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lunes, 1 de agosto de 2011

Cristina y Dilma ratifican relación estratégica y proponen respuesta coordinada ante crisis global

Brasilia, 29 de julio (Télam). Las presidentas de la Argentina y Brasil, Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff, respectivamente, ratificaron la condición de "estratégica" de la relación bilateral y abogaron por la necesidad de coordinar "una respuesta de la región a la crisis económica global". Las mandatarias brindaron un mensaje conjunto en el Palacio Presidencial del Planalto, donde mantuvieron un encuentro que tuvo un primer tramo privado y luego se amplió a funcionarios argentinos y brasileños. "La diversidad de temas en la agenda bilateral demuestra la alianza estratégica que tenemos con Argentina; una amplitud que no tenemos con ningún otro país", dijo la mandataria brasileña en su mensaje. Rousseff precisó que en la reunión su par argentina "discutimos sobre los grandes problemas de la economía global y reiteramos nuestro apoyo para coordinar una respuesta del continente a la situación de crisis económica global y adoptar acciones para defender a nuestros países". Por su parte, Fernández de Kirchner destacó la "mirada común" lograda entre los países de la región sobre los actuales problemas globales, y "cómo pueden impactar en la región en materia de ingresos de capitales especulativos que tienden a una depreciación de nuestras monedas". En ese marco, reivindicó la necesidad de "tomar medidas comunes que defiendan el formidable avance de nuestras sociedades en materia de inclusión social", lo que "no puede ser puesto en riesgo", y consideró que, en ese sentido, la Argentina y Brasil "tienen una responsabilidad más alta" que el resto de los países que integran región. La jefa del Estado argentino, asimismo, consideró que hay que "trabajar mucho sobre la articulación de los sectores privados de ambos países, porque no puede haber incompatibilidades y estamos en condiciones de ganar". "El crecimiento de Argentina no tiene que ser visto como una amenaza por ningún empresario brasileño", concluyó la mandataria argentina. 



CFK: Mantuvimos una audiencia y un Almuerzo de Honor con la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, e inauguramos la nueva sede de nuestra Embajada en ese país, junto a Lula da Silva.















La Presidenta de Brasil, Dilma Rouusseff, manifestó hoy a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner que su país tomará todas las medidas para impedir el ingreso a sus puertos de los buques que enarbolen "la bandera ilegal de las Islas Malvinas".
Así quedó establecido hoy en un Comunicado Conjunto suscrito con motivo de la Visita Oficial de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a la República Federativa del Brasil, luego de reunirse con su par, Dilma Rousseff.

Asimismo, en la nota, las presidentas de Argentina y Brasil, Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff, respectivamente, destacaron que las actuales actividades hidrocarburíferas ilegales que el Reino Unido lleva adelante en la plataforma continental argentina “son acciones unilaterales incompatibles con lo resuelto por las Naciones Unidas, y que no contribuyen en nada a alcanzar una solución definitiva del diferendo”.

La Presidenta del Brasil reiteró el respaldo de su país a los legítimos derechos de la República Argentina “en la disputa de soberanía relativa a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”.

Por su parte, Cristina agradeció el permanente apoyo del país vecino Brasil en esta cuestión, en especial el apoyo dado en la sesión del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas el 21 de junio último.

Durante el encuentro bilateral sostenido entre ambas hoy en el Planalto, las mandatarias repasaron los temas de las agendas bilateral, regional y multilateral.

Las presidentas de Argentina y Brasil consideraron que la alianza estratégica es la “piedra fundamental para el éxito del proyecto común de integración”.

Destacaron la importancia de la profundización del Mercosur “como ámbito de integración política, social, económica y comercial de la región, y la constitución de la Unasur como factor de unidad, diálogo político y cooperación en América del Sur”.

Durante el encuentro celebraron los 20 años de la firma del Tratado de Asunción, que dio origen al Mercosur el 26 de marzo de 1991, y se comprometieron a continuar trabajando juntas “para la consolidación y la profundización del proyecto de integración regional”.

Asimismo, en la nota Cristina y Dilma evaluaron el estado de implementación de los proyectos prioritarios en el Mecanismo de Integración y Coordinación Bilateral Brasil-Argentina, Micba.

Fluidez comercial

Uno de los puntos sobresalientes del comunicado conjunto es que ambas jefas de Estado manifestaron su compromiso de “redoblar los esfuerzos para mantener la fluidez del comercio bilateral, así como para elaborar y coordinar políticas productivas conjuntas que prioricen la producción de bienes de alto valor agregado”.

Resaltaron, además, la importancia de persistir en la pronta implementación de mecanismos de apoyo financiero que faciliten la participación de las Pymes en los procesos de Integración Productiva.

Asimismo, en materia económica y comercial, reconocieron los avances en las discusiones, para la coordinación macroeconómica; el comercio e inversión; el sistema de pagos en moneda local; las finanzas internacionales; y la política fiscal, de impuestos y aduana.

En otro punto, las presidentas reafirmaron la importancia de la relación estratégica en materia de Defensa.

En otro orden, las mandatarias celebraron la realización de la Copa del Mundo de la FIFA 2014 y los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos 2016 en Brasil.

Valoraron la importancia de estos eventos para el crecimiento económico de la región y “el interés en que empresas de ambos países participen de las oportunidades asociadas a ellos”.

En el encuentro, Cristina y Dilma reafirmaron el compromiso de sus gobiernos con el fortalecimiento del intercambio cultural entre Brasil y la Argentina.

También abordaron la profundización de la cooperación bilateral en materia antártica.

Otro de los puntos que analizaron fue el de la integración fronteriza, estableciendo “reglas específicas para facilitar el trabajo, el acceso a la enseñanza pública y a los servicios de salud pública, la residencia, el tránsito y el comercio fronterizo de mercaderías y productos de subsistencia”.

Más adelante, reiteraron su determinación de seguir en la cooperación bilateral en materia nuclear, que, mediante el diálogo político, la confianza y la estrecha coordinación en materia de salvaguardias, “constituye una expresión emblemática de la asociación estratégica entre el Brasil y la Argentina”.








lunes, 21 de febrero de 2011

El Avión

A veces, sucede que los efectos de un hecho son mucho más importantes, o al menos más pedagógicos, que sus propias causas. Inclusive, puede ocurrir que el episodio sea, en lo potencial, de muy escasa trascendencia pública. Y que sus consecuencias lo transformen en algo tan inventado como rimbombante.
¿Alguien cree que el decomiso del avión militar estadounidense era o es un episodio capaz de despertar atracción masiva? Obvio que no. Pero los alcances periodísticos que tuvo conllevan una esencia muy valiosa, aunque, en principio, nada sorprendente. Por aquello de la (no) relación causa-efecto, carece ya de mayor sentido hurgar en cómo fue que se prendió el fósforo. ¿El Gobierno sobreactuó la medida para afirmar su verba antiimperialista? ¿Fue necesario el show mediático? ¿No era lo mismo proceder hacia idéntico fin pero con mayor reserva? ¿Acaso habríamos sido menos soberanos si se hubiese maniobrado con sigilo? ¿Es tan grave la carga no declarada de ese avión norteamericano? Cualquiera de esas preguntas, que a priori son o podrían ser legítimas, pasó a ser irrelevante al cotejárselas con la réplica barbárica de los medios de comunicación hegemónicos, sus periodistas más connotados y, desde ya, una mayoría de la oposición o, si se quiere, de los dirigentes opositores que hablaron del tema (sólo el hijo de Alfonsín resaltó al procedimiento como de pleno derecho, y hubo un resto que se llamó a silencio). Para subrayar, por las dudas: esos interrogantes, en realidad, nunca fueron el objeto analítico prioritario, sino que obraron como subordinados al espanto causado entre el cipayaje por –al fin y al cabo– un mero incidente diplomático con los Estados Unidos. Con excepción del odio de clase, el racismo, el sentimiento de venganza y las barbaridades que se dijeron cuando el conflicto con los campestres, es difícil recordar un hecho a través del cual se haya manifestado, con tanta brutalidad e ignorancia, el espíritu y el estilo de quienes conforman, desde los medios, un soporte clave de la mentalidad vasalla.
Cabezas de portadas, informativos de radio y televisión, columnas centrales, entrevistas, machacando con la “perplejidad y preocupación” de los Estados Unidos por la “improcedencia” de haber amedrentado al personal del avión. Ex embajadores con amplia concesión de espacio, absortos por haber colocado a Washington en un “banco de acusados” (Juan Archibaldo Lanús). Y por estas acciones que “nos condenan a la intrascendencia” en la que en verdad ya estaríamos, porque “ningún líder de nación políticamente gravitante (...) ha aterrizado en estas playas” (Rodolfo Gil). Amateurs impunes que hablaron de la inmunidad que proveen las “valijas diplomáticas”: una licencia que no tiene absolutamente nada que ver con el decomiso de un avión de carga. Los disparates interpretativos, sin un solo dato de sostén, bajo aseveración de que se ejercitó una represalia contra Obama por no incluir a la Argentina en su próxima gira. La impudicia de sugerir que si tampoco viene el jefe del Fondo Monetario por algo será. La amenaza de que la Casa Blanca borre al país de su status de aliado extra OTAN, brindado gracias al alineamiento incondicional de Menem con la política exterior de los republicanos... Qué asco.
Correspondería revisar si esta embestida mugrienta de los medios y sus ordenanzas no tiene nada de insólito, desde el entendimiento de que, después de todo, es la expresión de una tilinguería tan reaccionaria como ancestral. Porque, tal vez, nos encontremos con una segunda lección, o ratificación, de lo motivado por el caso del avión yanqui. No hay la más mínima duda en torno de que piensan efectivamente así, pero, ¿no debería haberla acerca de lo obnubilados que están respecto de la temperatura popular? ¿No advierten que su grosería genera un resultado inverso al que buscan? El Gobierno les provoca arcadas, es cierto, quizá más por el despliegue de su discurso confrontativo que por una grave afectación de sus intereses. Ahora bien: ¿tanto como para enceguecerlos de esta manera? ¿Tanto como para que extravíen así la necesidad de una táctica de enfrentamiento menos guaranga, vistos los resultas que obtienen? ¿No los alertaron en absoluto la masividad de los festejos por el Bicentenario, la del funeral de Kirchner, la unanimidad de las encuestas que encargan ellos mismos y que muestran a Cristina en posición de clara favorita? Como el firmante se resiste a creer que puedan despistarse de semejante forma, aunque tampoco lo descarta, termina cayendo en la cuenta de que, perdidos por perdidos siquiera en lo coyuntural, resuelven persistir en fugar hacia delante. En redoblar la postura de choque. Sería probable que estén imitando a los propios K, que en la más dramática de sus instancias apostaron a profundizar las grandes líneas de enfrentamiento con bloques de poder específicos. Y les fue bien, o les va bien.
Hay esa palabra, cipayos. Es de origen persa y la primera vez que se la citó, en el Diccionario de la Real Academia Española, aludía a “soldado indio”, en 1869. Pero unos años después, la definición se ensanchó a “soldado indio al servicio de una potencia europea”. Una segunda acepción es “secuaz a sueldo”. El profesor venezolano Alexis Márquez Rodríguez señala que la connotación peyorativa de la palabra comenzó a usarse, al parecer, en Cuba y Puerto Rico, cuando aún eran colonias españolas y se empleaba para designar al criollo que se alistaba en el ejército colonial. Aquí, ya se sabe, la popularizó Arturo Jauretche a través de su Manual de Zonceras, que lista las ideas negativas de los argentinos sobre su propio país. El escritor mantenía que esos preceptos eran introducidos en la conciencia ciudadana desde la educación primaria, y ya marcaba que después se sostenían a través de la prensa. Un postulado conocido por todo aquel que disponga de inquietudes intelectuales básicas. Sin que pierda valor, ninguna vez.
Puede que la furia cipaya sea sencillamente eso, en lugar de una apuesta política, meditada, a favor de acentuar los topetazos. Puede que no puedan con sus raíces clasistas o adquiridas, y listo. Si es eso les cabe una extensión, ahondada, de la legendaria sentencia borgeana acerca de que los peronistas no son ni buenos ni malos sino incorregibles. Porque, dada por eficaz la provocación, ellos, la clase dominante argentina y –hoy más que nunca– sus puntas de lanza mediáticos, portan una incorregibilidad más emperrada todavía. El peronismo fluctuó históricamente a derecha e izquierda, y en su nombre se crió mucho de lo mejor y lo peor de este país. Pero estos garcas no oscilaron nunca. Jamás dejaron de ser escribanos de los imperios de turno, jamás tuvieron una fisonomía patriótica, jamás se plantearon a dónde condujo su pusilanimidad. Son los tipos de las relaciones carnales y en una de esas, como ya se expresara en esta columna hace unas pocas semanas, el tiempo les da la razón a caballo de esa significativa porción de la sociedad que tiene su misma escala de valores. De esa gente que toda la vida miró hacia afuera no para ampliar sus miras de pensamiento crítico, sino por la comodidad cobarde del presunto amparo bajo el sol. Esos frívolos acaban de dar otra muestra de sí.
A veces su símbolo es un helicóptero. A veces un avión.

Por Eduardo Aliverti