Mostrando entradas con la etiqueta rebeldes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta rebeldes. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de abril de 2011

La voz egipcia se queda en plaza Tahrir

POR PRIMERA VEZ SE MENCIONA LA POLITICA, PERO LOS MILITARES CENSURAN QUE SE HABLE DE SU GOBIERNO
El ejército, al mando del país, reprimió las últimas protestas. El viernes pasado, día de rezo, como todos los viernes, se registraron dos muertes y decenas de heridos. El romance entre el pueblo y los militares llegó a su fin.
 Por Carolina Bracco
Desde El Cairo
Desde que la gente perdió el miedo de hablar, y desde que los medios perdieron el miedo de dejar a la gente hablar, parece que todo el mundo tiene algo que decir en Egipto. Luego de 30 años de represión, censura y abandono, la voz egipcia se esparce como pólvora, prendiendo fuego a todo resabio del régimen anterior. Denuncias de corrupción y abusos de todo tipo impregnan las pantallas de televisores y computadoras. Por primera vez se habla de política. De política sí, pero del gobierno militar no.
El director de la Junta de Asuntos Morales del ejército egipcio, Ismail Mohamed Othman, en una carta fechada el 22 de marzo pasado a los editores de todas las publicaciones egipcias, exigió que “no se publique ningún tema (noticia, declaración, queja, foto o anuncio) concerniente a las fuerzas armadas o comandantes de las fuerzas armadas, sin consultar primero con dicho organismo y con los servicios de Inteligencia.
Por incumplir este “pedido”, el bloguero Mikel Nabil fue condenado a 3 años de prisión luego de ser juzgado en un tribunal militar por denunciar que el actual gobierno es la continuación del régimen corrupto y criminal de Hosni Mubarak el pasado el 11 de abril. Los últimos acontecimientos parecen darle la razón. El viernes pasado, como todos los viernes, se convocó a manifestarse en la plaza Tahrir luego del rezo del mediodía, esta vez bajo el nombre de “viernes de la purificación”, dado que la consigna del día era que se expulse del gobierno a los funcionarios del gobierno anterior todavía en el poder, y se enjuicie a Hosni Mubarak y a su familia por estafar al pueblo egipcio.
Dos días antes habían comenzado a circular por Facebook y YouTube dos videos en los que dos militares acusaban a sus superiores de corrupción, torturas, abuso de poder y convocaban a la destitución del gobierno militar, a iniciar investigaciones a los militares involucrados en casos de tortura y represión durante la revolución, a la creación de un gobierno civil y el enjuiciamiento de Hosni Mubarak. Ambos vestían sus uniformes y mostraban sus documentos de identidad, demostrando pertenecer a la fuerza.
Sumándose a ellos, un grupo de unos veinte militares “rebeldes” se sumaron a la manifestación del viernes, donde se vieron muchas banderas palestinas en solidaridad con el pueblo palestino ante los bombardeos israelíes de las últimas semanas.
En lo que en aquel momento muchos desearon, pero nadie preveía que sucedería, se hizo un juicio simbólico a Hosni Mubarak y se encerró un muñeco con su cara en una jaula de madera ante la ovación de los presentes. El espíritu de la revolución había vuelto a las calles. Cantos, banderas, gritos, carteles con diferentes demandas, discusiones espontáneas entre los manifestantes y hasta un grupo de militares, los “rebeldes”, que se abrazaban con los manifestantes y llevaban la voz cantante de las demandas.
La protesta era como siempre pacífica, había algunas voces que proponían ir hasta Sharm al Sheikh –ciudad donde estaba Hosni Mubarak con su familia– para buscar al ex presidente y reclamarle todo lo que se ha robado. De allí surgió, desafiando el toque de queda (ahora de 2 a 5 de la mañana), la idea de quedarse acampando en la plaza para continuar las protestas al día siguiente. Unas 5 mil personas –entre los que se encontraban los militares “rebeldes”– comenzaron entonces a organizarse –-armar carpas con plásticos, traer comida, hacer fuego para calentarse– cuando el ejército se hizo presente en la plaza con camiones y unos 300 efectivos, y comenzaron a abrir fuego contra los presentes y a golpearlos duramente cuando se cruzaban con ellos. Camiones militares circulaban rodeando la plaza a toda velocidad, encerrando a los que estaban dentro.
Desde las 3 hasta las 5.45 am, el ruido de tiros y gritos retumbaba en todo el centro de El Cairo, aterrorizando a los vecinos que, apenas salían a los balcones para ver qué sucedía, eran apuntados por los militares.
Los manifestantes respondieron con piedras e incendiando un camión militar y un colectivo. El saldo, según fuentes oficiales, fue de 71 heridos y 2 muertos, presuntamente militares rebeldes. En los corazones y las cabezas retumbaban los recuerdos de la revolución.
El gobierno militar, en un extraño comunicado publicado esa madrugada en su perfil de Facebook, negaba la existencia de heridos o detenidos, a la vez que también anunciaba que “no tolerará ningún acto de vandalismo o cualquier acto que vaya contra los intereses del país y del pueblo”.
El sábado, desde la mañana, se acercó más gente a la plaza trepando por los alambrados que ahora rodean la plaza, como en los días de la revolución. El romance entre el pueblo y las fuerzas armadas había llegado oficialmente a su fin. El domingo llegó a los medios un CD grabado con la voz de Mubarak en el que preguntaba al pueblo egipcio por qué le piden que devuelva su dinero si él no tiene nada más que lo que es suyo, que nunca ha tocado un centavo de los fondos del Estado, a la vez que increpaba a quienes lo acusaban. Entre lo bizarro y lo tragicómico, el mensaje aumentó la fuerza del reclamo y el lunes volvió a llenarse la plaza, esta vez en los alrededores, ya que el alambrado no permitía el ingreso a los manifestantes.
Mientras que la manifestación transcurrió sin incidentes el lunes, al día siguiente a la tarde, cerca de las 17, el ejército encerró a los manifestantes y nuevamente abrió fuego contra ellos, dispersándolos. Si bien no se registraron heridos, sí se detuvo a una cantidad indefinida de personas, entre los que se encuentran dos extranjeros que estaban sentados en un café cerca de la plaza Tahrir. Ese mismo día, Hosni Mubarak supuestamente sufrió un ataque cardíaco mientras era interrogado en Sharm al Sheikh por la muerte de manifestantes durante la revolución y diversos casos de corrupción. Luego de ser llevado al hospital de esa ciudad y comprobar que se encontraba bien, él y sus hijos Ala y Gamal fueron detenidos para ser juzgados ante un tribunal en El Cairo el próximo 19 de abril. Entre la algarabía y el desconcierto, comienza un nuevo viernes en el Egipto revolucionario, que no pierde la esperanza de ver realizado aquel sueño de libertad.

miércoles, 6 de abril de 2011

Khadafi intentó contactarse con Washington

LUEGO DEL CESE DEL FUEGO AEREO ESTADOUNIDENSE
Según la agencia oficial Jana, el líder libio envió un mensaje a Barack Obama, y aunque no se brindaron más detalles al respecto, la información da cuenta que la declaración surgió a raíz de “la retirada de América de la alianza enemiga colonialista", es decir de la suspensión de las operaciones militares aéreas estadounidenses en territorio norafricano.
El intento de comunicación oficial con Estados Unidos es el primero que hace Khadafi desde que comenzó la intervención militar de países de la OTAN. Y tiene relación con el cese de operaciones de la aviación norteamericana, una medida que el Pentágono señaló que podría si la OTAN lo solicitara, según consignó la agencia EFE.
No es la primera vez que el gobernante se comunica a través de medio estatal. En su último mensaje, el 30 de marzo último, había advertido a los miembros de la alianza internacional que la situación en su país podría quedar "fuera de control" y los acusó de haber lanzado "una segunda guerra de los Cruzados" en el Mediterráneo. Y les exigió parar su "agresión salvaje" contra Libia y acusó de proceder a "un exterminio" del pueblo.
Antes de que se conociera el contacto con Washington -difundido por varias agencias internacionales-, el canciller francés, Alain Juppé, admitió que las acciones de la OTAN “son más difíciles” por las condiciones de lucha en que se encuentran los rebeldes, tras la avanzada de las tropas del líder libio que recuperó totalmente la zona petrolera de Brega.
"Sobre el terreno, la situación militar es confusa e indecisa", figuró el diplomático, aunque ratificó que su país y los aliados "apoyamos con todas nuestras fuerzas al Consejo Nacional de Transición de Libia (CNT)".
No obstante, si bien pidió al gobierno de los rebeldes que “se organicen”, le aclaró que "nosotros no estamos allí para la reconquista del territorio".
Juppé informó que en horas se reunirá con el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, para analizar las denuncias sobre muertes de civiles a mano de esa fuerza y trazar un panorama de situación sobre lo que vendrá. En este sentido, las agencias internacionales consignaron que los rebeldes están recibiendo aprovisionamiento de armas y municiones, por lo que se espera una nueva avanzada con el apoyo de las tropas internacionales.

jueves, 31 de marzo de 2011

La oposición libia puede estar perdiendo todo

LA RETIRADA DE LOS REBELDES ES CATASTROFICA Y SOLO SE DETUVO EN AJDABIYA, ULTIMA CIUDAD ANTES DE BENGHAZI
Las recriminaciones ya son abiertas y queda en claro que las fuerzas que se alzaron en armas no tienen la capacidad de pelear en serio. La cobertura aérea extranjera no alcanza para detener lo que ya parece un desastre.
 Por Kim Sengupta *
Los rebeldes de Libia entraron ayer en una retirada aterrada, envueltos en recriminaciones contra su propio liderazgo y acusando a los funcionarios que tratan con la comunidad internacional de tergiversar la realidad en el terreno. Después de doce noches de intervención militar occidental, que se considera que cambió irreversiblemente el curso de ese conflicto, las fuerzas revolucionarias retrocedieron ayer a la última ciudad antes de Benghazi, la capital del gobierno provisional de la oposición, aparentemente con la confianza agotada y mostrando poca voluntad para continuar la lucha.
El colapso de las fuerzas revolucionarias en 48 horas fue espectacular. El lunes habían estado a 65 kilómetros de Sirte, la ciudad natal de Muammar Khadafi, celebrando ya la captura del baluarte leal y el puesto clave hacia la capital, Trípoli. Ahora retrocedieron unos 160 kilómetros por la costa y están en Ajdabiya, uno de los dos más importantes puertos petroleros en el área. El otro, Brega, fue dejado indefenso cuando los rebeldes huyeron atravesándolo sin detenerse.
Mientras las frustraciones y la amargura crecían, muchos de los combatientes arremetieron contra su jerarquía militar y política. “¿Dónde está el califa Heftar? ¿Donde está Fathar Yunis? –preguntó el capitán Ahmed Abdul-Karem–. Estuve en el frente durante los dos últimos meses, nunca los vi. ¿Dónde están las armas y los hombres entrenados que nos prometieron?”
Se dice que los generales Yunis y Heftar están de regreso en Ben-ghazi, a cargo de la gran estrategia para la campaña militar. La crítica también iba dirigida a otros en la conferencia de esta semana en Londres sobre Libia. “Vi por televisión a la gente que había ido a Londres en sus elegantes trajes, hablando de cómo llevaban a cabo la guerra exitosamente –dijo Alí Slimani, haciendo un displicente ademán con la mano–. Nunca estuvieron aquí. Los gobiernos extranjeros deberían venir y ver por ellos mismos lo que sucede aquí.”
Como un mal presagio para los rebeldes y sus patrocinadores occidentales, las fuerzas de Khadafi continuaban avanzando en el frente oriental, en un patrón organizado y deliberado, a pesar de dos semanas de ataques por las fuerzas aéreas más poderosas del mundo. Una ilustración de esta resistencia pudo verse ayer a la tarde afuera de la ciudad de Al Aghayla, donde las tropas del régimen que perseguían a los rebeldes eran bombardeadas por aviones de guerra de la coalición internacional. Hubo un total de por lo menos ocho ataques de misiles.
Las fuerzas revolucionarias, conocidas como Shabaab, respondieron con gritos de “Alá hu Akhbar”, algunos regresaron al camino en sus autos y camiones. Pero pronto estaban huyendo nuevamente, mientras los leales, en lugar de dispersarse, continuaron con el ataque abriéndose en abanico a través del desierto para flanquear a sus enemigos. La conducta de aquellos que debieran ser aliados en esos poblados también está causando problemas a los rebeldes. En algunas ciudades y pueblos, los residentes se volvieron en su contra y lucharon junto a las tropas leales.
Awas Abu Tawib recibió un tiro en la pierna en Bin Jawad ayer a la mañana. “Provino de alguna de las casas. Sabemos que el grupo de Khadafi no estaba ahí y fue alguien que vive ahí –dijo–. Las casas fueron registradas y algunas personas han sido arrestadas. Quizás uno de ellos me disparó.” La oposición sostiene que estos hombres han sido pagados por el régimen para tomar las armas. Pero también es verdad que las lealtades varían, especialmente en el cinturón tribal más al oeste del centro de la oposición.
Parte del resentimiento ha sido alimentado por la búsqueda de los rebeldes de “quinta columnas” supuestamente pactando con las fuerzas de Khadafi. En Bin Jawad, The Independent vio alrededor de 220 hombres, miembros del clan Hosseini o gente asociada con ellos, cuando eran arrancados de sus hogares, golpeados y llevados a otro lado. Los “arrestos” tenían lugar mientras los rebeldes intercambiaban fuego en las puertas de la ciudad con tropas del régimen. Los residentes, ya asustados, vieron cómo los combatientes del Shabaab tiraban abajo a patadas puertas y también disparaban por las ventanas donde afirmaban haber visto francotiradores.
En Ajdabiya, otros temían verse envueltos en el amargo conflicto. Los cinco miembros de la familia de Qadir Fikri se contaban entre los cientos que dejaban la ciudad cuando llegó la noche. “Esta es la segunda vez que estamos haciendo esto –dijo–. Fuimos a quedarnos con parientes en Al Bayda cuando llegaron los hombres de Khadafi la última vez y estamos de vuelta sólo hace dos días. Pensábamos que nos podíamos establecer, pero ahora nos tenemos que ir nuevamente.”
Las fuerzas de la coalición han continuado con sus ataques aéreos, pero se entiende que los rebeldes no son un enemigo serio para el régimen en un nivel básico. Se dice que no tienen ninguna habilidad para atacar y no han mostrado señales de los rudimentos de la defensa para mantener el terreno.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

La OTAN no armará a los rebeldes

A CARGO DEL CONTROL UNICO DE LAS OPERACIONES
Cuando desde Estados Unidos ya hablaban abiertamente de entregar armas a los rebeldes libios que continúan perdiendo terreno frente a las tropas de Muammar Khadafi, la OTAN que quedó al mando de la Odisea al amanecer lanzó: "Estamos para proteger a la población civil, no para armarla". La frase pertenece al secretario general de la alianza militar, Anders Fogh Rasmussen, quien agregó que se concentrarán en "en garantizar la aplicación del embargo de armas", según lo ordena la resolución de la ONU que impulsaron los países occidentales para intervenir en el país norafricano.
Fogh Rasmussen subrayó que en el marco de la resolución 1973 de Naciones Unidas, que habilitó la Odisea del amanecer impulsada por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, "el punto clave del embargo es frenar el suministro de armas a Libia".
El secretario general insistió ante la prensa en que la OTAN "se centrará en proteger a los civiles y las zonas de población civil bajo la amenaza de ataques. Nada más, nada menos", señaló.
Previamente, el danés, que brindó una conferencia en Estocolmo, confirmó que la OTAN asumió hoy el "pleno control" de las operaciones internacionales en el país africano, incluidos los ataques contra posiciones de los leales a Khadafi.
Según explicó la portavoz de la Alianza Atlántica, Oana Lungescu, los países que toman parte en el operativo internacional para "proteger a la población civil" comenzaron desde el miércoles a iniciar el proceso paulatino de traslado de comando.
Los veintiocho aliados acordaron el domingo pasado las reglas de enfrentamiento y los planes militares para que la OTAN asuma el mando único de todas las operaciones.
Países como Turquía y Países Bajos ya dejaron claro que no participarán en los ataques selectivos en tierra. El comandante de la operación de la OTAN en Libia, el canadiense Charles Bouchard, dará una conferencia hoy desde el Cuartel General del Mando Conjunto de la Alianza en Nápoles para explicar el traspaso de mando.
Bélgica, por ejemplo, según confirmó el ministro belga de Defensa, Pieter de Crem, ya trasladó este miércoles el comando de sus siete aviones de combate F-16 y de su dragaminas al control de la OTAN.

martes, 29 de marzo de 2011

La coalición ya planea el futuro de Libia sin Khadafi

CUMBRE EN LONDRES
Unos 40 países y organizaciones se reúnen para debatir el destino político de Libia y buscar una salida al conflicto, que podría incluir un exilio de Khadafi. Es el primer encuentro convocado por el llamado grupo de contacto, formado por la docena de países de la coalición para asumir la "dirección política" de las operaciones, cuyo mando militar quedó en manos de la OTAN.
"La razón por la que estamos aquí es porque el pueblo libio no puede alcanzar ese futuro por sí solo. Estamos todos aquí unidos en un mismo propósito, que es ayudar al pueblo libio en esta hora de necesidad", dijo el primer ministro David Cameron a los presentes en la conferencia.
El premier agregó que su gobierno recibió informes de que fuerzas de Khadafi bombardearon hoy Misurata con incesantes ataques contra civiles desde tierra y mar. "Khadafi está usando francotiradores para dispararles (a los residentes de Misurata) y dejarlos desangrase en las calles hasta la muerte. Cortó los alimentos, el agua y la electricidad para obligarlos a la sumisión a través del hambre", agregó Cameron.
A su turno, Hillary Clinton llamó al mundo a hablar con una sola voz y exigir a Khadafi que renuncie para que Libia "pertenezca no a un dictador, sino a su pueblo", según las palabras de la jefa de la diplomacia norteamericana. Clinton agregó ante la conferencia que sólo con medios militares no se logrará sacar del poder a Kaddafi, que gobierna hace 41 años, y que será necesario aplicar más sanciones y mayor presión diplomática para conseguir este objetivo.
El Reino Unido, organizador de la reunión en Londres, afirmó que no quiere determinar el futuro político de Libia y que eso será tarea del pueblo libio. De la conferencia no participarán representantes de la oposición libia, aunque un enviado de los rebeldes está en Londres y tenía previsto reunirse con Hillary Clinton y su par británico, William Hague, informaron funcionarios norteamericanos y británicos.
Participarán del cónclave seis países árabes: Qatar, Irak, Jordania, Emiratos Arabes Unidos, Túnez y Líbano, y un país musulmán no árabe, Turquía. También asistirán el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen y representantes de la Liga Árabe y la Unión Africana.
El canciller italiano, Franco Frattini, dijo que varios países prevén presentar un plan para poner rápido fin al conflicto que incluye una propuesta para un autoexilio de Khadafi, un cese del fuego y conversaciones entre los rebeldes y jefes tribales libios.
Los gobernantes de Francia y el Reino Unido, dos de los países que más impulsaron los ataques en Libia, exigieron ayer la renuncia inmediata de Kaddafi y dijeron que la conferencia tendrá por fin "respaldar la transición" en el país árabe africano.
El encuentro es el primero del grupo de naciones que, integrado por Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y el resto de los países de la "coalición", asumirá el liderazgo político de la operación en Libia, cuyo mando militar pasó a la OTAN.
A última hora de ayer, el presidente estadounidense, Barack Obama; su par francés, Nicolas Sarkozy; el primer ministro británico, David Cameron; y la jefa de gobierno alemana, la canciller Angela Merkel, compartieron una videoconferencia para discutir la situación en Libia, informó la Presidencia francesa.
Un poco antes, Sarkozy y Cameron emitieron una declaración conjunta en la que dijeron que la conferencia en la Lancaster House de Londres tendrá como objetivo apoyar un proceso político post-Khadafi en Libia. "La comunidad internacional podrá respaldar la transición en Libia tras una dictadura violenta y crear las condiciones propicias para que el pueblo libio pueda decidir su propio futuro", afirmó el texto.
El Reino Unido, Francia y Estados Unidos fueron los impulsores de la resolución del Consejo de Seguridad que autorizó la imposición de una zona de exclusión aérea sobre Libia y el uso de la fuerza contra fuerzas de Khadafi "para proteger a los civiles". Esa resolución, aprobada hace 10 días, dio lugar a intensos bombardeos aliados contra fuerzas leales al líder libio, que, iniciados el 19 de marzo, permitieron a los rebeldes evitar una derrota inminente y recuperar todo el terreno que habían perdido este mes.

lunes, 28 de marzo de 2011

La OTAN se hizo cargo de las bombas

LA ALIANZA MILITAR DEL ATLANTICO NORTE SE PUSO AL FRENTE DE LA COALICION QUE ATACO A LIBIA
En Bruselas, los 28 embajadores de los países miembros de la OTAN aceptaron, por unanimidad, tomar el control de las acciones militares en el país árabe que está en estado de guerra civil desde hace un mes y medio.
Tras más de una semana de dudas y desacuerdos, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) decidió ayer asumir el mando de las operaciones militares que la alianza entre Estados Unidos, Francia y el Reino Unido comenzaron hace poco menos de diez días en Libia. “Hemos solicitado al alto mando operacional de la OTAN que implemente la ejecución de esta operación inmediatamente”, afirmó el secretario general de la Alianza Atlántica, Anders Fogh Rasmussen.
Los rebeldes que desde mediados de febrero pugnan por el fin del régimen de Muammar Khadafi avanzaron sobre el este del país y planean tomar el control de Sirtre, bastión del veterano gobernante, durante el transcurso de la jornada. Mientras tanto, quienes lideraron la intervención militar se reunirán mañana para debatir soluciones políticas y diplomáticas al conflicto.
La reunión definitoria en la que los 28 embajadores de los países miembros de la OTAN aceptaron, por unanimidad, tomar el control de las acciones militares en el país árabe que está en conflicto desde hace un mes y medio tuvo lugar ayer en Bruselas.
Allí, aparentemente, salvaron las diferencias e inquietudes mostradas, por motivos diferentes, por Francia y Turquía, acerca del papel que debía llevar a cabo el organismo y si tal rol debía incluir o no la capacidad de realizar ataques contra personas en el territorio en cuestión.
Turquía, el único miembro de la OTAN de población mayoritariamente musulmana, había mostrado su oposición al operativo de la coalición al temer que los ataques aéreos pudiesen causar víctimas civiles.
“Nuestro objetivo es la protección de los civiles y de las zonas habitadas que estén bajo amenaza de ataques del régimen de Khadafi”, agregó Rasmussen al respecto.
Además, el secretario general explicó que el organismo regional sólo se dedicará a intentar frenar el conflicto: “La OTAN implementará todos los aspectos de la resolución (1973) de la ONU. Nada más, nada menos”, insistió el secretario general, en referencia al documento a partir del que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas avaló el establecimiento de una zona de exclusión aérea. La Alianza Atlántica ya se había hecho cargo de imponer el embargo de armas en el Mediterráneo y de la zona de exclusión en cielo libio, pero a partir de esta decisión reemplazará a Estados Unidos en la dirección de esa intervención militar realizada por la coalición internacional, bautizada Odisea del Amanecer, en el país árabe desde el 19 de marzo.
Rasmussen precisó que el general canadiense Charles Bouchard fue designado comandante de todas las operaciones de la Alianza en Libia. Sin embargo, el traspaso del mando será efectivo en 48 horas, por lo que en los próximos días las operaciones estarán codirigidas por la coalición y la OTAN.
En cuanto a la naturaleza específica del accionar que tendrá el organismo en Libia, representantes del organismo especificaron a agencias internacionales de noticias que el plan elaborado no prevé una intervención con miras a sostener a los insurgentes que combaten a las fuerzas de Muammar Khadafi.
“La OTAN permanecerá siempre imparcial, no escoge un bando. El objetivo es detener todo eventual peligro para la población, de conformidad con la resolución de la ONU”, explicó a medios de comunicación internacionales un diplomático que pidió no ser identificado.
No obstante, los tres países que llevan a cabo la operación intervencionista Odisea del Amanecer no perderán protagonismo.
Ellos y el resto de los doce estados que participan en la operación –incluyendo Emiratos Arabes Unidos, el único estado árabe activasmente involucrado en el operativo– conformaron un colectivo de países cuyo fin apunta a definir acciones políticas y diplomáticas en el conflicto libio.
El grupo, llamado improvisadamente “grupo de contacto”, se reunirá por primera vez mañana en Londres, bajo el liderazgo del secretario de Relaciones Exteriores británico, William Hague.
“Habrá mucho por hablar”, dijo un funcionario británico. “Debemos empezar a pensar ahora en organizar la paz”, sostuvo su par francés, el canciller Alain Juppe.
Además de figuras claves en la intervención en Libia, como la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, confirmaron su participación en el encuentro los ministros de Relaciones Exteriores de más de 35 países. En el marco de esa reunión, Italia anunció que presentará un plan propio que incluye un exilio para el coronel Khadafi.
“Incluso dentro del régimen, hay gente que trabaja en favor de esta solución”, explicó el ministro de Relaciones Exteriores italiano, Franco Frattini,en referencia las negociaciones que Italia viene manteniendo con Alemania.

Con apoyo de la coalición, los rebeldes van por Sirte

CONTINUA EL AVANCE HACIA EL OESTE EN LIBIA
Tras reconquistar ayer estratégicos enclaves petroleros, los rebeldes libios arrebataron hoy la ciudad de Nawfaliya. Ahora buscan apoderarse de Sirte, el lugar de origen de Muammar Khadafi, donde la coalición internacionalrealizó nuevos bombardeos. Por ahora las tropas leales al líder libio lograron repeler a los insurgentes a 140 kilómetros de la ciudad.
Fuentes en Trípoli negaron hoy que los rebeldes hayan tomado Sirte, como habían sostenido antes los opositores. Las fuerzas insurgentes, señalaron, están a unos 120 kilómetros de la ciudad, considerada un bastión de Khadafi.
Los aviones de la coalición internacional volvieron en tanto a atacar esta mañana posiciones de las fuerzas gubernamentales en Sirte. Medios estatales reportaron un total de nueve explosiones en la ciudad a orillas del Mediterráneo. En la noche, agregaron, se realizaron también ataques aéreos contra Trípoli.
Se considera que Sirte, de alto valor simbólico por ser la ciudad natal de Khadafi, no podrá ser tomada por los rebeldes sin apoyo aéreo de los países occidentales. La ciudad está ubicada 460 kilómetros al este de Trípoli y 560 kilómetros al oeste de Bengasi, el bastión opositor.
Ayer los embajadores de los 28 Estados de la OTAN acordaron que la alianza asumirá el comando conjunto de las operaciones militares internacionales. "Nuestro objetivo es proteger a civiles y zonas habitadas por civiles amenazadas por un ataque del régimen de Khadafi", recalcó el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.
Alemania es hasta ahora el único país de la alianza transatlántica que ha descartado participar en las operaciones militares. El Ministerio de Exteriores de Berlín desmintió hoy además rumores de que se esté planeando una estrategia germano-italiana para encontrar una salida al conflicto en Libia, según declaraciones del ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, difundidas el domingo.
Las tropas de Khadafi, por su parte, bombardearon con lanzacohetes del tipo Grad la ciudad de Al Zintan, al suroeste de la capital, citó la cadena árabe Al Yazira a un portavoz de la oposición. Mientras, unos 200 soldados del líder libio se entregaron a los rebeldes en la ciudad petrolera de Jalu, unos 400 kilómetros al sur de Bengasi, en el interior del país. Los efectivos habían perdido antes el contacto con las tropas del gobierno que se retiran a lo largo de la costa mediterránea.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Khadafi: “Son horas gloriosas”

DIO UN DISCURSO EN SU SEDE DE TRIPOLI
Libia está "preparada para la batalla, sea ésta larga o corta", aseguró Muammar Khadafi durante su primera aparición pública desde el comienzo de la ofensiva de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, que examinan los próximos pasos de los ataques que lanzaron hace cinco días con aval de la ONU. Desde su residencia de Trípoli, el líder de ese país arengó a quienes se habían reunido a escucharlo: "Vamos a ganar esta batalla". Mientras tanto, los integrantes de la coalición internacional actúan de forma coordinada pero sin comando unificado. Estados Unidos y Francia aseguraron haber alcanzado un acuerdo, aunque lo presentaron de manera diferente, pues la Casa Blanca dijo que la OTAN asumirá en adelante un "papel esencial" y París se abstuvo de utilizar esa expresión.
Durante un encendido discurso, el líder aseguró que “son horas gloriosas” las que se están viviendo en ese país frente aun ataque al que dijo “no tener miedo”. “Estoy aquí, estoy aquí”, enfatizó el gobernante.
Con las fuerzas internacionales sin un comando unificado en territorio libio, los rebeldes que se habían replegado ante el avance las tropas del régimen indicaron que Misrata, a unos 200 km al este de Trípoli, hubo fuertes combates en los que cayeron víctimas civiles.
Las tropas leales atacaron la pasada noche nuevamente Misurata, causando 14 muertos y 23 heridos, informó la emisora árabe Al Jazeera. Las tropas de Khadafi están controlando el hospital estatal de Misurata con tanques frente a la entrada y francotiradores apostados en el tejado.
Los rebeldes pidieron a la alianza occidental el envío de un barco hospital a Misurata, ya que los habitantes de la ciudad ya no saben a dónde llevar a los heridos.
Los apoyos a la avanzada de las potencias militares se suman. Kuwait y Jordania anunciaron su contribución con apoyo logístico a las operaciones, según anunció el primer ministro británico David Cameron en el parlamento.
Por su parte, Turquía ofreció cinco buques y un submarino para ayudar a imponer el embargo marítimo de armas a Libia, informó la agencia píblica turca Anadolu. No obstante, el primer ministro de ese país, Recep Tayyip Erdogan, manifestó reservas a la operación de la coalición en Libia, y reiteró en los días pasados que no se plantea que los aviones turcos "bombardeen a los libios".
El presidente Barack Obama declaró que Estados Unidos redujo de manera "significativa" el número de sobrevuelos de Libia por parte de sus aviones, y que la zona de exclusión aérea estará organizada próximamente. Pero advirtió que Khadafi "puede intentar agachar la cabeza y esperar que pase la tormenta, incluso ante una zona de exclusión aérea". Obama agregó que Estados Unidos tiene otras herramientas además de las militares.
Los aviones de la coalición internacional realizaron, hasta ahora, 336 operaciones y 108 bombardeos desde el sábado, según el Pentágono. Los aliados buscaban apretar el cerco de Khadafi por todos los medios. La Unión Europea (UE) alcanzó un acuerdo para imponer sanciones al principal grupo estatal de petróleo de Libia. La decisión -el cuarto paquete de sanciones contra Libia impulsado por la UE desde el inicio de la rebelión- se adoptará formalmente en las próximas horas y entrará en vigor mañana con su publicación en el Diario Oficial de la Unión.
La coalición, liderada por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, incluye a otros países europeos de la OTAN y a un país árabe, Qatar, y opera en aplicación de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU que autoriza recurrir a "todos los medios necesarios" para proteger a los civiles expuestos al avance de las tropas de Gadafi en las zonas rebeldes.

martes, 22 de marzo de 2011

Duros combates por el control de Ajdabiya

DESPUES DEL ATAQUE AEREO ALIADO, LAS FUERZAS DE KHADAFI FRENARON EL AVANCE DE LOS REBELDES LIBIOS
A pesar de la retirada aterrorizada de las tropas del gobierno por los ataques aéreos de Occidente, los rebeldes no aprovecharon su ventaja y huyeron en pánico a la primera señal de contraataque. Se pelea casa por casa.
 Por Kim Sengupta *
Una ciudad asediada y golpeada, gente viviendo en ella sin comida, ni agua ni electricidad durante días y enfrentando ataques diarios: esto era Ajdabiya ayer mientras las fuerzas de Muammar Khadafi luchaban por mantenerse en esta estratégica puerta al este de Libia. A pesar de la destrucción de los tanques y la artillería del régimen y la retirada aterrorizada de las tropas del gobierno por los ataques aéreos de Occidente, los rebeldes, no por primera vez en esta guerra, no aprovecharon su ventaja. En cambio, huyeron en pánico a la primera señal de contraataque.
Hoy la resistencia rebelde es fuerte dentro de Ajdabiya, y sus miembros me guiaron a través de los caminos desiertos a las áreas que habían recuperado batallando con el enemigo día tras día. ¿Por qué, se preguntaban estos combatientes, había fallado el liderazgo del movimiento de protesta en Benghazi en aprovechar el conocimiento local y usar estas rutas para ir en su ayuda y aventajar a los tropas del régimen?
Los caminos del desierto también había sido usados por los residentes de la ciudad desesperados por escapar. Sólo queda en la ciudad un cuarto de la población de 135.000 habitantes. Las calles vacías retumban con el sonido de explosiones, y cada negocio está con las persianas cerradas; el hospital todavía está tratando a los heridos pero sus reducidas provisiones médicas no pueden hacer frente a ningún caso serio de los que llegan en ambulancias a menudo corriendo el riesgo de encontrarse en un fuego cruzado.
Aunque los combatientes revolucionarios han luchado para controlar el centro y algunos de los suburbios, todavía hay una amenaza constante de los soldados de Khadafi. Mi intérprete libio y yo tuvimos que movernos repetidamente a través de los caminos laterales y callejones mientras nuevas salvas de granadas a propulsión y fuego de Kalashnikov llegaba de diferentes direcciones.
Gran parte de los disparos se hacía con un descuidado desprecio por quién los estaba recibiendo en la otra punta. “Mire lo que han hecho –dijo Hamza Zwas, un militante de 26 años, señalando un gran agujero a un costado de una casa que acababa de ser impactada por un mortero–. Así es la forma en que disparan. Tenemos gente muerte, herida, porque no les importa. La gente está asustada y es por eso que se fue.”
La casa impactada estaba vacía. Los propietarios se habían ido la semana anterior. El vecino de 18 años de la casa de al lado, Selim Ansabi, murió hace tres días, cuando el auto en que viajaba fue impactado por un proyectil de artillería. “El era un pasajero. Su amigo, que manejaba, perdió un brazo –dijo el padre de Selim, Abdullah, sacudiendo la cabeza–. Ninguno de los muchachos era Shabaab, no estaban luchando. ¿Por qué usaron algo tan malo en la mitad de la ciudad? Tienen que haber sabido que la gente resultaría muerta o herida.”
Algunas de las muertes habían sido objetivos fijados de listas provistas por informantes locales, afirmaba la gente. Shawas Mohammed recibió un disparo en el frente de su casa; Jadullah Bakhti fue llevado, y su cuerpo tirado sobre un baldío dos días más tarde. Naji Yunis Ali no esperó a que la policía secreta que acompañaba a los soldados viniera por él y huyó con su familia.
“De manera que dañaron el lugar, estaban enojados, vinieron con un gran auto blindado y tiraron abajo la paredes, luego entraron y destrozaron todo –dijo el primo de Ali, Mukhtar Issa–. Tenían una foto de Naji, Dijeron que aun si había escapado a Benghazi, lo agarrarían y lo ahorcarían. Esto pudo pasarnos a muchos de nosotros, tenemos miedo.”
Sin embargo, no es sólo la población local la que tiene motivos para estar profundamente asustada. En el cuarto de atrás de una casa de una planta cerca de ahí, hay tres prisioneros tomados por los rebeldes. Dos de ellos, de Chad, son supuestamente mercenarios, de un grupo que Khadafi es acusado de reclutar en el Africa subsahariana. El tercero en su hombre de unos 60 años que afirma ser libanés, pero sus captores dicen que están convencidos de que es tunecino.
Los detenidos son traídos desde detrás de una puerta pesada, cerrada desde afuera con una barra metálica. Todos parecen asustados. El mayor se larga a llorar. El hombre, que dice que su nombre es Milud Miukhtar, afirma entre sollozos que es pobre y que ha estado durmiendo mal desde que llegó a la ciudad, hace un tiempo. “Me arrestaron porque soy extranjero, son muy sospechosos los de afuera. Me hicieron esto en las manos –dijo levantando las muñecas y los dedos hinchados–. ¿Cómo pueden pensar que estoy en el ejército? Soy demasiado viejo para luchar. ¿Qué me sucederá, me matarán? Señor, ¿usted lo cree?”
El comandante local, el capitán Adil Zwei, abraza a Mukhtar y le asegura que nadie lo lastimará. “Sus manos fueron dañadas cuando primero lo detuvieron, mis hombres no son responsables. Protegeremos a todos ellos, pero es un problema –dijo el capitán–. La gente por aquí está muy enojada, no podemos decirles por qué estamos deteniendo a estos hombres.”
Los dos hombres de Chad, Asil Hussein Baqua y Hussein Abdulrahab al Hussein, dicen que estaban trabajando en Trípoli cuando unos oficiales les dijeron que tenían que ir a pelear contra los “terroristas”. A cambio de sus servicios se les ofreció dinero, un departamento a cada uno y la ciudadanía libia. Baqua, de 38 años, que aseguró que había estado en Libia durante ocho años y trabajado en una fábrica de cerámica, dijo: “¿Qué opción teníamos? La policía nos habría arrestado si nos negábamos. Nos dijeron que sólo seríamos usados en tareas en puestos de control, eso es todo”. Al Hussein, de 27 años y desempleado, añadió: “Viví en Libia durante tres años, no tengo nada contra la revolución, Realmente siento haberme visto involucrado en esto”.
Ambos hombres estaban vendados como resultado de las heridas que habían recibido, dijeron, cuando un camión en el que iban fue impactado por un ataque aéreo, el domingo. El capitán Zwei estaba ansioso por entregar a los prisioneros a las autoridades rebeldes. “Esto sucederá cuando los oficiales de Benghazi lleguen aquí –dijo–. Pero no sé cuándo será eso. Creíamos que iba a ser hoy, después de las bombas de las potencias extranjeras.”
Las fuerzas del coronel Khadafi estaban en control de las entrados del este y del oeste de Ajdabiya cuando nos fuimos, disparando proyectiles a la ciudad, a la gente que había repetidamente enfatizado que lo querían y a quienes él quería. “No hubo grandes bombardeos hoy, estamos preocupados por que los extranjeros no los mantengan”, dijo el combatiente Hamza Zwas, frotando su hombro debajo de una remera Abercrombie & Fitch. Había recibido una bala en los primeros días del levantamiento, pero volvió a la lucha después de pasar por cirugía en Egipto. “Pero hemos estado luchando durante un tiempo ahora, y seguiremos”, dijo.
A la salida nos encontramos con Abu-Gadi Mohammed, de 37 años. Su familia estaba en el campo para evitar la violencia. Su mujer, Zahiya, se vio obligada a dar a luz ahí. “Estoy muy preocupado y disgustado por el hecho de que tuviera que pasar por esta experiencia dura –dijo–. Pero ella está bien y ahora tengo una hijita que es sana. La llamaré Amal (esperanza).”
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

Khadafi contraataca y apunta a bastiones rebeldes

TRAS NUEVOS BOMBARDEOS DE LA COALICION
Fuerzas leales al líder libio bombardearon Misurata, la última gran ciudad en manos rebeldes en el oeste del país, y dispersaron a un grupo de sublevados que intentan reagruparse en torno a Ajdabiya, una estratégica ciudad del este. Anoche los aviones de la coalición lanzaron una tercera ola de bombardeos a defensas aéreas y tropas. Un avión estadounidense se estrelló, pero, según el ejército norteamericano, no fue derribado por fuego enemigo, sino que habría sufrido un desperfecto mecánico.
La ciudad de Misurata, la tercera del país, a 210 kilómetros de Trípoli, fue objeto hoy de intensos bombardeos de tanques y artillería de Muammar Khadafi, aseguró Sadon el Mehmeraty, uno de los portavoces rebeldes en la localidad, a la cadena qatarí Al Yazira. Un doctor de Misrata dijo que tanques de Khadafi recorrieron las calles y abrieron fuego contra distintos objetivos de la ciudad.
El doctor de Misrata, que pidió no ser identificado por temor a represalias si la ciudad cae en manos de las fuerzas del gobierno, dijo que al menos 9 personas murieron en los ataques de hoy, entre ellos un colega médico con sus cuatro hijos, todos alcanzados por disparos de francotiradores de Khadafi, informó la cadena CNN.
En la mitad este, en tanto, un grupo de combatientes rebeldes que intenta avanzar sobre Ajdabiya debió dispersarse y replegarse hoy luego de ser atacado con artillería por las fuerzas de Khadafi, que desde hace días sitian esa ciudad de 140.000 habitantes, informaron voceros de los insurrectos.
La primera ola de bombardeos de Estados Unidos y sus aliados sobre Libia destruyó una columna de tanques y blindados del gobierno que avanzaban hacia Bengazi, la "capital" de los rebeldes alzados en armas contra Kaddafi desde el mes pasado, en el Este. Los ataques aéreos detuvieron el avance de las fuerzas libias y permitieron a los rebeldes, peor armados y al borde de la derrota apenas la semana pasada, iniciar una marcha desde Bengazi hacia el oeste para tratar de romper el sitio a Ajdabiya.
Los cientos de combatientes rebeldes que llegaron a la periferia de Ajdabiya fueron forzada a huir hoy en jeeps y camionetas al ser atacados por la artillería de las fuerzas de Khadafi, pero horas después volvieron y se desperdigaron en la misma área, informó CNN.
También hoy, fuerzas del líder libio atacaron la ciudad de Zintan, en el oeste libio, 160 kilómetros al este de Trípoli, donde intentaron ingresar cubiertos por fuego de artillería, dijo un vocero rebelde a la cadena de noticias árabe Al Jazira.
En coincidencia con nuevos ataques de Khadafi a ciudades sublevadas, el gobierno libio dijo que los ataques de anoche realizados por la coalición, que comenzaron en Trípoli, causaron numerosas víctimas, mientras que los medios estatales afirmaron que los bombardeos profundizan la lealtad y solidaridad de los ciudadanos hacia el líder libio.
Según un vocero libio, los ataques de anoche de la coalición alcanzaron aeropuertos militares y bases navales en las ciudades de Trípoli, Al Zawiya, Misrata, Sirte y Zebha. Los bombardeos dejaron un número especialmente elevado de víctimas en la base aérea Al Kardabiya, en Sirte, 600 kilómetros al este de la capital, añadió el portavoz, citado por la agencia de noticias DPA.
En tanto, la página web del diario británico Daily Telegraph informó hoy que un avión estadounidense cayó a tierra en un descampado en Libia por una falla mecánica y que su piloto fue rescatado por rebeldes, pero la información no fue confirmada oficialmente.
Los bombardeos de Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y un puñado de países más de Europa comenzaron el sábado en virtud de una resolución de la ONU que autorizó "todas las medidas necesarias" para proteger a civiles de ataques de Khadafi, que enfrenta una rebelión iniciada el 15 de febrero pasado. Pero mientras que los bombardeos aliados pueden evitar que Khadafi ataque ciudades rebeldes, Estados Unidos se muestra reacio a ir más allá que ese mandato del Consejo de Seguridad de la ONU y ayudar activamente a los sublevados a derrocar al líder libio.
El presidente estadounidense, Barack Obama, dijo ayer que "es necesario que Khadafi se vaya" pero también prometió que el rol militar de su país se limitará a hacer cumplir con el mandato de la ONU, que se centra específicamente en la amenaza humanitaria que constituye el coronel Kaddafi para su propio pueblo", señaló.

lunes, 21 de marzo de 2011

Sigue el bombardeo de la coalición en Libia

ESTADOS UNIDOS, FRANCIA Y GRAN BRETAÑA SE CONGRATULARON POR EL EXITO DE LOS OPERATIVOS
Aunque el Pentágono aseguró que el líder libio está cada vez más aislado, las tropas khadafistas volvieron a la ofensiva y ayer por la tarde ocuparon la zona central de una ciudad que estaba en manos de los rebeldes, Misrata.
 Por Eduardo Febbro
Desde París
La encogida coalición internacional que el sábado lanzó sus primeros ataques contra las fuerzas del coronel Khadafi volvió a pasar a la acción este domingo con una nueva ofensiva, esta vez contra la capital libia, Trípoli. La arremetida de anoche comenzó a las 19 horas GMT y pocos minutos después un portavoz del ejército libio anunció que había dado la orden a todas las unidades militares de acatar un alto el fuego inmediato. Contrariamente al anterior alto fuego, no respetado, éste no fue comunicado por Muammar Khadafi. El portavoz militar libio explicó anoche que la decisión de decretar un alto el fuego responde a “la muerte de civiles” y a los daños causados en edificios civiles y militares.
Las imágenes transmitidas por dos canales árabes, Al Jazeera y Al Arabiya, muestran a la defensa antiaérea de Trípoli en acción cuando uno de los aviones de la coalición sobrevolaba el sector donde se encuentra el cuartel en que reside Khadafi, Bab al Aziziyah, al sur de la capital. Fuentes francesas confirmaron por otra parte que ninguno de los aparatos de la coalición fueron alcanzados por los disparos. Poco después, el canal Al Arabiya aseguró que una densa columna de humo salía del complejo militar de Al Aziziyah.
Los aliados, en realidad, hasta ahora, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, se congratularon por el éxito de los operativos. William Gortney, un responsable del Pentágono, dijo que las fuerzas leales a Khadafi están cada vez más aisladas y que los operativos llevados a cabo hasta ahora “disminuyeron significativamente” tanto las capacidades aéreas como el alcance de los radares.
Sin embargo, las tropas khadafistas volvieron a la ofensiva y ayer por la tarde ocuparon la zona central de una ciudad que estaba en manos de los rebeldes, Misrata. Esta localidad fue uno de los blancos de la coalición en los ataques que inauguraron el operativo Odisea del amanecer. Entre tanto, Khadafi salió una vez más a escena y anunció que entregaría armas a todos los libios a fin de defender el país, prometió que la guerra “será larga” y reiteró que la derrota de Occidente era “inevitable”.
Los partes optimistas de los aliados no ocultaron lo que es una evidencia desde el principio, es decir, las profundas desavenencias en el seno de la coalición. Se anunció con reiterada insistencia que los países árabes estaban plenamente dentro de la coalición, pero la afirmación dista de ser exacta. Sólo uno de ellos proporcionó aviones, Qatar. La Liga Arabe, que había pedido de manera oficial que la ONU definiera una zona de exclusión aérea, salió el domingo a poner en tela de juicio con virulencia el inicio de la ofensiva. El secretario general de Liga Arabe, Amr Musa, estuvo en París en la cumbre organizada el sábado por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y a la cual asistieron tres organismos, la ONU, la UA, Unión Africana, la misma Liga Arabe y 17 países. La cumbre precedió la intervención de la aviación francesa, que inauguró el operativo. Ayer, Amr Musa se desmarcó de las acciones militares. El responsable del organismo panárabe declaró que lo que estaba ocurriendo en Libia “difiere del objetivo que consistió en imponer una zona de exclusión aérea. Nosotros queremos la protección de los civiles y no que se bombardee a más civiles”. Amr Musa adelantó que convocaría con carácter de urgencia una reunión de la Liga. Los aliados le respondieron a través del portavoz de Barack Obama, quien hizo una interpretación amplia de la resolución de la ONU que autorizó la implementación de una zona de exclusión aérea. “La resolución aprobada por los árabes y el Consejo de Seguridad de la ONU incluye ‘todas las medidas necesarias’ para proteger a los civiles. Y ello, como ya lo hemos dicho, incluye una zona de exclusión aérea y también lo que va más allá”.
Este domingo trascendieron algunas informaciones importantes sobre la forma en que está configurada la coalición. Ello, con todo, no despega las dudas sobre qué ocurrirá en el futuro ni cuál es el verdadero propósito de la intervención occidental. En primer lugar, la misión Odisea del Amanecer no está actualmente bajo mando europeo sino norteamericano. El operativo está a cargo del general Carter F. Ham, jefe del US Africa Command (Africom) basado en Stuttgart, Alemania. Las fuerzas navales que intervienen en Odisea del amanecer, la Task Force Odyssey Dawn, también responden a los manos de Washington.
La Task está a cargo del almirante Samuel J Locklear, quien dirige el estado mayor a bordo del USS Mount Whitney. Nada parece realmente claro en este operativo. Londres declaró ayer que esperaba que en los próximos días la OTAN tome el control del operativo. “Espero que pasemos bajo el comando y control de la OTAN, aunque no sea una misión de la OTAN”, dijo el ministro británico de Defensa, Liam Fox. La OTAN todavía no tomó ninguna decisión, pero esta propuesta contrasta con la aberración manifestada por París ante la idea de ver acercarse la sombra de la Alianza Atlántica, una eventualidad que tornaría aún más compleja y tensa la relación y las reacciones de los países árabes. Menos la eficacia de las armas, todo parece montado con papel picado y pegado con broches sobre un hilo agitado por el viento.
Mientras tanto, en Libia, la guerra ha aglutinado a una dispar alianza que se ha dado en llamar “los rebeldes libios”, Los rebeldes, a quienes se los identifica con los “buenos” en oposición a los partidarios de Khadafi, son un cóctel de defensores de los derechos humanos; de jóvenes hartados de la dictadura de Khadafi que lanzaron la coalición Revolucionaria del 17 de febrero; de ministros de Khadafi que renunciaron a su cargo a raíz de los primeros bombardeos contra los civiles, como el ex titular de Justicia Mustafá Abdel Jalil; de ex aliados de los primeros tiempos de Khadafi caídos luego en desgracia, como el responsable del comité militar del gobierno de transición Omar el Jariri; de desertores del ejército, de voluntarios sin experiencia y, también, una curiosa cofradía de grupos por demás paradójicos.
Aunque resulte asombroso, entre quienes se llaman “los rebeldes” y que hoy están siendo ayudados por Occidente a derrocar a Khadafi, hay fervientes militantes del antiimperialismo. Uno de ellos es el Islamic Libyan Fighting Group. Se trata de un grupo fundado a mediados de los años ’90 por combatientes que habían ido a pelear a Afganistán junto a los talibán contra las tropas ocupantes de la desaparecida Unión Soviética. El Islamic Li-byan Fighting Group se implantó y prosperó en el este de Libia, la región “rebelde” por excelencia, y está considerado por el Departamento de Estado norteamericano como una “organización terrorista”. Esos combatientes que viajaron a Afganistán a desalojar al ejército rojo fueron, en esos años de la Guerra Fría, financiados y llevados por Washington a través de Osama bin Laden. Todos esos grupos, al igual que el jefe de Al Qaida, se convirtieron luego a un fervoroso antiimperialismo.

Las bombas siguen cayendo en Libia

NUEVOS ATAQUES DE LA COALICION
Las fuerzas aéreas de la coalición encabezada por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña continuaron su asedio sobre las tropas leales a Muammar Khadafi, con varios ataques en los alrededores de Ajdabiya, una estratégica ciudad del este del país, ubicada a sólo 160 kilómetros del bastión rebelde, Benghazi. En tanto, el canal de noticias árabe Al Arabiya informó que soldados de Khadafi atacaron posiciones de los insurgentes en la ciudad de Al Zintan, a pesar de haber decretado el alto fuego.
"Hubo ataques aéreos a primeras horas de la mañana", declaró desde Zueitina, a unos quince kilómetros de Ajdabiya, el combatiente rebelde Ahmed al Tir, quien agregó que los rebeldes "atacaron hacia las tres de la mañana y las fuerzas de Kaddafi contraatacaron, y continúan aún en el acceso este de Ajdabiya".
Por su parte, el ministerio británico de Defensa aseguró a la cadena BBC que los aviones Tornado de la Fuerza Aérea Real (RAF) decidieron abortar hoy un bombardeo porque había civiles en el objetivo, según informó la agencia de noticias Europa Press.
En tanto, el portavoz del gobierno francés, Francois Baroin, señaló hoy que los ataques aéreos a objetivos militares en Libia, que comenzaron el pasado fin de semana, "ya están surtiendo efecto y nos permiten constatar en este momento que hemos parado a Khadafi". En declaraciones a la emisora televisiva Canal+, el portavoz francés insistió en que el objetivo de la operación internacional en Libia sigue siendo "la protección de la población civil por medio de la vigilancia del espacio aéreo libio".
Mientras, las acciones de los aviones de combate franceses para imponer la zona de exclusión de vuelo prosiguieron hoy, dijo un portavoz castrense en París. En tanto, Londres no descartó un ataque directo contra el propio Gadafi.
Según las informaciones de los opositores y de los medios árabes, Jamies al Khadafi, un hijo del líder libio, falleció víctima de un piloto kamikaze. Habría muerto en un hospital en Trípoli como consecuencia de las graves quemaduras sufridas cuando hace unos días un piloto desertor hizo estrellar su casa contra una base en Bab al Aziziya, en Trípoli, donde vive Khadafi con su familia.
El ministro de Defensa británico, Liam Fox, dijo a la emisora BBC que un ataque contra Khadafi sería "eventualmente una posibilidad" y depende de si los civiles quedarían fuera de peligro. El domingo el vicealmirante William Gortney dijo en Washington que los ataques no se dirigen contra el líder libio en persona: "Khadafi -dijo- no está en nuestra lista de objetivos".
La base de la intervención internacional es la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que da luz verde a la implantación de una zona de prohibición de vuelo sobre Libia y el uso de medios militares para impedir los ataques de Khadafi contra la población insurgente. El texto sin embargo no ampara el envío de tropas terrestres.

viernes, 18 de marzo de 2011

Alto el fuego

TRAS EL PERMISO DE LA ONU PARA LA INTERVENCION EXTRANJERA
El gobierno libio decidió suspender todas las operaciones militares tras la resolución votada por el Consejo de Seguridad de la ONU que autorizó ataques aéreos contra el régimen de Muammar khadafi. La decisión fue dada a conocer por el ministro de Relaciones Exteriores de ese país, Musa Kusa, quien durante una conferencia de prensa informó que se “decidió aplicar de inmediato un alto el fuego y dar por terminadas todas las operaciones militares".
El diplomático argumentó que su país, al ser miembro de Naciones Unidas, está "obligado a aceptar la resolución del Consejo de Seguridad" de la ONU, cuyo Consejo de Seguridad votara ayer a favor de la apertura de una zona de exclusión aérea para que fuerzas de Occidente intervengan en el conflicto que afronta ese país desde que sectores opositores a Khadafi desataran una rebelión que durante las ultimas horas había sido puesta en jaque.
Antes de que se diera a conocer esta información que intenta poner freno a la ofensiva del fuego extranjero sobre Libia, la OTAN, que no había decidido si intervenir o no, había acelerado sus planes de una posible acción. Según la agencia EFE, los países miembros de esa organización, incluso los más reticentes como Alemania y Turquía, convinieron completar una estrategia militar "lo antes posible".
El envío de tropas o bien el apoyo logístico para poner freno a las tropas de Khadafi fueron justificadas bajo el argumento de apoyar la asistencia humanitaria a la población, garantizar la aplicación del embargo de armas que pesa sobre Libia y contribuir al establecimiento de una zona de exclusión aérea.
Sin embargo, hay indicios de que el cese de los combates son más bien un repliegue para repensar el tablero y sus fichas. El Ministro de Defensa libio advirtió que tras la decisión de la ONU, el Mediterráneo "va a dejar de ser un lugar seguro", según publicó DPA.
Asimismo, las reacciones internacionales no se hicieron esperar. El primer ministro británico, David Cameron, anunció que “en las próximas horas” su país enviará aviones de guerra a Libia. La decisión ratifica la urgencia de los países europeos que fogonearon la decisión del Consejo de Seguridad en poner en vigencia la zona de exclusión aérea que, según prevén los analistas, servirá no sólo para la ayuda humanitaria sino también para un ataque con aviones sobre las fuerzas “leales” al líder libio.
Durante una reunión con miembros del Parlamento del Reino Unido, Cámeron ratificó que se sumará a una operación autorizada por la ONU para evitar que Khadafi lance "un brutal ataque usando fuerzas de aire, tierra y mar" sobre Benghazi, la "capital" de los rebeldes.
Por su parte, España anunció que cederá a la OTAN dos de sus bases militares en el sur del país, así como barcos y aviones. La decisión fue comunicada por la ministra de Defensa, Carmen Chacón, quien tomó el argumento de la intervención por cuestiones humanitarias: "Nuestra responsabilidad está con el pueblo de Libia", manifestó la funcionaria durante un acto en una base aérea madrileña presidido por el rey Juan Carlos.

La ONU aprobó la intervención extranjera en Libia

EL CONSEJO DE SEGURIDAD DIO LUZ VERDE A ESTABLECER UNA ZONA DE EXCLUSION AEREA
La resolución señala que se “tomarán todas las medidas necesarias”, incluyendo posibles bombardeos contra el régimen de Khadafi para proteger a los civiles. Sucede cuando el ejército avanzaba hacia el último bastión rebelde.
Que se tomen todas las medidas necesarias, incluyendo el uso de la fuerza. Eso decidió ayer el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para poner freno a los ataques del régimen de Muammar Khadafi contra la población civil que pide el fin de su gobierno. Las banderas tricolores volvieron a agitarse ayer en Benghazi más allá del terror. Los rebeldes se entusiasmaron con que la decisión de la ONU pueda traerles una victoria que en los últimos días se les escapó de las manos. Al cierre de esta edición, aún no se sabía si la zona de exclusión aérea iba a imponerse antes de que se cumpliera la última amenaza del autoproclamado “guía de la revolución”: atacar Benghazi, el último bastión rebelde.
No todos los países que integran ese órgano dieron el aval para la intervención internacional en el conflicto, pero ninguno dijo que “no” a la propuesta del Reino Unido, Francia, Estados Unidos y Líbano. Washington desconfiaba al principio de una solución militar en Libia, pero rápidamente se convenció, tal como publicó The New York Times. Dos de las potencias con poder de veto, Rusia y China, se abstuvieron. Lo mismo hicieron Brasil, India y Alemania, cuyo canciller venía anunciando que Berlín no quería meterse en una guerra en el norte de Africa.
En la parte preambular, la resolución hace referencia a la escalada de violencia que se vive en territorio libio y a la violación sistemática de los derechos humanos en que incurren las autoridades. Por eso, los países miembros del Consejo de Seguridad le reclamaron al régimen que hace 42 años se perpetúa en el poder que termine con los ataques y los abusos contra civiles. En otras palabras, la ONU demandó un alto el fuego.
“El Consejo de Seguridad autoriza a los Estados miembros que hayan notificado al secretario, que actúen en forma individual o a través de organizaciones regionales, a tomar todas las medidas necesarias para proteger a los civiles y las áreas pobladas por civiles que estén bajo amenaza de ataque, incluida Benghazi, pero excluye una fuerza de ocupación extranjera de cualquier tipo y forma”, dice claramente la resolución. Los bombardeos estarían contemplados dentro de esa difusa frase de “todas las medidas”.
Los países también decidieron imponer una prohibición para todos los vuelos sobre el espacio aéreo libio para evitar que las fuerzas leales a Khadafi bombardeen a la población civil. Pero no estarán prohibidos los vuelos con fines asistenciales, por ejemplo, los que llevan medicamentos, comida o que transportan a trabajadores humanitarios. Tampoco habrá una veda sobre los aviones que intenten repatriar a ciudadanos que están bajo peligro en el país norafricano.
Por otra parte, la resolución prevé congelar todos los activos con los que cuentan las autoridades libias a fin de que no sigan disponiendo de financiación para contratar mercenarios o para continuar con la cruenta ofensiva que, en los últimos días, incluyó ataques por tierra, agua y aire. También se decidió reforzar el embargo de armas, que ya había sido impuesto semanas atrás por el Consejo de Seguridad. En esa oportunidad, los países no se habían expedido acerca de una zona de exclusión aérea, pero sí habían consensuado enviar el caso libio a la Corte Penal Internacional (CPI). Allí, el fiscal argentino Luis Moreno Ocampo decidió abrir una investigación porque, según las pruebas con las que contaba, en Libia se estarían perpetrando crímenes de lesa humanidad.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió anoche que haya una acción inmediata para implementar las medidas aprobadas. Según Ban, la decisión de ayer tiene un carácter histórico. “La resolución afirma de manera clara e inequívoca la determinación de la comunidad internacional de cumplir su responsabilidad sobre la protección de civiles ante la violencia perpetrada sobre ellos por su propio gobierno”, apuntó en un comunicado, en el que también resaltó el apoyo de la Liga Arabe a la zona de exclusión aérea.
Con cuánta celeridad actuará la comunidad internacional no se sabe. “Puede ser cuestión de horas”, respondió el canciller francés, Alain Juppé. El premier británico, David Cameron, se reunirá hoy de urgencia con su gobierno y comparecerá ante la Cámara de los Comunes para tratar la intervención en Libia. La jefa del Departamento de Estado norteamericano, Hillary Clinton, hizo una proclama clara en ese sentido desde Túnez, donde está de gira. “Queremos apoyar a la oposición que se levantó contra el dictador”, remarcó la ex primera dama.
Como era de esperarse, la diplomacia libia no tomó gratamente la resolución de la ONU. El viceministro de Relaciones Exteriores, Khaled Kaaim, dijo que la decisión de la ONU “amenaza la unidad de Libia” y constituye una “llamada para que los libios se maten entre ellos”. Pero hizo una concesión. “Estamos dispuestos a tomar la decisión del alto el fuego pero necesitamos un interlocutor bien preciso para discutir su aplicación”, reconoció. Según Kaaim, fue una “gran sorpresa” que Alemania no haya dado el visto bueno a la intervención.
Fue un notable cambio de tono. Horas antes, Khadafi había lanzado una amenaza tras otra, si llegaba a concretarse una intervención internacional. “Cualquier acto militar extranjero en contra de Libia pondrá en peligro a todo el tráfico aéreo y marítimo en el mar Mediterráneo. Las instalaciones militares y civiles se volverán blanco del contraataque libio”, prometió. También había dicho a la prensa portuguesa que el Consejo de Seguridad no tenía mandato sobre el país y que Trípoli no reconocería sus resoluciones.
Las amenazas no sólo traspasaron las fronteras, fueron directo hacia Benghazi, la que los rebeldes llaman “capital de la Libia libre”. El dirigente libio dijo que los combatientes opositores sólo eran “gángsters armados” y les advirtió que sus tropas no tendrán piedad con ellos. “La decisión ya está tomada: Estamos yendo hacia allá”, dijo en una declaración radial. Los rebeldes no creen todo lo que escuchan y piensan que hoy no despertarán con el régimen tomando por asalto el bastión opositor. Por eso, el opositor Consejo Nacional de Transición prometió que resistirá. Tampoco los pobladores de Ben-ghazi hicieron caso a las amenazas del régimen y esperaron la resolución del Consejo de Seguridad en las calles. Agitaron sus banderas tricolores y dispararon al aire para celebrar.

jueves, 17 de marzo de 2011

Una catástrofe con cuatro cabezas

 Por Eduardo Febbro
Desde París
Muammar Khadafi ejecutó las dos amenazas que había proferido en los últimos días: aplastar la rebelión que nació a mediados de febrero y revelar informaciones comprometedoras para el presidente francés, Nicolas Sarkozy. En un puñado de días las tropas leales al régimen recuperaron las ciudades en manos de los rebeldes y en menos de una hora se hicieron con el control de Ajdabiya, el eje estratégico que determina el acceso final a la capital de los sublevados, Benghazi. Allí está la sede del CNLT, el Consejo Nacional Libio de transición al que Francia reconoció como “el único interlocutor legítimo” del pueblo libio. A ese reconocimiento se sumaron luego los otros 26 países de la Unión Europea. Los cañones de Khadafi resuenan ahora en las contradicciones de las capitales occidentales, cuyo torpe y vacío apoyo a la insurrección contra su ex aliado y enemigo alentó a los sublevados a llevar adelante una aventura militar para la cual no estaban preparados.
Khadafi conoce bien las debilidades de Occidente y resulta incongruente que las capitales del Norte no hayan tomado en cuenta las particularidades del coronel: no son un par de resoluciones de las Naciones Unidas, a las que Khadafi desprecia, las que van a acorralarlo, como tampoco el bloqueo de sus haberes y las demás decisiones tomadas por la comunidad internacional en uno de sus peores momentos históricos: desigualdad bochornosa entre las naciones, justicia internacional a escala variable, permanencia de un Consejo de Seguridad obsoleto, compuesto por cinco miembros permanentes que no representan más los equilibrios del mundo actual, condenas a unos y perdones alucinantes a otros, etc., etcétera.
Cuando sintió cerca su victoria, Khadafi sacó los trapos sucios ante las cámaras. El martes le dijo a una televisión alemana: “Mi amigo Sarkozy se volvió loco”. Ayer, su hijo, Saif el Islam, el supuesto reformista que terminó amenazando con “eliminar” a los opositores, completó la venganza. En una entrevista con el canal europeo Euronews, Saif aseguró que Libia había financiado la campaña electoral de Nicolas Sarkozy, presidencial de 2007: “Fuimos nosotros quienes financiamos su campaña y tenemos las pruebas. Estamos dispuestos a revelarlo todo. La primera cosa que pedimos a este payaso es que reintegre el dinero al pueblo libio. Le dimos esa ayuda para que trabajara a favor del pueblo libio, pero nos ha decepcionado”. Saif el Islam adelantó que tenía todos los detalles, “las cuentas bancarias, los documentos y las operaciones de transferencia. Vamos a revelar todo próximamente”. Estas indecencias no son ajenas a la postura de París, primer país en reconocer a los opositores libios del CNLT y también el más activo a la hora de promover acciones militares “contra blancos puntuales” y, junto con Londres, una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que permita la instauración de una discutible zona de exclusión aérea. Para una gran mayoría de analistas, Sarkozy se apresuró demasiado en sus decisiones unilaterales. Consciente de su superioridad, Saif el Islam dijo en la misma entrevista: “Nuestras fuerzas están casi en Benghazi. Cualquiera sea la decisión (de la ONU) será demasiado tarde”.
Más allá de estas gesticulaciones, la postura de la comunidad internacional impone una pregunta: ¿se trató y se trata de una estrategia torcida o de un error tan fundamental como monumental? Khadafi está hoy a las puertas de la sede rebelde. Su avance estuvo precedido por un flujo constante de amenazas nunca concretadas: la más repetida fue la instauración de una zona de exclusión aérea para impedir que el régimen usara los aviones con los cuales hoy ha prácticamente hemos derrotado a la oposición. El martes, al cabo de una reunión de dos días celebrada en París entre los cancilleres del G-8 (el grupo de las potencias más industrializadas), el canciller francés, Alain Juppé, enterró esa idea por falta de acuerdo. Habrá, si es que las hay, una nueva tanda de sanciones contra Khadafi en las Naciones Unidas, sanciones que el Guía Supremo ignorará como todas las anteriores, entiéndase, tanto las que se adoptaron cuando Khadafi empezó a reprimir a sangre y fuego la revuelta como las que estuvieron vigentes durante los largos años en que el Coronel era el “enemigo del mundo libre” y el mejor respaldo del “terrorismo internacional”. Esas épocas de aislamiento internacional terminaron una vez que el coronel y Occidente se dieron un prolongado abrazo reconciliador con el telón de fondo de fructíferos contratos petroleros, venta de armas, instalación de empresas occidentales en Trípoli e irrigación de los capitales libios manejados por la familia del Guía en el sistema financiero internacional.
Nadie faltó a la cita: democracias ejemplares, multinacionales, bancos, jefes de Estado y de gobierno, grupos regionales de peso como la Unión Europea y, desde luego, Washington. Nadie lo intimó a abrir un poco el juego político a cambio de tantos privilegios. Hasta un inesperado protagonista se sumó al banquete khadafista: los artistas. Por un millón de dólares de cachet, Maríah Carey, Nelly Furtado, Beyoncé, 50 cents y Usher entonaron su música ante el clan Khadafi. Al parecer, al igual que quienes, a la izquierda, vieron en el coronel el abanderado del anti imperialismo, no sabían nada de la existencia de las mazorcas khadafistas. Hace unos días, Nelly Furtado reconoció que “en 2007 recibí un millón de dólares del clan de Khadafi por actuar durante 45 minutos en un espectáculo para unos invitados de un hotel en Italia. Voy a donar el dinero”.
El astuto líder del socialismo con rejas le sacó el antifaz a medio mundo y, con ello, ensombreció un poco más el ya triste, injusto y desesperanzado sistema internacional. Lo peor radica en que los éxitos de las revueltas democráticas en Túnez y Egipto impulsaron los sueños de la oposición libia mientras que los regateos intervencionistas de Occidente condujeron a esa oposición del sueño a la peor pesadilla: regalarle a Khadafi la victoria en una bandeja llena de muertos y de sangre. ¿Cómo justificar una intervención extranjera en la revuelta interna de un país? ¿Y en ese caso, cómo administrar un tercer frente de intervención con los dos ejemplos vivos y fracasados que son Irak y Afganistán?
No había modo de que el tiempo de las negociaciones coincidiera con la agenda de la guerra, es decir, no ya con los intereses egoístas de cada país sino con la muerte que corre detrás de los insurrectos. Alemania, Italia, Rusia y China se opusieron frontalmente a una intervención exterior. Washington disimuló su opción en un lacónico “análisis de la situación”. El resultado es una catástrofe con cuatro cabezas: la catástrofe del drama de los cientos de miles de extranjeros continentales que tuvieron que dejar Libia a través de Túnez o Egipto en condiciones infrahumanas: la catástrofe de la represión y la muerte interna que cada día siembra el régimen: la catástrofe de la credibilidad de esa metáfora que es la comunidad internacional, todas esas democracias occidentales que se apuraron en promesas y amenazas para no hacer al final estrictamente nada: y la catástrofe que significaría ver a Khadafi coronarse otra vez rey luego de haber decapitado a bombazos al movimiento democrático.
De las cinco revueltas serias que estallaron al sur del Mediterráneo y en los países del Golfo, una, la de Yemen, sigue en pie, otra, la de Bahrein, está siendo aplastada, las de Túnez y Egipto triunfaron y la de Libia corre hacia un desastre político y humanitario. Cualquiera sea la opción que se aplique, la guerra interna será larga y la represión, feroz. Una intervención internacional tomará tiempo y nada garantiza su legitimidad. ¿Cómo justificar la inclusión armada de quienes hace unas semanas tomaban el té en la carpa de Khadafi? Igual de extensa será la elección de armar a los opositores. El Guía Supremo ha devorado a todo el mundo en su trampa. A su manera salvaje y descarada, Saif el Islam dijo ayer: “Los colonizadores serán vencidos, Francia será vencida, Estados Unidos será vencido, Gran Bretaña será vencida”. Si el régimen gana la batalla final de Benghazi, aunque sea por unos meses, Saif tendrá razón. Con la ayuda incomprensible de europeos, norteamericanos, China y Rusia, Khadafi ha creado una escena sin escapatoria, similar a la que el ex presidente serbio Slobodan Milosevic creó en la ex Yugoslavia.
Los intereses opuestos de las potencias mundiales demoraron la concertación final de una estrategia adecuada. El resultado fue una repetida serie de barbaries y de crímenes contra la humanidad a apenas mil kilómetros de París. Es lógico que la intervención en una guerra civil en un país de Africa del Norte suscite reticencias. Pero las incoherencias de los mensajes emitidos tornaron la situación aún más crítica para los rebeldes. En una carta remitida al Consejo de Seguridad de la ONU, Nicolas Sarkozy interpeló solemnemente a esa instancia para que “apoye” el llamado de la Liga Arabe a favor de una zona de exclusión aérea. Hillary Clinton, en El Cairo, dijo que era “urgente” actuar. La progresión militar de Khadafi parece apurar una reacción árabe occidental cuya legitimidad no tiene ni contornos claros ni tiempos coherentes.