jueves, 3 de marzo de 2011

“No voy a pedir el voto de la nostalgia”

El mendocino encabezó un acto en el Gran Rex, donde lo acompañaron varios ex funcionarios de la Alianza. A su adversario en la interna del próximo 30 de abril le cuestionó la utilización de la figura de su padre; a Julio Cobos, lo ignoró. También criticó al Gobierno.


 Por Sebastian Abrevaya
Llegó al escenario caminando desde atrás, levantando la mano y saludando a la gente mientras sonaba la melodía de la canción de Alejandro Sanz, “No es lo mismo”. “Se repite que no soy conocido, debería empezar entonces diciendo: Buenas tardes, me llamo Ernesto Sanz y quiero ser presidente de la República”, arrancó entusiasmado el senador y precandidato presidencial de la UCR. En un teatro Gran Rex que se arrimaba a las 3500 personas, Sanz repartió críticas indirectas, pero no por eso menos duras, a su competidor Ricardo Alfonsín e ignoró al otro radical en danza, el vicepresidente Julio Cobos. “No voy a pedir el voto de la nostalgia, voy a salir a pedir el voto de la esperanza”, sentenció el mendocino acompañado en el escenario por una serie de dirigentes sub-45 y debajo, en primera fila, por un importante puñado de ex funcionarios del gobierno de Fernando de la Rúa.
De saco azul, camisa celeste y sin corbata, Sanz habló por más de una hora. Se refirió a la interna radical, disparó contra el gobierno nacional y desparramó algunas líneas de lo que sería su eventual mandato. “Nadie tiene a su nombre un título de propiedad de nuestro partido. No sé si el amor a este partido se lleva en la sangre, pero les aseguro que yo lo llevo en el alma y en el corazón”, sostuvo en una desembozada réplica a los afiches alfonsinistas que rezan: la UCR “se lleva en la sangre, o no se lleva”.
Además de tildarlo de nostálgico, Sanz buscó diferenciarse permanentemente del hijo del ex presidente Raúl Alfonsín, cuestionando la utilización de la figura de su padre. “Desde el primer día de esta campaña muchos me han pedido que explique lo que me diferencia de Ricardo Alfonsín, y yo siempre respondo igual; prefiero que ustedes mismos establezcan la diferencia. Yo solo me llamo Sanz”, sentenció con los brazos abiertos y los hombros encogidos. Por si quedaba alguna duda, remató: “Soy Ernesto Sanz, tengo un pasado, como todos, pero no me alimento del pasado ni aspiro a repetirlo, toda mi fuerza está en el futuro y no voy a permitir que mi pasado me hipoteque porque tengo en claro que las respuestas que la Argentina necesita hoy no las va a encontrar en lo que otros hicieron ayer”.
Atentamente lo escuchaba un elenco de figuras compuesto, entre otros, por ex funcionarios de la Alianza. El ex ministro del Interior Federico Storani, de Defensa Horacio Jaunarena, los ex jefes de Gabinete Rodolfo Terragno y Christian Colombo, el ex vocero Juan Pablo Baylac y el ex intendente porteño Facundo Suárez Lastra ocuparon los primeros lugares junto a la histórica dirigente Florentina Gómez Miranda. Al mando de la organización, el secretario general del partido, Jesús Rodríguez.
El senador Arturo Vera, los diputados Rubén Lanceta, Ricardo Buryaile (dirigente ruralista), Sergio Pinto (ex ministro de Cobos) y Silvana Giúdici completaron la dirigencia que acompañó al mendocino. El histórico operador radical, Enrique “Coti” Nosiglia, no fue de la partida. El cacique bonaerense Leopoldo Moreau demostró con su faltazo que todavía mantiene sus fichas puestas en Julio Cobos.
“Muchos piensan que no vamos a poder gobernar. Les aseguro que este presidente radical gobernará todos los días de su mandato”, prometió Sanz apuntando contra los que “dicen representar a los trabajadores y se aprovechan del trabajo de otros”.
Respecto del kirchnerismo, Sanz consideró que “el Gobierno ya no da para más”. Acusó a Cristina Fernández de tener “un doble discurso” sobre la inseguridad y haber financiado su campaña con “dinero sucio”. “No tiene autoridad moral para hablar de inseguridad”, dijo.
Por último dedicó buena parte de su discurso a las promesas de campaña: inflación de un dígito, una gran reforma educativa, desarrollo en vez de crecimiento, lucha contra la violencia doméstica y un “ambicioso” programa de guarderías. “Se equivocan quienes creen que es más democrático tolerar el desorden que defender el orden”, concluyó.
Para cerrar, realizó un llamado a votar el 30 de abril en la interna de radicales e independientes. “Ese día elegiremos al próximo presidente”, se entusiasmó Sanz, sin contar con que Julio Cobos no participará de la interna. Lluvia de papelitos, el abrazo de su mujer, Cristina, de sus hijos y la marcha radical de fondo terminaron el lanzamiento oficial de su candidatura.

El santo preferido de la embajada

Mientras ecologistas y agricultores discutían los efectos dañinos de la soja transgénica o el uso de glifosato, Monsanto consiguió que el gobierno de los Estados Unidos representara sus intereses en la Argentina.


 Por Santiago O’Donnell
A lo largo del gobierno de Néstor Kirchner primero y de Cristina Fernández después, importantes funcionarios y congresistas de Estados Unidos, además de sucesivos embajadores, presionaron a la Casa Rosada para que facilitara a la empresa Monsanto el cobro de regalías por el uso de semillas transgénicas. Lo que empezó como un duro enfrentamiento, con cargamentos de harina de soja incautados en puertos europeos en el 2004 y 2005, se encaminó hacia una negociación sobre la nueva generación de semillas, dejando atrás el intento de cobro de Monsanto, señala una serie de cables filtrados por Wikileaks a los que tuvo acceso Página/12.
El conflicto se originó cuando, durante la presidencia de Carlos Menem, Monsanto introdujo la semilla Roundup en la Argentina, la del gen resistente al glifosato, pero no registró la patente. Prefirió cobrar regalías a través de las licencias. Los reclamos de Monsanto no se hicieron públicos hasta que llegaron las primeras noticias sobre embargos en Europa, pero, según funcionarios argentinos citados en los cables, comenzaron en privado durante la presidencia de Néstor Kirchner. Los cables también demuestran que esos reclamos llegaron a su máxima intensidad en 2008, durante el conflicto entre el Gobierno y la Mesa de Enlace.
Monsanto dice que el 85 por ciento de la soja que se produce en la Argentina se hace con su fórmula, pero menos de un tercio paga regalías, porque los demás usan semillas argentinas que vienen de esas plantas pero no tributan a Monsanto. Si bien el lobby oficial estadounidense a favor de Monsanto fue incesante, hasta los propios analistas de la embajada reconocieron en los cables que el reclamo era dudoso: “Los granjeros argentinos tienen derecho a replantar –no a revender– semillas generadas en una cosecha originada en semillas registradas sin pagar regalías, pero no a venderlas”, dice un cable de marzo del 2006 firmado por el entonces embajador Lino Gutiérrez.
La empresa reclamaba un pago de quince dólares por tonelada, lo cual dejaría a muchos pequeños productores en una situación difícil. Como en algunos países de Europa Monsanto había patentado su gen, les había hecho juicio a los importadores europeos con la intención de cobrarles las regalías a ellos. Pero los juicios no tenían mucho sustento legal, porque las importaciones no eran de semillas. A medida que las causas judiciales en Europa se fueron cayendo, y los embargos cesaron, los reclamos estadounidenses perdieron fuerza.
El investigador Carlos Correa escribió en 2006 en Le Monde Diplomatique un artículo en el que sugería entender el caso Monsanto equiparándolo a otro. “Supongamos que en el país A se produce tomate tratado con un pesticida que no está patentado allí. El tomate se exporta a un país B, donde sí existe patente sobre el pesticida. Naturalmente, si se examinara el tomate, se hallarían moléculas del pesticida. ¿Podría el titular de la patente impedir su importación por este motivo? Sería, obviamente, un absurdo. Una respuesta afirmativa daría un poder ilimitado a los titulares de patentes para restringir el comercio, no ya de sus propios productos, sino de todo aquello que se derive de ellos o lo contenga de alguna forma, aun residual.”
Según los cables, la presión estadounidense se intensificó a partir de 2006. Un despacho del 17 de enero de ese año da cuenta de un encuentro entre Lino Gutiérrez y la entonces ministra de Economía, Felisa Miceli. “El embajador mencionó el caso de la empresa de biotecnología Monsanto al final de la reunión. Explicó que Monsanto había intentado todas la medidas posibles para atender su necesidad de obtener una regalía por su semilla de soja GMO Roundup Ready. En ausencia de una solución doméstica, está progresando con acciones legales en un número de países europeos que importaron soja argentina. Miceli contestó que había hablado con las cuatro asociaciones agrícolas más interesadas en el tema. Estas asociaciones dijeron que Monsanto tenía derecho a exigir una regalía. El problema era ponerse de acuerdo en el precio. ‘Creo que podemos ponernos de acuerdo’, dijo ella.”
Al mes siguiente llegó una delegación de congresistas estadounidenses presidida por el poderoso presidente del Comité de Finanzas, Charles Grassley, del estado cerealero de Indiana. En su reunión con funcionarios argentinos no terminó de la mejor manera, porque el entonces secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Alfredo Chiaradía, y el entonces secretario de Agricultura, Miguel Campos, defendieron la postura argentina de no negociar bajo presión. “La reunión terminó con una discusión sobre la disputa con Monsanto por la regalías por las semillas de soja modificadas genéticamente”, dice el cable. Y agrega: “Chiaradía cuestionó la intención verdadera detrás de los esfuerzos de Monsanto por cobrar regalías..., señalando que sólo se había convertido en un tema cuando expiró la patente del herbicida (glifosato) de Monsanto. Dijo que el gobierno estaba listo para negociar tanto las regalías como la segunda generación de semillas. Pero agregó que no lo haría con una pistola apúntandole, en referencia a las acciones legales que tomó Monsanto en Europa en contra de los cargamentos de soja argentina”.
Diplomático de carrera y experto en negociaciones comerciales, Chiaradía es el actual embajador argentino en los Estados Unidos.
Grassley le contestó que el tema no era sólo de patentes, o sea con una empresa, sino comercial, o sea que involucraba al gobierno de Estados Unidos.
“El senador Grassley señaló que, además de ser un tema de patentes, la disputa con Monsanto era un tema comercial, porque los granjeros estadounidenses que pagan regalías están en desventaja con respecto a los cultivadores argentinos.
Campos se encargó de contestarle. “Le dijo al congresista que la Argentina y Estados Unidos siempre habían trabajado codo a codo los temas de biotecnología, pero que la disputa con Monsanto estaba amenazando el futuro de la agricultura argentina.”
En junio del 2006 fue el congresista de Virginia Bob Goodlate quien presionó a favor de Monsanto en una reunión con Chiaradía, dice otro cable. “Goodlate sacó el tema de las regalías de la soja biotecnológica de Monsanto, haciendo notar que la fuerza de la economía estadounidense estaba atada a la capacidad de innovar de empresas como Monsanto... Chiaradía argumentó que el caso estaba basado en un malentendido sobre qué debe ser protegido. Mientras dijo que Monsanto debería ‘capturar la recompensa’ por el uso de su producto, la idea se aplicaba a la semilla misma, no a los productos derivados de la soja.”
En noviembre del 2006 el embajador Gutiérrez insistió sobre el tema con la ministra Miceli. “El embajador le pidió a Miceli que apoyara la última propuesta de Monsanto para resolver sus disputas con los productores argentinos... Miceli dijo que se había reunido con Monsanto en el pasado y, aunque el gobierno no puede aparecer como tomando partido en lo que es esencialmente una negociación entre Monsanto y agricultores locales, apoyará una solución.”
Al mes siguiente Gutiérrez volvió a sacar el tema, esta vez delante del ministro de Planificación, Julio De Vido, quien le recomendó que se pusiera en contacto con el secretario de Agricultura Javier de Urquiza, reemplazante de Campos, quien a su vez dijo que el tema era muy complicado porque había varias partes involucradas.
Según el cable, el secretario le dijo al embajador que estaba dispuesto a comenzar una discreta negociación. “De Urquiza se comprometió a sentarse con los accionistas con el objetivo de reanudar negociaciones. Enfatizó que las reuniones deben tener un perfil muy bajo si van a tener éxito.”
De Urquiza ya no conserva hoy su cargo en el área de Agricultura, a cargo del ministro Julián Domínguez.
En enero de 2007 el embajador volvió a insistir ante Miceli. “El embajador dijo que Monsanto sentía que necesitaba por lo menos una señal informal de aceptación del gobierno de Argentina para que los productores se sumen. Miceli respondió que Monsanto debería llevarle una oferta preaprobada y que ella trabajaría para apoyarla.”
A la semana siguiente una delegación de Departamento del Tesoro encabezada por el funcionario John Vernau actuó de portavoz del reclamo de Monsanto ante funcionarios argentinos.
En abril de 2008 el embajador Earl Anthony Wayne ya había sacado el tema delante del subsecretario para América latina, Tom Shannon, en una reunión con Alberto Fernández y la presidenta Cristina Kirchner. “Compañías como Monsanto están muy interesadas en una nueva aproximación a su trabajo en la Argentina”, dijo Wayne.
En agosto de 2008 visitó la embajada el presidente de Monsanto Argentina Juan Ferreira, para agradecer los esfuerzos diplomáticos a favor de su empresa. Por entonces las acciones legales en Europa habían perdido efectividad. “(Ferreira) explicó que Monsanto continúa con su estrategia revisada de focalizarse en el futuro y asegurarse protección legal para sus nuevas tecnologías que introducirá en el futuro... Monsanto no tuvo discusiones de alto perfil con el gobierno por las regalías durante el extendido paro granjero, pero ha mantenido contactos con organizaciones agrarias y gobernadores provinciales para asegurarse de que los proveedores sean pagados para introducir nuevas tecnologías para mejorar la producción en la Argentina.”
En septiembre de 2008 fue el turno del entonces secretario de Agricultura Charles Conner, quien sacó el tema ante De Urquiza, señala otro cable.
En diciembre de 2008 el encargado del lobby fue el representante Colin Peterson, presidente de la Comisión de Agricultura de la Cámara baja. “El representante Peterson le preguntó a De Urquiza por temas de comercio, incluyendo el pago de regalías por las semillas de soja usadas con tecnología de Monsanto.”
En marzo de 2009 el embajador Wayne volvió a insistir esta vez ante el nuevo secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, y la ministra de Producción, Débora Georgi. “El embajador señaló la importancia de solucionar la prolongada disputa entre el gobierno y Monsanto por el pago de regalías”, informa el despacho enviado al Departamento de Estado. “Cheppi explicó que el gobierno estaba trabajando en una nueva ley de semillas con aportes de todas las partes involucradas, para resolver el problema, pero que la disputa con el sector del campo frenó el movimiento. Dijo que ya hay un acuerdo general sobre lo que se necesita hacer.”

Cuando la regulación es urgente y necesaria

El proyecto oficial para regular la propiedad de la tierra contempla cuestiones de soberanía, pero también las necesidades de acceso de cientos de miles de familias campesinas. Un conflicto con rasgos comunes en toda la región. Argentina “copiará” el modelo brasileño.

 Por Sebastián Premici
En Argentina hay aproximadamente 17 millones de hectáreas en manos de extranjeros en las zonas donde se concentran los principales recursos naturales, como la Patagonia y los esteros del Iberá. Por otro lado, hay aproximadamente 500.000 familias de campesinos que tienen problemas para acceder a la tierra, según las estimaciones del Movimiento Nacional Campesino Indígena. Frente a este contexto, la intención del Gobierno es regular la “propiedad de la tierra” en todas sus dimensiones. En el Congreso hay más de diez iniciativas de todos los partidos políticos, incluso una del Frente para la Victoria, presentada por la diputada Diana Conti. También hay proyectos de la Federación Agraria, Proyecto Sur y Nuevo Encuentro. El espíritu de cada una de las iniciativas es defender las zonas de frontera, los recursos naturales, como el agua, y evitar la concentración de la tenencia de la tierra, fenómeno que incide en la vida cotidiana de campesinos y productores.
Según indicó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner durante la inauguración de las sesiones ordinarias, no se “inventará nada nuevo”, sino que se copiará el modelo brasileño. El año pasado, Inácio Lula Da Silva puso límites a la compra de tierras y en 2009 sancionó una ley para proteger la zona del Amazonas, donde se concentra más del 50 por ciento de las propiedades extranjeras de aquel país. Por otro lado, José “Pepe” Mujica también instó a su Parlamento a sancionar una ley en este sentido.
Fernández de Kirchner señaló durante su discurso que la iniciativa oficial tendrá por objeto defender los recursos naturales “para que sigan en órbita y competencia nacional”. En este sentido, el proyecto presentado por la diputada Conti señala que el espíritu de una legislación nacional de estas características “debe evitar la indiscriminada compra de tierras por parte de extranjeros, proceso que puede afectar el interés nacional como consecuencia de la constitución de derechos reales sobre determinadas superficies del territorio del país”.
Cuando se habla de “interés nacional” se está pensando en las zonas fronterizas. Por ejemplo, la iniciativa de la diputada Verónica Benas (SI) establece que no podrá adquirirse “el dominio de los bienes inmuebles urbanos o rurales del Estado nacional, provincial o municipal situado dentro de los límites de Zonas de Seguridad”.
En 2008, la Auditoría General de la Nación publicó una resolución (201/08) donde denunció una serie de irregularidades en operaciones de compraventa de tierras limítrofes patagónicas. Sobre un total de 428 trámites de “previa conformidad” solicitados en la Secretaría de Seguridad Interior, se aprobaron sólo 137, mientras que el resto fueron aprobados por la “vía de la excepción”.
“No es, por ende, la propiedad extranjera lo que está en cuestión, sino la necesidad de normativizar un proceso de concentración de vastas extensiones de tierras, proceso que, de continuar como hasta el presente, comprometería objetivos estratégicos vinculados al desarrollo nacional”, sostuvo Conti en su iniciativa.
Para regular esta situación, las diferentes iniciativas proponen que los extranjeros puedan acceder a una cantidad menor de hectáreas, no como ocurre en la actualidad, donde un mismo grupo económico puede tener casi un millón de hectáreas, como la familia Benetton. El proyecto de Pablo Orsolini y Ulises Forte, ambos de la Federación Agraria y la UCR, indica que las personas físicas o jurídicas de otra nacionalidad sólo podrán tener hasta un cuarto de la superficie de una comuna o región determinada por la autoridad de aplicación.
En cambio, el proyecto de Benas habla de hasta un 10 por ciento de esa superficie, mientras que cada persona extranjera –física o jurídica– no podrá tener más de una unidad económica a su nombre. También se propone la necesidad de crear un registro de los extranjeros que adquieren tierras en el país.
En su discurso, la Presidenta sostuvo que la iniciativa “no debe tener un sesgo antiinversión”. “Dijo sin chauvinismos. Argentina no es sólo una víctima de la extranjerización, también la promueve junto a Brasil. Muchos sojeros argentinos forman pooles de siembra en Bolivia y Paraguay. La dirigencia patronal que hoy reclama un freno a la extranjerización tiene asociados que promueven la concentración en otros países”, señaló a Página/12 la investigadora Silvia Lilian Ferro.
El título del proyecto anunciado por el Gobierno habla de la “regulación de la propiedad de la tierra”. Para Ferro, esta definición implicará que no sólo se trate el tema de la extranjerización, sino también “un nuevo marco para los contratos rurales, junto a un nuevo ordenamiento territorial”.
En cuanto a la posibilidad de establecer nuevos contratos rurales, los lineamientos que se están manejando llevarían los plazos de alquiler a cuatro o cinco años, se restringirían los arriendos por cosecha, se limitaría la capacidad de unidades económicas que pueden alquilarse, sobre todo a los pooles de siembra, y se buscará proteger a los agricultores familiares.
De seguirse el modelo brasileño, que también tiene una política para ayudar a los agricultores familiares –por ejemplo, las escuelas deben comprar los alimentos para sus alumnos de manera directa a los pequeños productores– hay dos datos que resultan relevantes. En el país vecino existe un instituto estatal de colonización –al igual que en Uruguay– que tiene por objeto regular el uso de los recursos naturales. En Argentina existía un Consejo Agrario Nacional, cuyo objetivo era distribuir las tierras fiscales, pero fue abolido por José Alfredo Martínez de Hoz durante la última dictadura militar.
El otro dato es que en Brasil la tierra es considerada un “bien social” por rango constitucional, eso les otorga a los productores y campesinos un mayor margen de acción legal para luchar por la posesión de la tierra, tema que tampoco está resuelto. Según el Movimiento de los Sin Tierra, todavía hay cuatro millones de familias con dificultades para acceder a este recurso. En cambio, en Argentina los recursos naturales son regulados por cada una de las provincias.

Fidel denuncia campaña de confusión promovida por EE.UU. sobre conflicto en Libia



El líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, denunció en su más reciente reflexión que una campaña de mentiras, impulsada por medios masivos de comunicación, generaron un alto índice de confusión sobre los hechos que desde hace dos semanas se desarrollan en Libia.
En su artículo titulado La Guerra inevitable de la OTAN, Fidel expuso que Estados Unidos, con su aliados, empleó un aparato mediático para la divulgación de información sesgada sobre la situación en el país del norte de África, en el que desde el pasado 17 de febrero se desarrollan protestas a favor y en contra el líder libio, Muammar Al Gaddafi.
“El imperio y sus principales aliados emplearon los medios más sofisticados para divulgar informaciones deformadas sobre los acontecimientos, entre las cuales había que inferir los rasgos de la verdad”, precisó Fidel.
En ese sentido, el líder cubano resaltó que “emisoras serias y prestigiosas, como teleSUR, se veían obligadas a enviar reporteros y camarógrafos a las actividades de un grupo y a las del lado opuesto, para informar lo que realmente ocurría”.
Fidel, sin embargo, destacó que la campaña de confusión que, a través de los medios de comunicación, promovió Estados Unidos sobre la situación en Libia no logró que China y Rusia aprobaran, en el Consejo de Seguridad dela Organización de las Naciones Unidas (ONU), una intervención militar sobre el país árabe.
“Pese al diluvio de mentiras y la confusión creada, Estados Unidos no pudo arrastrar a China y la Federación Rusa a la aprobación por el Consejo de Seguridad de una intervención militar en Libia, aunque logró en cambio obtener, en el Consejo de Derechos Humanos, la aprobación de los objetivos que buscaba en ese momento”, enfatizó.
Consideró que, al ser el norte de África una región en la que se produce gran parte del petróleo que sostiene la economía de países ricos, Estados Unidos y la OTAN no pueden mantenerse al margen del conflicto interno surgido en Libia para promover la intervención militar.
“El imperialismo y la OTAN ─seriamente preocupados por la ola revolucionaria desatada en el mundo árabe, donde se genera gran parte del petróleo que sostiene la economía de consumo de los países desarrollados y ricos─ no podían dejar de aprovechar el conflicto interno surgido en Libia para promover la intervención militar”, escribió el líder de la Revolución Cubana.
Entre las líneas de su artículo, Fidel también criticó a la ONU y a su secretario general, Ban Ki-Moon, ante el papel asumido por el organismo multilateral ante el conflicto en Libia, país sobre el que dijo ya se encuentra inmerso en una guerra civil.
“El hecho real es que Libia está ya envuelta en una guerra civil, como habíamos previsto, y nada pudo hacer Naciones Unidas para evitarlo, excepto que su propio Secretario General regara una buena dosis de combustible en el fuego”, sentenció.
Fidel anunció para este jueves la segunda entrega de La Guerra inevitable de la OTAN.
A continuación, teleSUR ofrece el enlace de la reflexión del líder cubano publicada en el sitio web Cubadebate:
http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2011/03/03/la-guerra-inevitable-de-la-otan/

miércoles, 2 de marzo de 2011

Reglamentación de la Ley de Glaciares



Por decreto publicado en el Boletín Oficial con fecha 1° de marzo de 2011, se aprobó la reglamentación del Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial.

Ley Nº 26.639

En los considerandos expresa que tiene por objeto establecer los presupuestos mínimos para laprotección de los glaciares y del ambiente periglacial con el objeto de preservarlos comoreservas estratégicas de recursos hídricos para el consumo humano; para la agricultura y como proveedores de agua para la recarga de cuencas hidrográficas; para la protección de la biodiversidad; como fuente de información científica y como atractivo turístico constituyendo a los glaciares comobienes de carácter público.

La norma entiende por recurso natural estratégico a todo recurso escaso, actual o potencialmente vital para el desarrollo de la actividad humana o para el mantenimiento de la calidad de vida de una Nación.

En el caso de los recursos hídricos, en particular de los recursos hídricos sólidos, se consideran “reserva estratégica”, por su capacidad de regulación a largo plazo.

La preservación de los glaciares y los periglaciales implica la conservación y protección de los mismos, y por ende la prohibición de actividades que puedan afectar su condición natural o las funciones como reservas estratégicas.

Se realizará el Inventario Nacional de Glaciares, su dinámica, hidrología y relación con el ambiente, definiendo metodologías de mapeo y monitoreo sistemáticos aplicables a las diferentes regiones y condiciones ambientales existentes a lo largo de la Cordillera de los Andes.

Raly Barrionuevo - Oye Marcos

La chica que peleó por la muerte digna


Melina González murió en el Hospital Garrahan después de varias semanas de pedir a los médicos que la durmieran para dejar de sufrir. Tras varios rechazos, el viernes la habían sedado. Su testimonio y reclamo por una ley fue difundido en Página/12.
 Por Mariana Carbajal
Melina González, la adolescente de 19 años que desde fines de enero reclamaba a los médicos del Hospital Garrahan que la durmieran profundamente en sus últimos días para no sentir los dolores que la aquejaban y evitar el sufrimiento psíquico que la agobiaba por su estado terminal, finalmente murió ayer. “Melina acaba de dejar de respirar”, anunció a esta cronista su mamá, Susana Bustamante, por teléfono alrededor de las 17.30. “Se fue en paz”, agregó, entre lágrimas y sollozos. Y agradeció especialmente por el espacio que Página/12 le dio al reclamo de su hija por una muerte digna, favoreciendo así al debate por la necesidad de una legislación que cubra el actual vacío legal en torno del tema. “La vida es un derecho. No es una obligación vivir sufriendo”, sostenía Melina.
Mañana su caso será analizado en una reunión convocada por la Red Argentina de Bioética y Derechos Humanos, una iniciativa de la Asociación Bio&Sur de Bioética y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, en la que participarán miembros de más de medio centenar de comités de bioética de diversos hospitales públicos del país.
Desde el viernes, Melina había entrado en un sueño más profundo. Los médicos que la atendían habían concedido darle medicación para una “sedación paliativa”. Si hubiesen aceptado su voluntad antes, le hubiesen evitado casi un mes de dolores intensos y profundas angustias, especialmente de noche, como ella misma relató en una conmovedora charla que tuvo con este diario el miércoles de la semana pasada. En un dictamen fechado el 4 de febrero, el Comité de Bioética del hospital pediátrico había argumentado que el cuadro de la adolescente no era terminal como para justificar dormirla hasta que perdiera la conciencia. Incluso, afirmaban que su pedido estaba contaminado por los fuertes dolores que sufría, que no la dejaban pensar con lucidez.
Melina ya pesaba menos de 18 kilos y la enfermedad degenerativa del sistema nervioso que se le había empezado a manifestar a partir de los 3 años no quería darle más tregua. En su espalda quedaban las huellas de un tumor maligno que le extirparon en 2009 y por el que fue sometida a quimio y radioterapia a lo largo del 2010. Ya no podía incorporarse en la cama. Tenía dificultades para respirar. No tenía fuerzas ni para sostener una taza. Pero para los médicos no se encontraba en fase terminal. Ella se burlaba de sus pronósticos: “Creen que voy a salir a bailar la conga”, dijo el miércoles a este diario. Con una lucidez que contrastaba con su debilitado cuerpo, Melina pedía con seguridad “que me duerman, para poder estar en paz”. “No es digno estar así: tengo paralizado casi todo el cuerpo y lo poco que siento me duele. No puedo sostener ni una taza y tengo que estar acostada. Me ahogo, no puedo respirar. No es vida, no quiero seguir así. Y ellos no me entienden, piensan que siempre se puede salir adelante. Pero yo no doy más, no puedo”, señaló.
Hasta que su cuadro empezó a empeorar, Melina había hecho una vida normal, aunque tenía dos barras de titanio que apuntalaban su espalda con forma de S. Vivía en San Francisco Solano, en el sur del conurbano. Terminó el colegio secundario en el Instituto San Francisco Solano, de Claypole. Y se fue de viaje de egresados a Bariloche como cualquier chica de su edad. Estudiaba dramaturgia en el Centro Cultural Rojas y trabajaba haciendo tortas para eventos, hasta que su cuerpo no dio más. En sus planes tenía seguir además una carrera vinculada al cuidado del medio ambiente. Melina fue una chica fuera de serie. Ayer, estando dormida desde el viernes, su corazón dejó de latir. Melina se apagó ayer en paz.