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martes, 18 de febrero de 2014

Once imputados por la explosión en Rosario

Lo hizo este lunes la fiscal Argüelles ante la jueza Bilotta. Solicitó que sea en estado de libertad, aunque con un embargo sobre bienes materiales. La magistrada emitiría su resolución en los próximos días


La causa se tramita en los Tribunales Provinciales.

La fiscal Graciela Argüelles presentó este lunes un escrito ante la jueza Patricia Bilotta en el que solicita el procesamiento de los once imputados por la tragedia del 6 de agosto en Salta 2141, que se cobró 22 víctimas fatales.

La magistrada, titular del juzgado de Instrucción Nº 10, podría resolver en los próximos días la situación de los implicados, que son dos gasistas, el ayudante de uno de los ellos, los tres integrantes de la administración del edficio siniestrado y cinco empleados de Litoral Gas.

El pedido de la fiscalía, que considera que tiene las pruebas necesarias para enjuiciar a los acusados, es que se los procese en estado de libertad, aunque con un embargo de bienes materiales.

Los imputados por el delito de estrago culposo agravado son el gasista Carlos García y su ayudante, Pablo Miño, los únicos que estuvieron detenidos. Otro gasista, José Allala, quien trabajó doce días antes del fatal desenlace y admitió que manipuló la válvula.

Por Litoral Gas hay cinco involucrados: los inspectores reclamistas Gerardo Bolaños, Guillermo Oller y Luis Curaba; el jefe de ellos, Claudio Tonucci; y la gerenta técnica de la firma, Viviana Leegstra.

La mismo sucede con Mariela Calvillo, Norma Bauer de Calvillo y Carlos Repupilli, los tres integrantes de la administración del edficio siniestrado.

jueves, 21 de marzo de 2013

La Corte reactivó el caso de la explosión en Río Tercero

Jueves, 21 de marzo de 201301:00 | Política

La Corte Suprema de Justicia revocó un fallo que daba lugar a la prescripción de la causa por la voladura de la fábrica militar de Río Tercero, en Córdoba, donde siete personas murieron


Ciudad bombardeada. La explosión en la fábrica militar generó muerte y pánico en las calles de Río Tercero.

La Corte Suprema de Justicia revocó un fallo que daba lugar a la prescripción de la causa por la voladura de la fábrica militar de Río Tercero, en Córdoba, donde siete personas murieron el 3 de noviembre de 1995.

Fuentes judiciales informaron que la Corte coincidió con un dictamen del ex procurador Esteban Righi y falló contra la prescripción de la causa, en la que también se investiga al ex presidente Carlos Menem, entre otros acusados.

A fines de 2011, la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal había dejado trascender que la investigación estaba prescripta, lo que dejaba la puerta abierta para que archivaran la causa.

Lo hizo a instancias de un planteo de los acusados Jorge Antonio Cornejo Torino, ex director de Fabricaciones Militares de Río Tercero, y Marcelo Gatto, ex jefe de la división producción mecánica de la referida fábrica.

Contra ese fallo, la querella, a cargo de Ana Gritti (ya fallecida) y por medio de los abogados Ricardo Monner Sans, Aukha Barbero y Horacio Viqueira, recurrió a la Corte Suprema de Justicia.

El entonces procurador Esteban Righi dictaminó en contra de la prescripción de la causa, lo que ahora fue tenido en cuenta por el máximo tribunal, que revocó la resolución que daba pie a la prescripción y consecuente archivo de todo lo investigado.

En esta causa, Menem cuenta por el momento con falta de mérito, aunque semanas atrás fue condenado por ser considerado como coautor por el tráfico ilegal de armas a Croacia y Ecuador.

No obstante, hay otros imputados que sí están en instancia de juicio desde mediados de 2012 en el Tribunal Oral Federal Nº2 de Córdoba, que debe fijar la fecha de comienzo del proceso judicial.

En esa etapa están Edberto González de la Vega (ex titular de coordinación empresaria de la Dirección General de Fabricaciones Militares), Carlos Jorge Franke (ex director de producción), Jorge Antonio Cornejo Torino (ex director de la fábrica) y Marcelo Diego Gatto (ex jefe de la división producción mecánica).

Todos ellos están imputados por el delito de estrago doloso agravado por resultado mortal.

La explosión se originó luego de un incendio de un tambor que contenía mazarota de trotyl o trotyl de descarga, y una segunda explosión registrada en el sector de expedición y suministros.

Ajustado a derecho. El abogado Horacio Viqueira, uno de los querellantes en la causa de la voladura de la Fábrica Militar de Río Tercero, ocurrida en noviembre de 1995, destacó ayer que la sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que anula el cierre de la causa judicial "se ajusta a derecho", y dijo que espera que el juicio se realice este año.

El letrado manifestó que "a partir del fallo de la Corte, el Tribunal Oral Federal Nº2 de Córdoba debe fijar la fecha del inicio del juicio oral y público, que esperamos sea este año", señaló.

"Sólo quedan por resolver cuestiones formales para el proceso de enjuiciamiento, por lo tanto si la Justicia actúa con celeridad hay grandes expectativas que en el curso de este año pueda realizarse el debate", añadió.

Asimismo, detalló que la fiscalía ya pidió que nuevamente sea procesado el ex presidente Menem, trámite que también será solicitado por la querella, por lo que se espera que la causa quede desdoblada para el ex mandatario nacional recientemente condenado por el contrabando de armas a Ecuador y Croacia.

Viqueira fundamentó su postura en una pericia contable, según la cual el 31 de octubre de 1995, tres días antes de la explosión, había 72.405 piezas de artillería (proyectiles, cartuchos y tiros completos) en la unidad militar, mientras que de acuerdo con la documentación aportada por las autoridades de la fábrica, era de 58.422 unidades (49.948 proyectiles y 8474 cartuchos). "Ello evidencia una grave irregularidad o una imprecisión contable adrede dentro de la Fábrica Militar", sostuvo el abogado de la querella.

sábado, 5 de mayo de 2012

Siria: 5 muertos en una explosión en la ciudad de Alepo

En un atentado ocurrido hoy en el norte de Aleppo, al menos cinco personas perdieron la vida. Por otra parte, las fuerzas del Ejército atacaron zonas cercanas a la frontera con Turquía causando heridas a 20 personas. Además, se produjeron otras dos explosiones en la capital, Damasco.

Experto forence examina evidencia de las explosiones.

Al menos cinco personas murieron y varias resultaron heridas hoy en Siria cuando una bomba estalló en la norteña ciudad de Alepo, informaron activistas de la oposición.



Otras fuentes indicaron, también que las fuerzas del Ejército atacaron zonas cercanas a la frontera con Turquía causando heridas a 20 personas y que se produjeron otras dos explosiones en la capital, Damasco.

"Hubo un fuerte bombardeo en el área de Salame en antes de que las tropas atacaran y empezaran a aterrorizar a la gente", afirmó el activista Firas Idlibi.

La zona está en la norteña provincia de Idlib, un bastión del rebelde del Ejército Sirio Libre.

Por su parte, el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, con sede en Londres, informó de dos explosiones en la capital frente a un complejo militar que destruyeron nueve vehículos, algunos militares, reportó la agencia DPA.

El Comité de Coordinación Local, que hace un recuento de las víctimas en todo el país, aseguró que el número de muertos ayer fue de 48 personas.

El Observatorio señaló que más de 600 personas murieron en hechos de violencia desde el 12 de abril, cuando en teoría entró en vigor una tregua.

Desde el inicio de las revueltas, en marzo de 2011, el organismo estimó que unas 11.000 personas murieron.

Ahmed Fawzi, portavoz del mediador de la ONU y la Liga Arabe, Kofi Annan, aseguró que el plan de paz para Siria está "encaminado" pese a la lentitud con la que avanza el cese del fuego.

Fawzi explicó que ya hay 50 observadores internacionales en este país árabe.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Nuevos ataques y otro muerto en la Franja de Gaza

LUEGO DE LOS BOMBARDEOS DE AYER
La explosión de un autobús en Jerusalén que dejó un saldo provisorio de 31 heridos, dos de ellos "graves", se suma a las cuotas de violencia en la región. Si bien hasta el momento el hecho no fue atribuido nadie, el gobierno israelí informó que el hecho se produjo por el estallido de una bomba escondida en un bolso. Cohetes y morteros fueron lanzados a Israel desde la Franja de Gaza, y aviones israelíes mataron luego a un miliciano palestino; la Jihad Islámica se atribuyó este fuego que luego derivó en la muerte de uno de sus combatientes. La policía israelí dijo que un civil resultó herido por esquirlas de un cohete en la ciudad más grande del sur de Israel, Bersheba. Hechos que se suman a la escalada de violencia que ayer dejó como saldo ocho milicianos y civiles palestinos muertos en ataques aéreos israelíes.
El estallido del micro se produjo este miércoles a proximidad de la principal estación de autobuses de Jerusalén y fue causado por una bomba escondida en un bolso, declaró a la prensa el ministro de Seguridad Interior, Yithzak Aharonovitch. El funcionario acusaron que milicianos palestinos dejaron el artefacto con un kilogramo de explosivos en una bolsa en la vereda.
Por su parte, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, advirtió que el Ejército israelí actuará "con determinación y responderá con ataques" el lanzamiento misiles desde la Franja de Gaza. Aviones de guerra israelíes volvieron a atacar Gaza, después de que dos misiles lanzados desde la Franja impactasen en la ciudad israelí de Beersheva y ocho granadas de mortero cayeran en comunidades israelíes del Neguev.
El movimiento islamista Hamas, que gobierna en la Franja de Gaza, declaró un día de duelo y pidió a todos los residentes de Ciudad asistir a los funerales de los civiles y milicianos muertos ayer por Israel, entre los que se encontraban cuatro adolescentes.
El ministro israelí Matan Vilnai predijo que un enfrentamiento militar con Hamas es "sólo cuestión de tiempo". "Estamos tomando todas las medidas apropiadas en esa dirección", dijo Vilnai, ministro de Defensa para la sociedad civil.
Israel y Hamas respetaron parte de la tregua desde que Israel lanzó una gran ofensiva de un mes en Gaza que terminó en enero de 2009. El conflicto causó más de mil muertos palestinos, en su mayoría civiles, y dañó miles de casas y comercios en Gaza. Treinta israelíes, en su mayoría soldados, murieron también en la guerra.

jueves, 17 de marzo de 2011

“Parece que nos estuvieron engañando”

RUBEN NAKAMURA, ARGENTINO RESIDENTE EN TOKIO, EXPLICA POR QUE DECIDIO IR AL SUR DEL PAIS PARA HUIR DEL RIESGO
Hijo de japoneses, vive en Tokio desde hace 22 años con su esposa brasileña. Dice que creía en la información oficial hasta que vio cómo se contradecía con la realidad. Muchas mujeres y niños se van de la capital hacia el sur.
 Por Mariana Carbajal
“Tenemos miedo”, dice Ruben Daniel Nakamura, desde Japón, donde vive hace 22 años. Este argentino, que nació en la ciudad de Buenos Aires y es hijo de padres japoneses, trabaja como diseñador gráfico para una empresa en Tokio. Pero el lunes, con su esposa, brasileña, Sayumi, decidieron emprender el éxodo hacia el sur del país para huir del riesgo de la contaminación con radiaciones, después de ver por televisión, en vivo y en directo, una explosión en uno de los reactores de la central nuclear de Fukushima I, situada 250 kilómetros al nordeste de su hogar. “Estamos ahora parando en un hotel en la ciudad de Otsu, provincia de Shiga, a unos 430 kilómetros de Tokio. Hemos resuelto alejarnos de la capital con varios matrimonios más de argentinos”, cuenta a través del teléfono. Se lo escucha calmo. La vida en Otsu, una localidad muy turística por su enorme lago Biwa, el más grande de Japón, transcurre con absoluta normalidad, alejada de los estragos que dejó el terremoto y el tsunami en Sendai y de los cortes de electricidad y el racionamiento de combustible que persiste en la capital nipona, dice. “Mi esposa fue muy clara en su trabajo. Le dijo a su jefe: “Tengo miedo. Si me asegurás que en cinco años no desarrollo un cáncer o no estoy radiactiva, me quedo.” La decisión de dejar el trabajo fue en realidad unilateral, pero en la empresa entendieron. Y entonces cada uno anunció que se tomaba vacaciones pendientes, explicó Nakanura, de 47 años, la misma edad que Sayumi. No tienen hijos. Nakanura se queja por la falta de información gubernamental sobre el riesgo atómico: teme que les estén ocultando la verdadera gravedad que podría tener la situación por las fallas en los reactores nucleares.
El terremoto del viernes lo encontró a él en su hogar, “una típica casa japonesa antisísmica, con armazón de madera”, precisó. Se trata de un conjunto de departamentos de dos pisos. El suyo tiene 40 metros cuadrados de superficie, por el que pagan 1200 dólares al mes de alquiler. “Estaba trabajando cuando empezó el sismo. Después de los dos primeros minutos me di cuenta de que iba a ser más fuerte que en otras oportunidades. Se sintió muy fuerte en Tokio. Al tsunami lo vi casi en directo, por la televisión. Creo que hubo unos cinco minutos de diferencia, para limpiar las imágenes más impresionantes. Mi señora estaba trabajando en el centro de Tokio”, relató. En seguida intentó comunicarse con ella, pero las líneas telefónicas estaban ya saturadas y le resultó imposible. Por la suspensión del transporte público, Sayumi, que trabaja en un banco, tuvo que caminar unos 16 kilómetros ese día para regresar a su casa. “Así empezó nuestro periplo”, apunta Nakamura. El sismo no dejó en su vivienda más que algunas pequeñas grietas. “Sólo se cayeron unos CD de una estantería”, grafica. “El domingo hicimos una vida más o menos normal. De hecho nos juntamos con otros matrimonios –eran cuatro personas argentinas y tres extranjeras– a comer un asadito para comentar los acontecimientos”, recuerda. Pero con el correr de las horas la amenaza de un estallido nuclear los llevó a Nakamura y a su esposa a querer alejarse de Tokio, con rumbo al sur del país. “En un principio, yo era de la idea de quedarnos. Hasta que me di cuenta de que nos estaban mintiendo. El lunes a las 10.50 aparece el portavoz del gobierno en la tele y dice que la situación en el reactor N 3 de Fukushima 1 estaba controlada. Y en ese mismo momento en que él hablaba la pantalla mostraba otra pequeña ventana abajo donde se veían imágenes en vivo y en directo desde la central nuclear. A las 11.01, es decir, apenas diez minutos después, se ve cómo explota un reactor. Fue algo que me chocó mucho. Hasta ese momento creía en el gobierno japonés y no quería moverme de Tokio. Pero esa escena me hizo cambiar de idea y le dije a mi mujer: ‘Vámonos’.”
Entonces, cargaron su camioneta con un bolso con ropa y una carpa que suelen usar para hacer camping y se dirigieron hacia el sur del país junto con dos matrimonios, uno de una argentina y un argentino, que tienen un bebé, y otro conformado por una argentina y un cubano, que tienen dos hijos, de 2 y 4 años. Se fueron en dos vehículos, la camioneta de Nakamura y otro auto. Primero pasaron una noche en un hotel en Nagoya, a unos 350 kilómetros de la capital japonesa. Allí se encontraron con otros dos argentinos, que trabajan en empresas multinacionales, que estaban parando en otro hotel de la misma ciudad, con quienes se vieron. La pareja de la argentina y el cubano –contó Nakamura– resolvió ir a la ciudad de Osaka, desde donde podrán seguir trabajando, dado que allí hay una filial de la compañía en la que están empleados. El otro matrimonio de argentinos se instaló en la casa de unos amigos en la provincia de Shiga, a 430 kilómetros de Tokio. Y Nakamura y Sayumi siguen viviendo en un hotel, pero ahora en Otsu, también en Shiga. “En esta ciudad la vida es rutinaria, como si no hubiera pasado nada”, describe Nakamura. En su raíd, vieron largas colas para cargar combustible en estaciones de servicio de la ciudad de Kanagawa, donde las filas llegaban a cuatro kilómetros. “Este tipo de detalles me ayudó a convencerme de que nos teníamos que ir de Tokio”, dice. “Me parece que el gobierno japonés nos estuvo engañando sobre la gravedad del problema nuclear”, agrega. Nakamura tiene la esperanza de que se trate de una crisis momentánea, que no llegue a los niveles del accidente en Chernobyl.
Dice que él y su esposa son exponentes de la típica clase media nipona, donde los dos necesitan trabajar para tener un buen pasar. Con la recesión que vive el país desde hace más de un año, sus posibilidades de ahorrar se han ido achicando. Pero la crisis económica, aclara, no la siente tanto la población –que recibe ayuda estatal si la necesita– como las empresas que, en todo caso, ganan menos. El índice de desocupación llegó a 12 por ciento, “que es muchísimo para este país”, apunta.
Ayer, a su esposa el banco en el que trabaja le ofreció enviarle una computadora configurada para que pueda retomar su actividad o le propuso trabajar desde Nagoya, que es la cuarta ciudad más grande de Japón, capital de la industria automovilística, y está localizada en la costa del Pacífico en la región de Chubu. “Ella tiene ganas de trabajar porque hacer ocio, estar 24 horas pendiente de las noticias, te mata. Podríamos volver, son 150 kilómetros de acá”, explica.
–¿Y han evaluado irse de Japón? –le preguntó Página/12.
–Hay varios países como Suecia, Francia y Alemania que han recomendado a través de sus embajadas a sus ciudadanos que se vayan de Japón. Vamos a ver cómo sigue la cosa. Tenemos miedo. Hoy un amigo que llevó hasta el aeropuerto a Pablo Bastianini, el delantero argentino del Yakohama Marinos, que se iba del país, me dijo que el aeropuerto era un caos, que se estaban yendo todos los extranjeros. Me contó que un pasaje que salía 300 dólares a Filipinas o Corea lo están vendiendo a 2500 dólares. También me llamó un argentino que quería irse, pero me dijo que no tenía la plata para sacar los cuatro pasajes que necesita para él y su familia: cada ticket aéreo cuesta alrededor de 4000 dólares.
–¿Otra gente se está yendo, como ustedes, para el sur del país?
–El lunes nos dedicamos a ver las placas de los autos: de cada 10, tres eran de la región de Kantos, que es donde está Tokio. Hoy, de cada 10, seis eran de allá. Te das cuenta de que la gente está saliendo. Pero la que está saliendo es la mujer con los hijos, o con su madre y los hijos. Los hombres se quedan trabajando.

lunes, 14 de marzo de 2011

Amenaza nuclear y desabastecimiento

Tras una fuerte réplica y una nueva explosión producida en el reactor 3 de la central nuclear Fukushima 1, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) indicó que el recinto de seguridad del reactor está intacto, aunque permanece la amenaza de una fusión de las barras de combustible en tres reactores. En el reactor 2 podría haberse producido ya una fusión parcial. También están en emergencia las centrales de Tokai y Onagawa. Mientras tanto, los japoneses sufren el desabastecimiento de alimentos y combustibles. Las empresas de suministro eléctrico esperan cuellos de botella, ya que que muchas estaciones nucleares fueron apagadas tras el terremoto del viernes por tiempo indefinido.

Una primera explosión se produjo el sábado en el edificio del reactor número 1 tras el devastador terremoto y el tsunami posterior. En la mañana de hoy, noche del domingo en Argentina, se produjeron dos nuevas explosiones en el reactor número 3 provocadas por la acumulación de hidrógeno, tras una réplica de 6 puntos en la escala Richter.
Pese a los esfuerzos del gobierno nipón en transmitir mensajes tranquilizadores, el mundo entero sigue con preocupación creciente la amenaza nuclear. Por eso, los cancilleres de la Unión Europea se reunirán hoy en Francia y serán recibidos por el presidente francés Nicolas Sarkozy, anfitrión de una cena prevista en el Elíseo, sede de la presidencia, y continuarán sus discusiones el martes.
Según informó la agencia DPA, las tiendas están cerradas en numerosas calles de la región en crisis. En algunos lugares el asfalto está levantado a consecuencia del terremoto y un edificio de oficinas está en ruinas. Los automóviles se hacen a las carreteras en busca de una gasolinera. Pero una tras otra están cerradas y cuelga el cartel de "agotado".
En la ciudad de Kagamiishi se formaron hoy largas colas en el único supermercado abierto. Todos esperaban hacerse con lo más necesario. Nadie empujaba y todos esperaban pacientemente sin protestar. "La gente necesita sobre todo alimentos, pero apenas quedan", explica Tomomi Goton, de 19 años. "Los almacenes están casi vacíos y nadie sabe cuándo llegan repuestos". Y sin gasolina no se pueden transportar alimentos frescos.
Sakiko Sato, en avanzado estado de embarazo, espera paciente en la cola del supermercado, con la esperanza que aún queden pañales y leche para bebé. "Podría ir también a un refugio, pero allí no tienen nada, así que mejor me quedo en casa", explica la mujer de 23 años, que espera a su bebé para alrededor del 25 de marzo. "Tengo miedo", reconoce ante la idea de que en las cercanas centrales nucleares pueda producirse una catástrofe.
Para preservar el servicio de energía eléctrica, el gobierno aprobó los planes al respecto de las eléctricas Tepco y Tohoku. Los primeros apagones se anunciaron para la mañana, aunque después se aplazaron al señalar que la demanda era menor de lo esperado, según Tepco.
Mientras, las explosiones en el reactor nuclear desatan el miedo de los japoneses: sin gasolina nadie puede huir con rapidez, afirma Tomomi Goton. Incluso aunque el gobierno haga una llamada urgente de evacuación por problemas en las centrales. Mucha gente está ya de camino hacia zonas que se creen más seguras.
Pero ello tampoco puede hacerse sin problemas. La mayor línea ferroviaria del país interrumpió la circulación en la región de Tokio y muchos trenes rápidos no circulan, mientras los pasajeros tienen que tomar trenes regionales. También en la estación de Yokohama, a unos 30 kilómetros, la gente se agolpa por conseguir un billete en uno de los últimos trenes.