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martes, 1 de mayo de 2012

Obama aseguró que la guerra está llegando a su fin, a un año de la muerte de Bin Laden




El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visitó imprevistamente Afganistán en el primer aniversario de la muerte de Osama Bin Laden, y dijo que la intervención militar norteamericana en este país está llegando a su fin así como culminó ya la de Irak.

Bagra discurso televisado a su nación desde una base militar en Afganistán y en un acto de un alto simbolismo político para un presidente que busca su reelección en las elecciones de noviembre.

"Nuestra meta es destruir a Al Qaeda, y estamos en la senda para hacer exactamente eso", agregó Obama, cuya campaña presenta el asesinato de Bin Laden en un operativo militar clandestino en el vecino Pakistán como el principal fruto de la rediseñada estrategia militar del mandatario.

Obama habló en la base aérea de Bagram horas después de firmar en Kabul un acuerdo de asociación estratégica con su par afgano, Hamid Karzai, que regirá las relaciones entre los dos países en la décadas posterior al fin de la misión de combate de Estados Unidos en Afganistán, previsto para fines de 2014.

En la tranquilidad de la noche, rodeado de secretismo y medidas de seguridad, Obama llegó al aeropuerto de Bagram para una visita de siete horas a Afganistán, donde su país libra una guerra de más de una década contra rebeldes islamistas desde los atentados de Al Qaeda del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

Apenas aterrizado con el avión Air Force One, el presidente tomó un helicóptero hacia el Palacio Presidencial de Kabul, donde firmó el acuerdo e hizo declaraciones a la prensa con Karzai a su lado.

Luego volvió a la base y saludó a decenas de soldados, estrechando mano tras mano. Después cerró la visita relámpago con el discurso televisado, que pronunció parado delante de camiones blindados militares a la hora de la cena en la costa este de Estados Unidos, aunque a las 4 de la mañana en Afganistán.

En su mensaje, el presidente recordó que fue en Afganistán donde Bin Laden planeó los atentados con aviones a las Torres Gemelas y el Pentágono de 2001, y que esto derivó en la invasión estadounidense con aval de la ONU para derrocar a los entonces gobernantes talibanes por negarse a entregar al líder de Al Qaeda.

"Este tiempo de guerra comenzó en Afganistán. Con fe el uno en el otro, y nuestros ojos fijos en el futuro, terminemos con el trabajo que tenemos a la mano y forjemos una paz justa y duradera", señaló Obama, citado por la cadena de noticias CNN.

Más temprano, el mandatario dio un discurso igualmente animado ante las tropas estacionadas en Bagram, la base estadounidense más importante en Afganistán, al norte de Kabul.

"Hay luz en el horizonte", declaró a los soldados, agradeciendo y encomiando su labor.



Obama dijo que, en virtud del acuerdo firmado con Karzai, las tropas estadounidenses desempeñarán tareas de contraterrorismo y de entrenamiento de las fuerzas de seguridad afganas, pero afirmó que su país no tendrá bases permanentes en Afganistán.

"Pero no tendremos bases permanentes en este país, ni patrullaremos sus ciudades y montañas", señaló.

En su discurso a la nación, Obama dijo que reconoce que "muchos estadounidenses están cansados de la guerra" en Afganistán, la más larga que tuvo que pelear Estados Unidos en su historia.

Pero el presidente dijo que el año pasado retiró a 10.000 soldados de Afganistán y que 23.000 más abandonarán el país antes de septiembre.

"Luego de eso, las reducciones continuarán a un paso firme, con más de nuestros soldados regresando a casa. Y como acordó nuestra coalición, para fines de 2014 los afganos serán plenamente responsables de la seguridad de su país", añadió.

Por motivos de seguridad, los periodistas de distintos medios que acompañaron a Obama en el vuelo de 13 horas aceptaron mantener el viaje en secreto hasta la llegada del mandatario al Palacio Presidencial de Kabul, la capital del país, donde los talibanes todavía cometen ataques, a veces letales, informó CNN.

Desde la muerte de Bin Laden, las relaciones entre Estados Unidos y Afganistán pasaron por momentos de tensión debido a la quema de ejemplares del Corán en la base de Bagram y al asesinato de 17 civiles afganos, entre ellos varios chicos, por parte de un soldado norteamericano.

Más de 1.800 soldados estadounidenses murieron y otros 15.700 resultaron heridos en la guerra de Afganistán.

Los conflictos en Afganistán e Irak costaron 1,3 billones de dólares, y los sondeos muestran que el apoyo popular a mantener las tropas en suelo afgano está más bajo que nunca.

Obama estuvo tres veces en Afganistán como presidente, la anterior en diciembre de 2010, y una en Irak, en 2009. Estados Unidos culminó su misión militar en Irak a fines del año pasado.

En Estados Unidos, en tanto, el Pentágono presentó hoy un informe sobre la situación en Afganistán en el que habló de limitados avances en la estrategia bélica y advirtió que los talibanes todavía son capaces de lanzar ataques importantes pese a haber perdido terreno a manos de fuerzas norteamericanas y afganas.

El informe semestral obligatorio, enviado a ambas cámaras del Congreso, dijo que los talibanes no pudieron recuperar sus bastiones perdidos en las provincias de Helmand y Kandahar y elogió el papel de las fuerzas militares afganas desde el 1 de octubre pasado hasta fines de marzo.

Sin embargo, el documento también habló de avances limitados respecto de muchas situaciones que vienen dificultando el esfuerzo bélico político, no sólo en términos de la actuación estadounidense sino también de la efectividad del gobierno afgano para capitalizar los logros militares de los últimos años.

lunes, 9 de mayo de 2011

Ayman Al Zawahiri, el heredero de Bin laden

ORIUNDO DE LA GRAN BURGUESIA EGIPCIA, MANO DERECHA DE OSAMA, CEREBRO DE LOS ATENTADOS CONTRA LAS TORRES GEMELAS


En los últimos años, el cirujano apareció mucho más que su jefe para hablar en nombre de Al Qaida. Es el actor más determinante de esta etapa: suyo es el concepto de los operativos suicidas contra los intereses de EE.UU. en el mundo.
 Por Eduardo Febbro
Desde París
¿Hay un mundo distinto después de la o las muertes de Bin Laden? Sería una ficción creer en ello. Tarde o temprano, el doctor Al Zawahiri se encargará de desmentir las versiones optimistas sobre un mundo sin terrorismo globalizado que circulan desde la nueva muerte del príncipe de Al Qaida. Al lado de Ayman Al Zawahiri, Bin Laden es un oportunista aficionado. Bin Laden salió de escena, pero el egipcio Ayman Al Zawahiri sigue rondando entre las sombras a cargo de la red binladista y con un historial personal cuya coherencia y antigüedad hacen de él uno de los guerreros más constantes y temidos. Cerebro de los atentados del 11 de septiembre de 2001, mano derecha de Bin Laden, cirujano, oriundo de la gran burguesía egipcia, hombre de letras refinado, profundamente influenciado por el pensamiento del intelectual Sayyid Qotob, el gran defensor del derrocamiento del gobierno corrupto de Egipto y teórico de los Hermanos Musulmanes, Al Zawahiri es un ejemplo de la trayectoria y la militancia del islamismo sunnita moderno así como del combate de esta corriente radical contra las autocracias árabes a los pies de Estados Unidos. Bin Laden era la figura de los medios, Al Zawahiri era, en cambio, el pensador, el conceptor, la materia gris de la organización terrorista. En los últimos años, Al Zawahiri apareció mucho más que Bin Laden para hablar en nombre de Al Qaida: fue el “doctor” quien hizo el primer comentario luego de la elección de Barack Obama, a quien calificó de “servidor negro”. Fue también él quien, a través de un video, celebró la caída del presidente egipcio Hosni Mubarak y luego llamó a los musulmanes a combatir a las fuerzas de la OTAN en Libia.
La vida de Al Zawahiri tiene tres etapas determinantes que van de la Jihad en Egipto a la Jihad en Afganistán, y de allí a la guerra santa contra Washington. Las tres están regidas por una misma trama: la Jihad contra los regímenes serviles del mundo musulmán, empezando por el de Hosni Mubarak. Ayman Al Zawahiri nació en El Cairo en 1951 en el seno de una familia acomodada. Rápidamente cayó bajo el embrujo del pensamiento islamista de Sayyed Qotob y de los relatos que corrían sobre su vida. Qotob tuvo también dos vidas y su influencia es indisociable tanto de Al Zawahiri como de las corrientes radicales sunnitas que se impregnarán con su filosofía.
La primera vida de Sayyed Qotob hizo de él un novelista y un intelectual respetado en la sociedad egipcia. La segunda empieza luego de su retorno de los Estados Unidos y lo convertirá en uno de los grandes teóricos islamistas. Su primer libro, Justicia Social en el Islam (All-adálat al-ijtimáiyya fí-lislám, 1949) promovía una serie de profundas reformas en el sistema social: reforma agraria, impuestos. Esta obra se convertirá en el zócalo de los movimientos sociales islamistas. El segundo libro, 1951, El Islam contra el capitalismo (Ma’arakat al-islam wa-l-rasmáliyya) será una diatriba violenta contra los valores norteamericanos y el hilo conductor de su pensamiento: derrocar al régimen egipcio por colaboracionista e instaurar un Estado regido por las leyes del Islam mediante la lucha armada, la Jihad. Ambas obras convertirán a Qotob en el teórico esencial de los Hermanos Musulmanes y a Al Zawahiri en su discípulo irrenunciable.
La tercera parte de la vida de Qotob terminará de completar la formación juvenil de Al Zawahiri. Arrestado y condenado a 25 años de cárcel en 1953 por el gobierno de Nasser, Qotob escribió en los campos de concentración nasseristas sus obras más densas, aquellas donde denuncia el paganismo de la sociedad egipcia, la corrupción espiritual, las contradicciones insalvables de las democracias occidentales, y en las que también propone una vanguardia para llevar adelante el renacimiento del Islam y purificar la sociedad. Al Zawahiri fue testigo de los últimos momentos de la vida de Qotob. El intelectual islamista fue ahorcado en 1966 y el heredero de Bin Laden asistió a la ejecución.
Al Zawahiri tomó el mismo camino. Entró en la clandestinidad con la meta de unirse a la lucha armada de los islamistas. En 1979 se integró a la Jihad Islámica, en cuyo seno se ocupó de reclutar a miembros del ejército egipcio. A principios de los ’80, Al Zawahiri fue uno de los artesanos del acercamiento entre dos corrientes islamistas antagónicas, la Jihad Islámica y la Gamaa Islamiya. Ambas pactaron el asesinato del ex presidente Anuar El Sadat inmediatamente después de que éste firmara el histórico tratado de paz con Israel (septiembre de 1978, acuerdos de Camp David). Sadat fue asesinado el 6 de octubre de 1981 durante un desfile militar. La ola de represión y arrestos que siguió alcanzó a Al Zawahiri, que fue detenido y condenado por complicidad con ese asesinato. Sin embargo, el doctor islamista fue rápidamente exculpado y liberado tres años más tarde. Pero la experiencia de la cárcel, los golpes, la humillación y la tortura no harán más que reforzar su convicción de que la jihad es la única salida: “Nunca olvidaremos, nunca olvidaremos”, gritó Al Zawahiri a los periodistas que asistían al juicio de los asesinos de Anuar El Sadat. Según Stéphane Lacroix, autor del libro Al Qaida en el texto, se trató de “una experiencia traumática y fundacional” para Al Zawahiri. Lacroix escribe que “fue en la cárcel donde Al Zawahiri se impuso como el verdadero líder del movimiento islamista radical egipcio”.
Una vez liberado (1984), Ayman Al Zawahiri partió rumbo a Arabia Saudita, Pakistán, Afganistán, Suiza, Alemania, Chechenia. Bin Laden y Al Zawahiri se encontraron en la ciudad paquistaní de Peshawar en los años en que Bin Laden trabajaba para Occidente reclutando y adiestrando islamistas para luchar contra las tropas de la ex URSS, que habían invadido Afganistán. Ambos, a su manera, sentaron las bases de la primera Al Qaida y su principal credo: la Guerra Santa “contra todos los regímenes apóstatas del mundo musulmán”. Gracias a las facilidades que Washington proporcionó en esos años a Bin Laden y sus tropas, Al Zawahiri pudo recorrer Europa, Asia y los Estados Unidos, protegido con el estatuto de miembro de la Media Luna Roja de Kuwait. Al Zawahiri, al mismo tiempo que desarrollaba Al Qaida, proseguía su cruzada contra el régimen de Mubarak. Dos intentos de asesinatos fallidos, 1993 y 1995, le alejaron de sus bases egipcias y crearon divisiones en el seno de los islamistas egipcios. Durante varios años el doctor Al Zawahiri intentará sin éxito reclutar militantes para su causa, pero terminará con Bin Laden en las montañas afganas protegido por los talibán. Los rasgos tangibles de su pensamiento aparecen con la creación, en 1998, del “Frente islámico mundial por la guerra santa contra los judíos y los cruzados” y, luego, con el edicto religioso, la fatua, estableciendo el asesinato de los norteamericanos y sus aliados como una obligación de cada musulmán. Al Zawahiri había permanecido hasta ese momento a la sombra de Bin Laden. Pero será, sin embargo, el actor más determinante de la segunda Al Qaida: el concepto de los operativos suicidas contra los intereses norteamericanos en el mundo, es decir, los kamikazes y los asesinatos de masas como el del 11 de septiembre, es suyo. La historia está llena de injusticias, paradojas y continuidades. La vida de Al Zawahiri no escapa a ello. Este combatiente sunnita no hizo sino perpetuar en su cercanía con Bin Laden la confrontación primitiva que estalló en Egipto entre un poder de rodillas ante Occidente, corrupto, déspota, antisocial y nada igualitario, y una corriente islamista con aspiraciones sociales ferozmente reprimida en nombre de la seguridad propia y ajena. Una vez más, a través de estos criminales notorios, el impacto de las políticas norteamericanas en el Mediterráneo, la nocividad de los planteos y la deliberada ignorancia de las sociedades no han hecho sino crear monstruos y más monstruos a lo largo de la historia.

Pakistán investigará la estadía de Bin Laden

TRAS LAS ACUSACIONES DE COMPLICIDAD
El primer ministro Yusuf Razá Guilani anunció que su país indagará los detalles de la presencia de Osama Bin Laden en su territorio, después de que ayer el presidente estadounidense, Barack Obama, dijera que el líder de Al Qaida contaba con apoyo paquistaní.
"Estamos decididos a llegar al fondo de el cómo, el cuándo y el por qué de la presencia de Osama Bin Laden en Abbottabad. Se ha ordenado una investigación", aseguró Guilani en el Parlamento paquistaní.
"Las acusaciones sobre complicidad o incompetencia son absurdas", declaró el primer ministro. "Nosotros no habíamos invitado a Bin Laden a venir al país", añadió Gilani, quien compareció ante la Asamblea Nacional para explicar la reciente operación militar estadounidense en la que asesinaron al líder de Al Qaeda, efectuada a escasa distancia de Islamabad y sin conocimiento ni autorización de Pakistán.
Obama, en declaraciones realizadas ayer a la cadena CBS, sostuvo que Bin Laden contaba con una "red de apoyo" en Pakistán que podría proceder "de dentro o de fuera del Gobierno". En su comparecencia de hoy, Gilani advirtió que las acciones unilaterales como la efectuada por los estadounidenses contra Bin Laden pueden acarrear "graves consecuencias", aunque aseguró que su Gobierno concede "gran importancia" a las relaciones con Estados Unidos.
Según Gilani, en el caso Bin Laden hubo errores de los servicios de Inteligencia, pero no se deben atribuir exclusivamente a Pakistán y, por tanto, no se debe responsabilizar a su país de los "errores de otros". En este sentido, advirtió de que la cooperación en materia de Inteligencia "es fundamental para la lucha contra el terrorismo".

jueves, 5 de mayo de 2011

¿La segunda muerte de Bin Laden?

 Por Juan Gelman
La velocidad con la que Osama bin Laden fue sepultado en el mar y cierto escepticismo por las afirmaciones de gobiernos de EE.UU. que han mentido mucho para justificar sus guerras, alimentan las teorías conspirativas en torno de su desaparición. Altos funcionarios estadounidenses insistieron en que el rápido destino del cadáver guardaba una consonancia absoluta con las prácticas islámicas (www.cbsnews.com, 2-5-11). Líderes de la fe mahometana señalaron, en cambio, que la tradición había sido violada de manera humillante: sólo se arroja al mar a quien fallece en una nave, y el que no debe ser enterrado con la cabeza hacia La Meca (AP, 2-5-11). Es la ley.
Otra cuestión que levanta suspicacia es el tema de la foto del rostro del terrorista finado. No faltan diarios europeos, como The Guardian, que han publicado artículos en los que se afirma que la única conocida hasta el momento de escribirse estas líneas fue trucada. Funcionarios de la Casa Blanca, por su parte, declararon que se han tomado muestras de ADN del cadáver y que hay “virtualmente un ciento por ciento de coincidencia” con las de familiares de Osama (www.latimes.com, 2-5-11). Se debe de haber descubierto un método ultramoderno para llevar a cabo la prueba en menos de 24 horas y el descreimiento persiste. Los Angeles Times reproduce lo que Cindy Seehan, madre de un soldado muerto en Irak y convertida luego en activista por la paz, asentó en su página de Facebook: “Lo siento, pero si usted cree en la nueva muerte de OBL, usted es un estúpido”.
La incredulidad no es, claro, general, como se ha visto a través de la cámara fija instalada en la Casa Blanca después de que el presidente Obama anunciara el éxito de la operación comando, pero se recuerdan algunos hechos curiosos. La CNN reveló que el día anterior al atentado del 11/9 Osama estaba en diálisis en un hospital paquistaní y meses después la misma cadena informaba que “las fuentes creen que los guardaespaldas de Bin Laden fueron capturados en febrero (del 2002), es probable que el hombre más buscado del mundo esté muerto” (edition.cnn.com, 23-7-02).
A esta versión le dio peso el propio Musharraf, entonces dictador de Pakistán, quien subrayó que el terrorista había importado dos máquinas de diálisis de Afganistán y que muy posiblemente había muerto de una afección renal (archives.cnn.com, 21-1-02). Nadie ha confirmado la primera aseveración, pero Bin Laden fue hombre de la CIA contra la invasión soviética de Afganistán y es difícil suponer que la Agencia no conociera su paradero en uno y otro caso. Dada la infiltración en Al Qaida de los servicios de seguridad de EE.UU., es igualmente difícil que no supiera de la construcción de la verdadera fortaleza donde Bin Laden fue muerto: se encuentra en Abbottabad, a dos horas de Islamabad, capital de Pakistán, y muy cerca de la Academia Militar paquistaní.
Hay fuentes más entendidas en la materia. Dale Watson, jefe de la unidad antiterrorista del FBI, dijo en el curso de una conferencia que impartió a sus agentes en el 2002: “¿Está vivo o muerto (Bin Laden)? No estoy seguro de la respuesta... Personalmente pienso que probablemente ya no está entre nosotros, pero no tengo pruebas” (www.cbsnews.com, 17-7-02). El ex funcionario de la CIA Robert Baer fue categórico seis años después: “¡Claro que está muerto!”, exclamó por la Radio Pública Nacional (prisonplanet.com, 2-10-08). Si así fuere, la invasión de Afganistán carecería de justificación, así como la guerra de Irak: nunca se encontraron las armas de destrucción masiva que Hussein supuestamente poseía.
¿Y por qué EE.UU mantendría la leyenda de Osama vivo? ¿Para continuar la guerra en su busca? Llama la atención que ningún portavoz de Al Qaida haya dado cuenta del deceso. ¿Para erigir una ficción aglutinadora de los terroristas? Lo cierto es que Obama se ve frente a una disyuntiva: si Osama murió, ¿para qué seguir en Afganistán y/o bombardear Pakistán? Hillary Clinton proclamó que la guerra continuará (www.usatoday.com, 2-5-11), entonces, ¿por qué Barack anuncia la muerte del jefe de Al Qaida precisamente ahora? Las especulaciones también abundan alrededor del tema.
Algunas son benignamente inmediatas: la popularidad del mandatario estadounidense está en declive y lo que calificó de “triunfo antiterrorista” seguramente la incrementará. Una primera encuesta del Pew Research Center y el Washington Post así lo muestra, sólo que el avance es “rápido pero limitado” (www.washingtonpost.com, 3-5-11): su índice de aprobación pasó de 47 por ciento en abril a 56 al día siguiente de la muerte de Osama; el 72 por ciento de los encuestados se declara “aliviado”; el 60, “orgulloso”; el 58 “feliz”; apenas el 16 por ciento “con miedo”. Sin embargo, la crisis económica y el desempleo castigan fuerte y una encuesta de CNN encontró que el 51 por ciento de los votantes registrados se pronunciará “probable o definitivamente” contra Obama en las presidenciales del 2012 y sólo el 46 a favor.
Otras interpretaciones del gesto de la Casa Blanca son más densas: anunciar seguras represalias de Al Qaida serviría para que continuara el flujo de ganancias al complejo militar-industrial y para recortar aún más las libertades civiles en EE.UU. Así lo piensa el Dr. Paul Craig Roberts, ex subsecretario del Tesoro con Ronald Reagan y ex columnista del Wall Street Journal y del Business Week (www.lewrockwell.com, 2-5-11). Considera que la muerte de Osama “es útil”.

La ONU pide explicaciones sobre el operativo

ASESINATO DE BIN LADEN
La Organización de las Naciones Unidas demandó detalles del operativo en que fuerzas especiales estadounidenses mataron al líder de Al Qaida, Osama bin Laden, en Pakistán. La alta comisaria de Derechos Humanos, Navy Pillay, pidió hoy "el reporte completo y preciso de los hechos" porque "todo el mundo tiene derecho" a saber qué pasó durante ese procedimiento.
"Las Naciones Unidas condenan el terrorismo pero hay reglas elementales que deben ser respetadas también en la conducción de operaciones de antiterrorismo", advirtió la funcionaria. "Esto -agregó- debe basarse en el respeto de las leyes internacionales, que no autorizan la tortura ni las ejecuciones extrajudiciales."
Según publicó la agencia ANSA, la funcionaria argumentó: "Creo que no sólo mi departamento, sino que todo el mundo tiene el derecho de saber lo que sucedió", dijo Pillay, según informa la agencia de noticias Ansa.
El domingo pasado, un comando de elite estadounidense violó el espacio aéreo paquistaní con dos helicópteros, llegó a la residencia donde se encontraba Bin Laden a sólo 60 kilómetros de Islamabad, ingresó por la fuerza, asesinó al líder de Al Qaeda y se llevó su cuerpo y el de otra persona que se encontraba allí.
Pakistán denunció oficialmente que no estaba al tanto de la operación, algo que fue confirmado luego por la propia Casa Blanca, que justificó su violación al derecho internacional afirmando que si hubiese dado aviso podría haber peligrado la operación.

martes, 3 de mayo de 2011

Un Nobel sin escrúpulos

 Por Atilio A. Boron
Un signo más de los muchos que ilustran la profunda crisis moral de la “civilización occidental y cristiana” que Estados Unidos dice representar lo ofrece la noticia del asesinato de Osama bin Laden. Más allá del rechazo que nos provocaban el personaje y sus métodos de lucha, la naturaleza de la operación que terminó con su muerte es un acto de incalificable barbarie perpetrado bajo las órdenes directas de un personaje que con sus conductas cotidianas deshonra al Nobel de la Paz.
En la truculenta operación escenificada en las afueras de Islamabad hay múltiples interrogantes; la tendencia del gobierno de los Estados Unidos a desinformar a la opinión pública torna aún más sospechoso este operativo. Una Casa Blanca víctima enfermiza compulsión a mentir nos obliga a tomar con pinzas cada una de sus afirmaciones. ¿Era Bin Laden o no? ¿Por qué no pensar que la víctima podría haber sido cualquier otro? ¿Dónde están las fotos, las pruebas de que el occiso era el buscado? Si se le practicó un ADN, ¿cómo se obtuvo, dónde están los resultados y quiénes fueron los testigos? ¿Por qué no se lo presentó ante la consideración pública, como se hiciera, sin ir más lejos, con los restos del Comandante Ernesto “Che” Guevara? Si, como se asegura, Osama se ocultaba en una mansión convertida en una verdadera fortaleza, ¿cómo es posible que en un combate que se extendió por espacio de cuarenta minutos los integrantes del comando norteamericano regresaran a su base sin recibir siquiera un rasguño? ¿Tan poca puntería tenían los defensores del fugitivo más buscado del mundo, de quien se decía que poseía un arsenal de mortíferas armas de última generación? ¿Quiénes estaban con él? Según la Casa Blanca, el comando dio muerte a Bin Laden, a su hijo, a otros dos hombres de su custodia y a una mujer que, aseguran, fue ultimada al ser utilizada como un escudo humano por uno de los terroristas. También se dijo que otras dos personas más habían sido heridas en el combate. ¿Dónde están, qué se va a hacer con ellas? ¿Serán llevados a juicio, se les tomará declaración para arrojar luz sobre lo ocurrido, hablarán en una conferencia de prensa para narrar lo acontecido?
No deja también de llamar la atención lo oportuna que ha sido la muerte de Bin Laden. Cuando el incendio de la reseca pradera del mundo árabe desestabiliza un área de crucial importancia para la estrategia de dominación imperial, la noticia del asesinato de Bin Laden reinstala a Al Qaida en el centro del escenario. Si hay algo que a estas alturas es una verdad incontrovertible es que esas revueltas no responden a ninguna motivación religiosa. Sus causas, sus sujetos y sus formas de lucha son eminentemente seculares y en ninguna de ellas –desde Túnez hasta Egipto, pasando por Libia, Bahrein, Yemen, Siria y Jordania– el protagonismo recayó sobre la Hermandad Musulmana o en Al Qaida. El problema es el capitalismo y los devastadores efectos de las políticas neoliberales y los regímenes despóticos que aquél instaló en esos países y no las herejías de los “infieles” de Occidente. El fundamentalismo islámico, ausente como protagonista de las grandes movilizaciones del mundo árabe, aparece ahora en la primera plana de todos los diarios del mundo y su líder como un mártir del Islam asesinado a sangre fría por la soldadesca del líder de Occidente.
Hay un detalle para nada anecdótico que torna aún más inmoral la bravata norteamericana: pocas horas después de ser abatido, el cadáver del presunto Bin Laden fue arrojado al mar. La mentirosa declaración de la Casa Blanca dice que sus restos recibieron sepultura respetando las tradiciones y los ritos islámicos, pero no es así. Los ritos fúnebres del Islam establecen que se debe lavar el cadáver, vestirlo con una mortaja, proceder a una ceremonia religiosa que incluye oraciones y honras fúnebres para luego recién proceder al entierro del difunto. Además se especifica que el cadáver debe ser depositado directamente en la tierra, recostado sobre su lado derecho y con la cara dirigida hacia La Meca. En realidad, lo que se hizo fue abatir y “desaparecer” a una persona, presuntamente Bin Laden, siguiendo una práctica siniestra utilizada sobre todo por la dictadura genocida que asoló a la Argentina entre 1976 y 1983.
Acto inmoral que no sólo ofende las creencias musulmanas sino a una milenaria tradición cultural de Occidente, anterior inclusive al cristianismo. Como lo atestigua magistralmente Sófocles en Antígona, privar a un difunto de su sepultura enciende las más enconadas pasiones. Esas que hoy deben estar incendiando a las células del fundamentalismo islámico, deseosas de escarmentar a los infieles que ultrajaron el cuerpo y la memoria de su líder. Barack Obama acaba de decir que después de la muerte de Osama Bin Laden el mundo es un lugar más seguro para vivir. Se equivoca de medio a medio.

Misterio con varias incógnitas

AUNQUE NADIE DUDA, WASHINGTON TODAVIA NO MOSTRO PRUEBAS
La Casa Blanca difundió detalles sobre la operación que culminó con la muerte de Bin Laden, pero todavía no mostró las pruebas que certifiquen sus afirmaciones. De todos modos, la muerte de Bin Laden fue aceptada en todo el mundo.
 Por Raúl Kollmann
Al menos por ahora, son poco contundentes las evidencias de que en la operación de Abbottabad los comandos norteamericanos mataron a Osama bin Laden. Los especialistas consultados por este diario sostienen que Washington tendrá que mostrar pruebas más convincentes que las exhibidas hasta el momento. Las desconfianzas parten de una serie de preguntas que todavía siguen sin respuesta, y ayer se hablaba de la divulgación de un video de la operación. El asesor en seguridad y contraterrorismo de Barack Obama, John Brennan, dijo que no quieren dar demasiados datos ni mostrar demasiada evidencia para no frustrar futuras operaciones. También se hizo saber que la prueba de ADN dio positiva, aunque nada fue exhibido.

1 ¿Por qué Estados Unidos mató a Bin Laden en lugar de detenerlo?

Surgen varias explicaciones, pero ninguna se termina de dar. Por ejemplo, que se resistió y no hubo otro camino que matarlo. Sin embargo, los voceros del propio gobierno norteamericano son contradictorios. Durante la tarde se dijo que la operación fue para matarlo, no para detenerlo. El criterio llama la atención, en primer lugar desde el punto de vista humano: hubiera sido una señal al mundo si se lo apresaba y se realizaba un juicio con todas las garantías. Pero, además, marca una notoria diferencia con el caso de Saddam Hussein, encontrado en Irak, juzgado y ejecutado en la horca el 30 de diciembre de 2006. Brennan, en cambio, dijo a la noche que si se presentaba la chance de detenerlo se lo hubiera apresado. Esto entró en contradicción con otro dato difundido por la CNN: Bin Laden no disparó. Para redondear el cuadro, la cadena ABC sostuvo que el líder de Al Qaida usó a una mujer como escudo “y no se sabe si ella lo hizo en forma voluntaria”. Todo sorprende: el mayor prófugo del mundo no tenía preparada vía de escape.

2 ¿Cuál fue la razón por la que tiraron su cuerpo al mar?

De entrada, se dijo que se intentó entregar el cadáver a Arabia Saudita, país en el que Bin Laden nació. El régimen saudí no aceptó esa posibilidad –siempre según la versión norteamericana– y entonces “se lo sepultó en el mar, de acuerdo al rito islámico”. Toda la versión requiere de evidencias. El cuerpo de Bin Laden era la mejor prueba de que la Operación Jerónimo cumplió su objetivo. Anoche, los funcionarios de Estados Unidos afirmaron que tienen tres pruebas: un reconocimiento oral del cuerpo, un ADN y análisis facial, esta última es la técnica que se está imponiendo en el mundo después de las huellas digitales. Por ahora, no se vio nada de esto.

3 No quedó nadie vivo.

Por lo que se sabe al cierre de esta edición, en el complejo de Abbottabad estaba un hijo de Bin Laden, una mujer que sería una de sus esposas y dos hombres que funcionaban como correos, es decir que eran su comunicación con el mundo exterior. Todos fueron eliminados en la operación y ningún efectivo del comando de la marina sufrió ninguna herida. O sea que murieron todos los testigos posibles de lo ocurrido, del lado de Bin Laden, y sólo quedan testigos del lado norteamericano.
Desde hace varios años existe una razonable duda sobre si Osama está con vida o no. En los últimos siete años hubo sólo dos videos en los que se vio hablando al líder terrorista. Los demás mensajes fueron sólo audios, muy poco confiables. El video de octubre de 2004 nunca fue cuestionado en su autenticidad, de manera que se toma como la última prueba de vida. En septiembre de 2007 hubo un largo video, pero todas las partes en las que supuestamente hablaba de la actualidad aparecieron con la imagen congelada. Se trata de un video de dudosa validez.

El jefe de Al Qaida fue arrojado al mar

WASHINGTON NO MOSTRO IMAGENES DEL CADAVER DE BIN LADEN E HIZO DESAPARECER EL CUERPO
Según las autoridades norteamericanas, se le hicieron al cuerpo todas las pruebas de ADN para confirmar su identidad. Se indicó además que se inhumó el cuerpo como plantean los preceptos religiosos musulmanes.

Horas después del autobombo por hacer del mundo un lugar más seguro y de festejar el haber matado al hombre supuestamente más peligroso de la historia, Osama bin Laden, Estados Unidos comenzó a difundir con cuentagotas la información sobre el operativo que acabó con la vida del líder de la red Al Qaida. No hay imágenes que certifiquen ninguno de los detalles que, de a poco, arman el rompecabezas de la cacería estadounidense, pero la historia existe: dos helicópteros de una fuerza de elite de Estados Unidos bombardearon la fortaleza paquistaní en la que el ideólogo de los atentados a las Torres Gemelas, a la estación madrileña de trenes de Atocha y al subte en Londres estaba escondido y lo asesinaron de un tiro en la cabeza.
“Los minutos pasaron como días”, “uno de los momentos de más ansiedad en mi vida”, “mucha tensión, mucha gente contuvo la respiración”. Tales las expresiones con las que el consejero para la lucha antiterrorista de la Casa Blanca, John Brennan, describió el momento en el que contempló, junto al presidente Barack Obama, por televisión y desde una oficina en la casa de gobierno estadounidense, el operativo final de la cacería a Osama bin Laden. Probablemente, la mejor película que ambos hayan visto en su vida. El ataque al escondite de Bin Laden fue la embestida final de una batalla que empezó hace casi una década, cuando un operativo de Al Qaida, una red musulmana cuyo cerebro era el jeque asesinado, hizo polvo el corazón financiero de Nueva York y enterró debajo de los escombros a alrededor de tres mil personas.
Según el diario británico The Independent, el ataque aéreo sobre el escondite paquistaní fue la culminación de un trabajo de hormiga. Primero, la Agencia Central de Inteligencia estadounidense confirmó el lugar donde se alojaba Bin Laden a través de un extenso seguimiento a uno de los mensajeros del cerebro de Al Qaida. Según fuentes que exigieron ser mantenidas en el anonimato, la CIA obtuvo el nombre de ese mensajero gracias a las torturas a varios presos en la cárcel de Guantánamo, el centro de detención que Washington mantiene de manera ilegal en Cuba.
Tras monitorear durante meses al hombre y los movimientos del lugar donde vive junto con su hermano, un recinto en la exclusiva localidad militar de Abbottabad, al norte de Islamabad, la capital de Pakistán, los agentes empezaron a tejer la posibilidad de que Bin Laden viviera en ese mismo sitio. La versión se confirmó en febrero, cuando comenzó el diseño minucioso del bombardeo final. El viernes, el presidente estadounidense dio la orden: matar a Bin Laden.
“Yo creo que se trata de uno de los momentos de más ansiedad en la vida de la gente que estaba reunida aquí ayer”, apuntó Brennan en una animada conferencia de prensa en la Casa Blanca. Hablaba de los 40 minutos de disparos continuos sobre la residencia en Abbottabad que presenció televisión mediante, y que acabaron con la vida del líder de Al Qaida.
El viernes y bajo la orden de Obama, entonces, dos helicópteros Chinook descendieron en medio de la oscuridad con dos decenas de hombres de elite de la tropa Seal, fuerza de elite de la marina estadounidense. Una de las naves sufrió un desperfecto técnico, pero igualmente la misión siguió su marcha. La secuencia de las naves en el cielo anochecido de Abbottabad fue la que presenció en directo un joven paquistaní, vecino de la residencia del número uno de Al Qaida, y que, entre asombrado y confundido, twitteó en vivo y en directo.
Sigiloso y perfectamente coordinado cual película hollywoodense, el batallón, munido con gafas de visión nocturna, descendió de los helicópteros suspendidos en el aire y pisaron los terrenos de alrededor de la residencia. Paredes de tres metros de alto rodean al edificio, de tres pisos y perfectamente hermético –no cuenta con ventanas ni conexión a internet o telefónica, por ejemplo–.
Entonces, comenzó el ataque. Brennan aseguró, sin brindar demasiados detalles, que Bin Laden resistió el asalto, pero que de todas maneras fue asesinado. Oficiales aseguraron que además de Bin Laden, una de sus mujeres, uno de sus hijos y otros dos hombres también murieron. Brennan detalló que el cuerpo de la mujer estaba ubicado de tal manera en la escena final que “había sido usada de escudo”. Las tropas estadounidenses no sufrieron bajas.
“Fue claramente un momento de mucha tensión, mucha gente sostuvo su respiración –relató–. Cuando finalmente fuimos informados de que nuestros hombres pudieron ingresar a la vivienda y encontrar a un individuo que ellos creían era Bin Laden, hubo un tremendo alivio”, narró.
Tras la operación, los soldados abandonaron el lugar en helicóptero, con el cadáver a cuestas. Pero en vez de guardarlo como prueba para mostrarle al mundo su victoria ante el terrorismo más violento, las mismas fuerzas le habrían brindado una ceremonia funeraria religiosa según la tradición musulmana. A bordo de un portaaviones sobre el mar Arábigo, los militares despidieron a Bin Laden. “Se siguieron los procedimientos tradicionales islámicos de inhumación. El cuerpo fue lavado y puesto en un manto blanco y luego colocado en una bolsa de plástico con un lastre”, detalló un militar que formó parte del operativo.
Las malas lenguas, citadas por The Independent, sostuvieron que la decisión de sumergir el cuerpo rápidamente fue tomada con el objetivo de evitar que cualquier sitio en la tierra se convierta en una especie de lugar santo, que permanecería repleto de seguidores del líder de Al Qaida. Si los restos del hombre al que Estados Unidos convirtió en símbolo del Medio Oriente violento y terrorista no reposaran en el fondo del mar, el cuerpo sería una prueba infalible de que efectivamente fue asesinado. Aunque, probablemente, la bala que impactó en su cabeza haya desfigurado el rostro de Bin Laden demasiado como para poder ser reconocido.
Con o sin cuerpo, las palabras del presidente de Estados Unidos no generaron desconfianzas. El domingo a la noche, el mundo entero supo por la propia voz de un Obama orgulloso que Bin Laden es historia. Recién un día después –ayer a la tarde–, llegó la primera información científica sobre el asunto: la confirmación de las pruebas de ADN llevadas a cabo sobre la víctima por personal de la CIA confirmaban en un ciento por ciento la compatibilidad con los datos genéticos que esa agencia guardó del líder de Al Qaida.

lunes, 2 de mayo de 2011

Tras la muerte de Bin Laden, el temor a las represalias

ALERTA POR POSIBLES ATENTADOS
Los aliados de Estados Unidos reaccionaron con un generalizado optimismo por la muerte del líder de la red terrorista Al Qaeda, pero se mostraron preocupado por posibles atentados en represalia. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, alertó que "la lucha contra el crimen debe continuar sin pausa", mientras el premier británico, David Cameron, recordó que la noticia "no significa el fin de la amenaza del terror extremista".
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, consideró que su muerte supone "una derrota histórica" de la plaga del terrorismo. "Como principal responsable de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Bin Laden fue el iniciador de una ideología del odio y el líder de una organización terrorista que se cobró miles de víctimas en todo el mundo, y sobre todo en los países islámicos", afirmó Sarkozy en un comunicado.
Al mismo tiempo, advirtió que la red terrorista Al Qaida no fue, sin embargo, vencida. "La lucha contra el crimen (...) debe continuar sin pausa y unir a todos los Estados víctimas de esos crímenes", comentó el presidente.
En el mismo sentido se expresó el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que felicitó a Obama por el operativo y expresó su satisfacción por la muerte de Bin Laden como "paso decisivo en la lucha contra el terrorismo internacional". España fue escenario de uno de los mayores atentados atribuidos a la organización en marzo de 2004 en la capital Madrid, con 191 muertos.
El primer ministro británico, David Cameron, que también sufrió en su suelo la violencia de Al Qaeda con los atentados de Londres en julio de 2005, celebró la noticia, que dijo, es "muy bienvenida en nuestro país", aunque señaló que "no significa el fin de la amenaza del terror extremista". El Reino Unido deberá estar alerta en las próximas semanas, advirtió.
La canciller alemana, Angela Merkel, habló de un "golpe decisivo contra Al Qaeda", por medio de su portavoz, pero también insistió en la necesidad de permanecer alerta por posibles represalias.
La Unión Europea (UE) aseguró que con la muerte a manos estadounidenses en una operación militar en Pakistán del líder de Al Qaeda, el mundo es "un lugar más seguro". También La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) felicitó a Obama por la operación y habló de un avance para la paz en el mundo.
Sin embargo, numerosos expertos manifestaron sus temores a represalias. "Creo que no podemos sobrevalorar lo ocurrido", señaló el experto en seguridad británico John Gearson, del instituto de estudios del terrorismo en el Kings College de Londres. El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, reiteró que la alianza seguirá su trabajo en Afganistán para consolidar ese éxito. Suecia, Noruega y Dinamarca también destacaron el duro golpe para la red terrorista Al Qaida.
Israel felicitó a Estados Unidos por la captura y la muerte de Osama Bin Laden calificando el acontecimiento como una "gran victoria" y afirmando que "el mundo será mejor sin él", a pesar de que no sea el fin del terrorismo.
En el mundo árabe, Pakistán celebró la noticia como un gran éxito contra el terrorismo y confirmó que fue una operación de las tropas estadounidenses, siguiendo la política norteamericana de matar al líder de Al Qaida allá donde lo encontraran. La muerte del líder terrorista refleja "la resolución de la comunidad internacional, incluido Pakistán, de combatir y eliminar el terrorismo", dijo la portavoz del Ministerio del Exterior paquistaní, Tehmina Janjua.
El presidente afgano, Hamid Karzai, consideró la muerte de Bin Laden una condena por sus actos e instó a los talibanes a reflexionar. El mandatario llamó además a los islamistas talibanes en Afganistán a aprender la lección de la muerte de su líder y comprometerse con la paz y el proceso de reconciliación en su país.

EE.UU. cazó a su gran ballena blanca

LA MUERTE DE BIN LADEN
Tras una larga búsqueda mundial que incluyó una recompensa de 25 millones de dólares, Estados Unidos logró matar al líder de Al Qaeda a cuatro meses de cumplirse el décimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre. El presidente Barack Obama confirmó anoche que Bin Laden fue asesinado en una residencia en Pakistán por un comando del ejército. Medios estadounidenses informaron que los restos fueron sepultados en el mar.
La operación, llevada a cabo por un comando especializado, fue planeada y realizada en el más alto secreto y el gobierno paquistaní no fue informado hasta después de que tuviera lugar. "Esta noche estoy en condiciones de anunciar a los estadounidenses que Estados Unidos llevó a cabo (este domingo) una operación que mató a Osama Bin Laden, el dirigente de Al Qaida, un terrorista responsable del asesinato de miles de inocentes", declaró Obama en un discurso desde la Casa Blanca.
Bin Laden, nacido en 1957, murió en una casa muy resguardada en la localidad de Abbottabad, a unos 50 km de la capital paquistaní, explicó Obama. La operación duró unos 40 minutos y en ella murieron otras cuatro personas, dos correos de Bin Laden y un hijo del líder fundamentalista de origen saudita.
El cuerpo del jefe de Al Qaida fue sacado de la residencia en helicóptero y sepultado luego en alta mar, siguiendo los ritos musulmanes, informaron luego fuentes oficiales, citadas por medios estadounidenses.
"Osama Bin Laden fue sepultado en el mar", afirmó el servicio electrónico de la CNN, citando un funcionario de la administración de los Estados Unidos. De acuerdo a la fuente, el cadáver del líder de Al Qaeda fue sepultado "según la tradición islámica". Mientras que para el diario New York Times el cadáver de Osama Bin Laden "fue llevado a Afganistán y luego sepultado en el mar".
"Un pequeño grupo de estadounidenses condujo el operativo con un coraje y una capacidad extraordinaria. Ningún norteamericano fue herido. (Las fuerzas especiales) tomaron la precaución de evitar víctimas civiles", explicó Obama con rostro sereno pero visiblemente complacido.
La planificación arrancó en agosto pasado, cuando el gobierno estadounidense obtuvo una pista probable del paradero del jefe de Al Qaida. Durante meses, las fuerzas de inteligencia trabajaron intensamente para asegurarse de que el objetivo era con total seguridad el líder de Al Qaida, reveló Obama.
El presidente autorizó finalmente la operación secreta el pasado viernes. "Luego de un tiroteo, ellos mataron a Osama bin Laden y tomaron su cuerpo en custodia (...) Se ha hecho justicia", afirmó Obama.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Un poco de diplomacia entre tantas balas

Mientras el Parlamento Europeo y la oposición libia desde el Consejo Nacional de Transición presionan en Estrasburgo a la Unión Europea para que se impulse una zona de exclusión aérea para frenar los bombardeos de las fuerzas de Muammar Khadafi, un miembro de alto rango del gobierno del país africano llegó a Egipto en un jet privado con un mensaje del líder y se reunió con el primer ministro egipcio, Esam Sharaf. Khadafi volvió a hablar en televisión e insistió en que quienes lideran la revolución apoyan a Osama Bin Laden. Además, después de días de enfrentamientos y bombardeos apuntó que "los problemas no pueden ser solucionados con las armas". De todas maneras, las fuerzas leales al dictador lanzaron una nueva ofensiva, con despliegue de tropas y apoyo aéreo, sobre la ciudad petrolera de Ras Lanuf, que la oposición controla desde el domingo.

Khadafi señaló en la entrevista concedida al canal turco de televisión TRT que la forma de solución de los problemas en su país está en "formar nuevos comités populares y dar más poder a las administraciones locales", después de repetir: "Quienes han comenzado la lucha armada son los que apoyan a (Osama) Bin Laden".
Sobre las denuncias realizadas por los rebeldes acerca del reclutamiento de mercenarios de países cercanos, el líder libio aseveró que hay ciudadanos del Chad que viven en la zona fronteriza con Libia y que son originarios de ese país por lo que no se pueden considerar como extranjeros.
Además, Khadafi invitó a los 25 mil trabajadores turcos residentes en Libia, que huyeron a raíz de los conflictos armados a regresar al país porque "sus puertas están abiertas", y agregó que los pueblos libio y turco son ambos otomanos.
También trascendió una comunicación telefónica entra el mandatario libio y el primer ministro griego Giorgio Papandreu, en la que que Khadafi advirtió a su socio griego sobre la inconveniencia de una intromisión de Occidente en los asuntos de su país. "Grecia es un amigo de Libia y puede transmitir este consejo a la Unión Europea", habría respondido Papandreu.
Mientras tanto, el Parlamento Europeo y la oposición libia desde el Consejo Nacional continúan negociando una zona de exclusión aérea. El jefe de su comisión de crisis del consejo, Mahmud Jebril, se mostró favorable a esa opción, se cuente o no con el beneplácito de un mandato de la ONU.
"Si la zona de la exclusión es la solución para frenar a esa máquina de asesinar (en referencia a Khadafi), que se haga", pero "que esa misión no implique la presencia de soldados extranjeros en suelo libio", resaltó Jebril.
En un debate con los eurodiputados sobre la respuesta europea en Libia, la alta representante de la UE, Catherine Ashton, se mostró cauta y apostó porque se deje "a los libios hacer su propia revolución".
"Debe definirse muy bien qué queremos decir por zona de exclusión aérea, porque no se entiende lo mismo en todo el mundo", dijo Ashton, que prefirió referirse a ayuda humanitaria, evacuación de ciudadanos comunitarios y fin de la violencia que de acciones militares en Libia.
Ashton también se mostró prudente sobre el reconocimiento al Consejo Nacional como interlocutor del pueblo libio, órgano que fue invitado al pleno de la Eurocámara por el líder de los liberales europeos (ALDE), Guy Verhofstad.
"Es un asunto de los países de la UE tomar esa decisión", señaló la alta representante, quien delegó en el Consejo Europeo extraordinario en Bruselas para tratar la crisis libia, que se celebrará mañana. La alta representante europea destacó el paquete de ayuda humanitaria que prepara la UE para el norte de África aunque reconoció que "si algo se puede criticar sobre la UE es que necesitamos todavía demasiado tiempo para tomar cada decisión".
Por otra parte, el emisario de Khadafi, el general Abdel Rahman Ben Ali El Said Al Zawi, responsable de los suministros y la logística militar de Libia, fue el encargado de llevar un mensaje del líder libio ante la Junta militar que gobierna en Egipto.
Al Zawi arribó en un avión Falcon 900 procedente de Trípoli en el aeropuerto de El Cairo y fue recibido por un funcionario de la embajada libia. El avión llegó a Egipto después de sobrevolar el espacio aéreo griego.
Varios ministros, diplomáticos, oficiales del Ejército e incluso un primo de Khadafi se distanciaron en las últimas dos semanas del líder libio, por lo que también se especuló que el avión podía llevar a algún otro miembro del gobierno que hubiese decidido abandonar al régimen.
El primer ministro egipcio, Esam Sharaf, se desplazó a la sede del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas para participar de la reunión con Al Zawi, según informó Al Jazeera.