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martes, 31 de enero de 2012

Una alianza con Macri y Binner



“Si Macri piensa como yo, bienvenido sea, también piensan así De Narváez y Binner”, dijo el diputado de la UCR. Ricardo Alfonsín sólo respondió que el partido tiene mecanismos internos para discutir alianzas, mientras que Mario Barletta prefirió no entrar en debate.



El diputado radical Oscar Aguad decidió jugar fuerte en la interna partidaria exhortando a la construcción de una “gran alianza nacional” para enfrentar al kirchnerismo, en la que tendrían cabida desde Mauricio Macri hasta Hermes Binner, incluyendo también a Francisco De Narváez. El diputado Ricardo Alfonsín prefirió no entrar en un debate mediático con el legislador cordobés, afirmó que el partido tiene mecanismos internos para discutir la política de alianzas y destacó el perfil socialdemócrata de la UCR para definir sus futuros acuerdos. El presidente del comité nacional de la UCR, Mario Barletta, que se había mostrado gratificado por la seducción que ejercen socialistas y macristas sobre el radicalismo, también rehuyó al debate sobre la propuesta de Aguad.


“Yo exhorto a los dirigentes a que desandemos las diferencias partidarias, hay que construir una gran alianza nacional para sacar al país del subdesarrollo”, alentó ayer Aguad. “Esta es una Argentina entre los que quieren anclar la pobreza o los que quieren un sistema que saque a la gente de la pobreza mediante la industrialización”, continuó Aguad para explicar su propuesta y abrir su amplio abanico de alianzas: “Si Macri piensa como yo, bienvenido sea, también piensan así De Narváez y Binner”.

Alfonsín evitó la discusión pública. “Prefiero no entrar en polémica a través de los medios de comunicación. El radicalismo tiene mecanismos internos para discutir su política de alianzas, que él se haga cargo de lo que dice”, contestó el ex candidato presidencial de la UCR ante la consulta de Página/12 sobre la propuesta de Aguad, a quien Alfonsín le ganó la pulseada interna por la conducción del bloque en la Cámara baja.

De todas maneras, Alfonsín dejó en claro cuál es su visión sobre futuras alianzas de la UCR cuando este diario insistió en el encuentro que mantuvo con Binner en la reunión de la Internacional Socialista en Costa Rica: “No hablamos de alianzas, no, para nada. Soy muy respetuoso, igual que Binner, de la orgánica partidaria. Pero claro que considero al socialismo como un aliado natural del radicalismo por las coincidencias programáticas, más allá de si podemos o no coincidir en un frente electoral”, sentenció.

“No conozco las declaraciones”, fue la respuesta de Barletta a este diario para esquivar un pronunciamiento sobre la opinión de Aguad. El presidente de la UCR se había mostrado complacido por el coqueteo con que el PRO y el PS intentan seducir a dirigentes del radicalismo, para concluir que la situación de su partido “no es tan mala”. Incluso, el ex intendente de Santa Fe –que gobernó en alianza con el PS bajo el paraguas del Frente Progresista– le restó importancia a las visitas de Macri a intendentes radicales en Mendoza y Córdoba como parte del armado electoral del PRO para 2015. Pero evitó opinar sobre la propuesta de su correligionario cordobés.

Aguad, de excelente relación personal con el macrismo, parece decidido a trasladar su política aliancista al resto de la UCR. Como candidato a gobernador de Córdoba no sólo se entrevistó con el jefe de Gobierno porteño, sino que los diputados macristas Gabriela Michetti y Federico Pinedo –con quien compartió la estrategia parlamentaria del ya disuelto Grupo A– estuvieron apoyándolo en el cierre de su campaña electoral, antes de que saliera tercero, detrás de Juan Manuel de la Sota (que también recibió apoyo de un sector del macrismo) y Luis Juez. Por ahora, su propuesta de construir “una gran alianza nacional” contra el kirchnerismo no ha tenido réplicas en el radicalismo, aunque nadie descarta que las habrá.

lunes, 27 de junio de 2011

Eduardo Aliverti: "Basta con ver" (Página 12)

 Por Eduardo Aliverti


Habrá que observar cuidadosamente los aciertos y errores del tejido oficial que se corroboró.
Tanto la designación de Boudou como la integración de listas revelan, en primer lugar, una muy significativa pérdida de peso de las estructuras territoriales y sectoriales del Partido Justicialista, más lo que le toca a la CGT en igual sentido. Ya había sido un enorme aviso ubicar a Gabriel Mariotto en compañía de Daniel Scioli con todo lo que, por si fuera poco, el titular de Afsca escenifica como voz cantante principal de la ley de medios. Hay un reforzamiento impresionante de la autoridad presidencial, pero con un giro que deja muchos heridos en el PJ. Es por eso que debe mirarse con mucha atención el entramado de lo que, tal vez, ya pueda señalarse como la construcción de una fuerza basada en nuevos cuadros, gente más joven y paulatino desmontaje del aparato peronista tradicional. Algunos se animan a llamarla “cristinismo”. Y en parte por eso vale retroceder en la cronología de la semana hasta el anuncio presidencial de ir por la reelección. No pasa todos los días que un hecho tan ampulosamente obvio despierte reacciones propias de una sorpresa espectacular. Pues acaba de pasar.
Por razones de seriedad analítica, primero pongámonos de acuerdo en dejar de lado a Elisa Carrió. Enloqueció hace ya tiempo. Casi el mismo tiempo en que no se dedica a hacer política, sino a como quiera definirse esa manía de destruir todo lo que construye. Pero hasta ahí, con mucha benevolencia, podría considerarse que la rigieron serios problemas de carácter, capaces de impedirle tomar decisiones acertadas. El punto inflexivo ocurrió en el almuerzo con Mirtha, cuando, para estupefacción de la propia Legrand, aseveró que la impactante manifestación popular durante el velatorio de Kirchner fue organizada por Fuerzabruta. Desde esa afirmación, quedó claro que no se está ante alguien con propiedades mentales intactas. Ahora, al cabo del anuncio, señala que Cristina la engañó con su luto y sus lágrimas, tras haber insistido hace meses con el vómito a cuatro vientos de que la Presidenta no sería candidata porque es una incapaz para seguir gobernando sin su marido. Es improbable encontrar la forma de no juzgar que volcó completamente. Es tal la impotencia, la falta de respeto, el resentimiento, que se impone acordar en eso de que Lilita no hace política. Hace el show de frustración de quien no tiene nada que perder más que su conciencia. Algo similar le cabe a El Padrino; pero en su caso, más que de demencia, se trataría de decrepitud. Aseguró que en quince días se conocerán las verdaderas encuestas. A resultas de ello, es irrefrenable no asimilarlo a su ex socio, Alberto Rodríguez Saá, cuando en 2003, montado en el escrutinio de una mesa electoral de Necochea, previno sobre maniobras mediáticas que lo daban perdedor.
Si salimos del radio de acción de los platos voladores, Francisco de Narváez dijo que Kirchner eligió morirse antes que perder las elecciones. No pudo ampararse en que lo sacaron de contexto. A las pocas horas de tamaña barbaridad, quiso aclarar que no intentó ofender; pero dichos de ese tipo no tienen retorno. Cualquier manual de psicología barata explica los fallidos ostensibles, y estamos hablando de la reacción de un candidato a gobernador bonaerense, a pocas horas de certificarse que va Cristina. ¿Es eso lo que corresponde esperar de un aspirante con pretensiones? ¿Es todo lo que tiene para decir? ¿Y toda la artillería de la prensa opositora pasa solamente por lo escandaloso de que la Presidenta haya formulado el anuncio en cadena nacional? Sí, es así. Y da la medida de aquello que es lo único de que pueden asirse: el insulto, la ofensa, la elevación de lo baladí a argumento primordial, la corroboración de que muerto Kirchner les desapareció el atajo para mostrarse taitas. Tan es así, que ni siquiera pudieron apoyarse en alguna reacción adversa de la Bolsa, del valor de los bonos, de alarma en el establishment. Al contrario. Lo que ocurrió en esos ámbitos fue la tranquilidad, e incluso el entusiasmo, porque les va poco menos que mejor que nunca gracias al dichoso populismo que tanto denigran. Y si así no fuera, y tal como lo confiesan en su conjunto, secreteado, esos grandes actores de la economía prefieren la permanencia de quienes demuestran capacidad de mando. No quieren más helicópteros. Son conscientes de que, al revés de hace diez años, cuando lo inorgánico de la protesta social les permitió reconstituirse y asentarse en una transferencia de ingresos prodigiosa, a su favor, esta vez hay mucha polenta –mucha gente joven, sobre todo– que estaría dispuesta a defender el nunca menos.
A partir de ese último aspecto, merece observarse lo juiciosos que resolvieron ser otros referentes de la oposición. El hijo de Alfonsín; su postulante a vice; Hermes Binner, consultados todos sobre lo que harían con los grandes trazos de la economía, respondieron –por ejemplo– que de ninguna manera sería cuestión de desfinanciar al Estado eliminando las retenciones al agro. Y aclararon que la distancia, crecientemente acotada, entre inflación real y cotización del dólar, no debe ser resuelta con devaluación brusca. Es decir: un marco declarativo que no le deja espacio a locuras. De ahí en adelante, a la comandancia mediática opositora no le resta mucho más que agarrarse de artificios o realidades susceptibles de herir al Gobierno, pero no como afectación electoral: Schoklender, Inadi, Jaime, amigotes que ganan licitaciones de obra pública. O un título principal, de portada, el jueves, dedicado a vender el humo de que fue Cristina quien resolvió la asistencia de público riverplatense al estadio. La información no se aprecia fundamentada en la crónica. Nadie descarta que la Presidenta haya intervenido, por consejo del comité de seguridad futbolístico, en aras de una eventual disminución de riesgo incendiario frente a la probabilidad de que River perdiera la categoría. Pero la intencionalidad del título, claramente, fue que River tiene coronita, según lo que le hubiera correspondido tras los incidentes del partido en Córdoba. En función de eso, la apuesta a generar rencor. El dato, o la obviedad, sirven para testimoniar en qué tiene que gastárselas la jefatura opositora. Pino, para peor, se les salió de madre convincente y, no conforme con pretender que medio mundo se encolumne tras su efigie, acabó por dividir a toda su tropa. Una verdadera lástima, porque su espacio era el mejor para correr al Gobierno desde una izquierda moralista de apunte fiscalizador, noble, acumulativo.
Este gobierno o esta Presidenta en particular, no más que una firme pero moderada expresión de eso que se conoce como modelo inclusivo, equilibrador de algunas de las desigualdades sociales más profundas, actuante de la integración regional contra las eternas pretensiones del Imperio y sus adláteres, enfrenta desafíos tan grandes como la inexistencia de un destino que no sea el que se quiera construir. Hay una economía que continúa primarizada, dependiente en exceso de la demanda alimentaria de los chinos y sujeta en gran medida al intercambio automotriz con Brasil. Hay una clase dominante rapiñera y antinacional, sin perjuicio de su desconcierto. Hay los lobbies devaluadores, los gauchócratas insaciables aunque hoy llamados a silencio, las usinas del odio de clase. Hay la impericia de dejar ciertos campos orégano que esa contra, sólo provisoriamente, no sabe aprovechar. Y hay que un segundo mandato –o tercero, según quiera vérselo– es calculado a priori como el del desgaste inevitable. Mandan, por tanto, dos preguntas básicas. ¿Hay que prepararse para esa inevitabilidad, consistente en que Cristina terminará agotando junto con lo que representa o quiere imaginarse? ¿O hay que entrenar para que eso no ocurra, porque no es honesto entregarse a que una sola persona o unos pocos cuadros políticos, en el mejor de los casos, resuelvan por nosotros? Como sea, si falla esto que, como pudo o como quiso, se diferenció de los cantos de sirena liberales, la responsabilidad será de los que se sientan a esperar.
Por lo pronto, basta con ver quiénes son los furiosos, los embroncados y los ambiguos, para saber o intuir de qué lado hay que pararse.

viernes, 24 de junio de 2011

Análisis Digital: De Narváez sostuvo que Kirchner “eligió morir antes que perder otra elección”

Polémico: De Narváez sostuvo que Kirchner “eligió morir antes que perder otra elección”
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“Se murió el que gobernaba y quedó un desgobierno”, opinó el diputado.
El candidato a gobernador bonaerense Francisco de Narváez (Unión para el Desarrollo Social) vertió polémicos conceptos sobre el fallecido ex presidente Néstor Kirchner y afirmó que “eligió morir antes que perder otra elección”. El reciente aliado de Ricardo Alfonsín explicó: “Como buen político que era, él olfateó que no ganaría en 2011, que era fin del ciclo, y no lo soportó; tuvo dos accidentes cardiovasculares, y no se detuvo ni un minuto, porque entendió que ese era el camino". El dirigente se disculpó inmediatamente con la Presidenta y su familia luego de sus desafortunadas declaraciones: “Considero que mi frase fue desafortunada, pero sin ninguna intención de ofender. El contexto tal vez ayuda a entender que el sentido fue otro”, se defendió.El empresario colombiano consideró que Kirchner “murió con las botas puestas”, y que “era un animal político, y un animal político entiende cuándo es el final de un ciclo”. De esta forma, De Narváez vaticinó una inminente derrota del oficialismo en octubre: “Muchas veces las elecciones se ganan, pero muchas los gobiernos las pierden, y Cristina (Fernández) está haciendo mucho esfuerzo por perderlas”, opinó en declaraciones a La Red reproducidas por el sitio Parlamentario.

“Lo que cambió fue que ella (Cristina Fernández) moderó su discurso, y la gente siente que todo lo malo se lo llevó Néstor. Se murió el que gobernaba y quedó un desgobierno”, sentenció De Narváez.

Luego, el diputado pretendió retractarse por el exabrupto: “Pido disculpas a la señora Presidenta y a su familia por mis declaraciones”, manifestó. Explicó además que su afirmación “era parte de un análisis político” el cual ya ha “expresado en otras oportunidades”, donde “intentaba explicar que Néstor Kirchner no podía perder otra elección”.

http://www.analisisdigital.com.ar/noticias.php?ed=1&di=0&no=148519

lunes, 9 de mayo de 2011

Debajo de la superficie

 Por Eduardo Aliverti
Casi nada es o podría ser lo que parece. O tan fácil como parece. Es cierto. Todo lo que pasó era previsible para cualquiera con capacidad de hurgar por encima de la cáscara. Había una media docena de tipos, con sus pajes, convencidos de que podían librar la batalla presidencial sin mover un dedo (¿o todo lo contrario, y sólo se trataba de medir por si las moscas?). Gente creída de que alcanza con salir en la televisión. Sin trabajar. Sin recorrer el país. Sin militar su presunta aspiración todos los días. El ejercicio político, cuando se tiene auténtica voluntad de poder, exige un dale que te dale descomunal. Lo hizo la rata ya en el ’88, cuando le ganó la interna a Cafiero contra cualquier pronóstico. Laburó desde abajo. Cuando llegó a la cima se fue a dormir de la mano de Bushes, Yuyitos y remate de la Argentina sin más ni más, pero primero la yugó. Recorrió hasta el último pueblito de morondanga. Y cuando terminaban los agasajos de la noche, y ninguno de los pajes quería otra cosa que irse a dormir tras el asado o los platos regionales, él se iba atrás de la escenografía, a la cocina; y le daba la mano a uno por uno y una por una y les preguntaba qué necesitaban, al cocinero, al lavaplatos, a los mozos, a los empleados de la limpieza. Ayudado por la temperatura política, por supuesto, así ganó. A puro accionar de convicción poniendo el cuerpo. Por seguro de lo que quería. Como Alfonsín en el ’83, contra la mítica invencibilidad electoral del peronismo. Como –en otra escala– los publicistas de la Alianza en el ’99, que por lo menos militaron el clima de etapa desde sus bunker dibujantes de la anticorruptela; desde la sintonía fina con ese discurso light. Estos no, qué va. Cobos, quien ahora encima se bajó de ser candidato a gobernador mendocino porque, acepta, no le daría el cuero ni para atreverse a un Ejecutivo provincial con Buenos Aires en contra. Jamás salió de su despacho en el Senado. Jamás. Das Neves, que ni con olor a fraude. Sanz, que de tan radical se tomó el buque dos veces con pocos días de diferencia. Pino, que vendió ser el tótem argentinizado, porque no se trataba de coyunturas sino de proyectarse, para culminar eyectado (aunque en su caso, corre el atenuante de haber sido toda la vida un hombre comprometido, coherente, firme). Y ahora Mauricio, que hace unos diez años viene hablando de su entrenamiento para ser presidente y de nuevo termina bajado a la Capital, quemando desde cómicos de Midachi hasta caballeros de derecha como Pinedo en una aventura nacional que no es que nunca le importó, sino que nunca supuso que significaba trabajar. Eso, trabajar. Quedó el hijo de Alfonsín, nada más, rosqueando con lo que queda de la estructura del radicalismo provinciano e intenderil, para mantener concejalías y diputaciones eventualmente sostenedoras del reclamo por calidades institucionales. Incluso, se junta con De Narváez porque asegura que hace falta una pata peronista. Pero Binner y Stolbizer le echan la falta. Y Duhalde no existe. Y Reutemann sigue cuidando los lechones y, así dejara de cuidarlos, ¿iría con Mauricio? Macri lo quería, pero ya no pretende más. Se salió y no tiene retorno, y calcinó a su tropa, y ahora dice que “el anuncio lo doy yo y al vice lo pongo yo”. Uy. Qué chico malo. Anuncia su retirada en un club de barrio con dibujo circense. Pensó en una conferencia de prensa, pero optó por no arriesgarse a alguna pregunta incómoda. Mejor juntar solamente conchetos adictos. Debe ser horrible que hasta la propia derecha le recuerde a Mauricio la cantidad de veces que Alfonsín se comió perder contra Balbín, y sin embargo siguió. Ni esa épica volitiva tienen estos tipos. Se bajan a la primera de cambio. Abandonan. Los convencen las encuestas. No creen que haya algún después que valga la pena, pero sobre todo no les interesa construirlo. No les corre sangre. Les circula especulación.
El análisis facilongo es que Magnetto se salió con la suya y que hay un solo candidato opositor para concentrar los sectores medios anti K: el hijo de Alfonsín. Que tampoco era lo deseable para la comandancia periodística: querían un modosito más corrido a la derecha, menos socialdemócrata, más potente, menos figurado como en condiciones de timonear apenas las siestas de Chascomús. Ricardito no les alcanza ni ahí. Y entonces van a ir por la estrategia reducida, pero alcanzable, de que el kirchnerismo pierda la Capital a como sea. Es la vidriera que le resta a la derecha hasta más ver, o hasta donde da la vista hoy. Chance uno: todas las fichas a Macri para que retenga Buenos Aires, con el correlato de eventual impacto hacia octubre. Chance dos: Macri conserva un tercio del electorado porteño en cualquier caso, de modo que todas las fichas a Pino para que el ballottage deje afuera al candidato K. Según percepción del firmante, será la dos. En realidad, ya lo es. Basta certificarlo a Pino convertido en el niño mimado de TN y Grondona. Es un poder de fuego limitadísimo, a estar por la pérdida de credibilidad de esos sostenes electrónicos. Pero es la bala de que disponen. Todo a Pino, más lo que Macri presuntamente arrastra per se. Es la imagen de poder que mínimamente necesitan para reconstruir desde alguna parte. Conservar la Capital. Scioli se encuadró K porque no es ningún tonto; De Narváez se abre hasta el punto de mirar con cariño a los radicales, y viceversa; Duhalde es un papelón atrás del otro; Macri y el Colorado se cruzan, muy mal, por el reparto de listas entre Capital y territorio bonaerense. Y así. Vamos a Pino, apuesta la derecha. Si acaso ganara la segunda vuelta, después lo deglutirá su inexperiencia en todo lo que sea gestionar. Y entonces se verá, según la máxima especulación de una parte del establishment.
Esa también es una reflexión más o menos fácil. O nada más que de opinión periodística. Interesante, efectista, quizás eficiente. No es más profundo que lo discurrido por los parlantes columnísticos de Clarín o La Nación, en su cruzada desesperante por pulverizar a esta potencia casual y/o causal que estaba lejos, muy lejos, de sus cómodos cálculos conservadores. Esa mirada de corto o cortísimo plazo, basada en que a Cristina no hay con qué darle, como cuadro sobresaliente; como mujer; como oradora impresionante; como viuda reciente; como estampa que se puso el país al hombro en medio de una tragedia personal; como líder que ubica de ministra de Seguridad a otra mujer que se carga la Federal; como bajadora de línea que en cualquier observación objetiva está a años luz del mejor pretendiente porque, seamos sinceros de toda sinceridad, la única figura de este país que merece confianza de conducción política –con precisos alrededores– se llama Cristina Fernández. Esa mirada admirativa y merecida, decíamos, requiere de no ser mirón expectante. Demanda acercar militancia y ganas. Intima a no perder de vista que falta demasiado. Que a este Gobierno hay que correrlo por izquierda, pero sin el izquierdómetro de los platos voladores que, si es por eso, siempre encontrarán –con justeza abstracta, pero justeza al fin– lo mucho más a la izquierda que el Gobierno podría correr.
Lo electoral ya está, parece confirmarse. Quedaron, para jugar a oponerse, el apellidado nacional y el capitalino súbito que, conceptualmente aliado a Macri aunque no deba confundírselo con el enemigo, se pone a fría disposición de la derecha. Por lo tanto, es tentador decir que la madre de todas las batallas se concentra en la Ciudad Autónoma. Y no es que sea incorrecto. Es que no va más allá de lo electivo. Por arriba de eso, si se tienen pretensiones de ver antes que de mirar y punto, puede observarse un escenario donde lo que decide es, haga lo que haga la derecha, la vocación y ejecutividad del Gobierno por profundizar cambios progresistas.
Y la disposición social para acompañarlos, siendo que la derecha hará lo que tenga que hacer.

viernes, 6 de mayo de 2011

Recluido en un Spa para dejar de fumar, Alfonsín lanzó operativo para retener la alianza con Binner

Se internó cuatro días en una clínica adventista de Entre Ríos
El Centro Adventista de la Vida Sana de la localidad entrerriana de Puiggari ofrece tratamientos de clínica del estrés, desintoxicacion tabáquica, terapia de Obesidad y planes de Vida Sana.
Ricardo Alfonsín no sólo está preocupado por dejar el vicio de fumar. En un impasse del tratamiento para dejar el cigarillo, el único candidato a presidente del radicalismo trasmitió a sus laderos bonaerenses su preocupación por las recientes declaraciones del gobernador santafesino Hermes Binner contra un posible acuerdo electoral entre la UCR y Francisco De Narváez en la Provincia.

Alfonsín se recluyó durante cuatro días en el Centro Adventista de la Vida Sana ubicado en la localidad entrerriana de Puiggari para "ponerse a punto", de cara al inicio de la campaña electoral. Pero el equilibrio entre el cuerpo y la mente que encontró en las colinas entrerrianas, donde otros dirigentes de la política doméstica e internacional se internan para bajar de peso, controlar adicciones o bajar el nivel de estrés, se quebró cuando se enteró del ultimátum que le lanzó Binner:"Si acuerdan con De Narváez, me voy con Pino Solanas". 

El diputado adicto a la nicotina no tardó en responder. Según reveló su operador en territorio bonaerense, Miguel Bazze, Alfonsín ordenó de inmediato el armado de una comitiva radical que aterrice la próxima semana en Santa Fe con el objetivo de ablandar la postura del socialista y reflotar el frente progresista. Por mandato de "Ricardito", esa delegación la encabezará el senador jujeño Gerardo Morales. 

Bazze, presidente de la UCR bonaerense calificó como "un error" la advertencia de Binner e insistió con que, si se concreta un entendimiento con De Narváez, se remitirá "solo a la provincia de Buenos Aires". 

"Me parece que estamos equivocando los términos. Nosotros estamos construyendo un armado nacional en el que Binner y Alfonsín -si son la fórmula presidencial- serían la garantía en la implementación del acuerdo programático y De Narváez y otras expresiones están vinculados a cuestiones provinciales", sostuvo en diálogo con la agencia oficial Télam. 

Para Bazze, el hecho de que De Narváez acompañe la candidatura presidencial de Alfonsín "no debería poner en peligro" la alianza que el radicalismo construyó con el GEN de Margarita Stolbizer y con el socialismo.

"El programa nacional está garantizado en el caso de que lleguemos al gobierno", aclaró, e insistió con que mantiene su "optimismo" para que no se produzca una ruptura en el frente que conforman la UCR, el PS y el GEN. 

Desde que Alfonsín llegó el domingo por la madrugada al CAVS que suspendió toda actividad política. La clínica adventista ofrece programas para disminuir los factores de riego cardíaco, modificar las acciones sociales, mejorar las relaciones familiares, combatir los trastornos de la conducta alimentaria y controlar las alteraciones psicoemocionales.

Según informa la página oficial del CAVS, para lograr los distintos objetivos, los profesionales utilizan ocho "remedios naturales": el agua, la luz del sol, la confianza en Dios, la alimentación, el ejercicio, el aire puro, el descanso y la abstinencia. 

Entre los servicios que ofrece el centro de salud y relax dirigido por el pastor Juan Carlos Picasso, se destacan el chequeo y supervisión permanente, enfermería las 24 horas, dietoterapia y nutrición, masajes y fomentos, hidroterapia, actividad física especializada, caminatas, reuniones informativas, grupos de aprendizaje, clínica pastoral, clases de cocina vegetariana, actividades sociales, piscina y natación y paseos campestres.

jueves, 28 de abril de 2011

Alfonsín: "Nunca dije que Macri era un límite"

TODOS CONTRA K
El candidato presidencial del radicalismo, Ricardo Alfonsín, negó no poder alcanzar un acuerdo con el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, y consideró que sería de "mal gusto y de una agresividad tremenda" tratarlo como un "límite". Además, ratificó la posibilidad de un acercamiento con Francisco De Narváez en territorio bonaerense. También criticó al candidato a gobernador de Córdoba por la UCR, Oscar Aguad, al indicar que "no hay que estar escondiéndose" para tener conversaciones, en referencia a la que el candidato cordobés mantuvo ayer con Macri.
El candidato presidencial apuntó que de avanzar las negociaciones con el diputado y empresario De Narváez "no se van a ocultar" y advirtió que lo que deberá discutirse con sus aliados del GEN y el socialismo "son las razones por las cuales si una fuerza provincial o municipal quiere acompañar al radicalismo a nivel nacional, ¿por qué no lo puede hacer?".
Alfonsín reiteró que "el frente nacional que va a gobernar la Nación es con el socialismo y el Gen y fuerzas afines. En provincia, municipios y otras provincias del país algunos partidos que no tienen candidatos o si los otros candidatos no los satisfacen y quieren acompañarnos sin condicionarnos y sin formar parte del frente, ¿por qué les vamos a decir que no?", insistió.
El diputado nacional aclaró que no cuestionó en el pasado las listas de adhesión, aunque consideró que las mismas fueron desvirtuadas, a la vez que lamentó que "se haya abusado de su utilización para resolver disputas internas". Además, confirmó que se reunió ayer con su oponente interno, Ernesto Sanz, pero aclaró que no habló con él sobre la posibilidad de que éste desista de la carrera presidencial.
"Hablamos de trabajar juntos, de cotejar las propuestas que tenemos", sostuvo, y aclaró que tiene "una buena relación" con Julio Cobos y con Sanz y que con ambos trabajará en conjunto de cara a ganar la elección de octubre.