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martes, 5 de marzo de 2013

Murió Hugo Chávez

¡Hasta Siempre, Comandante!


Nicolás Maduro, entre lágrimas, confirmó el deceso del mandatario.


El fallecimiento se registró a las 16:25 horas de Caracas.

Publicado: 18:52 | Autor: Cooperativa.cl

Su salud empeoró en los últimos días a causa de una infección respiratoria.

El vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, confirmó este martes que el presidente Hugo Chávez falleció producto del cáncer que lo aquejó durante el último tiempo.

Entre lágrimas, Maduro agradeció al mandatario su labor al frente del país y afirmó que "sus banderas serán levantadas con dignidad y lealtad".

"A las 16:25 hora local (18:25 hora chilena) de hoy 5 de marzo ha fallecido el comandante presidente Hugo Chávez Frías", anunció Maduro.

El vicepresidente dijo que el mandatario falleció "luego de batallar durante con una enfermedad durante casi dos años, con el amor del pueblo, con las bendiciones de los pueblos y con la lealtad más absoluta de sus compañeros y compañeras de lucha, y con el amor de todos sus familiares".

"El respeto y la paz tienen que ir de la mano en este dolor inmenso de esta tragedia histórica que hoy toca a nuestra patria", añadió.

"Asumimos, comandante Hugo Chávez, su herencia, sus retos, sus proyectos, junto al acompañamiento y apoyo de todo el pueblo".

Maduro envío un mensaje al fallecido mandatario: "Comandante, donde esté usted, muchas gracias por parte de este pueblo que usted protegió, amó y que nunca le falló a usted".

Indicó que todos los detalles sobre los velorios y funerales serán informados en las próximas horas.

"¡Qué viva Hugo Chávez!", afirmó Maduro al finalizar el anuncio, pidiendo a los venezolanos "que no haya flaquezas, que no haya violencia, que no haya odio".

lunes, 5 de marzo de 2012

HEBE DE BONAFINI SERÁ DISTINGUIDA EN VENEZUELA POR SU LUCHA EN DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS




La presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, arribará mañana, martes 6 de marzo, a Caracas, República Bolivariana de Venezuela, donde será distinguida con la Orden Heroínas Venezolanas "por su destacada defensa de los derechos humanos" en el marco de las actividades por el Día Internacional de la Mujer.


Hebe fue invitada por el Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género y será reconocida como "mujer luchadora e incansable defensora de los derechos humanos de la Patria Grande".


De esta forma, la Presidenta de la Asociación será agasajada por los casi 35 años de lucha inclaudicable junto a sus compañeras del pañuelo blanco.


Dentro de las actividades que realizará en Venezuela, Hebe participará, el miércoles 7 de marzo, en el "Foro sobre los Derechos Humanos y los Derechos de la Mujer", en el que será la única exponente internacional en la temática sobre DD.HH, derechos de la mujer y la lucha de los pueblos.


En ese foro participarán, además, la ministra del Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género, Nancy Pérez Sierra; y las viceministras Darwin Pérez y Flor García. Además, expondrán integrantes del Gabinete Social, de la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía General de la República, la Asamblea Nacional, entre otras instituciones destacadas.


En tanto, al día siguiente, Día Internacional de la Mujer, Hebe de Bonafini recibirá la Orden Heroínas Venezolanas "por su lucha incansable en Argentina y América Latina", según consigna la misiva con la invitación. En ese acto participarán las máximas autoridades del ministerio, además de mujeres de diversas organizaciones, entre ellas la Misión Madres del Barrio.


El viaje de la Presidenta de la Asociación a la República Bolivariana de Venezuela permitirá fortalecer el estrecho vínculo que une a las Madres con ese pueblo revolucionario y antiimperialista, liderado por el Presidente Hugo Chávez Frías.

lunes, 11 de julio de 2011

Carta de la Embajadora de EE.UU. en Argentina. Reconocimiento por la lucha contra la trata de personas.

La embajadora de Estados Unidos en la Argentina, Vilma Martínez, nos envió una carta en la que expresa el reconocimiento de su país por el compromiso que asumió el Gobierno Nacional en la lucha contra la trata de personas, tanto con fines sexuales como laborales, y destacó la importancia de la prohibición de avisos que promuevan la oferta sexual.

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martes, 5 de julio de 2011

Cristina hace anuncios sobre medidas contra la trata de personas

La presidenta Cristina Fernández realiza hoy anuncios en la lucha contra la Trata de Personas, durante un acto que se realizará en la Casa de Gobierno. Asistirá el ministro de Justicia, bajo cuya orbita funciona la Oficina de Rescate y Acompañamiento a personas damnificadas por este delito.

La presidenta Cristina Fernández realiza hoy anuncios en la lucha contra la Trata de Personas, durante un acto que se realizará a las 18:00 en el Salón de las Mujeres Argentinas del Bicentenario de la Casa de Gobierno.

Al acto asistirá el ministro de Justicia, Julio Alak, bajo cuya orbita funciona la Oficina de Rescate y Acompañamiento a Personas Damnificadas por el Delito de Trata de Personas, que recibe denuncias las 24 horas los 365 días del año. Psicólogos, trabajadores sociales y abogados acompañan a las víctimas desde el rescate o su escape del lugar de explotación.




sábado, 2 de julio de 2011

Voces del más acá (2001-2011)



Según la lectura del santo evangelio según San Juan (2, 13-22)
Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas:
Jesús: «Quiten esto de aquí. No hagan de la Casa de mi Padre una casa de mercado.»
Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: “El celo por tu casa me devorará”.
Una realidad que atesora nuestra lucha contra el imperio en donde las banderas de la Paz luchan contra la hipocresía y la ambición de unos pocos. El baile de la esperanza se ha puesto en pié. Y los rivales mercenarios, conformados por idiotas con carnet, pretenden reducirlos a cenizas.
La crisis económica y las protestas multitudinarias en Grecia y España bien podríamos compararlo con la nuestra del 2001. Donde las movilizaciones contra el modelo neoliberal fue la realidad que desmentía el discurso del modelo global como único modelo a imitar, y toda esa cultura pesimista que quisieron instalar durante los noventas, en nuestro país.
Está claro que el poder y el dinero son las fuerzas que mueven al mundo. Pero hay otros valores que permanecen vigentes. Alguien dijo una vez: "Cada pueblo tiene el gobierno que se merece". Mensaje reivindicado por los sectores más conservadores utilizando la consigna: "Alpargatas si. Libros no", mostrando como desigual al hombre ante la sociedad.
Quedó demostrado que no fue así. Nuestro pueblo es un pueblo maravilloso, y muchas veces, tuvo gobiernos que no se merecía. Quiénes, junto a las Madres del dolor, salieron a la calle a denunciar los delitos contra la humanidad, de aquellos espurios modelos que bastardearon y entregaron el patrimonio cultural que la Argentina construyó. Y la voz del pueblo es la catástrofe universal y natural en donde todas las lenguas hablan un mismo idioma.
El milagro de los dioses vive y renace en todas esas voces que gritan al no ser escuchados. Un idioma que la cultura del neoliberalismo, en conjunto con el mensaje de algunos medios de comunicación y la formación de ejércitos colonialistas de todo el mundo para imponer la dominación, quiso analfabetizar.
Cada voz con hambre es una voz hermana. Porque es una voz humana. No es una voz caprichosa y deshonesta. No hay fronteras ni barbaries que consigan desmentirlo. A veces, los mejores actos del ser humano se ven reflejados en el inconsciente. Pues allí dejamos nuestras esperanzas. El saludo es el más fiel y gesto noble del ser humano. Aún los recuerdos añoran nuestros sentimientos de libertad, fraternidad e igualdad.
Como decía José Pablo Feimann: "La Derecha tiene una concepción jerárquica de la vida, cree profundamente en la desigualdad". Hoy, a más de un siglo del estreno de  “M’hijo el dotor”, de Florencio Sánchez, nuestro país cuenta con instrumentos de desarrollo social e inclusión. Ahora podemos decir: "Alpargatas si. Libros también".
Vive en nuestro ser la memoria del hombre. Aquella que ni la más poderosa corporación ha conseguido engañar. No es tonta la esperanza de pobre, si con luchas y batallas la Patria se levanta y reclama lo que le pertenece. Cuando el pueblo tiene que salir, sale. Y es la única voz que hay que escuchar. Porque en ella se encuentra lo más puro y noble de la memoria del hombre. De aquellos que lucharon y hoy siguen resistiendo, reclamando dignidad, que con ajustes no se podrá restaurar. Porque, como les decía, el planteo de la derecha es mostrar al hombre desigual.
El hambre se llevó y trajo a luz el coraje de los hombres. Y es por ello que no debemos renunciar a nuestros principios. Y es a aquellos, a quiénes debemos apoyar.
En esa lucha entre el pueblo y el imperio se disputa el futuro de una Patria unida y soberana. Dar la vida por la vida es la mejor muerte que hay. No hay vida sin resurrección. Paridos por mujeres los valientes de hoy, quiénes serán los hijos del mañana.
El capitalismo está viejo y tonto ya. Pronto a convertirse en un chiste de vereda. La imagen de dos vecinos, entre mate y mate, conversando y recordando: "¿Se acuerda Don Antonio, cuando al capitalismo lo mandamos a la concha de su madre? Como hizo Jesús con los mercaderes del templo jajaja. Y salieron rajando los tipos jajaja".
El cambio se está produciendo. A bailar que el mundo sigue en pié. Ni un paso atrás.

"Los hermanos sean unidos,
Porque ésa es la ley primera.
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea
Porque si entre ellos pelean
Los devoran los de ajuera". ("Martín Fierro" de José Hernández).


Andrés Belguich

miércoles, 15 de junio de 2011

Estigmatizando a Hebe


 Por Horacio González *


A muchos, los que no necesariamente hablamos el lenguaje de Hebe de Bonafini, siempre nos interesó su forma de pronunciarse. Floración pura del pensamiento popular, Hebe se expresa en la manifestación práctica de un juicio sin mediaciones. No tiene reparos en ejercer la calificación más ruda ni evita el epíteto excesivo, moldeado de primera mano en su significación lacónica, lapidaria. Mucho se ha dicho ya sobre Hebe y lo que haya que decir ahora es de un peso mayor en lo que significa tratar el tema de la estructura moral de la sociedad argentina. Hebe proviene de un habitáculo especial en la lengua, el que se ocupa con las formas desenfadadas y directas del dolor, nombrando sin sordina ni tabiques. La vida popular argentina abriga sus recovecos inimaginables en ese tejido primario donde se juega la relación entre familia biológica e historia colectiva. Sustraída de su vida cotidiana por el secuestro de sus hijos, Hebe improvisó con su ingenio del vivir una ideología urticante, sostenida en fuertes dictámenes de un pensamiento de aristas impensadas que acompañó el complejo ciclo de nuestra democracia. Se arrojó desde el intransigente saber de su vida doméstica al seno mismo de la tragedia nacional. En suma, perdió e inventó familias.
No creo que los filólogos y antropólogos urbanos hayan dado todavía en el clavo sobre una lengua que sabe amasar todos los pliegues empíricos de la tragedia del vivir. Habitualmente, esas tragedias suelen tratarse en términos austeros, con fuertes dosis de silencio y llanto. Hebe, en cambio, exhumó instrumentos de eficacia inmediata, extraídos de ilustres dicotomías sobre el bien y el mal. Los distintos tonos de desprecio que el buen decir desea pulir o retener para no chocar demasiadas veces con el ámbito mundanal que nos movemos, en Hebe siempre contaron con una voluntad de exposición sin cortapisas. Visto el daño y sus comitentes, se los injuria no con el arte oblicuo que recomendaba Borges, sino con la frase que brota drásticamente de la conciencia lacerada. Soterradamente cristiana sin cristianismo, Hebe se movió con impulsos intempestivos, fundando instituciones y a la vez fuera de los quicios consabidos.
Pero si hubiera sido solo eso, es evidente que Hebe no hubiera sido un personaje central de la historia contemporánea del país, esa que una y otra vez seguimos interrogando. También enjuició las formas normales de tratamiento de la identificación de los desaparecidos. En su momento, hace ya muchos años, se opuso a que los osarios declararan sus nombres, y los pañuelos los quiso ver sin mención específica a un desaparecido, sino que debían referirse a la totalidad. Pura radicalidad reivindicativa, piedad bajo la forma de una gran abstracción, como quisieron exigentes teologías –laicas y de las otras–. Sin lápida, indicaciones ni señales. Si no se entiende mal esta cuestión que cuesta debatir plenamente, Hebe se oponía al reclamo individual o a circunscribir la reparación como unidad genealógica que reclama compensaciones al Estado, que ya no es el mismo, pero es sucesor de aquel otro Estado al que se cuestionaba. Así, Hebe aconsejó rechazar las indemnizaciones, es posible que pensando sobre la base de una idea nunca formulada explícitamente, que pertenece al acervo de los grandes movimientos del espíritu –sobre todo de las religiones mundiales– que en la conmemoración de los muertos deciden abandonar la forma “burguesa” proclamando que “un hombre es todos los hombres”. Fórmula que también utilizó Borges –y que sin mal no recuerdo se la comunicó a la propia Hebe– para su postrera condena a las tropelías de las dictaduras militares.
Fruto de un pensamiento que surge de lo concreto –esa señalada voluntad de señalar las cosas tal como se dan en su plena oposición–, Hebe también proponía interpretar la figura del desaparecido como un acontecimiento sin nombre, producto del terror en su procedimiento más abstracto, en su metodología esencial. Las innumerables discusiones que estas posiciones originaban nunca fueron examinadas con detenimiento por quienes estábamos interesados en ellas, pero sentíamos que provocaban divisiones dolorosas, a las que al cabo fuimos acostumbrándonos. La atmósfera de sobredeterminación que fundaba la existencia de los organismos de derechos humanos (esto es, no podían tener la lógica de cualquier agrupamiento político) quedaba agrietada con opiniones dispares sobre estos temas excepcionales. Nunca se había presentado una situación así en las discusiones argentinas, que demostraba una vez más que lo político era finalmente un acto de antagonismo esencial incluso en temas revestidos de sacralidad y duelo, como el de los desaparecidos y el lenguaje que debía instituirlos como columnas devocionales de la sociedad.
Hebe entraba en terrenos trascendentes de los dominios éticos de las naciones con el poderoso estilo del pensar barrial (basamento de metafísicas y moralidades tan vibrantes como ajenas al mundo letrado), y una oratoria de gran versatilidad en su fuerza enjuiciadora de los poderes, desde luego también tamizada por su voluntad de hablar lenguas directas, literales, sin metáforas. Centro subjetivo de una “maternitas” que incluía tácitamente alusiones a una forma de autoridad también enteramente extraída de la napa popular, difícilmente la gesta protagonizada hubiese sido posible sin apelaciones a una reflexión en los límites de la conformación familiar tal como dan en cualquier sociedad realmente existente. Esa forma de autoridad no se había registrado antes de ese modo entre nosotros, y a través de ella, el buscador de Hebe (buscador de situaciones límites en transe de exoneración), iba produciendo las grandes traducciones que su situación personal le inspiraba. Paradójicamente, su lengua directa no empañaba la fuerza de su pensamiento metafórico.
De este modo, el pensamiento desgarrado de Hebe, que da vuelta a las efigies consagradas (con fórmulas de blasfemia, irreverencia o herejía), comienza a actuar a la altura de los grandes epígrafes de las poesías excomulgadas: “Hipócrita lector, mi hermano, mi semejante”. Aparece Sergio Schoklender en el camino, que luchaba en su propio y largo sendero de culpa y reconstrucción. Volvía de lo que no es fácil volver. Muchas veces la atracción sobre familias en donde el vínculo de sangre es tratado en el interior de un oscuro crimen, lleva al máximo empleo de una fuerza de reparación que Hebe consideró tener. El transgresor último, si así fue el caso, exponía además un empeño intelectual notable, con ansias de superación. Como lo dijo con orgullo en los reportajes a los que fue recientemente sometido, había obtenido dos títulos universitarios en su larga prisión y era ingeniero vocacional, poseedor de patentes comerciales que lo llevaban hacia una disposición empresaria. Schoklender, el estigmatizado, seguía su espinoso camino –una gran novela daría cuenta de esos pliegues soterrados de la existencia– y sacaba su fuerza del propio estigma, a la vera de la gran autora de presentimientos –Hebe–, que producía hechos en torno a sus hijos faltantes devorados por maquinarias tortuosas del Estado, y de hijos que a pesar de toda evidencia parecían no ser victimarios si sus actos en algo se dirigían a condenar a sus padres improcedentes. Caminaba por el borde como una forma excepcional de señalar cuánto más comprometida con esos oscuros confines de irracionalidad había estado la propia sociedad argentina.
No es habitual pensar las cosas así. Hebe, que había salido de su barriada modesta sin escalas hacia la lucha por la verdad, preparada por su ausencia de preparación (no la tocaban esas sempiternas clases de mansedumbre que se apoderan de los sectores populares), tomó el estigma en sus manos. En su alquimia moral, todo estigma se da vuelta, como afirmaron los más variados pensamientos proféticos e iluminados. Hebe se lanzó a crear universidades, empresas de construcción de viviendas populares y centros culturales en las demás traducciones de esta meditación asombrosa sobre los escombros de la sociedad. Meditación siempre yacente en el interior de las memorias y cultos populares que repentinamente aparecen con sus épicas y taumaturgias. Extendía su pensamiento hasta estas cuestiones, presentándolos como producto de la transferencia del dolor hacia una realidad revitalizada en donde había habido muerte. Tensa cuerda, increíble en su productiva simpleza. Una vida sin venganzas, habían dicho Hebe y los demás organismos de derechos humanos, que eran a los primeros a los que podría ocurrírsele ese modo de reparación. Todos sabemos apartar episódicas vetas de imaginarias venganzas en nuestro vivir o pensar diario. Otra cosa es quienes lo apartan habiendo sufrido violencias sin normas, suplicios sin límites.
Ahora Hebe es estigmatizada por quienes creen que se aproxima el fin del ciclo de los derechos humanos en la Argentina. Escuchémoslos conjeturar. Ellos no querían que se “manchara el pañuelo blanco”, pero ellos no pueden menos que decir, sostenidos en las discutibles versiones de un psicoanálisis silvestre, que “se completó el parricidio con un matricidio”; ellos no hubieran querido que pasara lo que pasó aunque ellos tanto lo desearan, pero se confirma por fin que los “corruptos lograron tomar a la sacerdotisa del templo”; ellos no hubieran deseado escribir las notas que escribieron, pero se complacen en promulgar ahora que el caso de Hebe es una teoría general de la “cooptación que permite interpretar toda la política de la época”.
En efecto, a pesar de la hipocresía con que hablan, en algo tienen razón. Lo ocurrido no debió ocurrir, pues no se trataba de no construir viviendas con subsidios estatales –el habitar no es sólo cuestión financiera y arquitectónica, sino existencial y reparatoria–, sino de considerar que el movimiento de Madres –en la medida en que también es un movimiento social– debía contar con recursos de reflexión específicos sobre el tipo de relación que se entabla con el Estado. La relación misma es un vínculo que no debe sostenerse en modalidades que sean empresariales, sino de empresas comunitarias autónomas e instituciones no estatales con auxilio estatal. Muchos dirán que todo esto –lo que ocurrió– ya lo sabían. ¿Pero qué es saber? Sabemos bien que este desdichado episodio, que la Justicia investiga, está siendo pasado por el gabinete multiplicador de operaciones de descrédito de una de las vigas maestras de la conciencia colectiva. Nos incumbe entonces desvelarnos para responder al plan general de estigmatización que procura el desmonte de piezas enteras de la conciencia colectiva. Escribimos pues este artículo para aclarar nuestra propia relación con Hebe, con la que no siempre tuvimos acuerdos en sus dichos, pero a la que siempre consideramos –y hoy es fundamental reafirmarlo– la más vigorosa prueba de lo que la recóndita y resistente reflexión popular puede hacer en épocas de escarnio: asumir los hechos, dejar que surjan nuevos vocabularios y conceptos, no temer dar opinión, por difícil que sea.
* Director de la Biblioteca Nacional.

martes, 31 de mayo de 2011

30 de MAY. Almuerzo de Honor con Felipe Calderón. Cristina Fernández. Visita Oficial a México

CFK: "¿Para qué queremos libertad si no tenemos derecho a tener educación, salud, vivienda, trabajo? ¿Para qué queremos igualdad sino tenemos la posibilidad de decir y elegir qué pensar, donde vivir, en qué trabajar?" "Son dos categorías en las que debemos hacer síntesis para dar elementos sólidos a la generación que va a venir después de nosotros"




La presidenta Cristina Fernández y su par de México, Felipe Calderón participaron de un almuerzo que ofreció el mandatario azteca en honor a la jefa de estado argentina y a su comitiva, en el Castillo Chapultepec, en México D.F. El almuerzo se celebró tras una reunión bilateral entre ambos presidentes, en las que se firmaron acuerdos bilaterales.
La presidenta Cristina Fernández, de gira oficial por México, sostuvo que el encuentro sirve "para reafirmar algo que es más que una tradición: la sincera y profunda amistad entre ambos pueblos". Reafirmó que se vive "el mejor momento de la historia entre ambos países", al tiempo que señaló que se trata por parte de quienes tenemos la responsabilidad de conducir ambos países, de interpretar los sentimientos de argentinos y mexicanos. Que más allá de los circunstanciales gobiernos han estado histórica y profundamente unidos". Y enfatizó que la expresión "Argen-mex no es una construcción política, es una construcción social que hemos hecho los unos y los otros a lo largo de la historia".
A continuación, la jefa de Estado puntualizó "los profundos desafíos" que tienen los mandatarios de la región, ya que afirmó que "Latinoamérica está llamada a ser una de las grandes protagonistas del siglo XXI". Indicó que los países del continente cuentan "con una demanda creciente en el mundo: alimentos, energía, minerales, recursos hídricos".
"Nos ha tocado a nosotros, la generación del Bicentenario, tener un aumento inédito en el crecimiento de nuestros países; la crisis mundial; la crisis de un modelo que no basó su sistema en la producción sino en la especulación", afirmó Cristina Fernández. Y agregó: "Nos ha tocado a nosotros dar la gran lucha por la igualdad, por la equidad, el gran combate por la justicia".
En ese sentido, la Presidenta se preguntó: "¿Para qué queremos libertad si no tenemos derecho a tener educación, salud, vivienda, trabajo? ¿Para qué queremos igualdad sino tenemos la posibilidad de decir y elegir qué pensar, donde vivir, en qué trabajar?" "Son dos categorías en las que debemos hacer síntesis para dar elementos sólidos a la generación que va a venir después de nosotros", remarcó.
Por último, agradeció "una vez más la hospitalidad con que fueron recibidos los que se tuvieron que ir de nuestro país en momentos muy difíciles; y los que más tarde tuvieron que hacerlo por motivos que tenían que ver, no con la vida, sino con el patrimonio". "Vaya nuestro agradecimiento a México. Y nuestro compromiso de seguir profundizando nuestra relación, que es más que un fuerte intercambio económico", aseguró la Presidenta, para concluir que ambos países tienen "la íntima convicción de que debemos compartir un mismo destino".
Previamente, el presidente mexicano Felipe Calderón llamó a unir "esfuerzos para fortalecer el comercio y la cooperación desde el río Bravo a Tierra del Fuego". Y manifestó su intención de trabajar en forma conjunta para "que las economías emergentes tengamos una fuerza mayor" en la definición de políticas a nivel global.

martes, 22 de marzo de 2011

Duros combates por el control de Ajdabiya

DESPUES DEL ATAQUE AEREO ALIADO, LAS FUERZAS DE KHADAFI FRENARON EL AVANCE DE LOS REBELDES LIBIOS
A pesar de la retirada aterrorizada de las tropas del gobierno por los ataques aéreos de Occidente, los rebeldes no aprovecharon su ventaja y huyeron en pánico a la primera señal de contraataque. Se pelea casa por casa.
 Por Kim Sengupta *
Una ciudad asediada y golpeada, gente viviendo en ella sin comida, ni agua ni electricidad durante días y enfrentando ataques diarios: esto era Ajdabiya ayer mientras las fuerzas de Muammar Khadafi luchaban por mantenerse en esta estratégica puerta al este de Libia. A pesar de la destrucción de los tanques y la artillería del régimen y la retirada aterrorizada de las tropas del gobierno por los ataques aéreos de Occidente, los rebeldes, no por primera vez en esta guerra, no aprovecharon su ventaja. En cambio, huyeron en pánico a la primera señal de contraataque.
Hoy la resistencia rebelde es fuerte dentro de Ajdabiya, y sus miembros me guiaron a través de los caminos desiertos a las áreas que habían recuperado batallando con el enemigo día tras día. ¿Por qué, se preguntaban estos combatientes, había fallado el liderazgo del movimiento de protesta en Benghazi en aprovechar el conocimiento local y usar estas rutas para ir en su ayuda y aventajar a los tropas del régimen?
Los caminos del desierto también había sido usados por los residentes de la ciudad desesperados por escapar. Sólo queda en la ciudad un cuarto de la población de 135.000 habitantes. Las calles vacías retumban con el sonido de explosiones, y cada negocio está con las persianas cerradas; el hospital todavía está tratando a los heridos pero sus reducidas provisiones médicas no pueden hacer frente a ningún caso serio de los que llegan en ambulancias a menudo corriendo el riesgo de encontrarse en un fuego cruzado.
Aunque los combatientes revolucionarios han luchado para controlar el centro y algunos de los suburbios, todavía hay una amenaza constante de los soldados de Khadafi. Mi intérprete libio y yo tuvimos que movernos repetidamente a través de los caminos laterales y callejones mientras nuevas salvas de granadas a propulsión y fuego de Kalashnikov llegaba de diferentes direcciones.
Gran parte de los disparos se hacía con un descuidado desprecio por quién los estaba recibiendo en la otra punta. “Mire lo que han hecho –dijo Hamza Zwas, un militante de 26 años, señalando un gran agujero a un costado de una casa que acababa de ser impactada por un mortero–. Así es la forma en que disparan. Tenemos gente muerte, herida, porque no les importa. La gente está asustada y es por eso que se fue.”
La casa impactada estaba vacía. Los propietarios se habían ido la semana anterior. El vecino de 18 años de la casa de al lado, Selim Ansabi, murió hace tres días, cuando el auto en que viajaba fue impactado por un proyectil de artillería. “El era un pasajero. Su amigo, que manejaba, perdió un brazo –dijo el padre de Selim, Abdullah, sacudiendo la cabeza–. Ninguno de los muchachos era Shabaab, no estaban luchando. ¿Por qué usaron algo tan malo en la mitad de la ciudad? Tienen que haber sabido que la gente resultaría muerta o herida.”
Algunas de las muertes habían sido objetivos fijados de listas provistas por informantes locales, afirmaba la gente. Shawas Mohammed recibió un disparo en el frente de su casa; Jadullah Bakhti fue llevado, y su cuerpo tirado sobre un baldío dos días más tarde. Naji Yunis Ali no esperó a que la policía secreta que acompañaba a los soldados viniera por él y huyó con su familia.
“De manera que dañaron el lugar, estaban enojados, vinieron con un gran auto blindado y tiraron abajo la paredes, luego entraron y destrozaron todo –dijo el primo de Ali, Mukhtar Issa–. Tenían una foto de Naji, Dijeron que aun si había escapado a Benghazi, lo agarrarían y lo ahorcarían. Esto pudo pasarnos a muchos de nosotros, tenemos miedo.”
Sin embargo, no es sólo la población local la que tiene motivos para estar profundamente asustada. En el cuarto de atrás de una casa de una planta cerca de ahí, hay tres prisioneros tomados por los rebeldes. Dos de ellos, de Chad, son supuestamente mercenarios, de un grupo que Khadafi es acusado de reclutar en el Africa subsahariana. El tercero en su hombre de unos 60 años que afirma ser libanés, pero sus captores dicen que están convencidos de que es tunecino.
Los detenidos son traídos desde detrás de una puerta pesada, cerrada desde afuera con una barra metálica. Todos parecen asustados. El mayor se larga a llorar. El hombre, que dice que su nombre es Milud Miukhtar, afirma entre sollozos que es pobre y que ha estado durmiendo mal desde que llegó a la ciudad, hace un tiempo. “Me arrestaron porque soy extranjero, son muy sospechosos los de afuera. Me hicieron esto en las manos –dijo levantando las muñecas y los dedos hinchados–. ¿Cómo pueden pensar que estoy en el ejército? Soy demasiado viejo para luchar. ¿Qué me sucederá, me matarán? Señor, ¿usted lo cree?”
El comandante local, el capitán Adil Zwei, abraza a Mukhtar y le asegura que nadie lo lastimará. “Sus manos fueron dañadas cuando primero lo detuvieron, mis hombres no son responsables. Protegeremos a todos ellos, pero es un problema –dijo el capitán–. La gente por aquí está muy enojada, no podemos decirles por qué estamos deteniendo a estos hombres.”
Los dos hombres de Chad, Asil Hussein Baqua y Hussein Abdulrahab al Hussein, dicen que estaban trabajando en Trípoli cuando unos oficiales les dijeron que tenían que ir a pelear contra los “terroristas”. A cambio de sus servicios se les ofreció dinero, un departamento a cada uno y la ciudadanía libia. Baqua, de 38 años, que aseguró que había estado en Libia durante ocho años y trabajado en una fábrica de cerámica, dijo: “¿Qué opción teníamos? La policía nos habría arrestado si nos negábamos. Nos dijeron que sólo seríamos usados en tareas en puestos de control, eso es todo”. Al Hussein, de 27 años y desempleado, añadió: “Viví en Libia durante tres años, no tengo nada contra la revolución, Realmente siento haberme visto involucrado en esto”.
Ambos hombres estaban vendados como resultado de las heridas que habían recibido, dijeron, cuando un camión en el que iban fue impactado por un ataque aéreo, el domingo. El capitán Zwei estaba ansioso por entregar a los prisioneros a las autoridades rebeldes. “Esto sucederá cuando los oficiales de Benghazi lleguen aquí –dijo–. Pero no sé cuándo será eso. Creíamos que iba a ser hoy, después de las bombas de las potencias extranjeras.”
Las fuerzas del coronel Khadafi estaban en control de las entrados del este y del oeste de Ajdabiya cuando nos fuimos, disparando proyectiles a la ciudad, a la gente que había repetidamente enfatizado que lo querían y a quienes él quería. “No hubo grandes bombardeos hoy, estamos preocupados por que los extranjeros no los mantengan”, dijo el combatiente Hamza Zwas, frotando su hombro debajo de una remera Abercrombie & Fitch. Había recibido una bala en los primeros días del levantamiento, pero volvió a la lucha después de pasar por cirugía en Egipto. “Pero hemos estado luchando durante un tiempo ahora, y seguiremos”, dijo.
A la salida nos encontramos con Abu-Gadi Mohammed, de 37 años. Su familia estaba en el campo para evitar la violencia. Su mujer, Zahiya, se vio obligada a dar a luz ahí. “Estoy muy preocupado y disgustado por el hecho de que tuviera que pasar por esta experiencia dura –dijo–. Pero ella está bien y ahora tengo una hijita que es sana. La llamaré Amal (esperanza).”
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.