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jueves, 5 de mayo de 2011

Andy Belguich: "Me parece que la impunidad de Estados Unidos con la supuesta muerte de "Bin Laden", merece una manifestación de repudio a nivel nacional y mundial, por haber procedido de manera ilegítima e ilegal, y por no esclarecer la información".

Están actuando de manera clandestina y arrojando gente al mar. La misma metodología que aplicaron los militares represores del ´76 acá. El imperialismo viola, mata y destruye con total impunidad. Para deshumanizar a un pueblo, primero tienen que deshumanizarse ellos. Es una auto destrucción también.

martes, 3 de mayo de 2011

Misterio con varias incógnitas

AUNQUE NADIE DUDA, WASHINGTON TODAVIA NO MOSTRO PRUEBAS
La Casa Blanca difundió detalles sobre la operación que culminó con la muerte de Bin Laden, pero todavía no mostró las pruebas que certifiquen sus afirmaciones. De todos modos, la muerte de Bin Laden fue aceptada en todo el mundo.
 Por Raúl Kollmann
Al menos por ahora, son poco contundentes las evidencias de que en la operación de Abbottabad los comandos norteamericanos mataron a Osama bin Laden. Los especialistas consultados por este diario sostienen que Washington tendrá que mostrar pruebas más convincentes que las exhibidas hasta el momento. Las desconfianzas parten de una serie de preguntas que todavía siguen sin respuesta, y ayer se hablaba de la divulgación de un video de la operación. El asesor en seguridad y contraterrorismo de Barack Obama, John Brennan, dijo que no quieren dar demasiados datos ni mostrar demasiada evidencia para no frustrar futuras operaciones. También se hizo saber que la prueba de ADN dio positiva, aunque nada fue exhibido.

1 ¿Por qué Estados Unidos mató a Bin Laden en lugar de detenerlo?

Surgen varias explicaciones, pero ninguna se termina de dar. Por ejemplo, que se resistió y no hubo otro camino que matarlo. Sin embargo, los voceros del propio gobierno norteamericano son contradictorios. Durante la tarde se dijo que la operación fue para matarlo, no para detenerlo. El criterio llama la atención, en primer lugar desde el punto de vista humano: hubiera sido una señal al mundo si se lo apresaba y se realizaba un juicio con todas las garantías. Pero, además, marca una notoria diferencia con el caso de Saddam Hussein, encontrado en Irak, juzgado y ejecutado en la horca el 30 de diciembre de 2006. Brennan, en cambio, dijo a la noche que si se presentaba la chance de detenerlo se lo hubiera apresado. Esto entró en contradicción con otro dato difundido por la CNN: Bin Laden no disparó. Para redondear el cuadro, la cadena ABC sostuvo que el líder de Al Qaida usó a una mujer como escudo “y no se sabe si ella lo hizo en forma voluntaria”. Todo sorprende: el mayor prófugo del mundo no tenía preparada vía de escape.

2 ¿Cuál fue la razón por la que tiraron su cuerpo al mar?

De entrada, se dijo que se intentó entregar el cadáver a Arabia Saudita, país en el que Bin Laden nació. El régimen saudí no aceptó esa posibilidad –siempre según la versión norteamericana– y entonces “se lo sepultó en el mar, de acuerdo al rito islámico”. Toda la versión requiere de evidencias. El cuerpo de Bin Laden era la mejor prueba de que la Operación Jerónimo cumplió su objetivo. Anoche, los funcionarios de Estados Unidos afirmaron que tienen tres pruebas: un reconocimiento oral del cuerpo, un ADN y análisis facial, esta última es la técnica que se está imponiendo en el mundo después de las huellas digitales. Por ahora, no se vio nada de esto.

3 No quedó nadie vivo.

Por lo que se sabe al cierre de esta edición, en el complejo de Abbottabad estaba un hijo de Bin Laden, una mujer que sería una de sus esposas y dos hombres que funcionaban como correos, es decir que eran su comunicación con el mundo exterior. Todos fueron eliminados en la operación y ningún efectivo del comando de la marina sufrió ninguna herida. O sea que murieron todos los testigos posibles de lo ocurrido, del lado de Bin Laden, y sólo quedan testigos del lado norteamericano.
Desde hace varios años existe una razonable duda sobre si Osama está con vida o no. En los últimos siete años hubo sólo dos videos en los que se vio hablando al líder terrorista. Los demás mensajes fueron sólo audios, muy poco confiables. El video de octubre de 2004 nunca fue cuestionado en su autenticidad, de manera que se toma como la última prueba de vida. En septiembre de 2007 hubo un largo video, pero todas las partes en las que supuestamente hablaba de la actualidad aparecieron con la imagen congelada. Se trata de un video de dudosa validez.

El jefe de Al Qaida fue arrojado al mar

WASHINGTON NO MOSTRO IMAGENES DEL CADAVER DE BIN LADEN E HIZO DESAPARECER EL CUERPO
Según las autoridades norteamericanas, se le hicieron al cuerpo todas las pruebas de ADN para confirmar su identidad. Se indicó además que se inhumó el cuerpo como plantean los preceptos religiosos musulmanes.

Horas después del autobombo por hacer del mundo un lugar más seguro y de festejar el haber matado al hombre supuestamente más peligroso de la historia, Osama bin Laden, Estados Unidos comenzó a difundir con cuentagotas la información sobre el operativo que acabó con la vida del líder de la red Al Qaida. No hay imágenes que certifiquen ninguno de los detalles que, de a poco, arman el rompecabezas de la cacería estadounidense, pero la historia existe: dos helicópteros de una fuerza de elite de Estados Unidos bombardearon la fortaleza paquistaní en la que el ideólogo de los atentados a las Torres Gemelas, a la estación madrileña de trenes de Atocha y al subte en Londres estaba escondido y lo asesinaron de un tiro en la cabeza.
“Los minutos pasaron como días”, “uno de los momentos de más ansiedad en mi vida”, “mucha tensión, mucha gente contuvo la respiración”. Tales las expresiones con las que el consejero para la lucha antiterrorista de la Casa Blanca, John Brennan, describió el momento en el que contempló, junto al presidente Barack Obama, por televisión y desde una oficina en la casa de gobierno estadounidense, el operativo final de la cacería a Osama bin Laden. Probablemente, la mejor película que ambos hayan visto en su vida. El ataque al escondite de Bin Laden fue la embestida final de una batalla que empezó hace casi una década, cuando un operativo de Al Qaida, una red musulmana cuyo cerebro era el jeque asesinado, hizo polvo el corazón financiero de Nueva York y enterró debajo de los escombros a alrededor de tres mil personas.
Según el diario británico The Independent, el ataque aéreo sobre el escondite paquistaní fue la culminación de un trabajo de hormiga. Primero, la Agencia Central de Inteligencia estadounidense confirmó el lugar donde se alojaba Bin Laden a través de un extenso seguimiento a uno de los mensajeros del cerebro de Al Qaida. Según fuentes que exigieron ser mantenidas en el anonimato, la CIA obtuvo el nombre de ese mensajero gracias a las torturas a varios presos en la cárcel de Guantánamo, el centro de detención que Washington mantiene de manera ilegal en Cuba.
Tras monitorear durante meses al hombre y los movimientos del lugar donde vive junto con su hermano, un recinto en la exclusiva localidad militar de Abbottabad, al norte de Islamabad, la capital de Pakistán, los agentes empezaron a tejer la posibilidad de que Bin Laden viviera en ese mismo sitio. La versión se confirmó en febrero, cuando comenzó el diseño minucioso del bombardeo final. El viernes, el presidente estadounidense dio la orden: matar a Bin Laden.
“Yo creo que se trata de uno de los momentos de más ansiedad en la vida de la gente que estaba reunida aquí ayer”, apuntó Brennan en una animada conferencia de prensa en la Casa Blanca. Hablaba de los 40 minutos de disparos continuos sobre la residencia en Abbottabad que presenció televisión mediante, y que acabaron con la vida del líder de Al Qaida.
El viernes y bajo la orden de Obama, entonces, dos helicópteros Chinook descendieron en medio de la oscuridad con dos decenas de hombres de elite de la tropa Seal, fuerza de elite de la marina estadounidense. Una de las naves sufrió un desperfecto técnico, pero igualmente la misión siguió su marcha. La secuencia de las naves en el cielo anochecido de Abbottabad fue la que presenció en directo un joven paquistaní, vecino de la residencia del número uno de Al Qaida, y que, entre asombrado y confundido, twitteó en vivo y en directo.
Sigiloso y perfectamente coordinado cual película hollywoodense, el batallón, munido con gafas de visión nocturna, descendió de los helicópteros suspendidos en el aire y pisaron los terrenos de alrededor de la residencia. Paredes de tres metros de alto rodean al edificio, de tres pisos y perfectamente hermético –no cuenta con ventanas ni conexión a internet o telefónica, por ejemplo–.
Entonces, comenzó el ataque. Brennan aseguró, sin brindar demasiados detalles, que Bin Laden resistió el asalto, pero que de todas maneras fue asesinado. Oficiales aseguraron que además de Bin Laden, una de sus mujeres, uno de sus hijos y otros dos hombres también murieron. Brennan detalló que el cuerpo de la mujer estaba ubicado de tal manera en la escena final que “había sido usada de escudo”. Las tropas estadounidenses no sufrieron bajas.
“Fue claramente un momento de mucha tensión, mucha gente sostuvo su respiración –relató–. Cuando finalmente fuimos informados de que nuestros hombres pudieron ingresar a la vivienda y encontrar a un individuo que ellos creían era Bin Laden, hubo un tremendo alivio”, narró.
Tras la operación, los soldados abandonaron el lugar en helicóptero, con el cadáver a cuestas. Pero en vez de guardarlo como prueba para mostrarle al mundo su victoria ante el terrorismo más violento, las mismas fuerzas le habrían brindado una ceremonia funeraria religiosa según la tradición musulmana. A bordo de un portaaviones sobre el mar Arábigo, los militares despidieron a Bin Laden. “Se siguieron los procedimientos tradicionales islámicos de inhumación. El cuerpo fue lavado y puesto en un manto blanco y luego colocado en una bolsa de plástico con un lastre”, detalló un militar que formó parte del operativo.
Las malas lenguas, citadas por The Independent, sostuvieron que la decisión de sumergir el cuerpo rápidamente fue tomada con el objetivo de evitar que cualquier sitio en la tierra se convierta en una especie de lugar santo, que permanecería repleto de seguidores del líder de Al Qaida. Si los restos del hombre al que Estados Unidos convirtió en símbolo del Medio Oriente violento y terrorista no reposaran en el fondo del mar, el cuerpo sería una prueba infalible de que efectivamente fue asesinado. Aunque, probablemente, la bala que impactó en su cabeza haya desfigurado el rostro de Bin Laden demasiado como para poder ser reconocido.
Con o sin cuerpo, las palabras del presidente de Estados Unidos no generaron desconfianzas. El domingo a la noche, el mundo entero supo por la propia voz de un Obama orgulloso que Bin Laden es historia. Recién un día después –ayer a la tarde–, llegó la primera información científica sobre el asunto: la confirmación de las pruebas de ADN llevadas a cabo sobre la víctima por personal de la CIA confirmaban en un ciento por ciento la compatibilidad con los datos genéticos que esa agencia guardó del líder de Al Qaida.

¿Mataron a Osama Bin Laden?.


 
Se le olvidó mencionar también que en otro lugar llamado Libia, se había matado a un hijo y a los nietos de un gobernante y a centenares de personas, mediante bombardeos absolutamente ilegales, porque la misión de la ONU , también ilegal porque se tomó sin esperar los informes de situación y sin analizar la presencia de extranjeros en territorio libio, era "la exclusión aérea" para evitar bombardeos que dañaran a la población civil.
Por:   Stella Calloni
“América puede hacer lo que se proponga. Esa es la historia de nuestro país. Somos una nación, bajo Dios, indivisible con libertad y justicia para todos”, este fue el mensaje fundamentalista del presidente Barack Obama, al anunciar que Osama Bin Laden había sido asesinado por tropas estadounidenses, que actuaron  sin previa autorización del gobierno de Pakistán, el país donde realizaron su operación ilegal.

La sigilosa operación, que demandó movilizar helicópteros y tropas, se realizó en la localidad de Abbottabad, a unos 50 km de la capital paquistaní, según explicó el presidente Obama  y precisó que había durado  40 minutos y que murieron otras cuatro personas, dos correos de Bin Laden y un hijo del líder fundamentalista.

Obama también había dicho que sus tropas tenían el cadáver, que según los informes registraba un balazo en la cabeza-tiro de gracia- y además se había detenido a dos mujeres y algunos de sus hijos, que por supuesto nadie sabrá donde están, como los detenidos-desaparecidos en Guantánamo o en cualquiera de sus cárceles secretas, que conforman una de las mayores violaciones a los derechos humanos.

Pero esta “mañana medios estadounidenses anunciaron que el cadáver de Bin Laden “fue arrojado al mar, señalando que  ”la Operación  llevada a cabo por un comando   especializado, fue planeada y realizada en el más alto secreto y el gobierno paquistaní no fue informado hasta después de que tuviera lugar” (Télam 3 de mayo 2011 y otras agencias).

“El cuerpo del jefe de Al Qaida fue sacado de la residencia en helicóptero y sepultado luego en alta mar, siguiendo los ritos musulmanes, informaron fuentes oficiales estadounidenses”, en un final especial de novela negra.
Las “cuidadosas” tropas de Estados Unidos, especializadas en todo tipo de torturas, que en su momento Bush justificó públicamente, han “sepultado” en el mar a Bin Laden cumpliendo nada menos que un “rito” musulmán. Cualquier simple  inspector de policía sospecharía de este final.

El atropello de la legislación internacional en Pakistán  es más que evidente y responde a aquel anuncio apocalíptico de George W,Bush en 2001  donde declaraba al mundo unilateralmente la “guerra preventiva, sin final y sin fronteras”, anulando en su perspectiva –que hoy rescata Obama- la soberanía de todos los países del mundo.

Se dijo que Bin Laden resistió el ataque durante una hora antes de ser abatido por las fuerzas de elite estadounidenses y al respecto y según informó la cadena CNN, la “misión del comando era la de matar al líder de Al Qaeda y no la de apresarle”(Télam 2-5-11)

Por su parte la Comisión Europea (CE) consideró que su posición “favorable” a la muerte de Osama Bin Laden por las fuerzas estadounidenses “no contradice los valores y principios de la Unión Europea (UE), que aboga por la libertad, la democracia y el fin de la pena de muerte a escala mundial”.

Y continúa “no es la ejecución de una sentencia a muerte. Seguiremos estando en contra de la pena de muerte en el futuro", como declaró la portavoz comunitaria, Pia Ahrenkelde, al ser interrogada al respecto en rueda de prensa, según un cable de la agencia mexicana Notimex (2-5-11)

Pero por supuesto, alineada casi podría decirse  colonizadamente  con Washington, la CE remataba que  "sin duda, su muerte está dentro del contexto de los esfuerzos globales para erradicar el terrorismo"  y su vocera consideró que esto "hace que el mundo en el que vivimos sea más seguro aunque no implica el fin del terrorismo”.

Se le olvidó mencionar también que en otro lugar llamado Libia, se había matado a un hijo y a los nietos de un gobernante y a centenares de personas, mediante bombardeos absolutamente ilegales, porque la misión de la ONU , también ilegal porque se tomó sin esperar los informes de situación y sin analizar la presencia de extranjeros en territorio libio, era “la exclusión aérea” para evitar bombardeos que
dañaran a la población civil.

Me atrevería a asegurar que nadie sabe a ciencia cierta que el cadáver con un disparo en la cabeza que deforma los rasgos hasta puntos irreconocibles sea el de Bin Laden. Y si lo arrojaron al mar será imposible saberlo.

Como nos han mentido en forma constante, incluso con la verdadera génesis del derrumbe de las Torres Gemelas en septiembre de 2001, tenemos todo el derecho a ponerlo  en duda  aunque Washington diga que el ADN certificó que es Bin Laden.

Se mintió descaradamente para invadir y ocupar IraK, se mintió de la misma manera sobre la supuesta gran rebelión popular contra Muammar El Khadafi en Libia, ya que luego por propia confesión de Obama y de acuerdo a The New York Times,  agentes de la CIA fueron desplegados  a fines de 2010 en Libia   “para contactar a los (presuntos) rebeldes y guiar los ataques de la  coalición” (30-3-11).

De acuerdo al periódico  “los miembros de la central de inteligencia estadounidense habrían sido desplegados desde hace varias  semanas “en pequeños grupos” en tierras libias, con la misión de establecer “contacto” con los rebeldes y determinar “blancos” de las operaciones militares. “Decenas de miembros de las fuerzas especiales británicas y de agentes de espionaje MI6 trabajan en Libia”, dice el periódico, recogiendo información sobre las posiciones y movimientos de las fuerzas leales a Gaddafi”.

Añade que “los empleados de la CIA son un número no conocido de funcionarios estadounidenses del servicio secreto que ya  trabajaban en Trípoli o llegaron recientemente” cita un artículo de Patria Grande  tomando la fuente de The New York Times (Socialista @yahoogroups.com, 3 de marzo de 2011)

La novela negra de la “guerra antiterrorista” cuyo mando está en las manos de los mayores terroristas que conozca la humanidad, sin frenos, sin respeto a ninguno de los derechos establecidos, que acabaron con la credibilidad que alguna vez tuvieron las Naciones Unidas, a la vez que perpetraron con argumentos falsos el primer genocidio del Siglo XXI-más de un millón de muertos en condiciones atroces en Irak y Afganistán que nadie juzga- sigue creciendo cada día.

Nunca tan similar esta doctrina del imperio a las “fronteras seguras” por medio de las cuáles Adolfo Hitler amenazaba a una buena parte del mundo, desconociendo soberanías y derechos internacionales.
Nuevamente estamos antes una enorme operación publicitaria de Washington en la que Estados Unidos intenta lograr que la atención pública se despegue de su brutal y reciente operación en Libia, matando niños.

Para esto nada mejor que una puesta en escena, similar a las que lograba Hitler en pleno auge del nazismo, cuando convocaba al pueblo alemán, sometido a la siniestra desinformación, planeada como un arma de dominación y paralización de esa población, por Joseph Goebbels, hoy multiplicado por miles y miles de sus imitadores que lo han superado largamente de la mano de la dictadura global de la desinformación.

Por supuesto en el anuncio con bombos y platillos de que finalmente después de 10 años mataron a Bin  Laden, no recordaron que este había sido- y nadie sabe si seguía siéndolo- un hombre ligado a la CIA, quien bajo ese comando creó a los llamados “talibanes” de Al Qaeda, para combatir con guerrillas apoyadas por Estados Unidos a los soviéticos en Afganistán, en tiempos de la Guerra Fría.

Bin Laden y su familia fueron socios de grandes negocios de la familia Bush, y esta historia fue magníficamente contada por el cineasta estadounidense Michael Moore.

La incógnita sobre la verdad de estos hechos nos acompañará siempre o algún tiempo, el suficiente como para que ya sea un hecho consumado la invasión de todos los países que decida ocupar el imperio bajo el mandato de que “América puede hacer lo que se proponga” aunque sea acabar con la humanidad.