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martes, 18 de julio de 2017

Sueño o realidad, pero siempre con memoria

Discepolín Vive - Teatro

Sueño blanco en Pradera del Ganso puede sonar al nombre de una obra más bien clásica y romántica, pero también hay que saltar un clásico prejuicio sobre la guerra de Malvinas cuando se piensa en que la temática será abordada desde una perspectiva sórdida, superficial y repetitiva. Sin embargo, lejos de eso está la búsqueda que realizan el director Carlos Romagnoli junto a las actuaciones de Juan Pablo Giordano (co-escritor de la obra) y Nicolás Jaworski, todos los viernes de julio a las 21:30 en Teatro La Escalera (9 de julio 324).


Por Lautaro Martínez Davico




Una obra que cuenta las experiencias de dos combatientes que decidieron quedarse en las Islas Malvinas luego de terminado el conflicto y que seguían firmes como nunca en un puesto de guardia sobre Pradera del Ganso, allí donde pasan todo tipo de situaciones de las que podrían haber pasado los soldados (o peor) allá por 1982. El delirio, la locura, el estado de confusión permanente, la sensación de estar soñando despierto y las contradicciones propias de pertenecer a un Ejército Argentino que con la dictadura militar traicionó a su historia, son algunas de las sensaciones por las que atraviesan los personajes y que llegan de lleno al espectador, con muy acertados cambios de ambientes que se trasladan a la música, a la iluminación y a algunos efectos visuales como el humo y también a una sorpresiva irrupción de un fantasmal y enorme General José de San Martín que dejará a más de uno con la boca abierta y que tiene un guiño a los geniales Monthy Python.

Se trata de gran material que ayuda a comprender, a realizar un ejercicio activo de la memoria, a reflexionar, a respetar y a concebir el territorio de las Islas Malvinas como un pedazo más de nuestro país, mas allá de que se produjo una guerra inútil e infame, comandados por los más grandes canallas que han gobernado (de facto) en la historia Argentina. Por eso cabe resaltar el trabajo realizado por todo el elenco. Además del director y los actores, Sueño blanco en Pradera del Ganso cuenta con Cristian Bosco como Asistente de Director, Lorena Fenoglio en Vestuario y Marcela Espínola Galante en la Producción General.

Discepolín Vive estuvo presente en la obra y tuvo la oportunidad de hablar con dos de los creadores de Sueño blanco en Pradera del Ganso, el director Carlos Romagnoli y el dramaturgo y actor Juan Pablo Giordano.

¿Cuánto hay de sueño y cuánto de realidad en esta obra?

Carlos Romagnoli: Se mezcla todo: está la realidad, está el sueño, está la ficción y está la crueldad todo junto. Nosotros obviamente hacemos un esfuerzo para acercarnos a que la gente perciba lo secreto, lo que no se vio. No se puede alcanzar la realidad, pero lo que hay es memoria, es decirle a la gente que esto pasó y que nos lo hicieron pasar.

Juan Pablo Giordano: De sueño es todo lo que estos dos tipos abandonados ahí en las islas pensaron durante tanto tiempo, para qué estuvieron ahí, para qué lucharon, para qué vivieron, sobre todo el sargento que viene de un pasado bastante oscuro se pregunta: ¿Valió la pena todo esto? ¿Vale la pena el ejército argentino? ¿Para qué existió? Esa es la cuestión que se pregunta el sargento más allá de la guerra. En el fragmento de la obra cuando el sargento se encuentra con San Martín en uno de los sueños que tiene, surge otro interrogante: Cuando tienen que pelear contra civiles, mandan una tropa entrenada, cuando tienen que enfrentar a un ejército de verdad, mandan chicos. Después, el sargento, en esa especie de limbo en el que se encuentra, empieza a reflexionar sobre eso, pero no puede tenerlo de manera conciente porque sino se tiene que matar, no puede asumirlo plenamente, lo asume en un estado de delirio, pero después vuelve a la realidad y cuando el soldado parece que va a desobedecer una orden, al sargento le sale su formación y autoritarismo, y eso es una constante contradicción que permanece en toda la obra.
El título “Sueño blanco en Pradera del Ganso” que pusimos con Carlos tiene que ver con el ruido blanco, tanto sea en sonido como en la luz. Es la lluvia, la estática, están todos los sonidos e imágenes juntas pero desordenadas. Es lo que no se soporta, es el sonido molesto de la radio cuando no sintoniza. Pradera del Ganso porque es el lugar de la última batalla, cercana a Darwin donde después fueron enterrados muchos de los cuerpos de los combatientes.

¿Cómo es tratar una temática tan dolorosa, tan presente en el inconciente colectivo de los argentinos, y realizar una obra que posee muchos cambios de estado de ánimo, incluso a veces rozando lo tragicómico y lo absurdo?

Juan Pablo Giordano: La temática me la aporta Carlos cuando me convoca y me dice que quiere hacer una obra sobre Malvinas, él lo tiene mucho más presente que yo ya que es casi de esa generación. A partir de eso empezamos a escribir, a leer, a buscar cosas y sobre las ideas que teníamos, sin haber leído nada todavía, nos dimos cuenta en que coincidíamos en muchas cosas pese a que los dos no somos de la misma generación. La temática se fue haciendo más presente en muchas cosas, no sólo en el texto sino en los cuerpos, cómo son dos soldados que están resistiendo ahí y no se fueron, que no se rindieron, cómo saben si la guerra terminó o no y que ven que llegan tropas inglesas. Es algo dialéctico, si ven que los ingleses siguen viniendo y ven que no se terminó la guerra, entonces hay que seguir resistiendo en ese pedazo de tierra que es Argentina.

Carlos Romagnoli: Cuando escribimos la obra nos empezamos a dar cuenta cómo de alguna manera acá hay un imaginario en donde hay gente que todavía la sigue luchando y la sigue teniendo presente, que es uno de los motivos por el cual escribí la obra, y después hay gente que parece que la quiere olvidar. Yo creo que en la lucha de la memoria se disputa esta guerra donde esta obra puede caber la lucha de los excombatientes donde plantean mantener la memoria, que es a donde nosotros nos tocó, porque verdaderamente más allá de que la guerra fue implantada en un gobierno ilegítimo, no deja de tener legitimidad el hecho de decir “este territorio es nuestro”. Hay pequeñas cosas, como la de repatriar a los cuerpos estando enterrados bajo suelo argentino, que influyen en la gente y terminan por cansarse del tema, no se mantiene un ejercicio activo de la memoria por lo que finalmente muchos terminan desistiendo de mantener una posición activa sobre la soberanía de las islas, siendo una patria cercenada y uno lo termina aceptando o naturalizando.

¿Tuvieron que tomar de experiencias de excombatientes para influirse en los personajes?

Carlos Romagnoli: Yo quería ir a la guerra. Cuando arranca el conflicto yo era dos años más chico que los más jóvenes que fueron a las islas. Todos queríamos ir, era una cosa media rara, la implantó un gobierno ilegal y todo el mundo quería estar. Algo estalló, no sé…hicieron algo mal los muchachos que fue explotar la conciencia popular. Cuando perdimos fue una cosa muy descarnadamente dolorosa, fue muy extraña porque hubo un silencio de parte de todos, mismos medios que antes saltaban y exaltaban por el evento y que luego todo pasó como si nada y uno quedó como “patinando”, y te queda patinando en la cabeza. Hace como 10 o 15 años que tenía la idea en la cabeza de estos dos tipos que se quedaron, que se salieron del ejército, se dieron por desaparecidos y se quedaron.

¿Ustedes creen que los excombatientes han atravesado por las experiencias que tienen los personajes en la escena?

Carlos Romagnoli: Creo que la realidad lo supera ampliamente, no podemos nosotros alcanzar ese nivel de experiencia. Excombatientes que nos vinieron a ver nos contaban cosas que si nosotros lo hubiéramos puesto acá hubieran dicho “no, es una exageración, esto es mucho”.

Juan Pablo Giordano: También, hay una parte en la obra donde se ve mucho humo y una luz roja donde los protagonistas ven llegar a algunos de sus colegas malheridos, y un excombatiente se sorprendió con esa imagen y nos preguntó cómo pudimos llegar a esa experiencia ya que era muy similar a lo que él vivió, nosotros le dijimos que sólo llegamos desde la ficción, lo contamos desde un sueño, pero él vivió eso: todo rojo, humo y saliendo gente de un lugar donde estalló todo. Para nosotros fue un sueño y para ellos fue real, es increíble cómo nosotros contamos algo como ficticio y surrealista y nos digan que esas situaciones fueron reales o incluso peor.


¿Cómo es manejarse dentro del ambiente del teatro independiente?

Juan Pablo Giordano: Hay que remarla mucho, hay promocionar todo lo que se pueda, el boca a boca lo más que se pueda, le decimos a la gente que nos recomiende. Hacemos promociones donde podamos, repartimos volantes, como todos, es un laburo de todos los días.

Carlos Romagnoli: Y, somos marginales (risas). Hay dos cosas que para mí pasan: primero, esto no es teatro comercial, en el teatro independiente nosotros elegimos el tema y nos mandamos. Si fuésemos empresarios tal vez buscáramos hacer Chiquititas o algo así, que obviamente tienen todo el derecho de existir, pero el tema es que hay muchas realidades en un país y en una sociedad y nosotros no nos podemos abrir a los problemas, le tenemos que presentar a la gente otras realidades que no son conformes para la sociedad, como dice García Lorca: “un pueblo al que no le importa el teatro, si no está muerto, está moribundo”. Pertenecemos a una expresión que depende terriblemente de la gente porque es la gente la que nos produce, no tenemos un productor que va a buscar el tema de moda o la onda y que busca una intención de lucro, por eso tenemos que poner precios accesibles a las entradas por ejemplo. Dentro de la escena independiente los productores son los actores, los directores y la gente, si alguno de ellos falta…no hay teatro.

viernes, 7 de julio de 2017

JAF: “Cada uno se tiene que hacer responsable de lo que ha hecho con antelación”

Discepolín Vive – Música

El músico Juan Antonio Ferreyra (JAF) llega esta noche a Rosario para cautivar a su público con un repertorio de rock y blues a las 21 hs en Teatro Vorterix (Salta 3519). Antes habló con Discepolín Vive sobre muchos temas, entre ellos, las formas de concebir la música en la actualidad.

Melómano, restaurador y coleccionista de motos. Un cantante y guitarrista con una extensa trayectoria que ha hecho del rock y el blues un estilo de vida. Muchos lo conocerán por haber cantado “Wonderful Tonight” de Eric Clapton en su versión en español y otros por haberlo visto en vivo en su paso por Riff con Pappo, Moro y Vitico, cuyo despegue marcó un antes y un después en su carrera solista.

Por Andy Belguich

JAF se presenta hoy a las 21 en Vorterix Rosario
Foto: Matías Fortini

- Luego de dos giras exitosas como fue el tributo a Riff VII y el tributo a Deep Purple junto a Adrián Barilari ¿Con qué se va a encontrar la gente esta noche en Vorterix?

-       - Para mí es un gran placer y una gran oportunidad. Lo que la gente va a ver es un espectáculo en el cual yo toco la guitarra y canto todas mis canciones acompañado por artistas invitados y los músicos estables de mi banda como Pablo Santos en el bajo eléctrico, Beto Topini en batería y Federico Peresotti en teclados.

- La forma habitual de escuchar y consumir música ha cambiado. Hoy la música circula a través de distintas aplicaciones y los artistas pueden dar a conocer su material. Y como la venta de discos ha disminuido, muchos están pensando en dejar de grabar en formato físico. Por otro lado se podría discutir la calidad del sonido ¿Cómo analizás esa dicotomía?

-       - Con respecto a la calidad del sonido depende de cuan exigente seas. Hay un montón de gente que escucha audio por el parlante del celular. Yo no me conformaría con escucharlo de esa manera. Pero es una opinión mía. Para escuchar de verdad me tengo que sentar en un cuarto con un par de monitores como la gente para escuchar en el volumen que corresponde. Por otro lado, si Deep Purple saca un disco con Ritchie Blackmore yo lo quiero comprar porque soy fanático del tipo. Ya sé que me lo puedo bajar por internet pero si sale el disco de alguien que a mí me gusta realmente, quiero el disco original y si es posible la primera edición.

- A diferencia de los guitarristas que estudian con un profesor, sacan acordes mediante un cancionero o escuchando una melodía hasta interpretarla, hay quienes a través de los videos tutoriales de YouTube aprenden a tocar una canción ¿Cuáles creés que serían los efectos positivos y los efectos negativos de ese tipo de aprendizaje?

-       - Es como uno se aproxima al instrumento. El día de mañana pueden pasar muchas cosas con respecto a la evolución del incipiente artista. El tipo va a seguir finalmente lo que le dicte su corazón y lo que él quiere hacer realmente, cuál es la postura social que él va a ostentar en la vida frente a una exposición artística, hasta dónde va a estirar los límites, cada uno decide y después por supuesto que se tiene que hacer responsable de lo que ha hecho con antelación.

- Además de trabajar con Pappo en la última formación de Riff, fuiste soporte de Eric Clapton, Ian Guillan y Joe Cocker ¿Cómo logra el artista separar al admirador que lleva adentro cuando se está frente a una figura influyente para su formación musical?

-       - Creo que es imposible, por lo menos en lo que a mí respecta, porque las veces que me encontré con gente a la que yo conocía su obra y después de muchos años llegué a conocerlos personalmente, como eran mayores que yo, pensé que lo que tenía que hacer era tratar de absorber la mayor cantidad de energía posible que ellos me quisieran dar a mí. ¿En qué forma uno da energía? A veces sin mover un solo músculo del cuerpo o con una palabra o con un apretón de manos o con una actitud social. Eso me pasó con Ian Guillan y con B.B. King. El sentimiento energético es muy fuerte y hoy lo recuerdo como algo que me hizo mucho bien. Creo que tengo que hacer lo mismo con los que me devienen en el tiempo, ojalá pueda hacerlo. 

lunes, 8 de mayo de 2017

Carola Nin: “Tenemos una agenda cultural en dónde lo único que se publicita es lo que hace el estado municipal”

Discepolín Vive – Entrevistas

La polémica discusión acerca de la intervención del estado en la cultura. ¿Cuál es el rol del estado frente a las distintas actividades? ¿Debe intervenir? ¿De que manera? ¿Hasta que punto?

La Concejala Carola Nin habló con Discepolín Vive sobre esta cuestión y criticó la falta de difusión de los medios oficiales a los eventos culturales independientes. También manifestó su postura acerca del conflicto del INCAA.

La edila del bloque "Compromiso con Rosario", había presentado un proyecto de ordenanza para legislar los teatros independientes, y organizó de forma conjunta con ATIR (Asociación de Teatros Independientes de Rosario) el mes del Teatro Independiente en Buenos Aires, dónde se dieron a conocer cinco obras rosarinas en la sala de la UOCRA Capital.

Por Andy Belguich

Fotografía: Nicolás Vives

En caso de que se apruebe la ordenanza para promover las salas de teatros independientes ¿Qué normativas debería cumplir la figura legal que desarrolle actividad teatral permanente en una sala de teatro?

Hay dos normativas por las que nos vinculamos a A.T.I.R. (Asociación de Teatros Independientes Rosarinos). Por un lado, una en donde logramos sacarle los tributos municipales. Es decir, las salas de teatros independientes que funcionen en la ciudad de Rosario de acuerdo a lo que establece la Ley Nacional del Teatro, a partir de la ordenanza que se sancionó, no van a pagar un tributo municipal, que fue la forma que nosotros encontramos de ponerle el hombro a la actividad teatral independiente. Nosotros entendemos que la cultura es naturalmente contraestatal. No puede ser el estado o un gobierno productor de cultura. La cultura es un fenómeno que tiene que ver con lo contestatario, que reacciona en contra de un orden establecido y nos parece que lo mejor que puede hacer el estado y los diferentes poderes es colaborar para que esos procesos se den de la mejor manera posible y a su vez apoyarlos en los momentos donde los actores culturales necesitan apoyo. Por eso propusimos que se le saque el pago de DREI (Derecho de Registro e Inspección) y propusimos una serie de medidas tendientes a favorecer el desarrollo de la actividad independiente. El teatro independiente ya tiene una normativa. ¿Cuándo un teatro es independiente? Cuando tiene menos de 300 localidades, cuando se hace determinada cantidad de actividad, pero nosotros lo que hicimos fue lograr que el municipio no les cobre un tributo en momentos en donde soportan la suba de las tarifas, en dónde tienen dificultades para difundir lo que hacen. Fijate la paradoja de Rosario, tenemos una agenda cultural en dónde lo único que se publicita es lo que hace el estado municipal. Si creemos que esa es la cultura en la ciudad de Rosario estamos muy equivocados. Te diría que el gran productor cultural en la ciudad es independiente, no es el Gobierno ni la Secretaría de Cultura municipal ni la Comisión de Cultura. Ahora estamos peleando por otra ordenanza que es la que regula el control del funcionamiento de las salas de teatros independientes. El municipio controla a las salas de teatros independientes según una normativa que es la que rige para lo que se conoce como “la noche rosarina” y nosotros propusimos una normativa específica para que el teatro independiente tenga un control adecuado a lo que es un teatro independiente. Uno de los grandes problemas en Rosario es el tema “ruidos”. De los teatros independientes no hay ninguno que tenga problemáticas por el ruido. En general, son salas de larga data que tienen una historia. Un montón de cosas que son para los teatros y que nosotros los estamos sometiendo a controles en un rubro que está mezclado los teatros independientes con los circos, las peñas, los cines y los boliches, entonces estamos proponiendo una normativa y un control específicos. Necesitamos que Rosario sea una ciudad con buenos controles pero también que los controles no obturen el desarrollo de los espacios culturales, por eso estamos proponiendo no que no se los controle sino que se los controle de acuerdo a su trayectoria, a sus capacidades, su forma de funcionamiento. Hicimos el mes de teatro independiente rosarino en Buenos Aires, en una idea de mostrar que cuando se puede ayudar al teatro independiente con gestión para que muestren lo que hacen, si se quiere se puede, digamos. Nosotros desde la Comisión de Cultura, sin los recursos que tiene el Ejecutivo Municipal, logramos que cinco elencos rosarinos estén todos los sábados en un teatro muy lindo que tiene la UOCRA y estén mostrando la producción. Esa fue la idea, mostrar que no es necesario ser el productor de la cultura para potenciar la actividad cultural, que Rosario ya tiene productores culturales independientes que hacen lo que creen que tienen que hacer y lo hacen muy bien hace muchísimos años y que si el estado quiere, los puede ayudar y los puede acompañar.

¿Qué requisitos habría que seguir para tener la habilitación de la sala?

En el proyecto de ordenanza hay cuestiones que son muy específicas de las salas de teatro: La cantidad de gente, la cantidad de funcionamiento, el tipo de control en relación a la luminaria. Estamos garantizando cuestiones de seguridad. No es que estamos proponiendo una normativa que haga que no existan controles ni requisitos de seguridad en la sala. Estamos pidiendo que eso tenga que ver con la idiosincrasia de la sala y con la característica porque por ahí no es lo mismo pedirle a una sala que va a tener 100 personas lo mismo que vos le exigirías a una que recibe a 1.000 o a 15.000.


Fotografía: Nicolás Vives

El año pasado, el gobierno nacional modificó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual a través de un DNU (Decreto de Necesidad de Urgencia) y hace poco, el ministro de Cultura, Pablo Avelluto, le pidió la renuncia a Alejandro Cacetta, titular del INCAA. Se teme por parte de distintos actores culturales una intervención del gobierno nacional, no sólo en el Instituto de Cine, sino en la mayoría de los espacios culturales ¿Cómo analizás esta situación?


Me preocupa y eso intenté que se manifestara en un pedido de declaración del Cuerpo en su conjunto que presenté con otros ediles. Me preocupa porque, a veces, lo que pienso en relación a esta situación se sintetiza en una frase que tiene que ver justamente con esto que es “esta película ya la vi”. Esta idea de avanzar sobre algunos aspectos de la vida cultural del país que nos hacen bien ¿no? Y avanzar en el sentido contrario. A mí me parece que la industria cultural argentina en lo que tiene que ver con el cine es una industria muy importante y además la producción de cine argentino es muy buena. Hace poquito la Argentina recibió un Oscar sobre una película pero no es solo el Oscar sino todo lo que hacemos en relación a producir mediante películas, mediante obras de teatro, bienes culturales a partir de lo que somos. Yo valoro muchísimo la producción cultural argentina. Nuestra historia cultural, educativa, es riquísima, y me preocupa que se avance contra esto. Te vuelvo a decir, no es que tenga nada ni en contra ni a favor de quiénes desplazaron, es más, parecerían ser personas muy idóneas y muy queridas en su ámbito pero me preocupa que se avance contra el financiamiento de esto. Todos sabemos que si no hay financiamiento del Estado en estos casos la producción audiovisual del cine nuestro va a bajar y esto es un problema para nuestro patrimonio cultural, pero también para el trabajo porque la cultura es trabajo. Hace poquito estaba sacando algunos datos de un informe de la UNESCO. Las industrias culturales representan el 3% del PBI mundial. Entonces me parece que son cosas que no podemos dejar que pasen. Todo lo que sumemos en voces de alerta para que esto no pase suma. Y lo pienso más allá de la política partidaria, son las cosas que como país tenemos que defender. Y que se financie nuestro cine nacional tiene que ser una política de estado y una política que no importa con qué gobierno esté. Me parece que no tenemos que permitir que el gobierno de Macri avance en este sentido. Desde los lugares que uno ocupa tiene que cuidar lo que tiene.

martes, 25 de abril de 2017

Pablo Teglia: “Es una vergüenza cerrar lugares a modo de escarmiento”

Discepolín Vive - Entrevista

Con una trayectoria de 60 años, el mítico bar Olimpo, ubicado en Corrientes y Mendoza, cerró sus puertas para siempre. Desde el 8 de marzo, el emblemático local enfrentaba una clausura por 25 días por “ruidos molestos”. A principios de este mes, la dueña decidió no renovar el contrato de alquiler para vender el inmueble.

Tras el oficio de desalojo, Pablo Teglia, uno de los titulares, habló con Discepolín Vive y contó como se fue dando la serie de inconvenientes que desembocó en el final del histórico espacio cultural que será convertido en baldío.

Por Andy Belguich

Fotografía: Nicolás Vives

¿Cómo fue tu inicio en Olimpo?

Nosotros ingresamos acá hace poco más de seis años, fue un emprendimiento familiar que pretendíamos llevar adelante entre los cuatro hermanos y con apoyo de nuestros viejos. Empecé yo como titular al momento de querer habilitar un espacio como éste que nos habían vendido como un fondo de comercio con posibilidad de habilitarlo con bar con amenización y demás, empezaron a aparecer todas las complicaciones. El tema de que, cosas que en su momento nos exigían como por ejemplo, el doble vidriado, era inaccesible. Nosotros presentamos un presupuesto de $300.000 para algo que nos decían que era obligatorio para poder tener la habilitación de bar con amenización y números en vivo. Después con el tiempo y con investigación, nos enteramos de que era simplemente un criterio arbitrario, que nunca fue algo escrito siquiera, sino que era un criterio que se había adoptado y que les pareció pertinente exigirle eso, bien caro, a todos los que quieran hacer una movida con música en vivo o con artística o con algo de este palo. Empezaron un montón de cuestiones que tuvimos que sobrellevar desde lo que fue el papeleo. En su momento cuando nosotros habilitamos éste, empezó a haber inconvenientes porque el lugar supuestamente no estaba en condiciones, más allá de que venía con una trayectoria de los años sesenta, de espectáculos, siendo el lugar que hereda el nombre del Teatro Olimpo, que es un baldío ahora y que es en lo que van a convertir este lugar también, en un baldío, por lo menos por un tiempo.

Nosotros empezamos a ver como hacíamos para resolver estos problemas. En un momento, por denuncias de ruidos molestos, sobre todo con la ayuda del Padre Luís que es el vecino que más ha denunciado este bar, nos lograron dar la caducidad de mi habilitación, lo cual nos llevó nuevamente a levantar otra habilitación. Cuando te dan la caducidad de la habilitación vos no podés habilitar más y no podés levantar esa habilitación, ya está, está muerta. Entonces tuvimos que empezar todo el tramiterío de nuevo, lo cual nos llevó a pasar, prácticamente, dos años dentro de las oficinas, pidiendo por favor que se nos contemple, que se nos dé una habilitación. Habilitamos como pudimos y, en el medio de todo esto, y, sobre todo, en la primera clausura de Olimpo, se terminó de conformar un bloque de gente que veníamos pensando igual y que también estábamos muy golpeados por lo que era la realidad de Rosario respecto al vecino intolerante, respecto a no tener una ordenanza que te contemple y tener que de alguna forma ingeniárselas para poder funcionar. Yo creo que este tipo de espacios se dan de forma natural, es lo que es necesario, un lugar abierto donde se puede venir a compartir, un lugar donde no hay arbitrariedad ni verticalidad sino que se puede gestionar, se puede promover, se puede hacer. Nosotros empezamos a trabajar, prácticamente, de lunes a lunes, con milongas, lunes, martes, miércoles, una jam de jazz que empezó a tomar una identidad y una forma de lo que era la escena rosarina, empezamos a leer en la movida, de cómo se estaba dando, cuáles eran las problemáticas, creíamos que el modelo debía ser la inclusión, creemos que la idea es hacer cosas a la gorra, cosas que incluyan, cosas que inviten a diferentes músicos, actores, artistas a participar.

Levantamos una nueva habilitación que terminó en una clausura, no caducidad, pero sí en una clausura hace poco, nos cerraron un mes. Es una práctica el tema de la clausura, que por más que cuando me quejo de esto me dicen que es ley, a mí me parece que es una vergüenza cerrar lugares a modo de escarmiento, es prácticamente cómo desauspiciarlo. En vez de fomentarlo, es como decirle “no quiero que funcione”, “no quiero que te vaya bien”, “merecés esto”, “merecés la miseria”, “merecés estar mal”, “merecés no estar”, porque no hay otra vuelta de rosca, si a vos te cierran es un poquito más cerca de cerrarte definitivamente, un poquito más cerca de no poder pagarle a tus empleados, un poquito más cerca de no poder generar y que el artista que venga se encuentre con un lugar menos digno para lo que viene a hacer, entonces, justamente, nosotros en los seis años que estuvimos acá trabajando, estuvimos más de medio año clausurado, más de medio año cerrado. Para el que no lo sabe, uno se tiene que enfrentar a un alquiler todos los meses, uno se tiene que enfrentar a impuestos, a servicios, a cosas que incluso te obligan a contratar, tengas la habilitación que tengas, como el tema de recolección de residuos que es caro, bien caro, y estás obligado a tener a alguien que venga o no venga, pero simplemente te deje un papel firmado. Un montón de cuestiones encontradas en las que nosotros, en esta última clausura, estando 25 días cerrados, encima de esto nos encontramos con el desalojo de parte de la dueña, que a su vez se había comunicado el mismo cura que denunciaba para decirle que no debía renovarnos. Yo no sé qué tipo de interés tiene el cura, más allá de hacernos daño y de seguir gestionando en contra de éste tipo de movida, porque es sabido que es un poco su trabajo ese…

Fotografía: Nicolás Vives

¿Quién es el Padre Luís?

Es el Padre Luís Boccia, es el Padre que vive aquí al lado (él dice eso, que vive aquí en la sacristía), más allá de tener una mansión de hormigón acá al lado de tres veces mayor al tamaño del Olimpo, él dice que duerme pegado al lado de la medianera. Nosotros hicimos 25 mediaciones con él, más o menos, hicimos un entrepiso con una pared doble de durlock, de 12 metros por 2, toda rellena de lana de vidrio, para que él esté más confortable. Cuando nosotros presentamos esa obra en mediación, el tipo dijo que no iba a venir a mediar más, que iba a seguir denunciando, siguió en esa tesitura, y nosotros hoy día nos encontramos con un bar cerrado que podría, más allá del desalojo, haber estado abierto un tiempo más y todo, pero bueno, gracias a esto, al tema de la clausura, al tema del desalojo, el bar parece que no se va a emplazar nunca más acá, el espacio está para venderse, no sé cuál es el proyecto que van a llevar adelante. Me llama significantemente la atención la gestión del Padre porque, realmente, se tomó un trabajo muy arduo para asegurarse de que éste lugar no exista más.

Fotografía: Nicolás Vives

Por lo que contás, pareciera que hay un ensañamiento con ustedes…

Sí, yo creo que con nosotros y con cualquiera que le ate una bicicleta en la ventana, o cualquier persona que no esté bien mentalmente y se asome a la puerta de la iglesia o cualquier persona que se siente en los escalones de la iglesia a pedir y que no le guste a él (por eso pusieron las rejas en la puerta de la iglesia, para que la gente no se acomode ahí). Tiene una idea muy retrógrada de lo que es la vecindad, lo que es el compartir. A nosotros un poco nos sorprende pero también nos alivia el tema de saber que no vamos a tener que bancarlo más, que es problema ahora de los vecinos y que nosotros nos vamos a ir a otro lugar dónde él no esté y donde espero no haya nadie más de su calaña. Tenemos muchos vecinos que están tristes, decepcionados, que tienen rabia, que se sienten mal porque saben que éste lugar no va a abrir más y porque tenía un significado para ellos como para tantos otros. Creemos que este tipo de lugares se deberían defender, que se deberían preservar, que no es algo menor, que no se puede hacer tanta bandera de cultura y después dejar que cierre un lugar con sesenta años de trayectoria porque no es que era un tugurio, era un lugar que hacía seis años que estaba bien organizado, que tenía una agenda de lunes a lunes, y que le daba trabajo a un montón de artistas y a un montón de gente, y que se deje que estos lugares perezcan, más allá de que sea una cuestión de privado porque la dueña tiene el derecho de hacer lo que quiera con el lugar, pero que se deje que eso siga su curso y que no se haga ningún tipo de intervención, a mí me hace un poco de ruido. De todas formas, nosotros vamos a ir a otro espacio, vamos a seguir trabajando de esto…

¿Van a seguir manteniendo el mismo nombre?

Yo creo que va a ser mejor cambiar, en parte para separarse de toda la historia y la nostalgia y que se entienda que vamos por algo nuevo.

¿Ya tienen el nombre?

Probablemente sea “El Bar Olímpico”. Lo que quiero aclarar también es que hay gente dentro de la Municipalidad que, como nos pone palos en la rueda, hay gente que nos ha ayudado y que ha estado del lado de la razón, por ejemplo Federico Valentini que nos ayudó con el tema del sonido y la técnica para lo que fueron los festivales olímpicos, y vamos a hacer otro. Ahí se acercó la gente del Galpón de la Música también a ofrecernos el espacio para poder utilizarlo y la idea es entrar por la puerta grande en otro lugar para retransformarlo y reconfigurarlo en lo que sería un nuevo Olimpo, un nuevo bar olímpico. Nos duele mucho por la gente que trabajó con nosotros y queremos devolverle el espacio de laburo porque fue eso, darles el espacio de laburo, entendés, a gente con la que vos querés compartir, es justicia también que ellos tengan un micrófono, que tengan una guitarra, que estén delante de la gente.

Fotografía: Nicolás Vives

Existe una ordenanza con el tema de los horarios para los locales que trabajan de noche ¿pensás que se aplica para todos por igual?

Es un tema muy delicado porque el tema de cómo está empoderado el vecino que no tolera, es terrible, porque por ahí tampoco es necesariamente real. Yo, por ejemplo, con el cura lo he comprobado. Cuando tuvo que venir a las mediaciones, porque nosotros pedimos mediación, que es algo necesario de arranque para cualquier lugar cultural, para cualquier espacio que quiera hacer un aporte, que en vez de una clausura, que haya una mediación con el señor que tiene problemas, que se le dé plazo para hacer diferentes obras. A nosotros directamente nos cerraron y nos decían “bueno, ahora que está cerrado arreglá esto”, y me parece que es un poco raro eso, porque de dónde sacás la plata para invertir en eso si te están cerrando. A lo que voy yo es que el cura cuando tuvo que enfrentarse en las mediaciones con nosotros, con otros vecinos, que eran los que denunciaban, resultaba que los otros vecinos eran empleados de él, y también se sabe que hay lugares denunciados hoy en día como por ejemplo “Nómade”, que hay gente conocida dentro de la política que le pone plata a un tipo para que esté tomando mate y esperando el momento en el que empiece una banda en vivo o algo, para que los tipos denuncien, bajen, y se pongan a hacer escándalos en la puerta. Hay cosas que llegan hasta ese punto. Entonces, nosotros, desde nuestro lugar, nos queremos defender, necesitamos garantías para trabajar.

¿Olimpo representaba una amenaza?

No, es simplemente un conflicto de intereses, es una cuestión de lo que significa también para su ideología. Las molestias pueden haber sido mínimas, yo creo que todo con buena fe o buena voluntad se puede resolver. Nosotros desde la primera clausura del Olimpo, en su momento, con la primera habilitación a mi nombre, ahí nos empezamos a juntar también con otros espacios como ECUR (Espacios Culturas Unidos Rosario) que está compuesto por diferentes actores y ahí empezamos a gestionar para que haya una ordenanza para este tipo de espacios, la ordenanza de Club Social y Cultural. Esta ordenanza estaba presentada ya hace tres años en el Concejo y hoy en día está trabada en la Comisión de Gobierno que preside (Jorge) Boasso. Entendemos que por una cuestión de rédito político, por una cuestión de mezquindades, no salió y no piensan que salga, de todas formas creemos que se está avanzando mucho dentro de las discusiones que estamos dando.


¿Cómo creés que deberían reglamentarse los bares como Olimpo?

Yo creo que, sencillamente, tiene que haber un espacio para una ordenanza, de este tipo, y que no solamente es la ordenanza sino que tiene que cambiarse la lógica. Los espacios estos merecen ser fomentados porque ellos fomentan. El espacio que le da lugar a otro, merece tener el espacio para seguir funcionando. No merece una clausura, no merece el escarmiento. Creemos que si se cambia esa lógica, van a cambiar muchas cosas en la ciudad. Creemos que hay que sacar también un poquito el foco en el tema de los empresarios, del tema de cómo se reparte la noche en Rosario. No puede haber tres boliches en la ciudad, hay mucha diversidad, hay hambre de reconocimiento, para los músicos que trabajan de lo que hacen, para los artistas, para la gente que se encarga de estar de intermediario, como nosotros, que quieren ser gestores culturales, que quieren mediar, que quieren estar ahí, que quieren fomentar. Creo que sería necesario eso, un cambio de lógica. Una ordenanza que te dé ese sustento es muy importante.

jueves, 10 de noviembre de 2016

"No nos creemos los Reyes del Falsete"

Discepolín Vive - Música

Luego de 3 años, Los Reyes del Falsete vuelven a Rosario el sábado 12 de noviembre para presentar “Lo que nos junta”, su último material discográfico en la fiesta “Noche Umbral” junto a Los Cuentos de la Buena Pipa y Muñecas Rusas.

Los Reyes del Falsete es una banda formada en el año 2006 por los hermanos Nica Rex y Juanchy Manchy, en Adrogue, zona sur de Buenos Aires. En 2009 debutaron con su primer disco “La fiesta de la forma”. Todo empezó en una casa que usaban de estudio para grabar. Cada uno de ellos tenía su propia banda y en sus reuniones se juntaban a zapar con el sólo fin de divertirse. Entre risas, humo y canciones caseras, este grupo de amigos vio nacer una idea que empezó como un hobby y se convirtió en una profesión.

Discepolín Vive dialogó con Juanchy Manchy, uno de los fundadores del grupo:

-        -  "Les Cosmonautes" fue nuestro primer nombre pero al mismo momento surgió Los Reyes del Falsete y nos pareció más acorde a nuestra identidad. Al bajista no le gustó en absoluto y esa fue una de las razones por las cuales dejamos de tener bajista (risas), así que los primeros años fueron sin pistas, sin bajo, sin nada. Hoy en día contamos con mejores herramientas y nos dimos cuenta de que nos gustaba más tocar sin bajo. Ese fue el sonido que nos caracterizó.


¿Cómo llegaron a definir el nombre actual del grupo?

-          Primero que nada no nos creemos en absoluto que somos “Los Reyes del Falsete”. No nos pertenece ese título y lo sabemos. Nos gustó por el falsete que es una forma de falsear la voz y siempre estuvo presente el tema de la ironía, de agarrar un chiste y hacerlo canción, cantar con voz de mujer. Sabemos que los reyes del falsete son los Bee Gees, eso no lo vamos a discutir (risas), pero fue más que nada por una cuestión graciosa de jugar con recursos que no son propias de una banda de rock.

El año pasado compartieron escenario con uno de los pilares del rock nacional como Litto Nebbia en el Teatro Colón ¿Alguna vez pensaron que iban a crecer tan repentinamente?

-          Y la verdad que no, fue una historia muy espectacular. A Litto Nebbia Lo conocimos por el disco anterior “Nuestros días” (2012). Él cantó el tema “Los niños”, y con ese tema nos hicimos amigos. Primero nos lo había presentado “Santi Champions”, un amigo que estaba escribiendo un libro sobre Litto (Nebbia) y Santi le había dado nuestro disco “La Fiesta de la Forma”, el cual le gustó y le hicimos escuchar un par de canciones de “Días Nuestros”. A partir de ahí empezamos a cantar y a grabar un disco sobre canciones de bandas americanas y británicas de los años ´60, y después entablamos una amistad que fue prácticamente una relación maestro/aprendiz  y a nosotros nos benefició un montón porque al poco tiempo nos invitó a participar como coristas en la gira por los “50 años del Rock Nacional”. Tardamos mucho en grabar el segundo disco también por eso. Estuvimos un año girando con Litto (Nebbia) y aprendimos muchísimo.

Hace 2 años, el actor y director Martín Piroyansky los eligió como banda sonora de su película “Voley” con la canción “Se lo guardó” y “La Fiesta de la Forma”. ¿Qué sintieron al enterarse de esa difusión?

Fue muy fuerte escuchar una canción nuestra en el cine. Y también que Martin (Piroyansky) haya elegido dos de nuestras canciones es un orgullo para nosotros ya que siempre nos gustó su trabajo y sus cortometrajes. Nos emocionó. Son cosas que como las de Litto (Nebbia), que si uno las piensa demasiado, se vuelve loco. También nos dio cierta vergüenza, no por su película sino por nuestra música. Nunca nos sentimos a la altura de ser una banda sonora de una película. Siempre nos hemos tirado a menos. Si en el momento en que estaba en el Teatro Colón me hubiese puesto a pensar que estaba ahí con Litto y unos grandes músicos, compositores de los  grandes, realmente me hubiese vuelto loco, me hubieran tenido que internar. Yo toco también cuatro canciones del repertorio con Litto (Nebbia), y en ese momento trataba de no pensar en nada. Me decían: “che, cambiá la cara, estás pálido”. La verdad que estamos muy felices de que la vida nos siga dando estas alegrías como tocar con gente como Litto Nebbia y que Martin Piroyansky nos haya elegido para su película. Son cosas que tratamos de no pensar demasiado para seguir siendo lo que somos.

En el último tiempo han trascendido las bandas indie que muchas surgieron a fines de 2008 o principios de 2009 en circuitos cerrados y hoy están alcanzando mayor difusión que antes. Muchos señalan al género como un estilo musical y otros como una forma de vida.

-          En realidad, en ingles el “indie” proviene de la música independiente, que son los músicos autogestionados.

¿Ustedes se sienten una banda indie?

Es todo un tema ese.  Nosotros podemos llegar a tener un poco de eso, pero yo la verdad no me veo como una banda indie, musicalmente. Sí en el concepto de ser independientes, de que se gestione todo dentro del amateurismo que vivimos, que sea under.  Musicalmente tampoco nos gusta atarnos a nada. Siempre decimos que hacemos “Free Rock” (Rock Libre). No hacer ningún tipo de género pero asociarse con todo. Podemos ir desde una cumbia hasta una balada, hasta un tema roquero. La última canción del disco tiene violines, otro que es todo electrónico, otro que es instrumental. No nos gusta la cuestión del “género”. Cuando nos dicen que somos “indie” la verdad no me siento muy identificado. También hay que diferenciar lo que es el “indie” y el “under”.

Éste sábado van a compartir escenario con bandas locales como “Los Cuentos de la Buena Pipa” y “Muñecas Rusas” ¿Qué expectativas tienen?

-          - Estamos muy felices de compartir escenario con altas bandas y de volver a estar con amigos que tenemos en Rosario que nos reciben siempre con mucho cariño y nosotros a ellos. Y con ganas de pasarla bien en las fiestas como siempre. Rosario es uno de nuestros lugares favoritos para salir.

Próximas fechas


-          - El 8 de diciembre cerramos el año en el Teatro Margarita Xirgu de Buenos Aires con la participación de Litto Nebbia y de todos los músicos que grabaron con nosotros. Va a ser como “La Gran Presentación”, pero esta gira que estamos haciendo por Córdoba y Rosario es para hacer una pre-presentación con la mayoría de las canciones del disco.



martes, 3 de marzo de 2015

Entrevista a Jean Paul Sartre (1967)

Entrevista de Radio Canadá a Jean Paul Sartre, en 1967. Sartre, intelectual, filósofo, escritor, dramaturgo, activista político, y crítico literario francés, es considerado el máximo exponente del existencialismo del siglo pasado.


Sartre, concibe la existencia humana como existencia consciente. El ser del hombre se distingue del ser de la cosa porque es consciente. La existencia humana es un fenómeno subjetivo, en el sentido de que es conciencia del mundo y conciencia de sí. Se observa aquí la influencia que ejerce sobre Sartre el racionalismo cartesiano.




sábado, 6 de diciembre de 2014

Entrevista a Juan Mangiantini de "Super 8 Producciones"




En esta oportunidad me recibió atentamente en su casa Juan Mangiantini, joven emprendedor, fundador de la productora "Super 8 Producciones", que circula en YouTube cubriendo las producciones audiovisuales del programa #ConeXiónCultura, del cual es asistente de producción. Tiene 20 años, estudia fotografía y nos cuenta como surgió la idea y la finalidad de la productora.

Andy Belguich: Estamos con Juan Mangiantini, fundador de “Súper 8 Producciones” y asistente de producción de #ConeXiónCultura. He visto un canal circulando por YouTube de videos, entrevistas, música, etc. Producciones de calidad. ¿Qué es Súper 8 Producciones, a que apunta y por qué se llama así?

Juan Mangiantini: Súper 8 Producciones nació, principalmente, como un canal de YouTube para poder mostrar las producciones que yo hacía. Y para poder satisfacer las necesidades de un programa de radio en el cual también hacíamos notas audiovisuales, y poder darle la calidad que merecía. Le puse el nombre de “Súper 8 Producciones” para que figure como una entidad.

A. B.: Se han visto cortometrajes, incluso, en la misma. Y en #ConeXiónCultura, programa radial que se emite los domingos de 21 a 23 hs por FM Latina 94.5, también participaste en el inicio de la primera temporada, allá por el 2012, sobre todo en los radioteatros, en las entrevistas, y Súper 8 produce las notas a los artistas callejeros, en una peatonal, en una sala de ensayo con una banda. Artistas de la ciudad reconocidos, otros no conocidos. Más bien, underground. Pero, básicamente, algo poco visto. Es el hecho de ir a los músicos que están en la calle presentando su material.

J.M.: Si, eso surgió con el programa #ConeXiónCultura. Al unirse con “Súper 8 pudimos formar algo lindo. Entonces se puede decir que vamos adonde tenemos que estar. Vamos adonde está el artista. Lo buscamos y le hacemos una nota que va a terminar con gran calidad audiovisual por Súper 8 Producciones. Al principio me preguntaste sobre el por qué del nombre de la productora. “Súper 8”, en realidad, es una cinta que se usaba más que nada para producciones audiovisuales hace bastante tiempo. Surge como un negativo para poder filmar producciones caseras. Así surge Súper 8. Se llama Súper 8 por los ocho milímetros de ancho que tenía la cinta. Hay de ocho, de dieciséis milímetros, etc. Yo le puse “Súper 8” a la productora para hacer esa comparación. Lo que era antes una producción casera, ahora se utiliza una estética diferente en cuanto a los cortos y largometrajes.

A.B.: - Más digitalizado -

J.M.: Si, pero no en sí mi estética es de Súper 8. Antes de la estética de Súper 8, se utilizaba una estética cuadrada. Digamos, una estética de inferior calidad. Ahora, en el Siglo XXI, se empezó a utilizar por grandes artistas y directores, otra estética diferente para cortometrajes o películas.

A.B.: Vos sos estudiante de Fotografía. ¿Has estudiado alguna otra carrera antes?

J.M.: No. Empecé con Fotografía pero ya teniendo una base propia.

A.B.: Ya tenías una cámara. Y cuando tuviste tu primera cámara apuntaste a los artistas.

J.M.: Si, un mandado total. Porque sin saber nada, agarré una cámara, apreté el botón “REC” y empecé a filmar.

A.B.: Más práctica que teoría.

J.M.: Si. La teoría ayuda pero si no tenés práctica no vas a poder llegar a nada.

A.B.: Lo que he visto es que con Súper 8 Producciones has cubierto todas las partes exteriores del programa #ConeXiónCultura. Porque, como se dice: #ConeXiónCultura no es solamente un programa de Radio. También comprende exteriores, audiovisuales, y todo lo que fueron coberturas de shows, de eventos. Tanto en Teatro como en Cine y Recitales. Siempre estuviste presente en todos los exteriores de #ConeXiónCultura. Si lo quieren buscar, lo pueden hacer en Facebook como www.facebook.com/culturaconexion y en Twitter: @culturaconexion. Ahora: ¿Dónde puede la gente encontrar las producciones de Súper 8?.

J.M.: La pueden encontrar en mi Canal de YouTube. Me buscan como Juan Mangiantini. Ahí están todas las producciones de Súper 8, ya que al Canal no se le puede cambiar el nombre y desde un principio ya lo tengo con bastantes suscriptores. Así que ahí me pueden encontrar.

A.B.: Tanto #ConeXiónCultura como Súper 8 Producciones son un conjunto que, como ya sabemos, nacieron para hacer que el Arte y la Cultura sean un Bien de todos y para todos. Democratizar el acceso a la Cultura. Muchísimas gracias, Juan Mangiantini.


J.M.: Gracias a vos, Andrés. Nos estamos viendo.


Por Andrés Belguich.

martes, 4 de noviembre de 2014

Entrevista a Ayax, Voz de “Muten”

En el marco de nuestra tarea como investigadores, desmitificamos versiones oficiales acerca de la cultura, materializando y fomentando la diversidad en esta batalla cultural.
En esta oportunidad, hablé con “Ayax”, cantante de Muten. Una banda rosarina que lleva siete años en el under.



Ayax tiene 26 años y es un músico y productor de la ciudad de Rosario. Líder y fundador de Muten, una banda de rock alternativo, con una marcada influencia grunge en su melodía y sus letras que, mayormente (no todas), están compuestas en inglés. Realizamos la reunión en su departamento con mate y facturas de por medio, charlando principalmente sobre la trayectoria de la banda y el panorama social que viven los músicos hoy.

Andrés Belguich: ¿Cuánto tiempo lleva Muten tocando?
Ayax: Siete años. Muten es un proyecto que, sinceramente, nos comimos muchas historias, y, como que la banda se trabó por todo este período. Ahora estamos ensayando de vuelta.
A. Belguich: En estos siete años que llevan tocando: ¿Qué diferencia notás musicalmente, y con respecto a la posibilidad de presentar su material en algún lugar?
Ayax: Mira, yo diría que, en cuanto a lugares para tocar, me parece que hace siete años había mucha más movida que ahora. Ahora es muy difícil encontrar un lugar en el que no te pidan que vendas entradas ni que lleves sonido y aparte te paguen, que antes si pasaba, vos ibas, tocabas y despues si se vendia una buena entrada te llevabas una parte. Actualmente, es muy difícil que exista esa posibilidad en un boliche. Muchos lugares te piden que vos vendas tus entradas o que hagas cosas que el músico no tiene que hacer…
A. Belguich: … Como por ejemplo, que el dueño les pida una cantidad de cincuenta personas aseguradas, como mínimo, para llenar el bar…
Ayax: Claro. Justamente, una amiga mía trabaja en un bar en dónde les piden eso a los músicos. Te dicen: “Vos, vení. Acá nosotros cobramos la barra solamente. La entrada es tuya. Eso sí, vos tenés que asegurarme que venga tanta cantidad de personas”. Y el problema nuestro es que la banda no tiene una movida previa como para llenar cuarenta o cincuenta personas en un bar. Entonces, ahí no podemos tocar.
A. Belguich: Escuché un rumor que me llegó acerca de una banda que tocó en un centro cultural histórico, ubicado en el centro de la ciudad, que funciona como restobar, en el cual se les prometió a los músicos una paga que después terminó siendo mínima en comparación a lo que habrían acordado previamente. Y los músicos no tuvieron otra opción que cobrar menos de lo que habían pactado. Raro que un bar que se denomina cultural haga este tipo de cosas. Evidentemente, el problema es la falta de inversión en la cultura. Vos sos un músico que llevás siete años en una banda, conocés gente del ambiente, y vemos que muchos artistas presentan su material en la calle porque no tienen el caché que se les pide en un bar, considerado culto o quizás, popular, para que puedan difundir su trabajo. ¿A vos te resulta difícil ser un artista hoy en esta ciudad?
Ayax: Sin ir más lejos, con un amigo tocábamos la guitarra en un semáforo. En una época empezamos así. Tocábamos en los semáforos. Nos acercábamos a los autos, principalmente, con la idea de meterle en el oído a la gente un poco de música, más que nada. La gente nos daba cincuenta centavos, un peso, dos pesos. Algunos se copaban y se quedaban escuchando la canción hasta que terminara, aún con el semáforo en verde, mientras que los demás autos pasaban por al lado, tocaban bocina, lo puteaban, etc. Había gente que se quedaba escuchando el tema entero y, por ahí, te daban un billete de diez pesos y seguía viaje.
A. Belguich: Pero es una miseria comparado con todo el trabajo que conlleva ser músico. Como el hecho de invertir (Claramente estamos hablando de tiempo y dinero) en instrumentos, horas en salas de ensayo, en un estudio de grabación, en la producción del arte de tapa, las fotografías, el estampillado en el CD, las copias de un demo o disco, sumado al dinero que hay que guardar para pagarle a los dueños de las radios para que pasen tu música. La mayoría de los artistas en la ciudad, considerados under, pero con cierto reconocimiento a nivel local, llevan más de diez años tocando y, aún así, no viven de la música. Salvo algunas excepciones. Digamos que se trata más de inversión que de ganancia. ¿Por qué pensás que los gobiernos, o las entidades relacionadas a la cultura, no invierten lo suficiente como para que ustedes, los músicos, así como también los trabajadores de la cultura, quienes administran una revista cultural o un programa de radio, no tengan un financiamiento estatal y/o provincial por su esfuerzo y trabajo?
Ayax: La razón profunda de esa pregunta, para mí, es una cuestión que tiene que ver con: “NO DEJAR QUE EL ARTE LE DESPIERTE ALGO A LA GENTE”. Es decir, para mí, tienen que censurar el arte para controlar más a las personas. Y, por otro lado, les viene mejor a sus bolsillos que no haya arte.
A. Belguich: … ¿Viste los bares culturales que han cerrado últimamente y la censura municipal que, a cada propaganda independiente, la censuran con otro cartel encima que indica: “Publicidad No Autorizada”?. Es decir, ellos pueden pegar sus publicidades políticas en dónde quieran pero los trabajadores independientes de la cultura no. Y sin embargo, muchos boliches suenan a toda hora, se arma bardo en toda la cuadra, los vecinos se viven quejando y con eso no pasa nada.
Ayax: Si. Vaya a saber uno. Capaz que esos boliches están arreglados ¿No?
A. Belguich: ¿Vos decís?
Ayax: Desde hace muchos años, la sociedad está establecida así. Si un viejo te pregunta “¿A que te dedicás?”. “Yo toco la guitarra, señor”. Y después te dice: “No, pero me refiero: ¿Vos de que trabajás?”.
A. Belguich: … O te dicen “Andá a trabajar, pibe
Ayax: Claro, o cosas como: “Eso no es un trabajo”.
A. Belguich: No hay una ley que, verdaderamente, ampare al músico como a un trabajador, así como a los trabajadores de la cultura, ya sean actores o directores de teatro, administradores de una revista o de un programa radial, etc.
Ayax: Lo que pasa es que se ha tergiversado el sentido de ¿Para que está la música? La gente no entiende que la música te da algo que no te puede dar un televisor, por ejemplo. Yo creo que para la humanidad, la música es algo necesario.
A. Belguich: Sin música, la vida sería un error decía el famoso pensador.
Ayax: Si no se entiende por qué el músico es imprescindible, tampoco se va a entender que haya que pagarle. No tiene sentido pagarle al músico, si total ¿Para que está?
A. Belguich: … Es un “vago”…
Ayax: Claro, un “inútil”. “No sabe hacer otra cosa que tocar la guitarrita”.
A. Belguich: … “Un hippie perdido por la calle”…
Ayax: … “Y por la droga”…
A. Belguich: Esa es la estigmatización que se suele hacer desde los sectores más altos, introduciendo ciertos prejuicios en la gente. Para cerrar, contame un poco de Muten.
Ayax: Muten es una banda muy influenciada por música internacional. Los temas que compuse yo hasta ahora lo hice con una inclinación a la música internacional. Me gusta Radiohead, Sonic Youth, Interpol, Smashing Pumpkins, The Drums, etc. Esa veta a mí me cabe. Por otro lado, tengo una cuestión con el idioma ingles desde muy chico.
A. Belguich: Una de las características principales de Muten es que la mayoría de las canciones, sino todas, fueron escritas en inglés.
Ayax: Si, la mayoría.
A. Belguich: Gracias Ayax, por esta entrevista.
Ayax: Un honor Andy. Nos estamos viendo.



Al finalizar esta entrevista, llegué a una conclusión. Principalmente, me fui de la casa de Ayax con más respuestas que interrogantes, y con más interrogantes a esas mismas respuestas, en cuanto al contexto social en que se encuentran nuestros artistas hoy. Por lo tanto, mis sentimientos fueron encontrados.
Tristeza, al saber que la ciudad de los grandes artistas sea un lugar para pocos. No pierdo el asombro. No todos tienen la posibilidad de sobrevivir en esta batalla. Triste al ver como ciertos músicos y productores de la ciudad que han alcanzado gran notoriedad por su trayectoria, hoy se hayan burocratizado y corrompido, aprovechándose de los artistas más pequeños. Aquellos que no tienen Jefes de Prensa y/o managers. Aquellos que no tienen plata para grabar un disco ni para sonar en una radio. Triste que nuestros artistas tengan que tocar en la calle por dos pesos. Triste al ver tanto talento desaprovechado. Triste al ver que algunos se cansen y decidan tirar la toalla.

A la vez, contento. Si. Contento de ver la pasión, alegría y energía en músicos como Ayax que frente a tanto viento y marea, sigue remando a todo pulmón por un sueño. El sueño de poder ser lo que siempre quiso ser. El sueño de vivir con aquello que siempre anheló. El sueño de ser libre.

No sé si la realidad va a cambiar o no. Yo pienso que si. Aún no estamos cansados ni derrotados. Hay talento y fuerza suficiente como para impulsar el cambio. De lo contrario, todo este trabajo sería en vano y me niego a pensarlo.
Que quede claro: Esta lucha NO está dirigida a un grupo minoritario. Luchamos para que el arte y la cultura sean un bien para todos y de todos. Luchamos para liberarnos. Y esta batalla nos convoca nuevamente en el Siglo XXI para llevar adelante la tarea sin dar ni un paso atrás. Esta lucha es nuestra. Y pienso que la victoria, también lo será.


Por Andrés Belguich.