domingo, 27 de febrero de 2011

Una ayudita a los amigos para acusar a Irán

La embajada norteamericana en Buenos Aires presionó para que el fiscal Alberto Nisman no investigara a Menem, Galeano, Anzorreguy y otros amigos por desviar la causa AMIA. Las fuentes dentro de la DAIA, la obsesión por culpar a Irán.

 Por Raúl Kollmann
Los cables emitidos por la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires y filtrados por Wikileaks a Página/12 revelan que Washington presionó a lo largo de varios años para que no se siguiera adelante con la investigación contra Carlos Menem, el ex juez Juan José Galeano, el comisario Jorge “Fino” Palacios y otros funcionarios por haber frenado y desviado la investigación del atentado a la AMIA. “Los oficiales (norteamericanos) de nuestra Oficina Legal le han recomendado al fiscal Alberto Nisman que se concentre en los que perpetraron el atentado y no en quienes desviaron la investigación”, se sostiene en un cable del 22 de marzo de 2008 que hoy da a conocer este diario.
La Oficina Legal era, en realidad, un eufemismo, ya que se trataba de la cobertura usada por los hombres del FBI, que eran quienes verdaderamente presionaban para proteger a los que encabezaron la investigación inicial –Menem, Galeano, Palacios–, tradicionalmente afines a las posturas de Estados Unidos. “Esto podría ser usado por Irán para cuestionar la credibilidad e imparcialidad de la investigación”, señala en el cable el por entonces embajador de Estados Unidos Earl Anthony Wayne, a quien no parecía preocuparle que la pesquisa por el desvío de la investigación del atentado había sido ordenada por el propio Tribunal Oral que juzgó el caso AMIA. Poco tiempo después, el pedido de procesamientos que emitió Nisman fue convalidado por el juez Ariel Lijo y luego confirmado por la Cámara Federal.
El 22 de mayo de 2008, el fiscal pidió la detención del ex presidente Menem, de su hermano Munir, del ex juez Galeano, del titular de la SIDE Hugo Anzorreguy, de su segundo Juan Carlos Anchézar, y del jefe de la Unidad Antiterrorista de la Policía Federal, Palacios. Todo se centraba en una investigación iniciada diez días después del atentado sobre Alberto Jacinto Kanoore Edul, un ciudadano de origen sirio, cuyo padre fue amigo de Carlos y Munir Menem. Kanoore Edul realizó, ocho días antes del atentado contra la AMIA, por una llamada a Carlos Telleldín, el último tenedor de la Trafic que estalló en la mutual judía. Kanoore nunca pudo explicar aquella comunicación y fue cambiando su versión varias veces. Además, en la hoja de ruta de una empresa que dejó un container delante de la AMIA cinco minutos antes de la explosión, también figuraba un predio vacío en la calle Constitución, contiguo a varios domicilios de Kanoore. Con esas evidencias en la mano, Galeano ordenó el allanamiento de las propiedades, así como la intervención de todos los teléfonos de Kanoore. Sin embargo, como determinó Nisman y luego confirmó el juez Lijo, toda la investigación se frenó no bien Alberto Kanoore Edul padre fue a la Casa Rosada y habló allí con Munir Menem, entonces asistente del Presidente (ver página 4).
El cable del 22 de mayo fue emitido casi a las 23 del día en que Nisman pidió las capturas y está firmado por el propio embajador Wayne. Revela que los oficiales del FBI le venían insistiendo a Nisman que dejara la causa del encubrimiento. “Cuando la oficina de Legales (en verdad, el FBI) le hizo notar a Nisman que su anuncio podía llevar, otra vez, a que el gobierno iraní cuestionase la credibilidad o imparcialidad de la investigación, Nisman dijo que no debería, aunque luego concedió que no había considerado las implicancias que el pedido de detención podría tener en la investigación internacional”. Había otra cuestión que también molestaba al embajador: que los medios consideraban a Kanoore Edul como la punta de la llamada pista siria.
La preocupación fundamental de la embajada, reflejada todo a lo largo del cable, era que no se abriera la más mínima posibilidad de duda sobre las acusaciones contra Irán planteadas desde el inicio mismo de la investigación. Desde su óptica, cualquier cuestionamiento sobre si hubo un desvío intencional de la investigación o sobre la posible existencia de otra pista que no fuera la iraní sólo serviría para complicar el avance de la causa. Lejos de las minucias tribunalicias, como la necesaria investigación del encubrimiento, la piedra angular de la postura de Estados Unidos era no moverse de lo que sirviera para acusar a Irán.
Washington ha usado la causa AMIA como una punta de lanza contra el régimen de Teherán, pese a que éste nunca fue acusado con anterioridad de atentados masivos contra civiles fuera del Medio Oriente. Sí hay imputaciones por asesinato de figuras opositoras en Alemania o Francia, pero no de la colocación de artefactos explosivos o coches bomba. Las únicas dos acusaciones de ese tenor son las de Buenos Aires, la de la Embajada de Israel y la de la AMIA. En un cable emitido cinco días más tarde –también filtrado por Wikileaks y dado a conocer por el diario El País de Madrid–, Wayne dice que van a tratar de averiguar qué otra información desclasificó Nisman de la SIDE y cómo frenar cualquier intento de uso de la nueva investigación por parte de Irán. También destaca las opiniones de dos informantes de la embajada: un importante dirigente de la comunidad judía y un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina.
El dirigente de Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado contra la AMIA, Sergio Burstein, remarcó ayer la dudosa objetividad de la fuente comunitaria citada en los cables de Wayne: Alfredo Neuburger, cuya identidad fue dada a conocer por lo publicado por El País. Al dar a conocer el cable de la embajada, el diario español tachó el nombre de Neuburger en numerosas oportunidades, pero en el punto 8, cometen el error de no hacerlo, con lo que quedó claro que la fuente de Estados Unidos es el funcionario de la DAIA, quien figura nombrado aunque con tachadura en varios tramos del cable del 27 de mayo.
Lo llamativo es que Wayne lo cita todo el tiempo, siempre abogando en contra de que se investigue el desvío de la causa AMIA. No era para menos. Neuburger era la mano derecha de Rubén Beraja, titular de la DAIA en el momento del atentado y también imputado en la causa por las irregularidades en la investigación del ataque contra la mutual judía. “Nuestra preocupación es mayúscula dijo ayer Burstein. Queremos saber si fue en nombre de la DAIA o en forma personal a la Embajada de Estados Unidos a argumentar a favor de los que desviaron la investigación del atentado. No me sorprende que esta persona sea nombrada en el cable. Creo que hay que denunciarlo ya que no hizo más que tomar una postura que afectó a todos los familiares y a cada decisión que tomábamos. Siempre que dijimos algo lo tuvimos a Neuburger criticando, es histórico”, aseguró.
La otra fuente de la interpretación de que se pretendía utilizar el dictamen de Nisman para distraer la atención de los problemas de aquel momento provino de lo que el cable identificó como una alta fuente de la Cancillería. Esa fuente también sostiene que, en su opinión, no existió un desvío de la pesquisa con el argumento de que “es difícil creer que Menem haya sido tan estúpido”. A fuentes judiciales consultadas por este diario no les resultó difícil identificar al funcionario de la Cancillería que hablaba con Wayne. Se trataría de Guillermo González, ex embajador argentino en Washington durante el gobierno de Fernando De la Rúa. En el propio cable se habla de que es un hombre que ayudó con la presentación argentina ante Interpol en 2007 y ese papel lo jugó González.
En los últimos días, el diario El País, seguido luego por La Nación y Clarín, interpretaron que el cable del 27 de mayo señalaba que, según la opinión norteamericana, Nisman, en combinación con Néstor y Cristina Kirchner, pretendieron tapar, con el pedido de detención de Menem y los demás, el problema que por entonces estaba en el centro de la escena: el conflicto con las entidades del campo. En el cable del día 22 queda claro quién sostiene esa hipótesis: los propios Menem y Galeano. Ambos dijeron públicamente que la acusación en su contra era una maniobra política. Sin embargo, todo fue confirmado en las dos instancias judiciales superiores, el juez y la Cámara. Los otros dos que abonan esa teoría del desvío de atención fueron Neuburger y González. Los cables traducen esas opiniones y, sobre el final, Wayne más bien expresa sus dudas.
Más allá de las especulaciones, la noticia relacionada con la investigación AMIA no podía tener, ni tuvo, el peso suficiente para desplazar la caliente actualidad de aquel momento. La oportunidad de la noticia parece haber tenido otra explicación. Nisman según transcribió entonces este diario buscó hacer la presentación antes de empezar el mes de junio porque, de lo contrario, considerarían que estaba preparando una novedad especialmente orientada a evitar críticas en los actos por el aniversario del atentado, el 18 de julio. Además, el propio cable del 22 de mayo cuenta que “Nisman explicó que tenía a los familiares de las víctimas presionándolo para que se investiguen los desvíos en la primera investigación”. Ningún diario publicó el pedido del fiscal en su tapa y hasta los propios norteamericanos ironizan sobre esa interpretación: “Si alguien pensó que con el pedido de Nisman se iba a desviar la atención, se equivocó miserablemente. La ruptura de negociaciones entre el Gobierno y las entidades del campo sigue al tope de las noticias”, culmina el cable del 27 de mayo.
Página/12 consultó a Nisman sobre una frase del “garganta profunda” de la Embajada: “Nisman está totalmente dominado por el jefe de Gabinete Alberto Fernández. Obedece sus ordenes sin discusión y no descarto que todo sea una maniobra política de Alberto Fernández”. El fiscal respondió brevemente a Página/12. “Vi a Alberto Fernández dos veces en mi vida. Ambas en 2005, cuando se estableció la fiscalía especial para el caso AMIA. En ese momento gestioné ante el jefe de Gabinete la compra del sistema Excalibur de entrecruzamiento de llamadas. El presupuesto dependía de él y por ello lo fui a ver. Nunca más lo vi.”
La oficina del FBI, que presionó durante dos años para que no se investigue a los investigadores ni el desvío de la causa AMIA, estaba en aquel momento bajo la conducción de William Godoy, un cordobés que tenía magnífica relación con quienes resultaron imputados por las irregularidades: Palacios, Galeano, Anzorreguy. Algunos dicen que hoy sigue viviendo en la Argentina y que está a cargo de la seguridad de una conocida empresa de venta de hamburguesas.

sábado, 26 de febrero de 2011

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RALY BARRIONUEVO - Solo tus ojos

Khadafi controla sólo el 15 por ciento de Libia

Fathi Tarbul, miembro del comité popular que controla Bengasi y uno de los líderes del levantamiento popular, aseguró que las fuerzas leales a Muammar Khadafi están perdiendo el control del país. "Khadafi está viviendo los últimos momentos y esperamos el final de su régimen en los próximos días", afirmó Tarbul, un abogado de 39 años, cuya detención el pasado 15 de febrero fue la chispa que prendió el levantamiento en el tercio este del país y en varias localidades del oeste y el sur.


Tarbul es responsable de Sociedad Civil y Juventud en la administración temporal de Bengasi, la segunda ciudad más grande de Libia, controlada desde el 21 de febrero por un comité popular tras las protestas que comenzaron al día siguiente de su detención.
En declaraciones a un grupo de periodistas, el líder de la revuelta popular agregó que ya no se puede hablar del Ejército de Khadafi, ya que "la idea es que no tiene Ejército", sino fuerzas paramilitares fieles y mercenarios.
Además, señaló que la decisión de lanzar o no un ataque militar contra Trípoli, algo que en un principio descartó, es una decisión que deben tomar los consejos de la revolución y no las Fuerzas Armadas.
El activista también contó cómo comenzó el levantamiento que mantiene en jaque a Khadafi y su régimen.
Abogado de las familias de los alrededor de 1200 presos que se cree fueron asesinados por fuerzas especiales del líder libio en la cárcel de Abu Salim, de Bengasi, en 1996 por exigir un mejor trato en la prisión, Tarbul fue detenido siete veces a lo largo de su vida, la última el pasado 15 de febrero.
"Veinticuatro agentes armados entraron en casa a las tres y media de la tarde, me detuvieron y me pusieron bajo custodia", aseguró Tarbul, que confesó que un hermano suyo, un primo y un cuñado murieron en las cárceles de Khadafi.
Tras ser detenido "la noticia se extendió y las familias de algunas de las víctimas decidieron manifestarse" para pedir su liberación.
A pesar de que a las tres de la madrugada del día 16 fue liberado, las protestas continuaron toda esa noche, y al días siguiente se convocó una manifestación de protesta en la plaza de los Juzgados, en el centro de Bengasi, bajo el nombre de "El Día de la Ira de los Libios", en la que los participantes "pidieron el reconocimiento de sus derechos", más allá de la liberación del activista. Ese día acabaría dando nombre a lo que ya se conoce como "la Revolución del 17 de febrero".
"El día 15 empezó, se extendió primero por Bengasi y creció poco a poco hasta llegar a este hermoso momento", subrayó el activista, que comentó que desea que, tras "la liberación total del país", Libia se convierta en un estado civil, democrático y parlamentario.

Nada más que una piolada


 Por Osvaldo Bayer
Desde Bonn, Alemania
Ya es la cuarta nota sobre el tema. ¿De qué se trata? ¿De una comedia de enredos, de una demostración de quién tiene la sartén por el mango, de una guerra no declarada de intereses políticos? Le pregunté su opinión a un amigo alemán, que vive en Bonn y que luego de una visita de tres semanas a la Argentina se ha especializado en lunfardo porteño, quien –luego de explicarle el caso– me respondió sin pestañear: “Es una piolada porteña llevada a cabo en Córdoba”.
Bien, pasemos al caso. En la Legislatura cordobesa se presenta de pronto el diputado Passerini y propone que se trate “sobre tablas”, es decir, ya mismo, el cambio de nombre de la Avenida de Circunvalación de la ciudad de Córdoba, que pasaría de llamarse “Agustín Tosco” a “General Bustos”. Se aprueba sin discusión con el voto en contra de tres legisladores. No se dice por qué ese otro nombre. Se cambia y ya está. Como si fuese una orden cuartelera. A pesar de que el nombre de la avenida Tosco había sido aprobado por unanimidad por los representantes legales de la ciudad de Córdoba. Ante la protesta de las bases trabajadoras y principalmente ante la reacción justa de los hijos de Tosco, Malvina y Héctor Agustín, que recurrieron ante la Justicia, se produjo la resolución de ésta que en pocas horas estableció la disposición cautelar de no innovar y respetar el nombre de Tosco hasta tanto se conozca el juicio del Tribunal.
Pero ahora viene el segundo acto, ocurrido hace pocos días. El diputado Passerini propuso a la Legislatura cordobesa que se ponga el nombre de Agustín Tosco a otra avenida, la que va de Córdoba a Salsipuedes (nombre este último que parece hasta elegido para el caso). El debate que se produjo es para que quede en la historia. Los oficialistas no tuvieron ningún inconveniente en aprobar esa especie de pretexto para no reconocer que se equivocaron. Trataban de quedar bien dando ese nombre a otro lugar, sin volver atrás con la medida de quitar el nombre de Tosco a la Avenida de Circunvalación.
Se originó así un debate histórico. Salieron a relucir los verdaderos pensamientos. Hubo tres posiciones: los que siguieron la línea de Passerini de dar el nombre de Tosco a una nueva vía de tránsito, pero no dar el brazo a torcer con respecto a la Avenida de Circunvalación; luego, los que señalaron que les parecía bien el nombre de Tosco a la avenida a Salsipuedes, pero que se dejara también a Tosco en la ciudad de Córdoba. Es decir, se mostraron generosos para, así, quedar bien con todos. Y el tercer grupo que defendió con argumentos indiscutibles que se dejara el nombre a la Avenida de Circunvalación y que se acabara esa discusión inútil. La legisladora Coria, en ese sentido, citó las tres notas que publicamos en Página/12 y recalcó que lo principal era que la bancada oficialista aclarara por qué quitó el nombre de Tosco a una avenida que ya llevaba cuatro años con ese nombre. Que nada se explicaba con proponer su nombre para otra calle sino que tuvieran el coraje civil de dar la razón de esa medida tomada sin ninguna base racional, ya que a Tosco no se le podía achacar ninguna traición, ni a la sociedad, ni a la democracia.
En un momento muy lúcido del debate, la diputada Silvia Rivero –que se manifestó partidaria de que las dos avenidas lleven el nombre de Tosco– añadió a su propuesta: “A mí, por ejemplo, me encantaría que en la ciudad de Córdoba la avenida Julio A. Roca se llamara Agustín Tosco”. De haberse enterado, Agustín hubiera sonreído agradecido.
Realmente el tema se prestaba para llegar a un hondo debate histórico que tuviera como base la palabra “Etica” en nuestra Historia.
Quien tuvo en ese sentido un gesto de honradez fue el diputado Maiocco, que reconoció haber votado la anulación del nombre de Tosco de la Avenida de Circunvalación. Dijo textualmente: “Voy a hacer un mea culpa de lo que pasó cuando se cambió el nombre de la Avenida de Circunvalación. Hay temas a los que uno por ahí no los toma con la profundidad que tienen que tener y creo que muchos votamos en consecuencia”. Y propuso la solución: “El problema es que hay una medida cautelar de la Justicia de no innovar. Entonces este apuro es inexplicable; es debido a que quieren salvar el error que cometimos –me incluyo– cuando se cambió el nombre de Tosco por General Bustos. Se quiere salvar ese error haciendo una repetición de nombre. Vamos a tener una superposición; cuando hablen de la avenida Agustín Tosco, no vamos a saber si se refieren al tramo de la Circunvalación o a la ruta a Salsipuedes. Entonces no entiendo el apuro, podríamos esperar la resolución de la Justicia y, por lo tanto, no voy a apoyar este proyecto”. Es decir, el de la nueva calle Tosco para “solucionar” la increíble anulación de la avenida Tosco.
El legislador Ruiz también tuvo palabras justas y honestas. Dijo: “Lo que está en discusión es el sentido de la patrimonialización del patrimonio público. Lo que es darle un significado. Tiene mucho más sentido que la Avenida de Circunvalación siga llamándose Tosco porque precisamente él representó la lucha de los trabajadores de las fábricas; y la Avenida de Circunvalación, de alguna manera, representa y simboliza la unión de las fábricas con la ciudad de Córdoba, simboliza el vínculo para el desplazamiento y la comunicación de los trabajadores con sus viviendas, sus familias, y ése es el sentido que tuvo llamarla así. En cambio, ¿qué tiene que ver Tosco con Salsipuedes? Poner el nombre al patrimonio público no es capricho, no es un acto de soberbia, no es una ocurrencia, no es un acto autoritario. El nombre de los espacios públicos tiene que ser sometido a consulta popular para que la gente atribuya el sentido del patrimonio público, y no un acto por decreto ni por una ley de setenta legisladores”.
La diputada Dressino, por su parte, sostuvo: “No es la Legislatura, con un acto formal, la que va a mantener vivo el recuerdo de Tosco en la vida de los cordobeses. Agustín Tosco tiene ganado el corazón de los cordobeses por su trayectoria, por su honestidad y su lucha. Para quienes no lo conocieron –porque son jóvenes–, cuando vean las imágenes de la historia, los momentos de viejas luchas, seguramente retendrán en sus retinas la imagen de Agustín Tosco”. Por eso pidió que el proyecto no se aprobara y que volviera a comisión.
El diputado Jiménez, por su parte, dijo con firmeza: “Insistimos en que la Avenida de Circunvalación siga llevando el nombre de Agustín Tosco. Si esto no es así, la memoria de Córdoba va a guardar, en sus más profundas entrañas, una inexplicable torpeza, una inimaginable injusticia de la que no queremos ser parte”. Pero la mayoría votó lo de Salsipuedes. Todo, pues, queda ahora en manos de la Justicia.
Pero, como vemos, las reacciones justas han surgido ya en pleno cuerpo representativo. Nos imaginamos que estas opiniones serán respaldadas por las organizaciones obreras –tal como lo está haciendo Luz y Fuerza– y por actos vecinales en los cuales se muestre el film Tosco, de Adrián Jaime. Una verdadera joya del séptimo arte y de la verdad histórica.
Sé que por ahí algunos sostienen que en el mundo hay problemas mucho más graves que el nombre de una calle. Sí, por supuesto. Pero la dignidad también pasa por ahí. La ética de un pueblo tiene que ver también con sus verdaderos héroes populares, los que dieron su vida con su ejemplo para una auténtica democracia, que no es otra cosa que una sociedad en igualdad.
Lo acabamos de ver en Alemania, donde me encuentro actualmente, un país que se precia de ser una verdadera democracia. El gobierno –dada la inflación, poca pero constante– tuvo que ceder en dar un aumento a la ayuda de los desocupados. Y pasó algo increíble: el oficialismo (demócratas cristianos y liberales) propuso un aumento de cinco euros por mes. Sí, cinco euros por mes. La oposición –la socialdemocracia– propuso en cambio once euros. Que también es nada, de acuerdo con los precios. Se originó una discusión increíble, fue el tema de todos los días de los noticieros. Al final se llegó, por este año, a un aumento de sólo cinco euros por mes y, a partir del año próximo, de tres euros más. La ayuda, llamada “Hartz IV”, es de 347 euros por mes. Nada. Para propinas. Para un régimen de alimentación de sólo pan y agua. En los mismos días de la discusión, los medios publicaron lo que ganan los ejecutivos de las grandes empresas bancarias. Por ejemplo, el presidente del Banco Federal Alemán gana 380 mil euros por año y el presidente del Banco Central Europeo, 350 mil. Pero quien bate todos los records es Josef Ackermann, presidente del Deutsche Bank, quien en 2007 ganó 14 millones de euros.
Pensar que el pensador Eliseo Reclus sostenía que la verdadera democracia se ve en la igualdad.
Justamente eso me preguntó el amigo alemán que estudió lunfardo en Buenos Aires: “¿Qué te pareció el aumento de cinco euros para los desocupados?” Lo miré y le dije: “Es una piolada porteña llevada a cabo en Alemania”.

Yacyretá: el final y su continuidad

 Por Julio De Vido *
“Los trabajos en Yacyretá se paralizaron en 1998, al igual que en Atucha II, porque había un modelo económico y social que no necesitaba energía porque vivía de la renta y los servicios.”
Cristina Fernández de Kirchner, 29 de noviembre de 2007.
La elevación del embalse de Yacyretá a 83 metros constituye sin dudas un hito en nuestra historia, pero es también el fin de uno de los últimos emblemas de un país a la deriva, sin planificación ni rumbo, que debió esperar 37 años para completar esta obra.
El origen de esta central está íntimamente ligado a la idea de Perón de que debía existir una síntesis entre un pensamiento estratégico geopolítico y la concreción de obras esenciales para nuestro desarrollo. El propósito de llevar a cabo Yacyretá estuvo íntimamente consustanciado con la concepción de la Cuenca del Plata como un núcleo de integración de las naciones limítrofes y, especialmente, con la consolidación de un proceso de desarrollo común con el Paraguay.
Ya en el Primer Plan Quinquenal (1947-1951), Perón había definido que el desarrollo de nuestra economía estaría supeditado a la racional utilización de los recursos energéticos aún inexplorados, en particular los hidráulicos, porque el agua era la única fuente de energía que se renovaba a sí misma. También en el Segundo Plan Quinquenal (1953-1957) se planteaba completar progresivamente la electrificación del país en base a los recursos hidroeléctricos.
En ese listado ya estaba la represa de Yacyretá, antes denominada de los Saltos del Apipé. Si bien se avanzó en forma intermitente con los estudios de prefactibilidad y en la década del sesenta parecía que se iba a concretar, se optó finalmente por la represa del Chocón Cerros Colorados, lo que provocó que Paraguay priorizara la construcción de Itaipú junto con Brasil.
A su regreso a la presidencia en 1973, Perón volvió a impulsar la construcción de la central y el 3 de diciembre de ese año firmó con Paraguay el tratado que dio origen a Yacyretá. Pero la dictadura de 1976, contraria al proceso de integración entre Argentina y Paraguay, transformó a nuestro país de socio del proyecto en acreedor de la entidad, tornando inviable el proceso de construcción. Recién en 1983, con el retorno de la democracia, comenzó la obra, aunque los gobiernos constitucionales privilegiaron las usinas térmicas, de menores plazos, demorando la construcción de la represa, desarticulando la ingeniería civil con la falta de concreción de los contratos de suministros fundamentales, como las turbinas o los generadores y dando escasa respuesta a la gente afectada por el ascenso de nivel de la cota del río. De esta manera se dejaba a nuestro país sin ninguna planificación energética, situación con la que tuvo que convivir la administración del presidente Kirchner hasta que anunciara su plan energético el 11 de mayo de 2004, que contemplaba entre otros objetivos la terminación de Yacyretá.
En 1989 se produjo una de las mayores crisis del sistema energético argentino, que fue una de las razones por las cuales el primer gobierno de la recuperada democracia argentina, a cargo de Raúl Alfonsín, debió traspasar anticipadamente el mandato al ya electo presidente Carlos Menem, que durante su primera presidencia inició la operación comercial de la primera turbina de Yacyretá en 1994. Durante su siguiente mandato, en pleno auge de las políticas neoliberales, intentó privatizarla, pero la iniciativa fue rechazada por el Congreso de la Nación. En 1998, al mismo tiempo que se ponía en marcha la vigésima turbina con el embalse siete metros por debajo de su cota de diseño, se paralizaban definitivamente las obras. Si bien la central debía contar con una potencia de 3110 megavatios, la decisión de no concluirla hizo que durante años apenas alcanzara los 1350 megavatios, produciendo un enorme lucro cesante a la entidad y a ambos países.
Con su llegada al poder en 2003, Néstor Kirchner puso fin a nueve años de desidia y abandono, ya que con un gran sentido estratégico decidió finalizar la construcción de Yacyretá y llevarla al máximo de su potencial, cerrando así un capítulo oscuro de nuestra historia. Asimismo, producto del nuevo modelo económico, la Argentina comenzaba a crecer fuertemente y requería cada vez más energía. “No tengo ninguna duda de que vamos a avanzar, a poner en marcha cuanto antes esta obra y esperemos que podamos decir los argentinos y los paraguayos que el emprendimiento Binacional de Yacyretá se terminó y que es una verdadera conquista para nuestros pueblos”, afirmó el entonces presidente en 2004 cuando se retomaron las obras.
Para concluir la represa se suscribió un nuevo acuerdo con Paraguay, que rubricaron los presidentes Kirchner y Duarte Frutos en diciembre de 2003 y se puso en marcha el Plan de Terminación de Yacyretá (PTY), que comprendía todas las obras necesarias para elevar la cota del embalse, dar respuesta a la gente afectada y recuperar el mejor funcionamiento urbanístico y económico de la región.
En un principio se priorizó la construcción de obras de protección del medio ambiente, como las del valle del arroyo Aguapey, que a través de la ejecución de un canal de 12 kilómetros y una presa de 4,5 kilómetros, evitó la inundación de unas 40 mil hectáreas de territorio paraguayo y permitió llevar el embalse más allá de la cota 78.
Asimismo, fue necesario completar el reasentamiento de cerca de 20 mil familias, es decir la población equivalente a una ciudad de 80 mil habitantes, pero con la particularidad de que la mayor parte habitaban en forma precaria, en zonas inundables, ambientalmente degradadas y sin servicios básicos. Tampoco contaban con escuelas, guarderías ni centros de salud. Para dar respuesta a estas necesidades sociales se construyeron 13 complejos habitacionales de más de 15 mil viviendas; con equipamientos comunitarios y servicios. Asimismo se asistió a esas familias con apoyo alimentario, escolar, capacitación y ayuda económica a microemprendimientos productivos autogestados por la propia comunidad. También se puso en marcha un programa de salud de asistencia ambulatoria que brinda atención, prestación médica y provisión de medicamentos en forma gratuita.
Para proteger a las ciudades y garantizar la continuidad de la trama urbana afectada por el crecimiento del embalse se ejecutaron obras de tratamiento costero y recomposición de la trama urbana; obras viales de integración entre Posadas y Encarnación; saneamiento y reposición funcional. También se repusieron obras ferroviarias y portuarias. Estos emprendimientos dejan un aporte ambiental de más de seis mil hectáreas de lagos, cinco mil metros de playas, 600 hectáreas de reservas urbanas y 500 hectáreas de espacios verdes equipados, destinados a actividades culturales y recreativas.
La cantidad y tipo de obras en ambas márgenes han requerido el concurso de casi todas las empresas grandes y medianas del Paraguay y de las grandes de la Argentina y una cantidad importante de subcontratistas locales, quienes hasta el presente generaron más de 15.000 empleos directos y otros 20.000 empleos indirectos.
Pero lo más importante es que la ejecución del Plan de Terminación Yacyretá permitió cumplir uno de los principales objetivos: generar más energía. La suba paulatina del embalse hasta los 83 metros sobre el nivel del mar, alcanzada el 13 de febrero, permitió que la potencia pasara de 1350 megavatios al asumir Kirchner en 2003 a más de 3100. Esto implica que la producción anual de energía, que antes de retomar las obras era de 11.800 gigavatios, tenga una proyección para 2011 de 22.000. Es necesario apostar a un mayor crecimiento de la integración energética de ambos países con la construcción de la central Aña Cuá y el comienzo de los estudios para el complejo Corpus.
Desde esta experiencia en Yacyretá, estamos construyendo un modelo de desa-rrollo en donde la presencia de la hidroeléctrica aporta inversiones y energía para el crecimiento en su región de emplazamiento. Por eso, tal como lo entendieron los presidentes Perón primero, Néstor Kirchner después y Cristina Fernández de Kirchner hoy, el desarrollo regional puede comenzar a entenderse como algo inescindible de una evolución de la generación y provisión energética sustentable, donde la geopolítica se convierta además en una herramienta común para ese desarrollo e integración. Sea entonces el arribo a la cota de diseño de Yacyretá, meta fundamental del plan energético nacional, el mejor homenaje para quien luego de recibir un país en llamas impulsara decididamente su finalización este 25 de febrero de 2011, día en que hubiera cumplido 61 años.
* Ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios.

Khadafi está bajo sitio en la capital, pero todavía desafiante

En medio de rumores y con marchas frenadas a balazos, el dictador habló a sus seguidores y dijo que “podemos aplastar a cualquier enemigo”. Pero su hijo Saif ofreció negociar a los revolucionarios que ya controlan varias ciudades libias.

 Por Donald Macintyre, Terri Judd y Catrina Stewart *
Desde Benghazi
El sitiado dictador libio Muammar Khadafi llamó ayer desafiante a sus seguidores más incondicionales a que defiendan la nación del levantamiento. Anoche la rebelión se acercaba a Trípoli después de que miles de manifestantes resistieran a los disparos para abrirse paso hasta la capital. A última hora, Saif el Islam Khadafi, el hijo del hombre que hace 42 años gobierna el país, llamó a negociar a los opositores que tienen bajo su control varias ciudades del oeste.
Parado sobre la muralla de un fuerte que da a la Plaza Verde, el coronel Khadafi habló ante unos mil manifestantes pro régimen. “Podemos aplastar a cualquier enemigo. Podemos derrotarlo con la voluntad popular. El pueblo está en armas y cuando sea necesario, abriremos los arsenales para armar a todo el pueblo y a todas las tribus del país”, afirmó. “Respóndanles, respóndanles”, les exigió el presidente de 68 años, al que la televisión mostraba mientras llamaba a sus partidarios a “prepararse para defender a la nación y al petróleo”.
Trípoli está cada vez más asediada por las protestas, que se vienen expandiendo desde el este del país. Prueba de ello es que ayer los manifestantes anti régimen intentaron llegar hasta la céntrica Plaza Verde. También hubo rumores no confirmados de que una importante base áerea de las afueras de la capital había caído en manos de la oposición. La milicia armada que protege al atrincherado dirigente libio disparó, desde los techos, contra los manifestantes que habían terminado con las plegarias de los viernes y avanzaban coreando cánticos contra Khadafi. Al menos cinco personas fueron asesinadas en distintos puntos de la ciudad, de acuerdo con información aportada por algunos testigos. Un video que fue sacado anoche clandestinamente de Trípoli y entregado a The Independent mostraba cómo matones armados disparaban contra manifestantes. En la cinta se escuchaban los disparos mientras se veía a la gente corriendo para salvarse de la balacera.
Algunos residentes dijeron que hay actualmente barrios de la capital bajo el control de la oposición. Otros, incluido el barrio donde se supone que Khadafi construyó un bunker, seguían bajo el control oficial. Testigos también relataron que las bandas armadas que responden a Khadafi andaban a toda velocidad con autos por las calles de Trípoli.
“El gobierno está en pánico y se está replegando cada vez más en el centro de Trípoli. Hay miedo en los dos bandos”, dijo a The Independent un hombre que huyó de la ciudad. “Las milicias gubernamentales tienen miedo, al igual que los manifestantes. Van a seguir disparando contra quienes protestan y va a terminar muriendo un montón de gente”, agregó.
El aeropuerto de Mitiga, ubicado en el nordeste de la ciudad y que antes fue usado para hacer despegar a los helicópteros que baleaban a los civiles, podría haberse rendido o haber pasado a estar bajo control de las fuerzas antigubernamentales, señalaban los rumores. Más tarde, algunos testigos contaron que hubo un gran despliegue de tropas y de agentes policiales en las calles que unen Mitiga y el centro de la capital.
Ninguno de los eventos que se dieron en Trípoli pudieron ser verificados. Pero anoche existían cada vez más señales de que la oposición controlaba las ciudades del noroeste de Libia, cercanas a la capital, después de que fracasaran los fuertes ataques ensayados por las fuerzas aliadas a Khadafi para desplazarlos. La represión habría matado a unas 30 personas. Un libio que regresó a la capital desde Zawiya (50 kilómetros al oeste de Trípoli) dijo que la ciudad donde se asienta la mayor refinería del país estaba absolutamente controlada por la oposición. “No hay tropas allí”, informó.
Esa información parece haber quedado confirmada por los dichos del hijo de Khadafi que aparece como su sucesor. Según informó la agencia Reuters, en una entrevista con corresponsales extranjeros, Saif el Islam Khadafi reconoció: “En Musratha, en Zawiya, tenemos un problema. Estamos tratando con terroristas. El ejército ha decidido no atacarlos y darles una oportunidad a las negociaciones. Con suerte, conseguiremos hacerlo de forma pacífica y será mañana (por hoy)”. El hijo del líder libio remarcó que sólo estaba en peligro el orden en esas ciudades y que en todo el resto del país había calma. También dijo que los rebeldes se estaban quedando sin municiones. Como remarcó el diario El País, si ésta es la situación, no queda claro por qué el régimen de Khadafi quiere negociar. Horas antes, Saif el Islam le había dicho a la cadena CNN que la única opción para su familia era “vivir y morir en Libia”.
En el este del país que es controlado por la oposición, había júbilo mientras los manifestantes anti régimen ya estaban planeando cómo sería la vida después de que las fuerzas de Khadafi se pasaran al otro bando.
En Benghazi, algunos disidentes relataron a The Independent cómo fue el momento final de su batalla por la segunda ciudad en importancia en ese país. En aquel momento, un manifestante revistió su auto con explosivos y lo estrelló contra el portón del cuartel donde estaban replegados los seguidores de Khadafi. La explosión mató al conductor pero rompió la puerta, lo que obligó a las fuerzas pro Khadafi a huir hacia el aeropuerto.
Mientras tanto, continuaron ayer las crecientes series de deserciones de funcionarios libios. La delegación del país ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) anunció en una sesión del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra que se había alineado con la oposición. Ese pase de bando siguió el ejemplo de los ministros de Justicia y del Interior, así como el de uno de los primos del coronel Khadafi y uno de sus colaboradores más cercanos, Ahmed Gadhaf al Dam, quien buscó asilo en Egipto.
Por su parte, Estados Unidos sigue presionando diplomáticamente al régimen de Khadafi, con el que ya suspendió relaciones y se prepara para aplicar sanciones unilaterales. Jay Carney, el secretario de Prensa de la Casa Blanca, dijo que las sanciones se anunciarían pronto pero no especificó cuándo. El vocero también explicó que la embajada estadounidense en Trípoli ya había sido cerrada y su personal evacuado. Los principales socios de Washington, Francia y Gran Bretaña, pidieron que el Consejo de Seguridad apruebe un embargo de armas y un paquete de medidas coercitivas contra el régimen de Khadafi. Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llamó a ese órgano a tomar los pasos necesarios para terminar con las muertes en Libia, que según el funcionario ya podrían superar las mil. Más temprano, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó una resolución unánime en la que se decidió la suspensión de Trípoli de ese órgano.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.