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sábado, 9 de junio de 2012

La ONU advierte sobre una "guerra civil total" en Siria

El secretario general del organismo dijo que el régimen de al Assad perdió legitimidad. Ban Ki-moon y Annan informan sobre la situación en el país. Consternación por una masacre. Un pedido chino

INFORME Annan, el enviado de la ONU a la región, habla al plenario. REUTERS



NUEVA YORK.- El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, aseguró que "el régimen del presidente Bashar al Assad perdió toda legitimidad", al acusarlo directamente de masacrar a inocentes, incluidos niños, en ocasión de exponer ante la Asamblea General del organismo. "Las manchas de sangre llevan a los responsables del crimen", dijo Ban, luego de que se produjera un minuto de silencio en recuerdo de los muertos desde el inicio del conflicto en Siria y que el miércoles escribió un nuevo y luctuoso capítulo con una masacre en la provincia de Hama que provocó al menos 78 muertes. Ban, el enviado especial de la organización y de la Liga Arabe, Kofi Annan, y el secretario general de la Liga Arabe, Nabil al Arabi, comenzaron a informar a los embajadores de los 193 Estados miembro sobre la situación en el país y se espera que hoy se reúnan con los integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU. 

El titular de la ONU denunció que los observadores internacionales que participan en la misión del organismo fueron atacados con armas ligeras cuando se dirigían a Mazraat al Qubeir, escenario donde se perpetró la masacre. Ban se mostró "impactado por la barbaridad" ocurrida en esa aldea de la provincia de Hama, hecho por el que se culpan mutuamente el gobierno de Bashar al Assad y sectores rebeldes nucleados con la oposición. 

Annan pidió actuar rápidamente en el país árabe, donde advirtió temer por "una futura guerra civil". El enviado insistió en la necesidad de que la comunidad internacional "actúe unida", y llevar esa unidad a un nivel superior que permita "otras opciones" para acabar con el derramamiento de sangre. Annan graficó la situación que se vive en Siria al confesar estar "horrorizado". "El país está ahora más polarizado y radicalizado", dijo. "El plan de seis puntos no fue implementado", indicó mostrando su alarma por el aumento de la violencia. "Mi corazón está con las víctimas y sus familias". 

La Asamblea General de la ONU y el Consejo de Seguridad comenzaron a debatir la apremiante situación de violencia en y los caminos para hallar una solución política, en base al plan de paz presentado por Annan. 

La semana pasada Annan se entrevistó en Damasco con el presidente al Assad, quien le reiteró su respaldo al plan de seis puntos acordado en marzo pasado para el fin de la violencia y avanzar hacia una solución pacífica del conflicto que desangra al país hace 15 meses. Los debates en dos órganos más importantes de Naciones Unidas, se producen tras una propuesta lanzada por Rusia y China, ambos miembros permanentes del Consejo de Seguridad, para celebrar una conferencia internacional sobre Siria. El Gobierno chino reiteró su oposición a cualquier tipo de intervención extranjera en Siria y a cualquier maniobra para "cambiar el régimen" de Damasco, en respuesta a las propuestas de algunos dirigentes occidentales, entre ellos la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton. (Télam-DPA)



La masacre en Al Qubair fue una operación conjunta del Ejército, el servicio secreto y la milicia "Shabiha", relató el testigo Leith al Yatim. "El ataque con granadas duró toda la tarde del miércoles. Yo estaba en el campo regando los tomates, cuando vi que entraban en el pueblo, me escondí entre los olivos", dijo. Contó que seis de sus hermanos y su madre murieron en la casa de la familia, donde estallaron varias granadas.

jueves, 9 de febrero de 2012

Venezuela acompaña a Argentina en caso Malvinas

El embajador de Venezuela en la ONU, Jorge Valero, respaldó la decisión de Argentina de denunciar ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la militarización del Atlántico sur por parte de Gran Bretaña

Venezuela "acompaña" a Argentina en caso Malvinas


Fidel Eduardo Orozco | Últimas Noticias

La decisión de Argentina de denunciar ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la militarización del Atlántico sur por parte de Gran Bretaña fue respaldada por el embajador de Venezuela en la ONU, Jorge Valero. 

El diplomático fue consultado vía e-mail por Últimas Noticias sobre el anuncio hecho el martes por la presidenta argentina, Cristina Fernández.

“La militarización del Atlántico sur por parte de Gran Bretaña representa un grave riesgo para la paz y la seguridad regional e internacional”, subrayó el embajador venezolano. 

Valero enfatizó que “la revolución bolivariana acompaña al hermano país de Argentina en su denuncia de las prácticas imperialistas del Gobierno británico. Como ha dicho el comandante presidente Hugo Chávez Frías, Argentina jamás estará sola”.

Preguntado sobre una eventual invocación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar), Valero dijo: “El Tiar murió hace muchos años con la Guerra de las Malvinas y ya no cumple ninguna función en la defensa de la seguridad regional”, y reafirmó que la defensa de América Latina será ahora responsabilidad de la Alba y de Unasur.

Mutis en Uruguay. Ante la afirmación argentina de que la militarización “implica un grave riesgo para la seguridad internacional”, se intentó contactar por teléfono a un vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay, país con costas en el Atlántico sur. 

Una fuente extraoficial de esa cancillería dijo a Últimas Noticias que ese despacho no emite aún una declaración oficial sobre el tema y que tampoco hay pronunciamiento por parte de la Presidencia de Uruguay.

viernes, 18 de marzo de 2011

Alto el fuego

TRAS EL PERMISO DE LA ONU PARA LA INTERVENCION EXTRANJERA
El gobierno libio decidió suspender todas las operaciones militares tras la resolución votada por el Consejo de Seguridad de la ONU que autorizó ataques aéreos contra el régimen de Muammar khadafi. La decisión fue dada a conocer por el ministro de Relaciones Exteriores de ese país, Musa Kusa, quien durante una conferencia de prensa informó que se “decidió aplicar de inmediato un alto el fuego y dar por terminadas todas las operaciones militares".
El diplomático argumentó que su país, al ser miembro de Naciones Unidas, está "obligado a aceptar la resolución del Consejo de Seguridad" de la ONU, cuyo Consejo de Seguridad votara ayer a favor de la apertura de una zona de exclusión aérea para que fuerzas de Occidente intervengan en el conflicto que afronta ese país desde que sectores opositores a Khadafi desataran una rebelión que durante las ultimas horas había sido puesta en jaque.
Antes de que se diera a conocer esta información que intenta poner freno a la ofensiva del fuego extranjero sobre Libia, la OTAN, que no había decidido si intervenir o no, había acelerado sus planes de una posible acción. Según la agencia EFE, los países miembros de esa organización, incluso los más reticentes como Alemania y Turquía, convinieron completar una estrategia militar "lo antes posible".
El envío de tropas o bien el apoyo logístico para poner freno a las tropas de Khadafi fueron justificadas bajo el argumento de apoyar la asistencia humanitaria a la población, garantizar la aplicación del embargo de armas que pesa sobre Libia y contribuir al establecimiento de una zona de exclusión aérea.
Sin embargo, hay indicios de que el cese de los combates son más bien un repliegue para repensar el tablero y sus fichas. El Ministro de Defensa libio advirtió que tras la decisión de la ONU, el Mediterráneo "va a dejar de ser un lugar seguro", según publicó DPA.
Asimismo, las reacciones internacionales no se hicieron esperar. El primer ministro británico, David Cameron, anunció que “en las próximas horas” su país enviará aviones de guerra a Libia. La decisión ratifica la urgencia de los países europeos que fogonearon la decisión del Consejo de Seguridad en poner en vigencia la zona de exclusión aérea que, según prevén los analistas, servirá no sólo para la ayuda humanitaria sino también para un ataque con aviones sobre las fuerzas “leales” al líder libio.
Durante una reunión con miembros del Parlamento del Reino Unido, Cámeron ratificó que se sumará a una operación autorizada por la ONU para evitar que Khadafi lance "un brutal ataque usando fuerzas de aire, tierra y mar" sobre Benghazi, la "capital" de los rebeldes.
Por su parte, España anunció que cederá a la OTAN dos de sus bases militares en el sur del país, así como barcos y aviones. La decisión fue comunicada por la ministra de Defensa, Carmen Chacón, quien tomó el argumento de la intervención por cuestiones humanitarias: "Nuestra responsabilidad está con el pueblo de Libia", manifestó la funcionaria durante un acto en una base aérea madrileña presidido por el rey Juan Carlos.

Khadafi volvió a ser el enemigo

LIBIA SE SUMA A IRAK Y AFGANISTAN COMO BLANCO DE BOMBARDEOS
Francia y Gran Bretaña llevaron hasta un final tardío su idea de instaurar una zona de exclusión aérea. Estados Unidos les transfirió la responsabilidad de la acción principal a los europeos y los árabes.
 Por Eduardo Febbro
Desde París
Muammar Khadafi bajó definitivamente del altar al que la gula occidental, los petronegocios y la desfachatez del sistema financiero internacional lo habían izado. El tirano, que durante casi dos décadas fue el “enemigo número uno” de Occidente para luego convertirse en el vistoso aliado de sus enemigos de antaño, volvió a su estatuto primigenio. La resolución adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU no deja ningún intersticio para la ambigüedad: el dispositivo militar ya está preparado y sólo faltaba la famosa “base jurídica” reclamada por la OTAN. París y Londres llevaron hasta un final tardío su idea de instaurar una zona de exclusión aérea para neutralizar la aviación de Khadafi.
Las provocaciones mutuas tornaron inevitable la participación árabe-occidental en una nueva cruzada militar contra un país árabe. Libia se suma así a Irak y Afganistán a la lista de países que pasarán una temporada bajo las bombas de una coalición donde el poderío militar de Occidente marcará las orientaciones. Era necesario el voto a favor de 9 de los 15 miembros del Consejo de Seguridad y también que ninguno de los integrantes permanentes del Consejo vetara la resolución. China y Rusia se abstuvieron y con ello abrieron paso al operativo militar. La comunidad internacional, fragmentada, salvará al filo de la navaja a la ya asfixiada oposición libia. Cercada en su feudo de Benghazi por las fuerzas leales al régimen, la participación directa de Occidente era la única carta que podía sacarla del despeñadero. “Prepárense, esta noche llegamos”, había dicho Khadafi a los habitantes de Benghazi. Tal vez, las primeras en llegar sean las bombas occidentales ayudadas por algunos países árabes, como Emiratos Arabes Unidos, Qatar y Egipto. Washington logró su propósito: transferirles la responsabilidad de la acción principal a los países vecinos, es decir, los europeos con costas mediterráneas y los árabes. Francia y Gran Bretaña, promotores de la resolución, asumirán la mayor parte de la responsabilidad de Occidente, pese a que Estados Unidos es la fuerza dominante en el seno de la OTAN.
No es seguro que la guerra total sea la apuesta definitiva. El Guía Supremo de la desgastada revolución libia supo dar marcha atrás al borde del abismo. A partir de 2003, Khadafi ya demostró su sentido del realismo cuando, impresionado por la invasión de Irak y la captura de Saddam Hussein, retrocedió en su principal proyecto, la acumulación de armas de destrucción masiva, y reconoció su responsabilidad en dos atentados: contra el avión de PanAm que explotó sobre la localidad escocesa de Lockerbie (1988, 270 muertos) y contra el avión francés de la compañía UTA (1989, 170 muertos). Ese fue el inicio del idilio público entre el coronel y sus jueces de años anteriores. Inversiones y visitas de Khadafi a las grandes capitales del mundo y viajes de los demócratas a Trípoli consagraron el retorno del coronel al “eje del bien”. O sea, los negocios seguros aunque las manos que firmaban los contratos estuviesen manchadas de sangre.
Puede que hoy haga lo mismo. La resolución de la ONU es amplia y explícita. La OTAN y la Liga Arabe apoyaron la instauración de una zona de exclusión y ello los convierte en aliados directos de la intervención. Presionado desde el interior por los rebeldes, ahorcado por el cielo y cercado desde el mar, Khadafi tiene las horas contadas. Khadafi le ha ofrecido la represión salvaje a su pueblo y una fuente de agua bendita para que Occidente lave su mala conciencia. No cabe ni la más remota duda de que los armas ya están preparadas. Anoche, tanto el primer ministro francés, François Fillon, como el jefe de la diplomacia, Alain Juppé, adelantaron que la fuerza se emplearía en cuanto la resolución estuviese aprobada. Alain Juppé precisó incluso el modo operativo: “Está excluido que se haga algo en tierra. Está claro. La alternativa se desprende sola: es la utilización de la fuerza aérea”. Tal vez Khadafi calculó mal la convicción de sus socios del Oeste. Pensó que sus divisiones profundas y sus debilidades morales y energéticas le permitirían aplastar la revuelta con un costo mínimo. Occidente también se equivocó con él y con las capacidades reales de la oposición. Las demoras y ese doble error desembocaron en centenas y centenas de muertos, destrucción y el éxodo de centenas de miles de personas hacia las fronteras.
El movimiento democrático libio terminó condicionado a la peor opción para triunfar: sacar a Khadafi con el respaldo de fuerzas extranjeras. Los movimientos de unos y otros condenaron a la contrarrevolución libia a una asistencia extranjera: Khadafi no dejaría el poder sin matar y sin mofarse de la OTAN y la ONU. A su vez, Occidente no podía dejarlo ganar sin quedar en ridículo. Khadafi ha sido un socio perfecto, en la paz y en la guerra. Su previsible derrota se forjó según sus condiciones. Mató a su pueblo sin concesiones y provocó a Occidente para que vinieran a buscarlo. La historia se vuelve a repetir con una puntualidad sangrienta, como en Panamá, Irak o Afganistán: otra vez hay que armar una coalición y arrojar bombas para extirpar un mal que se fue arraigando con la complicidad y hasta la ayuda directa de quienes hoy se alistan para suprimirlo. Noriega fue un aliado de las potencias, lo mismo que Saddam Hussein en Irak y los talibán en Afganistán.Apartarlos del poder costó miles de vidas humanas inocentes. Khadafi y sus socios tardíos hicieron pesar sobre el pueblo libio el mismo y repetitivo destino.

La ONU aprobó la intervención extranjera en Libia

EL CONSEJO DE SEGURIDAD DIO LUZ VERDE A ESTABLECER UNA ZONA DE EXCLUSION AEREA
La resolución señala que se “tomarán todas las medidas necesarias”, incluyendo posibles bombardeos contra el régimen de Khadafi para proteger a los civiles. Sucede cuando el ejército avanzaba hacia el último bastión rebelde.
Que se tomen todas las medidas necesarias, incluyendo el uso de la fuerza. Eso decidió ayer el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para poner freno a los ataques del régimen de Muammar Khadafi contra la población civil que pide el fin de su gobierno. Las banderas tricolores volvieron a agitarse ayer en Benghazi más allá del terror. Los rebeldes se entusiasmaron con que la decisión de la ONU pueda traerles una victoria que en los últimos días se les escapó de las manos. Al cierre de esta edición, aún no se sabía si la zona de exclusión aérea iba a imponerse antes de que se cumpliera la última amenaza del autoproclamado “guía de la revolución”: atacar Benghazi, el último bastión rebelde.
No todos los países que integran ese órgano dieron el aval para la intervención internacional en el conflicto, pero ninguno dijo que “no” a la propuesta del Reino Unido, Francia, Estados Unidos y Líbano. Washington desconfiaba al principio de una solución militar en Libia, pero rápidamente se convenció, tal como publicó The New York Times. Dos de las potencias con poder de veto, Rusia y China, se abstuvieron. Lo mismo hicieron Brasil, India y Alemania, cuyo canciller venía anunciando que Berlín no quería meterse en una guerra en el norte de Africa.
En la parte preambular, la resolución hace referencia a la escalada de violencia que se vive en territorio libio y a la violación sistemática de los derechos humanos en que incurren las autoridades. Por eso, los países miembros del Consejo de Seguridad le reclamaron al régimen que hace 42 años se perpetúa en el poder que termine con los ataques y los abusos contra civiles. En otras palabras, la ONU demandó un alto el fuego.
“El Consejo de Seguridad autoriza a los Estados miembros que hayan notificado al secretario, que actúen en forma individual o a través de organizaciones regionales, a tomar todas las medidas necesarias para proteger a los civiles y las áreas pobladas por civiles que estén bajo amenaza de ataque, incluida Benghazi, pero excluye una fuerza de ocupación extranjera de cualquier tipo y forma”, dice claramente la resolución. Los bombardeos estarían contemplados dentro de esa difusa frase de “todas las medidas”.
Los países también decidieron imponer una prohibición para todos los vuelos sobre el espacio aéreo libio para evitar que las fuerzas leales a Khadafi bombardeen a la población civil. Pero no estarán prohibidos los vuelos con fines asistenciales, por ejemplo, los que llevan medicamentos, comida o que transportan a trabajadores humanitarios. Tampoco habrá una veda sobre los aviones que intenten repatriar a ciudadanos que están bajo peligro en el país norafricano.
Por otra parte, la resolución prevé congelar todos los activos con los que cuentan las autoridades libias a fin de que no sigan disponiendo de financiación para contratar mercenarios o para continuar con la cruenta ofensiva que, en los últimos días, incluyó ataques por tierra, agua y aire. También se decidió reforzar el embargo de armas, que ya había sido impuesto semanas atrás por el Consejo de Seguridad. En esa oportunidad, los países no se habían expedido acerca de una zona de exclusión aérea, pero sí habían consensuado enviar el caso libio a la Corte Penal Internacional (CPI). Allí, el fiscal argentino Luis Moreno Ocampo decidió abrir una investigación porque, según las pruebas con las que contaba, en Libia se estarían perpetrando crímenes de lesa humanidad.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió anoche que haya una acción inmediata para implementar las medidas aprobadas. Según Ban, la decisión de ayer tiene un carácter histórico. “La resolución afirma de manera clara e inequívoca la determinación de la comunidad internacional de cumplir su responsabilidad sobre la protección de civiles ante la violencia perpetrada sobre ellos por su propio gobierno”, apuntó en un comunicado, en el que también resaltó el apoyo de la Liga Arabe a la zona de exclusión aérea.
Con cuánta celeridad actuará la comunidad internacional no se sabe. “Puede ser cuestión de horas”, respondió el canciller francés, Alain Juppé. El premier británico, David Cameron, se reunirá hoy de urgencia con su gobierno y comparecerá ante la Cámara de los Comunes para tratar la intervención en Libia. La jefa del Departamento de Estado norteamericano, Hillary Clinton, hizo una proclama clara en ese sentido desde Túnez, donde está de gira. “Queremos apoyar a la oposición que se levantó contra el dictador”, remarcó la ex primera dama.
Como era de esperarse, la diplomacia libia no tomó gratamente la resolución de la ONU. El viceministro de Relaciones Exteriores, Khaled Kaaim, dijo que la decisión de la ONU “amenaza la unidad de Libia” y constituye una “llamada para que los libios se maten entre ellos”. Pero hizo una concesión. “Estamos dispuestos a tomar la decisión del alto el fuego pero necesitamos un interlocutor bien preciso para discutir su aplicación”, reconoció. Según Kaaim, fue una “gran sorpresa” que Alemania no haya dado el visto bueno a la intervención.
Fue un notable cambio de tono. Horas antes, Khadafi había lanzado una amenaza tras otra, si llegaba a concretarse una intervención internacional. “Cualquier acto militar extranjero en contra de Libia pondrá en peligro a todo el tráfico aéreo y marítimo en el mar Mediterráneo. Las instalaciones militares y civiles se volverán blanco del contraataque libio”, prometió. También había dicho a la prensa portuguesa que el Consejo de Seguridad no tenía mandato sobre el país y que Trípoli no reconocería sus resoluciones.
Las amenazas no sólo traspasaron las fronteras, fueron directo hacia Benghazi, la que los rebeldes llaman “capital de la Libia libre”. El dirigente libio dijo que los combatientes opositores sólo eran “gángsters armados” y les advirtió que sus tropas no tendrán piedad con ellos. “La decisión ya está tomada: Estamos yendo hacia allá”, dijo en una declaración radial. Los rebeldes no creen todo lo que escuchan y piensan que hoy no despertarán con el régimen tomando por asalto el bastión opositor. Por eso, el opositor Consejo Nacional de Transición prometió que resistirá. Tampoco los pobladores de Ben-ghazi hicieron caso a las amenazas del régimen y esperaron la resolución del Consejo de Seguridad en las calles. Agitaron sus banderas tricolores y dispararon al aire para celebrar.