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martes, 3 de julio de 2012

Chicos que ya tienen sus derechos protegidos




Cristina Kirchner encabezó un acto emotivo en el que ella misma entregó documentos a personas trans y a los bebés con dos madres. 


LOS NIÑOS NACIDOS ANTES DE LA LEY DE MATRIMONIO IGUALITARIO SERAN RECONOCIDOS COMO HIJOS DE AMBAS MADRES 

 Por Emilio Ruchansky 

La Presidenta firmó ayer un decreto para eliminar una zona gris que había quedado en la ley sobre casamiento de parejas del mismo sexo. También entregó los primeros documentos a las personas trans. Y reglamentó la Ley de Identidad de Género.


En un acto sencillo y ante una multitud emocionada, la Presidenta firmó ayer dos decretos referidos a la diversidad sexual y entregó nuevos documentos a personas trans y a bebés de parejas de mujeres, nacidos antes de la Ley de Matrimonio Igualitario. “Este es un día de inmensa reparación y de igualdad, que es algo tan importante como la libertad”, dijo Cristina Fernández de Kirchner, tras reglamentar la Ley de Identidad de Género y reconocer la deuda que tenía el Estado con el colectivo trans. “Cuando alguien es ignorado y reprimido, es negar al otro y a sus derechos, es como no existir”, agregó la Presidenta. Sobre el decreto referido a los niños que tienen dos madres, pero una sola fue inscripta como tal, señaló que deben tener los mismos derechos “que tuvieron tantos millones de argentinos al nacer”.

El acto fue realizado en el Salón de las Mujeres Argentinas, que estuvo colmado por activistas, niños, funcionarios, legisladores nacionales y porteños. A las 18.45 entró Fernández de Kirchner, seguida del secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, munido con las dos carpetas que contenían los decretos. Al lado de la mandataria se sentaron el vicepresidente Amado Boudou y el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo; más lejos estaba el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. En primera fila estaban el ex juez español Baltasar Garzón y Estela de Carlotto.

De inmediato la Presidenta pasó a entregar documentos a doce personas trans, de las más de trescientas que ya comenzaron los trámites en todo el país. La primera fue Laura Elena Moyano, luego pasó Kalym Adrián Soria, Silvana Sosa, Luisa Lucía Paz, Reyna Ornella Infante, quien alguna vez se reunió con Néstor Kirchner por este tema y ayer casi hizo llorar a la Presidenta tras hablarle al oído. Siguieron Valeria del Mar Ramírez, secuestrada en el Pozo de Banfield durante la dictadura militar, María Laura Alemán, Maia Mar Abrodos, Diana Sacayán, Gabriela Abreliano y Laura Elena Villalba.

Luego aparecieron las madres y los bebés. La Presidenta se deleitó cargando a una de las mellizas de Laura Ruggiero y su esposa Catalina Schünemann. El público comenzó cantar: “¡Igualdad! ¡Igualdad!”. Ni las mellizas ni Juan Pablo Villalba ni Lourdes Micaela Quevedo ni Savino Buffone lloraron durante el acto. Sí sus madres, abrazadas y a los besos con el nuevo DNI de sus niños en brazos. Mientras tanto, la locutora recordaba que las madres de todos los niños y niñas, menores de 18 años, tenían un año para inscribirlos y conseguir los documentos.

No me gusta la palabra tolerancia, porque eso quiere decir te aguanto porque no tengo otro remedio. Yo quiero hablar de la igualdad, la de todos ustedes, que tendrán los mismos derechos. Esta es la sociedad que queremos, una sociedad de reparación y de igualdad”, dijo la Presidenta. Luego recordó que Soria, el único varón trans en recibir DNI ayer, esperó ese momento 42 años. “Una de las chicas me dijo que antes las llevaban presas, ahora les damos un documento”, comentó Fernández de Kirchner.

Por otra parte, la mandataria destacó que en Francia estaban por aprobar una ley de matrimonio igualitario y dijo sentirse “muy orgullosa” porque el país esté a la vanguardia en derechos de las minorías sexuales. No tomar estas decisiones, agregó, “es no reconocer los tiempos que corren y que en verdad vienen del fondo de la historia”. En este sentido, recordó un viaje a Israel junto a dos amigos religiosos con quienes recorrió el Santo Sepulcro: “En un momento vimos el Arco de Adriano y uno me dijo que Adriano era gay. Y le respondí: ‘Como tantos otros’. Como verán, no hay nada nuevo bajo el sol”.

Luego la Presidenta agradeció a los activistas por su lucha y también por la paciencia que tuvieron hasta que se cumplieron sus reclamos. “Los que luchan se van o terminan deteriorados. A los que no les importa nada siempre se los ve rozagantes, como recién duchados. Pero es preferible vivir desgastada que como una mariposa sin haber logrado nada”, arremetió. Sobre el final, Fernández de Kirchner hizo una recomendación: “Es hora de aceptar que la realidad no es como nos gusta, sino que es como es, con todo lo que está dentro de esa realidad”.

Entre el público estaban los diputados Carlos Kunkel, Diana Conti, Juliana Di Tullio, Mara Brawer, Horacio Pietragalla y las legisladoras Gabriela Alegre, María José Lubertino y María Rachid. También el presidente de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt), Esteban Paulón, y Marcela Romero, de la Asociación de Travestis, Transexuales y Trangéneros Argentina (Attta). “La democracia tenía esta deuda con nosotras por la toda la violencia, el estigma y la discriminación. Lo explicó bien la Presidenta: no queremos tolerancia, queremos derechos humanos”, dijo esta dirigente.



César Cigliutti, presidente de la Comunida Homosexual Argentina (CHA), aseguró a este diario que la entrega de documentos fue “el primer acto de amor de parte un gobierno argentino a las personas trans”. Diana Sacayán contó el chiste que le hizo a la Presidenta cuando le dio su DNI. “Como la primera chica se apellida Moyano, yo le dije: ‘Cristina, nosotras no somos camioneros’”, dijo la activista del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (Mal). Sacayán reclamó de viva voz por sus derechos en varios actos de la Presidenta. “Un día en Lanús se bajó de una combi y me juró que iba a avanzar. Y cumplió”, agregó Sacayán.

Sobre el patio que antecede a la entrada principal de la Casa Rosada, y con sus trillizos de cinco años corriendo de una punta a otra, Andrea Majul y Silvina Maddaleno comentaron que el decreto que permite inscribirlos como sus hijos posibilita tomar decisiones conjuntas en temas médicos y educativos, además de los derechos hereditarios y licencias por enfermedad de los hijos. Majul –integrante de 100% Diversidad y Derechos, que junto a Lesmadres militó este reclamo– contó que los niños ya dicen sus dos apellidos. “Y ahora que van a empezar a leer, los van a poder ver escritos también”, señaló.

Maddaleno aseguró que desde la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario vienen trabajando junto a varios funcionarios por este decreto. “Estoy segura de que vamos a llegar a casa y nos vamos a poner a llorar”, dijo Maddaleno. Según el Censo 2010, hay 24.228 hogares con parejas del mismo sexo, de las cuales el 58,3 por ciento son mujeres. El 21 de todas las parejas tienen hijos a cargo, y en su mayoría son parejas de mujeres: 97,5. “Creíamos que había trescientos chicos que cuentan con este derecho de ser reconocidos por sus dos mamás. Al ver los datos del Indec, vimos que fuimos conservadores con esa cifra”, dijo ayer Martín Canevaro, presidente de 100% Diversidad y Derechos.

jueves, 29 de diciembre de 2011

PRESENTACION PUBLICA NUMERO 11 DE CARTA ABIERTA


Carta de la igualdad

El espacio de intelectuales, artistas y creadores elaboró un nuevo documento que analiza el proceso que llevó a la reelección de Cristina Kirchner y los desafíos que se abren ahora. Hoy la presentarán en la Asociación Argentina de Actores, Alsina 1762, a las 12.45.

I

El triunfo de Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones del 23 de octubre con el 54 por ciento de los votos expresa la voluntad popular por la profundización de los cambios. En esa decisión de millones de personas se vislumbra la apuesta por una política transformadora, perseverante en su irreverencia frente al orden establecido. En su seno, conjurando la totemización del mercado, rescatando voces antiguas de la fragua popular e intentando frente a ellas nuevas formas de lo político, late incipiente la otrora desterrada utopía de la Igualdad. Es acompañada por la validación de un tipo de gobernabilidad que no puede concebirse por fuera de la recreación incesante de lazos constitutivos con una sociedad activa, heterogénea y abierta, y el impulso hacia un extendido compromiso militante que tiene en el entrecruzamiento generacional y la convocatoria activa de la juventud una de sus dimensiones más notables. Los argumentos simplistas de la gran prensa –voto conservador, el consumo, la oposición inexpresiva– son velos que ocultan otros destellos resultantes de ocho años de continuidad que también sostuvieron el 54 por ciento. El humor social, la recuperación de valores que parecían perdidos, la identidad como pueblo, la confianza en un liderazgo, el compromiso creciente en capas de la sociedad para participar en lo público, la perspectiva y esperanza en un futuro.
Recordemos que apenas una década ha transcurrido desde las jornadas de movilización popular de 2001, cuando en las calles se sancionó la derrota política –y comenzó el retroceso cultural– de un modelo económico centrado en el capital financiero y un modo de gobierno consistente en la mera administración de lo ya dado. Fueron días de indignación y luchas callejeras que hicieron visibles y generales otros combates, los que venían sosteniendo organizaciones diversas desde mediados de los años ’90. Y si aquéllas habían crecido en la resistencia, creando formas nuevas para la política, los acontecimientos de diciembre fueron sancionados con una brutal represión. La crisis desencadenó una transición política que descargó los enormes costos y ajustes del desplome neoliberal sobre las vidas de las mayorías, ya severamente empobrecidas por el régimen caído. Juntamente con una aguda recesión avanzaron la desocupación, la exclusión, la marginación y la pobreza, mientras la llamada “pesificación asimétrica” transfería ingresos a los sectores más concentrados de la economía.
La Historia abrió una alternativa y una esperanza en 2003. La extendida experiencia política que denominamos “kirchnerismo”, como metáfora nominativa de una capacidad transformadora de características propias, posee un doble carácter: se nos presenta como la evidencia política e institucional de un heterogéneo subsuelo popular irredento en incesante movimiento, capaz de establecer los núcleos programáticos de una nueva etapa argentina, en plena ocasión de una crisis de hegemonía de dimensiones y, a la vez, como un inusitado giro de la historia, una inflexión sin coordenadas de arribo, un acontecimiento creativo que cambia los parámetros amputados de una dinámica de poder sin destino posible mayor que el de una tragedia que muta en parodia de sí misma. La figura de Néstor Kirchner fue el epicentro de esa combinación. Asumió la presidencia con un discurso nacional y popular que se distancia del camino industrial-primario-exportador sin inclusión social (desarrollista de derecha), que había intentado desplegar la transición duhaldista. Las urgencias de la democratización de la economía, del crecimiento del empleo y de la producción se concibieron, en el incipiente proyecto, inseparables de la aspiración de reconstruir el mercado interno y recomponer los ingresos de los sectores populares y medios. Al mismo tiempo, el nuevo gobierno se pensó como heredero e intérprete de la movilización social, viendo en lo popular no sólo los rostros de las víctimas del orden en crisis, sino también los de una organización de la que no se podría prescindir. Los movimientos de desocupados fueron actores y partícipes de la nueva construcción, junto a los trabajadores organizados y un múltiple escenario social y político.
La desarticulación del último gran intento por emprender un proyecto de transformación nacional había sido acometida por la dictadura terrorista de Estado, más de un cuarto de siglo antes. Los comandantes y ejecutores de la represión masiva de aquella época se encontraban sin juicio ni castigo. Los primeros intentos de justicia sucumbieron bajo las leyes de impunidad. Pero en nuestro país se había desarrollado una inédita construcción militante de derechos humanos. Heroica por parte de las Madres de la Plaza, que en plena dictadura lucharon por la recuperación de sus hijos, y multiplicada luego en un vasto friso de militancias. Con la decisión de desarmar el dispositivo de la impunidad, el gobierno recuperaba las reivindicaciones centrales de ese movimiento: Memoria, Verdad y Justicia y, al hacerlo, se fundaba a sí mismo como una experiencia política radicalmente nueva. El desarrollo de los juicios, la ejecución efectiva de cientos de sentencias y la constitución de una narración de los hechos centrada en la condena del terrorismo de Estado configuraron un camino que debe seguir siendo profundizado con la investigación de los civiles que colaboraron y fueron beneficiados –como en el caso de Papel Prensa y otras 600 empresas– por lo tramitado en las mazmorras concentracionarias. Consecuente con la profundidad de su compromiso con los derechos humanos, una de las características distintivas del proyecto iniciado en 2003 ha sido la firme decisión de los gobiernos nacionales de no reprimir la protesta popular.
El desendeudamiento con el FMI y la restructuración de la deuda externa con una quita inédita, las negociaciones salariales en paritarias que construyeron una dinámica de recomposición de ingresos y, luego, la estatización de la administración previsional y la inclusión de millones de beneficiarios excluidos en el régimen jubilatorio trazaron un camino en el que la disidencia con las recetas de las ortodoxias financieras se estableció en el plano de los hechos. La desarticulación del ALCA marcó el nacimiento de una nueva política de integración regional que se iría constituyendo en nuevas instituciones, con el Banco del Sur, la Unasur y la flamante Celac. El latinoamericanismo dejaría de ser horizonte de deseo o bandera justamente compartida para convertirse en definición de una política internacionalista y regional.

II

En 2008 la nueva época adquirió otros contornos, signados por el conflicto y el entusiasmo. El justo proyecto de retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias condujo a una aguda confrontación del proyecto nacional con el bloque de poder que operó –y opera– como el agente interno de la restauración del proyecto derrotado en 2001. Las corporaciones patronales del campo resistieron y no estaban solas. Un tejido nuevo de poder económico se había articulado en el agronegocio con ellas. Contaban con el apoyo de los medios de prensa concentrados, emparentados ideológicamente y entrelazados con los negocios ligados a la Argentina reprimarizada de fin del siglo pasado. Se sumó toda una oposición política variopinta que conjugaba discursos republicanos, conservadores y “progresistas” para la ofensiva destituyente. Organizaciones emblemáticas del empresariado industrial, como la UIA, beneficiarias de las nuevas políticas, no se comprometieron con el instrumento que favorecía la diversificación productiva del país, ya por ataduras con la persistente creencia neoliberal, ya por la apuesta a un modelo centrado en la demanda externa y sustentado en salarios bajos.
Los tiempos eran agónicos y parieron nuevos actores en conflicto. Se constituyó el bloque que afirmaría la continuidad de un proyecto que, si heredaba los movimientos populares argentinos, también se mostraba prístino en sus diferencias y fundamental en su novedad. Las organizaciones sindicales, sociales, de derechos humanos, una buena parte del arco político progresista y de la izquierda no peronista, se asociaron estratégicamente al futuro del kirchnerismo, que se afianzaba como identidad política. Un frentismo de hecho defendía al proyecto del intento de la restauración conservadora. Carta Abierta nacía en ese momento de disputa como expresión de un tipo de militancia que consistía en tomar la palabra colectivamente, procurar interpretaciones y asumir un compromiso público. El conflicto era evidente: frente a un bloque que impulsaba la autonomía nacional y ala ampliación de derechos se alzaba una coalición destituyente promovida por la elite del privilegio.
El año 2009 –en el que se afrontó un resultado electoral adverso– supuso un desafío de gran dificultad, pero las fuerzas estaban templadas y el Gobierno profundizó las políticas reparatorias. La Asignación Universal por Hijo y el programa Argentina Trabaja signaron ese momento. Coincidieron durante ese año los efectos de la sequía y la primera fase de la crisis internacional, que fueron enfrentados con políticas y medidas que desafiaban las ortodoxias y recomendaciones de los poderes internacionales y locales. Pese a que no escaseaban los conflictos, el Gobierno impulsó con fuerza otra reforma estructural: una Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que prescribe límites a los monopolios y amplía el derecho a la información. Doblar la apuesta se constituiría en una marca de estilo frente a las adversidades.
En dos acontecimientos de 2010 pudo verse el cierre de las dificultades mayores del período: en la fiesta callejera de la conmemoración del Bicentenario y en la dolida y colectiva despedida a Néstor Kirchner. Porque si en el primero se vio la multitud reconocida en la nación que se conmemoraba –y esto es: no en abierto conflicto con el gobierno que la representaba–, en el segundo fue la emergencia de un compromiso activo y militante, descubierto junto con la propia fragilidad de las vidas que lo habían incitado. Y si la fiesta del Bicentenario era la contracara de la justa ira de diciembre de 2001, el duelo en la plaza reponía una confianza en la política que era impensable diez años atrás.

III

Eso fue posible porque la apuesta no fue leve y su horizonte fue la Igualdad. Que no es fácil de definir aunque se advierta su búsqueda en luchas, movimientos, documentos, leyes, hechos de gobierno. No es fácil porque se enlaza a otras cuestiones: la de la Justicia, la Libertad. Elegimos, en este momento, llamar Igualdad a las posibilidades de una sociedad más justa con sus integrantes, menos esquiva de lo fraterno y lo cooperativo, menos abrupta en el recorte de las libertades para algunos. No se trata sólo de igualdad de oportunidades reclamada por el liberalismo ni de distribución económica, aunque todo ello resulta imprescindible. La ley del matrimonio igualitario –que lleva en su nombre la cuestión que tratamos–, seguida por otras de muy reciente aprobación, evidencia una virtuosa escucha legislativa de los reclamos y valores impulsados por las minorías. El derecho al aborto, concebido como defensa de la autonomía de las mujeres a definir sobre su cuerpo y su deseo a la maternidad –y ya no como sumisión a la voluntad de un otro–, está en el horizonte de esas medidas que, impulsadas por pocos, inauguran, sin embargo, otro estado de los valores, las creencias y las lógicas que estructuran la vida social.
Si la Igualdad es el horizonte de estas políticas, lo es como igualdad en la diferencia y reconocimiento de la heterogeneidad. Lo es como ampliación de la ciudadanía, que se va desplegando en un recorrido desde la inclusión –con las múltiples estrategias de reparación social– hacia la Igualdad. No es poco lo que falta en este sentido y seguramente nunca el camino estará cumplido. La igualdad en la diferencia debe ser también el signo de una democratización profunda de la cultura, a la que las mayorías tengan acceso, generando disposiciones al conocimiento y el disfrute de lo creado por este país. Democratizar la cultura no es sólo generar espectáculos masivos. Es también crear las condiciones para la renovación del gusto cultural popular y para el impulso hacia la emergencia de nuevas y distintas expresiones. Hay mojones de este intento –como la ley de medios y Tecnópolis– que deben ser profundizados y ampliados. Muchos pasos se han dado de 2003 a hoy para disminuir la desigualdad que había generado la destrucción de la educación pública. Más chicos en la escuela y almorzando con sus familias. Menor deserción. Primeras camadas del secundario en algunas zonas del país. Docentes reconocidos en su dignidad de trabajadores. Bibliotecas y netbooks para todos. Estos cambios destacan y promueven el desafío de avanzar por lo aún faltante: la buena escuela pública, como la mejor alternativa de formación en todos los lugares y para todos los sectores. Habrá que explorar pedagogías, cruzar saberes y pensamientos, interrogar los modos de transmisión del conocimiento; pero esto será posible no sólo por el trabajo de especialistas sino también por la mayor participación de sujetos activos con compromiso en la transformación cultural y social necesaria para la buena educación. Ello requerirá que la política de Estado enunciada en la Ley de Educación Nacional se traduzca en prácticas sociales que legitimen en todo el territorio de nuestro país el derecho a la educación pública en una sociedad democrática. Pero aun con los cambios legislativos y políticas implementadas, subsisten tendencias estructurales regresivas, constitutivas de una matriz de sistema educativo, cuya reversión es imprescindible para atender al objetivo de la Igualdad. El creciente peso relativo de la educación privada –sostenida con financiamiento del Estado– en todos los distritos del país, pero con más intensidad donde predomina la población de sectores medios, resume la significatividad de esas herencias. Ese avance en desmedro de la centralidad de la educación pública es una fuente de desigualación social que conjuga desde segmentaciones clasistas hasta prejuicios raciales. La superación de esta lógica requiere de la convocatoria a los docentes, a los sindicatos y a la participación popular para movilizar la reposición de la escuela pública como núcleo clave de igualación social y forja de unidad popular.
Una nueva etapa del proyecto nacido con la asunción de Néstor Kirchner en el año 2003 queda inaugurada en los discursos de cierre de campaña de la Presidenta, en ocasión de la victoria electoral y en el foro del G-20. En ellos el ideal de la Igualdad y la crítica del orden global del neoliberalismo resonaron como sus núcleos clave. Posicionarse desde América latina y el Caribe sin neutralidad ni imparcialidad señala el alineamiento frente al poder central en el orden internacional y del lado de las mayorías populares en la política nacional. No son aceptables las interpretaciones de este triunfo electoral como el resultado de un modelo de consumo y a la vez clientelar, del tipo del que signó a los años noventa. En éstos se trataba de una política de dádivas en un proceso de exclusión, en tanto el crédito a los sectores medios, el dólar barato y la focalización arbitraria –constructora de desigualdad– avanzaban con un discurso que naturalizaba la desaparición de la política como herramienta de transformación. Se trata de la diferencia del sufragio en una nación de ciudadanos frente al voto en un mercado de consumidores.

IV

La histórica denuncia de las “relaciones asimétricas” en la reunión de Mar del Plata, que derrotó al ALCA, y los proyectos de constitución del Banco del Sur y de la Unasur, así como la desvinculación de las políticas recomendadas por los organismos financieros internacionales, precedieron a una crisis que tiene alcances inéditos, dramáticos y de fin imprevisible. La nueva política económica heterodoxa desarrollada por la Argentina y buena parte de América latina y el Caribe generó mejores condiciones para las respuestas frente a la profunda crisis que se despliega en el nivel de la economía mundial.
El desplome financiero conduce a la destrucción de un stock de capital ficticio inconmensurable que provoca el desmanejo de las finanzas globales por los organismos creados para ese objetivo. Las derechas de los países centrales se obstinan en profundizar la lógica ultramercantilista en el funcionamiento de las economías, tanto en los órdenes nacionales como en la esfera global. En esos países la democracia emprende el retroceso a una formalidad sin ciudadanía, mientras el poder financiero elige tecnocracias para dirigir sus destinos. Las instituciones que fueron origen y centro de la crisis intentan someter a su cruda ley los presupuestos públicos y dar garantía de continuidad al capitalismo en su forma de financiarización. Xenofobia y ajustes en los presupuestos públicos, privatizaciones de empresas de servicios y reducciones de salarios, despidos masivos y destrucción de lo que restaba de los Estados de bienestar configuran el nuevo rostro de los países centrales. En el centro del mundo se diseña un escenario de incertidumbre y amenazas, del que no están excluidas las intervenciones armadas que se excusan en “paradigmas civilizatorios”. Sin embargo, este avance reaccionario no se despliega sin resistencias. Las huelgas y movilizaciones obreras y el surgimiento de nuevas expresiones de lucha popular –como la de los indignados– son síntomas de un descontento que constituye un potencial de futuros conflictos, lejos de la pretendida sentencia del fin de la Historia que el neoliberalismo proclamaba en sus décadas de esplendoroso ascenso.
El discurso presidencial en el G-20 impugnó el capitalismo financiero, la desregulación y la política de precarización del trabajo. Una impugnación a la esencia del capitalismo realmente existente. Implacable crítica hecha desde la jefatura de un gobierno empeñado en construir una sociedad de derechos mientras ese capitalismo actual los destruye en el centro del sistema global que construyó. ¿Habrá futuro para el capitalismo? ¿Habrá futuro para la humanidad? ¿El anarcocapitalismo conducirá a la barbarie?
La degradación del sistema en los países centrales comprende la aceptación y el fomento de paraísos fiscales, esquemas de elusión impositiva, maniobras con los precios de transferencia en las operaciones intrafirma de las empresas transnacionales. Así, mientras la financiarización conduce a la profundización de estos rasgos, los discursos de los líderes de las naciones hegemónicas condenan esas prácticas, la mayoría de las veces en forma hipócrita, mientras promueven ordenamientos legales internacionales con objetivos más cosméticos que transformadores.
En cambio, los países periféricos que sufren pérdidas fiscales y fugas de capitales por la presencia de esos mecanismos están interesados realmente en su desarticulación. El gobierno argentino ha trabajado en los foros internacionales en esa dirección. Así, el interés en el combate al lavado de dinero y la evasión fiscal son objetivos importantes y destacables de la política del Gobierno. Pero resulta equivocado legislar esas cuestiones en el formato de Ley Antiterrorista, como se lo hace en el actual proyecto que trata el Congreso. Ese dispositivo adopta la duplicación de condenas acogiéndose a una definición del concepto de terrorismo de carácter tan inespecífico, que podría utilizarse en fallos judiciales que criminalicen la protesta social. Formato antiterrorista e inespecificidad de acepción que deriva del poder y las presiones norteamericanas en los foros internacionales. El gobierno argentino se ha destacado por su voz crítica en ellos y por eso sorprende y preocupa esta adopción de un estándar internacional contradictorio con el espíritu democrático del proyecto nacional que hoy despliega.
Durante la última década nuestra región ha comenzado a desarrollar, de manera creciente, una experiencia económica, política, social y cultural esencialmente diferente de la verificada en el mundo desarrollado. Tal proceso político, dirigido a establecer esa sociedad de derechos, es incongruente con las sociedades de libre mercado. La preeminencia de lo político, tendencia verificable en gran parte de las nuevas experiencias nacionales de América latina –con marcadas heterogeneidades, indudablemente–, supone un ejercicio creativo de regulación pública creciente de aspectos económicos esenciales en el cual la ciudadanía política recupera un lugar principal respecto de las relaciones mercantiles no exento de conflictos y contradicciones. La frustración del plebiscito popular en Grecia acerca de las recetas de ajuste impuestas por el FMI, Alemania y Francia, permite realizar un poderoso contraste con la mayoría de los gobiernos latinoamericanos cuya soberanía política en materia económica se acrecienta y complejiza a través de novedosos entramados nacionales y de integración multidimensional. Si bien estos procesos no están exentos de intrincados desafíos, asociados a un exacerbado grado de transnacionalización, gestión de recursos naturales y complejos escenarios de tensión distributiva, sus características distan de constituirse en evidencia de la lógica del capitalismo central. La imaginación política regional, la búsqueda de autonomía y la voluntad integradora esencialmente crítica del neoliberalismo han abierto una variante de organización social cuya denominación constituye aún una incógnita a dilucidar recurriendo a nuevos debates todavía en ciernes. Parece apropiado evitar referencialidades semánticas a pesadas e irresueltas herencias, no renunciando sin embargo a recuperar del arcón de posguerra la voluntad de las grandes gestas humanas que, a través de distintas identidades, dirigieron su proa a idearios democráticos, populares, independientes, igualitarios y libertarios.
No es fácil darle nombre propio al tipo de sociedad que queremos, dice la Carta Abierta/10 y, ciertamente, ese nombre aparecerá cuando se pronuncie colectivamente, en el interior de la conciencia de miles y miles de personas. La unidad de América latina y el Caribe, que incluye el rechazo a las conductas imperiales y la anárquica desregulación financiera, resulta en la urgencia de una autonomía no sólo justa, sino imprescindible, frente al desastroso despliegue reaccionario en el centro del capitalismo mundial. El paradigma de la Igualdad adquiere una significación trascendente como brújula en el clima de desazón de esta época.
La recuperación y centralidad de la idea de Igualdad representa una transformación cultural en la Argentina. El trazo grueso de los cantos de sirena del neoliberalismo fue el de crecimiento y derrame: sin acción pública los estímulos de mercados y ganancias conducirían a la ampliación y eficiencia productivas que desembocarían en la reducción de la pobreza en una sociedad de desiguales para el “bien” de todos. Sin embargo, el resultado fue el estancamiento y la exclusión.
Siempre ha existido una relación contradictoria y tensa entre capitalismo e Igualdad. La extensión de los derechos civiles y políticos generalizó la ciudadanía formal, mientras que esa expansión a la vez operaba como velo de la desigualdad en el acceso a bienes y servicios. La idea liberal de un ámbito público de la política alienado de un espacio privado reservado para la economía esteriliza la potencia de la primera para transformar la segunda. Ni la Igualdad sustantiva ni la ampliación de derechos son cuestiones de mercados, sino de ciudadanía. La primacía de la política sobre la economía, la intervención pública en ésta, la sustitución del objetivo del crecimiento por el del desarrollo y el privilegio ciudadano sobre la determinación mercantil para elegir el destino estratégico de una nación son tributarios de una propuesta de profundización de la Igualdad. Esta es la inscripción del paradigma de la Igualdad proclamado por la Presidenta como objetivo de esta etapa.

V

Desde 2003 se produjo una mejora sustantiva en la distribución del ingreso, tanto que la Argentina eleva los índices promedio de la región en términos de equidad distributiva. El sistema impositivo alcanzó en 1974 su pico de equidad del siglo XX, y luego comenzó un ininterrumpido derrumbe que profundizaba constantemente su regresividad. El actual proyecto ha revertido esa tendencia alcanzando una leve progresividad al final de la década recién concluida. Las retenciones han contribuido a ese cambio. Pero el régimen impositivo sigue siendo injusto con el 20 por ciento más pobre de la población y reclama una reforma tributaria. Reforma que también es necesaria para la estabilidad estratégica fiscal. El impuesto a la renta financiera, la mayor progresividad del Impuesto a las Ganancias, la reforma en el Impuesto al Valor Agregado, la consolidación de las retenciones (inclusive recuperando la idea de retenciones móviles) y el refuerzo de las imposiciones patrimoniales provinciales son cuestiones pendientes.
El crecimiento del gasto público ha contribuido a la mejora de la equidad. El significativo incremento del presupuesto educativo y el aumento del gasto en salud contribuyeron en ese sentido. La inversión realizada en esos campos requiere una renovación ahora cualitativa: una atención que no sólo descanse en la mejora de la infraestructura escolar o sanitaria. En relación con la salud pública es preciso puntualizar que no se han producido avances en importancia e intensidad equivalentes a los que sí se dieron en áreas como los derechos previsionales, humanos, educación y de generación de empleo. Se ha tendido a consolidar la inercia heredada, a contramano de las notables transformaciones que el modelo nacional y popular ha sabido generar. El control a los laboratorios, la producción pública de medicamentos y la regulación de la medicina prepaga deberían avanzar en la generalización de un sistema igualitario de salud. Hoy sólo el 1,9 por ciento del PBI se invierte en salud pública gratuita, mientras subsiste –en un sistema fragmentado– una enorme inequidad en la distribución de los recursos. Pensar la salud como política de integración social hace necesario recuperar el rol del Estado como único rector y prestador creciente y dominante, para hacer realidad la universalidad de la atención y el acceso a la salud como derechos de ciudadanía. Un derecho no es ni puede ser una mercancía, ni debe ser el mercado quien distribuya la salud y la vida.
La quita de subsidios a los ricos y a las clases medias-altas que pueden prescindir de ellos contribuye a la equidad distributiva. La reasignación presupuestaria al gasto social y a la inversión pública es de estricta justicia. La campaña mediática que designa la mayor carga como un ajuste tiene una marca clasista. No hay redistribución sin recortes del ingreso de los más pudientes. Ajustistas son las políticas recesivas y restrictivas que disminuyen la capacidad de consumo de las mayorías populares asociadas a recortes del gasto público y no así las reasignaciones progresivas de éste, que mantienen su nivel. Un cambio distributivo supone modificaciones en la lógica de consumo y de la propia estructura productiva que provee los bienes para éste.
La cuestión de la Igualdad comprende el debate clave acerca de los sectores en pugna por la distribución del ingreso. Los enfoques económicos que desde diversos sectores apuntan a detener la política de incrementos salariales, ubicándola como causa del alza de los precios y la disminución de la competitividad externa tienden a imponer un orden injusto propio de la experiencia neoliberal, pero esta vez actualizándolo bajo la forma de una peligrosa heterodoxia de raíz conservadora. Este aparente oxímoron consiste en propiciar una creciente intervención estatal en materia económica, pero amputando las políticas que diferenciaron al período abierto en 2003 –asociadas a la recuperación de los convenios colectivos de trabajo y la dinámica sindical– del programa encarnado por el duhaldismo en beneficio del poder económico concentrado local y extranjero. La competitividad externa, luego de la devaluación del peso argentino en 2002, fue conseguida a costa de fuertes transferencias de ingresos desde los trabajadores y sectores vinculados al mercado interno hacia los sectores empresarios medianos y grandes rurales y urbanos. No se explicó, entonces, por un incremento de la competitividad sistémica genuina, sólo posible por saltos tecnológicos y productivos devenidos de una conducta empresarial de fuertes inversiones, que en el caso de las grandes empresas tendió a no verificarse con el mismo dinamismo que en la década de los ’90 pese a las comparativamente altas tasas de ganancias de los últimos años. La imprescindible política de incrementos salariales sistemáticos propiciados, a partir de 2003, por los gobiernos nacionales tendió a compensar esa transferencia inicial y distribuir los beneficios de la acelerada creación de riqueza que se produjo. Con el fin de preservar el carácter progresivo de la política pública –uno de los basamentos del modelo económico– parece imprescindible encauzar el debate acerca de la inflación y el tipo de cambio hacia los complejos escenarios de la puja entre sectores sociales por la distribución del excedente, ejercicio que implica analizar precios, tasas de ganancia, productividad, inversiones y salarios de manera conjunta. Ello supone en sí una renovada acción estatal, tanto técnica como política, sostenida por un debate público, como expresión evidente de la metáfora presidencial de “sintonía fina”.
Mucho se hizo en estos años en pos de la afirmación de la Igualdad. Lo hizo un gobierno componiendo a su alrededor un conjunto de alianzas. No fue menor el lugar que tuvo y tiene en esa alianza el sindicalismo mayoritario. Organizaciones remisas a revisar las lógicas de poder que las estructuran –y que las llevan al reconocimiento de cercanías que son claramente corporativas, como la defensa de algunos dirigentes que son juzgados por delitos económicos, delitos inaceptables desde cualquier percepción efectiva de la defensa de los derechos de los trabajadores–, pero al mismo tiempo forjadas en la protección de los derechos de los asalariados formales. El grupo que hoy conduce la CGT se templó en la resistencia de los años ‘90 y desde 2003 para aquí articuló alianzas al tiempo que sostuvo la mejora de los salarios y la ampliación de derechos. Un contexto de expansión de la demanda laboral y de paritarias reconocidas lo hizo crecer y afirmarse. Hoy aparecen, enfáticamente anunciadas, oscuridades en esas alianzas.
No es fácil, nunca, orientarse en las coyunturas que son pródigas en ambigüedades, en componer hilos heterogéneos, en presentarse con rostros ambivalentes. Pero todo ello no puede evitar una nitidez que sigue presente: la política argentina sigue teniendo un trazo fundamental que distingue entre un bloque de la reacción y un movimiento –complejo y múltiple– que apuesta por la Igualdad. Es inimaginable que los trabajadores argentinos y sus representaciones sindicales elijan el camino de la reacción, arrojándose a los brazos de aquellos que hasta ayer nomás se decían sindicalistas para defender intereses patronales o para actuar como emisarios de la corrosión de la legitimidad institucional. Porque la CGT conducida por Hugo Moyano no tiene nada que ver con un gastronómico de las barras brava ni con un dirigente de peones rurales que pone a sus afiliados como carne de cañón para un paro patronal. Habrá nubarrones en la coyuntura, oscuridades que opaquen la nitidez, habrá que renovar –para despejarlos– un compromiso común, un compromiso hecho de tensiones, diálogos, conflictos y disidencias, pero sustentado sobre un acuerdo necesario: el de profundización de la Igualdad, el de ampliación de derechos.

VI

El paradigma de la Igualdad como el que se avizora requiere de la autonomía nacional. Un problema central y estructural subsistente e intacto es la extranjerización de la economía. La concentración más esa extranjerización, profundizadas deliberadamente por las políticas neoliberales, contribuyen a una persistente fuga de capitales. Durante los ’90 se financiaba con endeudamiento y hoy se lo hace con las divisas del superávit comercial, conseguido como resultado de la actual política económica y de las condiciones de la economía mundial. Así, el resultado del esfuerzo común es girado al exterior por los más poderosos, que cuanto más ganan más giran. Las constantes remesas de utilidades revelan que la Igualdad no constituye un objetivo exclusivamente social, sino un problema nacional. Así, a la exigencia de mayor inversión se agrega el requerimiento de renacionalizar la economía. Las filiales de las empresas transnacionales orientan su política, mucho más, por las necesidades y lógicas de sus casas matrices que por las definiciones, estímulos y objetivos de la política económica local. Una nueva ley de inversiones extranjeras es necesaria para proveer un marco regulatorio que permita al Estado fijar políticas.
Pendiente está, en función de la profundización de la Igualdad, una legislación justa sobre la posesión de la tierra urbana y rural. El proyecto de ley actualmente en discusión constituye un primer paso. Los desalojos de los humildes y la prepotencia de quienes los llevan a cabo han causado derramamiento de sangre y muertes. La legislación necesaria implica un debate respecto del derecho de propiedad, que por cierto se originó como todos los derechos civiles como reivindicación de los más débiles frente a los más fuertes. La conquista de los montes por parte de los sojeros tiene la misma lógica que la conquista del desierto del siglo XIX. Se despliega como una violación del derecho de propiedad comunitaria para la vida y la cultura de comunidades enteras, destruyendo los derechos de los pueblos originarios y de los campesinos para establecer otros nuevos, que protejan la apropiación de medios de producción por una clase objetivamente vinculada con la restauración del modelo derrotado en 2001. Apropiación típica de los conquistadores, por medio de la expulsión de campesinos de sus tierras. La solución del hábitat urbano y rural es, tal vez, la que atendería los problemas de mayor injusticia y violencia, resultantes de inequidades desgarrantes.
La marginación del ideario del desarrollo y su empobrecimiento al subsumirlo en los conceptos de crecimiento y derrame fueron tributarios de la sanción de leyes financieras que retiraron al Estado de la función de direccionamiento del crédito. Nuevas leyes que regulen el funcionamiento de las entidades, las funciones del Banco Central –que incluyen la recuperación del poder estatal para articular la política monetaria con las otras políticas públicas– y los derechos, acceso y protección a los usuarios del crédito significarán la derogación y el reemplazo de la que fuera la ley de leyes de la política económica de la dictadura terrorista: la Ley de Entidades Financieras y, también, de la carta orgánica del Banco Central, columna vertebral de la financiarización.
La vibrante defensa de Cristina Fernández de la gestión en Aerolíneas Argentinas, la estatización que dio origen a Aysa y las diferencias de eficiencia en la gestión pública de los fondos jubilatorios aplicados a proyectos de desarrollo habilitan una vía de profundización sostenida en la recuperación de la gestión empresaria del Estado. Quedó agotado el discurso de la ineficiencia pública respecto de la virtud de la privada. El desempeño del Banco Nación durante las crisis y en el estímulo del crédito productivo, frente a la conducta lucrativa de corto plazo de una banca extranjera especializada en créditos personales –colocados a altas tasas–, muestra otro contraste que abunda en el fundamento del colapso de esa creencia. Así, el empeoramiento del balance de divisas en el sector energético alerta sobre una insuficiencia exploratoria del capital privado en la industria petrolera. La mejora en el planeamiento y la regulación y la recuperación de la centralidad empresaria estatal en ese sector no sólo atenderían a requerimientos del proceso de desarrollo, sino que también crearían condiciones para generar estrategias económicas que no desdeñen el cuidado del medio ambiente, a la vez que afirmarían el camino de la autonomía nacional.

VII

Si se postula una sociedad de derechos, es impensable avanzar sin la idea del plan. Una sociedad de mercados es una sociedad sin plan, porque la organización de ésta opera indirectamente por el peso de la pura correlación de fuerzas de los poderes económicos. En cambio, la construcción de una sociedad de derechos requiere de la participación ciudadana en las decisiones. Participación cuya fuerza quedó demostrada en la forja de la ley de medios, en su discusión por múltiples foros y en la creación de una sensibilidad social sobre su importancia. No debe ser ése un caso aislado sino el umbral para políticas renovadas en las que se apele a una capilar politización de lo cotidiano. O, dicho de otro modo, en el que se conjugue la igualdad más profunda: aquella que nos hace sujetos políticamente autónomos, capaces de opinar, juzgar, comprometerse y decidir.
Una sociedad movilizada, una opinión pública capaz de forjarse en los debates y no en ningún pensamiento único, una dirigencia capaz de asumir desafíos renovados, un vasto conjunto de militancias heterogéneas y diferentes configuran un escenario promisorio para el año que se abre. Los desafíos son profundos y las interpretaciones que se conjuguen deberán estar a la altura. No es tiempo de tratos maniqueos con el pasado ni de juicios sumarios sobre la Historia, más bien lo es de recostar nuestra experiencia política sobre la diferencia que establece con otros momentos, pero también para que su actual complejidad ilumine la del pasado. Porque somos enfáticos habitantes del presente, debemos ser comprensivos visitantes de lo sucedido. A sabiendas de que los tiempos nos exigen una imaginación política renovada y un compromiso colectivo para pronunciar las palabras justas. Aquellas que nos permitan afirmar la Igualdad.

martes, 6 de diciembre de 2011

Entrega 1.200 licencias de radio FM a municipios

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner entregó 1.296 licencias para operar radios en Frecuencia Modulada en un acto en el que celebró la sanción de la ley de Medios, que, dijo, "muchos creían imposible", y confió en que la Justicia aprobará el artículo que resta.
En total se entgregaron hoy frecuencias de FM a 1.296 municipios de todo el país. Se hizo una entrega simbólica a un municipio de cada provincia.




05 de Diciemre de 2011, Buenos Aires: La Primera Mandataria aseguró en su discurso su "compromiso para seguir avanzando en la democratización de la Argentina, en la equidad, en la Justicia, la redistribución del ingreso, para que haya una sociedad más justa e igualitaria para todos", lo que definió como "mi sueño".



CFK: En el marco del cumplimiento del artículo 89 de la Ley N° 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, asignamos frecuencias de radios FM a 1.296 municipios de todo el país.







lunes, 3 de octubre de 2011

Inauguración nuevo CDR y entrega DNI 10 millones

La Presidenta Cristina Fernández inauguró el nuevo centro de documentación ubicado en 25 de Mayo 145, en la ex sede del BANADE, pleno microcentro porteño, donde se podrán confeccionar hasta cuatro mil documentos diarios.
afirmó hoy que la gestión de Gobierno debe dirigirse a solucionarle los problemas a la gente y a lograr la igualdad de oportunidades para todos los habitantes del país.




CFK: Entregamos hoy el Nuevo DNI número 10 millones, y también inauguramos un centro de documentación digital, ubicado en lo que fue el Banco Nacional de Desarrollo, en el centro de la ciudad de Buenos Aires.





martes, 23 de agosto de 2011

"Nuestras banderas son patria, libertad e igualdad." #CFK2011

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó hoy que "a nosotros nos tocó dar la guerra de las ideas para luchar por el trabajo para todos, por la igualdad; yo diría que nuestras banderas hoy son la Patria, la libertad e igualdad para todos" Agregó que "estamos recuperando el tiempo perdido y por eso la América del Sur está muy unida y trabajando fuerte para crecer con inclusión social en nuestros pueblos". "Seguimos trabajando con una Argentina más amplia, con más trabajadores, más industrias, más igualdad social. Estoy muy feliz y estoy muy segura de que San Martín, Manuel Belgrano, Mariano Moreno y Güemes, que dieron la vida por la Patria, estarían muy orgullosos de ver este país por el que lucharon y pelearon contra el yugo colonial", dijo.





martes, 9 de agosto de 2011

La Fuerza de Cristina III (Spot)





"El amor por los que trabajaron toda una vida. El amor a los jóvenes... Amor. Amor por la ciencia, por el conocimiento, amor por la educación, amor por los que menos tienen, amor porque hay una forma distinta, amor por el trabajo, porque dignifica... Lo podemos sintetizar... en amor a la Patria, un profundo amor a mi Patria."



"Digo que este es un Gobierno que es algo más... que es algo más que la Asignación Universal por hijo, que las jubilaciones incluidas, que la ayuda a los productores, que la generación de más de 5 millones de puestos de trabajo... Este Gobierno es, por primera vez en mucho tiempo, la formulación de un proyecto de país... ¡De un proyecto de país que incluye a los 40 millones de argentinos! Por eso yo quiero decirles a todos los argentinos: pensemos en grande, hagamos honor a los hombres y mujeres que entregaron su vida en estos 200 años de historia para tener una Patria como la que hoy estamos construyendo. ¡A eso los convoco! ¡A estar unidos, a seguir trabajando, a seguir creyendo en la Patria, en esta Patria que hemos construido como un concepto para todos!"




lunes, 11 de julio de 2011

Obras en el Hospital Churruca

CFK: "Anunciamos obras en el Hospital Churruca-Visca por casi $ 17 millones, la mayor inversión estatal en su historia".


VIDEO DEL HOSPITAL CHURRUCA: http://www.facebook.com/video/video.php?v=177367858992057&oid=115689108495633&comments


CFK: "Junto a Nilda Garré, Alicia Kirchner, Carlos Tomada, Amado Boudou y Daniel Filmus anunciamos el llamado a licitación para obras en el Hospital Churruca en dos etapas, la primera por casi $ 17 millones de pesos, la mayor inversión estatal en su historia".







La Presidenta Cristina Fernández visitó el Hospital de la Policía Federal Churruca Visca, en donde anunció el llamado a licitación para realizar obras de ampliación y refacción. La jefa de Estado recorrió la planta baja del hospital donde se encuentra el laboratorio y el centro de traumatología y luego brindó un discurso a la concurrencia.



Anuncio de llamado a licitación para ampliación y refacción del Hospital Churruca


jueves, 7 de julio de 2011

Muchas gracias, muy buenas tardes a todos y a todas.  

Un nuevo tiempo: estamos en el Churruca, los jóvenes cantan, una Argentina nueva y la verdad que me siento muy contenta de poder estar hoy aquí. (APLAUSOS)

Estaba leyendo la historia del hospital Churruca, porque cuando me acercan el tema de las obras, me dicen que el Hospital Churruca, yo la verdad que no lo sabía, el Complejo Churruca-Visca, había sido construido fundamentalmente con donaciones de dos familias: la hija de Bartolomé Churruca, que es el nombre de quien lleva el Hospital, su padre, y de un señor Visca, que me llamó muchísimo la atención, que tenía un negocio de lechería frente al Departamento de Policía e hizo una donación que construyó el Complejo Visca. En realidad, la mayor parte de la inversión, sino toda, en lo que hace a la construcción del Hospital de la Policía Federal, que hoy atiende a 180.000 personas, entre agentes, retirados y sus familiares, ha tenido una gran inversión privada.
Y yo creo que nosotros venimos hoy también a dar un puntapié inicial a lo que va a ser, sin lugar a dudas, la mayor inversión estatal, también en toda la historia del Hospital Churruca y yo me siento muy orgullosa de hacerla durante nuestra gestión. (APLAUSOS)

Desde el ministerio de Seguridad, cuando nos acercaron el proyecto y las necesidades y comenzaron la compra del equipamiento, 300 computadoras, un tomógrafo computado de última generación, más de 10 sillones odontológicos y un montón de cosas más que no me voy a acordar, decidimos que íbamos a iniciar una primer etapa que es la que mañana se publica la licitación y que no son 17 millones, sino que son exactamente 16.690.930 pesos, porque sino mañana dicen “pusieron 300 mil pesos de más”, y que va a permitir, realmente, una articulación diferente. Porque estamos trabajando ahora, no solamente con el  ministerio de Seguridad, sino también con el ministerio de Desarrollo Social, con el ministerio de Salud Pública, también con el PAMI.

Por ejemplo, el resonador magnético de última generación, que es una de las obras que vamos a hacer en esta primera etapa, va a ser comprado por el ministerio de Salud Pública; vamos a terminar todas las obras del tercero y cuarto piso de Traumatología, lo que va a permitir incorporar 100 camas más que se van a sumar a las 350 ya existentes; vamos también a refaccionar y poner a los 16 ascensores como deben estar; las escaleras…Yo miraba las fotos de las escaleras, esos escalones partidos y viejos y me hacían acordar a los escalones de la Casa Rosada que hace poquito también refaccionamos y pusimos a punto.

Yo creo que ir reconstruyendo todo lo que durante tantas décadas quedó abandonado y que, obviamente, no se puede hacer todo de un día para otro, ahora yo digo, estamos comenzando a pasar el peine fino por todas y cada una de nuestras instituciones. Y, por supuesto, no podía estar ausente este emblemático Hospital Churruca que atiende a toda la familia policial y que además, es un orgullo en materia de Traumatología, de residencia, de operaciones, por supuesto, de heridos de bala, una de las especialidades más importantes que tiene este lugar.

También vamos a poner en marcha un plan más ambicioso que va a estar listo en 150 días, ese es el plazo que hemos fijado en la secretaría de Obras Públicas de la Nación, para un Plan Maestro de arquitectura que refuncionalice totalmente el Hospital, de manera tal que la zona de los quirófanos quede donde debe estar y, en fin, el Hospital brinde un servicio igualitario a todos los que tienen que venir aquí. Y cuando igualitario, me refiero a toda la familia policial, a los de más alta investidura o jerarquía, hasta la tropa, hasta los suboficiales, que todos tienen el mismo derecho a tener una misma calidad de salud y no por ser tropa o por ser suboficial, tengan que ser atendidos ellos o sus familiares de diferente manera. (APLAUSOS)

Yo creo que hace a la esencia, todos queremos luchar y trabajar mucho por la igualdad, trabajar por la salud, estamos trabajando muy fuerte, esta no es la única hora en materia de hospitales que estamos haciendo en todo el país, ya hemos ejecutado obras por más de 300, casi 400 millones de pesos en más de 20 hospitales de nuestro país y estamos ejecutando 52 obras en otros 52 hospitales de la República Argentina por un total de 1.500 millones de pesos, con lo cual, incorporamos como obra número 53 al Hospital Churruca.
Esta primera etapa va a demandar 12 meses, a partir de la adjudicación. Así que, esperemos que el año que viene se inaugure. Fíjense que no digo que la inaugure yo, democráticamente que se inaugure esté quién esté. (APLAUSOS)  Porque es bueno también saber que las obras deben formar parte de un plan estratégico del país, una visión no solamente a corto plazo, sino a mediano y largo plazo y concebir a la infraestructura sanitaria y a la infraestructura en general de un país como uno de los objetivos estratégicos que debe consolidarse para poder paliar tantas décadas de desinversión, tanto tiempo sin poner recursos en obras que son estratégicas para el país. Por eso, creo que debemos cambiar actitudes, miradas y saber que la Argentina somos todos y que tenemos que trabajar para todos.

Por eso también, no puedo dejar de decir algo porque hoy por la mañana, la señora ministra de Seguridad, junto al secretario de Transporte, hicieron una conferencia de prensa informando a la comunidad lo que había sucedido con aquella quema, ¿se acuerdan?, de trenes y vagones que se sucedió el 2 de mayo; me hizo llegar la señora Ministra, ayer, por la noche, a última hora a mi despacho, una copia de la sentencia del juez de primera instancia, donde recaratula la causa, donde había 11 detenidos, y determina que hubo asociación ilícita, esto es gente que se preparó y se organizó para hacer esta quema de trenes. Me mostraban las constancias de las filmaciones entre las 8 y 40, o sea, entre las 9 menos 20 de la mañana y las 9 y cuarto de la mañana, apenas en 35 minutos, casi al unísono, en las estaciones de Haedo, de Ciudadela y de Ramos Mejía, se quemaron más de 45 vagones, 22 formaciones, algunas que eran inclusive de ultimísima generación, con aire acondicionado, la Policía pudo determinar, a través de sus equipos científicos, que en todos los vagones había restos de combustible. O sea, que nadie va a tomar el tren con un bidón de nafta, primero, porque está prohibido subir al tren con nafta y además, porque es muy incómodo llevarlo al trabajo si uno no tiene ningún calentador que prender ni ninguna estufa que encender.

¿Pero por qué digo esto? Digo esto porque yo me acuerdo que en aquella oportunidad, que también hubo un descarrilamiento de trenes, que fue el que provocó “aparentemente” todo eso, también -y lo dice muy claramente la sentencia del juez- fue en un centro nodal del servicio, de manera tal que se inutilizaba toda la línea y entonces no se podía transportar a la gente.

Yo quiero recordar manifestaciones, mediáticas o de alguna dirigencia política, respecto de que esto se debía al mal servicio o el atraso o a las dificultades que la gente tiene para viajar.

Y sinceramente quiero acá de corazón, después de comprobar y ver, no a través de lo que dice un funcionario, sino a través de las investigaciones y de las decisiones de la Justicia argentina, que fue organizado y planificado con testimonios, con pruebas que se acompañan en el expediente.

Yo quisiera dirigirme a todo los argentinos muy especialmente, porque yo sé que es legítimo querer ganar elecciones, porque todo queremos ganar; que es legítimo por allí que determinadas empresas periodísticas no estén de acuerdo con lo que hacemos porque creen que afectamos sus intereses o porque simplemente tienen el derecho a no estar de acuerdo y manifestarlo, inclusive a inventar, a mentir, a descalificar, hasta eso también lo veo legítimo, pero yo creo que los argentinos tenemos que ponernos de acuerdo, abroquelarnos.

Es que determinadas actitudes nunca pueden ser justificadas; porque justificar incendios, saqueos, lo que tiene que arriesgar la vida la propia Policía cuando hace frente a estos desmanes o cuando apagan los incendios los bomberos, realmente es cuando tenemos que abroquelarnos, porque creer o pretender hacer creer a la sociedad que la disconformidad con algo es fundamento para quemar, incendiar, devastar, realmente no puede ser posible.
Tenemos que ponernos muy fuertes todos y saber que todo lo demás, bueno, son las reglas de la política, el juego de la política, pero que justificar este tipo de actividades…Mirá, hoy le tocó al Gobierno y mañana te puede tocar a vos cuando alguien crea que perjudicar a alguien o incendiar algo puede beneficiar  a otro.
Por eso cuando los escuchaba hoy en la conferencia de prensa, cuando leía anoche esa sentencia del juez, yo decía que hay cosas en que los argentinos tenemos que superar actitudes y muchas veces sentimientos que no son de los más buenos, que nos nace por ahí, un poquito de maldad todos tenemos adentro, porque nadie puede ser o pretender ser absolutamente perfecto o absolutamente bueno o que todo lo hace bien. Esto no existe, los buenos absolutamente y los buenos perfectos y santos están en el cielo a la diestra de Dios.

Así que, lo que yo quería decirles a todos y, fundamentalmente en este lugar, en este Hospital Churruca, al cual vienen a curarse hombres y mujeres que son heridos por defender nuestras vidas o nuestros patrimonios, por bomberos que por ahí se queman en un incendio porque son atacados, en policías que por ahí son apedreados en una manifestación, gente que es herida por delincuentes comunes, digo que debemos cambiar algunas actitudes, lo cual no nos invalida a disentir, a discutir, a manifestarnos y se los dice en que se ha manifestado políticamente toda la vida.
Pero yo creo que tenemos que cambiar de actitud y ver que esto que nos pasó, 45 millones de pesos que se han perdido, obviamente un montón de vagones con aire acondicionado y que permitían que nos trasladáramos los argentinos en buenas o mejores condiciones que no están y por lo tanto también hay inconvenientes, son cosas que no debemos justificarlas bajo ningún punto de vista. Cuando estás cosas suceden, deben ser condenadas por el conjunto de la sociedad sin ningún tipo de dudas ni vacilaciones. (APLAUSOS)

Yo quería decir esto hoy aquí porque realmente me parece que es importante que demos ese salto cualitativo en la convivencia democrática ciudadana en la calle de todos los argentinos.

Miren: yo viajaba en tren desde muy chica, en el Roca habré viajado infinidad de veces, y no estoy hablando de cuando los trenes fueron dejados de lado, estoy hablando cuando funcionaban en los años ‘70, ‘60 y pico y muchas veces por conflictos gremiales o por no sabe Dios qué cosa, nos quedábamos en medio del campo parados media hora y por ahí te dejaban parada entre Bernal y Quilmes media hora y tenías que quedarte allí o tenías que llegar a Buenos Aires o tenías que llegar a La Plata, y les puedo asegurar que he sido rebelde y que he sido revoltosa, pero nunca se me ocurrió prenderles fuego porque me dejaron media hora y ustedes saben que nadie prende fuego nada porque tarde media hora o una hora. (APLAUSOS)

Entonces, yo creo que todos tenemos la obligación cívica, democrática, ciudadana realmente de contribuir a denunciar ese tipo de actitudes y, fundamentalmente, a condenarlas.

Bueno, pero, estamos en un día importante porque estamos en el Hospital Churruca el señor Jefe de Policía me decía que estaban muy contentos por lo que esto significa para la familia policial –estoy segura que sí- y yo creo que ese Plan Maestro que vamos a presentar en 150 días, estas obras que a más ejecutar en 12 meses y también la necesidad de una articulación profunda entre el misterio de Seguridad, el ministerio de Salud, el PAMI para brindar más y mejores servicios a la familia policial aquí, son –reitero- 180.000 personas que vienen a atenderse aquí, a este lugar y mejorarlo no solamente en lo que hace a su estructura edilicia, sino también a lo que hace al sistema de informatización, de un Plan Director para funcionar más eficazmente.

Le comentaba recién a Nilda que es famoso el prestigio que tiene, por ejemplo, el servicio de residencia de este Hospital, creo que este y el Argerich, son los dos mejores servicios de residencia que tienen los hospitales públicos.
Queremos ayudar a que las cosas sigan mejorando y a que el Estado tenga una fuerte presencia también en uno de los roles imprescindibles, en este caso la salud y, en este caso, la salud de las mujeres y los hombres que cuidan la seguridad de todos nosotros.

Así que, muchas gracias por acompañarnos y como siempre, con la certeza de que necesitamos construir mucha convivencia, construir mucha ciudadanía y las diferencias dirimirlas de la forma que se dirimen, en democracia, a través del voto, a través de las urnas, a través de las discusiones y de los debates, pero nunca más, por favor, justificando lo injustificable, la violencia, el destrozo, el saqueo. Esas no son protestas, esos son simplemente delitos. Llamemos a las cosas de una buena vez por su nombre.
Muchas gracias y muy buenas tardes a todos ya todas. (APLAUSOS)






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