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viernes, 2 de enero de 2015

La deuda externa y la Salud Mental

No se suele reflexionar sobre las consecuencias en la subjetividad que tiene el pago de la deuda externa. Se habla de una deuda que tiene Argentina, aunque no es el capital quién la paga. Al contrario, éste hace importantes negocios mientras el esfuerzo recae en el conjunto de la población, en especial sobre los sectores más vulnerables. 
La deuda en nuestro país no nació por generación espontánea. Fue el producto de la dictadura cívico-militar que, para imponer una política neoliberal, tuvo que llevar a cabo el genocidio más grande de nuestra historia. En los negociados que realizaron se endeudó hasta la quiebra las empresas públicas. A la vez, los grupos económicos ligados a los militares robaron miles de millones de dólares para luego ser declarados como una deuda, aunque habían entrado al país. Luego, Domingo Cavallo "estatizó" toda la deuda que habían contraído estos grupos económicos privados engrosando su valor. Todo esto está probado y documentado por el juez Jorge Ballesteros, que en el año 2000 determinó que la deuda contraída durante la dictadura cívico-militar era ilegítima, remitiendo su fallo al Congreso de la Nación. Por supuesto, el expediente duerme en un cajón de los Tribunales.
Los gobiernos que siguieron durante el período democrático contrajeron más deuda al pedir créditos internacionales para pagar los intereses. Es decir, mientras regularmente se paga, la deuda aumenta.
El gobierno hace 12 años asumió con una deuda de 144.000 millones de dólares. Durante su gestión se pagaron 173.000 millones y, después de proclamar que nos estamos desendeudando, se deben 197.464 millones de dólares, según cifras oficiales. A esto le debemos sumar los pagos futuros del cupón PBI -que se paga cada vez que Argentina crece 3% o más-, los pagos al Club de París, los juicios perdidos ante el CIADI -tribunal del Banco Mundial al que recurren empresas trasnacionales-, el pago a REPSOL, y las deudas externas de las provincias -que tienen garantía del Estado Nacional-. Así se llega a la cifra astronómica de 300.000 millones de dólares. Como si todo esto fuera poco, nos encontramos con la deuda que no entró en canje y que hoy reclaman los "Fondos Buitres".
En definitiva, la deuda es ilegítima e impagable. Cuanto más se paga, más aumenta, Un verdadero círculo vicioso que solo sirve para imponer políticas sociales y económicas por parte de los organismos financieros internacionales.
En los últimos meses apareció un libro que se ha transformado en un best seller mundial. El capital en el siglo XXI de Thomas Piketty. Con estadísticas de los últimos 200 años resume el problema a una sencilla fórmula: (R > C = + d). Esta significa que la desigualdad aumenta si la renta del capital es mayor que el crecimiento del PBI de los países. Esto es lo que ocurre en el mundo. Por ejemplo, si un país que crece al 3% anual y tiene que pagar una renta del capital de 145% en el mismo lapso -que es lo que Argentina tiene que pagar a los "Fondos Buitres"-, entonces se transforma en una situación sin salida.
Por ello, la única alternativa seria es no pagar y llamar a un frente de países para enfrentar las represalias conjuntamente y modificar las bases económicas para un desarrollo sustentable. Es cierto, muchos se pueden alarmar ante las consecuencias de esta propuesta. Pero debemos señalar cuáles son los efectos de seguir pagando como si no pasara nada. Muchos pretenden separar las políticas nacionales e internacionales de los gobiernos de sus efectos en la vida de la población, apelando a una lucha que tenga en cuenta solamente los intereses sectoriales. Para ello es interesante transcribir lo que dice Slavok Zizek sobre el tema: "A fines de 2008, investigadores de Cambridge y Yale que analizaban las tendencias en la epidemia de tuberculosis en las últimas décadas en Europa del Este dieron a conocer su resultado; tras analizar datos de más de 20 países, establecieron una clara correlación entre los préstamos del FMI a esos países y el aumento de los casos de tuberculosis. 
Cuando los préstamos se interrumpieron, la epidemia de tuberculosis volvió a reducirse. La explicación es simple: la condición para el otorgamiento de los créditos que el Estado imponga una "disciplina financiera" (reducir el gasto público), y la primera víctima de esas medidas destinadas a establecer "la salud financiera es la propia salud pública". En nuestro país el presupuesto en Salud se ha reducido agravando el deterioro de la Salud Pública. Su consecuencia es una suerte de desnaturalización de la deficiente atención de lo público destinado a los pobres. También vemos como aumenta la pobreza y la marginación, ya que la desocupación es reemplazada por trabajos en "negro" y precarizados cuyos efectos en la subjetividad son analizados en el texto de Hernán Scorofitz que publicamos en este número. Los datos son contundentes. En los últimos 11 años la "reactivación" que se llevó adelante fue sostenida por la precarización y superexplotación. Esto produjo tanto el incremento de las inasistencias laborales por causas de salud como el aumento del 40% en el consumo de ansiolíticos para poder subsistir en un período de "crecimiento económico" y "desendeumiento", que llevó a que los servicios sociales, la educación y la salud pública cuenten con un presupuesto reducido, cuyo deterioro solo beneficia a las empresas privadas y, en consecuencia, a aquellos que pueden pagar una prestación.
Los procesos de subjetivación se sostienen en una cultura donde la crisis del tejido social y ecológico produce un imaginario donde el futuro es vivido como catastrófico, el pasado no existe y solo queda la perpetua inestabilidad del presente. Por ello los cambios que se han logrado en el campo de la Salud Mental encuentran un límite en un poder que se basa en las actuales condiciones económicas, sociales y políticas donde las grandes empresas de medicina privada y los laboratorios aumentan su concentración monopólica para imponer una concepción del padecimiento subjetivo que solo beneficia sus intereses. 
De allí que creemos necesario sostener no pagar la deuda externa. Sus efectos en la subetividad y en el campo de la Salud Mental atraviesan nuestra práctica como profesionales. Esta demostrado que no solo no tiene salida a nivel económico, sino que solo provocará más sufrimiento a cada uno de nosotros.

TOPIA Revista
Nota de los editores
www.topia.com.ar

jueves, 10 de enero de 2013

CFK: “Allá había buitres y acá caranchos que graznaban”


Cristina Kirchner habló desde un pequeño escenario montado en el puerto marplatense a la fervorosa multitud que se congregó allí.



CRISTINA KIRCHNER RECIBIO EN MAR DEL PLATA A LA FRAGATA LIBERTAD EN UN ACTO MULTITUDINARIO


Finalmente, ayer por la tarde la Fragata Libertad atracó en el puerto de Mar del Plata luego de ser retenida por los fondos buitre en Ghana. La Presidenta saludó a la tripulación y resaltó en su mensaje la defensa de la soberanía.

Por Julián Bruschtein

“Hoy más que nunca Patria sí, colonia no”, destacó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a lo que siguió un bramido de la multitud –que el Gobierno calculó en 200 mil asistentes– que la escuchaba y comenzó a cantar el viejo y conocido cantito de las luchas antiimperialistas de los años ’70. La Fragata Libertad ya había tocado tierra y la tripulación ya había sido felicitada por la Presidenta por su actitud en el puerto de Tema, Ghana, donde permaneció 78 días atracada por un embargo de un fondo buitre inversor. Miles y miles de personas –militantes, veraneantes y vecinos marplatenses– se acercaron hasta la Base Naval de Mar del Plata para vivar a los marinos y escuchar el mensaje presidencial después de un día de playa.

“Acá no había sirenas, allá había buitres y acá había unos caranchos que graznaban y no escuchamos a ninguno, sino que escuchamos el clamor de nuestro pueblo, que pide por sobre todas las cosas respeto y dignidad al pabellón nacional y a los derechos de la Patria”, sostuvo Fernández de Kirchner al recordar los sectores internos que planteaban que había que pagar las deudas para que liberaran a la fragata de su encierro judicial. Las decenas de miles de personas que se encontraban en la explanada que hacía las veces de campo frente al escenario respondieron a Cristina Kirchner cantando “el que no salta es un inglés”. Mencionó entonces que “además de fondos buitre y también de otros que nos amenazan a 12.000 kilómetros o 14.000 kilómetros con venir a militarizar o invadir nuestras islas Malvinas les decimos, desde aquí, de la Argentina, con todo nuestro orgullo, pero también con toda nuestra convicción en cómo deben defenderse los intereses de un país”.

La espera

La espera resultó larga. Desde las dos de la tarde algunas agrupaciones se fueron acomodando frente al pequeño escenario que habían montado para la llegada de la fragata y el discurso presidencial. Con los buques de la Armada de fondo, incluso se veían la parte superior de los submarinos que están atracados en el puerto, las personas que se encontraban en Playa Grande, el balneario situado a un costado de la base comenzaron a acercarse después del día de playa y de que el viento comenzara a soplar más fuerte pasadas las cuatro de la tarde. Pero las ganas de “formar parte de un hecho histórico”, como insistían en plantear la mayoría de los asistentes, hicieron que las dos horas de marchas militares de las bandas de la Marina y la Fanfarria del Alto Perú se matizaran con mate y algún que otro churro. El paso de un helicóptero parecido al presidencial generó algunas corridas, pero era demasiado temprano y la Presidenta todavía no había salido de la ciudad de Buenos Aires.

“Desde el lugar en que estén, están presenciando lo que, tal vez, simbolice con mayor precisión que en otras ocasiones, la defensa irrestricta de los derechos de la Argentina y del respeto a su soberanía y dignidad nacional”, así la Presidenta enmarcó la relevancia del acto al abrir su discurso. El eje lo centró no sólo en el concepto y la defensa de la soberanía de los fondos buitre, sino que lo proyectó hacia la situación histórica interna del país. “Los dos mayores períodos de endeudamiento de la República Argentina se registraron entre 1978 y el 1983 y entre el 1991 y 2001; unos, productos de la apertura y liberalización de la economía y también de una reforma financiera que comenzó a cambiar el perfil productivo de la Argentina y también de un endeudamiento de privados, hay que decirlo con todas las letras, gran endeudamiento de empresas privadas, cuya deuda fue estatizada en 1982 y hoy también tenemos que hacernos cargo los 40 millones de argentinos”, señaló enfocando en la estatización de la deuda privada realizada por Domingo Cavallo cuando era presidente del Banco Central en 1982.

Los militantes kirchneristas fueron llegando desde temprano. Pero la columna del armado kirchnerista Unidos y Organizados fue la más numerosa. Las organizaciones que la componen se esmeraron en la asistencia a lo que consideraban “una acto histórico, el que no viene se pierde el momento de contarles a tus nietos que estuviste ahí, cuando lo vea en los libros de historia de la escuela”, se entusiasmaba Carolina, integrante del Movimiento Evita bajo una bandera roja y negra. Las más numerosas encabezaban la columna como La Cámpora, la seguía el Movimiento Evita, la agrupación Segundo Centenario, la Corriente Peronista Descamisados y el Nuevo Encuentro, de Martín Sabbatella.

En primera fila acompañaron a CFK el vicepresidente Amado Boudou, el jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina, el ministro del Interior Florencio Randazzo, el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y el gobernador bonaerense Daniel Scioli. En verdad, la presencia de funcionarios y gobernadores del oficialismo fue casi perfecta.

Deudas

La Presidenta recordó que cuando la fragata quedó retenida en Ghana hubo “algún matutino centenario” que planteó que “había que honrar las deudas y pagar a los fondos buitre”. Entonces retrucó: “¿Por qué no empiezan ellos pagándole al Estado lo que le deben de impuestos?”. En la edición del domingo pasado, Página/12 reveló que una medida cautelar planteada por el diario La Nación hace diez años le permitió hasta ahora no pagar una deuda que la AFIP calcula en 280 millones de pesos.

“Esta lucha que estamos llevando a cabo los argentinos no sólo es algo que importe a nuestro país, depende también en gran medida la suerte de un nuevo orden que debe darse en el mundo e inclusive, aun con las actuales reglas, estamos viendo cómo muchos se están dando cuenta de que es necesario tomar una posición firme y seria frente a estos verdaderos depredadores sociales globales en defensa del bienestar de los pueblos y de la subsistencia de los Estados”, advirtió Fernández de Kirchner proyectando la posición argentina sobre otros países que puedan pasar por una situación parecida. “Pero nosotros somos un gobierno acostumbrado a sufrir presiones internas, externas, subterráneas, planetarias”, destacó con ironía y agregó que “vamos a seguir resistiendo porque por la extorsión y por la fuerza nadie va a obtener nada de la República Argentina”. Después de vivar la Patria tres veces y agradecer a los marinos de la fragata finalizó el acto y el mar de gente comenzó a remontar las calles que bajaban hasta la zona de playa.