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viernes, 13 de abril de 2012

Videla: la dictadura mató a "siete u ocho mil personas" e hizo desaparecer los restos


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El ex dictador hizo la confesión en la serie de entrevistas que le concedió al periodista Ceferino Reato para el libro "Disposición Final". "No hay listas con el destino final de los desaparecidos", reveló Videla, quien afirmó que el objetivo de la Junta Militar era "disciplinar a una sociedad anarquizada".




Jorge Rafael Videla admitió que la dictadura militar mató a "siete u ocho mil personas" detenidas o secuestradas y que hizo desaparecer sus restos "para no provocar protestas dentro y fuera del país". El ex dictador hizo la revelación en declaraciones al periodista Ceferino Reato, quien las volcó en el libro "Disposición Final". 

"Cada desaparición puede ser entendida ciertamente como el enmascaramiento, el disimulo, de una muerte", aseguró Videla, quien en la entrevista concedida Reato dio precisiones sobre el "método" de represión ilegal de la dictadura, justificó el uso de la tortura y reconoció que se inspiró en la Doctrina Francesa para la lucha contra guerrillas.

"No había otra solución; (en la cúpula militar) estábamos de acuerdo en que era el precio a pagar para ganar la guerra contra la subversión y necesitábamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta. Había que eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la justicia ni tampoco fusiladas", señaló Videla.

"Pongamos que eran siete mil u ocho mil las personas que debían morir para ganar la guerra contra la subversión", detalló Videla en el libro. "Por su preparación militar e ideológica, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) era más enemigo que Montoneros; era algo ajeno, otra cosa. Montoneros guardaba algo del nacionalismo, del catolicismo, del peronismo con el que había nacido", indicó el dictador.

Asimismo, expresó: "No hay listas con el destino final de los desaparecidos. Podría haber listas parciales, pero desprolijas. Nuestro objetivo era disciplinar a una sociedad anarquizada. Con respecto al peronismo, salir de una visión populista, demagógica; con relación a la economía, ir a una economía de mercado, liberal. Queríamos también disciplinar al sindicalismo y al capitalismo prebendario".

"Dios sabe lo que hace, por qué lo hace y para qué lo hace. Yo acepto la voluntad de Dios. Creo que Dios nunca me soltó la mano", dijo Videla, en las confesiones que publica Reato en el libro "Disposición Final". El autor del libro es editor de la revista Fortuna y autor del best seller "Operación Traviata". Mantuvo veinte horas de entrevistas con Videla entre octubre de 2011 y marzo de 2012 en Campo de Mayo.

jueves, 16 de febrero de 2012

Éramos pocos, y habló Videla

Señaló que los Juicios de Lesa Humanidad “Son todos juicios políticos, como parte de esa venganza, de esa revancha” 


ARGENTINA.- El Dictador Jorge Rafael Videla concedió una entrevista al semanario español Cambio 16, y realizó polémicas declaraciones sobre su accionar durante la última Dictadura Militar. 

Condenado por delitos de Lesa Humanidad, Videla opinó que los juicios que se están desarrollando “Son todos juicios políticos, como parte de esa venganza, de esa revancha, como parte de ese castigo colectivo con que se quiere castigar a todas las Fuerzas Armadas". 

Aseguró que “los Kirchner son los que dijeron que no habría simetría en el asunto de la guerra que vivimos y nos señalaron a los militares como los malos, los responsables de crímenes de lesa humanidad, y a los terroristas como los buenos, como las víctimas de aquellos años terribles". 

Además, indicó que los desaparecidos no fueron 30 mil como se difunde, sino sólo 7 mil. 
Justificó el derrocamiento de Isabel Perón en 1976 diciendo que el golpe del 24 de Marzo “no fue una sorpresa para la mayoría de los argentinos porque era evidente que tarde o temprano se iba a producir y ocurrir” 

Y agregó: “Padecíamos vacío de poder, parálisis institucional y riesgo de una anarquía, y frente a este estado de cosas el clamor ciudadano, con sus dirigentes a la cabeza, pidiendo la intervención de las Fuerzas Armadas. Había un sentir general, que representaba Ricardo Balbín y otros dirigentes, en favor del cambio, de la intervención. La gente nos demandaba que interviniéramos e incluso Balbín llegó a decir en esos momentos que tenía las manos vacías de soluciones, que la clase política no podía hacer más.” 

“Nosotros éramos conscientes de la situación que se vivía, no podíamos dejar que el país siguiera inmerso en esa crisis y teníamos que actuar. Nuestra intención era ayudar a enderezar el rumbo y teníamos previsto que es lo que había que hacer con urgencia. Salimos a hacer lo que creíamos que había que hacer y estaba en nuestros planes”, concluyó.

sábado, 16 de abril de 2011

Tristeza por la confirmación del asesinato de Liliana Ross, el caso nº 104

Buenos Aires, 15 de abril de 2011 |
COMUNICADO DE PRENSA
Con profundo pesar, Abuelas de Plaza de Mayo cumple en informar la resolución de su caso Nº 104. Se trata de Liliana Irma Ross, asesinada por el terrorismo de Estado cuando estaría embarazada de cinco meses y medio. La mataron en la madrugada del 1º de febrero de 1977 en un enfrentamiento fraguado ocurrido en las calles Pasco y Roca de la localidad de Ciudadela, provincia de Buenos Aires.
Por resolución Nº 143 y en el marco de la Iniciativa Latinoamericana por la Identificación de Personas Desaparecidas llevada adelante por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), el 28 de marzo último la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la ciudad de Buenos Aires determinó que los restos inhumados como NN el 2 de febrero de 1977 en el cementerio de San Martín pertenecen a Liliana. De esta manera, pudo comprobarse que su embarazo no llegó a término.
El caso
Liliana nació el 14 de septiembre de 1955 en la ciudad de Chacabuco, provincia de Buenos Aires. Fue la primera de seis hermanos, dos mujeres y cuatro varones. Estudió en la Escuela Nº 3 hasta tercer grado y luego en la Escuela de Hermanas, donde finalizó sus estudios primarios. El colegio secundario lo cursó en la Escuela Normal de Chacabuco. Allí formó un conjunto de folklore en el que cantaba, tocaba la guitarra y hasta se ocupaba del vestuario. Se recibió de profesora de guitarra y piano. Sus amigos la llamaban "La Lechuguita", "La Rusita" o "Irmi".
En Chacabuco Liliana participaba de un grupo juvenil parroquial y éste fue el espacio para las primeras tareas barriales y también para los primeros debates políticos. Junto a este grupo de compañeros fundó una biblioteca a la que bautizaron "Martín Fierro". Cuando terminó el secundario, viajó a La Plata para estudiar la carrera de Visitadora de Higiene en la Facultad de Medicina de la UNLP. Allí comenzó su militancia en la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y luego integró la organización Montoneros. Sus compañeros la conocían como "La Gorda".
Formó pareja con Adalberto, otro joven de Chacabuco con quien también compartió el ámbito de la militancia. Luego de un tiempo de noviazgo se fueron a vivir juntos a una casa en las afueras de La Plata. En ese tiempo, Liliana trabajaba cuidando a un hombre mayor mientras cursaba su último año de carrera en la facultad.
El 10 de diciembre de 1976 fue secuestrada en la vía pública de la ciudad de La Plata. Estaba embarazada de cuatro meses. Por testimonios de sobrevivientes pudo saberse que permaneció detenida en el Regimiento de Infantería de 1 y 60.
Luego de la desaparición de Liliana, en 1979 Adalberto consiguió escapar hacia Brasil y un tiempo más tarde exiliarse en Europa hasta el retorno de la democracia.
Después de 34 años, familiares y amigos pudieron despedir los restos de Liliana y así permitirse ese duelo tan negado y tan necesario para seguir adelante. El pueblo de Chacabuco, con lágrimas y aplausos, acompañó multitudinariamente su regreso al suelo natal. Hoy todos y todas podemos convertir nuestro dolor y nuestra incertidumbre sobre el destino de Liliana en una certeza, en una flor.