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lunes, 2 de mayo de 2011

ABORTO

Los conocimientos científicos sobre genoma, fertilización, desarrollo del embrión humano y fisiología del embarazo indican que el embrión de 12 semanas NO es un individuo biológico (ni mucho menos una persona), porque el cerebro se encuentra en el desarrollo de las etapas iniciales, en las que no se ha desarrollado aún la corteza cerebral, ni se han establecido las conexiones nerviosas hacia esa región, lo cual es indispensable para que ocurran percepciones y sensaciones. Por lo anterior, el embrión de 12 semanas no es capaz de experimentar niguna percepción sensorial y mucho menos la de dolor ni de gozo.






En los países donde rige el aborto libre, los grupos conservadores antiabortistas utilizan una técnica de presión obscena sobre la mujer, haciendo demostraciones militantes frente a los hospitales, mostrando fotos de fetos sufrientes en el proceso de aborto y también distribuyendo un video que consiguió ser de gran circulación, donde un feto prácticamente “reclama” a la madre que por favor “no lo mate porque sufre mucho”. Las fotos muestran los embriones de 6 semanas ampliados 30 veces, de tal manera que un embrión de 6 mm se ve como si tuviera 18 centímetros. Eso le acaban de hacer a la nena de Mendoza. 

Se le metieron en la habitación y la torturaron con esas fotos. El juez ordenó llevar a la nena a un lugar màs protegido, y mañana lunes le va a hacer un pericia psíquica para ver si está en condiciones psíquicas de ser madre (!!!) a los 12 años embarazada por el padre de sus hermanos, marido de la madre, que convive con ellos, y el juez ahora determinó su exclusión del hogar.
En los países donde el aborto está permitido, el tiempo de realización permitido para hacerlo, está limitado al que el embrión aún no se ha constituído en feto. Eso ocurre durante las 12 primeras semanas de gestación. Luego el embrión se convierte en feto.

En la gestación, el embrión mide:
Al mes (3 a 4 semanas): de 4 a 6 mm.

Al mes y medio ( 6 semanas): de 17 a 20 mm.
A los dos meses ( 8 semanas): de 23 a 32 mm.

A los dos meses y medio (10 semanas): 40 mm.
A los tres meses ( 12 semanas): 60 A 80 mm.

En el artículo “La despenalización no promueve el aborto” , firmado por Olga Bustos Romero, Presidenta del Colegio de Académicas Universitarias de la Universidad Nacional Autónoma de México, dice la autora: “Algunas voces muy conservadoras equiparan el tomar la decisión de interrumpir un embarazo con realizar un “crimen”. Al respecto, el Colegio de Bioética (La Jornada, abril, 2007) argumenta que los conocimientos científicos sobre genoma, fertilización, desarrollo del embrión humano y fisiología del embarazo indican que el embrión de 12 semanas NO es un individuo biológico ni mucho menos una persona, mencionando varias razones.

Aquí sólo nos referimos a una de ellas que nos parece contundente: “…a las 12 semanas el desarrollo del cerebro se encuentra en etapas iniciales, no se ha desarrollado la corteza cerebral, ni se han establecido las conexiones nerviosas hacia esa región, lo cual es indispensable para que ocurran las sensaciones…. por lo anterior, el embrión de 12 semanas no es capaz de experimentar dolor ni ninguna otra percepción sensorial y mucho menos de sufrir o gozar”.

Esto echa por tierra y nos habla de una gran irresponsabilidad, falta de seriedad, engaño y amenazas “morales” de un video de fuerte circulación entre muchos grupos conservadores donde prácticamente el embrión “reclama” a la madre (quien tomó la decisión de interrumpir su embarazo) que por favor “no lo mate porque sufre mucho”.Por otra parte, desde estos grupos que se dicen estar “a favor de la vida”, se presenta una gran contradicción, ya que en ocasiones precisamente “…se oponen al surgimiento de la misma” (Flores, La Jornada,17 marzo, 2007). Esto se refleja claramente en los casos de esterilidad, donde se recurre a la tecnología de reproducción asistida como una herramienta necesaria para el advenimiento de nuevos seres humanos. Sin embargo, se oponen prácticamente a todas las modalidades de este conocimiento."
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SOBRE "NO ENTENDER" EL PERONISMO


El punto central es que quienes agitan el "no entendés", como si se tratara de la teoría de supercuerdas, tampoco entienden o, de lo contrario, lo explicarían didácticamente. Y, si la razón por la cual no se entiende es que tal entendimiento no se alcanza por mecanismos racionales, simplemente estamos entrando en el terreno de la oligofrenia mística. Autor: Diego E.


Soy peronista. Y esa es una entre muchas razones por las cuales no soy un iletrado. El gorilismo vernáculo ha hecho malabares conceptuales para endilgarle a los peronistas el epíteto de brutos. Como el mismo adjetivo se aplica mundialmente a los negros, todo queda dicho en "negro peronista". Y algunos negros y algunos peronistas terminan por hacer suyos los argumentos del amo. Así es como terminan por considerar que cualquier cuestionamiento razonable al peronismo está motivado por el no entendimiento del peronismo. Como si se tratara de una cuestión mística, o futbolera. El hincha de Estudiantes no "entiende" la pasión del hincha de Gimnasia, que celebra a un club que no ha ganado siquiera un campeonato de la B. Problema resuelto.

Se suma a lo anterior una pulsión básica de todo sujeto: la seducción de poseer un conocimiento oculto, inaccesible al no iniciado. Ser peronista sería, en este caso, como ser masón, o saber que los amos del mundo son una raza reptiliana venida de Alfa Centauri. Nosotros sabemos, ellos no. He visto cosas que tus ojos no podrían creer... Si uno es un adolescente, obedecer a esta pulsión para diferenciarse del resto mediante una identificación tribal, es comprensible. Si uno dejó atrás la adolescencia hace unos años, debería ser vergonzoso el intento de demostrarse poseedor de un arcano inaccesible a los extraños.

Y la verdad es que no hay mucho que entender del peronismo como doctrina. Explicar el fenómeno es otra cuestión, esa sí, inabarcable. Pero mucho más académica. Pretender que sea difícil entender el peronismo es un insulto a la inteligencia y al propio peronismo. No fue concebido como un movimiento que requiriese enormes cuotas de esfuerzo intelectual. En lo más básico de su formación, hay una palabra que solía decir Perón casi como muletilla: ¡natural!. Porque tan natural como es el lenguaje para los humanos, lo es la organización para alcanzar metas. Esto no lo descubrió Perón, y ni siquiera Marx, que ya lo había dicho antes.

Si se quiere leer el corpus teórico sobre el cual se asienta, se puede sin demasiados esfuerzos. No son escritos iniciáticos a los cuales se accede luego de un rito en catacumbas.Las 20 verdades peronistas y el Manual de conducción política. De nuevo: pretender que cualquiera de estos escritos es difícil de entender es insultante.

Hay algo más, por supuesto: la práctica. Y la práctica no determina tanto el entendimiento, como la aceptación. Y ese es el punto que quienes acusan de no entender no entienden.

¿Cómo explicar a la vez el marco teórico y la práctica?.

Creo que la mejor forma de explicárselo a alguien "de afuera", es dar una mirada, precisamente, desde afuera, aunque no tanto. Perón era, suele decirse, hegeliano de segunda mano. Esto se debe a que los manuales de estrategia militar con los que se formó (¿hace falta recordar su formación militar?) eran todos de autores hegelianos. Perón, en su juventud, entendió a Hegel a partir de esos manuales. La filosofía de Hegel es una filosofía del devenir (¿les suena movimiento?). La primera de ese tipo. Las anteriores, eran estáticas. Hegel intenta comprender el proceso de cambio como subproducto de fuerzas contradictorias. Para que surja la síntesis son necesarios dos opuestos: la tesis y la antítesis. Esto tiene profundas implicancias, no tanto por lo que hay que entender, como por lo que hay que aceptar. Hegel pone como ejemplo la Revolución Francesa (1789), que en sí misma fue sangrienta (tesis); la respuesta de la Historia fue el período conocido como El Terror (antítesis); luego siguió la bonanza y consolidación de los avances logrados (síntesis). Es decir: si queremos la síntesis, tenemos que digerir un par de sapos. Esta manera de analizar la realidad se denomina "positivismo moral". Es, en sí misma, un sapo. Positivismo moral implica que lo que es, es bueno porque es. Si fuera malo, no sería. Si aún así, es malo, será combatido por su antítesis en el momento oportuno, y luego será otra cosa, que nuevamente, será buena mientras dure. Insisto: es difícil de tragar, no de entender. Hay otra manera de expresar el positivismo moral: "la única verdad es la realidad" (nota al margen: recomiendo "La revolución es un sueño eterno" de A. Rivera, donde se responde a esa frase desde la izquierda jacobina con "la realidad no es la única verdad").

Las consecuencias del positivismo moral son de larguísimo alcance, y el motivo por el cual se suele criticar al peronismo desde la izquierda. Si en un momento dado, para alcanzar el objetivo, hay que aliarse a Clarín, nos aliamos. Y al día siguiente los enfrentamos, para movilizar la realidad. Lo peor que puede ocurrirle a un movimiento es la parálisis (no, no es chiste). Si se necesita una burguesía nacional, nos aliamos a unos cuantos oligarcas con deseos de invertir y hacemos crecer a otros tantos pequeños burgueses hasta que ellos mismos sean el enemigo a batir. Si lo mejor que tenemos en efectividad en Buenos Aires es Scioli, vamos con Scioli. Hay mejores, pero no los vota nadie. Y si hay un disenso interno (los hay todo el tiempo) se decide cuál es la línea ganadora (normalmente, la presidencial). Y todos se encolumnan detrás (acá se ve la formación militar de Perón), incluso quienes no están de acuerdo. ¿Por qué? porque si ganó en un momento dado esa línea, es buena hasta que se demuestre lo contrario (tesis-antítesis). Lo contrario es lo que hacen esos que Carrasco llama "renovadores de la política": a cada disenso se abren y fundan un nuevo partido, atomizando más y más la fuerza de sus bases, hasta verse en la obligación de formar alianzas con cualquiera para conservar algún peso político. El peronismo pelea desde una posición de fuerza, precisamente evitando esa fragmentación. Se los podrá criticar por malos, feos o sucios, pero sigue siendo aún hoy la única fuerza capaz de transformar la realidad. Y esto desde 1945.

Y si no se entiende, es que se tiene un problema cognoscitivo serio.

Pero debo hacer una salvedad sobre las razones por las cuales alguien puede agitar el (no) entendimiento del peronismo: orgullo. Y comparto eso. Suele decirse (esto también está en elManual...) que a los políticos les conviene una masa inculta, porque pueden llevarla adonde quieran. Lo cierto es que el peronismo fue la única fuerza política con poder electoral que se ocupó en educar a la masa. Esto lo aprendió Perón de los anarquistas que le dieron forma a las luchas populares a comienzos del siglo XX (la mayor parte de los clubes de fútbol y bibliotecas populares que aún perduran, fueron fundados por anarquistas). Porque es mucho más fácil conducir a una masa que conoce los objetivos y está capacitada para comprender los aspectos tácticos de una lucha, que conducir a una masa informe que sigue su primer impulso. Esto lo entienden también -y lo envidian- las fuerzas políticas que son incapaces (o consideran inconveniente) de educar a sus partidarios. De allí la recurrente acusación de clientelismo y compra de votos que se le hace al peronismo. De allí la demonización de La Cámpora, ante la imposibilidad por parte de los políticos que militan en horario central de TN de formar algo similar, debido a que sus objetivos son inconfesables. Puede verse -si uno tiene un rapto de masoquismo frívolo- en youtube un video de Macri arengando a la "juventud PRO". "Vamos los jóvenes", es todo lo que puede decir.

Esa masa que entiende la política, es la que suele verse en estos blogs defendiendo decisiones como la Ley de Medios o la reestatización de las AFJP. También puede encontrarse la otra, la que, por falta de formación o vocación política, apenas si balbucea un discurso moral: cualquier decisión política estaría opacada, según estos otros comentaristas, por tenebrosas intenciones ocultas, o por algún otro problema que todavía no se ha resuelto o tan siquiera enfrentado. Pero en este caso ya no hablamos de entender o no el peronismo, sino de entender o no la política. Una visión estratégica, versus una visión anecdótica (pudo verse en la discusión Dolina-Pinti).

Finalmente, como Perón entendía al movimiento bastante mejor que estos cancerberos del peronismo que repiten su monserga "no entendés al peronismo, no entendés al peronismo"; incorporó, literalmente, a todos. Es memorable ese reportaje en que acaba diciendo: ah, peronistas son todos. También los que cuestionan desde la izquierda o los que pujan por un corrimiento a la derecha. Porque la idea de un movimiento es incorporar en sí todas las contradicciones (de nuevo: tesis-antítesis), para que en cada momento dado surgiera un conductor capaz de representar el -perdonen el barbarismo- momento sintético de la sociedad. ¿Es malo? ¿Es bueno? Hegel respondería: es.

Una última acotación (ya me arrepiento de haber empezado a escribir sobre el peronismo; no voy a terminar más). Desde la izquierda más cercana a los escritos de Marx, los cuestionamientos que suelen hacerse lindan con lo ridículo. Primero: Marx pensó una teoría para el centro. La periferia -nosotros- permaneció como una incógnita en los escritos de Marx. Fue Trotsky quien analizó la realidad política de los países periféricos. Y lo hizo bien: en nuestros países, la presión imperialista opaca el poder de la burguesía nacional, por lo cual nuestros gobiernos adoptan dos formas de bonapartismo. Un bonapartismo reaccionario, que se apoya en las naciones imperialistas para oprimir a los trabajadores, y un bonapartismo progresivo, que se apoya en los trabajadores para enfrentar la presión imperialista, cuyos representantes son la más alta burguesía de nuestros propios países periféricos.

Doctrinariamente, no sólo no es difícil de entender. Ni siquiera hay mucho que entender.

Nota de la edición: Diego E. es un escritor que distinguimos desde la primera hora, por su capacidad de expresar con asombrosa claridad, un denso patrimonio conceptual intelectual. En este post Diego E expone con transparencia sorprendente, de qué se trata el secreto conocimiento críptico del peronismo, ese conocimiento que parece a veces esotérico, pero que en este texto adquiere por fin la entidad necesaria y suficiente para que el incauto deje de ser víctima de manipulaciones impropias por parte de quienes diciéndose peronistas, tratan de complicar el terreno conceptual para hacer sentir al inocente que jamás podrá alcanzar el Nirvana.

domingo, 10 de abril de 2011

EL SOLDADO DESCONOCIDO QUE APELÓ INÚTILMENTE A LA CRUZ DE SU CUELLO

Cuando un actor o un cantante quiere motivarse desde el escenario, elige entre los espectadores a uno en especial, y actúa o canta sólo para él. Esa es la forma que tiene de humanizar a ese compacto abstracto llamado "público", que está sentado en la platea del teatro.


Cuando pienses en Malvinas, animate a pensar en algún soldado en especial, para tomar la temperatura del drama real. Porque cuando pensás en un colectivo victimizado, perdés la noción del drama real. El drama colectivo tiene entidad real cuando se acumulan una a una las historias personales que resultan de la misma intensidad dramática. Pero si empezás a pensar en términos colectivos despreciando la anécdota, vas a tener tendencia a conceptualizar, lo que es un ejercicio racional y desapasionado muy importante, pero que se aleja peligrosa e innecesariamente de la realidad en su completa dimensión.



¿No conociste a ningún soldado de Malvinas? ¿No tenés en la memoria la cara, la voz, o el nombre de ninguno? Ya te conté la historia de Roque, un soldado que murió en el Belgrano. Pero te puedo agregar la historia de otro, que murió en la isla, y quedó enterrado allí, en el cementerio argentino.

Nadie puede decir el nombre del soldado cuyo triste final te voy a contar para que pienses en él. Nadie lo reconoció. Si tiene padres que van a llevarle flores a las Malvinas, ellos no sabrán cómo murió. De él sólo quedaron dos fotos, donde apenas "se adivina una cara de pómulos altos, y un ligero aire aindiado, rígida por la muerte", como relata Adrian Weale, que junto a Christian Jennings, publicaron el libro "Muchachos de ojos verdes". En la foto, está apoyado sobre otros cuerpos de soldados argentinos muertos, con un fusil que se ve detrás de él.

A este soldado argentino le tocó toparse con un soldado inglés cuyo nombre es Gary Sturge, paracaidista. Fue en Monte Longdon, ante por lo menos doce testigos ingleses.

El soldado argentino había sido herido en el pie o en la pierna, no se sabe, por el paracaidista Alec Munro, en el último momento del asalto de la compañía "A", al final de la batalla. Munro estaba junto a Sturge. Munro indicó a Sturge que se hiciera cargo del soldado argentino herido, y esperara indicaciones de qué hacer con él.

Hacia un costado de Sturge, estaban formando en fila a los soldados argentinos prisioneros, y hacia el otro costado, iban poniendo en fila los cuerpos de los argentinos muertos. Sturge, impaciente, le preguntó a Munro qué hacía con el soldado. Y recibió una respuesta que podría considerarse ambigua, pero sólo para una mente perversa: ponelo en fila con los demás.

En fila estaban los prisioneros, pero también en fila estaban los muertos. Si la respuesta de Munro fue ambigua, Sturge tuvo oportunidad de pensar que si el soldado argentino estaba vivo, debió ir a hacer la fila con los vivos. Pero eligió por el grupo de los muertos.

Sturge llevó al soldado contra una roca y sacó una pistola de las que habian recolectado en el búnker de oficiales argentinos. El prisionero se dio cuenta de que iba a ser ejecutado y comenzó a gritar con palabras que nadie de los allí presentes entendió, dicen los testigos ingleses. Como esfuerzo desesperado por hacerse entender, el soldado argentino tomó el crucifijo que colgaba de su cuello y se lo mostró a Sturge. Sturge simplemente disparó. El soldado argentino quedó con los demás, en la fila de los muertos.

Los ingleses testigos presentes creyeron interpretar al soldado argentino mostrando el crucifijo. Ellos relataron que quiso hacer entender a Sturge que al ser ambos cristianos, por eso no debía dispararle.

Pero el crucifijo al que apeló en desesperación el soldado argentino, tiene además otros significados universales: es la apelación a la piedad, a esa piedad que debe tener un cristiano con otro ser humano, sea cual fuera su religión. Podemos pensar que además de mostrarse como cristiano, el soldado argentino quiso enfrentar a Sturge con la cruz, esperando que un cristiano reacciones ante su fé.

El acto final de este soldado argentino, fue poner en combate el arma más sofisticada de lo simbólico, con mayor idoneidad que la de los militares argentinos cuyos símbolos no superan el nivel de lo pedestre. En esa batalla ganó el soldado argentino que resultó muerto. Le ganó al inglés en humanismo y a los militares argentinos encalidad simbólica.

No debemos sustraernos a ser espectadores sensibles de este último acto de coraje y estrategia, que nada tiene que ver con las armas de fuego y con la guerra. No sabemos su nombre, pero pensemos en él cuando pensamos en la guerra de Malvinas. Así pensaremos en cada uno de los demás, vivos o muertos.

Como escritora de blog que soy, estoy haciendo mi esfuerzo para intentar terminar con Malvinas como el Santo Sepulcro de nuestras tradicionales ilusiones irredentas, porque mientras esa forma de pensar sobreviva, puede llevar en cualquier momento a la desgracia de otros chicos como el que fue ejecutado por una bestia humana como Sturge.

No a la idealización apasionada de la soberanía territorial. Sí al reclamo del derecho, con total racionalidad despasionada. Ayudame a difundir esta idea. Sacále la pasión al tema Malvinas.


El soldado argentino ejecutado en Malvinas

10 DE ABRIL: ESTAS COSAS ANTES NO PASABAN

Secuestran, asaltan y golpean a Nik del diario "La Nación".


Dos desconocidos lo encañonaron y lo obligaron a subir a su propio auto · Le pegaron un culatazo en la cabeza · Aún no está claro si fue solo un robo, o si se trató de una intimidación
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El caricaturista político del diario La Nación, Cristian Dzwonik, conocido como Nik, fue asaltado, golpeado y mantenido cautivo en su auto por dos desconocidos que poco después lo liberaron.

"Fue todo muy confuso", dijo Dzwonik, al regresar a su domicilio. "Lo que sí está claro es que querían robarme, pero también sabían perfectamente quién era", agregó en declaraciones a Clarín. "Dejá de hacer las boludeces de siempre", le dijeron los asaltantes, lo que llevó a Nik a pensar que conocían su actividad y que se trataba de una intimidación.

Según narró a Clarín, Dzwonik regresaba a su casa en la calle Monte al 4000, en el barrio de Floresta, luego de llevar a su novia hasta su casa. Faltaban 10 minutos para las tres de la tarde cuando los dos desconocidos lo encañonaron cuando llegaba en su automóvil, un Renault 9 color celeste. Su hermano Hernán, de 20 años, alcanzó a ver que lo atacaban y aunque le apuntaron con un arma huyó corriendo en busca de ayuda. Los asaltantes "según el relato de Nik" intentaron entonces dispararle, pero al parecer el arma sufrió un desperfecto y la bala no salió. "Llévense el auto, llévense todo", les dijo Nik sin oponer resistencia. Pero fue obligado por los hombres a subir al auto mientras uno de ellos conducía. A las pocas cuadras, los asaltantes le preguntaron el camino que conduce a Ezeiza. Nik les dio una indicación errónea y recibió un culatazo en la cabeza. Los delincuentes condujeron sin un destino fijo durante unos quince minutos y finalmente liberaron al dibujante en el cruce de la avenida General Paz y Riccheri. Tras ser liberado, el dibujante hizo la denuncia en la comisaría 40, que corresponde a su domicilio, y colaboró para realizar un identikit de sus captores, que actuaron a cara descubierta. Sin embargo, poco pudo ver de ellos ya que mientras lo retenían en el auto lo mantuvieron en el asiento delantero del acompañante con la cabeza entre las piernas. "De ahora en más portate bien", dijo Nik que le advirtieron. Los asaltantes huyeron en el auto y hasta anoche la Policía no tenía más datos sobre ellos. Hasta última hora, el dibujante prestó declaración en la comisaría, fue revisado por médicos y le hicieron una radiografía de cráneo para constatar si tenía lesiones debido al culatazo. El ministro del Interior, Carlos Corach, se interesó personalmente por su estado y le asignó una custodia policial en su domicilio. La causa quedó caratulada como hurto, privación ilegítima de la libertad y lesiones y quedó radicada en el Juzgado 17 en lo criminal de instrucción del juez Carlos Rodríguez Lubari.

Esto sucedió el 10 de abril de 1996

Ilustrando las soberanas boludeces que hace NIK en La Nación, se ve que los asaltantes sabían de lo que hablaban, y encima Nik lo afirma. Imaginate, a Néstor no le quedó ningún amigo...!!!

¡Cómo te equivocaste Nik!
¡Seguí haciendo las boludeces de siempre!
Y

lunes, 28 de marzo de 2011

¿SABÉS CÓMO SE HACE FRAUDE?


Si no sabés cómo se hace fraude, no podés saber de qué te tenés que cuidar si sos Presidente de Mesa o Fiscal.



Si sos autoridad de Mesa, o Fiscal, fijate que el Presidente no se olvide de poner NO VOTÓ en el padrón, en cada fila de los que no votaron. En una oportunidad, la Presidenta de Mesa se olvidó de colocar NO VOTÓ a los del padrón que no votaron. La fiscal del partido oficialista se dio cuenta y se lo dijo, pero ella no la escuchó porque estaba muy nerviosa y las otras fiscales le hablaban todas al mismo tiempo. Estaba presente la Fiscal General del partido oficialista, que se acercó a ella y le dijo que se callara la boca. Olvidarse de poner NO VOTÓ y dejar libre el espacio, invita a poner VOTÓ en el recuento de votos y hacer votar a los que no vinieron. Ese fraude se llama "volcar el padrón".

Si sos Presidente de Mesa y hacés como todos, que dejan que los Fiscales ayuden a contar los votos, te van a sacar un fajo de votos y lo van a reemplazar por otro fajo que tienen preparado. No podés dejar que los Fiscales te toquen los votos. Tenés que tener autoridad y avisar antes a todos los Fiscales que no los vas a dejar tocar los votos en el escrutinio. Ellos deben mirar, pero no pueden ayudar. Es más trabajo, pero así debe ser.

Tampoco debés aceptar que los fiscales manipulen los documentos de los votantes. Si querés que te ayuden a buscar la fila, decís el nombre en voz alta, que busquen el orden y te lo digan a vos, mientras retenés el documento del votante en tu mano. Eso de buscar las filas de varios votantes para ganar tiempo y que los documentos anden en mano de los fiscales no corresponde. Llevate unos papelitos en blanco para anotarle el número de orden a los votantes y que lo tengan preparado para cuando les llegue el turno, mientras esperás que salga del cuarto oscuro el que está votando.

Tenés que prestar atención sobre la Autoridad de Mesa que no fue nombrada por el Tribunal Electoral. Cuando falta la Autoridad designada se reemplaza a la faltante con un ciudadano votante. La nombra el personal de la Polícía. Debe hacerle cargo al primero de la fila que vota en la Mesa en la que hay una faltante. Si ese no puede, al segundo. Y así seguir. Pero si nombra a cualquiera que anda por ahí, es posible que el Policía esté de acuerdo con algún partido que manda reemplazos con la intención de fraude. Si el Policía no es cómplice, entonces es débil o indiferente, y se deja manipular para evitarse demoras. Si sos Autoridad de Mesa Suplente designada y cuando llegás te encontrás con un Presidente que ya llegó, pedile la credencial para saber si fue designado o no por el Tribunal. Si no fue designado por el Tribunal, exigí ser vos el Presidente y que el otro sea el Suplente. Luego fijate si está en el Padrón de tu mesa, si no es de la mesa, entonces puede venir a hacer fraude. Tené cuidado y vigilá lo que hace. Leé esto.

Si sos Fiscal o Presidente de Mesa, acompañá siempre a quien entre al cuarto oscuro a inspeccionar. Sea un Fiscal o Fiscal General o un grupo de Fiscales Generales, no te sientas nunca confiado. Se roban boletas para que el votante no encuentre lo que busca y vote otra cosa. Verificá que los niveles de las boletas sean todos de la misma altura. Poné las que faltan sobre las pilas que descendieron. Una pila baja induce a pensar al votante que ese Partido va ganando, y muchos votan a ganador.

¿Conocés alguna forma de hacer fraude? Contános. Aprendamos de tu experiencia o conocimientos. Compartí con nosotros lo que sabés del modo de hacer fraude.

EN ÉSTA LO BANCO A MACRI

7 de febrero de 2009


Hoy Macri declaró que apoya el cambio de boleta de fórmula única por la boleta colectiva de todas las fórmulas, que propuso para las próximas elecciones la oposición en conjunto. Y dijo que era “generoso” en apoyar el cambio, ya que ellos habían ganado con el sistema clásico, porque ya lo tenían “dominado”.

Lo escuché, y me asombré de lo que estaba diciendo en público, y le guiñé un ojo para mis adentros. Yo sé cuán generoso tiene que ser para apoyar éste cambio de sistema.

Pero sé que a muchos de ustedes no debería cerrarles lo que está diciendo, y quisiera hacerlos reflexionar, para que se den cuenta de que ignoran el fondo de lo que está diciendo Macri, con eso de su generosidad.

Por ejemplo, las mujeres “dominábamos” el lavado de ropa a mano en la pileta sobre la tabla y con jabón en pan. Cuando llegó el lavarropas, no dijimos que fuimos generosas en aceptar el cambio, porque el sistema anterior “ya lo teníamos dominado”. Mandamos al séptimo cielo a la tabla de lavar, y nos pasamos al lavarropas, a quien dominamos en un siantiamén porque es un sistema mucho más fácil de dominar. ¿Entienden?

¿Por qué querría alguien mantener un sistema complicado, sólo porque lo tiene dominado? ¿Se van dando cuenta? ¿Se dan cuenta de que Macri sacaba alguna ventaja extra del sistema anterior que tenía “dominado”, y que al aceptar el cambio pierde la ventaja y que por eso es “generoso”?

Para saber qué tipo de ventaja tenía Macri en el sistema clásico, necesito contarles una historia. Es un poco larga, pero creo que vale la pena llegar hasta el final. Contarla para mí, aquí, en mi blog, es una verdadera catarsis.

ÉSTA ES LA HISTORIA

Eran las siete de la mañana y yo ya me había hecho presente. No había nadie, no había llegado nadie. Solamente un hombre estaba apoyado en el tronco del árbol de la puerta de entrada. La calle vacía. Yo la única fanática.

Toqué el timbre y salió una mujer policía. Me dijo que no había llegado nadie, que volviera 7 y media. Salí y miré la cara del hombre apoyado sobre el árbol. Me fui y volví a la media hora, menos cinco minutos. El hombre seguía apoyado sobre el árbol.

En el hall de entrada había ya unas cinco personas. Se abrió la puerta de la Escuela y un policía nos invitó a entrar. Nos dijo que todavía no habían llegado los empleados del Correo que traen los útiles del comicio. Que nos sentáramos a esperar.

El hombre que estaba apoyado en el árbol, ahora estaba apoyado en una pared de la sala cubierta donde esperábamos que llegara el Correo.

Llegó más gente y ya el lugar estaba bastante concurrido cuando empecé a preguntar en voz alta si alguien era Autoridad de Mesa de la que me tocaba ser fiscal. No había llegado nadie de mi mesa, me contestó el policía. Una joven que me escuchó vocear el número de mi mesa me dijo: yo soy fiscal de tu mesa. Ah, fiscal de Macri, le dije, con todo el disgusto que da tener que compartir un día con esa gente. Ella se quedó al lado mío, tenía cara de chica normal, sencilla, no parecía la votante de Macri, me daba bronca que una chica con ese aspecto normal fuera de ese extracto político.

De pronto llegan los empleados del Correo, y en ese momento se produce un pequeño desbande general, todos se abalanzan sobre ellos para hacerse de los útiles y la urna y poder empezar a tiempo. El enigmático hombre que estaba recostado en la pared fue llamado por el policía con un gesto de la mano, y le fue entregada la urna que correspondía a mi mesa.

No entendí por qué no me dijo antes que era el Presidente de Mesa de mi mesa, si yo anduve preguntando. En fin. El hombre tomó la urna y nos dirigimos al primer piso, él, la fiscal de Macri y yo, la fiscal de Ibarra.

Nos sentamos a la mesa frente al aula “cuarto oscuro”, y el Presidente de Mesa nos invitó secamente a las dos fiscales a ver cómo ponía las boletas en el cuarto oscuro. Era una elección bastante anormal, había sólo dos contrincantes, y había sólo dos pilas de boletas. Nos sentamos enseguida. Yo me ví el panorama del día bastante aburrido, el Presidente de Mesa era un amargo, la fiscal de Macri no era bicho de interés para mí, pero llegó el Vice acompañado por el mismo policía. Acá llegó el Vicepresidente le dijo al Presidente.

El muchacho que llegó era un encanto. Fue mi salvación. Se sentó entre el Presidente amargo y yo. Nos pasamos la velada en forma encantadora. Me fue contando su vida. Que había sido 10 de promedio absoluto en Matemáticas en el Secundario, que por eso se decidió a seguir ingeniería, y como yo también estudié matemáticas, tuvimos mucha conversación, muy agradable. Pero estaba un poco exaltado, como demasiado acelerado, y me daba también demasiada bolilla, me hablaba y me hablaba, como queriendo ser simpático. Yo me imaginé estos chicos exigidos por los padres, deseando sobresalir por vaya a saber qué mandato familiar.

A la media hora más o menos, la fiscal de Macri se para y dice que va a ver si hay boletas en el cuarto. Me pareció un poco exagerado, si recién empezábamos, pero yo no la dejé ir sola, me paré y la acompañé. Entramos juntas. Miramos las dos pilas, Me sentí medio estúpida, y salimos. Nos sentamos.

Al poco rato, dice de nuevo que va a mirar si hay boletas. Yo me vuelvo a parar y no la dejo entrar sola, por supuesto, como corresponde. Yo sabía que no iba a poder hacer gran cosa adentro, porque era ridículo que se quisiera robar las boletas de Ibarra, ya que eran sólo dos candidatos. Eso se hace cuando hay muchos y la pila faltante pasa desapercibida entre las demás. Así que no entendía bien a esta muchacha, pero la seguí y entré con ella.

Adentro veo que esta vez la pila de boletas de Macri bajó sensiblemente en relación a la pila de Ibarra, y no sin tristeza le digo: tenés que estar contenta, mirá cómo va ganando tu ídolo. No es mi ídolo, me dice. Y sigue: el tipo paga buena plata por ser fiscal. Me avisó una amiga que buscaba gente, y yo necesito la plata, porque tengo un bebé y soy soltera. Pero le tengo una bronca a Macri, yo quiero que gane Ibarra.

¿¡En serio!? dije, ¡compañera! Y ella en voz baja siguió, como compensando la bronca de haber tenido que venderse por plata: y eso que ves de la pila que bajó, es una orden de Macri, de mantener la pila de él siempre más baja que la de Ibarra, así el tipo que entra ve que está ganando Macri, y como el argentino vota a ganador, vota al que tiene la pila más baja. Yo tengo la orden de bajar la pila, pero vos no me dejás entrar sola, y yo me alegro.

La sorpresa de la tecnología para el fraude me dio un sacudón. Entonces, le dije, bajemos la pila de Ibarra, y ahí mismo le saqué la mitad de pura indignación, robándole al ladrón. Me la metí en el bolsillo, y salimos en francachela las dos riéndonos juntas.

Al salir, escuchen bien, el Presidente la mira a la Fiscal de Macri y a mí con mala entraña, se para y entra al cuarto oscuro, sale en seguida hecho una furia y la increpa a ella diciéndole lo siguiente (créase o no): ¿usted, para quién trabaja? y ella baja la cabeza, y acto seguido me dice a mí: usted ponga boletas en la pila de Ibarra que están faltando.

Ella me dice susurrante: se dio cuenta que hicimos algo juntas, a él también lo puso Macri. Yo no entendía nada, es decir, me estaba dando cuenta de que el tipo no era el Presidente designado oficialmente, sino un “ciudadano” afectado en el comicio a suplir a la autoridad de mesa faltante. Pero el tipo estaba esperando de temprano ocupar ese lugar como un solo hombre, recostado en el árbol. Vino a ocupar ese lugar faltante, vino mandado por Macri, a ocupar el lugar de alguno que falte. Y el policía lo sabía, por eso lo llamó con la mano. Se me estaba abriendo un panorama de teoría conspirativo paranoica que no podía asimilar.

A usted, Fiscal, le mandé poner más boletas de Ibarra, me dijo el infame en tono militar. ¿Y usted qué es, milico para hablarme en ese tono? Le repliqué en voz grave y alta, para que me escuchara todo el salón ¡¡¡Usted hace lo que yo le digo, porque acá yo soy la máxima autoridad!!! Me grita el milico con una pinta de ser represor del Proceso.

¡¡¡Yo no le obedezco, usted es un ignorante, no puede haber sido designado Presidente de Mesa, no tiene la educación necesaria para saber que no me puede dar una orden caprichosa, hay suficientes boletas de Ibarra, y yo no pongo más boletas porque no se me canta, llame a la policía, llame al Comando Electoral ¡!! Le dije a los gritos con mi voz más impostada.

El tipo le dio la orden al jovencito primer promedio de matemáticas: ¡Andá a traer al policía! Se hicieron unos minutos de suspenso insoportable. Llegó el policía. El Presidente de Mesa le dijo que me había dado la orden de poner más boletas de Ibarra, porque la pila de Ibarra había descendido, “y eso era intencional de mi parte, para influir en el votante haciéndole creer que venía ganando Ibarra”, que él tenía que cuidar que hubiera dos pilas de la misma altura, que yo me negaba a hacerlo, y que él como policìa me diera la orden. El policía me miró y me dijo: señora, ponga más boletas en la pila de Ibarra.

No pongo nada, le contesté, no tengo ganas, lléveme detenida si se anima, le dije en voz baja pero desafiante. El policía le dijo unas palabras al Presidente de Mesa, como resignándolo a que no había nada que hacer y se fue. El Presidente de Mesa se sentó, no me volvió a mencionar el asunto, hubo una calma total por el resto de la tarde.

¿Ché no vas a tener un problema por ésto con Macri? Me ne frega Macri, yo ya cobré, y no vuelve a verme el pelo, me contestó la joven mamá necesitada. ¿Y cómo es eso de que manda gente para tomar las presidencias de mesa de los nombrados faltantes? , le pregunté. Mirá lo que yo sé es que a los que consiguen la Presidencia les paga 100 pesos, y a los que van de Fiscales 50. Los 50 son seguros y te los pagan antes de venir, los 100 los paga si conseguís agarrar la Presidencia de Mesa. Prefiero plata segura.

Yo me quedé pensando en la fortuna que pagó Macri, uno por uno cada Fiscal, y tantos Presidentes de Mesa. Pero yo no me imaginaba para qué mandaba gente a ocupar la Presidencia. Me andaba en la cabeza que intentaría hacer fraude en el recuento, y me prometía estar alerta en cada paso que dé este milico desgraciado.

Seguimos conversando con el joven primer promedio, le hice varios comentarios. Le advertí que el Presidente podía intentar hacer fraude, que había que estar alerta cuidando cada detalle. El pibe me decía que iba a estar alerta. Le dije que confiaba en él.

Llegó el momento crucial. Cuatro personas solamente en el recuento de votos. La Fiscal de Macri estaba conmigo. Yo daba las órdenes en ese cuarto. A la Fiscal de Macri le dije en voz alta, vos y yo no tocamos un voto, solamente los miramos y los vigilamos.

Saquen todas las sillas de alrededor de las mesas quiero una fila de cuatro mesas peladas y sin sillas. Y pongan sus cosas lejos de sus manos, y quiero verles las manos a los dos. El jovencito matemático sacó todas las sillas y dejó las mesas en fila india, en el medio del aula. Pusieron sus efectos personales contra la pared.

Ella y yo nos sentamos contra la pared a mirar lo que ustedes hacen, les dije. Digan el nombre del candidato en voz alta mostrando cada voto que sacan de la urna y poniéndolos en dos pilas.

El Presidente de Mesa, mudo como si hubiera nacido mudo, hacía el recuento de votos y escribía en la planilla cuántos votantes había habido en la mesa, mientras el pibe decía en voz alta la cantidad que anotaba. Ahora había que ver si la cantidad de votos de la urna coincidía con los votos anotados. Sacaron los votos de la urna, separaron los nulos, etcétera, todo prolijo, todo a la vista de las dos fiscales, todo coincidió en cantidad.

Las dos pilas lucían igual de altas, solitarias sobre las mesas limpias de otro objeto. Ahora había que contar los votos de cada uno.

¿Cuántos votaron en la mesa? Preguntó de pronto el muchachito al milico. El milico le contestó el número. Digamos que dijo 286, por formular un número que no me acuerdo.

Entonces el muchachito empezó a contar a la vista la pila de Macri. Lo hacía a toda velocidad, claro era un experto matemático. Ciento cuarenta tres, ciento cuarenta y cuatro, ciento cuarenta y cinco….ciento cincuenta y cinco. Me miró y dijo: GANÓ MACRI. Claro, ciento cincuenta y cinco eran más de la mitad. Casi me conformo. Pero….

Ganó Macri, repitió el milico y ya estaba anotando velozmente como quien se quiere escapar, y yo digo MOMENTITO, vamos a contar otra vez.

Se quedaron los dos callados mirando el piso. Ahora quiero que hagas pilas de diez votos con los votos de Macri, le dije al pibe, y CONTÁ EN VOZ ALTA!!!

El jovencito tomó la pila de Macri y empezó a hacer pilas de diez votos. Contaba diez, pero yo contaba en mi cabeza al mismo tiempo. Terminó la primera pila de diez y yo había contado nueve. Me dije para adentro, sonamos, me equivoqué. Ahora voy a mirar bien en la segunda.

Segunda pila, el joven cuenta diez, yo cuento nueve. Esto es demasiada casualidad me dije y me empecé a poner nerviosa. Otra vez, tercera fila, cuenta diez y yo en mi cabeza cuento nueve, y así en todas las filas, ponía nueve y contaba diez. Lo dejé hacer sin decir nada para agarrarlo del cuello ni bien terminara.

Terminó las pilas de diez que eran de nueve y contó las pilas, quince pilas de diez más cinco votos, ciento cincuenta y cinco GANÓ MACRI, dijo el filio duna puttana, primer promedio en matemáticas de la secundaria, delincuente como su patrón, carajo, y yo no lo podía creer.

AHORA VAS A CONTAR DE VUELTA CADA PILA, PERO DESPACITO, DESPACITO, y el pibe se puso colorado como un tomate, las mejillas le reventaban. Contó la primera fila, contó nueve y se quedó callado un segundo. Seguí hablando yo imperturbable. Ahora agarrá una boleta de la segunda pila y ponésela a la primera, y contá la segunda en voz alta y despacio. El pibe contó ocho.

Ahora agarrá dos boletas de la tercera fila, ponéselas a la segunda y contá las boletas de la tercera, en voz alta y despacito. El pibe contó siete. Ahora seguí así poniendo las que faltan hasta llegar a diez que yo te voy vigilando y no se te ocurra volver a hacer trampa porque vas a ir en cana en cuestión de diez minutos.

El pibe obedeció, formó catorce pilas de diez boletas cada una de Macri. Miraba al piso en silencio. El aula era una tumba. Me paré y conté las pilas. Catorce pilas de diez votos cada una son ciento cuarenta votos, si el total es 286, Macri sacó ciento cuarenta e Ibarra ciento cuarenta y seis. GANÓ IBARRA, dije con toda mi fuerza.

Los monstruos hicieron los papeles con las cifras correctas, y yo me fui con el resultado a entregarlo a quien correspondía. Me escapé, salí corriendo, porque había tenido un temple para salir airosa, una concentración, una decisión que me requirió demasiada angustia y tensión. Salí corriendo de ahì, como corre el gaucho en el campo cuando se cruza con la luz mala. Como se decía antes: no me dieron las patas.

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¿Ahora entendés por qué digo que lo banco a Macri cuando dice que es generoso en apoyar el cambio de sistema que tiene dominado?
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