miércoles, 2 de marzo de 2011

Cristina abre un escenario novedoso en la historia argentina

La literatura política más consensuada en la lectura del proceso argentino entiende que los dos grandes agrupamientos políticos argentinos contienen alas que en la categorización tradicional se leen como de izquierda y derecha. La diferencia, entonces, entre el radicalismo y el peronismo -o lo que orbita en torno de cada familia-, radicaría en dos aspectos principales: por un lado, una especie de común acuerdo (también resultante de nuestra compleja historia nacional) de antagonizar la gobernabilidad con el espíritu republicano. Así, los peronistas tendrían mayores atributos de gobernabilidad que los radicales, quienes acentuarían, en cambio, los valores republicanos. Tal dicotomía es falsa en la historia y en la actualidad, pero cuando se analiza con categorías políticas, lo que opera en la realidad de manera simbólica tiene más peso que la empiria y los datos concretos; y es entonces donde Cristina abre un escenario novedoso en los 200 años de historia nacional.

Pero, antes, el segundo elemento de importancia que separaría las familias ideológicas del radicalismo y el peronismo estaría en el sujeto social predominante al interior de cada agrupamiento: en el peronismo, cierta burguesía industrial productivista junto a la clase obrera y los sectores populares, y en el radicalismo las capas medias y medias altas y las clases rurales interesadas en un modelo agroexportador. Obviamente, toda pincelada a grandes rasgos no es una obra de arte, entre otras cosas porque una obra de arte es un conjunto de matices y sutilidades refinadas, y esta pincelada a trazo grueso es solamente eso.

Tras los intentos de constituir un país en el viejo vierreynato del Río de la Plata, la tradición de los Cabildos Abiertos, que provenía de la Corona española, se fue trastocando no sin dilemas y confrontaciones en un sistema representativo restringido, donde durante breves intervalos existió el sufragio, aunque no universal, menos aún secreto; a la par que las luchas militares iban definiendo el país que hoy conocemos.

Recién con la Ley Sáenz Peña puede hablarse de voto para los nativos, masculinos, resultando de esta ley la asimilación institucional de la hasta entonces sublevada Unión Cívica Radical.

Si nos atenemos a este punto de comienzo y a la visión de las dos alas en cada agrupamiento, la inauguración de Irigoyen de la presidencia democrática fue sucedida por un ala radical más hacia la derecha encarnada en Alvear. Tras el período de éste, Irigoyen fue reelecto por 6 años -hasta la reforma constitucional del 94 eso duraban los períodos presidenciales-, pero sólo pudo ejercer por dos, dado el primer golpe de estado militar que además trajo a la Argentina por primera vez en su historia un declarado programa de gobierno fascista.

Las turbulencias de la larga década infame devinieron en la presidencia de Perón, es decir, que desde 1930 hasta 1946 no hubo elecciones libres de masculinos nativos con voto secreto. La reforma constitucional del 49 permitió la reelección de Perón en el 52, que no pudo culminar su mandato por el golpe de estado de 1955, que de paso y por decreto abolió la constitución democrática.

No hubo elecciones libres hasta 1973, cuando Cámpora renunció y luego Perón fue plesbicitado. Murió al poco tiempo y la dictadura militar destituyó y encarceló a la vicepresidenta pocos meses antes de las elecciones.

El retorno de la democracia, ya con voto universal, consagró a Alfonsín, que tuvo en sus épocas de gloria sueños de un tercer movimiento histórico, reforma constitucional mediante, que consolidara su corriente -a la izquierda del balbinismo que entonces encarnaba De La Rúa y luego Angeloz- en la presidencia de la república, pero el final anticipado de su gobierno derribó esos ya olvidados sueños.

Menem, tras el Pacto de Olivos, fue reelecto cumpliendo, como corriente de derecha del peronismo, diez años en la presidencia (6 primero, 4 tras la reforma constitucional).
Es decir que ningún agrupamiento político pudo terminar tres mandatos seguidos: ni el radicalismo ni el peronismo. Menos aún, ninguna corriente interna de cada agrupamiento político.

Caído el factor militar como partido resolutivo de las disputas en las clases dominantes, hoy las encuestas marcan la posibilidad de que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner alcance a abrir una etapa novedosa en nuestra historia nacional.

Para almas sensibles, esto puede resultar muy propio del tercer mundo, pero la realidad es que tres triunfos electorales consecutivos les parecerían poco a los socialdemócratas suecos, la centroderecha australiana, los laboristas ingleses, los socialistas españoles y franceses o los socialdemócratas canadienses o a la derecha japonesa.

Imbuidos del espíritu norteamericano en la normativa jurídica fundante, el Pacto de Olivos representó también el matiz que Alfonsín introdujo a tono con sus admiradas socialdemocracias europeas, más la visión de largo plazo de otorgar al radicalismo un lugar de importancia en el esquema institucional que cierre el paso a eventuales terceras fuerzas.

Es esa normativa jurídica compleja la que posibilita un escenario novedoso, y quizás también, es que los 30 años de neoliberalismo -con el interregno de los primeros años de Alfonsín- que terminaron en la bancarrota del 2002, hayan operado como maduración social de revertir los sujetos sociales beneficiados por aquel modelo de exclusión, desnacionalización, desindustrialziación, nula autoestima nacional y dolorosa tragedia social.

Así las cosas, de ser reelecta Cristina, abriría un escenario novedoso en la historia nacional, que puede entenderse desde las anteojeras ideológicas como algo propio de feos, sucios y malos, o bien como la continuidad y profundización de un rumbo de estabilización en políticas de estado hacia la construcción de un nuevo estado de bienestar.

Quienes entienden las cosas a través de esta segunda opción, seguramente se enorgullecieron del discurso de apertura de sesiones ordinarias de la presidenta de la Nación.

Cristina Fernández anuncia obras en San Nicolás e indemnizaciones en ex Somisa



La presidenta Cristina Fernández anunciará el otorgamiento de indemnizaciones a trabajadores de la ex estatal siderurgia Somisa y obras para la ciudad de San Nicolás. Previamente recibirá las cartas credenciales de nueve embajadores.

La presidenta Cristina Fernández recibirá a las 18:00 las cartas credenciales de embajadores de nueve países, durante un acto que tendrá lugar en el Salón de los Científicos de la Casa de Gobierno.

En la ceremonia recibirá las cartas credenciales de los representantes diplomáticos de Arabia Saudita, Argelia, Paraguay, Turquía, China, Bélgica, Eslovenia, Guatemala y de la Unión Europea.

Luego a las 18:30, desde el Salón de las Mujeres Argentinas, de la Casa de Gobierno, se comunicará vía teleconferencia con la ciudad bonaerense de San Nicolás, donde realizará dos anuncios: el inicio de obras de la repavimentación de la ruta 188, mejoras del acceso al puerto y el pago de indemnizaciones a ex trabajadores de Somisa.

Además, Cristina Fernández anunciará el pago de indemnizaciones prevista por el Programa de Propiedad Participada (PPP) a los ex trabajadores de la ex siderúrgica Somisa.

El pago corresponde a la indemnización por la privatización de la compañía (hoy Siderar del grupo Techint), que ocurrió en 1992.

martes, 1 de marzo de 2011

Miles de refugiados egipcios en la frontera de Libia y Túnez


 Por Robert Fisk *
¡“Queremos al ejército egipcio!, ¿por que no está nuestro ejército aquí?”, gritaban miles de refugiados, pobres y enfermos que huyeron de la derrotada dictadura de Khadafi. Despotrican en el puesto fronterizo tunecino. Son personas de El Cairo y Alejandría y Sohag y Assiut y mil pueblos del Delta, todos con sus equipajes monstruosos, absurdos, con sobrepeso de ropa y sábanas baratas. Hay miles de egipcios, trabajadores rurales en Libia, que han salido hacia Túnez.
El ejército egipcio no puede venir a Túnez, por supuesto, para rescatar a decenas de miles de sus compatriotas que tratan de abrirse paso hacia la frontera. Sólo una fragata negra de la marina egipcia partió ayer, llevando a mil mujeres y niños a sus hogares a través de mares agitados y ventosos.
Pero la miseria en la frontera es peor que cualquier barco providencial. Cerca de siete u ocho mil personas –las cifras son tan imperfectas como incapaces de trasmitir tanto sufrimiento– se apretujaban hasta la última barrera libia y dentro de Túnez. Los libios los golpeaban y luego hacían lo mismo los jóvenes tunecinos, porque suponían que llegaban a desplazarlos de sus empleos en la cercana ciudad de Túnez. Los egipcios no estaban buscando trabajo, tampoco los miles de bangladesis sin embajada en Túnez, ni los chinos, ni los filipinos. Esta era la miseria de lo que una vez llamamos el Tercer Mundo, la miseria de los que llegan sin trabajo y sin techo empujados por un dictador de verdad del Tercer Mundo.
Un joven de la policía de seguridad tunecina, con una chaqueta de cuero negra y anteojos de sol y con un rifle Steyr, comenzó a gritarles a los periodistas. “¿Ven cuántos son? ¿Cómo puede hacerse cargo Túnez de todos estos miles?” Y los podíamos ver en el lado libio, empujando contra una pared de concreto, eclipsados por la estación aduanera de techo verde de Libia. Los oficiales del ejército tunecino maldecían a los policías por poner en evidencia la difícil situación de su propio país.
Pero también había muchos tunecinos amables. Llevaban en sus propios automóviles a los trabajadores rurales egipcios hacia un campo de refugiados recientemente instalado. Daban visas temporarias a aquellos que habían ido al aeropuerto de Jerba para volar a El Cairo y al puerto en Jerjes. Trajeron pan y agua y frazadas a la frontera.
Un funcionario de la Cancillería egipcia, con una remera blanca con una bandera egipcia cosida, nos dijo que había venido como voluntario para ayudar a su propio pueblo –algo que no se hubiera esperado bajo el corrupto viejo régimen de Mubarak– y él también elogió a los tunecinos.
Si cien mil refugiados han huido de Libia para Túnez y para Egipto mismo, ¿cómo evitar la máxima figura responsable, la del déspota de Trípoli, el que supuestamente le dio poder en su desgraciado Libro Verde al pueblo? “¡No hay democracia sin congresos y comités del Pueblo en todos lados!”, decía una de las frases sin sentido que leí en un poster en Trípoli la semana pasada. Entonces ¿qué pasaba con toda esa gente en Ras Jdir? Nada de congresos o comités para ellos. Sólo el duro camino a casa. Y sólo hubo una fragata con una capacidad para sólo mil almas. Sin embargo, la llegada a Jerjes desde Shalatein, con banderas egipcias y con elegantes marinos egipcios en fila sobre las cubiertas, de alguna manera recuperaba esta crisis del dolor y la destitución. Fue la primera operación militar egipcia desde el derrocamiento de Mubarak, y los marinos sabían que las cámaras del mundo los estaban enfocando. Subían a los niños a bordo, les daban la bienvenida a los ancianos que se apoyaban en bastones, ponían su brazo alrededor de tipos rudos del norte de Egipto.
En el sistema de altoparlantes del barco tocaban “Al-Helmel Arabi” –“El sueño árabe”, la vieja canción de la unidad árabe– mientras los ómnibus traían a cientos de migrantes trabajadores egipcios de la frontera, a 80 kilómetros de ahí. Hasta el periodista de la revista de la marina egipcia tomaba fotos de los campesinos de mediana edad y más ancianos, casi todos aferrados a sucias frazadas y bolsas baratas de plástico que contenían todas sus posesiones. Menos de dos décadas atrás, Khadafi echó a los trabajadores migrantes palestinos de Libia, un simulacro de este éxodo infinitamente mayor.
Pero ¿qué sucederá cuando estas apiñadas masas en la frontera tunecina vuelvan a casa? La economía de Egipto será afectada. También la de Bangladesh y Turquía. Pero ninguna como la de Libia misma, cuyos planes de construcción, las centrales eléctricas y las refinerías de petróleo y gas ahora están desactivados.
Cuatro barcos navales egipcios están camino a Túnez, un equipo más grande que el que mandaron los británicos y los estadounidenses para sus propios evacuados. Y ni siquiera así estos barcos podrán transportar la creciente multitud en la frontera.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12
Traducción: Celita Doyhambéhère.

EE.UU. mueve sus fuerzas cerca de Libia

La Casa Blanca no descartó el exilio de Khadafi como la solución al conflicto, mientras anuncia el reposicionamiento de sus unidades en el Mediterráneo. Siguen los enfrentamientos entre opositores y militares leales al régimen.

Con los caminos cercados, el autoproclamado “Guía de la Revolución Libia”, Muammar al Khadafi, sigue negando el derrumbe de su régimen. Por fuera de los límites del país que gobierna desde hace más de 40 años, la Unión Europea (UE) sancionó a su gobierno y Estados Unidos le exigió su retiro y anunció el envío de tropas para una misión humanitaria. Fronteras adentro, los manifestantes que se oponen a su continuidad en el poder se asientan en las ciudades del este, las primeras de las que tomaron control; avanzan sobre las del oeste, adictas al régimen, y se hallan cada vez más cerca de Trípoli, la ciudad capital y trinchera oficialista. Cual manotazo de ahogado, Khadafi envió a funcionarios a negociar un acuerdo con los comités populares que el pueblo organizó en el este. “Mi pueblo me ama y morirá por defenderme”, desafió Khadafi frente a los micrófonos de medios de comunicación internacionales, vapuleados por él y sus hijos.
Ante las cadenas de noticias ABC News, de Estados Unidos, BBC de Londres y el diario The Times, también londinense, Khadafi criticó a los Estados Unidos, los países europeos y Naciones Unidas (ONU) por aplicar sanciones a Libia “basados sólo en las mentiras que dicen los medios extranjeros”. Además de negar la existencia de manifestaciones en su contra en Trípoli, el primer ministro reiteró que los levantamientos fueron pergeñados por Al Qaida. “Estoy sorprendido de que tengamos una alianza con Occidente para combatir a Al Qaida y ahora que estamos luchando contra terroristas nos abandonan”, dijo.
Poco antes, el Ministerio de Exteriores libio había arremetido duramente contra Estados Unidos, al que acusó de cometer una “flagrante injerencia” en los asuntos internos de Libia por haber ofrecido ayuda a la oposición. Según una fuente oficial de la cartera de gobierno, esa ayuda es “una prueba de que Estados Unidos estaba involucrado en un complot contra la seguridad libia”.
La comunidad internacional aumentó sus críticas al régimen libio. Además de las sanciones impuestas por la UE (ver aparte), la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, exigió que Khadafi fuera condenado por la represión de la oposición, y Washington y Londres anunciaron el congelamiento de fondos pertenecientes a la familia Khadafi. Si bien desde la Casa Blanca no descartaron la posibilidad de un exilio de Khadafi como parte de una solución al conflicto, el ejército del país norteamericano anunció el reposicionamiento de fuerzas navales y aéreas en torno de Libia.
Pese a que los enfrentamientos con tropas del ejército que apoyan a Khadafi continúan estallando en las ciudades del oeste y en la capital libia, los manifestantes no bajan la guardia. Si bien el domingo todo indicaba que el pueblo había tomado el control de Zawiya, una de las ciudades del oeste más cercanas a Trípoli, las fuerzas del oficialismo entraron en la academia de la Fuerza Aérea de la ciudad y llamaron a los estudiantes a unirse a ellas para atacar a los opositores, según contó un testigo a la cadena televisiva Al Arabiya. En Misurata también sucedieron enfrentamientos entre manifestantes en contra del gobierno y tropas a favor del legendario líder, en los que dos manifestantes fallecieron.
No obstante, los testimonios confirman que, lejos de apaciguarse, los reclamos por el fin del régimen continúan extendiéndose sin pausa por el corredor de las ciudades del oeste. La oposición informó de las primeras protestas contra Khadafi en Gadames. Sin embargo, el paso final es, indefectiblemente, la toma de Trípoli, objetivo que aún los manifestantes opositores no han logrado. En la ciudad, aún en manos del gobierno, sus tropas leales dispersaron con disparos al aire a unas 500 personas que pretendían manifestarse contra el régimen.
En Benghazi (este), uno de los primeros bastiones donde se estableció la incipiente organización de la oposición a Khadafi, los manifestantes comenzaron a preparar una transición del poder y a crear nuevas instituciones políticas a aplicar allí y en el resto de las ciudades liberadas –todo el este libio–. Khadafi envió al responsable de los servicios secretos exteriores, Buzid Durda, a dialogar con los líderes de los comités populares. Además, trató, sin éxito, de establecer contacto con los máximos responsables de las tribus, según informó la cadena de noticias Al Jazeera.
A Benghazi llegaron los primeros cargamentos de ayuda humanitaria internacional, como medicamentos y elementos de asistencia médica, personal profesional de la salud y voluntarios. El ex ministro de Justicia Mustafa Abdel Yalil, que formó allí un Consejo Nacional Libio, negó que mantuviera contactos con Estados Unidos y rechazó cualquier injerencia extranjera. Por otro lado, el comité civil de Tobruk reanudó las exportaciones de crudo, paralizadas poco después de la revuelta iniciada el 17 de febrero. A última hora de ayer, un carguero con un millón de barriles de petróleo zarpó con destino a China.

El robo de bebés en el banquillo de los acusados

El caso de treinta y cuatro chicos nacidos en cautiverio llegó a la sala de audiencia después de quince años. Ocho represores, entre ellos los presidentes de facto Videla y Bignone, junto a Jorge “El Tigre” Acosta, empezaron a ser juzgados.

 Por Alejandra Dandan
Las cámaras lograron durante el desarrollo de la audiencia lo mismo que la jueza María del Carmen Roqueta había conseguido en los primeros momentos del juicio: mostrar a los represores en un primer plano incómodo mientras se iban leyendo uno a uno los 34 casos de hijos nacidos en cautiverio o apropiados durante los años de la dictadura militar. Roqueta nombró al comienzo a los ocho acusados, a los que fue llamando por su nombre; cada uno respondió, en algún caso hubo quien se paró de la silla o levantó la mano para mostrarse. Entre ellos, dos de los ex presidentes de facto, Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone. Las cámaras del Incaa luego los siguieron de cerca. Casi sin respiro, mostraron el cabeceo con el que Videla parecía esconderse detrás de vaya a saberse qué sueño y a Bignone asaltado repentinamente por planos cortos después de los cuales cambiaba incómodamente la posición de sus piernas, su único espacio de libertad.
El juicio oral que finalmente comenzó en los tribunales de Comodoro Py tuvo como punto de origen una denuncia del 30 de diciembre de 1996 de Abuelas de Plaza de Mayo, impulsada por Estela de Carlotto y María Isabel “Chicha” Chorobik de Mariani que ayer, pese a su ceguera y al estado de salud, se aproximó para estar presente con sus anteojos oscuros en este comienzo de juicio. Pese a haber quedado excluida del alcance de las leyes de impunidad, la causa conocida como el Plan sistemático de robos de bebés recién empieza a cerrarse con dos de sus principales acusados, como Emilio Massera y Cristino Nicolaides, muertos. Abuelas había impulsado aquella primera denuncia, entre otros delitos, por sustracción y ocultación de menores, ese aspecto de la represión ilegal que ayer se nombró como la “Cuestión de los niños”, una de las dimensiones de la dictadura urdida por las Fuerzas Armadas durante la marcha para “solucionar” de modo sistemático el problema de los menores que nacían en cautiverio o habían sido secuestrados con sus padres.
Entre los acusados, además de Videla y Bignone, están Antonio Vañek; Jorge Eduardo “El Tigre” Acosta, Santiago Omar Riveros, Rubén Oscar Franco y como autores materiales Juan Antonio Azic y el médico Jorge Luis Magnacco. En la primera hora, Roqueta, que preside el Tribunal Oral Federal 6 y estará a cargo del juicio, fue mencionándolos por sus nombres, luego de decirles “señor”, en un ritual que no sólo permitió individualizarlos sino que logró ponerlos en ese primer plano incómodo de la acusación. “Señor Acosta –dijo la jueza en un momento–. ¿Está? No lo veo.”
Tras ese comienzo, el TOF dio paso a la lectura de la acusación de la fiscalía de primera instancia, uno de los protocolos de toda apertura de juicio, pero que en este caso mostró ante la sala el interior de las maternidades clandestinas con la fuerza de la letra descarnada, quizá potenciada por la presencia de muchos de esos hijos de aquellos padres asesinados o desaparecidos por la dictadura, presentes metros atrás, entre el público de la sala.
“Es verdad que del examen del plan original no se advierte una dimensión que contemple la ‘cuestión de los menores’, pero justamente ese tópico emergió ‘durante’ de la represión –recapituló una de las secretarias–. Y por eso se improvisaron verdaderas ‘maternidades’ ubicadas en sitios estratégicos para responder a una cuestión natural: los embarazos de las detenidas y, más aún, se establecieron criterios de ‘asignación’ de los menores.”
La acusación de la elevación a juicio elaborada por el fiscal Federico Delgado fue así el punto de partida de un proceso por el que pasarán en los próximos ocho meses unos 370 testigos. La acusación intentó plantear el desarrollo de las maternidades clandestinas como una práctica sistemática. Mostró el montaje, describió los cuartos donde se instaló a las embarazadas, las vendas con las que les cubrían los ojos, las horas que algunas pudieron permanecer con sus hijos, pero además el robo y reubicación de esos niños y la aniquilación casi en todos los casos de sus padres. Una dimensión del plan general de la represión que la fiscalía en su momento presentó como “el gran secreto del ‘Proceso de Reorganización Nacional’”: “Ese plan tenía un fin –se recordó–: penetrar en todas las esferas de la sociedad civil para ‘normalizar’”, y “normalizar era redefinir a los sujetos conforme un elaborado ‘tipo ideal’: a la reformulación del otro que era su negación, no había alternativa, se ‘era como se debía ser’, o ‘no se era’”. Y es para eso “que se edifica el criterio para ‘asignar’ a los niños nacidos en cautiverio, había que cortar sus lazos de sangre para que ‘sean’ conforme al imaginario social que subyacía al régimen político”.

Los centros

En el esquema de Delgado los nacimientos siguieron dos caminos: los niños nacieron en lugares organizados como maternidades ilegales en centros clandestinos ubicados en lugares estratégicos o nacieron en lugares donde no había esa organización. “Nacimientos hubo en todos lados, pero ocurrió que en algunos centros clandestinos se montaron estructuras específicas a las que eran trasladadas algunas detenidas al solo efecto de dar a luz y luego regresadas a sus cárceles clandestinas de origen”, se leyó. Esas maternidades estuvieron ubicadas en diferentes lugares de Capital Federal y la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, se dijo, “existieron otros centros clandestinos de detención que si bien no cumplieron ese rol estratégico, fueron parte de la dimensión del plan criminal que se encargó de la ‘cuestión de los menores’, porque la prueba reunida indica que allí se produjeron nacimientos y apropiaciones que, o forman parte de este dictamen, o bien actualmente son materia de investigación”.
Entre los lugares, durante el debate empezaron a aparecer aquellos vinculados con los 34 casos en juicio. Entre ellos, la Escuela Mecánica de la Armada, Campo de Mayo y el Pozo de Banfield, tres de los centros clandestinos considerados estratégicos según el criterio de la fiscalía, donde existían o se montaron estructuras para las maternidades clandestinas. Y donde justamente por esa característica de estratégicos no sólo dieron a luz las secuestradas que estaban como prisioneras en esos ámbitos, sino otras que fueron trasladadas desde otros centros clandestinos o estuvieron incluso a disposición de otras Fuerzas.
De la ESMA se recordó, por ejemplo, que la maternidad clandestina funcionó en el casino de oficiales, y se la conocía como “La Sardá por izquierda”, “La maternidad Sardá” o “La Sardá de Chamorro”. Es uno de los lugares en donde dieron a luz parturientas de otros centros. Los sobrevivientes contaron que las embarazadas tenían un cuarto donde permanecían junto a sus niños y que se quedaban pocos días con ellos hasta que el prefecto Antonio Febres, el hombre a quien se lo vio en varias oportunidades salir de la ESMA con recién nacidos en sus brazos, se los llevaba. Entre los imputados por esos nacimientos están los médicos Arias Duval, Capdevilla y Magnacco.
Del Pozo de Banfield se lo recordó ubicado en el Camino Negro, en Lomas de Zamora. La maternidad ahí funcionó en una enfermería a donde llevaban a las detenidas a la hora de dar a luz. La pieza estaba en el segundo piso del centro clandestino, tenía una cama quirúrgica, instrumentales, un lavatorio y varios frascos; el médico ginecólogo que asistía a las parturientas era Jorge Antonio Bergés.
Por último, la acusación detalló que en Campo de Mayo los partos de detenidas embarazadas se efectuaron en unos galpones hasta mediados de 1977 y luego se hicieron en el Hospital Militar. Durante la primera etapa, cuando se hacían en el Pabellón 1, las parturientas contaban con un habitación de cinco metros por cinco metros que aparentemente había funcionado antes como cocina. Luego, en el Hospital Militar las pacientes permanecían en un cuarto con vigilancia en la puerta, no se registraba el ingreso ni de ellas ni de los niños que nacían.
Pero esas fueron las maternidades paradigmáticas. Entre los 34 casos que recoge la causa, existen casos de niños nacidos además en La Cacha, La Comisaría V de la Plata, Orletti, El Vesubio y Olimpo.
Algunos de ellos estuvieron ayer en la sala de audiencias. Entre ellos, Macarena Gelman, Victoria Donda, Leonardo Fosatti, Alejandro Sandoval. Además de ellos, también las abuelas ocuparon sus lugares, aquellas mujeres que durante estos años impulsaron la búsqueda de sus nietos, hijos de sus hijos desaparecidos, apropiados por los represores. Rosa Roisinblit, Buscarita Roa, Chicha Mariani o Elsa Pavón, cuyas imágenes replicadas por las cámaras del Incaa presentes en cada una de las audiencias de estos nuevos juicios iban generando un contrapunto con las caras de los represores.
“Estoy acá”, decía Chicha Mariani casi al comienzo de la audiencia. “Voy a intentar venir todas las veces que pueda.” Su caso se leyó con el número 32 durante la audiencia: Clara Anahí Mariani, leían los secretarios del TOF 6, hija de Diana Esmeralda Teruggi de Mariani y de Daniel Mariani, tenía tres meses de edad cuando fue separada de su madre, el 24 de noviembre de 1976. Todas las pruebas indican que sobrevivió al operativo en el que fue muerta su madre, pero aún hoy continúa desaparecida.
Videla al final de la audiencia se durmió.

Sin presupuesto y con promesas repetidas

El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, abrió el año legislativo con un discurso marcado por el desacuerdo entre las bancadas para alcanzar la aprobación del presupuesto local, tras las denuncias de subejecución realizadas por la oposición en 2010. Reclamó su aprobación "lo antes posible", y prometió la construcción de la línea G de Subte, el Complejo Hospitalario del Sur y una "nueva discusión de coparticipación". En referencia al año electoral, solicitó a la Legislatura "simplificar el calendario electoral".

Respecto del calendario electoral, Macri afirmó que "es imposible que le pidamos a los vecinos que voten seis veces en cuatro meses", y agregó que "me comprometo a definir las fechas tan pronto" la Legislatura apruebe la iniciativa.
En materia educativa, política criticada por docentes, estudiantes y legisladores, dio por finalizada "la emergencia" del sector "gracias a las inversiones que hemos concretado", aunque más adelante reconoció que "todos juntos debemos revertir los problemas en materia educativa", y distribuyó la responsabilidad entre "todos los argentinos". Además, anunció que se presentará un proyecto de ley para crear una agencia de evaluación de la calidad educativa.

APERTURA DEL 129° PERIODO DE SESIONES ORDINARIAS

Desde el Congreso, Cristina llamó a los trabajadores a defender el modelo y negó haber propuesto una reforma constitucional: "Hablar de eternidad parece un chiste de humor negro"

Cristina Kirchner inició su discurso de apertura del nuevo año legislativo recordando el escenario en el que asumió la presidencia, muy distinto al que le había tocado a su antecesor y ex presidente Néstor Kirchner, quien "marcó el camino para que la Argentina creciera como nunca en sus 200 años de historia". Destacó la inclusión social del modelo económico vigente que, con un crecimiento del 9,1 por ciento en 2010, permitió superar la última crisis mundial. Reivindicó el desendeudamiento inédito iniciado en 2004 que bajó el peso de la deuda externa del 156 por ciento del PBI al 36 por ciento actual, y subrayó el récord histórico de reservas, que hoy superan los 52 mil millones de dólares. En materia de recaudación, solicitó al Congreso que trate la ley penal tributaria y la de lavado de dinero. Exhortó a las entidades bancarias, de "muy buena rentabilidad", a reorientar el crédito "para sostener la inversión y el crecimiento". Anunció la extensión de la Asignación Universal por Hijo a todas las mujeres embarazadas a partir del tercer mes de embarazo, que empezará a distribuirse a partir del 1 de mayo. Acerca de la seguridad, criticó la "especulación política electoral" de un tema tan sensible, reivindicó la creación del nuevo Ministerio a cargo de Nilda Garré, y anticipó que en pocos días se dará a conocer una "reestructuración general" de la Policía Federal.
Al negar cualquier posibilidad de discutir una reforma constitucional que le permitiera una re-reelección, CFK se preguntó si "alguien me ha oído decir que me presentaré a la reelección en 2011", criticó la pobre producción parlamentaria de 2010 y exhortó "a debatir" a la oposición todas las leyes pendientes de sanción, entre ellas las ya mencionadas ley tributaria, de lavado de dinero, a las que agregó la "ley de trabajo rural, para eliminar definitivamente la vergüenza del trabajo esclavo; la nueva ley de software, de trabajo domiciliario, y la ley de propiedad de la tierra, que tiene que ser inteligente para que no sea acusada de refractaria a las inversiones, ni de xenofóbica ni chauvinista". Por último, reclamó también la sanción de una nueva ley de adopción.
En otro de los tramos de su discurso, con fuerte contenido político, la Presidenta se pronunció respecto las medidas de fuerza y protestas de los sindicatos, puestas en escena en los últimos días con las detenciones del titular de la Unión Ferroviaria (UF) José Pedraza y de Uatre Gerónimo Venegas.
"Quiero seguir siendo compañera de los compañeros de los sindicatos y no de quienes toman medidas que siempre perjudican a los trabajadores. Deben ser inteligentes, porque las críticas pivotean sobre estás medidas de fuerza en los medios de transporte y, en realidad, buscan depretigiarlos porque lo que les molesta: el grado de participación, a través de 1800 convenios colectivos; el salario más alto de latinoamérica. Entonces, con la excusa de las medidas de fuerza y el mal funcionamiento de los servicios buscan arrasar con el país". Y remató: "Convoco a mis compañeros, los trabajadores, a defender el modelo".
En el inicio de su discurso, la Presidenta destacó el crecimiento récord que tuvieron las reservas del Banco Central en un promedio del 11,8 por ciento entre 2003 y 2010, año en el que alcanzó su récord histórico con el 13,4 por ciento. Mientras que las arcas acumulan 52.350 millones de dólares.
En ese marco, defendió la política de pago de deuda pública con reservas monetarias y destacó lo "paradójico" del crecimiento de reservas, que se dio "el primer año en que utilizamos las reservas para pagar deudas y no solicitar crédito a organismos internacionales", recordó. Y resaltó: "Esta decisión permitió instalar la confianza en Argentina, que iba a hacer frente a su endeudamiento".
En ese sentido, señaló que el desendeudamiento iniciado en 2004 fue "el más importante que se tenga memoria en la República Argentina" que bajó la deuda del 156 al 36,5 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI). A los números del desendeudamiento y el crecimiento, la Presidenta sumó las estadísticas de recaudación en distintos sectores laborales y transferencia financiera a las provincias."Hemos tenido durante 2010 una recaudación récord en los distintos sectores productivos", resumió.
En materia de recaudación, solicitó al Congreso "trate la ley penal tributaria para que quienes evadan vayan presos". Además, la Presidenta pidió que el Parlamento debata "la ley de lavado que nos exige el GAFI. Es probable que Argentina sea condenada por el GAFI", advirtió.
En ese contexto, subrayó que el campo, al que calificó como "uno de los sectores más dinámicos" de la economía, "solamente ha participado en la recaudación en 2,8 por ciento", por lo que no descartó que haya existido una evasión que, advirtió, "debe ser abordada". Y destacó la creación del Ministerio de Agricultura en un contexto del país en el que "se dijo que íbamos a importar granos y carne".
Como contrapunto anunció que se alcanzó una producción de 100 millones de toneladas de granos y agregó "también se pudo exportar carne para quienes decían que íbamos a tener que importarla". La Presidenta indicó que el próximo paso será sumar a la cadena de producción a los productores agrarios.
También instó al sistema financiero a "reorientar" la cartera de crédito para "sostener la inversión y el crecimiento" y recordó la "muy buena rentabilidad" de las entidades. Para hacerlo resaltó que en la década de 1990 la rentabilidad de las entidades financieras era de 3,9 por ciento y el año pasado llegó al 20,5 por ciento. En ese sentido, destacó que el Banco Nación "lidera el ranking en materia de financiamiento".
Respecto del crecimiento industrial, la mandataria señaló que "ha sido de más del 87 por ciento" y resaltó el aumento de la fabricación de productos argentinos de consumo popular como una "formidable sustitución de importaciones".
Y puso en contexto el incremento de la fabricación de celulares, lavarropas y LCD, entre otros productos, como un formidable aporte a la balanza comercial que "permite seguir sosteniendo uno de los pilares básicos como ha sido el superávit comercial, que ha superado los 12 mil millones de dólares comerciales". "El gran desafio está en profundizar este desarrollo industrial, avanzando en tecnología, valor agregado y agrandando las cadenas de valor", advirtió.
Así, continúo por defender "los pilares del modelo de la Argentina" y afirmó: "No nos vamos a someter a ninguna presión para distorsionar el rumbo. Estamos defendiendo lo logros productivos alcanzados que para nosotros son verdaderos pilares del crecimiento con trabajo para los argentinos", sostuvo la Presidenta en referencia a "los sectores que empujan devaluaciones que sirven sólo a sus intereses".
Y agregó: "Nos discutieron desde el primer día de la caída de Wall Street que el modelo que había que seguir era el que se había derrumbado y nosotros, terca y empecinadamente, insistimos en el modelo de desarrollo y producción con inclusión social porque era el cambio más apropiado, y no nos equivocamos".
En materia energética, dijo que en 2003 hubo un pico récord de demanda en materia energética de 14.350 megavatios en el país y que en 2010 ese índice pasó a ser de 20.842 megavatios. "Esto se explica por el crecimiento de la actividad económica", sostuvo y resaltó: "La energía no es sólo número económico sino también número social" que refleja el crecimiento de las industrias y el acceso de nuevas familias a la utilización de este servicio.
En ese marco, Fernández de Kirchner subrayó la reciente finalización de la represa binacional de Yacyretá y adelantó que en septiembre se sumará la inauguración de Atucha II, que sumará 700 megavatios al parque de generación.
Respecto de la Educación, la jefa de Estado apuntó que superó su compromiso de construir 700 escuelas al asumir en el gobierno y fueron inauguradas 1097, al ratificar el "compromiso" de su administración con "la educación pública" y aseguró que es necesario dar un "salto cualitativo" porque "ya no hay excusa para no hacerlo".
"En el 2003, se invertía el 2 por ciento del PBI en Educación y el 5 por ciento en el pago de la deuda externa, hoy se ha invertido esa proporción y se invierte 6,47 por ciento en educación y 2 por ciento para el pago de la deuda", señaló la mandataria.