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martes, 26 de marzo de 2013

Carlotto afirmó que el Papa "nunca habló de los desaparecidos, ni de los nietos"

26.03.2013 | Aseguró que "nunca" cambió su opinión sobre el flamante Sumo Pontífice

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo le reclamó al nuevo jefe de la Iglesia Católica un "gesto" de reconocimiento a la lucha de los organismos de Derechos Humanos. Nora Cortiñas, de Madres Línea Fundadora, se sumó a las críticas. 

Por: 
Tiempo Argentino


A una semana de la asunción de Jorge Bergoglio como Papa continuaron ayer los cuestionamientos en relación al rol que sostuvo durante la última dictadura cívico militar, cuando era superior provincial de los jesuitas en Buenos Aires. Tanto la titular de Abuelas, Estela Carlotto, como su par de Madres Línea Fundadora, Nora Cortiñas, criticaron la falta de compromiso que mantuvo el religioso durante el terrorismo de Estado. Después del acto del domingo al cumplirse el 37 aniversario del golpe, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo recordó que el ahora máximo responsable de la Iglesia Católica "nunca habló de los desaparecidos ni de los nietos" y le reclamó "un gesto" de apoyo a los organismos de Derechos Humanos y al trabajo que desde hace 35 años realiza la institución localizando a hijos de desaparecidos apropiados en la última dictadura y devolviéndoles su verdadera identidad. 
"Siempre tuvimos ganas de hablar con él. Esperábamos que nos convocara como máximo exponente de nuestra Iglesia en Argentina pero nunca nos llamó. Esto lo digo con dolor y para que se revierta, no para condenar. Nunca habló de nuestros desaparecidos ni de los nietos que estamos buscando", aseguró la dirigente en diálogo con radio Del Plata.
En ese sentido, Carlotto manifestó su deseo de tener un encuentro con Bergoglio ya sea cuando el Papa venga a la Argentina o en el mismo Vaticano: "Podemos viajar, conversar y darnos la mano que nunca nos dimos. Tenemos confianza en él. Le deseamos lo mejor, que el Espíritu Santo lo ilumine y sea el Papa que espera el mundo", aseguró.
La titular de Abuelas también rechazó haber modificado sus dichos luego de haber cuestionado la designación de Bergoglio por el papel que tuvo en la última dictadura. "No cambiamos nuestro discurso según la ocasión", señaló. Y agregó: "Es argentino, lo cual nos da una inmensa satisfacción, nos pone contentas, ya que es bueno para Argentina y para Latinoamérica que sea Papa un hombre que vivió, sufrió y fue feliz en esta tierra, porque va a saber lo que necesitamos desde la Iglesia".
Sobre el tema también se refirió la titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas, quien advirtió que durante la última dictadura el ahora Papa "no cumplió el rol que tenía que cumplir ante el horror". Y agregó: "Bergoglio ocultó y dejó de decir cosas que su investidura lo obligaba a decir. No sé si lo hizo por miedo o miró para otro lado". 
Cortiñas pidió analizar "este presente y futuro" del religioso y opinó: "Es un cargo político que le dieron, quizá quisieron favorecer la imagen de Argentina en un proceso que estamos con avances, con cambios".
Tanto Abuelas como Madres Línea Fundadora firmaron ayer el discurso leído en el acto central por el 24 de marzo de 1976 en el que además de pedir por una democratización de la Justicia reclamaron "Juicio y Castigo para una parte de la Iglesia que no sólo optó por el silencio, sino también por participar en los crímenes". 
Durante el acto recordaron que jamás hubo "un mensaje que condene el accionar de sus integrantes en la dictadura" pero Christian von Wernich, sacerdote condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad, sigue siendo parte de la Iglesia. Por otro lado, reivindicaron "a quienes desde la base de esa institución decidieron abrazar las luchas del pueblo y conformaron la Iglesia tercermundista". "Ahí estaban Angelelli, Murias, Longueville, Silva, Adur, Domon, Duquet y Mugica, luchando junto a muchos otros compañeros por una Iglesia del pueblo", subrayaron. «

Invocaron a Francisco y golpearon a un gay en una fiesta en San Isidro

Ataque homofóbico en una fiesta, en una coqueta casa quinta del conurbano. "Con un Papa argentino no hay putos argentinos", le dijeron a un joven por besarse con su novio y lo golpearon hasta dejarlo internado.


Víctima. Robledo denunció a dos alumnos del Colegio Marín por la agresión.





Un joven de 21 años denunció haber sido golpeado ferozmente por dos alumnos de un colegio católico que le recriminaron su condición de homosexual durante una fiesta celebrada en una casa del partido bonaerense de San Isidro. "El Papa es argentino, no puede haber putos argentinos", fue lo que asegura haber escuchado Pedro Robledo de dos alumnos del Colegio Educativo Carmen de Arriola Marín, en el momento en el que se encontraba de la mano de su pareja, de 20 años.

"Estaba con mi novio Agustín y se acercó un chico diciéndonos que nos teníamos que separar porque era una casa católica", explicó Robledo, quien señaló que todo comenzó anteanoche cuando la pareja arribó junto a un grupo de amigos, entre los que se encontraban sus dos hermanas, a una vivienda en la que se celebraba una fiesta de bienvenida a jóvenes que regresaban de los Estados Unidos.

"Estábamos caminando por la calle cuando nos paró un chico y dijo que nos teníamos que separar porque era una casa católica. Le dijimos que no lo queríamos hacer porque no ofendíamos a nadie", contó el joven.

"Después vino el hermano de este chico y la cosa se puso muy pesada. Nos decían «putos de mierda, váyanse. Ustedes no pueden procrear, son deformes». Que no podíamos estar en esa casa porque eran todos católicos. Eran cosas muy pensadas", continuó en el relato.

El joven les dijo que también era católico y que comulgaba, y que no pensaba que ofendía a nadie, momento en el cual recibió un puñetazo. "Perdí un poco el conocimiento y no sé cuantas personas me agredieron", sostuvo el joven, que dijo que podía identificar por el nombre a uno de los agresores, que también llegaron a golpear a una de sus hermanas y a un amigo.

"Los dos chicos que me pegaron son del Colegio Marín, pero no creo que tenga mucho que ver, porque también fui a colegio católico y tenemos amigos en ese colegio", explicó. La pareja se presentó a realizar la denuncia de la agresión ante la comisaría quinta de San Isidro.

"Lo más feo es que usen el nombre del Papa, que dice que quiere generar un cambio y abrir la Iglesia para todos", concluyó el muchacho.Tras la golpiza, el joven tuvo que ser trasladado a un centro médico en el que permaneció en observación, con golpes especialmente en el rostro.

La reacción de los demás asistentes a la fiesta no fue la mejor: un amigo de la pareja, Matías Lince Marino, quedó ensangrentado cuando levantó a su amigo del suelo.

Cuando salieron de la quinta, los jóvenes se dirigieron a la comisaría local para presentar una denuncia y mañana se harán presentes en el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). El nombre del agresor denunciado es Juan Ignacio Amenábar. "La médica Fabiana Toselli dijo que eso me pasaba por darnos besos obscenos. Los medios muchas veces muestran lo que pasa en barrios en los que vive gente de bajos recursos, pero nunca muestran lo que pasa en San Isidro. Y todo el tiempo pasa acá que los rugbiers te pegan si algo no les gusta de vos", consideró Robledo.

Repudio

El presidente de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), Esteban Paulón, expresó que "es llamativo que los agresores invocaran la argentinidad del Papa Francisco a la hora de emprender la golpiza hacia Pedro y Agustín. Esperemos no estar frente a un rebrote fanático que nada tiene que ver con el espíritu de la enorme mayoría del pueblo católico".

"Nuestro país ha decidido hace más de dos años consagrar la igualdad plena para todas y todos los ciudadanos a partir de la ley de matrimonio igualitario. Y esa igualdad debe garantizarnos el derecho a la libre expresión de sentimientos en cualquier ámbito y bajo cualquier circunstancia".

El dirigente sostuvo además que nuestro país no cuenta aún con "una ley de penalización de actos discriminatorios que brinde herramientas efectivas para la prevención de este tipo de hechos".

“Violencia discursiva del Papa y la Iglesia”


La legisladora kirchnerista porteña María Rachid aseguró ayer que las agresiones sufridas por el joven gay derivan de la histórica “violencia discursiva” del Papa Francisco y la Iglesia Católica. Además, la legisladora, activa defensora de los derechos humanos de la diversidad, consideró que la invocación a la nacionalidad del Sumo Pontífice que supuestamente habilitó la golpiza y la denigración de la pareja gay muestra que debe ser tratada a nivel nacional una ley que proteja la libre expresión y ejercicio de la sexualidad.

“En nuestro país el matrimonio igualitario es un derecho adquirido hace dos años y tememos que algunos se excusen en la elección de un Papa argentino para intentar anular violenta e impunemente cualquier expresión de diversidad”, indicó.

“Es urgente adoptar medidas no sólo de castigo a los agresores, sino también las preventivas para garantizar que estos hechos no se reproduzcan como consecuencia de un brote en el resto del país”.

Señaló que “es repudiable cualquier intento de instalar actos de violencia como este, motivados por el fanatismo religioso”.

Fervor

En el Colegio Marín se congregaron a 600 alumnos para ver en tiempo real por una mega pantalla el nombramiento del nuevo Papa. “El gesto se realizó para que los alumnos tomaran conciencia del impacto histórico del que somos testigos, y fue para los chicos festejo y un verdadero signo” destacaron las autoridades del colegio.

martes, 19 de marzo de 2013

Papa Francisco inició formalmente su pontificado



Tras recibir las insignias del poder papal, el anillo del Pescador y el palio, el nuevo jefe de la Iglesia Católica llamó en su homilía a "no tener miedo de ser buenos y tiernos". Además, pidió a los líderes del mundo que "sean custodios de la creación, guardianes del otro, del medio ambiente". Unos 30 jefes de Estado, entre ellos Cristina Fernández de Kirchner, y delegaciones de 132 países, participaron de la misa de inauguración del pontificado del papa Francisco.

"Quisiera pedir por favor a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito político, social o económico, a todos los hombres de buena voluntad: seamos custodios de la creación, guardianes del otro, del medio ambiente", dijo el argentino Jorge Bergoglio en su homilía. "No dejemos que los signos de destrucción y muerte acompañen el camino de este mundo nuestro", agregó, y advirtió que "el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida".

A Roma llegaron numerosos líderes del mundo, muchos de ellos americanos como Dilma Rouseff, de Brasil; Sebastian Piñera, de Chile; Rafael Correa, de Ecuador; Enrique Peña Nieto, de México; Porfirio Lobo, de Honduras; y Ricardo Martinelli, de Panamá. Asisten también los vicepresidentes de Uruguay, Danilo Astori; de Estados Unidos, Joe Biden; y de Cuba, Miguel Mario Díaz. El vocero vaticano, Angelo Lombardi, precisó que la delegación más numerosa es la argentina, compuesta por 19 personas y encabezada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Desde Europa arribaron también numerosos mandatarios. Por ejemplo, de España estuvieron presentes los príncipes Felipe y Letizia y el presidente del gobierno, Mariano Rajoy; de Italia, el presidente Giorgio Napolitano; y de Francia el primer ministro Jean Marc Ayrault. Además participaron de la ceremonia la argentina Máxima Zorreguieta, la futura reina de Holanda, junto a su marido Guillermo; y el príncipe Alberto de Mónaco, entre otras personalidades.

Durante su homilía, Francisco expresó también que "el verdadero poder es el servicio" y afirmó que él mismo, como nuevo pontífice, "debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe".

Advirtió sobre "los Herodes que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer". "Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, salvaguardar la creación", dijo el papa argentino y explicó que eso significa "custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón".

"Custodiar a Jesús con María, custodiar toda la creación, custodiar a todos, especialmente a los más pobres, custodiarnos a nosotros mismos. He aquí un servicio que el Obispo de Roma está llamado a desempeñar, pero al que todos estamos llamados, para hacer brillar la estrella de la esperanza", concluyó su mensaje, seguido por un impresionante silencio en la Plaza San Pedro.

Antes, Francisco recibió las insignias del poder pontificio. El cardenal protodiácono, el francés Jean Louis Tauran, quien fue el mismo que anunció al público la elección de Francisco el pasado miércoles, impuso al papa el palio, una estola de lana con tres cruces rojas, la misma utilizada por su predecesor Benedicto XVI y que representa al Buen Pastor. Por su parte, el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, entregó al papa el anillo del Pescador, que Francisco deberá llevar hasta que muera o renuncie, tal y como hizo Benedicto el pasado 28 de febrero. El anillo es de plata dorada y es obra del escultor Enrico Manfrini, autor de los anillos de los últimos pontífices.

Ayer el portavoz de la Santa Sede, el padre jesuita Federico Lombardi, brindó una extensa rueda de prensa en la que ofreció detalles de la ceremonia. El nombre exacto de la celebración es "inicio del ministerio petrino del vicario de Roma" y no se trata de una celebración de "entronización" porque el papa "no es ningún rey", aclaró el vocero.

Explicó que antes del inicio de la ceremonia el papa recorrería la Plaza San Pedro a bordo del papamóvil para saludar a los fieles. Durante ese trayecto, que finalmente hizo en un vehículo abierto, Francisco sorprendió a la multitud y a la propia seguridad que lo acompañaba. Se bajó del jeep para saludar a una persona enferma que se encontraba entre los fieles y luego siguió su camino hacia la basílica de San Pedro.

lunes, 18 de marzo de 2013

Cristina: "Le pedí al Papa su adhesión para poder iniciar el diálogo por las Malvinas"

Lunes, 18 de marzo de 2013 12:23 | Informacion General
Cristina: "Le pedí al Papa su adhesión para poder iniciar el diálogo por las Malvinas"


La presidenta argentina habló después del almuerzo que compartió con Francisco. Lo llamó "nuestro Papa" y reveló que el Sumo Pontífice usó "el término patria grande" para referirse a Latinoámerica. Dijo que lo vio "sereno, seguro, tranquilo y en paz".


La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner dio una conferencia de prensa luego de su encuentro con el Papa y reveló que le pidió que interceda para lograr el diálogo por Malvinas. También contó que Francisco usó "el término patria grande para referirse a Latinoámerica". Dijo que lo vio "sereno, seguro, tranquilo y en paz".

La presidenta se refirió al encuentro que compartió con Franscisco y le agradeció el hecho de que la haya invitado a un almuerzo. “Me gustó ese gesto que remarca uno de sus rasgos distintivos, como es la sencillez”, aseguró Cristina.

La presidenta se refirió a “nuestro Papa”, y aclaró que lo llamaba así “no porque sea argentino, sino porque es el Papa de todos los católicos”.

Definió como “fructífero” e “importante” el diálogo que mantuvo con el Papa Francisco durante el almuerzo a solas que compartieron este mediodía en El Vaticano.

La mandataria argentina detalló los regalos recibidos y los que le entregó a Francisco y agradeció la deferencia del Papa, al recibirla, y explicó que "no es a la presidenta argentina sino al conjunto del pueblo argentino".

Luego indicó: "Solicité su adhesión para iniciar el diálogo por Malvinas", tras rememorar la mediación papal en 1978 por el el conflicto con Chile a través del cardenal Samoré y pidió que "todos los países del mundo empecemos a cumplir con las disposiciones, lo único que reclamamos es diálogo".

Cristina destacó que en la actualidad los gobiernos de la Argentina y de Gran Bretaña son “democráticos” y “surgidos de elecciones”. Resaltó que “no hay peligro bélico de ninguna naturaleza más allá de la militarización que el Reino Unido está teniendo sobre el Atlántico Sur, no solmaente sobre las Malvinas”.

“Argentina es un país más que pacífico, lo único que queremos es que se cumplan las múltiples resoluciones de Naciones Unidas” que instan al diálogo sobre soberanía por las Malvinas, sostuvo la mandataria argentina.

Cristina contó que Francisco le "habló de la patria grande, se refirió al rol importante que están cumpliendo los mandatarios de América latina por la patria grande, usó ese término porque es el mismo que usaba San Martín".

También confesó que "para una argentina, una latinoamericana, escuchar el término patria grande no hace más que redoblar nuestros esfuerzos en seguir por este camino".

Además, el Papa le manifestó a la mandataria su preocupación por el tema de “la trata de personas en general y también la esclavitud de muchas personas”.

Afirmó por otra parte que vio al Santo Padre “sereno, seguro, tranquilo y en paz”, así como “ocupado y preocupado” por las “cosas que él sabe que hay que cambiar” en la Iglesia.

jueves, 14 de marzo de 2013

Bergoglio, primer Papa latinoamericano de la historia



EL PAIS › EL ARZOBISPO ARGENTINO JORGE BERGOGLIO SE CONVIRTIO AYER EN EL PRIMER PAPA LATINOAMERICANO DE LA HISTORIA

Errar es divino

Había quedado detrás de Ratzinger en la votación de 2005, pero esta vez no figuraba entre los candidatos. Ejercerá el cargo con el nombre de Francisco. En la Argentina se lo cuestiona por su actuación durante la dictadura.

Por Fernando Cibeira


Luego de cuatro votaciones, no demasiadas teniendo en cuenta sus últimas reuniones, el cónclave de cardenales del Vaticano eligió ayer como nuevo papa al arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, quien resolvió que ejercerá con el nombre de Francisco. “Ustedes saben que el deber del cónclave es dar un obispo a Roma, y parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo al fin del mundo”, bromeó el argentino desde el balcón de San Pedro a los miles de fieles que habían aguardado bajo el frío y la lluvia ver el ansiado humo blanco que surgió a las 19.08. Su designación es histórica por varios motivos: es el primer papa americano en los 266 que se han elegido, el primer jesuita, el primero en llamarse Francisco y viene a reemplazar a Benedicto XVI, el primer pontífice en renunciar en 600 años. En la Argentina su figura es controversial por el papel que desempeñó durante la dictadura. También por hecho más recientes, como su militante oposición al proyecto de matrimonio igualitario. La presidenta Cristina Kirchner, con quien siempre mantuvo una relación tirante, le envió una carta felicitándolo y en un acto abogó porque lleve adelante “una labor significante para la región”. En la Casa Rosada adelantaron que viajará el martes a Roma para la ceremonia.

Si bien en 2005 había quedado segundo detrás de Joseph Ratzinger, Bergoglio esta vez no figuraba entre los principales candidatos a la sucesión. En eso jugaban en contra su edad, 76 años, y sus recientes achaques de salud. Luego del rápido declive físico de Benedicto, se suponía que los cardenales elegirían a alguien más joven. Bergoglio incluso le había enviado a Benedicto XVI la carta presentando su renuncia al arzobispado dado que había superado el límite de edad, pero el anterior papa le extendió el mandato. La primera decisión de Bergoglio fue pedirle a los fieles en San Pedro una oración por su antecesor. Poco después lo llamó por teléfono.

Los especialistas creyeron ver señales de una nueva etapa en una Iglesia Católica jaqueada por múltiples controversias. Una, más evidente, la de optar por un nombre nunca usado, el de Francisco de Asís, el santo que eligió vivir en la pobreza. La segunda, más sutil, la aparición pública con sotana blanca y crucifijo negro de obispo, evitando el púrpura y el oro papal, en un símbolo de austeridad. Una de las características de Bergoglio en su carrera han sido sus dotes de político, enrolado en las corrientes conservadoras moderadas de la Iglesia.
Historia oscura

Porteño del barrio Flores, hincha de San Lorenzo –el equipo “santo” que ayer difundió orgulloso el carnet de socio del Papa–, Bergoglio nació el 17 de diciembre de 1936 en un hogar de inmigrantes italianos: su padre era empleado ferroviario y su madre ama de casa. Estudió para técnico químico, pero a los 21 años decidió entrar al seminario jesuita. Se ordenó sacerdote a los 33 años e inició una rápida y siempre ascendente carrera: apenas cuatro años después ya presidía la Compañía de Jesús en Argentina.

Durante aquella época sucedió el episodio por el que debió declarar como testigo ante la Justicia en 2010 y que aún hoy le vale las acusaciones de los organismos de derechos humanos. Hay testimonios que aseguran que Bergoglio les quitó protección a los sacerdotes jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics, quienes hacían trabajo social en la villa de Flores y fueron secuestrados en mayo de 1976, al inicio de la dictadura. Fueron liberados cinco meses después, luego de sufrir la tortura de los interrogatorios de la ESMA. Esos testimonios sostienen que Bergoglio les había advertido que debían abandonar el trabajo social. Como los sacerdotes se negaron, les dijo que tenían que renunciar a la Compañía de Jesús, lo que fue interpretado como una luz verde por la represión.

En su declaración testimonial, Bergoglio negó haber quitado esa protección y aseguró que los sacerdotes decidieron ellos alejarse de la Compañía porque querían formar su propia congregación. Que luego incluso vio dos veces a Jorge Videla y dos veces a Emilio Massera para pedir por los sacerdotes. Yorio nunca se recuperó. Murió en Uruguay en el 2000 convencido de que Bergoglio no había hecho nada por salvarlos.

Los organismos de derechos humanos mostraron ayer su contrariedad por la llegada de Bergoglio al trono de San Pedro.

Contra los Kirchner

En su imparable ascenso, Bergoglio fue nombrado obispo de Buenos Aires en 1992, arzobispo en 1998 y en 2001 llegó a cardenal por decisión de Juan Pablo II. Desde la presidencia de la Conferencia Episcopal Argentina mantuvo su enfrentamiento con el gobierno de Néstor Kirchner primero y de Cristina Kirchner después. Las diferencias fueron tanto de políticas como de estilo. Bergoglio siempre se presentó como un cultor del diálogo, en contra de la “crispación social” que adjudicaba al kirchnerismo. Pero lo cierto es que siempre encontró reparos para mantener ese diálogo con el Gobierno, mientras que le resultó mucho más sencillo encontrarse con frecuencia con algunos dirigentes de la oposición con los que entabló una muy buena relación.

En su estilo siempre un poco críptico, ya en su homilía de 2004 Bergoglio criticó “el exhibicionismo y los anuncios estridentes”, que fue interpretado como una crítica al Gobierno. Kirchner lo identificó entonces como un opositor y evitó a partir de ahí el Tedéum en la Catedral Metropolitana. En 2008, durante el conflicto por el campo, le reclamó a la Presidenta “un gesto de grandeza”. Pero la ruptura se volvió sin retorno a partir de proyectos como los de matrimonio igualitario o el aborto no punible, a los que Bergoglio se opuso con denuedo. “Es la pretensión destructiva del plan de Dios”, sentenció en una carta acerca del matrimonio entre personas del mismo sexo. Las organizaciones de la diversidad sexual ayer criticaron su designación.

En paralelo con estas posturas, Bergoglio siempre mostró preocupación social y en sus escritos y homilías suele incluir párrafos relacionados con la pobreza. En su entorno destacan sus costumbres austeras: que se mueve en transporte público, que evita las salidas nocturnas y todo tipo de ostentación. También resaltan su preparación y solidez intelectual.

Algunos cientos de personas se congregaron por la tarde en la Catedral de Buenos Aires para celebrar la designación de Bergoglio agitando banderas argentinas y del Vaticano. La Conferencia Episcopal Argentina, que Bergoglio presidió hasta 2011, expresó “su alegría al hermano Jorge”. Dirigentes opositores como Gabriela Michetti y Elisa Carrió –que siempre se jactaron de su relación con el religioso– dijeron sentirse emocionadas por la noticia.
Repercusiones

El papa argentino generó repercusiones en todo el planeta. Los líderes mundiales saludaron su llegada. “Espero trabajar con Su Santidad para promover la paz, seguridad y dignidad para todos los seres humanos”, escribió en Twitter el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Los mandatarios latinoamericanos celebraron la consagración de un pontífice de la región, en la que viven casi la mitad de los 1200 millones de católicos de todo el mundo. “En nombre del pueblo brasileño felicito al nuevo papa Francisco y saludo a la Iglesia Católica y al pueblo argentino”, sostuvo la brasileña Dilma Rousseff.

En general, los medios del mundo destacaron el perfil “modesto” y “conservador” de Bergoglio. Obviamente, también se resaltó la inédita condición de jesuita, latinoamericano y argentino. Las palmas se las llevó el diario inglés Daily Mirror: “La nueva mano de Dios”, tituló en su portada.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Bergoglio es el nuevo Papa

El nuevo pontífice no salió al balcón con las estolas granates bordadas, sino sólo con la túnica blanca papal. Además, llevaba la cruz pectoral negra de obispo en lugar de la dorada típica de los papas.

El arzobispo de Buenos Aires fue elegido como Sumo Pontífice en el segundo día del cónclave en el Vaticano. El nuevo líder de la Iglesia Católica, que eligió como nombre Francisco I, asumió ante los cardenales en el altar de la Capilla Sixtina y luego salió al balcón, frente a la plaza San Pedro, donde concedió la bendición "urbi et orbi" y homenajeó a su antecesor Benedicto XVI. "El deber de un cónclave es dar un obispo a Roma y parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo al fin del mundo", expresó Bergoglio, quien es el primer latinoamericano y el primer jesuita en ser Papa.

Tras la fumata blanca, el cardenal protodiácono, el francés Jean-Louis Tauran, salió al balcón y manifestó "annuntio vobi gaudium magnum; habemus papam". Luego dio a conocer que el argentino Jorge Bergoglio será el nuevo jefe de la Iglesia. Fue elegido tras cinco votaciones y dos jornadas de cónclave.

Bergoglio, de 76 años, es el 266° Papa de la Iglesia Católica y el primero de América Latina. Además, es el primer jesuita en ocupar el trono Pedro. El nuevo pontífice había sido el segundo más votado en el cónclave de 2005, en el que fue elegido el alemán Joseph Ratzinger, quien renunció el mes pasado.

Tras aceptar el cargo, el cardenal argentino pasó a la sacristía de la capilla Sixtina para meditar y vestir una de las tres sotanas blancas ya preparadas. Luego se presentó a los fieles en la plaza de San Pedro para conceder la bendición "urbi et orbi".

"Hermanos y hermanas, buenas tardes. Sabéis que el deber de un cónclave es dar un obispo a Roma y parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo al fin del mundo, pero ya estamos aquí", fueron las primeras palabras que pronunció el papa Francisco, en medio de los aplausos de los presentes. Luego homenajeó a su antecesor Benedicto XVI y encabezó un rezo en su honor.

"Auguro que este camino de la Iglesia que hoy comenzamos y en el que me ayudará mi cardenal vicario aquí presente, será fructuoso para la Iglesia y para esta bella ciudad", dijo el nuevo pontífice.

"Y ahora, querréis que os de la bendición. Pero primero, antes de que el obispo bendiga al pueblo, yo quiero que recéis para que el señor me proteja", manifestó Bergoglio. Luego se colocó la estola para realizar la bendición Urbi et Orbe y dijo: "Os doy la bendición a vosotros y a todo el mundo. A todos los hombres y mujeres de buena voluntad".

Una vez realizada la bendición, Francisco I se quitó la estola y volvieron a sonar los himnos vaticano e italiano, mientras el flamante Papa observaba a la multitud. Allí, volvió a dirigirse a la multitud: "Rezad por mí. Y nos vemos pronto. Mañana quiero ir a rezar a la Virgen. Buenas noches y descansad bien", dijo. Tras saludar a los miles de fieles, el papa Francisco I, de 76 años, abandonó el balcón de la basílica de San Pedro.


El flamante papa Francisco I es un jesuita con una sólida formación académica que ocupa desde 1998 la arquidiócesis de Buenos Aires. Fue presidente durante dos períodos de la Conferencia Episcopal Argentina y mantuvo una relación tensa con el Gobierno nacional, especialmente durante la discusión por la ley de Matrimonio Igualitario. Sobre su figura pesan sospechas por su actuación durante la dictadura.

Bergoglio nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, en el seno de una familia de origen italiano. Hincha fanático de San Lorenzo de Almagro, comenzó su carrera en la Iglesia con 21 años tras haber estudiado ciencias químicas. A esa misma edad, debido a una grave pulmonía perdió parte del pulmón derecho. Fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969 y, en plena dictadura militar argentina, entre 1973 y 1979, fue enviado a Alemania, de donde pasó a la iglesia de la Compañía de Jesús de Córdoba.

Por entonces se lo acusó de haberle retirado la protección de su orden religiosa a dos jesuitas durante la dictadura militar. Bergoglio aseguró que poco antes del golpe de Estado el 24 de marzo de 1976 les advirtió del peligro y les ofreció a ambos refugio en la casa de los jesuitas. Pero los dos curas, Orlando Dorio y Francisco Jalic, que hacían tareas sociales en barrios humildes de Buenos Aires, habrían rechazado esta oferta, según Bergoglio. Dos meses después fueron secuestrados por los militares y mantenidos presos durante cinco meses en el centro clandestino de detención de la ESMA.

Asumió en 1998 la arquidiócesis de Buenos Aires y durante el consistorio del 21 de febrero de 2001, el papa Juan Pablo II lo nombró cardenal. Ocupó la presidencia de la Conferencia Episcopal durante dos períodos hasta que abandonó el cargo porque los estatutos le impedían seguir. Durante este periodo, fue conocido por la tensa relación que mantuvo con los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner.

En 2008, durante el conflicto entre el Ejecutivo y las patronales agropecuarias por las retenciones móviles, Bergoglio llegó a pedir a Cristina un "gesto de grandeza" ante la protesta de los empresarios rurales, además de denunciar "homogeneización" del pensamiento y "crispación social".

Luego, en 2010, la cúpula de la Iglesia argentina libró lo que el arzobispo llamó una "guerra de Dios" contra el gobierno, al tratar de evitar por todos los medios de evitar la aprobación de la ley que reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo. Bergoglio encabezó manifestaciones, movilizó a los sacerdotes en defensa de la "unidad familiar" y convocó a vigilias frente al Parlamento. "No se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios", dictaminó por entonces Bergoglio, acérrimo opositor al matrimonio igualitario y el aborto, al aclarar su posición en una carta.

lunes, 25 de febrero de 2013

Acusado de abusos, renunció cardenal británico que pedía fin de celibato

Ya aceptada por Benedicto XVI


El cardenal católico Keith O'Brien anunció este lunes su renuncia como arzobispo de St Andrews y Edimburgo tras haber sido acusado de "comportamiento inapropiado" hacia otros religiosos en la década de los 80, informó la cadena pública BBC. 

O'Brien, que a sus 74 años era la figura más veterana de la Iglesia católica en el Reino Unido, iba a ser el único representante británico en el Cónclave para elegir nuevo papa tras la reciente renuncia de Benedicto XVI. 

El anuncio de la marcha del cardenal se produce después de que trascendiera este domingo que tres sacerdotes y un ex sacerdote se quejaron ante el Pontificado por la supuesta conducta indebida que llevó a cabo durante años.

domingo, 22 de julio de 2012

Videla: "La iglesia nos asesoro sobre como manejar el tema de los desaparecidos"




Videla habló con una revista de Córdoba sobre la complicidad de la Iglesia Católica con la dictadura militar. El rol de Laghi y Primatesta y el testimonio de un ex sacerdote. No sólo asesoraron a la Junta sobre cómo manejar la cuestión de los detenidos-desaparecidos. También le ofrecieron sus “buenos oficios” para informar a algunas familias del asesinato de sus hijos garantizando que no lo hicieran público.

Se comprende por qué hasta hoy la Iglesia no ha excomulgado a Videla.

Por Horacio Verbitsky

El ex dictador Jorge Videla dijo que el ex nuncio apostólico Pío Laghi, el ex presidente de la Iglesia Católica de la Argentina Raúl Primatesta, y otros obispos de la Conferencia Episcopal asesoraron a su gobierno sobre la forma de manejar la situación de las personas detenidas-desaparecidas. Según Videla la Iglesia “ofreció sus buenos oficios” para que el gobierno de facto informara de la muerte de sus hijos a familias que no lo hicieran público, de modo que cesaran la búsqueda. Esto confirma el conocimiento de primera mano que esa institución tenía sobre los crímenes de la dictadura militar, como consta en los documentos secretos cuya autenticidad el Episcopado reconoció ante la justicia hace dos meses. Pero además muestra un involucramiento episcopal activo para que esa información no trascendiera tampoco por comentarios de los familiares de las víctimas, de cuyo silencio la Iglesia era garante.
Diálogos en la cárcel

El reportaje con la revista cordobesa El Sur, que edita en Río Cuarto Hernán Vaca Narvaja, se realizó antes de los concedidos al periodista español Ricardo Angoso y al argentino Ceferino Reato, pero sólo se divulgó esta semana. Fue realizado en tres partes por el periodista Adolfo Ruiz, en la cárcel de alta seguridad de Bouwer, donde el ex jefe de la Junta Militar estuvo detenido entre el 26 de junio y el 23 de diciembre de 2010, mientras se extendieron las audiencias del juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la cárcel de Córdoba conocida como UP1. Videla fue condenado en ese proceso a prisión perpetua por los asesinatos de 31 prisioneros dentro de la cárcel o mediante fraguados intentos de rescate en ocasión de traslados. Videla recibió a Ruiz el 6 y el 13 de agosto y el 18 de octubre de 2010 en el locutorio de la cárcel de Bouwer, cuyos dos mil internos superan el número de pobladores de esa pequeña ciudad, que hasta hace dos años fue el depósito de los residuos domiciliarios de Córdoba. Antes de comenzar puso como condición que sus palabras recién se difundieran cuando dejara la provincia, como consta en la carta manuscrita que se reproduce aquí.

Como en aquellas otras entrevistas y en sus alegatos judiciales, Videla justificó el plan que aplicó la Junta Militar por los “decretos de aniquilación” firmados por el ex presidente interino Italo Luder, que constituyeron “una licencia para matar concedida por un gobierno democrático”. Cuando el periodista le inquirió si esa licencia incluía las torturas, el robo de bebés y el saqueo de los bienes de las víctimas, dijo que esas “bajezas humanas” se debieron al gran “poder y libertad de acción otorgados al Ejército”, situación en la cual “es inevitable que muchos utilicen esas libertades en beneficio propio”. Agregó que con los juicios él y sus camaradas pagan el costo de “no haber blanqueado” los métodos dispuestos entonces. Videla sostiene que “hacia el final de mi mandato, entre el ’80 y el ’81, se llegó a evaluar la posibilidad de publicar la lista, blanquear los desaparecidos”. Explica que “no era tan fácil, porque además íbamos a estar expuestos a la contra pregunta. Si a una madre le decíamos que su hijo estaba en la lista, nadie le impediría que preguntara ¿dónde está enterrado, para llevarle una flor? ¿quiénes lo mataron? ¿por qué? ¿cómo lo mataron? No había respuestas para cada una de esas preguntas, y creímos que era embochinchar más esa realidad, y que sólo lograríamos afectar la credibilidad. Entonces en ese momento no se quiso correr ese riesgo”. El razonamiento es idéntico al que Videla suministró a la Comisión Ejecutiva del Episcopado, cuando los obispos le transmitieron que el método de la desaparición de personas produciría a la larga “malos efectos”, dada “la amargura que deja en muchas familias”. Pero la fecha es muy anterior a la que menciona el dictador. Ese diálogo tuvo lugar el 10 de abril de 1978 durante un almuerzo de Videla con la Comisión Ejecutiva del Episcopado, que presidía el arzobispo de Córdoba Primatesta y que también integraban los arzobispos de Santa Fe y de la Capital Federal, Vicente Zazpe y Juan Aramburu, como vicepresidentes.

Primatesta hizo referencia a las desapariciones producidas durante la Pascua de 1978, “en un procedimiento muy similar al utilizado cuando secuestraron a las dos religiosas francesas”. Videla respondió que “sería lo más obvio decir que éstos ya están muertos, se trataría de pasar una línea divisoria y éstos han desaparecido y no están. Pero aunque eso parezca lo más claro sin embargo da pie a una serie de preguntas sobre dónde están sepultados: ¿en una fosa común? En ese caso, ¿quién los puso en esa fosa? Una serie de preguntas que la autoridad del gobierno no puede responder sinceramente por las consecuencias sobre personas”, es decir para proteger a los secuestradores y asesinos. El detalle de este diálogo consta en una minuta que los tres arzobispos redactaron en la sede del Episcopado en cuanto concluyó el almuerzo para enviarla al Vaticano. La autenticidad de ese texto fue reconocida por la Conferencia Episcopal, que hoy preside el arzobispo de Santa Fe, José Arancedo, ante una consulta de la jueza federal de San Martín, Martina Forns, luego de su publicación aquí. Pero en el reportaje con El Sur, Videla describe un grado de complicidad de la Iglesia Católica con los crímenes de su gobierno superior a lo que se conocía y con un carácter institucional que comprende tanto al Episcopado local como a la sede central en Roma. No se trata sólo de callar lo que sabían para no “hacer daño al gobierno”, como dijo Primatesta aquel día de 1978, sino incluso de asesorar a la Junta Militar y garantizar que tampoco los familiares de las víctimas contaran lo que había ocurrido con sus hijos. Lo que sigue es la transcripción textual del tramo de la entrevista sobre el tema:

–No deja de llamar la atención la forma en que se refiere a la situación de los desaparecidos. Hace sentir que para usted es un tema pendiente.

–La desaparición de personas fue una cosa lamentable en esta guerra. Hasta el día de hoy la seguimos discutiendo. En mi vida lo he hablado con muchas personas. Con Primatesta, muchas veces. Con la Conferencia Episcopal Argentina, no a pleno, sino con algunos obispos. Con ellos hemos tenido muchas charlas. Con el nuncio apostólico Pío Laghi. Se lo planteó como una situación muy dolorosa y nos asesoraron sobre la forma de manejarla. En algunos casos, la Iglesia ofreció sus buenos oficios, y frente a familiares que se tenía la certeza de que no harían un uso político de la información, se les dijo que no busquen más a su hijo porque estaba muerto.

–No parece suficiente.

–Es que la repregunta es un derecho que todas las familias tienen. Eso lo comprendió bien la Iglesia y también asumió los riesgos.

Hasta la expresión impersonal escogida por Videla (“se lo planteó”, “se les dijo”) trasluce la identidad entre Iglesia y Dictadura.
El rol de Laghi

La minuta para el Vaticano también muestra el conocimiento de la Iglesia sobre el secuestro de las religiosas francesas Alice Domon y Léonie Duquet. Sin embargo, cuando la superiora de las monjas en la Argentina, Evelyn Lamartine, y la religiosa Montserrat Bertrán recurrieron a Laghi, el nuncio las miró “como si fuéramos bichos asquerosos, y nos dijo: ‘Nosotros no sabemos nada, por algo habrá sido’. Montse se arrodilló y le rogó que hiciera algo. El se la sacó de encima, instintivamente, describe Evelyn, que entonces pensó: ‘Dios no se olvida de lo que dijiste’”. Su testimonio fue recogido por María Arce, Andrea Basconi y Florencia Bianco, cuya investigación fue publicada por Clarín en 2007. Un obispo y una madre superiora llegaron desde Francia para interesarse por Alice y Léonie, pero Primatesta ordenó desmentirlo y explicar que sólo venían a pasar Navidad. En 1995, bajo la conmoción de las revelaciones del ex capitán Adolfo Scilingo sobre el asesinato de prisioneros arrojados al mar, la esposa del secuestrado periodista Julián Delgado, María Ignacia Cercós, contó que el Comandante en Jefe de la Armada Armando Lambruschini consultó con Laghi acerca del destino de 40 detenidos-desaparecidos en la ESMA, que su antecesor, Emilio Massera, le había entregado al retirarse. Lambruschini no quería matarlos pero temía que si los dejaba en libertad contaran lo padecido en la ESMA, tal como ocurrió, y le preguntó a Laghi qué hacer. Según Cercós, el concimiento de Laghi sobre lo que sucedía en aquel campo de concentración llegaba hasta la nómina de los prisioneros que aún quedaban con vida. Ante el pedido de María Ignacia, Laghi consultó esa lista y “me dijo que Julián no estaba entre ellos. Quiere decir que tenía pleno acceso a la información”. En aquel momento, el propio Massera defendió a Laghi de tales “noticias calumniosas” y dijo que se preocupó en forma permanente por la suerte de “los llamados desaparecidos”. El problema es que Laghi había elegido la estrategia opuesta: negar que hubiera conocido la índole y la extensión de las violaciones a los derechos humanos. Dijo que “no tenía ni micrófonos ni espías que fuesen a los cuarteles a ver lo que los militares hacían”. Sus amigos Oscar Justo Laguna (quien al morir este año estaba procesado por la justicia federal de San Nicolás, por haber mentido en su testimonio sobre el asesinato de su colega Carlos Horacio Ponce de León), Alcides Jorge Pedro Casaretto, Carlos Galán, Domingo Castagna y Emilio Bianchi di Carcano sostuvieron que declaraciones como la de María Ignacia Cercós podrían “reinstalar entre nosotros no ya la violencia de las armas sino la de la venganza”. La esposa de Julián Delgado dijo entonces que durante años estuvo agradecida a Laghi por sus gestiones. “Pero ahora sé que no puedo perdonarle su silencio cómplice. Me siento un monstruo por haber escuchado esas cosas sin reaccionar.” El propio jefe máximo de aquella Junta Militar, sin el menor asomo de crítica, confirma tres décadas después el asesoramiento de Laghi sobre el secreto más horrendo y peor guardado de la dictadura.
La Eucaristía

Recuerdos coincidentes tienen muchos sacerdotes que en aquellos años frecuentaron a Laghi. Uno de ellos, Hugo Collosa, de Rafaela, le narró al periodista Carlos del Frade que Laghi visitó esa ciudad santafesina luego de la muerte de su obispo, Antonio Alfredo Brasca, incendiado por un cáncer en 1976. La enfermedad se adelantó a las Fuerzas Armadas, que lo tenían en su lista corta de aversiones. En el Obispado se reunían las agrupaciones laicas que militaban en los barrios más humildes y las del peronismo revolucionario, que tenían algunos miembros en común, entre ellos un sacerdote. Brasca se había manifestado en apoyo del movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo junto con los obispos Enrique Angelelli, Ponce de León y Alberto Devoto. “Laghi vino a maltratarnos”, dice Collosa, quien ya no es sacerdote. “No tenía ninguna intención de discutir el perfil del nuevo obispo ni mucho menos que se siguiera la línea de Brasca. Lo llevamos a almorzar en un comedor para chicos de la ciudad y allí, a varios sacerdotes, nos contó de los vuelos de la muerte, de los secuestros, las desapariciones y las torturas. Es decir que ellos ya sabían lo que estaba pasando con lujo de detalles desde mucho antes que 1978. Y hablaba con fundamento de lo que hacía cada una de las tres armas. Nosotros ya habíamos sufrido el secuestro del padre Raúl Troncoso que militaba en barrio Fátima, y estábamos muy preocupados. Después lo mandaron a Cassaretto que hizo una pastoral totalmente distinta a la de Brasca y bien cercana a los sectores dominantes de la ciudad”. La primera entrevista de Videla con el periodista cordobés se interrumpió cuando lo trasladaron al Hospital Militar para tratarse de una incipiente bronquitis. Formaba parte de la comitiva que buscó a Videla “un hombre canoso que venía, cáliz y alba en mano, a darle la Eucaristía”. Es decir que pese a las sucesivas condenas por los más graves delitos, la Iglesia Católica no consideró necesario excomulgarlo, pena eclesiástica que impide la recepción de los sacramentos y se aplica a los pecados graves. El no considerar como tales los delitos de Videla certifica la prolongación en el tiempo de la complicidad eclesiástica con ellos.

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viernes, 13 de abril de 2012

La Iglesia católica no sufre recortes

Procesión de las Palmas del Domingo de Ramos en el Vaticano / ALESSANDRO DI MEO (EFE)



La Iglesia católica recibirá este año 159 millones de euros a cuenta de la asignación que le corresponde por el impuesto de la renta sobre las personas físicas. Se trata de la misma cantidad que recibió en los anteriores ejercicios de 2011 y 2010, pese al recorte general en todos los capítulos. Así consta en una disposición final del proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2012.

De esta forma, la Conferencia Episcopal recibirá mensualmente durante todo el año un cheque de Hacienda de 13,266 millones de euros. Posteriormente, antes del 30 de noviembre de 2013, se efectuará una liquidación provisional de la asignación correspondiente a 2012, una vez que se complete la campaña de la declaración de la renta.

La Iglesia recibirá en la liquidación de este año, a cuenta del IRPF de 2011, un total de 248,2 millones de euros. Para 2012, los PGE estiman que la asignación de la Iglesia alcanzará los 246 millones de los 29.232 millones de recaudación del IRPF por la Administración central presupuestados, aunque la cifra definitiva dependerá de la recaudación real.

A estas ayudas se unen varias partidas de los PGE de distintos ministerios para la financiación de capellanes militares, penitenciarios y hospitales públicos, convenios culturales y restauración de iglesias y de patrimonio histórico. La Iglesia también recibe subvenciones de las comunidades autónomas.