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martes, 15 de mayo de 2012

Fresnada: "Es un cargo ligado a mi pasado, pero sobre todo a mi futuro"

Juan Martín Fresneda

El flamante secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda, agradeció a través de Twitter su nombramiento --que fue confirmado esta mañana en el Boletín Oficial--, manifestó su "orgullo" por asumir al frente de la secretaría y aseguró que su desempeño será de "compromiso con la democracia y con este proyecto". Fresneda, abogado e hijo de desaparecidos, ocupará el cargo que quedó vacante tras el fallecimiento, hace poco más de un mes, de Eduardo Luis Duhalde.

"Gracias a todos x el apoyo en especial a los compañeros de los organismos de ddhh, la jauretche y la militancia kirchnerista", escribió esta mañana la red social, luego de conocer la confirmación de su designación mediante el decreto 725, publicado en el Boletín Oficial con las firmas de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; y el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak.


El designado secretario de Derechos Humanos, de 37 años, hasta su nombramiento se desempeñaba como titular de la delegación Córdoba de la Anses y es uno de los fundadores de H.I.J.O.S en la provincia mediterránea. Como abogado, representó a las querellas en varios juicios por delitos de lesa humanidad realizados en territorio cordobés.

Los padres del flamante secretario, Tomás Fresneda y María Argañaraz, fueron secuestrados en julio de 1977 en la ciudad de Mar del Plata durante la "Noche de las Corbatas". Al momento del rapto, su madre estaba embarazada de cuatro meses.

Además de pertenecer a H.I.J.O.S, Fresneda es uno de los principales referentes de la agrupación kirchnerista ´La Jauretche´ en Córdoba y apoderado del Frente para la Victoria (FpV) en esa provincia mediterránea. En tanto, en las elecciones del año pasado ocupó el quinto lugar en la lista de candidatos a diputados nacionales del FpV.

jueves, 16 de febrero de 2012

Éramos pocos, y habló Videla

Señaló que los Juicios de Lesa Humanidad “Son todos juicios políticos, como parte de esa venganza, de esa revancha” 


ARGENTINA.- El Dictador Jorge Rafael Videla concedió una entrevista al semanario español Cambio 16, y realizó polémicas declaraciones sobre su accionar durante la última Dictadura Militar. 

Condenado por delitos de Lesa Humanidad, Videla opinó que los juicios que se están desarrollando “Son todos juicios políticos, como parte de esa venganza, de esa revancha, como parte de ese castigo colectivo con que se quiere castigar a todas las Fuerzas Armadas". 

Aseguró que “los Kirchner son los que dijeron que no habría simetría en el asunto de la guerra que vivimos y nos señalaron a los militares como los malos, los responsables de crímenes de lesa humanidad, y a los terroristas como los buenos, como las víctimas de aquellos años terribles". 

Además, indicó que los desaparecidos no fueron 30 mil como se difunde, sino sólo 7 mil. 
Justificó el derrocamiento de Isabel Perón en 1976 diciendo que el golpe del 24 de Marzo “no fue una sorpresa para la mayoría de los argentinos porque era evidente que tarde o temprano se iba a producir y ocurrir” 

Y agregó: “Padecíamos vacío de poder, parálisis institucional y riesgo de una anarquía, y frente a este estado de cosas el clamor ciudadano, con sus dirigentes a la cabeza, pidiendo la intervención de las Fuerzas Armadas. Había un sentir general, que representaba Ricardo Balbín y otros dirigentes, en favor del cambio, de la intervención. La gente nos demandaba que interviniéramos e incluso Balbín llegó a decir en esos momentos que tenía las manos vacías de soluciones, que la clase política no podía hacer más.” 

“Nosotros éramos conscientes de la situación que se vivía, no podíamos dejar que el país siguiera inmerso en esa crisis y teníamos que actuar. Nuestra intención era ayudar a enderezar el rumbo y teníamos previsto que es lo que había que hacer con urgencia. Salimos a hacer lo que creíamos que había que hacer y estaba en nuestros planes”, concluyó.

lunes, 23 de enero de 2012

Fuerza, Garzón

Por Ana María Figueroa 

Por qué, quiénes y cómo hace más de quince años que denuncian por prevaricato a Baltasar Garzón, cuestionándolo en su idoneidad, imparcialidad, profesionalidad, independencia, honorabilidad.

Si respondemos a estas preguntas, entenderemos los tres juicios que está enfrentando y que podrían terminar con su inigualable carrera de juez, reconocida mundialmente, que hizo que abogadas/os, juristas y ciudadanos lo miráramos con respeto, admiración, por su dedicación, su coraje, por haber aplicado el principio de Justicia universal, que tuviera tanta incidencia para las democracias sudamericanas en la lucha contra las graves violaciones a los derechos humanos en los autoritarismos de los ’70.

Baltasar Garzón tiene un origen humilde, hijo de familia campesina del interior de España, que debió trabajar muy duro para estudiar abogacía; es el hijo dilecto del pequeño pueblo donde nació, Torres, entre montañas, y tanto es así que una calle pintoresca y arbolada lleva su nombre. Ganó por concurso la plaza de juez de instrucción de la Audiencia Nacional en un país que mantiene una organización política monárquica y una judicatura corporativa mayoritariamente apegada a las tradiciones y las solemnidades.

Siempre tuvo claro que su función de juez debía desempeñarla dentro del marco de su jurisdicción y competencia en estricto apego al estado de derecho; de esa manera, con coraje y aun a costa de su seguridad y la de su familia, combatió la corrupción, el terrorismo, delitos internacionales y globalizados, por ello tuvo graves problemas, ya sea cuando persiguió y encarceló a los responsables de los GAL, como ahora con el caso Gürtel, sin tomar en cuenta que el PSOE o el Partido Popular estuvieran en ese momento en el gobierno o fueran mayoría. Habían cometido delitos y él era un juez de instrucción independiente. Como siempre Garzón repite: “Si un juez tiene miedo, debe dimitir; no se puede ser juez y no cumplir con la función”.

Hemos seguido vía web y la información con periodistas acreditados en la tercera semana de enero, el juicio por el caso Gürtel y sus análisis, donde Garzón sostuvo que no violó garantías de los detenidos para con sus abogados, explicó que fueron medidas tomadas en respeto a la legalidad, ante denuncias de la policía judicial y de los fiscales contra los internos por indicios preexistentes, por lo que ordenó intervenir comunicaciones de los imputados para evitar la continuación de la acción delictiva y que sacaran del país con destino a paraísos fiscales más de 20 millones de euros producto del ilícito, evitando el blanqueo de capitales. Advirtamos que, una vez separado de su cargo, el juez que le sucede, Antonio Pedreira, mantiene y extiende la medida, y contra éste no hay cuestionamientos ni enjuiciamiento. De la misma manera, los fiscales anticorrupción las validan y tampoco son sancionados. Sólo es contra Garzón...

Mañana comienza el segundo juicio por prevaricato, o sea, no aplicar la ley 46 de amnistía del año 1977 que establecía la impunidad de los crímenes del franquismo, cuando se declara competente al ser sorteado para investigar la desaparición de más de 100 mil personas. El juez Garzón aplicó la Constitución de España de 1978, que impone el cumplimiento de los tratados internacionales aprobados por el país, por lo que, al igual que en la Argentina, corresponde la aplicación de los tratados internacionales sobre derechos humanos como ley de jerarquía suprema.

La Justicia española cobró prestigio cuando el propio Garzón investigó, aplicó el principio de Justicia universal y ejerció su competencia contra el ex dictador de Chile Pinochet, ordenando su detención en Inglaterra; contra militares argentinos, cuando la Justicia de nuestro país hacía prevalecer las leyes de obediencia debida, punto final e indultos; cuando perseguía a los responsables por los delitos de lesa humanidad de Guatemala, de Africa, las violaciones en la cárcel de Guantánamo; pero hacer lo que debe en su propio país, cuando fueron recobrando poder los herederos de Franco, marcó el límite de lo que el poder político y económico puede tolerar.

La tercera causa que se le imputa es relativa a un curso en la Universidad de Nueva York; tres veces fue denunciado y tres veces archivado ante el Consejo del PJ y una vez con igual suerte ante la Sala Penal, siempre por no constituir delito, pero se vuelve a insistir.

Los argentinos sabemos por experiencia que aunque muchas veces pretendieron someternos y disciplinarnos, la Justicia termina abriendo puertas y llegando; si no es en España, podrá elevar su caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. No está escrita la última sentencia. Baltasar Garzón siempre estará unido al concepto de juez probo, profesional, incorruptible, independiente, con coraje, incansable, sometido sólo a la ley y a la defensa de los derechos humanos. La imagen de su voz disfónica del 19 de enero quizás es la consecuencia de lo que quiso gritar y por su hombría de bien no pudo: su decepción ante la sumisión de sus pares. Pero sólo es un paso en la adversidad. Como decimos aquí: “Fuerza, Garzón”; como dicen en su tierra las manifestaciones de apoyo “Garzón es inocente”, “Garzón es valiente”, “España al revés”.

* Jueza de la Cámara Federal de Casación Penal, Sala II. Doctora en Ciencias Jurídicas y Sociales, FCJS - UNL. Doctora en Derecho, FD - UNR. Profesora Titular Ordinaria de Derecho Constitucional, FD - UNR.