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miércoles, 6 de marzo de 2013

Una relación consolidada por el No al ALCA

EL MUNDO › LA CONFIANZA DE CHAVEZ CON NESTOR Y CRISTINA KIRCHNER


El trato entre Chávez y Néstor Kirchner, o también con Lula, Cristina y Dilma, daba para algún reproche privadísimo porque había un acuerdo fuerte de integración.

Por Martín Granovsky

Asumió antes que Néstor Kirchner y Luiz Inácio “Lula” da Silva, pero hizo falta que la Argentina y Brasil encarasen juntos la etapa posterior al desastre neoliberal para que Hugo Chávez quedase potenciado por los dos principales países de Su-damérica.

Chávez llegó al gobierno en febrero de 1999. Lula asumió el 1º de enero de 2003. Kirchner, el 25 de mayo de 2003. Aunque su presidencia, en buena medida, se debió al estallido económico del modelo de emirato petrolero, basado en la renta no repartida de un solo producto, y al estallido político del viejo sistema venezolano, y por lo tanto hay cierto parentesco con el “Que se vayan todos” de la Argentina de 2001, Chávez pasó sus primeros años en soledad. En la Argentina gobernaban primero Carlos Menem y Fernando de la Rúa. En Brasil, Fernando Henrique Cardoso. El rigor histórico debe constatar una diferencia en Eduardo Duhalde, quien era presidente cuando el empresario Pedro Carmona derrocó a Chávez en 2002. A la vez que criticó al venezolano por una supuesta “falta de habilidad para llevarse bien con la gente” y por “actitudes ina-mistosas con algunos de sus vecinos, lo que realmente enturbiaba la situación”, Duhalde no dudó en calificar el movimiento como “un golpe de Estado”. También dijo que no era “una buena noticia para América latina”.

Luego de Fidel Castro, Chávez fue uno de los personajes extranjeros más populares en la asunción de Kirchner. Los dos construyeron de entrada una buena relación, de la que Cristina Fernández de Kirchner participó como senadora y asesora dilecta de su marido, y luego como Presidenta desde 2007. Igual que Evo Morales, Chávez solía hablar de Kirchner como de un “hermano mayor”. Kirchner era de enero de 1950. Hoy tendría 63. Chávez, de julio de 1954. Murió antes de cumplir 59. Cristina, de 1953, acaba de cumplir 60. Con Lula, del 27 de octubre de 1945, la diferencia de edad era mayor.

Lo determinante en el acercamiento de todos ellos fue la sintonía sobre el pasado, el énfasis en la integración y la decisión de aproximarse por encima de las diferencias nacionales y personales, que ninguno diluyó en ningún momento.

La primera necesidad compartida fue salir de la crisis impuesta por el modelo neoliberal de desregulación y dependencia del endeudamiento y del capital externo.

La segunda fue acumular poder común de negociación en un mundo que abría oportunidades de crecimiento, por la valorización de las commodities provenientes de América latina, pero que bien podía cerrar esas oportunidades de un momento a otro.

La tercera, imaginar una región dotada no sólo de soja, petróleo o mineral de hierro, sino de condiciones de paz que pudieran otorgarle una ventaja comparativa en relación con las zonas más calientes del planeta.

Un ejemplo de la tercera necesidad fue la mediación que Néstor Kirchner emprendió como secretario de la Unión de Naciones Suramericanas en agosto de 2010, poco después de que Venezuela y Colombia rompieran relaciones y crecieran las amenazas de una guerra entre los dos países. Con fuerte apoyo de los presidentes de los dos países grandes, Lula y Cristina Fernández de Kirchner, el ex presidente argentino logró la confianza suficiente en el colombiano Juan Manuel Santos como para que los Estados belicosos volvieran a enviarse embajadores. Lo ayudó en esa tarea su mano derecha para las negociaciones en América latina, Rafael Follonier, que trata personalmente a todos los líderes de la región y a menudo a sus segundas líneas. También fue de la partida entonces el actual jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina.

La gran prueba que habían sorteado juntos Kirchner, Chávez y Lula databa de noviembre de 2005. El primer recuerdo que aparece revisando la memoria o los archivos es el de un acto en Mar del Plata contra la creación de un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), donde además de Chávez participó, entre otros, Diego Maradona. Pero lo decisivo fue la determinación de la Argentina, Brasil y Venezuela de no aceptar que el ALCA quedara constituida en esa cumbre de Mar del Plata a la que asistió el presidente norteamericano George Bush acompañado en su meta de liberalización por su colega mexicano Vicente Fox.

Los presidentes de los países más grandes de Sudamérica no plantearon esa determinación como predominantemente ideológica, aunque tenía un componente de ese tipo, sino práctica: un ALCA sería contradictorio con el objetivo de reindustrialización y corrimiento respecto de los organismos multilaterales de crédito que buscaban ya en 2005 tanto Brasil como la Argentina, y también Venezuela. Con esa visión sobre el futuro a evitar se movieron los negociadores técnicos del momento, el argentino Alfredo Chiaradía, vicecanciller económico, y el brasileño Adhemar Bahadian.

Como suele pasar en las relaciones internacionales, la base de la confianza personal se teje en los momentos de mayor tensión, cuando de verdad se juegan opciones capaces de alterar el futuro. Eso explica que cada cual jugara su juego y que hubiera espacio no sólo para las diferencias, sino para alguna reconvención muy privada. Ante un discurso incendiario, Chávez podía escuchar sin ofuscarse frases como ésta de Kirchner: “Hugo, se te fue la mano, porque así nos jodés a todos”. Lo aceptaba porque al mismo tiempo ni Kirchner ni Cristina Kirchner dudaron en agradecerle públicamente lo que creyeron oportuno –la asistencia financiera y energética de comienzos del gobierno– y porque ni ellos ni Lula, o Dilma Rousseff después, vacilaron en la decisión tomada según la que Chávez debía estar cerca y no lejos. A tal punto cerca que en 2012 Venezuela terminó incorporándose como miembro pleno del Mercosur.

Más allá o más acá de los Estados y sus instituciones, lo cierto es que los líderes políticos de cada país y las fuerzas gobernantes buscaron siempre un acercamiento que potenciara sus afinidades y les permitiera discutir con sinceridad las diferencias. Hacía tiempo que, en persona, Dilma y Cristina seguían las alternativas de la salud de Chávez, del mismo modo que se alegraron por la designación de Nicolás Maduro como vicepresidente. Ninguno de los dos Estados participará como tal de las próximas elecciones venezolanas, pero está claro dónde se ubica el corazón de cada uno.

Más grande que lo posible

EL MUNDO › OPINION

Por Mario Wainfeld


Si hay un lugar común pavote y mediocre es hablar de (o esperar) un veredicto de la Historia sobre los líderes o grandes dirigentes. No existe ese tribunal impersonal (ejem), “independiente”. Los que van juzgando son los pueblos, portadores y defensores de intereses. El presidente Hugo Chávez se fue glorificado en las urnas por su pueblo, revalidado en numerosas ocasiones, repuesto en su lugar por movilizaciones masivas tras el nefasto golpe de 2002. La última elección fue una más (porque ratificó una tendencia) y fue única porque se produjo en medio de su enfermedad: quedó como el pronunciamiento final y tajante. Lo que Chávez fue para Venezuela lo plebiscitaron sus compatriotas. Los números y la recurrencia hablan solos, poco hay que agregar.

Tenía un gran manejo mediático e histriónico... Lo que concretó es bien tangible. Es difícil mensurar la proporción internacional de Chávez sin puntualizar que Venezuela no es una potencia económica ni militar. Que jamás un presidente de ese país fue tan conocido, amado u odiado, funcionando como referencia en esta América y en el mundo. Hay que saber mucha política, tener mucho don de mando y capacidad de negociación para conseguir tanto con una “base material” tan acotada.

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En la región fue un líder formidable y constructivo. Central para un nuevo diseño del Mercosur, que aglutinó a los tres países con mayor PBI. Determinante para el “No al ALCA”, que sepultó una propuesta política norteamericana en la Cumbre de Mar del Plata.

El hombre, claro, supo aliarse. Primero que nada, con Argentina y Brasil. La narrativa dominante sobre esta etapa se saltea la conjunción entre los dos países más relevantes de América del Sur, durante las presidencias de Lula da Silva, Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff. La unión estratégica es un eje de la época, que en estas pampas se subestima o se niega para demostrar que lo de Brasil es formidable y lo nuestro un engendro. La sincronía en tantas medidas, la articulación y comunicación permanentes refutan esa lectura perezosa.

Chávez captó ese cuadro de situación y supo jugar dentro de él. Un ejemplo redondo fue la mentada Cumbre de Mar del Plata, donde aceptó (divertido, desde ya) hacer de chico malo cuando Kirchner y Lula se lo pedían o manejar la extensión de sus discursos para dilatar o acortar una reunión. El saldo fue el rechazo a una tremenda iniciativa imperial, conseguido a pulso.

Otro logro, chocante con la caricatura que dibuja la derecha, es cuán importante fue Chávez para la sostenida paz en la región. Y para el firme rechazo conjunto a la violencia norteamericana en Medio Oriente o la instalación de un centro de detención y tortura en Guantánamo. Entre tanto “el concierto de las naciones” acompañaba, hacía de comparsa o, en el mejor de los casos, miraba para otro lado.

Se habla de un bravucón (que podía serlo de palabra, si venía al caso), pero fue un pilar en tiempos de trabajosa integración regional, connotada por la ausencia de conflictos bélicos relevantes.

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A la hora de la hora, el orador impenitente sabía escuchar. Aceptó, a instancias especialmente de Kirchner, someterse al referéndum revocatorio: una elección a todo o nada durante un mandato vigente, algo que casi no existe en ninguna Constitución del mundo. Debía descomprimir la tensión interna. El mejor camino eran las urnas. Supo entender, le sobró cuero para jugarse. Y ganar, esa arte tan esquiva para varios republicanos de opereta que sólo convocan minorías.

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Venezuela, como tantos países, se benefició con el alza sideral del petróleo. No hay datos de otras naciones que, sin ser potencias y arrastrando necesidades importantes, usara esa riqueza para trabar relación con otros menos afortunados, para ayudarlos. De nuevo, abundan traducciones esquemáticas, provenientes de aquellos que no registran los cambios históricos y usan siempre las mismas categorías. El ladrón cree que todos son de su condición; el imperialista, también. Por eso subestiman o encasillan mal lo que concretó Chávez trasfundiendo petróleo a precio de regalo a aliados vecinos: Nicaragua o Cuba son los más característicos. O hasta ideológicos: llegó a vender nafta barata para abaratar el bus de Londres cuando lo gobernaba Ken Livingstone, un cuadro izquierdista apodado “el alcalde rojo”.

Venezuela no se constituyó en una metrópoli sino en una peculiar variación de aliado. El ejemplo de Cuba es el más complejo y evidente. Iba dinero a Cuba, desembarcaban médicos y maestros cubanos en Venezuela, se formaban médicos de toda la región en La Habana con financiamiento venezolano. ¿Había pujas por ver quién “conducía” a quién en esta relación o en la que lo ligó con Brasil y Argentina? Seguro que la hubo, siempre está presente entre aliados o compañeros de ruta. Pero no se plasmó en la relación imperio-colonia.

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Citaba a Bolívar, a Tupac Amaru, a Fidel, a Mariano Moreno, a Dorrego, a San Martín, a Salvador Allende... Ninguno de los presidentes argentinos de los últimos años evoca tanto al ex presidente Juan Domingo Perón en sus modos retóricos ni lo cita tanto en sus discursos. Era un autodidacta ávido y se

aggiornaba continuamente, vaya a saberse en qué momentos o ratos libres. Regalarle al presidente Barack Obama Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, fue un gesto ingenioso, pleno de simbolismo. Conocía la historia de nuestro país mejor que la mayor parte de los dirigentes argentinos actuales. Alguna vez se enzarzó con Cristina en una charla sobre el revisionista Jorge Abelardo Ramos, lo tenía en su biblioteca.

Sus discursos eran largos, seguramente caribeños, podían albergar un tramo musical cantado a voz en cuello o un gesto teatral, como cuando se sacudió el azufre dejado por George Bush en las Naciones Unidas. Pero distaban mucho de la parodia, al contrario, eran ejemplo de comunicación de masas. Conjugaban la lógica de la retórica dirigida a pueblos y militantes: síntesis histórica, semblanza y glorificación de los próceres. Nadie se iba sin tener una pintura de lo que quiso expresar, sin un par de consignas, de mensajes para trasmitir a sus compañeros o en sus barrios.

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Cuando el rey de España le espetó “por qué no te callas” sinceró una verdad honda, que trascendía la levedad de la anécdota. En el centro del mundo querían acallarlo, anularlo. No porque fuera exagerado y ruidoso, sino por lo que decía y representaba. Lo aborrecieron en Estados Unidos y en la Europa central. No odian a los dictadores: auparon a muchos. No odian la violencia que ellos ejercieron en Irak o Afganistán. Odian el desafío político e ideológico que le propuso nuestro Sur, en una era de relativa independencia y autonomía, sin un ápice de olor a pólvora.

El cronista le debe al periodista y ensayista Ernesto Semán esta caracterización del antagonismo ideológico, que tiene más de cien años y reflorece vital en el siglo XXI: “Chávez capturó como pocos un común denominador regional que precede al populismo: una idea de republicanismo, que pone en el centro político los derechos sociales e ideas de bien común (que muchas veces pueden ser al mismo tiempo inclusivas y autoritarias) por sobre ideas de libertad individual y derechos de propiedad privada que caracterizan al liberalismo en su versión norteamericana”.

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Se lo evocará mostrando una edición de bolsillo de la Constitución bolivariana, bailando, abrazando a sus pares, pronunciando palabras conmovedoras frente al féretro de Kirchner. El cronista se lleva en la memoria un acto realizado en Ferro, en contrapunto con la presencia de George W. Bush en Uruguay. Este escriba corría contra el cierre. El discurso se rizaba y era imposible saber cuándo llegaba a su fin. La razón profesional del cronista le ordenaba partir, para darle al teclado. Su corazón lo clavaba ahí. Le era imposible, como a muchos millones de latinoamericanos, no quererlo y disfrutar de su palabra.

Que no era hueca, además. Esa vez describió a “Cristina y Néstor” como “mis hermanos porque somos hijos de la misma crisis”, una frase tan afectuosa como precisa. Y agregó que creía más en los procesos históricos que en los hombres providenciales. Que si Bolívar hubiera muerto de disentería en la infancia o si San Martín no hubiera regresado de España, la independencia de sus países hubiera llegado igual. Tratemos de combinar, a pluma alzada, las dos afirmaciones. El determinismo absoluto no existe, las condiciones propicias sí.

La sincronía de gobiernos de matriz popular, críticos de los desvaríos y de la entrega noventista, es consecuencia de un marco general: el fracaso del neoconservadorismo. En cuanto a lo de los dirigentes providenciales, acaso no existan, estrictamente. Y por cierto de nada sirven si no “embocan” el momento histórico en que les toca vivir. Pero hay protagonistas que llegan al tope de las posibilidades disponibles. Que saben interpelar a sus pueblos y articular alianzas como pocos o nadie. Chávez fue uno de ellos, en ese sentido es irremplazable. En todo lo demás, se abren todos los enigmas acerca de cómo se suple, en pleno proceso de cambio, a un jefe carismático consagrado merced a sus acciones rompiendo la tradición y reformando a fondo las instituciones. Instituciones y tradición marchitas y estériles, por si hace falta resaltarlo.

Entre tanto, seguramente sin mayor originalidad, pero presumiendo que en sintonía con los lectores de este diario, el cronista llora a su modo la pérdida de un compañero y de un referente.

lunes, 30 de mayo de 2011

29 de MAY. Almuerzo de honor en Museo Soumaya. Cristina Fernández. Visita Oficial a México



Encuentros políticos, económicos y culturales

Cristina prometió profundizar el modelo ante empresarios

En el museo Soumaya, adonde fue recibida por Slim Halú, la Presidenta ratificó ante más de un centenar de hombres de negocios mexicanos con intereses en Argentina que seguirá en la senda del crecimiento. Hoy se reúne con el mandatario Calderón, parlamentarios, autoridades judiciales y empresarios
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner reiteró el compromiso del gobierno argentino de "seguir trabajando en la profundización del modelo económico", al hablar anoche ante más de un centenar de empresarios mexicanos con intereses en la Argentina durante el agasajo ofrecido por el empresario Carlos Slim Halú en el museo Soumaya.

Ante un auditorio compuesto por los principales directivos de empresas como el Grupo Bimbo, Alsea, Mabe, Metalsa, Coppel, Grupo Alfa, Grupo Salinas, Grupo Arca, Fensa e ICA, explicó que ello "significa seguir en la senda del crecimiento económico, trabajar en el desarrollo del mercado interno, tener una fuerte política en materia de exportación con valor agregado, necesitamos que no se primaricen nuestras exportaciones y agregar valor para tener trabajo del bueno y calificado para nuestra gente. Y, al mismo tiempo de eso, seguir sosteniendo lo que son los pilares de nuestra economía, el desendeudamiento creciente, el superávit comercial, el superávit fiscal".

Resaltó además la decisión del gobierno del ex Presidente Néstor Kirchner, junto a los demás líderes de la región, de "no haber ingresado al ALCA -el tratado de libre comercio que impulsaba el gobierno de Estados Unidos- en el año 2005".

Mirando a los hombres de negocios mexicanos, que también tienen fuertes vínculos con Estados Unidos y cuyo gobierno ese año estaba a favor de la concreción del ALCA, la Presidenta les dijo que "fue importante, a nuestro criterio y como región, el no haber ingresado al ALCA en el 2005 que hubiese sido terrible para nuestra región si aquello hubiese tomado cuerpo".

La mandataria agradeció al anfitrión por lo que invirtió en Argentina en telecomunicaciones y sus anuncios de que seguirá expandiéndose a otros rubros.

"Los números de los que hablaba el ingeniero Slim son realmente importantes. Nos llena de orgullo que en estos 8 años a partir del 25 de Mayo del año 2003, hayamos crecido un 80 % nuestro PBI. Y esto ha tenido también una razón de ser", dijo.

Reflexionó que se ha superado en la República Argentina la vieja antinomia entre mercado interno y exportaciones, las que además se desarrollaron exponencialmente en nuestro país.

"De apenas 25.000 millones de dólares que exportábamos en el año 2003, a más de 68.000 millones el año pasado, el año del Bicentenario, pero además, un fuerte crecimiento del mercado interno nos ha permitido dos cosas: primero, lograr una inclusión social que nos coloca a la Argentina a la cabeza de América latina en materia de igualdad. Todavía tenemos desigualdades, pero realmente somos el menos desigual de toda América latina, y eso nos llena de orgullo", enfatizó.

Slim

El titular del grupo Telmex había dado la bienvenida a la Jefa del Estado durante el ágape, del que tomaron parte más de un centenar de empresarios mexicanos, y ratificó la continuidad de las inversiones de su empresa en la Argentina, al sostener que "hoy es un país en pleno desarrollo con un gran poder adquisitivo de la población".

El empresario -propietario en Argentina de la empresa de telefonía móvil Claro y de la de telecomunicaciones Telmex- recordó la tarea que llevó adelante en su momento el ex presidente Néstor Kirchner "para salir de la crisis profunda".

Agregó que "vemos con mucho optimismo la labor de la señora Presidenta" Cristina Fernández de Kirchner, y añadió que "hemos podido ver ahora cómo la Argentina crece a cifras que realmente nos dan envidia, a tasas muy altas; ha incrementado el poder adquisitivo de la población, el mercado interno se ha duplicado en estos años y ha sido sorprendente cómo la evolución del país ha transformado completamente las situación que vimos cuando empezamos a invertir en la Argentina".

La mandataria hizo su ingreso al imponente edificio Soumaya-Fundación Carlos Slim, que se encuentra ubicado en el barrio de San Ángel, al sur de esta ciudad, dentro del centro histórico, cultural y comercial Plaza Loreto, a las 19:05 hora de México (21:05 hora argentina).

Una vez realizado un breve recorrido con su anfitrión Slim Halú por el nivel 5 y 6, donde está ubicada la sala “Julián y Linda Slim”, en honor a los padres del empresario, se dirigieron al nivel 1, donde fue ofrecida una comida en honor a la jefa del Estado y su comitiva.

El museo fue creado por el magnate y el nombre está dedicado a su esposa, ya fallecida, Soumaya Domit.

A la salida del hotel St. Regis, donde se hospeda, la mandataria había recibido el apoyo de residentes argentinos en México, que integran una agrupación denominada `La 25 K. Bancando desde afuera el modelo´.

La presidenta de la Nación había arribado el sábado al aeropuerto Internacional de México “Benito Juárez” para iniciar una visita oficial a los Estados Unidos Mexicanos que se prolongará hasta esta noche.

En el hangar presidencial, la Jefa del Estado fue recibida por la embajadora Patricia Vaca Narvaja y el director nacional de Ceremonial, Alejandro Bertolo.

Por México, estuvieron presentes el subsecretario para América Latina y el Caribe, Rubén Beltrán Guerrero; el embajador de México, Francisco del Río; el director general para América Latina y el Caribe, Norma Pensado Moreno, y el director general de Protocolo, Jorge Castro-Valle.

De inmediato, la comitiva oficial argentina se trasladó hasta su lugar de alojamiento.

Comitiva oficial

Acompañaron a la Presidenta los ministros de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Héctor Timerman; de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, Julio De Vido; de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, y de Agricultura, Ganadería y Pesca, Julián Domínguez; los secretarios de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, Luis Kreckler, y de Minería, Jorge Mayoral, y los diputados José María Díaz Bancalari, Martín Sabbatella, Gloria Bidegain y Adriana Puiggros.

Agenda de hoy lunes

Se entrevistará con el presidente Felipe Calderón Hinojosa y con las más altas autoridades mexicanas y se reunirá con personalidades del mundo académico de este país, integrantes del Grupo Mexicano de Solidaridad con Las Malvinas.

Lunes

A las 11:30 (13:30 de la Argentina) Cristina Fernández de Kirchner arriba a la Residencia Oficial de Los Pinos, ubicada en el Barrio Chapultepec.

Al ingresar por la “Rampa de la Hormiga”, el vehículo en que viaja será escoltado por una guardia montada hasta la “Glorieta de la Palmera” de la Residencia Miguel Alemán.

En el lugar, será recibida por el presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Felipe Calderón Hinojosa y su esposa, Margarita Zavala.

Los periodistas acreditados serán trasladados a las 10 en minibús desde el hotel St. Regis a la residencia oficial de Los Pinos.

Ceremonia oficial de bienvenida

La ceremonia oficial de bienvenida se inicia con la entonación de los himnos nacionales de ambos países, luego de lo cual los mandatarios y los cancilleres, Patricia Espinosa y Héctor Timerman, se trasladarán hasta la Biblioteca “José Vasconcelos” para participar de un encuentro privado.

Simultáneamente, en el Salón Blanco, se realizará una reunión ampliada de las comitivas y más tarde en el Salón Adolfo López Mateo, los mandatarios y las comitivas procederán a la firma de los acuerdos, luego de la cual ambos mandatarios dirigirán nuevamente un mensaje a los medios de comunicación.

Almuerzo en el Alcázar del Castillo de Chapultepec

A continuación, los presidentes y sus comitivas se trasladarán hasta el Castillo de Chapultepec, ubicado en el mismo predio de la Residencia de Los Pinos, para compartir el almuerzo ofrecido por Felipe Calderón en honor a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Una vez ingresados al Salón de los Emplomados de “El Alcázar”, lugar que se destaca por sus magníficos vitrales y una espectacular vista panorámica de la ciudad, la presidenta saludará a los presidentes de las Mesas Directivas de las Cámaras de Diputados y de Senadores y al titular de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Consejo de la Judicatura Federal.

A continuación, los presentes de dirigirán hacia el Salón de Eventos donde será servida la comida de honor. La ceremonia se iniciará con la entonación de los himnos nacionales y las palabras de ambos mandatarios. Se estima la participación de alrededor de 180 invitados.

Firma de acuerdos empresariales

Previamente, a la comida de honor, en el salón Siqueiros del Castillo, y presidida por el secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, Luis María Kreckler se llevarán a cabo las firmas del Acuerdo de Cooperación Económica y Comercial entre la Cámara Argentina de Comercio y la Cámara Nacional de Comercio de México, representadas por sus titulares, Carlos de la Vega y Arturo Enrique Mendicuti Narro, respectivamente; del protocolo de Cooperación entre la Cámara Argentina de Comercio y el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología A.C., Carlos de la Vega y Valentín Diez Morodo y por último, el Memorandum de Entendimiento entre la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN) y la Unión Industrial Argentina, Rosendo Valles Costa y José Ignacio de Mendiguren.

Con académicos

A las 18:00, en el hotel St. Regis, Cristina Fernández de Kirchner se reunirá en el Salón John Jacob Astor II con integrantes del Grupo Mexicano de Solidaridad con Las Malvinas.

Se tratará la formación de un comité de apoyo a la causa por el reclamo de soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Participarán del encuentro: José Narro Robles, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desde el 17 de noviembre de 2007; Javier Garcíadiego Dantán, presidente de “El Colegio de México” desde 2005 y Jorge Castañeda Gutman, académico internacional y ex canciller mexicano.

Cumplida la agenda, la presidenta y su comitiva se trasladarán hasta el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México “Benito Juárez”, desde donde partirán hacia la ciudad de Roma. 

domingo, 29 de mayo de 2011

Muy buenas noches a todos y a todas: en primer término quiero agradecer la invitación que el ingeniero Carlos Slim, me formulara para participar esta noche junto a todos ustedes, en esta cena y además, en este lugar magnífico por cierto en su arquitectura y en su contenido.

La verdad que debe ser un orgullo para todos los mexicanos, que uno de sus principales empresarios haya brindado esta obra a la comunidad.

Recién cuando veía algunas obras, le decía al ingeniero: "yo esto no lo hubiera puesto acá, me lo hubiera quedado para mirarla en mi casa por lo hermosa que era".

Así que creo que es un gesto que habla de la importancia también y de la responsabilidad social, que es algo que debe caracterizar fundamentalmente al empresariado.

Quiero también agradecer la confianza depositada por la empresa, por el grupo empresario que él preside, que siguió invirtiendo en mi país, la República Argentina, cuando todo se desmoronó y, como él decía, "realmente no había consumo y las perspectivas eran muy malas". La empresa siguió invirtiendo en el país, apostando en el país y hoy es uno de los jugadores más importantes en materia de telecomunicaciones y esperemos que lo sea también en otros rubros próximamente, en el país que hoy luego de la crisis más importante, más terrible y más grave de toda nuestra historia, por ejemplo, como un número importante, es el país con mayor cantidad de celulares por habitante de todo el continente americano.

Los números de los que hablaba el ingeniero Slim son realmente importantes. Nos llena de orgullo que en estos 8 años a partir del 25 de Mayo del año 2003, hayamos crecido un 80 por ciento nuestro PBI. Y esto ha tenido también una razón de ser.

Yo creo que hemos superado en nuestro país, la República Argentina, la vieja antinomia entre mercado interno y exportaciones. Creo que además de desarrollar las exportaciones que han crecido exponencialmente en nuestro país. De apenas 25.000 millones de dólares que exportábamos en el año 2003, a más de 68.000 millones el año pasado, el año del Bicentenario, pero además, un fuerte crecimiento del mercado interno, que nos ha permitido dos cosas, primero, lograr una inclusión social que nos coloca a la Argentina a la cabeza de América latina en materia de igualdad. Todavía tenemos desigualdades, pero realmente somos el menos desigual de toda América latina, y eso nos llena de orgullo.
Pero nos hace falta trabajar mucho más aún y estamos en esa dirección. Y ese mercado interno fue también el que nos permitió, durante la crisis que sacudió y todavía sacude y seguirá sacudiendo al mundo, precisamente hacer frente a la misma y poder sostener un nivel de actividad económica que no significara de nuevo ese "stop and go" tan típico de nuestra historia económica y política, y poder seguir creciendo y haciendo inclusión social que es, me parece, la clave de la sustentabilidad de un modelo, por lo menos en términos no solamente económicos, sino también institucionales y políticos. Y lo estamos viendo en lo que está sucediendo en otras latitudes.

El peso de la deuda en nuestro país fue uno de los más graves condicionantes del crecimiento económico, durante décadas. La Argentina con más de 160.000 millones de dólares de deuda en el año 2003 con un arriba del 150 por ciento del PBI en deuda, tenía realmente un ancla imposible de levantar para que la nave pudiera despegar. Dos medidas tomadas por el entonces Presidente Kirchner, fueron fundacionales para poder tener este modelo de crecimiento que hoy tenemos. Una fue la reestructuración de nuestra deuda externa, y la otra fue la cancelación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional. Ambas, sin lugar a dudas, constituyeron dos de las claves más importantes para poder desarrollar el modelo que hoy tenemos.

También lo fue, a nuestro criterio y como región, el no haber incluido en el ALCA en el año 2005 hubiera sido terrible para la región, si aquello hubiera tomado cuerpo y se hubiera logrado, y logramos también tener en la región un crecimiento y un intercambio comercial muy importante.

La verdad es que yo creo que una de las claves que vamos a discutir en este siglo XXI, es la necesidad de repensar viejos dogmas, viejas ideas y viejos modelos que se tenían como indiscutibles y, yo diría, casi como pensamiento único.
Esto va a exigir un gran ejercicio, porque necesitamos también políticos, economistas, empresarios, trabajadores, dirigentes gremiales que también piensen en la misma clave, que no significa pensamiento único, sino saber que vamos a tener que formular nuevas ideas, nuevas teorías y fundamentalmente nuevas prácticas en este siglo XXI.

Yo no quiero aburrirlos porque sé que nos han estado esperando luego de una larga recorrida por el Museo, pero quiero agradecerles a todos ustedes, la presencia aquí esta noche, sé que hay también empresarios que invierten, han invertido y van a seguir invirtiendo en mi país, quiero agradecerles también, y el compromiso, sí, de esta Presidenta y de todo su gobierno, de seguir trabajando en la profundización del modelo que significa seguir en la senda del crecimiento económico, trabajar en el desarrollo del mercado interno, tener una fuerte política en materia de exportación con valor agregado, necesitamos que no se primaricen nuestras exportaciones y agregar valor para tener trabajo del bueno y calificado para nuestra gente. Y al mismo tiempo de eso, seguir sosteniendo lo que son los pilares de nuestra economía, el desendeudamiento creciente, el superávit comercial, el superávit fiscal.

Es curioso, y con esto quiero finalizar, siempre se habló desde el liberalismo más crudo, del neoliberalismo más crudo en mi país, de estas cosas, pero los que las hicimos fueron los que no éramos neoliberales. Nunca nuestro país había tenido superávit comercial, nunca nuestro país había tenido superávit fiscal. Siempre se había financiado con un creciente endeudamiento y no le habíamos dado tanta importancia a las exportaciones, o habíamos hecho una suerte de antinomia entre mercado interno y exportaciones. Hemos podido superar todo esto y queremos seguir trabajando en la misma dirección, corrigiendo errores -que los hemos tenido sin lugar a dudas, quién no- en una suerte de cosa muy fuerte que se vivió a partir del año 2003 por todo lo que había tenido el país en el año 2001, 2002, la crisis, la caída de la convertibilidad.

Nosotros, muchas veces cuando miramos imágenes de esta Europa que tantas veces se empeñó en pretender darnos lecciones a sus ex colonias por así decirlo, podemos decir con mucho orgullo sin soberbia, con humildad pero con orgullo, que creemos que hemos encontrado un rumbo, que no queremos tomarlo como una teoría a aplicarse en todos lados, es simplemente lo que hemos hecho, lo que hemos construido nosotros superando y logrando el crecimiento económico, la inclusión social más importante en nuestros 200 años de historia.

Por eso, quiero agradecerle al ingeniero esta cena de esta noche, este lugar maravilloso y a todos ustedes a que nos acompañen.

Muchas gracias y muy buenas noches a todos y a todas. (Aplausos)