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miércoles, 30 de marzo de 2011

Japón analiza el cierre de los seis reactores de Fukushima

SE DEBE A LOS ALTOS NIVELES DE RADIACION
Luego de que la empresa Tepco, operadora de la central nuclear de Fukushima, anunciara su intención de desconectar los reactores 1, 2, 3 y 4, considerando que los otros dos podrían seguir operativos, el gobierno de Japón se pronunció por que sean cerrados definitivamente los seis. De esta manera, la planta gravemente dañada por el terremoto y el tsunami del 11 de marzo pasado podría frenar las emisiones de radiactividad en las instalaciones.
La medida fue anunciada por el portavoz gubernamental, Yukio Edano, luego de que los técnicos japoneses reconociera que siguen sin poder frenar la crisis nuclear, a casi tres semanas después de los accidentes.
La idea es cubrir los reactores con una especie de tejido. Las recientes altas mediciones de yodo 131 en el mar -3.355 veces más que lo permitido- son un indicio de una creciente radiación. La organización ecologista Greenpeace advirtió, además, de serios peligros para la salud de los habitantes.
El gobierno y los expertos nucleares discuten "toda posibilidad" para poner bajo control la planta averiada, citó Edano, quien sin embargo, no explicó cuál sería el tejido especial que se utilizaría para sellar los reactores.
El portavoz Edano señaló hoy que no quiere que ninguno de los seis reactores de Fukushima I vuelva a operar: "Está claro que uno piensa en las circunstancias sociales", explicó.
La administradora de la planta, la energética Tepco, no descartó en cambio que los reactores 5 y 6, que aún están en capacidad de funcionar, vuelvan a trabajar. La empresa sólo quiere por ahora desactivar definitivamente los cuatro primeros bloques, dañados irreparablemente.
Por otro lado, los técnicos que trabajan en la instalación empiezan a dar cada vez más señales de cansancio. Entre ellos también crece el miedo a sufrir daños de salud crónicos, según declaraciones de un directivo de una firma contratada al diario "Asahi Shinbun".
Debido a la preocupante situación, Greempeace recomendó una ampliación de la zona de evacuación de los actuales 20 a 40 kilómetros. El peligro es sobre todo alto para niños y mujeres embarazadas. En la localidad de Tsushima, a unos 35 kilómetros de la instalación nuclear, se midieron hasta 100 microsievert por hora, cifra que implica que el límite anual de exposición máxima para seres humanos se puede alcanzar en ocho horas.
"Definitivamente no es seguro para la gente quedarse en Iitate, sobre todo para niños y mujeres embarazadas. Podrían recibir la exposición máxima permitida al año en pocos días", dijo el experto de la organización Jan van de Putte en Tokio.

jueves, 17 de marzo de 2011

“Las radiaciones son potencialmente letales”

EN LA PLANTA FUKUSHIMA I LAS EMISIONES RADIACTIVAS SON MUY ELEVADAS Y MUY PELIGROSAS PARA LOS TRABAJADORES
El calentamiento en un depósito de material radiactivo usado puede generar un alto nivel de radiación. Para los norteamericanos, las emisiones en la planta pueden ser letales para los trabajadores, considerados héroes por la población.
Nuevamente la situación de las usinas de Fukushima tuvo en vilo a los expertos de todo el mundo. Por los elevados niveles de radiación y las ráfagas de viento, los helicópteros enviados para refrigerar los reactores 3 y 4 con agua debieron retirarse ayer, aunque hoy dos pudieron volver a hacerlo. Las autoridades japonesas enviaron a la zona vehículos lanzaagua, mientras los 50 operarios de esa planta que habían sido evacuados ante nuevas explosiones regresaron ayer para continuar trabajando. Ahora el principal peligro es la pileta de almacenamiento de combustible usado del reactor 4, que tiene una parte al descubierto, no tiene refrigeración y puede generar un alto nivel de radiación. Según Gregory Jaczko, director de la Comisión Reguladora Nuclear estadounidense, en la central “las radiaciones son extremadamente fuertes y potencialmente letales” para los operarios.
Según informó ayer el Organismo Internacional de Energía Atómica (Oiea) en base a datos japoneses, “la temperatura en las piletas de enfriamiento para las barras de combustible usado en la central atómica de Fukushima alcanzó valores dramáticamente altos”. En el reactor 4, esta piscina ya está fuera del ámbito de seguridad más protegido y, según la Oiea, “si las barras no están más rodeadas de agua o la temperatura del agua alcanza el punto de ebullición, las barras pueden albergar el peligro de radiación radiactiva”. Las piletas de los reactores 5 y 6 también se estarían recalentado, la situación en los demás reactores no fue detallada aún.
Ayer, el vocero del gobierno japonés, Yukio Edano, informó que el reactor 4 sufrió un incendio de media hora, el segundo en menos de un día, y causó daños en paredes y techo del edificio. El fuego se habría ocasionado por una explosión de hidrógeno parecida a la ocurrida el lunes pasado. En el reactor 3, además, comenzaron a salir ayer densas nubes de humo. Las autoridades japonesas creen que el humo responde a los daños en la cubierta interna de ese reactor y pidieron ayuda a la comunidad internacional por este tema. Corea del Sur ya ofreció las reservas de ácido bórico para estabilizar los reactores.
“Podríamos necesitar ayuda de tropas estadounidenses”, señaló ayer Edano. Por el momento, hay ocho buques norteamericanos en la zona que decidieron alejarse el martes pasado, luego de detectar radiación en 17 militares. Ayer se anunció que un avión de ese país no tripulado con cámaras infrarrojo a bordo sobrevolará los reactores dañados para monitorear la situación, y ya se entregaron bombas de agua de alta presión para regar los reactores. “Creemos que los niveles de radiación son extremadamente altos”, dijo el director de la Comisión Reguladora Nuclear estadounidense, Gregory Jaczko, cuyo país aconsejó a sus ciudadanos alejarse a 80 kilómetros de las usinas ubicadas al nordeste de Japón.
Este último dato fue refrendado por el gobierno japonés, que recomendó evacuar a los residentes dentro de un radio de 20 kilómetros y pidió cerrar puertas y ventanas a quienes se encuentren a 30 kilómetros de la central de Fukushima. Mientras las autoridades niponas insisten en que la radiación no llegará al nivel de la catástrofe de Chernobyl, ocurrida en Ucrania en 1986, Günther Öttinguer, comisario de energía de la Unión Europea, afirmó ayer que “la situación está prácticamente fuera de control”. Fue durante una reunión con expertos y representantes de gobiernos europeos, en la que declaró: “No excluyo lo peor en las horas y en los días por venir”.
Según admitió en un comunicado Tepco, la firma operadora de la central, en el reactor 1 están destruido el 70 por ciento las barras de combustible y un tercio en el reactor 2. Estas barras están en el centro de las instalaciones y debido a la falta de refrigeración se teme desde hace varios días que el núcleo de la central se licue y la masa caliente funda las paredes de seguridad.
Mientras tanto, cincuenta trabajadores de la central Fukushima, compuesta por dos plantas y diez reactores, fueron autorizados a volver a la instalación y seguir trabajando. En el caso del reactor 3 existen varias complicaciones para los operarios. La radiactividad es tan alta que los operarios, considerados “héroes” en país, no logran ingresar a ciertos lugares clave como la sala de mando.
Según Jaczko, director de la Comisión Reguladora Nuclear estadounidense, en la central “las radiaciones son extremadamente fuertes y potencialmente letales” para los operarios. Ahora, los trabajadores tratarán de reestablecer la energía eléctrica en la central. Uno de ellos, Michiko Otsuki, escribió ayer en una red social japonesa: “La gente que trabaja en estas plantas está luchando sin huir”.