sábado, 11 de febrero de 2012

Papadimos suplica que haya ajuste "porque Grecia no puede quebrar"

El primer ministro griego dibuja un panorama apocalíptico de desempleo, pobreza y explosión social si Grecia no logra los 130.000 millones del rescate

Atenas, ayer, en la primera de las dos jornadas de huelga por los ajustes - REUTERS


Con Grecia sumida en una nueva huelga general, el fantasma de las navidades futuras disfrazado de Lukas Papadimos ha visitado al Gobierno griego. El primer ministro se reunió con su menguante gabinete del que están saliendo, según él, los que "no pueden soportar la responsabilidad" para enseñarles lo que pasaría si no se aprueban las exigencias de la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI).

Cerca de la medianoche, el consejo de ministros dio el visto bueno al paquete de recortes, que será votado finalmente en el Parlamento el domingo. No hacerlo significará, advertía Papadimos, no acceder a los 130.000 millones de euros de su segundo rescate, es decir, la quiebra , es decir, "el desastre", un "caos económico fuera de control y la explosión social", fue el mensaje apocalíptico del primer ministro. Los ingresos del Estado no bastan para cubrir los gastos públicos, para "hacer frente a las pensiones y salarios, cubrir el funcionamiento básico de escuelas y hospitales", incluso "aunque se deje de afrontar el pago de la deuda", aseguró Papadimos.

"Bienes básicos como medicamentos, petróleo, maquinaria se volverían difíciles de conseguir para el sector público y privado, que perderían por completo el acceso al crédito. Habrá cierres masivos de empresas", una "espiral de recesión, inestabilidad, desempleo y pobreza". Por ello, "la quiebra de Grecia no es una opción que nos podamos permitir", aseguró Papadimos. Su dramatismo incluyó una petición a su gabinete de que "miren al pueblo griego a los ojos con pleno sentido de la responsabilidad histórica" y aprueben el plan de ajuste, cuyo coste social "será limitado en comparación con el que resultaría de no adoptarlo". Era un llamamiento a los ministros, que iniciaron hoy la desbandada, y al Parlamento, que debe dar el visto bueno al plan para que el miércoles el Eurogrupo dé luz verde al rescate. Los 16 diputados del LAOS ya han anunciado que votarán en contra pero, según la cadena nacional NET, también lo harán 25 socialistas y 10 de Nueva Democracia. Esto no pone de momento en riesgo la mayoría de 151 diputados para que salga adelante el ajuste.


El ultraconservador LAOS anticipa que votará este domingo contra el plan

La situación griega no ha hecho sino ir a peor desde que Europa decidió rescatarlos por primera vez en mayo de 2010. Se ha disparado aún más su deuda, hoy equivalente al 159% de su PIB, y lejos de salir de una recesión que dura cinco años, se han hundido. La oferta de Papadimos suena a elegir entre sartén y brasas.

Por eso, aunque resulta complicado saber de dónde piensa el Gobierno que va a tirar la economía, el primer ministro puso fecha a la esperanza. Y cercana. A pesar del complicado contexto interno y externo, aseguró que, "aunque a corto plazo tendrá un impacto negativo, la aplicación del programa (pactado con la troika) dará como resultado, probablemente en 2013, la reactivación de la economía". En 2014 y 2015, dijo en una previsión aún más optimista, el crecimiento será "del 2,5% al 3%".
El ajuste pactado

Para llegar a ese nirvana, Grecia tiene que pasar por un nuevo aro más estrecho. Papadimos resumió los objetivos planteados en el ajuste en clave casi de propaganda de cara a los más desfavorecidos. Los ajustes en el mercado de bienes y servicios serán para "reforzar la competencia y que mejoren los precios".

Avalancha de dimisiones en la cúpula de los ministerios 


La medida destacada para reducir el déficit un punto y medio más respecto al déficit será "un nuevo sistema de impuestos que contribuirá a reducir la evasión y una distribución más equitativa de la carga fiscal". Las reformas de seguros y el ajuste de las pensiones, tiene como "objetivo garantizar su sostenibilidad para proteger a los jubilados".

No tocaba, debió pensar Papadimos, ahondar en las dolorosas exigencias del ajuste que ya se conocen. La rebaja del 22% en el salario mínimo, la reducción de 150.000 puestos de trabajo del sector público de los que 15.000 deben ser este año, la eliminación de servicios sociales, el nuevo ahorro de 325 millones para este año y la garantía de que todos los compromisos se mantendrán tras las probables elecciones que tendrán lugar en abril. Grecia tiene que abaratar su fuerza laboral, le exigen, ser más competitiva porque a Europa no le basta que "haya reducido en ocho puntos su déficit primario (antes del pago de intereses) en dos años y mejorado en un tercio su competitividad". Ese déficit primario, le exigen, se tiene que convertir en superávit primario del 4,5% en 2015.

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