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lunes, 6 de enero de 2014

Carta Abierta a Videla (2010)


  • Rosario. Viernes 24 de Septiembre de 2010.
Sr. ex presidente de la Nación y ex Comandante de las Fuerzas Armadas, Jorge Rafael Videla, esta carta que Ud. dispone en sus manos, en este momento, la cual le envié desde Rosario, por correo argentino, fue escrita por una iniciativa que tuve al ver sus declaraciones en la audiencia del juicio, cuando denunció sentirse intimidado por ser un preso político.
Usted no me conoce. Mi nombre es Andrés Belguich, tengo 22 años, estudio vocalización y teatro, y trabajo como secretario administrativo. En mis ratos libres me dedico a escribir sobre temas vinculados a lo social.
Le aclaro que no soy hijo de desaparecidos, ni periodista ni militante político. Soy tan solo un comunicador. Pertenezco a la generación del ´88, nací en Democracia y no viví la época del Proceso.

En mi casa y en el colegio Católico en donde egresé, me enseñaron que los militares pusieron el orden, pero nunca me quedó claro cual y que tipo de orden pusieron. Tengo curiosidad y me gustaría que usted me orientara.

Pregunto: ¿Es cierto lo que se dice de Papel Prensa o son cosas típicas de la politiquería barata, que se enfrenta por televisión?... ¿Es verdad que el político y ex subcomisario de policía, Luís Patti, torturó y mató gente?... ¿Es real que la Iglesia Católica apoyó estas medidas?... ¿Es verdadero que usted permitía que tiraran personas vivas al mar?... ¿Usted ordenó la privación ilegítima de la libertad de personas?... ¿Realmente hicieron desaparecer a un inválido por pensar distinto?... ¿Es verdad que usted autorizó el secuestro de chicos nacidos en cautiverio?...

Con mis 22 años, después de haber escuchado y leído aquellas versiones, se me hace muy difícil verlo a usted con aspecto de abuelo delicado y temeroso, manifestando en sus declaraciones, que hay unos apátridas subversivos rearmándose para atacarlo y que usted teme por su familia.
¿Que siente por dentro?... ¿Realmente siente miedo?... ¿Quién lo atacaría?... ¿Por qué lo atacarían a usted?... ¿Usted que dirigió la vida y la muerte, por qué tendría tanto miedo?
Que yo sepa, en estos 27 años de democracia nadie ha atentado contra su familia.

Tengo una gran inquietud. Como siempre dicen que los jóvenes somos el futuro, me gustaría conversar muchas horas con usted para que me ayude a entender.

A primera impresión sensorial, veo a una persona pulcra, limpia, inofensiva, honesta... ¿Es usted honesto?... ¿Fue usted honesto?... ¿Cuándo dice que asume todas sus responsabilidades, se refiere a todas las responsabilidades a las que hice referencia?

Siento que lo han dejado solo… ¿Dónde están sus camaradas?... ¿Dónde están aquellos fieles servidores, aquella mano de obra efectiva y mortífera?... Si es que existía. No lo sé. Soy muy joven. Cuénteme por favor. Quiero saber quién es usted.
Hay un periodista muy famoso, al cual admiro, que dice: “No creas todo lo que ves y escuchas en los medios”. Como yo le hago caso a él, quisiera escucharlo a usted. Me gustaría que me brindara una respuesta.

¿Dónde estuvo usted cuando fue la Guerra de Malvinas?... ¿Acaso en el frente?... ¿Es un héroe anónimo?... ¿Es usted alguien que, por humildad, no lo puede decir, como el Capitán Alfredo Astiz y el Coronel Aldo Rico, quienes lucharon en Malvinas?... ¿Fueron grandes valientes?
Me gustaría saberlo por sus propias palabras. Porque como dice el famoso periodista: “No creas todo lo que ves y escuchas en los medios”.

Me enteré que encontraron al nieto clandestino nº 102, de la dictadura militar. ¿Eso también será verdad?...
¿Que pasó en su cabeza?... ¿Que piensa hacer?... ¿Que es lo que le salió mal, teniendo todo para el exterminio?... ¿Es acaso usted un incapaz?
¿Cómo se siente ante la mirada de su pueblo?... Ante la mirada del mismo pueblo que en el año 1976, defendía esta recuperación de la Argentina en contra de la subversión apátrida.

¿Es cierto que la ESMA funcionaba como chupadero, en donde sus colegas delinquían, secuestraban y asesinaban personas?...
Para mí, sería un horror que todo esto fuera cierto. Yo creía que solamente lo habían hecho los soldados de Hitler y de Stalin. Y creí que todos esos hechos trágicos nos habían dejado una enseñanza en la historia de la humanidad.
No sé. Como dice aquel famoso periodista: “No creas todo lo que ves y escuchas en los medios”. Quiero su confirmación.

¿Que pensará su familia acerca de todo lo que se dice de usted?... ¿Que dirán sus nietos?... ¿Que dirá la Historia?...
Del General José de San Martín y otros próceres, se conocen muchas victorias. Algunas con héroes. Otras con sangre de indio, como en la campaña del desierto, a cargo del General Julio Argentino Roca.
A usted, la Historia… ¿Qué lugar le tiene guardado?

Le agradeceré si es tan amable, desde su hombre de bien que dice usted ser, tenga a bien contestar. Le saluda atentamente, esperando una próxima respuesta,

Andrés Belguich


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viernes, 24 de mayo de 2013

Murió Videla

Videla murió de un paro cardíaco derivado de lesiones y fracturas


Fuentes judiciales confirmaron que el informe preliminar de la autopsia determinó que murió el viernes como consecuencia de un paro cardíaco derivado de las lesiones y fracturas que sufrió cinco días antes tras caerse mientras se duchaba.

El juez federal 3 de Morón, Juan Pablo Salas, se reunió con familiares del fallecido ex dictador para notificarlos del resultado de la autopsia.

Sin embargo, se esperan estudios complementarios que envió a realizar, entre ellos uno toxicológico, que estarán recién dentro de 20 días.

En tanto, la familia podría pedir nuevas pericias, lo que podría demorar la inhumación del cádaver.

Fuentes judiciales confirmaron a Télam que el informe preliminar de la autopsia determinó que Videla murió el viernes como consecuencia de un paro cardíaco derivado de las lesiones y fracturas que sufrió cinco días antes tras caerse mientras se duchaba.

La pericia señala que el último domingo Videla había tenido "una caída mientras se duchaba en uno de los baños del Penal de Marcos Paz, que le habría producido fracturas en el pubis y en una de sus costillas".

Además, el resultado agrega que el dictador "estaba anticoagulado" lo que, con las fracturas provocadas por la caída, le produjo una hemorragia interna que derivó en un paro cardíaco.

Una vez que finalicen todos los estudios que el juez encomendó, los familiares "pueden llegar a solicitar la realización de nuevos exámenes complementarios u otros peritajes de los cuales podrían participar peritos de parte", dijo la fuente consultada.

En ese caso, la inhumación de los restos podría demorarse hasta tanto culminen esos estudios, explicó a Télam una fuente cercana al juzgado.

Una vez que sea liberado el cadáver, los familiares tienen que informar al juzgado el lugar donde se inhumarán los restos y, luego de que se concrete, presentarle el certificado de inhumación.

En principio, algunas versiones indican que los familiares de Videla inhumarán los restos del represor en el cementerio de Mercedes, en el noroeste bonaerense, ciudad en la que nació.

Videla murió a los 87 años cuando cumplía una pena de prisión perpetua unificada por tres condenas: una de ellas por el juicio a las juntas de 1985, otra por torturas y secuestros en la provincia de Córdoba y la restante por apropiación de bebés, hijos de desaparecidos.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Tucumán: ordenan procesar a 40 imputados por el "Operativo Independencia"

Entre los acusados está el dictador Videla, el ex gobernador de las Malvinas, Mario Benjamín Menéndez, además de otros militares, policías y civiles. Es por delitos cometidos antes del golpe del 76

Crédito foto: NA

La justicia tucumana procesó a 40 imputados, entre ellos militares, policías y civiles, por los delitos de torturas y asesinatos de militantes políticos durante el denominado "Operativo Independencia", antes del golpe militar de 1976.

El juez federal de Tucumán, Daniel Bejas, dispuso la medida en un fallo de 500 fojas en el que procesó a los ex policías Roberto "El Tuerto" Albornoz, Ricardo Oscar Sánchez, Luis Armando de Cándido; el ex dictador Jorge Rafael Videla; el ex gobernador de las Islas Malvinas, Mario Benjamín Menéndez y Fernando Luis Labayru.

En tanto, dispuso además el procesamiento de los civiles Miguel Ángel Carrasco, Carlos Alberto Diacono y Julio César Sarmiento, entre otros. Según fuentes judiciales, en su fallo Bejas aclaró los motivos por los cuales no llamó a declaración indagatoria a la ex presidente María Estela Martínez de Perón, quien autorizó el "Operativo Independencia", que comenzó en Tucumán en febrero de 1975 y que fue comandado por Adel Edgardo Vilas y luego por Antonio Domingo Bussi.

Además, Bejas avanzó en la investigación de delitos sexuales cometidos contra mujeres detenidas y también violaciones a hombres que estaban ilegalmente detenidos en centros clandestinos de detención. El 5 de febrero de 1975 la entonces presidenta María Estela Martínez de Perón firmó el decreto "secreto" en el que ordenaba al Ejército iniciar el "Operativo Independencia".

Según la investigación del Ministerio Público Fiscal, durante el "Operativo Indepedencia", "fueron sistemáticos los secuestros, la desaparición de personas y las torturas en el primer centro clandestino de detención que funcionó en el país conocido como "La Escuelita", que operaba en la escuela Diego de Rojas en la localidad de Famaillá.

La acusación de la fiscalía explica que el Operativo Independencia "consistió en la intervención masiva de las fuerzas armadas y de seguridad en un plan sistemático de exterminio de opositores políticos mediante la utilización del aparato estatal y de control social a través del terror".

lunes, 11 de junio de 2012

Carabineros reprimió a manifestantes contra homenaje a Pinochet

Carabineros reprimió a manifestantes contra homenaje a Pinochet


Partidarios del ex dictador exhibieron un documental a casi 40 años del golpe. Opositores provocaron disturbios.


Partidarios del ex dictador chileno Augusto Pinochet le rindieron homenaje ayer, en medio de fuertes protestas de sus detractores que volvieron a mostrar las gruesas divisiones que genera su figura a casi 40 años del golpe de Estado que instaló su régimen.

Violentas protestas se registraron en las inmediaciones del teatro Caupolicán, en el centro de Santiago, el sitio escogido por los partidarios del ex dictador para rendir un homenaje a su figura a través de la exhibición del documental "Pinochet", del realizador Ignacio Zegers.

Unos 3.000 detractores del ex dictador se agolparon en las cercanías del teatro para impedir primero el ingreso de los asistentes y luego manifestarse contra su figura, al grito de "¡Asesino, asesino!".

La policía, que resguardaba fuertemente el lugar con más de 500 efectivos, usó gases lacrimógenos y chorros de agua para dispersar a los manifestantes, que respondieron con piedras y palos, en enfrentamientos que se extendieron por más de tres horas y dejaron 25 detenidas y 16 heridos, 14 policías y dos periodistas, según la Intendencia de Santiago.

"Es una inmoralidad que se le rinda un homenaje a un asesino, a un genocida como lo fue él, que asesinó, torturó e hizo desaparecer, exilió y dejó al pueblo despojado de todos sus derechos sociales", señaló Yolanda Contreras, una de las manifestantes.

"Vengo a desahogarme, porque nosotros no tenemos derecho a voz. Soy pinochetista desde los 15 años, cuando era estudiante, y nunca voy a cambiar de posición y mis hijos también", dijo por su parte Lucila Ruiz, una de las asistentes al acto.

Al interior del teatro, en tanto, antes de la exhibición del documental, hicieron uso de la palabra varios adherentes al ex dictador (1973-1990), entre ellos su nieto, Augusto Pinochet Molina, el único miembro de su familia que asistió al acto.

"Este es un acto para honrar la historia", señaló Pinochet Molina, a la concurrencia, unas 2.000 personas que casi abarrotaron el recinto.

"Estuvimos 20 años callados y ahora estamos empezando a hablar", señaló por su parte el teniente retirado del Ejército, Juan González, presidente de la Corporación 11 de setiembre, que honra el día del golpe de Estado en 1973 y organizó el acto.

"Este es el acto de los genocidas, de los violadores de derechos humanos", criticó de su lado Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), que encabezó las protestas contra el homenaje.

Al acto no asistió ningún político de la derecha oficialista que dio sustento ideológico a la dictadura pero que hoy ha optado por desligarse de la figura de Pinochet.

Arrepentido

De hecho ayer, en una entrevista con Televisión Nacional de Chile, el ex miembro de su régimen y actual portavoz del gobierno de Sebastián Piñera, Andrés Chadwick, señaló estar arrepentido de haber apoyado la dictadura.

"Hay una situación que sí me arrepiento, que es la violación brutal a los derechos humanos que se efectuó en el gobierno militar y de eso tengo un profundo arrepentimiento de haber sido partidario de un gobierno donde esos hechos sucedían", señaló el vocero oficial, miembro de la ultra conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI).

Como invitados especiales asistieron al homenaje Miguel Méndez, nieto de Blas Piñar, ex ministro del ex dictador español Francisco Franco (gobernó entre 1939 y 1975), Jaime Alonso, uno de los abogados querellantes contra el juez español Baltasar Garzón, -que logró la detención de Pinochet en Londres en 1998-, y Joseph Torres, presidente de la juventud cubana en el exilio.

Al final del acto, los asistentes tuvieron problemas para abandonar el recinto. La mayoría esperó largo rato hasta que se dispersaran las manifestaciones, mientras que otros salieron en autobuses escoltados por la policía.

Los enfrentamientos volvieron a mostrar la división que la figura de Pinochet genera en Chile a casi 40 años del golpe de Estado que instaló su dictadura y más de dos décadas desde el retorno a la democracia.

martes, 24 de abril de 2012

Responsables del robo de bebés

El dictador Jorge Rafael Videla cabeceó varias veces mientras el fiscal completaba su alegato.



LAS PRUEBAS CONTRA JORGE RAFAEL VIDELA Y REYNALDO BIGNONE


Después de casi dos semanas de fundamentar su alegato, la fiscalía pedirá a partir de hoy las penas para los dictadores que están siendo juzgados por treinta y cuatro apropiaciones de bebés. Videla sigue negando que haya sido un plan sistemático.

Por Alejandra Dandan


A días de las declaraciones públicas leídas como “confesión”, el dictador Jorge Rafael Videla volvió a sentarse entre los acusados del juicio por el plan sistemático de robo de bebés para escuchar el alegato de la fiscalía. Con la cara levantada y entre cabeceos que cada tanto parecían capturarlo para el lado de los sueños, oyó al fiscal Martín Niklison referirse a esas declaraciones públicas que por haber sido transmitidas en televisión o difundidas en los diarios parecen haber adquirido, de hecho, el carácter de prueba para la trama del juicio. En esa línea, Niklison le recordó que pese a que todavía lo niega, Videla fue el único dictador latinoamericano que aceptó el robo sistemático de niños.

“No tengo dudas de que en este juicio se ha podido demostrar la responsabilidad de Videla en tan aberrantes hechos –dijo el fiscal–. En esas declaraciones (públicas) se refiere a la cuestión de la apropiación de niños, pero las redujo a actos individuales de militares y policías que por caridad entregaron niños abandonados, buscando de ese modo (Videla) despegarse de estos hechos y no pasar a la historia como el único dictador latinoamericano de esa época que organizó la apropiación de los hijos de sus víctimas.” En este juicio, agregó, “no hemos visto esos supuestos actos de caridad, sino el horror que implica arrancarles los niños a sus padres y madres y la organización dispuesta para los partos y el posterior reparto de los bebés”.

A horas del pedido de condenas que se escuchará durante la mañana de hoy, la fiscalía federal leyó las acusaciones de los trece imputados del debate. Entre ellos, Videla quedó situado como el “organizador” y principal responsable, pero también acusó a Santiago Omar Riveros, por entonces jefe del Instituto Militar de Campo de Mayo, y a Reynaldo Bignone y Oscar Francos, integrantes de la última junta de comandantes.

Lo que el juicio debe probar, y es lo que intentan demostrar en estos días los alegatos de los acusadores, es que el robo de bebés fue un plan sistemático organizado desde la cúpula militar y ejercido por intermediarios que actuaron en cada uno de los centros clandestinos o en la distribución de los niños. Videla viene negando la lógica del plan con el argumento de que no hubo una orden escrita que lo haya avalado, como si ése fuera el único modo de probar una práctica sistemática. Los acusadores intentan demostrar, en cambio, que sin aquella orden el plan puede probarse por los efectos, es decir por lo que sucedió con los niños robados. O por la organización, por ejemplo, de las maternidades clandestinas, que estructuraron el alojamiento de las embarazadas, los nacimientos y la distribución de los niños. Pero además, intentan probar que es necesario recordar que cuando se probaron las desapariciones, los desaparecedores también decían que no existían porque no había órdenes escritas. Videla terminó de admitir las desapariciones más de 35 años después, en esas declaraciones públicas en las que reconoce el “pongamos que fueron siete u ocho mil”, recordó en un pasillo el fiscal federal.

En este caso, Videla está acusado por la mayor parte de los 34 expedientes de apropiación de menores que llegaron a juicio. “Si hubo centros clandestinos, fue su voluntad; si hubo desaparecidos, fue su voluntad; si hubo torturas, fue su voluntad y si hubo apropiación de menores, fue su voluntad”, dijo el fiscal.

Las acusaciones avanzaron sobre el resto de los imputados. Entre ellos, Bignone y Franco. Pese a que hicieron la carrera de ascenso militar durante la dictadura e intervinieron en lugares de decisión e incluso llevaron adelante personalmente gestiones donde hubo casos de robos de niños, están en el juicio acusados sólo “por un tramo puntual”: la orden que impartieron mientras formaban parte del último gobierno de las Juntas y que disponía la destrucción de documentos y por la ley que intentó garantizar la impunidad de quienes intervinieron en la dictadura. En palabras del equipo de fiscales, integrado además por Nuria Piñol y Viviana Sánchez, “se les atribuye los últimos actos realizados por el aparato represivo estatal para lograr que las apropiaciones se puedan seguir cometiendo y gozando de impunidad, permitiendo que quienes se habían apoderado de los menores no vieran perturbado el dominio que bajo una apariencia legal ellos ejercían”.

En ese sentido, la acusación hacia ellos desde el primer momento fue un desafío, porque se debía equiparar la sanción de una ley y una orden con las acciones de los crímenes. Para demostrar, entonces, la dimensión y el peso que puede tener una ley o una orden, la fiscalía habló de cómo normas similares pueden decretar una guerra o decidir una masacre. Compararon el acta de la Junta con una “tapa” que buscó cerrar entre otras cosas el tema de los niños y dijeron: “Un acta de la junta era un acto de voluntad de sus integrantes por el cual se podía hacer cualquier cosa mientras tuvieran el respaldo militar para hacerlo. Un acta de la junta tenía el sentido que sus integrantes quisieran darle y en este caso era poner una tapa sobre el tema desaparecidos y asegurarse de que nadie pudiera abrirla. Respecto de los niños, el objetivo era que nadie pudiera perturbar a lo que ellos llamaban familias adoptivas”.

Sólo por mencionar un ejemplo más, el llamado “Documento Final” afirma que los desaparecidos “a los efectos jurídicos y administrativos se consideran muertos”. Una “muerte” que por otra parte intentó alcanzar la figura de los niños desaparecidos.

Entre las pruebas de cada uno fueron revisados nuevamente los casos de las víctimas. El de Macarena Gelman y la decisión adjudicada a Videla del traslado de su madre a Uruguay. Aquello que Juan Gelman mencionó en su declaración de que a su nuera Claudia Iruretagoyena se la llevaron como parte de un “robo de vientres”. Las dudas que todavía quedan sobre las razones por las que se hizo el traslado. Pero la certeza a la vez de que eso también se hizo porque hubo una decisión del comandante. En esa línea, mientras se enumeraban las pruebas contra Videla apareció en primer plano la responsabilidad de Bignone en un caso por el que no está imputado: es sobre la intervención que tuvo sobre lo que sucedió con Claudia, la hija de Estela de Carlotto. La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo lo visitó a través de algunas relaciones para pedirle por su hija y para decirle que si iban a asesinarla al menos le devolvieran su cuerpo. El cuerpo efectivamente apareció, luego de que Claudia diera a luz en el Hospital Militar central y le robaran a su hijo. En el juicio se indicó que la intervención de Bignone permitió que reapareciera el cuerpo de Claudia, un dato sobre el que Niklison reparó: “De los 34 casos en que acusa la Fiscalía, es el único cuerpo de una madre asesinada que fue entregado”.

Eso, por otro lado, era una respuesta al propio Bignone, que en su última intervención durante el juicio dijo que no sabía de la existencia del robo de bebés.

lunes, 5 de marzo de 2012

“Hoy hay que ganar la guerra política”


EL DICTADOR JORGE RAFAEL VIDELA SE EXPLAYO EN SUS APRECIACIONES CONTRA EL GOBIERNO KIRCHNERISTA

La revista española Cambio 16 publicó la segunda parte de la entrevista al represor preso en Campo de Mayo, en la que se lo consulta como si fuera un dirigente opositor. “Si el país cambia hacia otro rumbo, seguramente no estaríamos presos”. dijo.

El dictador Jorge Rafael Videla está seguro de que si los tiempos políticos cambian podría salir en libertad: “La suerte nuestra, la de los militares detenidos, está en que el país se encamine por otra dirección. Si el país cambia hacia otro rumbo, seguramente no estaríamos presos”. La revista española Cambio 16 publicó ayer la segunda parte de la amistosa entrevista al ex jefe del gobierno de facto. El sociólogo y periodista Ricardo Angoso, vinculado con organismos que defienden como presos políticos a los detenidos por crímenes de lesa humanidad, nuevamente lo muestra interpelado como a un dirigente político. Distinto de aquella primera vez, en la que el dictador explicó con toda claridad la “excelente” relación que los militares mantuvieron con la Iglesia católica o la “colaboración” que dieron los sectores empresarios, ahora abunda en las críticas sobre el presente. Habla del espacio de la oposición y convoca a la necesidad de generar “un cambio” en el que deja asomar cierta idea de un golpe de Estado: “Hablo de un cambio –dijo–, claro, por la vía democrática, ya no es el tiempo de los golpes de Estado, aunque tampoco habría Fuerzas Armadas para darlo ni vocación para hacerlo”.

La primera parte de la entrevista salió publicada a mediados de febrero en la revista española. Videla se mostró entonces como ahora: hace su reconstrucción histórica, va del gobierno de Héctor Cámpora al de Isabel Perón; se mete en las internas de la Junta Militar y reconoce que aquello que en la primera parte mencionó como “licencia para matar” se hizo a base de órdenes que “fueron precisas” y “existieron”.

“¿Por qué la Junta no dio instrucciones más precisas, incluso por escrito, de lo que estaba haciendo y de las órdenes que impartía?”, preguntó Angoso. “Creo que órdenes existieron y fueron precisas, no puedo entrar en detalle ahora en todas ellas. Las órdenes estaban y los que las impartieron, que fueron asumidas por cada uno de los miembros de la cadena de mando que las dieron.”

La nueva parte de la entrevista está dividida en dos. La primera histórica. La segunda, más abundante en la revisión sobre el presente. A lo largo del texto, el periodista le otorga el status de un dirigente político. “¿Cómo ve la Argentina de hoy, tiene esperanzas de que haya algún cambio?”, le pregunta. O: “¿En qué ha fallado este gobierno, qué les diría a los argentinos sobre el mismo?”.

Ya la primera vez, el tono del reportaje recibió críticas de los organismos de derechos humanos, entre otros sectores. Se dijo que era complaciente y muchos se sorprendieron por las preguntas que no estaban, como el robo de bebés. El contenido del reportaje, en cambio, siguió distintas derivas. Se pidió que algunos de sus dichos fueran introducidos como prueba en los juicios de lesa humanidad, entre otras cosas por el reconocimiento explícito que Videla hizo, por ejemplo, de la alianza con la Iglesia. Las agrupaciónes Hijos y Abuelas de Plaza de Mayo criticaron el lugar en el que aún se instala el dictador, como parte del espacio de los perseguidos políticos y de la venganza. Hijos respondió: “Venganza, por definición, sería robarles sus hijos, secuestrarlos, torturarlos, violarlos, tenerlos en cautiverio, tirarlos vivos al mar, robarles sus bienes, fusilarlos. Nunca hicimos nada de eso ni lo haremos”.

También la presidenta Cristina Kirchner se hizo eco de ese reportaje. Aquella vez, Videla reconoció que el “peor momento” de los represores les llegó con los Kirchner. La semana pasada, en el discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, la Presidenta contó lo que le pasó cuando leyó esa frase sobre los Kirchner que Página/12 reprodujo en su tapa. En esa ocasión recordó a Néstor Kirchner y el acto de recuperación del edificio de la Escuela Mecánica de la Armada: “La gran pena es que él no haya podido leer eso porque yo fui con él, lo peleé mucho el 24 de marzo de 2004 cuando en la ESMA tuvo un discurso muy fuerte. Yo le había dicho que lo escribiera porque se iba a poner nervioso y después lo peleé por algunas cosas. Y la verdad que cuando leí el reportaje lo único que lamenté es no tenerlo cerca para pedirle perdón”. Entonces, dijo, “llevé el diario allá a Río Gallegos y se lo metí debajo de la bandera porque ese diario era de él”.

Angoso consiguió la entrevista después de entre “siete y ocho meses” de gestiones, según explicó semanas atrás a un diario argentino. Llegó a Videla, según dijo, a través de unos “contactos en el Ejército argentino. Una fuente militar, digamos, me facilitó el acceso a Campo de Mayo”. La entrevista duró tres horas, sobre una guía de veinticinco preguntas que el dictador respondió sentado en su habitación de la prisión de Campo de Mayo, acompañado de su mujer y sus hijos. El bruto de la entrevista tenía veinticinco páginas de desgrabación.

“La República está desaparecida”, dice Videla en el texto. Y cuando Angoso le pregunta si tiene esperanzas de que en el futuro haya algún cambio, advierte aquello de que con otro gobierno ellos no estarían presos. “Yo digo que estamos en una situación hoy muy negativa, totalmente negativa, hemos perdido una gran oportunidad en las últimas elecciones de sentar puntos de apoyo a una oposición sólida y que actuara responsablemente para cambiar este estado de cosas al que me refería antes. Hablo de un cambio, claro, por la vía democrática, ya no es el tiempo de los golpes de Estado, aunque tampoco habría Fuerzas Armadas para darlo ni vocación para hacerlo. Esta situación de inmediato no va a cambiar, lamentablemente, porque no veo el actor, el líder, y no creo en los iluminados.”

Luego se queja de “la pretensión permanente de seguir escarbando en el pasado”, y como si no recordara su intervención en el asunto, sugiere que los desaparecidos son un invento. “Por ejemplo, hay que encontrar una solución para resolver el famoso problema de los desaparecidos y ofrecérsela a la sociedad argentina. ¿Son una realidad, son un invento, son una especulación política o económica? ¿Qué son realmente los desaparecidos?”

Más tarde, el periodista vuelve a intervenir como si actuara ante el líder de la oposición. En forma más supina, Videla aquí también advierte que la “única vía es sacarlos del gobierno”, aunque ¿aclara? que “no a través de un golpe”. “¿En qué ha fallado este gobierno, qué les diría a los argentinos sobre el mismo?”, le pregunta. “Este gobierno ha asociado el campo con la oligarquía y como enemigo de ese socialismo que ellos pregonan, no podemos esperar de esta gente una solución, la única vía es sacarlos del gobierno y no a través de un golpe de Estado, sino a través de los cauces democráticos. Yo, en las últimas elecciones habidas en el país, esperaba que apareciera un líder o un movimiento para hacer frente a lo que vivimos, que todos los dirigentes de la oposición se unieran para combatir esta lacra y salir hacia adelante, pero bueno, no apareció y no fue así. Quisiera ser optimista, pero no puedo, aunque siga peleando desde la cárcel, desde aquí. Quiero dar a conocer al mundo lo que pasa. La consigna del prisionero de guerra es la evasión, mientras que para el preso político la lucha es otra, que es el campo de la política y que es antipático quizá para los militares. Hoy hay que ganar la guerra política a través de los mensajes y los medios de comunicación, y ésa es nuestra función: no quedarnos de brazos cruzados.”

jueves, 16 de febrero de 2012

Éramos pocos, y habló Videla

Señaló que los Juicios de Lesa Humanidad “Son todos juicios políticos, como parte de esa venganza, de esa revancha” 


ARGENTINA.- El Dictador Jorge Rafael Videla concedió una entrevista al semanario español Cambio 16, y realizó polémicas declaraciones sobre su accionar durante la última Dictadura Militar. 

Condenado por delitos de Lesa Humanidad, Videla opinó que los juicios que se están desarrollando “Son todos juicios políticos, como parte de esa venganza, de esa revancha, como parte de ese castigo colectivo con que se quiere castigar a todas las Fuerzas Armadas". 

Aseguró que “los Kirchner son los que dijeron que no habría simetría en el asunto de la guerra que vivimos y nos señalaron a los militares como los malos, los responsables de crímenes de lesa humanidad, y a los terroristas como los buenos, como las víctimas de aquellos años terribles". 

Además, indicó que los desaparecidos no fueron 30 mil como se difunde, sino sólo 7 mil. 
Justificó el derrocamiento de Isabel Perón en 1976 diciendo que el golpe del 24 de Marzo “no fue una sorpresa para la mayoría de los argentinos porque era evidente que tarde o temprano se iba a producir y ocurrir” 

Y agregó: “Padecíamos vacío de poder, parálisis institucional y riesgo de una anarquía, y frente a este estado de cosas el clamor ciudadano, con sus dirigentes a la cabeza, pidiendo la intervención de las Fuerzas Armadas. Había un sentir general, que representaba Ricardo Balbín y otros dirigentes, en favor del cambio, de la intervención. La gente nos demandaba que interviniéramos e incluso Balbín llegó a decir en esos momentos que tenía las manos vacías de soluciones, que la clase política no podía hacer más.” 

“Nosotros éramos conscientes de la situación que se vivía, no podíamos dejar que el país siguiera inmerso en esa crisis y teníamos que actuar. Nuestra intención era ayudar a enderezar el rumbo y teníamos previsto que es lo que había que hacer con urgencia. Salimos a hacer lo que creíamos que había que hacer y estaba en nuestros planes”, concluyó.

viernes, 8 de abril de 2011

Justicia argentina acusa a dictador Videla por asesinato de Obispo en 1976

La justicia argentina acusó este jueves al dictador Jorge Videla (1976-83) por el asesinato del obispo católico Enrique Angelelli, cuya causa de muerte durante 35 años, intentó ser simulada como un accidente automovilístico.
El dictamen fue emitido por el juez de La Rioja (noroeste), Daniel Herrera, quien ordenó detener a Videla y a su ex ministro del Interior, el general Albano Harguindeguy, para llevarlos a juicio oral donde testifiquen sobre el crimen.

Esta es la primera vez en 28 años que un juez firma una acusación formal contra Videla como máximo responsable de este plan de exterminio.

Desde que ocurrió el fallecimiento de Angelelli, en 1976, el acontecimiento fue calificado por las autoridades de la dictadura como un “accidente” en el que el religioso había perdido el control del vehículo que conducía en una carretera de la provincia de La Rioja.

Sin embargo, hubo muchos que dudaron del dictamen, pues antes de morir, Angelelli venía denunciando asesinatos y represión a movimientos sociales por parte de las fuerzas guebernamentales.

Además, el día de su muerte, regresaba de un homenaje a los sacerdotes Gabriel Longueville (francés) y Carlos Murias (argentino); quienes habían sido secuestrados, torturados y fusilados dos semanas antes por los militares.

Extensa investigación


Al final de la última dictadura argentina, seis años después del homicidio de este obispo, el caso de la muerte de Angelelli fue reabierto, y en ese momento, la Justicia sentenció que el fallecimiento fue realmente un "homicidio fríamente premeditado” y que se tenía que identificar a los autores.

En esa fecha también se precisó que el vehículo del obispo, quien tenía 53 años al morir, fue perseguido por otro que lo hizo volcar.

No obstante, después del supuesto “accidente”, Angelelli había sobrevivido al impacto, por lo que fue retirado del carro, golpeado fuertemente en la nuca y su cuerpo arrastrado hasta el medio de la ruta, donde quedó tendido inerte en forma de cruz.

En 2006, la Justicia reabrió la investigación de la muerte del obispo con el objetivo de individualizar a los responsables del crimen.

Fuentes allegadas al religioso han llegado a decir que el día de su muerte, él portaba una gruesa carpeta con denuncias por asesinatos y otros crímenes de lesa humanidad.

Este Obispo no fue la única víctima católica de la dictadura argentina. Además de él, durante la denominada "guerra sucia", al menos 19 sacerdotes se declararon desaparecidos o asesinados.

En tanto, otros 11 fueron secuestrados, torturados y humillados mientras que otros 22 fueron detenidos por persecución política.

Del mismo modo, durante ese período histórico, se contabilizó la muerte de más de 11 seminaristas y religiosos, que se suman a los más de 30 mil muertos que dejaron las fuerzas dictatoriales.

Ante estos delitos, los dictadores de ese país, Jorge Videla, Reynaldo Bignone y Roberto Viola (el último fallecido en 1994)  recibieron diversas condenas por delitos de lesa humanidad.

Actualmente, Videla permanece detenido en el Hospital Militar, en Buenos Aires (capital del país), mientras que Harguindeguy cumple con un arresto domiciliario por otras causas en la que está procesado por crímenes de lesa humanidad y desaparición forzada de personas.

martes, 29 de marzo de 2011

Videla se siente condenado

DESDE CAMPO DE MAYO Y POR VIDEOCONFERENCIA, SE NEGO A DECLARAR
El dictador Jorge Rafael Videla se negó a prestar declaración indagatoria en el juicio que se le sigue por la apropiación de bebés nacidos durante el cautiverio ilegal de sus madres en centros clandestinos de detención durante la última dictadura. “Me siento condenado de antemano y no ofreceré hacer una defensa que, desde mi juicio, carece de sentido”, argumentó.
Por medio de una videoconferencia desde el establecimiento penitenciario ubicado en Campo de Mayo, donde el represor permanece alojado cumpliendo prisión preventiva, Videla aseguró que esa supuesta persecución “comenzó con el prejuzgamiento del Decreto 158/83 dictado por el entonces presidente Raúl Alfonsín”, la norma por la cual Cámara Federal enjuició a los comandantes de las tres primeras juntas militares que usurparon el poder el 24 de marzo de 1976 y tras el cual Videla fue condenado a reclusión perpetua.
El represor solicitó autorización al Tribunal Oral en lo Federal Seis (TOF6) para efectuar “breves consideraciones” y fue allí cuando calificó a la existencia de un “plan sistemático” para el robo de bebés como “la falacia más grande contenida en este juicio”, tras lo cual “descargó de responsabilidad a sus subalternos” y se negó a contestar preguntas.
La misma negativa a declarar ante los jueces mostraron días atrás sus camaradas de armas Reynaldo Bignone, Jorge “Tigre” Acosta, Santiago Omar Riveros, Rubén Franco, Antonio Vañek, Juan Azic, y el médico Jorge Magnacco, a quien se imputa su intervención profesional en los partos.
Al igual que Videla lo hizo hoy Acosta, en su oportunidad, también formuló consideraciones “políticas” y aseguró que “no hay 30 mil desaparecidos ni 500 bebes robados y esa mentira nos va a llevar a una nueva guerra civil de corte trotzkista”, al tiempo que sostuvo que “no puede atribuirse a las fuerzas armadas la tacha de la apropiación de menores. No hubo plan”.