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lunes, 21 de mayo de 2012

Por una reparación al pueblo español

María Carmen del Valle García, Manolo Molina Holguera, Isabel Pérez Alegre y Luis de las Barreras Galán.


Cuatro nuevos querellantes de la megacausa que lleva Servini de Cubría sobre los crímenes de lesa humanidad durante el franquismo relataron a Página/12 los motivos de sus presentaciones.
La magistrada María Servini de Cubría recibió el mes pasado 54 nuevas demandas de ex presos políticos nucleados en la asociación “La Comuna” de detenidos por el régimen franquista entre las décadas del 60 y 70. Sus demandas se integraron a la megacausa argentina que a través de principios de justicia universal podría investigar los crímenes de lesa humanidad y genocidio cometidos por la dictadura española entre 1936 y 1977. Página/12 conversó con cuatro de los nuevos querellantes durante su visita a Buenos Aires.
Manolo Molina Holguera (64), Isabel Pérez Alegre (63), María Carmen del Valle García (59) y Luis de las Barreras Galán (63) conforman la última generación de víctimas de la dictadura. Son veteranos de una lucha colectiva: vivir bajo identidad falsa, sufrir la persecución de las brigadas franquistas, dormir en los ratos libres tras noches dedicadas a la impresión de propaganda. En tiempos de la dictadura española, militaron en el Partido Comunista Marxista Leninista ( Página/12 ), actividad por la que los detuvieron en distintas oportunidades.
A 35 años de la recuperación de la democracia en España, reclaman justicia por la persecución, reclusión y torturas que sufrieron y una reparación histórica del pueblo español. Su país les ha cerrado definitivamente las puertas con la condena a Baltazar Garzón en febrero pasado, el único juez que intentó investigar esos crímenes. La mayoría de las causas abiertas en el país ibérico fueron archivadas sin que se tomara medida alguna, según afirmó en su informe “Casos cerrados, heridas abiertas” Amnistía Internacional.
La asociación La Comuna basa su nombre en la forma solidaria en que los presos políticos se agrupaban en la cárcel. Como Manolo, Isabel, Carmen y Luis, la mayor parte de los detenidos por motivos ideológicos –hubo decenas de miles– fueron amnistiados, una vez muerto el general. Sin embargo, las leyes por las que se los condenaron continúan en un paraguas de legalidad y, por tanto, en los papeles y para la historia, todos ellos aparecen como culpables.
Es una historia silenciada, asegura Manolo Molina Holguera. “La mayor parte de la población entiende que lo que hizo el franquismo después de la guerra (mal llamada ‘civil’, entre 1936 y 1939) fue un horror, en que se cometieron crímenes de lesa humanidad. Pero no muchos consideran que la dictadura fue horrorosa hasta el final.” En ese sentido, explicó que su integración a la querella argentina “no es por ir a la Justicia simplemente”.
“Es el hecho de que se recupere la verdad, que se repare la historia del pueblo español –asegura–. Porque si no pareciera que España es el país que conquistó América y que masacró a los indios. Y el país que luego masacró a los rojos. ¡Joder! Eso no se puede admitir. Hay que llevar el convencimiento a la gente de que en el país ha habido personas que han luchado por la libertad y que si no han conseguido imponerla es porque ha habido unos hijos de puta que los han masacrado. Mientras eso no se reponga, no hay paz.”
Para Carmen, el golpe del general Francisco Franco quiso borrar del mapa histórico los avances progresistas del gobierno de la Segunda República en España. “Fue uno de los estados más progresistas en, por ejemplo, aspectos feministas de toda Europa. Las mujeres tenían derecho al aborto, al divorcio, se discutía el derecho al voto femenino. En el ’36 todo eso desapareció. Con el franquismo fue ‘todas a las iglesias’. Se empezaron a llevar las faldas por los tobillos, para trabajar debían pedirle permiso a su marido o a su padre, y todos los matrimonios civiles quedaron anulados.”
“El de mis padres, por ejemplo”, acota Luis. “Yo creo que necesitamos justicia por la justicia en sí. ¿Cómo puede una sociedad, y contestadme ustedes los argentinos, continuar la vida normalmente cuando hay ciento y pico mil personas enterradas sin reconocer y sin ponerle el nombre y sin poner un sitio donde sus familias puedan decirle adiós, sin que se busque a los hijos robados de las presas por monjas (Garzón estimó que son alrededor de 30 mil), sin que cuente en la historia que somos tan vergonzosos y tan cobardes que les seguimos teniendo escondidos, sin que salga en los papeles?
Isabel asiente. “Y que las personas responsables de eso hayan sido ministros hasta en la democracia, como el caso de Fraga y otros muchos que han participado activamente en la dictadura, que son responsables. Sin hablar de altos cargos en la policía, en empresas. Gente muy reconocida socialmente que parece que su pasado ha sido estupendo.”

martes, 24 de enero de 2012

Baltasar Garzón afronta el segundo juicio en su contra


En calidad de observadores asisten al proceso miembros de Human Rights Watch y la Comisión Internacional de Justistas. Amnistía Internacional calificó de "escandaloso" el hecho de que el magistrado "sea juzgado por buscar la justicia, la verdad".


Aún sin la sentencia del proceso que comenzó y finalizó la semana por haber autorizado presuntas escuchas ilegales, el reconocido magistrado español y figura internacional de la defensa de los derechos humanos volvió a comparecer ante el Tribunal Supremo español, esta vez por haber iniciado una investigación sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el la Guerra Civil (1936-1939) y la dictadura franquista (1939-1975). Antes de entrar, saludó a las cientos de personas que se movilizaron en señal de apoyo y luego ingresó a escuchar las acusaciones en su contra que incluyen un pedido de inhabilitación por 20 años.

Dos organizaciones de extrema derecha, el pseudosindicato Manos Limpias y y la asociación Libertad e Identidad, acusan a Garzón por haberse declarado competente en 2008 para investigar los crímenes cometidos por el franquismo. La fiscalía pide la absolución. Garzón acusaba al dictador Francisco Franco y a 44 altos funcionarios de su régimen, todos ya muertos, de delitos contra los derechos humanos.

Suspendido desde hace dos años como juez instructor de la Audiencia Nacional española, Garzón está acusado de haber ignorado intencionadamente la Ley de Amnistía de 1977 cuando en 2008 se declaró competente para investigar la desaparición de más de 100 mil personas durante la Guerra Civil y la dictadura franquista. Pero tuvo que abandonar esta investigación porque la fiscalía le obligó a inhibirse.

La semana pasada, Garzón fue sometido a un primer juicio por prevaricación, acusado de haber violado el derecho de la defensa al haber ordenado la intervención de conversaciones en prisión entre los presuntos cabecillas de una vasta trama de corrupción y sus abogados, en la denominada trama Gürtel.

Garzón, de 56 años, alcanzó renombre internacional con el inicio de procesos contra los represores de la última dictadura militar en Argentina y por haber ordenado la detención del dictador chileno Augusto Pinochet en Londres, en octubre de 1998, aunque al final no consiguió su objetivo de que este fuese extraditado a España.

En calidad de observadores asisten al proceso miembros de Human Rights Watch y la Comisión Internacional de Justistas. Amnistía Internacional calificó de "escandaloso" el hecho de que el magistrado "sea juzgado por buscar la justicia, la verdad y la reparación para las víctimas y los familiares de una violación masiva de derechos humanos".

lunes, 23 de enero de 2012

Fuerza, Garzón

Por Ana María Figueroa 

Por qué, quiénes y cómo hace más de quince años que denuncian por prevaricato a Baltasar Garzón, cuestionándolo en su idoneidad, imparcialidad, profesionalidad, independencia, honorabilidad.

Si respondemos a estas preguntas, entenderemos los tres juicios que está enfrentando y que podrían terminar con su inigualable carrera de juez, reconocida mundialmente, que hizo que abogadas/os, juristas y ciudadanos lo miráramos con respeto, admiración, por su dedicación, su coraje, por haber aplicado el principio de Justicia universal, que tuviera tanta incidencia para las democracias sudamericanas en la lucha contra las graves violaciones a los derechos humanos en los autoritarismos de los ’70.

Baltasar Garzón tiene un origen humilde, hijo de familia campesina del interior de España, que debió trabajar muy duro para estudiar abogacía; es el hijo dilecto del pequeño pueblo donde nació, Torres, entre montañas, y tanto es así que una calle pintoresca y arbolada lleva su nombre. Ganó por concurso la plaza de juez de instrucción de la Audiencia Nacional en un país que mantiene una organización política monárquica y una judicatura corporativa mayoritariamente apegada a las tradiciones y las solemnidades.

Siempre tuvo claro que su función de juez debía desempeñarla dentro del marco de su jurisdicción y competencia en estricto apego al estado de derecho; de esa manera, con coraje y aun a costa de su seguridad y la de su familia, combatió la corrupción, el terrorismo, delitos internacionales y globalizados, por ello tuvo graves problemas, ya sea cuando persiguió y encarceló a los responsables de los GAL, como ahora con el caso Gürtel, sin tomar en cuenta que el PSOE o el Partido Popular estuvieran en ese momento en el gobierno o fueran mayoría. Habían cometido delitos y él era un juez de instrucción independiente. Como siempre Garzón repite: “Si un juez tiene miedo, debe dimitir; no se puede ser juez y no cumplir con la función”.

Hemos seguido vía web y la información con periodistas acreditados en la tercera semana de enero, el juicio por el caso Gürtel y sus análisis, donde Garzón sostuvo que no violó garantías de los detenidos para con sus abogados, explicó que fueron medidas tomadas en respeto a la legalidad, ante denuncias de la policía judicial y de los fiscales contra los internos por indicios preexistentes, por lo que ordenó intervenir comunicaciones de los imputados para evitar la continuación de la acción delictiva y que sacaran del país con destino a paraísos fiscales más de 20 millones de euros producto del ilícito, evitando el blanqueo de capitales. Advirtamos que, una vez separado de su cargo, el juez que le sucede, Antonio Pedreira, mantiene y extiende la medida, y contra éste no hay cuestionamientos ni enjuiciamiento. De la misma manera, los fiscales anticorrupción las validan y tampoco son sancionados. Sólo es contra Garzón...

Mañana comienza el segundo juicio por prevaricato, o sea, no aplicar la ley 46 de amnistía del año 1977 que establecía la impunidad de los crímenes del franquismo, cuando se declara competente al ser sorteado para investigar la desaparición de más de 100 mil personas. El juez Garzón aplicó la Constitución de España de 1978, que impone el cumplimiento de los tratados internacionales aprobados por el país, por lo que, al igual que en la Argentina, corresponde la aplicación de los tratados internacionales sobre derechos humanos como ley de jerarquía suprema.

La Justicia española cobró prestigio cuando el propio Garzón investigó, aplicó el principio de Justicia universal y ejerció su competencia contra el ex dictador de Chile Pinochet, ordenando su detención en Inglaterra; contra militares argentinos, cuando la Justicia de nuestro país hacía prevalecer las leyes de obediencia debida, punto final e indultos; cuando perseguía a los responsables por los delitos de lesa humanidad de Guatemala, de Africa, las violaciones en la cárcel de Guantánamo; pero hacer lo que debe en su propio país, cuando fueron recobrando poder los herederos de Franco, marcó el límite de lo que el poder político y económico puede tolerar.

La tercera causa que se le imputa es relativa a un curso en la Universidad de Nueva York; tres veces fue denunciado y tres veces archivado ante el Consejo del PJ y una vez con igual suerte ante la Sala Penal, siempre por no constituir delito, pero se vuelve a insistir.

Los argentinos sabemos por experiencia que aunque muchas veces pretendieron someternos y disciplinarnos, la Justicia termina abriendo puertas y llegando; si no es en España, podrá elevar su caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. No está escrita la última sentencia. Baltasar Garzón siempre estará unido al concepto de juez probo, profesional, incorruptible, independiente, con coraje, incansable, sometido sólo a la ley y a la defensa de los derechos humanos. La imagen de su voz disfónica del 19 de enero quizás es la consecuencia de lo que quiso gritar y por su hombría de bien no pudo: su decepción ante la sumisión de sus pares. Pero sólo es un paso en la adversidad. Como decimos aquí: “Fuerza, Garzón”; como dicen en su tierra las manifestaciones de apoyo “Garzón es inocente”, “Garzón es valiente”, “España al revés”.

* Jueza de la Cámara Federal de Casación Penal, Sala II. Doctora en Ciencias Jurídicas y Sociales, FCJS - UNL. Doctora en Derecho, FD - UNR. Profesora Titular Ordinaria de Derecho Constitucional, FD - UNR.

martes, 17 de enero de 2012

Juez español Baltasar Garzón llevado ante la justicia por escuchas ilegales



El juez español Baltasar Garzón llegó este martes al Tribunal Supremo para sentarse por primera vez en el banquillo de los acusados por presuntamente haber ordenado escuchas ilegales en un caso de corrupción, se trata de un primer proceso contra el magistrado que será juzgado la semana próxima por investigar crímenes del franquismo.

A Garzón, de 56 años, lo esperaba a las afueras de la institución una concentración de apoyo. En la audiencia el juez escuchó las alegaciones de su abogado defensor, Francisco Baena Bocanegra, quien se quejó de faltas en el procedimiento del juicio que se celebra en el Tribunal Supremo de Madrid.

También pidió que se le garantice la posibilidad de poder recurrir en segunda instancia a la Sala 61 del Tribunal en caso de una posible condena.

El defensor Baena Bocanera planteó además la recusación de los magistrados Luciano Varela y Manuel Marchena, por considerar que su imparcialidad está comprometida al ser éstos los instructores de otras dos causas abiertas a Garzón: la relativa a la Memoria Histórica y la que le investiga por los patrocinios de los cursos que impartió en Nueva York (Estados Unidos) entre 2005 y 2006.

Sobre esta última causa, el magistrado es investigado por la desestimación de una querella por delito fiscal contra el Banco Santander, luego de que esta entidad financiara dichos cursos.

La investigación en este caso está en curso y la justicia aún no fijó una fecha de juicio.

Garzón está imputado por "uso de instrumentos de escucha y grabación en violación de las garantías constitucionales" en la investigación de un escándalo de corrupción conocido como "trama Gürtel", que a inicios de 2009 implicó a altos cargos del Partido Popular (PP, derecha), que gobierna España desde diciembre.
El caso Gürtel es conocido como uno de los más escandalosos episodios de corrupción política de la historia democrática en España.
Suspendido de sus funciones desde mayo de 2010, el juez Garzón tiene pendientes dos casos por presunta prevaricación, es decir, por tomar una decisión injusta a sabiendas, hecho que llevó a sus colegas a denunciar una maniobra política.

El magistrado español es conocido por la detención del dictador chileno, Augusto Pinochet, en 1998 en Londres.

Asimismo, se prevé que este 24 de enero el mismo Tribunal Supremo de Madrid juzgue a Garzón por querer investigar sobre los más de 100 mil desaparecidos de la Guerra Civil española (1936-39) y de la dictadura franquista (1939-75). A pesar de la existencia de la ley de amnistía aprobada en España en octubre de 1977.

Estamos ante un hecho que avergüenza a la democracia española, a la justicia y al propio Tribunal Supremo que es juzgar a un inocente, en primer lugar por haber querido juzgar al franquismo y también por haber querido luchar contra la corrupción", declaró el diputado Gaspar Llamazares, a las puertas del tribunal.

"Se han abierto tres causas contra el juez Garzón, es un hecho insólito y sin precedentes", agregó a los periodistas el abogado defensor.

Si el juez es declarado culpable podría ser condenado a un máximo de 17 años de inhabilitación profesional, lo que supondría el final de su carrera.