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miércoles, 9 de marzo de 2011

Las cárceles y el indulto a militares

El oficialismo chileno presenta mañana en el Congreso un proyecto que pretende entregar unos nueve mil indultos para descongestionar los recintos penales. Tuvo que aclarar que la medida no alcanzará a pinochetistas tras las rejas.


 Por Christian Palma
Desde Santiago
El tema es complejo. Por un lado, la crisis carcelaria en Chile es un asunto innegable que quedó de manifiesto con la muerte de más de 80 presos en el hacinado penal de San Miguel a fines de 2010, lo que tiene sentido con el proyecto presentado por el gobierno de Sebastián Piñera que pretende entregar unos 9 mil indultos para descongestionar los recintos penales. La iniciativa, no obstante, roza con una de las premisas más defendidas por la actual administración en campaña y que era terminar con la “puerta giratoria” que permite a los reos cumplir penas o menores o simplemente no cumplirlas, dado el colapso del sistema. Y, peor aún, chocó de manera frontal con un tema mucho más sensible todavía: los derechos humanos, por más que el gobierno aclarara que eso no es así.
El proyecto, que ingresará mañana al Congreso, se divide en cuatro medidas bastante obvias: evitar que sean encarceladas las personas que no paguen multas en dinero, reemplazar las condenas inferiores a un año por servicio comunitario, el establecimiento de criterios técnicos objetivos para el otorgamiento de la libertad condicional y la aplicación del “indulto conmutativo” para aquellas personas que cumplan reclusión nocturna y salida libre. A ellos se sumarán aquellas mujeres que cometieron delitos menores, que cumplieron dos tercios de su pena y presentan una conducta intachable.
En este sentido, el vicepresidente de la república, Rodrigo Hinzpeter, (Piñera está de gira por Europa) aclaró que las medidas buscan que “sean los delincuentes violentos y agresivos los que estén en las cárceles y no quienes han cometido por primera vez un delito no peligroso o no violento o quienes no han tenido los recursos para pagar una multa”. Sostuvo además que si bien se podrían incluir indultos masivos, ésa no es la principal medida para combatir la crisis carcelaria. “El indulto va a ser una cuestión marginal, muy pequeña y a casos muy acotados, aquí estamos buscando otras medidas para el uso racional de la cárcel”, insistió.
En esa línea, el ministro de Justicia, Felipe Bulnes, agregó respecto de beneficios para personas de más de 80 años o enfermos terminales –rango etario en el que están la mayoría de los militares condenados por violación a los derechos humanos en la dictadura de Augusto Pinochet– que no incorporan dentro de este paquete una legislación para esos casos. “Creemos que tenemos que construir los consensos y todavía no vemos que esos consensos estén disponibles”, declaró. Aunque aclaró que “nos asiste la convicción de que hay que avanzar en esa dirección y que durante la tramitación de este paquete de medidas bien podría imponerse un acuerdo de unidad nacional que no está pensada para ningún grupo en particular, pero que tampoco pretende discriminar a ningún sector en específico.”
En este escenario, la presidenta de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Lorena Pizarro, dijo estar “tranquila momentáneamente” frente a la no inclusión de procesados por violaciones a los DD.HH. entre los beneficiados; no obstante sostuvo que “existe un cuerpo y una normativa internacional de leyes que habla de la protección que se debe dar a la humanidad para que estos hechos no vuelvan a suceder y, por tanto, es impensable otorgar beneficios”. Pidió además que se zanje en forma definitiva esta situación, porque “no queremos pensar que, aprobado este proyecto, en un año más vamos a estar de nuevo con la posibilidad del indulto a los violadores a los derechos humanos”.
Los diputados de la UDI –uno de los partidos de derecha que da sustento al gobierno de Piñera–, María Angélica Cristi y Jorge Ulloa, declararon sentirse “decepcionados”. “Nos parece tremendamente lamentable que se haya dejado fuera de la conmutación de pena a los mayores de 80 años y a las personas gravemente enfermas. Esto tiene nombre y apellido, y es un nuevo portazo que se les da a militares condenados por violaciones a derechos humanos, enfermos, muchos de ellos con cánceres terminales”, dijo Cristi, reconocida adherente de Pinochet. “El gobierno se asustó frente a los reclamos y gritos destemplados de personeros de la Concertación”, añadió.
El ex colaborador de Pinochet, Alberto Cardemil, actual diputado de RN (otro de los partidos de derecha), reforzó lo anterior al declarar que “no es una señal de buen gobierno anunciar un proyecto que signifique una definición de principios y después bajarlo por un par de críticas destempladas motivadas por el afán de venganza, más que el afán de justicia”, sentenció.
Desde la otra vereda, el senador socialista Camilo Escalona fue tajante. “Con respecto a la solicitud de diputados de derecha de otorgar libertad a los violadores de derechos humanos, con el argumento de que ‘defendían la Patria’, les recuerdo que asesinar mujeres, violaciones masivas a los derechos humanos y que personas desaparecieran, fue posible porque había un sector político que entendía que eso era ‘defender la Patria’, como la diputada Cristi.”

Los nuevos videos de las torturas

Después de la primera difusión sobre los apremios en la cárcel de San Felipe, ayer hubo nuevos videos. En uno se ve a guardias que golpean a presos desnudos que corren en el patio. Luego festejan la tarea y saludan a cámara. Por el caso hay cuatro detenidos.


 Por Emilio Ruchansky
Los internos corren desnudos y mojados por el patio, sólo uno llegó a ponerse un calzoncillo al salir de la ducha, mientras los guardiacárceles los persiguen con barras de metal. No es un motín en la cárcel de San Felipe en Mendoza, sólo otro de los divertimentos sádicos que fueron filmados con el celular de un agente penitenciario, que hasta tituló el video: “Policías en acción”. El material fue difundido ayer por el noticiero Visión 7, junto a una filmación de un guardia que lanza una llamarada a un interno que pide fuego para prender un cigarrillo y otra de dos guardias practicando boxeo. “Las torturas no son aisladas, forman parte del problema institucional de las penitenciarías de Mendoza”, aseguró Pablo Salinas, abogado del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos.
Diego Lavado, otro de los abogados que como Salinas denuncia esta situación desde el 2004, explicó que las corridas son “un juego” de los guardiacárceles, a los que se ve con guantes de látex: “Cronometran el tiempo que tardan los presos en llegar y, si se demoran, los castigan”. Lavado, integrante de la asociación Xumex, entregó 400 videos a la Justicia en febrero pasado, luego de que un familiar de un preso encontrara ese celular que el penitenciario Daniel Perón había perdido.
“Fuego para un pucho” se llama el pequeño clip que muestra a un guardia apretando un desodorante sobre el fuego del encendedor, luego de que un interno que está dentro de la celda le pide fuego para fumar. El tercer video difundido, comentó Lavado, “es una práctica de box entre guardias, uno de ellos, pelirrojo, es el que después aparece moliendo a trompadas a William Vargas”. La imagen de Vargas, de 19 años, recorrió decenas de noticieros nacionales e internacionales a principios de febrero y fue publicada en este diario.
Este joven, condenado a tres años por la tenencia simple de siete plantines de marihuana, recibió esa golpiza luego de pasar por la enfermería, donde los guardias consiguieron el certificado médico para encubrirse. “Luego de golpearlo, lo dejaron 15 días en una celda de aislamiento, para que no se noten los golpes. Todo el sistema de la cárcel se confabula en estos casos”, denunció Lavado. Tras el escándalo inicial fueron cesanteados el jefe de Seguridad Interna mendocina, Leonardo Carabajal; el jefe de Servicio y de Turno del Penal, Ramón Birlonga, y Rodolfo Valdez.
“Además siguen detenidos cuatro guardias, un gran avance. Muchas veces se aplica la figura de ‘apremios’ que es excarcelable. Pero el fiscal Santiago Garay determinó que se trató ‘torturas’, un delito que desde la vuelta a democracia, cuando se modificó el Código Penal, se equiparó al de homicidios, con penas entre 8 y 25 años”, explicó el abogado Pablo Salinas. En Mendoza, agregó, estos delitos se vienen denunciando desde 2004 y llegaron hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que un año después obligó a las autoridades a auditar las cárceles.
La auditoría se levantó en 2010 y el reclamo de las organizaciones de derechos humanos nuevamente llegó a la CIDH para que se proteja la integridad física y psíquica de las personas privadas de su libertad. Mientras tanto, coincidieron Lavado y Salinas, es importante que se apruebe el protocolo facultativo de las Naciones Unidas para prevenir la violencia en la cárceles, institutos de menores u hospitales psiquiátricos. El proyecto, a nivel nacional, tiene media sanción, al igual que en Mendoza, donde se analizó luego del escándalo público que generó la difusión de los videos de la cárcel San Felipe.
El protocolo es complementario de la firma de la Convención contra la Tortura de la ONU. Establece que el comité, que trabaja ad honorem y es independiente, y un procurador penitenciario elegido con un proceso similar al utilizado para elegir jueces, puede hacer inspecciones sin ningún tipo de restricción.
Por su parte, Salinas advirtió que en la institución penitenciaria “todavía hay influencias de la dictadura, en especial de la escuela de (Julio César) Santuchone”. Hace pocas semanas, en medio de los juicios a los represores, las organizaciones de derechos humanos obligaron a que se saque el cuadro del represor Santuchone, colgado en un museo de la policía en la Comisaría séptima de la ciudad de Mendoza.
En el celular de Perón aún quedan videos sin difundir. “Hay uno en el que se ve que un penitenciario le mete su miembro masculino en la boca a otro que se quedó dormido haciendo guardia. Parece que estuvieran en un viaje de egresados. Se mezclan las torturas con los chistes estúpidos”, comentó Lavado, quien cree que el material, además de servirle a la Justicia, podría ser de “interés para los psicólogos del personal penitenciario”. Es que Perón tenían 1600 videos en total: “Era un cineasta fracasado”.