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domingo, 7 de junio de 2015

Súper Ratones en Rosario



El viernes 5 de Junio del presente año, una de las bandas místicas del Rock Nacional hizo su presencia nuevamente en la ciudad de Rosario por la gira que viene realizando a nivel nacional por los 30 años de trayectoria como grupo musical activo.
Su actuación fue en uno de los clubes de rock conocidos en la ciudad, The Wall Bar Club. Este recital estuvo acompañado por su banda y de estos pagos: Amaro Lucano, banda conocida por todos por su repertorio de canciones de rock en italiano. Un recital cargado de emotividad por el encuentro de amigos que se dedican a la música con mucho entusiasmo.



El público se hizo presente como siempre y dio su cuota adicional de cánticos, bailes y saltos. Discepolín Vive estuvo presente en este gran show musical realizado por ambas bandas, presenciando la fiesta que caracteriza los fieles seguidores de Amaro Lucano y que se han sumado al colectivo de fans de los Super Ratones por la estrecha amistad que las une a ambas desde hace mucho tiempo.
No es la primera vez que ambas bandas han tocado juntas. El año pasado realizaron un concierto juntos en Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires, y otras tantas también aquí en Rosario, siempre con una gran energía de diversión entregada por los músicos y el público que siempre es creativo en cada recital que tocan juntos.
Que les podemos trasmitir al público, que cuando realicen shows musicales juntos no lo piensen dos veces. Súmese al colectivo de la diversión. Discepolín Vive fue al recital y lo pudo comprobar. Como cantaba el público de Amaro: "Dai Amaro, Dai Lucanom ¡he! ¡he!!!" y como también cantaban "¡Super Lucano! ¡he! ¡he!".

Gonzalo Aranda

martes, 4 de noviembre de 2014

Entrevista a Ayax, Voz de “Muten”

En el marco de nuestra tarea como investigadores, desmitificamos versiones oficiales acerca de la cultura, materializando y fomentando la diversidad en esta batalla cultural.
En esta oportunidad, hablé con “Ayax”, cantante de Muten. Una banda rosarina que lleva siete años en el under.



Ayax tiene 26 años y es un músico y productor de la ciudad de Rosario. Líder y fundador de Muten, una banda de rock alternativo, con una marcada influencia grunge en su melodía y sus letras que, mayormente (no todas), están compuestas en inglés. Realizamos la reunión en su departamento con mate y facturas de por medio, charlando principalmente sobre la trayectoria de la banda y el panorama social que viven los músicos hoy.

Andrés Belguich: ¿Cuánto tiempo lleva Muten tocando?
Ayax: Siete años. Muten es un proyecto que, sinceramente, nos comimos muchas historias, y, como que la banda se trabó por todo este período. Ahora estamos ensayando de vuelta.
A. Belguich: En estos siete años que llevan tocando: ¿Qué diferencia notás musicalmente, y con respecto a la posibilidad de presentar su material en algún lugar?
Ayax: Mira, yo diría que, en cuanto a lugares para tocar, me parece que hace siete años había mucha más movida que ahora. Ahora es muy difícil encontrar un lugar en el que no te pidan que vendas entradas ni que lleves sonido y aparte te paguen, que antes si pasaba, vos ibas, tocabas y despues si se vendia una buena entrada te llevabas una parte. Actualmente, es muy difícil que exista esa posibilidad en un boliche. Muchos lugares te piden que vos vendas tus entradas o que hagas cosas que el músico no tiene que hacer…
A. Belguich: … Como por ejemplo, que el dueño les pida una cantidad de cincuenta personas aseguradas, como mínimo, para llenar el bar…
Ayax: Claro. Justamente, una amiga mía trabaja en un bar en dónde les piden eso a los músicos. Te dicen: “Vos, vení. Acá nosotros cobramos la barra solamente. La entrada es tuya. Eso sí, vos tenés que asegurarme que venga tanta cantidad de personas”. Y el problema nuestro es que la banda no tiene una movida previa como para llenar cuarenta o cincuenta personas en un bar. Entonces, ahí no podemos tocar.
A. Belguich: Escuché un rumor que me llegó acerca de una banda que tocó en un centro cultural histórico, ubicado en el centro de la ciudad, que funciona como restobar, en el cual se les prometió a los músicos una paga que después terminó siendo mínima en comparación a lo que habrían acordado previamente. Y los músicos no tuvieron otra opción que cobrar menos de lo que habían pactado. Raro que un bar que se denomina cultural haga este tipo de cosas. Evidentemente, el problema es la falta de inversión en la cultura. Vos sos un músico que llevás siete años en una banda, conocés gente del ambiente, y vemos que muchos artistas presentan su material en la calle porque no tienen el caché que se les pide en un bar, considerado culto o quizás, popular, para que puedan difundir su trabajo. ¿A vos te resulta difícil ser un artista hoy en esta ciudad?
Ayax: Sin ir más lejos, con un amigo tocábamos la guitarra en un semáforo. En una época empezamos así. Tocábamos en los semáforos. Nos acercábamos a los autos, principalmente, con la idea de meterle en el oído a la gente un poco de música, más que nada. La gente nos daba cincuenta centavos, un peso, dos pesos. Algunos se copaban y se quedaban escuchando la canción hasta que terminara, aún con el semáforo en verde, mientras que los demás autos pasaban por al lado, tocaban bocina, lo puteaban, etc. Había gente que se quedaba escuchando el tema entero y, por ahí, te daban un billete de diez pesos y seguía viaje.
A. Belguich: Pero es una miseria comparado con todo el trabajo que conlleva ser músico. Como el hecho de invertir (Claramente estamos hablando de tiempo y dinero) en instrumentos, horas en salas de ensayo, en un estudio de grabación, en la producción del arte de tapa, las fotografías, el estampillado en el CD, las copias de un demo o disco, sumado al dinero que hay que guardar para pagarle a los dueños de las radios para que pasen tu música. La mayoría de los artistas en la ciudad, considerados under, pero con cierto reconocimiento a nivel local, llevan más de diez años tocando y, aún así, no viven de la música. Salvo algunas excepciones. Digamos que se trata más de inversión que de ganancia. ¿Por qué pensás que los gobiernos, o las entidades relacionadas a la cultura, no invierten lo suficiente como para que ustedes, los músicos, así como también los trabajadores de la cultura, quienes administran una revista cultural o un programa de radio, no tengan un financiamiento estatal y/o provincial por su esfuerzo y trabajo?
Ayax: La razón profunda de esa pregunta, para mí, es una cuestión que tiene que ver con: “NO DEJAR QUE EL ARTE LE DESPIERTE ALGO A LA GENTE”. Es decir, para mí, tienen que censurar el arte para controlar más a las personas. Y, por otro lado, les viene mejor a sus bolsillos que no haya arte.
A. Belguich: … ¿Viste los bares culturales que han cerrado últimamente y la censura municipal que, a cada propaganda independiente, la censuran con otro cartel encima que indica: “Publicidad No Autorizada”?. Es decir, ellos pueden pegar sus publicidades políticas en dónde quieran pero los trabajadores independientes de la cultura no. Y sin embargo, muchos boliches suenan a toda hora, se arma bardo en toda la cuadra, los vecinos se viven quejando y con eso no pasa nada.
Ayax: Si. Vaya a saber uno. Capaz que esos boliches están arreglados ¿No?
A. Belguich: ¿Vos decís?
Ayax: Desde hace muchos años, la sociedad está establecida así. Si un viejo te pregunta “¿A que te dedicás?”. “Yo toco la guitarra, señor”. Y después te dice: “No, pero me refiero: ¿Vos de que trabajás?”.
A. Belguich: … O te dicen “Andá a trabajar, pibe
Ayax: Claro, o cosas como: “Eso no es un trabajo”.
A. Belguich: No hay una ley que, verdaderamente, ampare al músico como a un trabajador, así como a los trabajadores de la cultura, ya sean actores o directores de teatro, administradores de una revista o de un programa radial, etc.
Ayax: Lo que pasa es que se ha tergiversado el sentido de ¿Para que está la música? La gente no entiende que la música te da algo que no te puede dar un televisor, por ejemplo. Yo creo que para la humanidad, la música es algo necesario.
A. Belguich: Sin música, la vida sería un error decía el famoso pensador.
Ayax: Si no se entiende por qué el músico es imprescindible, tampoco se va a entender que haya que pagarle. No tiene sentido pagarle al músico, si total ¿Para que está?
A. Belguich: … Es un “vago”…
Ayax: Claro, un “inútil”. “No sabe hacer otra cosa que tocar la guitarrita”.
A. Belguich: … “Un hippie perdido por la calle”…
Ayax: … “Y por la droga”…
A. Belguich: Esa es la estigmatización que se suele hacer desde los sectores más altos, introduciendo ciertos prejuicios en la gente. Para cerrar, contame un poco de Muten.
Ayax: Muten es una banda muy influenciada por música internacional. Los temas que compuse yo hasta ahora lo hice con una inclinación a la música internacional. Me gusta Radiohead, Sonic Youth, Interpol, Smashing Pumpkins, The Drums, etc. Esa veta a mí me cabe. Por otro lado, tengo una cuestión con el idioma ingles desde muy chico.
A. Belguich: Una de las características principales de Muten es que la mayoría de las canciones, sino todas, fueron escritas en inglés.
Ayax: Si, la mayoría.
A. Belguich: Gracias Ayax, por esta entrevista.
Ayax: Un honor Andy. Nos estamos viendo.



Al finalizar esta entrevista, llegué a una conclusión. Principalmente, me fui de la casa de Ayax con más respuestas que interrogantes, y con más interrogantes a esas mismas respuestas, en cuanto al contexto social en que se encuentran nuestros artistas hoy. Por lo tanto, mis sentimientos fueron encontrados.
Tristeza, al saber que la ciudad de los grandes artistas sea un lugar para pocos. No pierdo el asombro. No todos tienen la posibilidad de sobrevivir en esta batalla. Triste al ver como ciertos músicos y productores de la ciudad que han alcanzado gran notoriedad por su trayectoria, hoy se hayan burocratizado y corrompido, aprovechándose de los artistas más pequeños. Aquellos que no tienen Jefes de Prensa y/o managers. Aquellos que no tienen plata para grabar un disco ni para sonar en una radio. Triste que nuestros artistas tengan que tocar en la calle por dos pesos. Triste al ver tanto talento desaprovechado. Triste al ver que algunos se cansen y decidan tirar la toalla.

A la vez, contento. Si. Contento de ver la pasión, alegría y energía en músicos como Ayax que frente a tanto viento y marea, sigue remando a todo pulmón por un sueño. El sueño de poder ser lo que siempre quiso ser. El sueño de vivir con aquello que siempre anheló. El sueño de ser libre.

No sé si la realidad va a cambiar o no. Yo pienso que si. Aún no estamos cansados ni derrotados. Hay talento y fuerza suficiente como para impulsar el cambio. De lo contrario, todo este trabajo sería en vano y me niego a pensarlo.
Que quede claro: Esta lucha NO está dirigida a un grupo minoritario. Luchamos para que el arte y la cultura sean un bien para todos y de todos. Luchamos para liberarnos. Y esta batalla nos convoca nuevamente en el Siglo XXI para llevar adelante la tarea sin dar ni un paso atrás. Esta lucha es nuestra. Y pienso que la victoria, también lo será.


Por Andrés Belguich.

viernes, 11 de abril de 2014

¿Que hacemos?


¿Qué hacemos?

¿Cómo resolver el flagelo de la inseguridad? 
¿Son legítimos los linchamientos o no? 
¿Por qué existe la pobreza en un país tan rico que no participó en guerras mundiales ni tuvo la desidia del apartheid, los muros y el nazismo?

Hoy nos preguntamos: ¿Es legítimo linchar a un delincuente desarmado?... Para las leyes de Sodoma y Gomorra pareciera que la única forma de resolver el problema es matando al ladrón de gallinas, así la sociedad se purifica. Otros piensan que el linchamiento es homicidio y por lo tanto, merece ser sancionado con las leyes y garantías que ofrece el sistema democrático. 
Se habla de la pobreza como un problema coyuntural y no como un problema estructural. Caemos en el error de minimizar la cuestión o de echarle la culpa al “otro”. Siendo un país tan rico, con una excelente ubicación geográfica, nos preguntamos ¿por qué existe la pobreza? ¿Quién es el culpable de este desastre? ¿Los políticos y empresarios entregadores o el dominio político, económico y cultural de las grandes potencias? ¿Qué responsabilidad social tenemos nosotros los ciudadanos ante los acontecimientos que suceden? Para encontrar fundamentos sólidos es necesario volver al ruedo: Analizar el contexto en que se da una situación y participar. Es necesario remontarnos al pasado para poder comprender los problemas de la actualidad. Recordar que a partir de 1976, con el apoyo de Henry Kissinger (ex secretario de Estado de los Estados Unidos), se impuso el terror en Argentina, terminando con la concepción de una sociedad nueva e implantando la idea de que las cosas no se pueden cambiar. El entonces Presidente del directorio de la Empresa Acindar, José Alfredo Martínez de Hoz, ex Ministro de Economía del dictador Jorge Videla, estableció un Plan Económico privatizador, castigando con la represión y la muerte a quién se opusiera a este plan macabro. La participación y el debate estuvo prohibido durante mucho tiempo, y ese temor se transmitió por generaciones. No pienses, no hables, no mires... "¡No te metás!!!". 

Volvimos al ruedo: En la calle, en las escuelas y en los medios prevalece el debate y uno de ellos cual es el rol del periodista frente a estas preguntas que dan comienzo al relato. ¿Cuál es la ética periodística? ¿Está bien grabar o hacer cámaras ocultas sin el consentimiento del otro? ¿Está bien copiar un párrafo de una nota y pegarlo en un escrito sin citar al autor? Como decía García Márquez: “La mejor noticia no es siempre la que se da primero sino muchas veces la que se da mejor”.
El debate es hijo de la democracia. Cada uno piensa, siente y hace lo que quiere… Ahora ¿Hacemos todo eso que pensamos y sentimos? ¿O, simplemente, creemos que nada de lo que está instalado se puede cambiar? Hoy nos encontramos en un salón en donde valoramos la importancia del debate. El preguntarse de que manera puedo yo aportar un grano de arena para cambiar lo que no me gusta, en lugar de delegarlo en algún político que está más preocupado por ver con quién realizar una Alianza para las próximas elecciones que en hacerse cargo del problema. La gente tiene más conciencia sobre el rol que cumplen los medios de comunicación porque también las redes sociales hicieron que cada uno de nosotros seamos un medio de comunicación.
Probablemente, nos lleve mucho tiempo resolver las incógnitas que giran alrededor del presente, pero como sociedad, al recuperar el debate, hemos vuelto al ruedo. Solo resta preguntarnos: 

¿Qué hacemos?”...


Andrés Belguich

viernes, 10 de enero de 2014

¿Te Acordás de los 90´s?


Miro hacia atrás y el paso del tiempo no deja de generarme cierta nostalgia, como también irritación ante la tendencia de algunas personas a repetir la historia una y otra vez. 
¿Te acordás de los noventa? ¿Te suena Vilma Palma? ¿Ricky Martin? ¿Las cámaras ocultas de ”Videomatch”? ¿Neustadt diciendo que si hay que “Meter la mano en la lata que no se note”?... Hasta Lanata era progre y delgado. ¿Te suena un tal Carlos que llegó desde La Rioja y se creyó “Maradona”, “Fangio”, “Monzón”, “Ginobili”. Jugaba al fútbol, al básquet, al golf, al tenis, viajaba en Ferrari, bailaba con odaliscas, y hasta se “comunicaba con marcianos”, mientras remataban el país al mejor postor. ¿Te acordás de Cavallo? Títere de los grandes mercaderes del mundo. Se robaron nuestros ahorros, vinieron las manifestaciones, las enfermedades, los suicidios, y hasta la renuncia del propio presidente. Me cambió el destino a mí, a vos, a tu familia, a todos los argentinos.
Nosotros como ciudadanos, quiénes tenemos derecho a decidir sobre el rumbo de nuestra Patria, en lugar de contemplar las explosiones de los misiles que los medios descargan a diario, leamos bien la historia, tengamos Memoria y dejemos a los grandes ilusionistas descansar.

Leo Studnitz y Andy Belguich (Integrantes de "NORTE")


TWITTER: @norte_ok

miércoles, 1 de enero de 2014

Comenzó el 2014 y...

Ya empezó el 2014 y la gente bonita elige su destino para vacacionar: "Punta del Este", "Miami" o algún depto en "Pinamar" o en "Villa Gesell". Nunca un "Cerro Champaquí". Aunque siempre hay uno "rebelde". Porque de seis hijos, uno le salió "progre". Que, detalladamente, de "progre" no tiene nada. Tiene 30 años, vive con Papa y Mama, le prestan el auto, le dan dinero... ¿Te acordás Andy lo comprometida que era la juventud de los setenta? Hoy tenemos a los chicos "Sanata", a los del "8N", los que maltratan a la pobre empleada doméstica porque no le planchó bien la remera de Bob Marley. Sigo con mi corso de preguntas: ¿DE QUE SE QUEJAN? Si se van cuatro veces en el año al exterior, tienen sus barrios cerrados, sus autos de alta gama. ¿Que queda para la gente fea como yo, que hace cuatro días que estamos sin luz, viajamos en cole o a pié y nos bancamo´ la calor con la pelopincho?. Esta gente linda tiene su propio local en el Shopping y se autodenominan "Locatarios". Toman a dos empleados haitianos (Nunca a un criollo, porque eso es de "pardo"). Aclaro, no tengo nada contra mis pares latinoamericanos, pero hay algo que me indigna: GENTE EXTRANJERA INSULTANDO A NUESTRA SEÑORA PRESIDENTA. ¡Que barbaridad! ... Bueno... Como les decía, son tan "exóticos" que se van de viaje a Cuba, toman mojito, fuman habanos, bailan salsa, disfrutan de sus playas hermosas y su clima bonito. Después vuelven a la Argentina y se dicen entre ellos, como en un coro de iglesia: "¡NO VAYAMOS MÁS A CUBA!", "¡ESE FIDEL ES UN DICTADOR!". 

Gente, País, Patria Grande... Sepan ustedes que la base del capitalismo es a base del sudor del pobre.


Por LEO STUDNITZ (Guitarra y Voz de NORTE)

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#LEOSTUDNITZ - #PANYCIRCO

miércoles, 13 de julio de 2011

Página 12: La mitad (Por Fito Páez)

Por Fito Páez *
Esta es la columna de Fito Páez que salió publicada ayer en la contratapa de Página/12.
Nunca Buenos Aires estuvo menos misteriosa que hoy. Nunca estuvo más lejos de ser esa ciudad deseada por todos. Hoy hecha un estropajo, convertida en una feria de globos que vende libros igual que hamburguesas, la mitad de sus habitantes vuelve a celebrar su fiesta de pequeñas conveniencias. A la mitad de los porteños le gusta tener el bolsillo lleno, a costa de qué, no importa. A la mitad de los porteños le encanta aparentar más que ser. No porque no puedan. Es que no quieren ser. Y lo que esa mitad está siendo o en lo que se está transformando, cada vez con más vehemencia desde hace unas décadas, repugna. Hablo por la aplastante mayoría macrista que se impuso con el límpido voto republicano, que hoy probablemente se esconda bajo algún disfraz progresista, como lo hicieron los que “no votaron a Menem la segunda vez”, por la vergüenza que implica saberse mezquinos.
Aquí la mitad de los porteños prefiere seguir intentando resolver el mundo desde las mesas de los bares, los taxis, atontándose cada vez más con profetas del vacío disfrazados de entretenedores familiares televisivos porque “a la gente le gusta divertirse”, asistir a cualquier evento público a cambio de aparecer en una fotografía en revistas de ¿moda?, sentirse molesto ante cualquier idea ligada a los derechos humanos, casi como si se hablara de “lo que no se puede nombrar” o pasar el día tuiteando estupideces que no le interesan a nadie. Mirar para otro lado si es necesario y afecta los intereses morales y económicos del jefe de la tribu y siempre, siempre hacer caso a lo que mandan Dios y las buenas costumbres.
Da asco la mitad de Buenos Aires. Hace tiempo que lo vengo sintiendo. Es difícil de diagnosticarse algo tan pesado. Pero por el momento no cabe otra. Dícese así: “Repulsión por la mitad de una ciudad que supo ser maravillosa con gente maravillosa”, “efecto de decepción profunda ante la necedad general de una ciudad que supo ser modelo de casa y vanguardia en el mundo entero”, “acceso de risa histérica que aniquila el humor y conduce a la sicosis”, “efecto manicomio”. Siento que el cuerpo celeste de la ciudad se retuerce en arcadas al ver a toda esta jauría de ineptos e incapaces llevar por sus calles una corona de oro, que hoy les corresponde por el voto popular pero que no está hecha a su medida.
No quiero eufemismos.
Buenos Aires quiere un gobierno de derechas. Pero de derechas con paperas. Simplones escondiéndose detrás de la máscara siniestra de las fuerzas ocultas inmanentes de la Argentina, que no van a entregar tan fácilmente lo que siempre tuvieron: las riendas del dolor, la ignorancia y la hipocresía de este país. Gente con ideas para pocos. Gente egoísta. Gente sin swing. Eso es lo que la mitad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quiere para sí misma.