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lunes, 18 de marzo de 2013

Martín Balza: "No hay nada peor que un mediocre con poder y ese es el caso de Videla"

Lunes, 18 de marzo de 201311:58 | Política
"No hay nada peor que un mediocre con poder y ese es el caso de Videla"

El ex jefe del Ejército Martín Balza criticó con dureza recientes declaraciones del dictador Jorge Videla. También lo señaló como “responsable de delitos perversos”.



Balza respondió por las declaraciones que hizo Videla.

El ex jefe del Ejército Martín Balza consideró que Jorge Videla fue “un mediocre con poder” y que es “responsable de delitos perversos”, al criticar con dureza recientes declaraciones del dictador.

“Videla es responsable de delitos perversos. Ha reconocido delitos como asesinatos, robo de niños, desapariciones. Y él nunca se ha hecho responsable. Un pusilánime como él permitió todo eso. Matar en nombre de Dios en una blasfemia”, advirtió Balza.

En declaraciones a Radio del Plata, el ex jefe militar subrayó: “Nada es peor que un mediocre con poder y ese es el caso de Videla”.

Videla volvió a defender sus acciones durante la última dictadura militar y formuló un polémico llamado por otro golpe de Estado, al señalar que serán las Fuerzas Armadas y el pueblo, quienes impedirán la perpetuidad del gobierno en el poder. Además, señaló que la Argentina “soporta otra guerra como la que ocurrió a partir de 1976”.

El genocida pidió a los militares de “58 a 68 años, que aún estén en aptitud física de combatir”, a luchar “nuevamente en defensa de las instituciones básicas de la República” para combatir a la “presidenta Cristina (Kirchner) y sus secuaces”.

Videla sostuvo que ante el supuesto caso de que el gobierno “se perpetúe en el poder”, serán “las fuerzas armadas y de seguridad junto al pueblo del cual provienen, quienes lo impedirán por imperio de lo normado en la Constitución argentina”.

En sus críticas hacia el gobierno, el dictador afirmó en declaraciones publicadas por la revista española Cambio 16 que el kirchnerismo “continúa hundiendo a la patria en el abismo anacrónico del marxismo”.

martes, 5 de junio de 2012

¿Adentro o Afuera? (Por Andrés Belguich)




En 1959, el renombrado político de la izquierda peronista, John Cooke, en un diálogo con el ex Sindicalista y miembro de PCR en Córdoba, René Salamanca, Cooke dijo una frase sorprendente: “Me cago en Perón”. Salamanca, quién estaba en contra de Perón, le respondió: “Nosotros también nos cagamos en Perón”. En síntesis, Cooke le contestó: “No estoy de acuerdo. Para ustedes, compañero, cagarse en Perón es quedarse afuera. Afuera de Perón y de la identidad política del proletariado. Mientras que para nosotros, cagarnos en Perón es rechazar la obsecuencia y la adulonería de los burócratas del peronismo. Para nosotros, Salamanca, para mí y para los peronistas como yo, para los peronistas revolucionarios, cagarnos en Perón es creer y saber que el peronismo es más que Perón”.

¿Desde que lugar hablamos cada uno de nosotros? ¿Afuera o adentro?
 Me surge esta pregunta al resaltar el concepto del “quedarse adentro” y “quedarse afuera”. “Que se vayan todos” o “meternos todos”
¿Qué lugar ocupamos nosotros, ya sea como opositor o como simpatizante, en este debate? ¿El que está “adentro”, sabe realmente lo que pasa “afuera”? ¿El que está “afuera” sabe realmente lo que pasa “adentro”?

La sensatez política está en criticar las cosas que desde el Poder Ejecutivo se hacen mal como reivindicar las que se hacen bien.
Ningún Gobierno hace todas las cosas mal ni todas las cosas bien. Como ciudadano común, no compro el paquete entero.

Aclaro que NO soy funcionario del Gobierno sino alguien más, que como vos, expresa libremente su forma de ver el mundo actual.
Es de publico conocimiento, reflejado en un 54%, que el Gobierno, legitimado por el voto popular, ha sostenido con demanda agregada el mercado interno y mediante su gestión, se produjo una importante distribución del ingreso.
Cristina, en un discurso, dijo: “La desocupación es el mayor disciplinador social”.
Vamos a los hechos:

Las inversiones del Proy. Del Bicentenario en materia de luz, agua, energía a los servicios públicos.
La recuperación de 5 millones de puestos de trabajo.
La mayor construcción de viviendas en toda la historia argentina.
Las políticas de DD.HH.
La ruptura de las relaciones con el FMI.
La UNASUR.
Los Bienes de Capital convertidos en Insumos.
La política de Desendeudamiento.
La estatización de las AFJP.
La estatización de ANSES.
La estatización de Aerolíneas Argentinas.
La Ley de Movilidad Jubilatoria.
El Proyecto de Netbooks en las escuelas: “Conectar Igualdad”.
La Asignación Universal por Hijo y por Embarazo.
La expropiación del 51% de las acciones de YPF.
La creación de TV Digital Abierta.
El fomento de la Ciencia y la Tecnología
La Desmonopolización del Fútbol.
La Ley de Medios.
La Ley contra el Lavado de Dinero.
Las retenciones a la soja.
La Ley del Matrimonio Igualitario.
La Ley del Divorcio Simplificado.
La Ley de Identidad de Género.
La ley de Muerte Digna.
El reclamo de soberanía por nuestras Islas Malvinas


No me alcanzan las líneas para seguir enumerando. Puedo afirmar que estas medidas representan los intereses populares, porque se trata de políticas de Estado.
 A pesar de que algunos, con cierta amnesia retrógrada, se “quejan de llenos” y especulan sobre un "aislamiento mundial".
Sin mencionar a la extrema derecha reaccionaria que  estaría contenta si el Gobierno Nacional volviera a colocar el cuadro de Videla en su lugar. Son los que quieren que nada cambie. Los que quieren que todo siga igual.

A Salvador Allende por nacionalizar el cobre le costó un levantamiento militar en su contra, financiado por los Estados Unidos. A nuestro país le costó mucho sacrificio conseguir esta Democracia. Por lo tanto, creo que debe respetarse la libertad de expresión…
 O ¿No tenía razón Voltaire cuando señaló: "No pienso como tu, opino de forma opuesta, pero daría mi vida por defender tu derecho a pensar diferente"? Es por ello que convoco al criterio y a la sensatez. ¿Te imaginás a Duhalde anunciando una nueva Ley de Medios? ¿A la Carrió estatizando empresas? ¿A Macri bajando el cuadro de algún genocida???

En un país en donde tuvimos golpes de estado, procesos económicos neoliberales, fuga de capitales, dos hiperinflaciones, cinco presidentes en una semana.
 ¿Cuánto hacía que el país no crecía como ahora?... Casi con un proceso de industrialización y crecimiento en materia de producción nacional que no sucedía desde la segunda presidencia de Juan Perón.

Hoy Argentina es un país competitivo a nivel mundial, en un mundo en donde las grandes potencias que dominan la economía mundial, gracias a sus viejas recetas de ajuste, ahora tienen una crisis enorme con más del 25% de desocupación. En donde se recorta el gasto público, se reducen los salarios, se despiden trabajadores. En donde los estudiantes salen a la calle a reclamar por una educación pública y gratuita, y la guita se la quedan las empresas privadas.

De ahí surge la necesidad de entender el cambio de época: ¿Puede lo público estar separado de lo privado? ¿Lo privado necesita tanto de lo público como lo público de lo privado? ¿Cuánto puedo aportar desde afuera? ¿Cuánto puedo aportar desde adentro?
No hay duda de que falta mucho por hacer, es importante generar más inclusión social todavía.
No nos engañemos más. Es necesario asumir nuestra responsabilidad social: La pregunta es: ¿Debatimos adentro o afuera?... ¿“Que se vayan todos” o “nos metemos todos”? Yo prefiero debatir adentro. Porque, como decía el filósofo Henry Siqueiros: “Cuando una opinión se respalda con compromiso se convierte en convicción”.

Citando una frase de la película “Tango Feroz, la leyenda de Tanguito”, de Marcelo Piñeyro, a modo de despedida, los que la vieron sabrán que en la última escena el personaje protagonizado por Fernán Mirás dice estas palabras:

Quiero decirme algo a mí mismo cuando sea viejo...
A mí en general me gustan los viejos, los que tienen memoria y si vos sos de los que se olvidan,  yo te recuerdo algunas cosas que ahora tengo claras:
Todo no se compra, todo no se vende.
Conozco una lista interminable de cosas que son más importantes que la seguridad”.


Andrés Belguich

martes, 15 de mayo de 2012

Fresnada: "Es un cargo ligado a mi pasado, pero sobre todo a mi futuro"

Juan Martín Fresneda

El flamante secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda, agradeció a través de Twitter su nombramiento --que fue confirmado esta mañana en el Boletín Oficial--, manifestó su "orgullo" por asumir al frente de la secretaría y aseguró que su desempeño será de "compromiso con la democracia y con este proyecto". Fresneda, abogado e hijo de desaparecidos, ocupará el cargo que quedó vacante tras el fallecimiento, hace poco más de un mes, de Eduardo Luis Duhalde.

"Gracias a todos x el apoyo en especial a los compañeros de los organismos de ddhh, la jauretche y la militancia kirchnerista", escribió esta mañana la red social, luego de conocer la confirmación de su designación mediante el decreto 725, publicado en el Boletín Oficial con las firmas de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; y el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak.


El designado secretario de Derechos Humanos, de 37 años, hasta su nombramiento se desempeñaba como titular de la delegación Córdoba de la Anses y es uno de los fundadores de H.I.J.O.S en la provincia mediterránea. Como abogado, representó a las querellas en varios juicios por delitos de lesa humanidad realizados en territorio cordobés.

Los padres del flamante secretario, Tomás Fresneda y María Argañaraz, fueron secuestrados en julio de 1977 en la ciudad de Mar del Plata durante la "Noche de las Corbatas". Al momento del rapto, su madre estaba embarazada de cuatro meses.

Además de pertenecer a H.I.J.O.S, Fresneda es uno de los principales referentes de la agrupación kirchnerista ´La Jauretche´ en Córdoba y apoderado del Frente para la Victoria (FpV) en esa provincia mediterránea. En tanto, en las elecciones del año pasado ocupó el quinto lugar en la lista de candidatos a diputados nacionales del FpV.

martes, 31 de enero de 2012

Una alianza con Macri y Binner



“Si Macri piensa como yo, bienvenido sea, también piensan así De Narváez y Binner”, dijo el diputado de la UCR. Ricardo Alfonsín sólo respondió que el partido tiene mecanismos internos para discutir alianzas, mientras que Mario Barletta prefirió no entrar en debate.



El diputado radical Oscar Aguad decidió jugar fuerte en la interna partidaria exhortando a la construcción de una “gran alianza nacional” para enfrentar al kirchnerismo, en la que tendrían cabida desde Mauricio Macri hasta Hermes Binner, incluyendo también a Francisco De Narváez. El diputado Ricardo Alfonsín prefirió no entrar en un debate mediático con el legislador cordobés, afirmó que el partido tiene mecanismos internos para discutir la política de alianzas y destacó el perfil socialdemócrata de la UCR para definir sus futuros acuerdos. El presidente del comité nacional de la UCR, Mario Barletta, que se había mostrado gratificado por la seducción que ejercen socialistas y macristas sobre el radicalismo, también rehuyó al debate sobre la propuesta de Aguad.


“Yo exhorto a los dirigentes a que desandemos las diferencias partidarias, hay que construir una gran alianza nacional para sacar al país del subdesarrollo”, alentó ayer Aguad. “Esta es una Argentina entre los que quieren anclar la pobreza o los que quieren un sistema que saque a la gente de la pobreza mediante la industrialización”, continuó Aguad para explicar su propuesta y abrir su amplio abanico de alianzas: “Si Macri piensa como yo, bienvenido sea, también piensan así De Narváez y Binner”.

Alfonsín evitó la discusión pública. “Prefiero no entrar en polémica a través de los medios de comunicación. El radicalismo tiene mecanismos internos para discutir su política de alianzas, que él se haga cargo de lo que dice”, contestó el ex candidato presidencial de la UCR ante la consulta de Página/12 sobre la propuesta de Aguad, a quien Alfonsín le ganó la pulseada interna por la conducción del bloque en la Cámara baja.

De todas maneras, Alfonsín dejó en claro cuál es su visión sobre futuras alianzas de la UCR cuando este diario insistió en el encuentro que mantuvo con Binner en la reunión de la Internacional Socialista en Costa Rica: “No hablamos de alianzas, no, para nada. Soy muy respetuoso, igual que Binner, de la orgánica partidaria. Pero claro que considero al socialismo como un aliado natural del radicalismo por las coincidencias programáticas, más allá de si podemos o no coincidir en un frente electoral”, sentenció.

“No conozco las declaraciones”, fue la respuesta de Barletta a este diario para esquivar un pronunciamiento sobre la opinión de Aguad. El presidente de la UCR se había mostrado complacido por el coqueteo con que el PRO y el PS intentan seducir a dirigentes del radicalismo, para concluir que la situación de su partido “no es tan mala”. Incluso, el ex intendente de Santa Fe –que gobernó en alianza con el PS bajo el paraguas del Frente Progresista– le restó importancia a las visitas de Macri a intendentes radicales en Mendoza y Córdoba como parte del armado electoral del PRO para 2015. Pero evitó opinar sobre la propuesta de su correligionario cordobés.

Aguad, de excelente relación personal con el macrismo, parece decidido a trasladar su política aliancista al resto de la UCR. Como candidato a gobernador de Córdoba no sólo se entrevistó con el jefe de Gobierno porteño, sino que los diputados macristas Gabriela Michetti y Federico Pinedo –con quien compartió la estrategia parlamentaria del ya disuelto Grupo A– estuvieron apoyándolo en el cierre de su campaña electoral, antes de que saliera tercero, detrás de Juan Manuel de la Sota (que también recibió apoyo de un sector del macrismo) y Luis Juez. Por ahora, su propuesta de construir “una gran alianza nacional” contra el kirchnerismo no ha tenido réplicas en el radicalismo, aunque nadie descarta que las habrá.

jueves, 29 de diciembre de 2011

PRESENTACION PUBLICA NUMERO 11 DE CARTA ABIERTA


Carta de la igualdad

El espacio de intelectuales, artistas y creadores elaboró un nuevo documento que analiza el proceso que llevó a la reelección de Cristina Kirchner y los desafíos que se abren ahora. Hoy la presentarán en la Asociación Argentina de Actores, Alsina 1762, a las 12.45.

I

El triunfo de Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones del 23 de octubre con el 54 por ciento de los votos expresa la voluntad popular por la profundización de los cambios. En esa decisión de millones de personas se vislumbra la apuesta por una política transformadora, perseverante en su irreverencia frente al orden establecido. En su seno, conjurando la totemización del mercado, rescatando voces antiguas de la fragua popular e intentando frente a ellas nuevas formas de lo político, late incipiente la otrora desterrada utopía de la Igualdad. Es acompañada por la validación de un tipo de gobernabilidad que no puede concebirse por fuera de la recreación incesante de lazos constitutivos con una sociedad activa, heterogénea y abierta, y el impulso hacia un extendido compromiso militante que tiene en el entrecruzamiento generacional y la convocatoria activa de la juventud una de sus dimensiones más notables. Los argumentos simplistas de la gran prensa –voto conservador, el consumo, la oposición inexpresiva– son velos que ocultan otros destellos resultantes de ocho años de continuidad que también sostuvieron el 54 por ciento. El humor social, la recuperación de valores que parecían perdidos, la identidad como pueblo, la confianza en un liderazgo, el compromiso creciente en capas de la sociedad para participar en lo público, la perspectiva y esperanza en un futuro.
Recordemos que apenas una década ha transcurrido desde las jornadas de movilización popular de 2001, cuando en las calles se sancionó la derrota política –y comenzó el retroceso cultural– de un modelo económico centrado en el capital financiero y un modo de gobierno consistente en la mera administración de lo ya dado. Fueron días de indignación y luchas callejeras que hicieron visibles y generales otros combates, los que venían sosteniendo organizaciones diversas desde mediados de los años ’90. Y si aquéllas habían crecido en la resistencia, creando formas nuevas para la política, los acontecimientos de diciembre fueron sancionados con una brutal represión. La crisis desencadenó una transición política que descargó los enormes costos y ajustes del desplome neoliberal sobre las vidas de las mayorías, ya severamente empobrecidas por el régimen caído. Juntamente con una aguda recesión avanzaron la desocupación, la exclusión, la marginación y la pobreza, mientras la llamada “pesificación asimétrica” transfería ingresos a los sectores más concentrados de la economía.
La Historia abrió una alternativa y una esperanza en 2003. La extendida experiencia política que denominamos “kirchnerismo”, como metáfora nominativa de una capacidad transformadora de características propias, posee un doble carácter: se nos presenta como la evidencia política e institucional de un heterogéneo subsuelo popular irredento en incesante movimiento, capaz de establecer los núcleos programáticos de una nueva etapa argentina, en plena ocasión de una crisis de hegemonía de dimensiones y, a la vez, como un inusitado giro de la historia, una inflexión sin coordenadas de arribo, un acontecimiento creativo que cambia los parámetros amputados de una dinámica de poder sin destino posible mayor que el de una tragedia que muta en parodia de sí misma. La figura de Néstor Kirchner fue el epicentro de esa combinación. Asumió la presidencia con un discurso nacional y popular que se distancia del camino industrial-primario-exportador sin inclusión social (desarrollista de derecha), que había intentado desplegar la transición duhaldista. Las urgencias de la democratización de la economía, del crecimiento del empleo y de la producción se concibieron, en el incipiente proyecto, inseparables de la aspiración de reconstruir el mercado interno y recomponer los ingresos de los sectores populares y medios. Al mismo tiempo, el nuevo gobierno se pensó como heredero e intérprete de la movilización social, viendo en lo popular no sólo los rostros de las víctimas del orden en crisis, sino también los de una organización de la que no se podría prescindir. Los movimientos de desocupados fueron actores y partícipes de la nueva construcción, junto a los trabajadores organizados y un múltiple escenario social y político.
La desarticulación del último gran intento por emprender un proyecto de transformación nacional había sido acometida por la dictadura terrorista de Estado, más de un cuarto de siglo antes. Los comandantes y ejecutores de la represión masiva de aquella época se encontraban sin juicio ni castigo. Los primeros intentos de justicia sucumbieron bajo las leyes de impunidad. Pero en nuestro país se había desarrollado una inédita construcción militante de derechos humanos. Heroica por parte de las Madres de la Plaza, que en plena dictadura lucharon por la recuperación de sus hijos, y multiplicada luego en un vasto friso de militancias. Con la decisión de desarmar el dispositivo de la impunidad, el gobierno recuperaba las reivindicaciones centrales de ese movimiento: Memoria, Verdad y Justicia y, al hacerlo, se fundaba a sí mismo como una experiencia política radicalmente nueva. El desarrollo de los juicios, la ejecución efectiva de cientos de sentencias y la constitución de una narración de los hechos centrada en la condena del terrorismo de Estado configuraron un camino que debe seguir siendo profundizado con la investigación de los civiles que colaboraron y fueron beneficiados –como en el caso de Papel Prensa y otras 600 empresas– por lo tramitado en las mazmorras concentracionarias. Consecuente con la profundidad de su compromiso con los derechos humanos, una de las características distintivas del proyecto iniciado en 2003 ha sido la firme decisión de los gobiernos nacionales de no reprimir la protesta popular.
El desendeudamiento con el FMI y la restructuración de la deuda externa con una quita inédita, las negociaciones salariales en paritarias que construyeron una dinámica de recomposición de ingresos y, luego, la estatización de la administración previsional y la inclusión de millones de beneficiarios excluidos en el régimen jubilatorio trazaron un camino en el que la disidencia con las recetas de las ortodoxias financieras se estableció en el plano de los hechos. La desarticulación del ALCA marcó el nacimiento de una nueva política de integración regional que se iría constituyendo en nuevas instituciones, con el Banco del Sur, la Unasur y la flamante Celac. El latinoamericanismo dejaría de ser horizonte de deseo o bandera justamente compartida para convertirse en definición de una política internacionalista y regional.

II

En 2008 la nueva época adquirió otros contornos, signados por el conflicto y el entusiasmo. El justo proyecto de retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias condujo a una aguda confrontación del proyecto nacional con el bloque de poder que operó –y opera– como el agente interno de la restauración del proyecto derrotado en 2001. Las corporaciones patronales del campo resistieron y no estaban solas. Un tejido nuevo de poder económico se había articulado en el agronegocio con ellas. Contaban con el apoyo de los medios de prensa concentrados, emparentados ideológicamente y entrelazados con los negocios ligados a la Argentina reprimarizada de fin del siglo pasado. Se sumó toda una oposición política variopinta que conjugaba discursos republicanos, conservadores y “progresistas” para la ofensiva destituyente. Organizaciones emblemáticas del empresariado industrial, como la UIA, beneficiarias de las nuevas políticas, no se comprometieron con el instrumento que favorecía la diversificación productiva del país, ya por ataduras con la persistente creencia neoliberal, ya por la apuesta a un modelo centrado en la demanda externa y sustentado en salarios bajos.
Los tiempos eran agónicos y parieron nuevos actores en conflicto. Se constituyó el bloque que afirmaría la continuidad de un proyecto que, si heredaba los movimientos populares argentinos, también se mostraba prístino en sus diferencias y fundamental en su novedad. Las organizaciones sindicales, sociales, de derechos humanos, una buena parte del arco político progresista y de la izquierda no peronista, se asociaron estratégicamente al futuro del kirchnerismo, que se afianzaba como identidad política. Un frentismo de hecho defendía al proyecto del intento de la restauración conservadora. Carta Abierta nacía en ese momento de disputa como expresión de un tipo de militancia que consistía en tomar la palabra colectivamente, procurar interpretaciones y asumir un compromiso público. El conflicto era evidente: frente a un bloque que impulsaba la autonomía nacional y ala ampliación de derechos se alzaba una coalición destituyente promovida por la elite del privilegio.
El año 2009 –en el que se afrontó un resultado electoral adverso– supuso un desafío de gran dificultad, pero las fuerzas estaban templadas y el Gobierno profundizó las políticas reparatorias. La Asignación Universal por Hijo y el programa Argentina Trabaja signaron ese momento. Coincidieron durante ese año los efectos de la sequía y la primera fase de la crisis internacional, que fueron enfrentados con políticas y medidas que desafiaban las ortodoxias y recomendaciones de los poderes internacionales y locales. Pese a que no escaseaban los conflictos, el Gobierno impulsó con fuerza otra reforma estructural: una Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que prescribe límites a los monopolios y amplía el derecho a la información. Doblar la apuesta se constituiría en una marca de estilo frente a las adversidades.
En dos acontecimientos de 2010 pudo verse el cierre de las dificultades mayores del período: en la fiesta callejera de la conmemoración del Bicentenario y en la dolida y colectiva despedida a Néstor Kirchner. Porque si en el primero se vio la multitud reconocida en la nación que se conmemoraba –y esto es: no en abierto conflicto con el gobierno que la representaba–, en el segundo fue la emergencia de un compromiso activo y militante, descubierto junto con la propia fragilidad de las vidas que lo habían incitado. Y si la fiesta del Bicentenario era la contracara de la justa ira de diciembre de 2001, el duelo en la plaza reponía una confianza en la política que era impensable diez años atrás.

III

Eso fue posible porque la apuesta no fue leve y su horizonte fue la Igualdad. Que no es fácil de definir aunque se advierta su búsqueda en luchas, movimientos, documentos, leyes, hechos de gobierno. No es fácil porque se enlaza a otras cuestiones: la de la Justicia, la Libertad. Elegimos, en este momento, llamar Igualdad a las posibilidades de una sociedad más justa con sus integrantes, menos esquiva de lo fraterno y lo cooperativo, menos abrupta en el recorte de las libertades para algunos. No se trata sólo de igualdad de oportunidades reclamada por el liberalismo ni de distribución económica, aunque todo ello resulta imprescindible. La ley del matrimonio igualitario –que lleva en su nombre la cuestión que tratamos–, seguida por otras de muy reciente aprobación, evidencia una virtuosa escucha legislativa de los reclamos y valores impulsados por las minorías. El derecho al aborto, concebido como defensa de la autonomía de las mujeres a definir sobre su cuerpo y su deseo a la maternidad –y ya no como sumisión a la voluntad de un otro–, está en el horizonte de esas medidas que, impulsadas por pocos, inauguran, sin embargo, otro estado de los valores, las creencias y las lógicas que estructuran la vida social.
Si la Igualdad es el horizonte de estas políticas, lo es como igualdad en la diferencia y reconocimiento de la heterogeneidad. Lo es como ampliación de la ciudadanía, que se va desplegando en un recorrido desde la inclusión –con las múltiples estrategias de reparación social– hacia la Igualdad. No es poco lo que falta en este sentido y seguramente nunca el camino estará cumplido. La igualdad en la diferencia debe ser también el signo de una democratización profunda de la cultura, a la que las mayorías tengan acceso, generando disposiciones al conocimiento y el disfrute de lo creado por este país. Democratizar la cultura no es sólo generar espectáculos masivos. Es también crear las condiciones para la renovación del gusto cultural popular y para el impulso hacia la emergencia de nuevas y distintas expresiones. Hay mojones de este intento –como la ley de medios y Tecnópolis– que deben ser profundizados y ampliados. Muchos pasos se han dado de 2003 a hoy para disminuir la desigualdad que había generado la destrucción de la educación pública. Más chicos en la escuela y almorzando con sus familias. Menor deserción. Primeras camadas del secundario en algunas zonas del país. Docentes reconocidos en su dignidad de trabajadores. Bibliotecas y netbooks para todos. Estos cambios destacan y promueven el desafío de avanzar por lo aún faltante: la buena escuela pública, como la mejor alternativa de formación en todos los lugares y para todos los sectores. Habrá que explorar pedagogías, cruzar saberes y pensamientos, interrogar los modos de transmisión del conocimiento; pero esto será posible no sólo por el trabajo de especialistas sino también por la mayor participación de sujetos activos con compromiso en la transformación cultural y social necesaria para la buena educación. Ello requerirá que la política de Estado enunciada en la Ley de Educación Nacional se traduzca en prácticas sociales que legitimen en todo el territorio de nuestro país el derecho a la educación pública en una sociedad democrática. Pero aun con los cambios legislativos y políticas implementadas, subsisten tendencias estructurales regresivas, constitutivas de una matriz de sistema educativo, cuya reversión es imprescindible para atender al objetivo de la Igualdad. El creciente peso relativo de la educación privada –sostenida con financiamiento del Estado– en todos los distritos del país, pero con más intensidad donde predomina la población de sectores medios, resume la significatividad de esas herencias. Ese avance en desmedro de la centralidad de la educación pública es una fuente de desigualación social que conjuga desde segmentaciones clasistas hasta prejuicios raciales. La superación de esta lógica requiere de la convocatoria a los docentes, a los sindicatos y a la participación popular para movilizar la reposición de la escuela pública como núcleo clave de igualación social y forja de unidad popular.
Una nueva etapa del proyecto nacido con la asunción de Néstor Kirchner en el año 2003 queda inaugurada en los discursos de cierre de campaña de la Presidenta, en ocasión de la victoria electoral y en el foro del G-20. En ellos el ideal de la Igualdad y la crítica del orden global del neoliberalismo resonaron como sus núcleos clave. Posicionarse desde América latina y el Caribe sin neutralidad ni imparcialidad señala el alineamiento frente al poder central en el orden internacional y del lado de las mayorías populares en la política nacional. No son aceptables las interpretaciones de este triunfo electoral como el resultado de un modelo de consumo y a la vez clientelar, del tipo del que signó a los años noventa. En éstos se trataba de una política de dádivas en un proceso de exclusión, en tanto el crédito a los sectores medios, el dólar barato y la focalización arbitraria –constructora de desigualdad– avanzaban con un discurso que naturalizaba la desaparición de la política como herramienta de transformación. Se trata de la diferencia del sufragio en una nación de ciudadanos frente al voto en un mercado de consumidores.

IV

La histórica denuncia de las “relaciones asimétricas” en la reunión de Mar del Plata, que derrotó al ALCA, y los proyectos de constitución del Banco del Sur y de la Unasur, así como la desvinculación de las políticas recomendadas por los organismos financieros internacionales, precedieron a una crisis que tiene alcances inéditos, dramáticos y de fin imprevisible. La nueva política económica heterodoxa desarrollada por la Argentina y buena parte de América latina y el Caribe generó mejores condiciones para las respuestas frente a la profunda crisis que se despliega en el nivel de la economía mundial.
El desplome financiero conduce a la destrucción de un stock de capital ficticio inconmensurable que provoca el desmanejo de las finanzas globales por los organismos creados para ese objetivo. Las derechas de los países centrales se obstinan en profundizar la lógica ultramercantilista en el funcionamiento de las economías, tanto en los órdenes nacionales como en la esfera global. En esos países la democracia emprende el retroceso a una formalidad sin ciudadanía, mientras el poder financiero elige tecnocracias para dirigir sus destinos. Las instituciones que fueron origen y centro de la crisis intentan someter a su cruda ley los presupuestos públicos y dar garantía de continuidad al capitalismo en su forma de financiarización. Xenofobia y ajustes en los presupuestos públicos, privatizaciones de empresas de servicios y reducciones de salarios, despidos masivos y destrucción de lo que restaba de los Estados de bienestar configuran el nuevo rostro de los países centrales. En el centro del mundo se diseña un escenario de incertidumbre y amenazas, del que no están excluidas las intervenciones armadas que se excusan en “paradigmas civilizatorios”. Sin embargo, este avance reaccionario no se despliega sin resistencias. Las huelgas y movilizaciones obreras y el surgimiento de nuevas expresiones de lucha popular –como la de los indignados– son síntomas de un descontento que constituye un potencial de futuros conflictos, lejos de la pretendida sentencia del fin de la Historia que el neoliberalismo proclamaba en sus décadas de esplendoroso ascenso.
El discurso presidencial en el G-20 impugnó el capitalismo financiero, la desregulación y la política de precarización del trabajo. Una impugnación a la esencia del capitalismo realmente existente. Implacable crítica hecha desde la jefatura de un gobierno empeñado en construir una sociedad de derechos mientras ese capitalismo actual los destruye en el centro del sistema global que construyó. ¿Habrá futuro para el capitalismo? ¿Habrá futuro para la humanidad? ¿El anarcocapitalismo conducirá a la barbarie?
La degradación del sistema en los países centrales comprende la aceptación y el fomento de paraísos fiscales, esquemas de elusión impositiva, maniobras con los precios de transferencia en las operaciones intrafirma de las empresas transnacionales. Así, mientras la financiarización conduce a la profundización de estos rasgos, los discursos de los líderes de las naciones hegemónicas condenan esas prácticas, la mayoría de las veces en forma hipócrita, mientras promueven ordenamientos legales internacionales con objetivos más cosméticos que transformadores.
En cambio, los países periféricos que sufren pérdidas fiscales y fugas de capitales por la presencia de esos mecanismos están interesados realmente en su desarticulación. El gobierno argentino ha trabajado en los foros internacionales en esa dirección. Así, el interés en el combate al lavado de dinero y la evasión fiscal son objetivos importantes y destacables de la política del Gobierno. Pero resulta equivocado legislar esas cuestiones en el formato de Ley Antiterrorista, como se lo hace en el actual proyecto que trata el Congreso. Ese dispositivo adopta la duplicación de condenas acogiéndose a una definición del concepto de terrorismo de carácter tan inespecífico, que podría utilizarse en fallos judiciales que criminalicen la protesta social. Formato antiterrorista e inespecificidad de acepción que deriva del poder y las presiones norteamericanas en los foros internacionales. El gobierno argentino se ha destacado por su voz crítica en ellos y por eso sorprende y preocupa esta adopción de un estándar internacional contradictorio con el espíritu democrático del proyecto nacional que hoy despliega.
Durante la última década nuestra región ha comenzado a desarrollar, de manera creciente, una experiencia económica, política, social y cultural esencialmente diferente de la verificada en el mundo desarrollado. Tal proceso político, dirigido a establecer esa sociedad de derechos, es incongruente con las sociedades de libre mercado. La preeminencia de lo político, tendencia verificable en gran parte de las nuevas experiencias nacionales de América latina –con marcadas heterogeneidades, indudablemente–, supone un ejercicio creativo de regulación pública creciente de aspectos económicos esenciales en el cual la ciudadanía política recupera un lugar principal respecto de las relaciones mercantiles no exento de conflictos y contradicciones. La frustración del plebiscito popular en Grecia acerca de las recetas de ajuste impuestas por el FMI, Alemania y Francia, permite realizar un poderoso contraste con la mayoría de los gobiernos latinoamericanos cuya soberanía política en materia económica se acrecienta y complejiza a través de novedosos entramados nacionales y de integración multidimensional. Si bien estos procesos no están exentos de intrincados desafíos, asociados a un exacerbado grado de transnacionalización, gestión de recursos naturales y complejos escenarios de tensión distributiva, sus características distan de constituirse en evidencia de la lógica del capitalismo central. La imaginación política regional, la búsqueda de autonomía y la voluntad integradora esencialmente crítica del neoliberalismo han abierto una variante de organización social cuya denominación constituye aún una incógnita a dilucidar recurriendo a nuevos debates todavía en ciernes. Parece apropiado evitar referencialidades semánticas a pesadas e irresueltas herencias, no renunciando sin embargo a recuperar del arcón de posguerra la voluntad de las grandes gestas humanas que, a través de distintas identidades, dirigieron su proa a idearios democráticos, populares, independientes, igualitarios y libertarios.
No es fácil darle nombre propio al tipo de sociedad que queremos, dice la Carta Abierta/10 y, ciertamente, ese nombre aparecerá cuando se pronuncie colectivamente, en el interior de la conciencia de miles y miles de personas. La unidad de América latina y el Caribe, que incluye el rechazo a las conductas imperiales y la anárquica desregulación financiera, resulta en la urgencia de una autonomía no sólo justa, sino imprescindible, frente al desastroso despliegue reaccionario en el centro del capitalismo mundial. El paradigma de la Igualdad adquiere una significación trascendente como brújula en el clima de desazón de esta época.
La recuperación y centralidad de la idea de Igualdad representa una transformación cultural en la Argentina. El trazo grueso de los cantos de sirena del neoliberalismo fue el de crecimiento y derrame: sin acción pública los estímulos de mercados y ganancias conducirían a la ampliación y eficiencia productivas que desembocarían en la reducción de la pobreza en una sociedad de desiguales para el “bien” de todos. Sin embargo, el resultado fue el estancamiento y la exclusión.
Siempre ha existido una relación contradictoria y tensa entre capitalismo e Igualdad. La extensión de los derechos civiles y políticos generalizó la ciudadanía formal, mientras que esa expansión a la vez operaba como velo de la desigualdad en el acceso a bienes y servicios. La idea liberal de un ámbito público de la política alienado de un espacio privado reservado para la economía esteriliza la potencia de la primera para transformar la segunda. Ni la Igualdad sustantiva ni la ampliación de derechos son cuestiones de mercados, sino de ciudadanía. La primacía de la política sobre la economía, la intervención pública en ésta, la sustitución del objetivo del crecimiento por el del desarrollo y el privilegio ciudadano sobre la determinación mercantil para elegir el destino estratégico de una nación son tributarios de una propuesta de profundización de la Igualdad. Esta es la inscripción del paradigma de la Igualdad proclamado por la Presidenta como objetivo de esta etapa.

V

Desde 2003 se produjo una mejora sustantiva en la distribución del ingreso, tanto que la Argentina eleva los índices promedio de la región en términos de equidad distributiva. El sistema impositivo alcanzó en 1974 su pico de equidad del siglo XX, y luego comenzó un ininterrumpido derrumbe que profundizaba constantemente su regresividad. El actual proyecto ha revertido esa tendencia alcanzando una leve progresividad al final de la década recién concluida. Las retenciones han contribuido a ese cambio. Pero el régimen impositivo sigue siendo injusto con el 20 por ciento más pobre de la población y reclama una reforma tributaria. Reforma que también es necesaria para la estabilidad estratégica fiscal. El impuesto a la renta financiera, la mayor progresividad del Impuesto a las Ganancias, la reforma en el Impuesto al Valor Agregado, la consolidación de las retenciones (inclusive recuperando la idea de retenciones móviles) y el refuerzo de las imposiciones patrimoniales provinciales son cuestiones pendientes.
El crecimiento del gasto público ha contribuido a la mejora de la equidad. El significativo incremento del presupuesto educativo y el aumento del gasto en salud contribuyeron en ese sentido. La inversión realizada en esos campos requiere una renovación ahora cualitativa: una atención que no sólo descanse en la mejora de la infraestructura escolar o sanitaria. En relación con la salud pública es preciso puntualizar que no se han producido avances en importancia e intensidad equivalentes a los que sí se dieron en áreas como los derechos previsionales, humanos, educación y de generación de empleo. Se ha tendido a consolidar la inercia heredada, a contramano de las notables transformaciones que el modelo nacional y popular ha sabido generar. El control a los laboratorios, la producción pública de medicamentos y la regulación de la medicina prepaga deberían avanzar en la generalización de un sistema igualitario de salud. Hoy sólo el 1,9 por ciento del PBI se invierte en salud pública gratuita, mientras subsiste –en un sistema fragmentado– una enorme inequidad en la distribución de los recursos. Pensar la salud como política de integración social hace necesario recuperar el rol del Estado como único rector y prestador creciente y dominante, para hacer realidad la universalidad de la atención y el acceso a la salud como derechos de ciudadanía. Un derecho no es ni puede ser una mercancía, ni debe ser el mercado quien distribuya la salud y la vida.
La quita de subsidios a los ricos y a las clases medias-altas que pueden prescindir de ellos contribuye a la equidad distributiva. La reasignación presupuestaria al gasto social y a la inversión pública es de estricta justicia. La campaña mediática que designa la mayor carga como un ajuste tiene una marca clasista. No hay redistribución sin recortes del ingreso de los más pudientes. Ajustistas son las políticas recesivas y restrictivas que disminuyen la capacidad de consumo de las mayorías populares asociadas a recortes del gasto público y no así las reasignaciones progresivas de éste, que mantienen su nivel. Un cambio distributivo supone modificaciones en la lógica de consumo y de la propia estructura productiva que provee los bienes para éste.
La cuestión de la Igualdad comprende el debate clave acerca de los sectores en pugna por la distribución del ingreso. Los enfoques económicos que desde diversos sectores apuntan a detener la política de incrementos salariales, ubicándola como causa del alza de los precios y la disminución de la competitividad externa tienden a imponer un orden injusto propio de la experiencia neoliberal, pero esta vez actualizándolo bajo la forma de una peligrosa heterodoxia de raíz conservadora. Este aparente oxímoron consiste en propiciar una creciente intervención estatal en materia económica, pero amputando las políticas que diferenciaron al período abierto en 2003 –asociadas a la recuperación de los convenios colectivos de trabajo y la dinámica sindical– del programa encarnado por el duhaldismo en beneficio del poder económico concentrado local y extranjero. La competitividad externa, luego de la devaluación del peso argentino en 2002, fue conseguida a costa de fuertes transferencias de ingresos desde los trabajadores y sectores vinculados al mercado interno hacia los sectores empresarios medianos y grandes rurales y urbanos. No se explicó, entonces, por un incremento de la competitividad sistémica genuina, sólo posible por saltos tecnológicos y productivos devenidos de una conducta empresarial de fuertes inversiones, que en el caso de las grandes empresas tendió a no verificarse con el mismo dinamismo que en la década de los ’90 pese a las comparativamente altas tasas de ganancias de los últimos años. La imprescindible política de incrementos salariales sistemáticos propiciados, a partir de 2003, por los gobiernos nacionales tendió a compensar esa transferencia inicial y distribuir los beneficios de la acelerada creación de riqueza que se produjo. Con el fin de preservar el carácter progresivo de la política pública –uno de los basamentos del modelo económico– parece imprescindible encauzar el debate acerca de la inflación y el tipo de cambio hacia los complejos escenarios de la puja entre sectores sociales por la distribución del excedente, ejercicio que implica analizar precios, tasas de ganancia, productividad, inversiones y salarios de manera conjunta. Ello supone en sí una renovada acción estatal, tanto técnica como política, sostenida por un debate público, como expresión evidente de la metáfora presidencial de “sintonía fina”.
Mucho se hizo en estos años en pos de la afirmación de la Igualdad. Lo hizo un gobierno componiendo a su alrededor un conjunto de alianzas. No fue menor el lugar que tuvo y tiene en esa alianza el sindicalismo mayoritario. Organizaciones remisas a revisar las lógicas de poder que las estructuran –y que las llevan al reconocimiento de cercanías que son claramente corporativas, como la defensa de algunos dirigentes que son juzgados por delitos económicos, delitos inaceptables desde cualquier percepción efectiva de la defensa de los derechos de los trabajadores–, pero al mismo tiempo forjadas en la protección de los derechos de los asalariados formales. El grupo que hoy conduce la CGT se templó en la resistencia de los años ‘90 y desde 2003 para aquí articuló alianzas al tiempo que sostuvo la mejora de los salarios y la ampliación de derechos. Un contexto de expansión de la demanda laboral y de paritarias reconocidas lo hizo crecer y afirmarse. Hoy aparecen, enfáticamente anunciadas, oscuridades en esas alianzas.
No es fácil, nunca, orientarse en las coyunturas que son pródigas en ambigüedades, en componer hilos heterogéneos, en presentarse con rostros ambivalentes. Pero todo ello no puede evitar una nitidez que sigue presente: la política argentina sigue teniendo un trazo fundamental que distingue entre un bloque de la reacción y un movimiento –complejo y múltiple– que apuesta por la Igualdad. Es inimaginable que los trabajadores argentinos y sus representaciones sindicales elijan el camino de la reacción, arrojándose a los brazos de aquellos que hasta ayer nomás se decían sindicalistas para defender intereses patronales o para actuar como emisarios de la corrosión de la legitimidad institucional. Porque la CGT conducida por Hugo Moyano no tiene nada que ver con un gastronómico de las barras brava ni con un dirigente de peones rurales que pone a sus afiliados como carne de cañón para un paro patronal. Habrá nubarrones en la coyuntura, oscuridades que opaquen la nitidez, habrá que renovar –para despejarlos– un compromiso común, un compromiso hecho de tensiones, diálogos, conflictos y disidencias, pero sustentado sobre un acuerdo necesario: el de profundización de la Igualdad, el de ampliación de derechos.

VI

El paradigma de la Igualdad como el que se avizora requiere de la autonomía nacional. Un problema central y estructural subsistente e intacto es la extranjerización de la economía. La concentración más esa extranjerización, profundizadas deliberadamente por las políticas neoliberales, contribuyen a una persistente fuga de capitales. Durante los ’90 se financiaba con endeudamiento y hoy se lo hace con las divisas del superávit comercial, conseguido como resultado de la actual política económica y de las condiciones de la economía mundial. Así, el resultado del esfuerzo común es girado al exterior por los más poderosos, que cuanto más ganan más giran. Las constantes remesas de utilidades revelan que la Igualdad no constituye un objetivo exclusivamente social, sino un problema nacional. Así, a la exigencia de mayor inversión se agrega el requerimiento de renacionalizar la economía. Las filiales de las empresas transnacionales orientan su política, mucho más, por las necesidades y lógicas de sus casas matrices que por las definiciones, estímulos y objetivos de la política económica local. Una nueva ley de inversiones extranjeras es necesaria para proveer un marco regulatorio que permita al Estado fijar políticas.
Pendiente está, en función de la profundización de la Igualdad, una legislación justa sobre la posesión de la tierra urbana y rural. El proyecto de ley actualmente en discusión constituye un primer paso. Los desalojos de los humildes y la prepotencia de quienes los llevan a cabo han causado derramamiento de sangre y muertes. La legislación necesaria implica un debate respecto del derecho de propiedad, que por cierto se originó como todos los derechos civiles como reivindicación de los más débiles frente a los más fuertes. La conquista de los montes por parte de los sojeros tiene la misma lógica que la conquista del desierto del siglo XIX. Se despliega como una violación del derecho de propiedad comunitaria para la vida y la cultura de comunidades enteras, destruyendo los derechos de los pueblos originarios y de los campesinos para establecer otros nuevos, que protejan la apropiación de medios de producción por una clase objetivamente vinculada con la restauración del modelo derrotado en 2001. Apropiación típica de los conquistadores, por medio de la expulsión de campesinos de sus tierras. La solución del hábitat urbano y rural es, tal vez, la que atendería los problemas de mayor injusticia y violencia, resultantes de inequidades desgarrantes.
La marginación del ideario del desarrollo y su empobrecimiento al subsumirlo en los conceptos de crecimiento y derrame fueron tributarios de la sanción de leyes financieras que retiraron al Estado de la función de direccionamiento del crédito. Nuevas leyes que regulen el funcionamiento de las entidades, las funciones del Banco Central –que incluyen la recuperación del poder estatal para articular la política monetaria con las otras políticas públicas– y los derechos, acceso y protección a los usuarios del crédito significarán la derogación y el reemplazo de la que fuera la ley de leyes de la política económica de la dictadura terrorista: la Ley de Entidades Financieras y, también, de la carta orgánica del Banco Central, columna vertebral de la financiarización.
La vibrante defensa de Cristina Fernández de la gestión en Aerolíneas Argentinas, la estatización que dio origen a Aysa y las diferencias de eficiencia en la gestión pública de los fondos jubilatorios aplicados a proyectos de desarrollo habilitan una vía de profundización sostenida en la recuperación de la gestión empresaria del Estado. Quedó agotado el discurso de la ineficiencia pública respecto de la virtud de la privada. El desempeño del Banco Nación durante las crisis y en el estímulo del crédito productivo, frente a la conducta lucrativa de corto plazo de una banca extranjera especializada en créditos personales –colocados a altas tasas–, muestra otro contraste que abunda en el fundamento del colapso de esa creencia. Así, el empeoramiento del balance de divisas en el sector energético alerta sobre una insuficiencia exploratoria del capital privado en la industria petrolera. La mejora en el planeamiento y la regulación y la recuperación de la centralidad empresaria estatal en ese sector no sólo atenderían a requerimientos del proceso de desarrollo, sino que también crearían condiciones para generar estrategias económicas que no desdeñen el cuidado del medio ambiente, a la vez que afirmarían el camino de la autonomía nacional.

VII

Si se postula una sociedad de derechos, es impensable avanzar sin la idea del plan. Una sociedad de mercados es una sociedad sin plan, porque la organización de ésta opera indirectamente por el peso de la pura correlación de fuerzas de los poderes económicos. En cambio, la construcción de una sociedad de derechos requiere de la participación ciudadana en las decisiones. Participación cuya fuerza quedó demostrada en la forja de la ley de medios, en su discusión por múltiples foros y en la creación de una sensibilidad social sobre su importancia. No debe ser ése un caso aislado sino el umbral para políticas renovadas en las que se apele a una capilar politización de lo cotidiano. O, dicho de otro modo, en el que se conjugue la igualdad más profunda: aquella que nos hace sujetos políticamente autónomos, capaces de opinar, juzgar, comprometerse y decidir.
Una sociedad movilizada, una opinión pública capaz de forjarse en los debates y no en ningún pensamiento único, una dirigencia capaz de asumir desafíos renovados, un vasto conjunto de militancias heterogéneas y diferentes configuran un escenario promisorio para el año que se abre. Los desafíos son profundos y las interpretaciones que se conjuguen deberán estar a la altura. No es tiempo de tratos maniqueos con el pasado ni de juicios sumarios sobre la Historia, más bien lo es de recostar nuestra experiencia política sobre la diferencia que establece con otros momentos, pero también para que su actual complejidad ilumine la del pasado. Porque somos enfáticos habitantes del presente, debemos ser comprensivos visitantes de lo sucedido. A sabiendas de que los tiempos nos exigen una imaginación política renovada y un compromiso colectivo para pronunciar las palabras justas. Aquellas que nos permitan afirmar la Igualdad.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Cristina en el Cierre 17º Conferencia de la UIA

La presidenta Cristina Fernández clausuró la 17º Conferencia de la Unión Industrial Argentina, donde anunció que para el país llegó "la etapa de la sintonía fina", en la cual "vamos a tener que comenzar a precisar y estudiar a cada uno de los sectores bajo un tema central, la competitividad, que solamente es sustentable con inclusión social". En referencia al contexto económico internacional, al que describió "complejo y difícil", aclaró que sin embargo, "no nos asusta a los que creemos que la dificultad radica en que tratan de aplicar viejas ideas para solucionar nuevos problemas". Emitido por Visión Siete, noticiero de la TV Pública argentina, el martes 22 de noviembre de 2011. http://www.tvpublica.com.ar



CFK: Participamos del cierre de la conferencia anual de la Unión Industrial Argentina en el Hotel Hilton de la ciudad autónoma de Buenos Aires. Allí, exhortamos a los argentinos a innovar tanto en lo tecnológico como en los comportamientos para sostener el modelo de crecimiento en marcha desde mayo de 2003.






Discurso de Cierre de la XVII Conferencia Anual de la UIA


martes, 22 de noviembre de 2011

Muchas gracias. Muy buenos días a todos y a todas.

Señor titular de la UIA; señor titular de este Seminario de la UIA; señoras y señores empresarios: en primer lugar quiero felicitarlos por el excelente corto, casi un cortometraje que hicieron ahí con el péndulo, donde me obsequiaron con una de mis obras artísticas favoritas, de Ernesto de la Cárcova “Sin pan y sin trabajo”, que se lo pedí al Museo de Bellas Artes para el Museo del Bicentenario pero no me lo quisieron prestar, es uno de mis favoritos y el excelente por supuesto siempre Antonio Berni con “Manifestación”, que creo que marcan con exactitud desde el arte lo que ha sido la República Argentina y sus frustraciones.

Vos hablabas recién, De Mendiguren, del péndulo como hacía Marcelo Diamand y trajiste una imagen que fue la del 2001, cuando el péndulo se convirtió en maza diría. Porque como el péndulo, Argentina siempre iba y venía, pero nunca llegaba a tocar para destruir, de algún modo luego se reacomodaba a través de alguna medida o baru baru, como suele decir algún secretario de mi gobierno al que todos ustedes conocen y se lo habrán escuchado decir en múltiples oportunidades, pero lo cierto es que en el año 2001 el péndulo se convirtió en una maza y arrasó con la Argentina, casi como esa maza que vimos todos hace unos días que tiró abajo el edificio de Bartolomé Mitre acá en Capital Federal.
Por eso, creo que la historia del péndulo no puede convertirse en la historia de la maza que fue en el año 2001, cuando derrumbó gobiernos y tuvimos 5 presidentes en una semana. De esta Argentina que protagonizamos del año 2003 a la fecha, antes de ingresar en ella, quiero hacerlo en un marco internacional, porque no vivimos aislados, vivimos en un mundo, como recién lo indicaba De Mendiguren, sumamente interconectado y el cuadro de situación global que hoy tiene el mundo es complejo, difícil y por momentos asusta a algunos; no a aquellos que creemos que el problema radica esencialmente en que se están tratando de aplicar viejas ideas para resolver nuevos problemas.

Hace pocos días De Mendiguren y otros integrantes de la Unión Industrial Argentina me acompañaron a clausurar el Seminario del G-20 que agrupaba a los empresarios del G-20 y allí hablé de la situación de un mundo donde su producto global hoy, es decir lo que ustedes producen, sea en producción o en servicios, está casi cuadruplicado en stock financiero, esto es: el spread entre lo que se produce y los recursos financieros es, de 1980 a la fecha, casi 3 veces y media. Por eso utilicé el término de anarcocapitalismo financiero. Es imposible, porque en definitiva el dinero se ha hecho como bien fungible para adquirir bienes o servicios; si yo tengo más dinero que los bienes y los servicios que produzco, más tarde o más temprano la crisis viene y el mundo implosiona. Esa es una de las causas y de las cosas que están pasando en el mundo de hoy.

Más tarde, en el recinto donde nos reunimos los mandatarios del G-20, al cual obviamente ingresamos nosotros únicamente y no lo pudieron ver, la reunión era presidida por un finísimo cartel, como solamente lo pueden hacer los franceses con ese gusto que los ha distinguido en toda su historia, que decía “G-20 Cannes, Nuevo Mundo - Nuevas Ideas”. Lo de Nuevo Mundo me pareció acertado. Ahora, nuevas ideas no escuché ninguna, ni adentro ni afuera. Y creo que este es otro de los problemas que está atravesando el mundo en esta etapa histórica. Porque el mundo no hay que verlo únicamente como una fotografía de lo que nos sucede hoy, el mundo hay que verlo como una película que empezó hace mucho tiempo para poder interpretarlo y decodificarlo, para eso nos sirve la historia, no para recordar lo que hicieron otros, sino para interpretar lo que nos está pasando y lo que nos puede llegar a pasar.

Y si uno observa las grandes transformaciones económicas, que son sociales finalmente, terminaron, epilogaron con una formulación teórica de ese mundo que cambiaba, por ejemplo cuando cayó la monarquía en Francia y surgió la burguesía, a partir de allí surgieron las ideas liberales, surgió el capitalismo, pero primero estuvo el hecho social, histórico y político, y luego el marco teórico en donde se explicaban y se extraían los marcos de solución, de negociación y la ruta por donde seguir aparte de ese marco teórico y esa decodificación.

Lo mismo podríamos decir cuando surge con mucha fuerza el capitalismo y como suele suceder en toda la historia, a cada acción surge una reacción y surge definitivamente a través del marxismo o lo que fue el comunismo, en ese mundo bipolar que atravesamos en toda la segunda mitad del siglo XX.

Pero hubo también un hecho que fue una explotación inhumana que hacía trabajar a pequeños, a mujeres en condiciones que todos vimos en documentales, en películas, del que surgió precisamente la otra idea que le dio un marco teórico a cómo se salía de eso. Y que también fracasó cuando se cayó el Muro de Berlín. Esto está claro, creo que también fracasó y creo que ese triunfo del capitalismo por sobre el comunismo no fue debidamente interpretado por quienes tenían responsabilidades de liderazgos históricos, institucionales y sociales. La gente quería vivir mejor y con libertad, pero también con garantías, seguridades, con equidad y con justicia. Cosa que, a partir de lo que parecía una hegemonía global eterna y bajo la luz del Consenso de Washington y las políticas neoliberales, bueno, ya conocemos como se arrasó América latina.

Me encantó la intervención -ustedes no la pudieron escuchar ni nadie porque fue interna- de la presidenta del Brasil, Dilma Rousseff, que realmente me emocionó porque explicó lo que habían sido para América latina, para Brasil más concretamente y para Argentina, las políticas del Fondo Monetario Internacional. En Brasil habían significado 20 años de devaluaciones y desastres permanentes y en la Argentina habían eclosionado en el año 2001, algo que impactó fuertemente también esta intervención al señor presidente de los Estados Unidos, porque realmente fue una intervención brillante que tuvo la presidenta de la República Federativa del Brasil.

Entonces lo que sucede es que este mundo nuevo que describía recién De Mendiguren, este mundo de lo que algunos creyeron la primavera árabe, y nos estamos dando cuenta que parece ser, tal como lo había dicho yo, no era primavera, acaba de caer el gobierno que se conformó hace poco tiempo y las primeras elecciones libres que se hicieron en Túnez fueron ganadas por los islamistas moderados, con lo cual creo que estamos ante un problema de liderazgo internacional que no acaba de entender que hay un nuevo mundo, que hay porciones importantes de la sociedad global que no quieren vivir de la misma manera o con las mismas costumbres que vivimos en Occidente, y que a nosotros nos gustan por supuesto pero no tienen por qué gustarles al resto del mundo. Y entonces se comienza a mezclar lo político y lo económico, y no encontramos -yo por lo menos no he encontrado- a nadie comparado a un David Ricardo, a un Adam Smith, a un Carlos Marx que dé un marco teórico a lo que está pasando y entonces permita decodificar por dónde vamos y hacia dónde vamos. Este es el marco de situación que tenemos.

El domingo me comuniqué con el flamante presidente, todavía no porque no lo han electo, Mariano Rajoy para felicitarlo por su triunfo, que todos los diarios argentinos ayer ratificaron de contundente 44 por ciento contra 28 del PSOE, ojalá me hubieran dedicado tapas iguales a mí, pero no importa…yo soy argentina…, se sabe que…, pero bueno, una tiene que ser envidiosa. Lo llamé a Mariano a quien lo conocía porque lo he entrevistado cada vez que iba a España como líder de la oposición, para felicitarlo, me manifestó que quería venir a la Argentina y además para decirle que tenía una oportunidad fantástica, porque había ganado muy bien, con una mayoría estupenda que le permitía además tener una mayoría absoluta en los cuerpos parlamentarios, lo que seguramente le iba a permitir implementar esas ideas que durante tanto tiempo había querido hacer y el socialismo no lo había dejado y seguramente iba a encontrar las soluciones para España.

Nos despertamos el lunes y hoy con dos sopapos a las nuevas autoridades electas con esa notable diferencia de votos, por los mercados, con lo cual y tal cual lo manifesté en el G-20, los políticos vamos a tener que decidir -yo por lo menos ya he tomado la decisión hace rato- respetar a los mercados pero saber que los que gobiernan son los que son elegidos por el voto popular. Esto lo tengo muy claro.

Volviendo a la Argentina, a nuestra casa que es lo que nos interesa, sé que todos los que me precedieron en el uso de la palabra, el propio cortometraje del péndulo donde muestra lo que ha sido el crecimiento industrial de la Argentina en este modelo argentino, que ha sido un modelo de crecimiento, de generación de empleo y de inclusión social, nos dice además que la actividad industrial ha crecido por sobre la actividad económica. No es casual, tenemos ese nivel de actividad económica porque el crecimiento industrial ha sido más alto que la actividad económica, porque ha sido el que ha generado puestos de trabajo, ha generado un fuerte mercado interno y nos ha permitido hacer ese crecimiento que hasta hoy llevamos en 9 puntos de los últimos 12 meses anteriores y también en lo que va del año; un crecimiento económico importante con una tasa de desocupación del 7.2, la más baja de la serie que debemos seguir bajándola; un crecimiento económico también el más importante de los 200 años y el industrial desde 1900, allí cuando comienza a desarrollarse la industria, también sin lugar a dudas el más importante.

Ahora bien, esto ha sido producto de un modelo macroeconómico que me habrán escuchado manifestarlo en reiteradas oportunidades, no voy a insistir en lo que seguramente también ha dicho Débora, ayer Amado y Julio seguramente también lo debe haber dicho como cada uno en su ámbito de referencia.

Yo quiero referirme a cómo seguimos, que es -me parece- lo que le debe interesar a todos. Y yo quiero rescatar uno de los últimos tramos del discurso de De Mendiguren que habla de innovación. Normalmente cuando me han escuchado hablar a mí de innovación, me he referido a la parte tecnológica, tampoco voy a insistir, saben lo que esta Presidenta, este Gobierno y el anterior presidente pensábamos de la ciencia, de la tecnología, de la innovación, lo que hemos invertido, lo que hemos hecho, de los científicos repatriados, no voy a cansarlos con las cifras y con los comportamientos que ustedes conocen y que además yo lo traduzco en una imagen y en un lugar: Tecnópolis, que es el lugar que yo quiero que defina a la Argentina que va a empezar este tercer centenario.

Sabemos que lo que nos va a dar el salto cualitativo va a ser cuánto seamos capaces de hacer innovación tecnológica y científica. La anécdota de Ford que la podía también trasladar a Bill Gates, hasta que Bill Gates apareció no pasaba nada, y mirá vos lo que pasa hoy. En realidad es ahí donde se invierte y entonces la oferta genera demanda, al revés de todo otro momento económico donde primero tiene que estar la demanda para que los empresarios inviertan. Esto también es otra verdad que no podemos ignorar.

Digo entonces cómo viene esta etapa. Yo la definiría, vos la definiste De Mendiguren, la UIA la definió como la etapa del desarrollo. Me parece una buena definición, pero yo quiero ir un poquito más profundo, yo quiero definirla como la etapa de la sintonía fina. ¿Por qué de la sintonía fina? Porque hasta ahora hemos hablado de industrias, normalmente cada vez que nos encontramos hacemos una referencia a pequeñas y medianas industrias, pero en realidad vamos a tener que comenzar a precisar y a estudiar a cada uno de los sectores bajo un tema central en esta etapa que viene que es la competitividad de la economía argentina, competitividad que solamente es sustentable con inclusión social. Esto lo aclaro porque muchas veces algunos interpretan que competitividad se hace a costa de salarios o se hace a costa de renuncia de impuestos por parte del Estado. Ser competitivo porque el Estado me baja los impuestos, me da exenciones fiscales, me paga subsidios o porque les pago poca plata a los trabajadores, en realidad tampoco parecen formas muy novedosas en materia de innovación para generar competitividad. Por lo cual quiero sentarme en ese concepto de también innovar los comportamientos de cada uno de los sectores. Y yo diría de los 3 sectores fundamentales que conforman este mundo en que estamos aquí, que son ustedes los empresarios, los trabajadores y nosotros, el Estado, como el tercer actor de lo que significa esa trilogía, esa actuación tripartita que ha sido también una de las claves del crecimiento de estos años. El acuerdo que ha sido la política que hemos venido impulsando con las convenciones colectivas de trabajo, con la mejora del salario, con el acuerdo del Estado. Pero ahora hay que comenzar con sintonía fina. ¿Por qué digo esto?
Porque ya no basta con la definición de pequeña, mediana y grande industria. Hay que comenzar a ver por ejemplo en las grandes industrias y sobre todo fundamentalmente en lo que son los grandes temas, inversión, cuestiones salariales, inflación, subsidios, hay que comenzar a hablar y a analizar con sintonía fina. De utilidades, otro tema que tampoco se habla, porque esto también tiene que ver con la economía y creo que a nivel global es una de las claves. Se intenta la fórmula de no tocar utilidades o preservar utilidades fundamentalmente en lo que hace al sector financiero y que la crisis la paguen los que menos tienen. La fórmula de que la crisis se la quieran hacer pagar a los que menos tienen, termina como terminó la Argentina en el año 2001, con la maza pegándole a la pared, no ya el péndulo. Nosotros lo probamos.
¿Qué quiero decir con esto entonces? Grandes empresas que tendremos que comenzar a definir, yo quiero definirlo para que ustedes me entiendan. Por ejemplo esta semana me tocó estar en General Motors en Rosario, en una de las mejores 5 plantas de General Motors, me voy a referir al sector automotriz, un sector muy importante. ¿Por qué? No solamente porque genera gran mano de obra intensiva y altamente calificada, sino porque además no es monopólica; es una actividad donde tienen una fuerte competencia, es más, compiten permanentemente sacando nuevos modelos. Estuve en Peugeot, en 3 de Febrero el día jueves y presentaron su séptimo modelo de auto en estos últimos 8 años. Estuve ayer en Ford Motors Argentina donde inauguraban la fábrica de motores que habían cerrado en el año 1995 y la inauguraban como plataforma global para toda Ford Motors Argentina en los autos que estaban produciendo, inclusive con autopartes y prometiendo alcanzar a partir de este desarrollo, con autopartistas pegados a su fábrica, el 40 por ciento de integración. Con ellos también estamos hablando sobre la balanza comercial para poder equilibrarla durante el año que viene. Y lo pongo como ejemplo porque son grandes empresas que al mismo tiempo generan un desarrollo fundamental de otras pequeñas y medianas empresas como son las del sector autopartista.

Pero también podemos hablar de que ellos, en su gran mayoría además, han reinvertido las utilidades totalmente en la República Argentina. Aprovecho para pasar un aviso frente a tanta cosa que se publica y se dice de modificación, de promoción, de ley, de inversiones y cosas extrañas, que no se va a permitir por ley remitir ganancias, yo creo que ofenden la inteligencia de los argentinos, a mí me preocupa la gente que lanza estas cosas, que lo hace como han lanzado toda clase de rumores en las últimas semanas de los más disparatados, realmente no me preocupan porque sé los intereses que representan; a mí lo que más me preocupa son los tontos que pueden creer cosas como estas, luego de 8 años y medio que lleva este gobierno. Estas son las cosas que me preocupan, porque como decía Perón: “los malos pueden volverse buenos pero los tontos inteligentes es una tarea mucho más difícil e ímproba”.

Entonces les pido a todos que miren lo que hemos hecho, cuál ha sido el comportamiento de nuestro gobierno desde el año 2003 a la fecha ante cada crisis, porque no hemos tenido una sola corrida, estamos por la cuarta o por la quinta, y cuando teníamos muchísimas menos reservas para hacer mención concreta algunas cosas. Así que todos deberían comprender hacia dónde vamos.

Pero me refería por ejemplo al tema de reinversión de utilidades en industrias que precisamente además son grandes industrias, grandes empresas, que además son filiales extranjeras también, podrían hacer su remesa de utilidades a su casa matriz, y sin embargo han optado en seguir hundiendo aquí su dinero y en seguir invirtiendo en mayor tecnología e innovación.

Podemos hablar de alguna otra gran empresa, no voy a hacer nombre de nadie, porque mi interés no es discutir ni pelear con nadie, yo solamente quiero que entendamos las cosas que tenemos que hacer si queremos que este crecimiento siga adelante. Y podemos hablar de alguna otra gran empresa, no importa cuál, que teniendo utilidades muy importantes, de las cuales una parte importante son los subsidios en materia de energía eléctrica, el gas no lo hemos tocado por tratarse de una empresa de insumos difundidos, es decir, que impacta y afecta al conjunto de la economía. Pero estas son las cosas que tenemos que sentarnos a discutir y a hablar para hablar de inversión, para hablar de inflación, en fin, para hablar de todas las cosas que tenemos que hablar muy en serio.

Y yo estoy dispuesta, como está dispuesto todo mi equipo y como lo ha estado siempre, a que abordemos todos y cada uno de estos problemas. No hay que enojarse, no hay que pelearse pero por sobre todas las cosas no hay que hablarse por los diarios, cuando uno quiere solucionar las cosas lo que hay que hacer es tomar un teléfono o ir hasta la oficina del funcionario y hablar con ese funcionario. Nunca vi que nadie solucionara nada por los diarios, al contrario, por los diarios siempre las cosas se complican y más y no revelan por cierto un ánimo de solución.

Los subsidios también: una política que ha sido uno de los pilares del modelo, de aquella Argentina que en el año 2003 se caía a pedazos y que teníamos que subsidiar para mantener o poder incrementar demanda agregada, para mantener competitividad a las pequeñas, medianas y también grandes empresas que venían muy golpeadas. Pero siguiendo con esto de la inversión, esta empresa que en el año 2008 obtiene un 31 por ciento de utilidades en el 2010, un 31 por ciento más que en el 2008, sin embargo invirtió en el 2010 un 35 por ciento menos que en el 2008.

¿Qué es lo que quiero decir con esto? Que nosotros tenemos que saber que para mantener el modelo tenemos que seguir reinvirtiendo para poder seguir ampliando nuestra capacidad productiva, no solamente para este fuerte mercado interno, que fue el que nos permitió sortear la crisis del año 2009, sino el que nos va a permitir -a través también de un proceso de integración generoso entre los países del MERCOSUR - tener un potente mercado intrazona América del Sur. De allí van a venir las soluciones y no de ninguna otra parte. (Aplausos).

Tocando también el tema inversión, que el Estado por cierto ha incentivado, a través de un Banco Nación que hoy debe constituir, me atrevo a decirlo – no veo a Juan Carlos Fábrega, pero por ahí debe estar, decime si miento -  un 30% de la economía real. ¿Estamos bien si decimos un 30% de la economía real? Y a través, por ejemplo, del Programa del Bicentenario, de financiamiento productivo, pero bueno, cuando el “Vasco” hablaba de innovar comportamientos, por allí cuando en estos últimos días se producen algunos acontecimientos y comenzamos a cruzar la información de los créditos que habíamos otorgado en el Bicentenario encontramos que algunas empresas grandes, de servicios, de producción - no importa tampoco cuál - habían comprado igual cantidad de dólares o más de la que nosotros les habíamos prestado en pesos a tasa negativa. Digo: el péndulo me parece que lo debemos controlar entre todos, sobre todo entre los que más pueden mover la economía, que no son miles ni millones, son muy pocos (Aplausos).

Creo que es hora que hablemos con sinceridad, sin enojarnos, ya aprendí a no enojarme, ya nada me enoja. Después de lo de él no me enoja más nada, nada más que lo de él me enojó, pero bueno, ya está. Así que tengan la certeza absoluta de que van a encontrar una Presidenta abierta a todas las ideas pero fundamentalmente a seguir sosteniendo a rajatabla esa demanda agregada, ese poder adquisitivo de las clases más vulnerables que son las que no tienen capacidad de ahorro. Ellos no me hacen contado con liqui, en realidad contado con liqui ahora después de algunas reformas que hemos hecho en el Central no lo puede hacer nadie, pero ya van a encontrar seguramente desde el sector financiero alguna forma. También estaremos atrás de ellos. No son los jubilados de la mínima los que me remesan o atesoran billetes o utilidades en portafolio o cambian de portafolio.

Entonces yo creo que tenemos que ser todos muy sinceros, es cierto que vivimos en una economía bimonetaria, la verdad que lo bueno sería, como hace Brasil y como hace cualquier país del mundo, vivir en la economía nuestra, pero les reconozco algo, esa idea de la cultura bimonetaria tiene también una raíz histórica, desde el año 1930 aproximadamente a la fecha nuestra moneda ha perdido 13 ceros, ¿escuchás Vasco? 13 ceros perdió nuestra moneda. Esos 13 ceros cimentan la desconfianza de los argentinos y es la obligación de todos revertir esta historia, porque yo no creo que nos haya caído la oportunidad ni que tengamos una oportunidad, yo creo que nosotros los argentinos hemos creado la oportunidad en estos ocho años con un modelo virtuoso, industrial, de generación de empleo, para poder salir adelante como lo hemos hecho.

Por eso digo la etapa de la sintonía fina, por eso quiero hablarles también a los empresarios del tema de las utilidades. ¿Qué empresario no quiere tener utilidades? Todos queremos ganar plata, lo que vamos a tener que medir en este mundo es una utilidad que tenga un estándar más o menos internacional, pero lo cierto es que las utilidades de las empresas argentinas están todas por encima de los estándares internacionales; no me molesta, les reitero, no me molesta en tanto y en cuanto esa utilidad por encima de estándares internacionales no provoque situaciones como las que viven en Europa o Estados Unidos de un fuerte endeudamiento del resto de la sociedad, porque vamos, el dinero que no está acá se va para allá y entonces hay que explicar parte del formidable endeudamiento de las economías públicas y de las economías familiares precisamente en estas cosas.

Afortunadamente una de las lacras más importantes que nosotros tuvimos en toda nuestra historia, que fue la deuda externa, hoy el peso de la deuda es mínimo prácticamente, permítanme que encuentre el papel para decirlo con toda las letras: disminución de la deuda externa total, pública y privada en relación al producto bruto a 32,2%, yo creo que de la Baring Brothers para acá no se reconoce una relación de PBI similar. La deuda pública en moneda extranjera se redujo al 27,5% del PBI, o sea nuestro endeudamiento público en moneda extranjera, esto es dólar, moneda de reserva, moneda de emisión, es 27,5% del PBI, cuando era del 106% en el 2003 y se estima que a fin de año la proporción de la deuda pública en moneda extranjera que estará en manos del sector privado será sólo el 8,7% del PBI, el otro está dentro del sector público en distintas instituciones.

Esto no es una cuestión menor, si a esto sumamos las reservas, si a esto le sumamos un superávit comercial, porque no sé si se los habrá explicado Mercedes Marcó del Pont cuando estuvo ayer, pero si uno ve como una línea, imaginen una línea recta horizontal donde la parte de arriba es depreciación de la moneda y la parte de abajo es revaluación de la moneda; si observamos el ciclo entre el 2007 y el 2011 respecto de los otros países de la región, Brasil Chile, Perú, Colombia, México inclusive, vamos a ver serrucho. ¿Por qué el efecto serrucho que es se revalúan, se devalúan, se revalúan, se devalúan? Porque el ingreso de sus capitales es de carácter financiero y por lo tanto su volatilidad depende de la volatilidad de los mercados. Si ustedes observan la línea argentina nunca la van a ver en la línea de la revaluación de la moneda, siempre la van a ver en la línea de depreciación de la moneda, tal vez no con la intensidad que querrían todos los exportadores, pero entonces que no me vengan a hablar de inflación después, porque si yo no tengo controlada también la variable del dólar, vamos muchachos, dos más dos es cuatro y todos sabemos que terminan referenciando los precios de los bienes y de los servicios en dólares, pongámonos de acuerdo porque no se puede tener la chancha, los 20 y la máquina de hacer chorizos, hay que tener un adecuado timing de cómo se manejan cada una de esas variables. Porque también quiero aclararles que nuestro modelo es un modelo de crecimiento, no de metas de inflación, el modelo de metas de inflación es el método del Consenso de Washington que llevó a la destrucción de la región, nosotros creemos en el crecimiento, en el trabajo y en la inclusión, y vamos a seguir esta línea.

Por eso es importante hablar de estos temas sin tabúes y entonces observar en esta línea imaginaria cómo Argentina ha tenido una política absolutamente previsible en su tipo de cambio, que precisamente ha sido otro de los pilares del modelo. Y hablando de esto, superávit comercial, porque nuestros dólares son comerciales, son dólares reales de la diferencia entre lo que vendemos y lo que compramos, y estamos ya sin contar los últimos dos meses del año en 9.373 millones. Yo me acuerdo que cuando habíamos hecho la estimación con Amado, con Débora, con el Secretario de Comercio, nos habíamos dado por contentos con cerrar el año a 8.500, nos dábamos por satisfechos porque el crecimiento del sector industrial había sido impresionante.

Otra cosa que también le expliqué al presidente del los Estados Unidos, esto lo puedo contar porque lo dije en público a los periodistas. La verdad Presidente es que yo no entiendo cómo hay algunos congresistas americanos que nos quieren bajar franquicias por 30 millones de dólares, cuando el déficit comercial de Argentina y el superávit comercial de Estados Unidos en la balanza bilateral comercial, es de más de 4.000 millones de dólares. Fíjense ustedes, por eso digo el tema de las incorrectas lecturas y de las viejas recetas. Cuando Argentina estaba en crisis en el 2003 nosotros teníamos un superávit comercial con Estados Unidos de 1.126 millones de dólares, que se mantuvo, un poco más o un poco menos, a medida que iba pasando cada año lo íbamos reduciendo y en el 2006, después de la reestructuración de la deuda, donde se lanza con fuerza la reindustrialización del país, es allí donde comienza a ser superavitaria la balanza de Estados Unidos. ¿Por qué? Porque nos venden valor agregado, nos venden las maquinarias y los fierros que todavía no construimos en la Argentina porque tenemos un proceso de desindustrialización de décadas y ellos tuvieron la suerte de tener un proceso en industrialización desde la Guerra de Secesión en adelante. Nosotros perdimos en Caseros, ellos ganaron la Guerra de Secesión y por eso fueron la potencia industrial más fuerte del mundo. No hay misterio para esto, la historia lo explica claramente. Entonces digo: ¿cómo puede ser que un país que está comprando a ese país valor agregado por mucho más de 4 mil millones de dólares, no nos deje entrar limones o carne? Limones, que somos los primeros productores mundiales, le vendemos los limones a Coca-Cola y nos dicen que tenemos barreras fitosanitarias por los limones nuestros. Se sonrió el Presidente cuando le dije eso, se ve que entendió, afortunadamente, porque realmente ¿qué va a pasar si nos sacan la franquicia por 30 millones de dólares? Van a venir los señores afectados por los 30 millones y van decir señora, por qué en lugar de comprarle esto y esto a Estados Unidos no le compra a los rusos, a los alemanes, a los franceses, porque hoy deben  estar de sale por así decirlo, porque hoy comprar maquinaria es sale en todas partes. Esto significa que muchas veces no se entiende, no se ve y no se puede ver, no es una cuestión de buenos y malos, ya aprendí hace mucho tiempo que en economía y política no hay buenos y malos, hay nada más.
Y entonces este fuerte, y volviendo al superávit comercial que también ha sido uno de los pilares que sostenemos a rajatabla y por eso la política de administración de comercio, porque señores también quiero notificarles que el mundo ha pasado a una etapa de administración de comercio, y si se me permite de bilateralización de las relaciones comerciales, algo que también todos deben advertir con claridad. Y nosotros aquí en América del Sur tenemos la posibilidad de ir a la inversa en la región con comercio intra zona porque tenemos lo que quiere todo el mundo: energía, alimentos y la capacidad suficiente para transformarlos y darles valor agregado, también con la administración lógica de que muchas cosas que vendemos las estamos vendiendo a los que también venden cosas que quieren colocarnos acá. Por eso es muy fina la sintonía que hay que hacer, y muchas veces me decías, Vasco, de cuidar los modales, las formas, es cierto, pero muchas veces sobre todo, no en el mundo exterior, aunque también en el mundo exterior, aquí también es un poco la fuerza lo que define las cosas, no seamos ingenuos, sonrisitas está bien, pero mucha fuerza y mucha firmeza, y si podemos tener mejores modales los vamos a tener y mucho mejor y bienvenidos, pero sepamos que lo importante es defender el interés de todos los argentinos que es lo que realmente estamos haciendo.

La otra cuestión que desvela permanentemente al sector empresarial en conversaciones o manifestaciones y que hace a la competitividad de la economía, y que también hace a la inclusión social, es el otro actor, porque hasta ahora estuve hablando del sector empresario; el otro gran actor de esta película que son los trabajadores y sus dirigentes sindicales. Sé que estuvo hablando aquí no sé si hace un rato…, ¿está el compañero secretario general de la CGT? ¿No, se fue? Bueno, seguramente les debe haber hablado de la ley de distribución de ganancias, por lo menos yo lo veo todos los días en los diarios y lo leo con mensajes hacia el ejecutivo y hacia los dirigentes del Ejecutivo así que calculo que les debe haber hablado a ustedes también porque son los que tienen que pagar las ganancias, en todo caso o distribuirlas, así que descuento que lo debe haber hecho, pero si no lo hizo les voy a decir lo que yo opino acerca de esta cuestión. Si la economía pudiera regirse por leyes sancionadas por el Parlamento, no tendríamos necesidad de tener una UIA ni una CGT ni montón de cosas, la economía realmente se rige por otras leyes, pero fundamentalmente el modelo, este modelo, se ha regido por algo que ha sido muy virtuoso, que ha sido el acuerdo entre los trabajadores y los empresarios en convenciones colectivas que implican no solamente cuestiones salariales sino también condiciones laborales, que también tienen un fuerte impacto económico, porque algunos miden solamente salarios, pero determinadas condiciones laborales también implican un determinado costo al sector empresario que debe ser merituado en el marco de lo que es la administración de una empresa. Yo sinceramente creo que aquellos empresarios, de hecho ya hay empresas que lo están haciendo, que han acordado con sus trabajadores distribuir las utilidades, me parece muy bien, estoy muy de acuerdo porque creo que los trabajadores que participan en las utilidades defienden más a la empresa, se ponen la camiseta, creo que es muy bueno, pero eso es una cosa que tienen que decidir entre los empresarios y los trabajadores, no la puede imponer el Estado por la fuerza a través del Parlamento, imposible hacerlo en otro ámbito que no sea el Parlamento por otra parte. (Aplausos)

Entonces creo que la distribución de utilidades, es más, la distribución de utilidades en algunas empresas, de las grandes sobre todo que son las que más posibilidades tienen, porque también seamos sinceros, cuando estamos hablando de distribución de las utilidades no estamos hablando de todas las empresas y de los millones y millones de trabajadores argentinos, estamos hablando de aquellos que tienen la suerte de trabajar en empresas que pueden tener por su actividad, aunque no tengan gran volumen de empleados, o por la magnitud del volumen de la empresa, la posibilidad de distribuir, pero esto no es aplicable a todos los trabajadores, ¿cuántos se podrían ver beneficiados? Y la otra cuestión que se debería resolver es cuando la empresa tiene pérdidas porque hay una crisis o un problema qué es lo que hacemos con esto. Por eso creo que son cosas que tienen que acordarlas como lo han hecho hasta ahora entre los trabajadores y el sector empresario. Pero creo que es un método que debe ser analizado en ese ámbito.

Y también, hablando de la cuestión, es importante señalar la necesidad de defender las conquistas laborales. Esta Presidenta antes de ser Presidenta fue legisladora nacional, fui diputada en el período 1997 al 2001 y fui senadora también. Con motivo de la ley de flexibilización laboral del doctor Erman González, entonces creo que ministro de Trabajo si mal no recuerdo, esta persona que era diputada, junto con los otros tres diputados de la provincia de Santa Cruz y uno más de Entre Ríos, que estábamos todos en el bloque oficialista pero éramos una suerte de sub-bloque, durante un mes estuvimos sin dar quórum para la flexibilización laboral en aquella oportunidad, creo que fue en 1998 si mal no recuerdo. Me vinieron a ver, menos desde el Vaticano todos, dirigentes sindicales, dirigentes políticos, cónyuges de dirigentes políticos, hoy en retiro efectivo, en fin, de todo un poco; teléfono, llamadas, que vayan, que bajen, que por favor que se cae el mundo, no estamos de acuerdo en que el problema sea flexibilizar y explotar a los trabajadores para mejorar las condiciones de la Argentina. No dimos quórum durante un mes y terminó dando quórum otro dirigente que no tenía absolutamente nada que ver con nosotros. La segunda oportunidad, que terminó en escándalo y creo que fue el principio del fin del gobierno que se inició en el año 1999, de la Alianza, fue el escándalo del Senado, que fue del Senado porque en Diputados hubo un sector muy importante que nos opusimos. Ahí debo reconocer que los mismos que me pedían que aprobara la flexibilización en 1998 estaban de este lado y pudimos reunir una masa crítica que impidió que los sobornos fueran de senadores y diputados, nosotros votamos en contra. Con lo cual, y a mí me tocó ser una de las espadas más fuertes, fui la última que hablé esta tarde, ese día hablé siete veces en el bloque, la última fue a las siete de la tarde cuando los dirigentes sindicales estaban reunidos en la Casa de Gobierno firmando lo que nosotros no queríamos que se firmara, lo denuncié y fui duramente criticada por otra diputada también cónyuge de otro miembro del sector sindical.

Quiero contar esto porque nadie puede, no por lo menos honesta y sinceramente, decirle a esta Presidenta que no defiende los intereses de los trabajadores. Porque además fue este gobierno, uno puede ser dirigente sindical y gritar toda la vida, de hecho muchos gritaron durante muchos años y no obtuvieron nada; tuvo que venir un gobierno porque estas cosas se arreglan o se desarreglan desde el Estado; tuvo que venir un gobierno a restituir la negociación colectiva salarial; tuvo que venir un gobierno a fijar todos los años el salario mínimo vital y móvil, que es el mejor de toda Latinoamérica; tuvo que venir un gobierno a mejorar la situación de los jubilados, que tenían congelados sus haberes durante décadas, e incorporar a millones de personas que por efecto de privatizaciones, de falta de trabajo, por desidia de sus patrones que no habían aportado, no podían llegar a esos beneficios.

Por eso creo que tengo, sin ser dirigente sindical pero sí siendo trabajadora toda mi vida, porque he trabajado desde los 18 años, creo que tengo pergaminos suficientes para acreditar que siempre he defendido los intereses de los trabajadores y que no soy neutral en el conflicto, que siempre voy a estar del lado del sector más vulnerable. Pero también sé como Presidenta de todos los argentinos que hoy no solamente tengo responsabilidad frente a ustedes empresarios, frente a los millones de trabajadores que tienen un trabajo registrado, bueno, que pueden tener obra social, que pueden tener un abogado que los defienda, tengo también responsabilidad frente a millones de argentinos que todavía tienen trabajo en negro o que todavía no han conseguido un trabajo y el Estado tiene que pagarles la asignación universal por hijo. Por eso me siento con la responsabilidad de los 40 millones de argentinos.
Y en ese sentido también una cosa que se ha venido dando y que hace también a la competitividad de la economía - y que tenemos que dialogarla seriamente - el conflicto laboral que es siempre entre la patronal y el sector obrero, por condiciones de trabajo, por mejoras salariales, por el derecho a huelga. ¿Quién puede negar el derecho a huelga? Un derecho constitucional para defender lo que uno quiere ganar, lo que uno quiere lograr, pero últimamente asistimos a prácticas – y ya que vos hablabas De Mendiguren de innovación de comportamientos – donde los conflictos ya no son ni siquiera con la patronal o con el Estado, son intersindicales, de encuadramiento, de quiénes son mis afiliados o quiénes dejan de ser y paralizamos la actividad de una empresa o de toda la actividad económica. Esto no es conflicto laboral, esto es conflicto sindical (Aplausos).

El conflicto laboral siempre se da entre el patrón y el obrero, pero cuando se da entre dos sindicatos porque se están tironeando los trabajadores no podemos hablar de un conflicto laboral, pero esto le hace perder competitividad a la economía, nos para la economía en muchas ocasiones. Entonces también creo que son prácticas como tampoco - por ejemplo - acatar las conciliaciones obligatorias, que es el gran instrumento. De acuerdo también es el período de los 15 días en el que sentamos a los patrones y a los obreros a tratar de negociar y solucionar el problema  porque nuestra vocación es de solucionarlo y hacerlo siempre no solamente a favor de quién tiene razón, sino también que la razón vaya de la mano de la justicia, porque muchas veces hay razones legales que no van de la mano de la justicia y tenemos que lograr vincular estos dos conceptos: que la solución de esos conflictos vaya de la mano de la legalidad y de la legitimidad para poder seguir - como vos decías - tocando una buena partitura. “Vasco”, yo estoy de acuerdo con lo de la partitura.
Por eso quería decirles también mi opinión sobre estas cosas, que muchas veces la sufre el propio Estado como empleador en empresas de servicios y la necesidad entonces de que esta partitura – que yo comparto absolutamente - es la partitura que quiero que toquen. Pero miren, se los pido no desde el patriotismo, no se lo pido desde la sensibilidad, se los pido desde la inteligencia para seguir sosteniendo un mismo modelo, tener esa misma partitura, pero esa partitura la tienen que tocar, además de los empresarios, de los trabajadores, los sindicatos, del Estado, el resto de la República Argentina. Porque la República Argentina no es solamente la Presidenta de la República, son también los gobernadores, son también los intendentes. Miren lo que nos está pasando ahora aquí, y lo pongo a título de ejemplo nada más, en la Ciudad de Buenos Aires, la ciudad, la región y la jurisdicción más rica del país: 35.000 dólares de ingreso per cápita frente a 9.000 dólares de ingreso per cápita del resto del país y el 53% de los subsidios está colocado prácticamente aquí, o una buena parte.

Estamos queriendo hacer cumplir una ley que es la ley de transferencia, además de la autonomía de la Ciudad, por la cual reclaman y con mucha razón reclaman por la autonomía de la Ciudad quienes la representan y que han sido también votados por el 60 o sesenta y pico por ciento de los votos en la doble vuelta y respetamos también esa autoridad, pero lo cierto es que hay leyes y acuerdos y hay una lógica, que es la transferencia de los subtes que queremos que se haga a la Ciudad de Buenos Aires, en la cual les hemos ofrecido seguir con el subsidio la mitad todo el año, darle los más de 1.800 millones de pesos en obras gratis, sin cobrarlos, terminar la línea E, que es también la obra más importante que se está haciendo en subtes. Y bueno, si no lo pueden hacer el primero de diciembre, como queríamos, lo podrán hacer el 15, o a fin de mes pero no en el 2017. No le estamos pidiendo que vayan a negociar con el Club de París, no le estamos pidiendo que vayan a hablar con Christine Lagarde, al Fondo Monetario Internacional, le estamos pidiendo que se hagan cargo de los subtes, que además funcionan únicamente en la Ciudad de Buenos Aires, que me ayuden también a poder conducir la Argentina. Y este ejemplo lo quiero transmitir a todos los gobernadores, a todos los intendentes, porque si no en realidad se hace muy difícil, sobre todo para quienes durante mucho tiempo criticaron muy duramente los subsidios y hoy quieren extenderlos hasta el 2017. Entonces, pongámonos de acuerdo, yo podré tener muchos defectos y tengo millones de defectos, sé que algunos no me tragan ni con… pero mentirosa no soy y la verdad que siempre dije lo que pienso y por decir lo que pienso siempre tuve bastante dolores de cabeza.

Entonces yo lo que pido a todos es esto que pedía mi querido amigo De Mendiguren: innovación en los comportamientos, innovación en las cabezas, no nos va a  servir de nada la innovación científica, tecnológica, que tengamos terneros clonados, vacas clonadas, autos que vuelen, cohetes espaciales que transporten gente al espacio. No nos van a servir de nada los cohetes espaciales si no innovamos el comportamiento. Porque ese péndulo que se convirtió en maza, en el 2001, no fue ni más ni menos que el producto de nuestro propio comportamiento como nación y como país, durante los 200 años de historia.

Así que para no dar más la lata y agradecerles esta invitación quiero decirles finalmente que yo siento a mi país con mucha fuerza y me siento con la inmensa responsabilidad, la más grande porque soy la Presidenta, en la pirámide de poder te tocó ese lugar, quiero que sepan que conmigo siempre van a tener una persona con la cual van a poder dialogar, con la cual van a poder hablar, pero cuando hablemos de economía yo voy a hablar con números y quiero que cuando ustedes me vengan a hablar a mí también me hablar con números, y contemos todos los números: los de las utilidades, lo que hemos invertido, lo que tenemos que hacer, de la competitividad y que nos sentemos en la mesa a discutir seriamente. Vamos a poder acordar porque yo no quiero, ni creo sinceramente - viendo cómo está el mundo - que ninguno de ustedes quiera volver al mundo que alguna vez vivimos, en el cual muchos de ustedes, algunos pintaban fábricas. Allá lo veo a mi amigo de Santa Fe, que pintó la fábrica cuántas veces porque no tenía nada que hacer, pero vivías en Santa Fe y vivías un poco más tranquilo en un pueblo, acá en la Capital Federal, quien era político, empresario o banquero no la pasaba bien, más o menos lo que está pasando en Wall Street,  lo que está pasando en España, lo que está pasando en Grecia. Y yo no quiero que esto vuelva a pasar en mi país, y esto depende nada más ni nada menos de los que estamos aquí y también de muchos que están afuera. Me refiero afuera del recinto, no afuera de lo que es la estructura productiva argentina porque todos los que estamos adentro de la estructura productiva argentina tenemos la inmensa responsabilidad con los que todavía están afuera.

Por eso quiero agradecer la invitación a la clausura de este Seminario de la Unión Industrial Argentina (UIA) y decirles a todos los industriales argentinos, a todos los productores, a todos aquellos que generan bienes, servicios de toda índole y de toda gama que en mí siempre van a encontrar a una Presidenta dispuesta a seguir invirtiendo y trabajando por el país, porque creo sinceramente que el crecimiento, la inclusión, el desarrollo del mercado interno, el aumento de las exportaciones es lo que nos ha valido que muchas veces hoy nos miren en el mundo con asombro; antes para criticarnos, ahora para ver cómo hicimos  -como dijo mi querido amigo Felipe Calderón, también en la misma reunión el Presidente de México - pero sin vanidades y sabiendo que nos hemos equivocado y seguramente nos seguiremos equivocando, pero ayúdennos entre todos a que todos nos equivoquemos menos, porque ninguno puede tirar la primera piedra.

Muchas gracias y muy buenos días a todos y a todas. (Aplausos).