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martes, 29 de marzo de 2011

La coalición ya planea el futuro de Libia sin Khadafi

CUMBRE EN LONDRES
Unos 40 países y organizaciones se reúnen para debatir el destino político de Libia y buscar una salida al conflicto, que podría incluir un exilio de Khadafi. Es el primer encuentro convocado por el llamado grupo de contacto, formado por la docena de países de la coalición para asumir la "dirección política" de las operaciones, cuyo mando militar quedó en manos de la OTAN.
"La razón por la que estamos aquí es porque el pueblo libio no puede alcanzar ese futuro por sí solo. Estamos todos aquí unidos en un mismo propósito, que es ayudar al pueblo libio en esta hora de necesidad", dijo el primer ministro David Cameron a los presentes en la conferencia.
El premier agregó que su gobierno recibió informes de que fuerzas de Khadafi bombardearon hoy Misurata con incesantes ataques contra civiles desde tierra y mar. "Khadafi está usando francotiradores para dispararles (a los residentes de Misurata) y dejarlos desangrase en las calles hasta la muerte. Cortó los alimentos, el agua y la electricidad para obligarlos a la sumisión a través del hambre", agregó Cameron.
A su turno, Hillary Clinton llamó al mundo a hablar con una sola voz y exigir a Khadafi que renuncie para que Libia "pertenezca no a un dictador, sino a su pueblo", según las palabras de la jefa de la diplomacia norteamericana. Clinton agregó ante la conferencia que sólo con medios militares no se logrará sacar del poder a Kaddafi, que gobierna hace 41 años, y que será necesario aplicar más sanciones y mayor presión diplomática para conseguir este objetivo.
El Reino Unido, organizador de la reunión en Londres, afirmó que no quiere determinar el futuro político de Libia y que eso será tarea del pueblo libio. De la conferencia no participarán representantes de la oposición libia, aunque un enviado de los rebeldes está en Londres y tenía previsto reunirse con Hillary Clinton y su par británico, William Hague, informaron funcionarios norteamericanos y británicos.
Participarán del cónclave seis países árabes: Qatar, Irak, Jordania, Emiratos Arabes Unidos, Túnez y Líbano, y un país musulmán no árabe, Turquía. También asistirán el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen y representantes de la Liga Árabe y la Unión Africana.
El canciller italiano, Franco Frattini, dijo que varios países prevén presentar un plan para poner rápido fin al conflicto que incluye una propuesta para un autoexilio de Khadafi, un cese del fuego y conversaciones entre los rebeldes y jefes tribales libios.
Los gobernantes de Francia y el Reino Unido, dos de los países que más impulsaron los ataques en Libia, exigieron ayer la renuncia inmediata de Kaddafi y dijeron que la conferencia tendrá por fin "respaldar la transición" en el país árabe africano.
El encuentro es el primero del grupo de naciones que, integrado por Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y el resto de los países de la "coalición", asumirá el liderazgo político de la operación en Libia, cuyo mando militar pasó a la OTAN.
A última hora de ayer, el presidente estadounidense, Barack Obama; su par francés, Nicolas Sarkozy; el primer ministro británico, David Cameron; y la jefa de gobierno alemana, la canciller Angela Merkel, compartieron una videoconferencia para discutir la situación en Libia, informó la Presidencia francesa.
Un poco antes, Sarkozy y Cameron emitieron una declaración conjunta en la que dijeron que la conferencia en la Lancaster House de Londres tendrá como objetivo apoyar un proceso político post-Khadafi en Libia. "La comunidad internacional podrá respaldar la transición en Libia tras una dictadura violenta y crear las condiciones propicias para que el pueblo libio pueda decidir su propio futuro", afirmó el texto.
El Reino Unido, Francia y Estados Unidos fueron los impulsores de la resolución del Consejo de Seguridad que autorizó la imposición de una zona de exclusión aérea sobre Libia y el uso de la fuerza contra fuerzas de Khadafi "para proteger a los civiles". Esa resolución, aprobada hace 10 días, dio lugar a intensos bombardeos aliados contra fuerzas leales al líder libio, que, iniciados el 19 de marzo, permitieron a los rebeldes evitar una derrota inminente y recuperar todo el terreno que habían perdido este mes.

martes, 1 de marzo de 2011

EE.UU. mueve sus fuerzas cerca de Libia

La Casa Blanca no descartó el exilio de Khadafi como la solución al conflicto, mientras anuncia el reposicionamiento de sus unidades en el Mediterráneo. Siguen los enfrentamientos entre opositores y militares leales al régimen.

Con los caminos cercados, el autoproclamado “Guía de la Revolución Libia”, Muammar al Khadafi, sigue negando el derrumbe de su régimen. Por fuera de los límites del país que gobierna desde hace más de 40 años, la Unión Europea (UE) sancionó a su gobierno y Estados Unidos le exigió su retiro y anunció el envío de tropas para una misión humanitaria. Fronteras adentro, los manifestantes que se oponen a su continuidad en el poder se asientan en las ciudades del este, las primeras de las que tomaron control; avanzan sobre las del oeste, adictas al régimen, y se hallan cada vez más cerca de Trípoli, la ciudad capital y trinchera oficialista. Cual manotazo de ahogado, Khadafi envió a funcionarios a negociar un acuerdo con los comités populares que el pueblo organizó en el este. “Mi pueblo me ama y morirá por defenderme”, desafió Khadafi frente a los micrófonos de medios de comunicación internacionales, vapuleados por él y sus hijos.
Ante las cadenas de noticias ABC News, de Estados Unidos, BBC de Londres y el diario The Times, también londinense, Khadafi criticó a los Estados Unidos, los países europeos y Naciones Unidas (ONU) por aplicar sanciones a Libia “basados sólo en las mentiras que dicen los medios extranjeros”. Además de negar la existencia de manifestaciones en su contra en Trípoli, el primer ministro reiteró que los levantamientos fueron pergeñados por Al Qaida. “Estoy sorprendido de que tengamos una alianza con Occidente para combatir a Al Qaida y ahora que estamos luchando contra terroristas nos abandonan”, dijo.
Poco antes, el Ministerio de Exteriores libio había arremetido duramente contra Estados Unidos, al que acusó de cometer una “flagrante injerencia” en los asuntos internos de Libia por haber ofrecido ayuda a la oposición. Según una fuente oficial de la cartera de gobierno, esa ayuda es “una prueba de que Estados Unidos estaba involucrado en un complot contra la seguridad libia”.
La comunidad internacional aumentó sus críticas al régimen libio. Además de las sanciones impuestas por la UE (ver aparte), la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, exigió que Khadafi fuera condenado por la represión de la oposición, y Washington y Londres anunciaron el congelamiento de fondos pertenecientes a la familia Khadafi. Si bien desde la Casa Blanca no descartaron la posibilidad de un exilio de Khadafi como parte de una solución al conflicto, el ejército del país norteamericano anunció el reposicionamiento de fuerzas navales y aéreas en torno de Libia.
Pese a que los enfrentamientos con tropas del ejército que apoyan a Khadafi continúan estallando en las ciudades del oeste y en la capital libia, los manifestantes no bajan la guardia. Si bien el domingo todo indicaba que el pueblo había tomado el control de Zawiya, una de las ciudades del oeste más cercanas a Trípoli, las fuerzas del oficialismo entraron en la academia de la Fuerza Aérea de la ciudad y llamaron a los estudiantes a unirse a ellas para atacar a los opositores, según contó un testigo a la cadena televisiva Al Arabiya. En Misurata también sucedieron enfrentamientos entre manifestantes en contra del gobierno y tropas a favor del legendario líder, en los que dos manifestantes fallecieron.
No obstante, los testimonios confirman que, lejos de apaciguarse, los reclamos por el fin del régimen continúan extendiéndose sin pausa por el corredor de las ciudades del oeste. La oposición informó de las primeras protestas contra Khadafi en Gadames. Sin embargo, el paso final es, indefectiblemente, la toma de Trípoli, objetivo que aún los manifestantes opositores no han logrado. En la ciudad, aún en manos del gobierno, sus tropas leales dispersaron con disparos al aire a unas 500 personas que pretendían manifestarse contra el régimen.
En Benghazi (este), uno de los primeros bastiones donde se estableció la incipiente organización de la oposición a Khadafi, los manifestantes comenzaron a preparar una transición del poder y a crear nuevas instituciones políticas a aplicar allí y en el resto de las ciudades liberadas –todo el este libio–. Khadafi envió al responsable de los servicios secretos exteriores, Buzid Durda, a dialogar con los líderes de los comités populares. Además, trató, sin éxito, de establecer contacto con los máximos responsables de las tribus, según informó la cadena de noticias Al Jazeera.
A Benghazi llegaron los primeros cargamentos de ayuda humanitaria internacional, como medicamentos y elementos de asistencia médica, personal profesional de la salud y voluntarios. El ex ministro de Justicia Mustafa Abdel Yalil, que formó allí un Consejo Nacional Libio, negó que mantuviera contactos con Estados Unidos y rechazó cualquier injerencia extranjera. Por otro lado, el comité civil de Tobruk reanudó las exportaciones de crudo, paralizadas poco después de la revuelta iniciada el 17 de febrero. A última hora de ayer, un carguero con un millón de barriles de petróleo zarpó con destino a China.

lunes, 28 de febrero de 2011

La larga marcha sobre Trípoli

El avance de la oposición, que ayer controlaba Zawiya, a 50 kilómetros al oeste de Trípoli, se aseguró el tercio oriental de Libia al dominar la localidad de Misrata -la tercera ciudad del país- y su aeropuerto, a unos 200 kilómetros de la capital, donde el dictador todavía resiste los embates de los manifestntes. La Unión Europea, mientras tanto, adoptó sanciones contra Khadafi y otros 25 allegados, después de que el Consejo de Seguridad de la ONU dictara duras medidas que incluyen la suspensión de la venta de armas y el embargo de los bienes de la familia Khadafi en el exterior.

Los rebeldes habían tomado ayer el control de Al Zawiya, a sólo 50 kilómetros al oeste de Trípoli, tras una noche de enfrentamientos contra fuerzas leales a Khadafi, mientras la oposición anunció la creación de un Consejo Nacional que "dirigirá el proceso de transición".
Con la caída de Misrata, donde los rebeldes derrumbaron un helicóptero del Ejército, las fuerzas opositoras se aseguraron por ahora el control del tercio oriental de Libia, incluida Bengasi, la segunda ciudad más importante del país.
"El helicóptero disparó tres cohetes contra la antena de transmisión de Radio Misrata. Fue alcanzado por disparos de cañones antiaéreos en respuesta", declaró un portavoz de la oposición en Misrata.
Por otra parte, afirmó que las fuerzas "del batallón Hamza" leales al coronel Khadafi tomaron "como rehenes a más de 400 estudiantes de la academia (militar) de aviación", situada en un suburbio de Misrata, y que los llevaron a la sede del batallón vecino.
La representante de política exterior de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, reclamó una rápida implementación de las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU contra el régimen del líder libio.
"La violencia masiva contra los manifestantes nos ha conmocionado y debería empujarnos a actuar", dijo Ashton ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, reunido en Ginebra. Hoy habrá una reunión entre titulares de Exteriores de casi 40 países, entre ellos la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.
Por su parte, Alemania propuso congelar los pagos a Libia durante 60 días para impedir que el régimen de Gadafi disponga de medios para "oprimir a su pueblo". Un próximo paso podría ser la veda del espacio aéreo libio.
Italia, geográficamente cerca de Libia, afirmó que esa medida sería "sin duda útil" porque "evitaría los bombardeos de Cirenaica (este) y de las zonas que escaparon al control del régimen".
El fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), el argentino Luis Moreno-Ocampo, anunció que lleva a cabo un estudio preliminar con vistas a abrir una eventual investigación por crímenes contra la humanidad contra el régimen libio, por atrocidades cometidas por sus fuerzas represivas.
Khadafi negó ayer que su régimen enfrentara una sublevación de grandes proporciones y que sus fuerzas hubiesen cometido atrocidades. En declaraciones al canal de televisión serbio Pink TV, afirmó que el país estaba "completamente en calma" a no ser por "un pequeño grupo" de opositores que de todos modos se estaba "rodeado".
El dirigente volvió a acusar además a sus adversarios de estar al servicio de la red islamista Al Qaida.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que más de mil personas podrían haber muerto desde el inicio de la sublevación, el 15 de febrero. La crisis en esta rica nación petrolera provocó el éxodo de más de 100.000 personas, en su mayoría inmigrantes, según datos del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).