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jueves, 25 de octubre de 2018

Una historia dramática en un show humorístico con un público activo


"Una diva, un show y una historia de la que serás parte", anuncia la producción de Última Canción en La Habana, un espectáculo varieté con tendencia al estilo y espíritu del formato café concert, con dos funciones realizadas desde su estreno este año y con tres funciones por realizar el sábado 27 de octubre y el sábado 3 y 17 de noviembre a las 22.30 hs en The House Bracco (Buenos Aires 1064). La obra está dirigida por Gigí Barrúa y cuenta con las actuaciones de Chula Vagione, Diego Moset y Mario Romeu.

Por Andy Belguich

Un espectáculo familiar cargado de humor en su forma con una pequeña historia dramática de fondo. Hay un contexto geográfico y temporal. Son los años `50 y estamos en Cuba con Fulgencio Batista al gobierno en medio de un evento artístico en un teatro en donde se desplaza una sexy y sensual cantante de boleros presentada por un mago que deslumbra con sus famosos trucos. Ambos son interrumpidos permanentemente por un inspector proveniente de los servicios de inteligencia que sospecha la presencia de enemigos del gobierno infiltrados entre el público. La música, la escenografía y la puesta en escena viajan en la misma sintonía.

¿Cuál fue tu desafío como directora?

Gigí Barúa: Yo empecé con esto que ya venía en proceso, o sea los chicos ya tenían la idea, tenían los textos, tenían trabajados los personajes, faltaba hacer un cierre a algunas escenas, algo más actoral, más desde lo chiquitito y bueno, yo estuve trabajando en estos últimos dos meses justamente para hacer eso. La cuestión más minuciosa, de pequeños detalles, mi trabajo fue llevado más a la acción dramática de todas las escenas. Aunque la escena sea chiquita, en cada una de ellas hay un mundo y yo trabajé sobre eso. Después la idea general estaba. La idea del comic ya estaba, ¿viste que aparece todo un mundo de comics ahí? De juegos también, que si bien ya estaba propuesto, faltaba desarrollarla. Yo lo desarrollé y fue muy fácil mi trabajo porque ya veníamos en un proceso de dos años de trabajar textos, de tener ideas de personajes así que agarré el final y fue como decir “bueno, ahora terminemos de preparar la torta y terminemos de decorarla” porque ya tenía todos los condimentos, estaba todo armado, así que fluyó todo rápido.

¿Cómo fueron los ensayos?

G. B: Mirá, se dio una cosita, yo hace un año atrás había visto un ensayo con otros actores y era una obra diferente. A veces viste que también pasa eso, tener a un actor diferente hace que los personajes sean diferentes, salvo el caso de Chula (Vagione) que interpreta a “Lupita”, la cantante, Chula cantaba igual, y ya me había gustado el trabajo y no tenía el final, no tenía algunas escenas resueltas pero el trabajo me había parecido interesante, me gustó la dinámica y cuando me propusieron terminar esto yo tenía muy claro porque ellos tenían muy claro lo que querían, entonces terminé de resolver la acción.

La parte técnica…

Sí, mi intervención fue más bien técnica. “La mirada va para acá, la mano va para allá”. Los movimientos, donde están ubicados los actores, qué hacen, cuándo lo hacen, todo está organizado. Eso para mí le da un plus de seguridad al actor y también a la obra. Aunque parezcan algunos momentos caóticos, el caos está organizado.

Algunas escenas dependen de la reacción del público, lo cual conlleva un margen para la improvisación…

G.B: Claro, también hay un espacio para improvisar. Hay momentos donde se puede improvisar tanto que hay una escena que se llama “la escena de la improvisación”, nosotros la llamamos “la escena bache”. La gente dice “ay, mirá que bien que resolvió el bache”. No era un bache, estaba pensado también. Hasta los momentos de improvisación estaban pensados y organizados.

El sábado 27 de este mes hacen su tercera función, ¿ya tienen fechas para noviembre?

Mario Romeu: Si, el sábado 3 y el 17 de noviembre también a las 20.30 hs en The House Bracco (Buenos Aires 1064).
G.B: Él escribió la obra (señala a Mario)
M.R: La idea fue crear un ambiente en donde el público se sienta protagonista de un varieté que tiene canciones, piezas de magia y hay una pequeña historia dramática.

Y un contexto temporal

M.R: Y un contexto temporal, exactamente.


domingo, 14 de octubre de 2018

La vida de Alejandro Magno al musical


Alejandro Magno, el rey de Macedonia, otra vez en el teatro con un musical que dejará al descubierto las verdaderas pasiones de quienes lo “amaron”. Una obra de Marcelo Rosa y Fernando Bachella con adaptación de Matt Lo Cascio.

Por Andy Belguich



Magno, la leyenda continúa, una producción del Grupo Arden que pone en escena la magnífica y perturbadora vida de Alejandro Magno. Conspiraciones, venganza, muertes, odio y amor, en una biografía no autorizada de quien supo conquistar Asia pero no pudo tomar el control de su vida, según describe la sinopsis de la obra musical dirigida por Matt Lo Cascio y Andrea Narvarte, con la asistencia de dirección de Nuris Pampiglioni y las actuaciones de Gabriela Obregón, Luciana Rodríguez, Rubén Deninno, Pablo Herrero, Franco Lesgart, Marcelo Longhi, Claudio Pavanetto y Agostina Cisnero. Quedan tres funciones los domingos a las 20.30 hs en La Sonrisa de Beckett (Entre Ríos 1051).

¿Por qué la elección de Alejandro Magno para ser el centro de la propuesta y cómo fue el entrenamiento con los actores?

Matt Lo Cascio: En primera instancia, yo no tenía planificado hacer ninguna obra este año hasta que vino Luciana Rodríguez que hace de Olimpia, la mama de Alejandro y nos ofreció a mí y a Andrea Narvarte, la otra directora, hacer una obra que ya existía desde el 2006, que se llamaba “Magno, un musical”. Nos trajo un libreto, nos pareció una figura interesante que no había visto nunca, más allá de Calígula, Alejandro Magno. Si bien Calígula retoma la figura, de hecho lo envidia mucho a Alejandro Magno, el busto conocido de Alejandro Magno tiene la nariz rota por Calígula, sus historias son muy similares, son dos personas que fueron enloqueciendo de alguna manera con el paso del tiempo. Si bien Alejandro Magno era un estratega increíble, evidentemente, había algo de su vida que lo estaba descarrilando un poquito, y me pareció interesante más que nada, no por Alejandro Magno, sino por todos los personajes que lo rodean. Cada personaje tiene su importancia y me pareció con mucho más textura los personajes que no fueran Alejandro Magno que Alejandro Magno. Como si Alejandro Magno fuera un rompecabezas que se forma con las partecitas de la gente que lo rodea y se va formando, primero con las ideas de su madre, el inculcarle que es hijo de Zeus, su padre, el querer hacerlo guerrero, Hefestión, en querer darle amor puro, que se deje querer, que quiera, Roxana, con algunos intereses extraños en la historia real pero acá casi con mucho amor; y cada personaje quiere algo del otro. Entonces me pareció mucho más interesante eso que la figura de Alejandro Magno así que nos dedicamos con Andrea (Narvarte) a trabajar ahí y a partir de esa decisión de adaptarlo porque en el texto la mayor parte de las cosas no estaban en la parte teatral, buscamos a los chicos que actúan por casting. Fuimos buscando en cada uno de los chicos, más allá de sus virtudes y de sus debilidades, que haya algo adentro de ellos que nosotros podamos explotar.

Trabajar sobre sus fuertes. En el caso de Agostina Cisnero (Roxana) el trabajo vocal por ejemplo…

M.L.C: Exacto. En el caso de Pablo Herrero (Alejandro Magno) el trabajo físico, en el caso de Pausanias esa tristeza y humillación, en el caso de Filipo ese porte de rey y del padre de todos, así te podría seguir enumerando a cada uno con sus virtudes. Fue un riesgo hacer esta obra y la verdad que ahora después del estreno te puedo decir que fue muy lindo, cómo que me siento orgulloso de ver lo que hicieron los chicos en vivo

¿Cuántas funciones quedan?

M.L.C: Quedan tres funciones más en La Sonrisa de Beckett (Entre Ríos 1051), los domingos 14. 21 y 28 de octubre a las 20.30 hs. Nosotros pedimos puntualidad más que nada porque es una obra larga, dura dos horas veinte, aproximadamente; y los sábados de noviembre (excepto el 17) vamos a estar a las 21 hs en el Teatro La Escalera (9 de julio 324).  


viernes, 5 de octubre de 2018

¿Qué serías capaz de hacer por un amigo?


Discepolín Vive – Teatro

Una comedia de la amistad que presenta a Jirafa y Gambetita, dos amigos que, de tan distintos, se piensan iguales y que darán la vida el uno por el otro. No lo pienses dos veces, una obra dirigida por Gonzalo Ortiz, con las actuaciones de Diego Enrique Lombardelli y Nicolás Ostoich, que se puede ver todos los sábados a las 22 hs en Teatro La Morada (San Martín 771).

Por Andy Belguich

Fotografía: Gonzalo Aranda

No lo pienses dos veces, una poesía de la amistad hecha comedia, dirigida por Gonzalo Ortiz y representada en el impecable trabajo actoral de Diego Enrique Lombardelli y Nicolás Ostoich, quiénes interpretan a Jirafa y Gambetita, una pareja de amigos fanáticos del futbol que fueron grandes jugadores en el club pero a causa de ciertos fracasos hoy se encuentran sin dinero y buscan soluciones impensadas para salvar el parripollo de Jirafa y poner en el geriátrico a la abuela de Gambetita.

¿Cuál fue tu búsqueda como director en No lo pienses dos veces?

Gonzalo Ortiz: La búsqueda fue simple, somos amigos, queremos hacer una obra juntos y ¿que nos une? el fútbol, el asado y la amistad. A partir de esa relación, empezamos a ensayar y surgió esta obra como creación grupal.

¿Cómo fue el trabajo actoral de ustedes en la composición de los personajes Jirafa y Gambetita? ¿Encuentran alguna identificación personal con ambos?

Nicolás Ostoich: En mi personaje (“Gambetita”) yo me basaba en mí mismo, un futbolista al borde del retiro, a ver cómo podía hacer corporalmente y cómo se podía manejar con Jirafa (Diego Lombardelli), que es un amigo de toda la vida, que fueron frustrados de chicos, que esperaban ser algo más y sin embargo no llegaron. Lo bueno que logramos con Diego (Lombardelli) es que ya nos conocíamos de antes y entonces hay una química muy buena al igual que con Gonzalo (Ortiz) que es el director. Eso yo creo que nos favorece a la hora de relacionarnos en escena. Sirve mucho ese contacto de alguien cercano, que uno es amigo y que ya sabe cómo propone.

 Diego E. Lombardelli: En el personaje mío que es Jirafa, un barrabrava, cuando empezamos a improvisarlo, buscamos palabras que identifiquen al estereotipo de barrabrava. El transero, el apretador, el heavy, el garca y en base a eso queríamos también corrernos de ese estereotipo y fui buscando por el otro lado, que a veces hasta se pone como un toque romántico o sentimental. Desde ahí fue la creación que fuimos construyendo. Un sentir mío que después fuimos compartiendo entre nosotros.

¿Cuántas funciones quedan?

G.O: Vamos a estar todos los sábados de octubre a las 22 hs acá en Teatro La Morada haciendo esta comedia de la amistad. Hasta dónde uno es capaz de llegar por un amigo y que quiere hacer realmente por un amigo y que no hace.

martes, 18 de julio de 2017

Sueño o realidad, pero siempre con memoria

Discepolín Vive - Teatro

Sueño blanco en Pradera del Ganso puede sonar al nombre de una obra más bien clásica y romántica, pero también hay que saltar un clásico prejuicio sobre la guerra de Malvinas cuando se piensa en que la temática será abordada desde una perspectiva sórdida, superficial y repetitiva. Sin embargo, lejos de eso está la búsqueda que realizan el director Carlos Romagnoli junto a las actuaciones de Juan Pablo Giordano (co-escritor de la obra) y Nicolás Jaworski, todos los viernes de julio a las 21:30 en Teatro La Escalera (9 de julio 324).


Por Lautaro Martínez Davico




Una obra que cuenta las experiencias de dos combatientes que decidieron quedarse en las Islas Malvinas luego de terminado el conflicto y que seguían firmes como nunca en un puesto de guardia sobre Pradera del Ganso, allí donde pasan todo tipo de situaciones de las que podrían haber pasado los soldados (o peor) allá por 1982. El delirio, la locura, el estado de confusión permanente, la sensación de estar soñando despierto y las contradicciones propias de pertenecer a un Ejército Argentino que con la dictadura militar traicionó a su historia, son algunas de las sensaciones por las que atraviesan los personajes y que llegan de lleno al espectador, con muy acertados cambios de ambientes que se trasladan a la música, a la iluminación y a algunos efectos visuales como el humo y también a una sorpresiva irrupción de un fantasmal y enorme General José de San Martín que dejará a más de uno con la boca abierta y que tiene un guiño a los geniales Monthy Python.

Se trata de gran material que ayuda a comprender, a realizar un ejercicio activo de la memoria, a reflexionar, a respetar y a concebir el territorio de las Islas Malvinas como un pedazo más de nuestro país, mas allá de que se produjo una guerra inútil e infame, comandados por los más grandes canallas que han gobernado (de facto) en la historia Argentina. Por eso cabe resaltar el trabajo realizado por todo el elenco. Además del director y los actores, Sueño blanco en Pradera del Ganso cuenta con Cristian Bosco como Asistente de Director, Lorena Fenoglio en Vestuario y Marcela Espínola Galante en la Producción General.

Discepolín Vive estuvo presente en la obra y tuvo la oportunidad de hablar con dos de los creadores de Sueño blanco en Pradera del Ganso, el director Carlos Romagnoli y el dramaturgo y actor Juan Pablo Giordano.

¿Cuánto hay de sueño y cuánto de realidad en esta obra?

Carlos Romagnoli: Se mezcla todo: está la realidad, está el sueño, está la ficción y está la crueldad todo junto. Nosotros obviamente hacemos un esfuerzo para acercarnos a que la gente perciba lo secreto, lo que no se vio. No se puede alcanzar la realidad, pero lo que hay es memoria, es decirle a la gente que esto pasó y que nos lo hicieron pasar.

Juan Pablo Giordano: De sueño es todo lo que estos dos tipos abandonados ahí en las islas pensaron durante tanto tiempo, para qué estuvieron ahí, para qué lucharon, para qué vivieron, sobre todo el sargento que viene de un pasado bastante oscuro se pregunta: ¿Valió la pena todo esto? ¿Vale la pena el ejército argentino? ¿Para qué existió? Esa es la cuestión que se pregunta el sargento más allá de la guerra. En el fragmento de la obra cuando el sargento se encuentra con San Martín en uno de los sueños que tiene, surge otro interrogante: Cuando tienen que pelear contra civiles, mandan una tropa entrenada, cuando tienen que enfrentar a un ejército de verdad, mandan chicos. Después, el sargento, en esa especie de limbo en el que se encuentra, empieza a reflexionar sobre eso, pero no puede tenerlo de manera conciente porque sino se tiene que matar, no puede asumirlo plenamente, lo asume en un estado de delirio, pero después vuelve a la realidad y cuando el soldado parece que va a desobedecer una orden, al sargento le sale su formación y autoritarismo, y eso es una constante contradicción que permanece en toda la obra.
El título “Sueño blanco en Pradera del Ganso” que pusimos con Carlos tiene que ver con el ruido blanco, tanto sea en sonido como en la luz. Es la lluvia, la estática, están todos los sonidos e imágenes juntas pero desordenadas. Es lo que no se soporta, es el sonido molesto de la radio cuando no sintoniza. Pradera del Ganso porque es el lugar de la última batalla, cercana a Darwin donde después fueron enterrados muchos de los cuerpos de los combatientes.

¿Cómo es tratar una temática tan dolorosa, tan presente en el inconciente colectivo de los argentinos, y realizar una obra que posee muchos cambios de estado de ánimo, incluso a veces rozando lo tragicómico y lo absurdo?

Juan Pablo Giordano: La temática me la aporta Carlos cuando me convoca y me dice que quiere hacer una obra sobre Malvinas, él lo tiene mucho más presente que yo ya que es casi de esa generación. A partir de eso empezamos a escribir, a leer, a buscar cosas y sobre las ideas que teníamos, sin haber leído nada todavía, nos dimos cuenta en que coincidíamos en muchas cosas pese a que los dos no somos de la misma generación. La temática se fue haciendo más presente en muchas cosas, no sólo en el texto sino en los cuerpos, cómo son dos soldados que están resistiendo ahí y no se fueron, que no se rindieron, cómo saben si la guerra terminó o no y que ven que llegan tropas inglesas. Es algo dialéctico, si ven que los ingleses siguen viniendo y ven que no se terminó la guerra, entonces hay que seguir resistiendo en ese pedazo de tierra que es Argentina.

Carlos Romagnoli: Cuando escribimos la obra nos empezamos a dar cuenta cómo de alguna manera acá hay un imaginario en donde hay gente que todavía la sigue luchando y la sigue teniendo presente, que es uno de los motivos por el cual escribí la obra, y después hay gente que parece que la quiere olvidar. Yo creo que en la lucha de la memoria se disputa esta guerra donde esta obra puede caber la lucha de los excombatientes donde plantean mantener la memoria, que es a donde nosotros nos tocó, porque verdaderamente más allá de que la guerra fue implantada en un gobierno ilegítimo, no deja de tener legitimidad el hecho de decir “este territorio es nuestro”. Hay pequeñas cosas, como la de repatriar a los cuerpos estando enterrados bajo suelo argentino, que influyen en la gente y terminan por cansarse del tema, no se mantiene un ejercicio activo de la memoria por lo que finalmente muchos terminan desistiendo de mantener una posición activa sobre la soberanía de las islas, siendo una patria cercenada y uno lo termina aceptando o naturalizando.

¿Tuvieron que tomar de experiencias de excombatientes para influirse en los personajes?

Carlos Romagnoli: Yo quería ir a la guerra. Cuando arranca el conflicto yo era dos años más chico que los más jóvenes que fueron a las islas. Todos queríamos ir, era una cosa media rara, la implantó un gobierno ilegal y todo el mundo quería estar. Algo estalló, no sé…hicieron algo mal los muchachos que fue explotar la conciencia popular. Cuando perdimos fue una cosa muy descarnadamente dolorosa, fue muy extraña porque hubo un silencio de parte de todos, mismos medios que antes saltaban y exaltaban por el evento y que luego todo pasó como si nada y uno quedó como “patinando”, y te queda patinando en la cabeza. Hace como 10 o 15 años que tenía la idea en la cabeza de estos dos tipos que se quedaron, que se salieron del ejército, se dieron por desaparecidos y se quedaron.

¿Ustedes creen que los excombatientes han atravesado por las experiencias que tienen los personajes en la escena?

Carlos Romagnoli: Creo que la realidad lo supera ampliamente, no podemos nosotros alcanzar ese nivel de experiencia. Excombatientes que nos vinieron a ver nos contaban cosas que si nosotros lo hubiéramos puesto acá hubieran dicho “no, es una exageración, esto es mucho”.

Juan Pablo Giordano: También, hay una parte en la obra donde se ve mucho humo y una luz roja donde los protagonistas ven llegar a algunos de sus colegas malheridos, y un excombatiente se sorprendió con esa imagen y nos preguntó cómo pudimos llegar a esa experiencia ya que era muy similar a lo que él vivió, nosotros le dijimos que sólo llegamos desde la ficción, lo contamos desde un sueño, pero él vivió eso: todo rojo, humo y saliendo gente de un lugar donde estalló todo. Para nosotros fue un sueño y para ellos fue real, es increíble cómo nosotros contamos algo como ficticio y surrealista y nos digan que esas situaciones fueron reales o incluso peor.


¿Cómo es manejarse dentro del ambiente del teatro independiente?

Juan Pablo Giordano: Hay que remarla mucho, hay promocionar todo lo que se pueda, el boca a boca lo más que se pueda, le decimos a la gente que nos recomiende. Hacemos promociones donde podamos, repartimos volantes, como todos, es un laburo de todos los días.

Carlos Romagnoli: Y, somos marginales (risas). Hay dos cosas que para mí pasan: primero, esto no es teatro comercial, en el teatro independiente nosotros elegimos el tema y nos mandamos. Si fuésemos empresarios tal vez buscáramos hacer Chiquititas o algo así, que obviamente tienen todo el derecho de existir, pero el tema es que hay muchas realidades en un país y en una sociedad y nosotros no nos podemos abrir a los problemas, le tenemos que presentar a la gente otras realidades que no son conformes para la sociedad, como dice García Lorca: “un pueblo al que no le importa el teatro, si no está muerto, está moribundo”. Pertenecemos a una expresión que depende terriblemente de la gente porque es la gente la que nos produce, no tenemos un productor que va a buscar el tema de moda o la onda y que busca una intención de lucro, por eso tenemos que poner precios accesibles a las entradas por ejemplo. Dentro de la escena independiente los productores son los actores, los directores y la gente, si alguno de ellos falta…no hay teatro.

martes, 20 de junio de 2017

Un reencuentro donde aflora lo que todos quieren ocultar

Discepolín Vive - Teatro

Divinos Siervos es una obra que trata sobre tres amigos de la infancia que se reencuentran después de 20 años porque uno de ellos los convoca para ofrecerles un trabajo. Este espectáculo, que transcurre en tiempo real y dura lo que duraría una reunión de trabajo, rememora experiencias, anécdotas y traumas de los protagonistas durante su niñez con la iglesia, ya que todos compartían un grupo de liturgia, y pone al exterior algunas cuentas pendientes que todavía no han sido saldadas.

Nicolás Vives: Fotografía

Discepolín Vive estuvo presente en una nueva función de Divinos Siervos en el teatro de la Manzana (viernes de junio a las 22 en San Juan 1950) y tuvo la oportunidad de hablar con sus protagonistas, la directora Magalí Eguiluz y sus tres actores: Anahí González Gras, Fernando Sierra y Martín Iriarte. La obra es de producción independiente y cuenta con la colaboración de Lisandro Benjamín Díaz en Diseño Gráfico, audiovisual y fotografía y María Fernanda Weber en Diseño de Iluminación.

Por Lautaro Martínez Davico


¿Cómo surgió Divinos Siervos? ¿Es una obra adaptada o es idea suya?

Magali Eguiluz: En realidad, los promotores de la idea fueron los tres actores que comenzaron improvisando y tenían material reunido de los ensayos. Estas improvisaciones se realizaron en el marco de un taller de actuación, haciendo estos ejercicios se entusiasmaron con esta idea (Divinos Siervos) y empezó a crecer. Cuando me convocan (yo compartía ese taller con ellos) me comentan que tenían unos 20 minutos de obra, después algunas cosas se modificaron pero la temática fue creada en ese espacio.

¿De dónde surge la inspiración para crear esta obra? ¿Qué significa para ustedes la nostalgia y el reencuentro dentro de sus vidas personales?

Fernando Sierra: Nosotros empezamos improvisando, como decía Magali, en un taller. Como consigna había un tema fuerte que era la religión, ahí comenzamos a compartir entre el elenco anécdotas y experiencias de niños con este tema que fue el disparador. Luego se empezó a colar otro tema que era la necesidad de trabajo, estos dos ejes eran los que queríamos trabajar.

¿Han tenido una influencia de la iglesia muy fuerte en sus vidas que han motivado la realización de este trabajo?

Anahí González Gras: Evidentemente sí, hay una influencia porque por algo surgió el tema y por algo llegamos a contar lo que contamos. La obra es una dramaturgia nuestra que tiene que ver con cosas que nos han pasado, y obviamente existen cuestiones donde uno va “ficcionando”, por decirlo de alguna manera. La religión y la iglesia han tenido una influencia en nosotros sobre todo cuando en la obra se hace foco sobre el grupo de liturgia, que eso realmente existió, ciertas vivencias existieron, hay anécdotas que contamos que de alguna manera alguno vio o vivió, hay mucho puesto de nosotros y también de un universo imaginario que trajimos puesto al servicio de esto que queríamos contar.

¿Cómo surge esta idea de cambiar un poco el paradigma de la escena teatral ubicando al público donde estaría el escenario y bajando la obra al público?

Magali Eguiluz: Es un punto de vista interesante, no lo había pensado así de poner el escenario donde está el público, sino más bien de hacer un poco al público partícipe, pero sin serlo porque sigue siendo espectador, la idea es que esté cómodo y que pueda mirar sin sentirse observado pero que se sienta un poco parte de la reunión, esa fue en un principio la idea. Lo que nos está sucediendo ahora es que la gente cuando entra a la sala, en las tres funciones que dimos aquí, se quiere sentar en las sillas de los actores, por lo que tuve que indicar al público dónde se tiene que ubicar. La premisa es borrar un poco ese espacio entre lo escénico y el público, y también tiene una reminiscencia de una idea de lo que es la actuación como forma de irrupción de la ficción en cualquier espacio físico, sin ser necesario un escenario.

¿La idea es seguir planteando lo mismo en cualquier espacio en donde se presenten?

Magali Eguiluz: Nos vamos adaptando a los espacios, vamos a ver cómo funciona la obra en un formato más tradicional al estilo picadero, con el espacio escénico abajo rodeado por una tribuna donde se ubica el público.

Como actor dentro de un espacio independiente ¿Cómo encuentran la escena local hoy en día?

Martín Iriarte: Nosotros nos organizamos repartiéndonos las tareas y hasta ahora, que es la tercera función, nos está yendo bien. Conseguimos este espacio que era en el que queríamos trabajar, tal vez hubiéramos querido extender la obra aquí uno o dos meses más. A veces, los tiempos disponibles en las salas son limitados y uno no puede instalarse en un lugar fijo para hacer un trabajo por mucho tiempo, eso podría ser una dificultad.

¿Cuántas funciones quedan?

M.E: Aquí en el teatro de la Manzana (San Juan 1950) nos quedan dos viernes. Después en julio nos mudamos y vamos a estar los sábados en La Morada a las 21 (San Martín 771), en agosto tal vez hagamos algunas funciones en un espacio no convencional y en septiembre estamos los domingos a las 20 en La Morada.

sábado, 10 de diciembre de 2016

"A la gran masa argentina"

Discepolín Vive – Teatro

“A la gran masa argentina” es una narración retrospectiva de experiencias relatadas oralmente que, desde el humor, plantea una historia imaginaria de la Argentina atravesada por la cultura peronista. A medida que progresa, llega al momento inicial del punto de partida.

En el marco de la Semana del Teatro Independiente, el Grupo Esse est percipi junto con Gente que Produce realizó una única función el jueves 24 de noviembre en Teatro La Morada celebrando sus 15 años. La obra se estrenó en diciembre de 2001 en una época de caos y crisis institucional en Argentina.

PH: Nicolás Vives

La acción transcurre en una panadería donde una “Evita” panadera, clama por su “Juan” que la dejo sola y sin la receta para que la masa leve y se eleve a su destino de grandeza”, apunta la sinopsis de la obra dirigida por Gustavo Di Pinto, junto con Enrique Gabenara en Dramaturgia. Con las actuaciones de Mecha Núñez, Analía Saccomanno, Nicolás Ortoich, Lali Farina, Claudia Simón, Gustavo Schnitzler, Diego Lombardelli y Jorge Martínez.

PH: Nicolás Vives

El Grupo Esse est percipi es una cooperativa de trabajo teatral que cuenta con 20 años de trayectoria produciendo espectáculos teatrales, dictando talleres de poética y participando, a su vez, en distintos festivales nacionales y provinciales. El grupo sostiene desde hace 15 años el Teatro La Morada (San Martín 771 P.A.) y en julio de este año presentaron su libro “Esse Est Percipi, 20 años en la construcción teatral rosarina”. Este material reúne cuatro de las obras que el grupo considera más significativas, entre ellas, “A la gran masa argentina”.   

sábado, 20 de agosto de 2016

El destino y la pasión se juegan en una cita a ciegas

Discepolín Vive - Teatro

Un ciego sentado en una plaza, que podría ser Jorge Luís Borges, recibe en el mismo banquillo a distintas personas con historias tan particulares y conectadas entre sí, que eligen contárselas con la intención de desahogarse y ser escuchados. Aunque esas historias le son ajenas al hombre ciego, pronto termina de involucrarse por completo. Lo que fue, lo que no fue, lo que pudo haber sido. ¿Destino, casualidad o mundos paralelos? Encuentros que cambian para siempre la vida de un grupo de personas. Así Mario Diament abre la puerta para Cita a Ciegas, una obra inspirada en Jorge Luis Borges se presenta a 30 años de su muerte, esta vez con la dirección de Walter Operto, viejo compañero de Diament en los `70, quiénes compartían su afición por el teatro y su afinidad por el periodismo. Walter comenta que en aquel entonces él había estrenado Ceremonia al pie del Obelisco, con dirección de Raúl Serrano, y luego Crónica de un secuestro, de Mario.


A 30 años de la muerte del escritor Jorge Luis Borges, Diament pone a un ciego que conversa en el banco de una plaza con las personas que se le acercan. La obra dirigida por Operto puede verse todos los sábados a las 21, en La Nave (San Lorenzo 1383).
El director contó que la primera vez que vio la obra en Buenos Aires le pareció muy aburrida, pero que sentía que si la misma tuviese buenas actuaciones y una buena dirección podría ser una obra de culto para el país y el mundo por la belleza de los textos y la riqueza en los diálogos.


- ¿Como fue el proceso de adaptación de "Cita a ciegas" de Mario Diament?

“Cita…” es, esencialmente, una obra de texto, pero no de un texto al que se pudiera abordar con las llamadas “improvisaciones o “acercamientos”, tan en boga en montajes teatrales experimentales y/o estudiantiles. Aquí la escritura teatral no se improvisa, no se altera ni se complementa. Es eso o nada. Y es, fundamentalmente, un texto de gran nivel literario. Este carácter de texto inmodificable representó, de entrada, un gran desafío para sus intérpretes. Y también significó una búsqueda no fácil para encontrar a un grupo de actores dispuestos a ponerle el hombro, el cuerpo, la cabeza, las emociones y algo más. También hubo que tener en cuenta su extensión de poco más de dos horas, una duración a la que teatristas y público nos habían desacostumbrado desde propuestas breves, y, a veces, más “físicas” que corales. No obstante, los intérpretes aparecieron y el trabajo se abordó con profundidad, alegría, mucho convencimiento y la certeza grupal  de estar construyendo sobre una literatura, repito, de gran vuelo literario y filosófico.


Otro gran desafío para el dramaturgo fue encontrar a los actores para el perfil de los personajes. Un elenco conformado por Héctor Bellomo, Guillermo Almada, Gloria Piñero, Adriana Felicia y Jorgelina Farioli. Acerca de su trabajo con los actores, Walter comenta: A la hora de empezar un trabajo de dirección, siempre recuerdo a los intérpretes un grupo de consignas y reglas clásicas de maestros que conocí y que de algún modo fueron formando mi propia mirada sobre el teatro. Entre ellos el rosarino Eugenio Filipelli, el porteño Jaime Kogan, el uruguayo Atahualpa Del Cioppo, el tucumano Raúl Serrano, el italiano Luis Mottura y el norteamericano Lee Strasberg. También trato de instalar en el trabajo de los actores una máxima del teatro griego clásico que, en mi opinión, sintetiza, de modo simple y claro, a muchas escuelas y corrientes teóricas acerca de la actuación. “No hagan de dioses, sean dioses”, enseñaban los maestros griegos a sus actores. En general, la máxima actúa con efecto positivo sobre la “búsqueda” del personaje por parte de su intérprete.

- ¿Que opinión te merece el concepto de "Cultura popular"?


Así dicho, el término sigue siendo un concepto demasiado amplio y demasiado abarcador de manifestaciones diferentes. Desde que comenzó a incluirse en ese espacio a la pintura de Berni y al teatro de Discépolo con el locro o el asado con cuero, preferí llamar “arte popular” a todo arte que abra la cabeza y exprese nuestros conflictos existenciales y sociales.

sábado, 9 de julio de 2016

Perón, Favio, y los agentes del desquicio

Discepolín Vive – Teatro

Pablo Fossa y Juan Pablo Giordano, una dupla artística que recrea momentos de nuestra historia a través de la ficción mechados con tintes paródicos en la que se abren puertas a muchas contradicciones y situaciones confusas. Así nace Agentes del Desquicio. Una reflexión poética sobre la Masacre de Ezeiza; escrita por Pablo Fossa y Juan Pablo Giordano, y dirigida por Pablo Fossa. Con las actuaciones de Gustavo Di Pinto (Almirón), Jorge Ferrucci (Almada), Ariel Hamoui (Aguirre) y Romi Tamburello (Gutiérrez).
A tres años del estreno, Agentes del Desquicio sigue realizando funciones a sala llena todos los sábados a las 22 hs en Teatro La Morada (San Martín 771. P. A.).


La obra se desarrolla el 20 de junio de 1973, en el hotel de Ezeiza. Perón vuelve, luego de 18 años de exilio y en las inmediaciones del palco de bienvenida se organiza  un dispositivo de seguridad que tiene como finalidad detectar infiltrados comunistas en el movimiento peronista para sacarlos de juego. Las habitaciones del hotel Internacional de Ezeiza, (lugar en el que se desarrolla la obra), se transforman en lugares de detención y tortura y en una de ellas Leonardo Favio irrumpe y salva la vida de ocho jóvenes detenidos. En el trascurso de la obra estallan las contradicciones entre los personajes provocando la permanente sensación de que cualquiera puede ser un infiltrado.
Son cuatro personajes, tres de ellos son parte de lo que fue la seguridad del fallido acto de bienvenida: Almada, un policía retirado; Almirón, un militar separado del ejército y Aguirre un chofer de sindicato. El cuarto personaje es Gutiérrez, una joven militante universitaria que se encuentra secuestrada, junto a otros militantes en el hotel, sospechada de ser una infiltrada comunista en el movimiento peronista.

La violencia no está ajena en nuestra historia política como país en un movimiento con próceres, desaparecidos y muertos a lo largo de todas las épocas. Un movimiento popular con una carga histórica llena de romance y tragedia.
A 43 años de la Masacre de Ezeiza, el coautor Juan Pablo Giordano cuenta como surgió Agentes del Desquicio.

Juan Pablo Giordano: - Con Pablo Fossa que es el otro autor de la obra, además de ser el director, hace tiempo que venimos pensando en el peronismo. Hicimos una saga que se llama Argentina Arde que data desde el ´55 en adelante. Perón vuelve el 20 de junio de 1973 bajo la presidencia de Héctor Cámpora. ¿Qué pasa? En el acto de Ezeiza, la derecha peronista tenía la orden de sacar a tiros a toda la facción izquierda peronista. Lo que sucede es que no contaban con que el acto iba a ser tan masivo. Dicen que hubo más de dos millones de personas. La Argentina tenía 25 millones de personas en 1973, por lo que estuvo el 10 por ciento de la población. Esa fue la génesis de la Triple A. Lo más triste es que era supuestamente la época en dónde no iba a haber mas violencia. Ni se nos hubiera ocurrido pensar que faltaba lo peor. Entonces elegimos ese periodo para ver como se fue pudriendo lo que podría haber sido mejor, y tomamos una anécdota de Leonardo Favio que ni bien terminado el acto, la derecha peronista secuestró a una veintena de militantes Montoneros que fueron llevados hacia el Hotel Internacional de Ezeiza para torturarlos y matarlos. Favio se entera de esto y va al hotel. Cuando los ve torturándolos, amenaza con matarse si no liberan a los detenidos. Entonces pactan liberarlos a todos a cambio de que no cuente nada. Montoneros lo había acusado de haber pactado con los torturadores y Favio, en el año ´75, contó que también lo iban a matar a él. Lo que sucede es que el tipo era conocido, lo habían visto llegar, no se podían atrever  a matarlo. Entonces desde esa anécdota construimos la obra, porque podemos hablar de la militancia peronista de izquierda y de los tres elementos que formaban la derecha peronista que después fue la Triple A. Los militares retirados, los policías retirados y la juventud sindical. Esa Triple A que formó el comisario Villar con José López Rega pasó a ser grupo de tareas del gobierno militar. Había policías que habían sido retirados en el año ´70 y López Rega los reincorpora para ser parte de esa cruzada contra los zurdos. Estaba el componente esotérico y las invocaciones para que volviera el General. Hoy en día vemos que son tres tipos absurdos, son un mamarracho, pero leyendo cosas de la época no podemos creer que eso haya existido.

En la logosfera del universo setentista fluoresce no solo la presencia inmanente de los bigotes como insignia distintiva de la derecha del peronismo y los famosos peinados y vestidos de la época, sino también la portación de armas como herramientas de una política militarizada.

Juan Pablo Giordano: - También lo que nos llamaba la atención era el grado de confusión porque en realidad no había tanta diferencia entre un sector y el otro. Había peronistas de izquierda y peronistas de derecha que habían hecho el colegio secundario juntos y que haban militado en Tacuara. Entonces, ¿que es lo que los separa? Nos reíamos un poco de eso, nos reíamos tristemente, porque ellos decían: “¿Quienes son ellos?” “¿Somos nosotros?” “¿Somos ellos?” “¿Como nos reconocemos?”.

Giordano menciona el material fílmico La Batalla de Argelia como método de aprendizaje sobre cómo reconocer al enemigo. Almirón le dice a su compañero Almada: “Para los franceses era más fácil. Al que no hablaba francés ¡PUM! Un tiro y listo ¿Cómo los reconocemos si hablamos todos el mismo idioma?


Juan Pablo Giordano: - Hubo una película que acá fue muy vista: La Batalla de Argelia. La vieron tanto los ejércitos de izquierda como el ejército argentino. Incluso aprendieron métodos de tortura. Acá no actuó acto tanto la escuela de la Américas sino mas la escuela francesa, sobre como reconocer al enemigo. Hay una famosa foto en Ezeiza, del tipo que lo están agarrando de los pelos, que lo están subiendo y le gritan “¡Montonero!”, hasta que uno lo reconoce y dice: “No le peguen que este es de la UOM de Quilmes”. “Perdoná, no te reconocimos. Había un grado de confusión muy grande. Se dice que hubo cerca de “sesenta o setenta muertos” pero hubo más de doscientos. Y lo más triste es que los crímenes de la Triple A no fueron catalogados como crímenes de lesa humanidad. Nosotros reflexionamos sobre esto, es muy difícil pensar en lo anterior con la brutalidad del golpe del ´76, que fue tan brutal que nos escapa el pensamiento. Es demasiado grande, demasiado oscuro. Como que se chupa todo alrededor, entonces la Triple A queda ahí. El mismo 24 de marzo del ´76 se dice que hubo casi 3 mil desaparecidos, y la triple A solamente mató a 500 personas. No se puede comparar. Por eso es como que queda alivianado algo que no debería ser liviano, porque mataron a 500 personas, sin contar los que mataron en Ezeiza. Es una forma de pensar lo que fue luego el golpe. Esa parte del ejército y esa parte de la policía que después fueron los grupos de tarea que querían deshacerse de todo tipo de zurdos, con colaboración de algunos dirigentes peronistas.

En la etapa de un peronismo dividido, Fossa y Giordano resaltan los delirios de ambición y la creciente desconfianza interna de tres locos incoherentes e incongruentes, adoctrinando de acuerdo al método de la Escuela Francesa a una joven montonera en el Hotel Internacional de Ezeiza y el temor de que el contagio marxista afecte a la cúpula del movimiento peronista.

Juan Pablo Giordano: - Tenemos un personaje más o menos realista que es el de la chica y tres disparates que no se pueden clasificar. Un militar retirado, un policía retirado y un joven de la juventud sindical. Almada, Almirón y Aguirre, para parodiar a la triple A. Si lo ponemos en tono realista, el mismo tono que le damos a la chica no vamos a hacer nunca una comedia porque son tipos que hacen cosas que no nos podemos reír. Son tan brutales que no nos podemos reír. Los tenemos que volver paródicos. Nos tenemos que burlar de ellos porque sino no nos permite ningún tipo de reflexión. Entonces ponemos un anclaje realista que es la chica y tres locos chiflados que no tienen ni pies ni cabeza, totalmente estallados, en los cuales podemos a partir de eso narrar un montón de cosas. El tipo que es fanático del pichón de López Rega, un tipo mesiánico que aprende de poesías en contra de los zurdos, que tiene visiones y quiere hacer docencia con los jóvenes. De eso se trataba la Escuela Francesa, de tomar al subversivo y explicarle por medio de torturas que está mal lo que esta haciendo. Que si no cumple van a matar a los familiares. Un montón de cosas para que se adoctrine.
Ese rol de la juventud sindical fue muy triste porque ellos mismos después en el ´76 fueron presos y torturados. Ni hablar de que estaban buchoneando a compañeros de fábrica que no eran ni militantes ni montoneros ni del ERP pero que estaban a favor de la lucha obrera. Terminaron siendo victimas de la triple A y después victimas de la dictadura. Aguirre es un pobre pibe, un pibe que le prometen cualquier cosa y el piensa que va a crecer, el negrito que lo tienen ahí obedeciendo y nunca le van a dar nada. Esa es un poco la metáfora de los tres personajes.

PH: Nico Vives

sábado, 2 de julio de 2016

El neogrotesco recupera sus reglas

Discepolín Vive – Teatro



El neogrotesco, una corriente representativa en nuestra cultura que se popularizó en el teatro argentino durante los años setenta como pilar fundamental de nuestra dramaturgia, manifestando las virtudes y debilidades de una sociedad alienada por la publicidad en la que tener es más importante que ser. Los secretos y prejuicios ocultos bajo la alfombra empiezan a esparcirse hacia la luz como polvo, y las familias en su afán de mantener la sonrisa, que “acá no pasó nada”, descorchan el único champagne que les queda para tapar las viejas miserias y volar en el sueño del ascenso.

Tenerlo Todo (obra escrita por Sebastián Villar Rojas y Vanesa Gómez, y dirigida por Carla Saccani) es una clara interpretación de la realidad como bandera clavada en el altar de nuestra sociedad, en la que el humor se desprende de las situaciones grotescas y absurdas que fácilmente pueden identificarse con la vida cotidiana de cada uno de nosotros, y nuestras risas cómplices no son más que una afirmación en la que todos participamos aún sin estar arriba del escenario.



Una familia de nuevos ricos se reúne a celebrar la inauguración de un súper departamento con vista al río. Brian, el hijo menor, devenido recientemente en empresario gastronómico, demora en llegar.

La directora rosarina, Carla Saccani nos contó que la propuesta surgió por el director y dramaturgo Sebastián Villar Rojas, compañeros del Movimiento VEA Teatro Rosarino, que había escrito esa obra para el concurso de la Comedia Municipal de Teatro y no había sido seleccionado.

Yo le dije a Sebastián (Villar Rojas) dejame que lo dirija. Ahí comenzó el proceso de elegir a los actores, que me tomé bastante tiempo porque quería pensar bien el actor justo para cada personaje, comenta la directora. - Volví a trabajar con Marita Vitta en el personaje de Rita y con Juan Carlos Capello, que habíamos trabajado juntos en lo que fue “Caperucita, un espectáculo feroz” de Javier Daulte, y después con Mónica Toquero, que nos habíamos conocido en esto de la militancia por las comedias tanto la municipal como la provincial, y después los otros actores que son Macu Mascia, Lionel Fuentes y Marcos Cettour. Tres son actores en formación del laboratorio que coordino junto a Marina Lorenzo y Emmanuel Alanis que es el asistente de dirección, también parte del laboratorio. Después se suma Jorge Nieto, el escenógrafo más importante de la ciudad, con mucho para enseñar. Agustina López, la vestuarista, también hizo un trabajo increíble.




Tenerlo Todo: Viernes de julio a las 22 hs en Caras y Caretas (Corrientes 1518)

martes, 7 de junio de 2016

“Atreverse a soñar en 1982 era más difícil que ahora”

 Discepolín Vive – Teatro

“Atreverse a soñar en 1982 era más difícil que ahora”

Fabián Fiori, el actor rosarino que actualmente participa en “La Leona”, debutó como director en su ciudad natal con “Sueño de Barrio”, una adaptación del cuento de Roberto Fontanarrosa, en la que se juzga en una comisaría a un hombre por haber tenido un sueño erótico con su vecina.


Fabián Fiori, actor de la serie televisiva La Leona en el rol del comisario Márquez, estrenó su primera obra en Rosario como director, “Sueño de barrio”, una adaptación del cuento de Roberto Fontanarrosa.
Sueño de barrio narra las peripecias que sufre Pendino, un pacífico vecino, al ser juzgado por haber tenido un sueño erótico con la joven Celina Bustamante. Reunidos en la comisaría, los personajes intentan develar si hubo o no consumación del hecho “impuro” en el sueño de Pendino, a través de una reconstrucción de los acontecimientos dirigida por el comisario y de la cual participa obligadamente el sumariante Bermúdez en una hilarante actuación.


Discepolín Vive con el elenco integrado por Adrián Viola (El comisario); Diego Jozami (Pendino), Marcelo Romero (El sumariante), Florencia Martín Asinari (Celina Bustamante) y Celina Hernández (Señora de Bustamante), con dirección de Fabián Fiori, junto a algunos integrantes del equipo técnico: Julián López (diseño y operación de luces) y Esteban Cavallero (asistente de dirección).
PH: Nico Vives

¿Cómo lograste la adaptación de Sueño de barrio?

-          Es una obra que ya estuvo puesta en muchas oportunidades. La primera vez que yo tuve noticias de su estreno fue en 1982 en el marco de “País cerrado, Teatro Abierto”, aquí en Rosario por el director Pepe Costa. Es un placer transitar un texto del negro Fontanarrosa porque habla por sí solo. El negro tiene esa capacidad de contar con lujo de detalles que le da al director y al actor un montón de lugares desde donde aferrarse para poder seguir adelante, y un placer enorme porque la familia del negro nos dio los derechos enseguida y eso nos facilitó poder empezar a trabajar en esta sala emblemática de la ciudad de Rosario, en Arteón, que cumplió 50 años y nosotros pudimos sumarnos al festejo con este trabajo.

¿Creés que existe una clave para hacer reír?

-          El negro lo decía: Lo único que más quiero es que lean el libro y me digan: “¡Como me cagué de risa!”. Nosotros nos propusimos seguir esa línea. Lograr que la gente haga venga y se cague de risa literalmente. Esta obra tiene un mensaje muy bueno y muy osado para la época en que fue escrita. Una época en la que era muy difícil soñar. Y Pendino, que es el protagonista de la historia, justamente, es “enjuiciado” por haber tenido un sueño con una señorita. En ese contexto en el año 1982, atreverse a soñar era mucho más difícil que ahora. Aunque ahora, en este momento clave, creo que es mucho más difícil que hace unos años atrás.

¿Cómo surgió esta selección de actores para los perfiles correspondientes?

-          Es una muy buena pregunta porque la selección surge a partir de uno de los actores. Marcelo Romero que es el sumariante, tenía un proyecto anterior, el cual se venía diluyendo y cada vez que hablaba conmigo parecía un pulpo al que le iban amputando un tentáculo porque se iban cayendo actores, y entonces me propuso actuar y dirigir esta obra. Yo de hecho, no había dirigido nunca pero ya sentía las ganas de hacerlo. No es que yo elegí el momento para largarme a actuar sino que el momento me eligió a mí. Leí el texto y a partir de ahí con ese personaje que tenía empecé a seleccionar el resto de los actores que, lógicamente, gracias a Dios son muy talentosos porque yo les he pedido trabajo y me han dado siempre el 110% de lo que yo les pedía. Pero fundamentalmente son excelentísimas personas, porque yo sabía que en un proyecto de teatro independiente es una maratón larguísima y necesitaba gente que pueda llevar adelante un esfuerzo tan grande. El resultado está acá. La gente se divierte mucho, nosotros disfrutamos haciéndolo y todo esto nos hace sentir que el esfuerzo no fue en vano.

Próximas funciones

-          Acabamos de estrenar el 27 de mayo, hoy fue nuestra segunda función a la que todos los actores y actrices temen pero fue una función bellísima, fantástica y vamos a estar hasta el viernes 08 de julio. Es decir, todos los viernes de Junio, y el primer y segundo viernes de Julio a las 21 hs en Teatro Arteón (Sarmiento 778, P. A. Rosario).

martes, 24 de noviembre de 2015

"Quiero gritar que te quiero"

Discepolín Vive – Teatro




Discepolín Vive estuvo presente durante la obra “Quiero gritar que te quiero” producida por: Gente que Produce para Esse Est Percipi en Teatro La Morada (Rosario) y habló con el director Gustavo Di Pinto y la actriz Aimé Fehleisen.





¿Cómo fue el desafío de armar una obra con diez actores en escena?

-         G. Di Pinto: En principio complicado. Es una continuación de una historia que ya veníamos contando (“Quiero que gustes de mi”). Se simplificó un poco en cuanto a la historia que queríamos contar y que algunos personajes que venían de aquella historia ya están definidos. Hicimos un casting para aquellos personajes que queríamos incorporar y después fue un año y medio de ensayos. Pero por otro lado también es muy divertido. A nosotros nos resultaba interesante las posibilidades de cruces entre los personajes.

Entre la comicidad y el absurdo de cada escena, aparece el deseo y la búsqueda de la felicidad en cada personaje, y esa búsqueda pasa a ser una cuestión divertida para el espectador y en la aparición del pasado permanente y la culpa en cada uno de los perfiles

-         G. Di Pinto: Tuvimos que plantear situaciones que nos hubiesen pasado o les hubiese pasado a alguien cercano o que nos pudiera llegar a pasar, porque me parece que lo más divertido y absurdo se encuentra justamente en las relaciones que uno entabla cotidianamente que cuando uno las observa desde afuera son muy graciosas.

¿Cómo compusiste tu personaje?

-         Aimé Fehleisen: Inés, mi personaje, ya venía de la obra anterior (Quiero que gustes de mi) y acá lo que se hizo fue profundizar más en la historia de ella. En esa cuestión que tiene que ver con su soledad, buscando un amor, con ese deseo permanente de que alguien la quiera. Sus amigos no la podían contener y entonces ella decide escapar hasta que termina dándose cuenta de que igual necesita de sus amigos y de su hogar

Tanto como Inés como con los demás personajes están, en algún momento, motivados a salir de su propio aislamiento

-         A. Fehleisen: Claro, más allá de su vida propia (Inés) que venía bastante trabada, tuve que trabajar en la cuestión de alguien que no se encuentra a si mismo pero que, a su vez, es un factor importante en la unión de otras personas.

Buscando un complemento como todos nosotros en el presente cotidiano

-         A. Fehleisen: Si, es un personaje que, a su vez no sólo tiene la conexión dramática con sus compañeros, sus amigos, con esos amores nuevos que le surgen, sino también con el público, que fue lo que más me gustó de esta propuesta.

¿Qué es el deseo para ustedes?

-         Gustavo Di Pinto: Si es lo primero que me surge, se me ocurre que es el teatro. Para mí es el teatro.

-         Aimé Fehleisen: Para mi es un motor el deseo. Un motor que te lleva por la vida.


Una obra para reír y reflexionar. “Quiero gritar que te quiero”.
Viernes 27/11: ¡Última Función del año! 22 hs En Teatro La Morada (San Martín 771. P.A.).











PH: Nicolás Vives