fue tratado como un héroe por los norteamericanos”.
La CIA también respaldó a la madraza. El abuelo de Hamid Ul Haq la fundó en 1947 para luchar contra el colonialismo británico y Estados Unidos la reactivó a principios de los años ’80 como centro de formación de combatientes contra los soviéticos. “Ustedes encarnan el bien supremo. ¡Combatan al Diablo!” Ese era el credo con el que Washington repartía sus millones en las madrazas de Pakistán.
Parte del mundo que conocemos Osama bin Laden lo diseñó en Peshawar. Bin Laden y sus redes islamistas contribuyeron a derrocar a los soviéticos que habían invadido Afganistán. La siguiente etapa consistió en preparar el terreno de la derrota del imperio que le había facilitado fondos y material para su primera empresa. Muy a pesar suyo, Hamid Mir había frecuentado a Bin Laden más de lo que deseó. Este periodista paquistaní, redactor en jefe del diario Daily Ausaf, especializado en informaciones sobre los movimientos islamistas, era uno de los periodistas que más veces había hablado con Bin Laden. La primera fue en 1997, cuando le hizo una entrevista en Afganistán. La segunda en 1998, cuando Osama lo acorraló para que Mir escribiera su biografía. La última remontaba a noviembre de 2001, en plena guerra de Afganistán. Bin Laden lo había vuelto a elegir como “interlocutor” para transmitir su mensaje al mundo. En esa ocasión, Hamid Mir lo entrevistó en un lugar inhóspito, sacudido por el eco de las bombas norteamericanas. Mir no pensaba como todo el mundo. Seguía convencido de que Occidente había “sobreestimado” a Bin Laden, que Osama era “apenas un guerrillero de las montañas, un luchador solitario, una suerte de primitivo que ni siquiera hablaba inglés o usaba teléfonos satelitales”. Bin Laden, la sombra del Islam armado fomentada por Estados Unidos, era, según Hamid Mir, un pésimo conocedor de la religión: “Sólo conocía los principios generales del Islam”. Mir resumía el pensamiento de Osama bin Laden cuando decía que si el líder de Al Qaida “pudo expulsar a los soviéticos de Afganistán, ¿por qué no sería capaz de echar a los norteamericanos de Arabia Saudita?”. Para ello preparó la trampa afgana. Osama terminó edificando una estructura de terror respaldado por quienes, más tarde, lo perseguirían.
La historia retendrá otro hecho, tan doble como Bin Laden. Osama fue a Peshawar encomendado por el hoy ex jefe de los servicios secretos de Arabia Saudita, el príncipe Turki Ibn Al Facyçal Ibn Abdelaziz. Fue el mismo príncipe quien, el año pasado, propuso unir las fuerzas de Estados Unidos, Arabia Saudita, Pakistán, China, Rusia y Afganistán para asesinarlo. Tenía miedo de uno de los credos más repetidos por Bin Laden en los últimos años: “terminar con los gobiernos árabes corruptos”. Muchos ya cayeron, pero sin Al Qaida como instrumento sino por la revuelta y la voluntad popular.

Pakistán niega haber escondido a Bin Laden

ZARDARI RECHAZO LAS ACUSACIONES
El presidente Asif Ali Zardari descartó que fuerzas de seguridad de su país hayan ocultado a Osama Bin Laden antes de que fuera asesinado por tropas de elite de Estados Unidos. El primer ministro británico, David Cameron, y varios legisladores estadounidenses expresaron sus dudas acerca de que el líder de Al Qaeda, y una de las personas más buscadas del mundo, pudiese estar en una casa de la ciudad de Abbottabad sin que las autoridades paquistaníes tuvieran conocimiento.
Los comentarios del presidente paquistaní llegaron luego de que el jefe de gobierno británico y legisladores estadounidenses dijeran que Pakistán debería dar respuestas sobre cómo fue posible que el líder de Al Qaeda y una de las personas más buscadas del mundo pudiese vivir en tal lugar sin que las autoridades supieran.
Los comentarios de Zardari en una columna publicada en el diario The Washington Post fueron la primera respuesta formal de Pakistán a las sospechas expresadas en Estados Unidos y Europa, algo que podría agriar aún más las relaciones entre Islamabad y Occidente en un punto álgido de la guerra en Afganistán.
Bin Laden fue muerto cerca de una academia militar en la nororiental ciudad de Abbottabad, no en la recóndita región montañosa cercana a la frontera afgana donde se presumía que se ocultaba, ayudado por líderes tribales. Esto reavivó sospechas de posible complicidad entre el poderoso aparato de seguridad del país, sobre el cual funcionarios occidentales manifiestan desde hace años su desconfianza pese a varios arrestos de miembros de Al Qaeda desde 2001.
"Algunos en Estados Unidos insinuaron que Pakistán carece de vitalidad en su persecución del terrorismo o, peor aún, que éramos insinceros y que en realidad protegíamos a los terroristas que afirmábamos estar persiguiendo", escribió Zardari. "Tales especulaciones sin fundamento pueden ser noticias emocionantes, pero no reflejan la realidad", agregó el presidente.
Los lazos entre ambos aliados nominales en la lucha al extremismo islámico ya vivían momentos de tirantez por acusaciones estadounidenses de que autoridades paquistaníes apoyaban a grupos extremistas en Afganistán y su propio país y malestar de Islamabad por ataques de aviones sin piloto norteamericanos en Pakistán.
El presidente de la Comisión de Defensa del Senado de Estados Unidos, Carl Levin, dijo que la inteligencia paquistaní "tiene muchas explicaciones que dar" por el lugar donde vivía Bin Laden y otros temas que deberían haber generado sospechas, como que los ocupantes de la casa quemaban la basura y evitaban su recolección. "Es difícil imaginar que el Ejército o la policía no tuvieran idea de lo que pasaba allí adentro", agregó Levin.
El premier británico David Cameron, quien hizo del respaldo a Pakistán uno de los puntos centrales de su política exterior, se hizo eco de esas preocupaciones. "Esas son preguntas que debemos hacer, esas son preguntas que querremos que sean contestadas y haremos esa pregunta a todos en Pakistán y en el gobierno paquistaní", dijo Cameron a la cadena BBC, al tiempo que también admitió las limitaciones de la influencia de los gobiernos occidentales sobre Islamabad.
"Podríamos elegir el camino de tener un enorme polémica, enorme riña con Pakistán, pero valoro nuestra relación con Pakistán y tengo la visión muy clara de que está en nuestro interés trabajar con el gobierno y el pueblo paquistaní para combatir el terrorismo y ayudar al desarrollo del país", agregó Cameron.

¿Mataron a Osama Bin Laden?.


 
Se le olvidó mencionar también que en otro lugar llamado Libia, se había matado a un hijo y a los nietos de un gobernante y a centenares de personas, mediante bombardeos absolutamente ilegales, porque la misión de la ONU , también ilegal porque se tomó sin esperar los informes de situación y sin analizar la presencia de extranjeros en territorio libio, era "la exclusión aérea" para evitar bombardeos que dañaran a la población civil.
Por:   Stella Calloni
“América puede hacer lo que se proponga. Esa es la historia de nuestro país. Somos una nación, bajo Dios, indivisible con libertad y justicia para todos”, este fue el mensaje fundamentalista del presidente Barack Obama, al anunciar que Osama Bin Laden había sido asesinado por tropas estadounidenses, que actuaron  sin previa autorización del gobierno de Pakistán, el país donde realizaron su operación ilegal.

La sigilosa operación, que demandó movilizar helicópteros y tropas, se realizó en la localidad de Abbottabad, a unos 50 km de la capital paquistaní, según explicó el presidente Obama  y precisó que había durado  40 minutos y que murieron otras cuatro personas, dos correos de Bin Laden y un hijo del líder fundamentalista.

Obama también había dicho que sus tropas tenían el cadáver, que según los informes registraba un balazo en la cabeza-tiro de gracia- y además se había detenido a dos mujeres y algunos de sus hijos, que por supuesto nadie sabrá donde están, como los detenidos-desaparecidos en Guantánamo o en cualquiera de sus cárceles secretas, que conforman una de las mayores violaciones a los derechos humanos.

Pero esta “mañana medios estadounidenses anunciaron que el cadáver de Bin Laden “fue arrojado al mar, señalando que  ”la Operación  llevada a cabo por un comando   especializado, fue planeada y realizada en el más alto secreto y el gobierno paquistaní no fue informado hasta después de que tuviera lugar” (Télam 3 de mayo 2011 y otras agencias).

“El cuerpo del jefe de Al Qaida fue sacado de la residencia en helicóptero y sepultado luego en alta mar, siguiendo los ritos musulmanes, informaron fuentes oficiales estadounidenses”, en un final especial de novela negra.
Las “cuidadosas” tropas de Estados Unidos, especializadas en todo tipo de torturas, que en su momento Bush justificó públicamente, han “sepultado” en el mar a Bin Laden cumpliendo nada menos que un “rito” musulmán. Cualquier simple  inspector de policía sospecharía de este final.

El atropello de la legislación internacional en Pakistán  es más que evidente y responde a aquel anuncio apocalíptico de George W,Bush en 2001  donde declaraba al mundo unilateralmente la “guerra preventiva, sin final y sin fronteras”, anulando en su perspectiva –que hoy rescata Obama- la soberanía de todos los países del mundo.

Se dijo que Bin Laden resistió el ataque durante una hora antes de ser abatido por las fuerzas de elite estadounidenses y al respecto y según informó la cadena CNN, la “misión del comando era la de matar al líder de Al Qaeda y no la de apresarle”(Télam 2-5-11)

Por su parte la Comisión Europea (CE) consideró que su posición “favorable” a la muerte de Osama Bin Laden por las fuerzas estadounidenses “no contradice los valores y principios de la Unión Europea (UE), que aboga por la libertad, la democracia y el fin de la pena de muerte a escala mundial”.

Y continúa “no es la ejecución de una sentencia a muerte. Seguiremos estando en contra de la pena de muerte en el futuro", como declaró la portavoz comunitaria, Pia Ahrenkelde, al ser interrogada al respecto en rueda de prensa, según un cable de la agencia mexicana Notimex (2-5-11)

Pero por supuesto, alineada casi podría decirse  colonizadamente  con Washington, la CE remataba que  "sin duda, su muerte está dentro del contexto de los esfuerzos globales para erradicar el terrorismo"  y su vocera consideró que esto "hace que el mundo en el que vivimos sea más seguro aunque no implica el fin del terrorismo”.

Se le olvidó mencionar también que en otro lugar llamado Libia, se había matado a un hijo y a los nietos de un gobernante y a centenares de personas, mediante bombardeos absolutamente ilegales, porque la misión de la ONU , también ilegal porque se tomó sin esperar los informes de situación y sin analizar la presencia de extranjeros en territorio libio, era “la exclusión aérea” para evitar bombardeos que
dañaran a la población civil.

Me atrevería a asegurar que nadie sabe a ciencia cierta que el cadáver con un disparo en la cabeza que deforma los rasgos hasta puntos irreconocibles sea el de Bin Laden. Y si lo arrojaron al mar será imposible saberlo.

Como nos han mentido en forma constante, incluso con la verdadera génesis del derrumbe de las Torres Gemelas en septiembre de 2001, tenemos todo el derecho a ponerlo  en duda  aunque Washington diga que el ADN certificó que es Bin Laden.

Se mintió descaradamente para invadir y ocupar IraK, se mintió de la misma manera sobre la supuesta gran rebelión popular contra Muammar El Khadafi en Libia, ya que luego por propia confesión de Obama y de acuerdo a The New York Times,  agentes de la CIA fueron desplegados  a fines de 2010 en Libia   “para contactar a los (presuntos) rebeldes y guiar los ataques de la  coalición” (30-3-11).

De acuerdo al periódico  “los miembros de la central de inteligencia estadounidense habrían sido desplegados desde hace varias  semanas “en pequeños grupos” en tierras libias, con la misión de establecer “contacto” con los rebeldes y determinar “blancos” de las operaciones militares. “Decenas de miembros de las fuerzas especiales británicas y de agentes de espionaje MI6 trabajan en Libia”, dice el periódico, recogiendo información sobre las posiciones y movimientos de las fuerzas leales a Gaddafi”.

Añade que “los empleados de la CIA son un número no conocido de funcionarios estadounidenses del servicio secreto que ya  trabajaban en Trípoli o llegaron recientemente” cita un artículo de Patria Grande  tomando la fuente de The New York Times (Socialista @yahoogroups.com, 3 de marzo de 2011)

La novela negra de la “guerra antiterrorista” cuyo mando está en las manos de los mayores terroristas que conozca la humanidad, sin frenos, sin respeto a ninguno de los derechos establecidos, que acabaron con la credibilidad que alguna vez tuvieron las Naciones Unidas, a la vez que perpetraron con argumentos falsos el primer genocidio del Siglo XXI-más de un millón de muertos en condiciones atroces en Irak y Afganistán que nadie juzga- sigue creciendo cada día.

Nunca tan similar esta doctrina del imperio a las “fronteras seguras” por medio de las cuáles Adolfo Hitler amenazaba a una buena parte del mundo, desconociendo soberanías y derechos internacionales.
Nuevamente estamos antes una enorme operación publicitaria de Washington en la que Estados Unidos intenta lograr que la atención pública se despegue de su brutal y reciente operación en Libia, matando niños.

Para esto nada mejor que una puesta en escena, similar a las que lograba Hitler en pleno auge del nazismo, cuando convocaba al pueblo alemán, sometido a la siniestra desinformación, planeada como un arma de dominación y paralización de esa población, por Joseph Goebbels, hoy multiplicado por miles y miles de sus imitadores que lo han superado largamente de la mano de la dictadura global de la desinformación.

Por supuesto en el anuncio con bombos y platillos de que finalmente después de 10 años mataron a Bin  Laden, no recordaron que este había sido- y nadie sabe si seguía siéndolo- un hombre ligado a la CIA, quien bajo ese comando creó a los llamados “talibanes” de Al Qaeda, para combatir con guerrillas apoyadas por Estados Unidos a los soviéticos en Afganistán, en tiempos de la Guerra Fría.

Bin Laden y su familia fueron socios de grandes negocios de la familia Bush, y esta historia fue magníficamente contada por el cineasta estadounidense Michael Moore.

La incógnita sobre la verdad de estos hechos nos acompañará siempre o algún tiempo, el suficiente como para que ya sea un hecho consumado la invasión de todos los países que decida ocupar el imperio bajo el mandato de que “América puede hacer lo que se proponga” aunque sea acabar con la humanidad.

lunes, 2 de mayo de 2011

La baja del enemigo más buscado

EL PRESIDENTE BARACK OBAMA ANUNCIO QUE TROPAS NORTEAMERICANAS MATARON A BIN LADEN
En una conferencia de prensa en la Casa Blanca, Obama anunció que un comando de tropas norteamericanas ubicó al jefe de Al Qaida en una mansión en las afueras de Islamabad, la capital de Paquistán, le dio muerte y capturó su cadáver.
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, anunció anoche en una conferencia de prensa inesperada que una fuerza militar de ese país mató a Osama bin Laden, el buscado jefe de la organización terrorista Al Qaida, la que se responsabilizó por los atentados de 2001 en contra las Torres gemelas de Nueva York y en Washington.
“Estados Unidos condujo una operación que mató a Osama bin Laden, el líder de Al Qaida”, dijo el mandatario por televisión desde la Casa Blanca a última hora de ayer (ya primeros minutos del lunes en la Argentina). Algunos medios habían comenzado a divulgar la información desde media hora antes, pero Obama retrasaba su conferencia de prensa, porque en ese momento su vicepresidente estaba informando a los líderes de la oposición republicana.
En su discurso, Obama describió a Bin Laden como “un terrorista que es responsable de la muerte de miles de hombres, mujeres y niños inocentes”. El mandatario reveló que un pequeño equipo de estadounidenses llevó adelante la operación donde en un tiroteo mataron a Osama bin Laden y pudieron apoderarse de su cuerpo para evitar cualquier confusión al respecto.
Además, Obama advirtió que esta muerte “no marca el final de nuestro esfuerzo y, por lo tanto debemos, y lo haremos, mantener la vigilancia en nuestro país y en el extranjero”. Informó además que el operativo fue autorizado por él mismo la semana pasada.
El máximo dirigente de Al Qaida fue sorprendido en una mansión de las afueras de la capital paquistaní, Islamabad, en una operación que había sido ordenada por el presidente Obama en persona, siete días antes. Se especuló que la intervención de tropas estadounidenses en Paquistán podría ocasionar problemas diplomáticos con un país que es aliado, pero con una situación interna sensible en todo lo relacionado con el problema talibán y la presencia norteamericana. Sin embargo, en algunos medios trascendió que el operativo comando se habría realizado con información de la inteligencia paquistaní.
Otras fuentes señalaban que no estaba claro si el disparo que ocasionó la muerte de Bin Laden fue realizado por un efectivo estadounidense o uno paquistaní, con lo que se daría a entender que en realidad se trató de un operativo conjunto. En la mansión vivían también otros familiares del jefe de Al Qaida, aunque se informó que la única baja habría sido Bin Laden.
Luego de que el presidente Obama anunciara la muerte de Bin Laden y aclarara que no se trataba de una guerra contra el mundo musulmán, el gobierno norteamericano, previendo posibles represalias, hizo circular una alerta de seguridad para todos los ciudadanos de los Estados Unidos que están en el exterior.
Cuando empezó a hablar el presidente Obama, miles de personas comenzaron a congregarse ante la Casa Blanca en la noche del domingo para celebrar la noticia agitando banderas norteamericanas y dando vivas a los Estados Unidos. Los manifestantes, que lanzaban gritos de júbilo, comenzaron a concentrarse ante la residencia de Barack Obama desde antes de que éste hiciera el anuncio oficial apenas se conocieron los primeros trascendidos.