Mostrando entradas con la etiqueta Casa Blanca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Casa Blanca. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de marzo de 2012

Respaldo de Obama a Rajoy ante números negativos de la economía española


En medio de la publicación de los números rojos de la economía española, el presidente estadounidense, Barack Obama, conversó brevemente con el jefe del Ejecutivo español, Mariano Rajoy, y lo invitó a visitarlo en la Casa Blanca. Desde Washington, aseguran que el mandatario está "muy interesado" en el rumbo económico ibérico y que buscan "fortalecer los lazos" entre ambos países.

Obama y Rajoy se saludaron poco antes de la foto de familia de la Cumbre de Seguridad Nuclear que se celebra en Seúl y después han vuelto a coincidir durante un par de minutos, antes del inicio de la segunda sesión plenaria. "Sé que nuestros equipos están trabajando muy bien juntos", le dijo Obama al presidente del Gobierno español, con quien comentó la situación económica.

La crisis mundial, ha recordado Rajoy posteriormente en rueda de prensa, es una de las principales preocupaciones del líder estadounidense, pero no han entrado en detalles sobre la cuestión.

El presidente estadounidense le ha señalado que le gustaría recibirle en el despacho oval y ha confiado en poder encontrar pronto una fecha para la reunión. "Me ha trasladado una invitación y, cuando haya una fecha, con mucho gusto estará allí", resumió Rajoy, recalcando la brevedad del encuentro.

La Casa Blanca, por su parte, ha asegurado que ambos mandatarios han mantenido "una buena conversación", en la que Obama ha reiterado "lo mucho que espera colaborar" con el nuevo jefe de Gobierno y "fortalecer los lazos" entre los dos países.

El mandatario estadounidense lamentó no poder hablar en español, aunque ha apuntado que sus hijas lo están estudiando y le van a enseñar; "podrían hacer de intérpretes", ha bromeado. "Mis hijos también estudian inglés. Y yo también", le ha respondido Rajoy, que se ha soltado ya con algunas frases en sus encuentros con mandatarios extranjeros.

El primer contacto de Rajoy con Obama tuvo lugar el 20 de diciembre, cuando el estadounidense le llamó para felicitarle por su investidura como presidente del Gobierno y le trasladó el apoyo de EEUU a la agenda económica y de reformas que había presentado. Ambos se mostraron ya entonces de acuerdo en cooperar e impulsar las "excelentes relaciones" bilaterales.

Pocas semanas antes, cuando todavía no se había instalado en el Palacio de la Moncloa, Rajoy se había reunido en Marsella con el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner. En la localidad francesa, donde se celebraba un congreso del Partido Popular Europeo, Geithner le expresó su apoyo a las líneas de actuación económica que había anunciado.

Con la cita en la Casa Blanca todavía en el aire, Obama y Rajoy volverán a encontrarse en mayo en Chicago durante la cumbre de la OTAN, donde previsiblemente suscribirán el acuerdo que integrará la base de Rota (Cádiz) en el escudo antimisiles de la Alianza Atlántica.

lunes, 9 de mayo de 2011

Los mercados desarrollados, cuna del fraude corporativo

Jeffrey D. Sachs - PARA LA NACION

NUEVA YORK.- El mundo se está ahogando en el fraude corporativo, y probablementelos problemas son de mayor dimensión en los países ricos, que supuestamente gozan de "buena gobernanza". Es posible que los gobiernos de los países pobres acepten más sobornos y cometan más delitos, pero son los países ricos los que albergan a las empresas globales que cometen los mayores delitos. El dinero habla, y está corrompiendo a la política y a los mercados de todo el mundo.
Apenas pasa un día sin que salga a la luz una nueva historia de fraude. Cada firma de Wall Street ha pagado significativas multas durante la última década por contabilidad falsa, uso de información privilegiada, fraude de valores o malversación por parte de los directores ejecutivos.
Sin embargo, es escasa la rendición de cuentas. Dos años después de la crisis financiera impulsada por el comportamiento sin escrúpulos de los mayores bancos de Wall Street, ni un solo líder financiero ha enfrentado penas de cárcel. Cuando las empresas son multadas por malversación,sus accionistas, no sus directores ejecutivos ni gerentes, pagan el precio.
Las multas son siempre una pequeña fracción de las ganancias mal habidas, lo que da la señal a Wall Street de que las prácticas corruptas tienen una sólida tasa de retorno.
La corrupción paga también en la política. El actual gobernador de Florida,Rick Scott, fue director ejecutivo de una importante empresa del área de la sanidad conocida como Columbia/HCA. La compañía fue acusada de defraudar al gobierno de EE.UU. por la sobrefacturación de reembolsos y se declaró culpable de 14 delitos que le significaron el pago de una multa de US$ 1700 millones. La investigación del FBI obligó a Scott a dejar su empleo. Una década después, Scott está de vuelta como político republicano a favor del "libre mercado".
Cuando Barack Obama quería a alguien que le ayudase con el rescate de la industria automotriz de EE.UU. se dirigió a un "operador" de Wall Street, Steven Rattner, a pesar de que sabía que estaba bajo investigación por ofrecer sobornos a funcionarios. Terminado su trabajo en la Casa Blanca, se resolvió el caso con una multa de unos pocos millones de dólares.
Pero ¿por qué detenerse en los gobernadores o asesores presidenciales? El ex vicepresidente Dick Cheney llegó a la Casa Blanca después de desempeñarse como director ejecutivo de Halliburton. Durante ese período, la empresa se dedicó al soborno ilegal de funcionarios nigerianos para obtener acceso a yacimientos de petróleo de ese país. Cuando el gobierno de Nigeria acusó a Halliburton de soborno, la compañía resolvió el caso fuera de los tribunales, con una multa de US$ 35 millones. No hubo ningún tipo de consecuencias para Cheney.
La corrupción corporativa está fuera de control por dos razonesEn primer lugar, las grandes empresas son multinacionales, mientras que los gobiernos siguen siendo nacionales. Las empresas son tan poderosas económicamente que los gobiernos tienen miedo de enfrentárseles.
En segundo lugar, las empresas son las principales financiadoras de las campañas políticas, mientras que los políticos son a menudo copropietarios, o por lo menos beneficiarios silenciosos, de los beneficios empresariales. Casi la mitad de los congresistas estadounidenses son millonarios, y muchos tienen estrechos vínculos con empresas incluso antes de llegar al Congreso.
Como resultado, suelen mirar hacia otro lado cuando el comportamiento de las empresas cruza el límite. Incluso cuando los gobiernos tratan de hacer cumplir la ley, las empresas cuentan con ejércitos de abogados para hacer olas a su alrededor. El resultado es una cultura de la impunidad, con base en la expectativa demostrada de que el crimen corporativo paga.
Dada la estrecha relación de la riqueza y el poder con la ley, poner freno a la delincuencia será una lucha enorme. Afortunadamente, el flujo rápido y generalizado de la información hoy en día podría actuar como una especie de elemento disuasivo o desinfectante. También será necesario un nuevo tipo de líder político que encabece una forma distinta de campaña política, basada en medios en línea gratuitos en lugar de aquellos de pago. Cuando los políticos se puedan emancipar de las donaciones corporativas, recuperarán la capacidad de controlar los abusos de las empresas.
Más aún, vamos a necesitar alumbrar los rincones oscuros de las finanzas, especialmente los paraísos fiscales y los secretos bancarios suizos. La evasión de impuestos, sobornos, comisiones ilegales y otras transacciones reñidas con la legalidad fluyen a través de estas cuentas.
Así que la próxima vez que escuche acerca de un escándalo de corrupción en Africa o en otra región pobre, pregunte dónde se inició y quién es el corruptor. Ni los EE.UU. ni ningún otro país "avanzado" deberían apuntar con el dedo a los países pobres, ya que a menudo son las empresas mundiales más poderosas las que han creado el problema.
1700 
millones de dolares
Es la multa que debió pagar la compañía de sanidad Columbia/HCA, acusada de defraudar al gobierno de EE.UU.
© Project Syndicate 1995-2011

jueves, 5 de mayo de 2011

¿La segunda muerte de Bin Laden?

 Por Juan Gelman
La velocidad con la que Osama bin Laden fue sepultado en el mar y cierto escepticismo por las afirmaciones de gobiernos de EE.UU. que han mentido mucho para justificar sus guerras, alimentan las teorías conspirativas en torno de su desaparición. Altos funcionarios estadounidenses insistieron en que el rápido destino del cadáver guardaba una consonancia absoluta con las prácticas islámicas (www.cbsnews.com, 2-5-11). Líderes de la fe mahometana señalaron, en cambio, que la tradición había sido violada de manera humillante: sólo se arroja al mar a quien fallece en una nave, y el que no debe ser enterrado con la cabeza hacia La Meca (AP, 2-5-11). Es la ley.
Otra cuestión que levanta suspicacia es el tema de la foto del rostro del terrorista finado. No faltan diarios europeos, como The Guardian, que han publicado artículos en los que se afirma que la única conocida hasta el momento de escribirse estas líneas fue trucada. Funcionarios de la Casa Blanca, por su parte, declararon que se han tomado muestras de ADN del cadáver y que hay “virtualmente un ciento por ciento de coincidencia” con las de familiares de Osama (www.latimes.com, 2-5-11). Se debe de haber descubierto un método ultramoderno para llevar a cabo la prueba en menos de 24 horas y el descreimiento persiste. Los Angeles Times reproduce lo que Cindy Seehan, madre de un soldado muerto en Irak y convertida luego en activista por la paz, asentó en su página de Facebook: “Lo siento, pero si usted cree en la nueva muerte de OBL, usted es un estúpido”.
La incredulidad no es, claro, general, como se ha visto a través de la cámara fija instalada en la Casa Blanca después de que el presidente Obama anunciara el éxito de la operación comando, pero se recuerdan algunos hechos curiosos. La CNN reveló que el día anterior al atentado del 11/9 Osama estaba en diálisis en un hospital paquistaní y meses después la misma cadena informaba que “las fuentes creen que los guardaespaldas de Bin Laden fueron capturados en febrero (del 2002), es probable que el hombre más buscado del mundo esté muerto” (edition.cnn.com, 23-7-02).
A esta versión le dio peso el propio Musharraf, entonces dictador de Pakistán, quien subrayó que el terrorista había importado dos máquinas de diálisis de Afganistán y que muy posiblemente había muerto de una afección renal (archives.cnn.com, 21-1-02). Nadie ha confirmado la primera aseveración, pero Bin Laden fue hombre de la CIA contra la invasión soviética de Afganistán y es difícil suponer que la Agencia no conociera su paradero en uno y otro caso. Dada la infiltración en Al Qaida de los servicios de seguridad de EE.UU., es igualmente difícil que no supiera de la construcción de la verdadera fortaleza donde Bin Laden fue muerto: se encuentra en Abbottabad, a dos horas de Islamabad, capital de Pakistán, y muy cerca de la Academia Militar paquistaní.
Hay fuentes más entendidas en la materia. Dale Watson, jefe de la unidad antiterrorista del FBI, dijo en el curso de una conferencia que impartió a sus agentes en el 2002: “¿Está vivo o muerto (Bin Laden)? No estoy seguro de la respuesta... Personalmente pienso que probablemente ya no está entre nosotros, pero no tengo pruebas” (www.cbsnews.com, 17-7-02). El ex funcionario de la CIA Robert Baer fue categórico seis años después: “¡Claro que está muerto!”, exclamó por la Radio Pública Nacional (prisonplanet.com, 2-10-08). Si así fuere, la invasión de Afganistán carecería de justificación, así como la guerra de Irak: nunca se encontraron las armas de destrucción masiva que Hussein supuestamente poseía.
¿Y por qué EE.UU mantendría la leyenda de Osama vivo? ¿Para continuar la guerra en su busca? Llama la atención que ningún portavoz de Al Qaida haya dado cuenta del deceso. ¿Para erigir una ficción aglutinadora de los terroristas? Lo cierto es que Obama se ve frente a una disyuntiva: si Osama murió, ¿para qué seguir en Afganistán y/o bombardear Pakistán? Hillary Clinton proclamó que la guerra continuará (www.usatoday.com, 2-5-11), entonces, ¿por qué Barack anuncia la muerte del jefe de Al Qaida precisamente ahora? Las especulaciones también abundan alrededor del tema.
Algunas son benignamente inmediatas: la popularidad del mandatario estadounidense está en declive y lo que calificó de “triunfo antiterrorista” seguramente la incrementará. Una primera encuesta del Pew Research Center y el Washington Post así lo muestra, sólo que el avance es “rápido pero limitado” (www.washingtonpost.com, 3-5-11): su índice de aprobación pasó de 47 por ciento en abril a 56 al día siguiente de la muerte de Osama; el 72 por ciento de los encuestados se declara “aliviado”; el 60, “orgulloso”; el 58 “feliz”; apenas el 16 por ciento “con miedo”. Sin embargo, la crisis económica y el desempleo castigan fuerte y una encuesta de CNN encontró que el 51 por ciento de los votantes registrados se pronunciará “probable o definitivamente” contra Obama en las presidenciales del 2012 y sólo el 46 a favor.
Otras interpretaciones del gesto de la Casa Blanca son más densas: anunciar seguras represalias de Al Qaida serviría para que continuara el flujo de ganancias al complejo militar-industrial y para recortar aún más las libertades civiles en EE.UU. Así lo piensa el Dr. Paul Craig Roberts, ex subsecretario del Tesoro con Ronald Reagan y ex columnista del Wall Street Journal y del Business Week (www.lewrockwell.com, 2-5-11). Considera que la muerte de Osama “es útil”.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Osama,el hombre que resiste aun desarmado

LA HISTORIA OFICIAL TIENE POCOS DETALLES Y DEJA ABIERTOS MUCHOS INTERROGANTES SOBRE LO QUE PASO
El vocero presidencial Jay Carney justificó la escasez de datos publicados con la excusa de que oficiales del gobierno y de la CIA siguen chequeando la información disponible, pero admitió que Bin Laden no estaba armado cuando lo asesinaron.
La Casa Blanca ofreció ayer su versión de los hechos ocurridos el lunes a la madrugada en la ciudad pakistaní de Abbottabad que acabaron con la vida del líder de Al Qaida, Osama bin Laden. La intención de la narración, acotada y con pocos detalles, es fijar una historia oficial del ataque que cerró un capítulo de la lucha estadounidense contra el terrorismo internacional. “Bin Laden no estaba armado cuando la unidad especial entró en la habitación en la que se escondía y lo abatió. Pero la resistencia ante un ataque no requiere de un arma”, reveló uno de los voceros de la Casa Blanca, Jay Carney, encargado de difundir la cronología elaborada por el gobierno de Estados Unidos.
El funcionario justificó la escasez de datos publicados con la excusa de que oficiales del gobierno y de la CIA siguen chequeando la información disponible y los documentos que secuestraron tras el asesinato. La falta de imágenes que certifiquen la veracidad de lo ocurrido, por su parte, se debería a que algunas de ellas son demasiado fuertes: “Hay sensibilidades en torno de lo apropiado de publicar las fotos tras el tiroteo (...), son truculentas”, señaló Carney. De acuerdo con la descripción que ofreció Carney a los medios nacionales e internacionales, el fin de Bin Laden comenzó a última hora del domingo, cuando, a bordo de helicópteros, dos equipos de soldados de Estados Unidos, integrantes de las tropas Seal Team Six especializadas en antiterrorismo, llegaron a la residencia de Abbottabad en que vivía parte de la familia de Bin Laden junto con otras dos familias. Allí se separaron en los dos edificios principales del complejo habitacional.
El equipo que se encargó del edificio donde finalmente se localizó al líder de Al Qaida encontró en la primera planta del edificio a dos mensajeros y a una mujer. Los mató a los tres. “La mujer perdió la vida porque se interpuso en el cruce de fuego”, apuntó Carney, que luego informó que los efectivos especiales encontraron a Bin Laden y a su familia en el segundo y tercer piso. El texto no ofreció precisiones sobre la ubicación exacta del hombre más peligroso del mundo ni la cantidad específica de personas que habitaban esos sitios.
El funcionario sólo aclaró que junto a él había una mujer, una de sus esposas, que no murió, tal como lo afirmaba la versión de los hechos que circuló hasta ayer, sino que resultó herida tras recibir un tiro en una pierna cuando se abalanzó sobre uno de los soldados estadounidenses.
“Estaba la preocupación de que Bin Laden se opusiera a su captura. De hecho se resistió”, remarcó Carney, aunque no proporcionó detalles respecto de si el líder del grupo islámico más temido por Occidente utilizó elemento alguno para defenderse o la manera en que lo hizo.
No obstante, despejó dudas: Bin Laden no emitió disparo de arma de fuego porque no contaba con una. Hasta la conferencia del Ejecutivo estadounidense, la versión de los hechos en Pakistán aseguraba que Bin Laden había respondido con disparos al ataque de las fuerzas especiales que lo mataron. El consejero de la Casa Blanca para la lucha antiterrorista, John Brennan, lo había certificado al narrar ante los medios la asombrosa experiencia de ver a través de la televisión el asesinato del líder islámico. Error.
“Resistirse no requiere de un arma”, se limitó a indicar el vocero de la Casa Blanca, antes de asegurar que conforme el gobierno para el que trabaja revise los documentos, llegarán más detalles sobre el ataque.
El asesinato del árabe más buscado llegó después del intento de resistencia de su esposa: “Se disparó contra Bin Laden y éste murió”, señaló la narración.
El informe oficial insiste una vez más en que el cuerpo recibió sepultura en el mar: “Se siguieron los preceptos y prácticas islámicos. Una vez que el portaaviones USS Carl Vinson, que trasportaba el cuerpo, estuvo sobre el mar Arábigo, los efectivos lavaron el cadáver y lo colocaron en una sábana blanca. Luego fue introducido en una bolsa con lastre. Un oficial militar leyó unos pasajes religiosos preparados que fueron traducidos al árabe por un nativo. Tras ello, el cuerpo fue colocado sobre una plancha desde la que se deslizó al mar”.
El vocero aseguró que la ceremonia fue documentada en video y que también existen fotografías del cuerpo de Bin Laden. Pero también explicó que Washington está evaluando si la publicación de las imágenes es conveniente para Estados Unidos o no. “Altos funcionarios están analizando el objetivo de la difusión de las fotos y si ese hecho dañaría en algún modo los intereses (estadounidenses) no sólo doméstica sino globalmente”, apuntó Carney. “Hay sensibilidades en torno de lo apropiado de publicar las fotos tras el tiroteo (...), son truculentas y podrían provocar reacciones incendiarias”, señaló.
En tanto, Estados Unidos aseguró que un grupo de analistas expertos se encuentra analizando elementos y documentación hallada en la mansión donde se escondía Osama bin Laden. “Vamos a analizarlo detenidamente para informar sobre probables amenazas, posibles planes que pueden estar en marcha, informaciones que puedan llevarnos a otros líderes de Al Qaida y sobre qué tipo de sistema de apoyo pudo haber tenido él en Pakistán”, explicó Brennan, que reapareció en escena un día después de haber difundido información sobre el asesinato que ayer fue desmentida por la propia Casa Blanca. “Claramente, hay algún tipo de red de apoyo que le proporcionaba asistencia y ayudaba a facilitar el contacto entre Bin Laden y sus operativos”, detalló Brennan.

martes, 3 de mayo de 2011

Un Nobel sin escrúpulos

 Por Atilio A. Boron
Un signo más de los muchos que ilustran la profunda crisis moral de la “civilización occidental y cristiana” que Estados Unidos dice representar lo ofrece la noticia del asesinato de Osama bin Laden. Más allá del rechazo que nos provocaban el personaje y sus métodos de lucha, la naturaleza de la operación que terminó con su muerte es un acto de incalificable barbarie perpetrado bajo las órdenes directas de un personaje que con sus conductas cotidianas deshonra al Nobel de la Paz.
En la truculenta operación escenificada en las afueras de Islamabad hay múltiples interrogantes; la tendencia del gobierno de los Estados Unidos a desinformar a la opinión pública torna aún más sospechoso este operativo. Una Casa Blanca víctima enfermiza compulsión a mentir nos obliga a tomar con pinzas cada una de sus afirmaciones. ¿Era Bin Laden o no? ¿Por qué no pensar que la víctima podría haber sido cualquier otro? ¿Dónde están las fotos, las pruebas de que el occiso era el buscado? Si se le practicó un ADN, ¿cómo se obtuvo, dónde están los resultados y quiénes fueron los testigos? ¿Por qué no se lo presentó ante la consideración pública, como se hiciera, sin ir más lejos, con los restos del Comandante Ernesto “Che” Guevara? Si, como se asegura, Osama se ocultaba en una mansión convertida en una verdadera fortaleza, ¿cómo es posible que en un combate que se extendió por espacio de cuarenta minutos los integrantes del comando norteamericano regresaran a su base sin recibir siquiera un rasguño? ¿Tan poca puntería tenían los defensores del fugitivo más buscado del mundo, de quien se decía que poseía un arsenal de mortíferas armas de última generación? ¿Quiénes estaban con él? Según la Casa Blanca, el comando dio muerte a Bin Laden, a su hijo, a otros dos hombres de su custodia y a una mujer que, aseguran, fue ultimada al ser utilizada como un escudo humano por uno de los terroristas. También se dijo que otras dos personas más habían sido heridas en el combate. ¿Dónde están, qué se va a hacer con ellas? ¿Serán llevados a juicio, se les tomará declaración para arrojar luz sobre lo ocurrido, hablarán en una conferencia de prensa para narrar lo acontecido?
No deja también de llamar la atención lo oportuna que ha sido la muerte de Bin Laden. Cuando el incendio de la reseca pradera del mundo árabe desestabiliza un área de crucial importancia para la estrategia de dominación imperial, la noticia del asesinato de Bin Laden reinstala a Al Qaida en el centro del escenario. Si hay algo que a estas alturas es una verdad incontrovertible es que esas revueltas no responden a ninguna motivación religiosa. Sus causas, sus sujetos y sus formas de lucha son eminentemente seculares y en ninguna de ellas –desde Túnez hasta Egipto, pasando por Libia, Bahrein, Yemen, Siria y Jordania– el protagonismo recayó sobre la Hermandad Musulmana o en Al Qaida. El problema es el capitalismo y los devastadores efectos de las políticas neoliberales y los regímenes despóticos que aquél instaló en esos países y no las herejías de los “infieles” de Occidente. El fundamentalismo islámico, ausente como protagonista de las grandes movilizaciones del mundo árabe, aparece ahora en la primera plana de todos los diarios del mundo y su líder como un mártir del Islam asesinado a sangre fría por la soldadesca del líder de Occidente.
Hay un detalle para nada anecdótico que torna aún más inmoral la bravata norteamericana: pocas horas después de ser abatido, el cadáver del presunto Bin Laden fue arrojado al mar. La mentirosa declaración de la Casa Blanca dice que sus restos recibieron sepultura respetando las tradiciones y los ritos islámicos, pero no es así. Los ritos fúnebres del Islam establecen que se debe lavar el cadáver, vestirlo con una mortaja, proceder a una ceremonia religiosa que incluye oraciones y honras fúnebres para luego recién proceder al entierro del difunto. Además se especifica que el cadáver debe ser depositado directamente en la tierra, recostado sobre su lado derecho y con la cara dirigida hacia La Meca. En realidad, lo que se hizo fue abatir y “desaparecer” a una persona, presuntamente Bin Laden, siguiendo una práctica siniestra utilizada sobre todo por la dictadura genocida que asoló a la Argentina entre 1976 y 1983.
Acto inmoral que no sólo ofende las creencias musulmanas sino a una milenaria tradición cultural de Occidente, anterior inclusive al cristianismo. Como lo atestigua magistralmente Sófocles en Antígona, privar a un difunto de su sepultura enciende las más enconadas pasiones. Esas que hoy deben estar incendiando a las células del fundamentalismo islámico, deseosas de escarmentar a los infieles que ultrajaron el cuerpo y la memoria de su líder. Barack Obama acaba de decir que después de la muerte de Osama Bin Laden el mundo es un lugar más seguro para vivir. Se equivoca de medio a medio.

Misterio con varias incógnitas

AUNQUE NADIE DUDA, WASHINGTON TODAVIA NO MOSTRO PRUEBAS
La Casa Blanca difundió detalles sobre la operación que culminó con la muerte de Bin Laden, pero todavía no mostró las pruebas que certifiquen sus afirmaciones. De todos modos, la muerte de Bin Laden fue aceptada en todo el mundo.
 Por Raúl Kollmann
Al menos por ahora, son poco contundentes las evidencias de que en la operación de Abbottabad los comandos norteamericanos mataron a Osama bin Laden. Los especialistas consultados por este diario sostienen que Washington tendrá que mostrar pruebas más convincentes que las exhibidas hasta el momento. Las desconfianzas parten de una serie de preguntas que todavía siguen sin respuesta, y ayer se hablaba de la divulgación de un video de la operación. El asesor en seguridad y contraterrorismo de Barack Obama, John Brennan, dijo que no quieren dar demasiados datos ni mostrar demasiada evidencia para no frustrar futuras operaciones. También se hizo saber que la prueba de ADN dio positiva, aunque nada fue exhibido.

1 ¿Por qué Estados Unidos mató a Bin Laden en lugar de detenerlo?

Surgen varias explicaciones, pero ninguna se termina de dar. Por ejemplo, que se resistió y no hubo otro camino que matarlo. Sin embargo, los voceros del propio gobierno norteamericano son contradictorios. Durante la tarde se dijo que la operación fue para matarlo, no para detenerlo. El criterio llama la atención, en primer lugar desde el punto de vista humano: hubiera sido una señal al mundo si se lo apresaba y se realizaba un juicio con todas las garantías. Pero, además, marca una notoria diferencia con el caso de Saddam Hussein, encontrado en Irak, juzgado y ejecutado en la horca el 30 de diciembre de 2006. Brennan, en cambio, dijo a la noche que si se presentaba la chance de detenerlo se lo hubiera apresado. Esto entró en contradicción con otro dato difundido por la CNN: Bin Laden no disparó. Para redondear el cuadro, la cadena ABC sostuvo que el líder de Al Qaida usó a una mujer como escudo “y no se sabe si ella lo hizo en forma voluntaria”. Todo sorprende: el mayor prófugo del mundo no tenía preparada vía de escape.

2 ¿Cuál fue la razón por la que tiraron su cuerpo al mar?

De entrada, se dijo que se intentó entregar el cadáver a Arabia Saudita, país en el que Bin Laden nació. El régimen saudí no aceptó esa posibilidad –siempre según la versión norteamericana– y entonces “se lo sepultó en el mar, de acuerdo al rito islámico”. Toda la versión requiere de evidencias. El cuerpo de Bin Laden era la mejor prueba de que la Operación Jerónimo cumplió su objetivo. Anoche, los funcionarios de Estados Unidos afirmaron que tienen tres pruebas: un reconocimiento oral del cuerpo, un ADN y análisis facial, esta última es la técnica que se está imponiendo en el mundo después de las huellas digitales. Por ahora, no se vio nada de esto.

3 No quedó nadie vivo.

Por lo que se sabe al cierre de esta edición, en el complejo de Abbottabad estaba un hijo de Bin Laden, una mujer que sería una de sus esposas y dos hombres que funcionaban como correos, es decir que eran su comunicación con el mundo exterior. Todos fueron eliminados en la operación y ningún efectivo del comando de la marina sufrió ninguna herida. O sea que murieron todos los testigos posibles de lo ocurrido, del lado de Bin Laden, y sólo quedan testigos del lado norteamericano.
Desde hace varios años existe una razonable duda sobre si Osama está con vida o no. En los últimos siete años hubo sólo dos videos en los que se vio hablando al líder terrorista. Los demás mensajes fueron sólo audios, muy poco confiables. El video de octubre de 2004 nunca fue cuestionado en su autenticidad, de manera que se toma como la última prueba de vida. En septiembre de 2007 hubo un largo video, pero todas las partes en las que supuestamente hablaba de la actualidad aparecieron con la imagen congelada. Se trata de un video de dudosa validez.

lunes, 2 de mayo de 2011

La baja del enemigo más buscado

EL PRESIDENTE BARACK OBAMA ANUNCIO QUE TROPAS NORTEAMERICANAS MATARON A BIN LADEN
En una conferencia de prensa en la Casa Blanca, Obama anunció que un comando de tropas norteamericanas ubicó al jefe de Al Qaida en una mansión en las afueras de Islamabad, la capital de Paquistán, le dio muerte y capturó su cadáver.
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, anunció anoche en una conferencia de prensa inesperada que una fuerza militar de ese país mató a Osama bin Laden, el buscado jefe de la organización terrorista Al Qaida, la que se responsabilizó por los atentados de 2001 en contra las Torres gemelas de Nueva York y en Washington.
“Estados Unidos condujo una operación que mató a Osama bin Laden, el líder de Al Qaida”, dijo el mandatario por televisión desde la Casa Blanca a última hora de ayer (ya primeros minutos del lunes en la Argentina). Algunos medios habían comenzado a divulgar la información desde media hora antes, pero Obama retrasaba su conferencia de prensa, porque en ese momento su vicepresidente estaba informando a los líderes de la oposición republicana.
En su discurso, Obama describió a Bin Laden como “un terrorista que es responsable de la muerte de miles de hombres, mujeres y niños inocentes”. El mandatario reveló que un pequeño equipo de estadounidenses llevó adelante la operación donde en un tiroteo mataron a Osama bin Laden y pudieron apoderarse de su cuerpo para evitar cualquier confusión al respecto.
Además, Obama advirtió que esta muerte “no marca el final de nuestro esfuerzo y, por lo tanto debemos, y lo haremos, mantener la vigilancia en nuestro país y en el extranjero”. Informó además que el operativo fue autorizado por él mismo la semana pasada.
El máximo dirigente de Al Qaida fue sorprendido en una mansión de las afueras de la capital paquistaní, Islamabad, en una operación que había sido ordenada por el presidente Obama en persona, siete días antes. Se especuló que la intervención de tropas estadounidenses en Paquistán podría ocasionar problemas diplomáticos con un país que es aliado, pero con una situación interna sensible en todo lo relacionado con el problema talibán y la presencia norteamericana. Sin embargo, en algunos medios trascendió que el operativo comando se habría realizado con información de la inteligencia paquistaní.
Otras fuentes señalaban que no estaba claro si el disparo que ocasionó la muerte de Bin Laden fue realizado por un efectivo estadounidense o uno paquistaní, con lo que se daría a entender que en realidad se trató de un operativo conjunto. En la mansión vivían también otros familiares del jefe de Al Qaida, aunque se informó que la única baja habría sido Bin Laden.
Luego de que el presidente Obama anunciara la muerte de Bin Laden y aclarara que no se trataba de una guerra contra el mundo musulmán, el gobierno norteamericano, previendo posibles represalias, hizo circular una alerta de seguridad para todos los ciudadanos de los Estados Unidos que están en el exterior.
Cuando empezó a hablar el presidente Obama, miles de personas comenzaron a congregarse ante la Casa Blanca en la noche del domingo para celebrar la noticia agitando banderas norteamericanas y dando vivas a los Estados Unidos. Los manifestantes, que lanzaban gritos de júbilo, comenzaron a concentrarse ante la residencia de Barack Obama desde antes de que éste hiciera el anuncio oficial apenas se conocieron los primeros trascendidos.