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jueves, 21 de abril de 2011

Fue creada una zona de exclusión de 20 kilómetros alrededor de Fukushima

JAPON
En el radio de protección se permitirá ingresar a sólo una persona por hogar, por unas dos horas. Para ello, deberán vestir un traje especial, viajar en autobuses que serán puestos a su disposición y llevar consigo un elemento de medición de radiación. La medida no rige sin embargo para las personas cuyas viviendas se encuentran en un radio de tres kilómetros de la central, que ya que no podrán ingresar en ese territorio, precisó el primer ministro Naoto Kan.
La primera fase de la acción de retorno comenzará "en pocos días" y durará de uno a dos meses. La empresa que opera la planta nuclear había informado antes que se podía contar con una estabilización de la situación como muy pronto en seis a nueve meses.
El gobierno pidió a los residentes que vivían a 20 kilómetros de la central, situada a 250 kilómetros al noreste de Tokio, que abandonaran la zona tras el terremoto y tsunami del 11 de marzo, pero hasta ahora no había una orden formal para hacerlo. A quienes viven a entre 20 y 30 kilómetros de la planta se les recomendó abandonar voluntariamente la zona o permanecer dentro de sus viviendas en la medida de lo posible.
Las filtraciones radiactivas se produjeron después de que los sistemas de refrigeración de los reactores resultaran dañados el mes pasado, provocando un sobrecalentamiento, fusiones parciales y explosiones.
La empresa gestora Tepco informó que las sustancias radiactivas filtradas al mar del reactor 2 se estiman en 5.000 terabecquereles, 20.000 veces más que el límite anual permitido a la planta. Las filtraciones fueron advertidas el 2 de abril y cesaron el 6.

martes, 19 de abril de 2011

La bomba de tiempo japonesa


 Por Juan Gelman
Por un error técnico, esta nota fue publicada en forma fragmentaria el domingo pasado. Con el correspondiente pedido de disculpas a los lectores, se repite a continuación en su versión completa.
El primer ministro de Japón, Naoto Kan, insiste en recortar las consecuencias del problema nuclear que estalló en Fukushima. “La crisis se está estabilizando paso a paso, pero no hay razones para el optimismo” (www.businessinsider.com, 12-4-11). Instó a la gente a vivir como de costumbre, no incurrir en autorrestricciones y consumir los productos de las zonas afectadas “para darles apoyo”. El gobierno nipón, sin embargo, elevó el nivel del riesgo a 7, el máximo, el mismo de Chernobyl –según las categorías establecidas por el Organismo Internacional de Energía Atómica para evaluar el alcance de las catástrofes nucleares–, y sus funcionarios declaran que el material radiactivo que escapó de los reactores de Fukushima sólo constituye un décimo del que emitió la planta rusa. No todos comparten una posible tranquilidad.
El destacado físico nuclear Michio Kaku, que trabaja en EE.UU., donde se formó, ha señalado que la Compañía de Energía Eléctrica de Tokio (Tepco, por sus siglas en inglés), dueña de las instalaciones de Fukushima, “trata de minimizar el impacto de este accidente nuclear” que ya ha liberado algo así como 50.000 billones de bequereles de radiación (de uranio). Esto equivale a la mitad del nivel 7, pero los reactores siguen propalándolos. La situación no es para nada estable... el menor accidente –un nuevo sismo, la ruptura de un conducto, la evacuación de los equipos que trabajan en Fukushima– podría desatar una fusión en tres de las estaciones nucleares, de una dimensión mucho mayor que la de Chernobyl” (www.democracynow.org, 13-4-11).
El accidente ha despedido hacia la atmósfera una enorme cantidad de yodo radiactivo (I-131), un 10 por ciento en relación con Chernobyl, que es soluble en agua. La lluvia lo deposita en tierra, las vacas comen pasto y su leche se contamina. Los granjeros de la zona la tiran porque es demasiado radiactiva. Se ha descubierto agua contaminada en Tokio y algunos de sus habitantes abandonaron la capital, advertidos por las contradicciones de los anuncios oficiales y la clara voluntad de acallar los alcances del desastre. Occidente calla, pero EE.UU. prescribió que su personal debe alejarse 80 kilómetros de Fukushima, ni 20, ni 30, ni 40, y el gobierno francés aconseja a sus ciudadanos que abandonen Japón. También éstas son medidas del peligro, aunque no tengan un enunciado matemático.
Cabe preguntarse el porqué de los ocultamientos del gobierno japonés. ¿Para evitar el pánico de la población? Tal vez. ¿Para no ahondar la crisis económica que el terremoto y el tsunami agravaron de manera extraordinaria? Quizá. Pero los especialistas se preguntan por qué no se recurre al método empleado en Chernobyl: consistió en encerrar o enterrar el reactor 4 de la planta bajo toneladas de concreto –como el gigante Toshiba viene aconsejando– en vez de intentar su desmantelamiento con vistas al cierre de la central nuclear por tiempo indefinido. Esta tarea, según el doctor Kaku, podría durar diez años: “Nos encontramos en terreno desconocido... y somos los conejillos de Indias de este experimento científico”.
La tendencia a tapar los propios errores “para evitar el pánico público” no es exclusiva de Tokio, las autoridades del país controlan las noticias de las agencias en aplicación del artículo 15 de la Ley de Emergencia. Yoichi Shimatsu, ex director del semanario Japan Times y columnista de 4th Media, indaga el origen de las confusas informaciones acerca de la planta Fukushima 1: “Las demoras inexplicables y las explicaciones poco fundadas de la Tepco y del Ministerio de Economía, Industria y Comercio parecen motivadas por un factor oculto... La explicación más lógica: la industria nuclear y las instancias del gobierno procurarán impedir que se descubra la existencia de instalaciones de producción de bombas atómicas en las plantas civiles de energía nuclear de Japón” (//en.m4.cn/archives, 11-4-11). Una hipótesis que, de ser cierta, entrañaría consecuencias impensables.
Shimatsu analiza la brecha entre la narrativa oficial y la aparición de fenómenos sin aparente explicación: un incendio estalló en la dañada construcción del reactor de la unidad 4 debido –se dijo– al sobrecalentamiento del uranio vertido en una piscina de enfriamiento seca. “Pero el volumen del incendio –anota– indica que el reactor se estaba calentando por otra razón que la generación de electricidad. Su supresión de la lista de operaciones generadoras de electricidad despierta la pregunta de si acaso se estaba utilizando para enriquecer uranio, el primer paso que conduce a la obtención de materia fisionable para una bomba atómica.”
La unidad 6 desapareció rápidamente de la lista de reactores operativos porque una explosión de la unidad 3 la cubrió de partículas letales de MOX, una mezcla de plutonio y uranio. Es notorio que el plutonio es un componente de las cabezas nucleares más pequeñas y más fáciles de producir. ¿Y por qué Japón procuraría obtener armas nucleares? No puede hacerlo sin alguna clase de permiso: en virtud del artículo 9 de la Constitución que le impuso EE.UU., Tokio ha renunciado a la guerra y al uso de la fuerza para solucionar sus conflictos internacionales. ¿Quién le habrá dado el visto bueno? ¿Y con qué fin? ¿China? ¿Corea del Norte? ¿Otros blancos?

viernes, 15 de abril de 2011

Las víctimas de Fukushima serán indemnizadas por la compañía que explotaba la central nuclear

JAPON
La empresa Tepco pagará las primeras indemnizaciones a los pobladores que tuvieron que abandonar la zona debido a la emisión de radiactividad luego del tsunami del 11 de marzo. El monto será de un millón de yenes, equivalentes a 12 mil dólares, para cada hogar unipersonal dentro de un radio de 30 kilómetros de la planta. El anuncio fue hecho por el presidente de la compañía, Masataka Shimizu, y se prevé que alcanzará a los propietarios de 48 mil viviendas.
En Fukushima, en tanto, los técnicos continuaban con las labores para intentar detener la emisión de radiactividad. Expertos de Tepco utilizaban nitrógeno para evitar nuevas explosiones de hidrógeno en el reactor 1. Según la autoridad nuclear nipona, los técnicos también vertirán nitrógeno en los otros dos reactores afectados.
Los trabajadores volvieron además a instalar placas de acero cerca a la salida al mar del reactor 2, informó Kyodo. Tepco tiene también previsto lanzar al mar sacos de arena que contengan el mineral zeolita, con capacidad de absorber material radiactivo. Pese a todas las medidas para evitarlo, el nivel de contaminación del agua del subsuelo en las inmediaciones de la averiada planta nuclear se incrementó.
La concentración de yodo radiactivo y cesio en el agua aumentó decenas de veces en una semana, según Tepco. Nuevos estudios apuntan a una subida del nivel de yodo 131 de 72 a 400 becquereles y de cesio 134 de 1,4 a hasta 53 becquereles. La cifras, sin embargo, no permiten hacer estimaciones sobre los posibles riesgos para la salud.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Japón analiza el cierre de los seis reactores de Fukushima

SE DEBE A LOS ALTOS NIVELES DE RADIACION
Luego de que la empresa Tepco, operadora de la central nuclear de Fukushima, anunciara su intención de desconectar los reactores 1, 2, 3 y 4, considerando que los otros dos podrían seguir operativos, el gobierno de Japón se pronunció por que sean cerrados definitivamente los seis. De esta manera, la planta gravemente dañada por el terremoto y el tsunami del 11 de marzo pasado podría frenar las emisiones de radiactividad en las instalaciones.
La medida fue anunciada por el portavoz gubernamental, Yukio Edano, luego de que los técnicos japoneses reconociera que siguen sin poder frenar la crisis nuclear, a casi tres semanas después de los accidentes.
La idea es cubrir los reactores con una especie de tejido. Las recientes altas mediciones de yodo 131 en el mar -3.355 veces más que lo permitido- son un indicio de una creciente radiación. La organización ecologista Greenpeace advirtió, además, de serios peligros para la salud de los habitantes.
El gobierno y los expertos nucleares discuten "toda posibilidad" para poner bajo control la planta averiada, citó Edano, quien sin embargo, no explicó cuál sería el tejido especial que se utilizaría para sellar los reactores.
El portavoz Edano señaló hoy que no quiere que ninguno de los seis reactores de Fukushima I vuelva a operar: "Está claro que uno piensa en las circunstancias sociales", explicó.
La administradora de la planta, la energética Tepco, no descartó en cambio que los reactores 5 y 6, que aún están en capacidad de funcionar, vuelvan a trabajar. La empresa sólo quiere por ahora desactivar definitivamente los cuatro primeros bloques, dañados irreparablemente.
Por otro lado, los técnicos que trabajan en la instalación empiezan a dar cada vez más señales de cansancio. Entre ellos también crece el miedo a sufrir daños de salud crónicos, según declaraciones de un directivo de una firma contratada al diario "Asahi Shinbun".
Debido a la preocupante situación, Greempeace recomendó una ampliación de la zona de evacuación de los actuales 20 a 40 kilómetros. El peligro es sobre todo alto para niños y mujeres embarazadas. En la localidad de Tsushima, a unos 35 kilómetros de la instalación nuclear, se midieron hasta 100 microsievert por hora, cifra que implica que el límite anual de exposición máxima para seres humanos se puede alcanzar en ocho horas.
"Definitivamente no es seguro para la gente quedarse en Iitate, sobre todo para niños y mujeres embarazadas. Podrían recibir la exposición máxima permitida al año en pocos días", dijo el experto de la organización Jan van de Putte en Tokio.