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viernes, 29 de marzo de 2013

Francisco encabezará su primer Vía Crucis como Papa

28.03.2013 | 20:26 | 

El Sumo Pontífice tendrá una agenda plagada de actividades para este Viernes Santo, entre las que se destaca el Vía Crucis que se desarrollará en el Coliseo Romano. Los medios italianos especulan que Francisco rompa nuevamente con el protocolo y cargue la cruz en algunos trampos por las calles de Roma.

Por: 
INFOnews


El Papa Francisco encabezará mañana las actividades del Viernes Santo, que incluyen la celebración de la Pasión de Cristo que se desarrollará en la Basílica de San Pedro y, posteriormente, el Vía Crucis que se realizará en el Coliseo Romano.

Durante el Viernes Santo, la grey católica rememora la crucifixión y muerte de Cristo, por lo que las dos actividades previstas para la jornada giran en torno a esos hechos, y siendo el Vía Crucis, que tendrá lugar en los alrededores del imponente Coliseo romano, un momento de especial emotividad para los creyentes.

A esa cuestión debe sumarse la expectativa que genera la participación del papa Francisco en su primer Semana Santa, quien desde que asumió el ministerio Petrino, realizó diversos gestos por fuera del protocolo habitual de los papas que sorprendieron dentro y fuera del Vaticano.

Esas impresiones se acrecentaron luego del anuncio y la realización de la ceremonia del "lavado de pies" en un instituto penitenciario juvenil de las afueras de Roma, siguiendo Francisco con la costumbre que adoptara durante sus años al frente de la arquidiócesis de Buenos Aires.

También como cardenal primado, Bergoglio participó activamente de los Vía Crucis desarrollados en la céntrica avenida de Mayo de Buenos Aires, por ese motivo medios italianos especulan con que el papa no abandonará esa actitud y podría portar la cruz en algún tramo del Vía Crucis.

En ese orden, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, brindará el viernes a las 12, hora de Roma, una conferencia de prensa para brindar detalles de las actividades del día, en especial respecto del Vía Crucis.

Para los católicos romanos, el Vía Crucis es uno de los puntos más emotivos de la Semana Santa, ya que rememora 14 situaciones (popularmente llamadas "estaciones") que viviera Jesús desde que se lo condena a muerte hasta que es bajado de la cruz para ser sepultado.

Además, en la "Ciudad Eterna", la tradicional actividad utiliza como escenario al imponente Coliseo, sitio que la Iglesia señala como lugar de martirio de miles de cristianos antes del 365 dC., año en que el Emperador Romano Constantino la adoptara como religión del Imperio.

martes, 19 de marzo de 2013

Papa Francisco inició formalmente su pontificado



Tras recibir las insignias del poder papal, el anillo del Pescador y el palio, el nuevo jefe de la Iglesia Católica llamó en su homilía a "no tener miedo de ser buenos y tiernos". Además, pidió a los líderes del mundo que "sean custodios de la creación, guardianes del otro, del medio ambiente". Unos 30 jefes de Estado, entre ellos Cristina Fernández de Kirchner, y delegaciones de 132 países, participaron de la misa de inauguración del pontificado del papa Francisco.

"Quisiera pedir por favor a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito político, social o económico, a todos los hombres de buena voluntad: seamos custodios de la creación, guardianes del otro, del medio ambiente", dijo el argentino Jorge Bergoglio en su homilía. "No dejemos que los signos de destrucción y muerte acompañen el camino de este mundo nuestro", agregó, y advirtió que "el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida".

A Roma llegaron numerosos líderes del mundo, muchos de ellos americanos como Dilma Rouseff, de Brasil; Sebastian Piñera, de Chile; Rafael Correa, de Ecuador; Enrique Peña Nieto, de México; Porfirio Lobo, de Honduras; y Ricardo Martinelli, de Panamá. Asisten también los vicepresidentes de Uruguay, Danilo Astori; de Estados Unidos, Joe Biden; y de Cuba, Miguel Mario Díaz. El vocero vaticano, Angelo Lombardi, precisó que la delegación más numerosa es la argentina, compuesta por 19 personas y encabezada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Desde Europa arribaron también numerosos mandatarios. Por ejemplo, de España estuvieron presentes los príncipes Felipe y Letizia y el presidente del gobierno, Mariano Rajoy; de Italia, el presidente Giorgio Napolitano; y de Francia el primer ministro Jean Marc Ayrault. Además participaron de la ceremonia la argentina Máxima Zorreguieta, la futura reina de Holanda, junto a su marido Guillermo; y el príncipe Alberto de Mónaco, entre otras personalidades.

Durante su homilía, Francisco expresó también que "el verdadero poder es el servicio" y afirmó que él mismo, como nuevo pontífice, "debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe".

Advirtió sobre "los Herodes que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer". "Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, salvaguardar la creación", dijo el papa argentino y explicó que eso significa "custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón".

"Custodiar a Jesús con María, custodiar toda la creación, custodiar a todos, especialmente a los más pobres, custodiarnos a nosotros mismos. He aquí un servicio que el Obispo de Roma está llamado a desempeñar, pero al que todos estamos llamados, para hacer brillar la estrella de la esperanza", concluyó su mensaje, seguido por un impresionante silencio en la Plaza San Pedro.

Antes, Francisco recibió las insignias del poder pontificio. El cardenal protodiácono, el francés Jean Louis Tauran, quien fue el mismo que anunció al público la elección de Francisco el pasado miércoles, impuso al papa el palio, una estola de lana con tres cruces rojas, la misma utilizada por su predecesor Benedicto XVI y que representa al Buen Pastor. Por su parte, el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, entregó al papa el anillo del Pescador, que Francisco deberá llevar hasta que muera o renuncie, tal y como hizo Benedicto el pasado 28 de febrero. El anillo es de plata dorada y es obra del escultor Enrico Manfrini, autor de los anillos de los últimos pontífices.

Ayer el portavoz de la Santa Sede, el padre jesuita Federico Lombardi, brindó una extensa rueda de prensa en la que ofreció detalles de la ceremonia. El nombre exacto de la celebración es "inicio del ministerio petrino del vicario de Roma" y no se trata de una celebración de "entronización" porque el papa "no es ningún rey", aclaró el vocero.

Explicó que antes del inicio de la ceremonia el papa recorrería la Plaza San Pedro a bordo del papamóvil para saludar a los fieles. Durante ese trayecto, que finalmente hizo en un vehículo abierto, Francisco sorprendió a la multitud y a la propia seguridad que lo acompañaba. Se bajó del jeep para saludar a una persona enferma que se encontraba entre los fieles y luego siguió su camino hacia la basílica de San Pedro.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Bergoglio es el nuevo Papa

El nuevo pontífice no salió al balcón con las estolas granates bordadas, sino sólo con la túnica blanca papal. Además, llevaba la cruz pectoral negra de obispo en lugar de la dorada típica de los papas.

El arzobispo de Buenos Aires fue elegido como Sumo Pontífice en el segundo día del cónclave en el Vaticano. El nuevo líder de la Iglesia Católica, que eligió como nombre Francisco I, asumió ante los cardenales en el altar de la Capilla Sixtina y luego salió al balcón, frente a la plaza San Pedro, donde concedió la bendición "urbi et orbi" y homenajeó a su antecesor Benedicto XVI. "El deber de un cónclave es dar un obispo a Roma y parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo al fin del mundo", expresó Bergoglio, quien es el primer latinoamericano y el primer jesuita en ser Papa.

Tras la fumata blanca, el cardenal protodiácono, el francés Jean-Louis Tauran, salió al balcón y manifestó "annuntio vobi gaudium magnum; habemus papam". Luego dio a conocer que el argentino Jorge Bergoglio será el nuevo jefe de la Iglesia. Fue elegido tras cinco votaciones y dos jornadas de cónclave.

Bergoglio, de 76 años, es el 266° Papa de la Iglesia Católica y el primero de América Latina. Además, es el primer jesuita en ocupar el trono Pedro. El nuevo pontífice había sido el segundo más votado en el cónclave de 2005, en el que fue elegido el alemán Joseph Ratzinger, quien renunció el mes pasado.

Tras aceptar el cargo, el cardenal argentino pasó a la sacristía de la capilla Sixtina para meditar y vestir una de las tres sotanas blancas ya preparadas. Luego se presentó a los fieles en la plaza de San Pedro para conceder la bendición "urbi et orbi".

"Hermanos y hermanas, buenas tardes. Sabéis que el deber de un cónclave es dar un obispo a Roma y parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo al fin del mundo, pero ya estamos aquí", fueron las primeras palabras que pronunció el papa Francisco, en medio de los aplausos de los presentes. Luego homenajeó a su antecesor Benedicto XVI y encabezó un rezo en su honor.

"Auguro que este camino de la Iglesia que hoy comenzamos y en el que me ayudará mi cardenal vicario aquí presente, será fructuoso para la Iglesia y para esta bella ciudad", dijo el nuevo pontífice.

"Y ahora, querréis que os de la bendición. Pero primero, antes de que el obispo bendiga al pueblo, yo quiero que recéis para que el señor me proteja", manifestó Bergoglio. Luego se colocó la estola para realizar la bendición Urbi et Orbe y dijo: "Os doy la bendición a vosotros y a todo el mundo. A todos los hombres y mujeres de buena voluntad".

Una vez realizada la bendición, Francisco I se quitó la estola y volvieron a sonar los himnos vaticano e italiano, mientras el flamante Papa observaba a la multitud. Allí, volvió a dirigirse a la multitud: "Rezad por mí. Y nos vemos pronto. Mañana quiero ir a rezar a la Virgen. Buenas noches y descansad bien", dijo. Tras saludar a los miles de fieles, el papa Francisco I, de 76 años, abandonó el balcón de la basílica de San Pedro.


El flamante papa Francisco I es un jesuita con una sólida formación académica que ocupa desde 1998 la arquidiócesis de Buenos Aires. Fue presidente durante dos períodos de la Conferencia Episcopal Argentina y mantuvo una relación tensa con el Gobierno nacional, especialmente durante la discusión por la ley de Matrimonio Igualitario. Sobre su figura pesan sospechas por su actuación durante la dictadura.

Bergoglio nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, en el seno de una familia de origen italiano. Hincha fanático de San Lorenzo de Almagro, comenzó su carrera en la Iglesia con 21 años tras haber estudiado ciencias químicas. A esa misma edad, debido a una grave pulmonía perdió parte del pulmón derecho. Fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969 y, en plena dictadura militar argentina, entre 1973 y 1979, fue enviado a Alemania, de donde pasó a la iglesia de la Compañía de Jesús de Córdoba.

Por entonces se lo acusó de haberle retirado la protección de su orden religiosa a dos jesuitas durante la dictadura militar. Bergoglio aseguró que poco antes del golpe de Estado el 24 de marzo de 1976 les advirtió del peligro y les ofreció a ambos refugio en la casa de los jesuitas. Pero los dos curas, Orlando Dorio y Francisco Jalic, que hacían tareas sociales en barrios humildes de Buenos Aires, habrían rechazado esta oferta, según Bergoglio. Dos meses después fueron secuestrados por los militares y mantenidos presos durante cinco meses en el centro clandestino de detención de la ESMA.

Asumió en 1998 la arquidiócesis de Buenos Aires y durante el consistorio del 21 de febrero de 2001, el papa Juan Pablo II lo nombró cardenal. Ocupó la presidencia de la Conferencia Episcopal durante dos períodos hasta que abandonó el cargo porque los estatutos le impedían seguir. Durante este periodo, fue conocido por la tensa relación que mantuvo con los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner.

En 2008, durante el conflicto entre el Ejecutivo y las patronales agropecuarias por las retenciones móviles, Bergoglio llegó a pedir a Cristina un "gesto de grandeza" ante la protesta de los empresarios rurales, además de denunciar "homogeneización" del pensamiento y "crispación social".

Luego, en 2010, la cúpula de la Iglesia argentina libró lo que el arzobispo llamó una "guerra de Dios" contra el gobierno, al tratar de evitar por todos los medios de evitar la aprobación de la ley que reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo. Bergoglio encabezó manifestaciones, movilizó a los sacerdotes en defensa de la "unidad familiar" y convocó a vigilias frente al Parlamento. "No se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios", dictaminó por entonces Bergoglio, acérrimo opositor al matrimonio igualitario y el aborto, al aclarar su posición en una carta.