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miércoles, 20 de abril de 2011

Otra muerte en el desamparo de las villas

UN BEBE DE DOS MESES MURIO EN LA 31, MIENTRAS EL GOBIERNO PORTEÑO PIDIO APARTAR AL JUEZ GALLARDO
El ministro de Salud, Jorge Lemus, pidió ayer la recusación de Gallardo. Un bebé de dos meses murió sin posibilidad de atención en la Villa 31. Hoy una ONG, médicos y vecinos pedirán rechazar la recusación y se concentrarán ante el Tribunal.
 Por Horacio Cecchi
La muerte de un bebé de dos meses en la Villa 31, el lunes por la mañana, se sumó a la dramática situación por la que pasan los invisibilizados, los habitantes de villas y asentamientos porteños. El viernes pasado, el juez Roberto Gallardo había ordenado en audiencia pública la inmediata reapertura de todos los centros de salud (Cesac). La medida no se cumplió: ayer, el ministro de Salud porteño, Jorge Lemus, se levantó del lecho (supuestamente estaba en reposo hasta el jueves próximo) sólo para interrumpir las decisiones de Gallardo interponiendo un pedido de recusación. Mientras, los centros siguieron cerrados pese a que la medida no es suspensiva, con lo que lo único que logró fue mantener en suspenso la salud de la mayor parte de los vecinos invisibilizados. Hoy, al mediodía, frente a la Cámara de Apelaciones que debe definir si Gallardo se aparta o no, se realizará una concentración para reclamar celeridad en la decisión de los camaristas. Habrá médicos, enfermeras y los invisibilizados de siempre. Ayer, el director del SAME, Salvador Crescenti, se presentó a la Comisión de Salud de la Legislatura y respondió preguntas de los legisladores. “La gran responsable es la ciudad de Buenos Aires –dijo a Página/12 Jorge Selser, titular de la comisión y diputado de Proyecto Sur–. No se entiende por qué no ponen la Metropolitana como custodia.”
“Denle la voz, ella va a hablar”, insistieron en la 31. Denle la voz es a Elena, una jovencita de 25 años, de origen boliviano, lo que es decir discriminada entre discriminados. Alquila una piecita en la manzana 14 del Barrio Güemes. Está sola (ahora más que nunca): su hermana, el familiar más cercano en Argentina, vive en Ushuaia. Hace dos meses tuvo un bebé por cesárea en el Hospital Rivadavia. El lunes el chiquito murió. Curiosa situación ésta de promover la voz de alguien que habla porque le es más vital ser visible, que la gravedad del dolor que empuja a esquivar la exposición pública.
“A los cuatro días de la cesárea me volvieron a internar –dijo Elena, con la voz recortada por la angustia–. Mi estado de salud se complicó. Yo no podía cuidar a mi bebé porque soy sola y el bebé quedó en neo”, explicó, por neonatología. “Como no tenía a nadie me lo cuidaban los doctores, porque yo no lo podía alimentar. Con todo lo que me hicieron yo no tenía leche para alimentarlo. Después me trajeron a mi casa. Pero yo no me podía levantar. El lunes mi bebé empezó a llorar muy temprano, yo no sabía qué hacer, no sabía a quién pedir ayuda, me costaba mucho levantarme. Le puse unos paños fríos. Y no sirvió porque seguía llorando y levantando fiebre. Yo estoy muy sola y no sabía qué hacer.” Elena hablaba y se desconsolaba y volvía a hablar e irremediablemente dejaba de lado toda posibilidad de silencio.
Aunque no en forma directa, la muerte del bebé de Elena se produjo en el marco de la completa crisis de la atención de salud de los vecinos de villas y asentamientos porteños. La situación se agravó ayer, después de que el ministro de Salud Jorge Lemus presentó el pedido de recusación del juez Roberto Gallardo. El magistrado, del fuero Contencioso Administrativo porteño, presidió una audiencia pública el jueves pasado, tal como informó este diario, a la que concurrieron delegados y vecinos de asentamientos, médicos y trabajadores de la salud, todos querellantes contra el gobierno porteño por el cierre de centros de salud. Gallardo ordenó entre otras medidas la inmediata reapertura de todos los centros vinculados con las villas y citó a una nueva audiencia para el lunes próximo. Citó especialmente a Lemus. El ministro estuvo ausente con parte médico, que diagnosticó “posibles problemas cardíacos” y prescribió “siete días de reposo”. “Nosotros no tenemos médicos ni siquiera para un certificado”, chanceaban los delegados en la audiencia.
Según un informe que el legislador Selser señaló a este diario, “de los 26 centros de salud vinculados con la zona sur, 13 seguían cerrados”, lo que implicaba que la medida de Gallardo estaba incumplida.
Pero ayer, Lemus abandonó su reposo para tomar su primera resolución administrativa: pidió la recusación de Gallardo. El pedido pasó a la Cámara de Apelaciones. Entretanto, las medidas ordenadas por el juez pasaron a la jueza Andrea Dana y siguen vigentes. E incumplidas. Hoy, al mediodía, médicos, trabajadores de la salud, y vecinos se concentrarán en Rodríguez Peña 636, a las puertas de la Cámara, para acompañar una petición urgente de ACIJ, ONG querellante, para que rechace sin más trámite el pedido de recusación interpuesto.
“La responsabilidad es de la Ciudad. No entiendo por qué si tienen 2100 policías de la Metropolitana, dicen que van a contratar 50 vigiladores que no tienen las mismas atribuciones ¿Acaso no tienen 50 policías?”. El martes próximo, a las 13.30, el segundo de Lemus, Néstor Pérez Baliño, informará ante la Comisión de Salud de la Legislatura.

lunes, 18 de abril de 2011

Los demonios


 Por Eduardo Aliverti
Primero probamos con Moyano, pero sabiendo que mucho no va a importar porque Moyano no es Kirchner como para aglutinarnos de una. Después probamos con que bloquearon la salida del diario, pero tampoco importó demasiado porque ya nos caímos cien mil ejemplares y otros tantos miles de visitas al sitio. Después probamos con que el gobernador reelecto de Salta quiso diferenciarse de ser un delfín del kirchnerismo, pero tampoco importó porque se le dio por subrayar que acompaña a la Presidenta. Después probamos con la Villa 31, que son unos negros peligrosos y podía pagar al toque, pero interesó menos todavía porque es cosa de Capital y encima hay eso de la no discriminación. Después probamos con que se viene el chavismo porque aumenta la representación del Estado en las empresas con participación de la Anses, pero no lo creemos ni nosotros. Después probamos con la agresión de la patota santacruceña de la Uocra a empleados estatales, pero no interesó porque ya no somos creíbles. Y así seguirá –o eso parece– hasta las elecciones de octubre e intermedias, para terminar en que nos llevaron puestos pero ya es tarde. Si acaso suena a demasía esta candorosa y enésima asociación libre con la frase adjudicada a Brecht, pensemos simplemente en que el agarre opositor de estos días llegó a pasar por la hipotensión de Cristina. Un agarre que no fue de la dirigencia política explícita, sino de los medios de comunicación que la conducen. Porque la dirigencia ésa deja pocas o ninguna alternativa.
Además de los intentos antedichos, Macri presentó un documento de políticas de Estado como pre-requisito de acuerdo entre la oposición. Es una retahíla de lugares comunes, que perfectamente pudo haber escrito un alumno de primaria con inquietudes de buena redacción. El mismísimo Macri dijo que no entendía quién puede estar en contra de acabar con la pobreza, combatir la inseguridad o fomentar el empleo. Justamente: cuando opuesto a un argumento no hay uno de exactitud inversa que merezca ser atendido, ese argumento no existe. Pero lo que dejó en soledad a la presentación de Macri no fue que no se puede estar en contra de la felicidad. Quedó solo porque, al margen de haberse mandado otra vez por las suyas con los destinatarios de su mensaje enterándose por los medios, rigen dos motivos centrales: su figura no enamora a nadie por fuera de los acólitos; y luego, los receptores de su ensayo están inmersos en una indefinición cuyo dramatismo emparda al del PRO. No hablemos ya de la increíble pelea mediática entre Solanas y Lozano, porque no se supone que el jefe de Gobierno porteño haya pensado en ese palo como uno de los recipientes de su algarada. Los radicales y los socialistas ya habían fijado que el límite es el hijo de Franco. Y Duhalde, inmerso en una interna risible pero interna al fin, le salió con los tapones de punta para advertirle que, sin primero consensuar, los tiempos no se marcan a través de la prensa. Como asimismo cabría creer que Macri no pudo no haber calculado nada de todo esto, la única deducción posible es que, en vez de marcar los tiempos, quiso ganar alguno en función de que él tampoco sabe qué hacer: si la Presidencia, si la Capital, si Michetti, si Rodríguez Larreta, si el rabino Bergman o si volver a Boca. De premio consuelo, la movida le sirvió para disimular otro derrumbe edilicio en la ciudad. Y para que la figurita de la Villa 31 continuara firme y mediáticamente anclada en la lógica clasemediera facha y no en los negocios inmobiliarios que significan ésos, los terrenos más caros de Buenos Aires.
El paralelo o siguiente desparpajo de entretenimiento fue la “avanzada oficial” sobre “las empresas”, pero eso ya casi no resiste el menor análisis. Resulta que Clarín, La Nación, Techint, AEA y Cía. serían en verdad los partidarios de afectar las ganancias corporativas, porque se oponen a que la proporcionalidad accionaria tenga representación acorde en las decisiones orgánicas. Pero más aun, fue en Clarín mismo (!!!) donde una muy buena nota de Gustavo Bazzan, el jueves, indicaba que los directores estatales no tienen poder real, ejemplificando cómo “las firmas tienen en muchos casos montada una suerte de ‘red de protección’ para soportar las embestidas de los accionistas minoritarios”. Asombroso. Con tácticas de semejante naturaleza infantil, u obscena, lo más profundo a que pudieron recurrir fue atar el cuadro hipotenso de la Presidenta a las dudas sobre su vocación reeleccionista. Y es que es así: que no sea ella la candidata, más que la inflación, es inquietante y que el retraso del tipo de cambio abre un signo de interrogación a futuro. Todo cierto y para preocuparse, en efecto; pero, al fin, cotejable con un Gobierno que muestra acción comprobada, incluso con sapos como Moyano o el Indek. No hay tanto para revolver en el kirchnerismo. Es lo que se ve, sea para adherir o para oponerse. Más la incógnita de si Cristina realmente encabeza una renovación movimientista basada en organizaciones sociales, cuadros nuevos y a formar, transición hacia esquemas superadores del pejotismo clásico. ¿Y si no es eso qué, visto desde lo que dice querer enfrentársele?
Recurramos ahí mismo. A un columnista de las huestes de Jorge Fontevecchia, responsable principal del Grupo Perfil. El filósofo Tomás Abraham dice lo siguiente, en artículo del sábado 9 de este mes: “¿A alguien se le llega a ocurrir que nuestro país puede ser gobernable entre 2011 y 2015 sin Cristina? ¿Es posible creer que un rejunte entre Mauricio Macri, Chiche Duhalde y Ricardito Alfonsín puede constituirse en la plataforma de una opción política y en una alternativa de gobierno? Imaginar que los de PRO –que vaya a saber de dónde sacan esta idea de que los pobres son ‘pobrecitos’–, la jefa de manzaneras que quiere reunir nuevamente a la familia argentina en torno de su marido, y este extraño hijo de un nuevo rey Lear bastardeado en su legado, se unan por un espanto compartido para labrar el porvenir político nacional, nos sitúa en la otra rama de la filosofía, la patafísica, dominio en el que los bufones son reyes”.
El mejor chiste de la semana pintaba para ser el de Rudy y Daniel Paz, en Página/12 del martes. Dos tipos comentan, en segundo plano, “cómo cambió la onda desde que Macri puso seguridad privada”. Y al frente del dibujo, apoyado en un mostrador de pizzería, un policía pide “una grande de queso cheddar y fresas para el gerente”. Pero ese mismo día se conocieron las declaraciones de Duhalde, intentando justificar la bajísima participación en la interna del “peronismo federal” desarrollada, el domingo, en Misiones, Corrientes, Chaco y Entre Ríos. No llegaron al 1,5 por ciento del padrón, que es el piso exigido para participar en las elecciones de octubre. El Padrino arguyó entonces que la gente que votó lo hizo temprano y que después del almuerzo se fueron todos a dormir. “No contábamos con la siesta”, dijo Duhalde con una cara circunspecta similar a la de “el que puso dólares, recibirá dólares”. Y eso que faltaba el remate, que llegó con el coitus interruptus de la pulseada con El Alberto. Es dable pensar, con toda legitimidad, que no es nada bueno contar con una oposición de este nivel. Se puede creer que, si hubiera un frente de derecha más o menos serio, y otro a la izquierda del kirchnerismo de propiedades similares, el panorama sería más rico porque el Gobierno se vería obligado a debatir y proponer con mayor esfuerzo.
Pero esto es lo que hay. Una manga de bufones aunque, para ratificar al resignado columnista de Perfil, de un rey que ni siquiera existe. Y como ya se sabe, serratianamente dicho, no hay otro tiempo que el que nos ha tocado.

jueves, 7 de abril de 2011

Un hombre murió porque la ambulancia no entró a la Villa 31

EN PROTESTA, LOS VECINOS CORTARON DURANTE SIETE HORAS LA AUTOPISTA ILLIA


Publicado el 7 de Abril de 2011

Humberto Ruiz sufrió un ataque de epilepsia. El médico se negó a ingresar al barrio y el vecino falleció. El titular del SAME había dicho que “los ambulancieros no pueden actuar por la inseguridad”. Denuncian discriminación.
 
Un grupo de 20 personas de la villa 31 cortó el tránsito ayer en la Autopista Illia y la Avenida Ramón Castillo durante unas siete horas, tras la negativa de la ambulancia del SAME a atender a un vecino de 47 años que finalmente murió. El reclamo se inició a las 10 y fue levantado a las 17, luego de un acuerdo con el gobierno de la Ciudad, que se comprometió a que las ambulancias van a ingresar siempre, con custodia policial.
El martes a las 6:30 de la mañana Humberto Ruiz comenzó a sufrir un ataque de epilepsia y los familiares llamaron al servicio de emergencia, que llegó a las 9:30, según denunciaron, negándose a ingresar. Media hora después, el hombre falleció. “Tenía patrullero disponible y no quiso entrar. Cuando lo sacamos dos cuadras en un carro, la ambulancia ya se había ido. Siempre tenemos que llevar nosotros a los vecinos enfermos”, comentó a Tiempo Argentino Pablo Toconás, vecino de la villa de Retiro. Víctor Castillo, dirigente de una cooperativa barrial, agregó: “El médico nos dijo que ni con 20 patrulleros iba a entrar. Inmediatamente cortamos la autopista y nadie nos atendió. Hoy no se acercó nadie, entonces volvimos a la autopista.”
El corte en la Illia, que conecta el microcentro con la zona norte de la ciudad, generó demoras en las avenidas General Paz y Lugones, donde hubo filas de seis kilómetros. A las 17:20, tras un principio de acuerdo entre los representantes vecinales y el subsecretario de Atención Integrada de Salud, Néstor Abel Pérez Baliño, se levantó el piquete. Según lo acordado, las ambulancias no se podrán negar a ingresar a las villas, y lo harán con custodia policial. Y los vecinos y el Ministerio de Salud se reunirán “en 15 días” para pensar la utilización de choferes, camilleros y enfermeras propias del barrio, “como ya lo hace Correo Argentino”, dijo Castillo, que remarcó: “No queremos trabajo, necesitamos salud.” Además, agregó que el Ejecutivo porteño se comprometió a “no cubrir a nadie ni tapar nada” de lo sucedido el martes, y que el médico y el ambulanciero serán cesanteados.
Según el dirigente social, Juan Domingo Romero, desde julio del año pasado fallecieron cinco habitantes de la villa por la misma situación, en la que los médicos se niegan a entrar por cuestión de inseguridad. “Acá nunca hubo violencia”, remarcó. Alberto Crescenti, titular del SAME, ya había declarado en agosto de 2009 que “por la inseguridad, los ambulancieros no pueden entrar a las villas”. La Defensoría porteña advirtió que “no se pueden tolerar prácticas discriminatorias”. A través de un comunicado, sentenció que “lo sucedido, lejos de constituir un hecho aislado, importa una práctica sistemática de la Dirección General SAME que se niega a cumplimentar las tareas encomendadas por la normativa vigente en barrios considerados ‘peligrosos’ amparándose en la falta de seguridad”. Sobre la protesta y las quejas de los automovilistas, el dirigente barrial Pedro Espinoza opinó: “Nos duele hacerlo pero no nos queda otra.”

miércoles, 6 de abril de 2011

Protesta de vecinos de la villa 31

CORTE EN LA ILLIA
Los manifestantes, que mantienen el corte en las dos manos de la Autopista Illia, denuncian que ayer murió una persona de 47 años porque una ambulancia del SAME "se negó a ingresar" al asentamiento para asistirlo.
El dirigente social Juan Domingo Romero estimó que permanecerán en el lugar hasta las 15 y manifestó que desde julio del año pasado han fallecido cinco habitantes de la villa por la misma situación, ya que los médicos se rehúsan a entrar por una cuestión de inseguridad.
"Acá nunca hubo violencia, solo una vez con un camillero del Hospital Fernández yo tuve un incidente porque me insultó cuando le pedí que se apurara", manifestó Romero.