Mostrando entradas con la etiqueta machismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta machismo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Página 12: La ventana / medios y comunicación (Por Luciano Sanguinetti)


La ventana / medios y comunicación

A partir de una iniciativa de un grupo de alumnos de una escuela neuquina que imaginaron cómo habría sido la Revolución de Mayo si los próceres hubieran usado Facebook, Luciano Sanguinetti aporta elementos para pensar sobre problemas de actualidad atravesados por las tecnologías de información y comunicación (TIC). Roberto Samar analiza las producciones de Disney Junior y pone en evidencia el discurso machista allí presente, advirtiendo que lo mismo sucede en otras propuestas dirigidas al público infantil.
Por Luciano Sanguinetti *

¿Y si los próceres usaran Facebook?

El título no es mío. Es de los alumnos de una escuela secundaria de Neuquén. Se lo puede ver por YouTube. Con ingenio y documentación, los alumnos imaginaron cómo hubiera sido la Revolución de Mayo con la plataforma de relaciones sociales que inventó Mark Zuckerberg. En el pequeño video que colgaron de la red podemos seguir los contactos de Manuel Belgrano, la noticia de la caída de la Junta de Sevilla y las repercusiones que esto va generando entre los criollos, las tribulaciones del Virrey Cisneros, las operaciones mediáticas de French y Beruti.
La experiencia que desarrollaron estos estudiantes sobre un hecho ocurrido hace doscientos años pone sobre la mesa una serie de problemas de inesperada actualidad.
El primero es el rol de la información en el mundo.
El segundo es el de la relación de las TIC (tecnologías de información y comunicación) con los aprendizajes.
El tercero es lo que algunos llaman el Complejo de Prensky, en referencia al autor que acuñó hace diez años el concepto de nativos e inmigrantes digitales.
El cuarto es el del rol de los intelectuales en la Argentina.
Voy por partes.
Ignacio Ramonet. En el último trabajo de este especialista en medios, fundador del Observatorio Global de Medios y promotor de las cumbres de Porto Alegre, se pregunta cómo hacemos hoy en este mundo inundado de información para saber cuál es cierta. Vivimos un nuevo síndrome, el de la inseguridad informativa. La tesis de Ramonet se funda en el hecho de que el periodismo que informaba sobre lo que había ocurrido a lo largo de un día ha dejado de existir. Ese tiempo, que servía para que los medios validaran la noticia, desaparece con la información al instante, con la necesidad del mercado de producirla de manera continua, sin intervalo. ¿Hace doscientos años nadie parece haber dudado del dato que comenzó a circular en Buenos Aires sobre la caída de la “famosa” Junta de Sevilla ante el avance napoleónico? ¿Qué hubiera pasado hoy? Ramonet sostiene que pasamos de medios de masa a masa de medios, pero que paradójicamente los periodistas hoy son más necesarios que nunca.
Segundo problema: Información/conocimiento. Supongo que a estos estudiantes haber traducido al lenguaje de Internet la Revolución de Mayo les permitió un salto crítico. Traducir es también apropiarse de algo. Pasar un texto de su idioma original al nuestro es interpretarlo. ¿Acaso este trabajo no es también un método para interpretar las movilizaciones populares en el mundo árabe que destronaron a viejos dictadores? Para los que todavía estamos en tiempos de las cavernas en materia tecnológica, ver el video de estos chicos también interpela lo que nosotros hacemos en clase.
Esto no significa caer en el Complejo de Prensky. Tercer problema. Hace unas semanas, este mismo medio publicó un artículo del reconocido psicoanalista Juan Carlos Volnovich en el cual se deslizaban algunas descripciones que reproducían conceptos de Alejandro Piscitelli, inspirados en gran medida en la referida conceptualización de Marc Prensky. En un blog más que interesante que administra Gustavo Cucuzza, paraquesepan.blogspot, un especialista real de las TIC en el aula, se observan una serie de desmentidos a la sobrevaluada expresión “nativos digitales” (esta observación no implica necesariamente cuestionar el argumento de Volnovich, sino quizá reforzarlo en referencia a la ausencia del Otro), en la cual los adultos, en particular los maestros, podemos caer rápidamente en el llamado “complejo de Prensky”, es decir, la idea de que las nuevas generaciones son superiores a las pasadas. Por el contrario, la experiencia de la escuela de Neuquén es valiosa porque es un proyecto de jóvenes y adultos, de estudiantes y profesores. Como dice Susana Espiro, coordinadora de la capacitación en TIC del programa Conectar Igualdad para docentes de superior del INFD, “la diferencia de nativos e inmigrantes digitales no es generacional, sino de horas de exposición e inte-racción a los entornos virtuales”.
Cuarto problema. Acaso los que leemos diarios todavía hemos sido testigos del interesante debate entre Horacio Verbitsky y Jorge Lanata, además de los comentarios aledaños a la cuestión de Jorge Fontevecchia, que pone en relación todo lo que venimos exponiendo. ¿Quién califica, clasifica, jerarquiza, valida, la información en este mundo superpoblado de datos ahora asequibles, en una manera inédita, al conjunto de las masas? La respuesta la dio Antonio Gramsci hace tiempo: los intelectuales. Estos son los mediadores, dijo el pensador y militante italiano, entre la organización y la masa. Pequeña observación del propio Gramsci: todos los seres humanos somos intelectuales, pero no todos ejercemos la función. Y se refiere a esa traducción, como la que implementó el profesor o profesora, seguramente de historia, de esta escuela de Neuquén. ¿Quiénes son hoy “intelectualmente” más necesarios que nunca? Todos aquellos preparados y dedicados a la transmisión de la cultura. Los periodistas, los científicos, los militantes, los maestros.
Tres millones de netbooks en marzo de 2012. ¿Alguien pensó que eso significa tres millones de adolescentes conectados? Faltarán maestros.
El que piensa que esto sirve para adoctrinar no entiende la lógica del increíble invento de Tim Berners-Lee, inventor de los protocolos que facilitaron la comunicación entre las computadoras, creador de la telaraña mundial. Preguntémosle si no a Mubarak.
* Docente investigador, Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP.
Por Roberto Samar *

El machismo de Mickey

Si le pregunto a un chico quién es Minnie, seguramente me contestará que es la novia de Mickey. Sin embargo, si le pregunto quién es Mickey, el personaje emblemático de la Disney, me dirá algo así como que es un ratón que enfrenta a los malos.
En la serie televisiva La casa de Mickey Mouse, el ratón tiene una casa, un perro y una novia. Es decir, Minnie es en función del él.
En ese sentido, en las películas y series de Disney, que es una de las mayores empresas de industrias culturales para chicos, circulan discursos que muchas veces naturalizan el rol pasivo de la mujer.
De hecho, Disney Junior, que es la señal dirigida a los chicos de menor edad, coloca a lo masculino como protagonista de la mayoría de las producciones. En ese sentido podemos encontrar a: Many, un hombre que arregla todo con sus herramientas; un oso, que es un agente especial; Los Imaginadores, que resuelven problemas con imaginación; Jake, el niño que enfrenta piratas y, en contraposición, Bárbara y su florería.
Es decir, los hombres resuelven problemas y enfrentan a los malos. Por el contrario, el rol de la mujer en la mayoría de las veces es pasivo, trivial o en función del género masculino.
A partir de lo expuesto cabe preguntarse: ¿cómo nos sorprendemos de que sigan circulando discursos machistas si desde los tres años consumimos estos mensajes?
Sin embargo, los discursos machistas no se agotan en la señal Disney Junior, también atraviesan sus películas.
Repasemos algunas situaciones.
En La familia del futuro, una chica hace un comentario claramente sin sentido. En ese contexto, un adulto le sugiere al niño protagonista que a las mujeres siempre hay que decirles que tienen razón (como a los locos). El chico le dice “tenés toda la razón” a la niña y ella sonríe feliz.
Asimismo, en El club de los villanos, Minnie intenta enfrentar a un hombre malo, y él la subestima, la empuja y se ríe. Hasta que llega Mickey, lo enfrenta y lo vence. ¿Cuál es el rol de la mujer que no puede resolver el conflicto?
Recientemente en Toy Story 3, uno de los malos le saca la boca a la “señora cara de papa”. A lo cual, el “señor cara de papa” afirma: “El único que le saca la boca a mi mujer soy yo”.
En base a lo expuesto podemos deducir que en los mensajes que atraviesan a las películas citadas, los hombres están facultados para callar a las mujeres, ellas se quejan sin sentido, no pueden enfrentar a los malos y son objeto de risa.
Cabe aclarar que tomamos el discurso de las producciones de Disney a modo de ejemplo, pero los discursos machistas no son patrimonio exclusivo de esta productora.
Con el paso del tiempo, estos discursos que circulan en la sociedad van incidiendo en la construcción de nuestra subjetividad y naturalizan prácticas machistas que dan sustento a las relaciones de poder. Sin ir más lejos, actualmente, según un relevamiento del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género, en el ámbito de la sociedad civil tan sólo el 8,1 por ciento de los cargos de más alta jerarquía corresponde a mujeres.
Sin embargo, la realidad es una construcción colectiva y no es lineal. Está en nuestras manos la posibilidad de construir nuevos relatos y nuevas prácticas. El hecho de contar con una presidenta de la Nación, una ministra de Seguridad, una presidenta del Banco Central y líderes opositoras dan cuenta de que un nuevo paradigma se está creando.
* Licenciado en Comunicación Social, docente de Filosofía Política Moderna UNLZ.

jueves, 10 de marzo de 2011

OIT: Persiste discriminación laboral de mujeres en Centroamérica y Dominicana

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) denunció este miércoles que las mujeres de Centroamérica y Dominicana continúan padeciendo de discriminación laboral, manifestada de manera indirecta con salarios más bajos, escasa movilidad, despidos por maternidad y acoso sexual.

La información fue dada a conocer por medio de un informe publicado este miércoles en México, donde la OIT detalló que a pesar de que en los códigos de trabajo de los países de la región instan a la no discriminación, “en la práctica aún persisten serios obstáculos para alcanzar la plena igualdad entre hombres y mujeres".

"En el mercado laboral de la región aún hay casos de despidos a trabajadoras cubiertas por el fuero de maternidad, así como exigencias de pruebas de embarazo previas a la contratación o durante la relación de trabajo", precisó el texto de la OIT.

La organización también advirtió que en algunos casos se ha presentado que las mujeres reciben menos salario que los hombres, así ocupen los mismos cargos; a la vez que también encuentren más dificultades para lograr ascensos y, en situaciones de recesión, son las primeras en quedar cesantes.

Por otro lado, la OIT denunció que otra de las prácticas que "afecta la salud física y psicológica" de las trabajadoras es el acoso, en particular el de carácter sexual, que pocas mujeres se atreven a denunciar por miedo a perder sus empleos o a ser estigmatizadas, ante lo cual prefieren renunciar.

En este sentido, el director del equipo de trabajo decente de la OIT, Virgilio Levaggi, indicó durante la presentación del informe que “en la región aún persisten múltiples formas de discriminación hacia las mujeres".

Ante la problemática, Levaggi también hizo "un llamado a la acción para los países de América Central y República Dominicana", para que este tipo de actos no se sigan presentando.

“En los próximos días se lanzará una campaña regional orientada a lograr el compromiso de los operadores de justicia y funcionarios del sistema de administración del trabajo con los esfuerzos que se realizan para conseguir la igualdad en el mundo laboral", agregó.

Este martes, en el contexto de la conmemoración del 100 aniversario del Día Internacional de la Mujer, la OIT también presentó el informe Trabajo y Familia: Hacia nuevas formas de conciliación con corresponsabilidad social.

En ese texto, el organismo demostró que, pese a que en los últimos años se registró un leve aumento de la participación de las mujeres en el mercado laboral latinoamericano, aún persiste la brecha respecto a los hombres.

La OIT agregó que en lo referente al desempleo entre la población femenina de Latinoamérica que éste experimentó una reducción, al pasar de 9.9 por ciento en 2009 a 9.1 por ciento el año pasado, pero aún es una tasa muy superior al 6.5 por ciento de la masculina.

En base a este contexto, en la Conferencia Internacional del Trabajo que se realizará en junio próximo, con representantes de gobiernos y organizaciones de empleadores y trabajadores, se discutirán la adopción de un convenio o una recomendaciones para mejorar el mercado laboral femenino, afirmó la OIT.

No obstante, según organizaciones no Gubernamentales (ONG's), en los últimos años se registraron avances en la situación de las mujeres latinoamericanas que viven en zonas rurales, en particular en materia de educación, empleo, alfabetización y salud.

martes, 8 de marzo de 2011

El femicidio en debate


 Por Mariana Carbajal
Iñigo Ortiz de Urbina Gimeno es español, reconocido catedrático de Derecho Penal y Criminología de la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona) y asesor del ministro de Justicia del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, Francisco Caamaño. En una entrevista con Página/12, se sumó al debate sobre la conveniencia de tipificar el femicidio en el Código Penal como respuesta al aumento en el número de asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres, y dio un enriquecedor panorama del impacto de las medidas implementadas en los últimos seis años en España para enfrentar la violencia machista. “La violencia de género es un fenómeno complejo para cuya solución el derecho penal puede sin duda aportar, pero probablemente muy poco a través del incremento de las penas y mucho más a través de la persecución policial. El resto –educación, refuerzo de la posición social de las mujeres en riesgo, atención a la víctima cuando se produce la violencia– corresponde a otras políticas sociales con las que la intervención penal debe coordinarse, pero a las que no puede sustituir”, observó en diálogo con este diario, desde su país.

–¿Cuál es su opinión con respecto a la creación de la figura penal del femicidio, como existe en algunos países latinoamericanos?

–Soy contrario a la tipificación autónoma del femicidio. Tanto por razones de principio como por la más que dudosa eficacia que tendría su regulación autónoma; puede incluso tener efectos negativos.

–¿A qué se refiere?

–Por razones de principio, dado que no creo que deban efectuarse distinciones legislativas por razón de género en el interés jurídico más importante, la vida. Otra cosa es que se atienda a una específica mayor vulnerabilidad de la víctima que tenga su causa en el género o en cualquier otra circunstancia social, pero para dar relevancia a esa mayor vulnerabilidad basta con agravantes específicas en algunos delitos, sin que sea necesario crear tipos específicos.

–¿Considera que puede resultar contraproducente?

–En primer lugar, si lo que se quiere es prevenir, la investigación criminológica ha demostrado de modo apabullante que es mucho más importante atender a la probabilidad de condena que a la gravedad de la pena impuesta. En lugar de poner otro artículo en el Código Penal o en una ley especial, lo que tiene que hacerse en el ámbito de la Justicia penal es poner los recursos para implementar políticas policiales específicas de prevención y persecución de la muerte de mujeres –y otras formas de violencia–. Además, y aquí es donde la medida tendría probablemente efectos negativos, precisamente por la dudosa legitimidad del establecimiento de tal diferencia –y que la legitimidad es dudosa lo demuestra la polémica existente–, se daría un alimento injustificado e innecesario a la absurda hipótesis del “macho acorralado”, según la cual en materia de género se ha llegado a una situación en la cual se producen excesos en contra de los hombres.

–¿Algún país europeo tipificó el femicidio?

–No, ninguno en Europa lo ha tipificado como tal, aunque en algunos países se prevén agravantes para delitos de homicidio en situación de violencia doméstica. En esos países no hay evidencia de que se haya conseguido una mayor prevención. En tanto que las experiencias en Latinoamérica son demasiado recientes como para poder evaluar sus efectos.

–Desde que asumió Rodríguez Zapatero, el gobierno español demostró amplia preocupación por el problema social de la violencia machista y encaró una serie de medidas concretas. ¿Lograron reducirla? ¿Qué sucedió con los homicidios de mujeres a manos de sus parejas o ex cónyuges?

–Como usted sabe, la ley española contra la violencia de género se aprobó a finales de 2004. La norma incluye una serie de agravantes de la pena cuando la víctima de la violencia –o de las amenazas o las coacciones o los insultos– era o había sido “esposa o mujer que haya estado ligada afectivamente a él (al agresor) por una análoga relación de afectividad, aun sin convivencia”, pero no para el caso del homicidio. La tendencia desde entonces fue la del incremento de los supuestos judicializados de violencia –y amenazas y coacciones e insultos– pero el descenso de los homicidios. Puede parecer paradójico, dado que justo para los homicidios no se preveía incremento de la pena y para el resto de las infracciones citadas sí, mientras que el efecto preventivo parece ser justo el inverso: bajan los homicidios, sube el resto de infracciones.

–¿A qué adjudican ese cuadro?

–La explicación es que, además de incrementar las penas, se efectuaron intensas campañas de información y se implementaron políticas de apoyo a víctimas –apoyo social y económico, pero también penal, concediendo numerosas órdenes de protección–, y de concienciación de los agentes penales –policía, fiscales, jueces–. Esto llevó a muchas más mujeres a atreverse a denunciar y a dejar a su pareja, lo que explica el incremento de las denuncias y procesos judiciales: sale a la superficie información sobre muchos casos hasta entonces opacos para el sistema de Justicia penal y estos son objeto de una mayor atención por la policía y la fiscalía, de modo que tenemos tantas más denuncias como más juicios por esas conductas, aunque la incidencia real de la violencia sea la misma o menor: esto nunca lo sabremos con seguridad porque en España hasta tiempo muy reciente no hemos dispuesto de la mejor fuente de información, que son las encuestas a la población susceptible de ser victimizada.

–¿Qué ocurrió con los homicidios de mujeres?

–A diferencia de otras formas de violencia, el homicidio es de por sí muy difícil de ocultar, de modo que las campañas de concienciación no tienen una gran incidencia sobre su grado de conocimiento. A eso hay que añadir que debido al incremento de denuncias por conductas de gravedad menor al homicidio se “cortan” procesos de deterioro progresivo antes de que degeneren en episodios letales, y que hay medidas específicas de protección a las víctimas en mayor riesgo –que reducen la probabilidad de un ataque letal–. Además, por la mayor actividad policial se produce un incremento de la probabilidad de ser castigado, aunque este es un factor menos importante en el femicidio que en otros delitos, dado que los femicidas suelen estar en situaciones de alteración motivacional, pero en cualquier caso estadísticamente relevante. El juego conjunto de los anteriores factores explica la disminución estadística de los femicidios en España. Ahora bien: justo en 2010 la cifra de mujeres muertas ha subido y hemos registrado 75 casos. Esto ha generado muchísima atención mediática y ha sido objeto de muy interesadas –pero poco interesantes– interpretaciones por parte del principal partido de la oposición. En realidad, que se produzca una subida un año determinado es algo que pasa en muchos procesos de disminución de la delincuencia y que responde a lo que en estadística se conoce como “regresión a la media”. Cuando los números no son altos –y en España los femicidios se sitúan entre los 60 y los 90 anuales, lo cual sobre una población de 47 millones de personas no es alto–, las estadísticas fluctuarán al alza y a la baja sobre la media. Si por ejemplo un año hubiera cinco homicidios menos que el anterior, sería prematuro celebrar el éxito como un efecto de la prevención, del mismo modo que sería prematuro proclamar el fracaso si el año siguiente hubiera cinco homicidios más, lo que sería una regresión perfecta a la media.

–¿Qué evaluación hace de las políticas puestas en marcha en España contra la violencia de género?

–Sin duda es necesario implementar políticas específicas en este ámbito. La experiencia española también demuestra, sin embargo, que los intentos “a la desesperada” y basados primordialmente en la vía penal tienen multitud de problemas y unos elevadísimos costes. Recientemente el Consejo General del Poder Judicial –el Consejo de la Magistratura– ha efectuado diversas propuestas de reforma que demuestran que el sistema es claramente mejorable y que en su diseño se actuó con cierta precipitación. Una vez más se demuestra que en política criminal las mejores intenciones pueden ser manifiestamente insuficientes si no se acompañan de rigor en el diseño e implementación.

–¿Qué puede aconsejar para enfrentar el problema en la Argentina?

–A pesar de que viajo a menudo a la Argentina, carezco del conocimiento suficiente sobre la situación de partida –especialmente en materia de género–, de modo que sería imprudente pronunciarme. Sólo puedo insistir en que la violencia de género es un fenómeno complejo para cuya solución el derecho penal puede sin duda aportar, pero probablemente muy poco a través del incremento de las penas y mucho más a través de la persecución policial. El resto (educación, refuerzo de la posición social de las mujeres en riesgo, atención a la víctima cuando se produce la violencia) corresponde a otras políticas sociales con las que la intervención penal debe coordinarse, pero a las que no puede sustituir.

La otra inseguridad ciudadana

La conmemoración internacional tiene aquí el marco de los femicidios: en lo que va del año ya hubo 50 casos. Nueve víctimas fueron quemadas. Las organizaciones de mujeres advierten sobre las tareas pendientes para enfrentar la situación.



 Por Mariana Carbajal
“El Día Internacional de la Mujer se conmemora en homenaje a 129 mujeres que en 1908 murieron quemadas en una fábrica textil de Nueva York por reclamar igualdad laboral: fueron encerradas y les prendieron fuego. A más de cien años de aquella escalofriante violación de derechos humanos de las mujeres, asistimos a cifras alarmantes de mujeres quemadas por sus parejas”, advirtió, en diálogo con Página/12, Leonor Arrigo, del Centro de Apoyo a la Mujer Maltratada (CAMM), una ONG de Mar del Plata que brinda asistencia gratuita a víctimas de violencia machista. La fecha, de movilización y concientización, está atravesada este año por un fuerte reclamo del movimiento de mujeres que gira en torno de dos ejes centrales: la urgencia de que la violencia de género sea considerada un problema de “seguridad ciudadana” y en consecuencia se avance con políticas integrales para enfrentarla, y la apertura de la discusión por la despenalización y legalización del aborto en el Congreso.
La seguidilla de femicidios empaña la conmemoración: en los dos primeros meses del año, se registró más de medio centenar de asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres: al menos 9 de las víctimas murieron incineradas. Otras dos mujeres, una de 19 años, en Chaco y otra de 30, en Santiago del Estero, fallecieron como consecuencia de abortos inseguros practicados en la clandestinidad, de acuerdo al relevamiento de casos publicados en la prensa que realiza el Instituto de Estudios Jurídicos Sociales de la Mujer (Indeso), de Rosario. Diecisiete de los femicidios ocurrieron en la provincia de Buenos Aires. Las consecuencias de los abortos inseguros –a los que son empujadas las mujeres que no quieren continuar con una gestación no deseada– son la principal causa de mortalidad materna en el país hace treinta años.
“Se requiere de manera urgente que la violencia de género sea considerada un problema de seguridad ciudadana. Debe ser tomado en serio y eso significa asignar partidas presupuestarias adecuadas para un plan nacional que permita prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres”, consideró la abogada Susana Chiarotti, reconocida internacionalmente por su larga militancia en la defensa de los derechos de las mujeres. Chiaroti integra el comité de expertas de la Organización de Estados Americanos (OEA) que se encarga de evaluar a los países del continente en el cumplimiento de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, suscripta en Belém do Pará, y es responsable de monitoreo del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem). Otro tópico importante, para Chiarotti, es el de los derechos sexuales y reproductivos. “Hay que tener en cuenta que la democracia integral para las mujeres requiere que puedan ejercer su ciudadanía también sobre sus cuerpos; que puedan fijar sus metas de vida independientemente de presiones que vengan de la familia, las religiones o el Estado. Nosotras estamos a favor de la vida: la vida de las mujeres que no puede verse afectada por cláusulas restrictivas sobre el aborto que las obligan a tomar decisiones que ponen en peligro su salud y su supervivencia, y por una vida digna para todas las niñas y niños que merecen nacer de maternidades deseadas”, apuntó.
Desde el Centro de Apoyo a la Mujer Maltratada, de Mar del Plata, su presidenta, Alba Salinas, puso el alerta en los “noviazgos violentos”, debido –señaló– a que son el comienzo de una historia de violencia que se agrava con el tiempo y puede terminar en muerte de la mujer. “Estos casos de mujeres muy jóvenes muertas a manos de sus novios, parejas, ex parejas nos debe poner en alerta, tenemos que decir basta a las situaciones de violencia, cortar estas relaciones lo más pronto posible. Los varones violentos no cambian en tanto consideran que la responsabilidad de la violencia no es de ellos sino de las mujeres que los provocan y el maltrato aumenta junto con las amenazas y el aislamiento”, advirtió Salinas. Cada vez reciben más casos de mujeres amenazadas por sus parejas con ser quemadas. “Antes del caso de Wanda Tadei, las amenazaban con quemarles la vivienda, ahora lo que vemos es que directamente las amenazan con quemarlas a ellas vivas”, alertó Salinas.
La socióloga Elsa Schvartzman, integrante del Foro por los Derechos Reproductivos, propuso: “Tomemos la fecha del 8 de marzo como otra oportunidad para poder pensar sobre las conquistas y las deudas en el arduo camino de construcción de ciudadanía y adquisición de derechos de las mujeres. Lo que hemos avanzado tiene muchos capítulos. Pero, como día de acción, propongo una mirada especial por lo que nos está faltando: reconocimiento a la capacidad de decidir de las mujeres, que se nos considere ciudadanas con derechos y responsabilidad para asumirlos, que nuestras decisiones, nuestra autonomía, tengan la garantía de un Estado democrático y laico”.
“Las mujeres rompimos el silencio, las discusiones están instaladas, es imposible seguir negando las complicidades en la cadena de la prostitución, en el secuestro de jóvenes y niñas; el femicidio, la realidad del aborto clandestino e inseguro que cuesta tantas víctimas”, consideró Schvartzman.
Entre los múltiples actos previstos para hoy y los días venideros, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la Campaña Abolicionista “Ni una mujer más víctima de las redes de prostitución”, convoca a una manifestación entre las 16 y las 19 en el Parque Centenario. “Nos juntamos para reclamar por la abolición del sistema prostituyente y con ello estamos demandando que la prostitución no sea considerada una opción de trabajo para ninguna persona, cárcel a los proxenetas, tratantes y sus cómplices, derogación de los artículos de los códigos contravencionales y de faltas que penalizan a las personas en situación de prostitución, visibilización de los ‘clientes’ como prostituyentes e inclusión social para todas las mujeres”, señaló Marcela D’Angelo.
Aunque se reconocen avances en cuanto a la igualdad de derechos, las asignaturas pendientes son muchas. “La naturalización de la prostitución, la extrema mercantilización de cuerpos y subjetividades, la negación del derecho a decidir sobre nuestras vidas y maternidades, la violación de nuestros límites corporales, la muerte, la situación de inferioridad salarial, forman una red de limitaciones y negaciones de derechos que configuran las formas actuales de opresión de las mujeres y refutan la idea de una libertad y una igualdad ya ganada. Lejos del post-feminismo, aún queda mucho por hacer”, evaluó Magui Belloti, de ATEM 25 de Noviembre, y parte de la Campaña Abolicionista “Ni una mujer más víctima de las redes de prostitución”.

lunes, 21 de febrero de 2011

Cuando piropear se confunde con la agresión

Se llama Ihollaback, nació en Nueva York y ya tiene cadena en varias ciudades del mundo. “No es una campaña contra los hombres”, aclara la representante local, Inti María Tidball-Binz. “No todas las mujeres lo percibimos como un halago.”



Hay piropos que despiertan una sonrisa o pueden sonar como una agradable caricia. Pero otros llegan a atemorizar, agredir y lastimar a sus destinatarias: “¡Te cojo toda, mamita!”, “¡Sabés cómo te chupo todas las tetas!”. Desde hace algunos años empezó a surgir un movimiento internacional, en distintas ciudades del mundo, a través de la web, contra comentarios libidinosos de ese tenor, pronunciados generalmente por varones en la vía pública. Hace pocas semanas, Buenos Aires se sumó a esta iniciativa que busca combatir el “acoso verbal callejero”, por considerar a los piropos libidinosos y lascivos como “violencia invisible” hacia las mujeres. “No todas las mujeres los percibimos como un halago o algo positivo, sino que muchas los experimentamos como un acto sumamente agresivo y desagradable”, explicó a Página/12 Inti María Tidball-Binz, gestora del sitiohttp://buenosaires.ihollaback.org donde, al igual que sus gemelos de otras latitudes, invita a contar experiencias de piropos que no fueron bienvenidos y promueve reaccionar ante lo que define como otra forma de violencia de género. El sitio también apunta a combatir los comentarios y actitudes discriminatorias que tienen lugar en la vía pública hacia personas trans y parejas del mismo sexo. Hay grupos en Facebook contra el acoso callejero. La movida también se puede seguir por Twitter.
“No es una campaña contra los hombres”, se encarga de aclarar pronto Tidball-Binz. Es curadora de arte, tiene 29 años y vive en el barrio porteño de San Telmo. En enero se le ocurrió abrir la versión porteña dehttp://ihollaback.org, el movimiento internacional contra el acoso callejero. A través de esa plataforma, distintas campañas locales están conectadas. En Estados Unidos, donde nació esta iniciativa, hay sitios de las ciudades de Nueva York, Baltimore, Filadelfia, Houston y Atlanta, entre otras. Uno de los últimos sitios abiertos corresponde a la ciudad de El Paso, en el estado de Texas, cercana a la mexicana Ciudad Juárez, conocida internacionalmente por el alto índice de crímenes sexuales de mujeres. Inglaterra, Francia y República Checa también tienen una versión en la web de Ihollaback, donde decenas de mujeres cuentan sus experiencias de acoso callejero. “Algunos amigos me han dicho si no estoy exagerando. Es cierto, puede haber piropos lindos. Pero las personas que han vivido situaciones de violencia de género pueden sentirlos como una amenaza. También me interesa reconocer el acoso que sufre gente transexual o gay en la calle. Me pregunto: ¿cuánta gente encontró el amor de su vida diciéndole un piropo en la calle a otra? No creo que muchas. Uno de los objetivos es que quien pretenda decir un piropo se dé cuenta de que no siempre esa frase es recibida como algo agradable”, agregó Tidball-Binz.
Por el momento hay doce sitios en el mundo, pero en abril, adelanta Tidball-Binz, se unirá una treintena más. En el Distrito Federal mexicano hay también un movimiento contra el acoso verbal callejero, pero no tienen sitio: está en Facebook, en http://www.facebook.com/atrevetedf. “Ihollaback reconsidera la idea de pensar globalmente y actuar localmente. El acoso callejero es internacional, no es algo ‘latino’ o ‘porteño’, y así trabajamos juntas para resolverlo de una manera muy local y muy personal”, explicó Tidball-Binz. En Nueva York promueven sacar una foto con el teléfono celular al acosador y subirla a la web. Tidball-Binz cree que esa propuesta puede excluir a quienes carecen de esa tecnología: ella promueve responderle al piropeador agresivo.
–¿Como empezó Ihollaback? –preguntó este diario a Tidball-Binz.
–Una mujer llamada Thao Nguyen iba para su casa en tren cuando vio a un hombre masturbándose en el tren. Le sacó una foto y la llevó a la policía, pero ellos no hicieron nada. Puso la foto en Flickr (un sitio para compartir fotografías), se tornó viral y llegó a la página principal del diario Daily News, de Nueva York. De repente toda la ciudad estaba hablando de la masturbación en vía pública, y las mujeres empezaron a compartir historias de acoso callejero. Luego, Emily May –una emprendedora social que vive en Brooklyn– y siete amigos, cuatro mujeres y tres hombres, estaban hablando sobre el acoso callejero y sobre la falta de una respuesta concreta para esas situaciones. Pensaron, inspirados por Thao, cómo sería poner un blog donde se pudieran subir historias, experiencias y fotos. Así empezó Ihollaback NYC. En ese momento empezaron a subir fotos e historias de personas de todo el mundo. Así fue como empezó el movimiento mundial.
Por Mariana Carbajal