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miércoles, 20 de febrero de 2013

Crimen de Mariano Ferreyra: piden perpetua para Pedraza y otros 13 imputados


Una de las marchas realizada en Buenos Aires en reclamo de justicia. (Foto gentileza Telam)

Una de las marchas realizada en Buenos Aires en reclamo de justicia. (Foto gentileza Telam)

El Centro de Estudios Legales y Sociales solicitó la pena de prisión perpetua para los líderes de la Unión Ferroviaria por considerarlo “instigadores” del crimen realizado por un “grupo de choque” que les respondía. Los alegatos continúan el viernes. 


La familia de Mariano Ferreyra, representada por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) pidió la pena de prisión perpetua para el líder de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, para otros siete ferroviarios y para seis oficiales de la Policía Federal por el crimen del militante del Partido Obrero.

En el primer alegato de la causa, el organismo de Derechos Humanos reclamó perpetua también para el segundo del gremio,Juan Carlos “Gallego” Fernández; para el barra brava Cristian Favale y Gabriel Sánchez, acusados de efectuar los disparos, y para los comisarios Hugo Lompizano, Luis Mansilla y Jorge Ferreyra, entre otros.

La querella pidió al Tribunal Oral Criminal 21 que los líderes de la Unión Ferroviaria sean condenados como “instigadores” del asesinato acontecido durante una protesta de empleados tercerizados que protestaban en las cercanías de las vías del Ferrocarril Roca en octubre de 2010.

En su exposición los abogados consideraron que se trató de un “homicidio calificado agravado por el concursos de dos o mas personas” según un “plan previamente articulado para “aleccionar” a los trabajadores precarizados.

La representación de la familia del joven consideró que en juicio quedó “probado con certeza el rol de instigadores” del jefe gremial y su mano derecha en “un plan criminal previo” a los hechos.

El móvil para idear el crimen, sostuvo la defensa, era “conservar la hegemonía política” dentro de la Unión Ferroviaria y mantener “la estructura de negocio basado en la tercerización laboral”.

Mientras se leía el pedido de condenas, en las afueras de Comodoro Py y bajo la lluvia un nutrido grupo de manifestantes acompañó a los familiares de Ferreyra y a los tres heridos de las jornadas de octubre de 2010, cuyo alegato se leerá el viernes.

Los hechos que analiza el juicio que está en su etapa final mostraron las turbias relaciones existentes entre sindicalismo, poder político, fuerzas de seguridad, grupos de particulares con poder de fuego y poder judicial. Además, pusieron en discusión la actuación de los agentes policiales frente a la protesta social, el modelo sindical, la precarización y tercerización ferroviaria y el rol del Estado frente a las problemáticas laborales.

jueves, 4 de octubre de 2012

La desaparición de Severo "es un hecho de impunidad, que genera temor"

Lo aseguró el hermano de Mariano Ferreyra, quien destacó la importancia que tenía el testigo del caso por el que está imputado el líder de la Unión Ferroviaria, José Pedraza. "Iba a ampliar su indagatoria con algún dato extra de cómo se formó la patota que mató a Mariano", dijo en dialogo con el programa de Roberto Caballero en Radio Nacional. Hubo una marcha en Plaza de Mayo por la aparición.

Por: 
INFOnews

Pablo Ferreyra, hermano de Mariano, el militante del Partido Obrero que fuera asesinado en octubre de 2010 durante una protesta de trabajadores tercerizados, se mostró "preocupado" por la desaparición de Enrique Alfonso Severo, testigo de la causa y que debería haberse presentado hoy para dar su testimonio ante la justicia.



Enrique Alfonso Severo"Nos preocupa sobremanera. Es un hecho de impunidad, que genera temor si mañana mismo tienen que declarar otros testigos", afirmó Ferreyra en diálogo con Roberto Caballero en su programa "Mañana es hoy", por Radio Nacional. Allí, destacó "el papel que está tomando el ministerio de Seguridad, con la subsecretaria de Seguridad Cristina Camaño a la cabeza".



En cuanto a la importancia de Severo como testigo, Ferreyra subrayó que "es un testimonio clave que compromete a la Unión Ferroviaria" y puntualizó que en su declaración primera, el testigo ahora desaparecido "habló del acopio de armas que había en los talleres de Unión Ferroviaria, conoce los mecanismos que manejan estas burocracias". Además, indicó, "Iba a ampliar su indagatoria con algún dato extra de cómo se formó esta patota que mató a Mariano".

"El aprovechamiento iba a venir con las preguntas que íbamos a generar para fortalecer esta línea del juicio, que es la responsabilidad política de Pedraza", continuó el hermano de Mariano Ferreyra, quien remarcó la gravedad de lo sucedido: "Estamos hablando de la desaparición de un testigo en la mitad del juicio. Era un testigo que hablaba desde adentro, que es parte del riñón de Ferrobaires, del sistema de corrupción de los ferrocarriles. Era una llave".

Por último, llamó a "robustecer el sistema de protección de testigos" y remarcó la importancia del juicio, sobre el que dijo que "puede dar una vuelta de página en las cuestiones sindicales argentinas. Es algo que está bien responder con todas las señales de alerta posibles".

lunes, 18 de abril de 2011

Un sobre y un sorteo muy sospechosos

LA INVESTIGACION SOBRE LA PRESUNTA COIMA PARA LIBERAR A LOS DETENIDOS POR EL CRIMEN DE FERREYRA
Las pruebas en poder de la Justicia confirmarían que el vicepresidente de Belgrano Cargas envió dinero para comprar voluntades en Casación al estudio del ex juez Aráoz de Lamadrid y que Pedraza estaba implicado. Imputaron al empleado que sorteó el expediente.
 Por Irina Hauser
La onda expansiva de la causa sobre las coimas para liberar a los detenidos por el crimen de Mariano Ferreyra amenaza con ser mucho más amplia y potente de lo que nadie había imaginado. La Justicia tiene pruebas que confirmarían que el vicepresidente de Belgrano Cargas y contador de la Unión Ferroviaria (UF), Angel Stafforini, envió parte del dinero destinado a comprar voluntades en la Cámara de Casación Penal al estudio del abogado y ex juez federal subrogante Octavio Aráoz de Lamadrid. Y que, detrás de la operación, estaba el propio titular del gremio, José Pedraza, cuando aún se encontraba en libertad. Hasta ahora aparecía bajo sospecha el nombre de un único camarista, Eduardo Riggi, pero el análisis de los llamados de un agente de la Secretaría de Inteligencia (SI, ex SIDE), llamado Juan José Riquelme y señalado como intermediario, reveló que hablaba al menos con otro integrante de Casación. Además, está imputado el empleado de ese tribunal que se ocupa de hacer los sorteos informáticos para la asignación de expedientes, que tenía contacto con Aráoz.
El soborno quedó frustrado (se supone) porque el fiscal de la causa, Mariano Solessio, resolvió allanar el estudio de Aráoz de Lamadrid justo cuando acababan de entregarle 50 mil dólares, el 1º de febrero último. El presunto destino del dinero era la Cámara de Casación, según relataron a Página/12 allegados a la pesquisa. La fiscalía conocía los movimientos y el recorrido que harían los dólares por el seguimiento de algunos protagonistas del caso que se venían haciendo mediante escuchas telefónicas. Los investigadores estaban al tanto de conversaciones que conectaban a Stafforini con Aráoz de Lamadrid, primer defensor de Guillermo Uño, uno de los integrantes de la patota ferroviaria detenidos por el homicidio de Ferreyra. Al llegar al estudio familiar del abogado, muy cerca del Palacio de Tribunales, la policía encontró lo que buscaba: había un sobre rotulado “Octavio” con la plata adentro. Cerca de Aráoz dicen sistemáticamente que era plata de honorarios.
El monto de 50 mil dólares coincidía con aquel al que se hacía referencia en una de las escuchas detectadas en la investigación del asesinato del militante del Partido Obrero (PO), a cargo de la jueza Wilma López. En su juzgado se quedaron perplejos al escuchar a Pedraza, quien hablaba desde su propio celular, en un diálogo con Stafforini:
–Serán unos 75 (mil) o 50 (mil) –decía el directivo de Belgrano Cargas.
–Si no llegás, nosotros ponemos la diferencia y después la recuperamos ––le contestaba Pedraza.
Ese contacto ocurrió el 25 de enero último, a las 20.06, según las constancias judiciales. Wilma López hizo la denuncia para que se investigara el posible cohecho de manera independiente. De acuerdo con lo que la Justicia pudo reconstruir a partir de las grabaciones recopiladas por el juzgado de López y las ordenadas luego por Solessio y el juez Luis Rodríguez, Pedraza se habría ocupado personalmente de la estrategia para que los siete integrantes de la patota ferroviaria detenidos hasta ese momento fueran liberados. Según refirieron a este diario fuentes cercanas a la causa, el principal interés apuntaba a lograr que Casación revisara (y revocara) los procesamientos por homicidio calificado que había aplicado a los matones incluso la Cámara del Crimen, y que podría costarles una condena a prisión perpetua. La mayor pretensión era –según se desprendería de esas escuchas– que saliera sorteada la Sala III de Casación, que integran Liliana Catucci, Eduardo Riggi y Gustavo Mitchell.

Enganchados

Aráoz de Lamadrid fue secretario letrado y de mucha confianza de Riggi antes de ser nombrado en 2005 juez federal subrogante en reemplazo de Juan José Galeano, cargo en el que duró cinco años hasta que renunció por una investigación del Consejo de la Magistratura. De acuerdo con los entrecruzamientos telefónicos de la causa por tentativa de coima, Aráoz tendría contacto con Riggi y con Stafforini; pero también con Riquelme, quien resultó ser un agente de la SI, ahora suspendido y camino a ser expulsado del organismo, y un intermediario en la negociación. Riquelme, de unos setenta años, apodado “el Yanki”, a su vez se habría comunicado con Riggi y con otro integrante del mismo tribunal. Es un hombre, aseguran funcionarios de la causa, que incluso habla frecuentemente con más jueces, algo que excede a este episodio puntual y podría motivar otra nueva investigación penal.
En un diálogo del 13 de enero, Riquelme le dice a Aráoz: “Bien, le comento (supuestamente a Pedraza), me dijo que está muy bien el número que le pasé y que esta tarde, al atardecer, tiene reunión con el secretario, que anoche habló con él... ehhh... al respecto, el secretario le manifestó que no existe ningún problema con el tema, que la única preocupación que tiene es cómo encuadrar la operatoria, por eso se van a reunir esta noche”.
Cuando la jueza López indagó a Pedraza por el crimen de Ferreyra, le preguntó si conocía a Riquelme. La respuesta fue que sí, hace muchos años. Quizá más de veinte, dicen en el ámbito ferroviario, donde solían definirlo como un lobbista o alguien que ayudaba con las “relaciones institucionales”. En la SI, según la información oficial, cumplía tareas administrativas. Estaba desde los tiempos de Hugo Anzorreguy; antes hay versiones que lo señalan como colaborador de Norberto Varela en el Servicio de Inteligencia Naval y de buenos vínculos con la Iglesia Católica.
Uno de los argumentos por los que López rechazó excarcelar a Pedraza, tras ordenar su detención el 22 de febrero como instigador del homicidio del militante del PO, fue que había intentado entorpecer la investigación a través del intento de coima. Al procesarlo señaló que su verdadera meta “no era beneficiar a los afiliados a la Unión Ferroviaria” que estaban detenidos, “sino a sí mismo, sabedor de su responsabilidad en el hecho y consciente del impacto positivo que sobre su situación traerá aparejado, cual efecto dominó, el mejoramiento de la situación procesal de los coautores materiales y partícipes presentes en el escenario de los hechos”.

Sorteo dudoso

Lo cierto es que el 26 de enero, un día después de que Stafforini y Pedraza hablaran de los “75 o 50”, se hizo el sorteo de la sala de Casación para “radicar” la causa y justamente salió elegida la Sala III. Según publicó el Centro de Información Judicial (CIJ) el 4 de febrero, la asignación se hace “con un sistema” que “provee y administra” el Consejo de la Magistratura. En Casación, aclara, hay “terminales” pero no se puede “acceder al sistema madre”. De acuerdo con declaraciones de testigos en el expediente, como en la Cámara de Casación hay cuatro salas, el sistema estaría programado para que la distribución de causas sea equitativa. Por esa razón, habría una forma de calcular la mayor probabilidad –aunque no la absoluta certeza– de que les toque a ciertos jueces. El empleado que se ocupa de estos sorteos en Casación está imputado porque, según los entrecruzamientos de llamados, hablaba con Aráoz de Lamadrid.
Ante el revuelo, Riggi se excusó por razones de decoro. Lo reemplaza Juan Fégoli quien, esta última semana, junto con Mitchell y Catucci confirmaron los procesamientos de la patota, que igual que Pedraza va camino a juicio oral.
Todavía, al parecer, no hay constancias que involucren de lleno o de manera directa ninguno de los jueces en el intento de coima, pero es un aspecto aún en plena investigación. La causa en el último mes tuvo algunas ideas y vueltas. El fiscal Solessio tuvo un problema de salud severo que lo alejó del expediente. En el ínterin, la causa estuvo en la Sala I de la Cámara del Crimen, que debía resolver si confirmaba el procesamiento y la detención de Pedraza, y subrogaron la fiscalía Pablo Recchini y Sandro Abraldes. Lo cierto es que Pedraza, Aráoz de Lamadrid, Stafforini, Riquelme y el empleado de Casación se encuentran imputados, mientras la situación de uno o más jueces está en vías de definición, antes de futuras citaciones a indagatoria.

miércoles, 6 de abril de 2011

Decadencia y juicio

OPINION
 Por Luis Bruschtein
“Apoyé a Menem como lo hizo todo el peronismo. Y apoyé las privatizaciones de los noventa como lo hicieron todo el peronismo y también los medios de comunicación”, dijo en el 2003 el secretario general de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, que en ese momento se apresuraba a expresar su respaldo a Néstor Kirchner. Son declaraciones que sirven ahora para entender la decadencia de su gremio y arrojan luz sobre la importancia de un proceso legal transparente.
Durante la década de los años ’20, ’30 y ’40, la Unión Ferroviaria y La Fraternidad fueron los sindicatos de mayor peso en el movimiento obrero, muy influidos por los socialistas. Cuando se creó la primera CGT, en 1930, tenía 124 mil afiliados, 90 mil de los cuales eran ferroviarios. En esa época, las decisiones que tomaban los ferroviarios afectaban al resto de los trabajadores, tanto cuando decidían medidas de fuerza como al firmar convenios salariales. En los ’50, ya mayoritariamente peronistas, fueron desplazados, no porque decayeran, sino porque a la luz del proceso de industrialización del país creció con mucho impulso el sector de los obreros metalúrgicos.
A fines de los ’80, los metalúrgicos se cayeron y fueron reemplazados otra vez por un gremio del transporte, pero ya no el ferroviario, sino el de camioneros. A diferencia de los ’50, esta vez la conducción gremial había sido partícipe en ese proceso de decadencia. Lo reconoce Pedraza cuando recuerda su apoyo a las privatizaciones, que incluyeron, previamente, el despido de más de 90 mil obreros.
Ahora el convenio testigo es el de los camioneros, que acaban de acordar un 24 por ciento de aumento salarial escalonado. Sin embargo, la dirección de la Unión Ferroviaria –que tiene a sus dos directivos más importantes encarcelados en el juicio por el asesinato de Mariano Ferreyra– disparó la paritaria de su sector, y en general la del transporte, al reclamar el 35 por ciento de aumento.
La relación entre Pedraza y el gobierno ha sido irregular. De aquel apoyo del 2003, Pedraza pasó a una especie de acompañamiento incómodo aunque nunca se mostró como opositor. Que la Justicia haya podido actuar en zonas sensibles del poder gremial constituye una novedad auspiciosa. De la misma manera lo es que el Gobierno se haya solidarizado con la familia de la víctima y no intervenga en el proceso legal a pesar de saber que sufrirá presiones desestabilizadoras como en la discusión paritaria. Ambas actitudes abren puertas y oxigenan la calidad institucional.

jueves, 31 de marzo de 2011

La Cámara del Crimen decide la situación de Pedraza

CRIMEN DE MARIANO FERREYRA
Militantes de la Unión Ferroviaria (UF) reclamaban esta mañana la liberación del titular de ese gremio, José Pedraza, durante la jornada de audiencia en que la Cámara del Crimen analizará la situación del sindicalista detenido por su presunta vinculación en el crimen de Mariano Ferreyra. A sólo 300 metros de esa concentración, manifestantes del Partido Obrero (PO) exigían lo contrario. La defensa pidió su "inmediata libertad" por la "orfandad probatoria" de su procesamiento.
Durante la audiencia oral se analizarán los planteos de los abogados de Pedraza, contra su procesamiento y prisión preventiva. Su defensa pidió la "inmediata libertad" y la revocatoria del fallo que lo procesó por el crimen Ferreyra, ya que se trató de una "resolución disparatada". El pedido del abogado Carlos Froment atacó el procesamiento de Pedraza por su "arbitrariedad" y su "orfandad probatoria".
"Basta de presos políticos en democracia", era el argumento plasmado en la remeras de los activistas que defendían al líder gremial en Talcahuano al 500, donde había dos carriles cortados al tránsito uno liberado.
En tanto, los militantes del PO, apostados en Viamonte y Libertad, donde se desplegó un fuerte dispositivo de seguridad de la Policía Federal y la Guardia de Infantería para prevenir posibles incidentes entre ambas agrupaciones.
La Sala Primera de la Cámara, integrada por los jueces Jorge Rimondi, Alfredo Barbarosch y Luis María Bunge Campos, escuchará los alegados del abogado Carlos Froment, quien además de la defensa de Pedraza tiene a su cargo la de los otros dos detenidos: el secretario administrativo del sindicato, Juan Carlos "Gallego" Fernández, y el delegado Claudio Gustavo Alcorcel.
El crimen de Mariano Ferreyra ocurrió el 20 de octubre pasado cuando una patota de la UF evitó con agresiones un reclamo de empleados ferroviarios tercerizados. El militante del PO recibió un tiro en el abdomen mientras que sus compañeros Nelson Aguirre, Ariel Pintos y Elsa Rodríguez fueron heridos de bala.